Resumen:
La idea de coleccionar se remonta a la propia historia del hombre, mostrando la colección como una forma de acumulación que produce prestigio por la posesión de dichos artículos. Es importante destacar que el coleccionismo es una actividad que implica el interés y la pasión por reunir y preservar objetos específicos. Para muchas personas, el coleccionismo puede ser una fuente de satisfacción y una manera de expresar su identidad y gustos personales. Al coleccionar objetos, las personas pueden experimentar emociones positivas como la alegría, el entusiasmo y el sentido de logro cuando encuentran piezas nuevas para su colección. El coleccionismo también puede brindarles una sensación de conexión con el pasado, ya que a menudo los objetos coleccionados tienen valor histórico o sentimental. La presente investigación tiene como finalidad identificar emociones negativas en mujeres coleccionistas. Para ello se llevó a cabo un estudio mixto de tipo con una muestra de 20 mujeres coleccionistas con un rango desde 16 a 32 años. Se aplicaron cuatro instrumentos: Cuestionario de resiliencia, Cuestionario de personalidad, Cuestionario de autorreporte de somatización e Inventario de Ansiedad Rasgo-Estado ─IDARE─, así como una entrevista a profundidad. Encontrándose que las participantes tienen una tendencia de personalidad sumisa, altos niveles de resiliencia, ansiedad Estado-Rasgo y un nivel medio de somatización, además de presencia significativa de emociones negativas ligadas a su práctica coleccionista.
Palabras clave: Colección, mujeres, emociones negativas, salud mental.
Abstract:
The idea of collecting dates to man's own history, showing the collection as a form of accumulation that produces prestige by the possession of such items. It is important to note that collecting is an activity that involves an interest and passion for collecting and preserving specific objects. For many people, collecting can be a source of satisfaction and a way of expressing their identity and personal tastes. By collecting objects, people can experience positive emotions such as joy, excitement, and a sense of accomplishment when they find new pieces for their collection. Collecting can also provide them with a sense of connection to the past, as often the objects collected have historical or sentimental value. The present research aims to identify negative emotions in women collectors. For this purpose, a mixed narrative study was carried out with a sample of 20 female collectors ranging from 16 to 32 years old. Four instruments were applied: Resilience Questionnaire, Personality Questionnaire, Somatization Self-Report Questionnaire, and Inventory of Trait-State Anxiety ─IDARE─ as well as an in-depth interview. It was found that the participants have a submissive personality tendency, elevated levels of resilience, state-trait anxiety, and a medium level of somatization, as well as a significant presence of negative emotions linked to their collecting practice.
Keywords: Collection, women, negative emotions, mental health.
Artículos
Emociones negativas en mujeres coleccionistasde mercancía de k-pop
Pinillos (2007) dice que la idea de coleccionar se remonta a la propia historia del hombre, mostrando la colección como una forma de acumulación que produce prestigio por la posesión de dichos artículos. En tiempos pasados, las personas tenían la costumbre de guardar en sus templos objetos de culto u ofrendas que pocas veces podían admirarse por otras personas.
Walter (1980), por su parte, ve la colección como un espacio imposible de ser completado, perseguido siempre por lo que falta y no por lo que incluye. Como coleccionista mismo, padeció varias veces el carácter frágil de ese conjunto de objetos que forma una colección y que, cuanto más innumerables, mayor ese el índice de que puedan existir otros objetos que se escapan a ella. La pasión del coleccionista es un deseo que tiene al próximo objeto, al no poseído, por delante. No hay objeto final.
El sitio Museo de Botones Destro (2014) recalca que es importante destacar que el coleccionismo es una actividad que implica el interés y la pasión por reunir y preservar objetos específicos. Para muchas personas, el coleccionismo puede ser una fuente de satisfacción y una manera de expresar su identidad y gustos personales. Al coleccionar objetos, las personas pueden experimentar emociones positivas como la alegría, el entusiasmo y el sentido de logro cuando encuentran piezas nuevas para su colección.
Sin embargo, Pinillos (2007) menciona que el coleccionismo puede tener un lado negativo en ciertos casos. Algunas personas pueden desarrollar una obsesión desmedida por coleccionar objetos y experimentar emociones negativas asociadas a esta conducta. Esto puede manifestarse en sentimientos de ansiedad, frustración (TOC) e insatisfacción cuando no pueden adquirir o completar ciertos elementos de su colección. Estas emociones negativas pueden surgir debido a expectativas poco realistas, dificultades financieras o la sensación de que la colección no está completa o perfecta.
