<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?><?xml-model type="application/xml-dtd" href="https://jats.nlm.nih.gov/publishing/1.3/JATS-journalpublishing1-3.dtd"?>
<!DOCTYPE article PUBLIC "-//NLM//DTD JATS (Z39.96) Journal Publishing DTD v1.3 20210610//EN" "https://jats.nlm.nih.gov/publishing/1.3/JATS-journalpublishing1-3.dtd">
<article xmlns:ali="http://www.niso.org/schemas/ali/1.0/" xmlns:mml="http://www.w3.org/1998/Math/MathML" xmlns:xlink="http://www.w3.org/1999/xlink" xmlns:xsi="http://www.w3.org/2001/XMLSchema-instance" specific-use="Marcalyc 1.3" dtd-version="1.3" article-type="book-review" xml:lang="es">
<front>
<journal-meta>
<journal-id journal-id-type="index">8006</journal-id>
<journal-title-group>
<journal-title specific-use="original" xml:lang="es">Revista Chicomoztoc</journal-title>
<abbrev-journal-title abbrev-type="publisher" xml:lang="es">Revista Chicomoztoc</abbrev-journal-title>
</journal-title-group>
<issn pub-type="epub">2992-7188</issn>
<issn-l>2992-7188</issn-l>
<publisher>
<publisher-name>Universidad Autónoma de Zacatecas</publisher-name>
<publisher-loc>
<country>México</country>
<email>revchicomoztoc@uaz.edu.mx</email>
</publisher-loc>
</publisher>
</journal-meta>
<article-meta>
<article-id pub-id-type="art-access-id" specific-use="redalyc">800684365003</article-id>
<article-id pub-id-type="doi">10.48705/chztk.v5i9.1554</article-id>
<article-categories>
<subj-group subj-group-type="heading">
<subject>Reseñas</subject>
</subj-group>
</article-categories>
<title-group>
<article-title xml:lang="es">Historia de las Indias de la Nueva España. Capítulo I.“Ce Acatl Topiltzin Quetzalcoatl en el imaginario de Durán”</article-title>
</title-group>
<contrib-group>
<contrib contrib-type="author" corresp="no">
<name name-style="western">
<surname>Palafox Mondragón[1]</surname>
<given-names>Claudia Victoria</given-names>
</name>
<email>claudia.palafox@enah.edu.mx</email>
</contrib>
</contrib-group>
<pub-date pub-type="epub-ppub">
<season>January-June</season>
<year>2023</year>
</pub-date>
<volume>volumen 5</volume>
<issue>9</issue>
<fpage>18</fpage>
<lpage>28</lpage>
<product product-type="chapter">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname>Duran</surname>
<given-names>Fray Diego</given-names>
</name>
</person-group>
<source> Historia de las Indias de la Nueva España e Islas de Tierra Firme </source>
<year>1984</year>
<publisher-name>Porrúa.</publisher-name>
<publisher-loc>México</publisher-loc>
<isbn>ISBN-13: 978-968-432-931-7 </isbn>
<inline-graphic xlink:href="800684365003_p2.png"/>
</product>
<permissions>
<ali:free_to_read/>
</permissions>
<abstract xml:lang="es">
<title>Resumen</title>
<p>En el primer capítulo de su obra <italic>“De quien se sospecha que fue un gran varón que hubo en esta tierra, llamado Topiltzin y, por otro nombre, papa, a quien los mexicanos llamaron Hueymac. Residió en Tula”</italic>, Durán retrata a Topiltzin como un hombre español, afrentado por los mesoamericanos, que un día huyó con sus discípulos a una tierra lejana. Al ser los españoles descendientes de Topiltzin, Durán intenta legitimar el poderío español, caracterizándolo como un ajuste de cuentas, dándole al virreinato un antecedente divino. Esta breve reseña crítica explora la imagen de Topíltzin en el imaginario de Durán, así como sus incongruencias cronológicas y sus contradicciones, para evaluar la utilidad de este célebre documento en la investigación arqueológica. A través del análisis comparativo con otros documentos primarios e interpretaciones de investigadores, esta reseña hará que el lector se aproxime con nuevas perspectivas al trabajo de Durán.</p>
</abstract>
<trans-abstract xml:lang="en">
<title>Abstract</title>
