Generales

Impacto económico de las pérdidas postcosecha en los sistemas agrícolas: El sistema de uva de mesa

Economic impact of postharvest losses in farming systems: The table grape system

Jesús Manuel Herrera-Cebreros
Centro de Investigación en Alimentación y Desarrollo, A.C., México
Juan Martín Preciado-Rodríguez
Centro de Investigación en Alimentación y Desarrollo, A.C., México
Jesús Martín Robles-Parra
Centro de Investigación en Alimentación y Desarrollo, A.C., México

Impacto económico de las pérdidas postcosecha en los sistemas agrícolas: El sistema de uva de mesa

Revista Iberoamericana de Tecnología Postcosecha, vol. 23, núm. 1, pp. 2-17, 2022

Asociación Iberoamericana de Tecnología Postcosecha, S.C.

Recepción: 01 Julio 2022

Aprobación: 19 Julio 2022

Publicación: 31 Julio 2022

Resumen: El sistema de producción de uva de mesa sonorense es relevante para el desarrollo del estado dado que provoca una derrama económica promedio anual de 9,500 millones de pesos y genera poco más de cuatro millones de jornales por temporada. Hermosillo (52 %), Caborca (26 %) y San Miguel de Horcasitas (16 %) son las principales regiones de producción del estado. Sin embargo, pese a las bondades del sistema, existe una proporción de pérdidas postcosecha que es importante medir para poder estimar el impacto económico de éstas en las principales variedades de uva de mesa producidas en el estado y las exportadas a Estados Unidos. El procedimiento metodológico se definió a través de dos estrategias: una base de supuestos que permite el cálculo de las proporciones del volumen de exportación; y otra, la conformación de base datos del comportamiento de los precios de cotización de la uva de mesa sonorense exportada hacia el mercado estadounidense, datos que se obtuvieron del sistema de información “Agricultural Marketing Service” (AMS), del Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA). Los resultados reflejan una estimación del impacto económico de las pérdidas postcosecha entre $222,723.878 y $267,931,309 USD.

Palabras clave: Pérdidas postcosecha, frutas y hortalizas, uva de mesa, impacto económico.

Abstract: The Sonoran table grape production system is relevant for the development of the state since it generates an average annual economic benefit of 9,500 million pesos and generates just over four million wages per season. Hermosillo (52%), Caborca (26%) and San Miguel de Horcasitas (16%) are the main production regions of the state. However, despite the benefits of the system, there are a proportion of post-harvest losses that is important to measure, in order to estimate their economic impact on the main varieties of table grapes produced in the state and those exported to the United States. The methodological procedure was defined through two strategies: a base of assumptions that allows the calculation of the proportions of the export volume; and another, the conformation of the database of the price behavior of Sonoran table grapes exported to the US market, data obtained from the information system "Agricultural Marketing Service" (AMS), of the United States Department of Agriculture (USDA). The results reflect an estimate of the economic impact of postharvest losses between $222, 723, 878 and $267, 931, 309 USD.

Keywords: Postharvest losses, fruits and vegetables, table grape, economic impact.

INTRODUCCIÓN

La uva de mesa es un fruto no climatérico con una actividad fisiológica relativamente baja, además, cuenta con una naturaleza perecedera por su alta susceptibilidad al ataque por hongos y a la pérdida de peso por efecto de la deshidratación del raquis (Rosales et al., 2013). Estos problemas se asocian durante el manejo, almacenamiento y comercialización postcosecha (Del Nobile et al., 2008). Sin embargo, estos problemas traen consigo pérdidas postcosecha que oscilan entre el 10 % y el 40 % (Stocco et al., 2019; Solairaj et al., 2020), mientras que otros autores como (Abeer et al., 2013; Sonker et al., 2016; Gomes et al., 2021) estiman una pérdida del 30 % al 40 % de la producción total, lo cual representa un significativo impacto económico al sistema productivo. La uva de mesa es una de las frutas de mayor consumo a nivel global y es cultivada en alrededor de 90 países (Terán, 2022). México ocupa el lugar 28 a nivel mundial entre los países productores, con una producción de 407 mil toneladas anuales, mismas que son producidas en diez estados de la república; en Sonora, se concentra el 93 % de la producción (SIAP, 2020), donde se destacan las regiones de Hermosillo, Caborca y San Miguel de Horcasitas como municipios con mayor superficie de producción (Vázquez, 2011; SAGARPA, 2018). El procedimiento metodológico para definir el modelo de estimación del impacto económico de la pérdida postcosecha, esta soportado en dos estrategias: una base de supuestos que permite el cálculo de las proporciones del volumen de exportación y los intervalos de pérdida postcosecha de la uva de mesa, éstos se determinaron con base en la revisión de bibliografía; y otra, la conformación de base datos del comportamiento de los precios de cotización de la uva de mesas en las terminales estadounidenses e información de la uva de mesa sonorense exportada hacia Estados Unidos, datos que se obtuvieron del sistema de información “Agricultural Marketing Service” (AMS), del Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA). Los resultados con base en el procedimiento metodológico se estimaron pérdidas postcosecha que ascienden a 32, 756, 221 cajas de 18 Lb. Asimismo, se observó una tendencia ascendente en el precio por caja durante el trascurso de los años. Además, los precios de cotización promedios por caja, se observaron precios muy similares en las variedades, a excepción de “Sweet Celebration” y “Summer Royal”. Por último, existe una pérdida económica total de $245, 327, 594 de dólares. Para concluir, el artículo propone una metodología para la estimación del impacto económico de las pérdidas postcosecha de la producción de uva de mesa, la cual brinde estrategias para optimizar los recursos del sistema de vid de mesa.

