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El armamento en Tlapa-Tlachinollan a través de sus propias representaciones
Luis Armando de la Luz Alarcón [1]
Luis Armando de la Luz Alarcón [1]
El armamento en Tlapa-Tlachinollan a través de sus propias representaciones
Revista Chicomoztoc, vol. volumen 6, núm. 11, pp. 67-93, 2024
Universidad Autónoma de Zacatecas
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Resumen: Es bien conocido que los documentos pictográficos de tradición mesoamericana no sólo son contenedores de narrativas históricas, sino también discursos políticos. En este trabajo se plantea que la representación de los combatientes de una y otra facción en los códices y lienzos de Tlapa responde a un contexto marcial, material y económico que fue plasmado en sus registros. Por lo tanto, a través del análisis de un corpus iconográfico conformado por siete documentos de la región na savi nahua me’phaa se plantea que los guerreros de Tlapa-Tlachinollan compartían vínculos identitarios que manifestaron en el dibujo de su armamento.

Por medio de la iconografía se vislumbran estructuras sociales diferentes, pues mientras los combatientes de Tlapa preferían acudir descubiertos a la guerra y con pocas insignias de plumas, los del Altiplano muestran complejas cadenas de mando a través de la diversidad de sus trajes y la especialización de su armamento.

Palabras clave: Tlapa-Tlachinollan, armamento mesoamericano, Historia militar, Guerrero.

Abstract: It is well known that pictographic documents of mesoamerican tradition are not only containers of historical narratives, but they are also political discourses. This work is proposed that the representation of the combatants of both factions in the codices and lienzos of Tlapa respond to a martial, material and economic context that was captured in their pictorial records. Therefore, through the analysis of an iconographic corpus composed of seven documents from the na savi nahua me'phaa region, this text proposes that the warriors of Tlapa-Tlachinollan shared identity ties that they manifested in the drawing of their weapons.

The iconography shows different social structures: since while the combatants of Tlapa preferred to go to war uncovered and with insipient feather insignia, those of the Altiplano show complex chains of command through the diversity of their costumes and the specialization of their weaponry.

Keywords: Tlapa-Tlachinollan, mesoamerican weapons, Military History, Guerrero.

Carátula del artículo

Artículos

El armamento en Tlapa-Tlachinollan a través de sus propias representaciones

Luis Armando de la Luz Alarcón [1]
Revista Chicomoztoc, vol. volumen 6, núm. 11, pp. 67-93, 2024
Universidad Autónoma de Zacatecas
Introducción

Durante el Posclásico Tardío, en diversas regiones mesoamericanas se emplearon los documentos pictográficos para una gran diversidad de propósitos, a través de ellos se plasmaron relatos históricos, linajes, territorios, entre otros tantos aspectos del mundo en que vivían los y las artífices. Éstos poseen convenciones artísticas y simbólicas, por ello Hill Boone apunta que “un historiador tlapaneco, en el distante Guerrero, podía pintar un documento que sería prontamente inteligible para sus colegas en México-Tenochtitlan (Hill Boone, 2010: 44)”.

Las pinturas de los documentos proporcionan detalles que ayudan a distinguir la identidad de los personajes, así como los contextos en que están inmersos. “Los pintores de manuscritos siempre identificaron a las personas como varones o mujeres, y adicionalmente podían caracterizarlas según su particular rango, estatus u ocupación, o según una etnia particular (Hill Boone, 2010: 58)”.

En la Historia Tolteca-Chichimeca (Kirchhoff, 1976) los pintores distinguieron a estos dos grupos a través de su indumentaria: los chichimecas están ataviados con zoyacapotes y maxtlatl, llevando siempre un arco y flechas; mientras que las personas vinculadas a los toltecas usan ropajes de algodón, pintura corporal negra y se engalanan con plumas de quetzal.

Al igual que la indumentaria, las armas también formaban parte de un discurso identitario: el arco como símbolo de poder se asociaba a los chichimecas y era empleado por los señores como una insignia que reivindicaba dicho bagaje cultural. En este sentido, las pinturas de la Relación de Michoacán asocian el arma a la figura del cazonci y el documento menciona que durante los rituales funerarios de este gran señor, el cuerpo era ataviado con “su arco y flechas (Alcalá, 2008: 222)”; mismas insignias que luce el nuevo cazonci electo en la lámina XL.

De igual manera, los documentos pictográficos de Tlapa contienen imágenes de guerreros que se distinguen de aquellos que provenían del Altiplano Central, por ello, en el presente trabajo, se analiza un corpus iconográfico de diferentes documentos tlapanecos y, se procura identificar los marcadores que distinguían a los combatientes de Tlapa-Tlachinollan de sus adversarios.

El estudio se complejiza al observar que la iconografía advierte sobre las dinámicas socioeconómicas de cada entidad política, pues mientras los mexicas lucen vistosos trajes de guerra y armamento especializado para el combate, los tlapanecos muestran guerreros descubiertos, con armas asociadas al trabajo agrícola. En las siguientes páginas se abordan de forma general los aspectos por los cuales la región na savi nahua me’phaa se considera un área cultural y, de forma concreta, se presenta y analiza el corpus iconográfico de guerreros tlapanecos.

