Reportes Frutas
Acondicionamiento del mango previo al tratamiento hidrotérmico sobre el desarrollo de cavidades en la pulpa del fruto
Conditioning of the mango prior to hydrothermal treatment on the development of cavities in the pulp of the fruit
Acondicionamiento del mango previo al tratamiento hidrotérmico sobre el desarrollo de cavidades en la pulpa del fruto
Revista Iberoamericana de Tecnología Postcosecha, vol. 23, núm. 2, p. 151, 2022
Asociación Iberoamericana de Tecnología Postcosecha, S.C.
Recepción: 03 Noviembre 2022
Aprobación: 01 Diciembre 2022
Publicación: 30 Diciembre 2022
Resumen: En el presente trabajo se evaluaron las condiciones fisiológicas de la fruta sobre el desarrollo de las cavidades en la pulpa de mango “Ataulfo” después de someterlo a diferentes acondicionamientos antes o después del tratamiento hidrotérmico. Los frutos en estado sazón se acondicionaron por 24 (T2 al T4) y 48 horas (T5 al T7) después de cosecha a temperatura ambiente (≈30 °C). Enseguida los frutos se sometieron al tratamiento hidrotérmico de 46.1ºC (115 ºF) durante 75 (T3, T4, T6 y T7) u 85 minutos (75+10) (T2 y T5). Los tratamientos T4 y T7 tuvieron un reposo de 30 min previo al enfriamiento en agua (75 °F) y los Tratamientos T2 y T5 se enfriaron inmediatamente después del tratamiento hidrotérmico. Los mangos testigo (T) no recibieron ningún proceso dentro de la empacadora. Posteriormente, todos los tratamientos se mantuvieron durante 15 días en condiciones de mercadeo (22-25 ºC ± 2 ºC, 40-45 %HR) para evaluar cada 3 días la presencia de daños relacionados con cavidades en la pulpa, la densidad (g/L), la pérdida de peso acumulada (%), la firmeza (kgf) y los Sólidos Solubles Totales (SST %). Los resultados muestran que la madurez de la fruta no se vio afectada por el tratamiento hidrotérmico y las diferentes condiciones evaluadas, independientemente del período de acondicionamiento, observándose un aceleramiento de dicho proceso. La presencia de cavidades se observó en los frutos que recibieron tratamiento hidrotérmico independientemente de recibir hidroenfriado pero con menor incidencia en los frutos acondicionados por 48 horas. Aparentemente los cambios de temperatura en la pulpa de los frutos tienen una relación directa con el desarrollo de este desorden.
Palabras clave: mango, mangifera indica, calidad, postcosecha, acondicionamiento, cavidades.
Abstract: In the present work, the physiological conditions of the fruit on the development of cavities in the “Ataulfo” mango pulp were evaluated after subjecting it to different conditioning before or after hydrothermal treatment. Mature fruits were conditioned for 24 (T2 to T4) and 48 hours (T5 to T7) after harvest at room temperature (≈30 °C). The fruits were then subjected to hydrothermal treatment of 46.1ºC (115 ºF) for 75 (T3, T4, T6 and T7) or 85 minutes (75+10) (T2 and T5). The T4 and T7 treatments had a rest of 30 min prior to cooling in water (75 °F) and the T2 and T5 treatments were cooled immediately after hydrothermal treatment. The control mangoes (T) did not receive any process inside the packing house. Subsequently, all the treatments were maintained for 15 days under marketing conditions (22-25 ºC ± 2 ºC, 40-45 %RH) to evaluate every 3 days the presence of damage related to cavities in the pulp, density (g/ L), cumulative weight loss (%), firmness (kgf) and Total Soluble Solids (TSS%). The results show that the maturity of the fruit was not affected by the hydrothermal treatment and the different conditions evaluated, regardless of the conditioning period, observing an acceleration of such process. The presence of cavities was observed in the fruits that received hydrothermal treatment regardless of receiving hydrocooling, but with a lower incidence in fruits conditioned for 48 hours. Apparently the temperature changes in the pulp of the fruits have a direct relationship with the development of this disorder.
Keywords: mango, mangifera indica, quality, postharvest, conditioning, cavities.