<p>In the first chapter of his work “Who is suspected to have been a great man who lived on this earth, called Topiltzin and, by another name, Pope, whom the Mexicans called Hueymac. He resided in Tula”, Durán portrays Topiltzin as a Spanish man, outraged by the Mesoamericans, who one day fled with his disciples to a distant land. Since the Spaniards are descendants of Topiltzin, Durán tries to legitimize Spanish power, characterizing it as a reckoning, giving the viceroyalty a divine precedent. This brief critical review explores the image of Topíltzin in Durán's imagination, as well as its chronological inconsistencies and contradictions, to assess the usefulness of this famous document in archaeological research. Through comparative analysis with other primary documents and researchers' interpretations, this review will bring the reader closer to Durán's work with new perspectives.</p>
</trans-abstract>
<kwd-group xml:lang="es">
<title>Palabras clave</title>
<kwd>Quetzalcoatl</kwd>
<kwd>Diego Durán</kwd>
<kwd>Topiltzin</kwd>
</kwd-group>
<kwd-group xml:lang="en">
<title>Keywords</title>
<kwd>Quetzalcoatl</kwd>
<kwd>Diego Durán</kwd>
<kwd>Topiltzin</kwd>
</kwd-group>
<counts>
<fig-count count="2"/>
<table-count count="1"/>
<equation-count count="0"/>
<ref-count count="11"/>
</counts>
<custom-meta-group>
<custom-meta>
<meta-name>redalyc-journal-id</meta-name>
<meta-value>8006</meta-value>
</custom-meta>
</custom-meta-group>
</article-meta>
</front>
<body>
<sec>
<title/>
<p>El capítulo primero de la <italic>Historia de las Indias de la Nueva España</italic> es una introducción que hace Diego Durán a lo que él mismo llama “Una relación de dioses y un intento de registro del cómputo del tiempo”. Esta breve reseña crítica tiene por objetivo analizar la figura de Topiltzin en la imaginación de Durán, así como las inconsistencias en el capítulo I y su consiguiente utilidad en la investigación arqueológica. La importancia de este texto radica en alentar a estudiantes, profesores y amantes de la arqueología a poner a prueba la palabra sacramental de Durán, exponiendo la manipulación intencional de la realidad. Es importante considerar coincidencias y divergencias en una obra, para apoyar de manera más precisa y segura a nuestros estudios.</p>
</sec>
<sec>
<title>
<bold>Síntesis del capítulo I</bold>
</title>
<p>El objetivo de Durán al escribir su obra era conocer la religión mesoamericana, para borrarla –en sus propias palabras– y entonces, instituir la cristiana. Temía las mezclas que hacía la población originaria de las tradiciones de sus padres con las prácticas cristianas, por eso era de suma importancia suprimir las anteriores, pues la fe cristiana era poco aceptada y además exigía el culto a un sólo Dios. Las personas no ponían un interés genuino en los sermones de los predicadores, Durán atribuía esta indiferencia al miedo. También menciona lo difícil que era extraer a la gente la verdad de la antigua religión, porque ellos mismos trataban de protegerla con el silencio, e incluso fingían durante la práctica del culto cristiano. El fraile dominico habla en el Capítulo I de Topiltzin, quien era un hombre venerable, religioso y santo. “Demostraba ser hombre de edad, la barba, larga, entrecana y roja; la nariz algo larga, con algunas ronchas en ella, o algo comida; alto de cuerpo; el cabello, largo…(Durán, 1984: 9)” Además, Topiltzin era un religioso con hábitos como la abstinencia perpetua y el ayuno; y recreos como la construcción de altares en diversos barrios. Según Durán, tenía por costumbre arrodillarse y reverenciar la tierra, además de enseñar a sus discípulos o Toltecas. Así que sugiere que bien podría haber sido un apóstol enviado por Dios, porque además menciona que Topiltzin era un forastero de una tierra no conocida, que edificó algunas iglesias e incluso hizo portentos que no podían ser, sino milagros. Sin embargo, como según Durán, la población era de corazones