El oriente de Guerrero en el Posclásico Tardío: Tlapa-Tlachinollan

Guerrero es un área cultural mesoamericana poco estudiada en el campo de la arqueología y etnohistoria; los intricados cerros de la Sierra Madre del Sur, el centralismo académico, el extractivismo y los conflictos armados han sido factores condicionantes para que el estudio sistematizado de la zona sea escaso, pues únicamente la expedición Armillas-Hendrichs-Bernal, del Instituto Nacional de Antropología e Historia realizada en los años cuarenta, intentó recorrer toda la región, planteando una serie de subdivisiones que nombraron Balsas Medio, Alto Río del Oro y Costa Grande (Armillas, 1948: 74-75.). Sin embargo, estas divisiones internas pueden ser modificadas con el desarrollo de los estudios en la región (Schoenberg y King, 1986: 35).

Cabe señalar que hacia el siglo XX Guerrero era considerado como parte del occidente mesoamericano, sin embargo, a finales del siglo pasado, las investigaciones ofrecieron varios elementos que señalaban el desarrollo de tradiciones culturales propias de la entidad federativa y la presencia de objetos y estructuras de tradición Olmeca, por lo cual se decidió separar a Guerrero del occidente, aunque ciertamente comparten diversas expresiones culturales, así como rutas de intercambio.

La separación de estas regiones no significa una mayor comprensión de ellas pues, como bien señala Litvak y Schoenberg, el occidente “sigue siendo, una categoría formulada en respuesta al desconocimiento de esta área (1986: 34)”. De igual manera, Guerrero continúa siendo una categoría hipotética que ha tomado arbitrariamente la delimitación geográfica de la entidad federativa[2].

A pesar del rezago en las investigaciones en torno a Guerrero, en lo que va del siglo XXI se han publicado trabajos que pretenden estudiar regiones más concretas del área cultural. Hacia 2002 fue publicada una antología titulada El pasado arqueológico de Guerrero (Niederberger y Reyna Robles, 2002); en el año 2006 el número 82 de la revista Arqueología Mexicana fue dedicado a la arqueología del estado; asimismo, en 2015 el historiador Rafael Rubí Alarcón desarrolló un texto titulado Yopitzinco en el contexto del Imperio Mexica (2015), en el cual realiza un estudio detallado y sintético sobre la organización de los altepemeh que se extendían por el territorio guerrerense en función de la Triple Alianza.

En este sentido, el estudio de la guerra es un campo poco explorado en Guerrero, pero no olvidado, pues el artículo de Pedro Armillas en torno a la fortaleza de Oztuma (1944); el proyecto arqueológico Oztuma-Cutzamala encabezado por Jay Silverstein (2000), y las investigaciones de Gerardo Gutiérrez sobre fortalezas y conflictos armados en Tlapa (2005) son los trabajos pioneros en los aspectos bélicos del área cultural.

Al respecto, Tlapa es una región etnoterritorial que se encuentra en el oriente de Guerrero. Se ha conformado históricamente y perdura en la memoria de sus habitantes, quienes lo reconocen, lo recorren y lo viven. La territorialidad compartida por nahuas, me’phaa y nasavi pudo ser percibida por Leonhard Schultze-Jena durante los años treinta del siglo XX mientras realizaba un recorrido a través de la región Montaña de Guerrero en búsqueda de textos escritos en tu'un savi y meꞌphaa (Broda, 2008: 118); por ello, comenzó a referirse a la Montaña como la región nahua mixteca tlapaneca (también llamada mixteca nahua tlapaneca), no obstante, la región ya ha sido problematizada por varios investigadores, entre ellos, Martínez Rescalvo que destaca por proponer una serie de divisiones internas bajo criterios culturales: “La subregión nahua estaría integrada por los municipios de Cualac, Huamuxtitlan, Olinalá, Tlapa y Xochihuehuetlán, la subregión na savi por Alcozauca, Alpoyeca, Tlalixtaquilla y Xalpatláhuac, y la subregión mé’phaa por Acatepec, Atlixtac, Iliatenco, Malinaltepec, Tlacoapa y Zapotitlán Tablas (2021: 37)”.

Cabe destacar que, Martínez Rescalvo, al proponer dicha subdivisión en 2021, tomó en cuenta un texto (en ese momento inédito) de Samuel Villela Flores, que problematizó el tema con su ensayo: ¿Es la Mixteca nahua tlapaneca de Guerrero un área cultural o una región etnoterritorial? A diferencia de Martínez, Villela enfatiza las similitudes culturales entre los grupos de estas subregiones y plantea que más allá de las categorías de región interétnica o etnoterritorial es posible hablar de un área cultural que propone renombrar como “Na savi nahua me’phaa (2021: 8-9)”.

La región o área cultural es reconocida por sus habitantes bajo el nombre de Tlapa, topónimo que adquirió relevancia tras la conquista mexica de Tlachinollan-Caltitlan (Barrera Hernández, 2006: 18-19) (renombrado como Tlapa-Tlachinollan). Al igual que los mexicas conservaron la organización de Tlachinollan, el orden de Tlapa fue aprovechado por los españoles para administrar la región, por lo tanto, los lienzos y códices de Tlapa, así como los documentos del periodo colonial han permitido a los especialistas plantear el territorio funcional de la antigua provincia tributaria (Gutiérrez, 2009: 368) (Figura 1).