Relevancia Económica del Sistema de Vid de Mesa

Sistema de Vid de Mesa a Nivel Mundial

La uva de mesa es una de las frutas de mayor consumo a nivel global y es cultivada en alrededor de 90 países (Terán, 2022). Dentro de los principales productores de uva de mesa en el mundo se encuentran China, India, Turquía, La Unión Europea, Brasil, Estados Unidos, Chile, Perú, Sudáfrica, Corea del Sur y Egipto (figura 1) (Aranda, 2016; USDA, 2022). Con una producción mundial de uva de mesa de 24.5 millones de toneladas en 2021(USDA, 2022).

Según, los datos del Departamento de Agricultura de los Estados Unidos (USDA, 2022), los principales exportadores de uva de mesa en la temporada de 2021 fueron Chile, Perú y China, con una contribución de 526, 468 y 428 miles de toneladas respectivamente, mientras que México ocupa el octavo lugar, con 207 mil toneladas. Con respecto a las importaciones Estados Unidos, Unión Europea y Rusia representaron 670, 570 y 351 miles de toneladas de uva de mesa respectivamente, mientras que México ocupo el noveno lugar en este departamento, con 98 mil toneladas.

Regiones de cultivo de uva de mesa en el mundo
Figura 1
Regiones de cultivo de uva de mesa en el mundo
Fuente: Elaboración propia.

Sistema de Vid de Mesa en México

En 2019 México, tuvo una producción de uva de mesa de 407 mil toneladas, con un valor de 10,327 millones de pesos, con un rendimiento de 16.7 toneladas por hectárea, y un precio por tonelada de 25,364 pesos. Esto posiciona a México a nivel mundial en el ranking número 28 en la producción de uva de mesa, con un consumo per cápita de 2.2 kilogramos por persona. Dentro de la producción nacional de uva de mesa destacan los estados de Sonora, Zacatecas, Baja California, Coahuila, Baja California Sur, Aguascalientes, Jalisco, Guanajuato, San Luis Potosí y Puebla (figura 2). Es en el estado de Sonora donde se produce el 93 % del total nacional (SIAP, 2020).

Regiones de cultivo de uva de mesa en México
Figura 2
Regiones de cultivo de uva de mesa en México
Fuente: Elaboración propia.

Sistema de Vid de Mesa en Sonora

El sistema de producción de uva de mesa sonorense es relevante para el desarrollo del estado, quien es el principal productor de este fruto a nivel nacional con una producción de 350,817 mil toneladas, un rendimiento de 14.05 toneladas por hectárea, y una superficie de 24,102 hectáreas de cultivo, lo cual genera un valor de producción de 9,586 millones de pesos (SIAP, 2021). En Sonora el cultivo de la uva de mesa está presente en los municipios de Hermosillo, Caborca, Pitiquito, Altar, Carbó, San Miguel de Horcasitas, Guaymas y Empalme (figura 3), donde destacan los municipios de Hermosillo (52 %), Caborca (26 %) y San Miguel de Horcasitas (16 %) con las mayores producciones del estado (Vázquez, 2011; SAGARPA, 2018). En estos espacios regionales, el sistema de vid de mesa genera un alto número de empleos que tienen un impacto social y que derivan en una derrama económica al interior del país al emplear trabajadores de todo México, principalmente personas provenientes de los estados del Sur. Dichos espacios generan un poco más de cuatro millones de jornales al año (Vázquez, 2011; Aranda, 2016).

