Resumen: La termografía es una técnica no invasiva que se basa en la detección y medición de la radiación infrarroja emitida por los cuerpos. Esta radiación es captada por una cámara termográfica que convierte los datos en imágenes térmicas denominadas termogramas, las cuales representan las temperaturas observadas en la superficie. La termografía ofrece varias ventajas en algunas áreas como las ciencias forenses. En primer lugar, es una técnica no invasiva que no requiere sedación, lo que la convierte en una opción segura y poco estresante para los animales. Además permite identificar lesiones o alteraciones térmicas en tiempo real, lo que facilita un diagnóstico rápido y preciso. Los colores y las variaciones de temperatura capturadas en los termogramas pueden ofrecer información valiosa sobre el estado de los individuos. La colaboración interdisciplinaria entre profesionales de la salud animal es esencial para llegar a un buen diagnóstico, así como brindar el mejor cuidado y tratamiento posible al paciente.
Palabras clave: termografía, aplicación forense, salud y cuidado, interdisciplina, diagnósticos precisos.
Dossier
La termografía como una herramienta diagnóstica en Medicina veterinaria y Veterinaria forense
La termografía es una técnica no invasiva utilizada en diferentes áreas de la ciencia, ha tenido un uso importante en la industria, en la Arquitectura, en la Arqueología y, particularmente, en la Medicina, sobre todo para el diagnóstico de diversas patologías. Esta herramienta se basa en la detección de los cambios de temperatura en la superficie de los objetos, del cuerpo humano o de los animales, los cuales pueden ser indicativos de la presencia de enfermedades o lesiones.
Esta técnica se ha convertido en una herramienta cada vez más utilizada en las diferentes ramas de la Medicina humana y Veterinaria, como la Oncología, Ortopedia, Cardiología, producción y ciencias forenses, debido a sus numerosas ventajas, como la evaluación rápida y sin estrés del paciente, la detección temprana de problemas de enfermedades, la posibilidad de seguimiento no invasivo del tratamiento específico, así como determinar la cadena de sucesos ante mortem y la posible causa de muerte en la necropsia (Sturion et al., 2020; Castelló, 2022; Salomone et al., 2023; Vieira et al., 2022; Montero Corrales et al., 2023; Bini et al., 2021).
La termografía es una técnica no invasiva que se basa en la detección y medición de la radiación infrarroja emitida por los cuerpos. Esta radiación es captada por una cámara termográfica que convierte los datos en imágenes térmicas denominadas termogramas, las cuales representan las temperaturas observadas en la superficie (Ramirez-Arbeláez et al., 2015; Sturion et al., 2020; Salomone et al., 2023; Castelló, 2022; Montero Corrales et al., 2023; Montero, 2021; Bini et al., 2021). La termografía se fundamenta en el principio de que tanto tejidos como estructuras del cuerpo emiten diferentes cantidades de calor, lo que permite identificar patrones térmicos anormales que pueden ser indicadores de enfermedades o lesiones (Rivera Pérez, 2020; Cabizosu, 2021; Piquer Colás, 2021; Cisale, 2020; García Piqueres, 2021; Flores Desposorio, 2020) (Figura 1).
Para obtener imágenes termográficas de calidad es necesario tener en cuenta factores como la temperatura ambiente y relación de distancia entre el paciente y la cámara. Además, es fundamental contar con personal capacitado en la interpretación de las imágenes termográficas para obtener diagnósticos precisos (Castelló, 2022; Salomone et al., 2023; Cabizosu, 2021; Sturion et al., 2020).
La termografía ofrece varias ventajas en algunas áreas como las ciencias forenses. En primer lugar, es una técnica no invasiva que no requiere sedación, lo que la convierte en una opción segura y poco estresante para los animales. Además permite identificar lesiones o alteraciones térmicas en tiempo real, lo que facilita un diagnóstico rápido y preciso. También puede detectar problemas en áreas de difícil acceso o lesiones internas, lo que la convierte en una herramienta muy útil debido a que brinda información más detallada y completa en casos donde otros métodos podrían no ser efectivos (Bini et al., 2021; Vicente-Pérez et al., 2021).
Sin embargo es importante tener en cuenta algunas limitaciones de la termografía, por ejemplo, esta técnica depende de la emisión de calor por parte del animal, por lo que no puede utilizarse en animales con problemas de circulación sanguínea o en condiciones de temperatura ambiente extremas, ya que los resultados se podrían ver alterados. Aparte, para interpretar las imágenes termográficas y obtener resultados precisos, se requiere de experiencia y conocimiento específicos en Medicina veterinaria como en Anatomía y Fisiología, asimismo de que existen diferentes factores como el tamaño del animal, el pelaje, la raza y la actividad física, las cuales pueden influir en los patrones de temperatura. Por lo tanto, es fundamental contar con profesionales capacitados en la lectura e interpretación de las imágenes termográficas (Piquer Colás, 2021; Ayala y Carbone, 2020). A pesar de estas limitaciones, la termografía veterinaria sigue siendo una técnica valiosa en el diagnóstico y seguimiento de enfermedades en animales (Cortez Silva, 2022).