INTRODUCCIÓN
La presencia de cavidades en la pulpa del mango se ha venido presentando con mayor frecuencia y severidad en los últimos años. Este desorden fisiológico se presenta con mayor frecuencia en los mangos de la variedad “Ataulfo" seguidos de las variedades “Tommy Atkins” y “Kent”. Este desorden identificado por Luna et al. (2006), como daño por “tejido seco” se caracteriza por la presencia de áreas donde el tejido se colapsa y deja fibras de color blanquecino que indican muerte de células, principalmente en el endocarpio de frutos maduros sin detectarse externamente. Además, mencionan que el desorden se presenta en frutos con o sin tratamiento hidrotérmico, aunque éste último lo acentúa. Por ello, se ha considerado un desorden fisiológico diferente al “tejido esponjoso” (spongy tissue) descrito en otros cultivares de mango y que se ha llegado a confundir con este daño por lo que se ha recomendado hacer más investigación a este respecto. Esta determinado que los eventos previos a la cosecha que conducen al trastorno del tejido esponjoso en “Alphonso”, dependen del inicio de otros asociados a la germinación en la semilla (aparente viviparidad) y su manejo está relacionado con la regulación a la baja de la actividad de la semilla sin afectar el crecimiento de la fruta (Shivashankar, 2014). Este desorden es muy diferente a la presencia de cavidades o tejido muerto en la pulpa del mango. Aunque Gregorio Luna et al. (2006), consideran que el síntoma de “tejido seco” no se asoció con el tratamiento hidrotérmico, lo que sugeriría ser un desorden de origen fisiológico. Está descrito (UCDavis, 2014) que con el tratamiento hidrotérmico a 115ºF en mangos fisiológicamente maduros su metabolismo se acelera, pero la fruta no puede absorber oxígeno (estando bajo el agua), por lo que comienza a fermentar, lo que genera dióxido de carbono y alcohol. Sin escapatoria, el dióxido de carbono se acumula, creando eventualmente agujeros como los que se forman en el mango con cavidades. El agua caliente inhibe las enzimas que provocan la reacción de conversión del almidón a azúcares simples, por lo que el mango nunca alcanza la maduración completa, y a pesar de las apariencias de las cavidades, que se forman por el gas y alcohol formando burbujas con las membranas que se revientan y sale como vapor, no tienen ningún efecto en el sabor del fruto o el resto del mesocarpo o pulpa, pudiendo sólo ser un poco más insípido. Estas cavidades y por estas condiciones se han observado en imágenes por resonancia magnética por Joyce et al., 1993. Estos autores describen que las cavidades internas y las regiones almidonadas que caracterizan la lesión del mesocarpio inducida por el calor son evidentes. Mencionando esto mismo autores que tratamientos térmicos particularmente en ausencia de acondicionamiento previo (sin mencionar de que tipo), causa trastornos de la piel y el mesocarpio. Durante el proceso de maduración puede ocurrir como una aparente lesión por calor alrededor de los rastros vasculares porque forman una red para la transferencia rápida de calor y/o retienen el calor por más tiempo que las células circundantes. Alternativamente, las células que rodean los rastros pueden ser especialmente susceptibles a las lesiones por calor. Posteriormente, esta área no se expande, más bien, colapsa a medida que la fruta madura. Los bajos niveles de agua sugeridos por las grandes regiones negras en el mesocarpio observadas en las imágenes de Resonancia Magnética de la fruta de mango tratada térmicamente se relacionaron con vacíos llenos de aire y áreas con almidón (como lo muestra la tinción de almidón y yodo (Reid et al., 1982). Las regiones con almidón generalmente rodean vacíos grandes y pequeños, y puede ser que, a medida que el tejido circundante madura (hidrólisis del almidón a azúcar), el agua se redistribuya lejos de estas áreas a regiones adyacentes de menor potencial osmótico. Los vacíos presumiblemente se forman donde las células son colapsadas por el calor, mientras que las regiones con almidón pueden representar un efecto diferencial de la hidrólisis del almidón como un proceso particularmente sensible a las lesiones por calor. Estos mismo autores (Reid et al., 1982) mencionan que en ausencia del tratamiento térmico no se percibió ningún daño en mesocarpio. Ello coincide con las observaciones que se mencionan en las empacadoras de mango que no se observan los síntomas en frutos provenientes de campo y que se someterán al tratamiento hidrotérmico. Esta observación se realiza cuando se secciona la fruta para comprobar la ausencia de cualquier estadio de mosca de la fruta e ingresar a las empacadoras. Por ello, se probaron diferentes acondicionamientos, dejando 24 o 48 horas la fruta a condiciones ambientales (≈30 °C), antes del tratamiento cuarentenario (115ºF durante 75), así como dar un reposo de 30 minutos antes del hidroenfriamiento o el tratamiento de 85 minutos a 115 ºF (75+10) y enfriar inmediatmente después, para determinar la susceptibilidad al desarrollo de las cavidades o colapso celular en la pulpa del mango por efecto de los choques térmicos en la fruta. Además, se evaluaron las condiciones de los tiempos de tratamiento hidrotérmico cuarentenario y el hidroenfriado sobre el desarrollo de éste desorden.