Según datos estadísticos de la Asociación Agrícola Local de Productores de Uva de Mesa (AALPUM) en el 2015, se logró una exportación del 82 % de la producción de uva de mesa sonorense al mercado estadounidense. Un 5 % a otros mercados y alrededor del 13 % se destinó al mercado nacional (Hurtado et al., 2018), con precios por caja que oscilan entre $30.88 dólares como más bajo y como más alto en $32.08 dólares (USDA, 2021). La salida al mercado en Sonora comienza a principios de mayo y termina a finales de julio, el cual posee una ventana de comercialización de alrededor de quince a veinte días, donde la rivalidad en el mercado es escasa. Asimismo, la salida al mercado de la uva de mesa se da por variedad, siendo las principales: “Sugra One”, “Flame Seedless”, “Perlette” y “Red Globe” (Hurtado et al., 2018).

Estos datos, evidencian la importancia de Sonora en la producción a nivel nacional de uva de mesa, aportando una gran generación de jornales y divisas, y que su principal consumidor es el mercado de Estados Unidos, país que también importa uva de los países de Chile y Perú. Sin embargo, su principal proveedor del fruto es México, debido que cuenta con una posición geográfica privile­giada, al ser un estado fronterizo de dicho país (Terán, 2022).

Regiones de cultivo de la uva de mesa en Sonora
Figura 3
Regiones de cultivo de la uva de mesa en Sonora
Fuente: Elaboración propia.

Variedades de Uva de Mesa en Sonora

La producción de uva de mesa en el Estado de Sonora tiene una importancia social y económica debido a los altos ingresos que genera en la exportación del fruto al mercado de Estados Unidos. En esta dinámica podemos ubicar el comportamiento de las variedades exportadas por Sonora a Estados Unidos. Tan solo en el periodo de 2008–2016 las principales variedades de uva de mesa exportadas a Estados Unidos fueron “Flame Seedless”, “Sugraone” (Superior), “Perlette” y “Red Globe” (Contreras, 2019). Estas variedades significaron para el estado de Sonora miles de cajas exportadas; sin embargo, el gran dinamismo de los consumidores ha hecho que surjan nuevas demandas (Terán, 2022). Por lo tanto, en los últimos años, se ha trabajado en nuevas variedades en California, a causa de esta región se encuentran en procesos muchos programas genéticos de mejoramiento (Tiznado et al., 2015; Terán, 2022). Asimismo, estos mejoramientos genéticos trajeron como resultado las siguientes variedades de exportación: “Black Beauty Seedless”, “Red Seedless”, “Summer Royal”, “Sweet Celebration”, “Black Seedless”, “Thompson Seedless”, “White Seedless Type” y “Crimson Seedless”.

Pérdida Postcosecha

Sistema Agrícola

Las frutas y hortalizas cada vez tienen una mayor exigencia debido a su alto valor nutricional y sus propiedades promotoras de la salud, como la protección contra la diabetes, el cáncer y las enfermedades cardíacas (Perumal et al., 2022). Las frutas y hortalizas frescas son organismos vivos, como tales, son alimentos muy perecederos con vidas de almacenamiento postcosecha relativamente cortas (Porat et al., 2018). Para prolongar la vida anaquel de las frutas y hortalizas se han implementado tecnologías como son el uso de bajas temperaturas (refrigeración y congelación), inmersión en aditivos químicos, atmósferas modificadas, envasado al vacío y recubrimientos comestibles (de manera individual o en combinación). La finalidad de estas tecnologías es minimizar las pérdidas ocasionadas durante el manejo, transporte y almacenamiento postcosecha de estas mismas (Anaya-Esparza et al., 2020).