Para la toma de una termografía es necesario seguir una serie de pasos importantes que garanticen la obtención de resultados precisos y confiables. En primer lugar, se debe preparar al individuo para el estudio, asegurándose de que se encuentre en un entorno controlado, con una temperatura estable. Posteriormente, se aplica un gel conductor en el área del cuerpo que se va a estudiar, facilitando así la transferencia de calor y asegurando una mejor captura de las imágenes térmicas. Una vez aplicado el gel se procede a utilizar una cámara termográfica para capturar las imágenes de la superficie del cuerpo del animal. El profesional debe realizar una secuencia detallada del termograma, variando los ángulos y distancias para obtener una visión integral. Durante todo el proceso es crucial mantener al sujeto calmado y quieto para evitar cualquier movimiento que pueda alterar la calidad de las imágenes obtenidas. Finalizada la captura de imágenes se lleva a cabo un análisis exhaustivo de los datos obtenidos mediante un software especializado.
Este análisis incluye la evaluación de los patrones de temperatura, la identificación de posibles puntos anómalos de calor o frío y la realización de mediciones cuantitativas que se relacionen con un diagnóstico adecuado. Por último, el veterinario interpreta los resultados de la termografía para obtener información diagnóstica relevante sobre posibles lesiones, detección enfermedades, cambios fisiológicos o abusos en el animal, contribuyendo así al bienestar y cuidado de la salud animal (Albuquerque et al., 2021; Verstockt et al., 2023; Zielińska et al., 2023; Cabizosu, 2021).
Este paso es esencial para garantizar un diagnóstico rápido y certero. Los colores y las variaciones de temperatura capturadas en los termogramas pueden ofrecer información valiosa sobre el estado de los individuos. Para llevar a cabo una adecuada interpretación, es necesario tomar en cuenta varios factores clave, como la anamnesis, la reseña, la historia clínica y los signos presentados por el animal, la localización y distribución de las anomalías térmicas, la simetría entre los lados del cuerpo, así como, la detección de patrones reconocidos y reportados de enfermedades, además de la habilidad y experiencia del profesional, al mismo tiempo que las condiciones ambientales.
Es esencial recordar que la termografía no proporciona un diagnóstico definitivo por sí sola, sino que actúa como una herramienta complementaria a otras técnicas diagnósticas disponibles. Por consiguiente, es fundamental integrar los hallazgos de la termografía con los resultados de otras pruebas clínicas y los conocimientos pertinentes para obtener una evaluación completa y precisa del estado de salud de los individuos, tanto humanos como animales.
La colaboración interdisciplinaria entre profesionales de la salud animal es esencial para llegar a un buen diagnóstico, así como brindar el mejor cuidado y tratamiento posible al paciente. La participación multidisciplinaria enriquece el uso de la termografía con otras técnicas forenses para realizar hallazgos de búsqueda de personas y dictámenes forenses en Criminología y Veterinaria forense (Vega, 2021; Etcheverry, 2020; Silva et al., 2020; Fernández y Alberto, 2021; Marzialetti, 2023; Guevara Arias, 2022).
En la ciencia arqueológica, la termografía como método no invasivo de exploración se usa principalmente para la detección de rasgos arqueológicos superficiales y subsuperficiales. La termografía aérea tiene la capacidad de detectar diferencias en la composición, densidad, humedad y tipo de materiales en el suelo, permite analizar el suelo de grandes áreas a bajo costo (Casana et al., 2017). Con esta técnica es posible observar pozos, zanjas, límites de campos, carreteras, etc., gracias a las imágenes térmicas: poseen diferencias en composición del suelo y retención de humedad que lo conforman, lo cual afecta sus propiedades térmicas (Casana et al., 2014).
En el ámbito de la Veterinaria forense esta herramienta es fundamental para identificar posibles anomalías térmicas en animales que, como ya se hizo mención, pueden interpretarse como indicadores de lesiones, enfermedades, maltratos o abusos. Esto no sólo facilita el trabajo de los especialistas en la investigación de casos forenses en humanos, sino que también contribuye a la protección y bienestar de los animales involucrados (Cabizosu, 2021; Sánchez Sánchez y Sáez, Santiago, 2023; Valenzuela Pérez, 2020).