rudos y terrestres, se levantaron contra Topiltzin y sus discípulos, liderados por Tezcatlipoca. Éstos, huyeron y se asentaron en Tula durante algún tiempo y, posteriormente, volvieron al misterioso sitio de donde procedían. Antes de irse, Topiltzin agradeció a los pobladores de Tula y profetizó que un día vendrían personas extrañas del oriente, vestidas de pies a cabeza con trajes de diferentes colores para castigar los malos tratos que habían recibido. Los habitantes registraron el suceso en un documento, y vieron cumplida la profecía con la llegada de los españoles, afirma Durán. En su huida, Topiltzin no desaprovechó la oportunidad de nombrar algunas localidades, pintar cruces en las piedras y posteriormente, abrir el mar y atravesarlo con sus discípulos. Habla después Durán de un informante, que le aseguró que el asentamiento principal de Topiltzin y sus seguidores fue Cholula, aunque también enseñaron en la zona de Tlaxcala a los Chichimecas y a los Gigantes. Este informante menciona que Topiltzin fue perseguido por Quetzalcoatl y Tezcatlipoca, que eran brujos y lo afrentaron introduciendo en su habitación a una mujer llamada Xochiquetzal, lo que dañó su reputación. También, le comentó que cuando Topiltzin huyó hacia el mar, no se volvió a saber de él, y lo único que supieron fue que había ido a traer a sus hijos los españoles a otra tierra, para vengarse. Durán afirma: “En una pintura le vi con una loba larga y un sombrero grande puesto a este varón (Durán, 1984: 14)”  De tal suerte, cuando Motecuhzoma supo de su llegada, los identificó como los enviados de Topiltzin y les envió presentes de alto valor, sabiendo de antemano que ellos venían a dañarlos por causa del vaticinio.</p>
<p>Durán también encontró una pintura donde mencionaba que cuando los informantes de Motecuhzoma le hicieron saber que Hueymac (o Topiltzin) había llegado, él les respondió que venía por el tesoro que había dejado en Tenochtitlan y mandó a esconderlo lejos. Termina Durán reiterando la gran importancia de este dios, agregando que era llevado a la guerra.</p>
</sec>
<sec>
<title>
<bold>Durán como fuente documental para la investigación arqueológica</bold>
</title>
<p>Durán constituye una fuente primaria, pero tardía, de la vida prehispánica en Nueva España, en particular de la zona central. En aquel contexto, las órdenes religiosas se disputaban la potestad de convertir a las personas, no obstante, indudablemente, compartían un mismo discurso que debía ser compatible con la ideología e intereses de la iglesia católica. Lo que los cronistas escribían estaba permeado y tocado por los intereses del binomio iglesia-estado, es por esto que correlacionar estas fuentes quizá no nos lleve a un conocimiento imparcial.</p>
<p>Con el fin de ganar el derecho a despojar a los habitantes originarios de su cultura, sus bienes y su vida misma, era muy importante para los europeos –especialmente los religiosos–, tener una justificación espiritual que quedase grabada en la historia material y que constara en los registros de la iglesia. Se creía que los mismos reyes europeos habían sido elegidos por Dios, invistiéndolos de un poder sagrado e incuestionable. Es por esto, que considero que intentaron caracterizar su venida a Mesoamérica como un designio divino.</p>
<p>Más allá de la justificación espiritual, se encuentra un poder siempre amenazado por aquellos que por su ascendencia podían reclamar una posición social equivalente a la de un español: “compartió también el siglo con indígenas descendientes de antiguos caciques, que miraban el pasado de antes de la conquista para tratar de encontrar en él los elementos que les permitieran afianzar su ser de nobles (Romero, 2003: 245)”. Explicando la invasión con un antecedente divino, los españoles legitimaban su propiedad de la tierra, frente a los descendientes de la nobleza prehispánica.</p>