El mantener la calidad y reducir las pérdidas postcosecha es importante, ya que estos productos básicos son importantes para la nutrición humana con respecto a las vitaminas, minerales, fitonutrientes, fibras, etc., que son esenciales para una dieta humana saludable (Porat et al., 2018). A pesar de la importancia de la reducción en la pérdida de frutas y hortalizas para garantizar la seguridad alimentaria, también tiene importantes impactos ambientales, económicos. Desde el punto de vista ambiental, las pérdidas de frutas y hortalizas representan el desperdicio de valiosos recursos naturales utilizados para la producción de alimentos; incluyendo tierra, agua dulce, energía y fertilizantes (Porat et al., 2018)

El deterioro de la calidad se produce principalmente por la pérdida de agua y nutrientes como vitaminas, minerales, fibras dietéticas, hidratos de carbono, etc. y por cambios bioquímicos. Sin embargo, cada año más de un tercio de las frutas y hortalizas se desperdician debido a infecciones microbianas, factores ambientales y condiciones de almacenamiento. Debido a la naturaleza altamente perecedera de las frutas y hortalizas, su conservación es un desafío constante para la industria alimentaria. Por lo tanto, aproximadamente entre el 40 % y 50 % de las pérdidas de alimentos son frutas y hortalizas, lo que genera una pérdida anual total de 750,000 millones de dólares (Perumal et al., 2022).

Por otro lado, estudios realizados por El Ghaouth et al. (2004), Sharma et al. (2009), Fernández-Valdez et al. (2015) y Yang et al. (2017), mencionan pérdidas postcosecha que oscilan entre los 20 % y 25 % de la producción total. Esto se explica por el deterioro microbiológico y fisiológico, como consecuencia de factores de orden tecnológico como inadecuado proceso de recolección, empaques no apropiados e insuficientes vías para la transportación, entre otros, lo que se traduce en un corto período de almacenamiento.

Diferentes autores como Kitinoja et al. (2011), Ahmad y Siddiqui (2015), Martínez-González et al. (2017), Anaya-Esparza et al. (2020), Mederos-Torres et al. (2020), Getahun et al. (2021) y Giménez et al. (2021), hacen énfasis en diferentes porcentajes de pérdidas postcosechas de frutas y hortalizas, los cuales oscilan entre el 30 % y 50 % de la producción total (cuadro 1), los cuales son originados por malos manejos en la cadena de suministro o insuficiencias en la infraestructura. Por otro lado, Porat et al. (2018), reporta pérdidas entre 45 % y 55 % de la producción total, así mismo, reporta que estas pérdidas se dan en las etapas durante la producción (20 %); el manejo o almacenamiento postcosecha (3 %); el proceso de envasado (1 %); la distribución en el mercado minorista (12 %) y en la etapa de consumo (28 %).

De igual forma, los estudios revisados revelan que las perdidas postcosecha de frutas y hortalizas frescas proyectan entre un 5 % y 35 % en los países desarrollados; entre un 20 % a 50 % en los países en desarrollo (Ahmad y Siddiqui, 2015; Mederos-Torres et al., 2020). Sin embargo, en los países de bajos ingresos las pérdidas de los productos hortofrutícolas suceden en las primeras etapas de la cadena agroalimentaria, asociadas al manejo de cultivos, prácticas de cosecha, falta de infraestructura adecuada para almacenamiento y transporte. De la misma manera, en países de ingresos medios/altos el desperdicio se da principalmente en las etapas de comercialización y consumo final (Giménez et al., 2021).

Cuadro 1
Porcentaje de pérdidas postcosecha de frutas y hortalizas
CitasPérdidas Postcosecha (%)
El Ghaouth et al. (2004), Sharma et al. (2009), Fernández-Valdez et al. (2015) y Yang et al. (2017).20 a 25
Kitinoja et al. (2011), Ahmad y Siddiqui (2015), Martínez-González et al. (2017), Anaya-Esparza et al. (2020), Mederos-Torres et al. (2020), Getahun et al. (2021) y Giménez et al. (2021).30 a 50
Perumal et al. (2022).40 a 50
Porat et al. (2018).45 a 55
Fuente: Elaboración propia.

Sin embargo, las anteriores investigaciones no proponen una metodología, donde estimen los porcentajes de pérdidas postcosecha y económicos en las producciones totales. Por esto Kitinoja y Kader (2015), mencionan que han identificado preocupaciones en cuanto a la calidad de la información disponible, ya que muchos de los datos se recopilaron a través de encuestas o entrevistas, y han encontrado muchos vacíos de información, ya que hay regiones, países y cultivos clave con datos faltantes. No ha habido estudios previos que hayan buscado cuantificar las pérdidas de frutas y hortalizas en postcosecha. Los investigadores rara vez realizaron mediciones exhaustivas a lo largo de toda la cadena de valor, o informaron sobre los tres aspectos de la pérdida: es decir, pérdidas físicas, de calidad y económicas. Además, las pérdidas en los eslabones de una cadena de valor hortícola son acumulativas, pero las evaluaciones no siempre se realizan a lo largo de toda la cadena ni se informan en detalle para toda la cadena. Finalmente, las elecciones del investigador con respecto a cómo reportar los datos pueden generar confusión. Por ejemplo, alguien que reporta pérdidas del 10 % durante la cosecha y otra persona que reporta pérdidas del 10 % durante la comercialización a veces puede reportarse como un promedio de pérdidas del 10 % para ese producto básico, pero en otro caso puede reportarse como pérdidas del 20 % (la suma de las dos mediciones realizadas para ese producto) y ocasionalmente se informará como una cantidad acumulada (10 % más 10 %, resulta un 20% del 90 %, lo que significa un 18 % de pérdidas) (Kitinoja y Kader, 2015).