Hacia el Posclásico Tardío, Tlapa-Tlachinollan estaba conformada mayoritariamente por comunidades me’phaa, nasavi y nahua, no obstante, extendía sus rutas de intercambio desde la cabecera, en lo alto de la sierra, hasta las costas del Pacífico, en tierras de los ñomndaa. De esta forma, la consolidación del control de los extensos caminos y núcleos de producción, así como su protección de amenazas externas, significó el desarrollo de conflictos armados que fueron registrados en los códices del antiguo altépetl.

De acuerdo con Sahagún, los tlapanecos o tlapanecas eran vecinos de la región de Couixco que se extendía desde el teucyotl desde la denominada “Montaña Baja” hasta el Norte de Guerrero (2019: 590).

Y llámanlos también tlapanecas, que quiere decir hombres almagrados, porque se embijan con color; y su ídolo se llama Tótec Tlatlauhqui Tezcatlipoca que quiere decir ídolo colorado […] y todos en aquella comarca se embijan con color. Estos tales son ricos; hablan lengua diferente de la de México […] [sic] (2019: 59).


Figura1
Extensión aproximada de Tlapa-Tlachinollan

Figura1: Extensión aproximada de Tlapa-Tlachinollan

Las incursiones expansionistas de la Excan Tlahtoloyan o Triple Alianza en Guerrero comenzaron con Itzcóatl y se consolidaron con Moctezuma Ilhuicamina, por lo que situaron fortalezas en las zonas limítrofes, como Oztuma y Atenango en el norte y Quecholtenango en el sur. Esta última fortaleza era parte de un complejo defensivo que se extendía por las comunidades de Chilapan, Tzompanco y Mochitlan (Rubí Alarcón, 2015: 195-210), que como servicio a la Excan Tlahtoloyan defendían los límites territoriales colindantes con los yopis, otra de las formas como los mexicas se referían a los me’phaa (Matiúwàa, 2022: 5-19).

Entre los años 1433 y 1439, el Códice Azoyú 1 registra un enfrentamiento entre Tlachinollan y Quecholtenango, sin embargo, Gerardo Gutiérrez plantea que este conflicto está fuera de la ruta expansionista de Tlachinollan, por lo tanto sugiere que se trata de una defensa exitosa contra un primer ataque encabezado o incitado por la Excan Tlahtoloyan y proveniente de Quecholtenango (2014: 105). En este sentido, hacia 1486, tras algunas reuniones entre emisarios tenochcas y el señor 4 Lluvia, Tlachinollan-Caltitlan finalmente se entrega a Moctezuma Ilhuicamina.

Guerrero posee una buena cantidad de documentos pictográficos de tradición mesoamericana, entre los cuales se registran temas de carácter histórico, cartográfico, genealógico y sobre tributación, siendo muy frecuente que en un sólo documento se aborden diferentes contextos. En cuanto a la región de estudio, de acuerdo con Gerardo Gutiérrez y Baltazar Brito Guadarrama:

Hasta 25 documentos pictóricos antiguos han sido encontrados en los pueblos indígenas en torno al valle de Tlapa. Esto proporciona la rara oportunidad de estudiar procesos políticos regionales y su conexión con eventos de escala mesoamericana usando un corpus de documentos locales sin tener que confiar exclusivamente en las fuentes secundarias mexicas o españolas del centro de México (2014: 27-28).

Para los propósitos del presente trabajo cabe señalar que algunos de estos documentos pictográficos contienen registros sobre conflictos armados, lo cual implica la representación de guerreros y su parafernalia. Debido a esto, se plantea que a través de las imágenes se puede vislumbrar el sistema de armamento de Tlapa-Tlachinollan.

Identificación del armamento tlapaneco

Tras cotejar los documentos conocidos de la región de Tlapa, aquéllos con imágenes de guerreros en un contexto de beligerancia son el Códice Azoyú 1 y 2, el Lienzo de Chiepetlan, el LienzodeTotomixtlahuaca, el Lienzo de Aztactepec y Citlaltepec, el Palimpsesto Veinte Mazorcas y el Códice Cualac.

De acuerdo con los apuntes de Blanca M. Jiménez y Samuel L. Villela sobre los códices de Guerrero (1997), los documentos antes mencionados ya han sido estudiados en su contenido narrativo y cartográfico, sin embargo, menos atención han recibido las imágenes de los atavíos y demás elementos materiales que acompañan a los personajes. Es así que se propone que, a través de la imaginería, es posible identificar el sistema de armamento tlapaneco y aquellas armas que cumplían un papel como marcadores distintivos.

Para clasificar a los potenciales guerreros de otros personajes representados en escenas de batallas se han considerado únicamente aquellos que están armados y en un contexto beligerante. A través de este ejercicio, se demuestra que la cohesión del territorio de Tlapa-Tlachinollan conjugaba a los diferentes grupos étnicos que lo continúan habitando, usando armas distintivas de la región para reconocerse como tlapanecos frente a sus adversarios, enfatizando así su identidad guerrera.