<p>Además, Durán está justificando las atrocidades de la invasión española con una especie de ajuste de cuentas, argumentando que los españoles eran hijos de Topiltzin y legitimando el despojo con el supuesto hecho de que Hueymac o Topiltzin había dejado un tesoro en Tenochtitlan. “Y que sólo saben que se fue a dar aviso a sus hijos los españoles de esta tierra y que él los trujo, para vengarse (Durán, 1984: 14).”</p>
<p>
<fig id="gf1">
<graphic xlink:href="800684365003_gf2.png" position="anchor" orientation="portrait">
<alt-text/>
</graphic>
</fig>
</p>
<p>Aunque...Tenochtitlan no existía en tiempos de Tula… ¡¿cómo podría haber dejado tesoro alguno?!</p>
<p>¿Pero, realmente existió Topiltzin como lo retrata Durán? Si Ce Acatl Topiltzin Quetzalcoatl fue un gobernante tolteca, debió tener un sustento mítico-religioso que legitimara su gobierno. Sin embargo, para cuando se suscitó la invasión europea, Quetzalcoatl como dios ocupaba una posición menor, al menos en la cosmogonía Mexica. Era un Dios creador y provisor en el mundo Mexica (Fig. 1), el mundo con que los españoles tuvieron contacto, y tal vez no pudieron pasar por alto que podían asemejar a Quetzalcoatl con su propio Dios o sus apóstoles –y con un poco o mucho más de imaginación, hasta con ellos mismos–.</p>
<p>En este punto hay que separar a Topiltzin de Quetzalcoatl. La relación entre el Dios y el humano ha sido ampliamente estudiada por todo tipo de especialistas, desde el reconocido Eduardo Matos, que señala sobre el supuesto origen blanco de Quetzalcoatl, el cual, dice, se debe a la búsqueda de los pueblos mesoamericanos en los relatos bíblicos (Quetzalcoatl. ¿Blanco y de ojos azules?, 2008: 82); Patrick Johansson y su deslumbrante artículo: “Vejez, muerte y renacer de Ce Acatl Topiltzin Quetzalcoatl”, donde analiza la narrativa del mito de Quetzalcóatl y lo caracteriza como “el protocolo correspondiente a un ritual mortuorio que escenifica la vejez, muerte y renacer de los reyes (Johansson, 2016: 17)”, y Román Piña Chan sugiere que Quetzalcoatl fue un nombre que adoptaron uno o más gobernantes: “y que Quetzalcóatl no nació de un personaje real, sino que el dios fue quien dio su nombre a varios sacerdotes-gobernantes que llegaron a confundirse con la deidad (Piña-Chan, 1997:70)”. Pero el fraile dominico también menciona que Topiltzin fue perseguido por Quetzalcoatl, por lo tanto, en su imaginario –el mundo que él describió en su obra– no pueden ser el mismo personaje.</p>
<p>¿Por qué Durán tenía especial interés en Topiltzin? Hay que mencionar la importancia de encontrar una justificación espiritual para incluso violar los mandamientos que el mismo Dios le dio a Moisés: No matarás, no robarás, no cometerás actos impuros… Recordemos, que era una práctica recurrente en las decisiones “difíciles” de la iglesia: Justificar atrocidades y expansión de poder en nombre de Dios: “Deus le volt! (¡Dios lo quiere!)”, gritaron los fieles congregados en Clermont el 27 de noviembre de 1095, tras escuchar las palabras del papa y asistir a toda una esceniﬁcación en la que Urbano II había lanzado la cruzada (Palacios, 2017: 50)”. Así habla Santiago Palacios del mensaje que envió el papa cuando se dirigían a la primera de las cruzadas, que tenía por objetivo la toma de Jerusalén.</p>
<p>Tula era una ciudad de gran importancia para los Mexicas, quienes incluso se consideraban descendientes de los Toltecas. Así, decir que Topiltzin era un español legitimaba su derecho de tomar la tierra, y aun, explotar a las personas. “Luego pintaron en sus escrituras aquestas gentes que el Papa les profetizaba, para tener memoria de ellas y esperar el suceso, como después lo vieron cumplido en la venida de los españoles (Durán, 1984: 12)”.</p>