Sistema de Vid de Mesa

La fruta de la vid es una baya. Es un fruto carnoso en el cual solo se distingue una sola cavidad, ya que los tabiques de separación correspondientes a los carpelos desaparecen con el desarrollo y la maduración. La baya se forma a partir del ovario y las semillas desarrolladas. Además, las bayas constituyen el 96 % del peso fresco total de los racimos cosechados (García-Robles et al., 2003; Lichter et al., 2011). Es así que las uvas que son utilizadas para consumo en fresco, por lo regular son más grandes que las uvas destinadas a la producción de vinos y pasa. Por otro lado, la forma y tamaño de la baya (figura 4) son factores muy importantes en la calidad del fruto de la uva de mesa, jugando un papel relevante en la comercialización del fruto (García-Robles et al., 2003). Entonces, la uva de mesa es un fruto no climatérico con una actividad fisiológica relativamente baja, además, cuenta con una naturaleza perecedera por su alta susceptibilidad al ataque por hongos y a la pérdida de peso por efecto de la deshidratación del raquis (Rosales et al., 2013). Estos problemas se asocian durante el manejo, almacenamiento y comercialización postcosecha (Del Nobile et al., 2008). Por lo tanto, la calidad óptima de la uva requiere que su cosecha se realice en la etapa de madurez apropiada y proporcionarle un manejo postcosecha adecuado dependiendo de la variedad (Rolle et al., 2015). Es por eso que, para llegar a los mercados de destino con un producto óptimo de calidad global, definido por apariencia, textura y sabor, existen una serie de características o parámetros que se deben cumplir desde el momento de cosecha. Esto, con el fin de garantizar un buen potencial de almacenamiento y transporte, así como la aceptabilidad por parte del consumidor final. Así pues, la uva de mesa presenta diversas características morfológicas y fisiológicas a considerar durante el manejo pre y postcosecha.

Componentes de calidad en uva de mesa
Figura 4
Componentes de calidad en uva de mesa
Fuente: Modificado de Defilippi y Rivera (2017).

Con relación a los principales problemas postcosecha que demeritan la calidad, son caracterizados por la pérdida de masa del racimo y marchitamiento del raquis, principalmente, el cual se vuelve frágil, se rompen con facilidad y presenta oscurecimiento en las etapas avanzadas (figura 5) (Nelson, 1978; Lichter et al., 2011; Ngcobo et al., 2013). Así también, la firmeza de la baya es uno de los parámetros de calidad importantes para su comercialización (Balic et al., 2014). Debido a estos problemas, tanto en el racimo completo como en el raquis, se han llevado a cabo varios estudios con resultados variables sin resolver este problema que sigue presentándose en las zonas productoras (García et al., 2003). También existen alteraciones fisiológicas, por ejemplo, el manchado externo e interno, pueden originarse debido a condiciones especiales durante el período de crecimiento y desarrollo de la baya. En este caso, el problema se puede manifestar antes de la cosecha o después del empacado (Coombe, 1976).

Otro tipo de alteraciones pueden ser originadas por un manejo inadecuado de las condiciones de madurez de cosecha (Auda y Berger, 1984). Síntomas más comunes incluyen lesiones superficiales, manchado de la pulpa y/o piel y el desarrollo de áreas hundidas durante postcosecha. El grado del daño depende de la temperatura a la que el producto es expuesto, el tiempo de exposición y la sensibilidad de las especies a las bajas temperaturas. Aunque el daño ocurre durante el preenfriado y almacenamiento, los síntomas se manifiestan al remover el producto del almacenamiento y exponerlo a altas temperaturas (Hardenburg et al., 1986). Por otro lado, la uva de mesa es muy susceptible a podredumbre en postcosecha causada por hongos, entre los cuales figura Botritys cinerea como el más importante. Sin un tratamiento adecuado, el desarrollo de este hongo puede provocar pérdidas importantes del producto (Rivero y Quiroga, 2008). Por lo tanto, la calidad de la uva puede verse afectada por una amplia gama de patógenos, causando grandes pérdidas postcosecha. Estas pérdidas, están asociadas a un complejo de microorganismos que incluyen levaduras, bacterias y hongos como Aspergillus, Penicillium, Rhizopus y Cladosporium Peniciliium y Cladosporium (Nally et al., 2013).