Cabe recordar que los documentos pictográficos contienen expresiones identitarias de los pueblos artífices (Vega Sosa y Oudijk, 2011: 95), por ello la representación de sí mismos enfatizó los rasgos que de alguna manera los distinguían como “tlapanecas”, así fuesen me’phaa, nasavi o nahuas.

Los documentos seleccionados fueron elaborados durante el siglo XVI, pero es probable que el CódiceCualac (Carrera Stampa, 1965: 213) y la sección colonial del Palimpsesto Veinte Mazorcas fueran pintados a inicios del siglo XVII (Cerón Rojas, 2008: 150); sin embargo, la composición de los documentos y la representación de personajes y atavíos continuó siendo consecuente con las convenciones del Posclásico Tardío, a la vez que narraban sucesos de ese periodo.

La procedencia de los documentos es diversa: mientras los códices Azoyú 1 y 2, el Códice Cualac y el Lienzo de Chiepetlán proceden de la subregión nahua; el Lienzo de Totomixtlahuaca se ubica en la subregión me’phaa, y el Lienzo de Aztactepec y Citlaltepec en la subregión nasavi, siendo el Palimpsesto Veinte Mazorcas el único documento de los referidos cuyo origen es incierto (Gutiérrez y Brito, 2014: 33).

En cualquier caso, el corpus iconográfico se conforma por documentos de las tres subregiones culturales de Tlapa, por lo tanto, aunque el territorio es pluriétnico, las representaciones de guerreros y de su equipamiento guarda cierta similitud, lo cual sugiere una cultura bélica compartida, así como una comunicación estrecha entre los guerreros, relaciones de parentesco, movilización conjunta para acciones beligerantes y, tal vez, estilos de combate similares.

Las escenas con guerreros en el Códice Azoyú 1 corresponden a los folios 8, 20, 22, 30, 32, 33v y 34v; mientras en el Códice Azoyú 2 son los folios 3, 5 y 12, en los cuales, la narrativa del documento confirma el contexto bélico de las imágenes. Por otro lado, las representaciones de guerreros en el Lienzo de Chiepetlan, el LienzodeTotomixtlahuaca, el Lienzo de Aztactepec y Citlaltepec, el Palimpsesto Veinte Mazorcas y el Códice Cualac (documentos histórico-cartográficos) se encuentran en escenas de batallas ubicadas en diferentes puntos de la cartografía.

El arma dentada tlapaneca

El total de elementos iconográficos que constituyen el corpus es de 62 imágenes de guerreros, a través de las cuales se analiza la parafernalia de los tlapanecos. Se iniciará el análisis contrastando dos conjuntos de imágenes del grupo Azoyú, pues mientras en el folio 3 del Códice Azoyú 2 se representa a un gobernante tlapaneco utilizando la xiuhuitzolli ─un símbolo asociado a los nahuas del Altiplano Central (Figura 2-J)─, en el Códice Azoyú 1 se emplearon insignias de papel que cuelgan por la espalda, bolsas de incienso y abanicos negros para identificar a los gobernantes (Figura 2 A); no obstante, en el folio 24 se incorporó la xiuhuitzolli en la iconografía, señalando así la influencia política de Tenochtitlan en la región (Figura 2 B).

De igual manera, los guerreros representados en el Azoyú 1 son distintos a los que se dibujaron en el Azoyú 2, los cuales lucen una parafernalia más propia del Altiplano Central, pues portan macuahuitl, tepoztopilli e ichcahuipilli y lucen yaotlaquitl y ehuatlin de plumas azules y amarillas, así como algunos gorros con remates de plumas de quetzal (Figura 2 L, M y N).

En contraste, los guerreros ilustrados en el Azoyú 1 no lucen protecciones de algodón o atuendos emplumados, por el contrario, parecen orgullosos de llevar la piel expuesta; su panoplia se distingue de aquéllas procedentes del Altiplano Central al portar armas dentadas de un sólo filo, algunas con una ligera curvatura cóncava en el borde cortante (Figura 2 D y F).

La diferencia en la representación de los atavíos y el armamento de los guerreros no es fortuita, pues, como se ha señalado, forma parte de los recursos narrativos que se emplearon en el documento para señalar el dominio mexica en la región, distinguiendo así a los guerreros tlapanecos de aquellos procedentes del altiplano central.


Figura 2
Guerreros en el Códice Azoyú 1y 2

Figura 2: Guerreros en el Códice Azoyú 1y 2

Podría considerarse que el Azoyú 2 demuestra la eventual adopción del armamento del altiplano, sin embargo, el arma de un sólo filo vuelve a ser representada en eventos posteriores a las acciones militares de los castellanos, más concretamente en los folios 32, 33v y 34v del Azoyú 1 (Figura 2 G, H e I), lo cual apunta que este documento fue pintado por nativos de la región, plasmándolo a través del armamento que emplearon desde periodos anteriores a la conquista mexica; mientras que la representación de guerreros en el Azoyú 2 sugiere que fueron personas del altiplano central quienes tuvieron un papel importante en el diseño de este segundo documento. La idea concuerda con la hipótesis que Constanza Vega y Michel Oudijk plantearon al notar el uso frecuente de la xiuhuitzolli en la iconografía del Azoyú 2:

El estilo en que está dibujado el Señor Çaquaniztli está claramente relacionado con los gobernantes nahuas del Altiplano, ya que lleva un xiuhuitzolli y su tilma blanca, mientras que en el Azoyú 1 el estilo parece más local. Este aspecto puede darnos una indicación sobre quién hizo cada uno de los códices (2011: 135).