Es interesante enfatizar cómo el coleccionismo ha sido influenciado por fenómenos culturales y de entretenimiento contemporáneos. Por ejemplo, el sitio web de Samsung (2022) habla del auge del K-pop generando un mercado propio en el que se compran, venden e intercambian álbumes y tarjetas fotográficas de artistas asiáticos. Esta afición tiene un impacto relevante en la economía, ya que implica el movimiento de importantes cantidades de dinero.
López (2020) considera que las emociones negativas, como el miedo y la tristeza, pueden desempeñar un papel en el coleccionismo obsesivo. Estas emociones intensas y habituales pueden afectar negativamente la salud física y mental de una persona.
De Diego (2016) habla del coleccionador colectivo y de la reacción que le produce la apropiación de un objeto —o imagen—, éste se vuelve sagrado, se transforma en algo temible para lo que es distinto a él, pero lo hace partícipe de sí mismo. Esta sacralización permite que, al mismo tiempo, cuando un objeto religioso se descontextualiza, el poder específico de su sacralidad sea reconducido al terreno general de la estética, ya que el artefacto en sí carece del poder individual y del misterio del que los sujetos le dotan.
Asimismo, el autor refiere que el coleccionar constituye un acto común en el humano, que se ha llevado a cabo durante siglos y se asocia con valores estéticos, económicos, políticos o religiosos atribuidos al objeto. Sin embargo, la industrialización cambió, entre otras muchas cosas, el modo de relación con los objetos, debido principalmente a la sobreabundancia de éstos en comparación a épocas anteriores. Los elementos coleccionados pierden su utilidad y suman significaciones a través del conjunto que los reúne, atendiendo, además, al objeto en su singularidad. El todo y la parte comparten significancia y la despliegan; a través de la mirada del coleccionador y la pulsión que es el motor del acto “coleccionístico”, pues, aunque es intencionado, guarda en su haber elementos inconscientes en su relación con el objeto de deseo.
De Diego (2016) menciona que la colección no termina, ya que en su desarrollo actúa de forma intrínseca el deseo y éste es, como tal, insaciable. La colección es, por tanto, la falta, es incompleta, abierta, inconclusa y con límites indefinidos, ya que completarla equivale al final. Constituye además un proceso de conocimiento en el cual se aprehende el mundo y la persona misma en su interioridad.
Walter (1980) refiere que se puede destacar y ver la colección como una recopilación en proceso, que se escapa del consciente, no es posible de controlar y en la cual las razones de ésta no terminan nunca de develarse. Entre otras cosas porque por mucho que se ahonde en ellas, siempre mutan y aparecen otras nuevas. En el despliegue de artefactos que es la colección adquiere vida propia, se entrelaza con fascinaciones personales, pero también con las repulsiones. A menudo, cuanto más feo y de mal gusto parece un objeto, más grande es la atracción que suscita, la necesidad de tocarlo, de registrarlo y de ponerlo en relación con los otros.
Se puede definir que el ser coleccionista implica el dominio de un saber que permite distinguir lo anticuado de aquello que simplemente ha envejecido. De algún modo, el coleccionista se especializa en esa distinción. Aunque su colección sea temática ─juguetes, libros infantiles, estampas, caricaturas, lo que sea─, no puede incluirlo todo, porque las inclusiones equivocadas son hostiles. El coleccionista debe sujetar su pasión por lo completo para subordinarla a su pasión por lo representativo.
López (2020) advierte que coleccionar objetos de manera exagerada es un síntoma de este grave problema psicológico, una de cuyas variantes es el conocido Síndrome de Diógenes y la adicción a las compras, dos enfermedades mentales que afectan aproximadamente al 12% de la población.
El DSM-5 (Manual de Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales) describe la ansiedad como la anticipación de una amenaza futura. Existen múltiples tipos de trastornos de ansiedad, que incluyen ansiedad generalizada, social y más. Estas condiciones no deben confundirse con las preocupaciones del día a día.
El DSM V indica que los trastornos de ansiedad son afecciones de salud mental diagnosticables caracterizadas por miedo excesivo, ansiedad y cambios físicos y de comportamiento relacionados que pueden empeorar con el tiempo. Estas afecciones se manifiestan como síntomas físicos y mentales, afectan las actividades diarias como la escuela, el trabajo, el ocio y las relaciones.
El DSM-5 lo caracteriza por presentar un patrón de pensamientos y miedos no deseados conocidos como obsesiones, los cuales provocan comportamientos repetitivos que interfieren en las actividades de la vida diaria y causan sufrimiento emocional.
El intentar ignorar o detenerlas sólo aumenta el sufrimiento emocional y la ansiedad, es de esta manera que se siente la necesidad de realizar actos compulsivos con la intención de aliviar el estrés a pesar de los esfuerzos por ignorar los pensamientos o impulsos que se vuelven molestos, convirtiéndose en comportamientos rituales, un círculo vicioso característico de este trastorno.