Principales problemas postcosecha en uva de mesa
Figura 5
Principales problemas postcosecha en uva de mesa
Fuente: Modificado de García et al. (2007).

Según Stocco et al. (2019) y Solairaj et al. (2020) mencionan que, en la cadena de comercialización de la uva de mesa, la pudrición fúngica se ha identificado como un factor potencial para causar grandes pérdidas económicas. Se estimó que entre el 10 % y 40 % de la producción total de uva se perdió debido a esta descomposición fúngica postcosecha (cuadro 2). La pudrición fúngica se desarrolló principalmente por infecciones por hongos o por infecciones de bayas a través de heridas durante la cosecha y el transporte (Stocco et al., 2019; Solairaj et al., 2020). Durante la postcosecha se estima que se producen pérdidas del 30 % al 40 % (Abeer et al., 2013; Sonker et al., 2016; Gomes et al., 2021) (cuadro 2). Por otro lado, Habib et al. (2021), menciona que las pérdidas se encuentran por arriba del 50 %, esto debido de igual manera a enfermedades fúngicas.

Cuadro 2
Porcentaje de pérdidas postcosecha de uva de mesa
CitasPérdidas Postcosecha (%)
Stocco et al. (2019) y Solairaj et al. (2020).10 a 40
Abeer et al. (2013), Sonker et al. (2016) y Gomes et al. (2021).30 a 40
Habib et al. (2021).50
Fuente: Elaboración propia.

Los autores citados, no hacen mención de una metodología donde proporcionen las estimaciones de pérdidas en las producciones totales de la uva de mesa. Según, Kitinoja y Kader (2015), han descubierto una variedad de información sobre pérdidas postcosecha, pero identificaron muchas más lagunas de información, en términos de regiones, países, cultivos y características de pérdida. Simplemente no existe una manera fácil de medir las pérdidas de alimentos postcosecha. Dado que muchas personas manipulan frutas y verduras, a veces durante un largo período de tiempo, las muestras de productos pueden examinarse en busca de pérdidas en puntos convenientes de la cadena de distribución. Muchas mediciones anteriores se han centrado en las pérdidas posteriores a la cosecha que ocurren en la granja (durante la cosecha), en la empacadora, después del almacenamiento y en los mercados mayoristas y minoristas.

METODOLOGÍA

El procedimiento metodológico para definir el modelo de estimación del impacto económico de la pérdida postcosecha, quedó soportado por dos estrategias: una base de supuestos que permite el cálculo de las proporciones del volumen de exportación y los intervalos de pérdida postcosecha de la uva de mesa, éstos se determinaron con base en la revisión de bibliografía; y otra, la conformación de base datos del comportamiento de los precios de cotización de la uva de mesas en las terminales estadounidenses e información de la uva de mesa sonorense exportada hacia Estados Unidos, datos que se obtuvieron del sistema de información “Agricultural Marketing Service” (AMS), del Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA). Con base en esto, se determinaron intervalos de confianza que observan el impacto económico de las pérdidas postcosecha de las principales variedades de uva de mesa sonorense.

Materiales y Métodos

Para la estimación de las pérdidas postcosecha es necesario estimar el total de producción de la uva de mesa del estado. Para lo cual se partió de las siguientes ecuaciones:

[ Ec. 1]

Donde:

PT: Producción total

VC: Volumen comercializado

PP: Pérdida postcosecha

[Ec. 2]

Donde:

VE.US: Volumen de uva de mesa exportado a Estados Unidos

VE.OP: Volumen de uva de mesa exportado a otros países

CN: Consumo nacional

De Ec.1 y Ec. 2, solo se obtuvo información del Volumen exportado a Estados Unidos, mientras que para el resto de las variables se cuenta con valores estimados obtenidos de las referencias bibliográficas. Por lo que a partir de éstas se realizó la estimación de la Producción total (PT) y el Pérdida postcosecha (PP).