<p>Es importante distinguir en donde termina el mito y comienza el personaje histórico. “Puede considerarse que los mitos tienen realidad en la medida en que simbolizan todo aquello que escapa a la razón humana (Royston, 1960: 285)”. Es decir, el mito tiene la función de poner orden en el cosmos y dar explicación a lo que la observación rasa es incapaz. Como sugiere el brillante Johansson en su trabajo antes citado, el mito de Quetzalcoatl puede ser una representación de los ciclos venusinos y una importante directriz de la ritualidad en torno al ocaso del mandato de un Tlatoani. Durán no menciona nada de Quetzalcoatl como representación de Venus, ni de su posición en el cosmos como Tlahuizalpantecuhtli (estrella de la mañana)/Xolotl (estrella de la tarde). Un tema que podría tomar la vida entera a una arqueóloga.</p>
<p>En el mundo Mexica, el dios Quetzalcóatl es representado materialmente en su advocación Ehecatl y como serpiente emplumada. La idea de un Quetzalcóatl [pero…si Quetzalcoatl y Tezcatlipoca persiguieron a Topiltzin, según Durán] barbado fue tomada de documentos como los códices Borgia y Borbónico, originales del siglo XVI. Sin embargo, este elemento iconográfico había aparecido en otras fuentes representando a diversos personajes, en diferentes temporalidades y localidades mesoamericanas. Como es el caso de Ocho Venado, Garra de Jaguar.</p>
<p>
<fig id="gf2">
<graphic xlink:href="800684365003_gf3.png" position="anchor" orientation="portrait">
<alt-text/>
</graphic>
</fig>
</p>
<p>Ocho Venado, Garra de Jaguar, el poderoso caudillo y jugador de pelota que unificó la mixteca, aparece en el códice Nutall (Fig. 2), portando un elemento semejante a una barba. Este elemento iconográfico no significa que haya sido un español, fue hijo del señor Cinco Lagarto, gobernante de Tilantongo y de la señora Once Agua Pájaro Precioso. “Las imágenes de los seres humanos en los códices no son retratos. Las personas se representan en forma esquemática, siempre de perfil (Libura, 2005:18)…Ocho Venado no era español, la barba no es exclusiva de los españoles –suponiendo que lo que porta en la imagen es realmente una barba–, y aunque hubiese tenido la barba de un Santa Claus, los códices no eran retratos, como menciona Libura, sino representaciones simbólicas. Los españoles se colocaron prontamente en la posición de dioses, provistos con la evidencia de la dichosa barba y Durán va aún más allá, afirmando haber visto su imagen vestido con una loba –una prenda típica del clero de la época–, y un sombrero. Evidentemente, asemejándolo a un fraile.</p>
<p>En su obra <italic>Historiografía Mexicana</italic>, Juan Ortega y Rosa Camelo describen la obra de Durán, mencionando por supuesto a Topiltzin [El mismo Topiltzin que en el capítulo 1 fue perseguido por Quetzalcoatl y Tezcatlipoca, y en el mundo Mexica se veneraba como Quetzalcoatl Ehecatl]. “Durán se explica esta evangelización temprana a través de la presencia en los relatos indígenas de un personaje que, cabe decirlo, fue causa de sorpresa entre los españoles que se acercaron al conocimiento del pasado prehispánico (Romero, 2003: 247)”. ¡Vaya sorpresa! La gente ya estaba semi-evangelizada cuando los españoles llegaron, un prodigio, aunque algo turbulento.</p>
<p>Tantas contradicciones de Durán nos llevan a pensar que Topiltzin, tal como él lo retrata es un invento. Más que una mala interpretación de la realidad modelada por el etnocentrismo, es un discurso diseñado para transmitir y legitimar su posición en el nuevo orden social. Pero su obra no sólo nos desconcierta con la identidad de un Quetzalcóatl supuestamente blanco y frailes elevados a posición de dioses.</p>