MATERIALES Y MÉTODOS
Material vegetal
Se emplearon frutos de mango de la variedad Ataulfo recién cosechados, en estado de madurez sazón. La fruta se cosechó en la temporada primavera-verano del 2022 de una huerta local en Nayarit, México. Para la realización de los diferentes tratamientos, se tomaron 30 cajas de fruta que se identificaron adecuadamente para diferenciarlas del resto del lote o fruta que ingresa al empaque. Todos los frutos, excepto el testigo, pasaron al proceso de lavado, limpieza, selección de fruta libre de daños evidentes y clasificados por peso para el tratamiento cuarentenario de 75 minutos con inmersión en agua caliente a 115 ºF (46.1 ºC). Posteriormente, los frutos fueron envasados en cajas plásticas de rejilla, formando pallets de 45 cajas cada uno, para posteriormente recibir el tratamiento correspondiente.
Muestreo durante el empacado
En el cuadro 1 se presentan las condiciones que recibió cada muestra colectada según el proceso, así como las condiciones del reposo de los tramientos T2 al T7 para uno y dos días en la empacadora. Los frutos testigo (T) fueron muestreados directamente de recepción sin darle ningún tipo de tratamiento. Los mangos etiquetados con T2, T3 y T4 entraron al proceso al siguiente día de recibidos, mientras que T5, T6 y T7 se mantuvieron en reposo y fue hasta después de 2 días que entraron al proceso. Para cada tratamiento se utilizaron hasta 4 cajas de plástico distribuidas en diferentes zonas del pallet que recibió tratamiento hidrotérmico.

Evaluaciones realizadas
Las pruebas se realizaron cada 3 días a Temperatura Ambiente (TA). El tiempo inicial fue dependiente de los momentos en que se aplicaron de los tratamientos. Se tomaron muestras desde el día del tratamiento hasta los 15 días en condiciones de maduración o mercadeo (22-25 ºC ± 2 ºC). El número de repeticiones (n) fue diferente entre las pruebas, siendo el mínimo de 4 repeticiones por día de muestreo en cada tratamiento.
Densidad del fruto. Para ello, se registró individualmente el peso de 4 frutos en una balanza digital Rhino (BAPRE-3, USA) de 3 kg ± 0.2 g en cada tratamiento. Enseguida, cada fruto se sumergió en un recipiente conteniendo agua libre de impurezas para registrar el volumen desplazado en mL. La densidad se reportó en g/ mL.
Temperatura y humedad relativa. Al iniciar los análisis en cada uno de los tratamientos se registró la TA y la humedad relativa (%HR) utilizando un termohigrómetro digital (VWR, USA) con un sensor de línea cercano a las mediciones, evitando el contacto con objetos.
Temperatura interna del fruto. Esta se registró en dos frutos de cada tratamiento con la ayuda de un medidor Digital thermometer 50-250 °C (VWR, USA) provisto de un sensor metálico de punta, el cual se introdujo en la fruta hasta tocar el hueso. Las lecturas se tomaron al momento y posterior a que las temperaturas alcanzaron a estabilizarse con la TA.
Pérdida de peso acumulada. Para esta prueba se emplearon frutos que se mantuvieron durante 15 días a TA (condiciones de maduración o mercadeo; 22-25 ºC ± 2 ºC, 40-45 %HR). Cada fruta fue pesada individualmente en la balanza digital evitando daños y la menor manipulación posible. Los resultados se reportaron como porcentaje de pérdida de peso acumulada:

Firmeza. Se determinó la resistencia de la fruta a la penetración mediante un punzón cónico de 0.9 cm de diámetro unido a un medidor mecánico de firmeza (Mc Cormick, USA). Para ello, se retiró una porción de la cáscara de la parte ecuatorial del mango, realizándolo en ambas caras del fruto. Los resultados de 8 mediciones por tratamiento y por fecha muestreada se expresaron como kg-f, donde 1 Kg-f = 10 N.
Presencia de daños relacionados con cavidades en la pulpa de mango. Para la evaluación visual se utilizaron los frutos de las pruebas destructivas como lo fueron la firmeza y los sólidos solubles totales. Los cortes de polo a polo de la parte más ancha del fruto fueron evaluados cuidadosamente para detectar zonas o puntos blancos en la pulpa. En el caso de observar un daño se utilizó la tinción con Lugol.