La estimación del porcentaje de pérdida postcosecha se determinó en 35 %, con base a los reportado por Abeer et al. (2013), Sonker et al. (2016), Stocco et al. (2019), Solairaj et al. (2020), Gomes et al. (2021) (figura 6).

Racionalización del porcentaje de pérdida postcosecha
Figura 6
Racionalización del porcentaje de pérdida postcosecha
Fuente: Elaboración propia.

Para las estimaciones del VE.OP y CN, se utilizaron las proporciones presentadas por Hurtado et al. (2018), con 0.82 para exportación a Estados Unidos, 0.05 a otros países y de 0.13 en consumo nacional.

El VO.US, se obtuvo de la base conformada por el reporte “movement” del sistema AMS de USDA, para el año 2021. Los datos se filtraron a partir de uva de mesa importada por estados unidos a través de Nogales, Sonora, entre las fechas del 01 de mayo al 31 agosto del 2021 y estos se resumieron por variedad. Se parte de las Ec. 1, Ec. 2, el porcentaje de pérdida postcosecha y las proporciones del volumen de exportación y el consumo nacional, para estimar el volumen de pérdida postcosecha total para las principales variedades de uva de mesa producidas en el estado de Sonora.

La estimación del impacto económico se realizó: 1) con base a la estimación de pérdida postcosecha para cada variedad y 2) a partir de los intervalos de confianza de los precios de cajas de 18 Lb cotizados en las distintas terminales de E.E.U.U. entre los años 1998 y 2019. Estos fueron obtenidos del reporte “terminal” del sistema AMS de USDA, para los cuales se filtraron solo las terminales estadounidenses y se resumieron por variedad. Esta estimación se realizó con base en:

[Ec. 3]

Donde:

IE: Impacto económico expresado en un intervalo de confianza

PP: Perdida postcosecha

ICprecios: Límites inferior y superior de los precios de cotización

RESULTADOS Y DISCUSIÓN

Derivado del seguimiento del procedimiento metodológico antes expuesto, se estima que el volumen de cajas de uva de mesa, incluyendo la pérdida postcosecha asciende a 32, 756,221 cajas de 18 Lb (cuadro 3). Distribuidas de la siguiente manera: 82 % al mercado de Estados Unidos, 5 % a otros países, 13 % al mercado nacional y 35 % de pérdidas postcosecha estimadas (figura 7).

Cuadro 3
Estimación de la producción total de cajas de 18 Lb de uva de mesa en Sonora
VariedadMercado DestinoPérdida PostcosechaProducción Total
Estados UnidosOtros PaísesMéxico
Sugraone2,251,370137,279356,9251,478,3854,223,959
Red Seedless697,52642,532110,583458,0371,308,679
Flame Seedless7,137,975435,2421,131,6304,687,22613,392,073
Summer Royal833,90750,848132,205547,5941,564,554
Sweet Celebration1,011,99861,707160,439664,5391,898,683
Red Globe330,90820,17752,461217,294620,840
Black Seedless181,94711,09428,845119,478341,364
Thompson Seedless20,4311,2463,23913,41638,332
White Seedless Type4,291,921261,703680,4272,818,3358,052,385
Perlette 701,08342,749111,147460,3731,315,353
Total17,459,0661,064,5772,767,90111,464,67832,756,221
Fuente: Elaboración propia con base en AMS USDA 2021.

Distribución de las cajas de uva de mesa producidas y pérdida postcosecha
Figura 7
Distribución de las cajas de uva de mesa producidas y pérdida postcosecha
Fuente: Elaboración propia con base en AMS USDA 2021.

Al analizar el comportamiento de los precios por caja de la uva de mesa durante el periodo de 1998–2019 (figura 8), en las distintas variedades de exportación al mercado de Estados Unidos, se observó una tendencia ascendente en el precio por caja durante el transcurso de los años, siendo la variedad de “White Seedless Type” la de mayor tendencia marcada. Sin embargo, las variedades “Sugraone” y “Summer Royal” presentaron precios muy similares, con tenencias constantes al igual que la variedad “Sweet Celebration” durante la misma temporalidad.

Comportamiento del precio de la caja de 18 Lb de las principales variedades de uva de mesa Sonorense cotizadas en el mercado estadounidense
Figura 8
Comportamiento del precio de la caja de 18 Lb de las principales variedades de uva de mesa Sonorense cotizadas en el mercado estadounidense
Fuente: Elaboración propia con base en AMS USDA 2021.