El TOC, como su nombre lo dice, presenta síntomas tanto de obsesión como compulsión, son pensamientos, impulsos o imágenes repetidos, persistentes y no deseados que se vuelven intrusivos y causan aflicción o ansiedad. Se puede tratar de ignorar, pero las obsesiones suelen ser intrusivas cuando intentas evadirlas.
De manera general se presentan los criterios de diagnóstico en el Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales (DSM-5).
Obsesiones
Pensamientos, impulsos o imágenes mentales que se repiten de manera constante. Éstos no son deseados y causan mucha ansiedad o estrés. La persona que tiene estos pensamientos trata de ignorarlos o hacer que desparezcan.
Compulsiones
Conductas o pensamientos que se repiten una y otra vez según ciertas reglas que deben seguirse para que la obsesión desaparezca. La persona siente que el propósito de sus conductas o pensamientos es prevenir o reducir la angustia o evitar una situación o acontecimiento. Estas conductas o pensamientos no tienen relación con la realidad.
Obsesiones o compulsiones consumen mucho tiempo o causan una intensa angustia o interfieren de manera significativa en las actividades diarias de la persona.
Síntomas no relacionados con consumo de medicamentos u otras drogas.
Si se parecen al mismo tiempo a otro trastorno, las obsesiones o compulsiones no se pueden relacionar tan sólo con los síntomas del trastorno adicional.
Emociones negativas relacionadas al coleccionismo
Chóliz (2005) habla de que las emociones básicas constituyen los patrones de conducta individual, el miedo, la ira, la sorpresa, la alegría y el asco forman parte de las emociones básicas. Las emociones forman parte de las experiencias multidimensionales que incluyen tres sistemas de respuesta como el cognitivo/subjetivo, conductual/expresivo y fisiológico/adaptativo, con base a estas dimensiones se manifiestan dentro de estos sistemas de respuesta. Todas las emociones tienen alguna función que confiere utilidad y permite al sujeto la ejecución de reacciones conductuales apropiadas. Las funciones desagradables tienen funciones dentro de la adaptación social y el ajuste personal de quien las está experimentando.
Piqueras (2010) plantea la función motivacional de las emociones negativas como un punto de relación íntimo entre la emoción y la motivación, que se trata de una experiencia presente en actividades que posee características de la conducta motivada, dirección e intensidad. La emoción energiza la conducta motivada, por ello hay conductas características cargadas de emociones, éstas dirigen los comportamientos y facilitan el acercamiento o la evitación del objetivo de conducta motivada.
Es por ello que el propósito de esta investigación es identificar la presencia de emociones negativas en mujeres coleccionistas de mercancía de k-pop.
Tipo de estudioSe llevó a cabo un estudio de tipo mixto, pues se buscó identificar la experiencia del sujeto ante el fenómeno del coleccionismo y la posible presencia de emociones negativas.Participantes
Se trabajó con una muestra de 20 mujeres de entre 16 y 32 años, elegidas a través del muestreo no probabilístico por conveniencia. En las cuales se aplicaron los siguientes criterios:
· Criterios de inclusión: ser mujer, ser coleccionistas y firmar el consentimiento informado.
· Criterios de exclusión: no ser coleccionistas, ser hombre.
· Criterios de eliminación: no firmar el consentimiento informado, no responder alguno de los instrumentos y abandonar el proceso en cualquier momento.
Técnicas e instrumentos
Las participantes que tomaron parte en la presente investigación respondieron los siguientes instrumentos.
1) Entrevista a profundidad. De acuerdo con Velázquez (2023), es un método de recolección de datos cualitativos que permite recopilar información sobre el comportamiento, actitud y percepción de los entrevistados.
2) Cuestionario de resiliencia de González-Arratia (2010). Éste consta de 32 reactivos tipo Likert con cinco opciones de respuesta (1= nunca, 2= algunas veces, 3= indeciso, 4= la mayoría de las veces y 5=siempre), se divide en tres dimensiones que son: Factores protectores internos, Factores protectores externos y Empatía. El cuestionario tiene una varianza 37.82% y una consistencia interna de .91.
3) Cuestionario de personalidad de Valdez-Medina (2009), el cual se compone de cuatro interrogantes dicotómicas, validado a través de un jueceo por expertos con un acuerdo mayor al 85%.