Tinción con Lugol para detección de daño por cavidades en pulpa. Previamente, se preparó una solución conteniendo 0.27 % de yodo (I, SIGMA-ALDRICH, USA) y 0.53 % de yoduro de potasio (KI, SIGMA-ALDRICH, USA). Las muestras con sospecha de daño con cavidades se les aplicó un par de mililitros de la solución de Lugol. Se registró tanto la presencia como la intensidad del daño, en los rangos de ligero, moderado y severo relacionados con el porcentaje de cobertura del daño en la zona observada.
Sólidos solubles totales. Del fruto que se utilizó en la prueba de firmeza se extrajeron algunas gotas de jugo de la pulpa del mango y se colocaron en un refractómetro portátil ATAGO (N-1α, USA) de 0-32 ± 0.2 % de Sólidos Solubles Totales (ºBrix) previamente calibrado con agua destilada libre de impurezas. Los resultados de 4 mediciones por tratamiento y por fecha muestreada se expresaron como porcentaje de Sólidos Solubles Totales (% SST).
Análisis de los resultados
El diseño del experimento fue de bloques (fechas de muestreo) completamente al azar. En las variables respuesta se aplicó un ANOVA, comparando las medias con la prueba de Tukey Kramer con un nivel de significancia de p≤0.05. Se utilizó el paquete estadístico NCSS V22.0.4.
RESULTADOS Y DISCUSIÓN
Cambios en la temperatura externa, humedad relativa y temperatura interna de los frutos.
La temperatura ambiente (TA) del día 0 al 3 varió de 34.5 a 30 °C y la humedad relativa (HR) de 66.5 a 45 %. Tales condiciones fueron las de la empacadora. Para los siguientes días, y hasta el final del experimento, la TA fluctuó entre 21.5 y 23 °C, con 40 a 51.5 % HR, como condiciones de mercadeo de la fruta.
Por otra parte, la temperatura interna en los tratamientos T3 y T6 fue entre 44.6 a 46.1 °C para el día 0 debido a que estos se evaluaron justo a la salida del tratamiento hidrotérmico y estás se redujeron para estabilizarse (26-30ºC) durante las siguientes 6-12 horas. Para el resto de los tratamientos la temperatura interna fue entre 26 y 30 °C, ajustándose a las condiciones ambientales de esa fecha en la empacadora. La temperatura interna de los frutos se estabilizó a partir del día 6 bajo condiciones de mercadeo entre 20 y 25 °C en todos los tratamientos hasta el final del almacenamiento (Figura 1). Era de esperarse que la temperatura interna del fruto alcanzara las condiciones ambientales y las de mercadeo; sobre todo estables, lo que permitió realizar los subsiguientes análisis bajo un entorno homogéneo y comparabale entre los tratamientos.

Presencia de daños relacionados con cavidades en la pulpa de mango.
Los mangos que no recibieron tratamiento alguno no presentaron frutos con daños de Cavidades en la Pulpa (CP), mientras que en T2, T3 y T4 se observó en la mayoría de los días de almacenamiento. Además, el tratamiento T3, a partir del tercer día, fue el que tuvo mayor cantidad de frutos con daños de CP para el resto de los días de muestreo. Por otra parte, solo en el día 3 para T7 y en el día 6 para el T6 se encontraron frutos con este daño (Cuadro 2).
De acuerdo a estos resultados, las 24 h de reposo, antes del tratamiento hidrotérmico para T2, T3 y T4, así como el reposo de 30 min antes del hidroenfriamiento para T4, no produjo un beneficio en la reducción de la aparición de este tipo de daño en la pulpa del mango. Lo que si fue posible apreciar es la diferencia de no aplicar el hidroenfiamiento como sucedió con T3, al aumentar la cantidad de frutos con daños de CP en los días posteriores de vida de anaquel.
Respecto a los mangos en las condiciones de T6, las cuales fueron similares a las de T3, permite suponer que las 48 h de reposo influyó en gran medida para que el daño de CP no se manifestara, o al menos en la mayoría de los días. Este mismo comportamiento se apreció en los frutos de T5 y T7. Para T5, aparentemente, la combinación entre un reposo previo al hidrotérmico de 48 h, el hidrocalentamiento a 115 °F durante 75 + 10 min, seguido del hidroenfriamiento, evitó la presencia de daños de CP en los frutos durante los 15 días bajo observación. A diferencia de éstos, los frutos etiquetados como T2 sólo tuvieron 24 h de reposo bajo las mismas condiciones, pero con la diferencia de presentar daños en todos los días de muestreo. Otra observación fue que el tiempo de reposo de 30 min antes del hidroenfriamiento no evitó el daño a la pulpa como se presentó en los resultados opuestos entre los tratamientos T4 y T7 con respecto al porcentaje de mangos que presentaron daños de CP. No se tiene claridad de cuál fue el factor que influyó para que se manifestara el daño de CP días antes en T7 con respecto a T6, pues en este último los mangos no se llevaron a hidroenfriamiento, dejando la causa del beneficio sólo al reposo de 48 h. Además, la extensión del tiempo a 75 + 10 min en el proceso de hidrocalentamiento, por sí solo no resultó efectivo en el control del daño de CP, por lo observado en los resultados entre los tratamientos de T2 versus T5.