La iconografía señala que el Azoyú 1 fue elaborado por personas originarias de Tlachinollan, los que se representaron con los atavíos y armas que los caracterizaban y distinguían de otras entidades políticas y tradiciones marciales. Para proporcionar un mayor sustento a esta hipótesis cabe mencionar que el armadentadatlapaneca también se representó en otros documentos de la región.

En el Lienzo de Aztactepec y Citlaltepec, un documento procedente de la subregión na savi, se aprecian a cinco guerreros cautivadores que blanden el arma dentada de un filo. De igual manera, en el Palimpsesto Veinte Mazorcas se personifica a un guerrero con la misma arma y postura. Asimismo, en el Códice Cualac siete guerreros empuñan un arma curveada y coas. Finalmente, en el Azoyú 1 se utilizó el arma dentada tlapaneca como parte de un glifo onomástico que podría leerse como el difrasismo “guerra” o “guerrero” (Figura 3).


Figura 3:
Otras representaciones del arma dentada tlapaneca

Figura3: Otras representaciones del arma dentada tlapaneca

Los guerreros del Cualac parecen estar ostentando las armas representadas en el Azoyú 1, pues de ser un lanzadardos, los personajes habrían de portar proyectiles y, por el contrario, están acompañados de herramientas agrícolas (Figura 3 B). A través de este patrón en la representación del armamento tlapaneco en los documentos pictográficos de la na savi nahua me´phaa se sugiere que el arma dentada tlapaneca se plasmó para identificar a los habitantes de la región

Resulta interesante el escenario en que están plasmadas las supuestas armas en el Códice Cualac, pues los combatientes se encuentran en medio de una milpa y se acompañan de coas, el contexto sugiere que el arma podría estar vinculada con alguna herramienta agrícola, tal vez para segar gramíneas y chaponar las parcelas, o quizá fuera la herramienta en sí misma, cumpliendo una doble función en el campo de batalla, lo cual daría pie a especular sobre su aspecto simbólico.

Durante el desarrollo de este trabajo no se detectaron registros literarios sobre el nombre o descripción del arma, pero, como se ha demostrado, la iconografía es consecuente respecto a las formas de constituir la panoplia de los guerreros de Tlapa-Tlachinollan. El arma dentada tlapaneca constaría de un bastón de madera, en ocasiones con una ligera curvatura en la parte distal, provisto de navajas de material lítico en uno de sus lados y una esfera de madera en su parte más proximal que tal vez funcionaba como contrapeso, equilibrando el arma hacia el centro y permitiendo un mayor control de ésta.

Las características anteriores distinguen al arma dentada tlapaneca de otras imágenes similares, como el itzquahuitl de un filo plasmado en la Historia Tolteca-Chichimeca (Figura 6), pues éste era provisto de agudas puntas de obsidiana:

Peleaban con arcos y flechas, y con una arma que hacían de una asta, ingiriendo en ella muchos pedernales tan agudos como navajas, a la cual arma llamaban itzquahuitl, que quiere decir “palo de navajas”, porque “la navaja” se llama itztli y, “el palo”, quahuitl [sic] (Acuña, 1982: 133).

Por otro lado, el macuahuitl está asociado con las personas del altiplano y parece ser introducido al occidente de Guerrero durante la expansión de la Excan Tlahtoloyan, pues de acuerdo con Marco Antonio Cervera Obregón: “es probable que algunos grupos del Centro de México […] desarrollaran esta arma a partir de las nuevas necesidades técnicas en el campo de batalla, aun cuando sus antecedentes se puedan encontrar en armas de formas y funciones parecidas (2004: 65)”.

Armas de combate cuerpo a cuerpo

Además del arma dentada tlapaneca otras armas para combate cuerpo a cuerpo fueron imaginadas en el corpus iconográfico. Entre ellas, algunos guerreros del Lienzo de Chiepetlan usan armas contundentes (Figura 4 B); al igual que un guerrero de gorro cónico en el Palimpsesto (Figura 4 A), este último documento parece emplear el hacha de cobre como un símbolo de poder, pues la portan varios de los señores sentados sobre un icpalli (Figura 4 C), quienes están ofreciendo cautivos y chalchihuites a otro grupo de principales carentes de hachas.

De este modo se hace hincapié en que los personajes mencionados corresponden a la etapa 1 del Palimpsesto Veinte Mazorcas, pintada a inicios del siglo XVI, es decir, después del contacto con la Triple Alianza (influencia que se nota a través del uso iconográfico de la xiuhuitzolli), sin embargo se desconoce su lugar de procedencia, ya que probablemente el glifo que lo indicaba quedó cubierto por el dibujo de una iglesia de la etapa 3 del Palimpsesto (Cerón Rojas, 2008: 171).

Las glosas en español identifican a los tres personajes con hacha y escudo bajo el nombre de don Pedro Coronado, don Miguel Coronado y doña Agustina Coronado lo cual sugiere un parentesco. En este sentido, Cerón Rojas propone que las armas pueden estar señalando una filiación grupal o étnica (2008: 173), pero también puede tratarse de insignias sobre su función bélica o de su participación en la captura de los cautivos que entregan al señor 4 Lluvia y al resto de los principales.