Con respecto, a los precios de cotización promedios de las cajas de uva de mesa de las principales variedades exportadas a Estados Unidos (figura 9), se observó que las variedades de “Sweet Celebration” ($29.9) y “Summer Royal” ($27.7), fueron las que alcanzaron las cotizaciones más altas, mientras que las variedades “Sugraone” ($19.3) y “Thompson Seedless” ($19) cotizaron más bajo. Sin embargo, el precio de la variedad “Sweet Celebration” fue diferentes a las demás variedades, pero en un punto del tiempo de venta el precio de la variedad “Summer Royal” resultó iguales, no encontrando diferencias. Asimismo, las variedades restantes mantuvieron precios muy similares, de acuerdo con el traslape de sus intervalos estimados al 95 % de confianza, que permite inferir, que existe la probabilidad mayor de cero de que en algún momento presenten la misma cotización.

Precio de cotización promedio (USD) de caja de 18 Lb en las principales terminales de Estados Unidos
Figura 9
Precio de cotización promedio (USD) de caja de 18 Lb en las principales terminales de Estados Unidos
Fuente: Elaboración propia con base en AMS USDA 2021.

En cuanto a las estimaciones del impacto económico que generó las pérdidas postcosecha de la uva de mesa sonorense exportada al mercado de Estados Unidos, podemos observar los distintos precios por variedad y sus respectivos intervalos, donde existe una pérdida económica total marcada con un total de $245, 327, 594 dólares, destacando las variedades de “Flame Seedless” y “White Seedless Type” con la mayor pérdida postcosecha y económica. Sin embargo, estas pérdidas económicas en dichas variedades pueden ser proporcionales a la producción total, al no encontrar diferencias significativas en las pérdidas económicas, con respecto a las variedades “Flame Seedless” y “White Seedless Type”.

Cuadro 4
Estimación del impacto económico con base en las pérdidas postcosecha de la uva de mesa de exportación en Sonora
VariedadPérdida Cotizaciones (precios)Impacto Económico
PromedioLILSPromedioLILS
Sugraone1,478,386$19.3$17.3$21.4$28,600,946$25,506,271$31,695,622
Red Seedless458,038$21.1$19.2$23.1$9,686,773$8,801,866$10,571,680
Flame Seedless4,687,226$20.4$18.9$21.9$95,653,943$88,730,289$102,577,597
Summer Royal547,594$27.3$25.0$29.6$14,956,481$13,681,197$16,231,765
Sweet Celebration664,539$29.2$27.0$31.4$19,411,132$17,926,667$20,895,597
Red Globe217,294$23.1$21.3$24.8$5,010,112$4,620,547$5,399,678
Black Seedless119,477$21.5$20.1$22.9$2,570,122$2,405,775$2,734,468
Thompson Seedless13,416$19.0$16.0$22.0$254,947$214,398$295,496
White Seedless Type2,818,335$20.7$18.1$23.4$58,388,958$50,947,558$65,830,358
Perlette460,373$23.4$21.5$25.4$10,794,179$9,889,310$11,699,049
Total$245,327,594$222,723,878$267,931,309
Fuente: Elaboración propia con base en AMS USDA 2021.

CONCLUSIÓN

La revisión bibliográfica realizada que nos mostraría estimar las proporciones de pérdidas postcosecha y cómo estas tienen un impacto económico en los sistemas agrícolas, en especial al sistema de uva de mesa, es escasa. Los pocos reportes o artículos no demuestran una metodología donde estimen la construcción de los datos. El modelo propuesto anteriormente permitió estimar el impacto económico de las pérdidas postcosecha en el sistema de vid sonorense que es exportada al mercado estadounidense, el cual demuestra estimaciones más cercanas a los datos que otros autores han expuesto.

LIMITACIONES Y RECOMENDACIONES

La obtención de los datos de producción y cotizaciones de la uva de mesa fueron las limitantes del presente trabajo, ya que la base de datos del sistema de información “Agricultural Marketing Service” (AMS), del Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA), son fuentes secundarias. Por lo anterior, se recomienda realizar estimaciones con datos primarios, los cuales sean recabados mediante visitas a los sistemas agrícolas de la región.

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Notas de autor

* Coordinación de Desarrollo Regional. Centro de Investigación en Alimentación y Desarrollo, A.C. Carretera Gustavo Enrique Astiazarán Rosas #46. Col. La Victoria. C.P. 83304, Hermosillo, Sonora, México. Tel. (662) 289 2400. jesus.herrera@estudiantes.ciad.mx

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