4) Cuestionario de autorreporte de somatización de Valdez-Medina, Moral, Gaona, González- Arratia, Alvarado y González (2010), el cual consta de 46 reactivos que evalúan la frecuencia con que se presentan molestias físicas evaluadas en una escala tipo Likert con cinco opciones de respuesta (1=nunca, 2= casi nunca, 3= algunas veces, 4= casi siempre y 5=siempre). El instrumento permite explicar el 48.05% de la varianza, y tiene un Alfa de Cronbach=0.94. Los síntomas que
evalúa el instrumento se agrupan en pseudoneurológicos, dolores musculoesqueléticos, gastrointestinales, cardio-respiratorios y de ansiedad-depresión
5) Inventario de Ansiedad Rasgo-Estado (IDARE) de Spielberger y Díaz-Guerrero (1966), el cual se integra de dos subescalas: Ansiedad Estado y Ansiedad Rasgo. En muestras mexicanas no clínicas, la subescala de Ansiedad Estado tiene validez de r .54, así como un Alpha Cronbach de
.80, estando integrada por 20 preguntas tipo Likert con cuatro opciones de respuesta. En tanto que la subescala de Ansiedad Rasgo, se conformada por 20 reactivos tipo Likert con cuatro opciones de respuesta, teniendo una validez de r .80, y un Alpha de Cronbach de .77.
Procedimiento
Las participantes del presente estudio tomaron parte en dos sesiones.
En el primer encuentro respondieron los instrumentos correspondientes; mientras que, en el segundo, se llevaron a cabo las entrevistas a profundidad. Cada sesión tuvo una duración aproximada de 1 hora.
Una vez finalizadas las sesiones se calificaron los instrumentos y se analizaron las entrevistas para obtener los siguientes resultados.
Resultados
Tras la aplicación del cuestionario de tendencias de personalidad pudo observarse que las más frecuentes fueron: sumisa e incomprendido individual (Ver Tabla 1).

En tanto que el Inventario de Ansiedad Rasgo-Estado mostró que las participantes tienen niveles altos de ansiedad estado y rasgo (Ver Tabla 2).

El cuestionario de resiliencia evidenció que las participantes tienen primordialmente un alto nivel de resiliencia (Ver Tabla 3).

El cuestionario de autorreporte de somatización mostró que la mayoría de las participantes tienen un nivel medio de somatización (Ver Tabla 4).

Después de la entrevista a profundidad se encontró que las emociones negativas que más se presentaron, fueron: culpa ─por gastar dinero en la colección─, celos ─por la colección de otras─, angustia ─por no tener dinero para ampliar su colección─ y frustración ─por no contar con los recursos económicos suficientes para comprar más productos─ (Ver tabla 5).

Pudo observarse después de la aplicación de los instrumentos, que las participantes muestran tendencias de personalidad sumisas e incomprendidas, lo cual concuerda con lo dicho por Alarcón (2005), cuando menciona que son estrategias de afrontamiento, que dependen de la valoración de los otros, con menor desorganización psicopatológica, pero más vulnerables a factores de riesgo en su entorno por depender emocionalmente de su colección.
Por un lado, según lo dicho por Muentsberger (1994, como se cita en Pinillos, 2007), cuando un objeto no se encuentra siempre dentro del dominio y alcance del involucrado, puede provocar ansiedad; lo cual concuerda con lo encontrado después de la aplicación de los instrumentos, ya que se encontró que las participantes cuentan con niveles altos de ansiedad estado y rasgo.
Por otro lado, Belk (1991, como se cita en Pinillos, 2007) hace mención sobre que los coleccionistas se imaginan que cuando posean una parte relevante de su colección se identificarían con la idealización de un coleccionista perfecto, el cual es usado para meta de comparación, mientras persiguen los ejemplares de su colección, esto produce un estado de vigilancia que incluye sentimientos de carencia, en ese proceso se producen emociones positivas y negativas ya que si la deseada meta no es alcanzada puede sentirse culpable, frustrada y lleno de odio; sin embargo, cuando el coleccionable es adquirido se produce un sentimiento de competencia y autonomía, que a su vez en algunas ocasiones se ve reflejado en malestar o bienestar físico, dependiendo si las emociones que se presentaron son positivas o negativas. Esto concuerda con lo observado, ya que después de la aplicación de la entrevista a profundidad se encontró que las emociones negativas que más se presentaron fueron: culpa, celos y frustración, igualmente se encontró que las participantes mostraron un nivel medio de somatización.
Tras aplicar los instrumentos se evidenció que las participantes tienen un alto nivel de resiliencia, lo que concuerda con lo mencionado por Pinillos (2007) sobre que interactuar con otros coleccionistas ayuda a formar un nuevo grupo con el que identificarse, siendo un importante factor en las motivaciones y en la forma en la que enfrentará las adversidades el coleccionista.
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