Referente a lo anterior, el Lienzo de Totomixtlahuaca, un documento procedente de la subregión me’phaa, elaborado entre los años 1564 y 1570 (Noguez, 2019: 19) ofrece imágenes de guerreros con hachas de cobre en un contexto bélico (Figura 4-D). Cabe resaltar que las formas de las hachas son consecuentes con las representaciones de la etapa 1 del Palimpsesto. Por lo cual, a diferencia de Xavier Noguez, quien propone que las hachas del Lienzo aparecen por la influencia europea, la etapa 1 del PalimpsestoVeinte Mazorcas (dibujada a inicios del siglo XVI) advierte que la manufactura de estas herramientas de cobre se desarrolló en la región sin influencia de los castellanos.

Referente a lo anterior, el Lienzo de Totomixtlahuaca, un documento procedente de la subregión me’phaa, elaborado entre los años 1564 y 1570 (Noguez, 2019: 19) ofrece imágenes de guerreros con hachas de cobre en un contexto bélico (Figura 4 D). Hay que resaltar que las formas de las hachas son consecuentes con las representaciones de la etapa 1 del Palimpsesto. Por lo cual, a diferencia de Xavier Noguez que propone que las hachas del Lienzo aparecen por la influencia europea, la etapa 1 del PalimpsestoVeinte Mazorcas (dibujada a inicios del siglo XVI) advierte que la manufactura de estas herramientas de cobre se desarrolló en la región sin influencia de los castellanos.

En la misma línea de armas para combate cuerpo a cuerpo, dos imágenes de guerreros en posición sedente ubicados en el folio 8 y 30 del Azoyú 1 (Figura 2 C y E) portan cuchillos de pedernal con un sólo borde afilado y escudos. Las armas se identifican como cuchillos debido a su representación iconografía, pues en el folio 8 (Figura 2 C) el objeto en cuestión posee una franja transversal de color rojo, convención que se emplea en él para identificar los tecpatl en diferentes documentos pictográficos de Oaxaca y el altiplano central. Por otro lado, el guerrero del folio 30 (Figura 2 E) muestra un arma sin cuerpo de madera, pues únicamente la empuñadura parece de este material, mientras que el resto de la hoja aparenta ser una pieza lasqueada de pedernal, sin embargo este guerrero tiene los ojos cerrados y una tilma, por lo que no se encuentra en un contexto de claro de combate.


Figura 4:
Figura 4: Armamento en los documentos tlapanecos

Figura 4: Armamento en los documentos tlapanecos

Armas de largo alcance

En el corpus iconográfico seleccionado no fueron localizados guerreros con lanzadardos u hondas, pero si ocho arqueros distribuidos entre el Azoyú 2, el Lienzo de Chiepetlan, el Palimpsesto Veinte Mazorcas y el Códice Cualac. Los arqueros del Azoyú 2 se encuentran junto a otros guerreros con atavíos del altiplano central, usan un ichcahuipilli o ehuatl (Figura 4 E), al igual que el arquero cautivado del Palimpsesto (Figura 4 F). Por otro lado, los del Lienzo de Chiepetlan y el Códice Cualac (Figura 4 G y H) están descubiertos.

El Lienzo de Chiepetlan presenta una batalla entre la Excan Tlahtoloyan y Tlachinollan, al norte del río Zizintla se ubican cinco guerreros mexicas y al sur cinco guerreros de Tlachinollan (Gutiérrez, 2017: 69). Los combatientes de la Triple Alianza lucen trajes de águila y jaguar, asimismo, dos de ellos llevan una túnica emplumada como las descritas por Sahagún (2019: 442), y todos usan macuahuitl y chimalli.

Por otro lado, los tlapanecos sólo usan maxtlatl; tres de ellos llevan estandartes de plumas atados a la espalda; los arqueros portan un carcaj de piel de jaguar, y los otros combatientes usan macanas y chimalli. La representación de estos personajes es consecuente con las otras imágenes de guerreros tlapanecos que preferían advertir de su valentía a través de la desnudez y no con atuendos emplumados, más propios del altiplano cen

Indumentaria y protecciones

Las imágenes de los guerreros tlapanecos sugieren que no empleaban demasiadas insignias emplumadas, a excepción de los estandartes que se ataban a la espalda, sin embargo, el folio 32 del Azoyú 1 representa a dos señores guerreros durante la conquista de Cozcatepec. Ambos portan el arma dentada tlapaneca y unos “camisones” de color rojo (Figura 2 G).

De acuerdo con el fraile Sahagún, los señores nahuas del altiplano central solían llevar a la guerra “una manera de chamarra hecha de plumas amarillas, que se llaman tocíhuitl, porque son de papagayo, y llegaba esta chamarra hasta las rodillas con unas llamas de oro sembrado (2019: 442)”. Tomando en cuenta que por chamarra se refiere a una “vestidura talar, con mangas, que se lleva pendiente de los hombros y sin ceñirse al cuerpo (Real Academia Española, 1936)”, los “camisones” o “túnicas” emplumadas que llevan dos mexicas en el Lienzo de Chiepetlan son las prendas antes descritas (Figura 5 A).