Gracias a la termografía es posible llegar a identificar signos claros de maltrato animal, enfermedades subyacentes y, en algunos casos, determinar con precisión la causa de la muerte en situaciones forenses. Su alta fiabilidad la colocan en la vanguardia de la Criminalística y la Medicina veterinaria forense, brindando resultados confiables y detallados que contribuyen significativamente con el aporte de evidencias para el esclarecimiento de casos complicados. En los casos de maltrato animal o iatrogenia, permite acelerar los procesos de investigación y ha impactado favorablemente en mejorar la eficiencia en la determinación de la gravedad de las lesiones encontradas, tanto en humanos como en animales, por ejemplo en la identificación de fracturas no detectables en radiografías o en la detección de cáncer en las primeras etapas de la enfermedad (González y Domínguez, 2022; Moreno Carrasco, 2022).
Otro campo de aplicación es la estimación del intervalo post mortem, debido a que éste debe ser estimado basándose en medidas objetivas, reproducibles y susceptibles a revisión. Uno de los métodos más eficaces para la estimación de la muerte de manera precoz es la medición de la temperatura. El método más reconocido y fidedigno es aquel desarrollado por Clauss Henssge, el cual consiste en la toma de la temperatura rectal, tomando en cuenta su relación con la temperatura ambiental. No obstante, esta técnica reduce su eficiencia en ambientes con temperaturas extremadamente altas o bajas (Bañón Gónzalez, 2010).
Con el avance de la tecnología se está trabajando en el desarrollo de algoritmos y softwares especializados, que pueden ayudar a mejorar la precisión y la interpretación de las imágenes termográficas en la Veterinaria forense. Estos progresos podrían abrir nuevas puertas en la aplicación de esta herramienta, permitiendo un análisis más detallado y preciso de las lesiones en los animales (Cabizosu, 2021; García-Roda, 2020).
La termografía tiene diversas aplicaciones en la Medicina veterinaria, que resultan de gran utilidad para el diagnóstico de diversas patologías o para mejorar aspectos productivos y reproductivos en animales de producción.
Una de las principales aplicaciones es la detección de lesiones musculoesqueléticas, permitiendo identificar áreas inflamadas o con un flujo sanguíneo alterado, se ha usado exitosamente para monitorear el proceso postoperatorio de fracturas en animales grandes (Silva et al., 2023). Otro claro ejemplo, donde se ha aplicado la termografía, es en el área de equinos en donde, por un lado, se han evidenciado lesiones musculares que no son visibles a simple vista y, por otro lado, facilita la detección temprana de laminitis en los miembros anteriores y posteriores del animal (Figura 2). Esta técnica también ha sido fundamental en la identificación de inflamaciones en las extremidades de perros y gatos, permitiendo un diagnóstico precoz y un tratamiento oportuno que ha mejorado significativamente la calidad de vida de los pacientes. Asimismo, se ha comprobado la eficacia de la termografía en la evaluación de tratamientos de rehabilitación en animales con afecciones musculares y articulares, siendo un recurso invaluable para su recuperación (Castelló, 2022; Salomone et al., 2023; da Silva, 2022; García-Lascuráin et al., 2021). A nivel del sistema nervioso, se ha aplicado esta tecnología para revelar alteraciones en la temperatura del pelo asociada a estrés calórico en ovejas gestantes (Vicente-Pérez et al., 2019) (Figura 3).
La termografía también se utiliza en la detección de problemas cardiovasculares, gracias a que el calor y el edema producidos interfieren con la circulación sanguínea normal; se le ha usado para la detección de úlceras o heridas con una mala irrigación sanguínea; en Medicina humana se ha estudiado la relación entre los factores antropométricos asociados a enfermedad cardiovascular con la temperatura superficial, observando que la composición corporal influye en la disipación de calor, cuando hay mayor riesgo cardio-metabólico (García Piqueres, 2021; Cortez Silva, 2022; Garrido y Muñoz, 2020; da Silva et al., 2022; Waldsmith y Oltmann, 1994; Barraza-Gómez et al., 2022).
Otros estudios en Medicina humana han reportado la relación entre la diabetes mellitus tipo 2 con la temperatura facial de los pacientes, gracias a los cambios que se dan en la microcirculación cutánea, por ello se ha utilizado como una herramienta pronóstica, lo cual brinda la posibilidad de promover su uso en Medicina veterinaria, sobre todo en felinos, donde la diabetes tipo 2 es más común (Thirunavukkarasu et al., 2020).