<p>El mismo Durán se contradice, primero diciendo que Motecuhzoma envió presentes a los españoles, sabiendo que se trataba de Topiltzin y sus hijos, para más tarde, en el capitulo LIV de la misma obra “Fiestas de la coronación de Motecuhzoma”, mencionar que era una tradición que él había imitado de su ancestro Huehue Motecuhzoma, que solía realizar esa práctica: “empero, concluiré con decir que Motecuhzoma convidaba a sus enemigos; lo cual no hicieron los demás reyes sus antepasados, sino sólo su abuelo el primer Motecuhzoma. La cual costumbre duró mientras reinó (Durán, 1984:416)”. Así que los obsequios y el hecho de haber hospedado en su casa a los llegados de Europa, no necesariamente significa que los identificara como Topiltzin y sus hijos. El mismo Hernán Cortés, en su segunda carta, menciona que la intención de Motecuhzoma al enviar los presentes era evitar que llegara a Tenochtitlan, porque incluso le ofreció un tributo con el mismo fin: “entre los cuales venía uno que me dijeron que era hermano de Mutezuma, y me trajeron hasta tres mil pesos de oro, y de parte de él me dijeron que él me enviaba aquello y me rogaba que me volviese y no curase de ir a su ciudad (Cortés, 1963: 54)”.</p>
<p>Más bien, su relato parece una imitación de algunos episodios bíblicos, pues menciona que Topiltzin abrió el mar y lo atravesó con sus discípulos, al más puro estilo de Moisés –recordemos que Durán tenía antepasados judíos y constantemente introduce eventos e ideas del viejo testamento en su obra–. Su colega Bernardino de Sahagún, sin embargo, tiene una opinión distinta respecto a Topiltzin: “Quetzalcoatl fue a Tapállan y que ha de volver, y lo esperéis, es mentira, que sabemos que murió, su cuerpo está hecho tierra y a su ánima nuestro señor dios la echó en los infiernos (Sahagún, 1969: 90)”. Pasamos de un fraile dominico que posiciona a Topiltzin a nivel de apóstol a un fraile franciscano que lo retrata como un condenado al infierno.</p>
<p>
<bold>Discusión</bold>
</p>
<p>Es perfectamente entendible que Durán buscara ubicar el mundo mesoamericano en la biblia, pues era el texto que explicaba el mundo y su devenir, en aquella época. Pero no es entendible que inventara situaciones fantásticas e imposibles, a nivel cronológico y racional, como que Quetzalcoatl gobernara Tula y al mismo tiempo estuviera presente en Tenochtitlan o que adoctrinara gigantes [¿?].</p>
<p>Sin duda, Durán es una de las fuentes fundamentales en el quehacer arqueológico, pero no debemos dejar de lado todas las inconsistencias en este importante primer capítulo. Más aún, aunque tradicionalmente se aliente la empatía con los cronistas –comprender que su visión de la nueva tierra estaría tocada por su bagaje cultural–,  no podemos pasar por alto los calificativos humillantes hacia la población: “a tratar con gente tan desabrida y tan inconstante y torpe, y tan tarda de juicio para creer las cosas de su salvación” (Durán, 1984: 10). En efecto, para Durán y sus connacionales, los pueblos originarios eran gente de menor clase con una religión por destruir. Así podemos constatarlo en la obra de Molina donde clarifica los calificativos con los que Durán señala a la población en su tiempo: “Torpe cosa. Ameua. Aocmeua. Zaonotiuh. Zaquenyatiuh (Molina, 2008: 114)”. Torpe era un concepto que, en aquel tiempo, describía a algo o a alguien flojo, que no avanza o que es pesado</p>
</sec>
<sec>
<title>
<bold>Consideraciones finales</bold>
</title>
<p>Al final, esta breve reseña crítica demuestra que Durán alteró la información en el primer capítulo de su obra. Topiltzin no era un español, no había tal tesoro o no fue Topiltzin quien dejaría tesoros en Tenochtitlan y los Mexicas jamás pensaron que los españoles eran enviados de Quetzalcoatl. Durán no malinterpretó conceptos, ni los explicó con las creencias que tenía un hombre de su época, mintió abiertamente y armó cuidadosamente un discurso que mantuvo a lo largo de su obra –cuando no se contradecía–. Este trabajo pretende convocar a analizar si seguimos estudiando bajo ese discurso cuasi-supremacista blanco, a las sociedades de ayer y hoy. Es muy importante recopilar las palabras de diversos cronistas –que conservaban la misma disertación y objetivos–, pero por encima de todo, privilegiar el dato arqueológico para conocer a los habitantes del México mesoamericano.</p>