Las túnicas emplumadas o tocíhuitl fueron representadas en algunos dibujos del Códice Florentino y más tardíamente en los folios 57v, 58r, y 58v del Códice Vaticano (Figura 5 B), así como en la lámina correspondiente a la batalla de Yopicalco en el Manuscrito Glasgow. Debido la ilustración de la prenda en el Lienzo de Chiepetlan y su identificación a través de la descripción de Sahagún, sugiero que los señores guerreros del folio 32 del Azoyú 1 portan insignias similares, uno de ellos con adornos de oro sembrados en la túnica.

Para finalizar la revisión del folio 32 del Azoyú 1 he de referirme a los tocados que portan los guerreros. El señor defensor de Cozcatepec usa un gorro con un remate de plumas de quetzal (Figura 2 G), no obstante, no resulta posible afirmar si se trata de una protección o de una mera insignia. Uno de los guerreros del Lienzo de Totomixtlahuaca porta un gorro similar, pero sin remate de plumas (Figura 5 C5). El otro personaje en lucha lleva un tocado de plumas blancas y de quetzal (Figura 2 G), de forma parecida a los penachos que lucen algunos guerreros del Códice Cualac (Figura 3 B y 4 H) y los guerreros tlapanecos del Lienzo de Chiepetlan (Figura 4 G); la abundancia iconográfica de tocados análogos en el resto de Mesoamérica apunta a que los penachos de plumas fueron usados de forma frecuente en contextos bélicos para señalar a los principales.

Sobre el Lienzo de Totomixtlahuaca llama la atención que algunos de los personajes están pintados de rojo (Figura 4 D y 5 C3), tal como se describió a los tlapanecos en la obra de Sahagún, por lo tanto, aunque es un documento tardío (1564-1570) parece describir la apariencia de los guerreros de inicios del siglo XVI. Mas el rasgo más peculiar del Lienzo es que cinco de los diez personajes en batalla están cubiertos de debajo de la axila hasta la cintura con una banda atravesada por líneas verticales (Figura 5 C); dos de éstas se complementan con otra pieza sobrepuesta para cubrir el pecho (Figura 5 C3 y C5), asimismo uno de los personajes del Lienzo parece estarse colocando dicha protección (Figura 5 C2).

Lo esquemático de los dibujos impide descifrar con certeza de qué elemento se trata, sin embargo, surgen tres lecturas hipotéticas de las imágenes. En la primera, identificaré a estos objetos como la representación de alguna protección de algodón similar a los lienzos de tela torcida que se enrollaban en el tórax y abdomen (Figura 5 E). En la segunda, sugiero que puede tratarse de una suerte de ichcahuipilli que sólo cubría esa sección del cuerpo. Por otro lado, la tercera, una interpretación arriesgada, es que se trata de coseletes hechos con placas de madera unidas por una urdimbre de fibras vegetales. Ejemplos de estas protecciones surgen en diferentes regiones y temporalidades del continente, pero las fuentes del siglo XVI no las mencionan para la región de Mesoamérica y las únicas representaciones similares se encuentran en algunas de las figuras de guerreros del occidente ubicados en tumbas de tiro, los cuales resultan distantes en espacio y tiempo al Lienzo de Totomixtlahuaca.


Figura 5:
Protecciones y trajes de guerra

Figura 5: Protecciones y trajes de guerra

Sistemas de armamento

La mayoría de los guerreros identificados como tlapanecos suelen estar en acción de ataque, con el escudo por delante y usualmente las posturas son similares entre los diferentes documentos. Por lo general van ataviados sólo con el maxtlatl, su armamento pocas veces difiere del arma dentada tlapaneca y un escudo, sin embargo, también surgen macanas, hachas y arcos. Asimismo, es oportuno mencionar que, dentro de las 62 imágenes de guerreros en acción de combate, sólo tres de ellos, ubicados en los folios 8 y 20 del Azoyú 1, lucen moños parecidos al peinado temillotl referido en las fuentes del altiplano (Figura 2 C y D).

Los guerreros tlapanecos comúnmente llevan un arma característica que se repite por lo menos 27 veces en el corpus iconográfico: consta de un bastón de madera, en ocasiones algo curveado hacia su parte distal, al que se engarzan por uno de sus lados varias navajas de obsidiana o pedernal. Dos armas de aspecto análogo se pueden encontrar en la Historia Tolteca-Chichimeca, mas las de este documento están provistas de cuchillas agudas que, de acuerdo con la Relación de Cholula, también se distinguían del macuahuitl y recibían el nombre de itzquahuitl (Figura 6). En este sentido, el arma de los tlapanecos también debe distinguirse del macuahuitl por su morfología y tal vez también por su forma de uso.


Figura 6:
Itzquahuitlen la Historia Tolteca-Chichimeca

Figura 6:Itzquahuitlen la Historia Tolteca-Chichimeca

Las protecciones son realmente escasas en la iconografía del corpus pues, fuera del Lienzo de Totomixtlahuaca, no se representan protecciones corporales a excepción del gorro cónico que muestra el señor de Cozcatepec en el Códice Azoyú 1, parecido al de uno de los guerreros del Lienzo.