Con respecto a la Oncología veterinaria, la neoplasia mamaria tiene una ocurrencia muy significativa en humanos como en animales, siendo común en animales de compañía, la termografía se ha correlacionado con imágenes de ultrasonido para determinar el tipo de tumor y el grado de malignidad; aunque no se ha observado una relación directa, no obstante, se recomienda su uso para plantear un tratamiento temprano para este tipo de padecimiento (Reis et al., 2010) (Figura 4).
Estos ejemplos hacen evidente la gran importancia que la termografía veterinaria tiene como un complemento crucial en el diagnóstico y el seguimiento, así en enfermedades como en lesiones en animales, brindando información valiosa para su cuidado y bienestar general.
La termografía es una herramienta diagnóstica clave debido a sus múltiples ventajas en contraste con otras técnicas existentes. A diferencia de las radiografías, ecografías y resonancias magnéticas, la termografía se destaca por no requerir radiación ni contacto físico directo con el animal, lo que la convierte en una alternativa segura y no invasiva para la detección de problemas de salud o maltrato. Adicionalmente, la termografía posibilita la detección de afecciones en sus etapas iniciales, delatando cambios sutiles en el patrón de temperatura corporal que podrían ser pasados por alto empleando otras técnicas diagnósticas (Sturion et al., 2020).
Esta invaluable técnica del mismo modo facilita la evaluación de la función fisiológica en tiempo real, marcando así una diferencia en comparación con técnicas que sólo proporcionan imágenes estáticas. Empero, es crucial recordar que la termografía no puede reemplazar completamente a otras técnicas diagnósticas, cada una posee sus propias fortalezas y limitaciones. En resumen, la termografía veterinaria es una tecnología innovadora y segura que está revolucionando la forma en que se diagnostican y tratan las enfermedades en el mundo de la Medicina veterinaria (Salomone et al., 2023; Romani Rosales, 2022; de Ávila, 2022).
Es crucial considerar tanto aspectos éticos como legales cuando se aplica esta herramienta. Desde una perspectiva ética es fundamental garantizar el confort y el trato apropiado hacia los animales durante la realización de termografías, lo cual implica asegurarles un entorno sin estrés ni incomodidades innecesarias. Asimismo es esencial obtener el consentimiento informado de los tutores de los animales antes de llevar a cabo la termografía, explicando de forma clara y detallada el procedimiento, así como los posibles beneficios y riesgos asociados (García-Lascuráin et al., 2021; Ospina-Argüelles et al., 2021).
Desde el punto de vista legal es imprescindible tener un conocimiento profundo y cumplir con todas las regulaciones establecidas por las autoridades competentes en cada área geográfica. Esto puede involucrar la obtención de licencias o permisos específicos para realizar termografías veterinarias y mantener registros detallados de todas las acciones llevadas a cabo durante el proceso (Ayala y Carbone, 2020).
Se ha demostrado que la termografía es una herramienta diagnóstica eficaz en la Medicina veterinaria, siendo útil en una amplia variedad de aplicaciones, como la detección de lesiones musculares, inflamaciones, enfermedades del sistema nervioso, la evaluación del flujo sanguíneo y algunas otras que mejoran el desarrollo de áreas como la Arqueología, la Medicina, la Criminalística forense y la Veterinaria forense. Sus ventajas incluyen la capacidad de capturar imágenes de forma no invasiva, sin radiación ionizante y sin requerir contacto físico.
Si bien, igualmente tiene sus limitaciones, como la incapacidad para proporcionar un diagnóstico definitivo y la necesidad de equipos especializados y personal capacitado. En cuanto a recomendaciones se propone que los veterinarios se familiaricen con los principios básicos de la termografía y sean conscientes de sus ventajas y desventajas ante sus múltiples aplicaciones; se sugiere realizar una adecuada capacitación para la utilización correcta del equipo y garantizar así una buena interpretación de los resultados; además de la integración de la especialidad de las diferentes áreas del trabajo multidisciplinario determinante para la obtención de mejores resultados.

Figura 1. Termografía en una extremidad de oveja. Presentación de la temperatura máxima y mínima (Silva, 2023)

Figura2. Termograma en equinos donde se observan áreas focales conalteraciones en la temperatura indicativas de inflamación. Universidad Veracruzana, 2024. Termografía –Facultad de Medicina Veterinaria y Zootecnia (uv.mx)

Figura 3. Ovinoen donde semuestralas temperaturas de superficie de pelo: cabeza [1], espalda [2], vientre [3], ijar [4] y cadera [5],obtenidas a través de imágenes termográficas en ovejas gestantes estresadas por calor(Vicente-Pérez, 2019)

Figura 4. Termograma de un caninoen la región mamaria que presentaáreas de hiperradiaciónasociadasa la angiogénesis del tumor(Reis et al., 2010)
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