<p>
<table-wrap id="gt1">
<alternatives>
<graphic xlink:href="800684365003_gt2.png" position="anchor" orientation="portrait"/>
<table style="border-collapse:  collapse;border:none;" id="gt2-526564616c7963">
<thead style="display:none;">
<tr style="display:none;">
<th style="display:none;"/>
</tr>
</thead>
<tbody>
<tr>
<td style="width:436.0pt;border:solid black 1.0pt;   border-bottom:none;padding:0cm 5.4pt 0cm 5.4pt" colspan="4">
<bold>Ficha Técnica</bold>
</td>
</tr>
<tr>
<td style="width:79.55pt;border:solid black 1.0pt;   border-right:none;padding:0cm 5.4pt 0cm 5.4pt">
<bold>Autor</bold>
</td>
<td style="width:217.2pt;border-top:solid black 1.0pt;   border-left:none;border-bottom:solid black 1.0pt;   border-right:solid windowtext 1.0pt;         padding:0cm 5.4pt 0cm 5.4pt">Diego Durán</td>
<td style="width:70.85pt;border-top:solid black 1.0pt;   border-left:none;border-bottom:solid black 1.0pt;   border-right:none;padding:0cm 5.4pt 0cm 5.4pt">
<bold>Editorial</bold>
</td>
<td style="width:68.4pt;border:solid black 1.0pt;   border-left:solid windowtext 1.0pt;   padding:0cm 5.4pt 0cm 5.4pt">Porrúa</td>
</tr>
<tr>
<td style="width:79.55pt;border:none;border-left:solid black 1.0pt;   padding:0cm 5.4pt 0cm 5.4pt">
<bold>Obra</bold>
</td>
<td style="width:217.2pt;border:none;border-right:solid windowtext 1.0pt;   padding:0cm 5.4pt 0cm 5.4pt">
<italic>Historia de las indias de Nueva España e islas de tierra firme</italic>
</td>
<td style="width:70.85pt;border:none;padding:0cm 5.4pt 0cm 5.4pt">
<bold>Publicación</bold>
</td>
<td style="width:68.4pt;border-top:none;border-left:solid windowtext 1.0pt;   border-bottom:none;border-right:solid black 1.0pt;   padding:0cm 5.4pt 0cm 5.4pt">México 1984</td>
</tr>
<tr>
<td style="width:79.55pt;border:solid black 1.0pt;   border-right:none;padding:0cm 5.4pt 0cm 5.4pt">
<bold>Capitulo</bold>
</td>
<td style="width:356.45pt;border:solid black 1.0pt;   border-left:none;padding:0cm 5.4pt 0cm 5.4pt" colspan="3">Capítulo primero. “De quien se sospecha que fue un gran varón que hubo en esta tierra, llamado Topiltzin y, por otro nombre, papa, a quien los mexicanos llamaron Hueymac. Residió en Tula”</td>
</tr>
</tbody>
</table>
</alternatives>
</table-wrap>
</p>
</sec>
</body>
<back>
<ref-list>
<title>Fuentes:</title>
<ref id="redalyc_800684365003_ref1">
<mixed-citation publication-type="book">Cortés, Hernán (1963) <italic>Cartas y documentos, </italic>1era edición. México, D. F.: Porrúa.</mixed-citation>
<element-citation publication-type="book">
<source>Cartas y documentos, 1era edición. México, D. F.: Porrúa.</source>
</element-citation>
</ref>
<ref id="redalyc_800684365003_ref2">
<mixed-citation publication-type="book">Durán, Diego (1984) <italic>Historia de las indias de Nueva España e islas de tierra firme</italic>, 2da edición, México: Porrúa.</mixed-citation>
<element-citation publication-type="book">
<source>Historia de las indias de Nueva España e islas de tierra firme, 2da edición, México: Porrúa.</source>
</element-citation>
</ref>
<ref id="redalyc_800684365003_ref3">
<mixed-citation publication-type="journal">Johansson, Patrick (2016) “Vejez, muerte y renacer de Ce Ácatl Topiltzin Quetzalcóatl”, <italic>Arqueología Mexicana, </italic>núm. 139, pp. 16-25.</mixed-citation>
<element-citation publication-type="journal">
<article-title>“Vejez, muerte y renacer de Ce Ácatl Topiltzin Quetzalcóatl”</article-title>
<source>Arqueología Mexicana, núm. 139, pp. 16-25.</source>
</element-citation>
</ref>
<ref id="redalyc_800684365003_ref4">