A través de las imágenes analizadas se ha realizado una clasificación con base al armamento con el que fueron significados. La iconografía más abundante gira en torno a los guerreros con armas de combate cuerpo a cuerpo, sin embargo, no se reconocieron lanzas en la parafernalia tlapaneca, pero sí en las retratos de guerreros del altiplano central.

Guerreros con el arma dentada tlapaneca: El ícono de esta arma es el más abundante en el corpus, siempre va acompañada de un chimalli y los portadores carecen de protecciones. Dos de los guerreros con el arma lucen moños altos y flecos de plumas en sus escudos, señalando su calidad de dirigentes en el combate.

Guerreros con hachas de cobre: Los combatientes con hacha son el segundo grupo con mayor presencia en el corpus, lo que parece estar vinculado a la subregión me’phaa de Tlapa y, a su vez, algunos de estos guerreros lucen protecciones que resultan difíciles de identificar con certeza.

Guerreros con armas contundentes: Las armas sin filos son escasas en la iconografía y no queda claro si el guerrero con un bastón de madera en el palimpsesto pertenece a Tlapa o al altiplano central, mas cabe mencionar que siempre están acompañados de un escudo.

Guerreros con cuchillo: Los cuchillos sólo son mostrados en Códice Azoyú 1 dos veces, por lo tanto, considero que debió servir como complemento de los combatientes y no como arma principal.

Guerreros con arco: Las armas de largo alcance de las imágenes analizadas se reducen únicamente a la representación de arcos, no obstante, considero que las hondas también estuvieron presentes en la región, pues hoy se emplean en el pastoreo en algunas comunidades de la na savi nahua me’phaa y, hacia finales del Posclásico Tardío, es un arma que con recurrencia mencionan las crónicas de los conquistadores en sus diferentes pasos por Mesoamérica.

Comentarios finales

Debido a que los documentos pictográficos fueron realizados por personas nativas de Tlapa-Tlachinollan, surge la posibilidad de estudiar las representaciones que hicieron de sí mismos y los rasgos identitarios que destacaron a través de dichas expresiones. En este sentido, se distinguió a los guerreros tlapanecos del corpus iconográfico a través del armamento y la indumentaria con la que fueron dibujados.

El corpus iconográfico plantea que los guerreros tlapanecos preferían pelear con la piel expuesta, empleando estandartes de plumas y moños altos para señalar a quienes llevaban algún cargo en el trabajo de la guerra. Asimismo, empleaban diferentes armas contundentes, así como hachas de cobre, arcos y el arma dentada tlapaneca.

El armamento y los atavíos que se retrataron para identificar a los guerreros vinculados a Tenochtitlan ponen en evidencia el militarismo de los mexicas, pues los combatientes lucen sistemas de armamento más especializados para el combate: macuahuitl, chimalli, tepoztopilli, ichcahuipilli y lucen elaborados trajes emplumados que advierten de su trayectoria en la guerra. La iconografía apunta a que los mexicas tenían un mayor acceso a la obsidiana y dibuja un panorama en cuanto a las cadenas de producción de armamento que establecían.

La movilización de guerreros del altiplano a La Montaña de Guerrero y de los combatientes que se sumaban en el camino requería de una basta elaboración de armamento, en buena parte provisto por las comunidades donde el ejército de la Excan Tlahtoloyan hacía paradas y, por las guarniciones que estaban a las faldas, de la región na savi nahua me´phaa, lo cual implicaba controlar extensas rutas de intercambio mediante estrategias de conquista y parentesco.

Mientras que la representación de los mexicas muestra un mayor énfasis en la actividad bélica, en Tlapa-Tlachinollan las armas y los atavíos de los guerreros parecen estar vinculadas a actividades cinegéticas y al trabajo agrícola, lo cual no fue impedimento para resistir una buena parte de los embates armados que los mexicas coordinaban desde el complejo defensivo de Quecholtenalgo-Mochitlan-Chilapa.

Material suplementario
Información adicional

redalyc-journal-id: 8006

Referencias de Figuras
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Notas
Notas
[1] Es Licenciado en Historia y Maestro en Humanidades por la Universidad Autónoma de Guerrero. Se desempeña como ilustrador de temas históricos, profesor de Historia y asesor de producciones plásticas y audiovisuales. Sus investigaciones versan sobre la antigua Mesoamérica, con especial interés en las áreas culturales de Guerrero, Occidente y Centro. Email alarcon18294@gmail.com
[2] La entidad federativa de Guerrero se conformó en 1849, tomando partes de provincias coloniales que poseían dinámicas particulares, lo cual se refleja en las diferentes expresiones culturales que existen en el estado. La entidad es una invención decimonónica que poco tiene que ver con la territorialidad de los pueblos de tradición mesoamericana que lo habitaron y habitan.

Figura1
Extensión aproximada de Tlapa-Tlachinollan

Figura 2
Guerreros en el Códice Azoyú 1y 2

Figura 3:
Otras representaciones del arma dentada tlapaneca

Figura 4:
Figura 4: Armamento en los documentos tlapanecos

Figura 5:
Protecciones y trajes de guerra

Figura 6:
Itzquahuitlen la Historia Tolteca-Chichimeca
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