<mixed-citation publication-type="book">Libura, Krystyna (2005) “Ocho Venado, Garra de Jaguar. Héroe de varios códices”<italic>.</italic>México: Ediciones Tecolote.</mixed-citation>
<element-citation publication-type="book">
<source>“Ocho Venado, Garra de Jaguar. Héroe de varios códices”.México: Ediciones Tecolote.</source>
</element-citation>
</ref>
<ref id="redalyc_800684365003_ref5">
<mixed-citation publication-type="journal">Matos, Eduardo (2008) Quetzalcóatl ¿blanco y de ojos azules?, <italic>Arqueología Mexicana,</italic> núm. 113, pp. 82-83.</mixed-citation>
<element-citation publication-type="journal">
<article-title>Quetzalcóatl ¿blanco y de ojos azules?</article-title>
<source>Arqueología Mexicana, núm. 113, pp. 82-83.</source>
</element-citation>
</ref>
<ref id="redalyc_800684365003_ref6">
<mixed-citation publication-type="book">Molina, Alonso (2008) <italic>Vocabulario en lengua Castellana/Mexicana,</italic> 6ta edición. México: Porrúa.</mixed-citation>
<element-citation publication-type="book">
<source>Vocabulario en lengua Castellana/Mexicana, 6ta edición. México: Porrúa.</source>
</element-citation>
</ref>
<ref id="redalyc_800684365003_ref7">
<mixed-citation publication-type="book">Palacios, Santiago (2017) <italic>Cruzadas y órdenes militares de la Edad Media</italic>. Madrid: Editorial Síntesis.</mixed-citation>
<element-citation publication-type="book">
<source>Cruzadas y órdenes militares de la Edad Media. Madrid: Editorial Síntesis.</source>
</element-citation>
</ref>
<ref id="redalyc_800684365003_ref8">
<mixed-citation publication-type="book">Piña-Chan, Román (1997) <italic>Quetzalcóatl. Serpiente emplumada</italic>. México D.F., Fondo de cultura económica.</mixed-citation>
<element-citation publication-type="book">
<source>Quetzalcóatl. Serpiente emplumada. México D.F., Fondo de cultura económica.</source>
</element-citation>
</ref>
<ref id="redalyc_800684365003_ref9">
<mixed-citation publication-type="book">Romero, Jose y Camelo, Rosa (2003) <italic>Historiografía mexicana. Volumen I. Historiografía novohispana de tradición indígena. </italic>México: UNAM, Instituto de investigaciones históricas.</mixed-citation>
<element-citation publication-type="book">
<source>Historiografía mexicana. Volumen I. Historiografía novohispana de tradición indígena. México: UNAM, Instituto de investigaciones históricas.</source>
</element-citation>
</ref>
<ref id="redalyc_800684365003_ref10">
<mixed-citation publication-type="book">Royston, Pike (1960) <italic>Diccionario de religiones</italic>. México: Fondo de Cultura Económica.</mixed-citation>
<element-citation publication-type="book">
<source>Diccionario de religiones. México: Fondo de Cultura Económica.</source>
</element-citation>
</ref>
<ref id="redalyc_800684365003_ref11">
<mixed-citation publication-type="book">Sahagún, Bernardino (1969) <italic>Historia General de las Cosas de la Nueva España, Tomo I</italic>. México: Porrúa.</mixed-citation>
<element-citation publication-type="book">
<source>Historia General de las Cosas de la Nueva España, Tomo I. México: Porrúa.</source>
</element-citation>
</ref>
</ref-list>
<fn-group>
<title>Notas</title>
<fn id="fn1" fn-type="other">
<label>
<underline>
<sup>[1]</sup>
</underline>
</label>
<p>Actualmente estudiante de la licenciatura en Arqueología en la Escuela Nacional de Antropología e Historia y licenciada Internacional en Administración de Empresas Turísticas por la Universidad del Valle de México. Cuenta con experiencia docente a nivel universitario, aunque dedicó toda su vida a la danza clásica y las artes escénicas, a nivel profesional y amateur. Repertorio: <italic>La fille mal gardee</italic>, <italic>La Cenicienta</italic>, <italic>Raymonda</italic>, entre otros. claudia.palafox@enah.edu.mx</p>
</fn>
</fn-group>
</back>
</article>