En cuanto a la severidad de los daños de CP de los frutos muestreados, en ningún caso se observó daño severo (Cuadro 3). Esquerra et al. (1990), clasificaron la severidad del daño según la proporción del mesocarpo afectado, considerando como daño ligero entre 1 y 25 % de la pulpa, moderado entre 26 y 50 %, y severo >50 % de la pulpa. De esta forma, los tratamientos que presentaron daño en su mayoría fueron con severidad ligera. Sin embargo, habría que valorar el impacto en la calidad por el porcentaje de frutos que se reportó con este daño de CP. Daños moderados fueron observados en una sola fecha de muestreo para el tratamiento T2 y T6, mientras que en T3 se vio en 4 fechas. Como T6 no recibió hidroenfriamiento esta podría ser una de las causas por que se presentara esa severidad.
La figura 2A, muestra que el daño de CP se manifestó con formas irregulares y de manera heterogénea y, en los casos con una severidad mayor, con huecos semicirculares y/o alargados. En la mayoría de los frutos donde se encontró el daño por CP, la zona teñida por la solución de Lugol fue como se observa en la segunda foto de izquierda a derecha de la figura 2B.

En las evaluaciones visuales también se identificaron zonas en la pulpa más cercanas a la cáscara, y mayormente en el ápice del fruto, con acumulaciones de almidón (Figura 3). Estos daños también fueron contabilizados en los tratamientos como “concentración de almidón en pulpa”, ya que al aplicar la solución de Lugol sobre la zona, se observó el color morado esperado. En los mangos, la acumulación de almidón se manifestó con formas irregulares, porosas y en otras con espacios huecos (Figura 3A). La tinción reveló justamente esa acumulación del polisacárido, aunque superficialmente en el mango no se apreciara daño alguno. Sin embargo, éste se vio en un fruto debajo de una magulladura con cambio de color en la cáscara (Figura 3B, última foto). Para los frutos testigo observamos este tipo de daño con severidad ligera solo durante el día 9 y 12 (Cuadro 3). Esto hace suponer que esta afección se origina en campo.

En todos los tratamientos, exceptuando a T5, se observó esta zona blanquecina, aunque con una severidad ligera en la pulpa. De nueva cuenta T2, T3 y T4 presentaron más fechas con la aparición de este daño. En T7 solo se observó al día 6 y al mismo día en T2, pero con severidad moderada en el último.

Densidad del fruto. En este parámetro solo encontramos diferencias significativas entre los tratamientos durante los días 12 y 15 bajo las condiciones de almacenamiento anteriormente descritas (Figura 4). Se buscó una posible relación entre la densidad (g/ L) del mango y la aparición de los daños de CP. Se considera que un fruto inmaduro, con mayor contenido de almidón, presenta una menor densidad que un fruto maduro, y que al aparecer el daño de CP pudiera ser dependiente de ésta y establecer alguna diferencia. Como se aprecia en la gráfica, hubo mangos que estuvieron por debajo de la línea que marca la densidad de 1 g/ L, como fue el caso de los frutos testigo durante los días 6, 12 y 15. Esto no implicó que los frutos resultaran con mayor presencia de daños.

Por otra parte, los tratamientos T3, T2 y T4 que resultaron en ese orden con un mayor porcentaje de frutos con daños de CP, sobretodo T3, no estuvieron tan alejados de la densidad de 1 g/ L. El tratamiento T7, aparentemente, se ajustaría a una cierta relación al mantener mayor densidad durante los días del 0 al 6 y 12, además de baja presencia de daños. Es posible que una mejora en la sensibilidad de la medición de este parámetro brinde resultados más contundentes respecto a dicha relación.
Pérdida de peso acumulada. A partir del día 3 hasta el día 15 la tendencia en esta medición fue incrementar en todos los tratamientos, iniciando con 3.7 % y finalizando con cerca del 19 % en la pérdida acumulada de agua de los frutos (Figura 5). Este comportamiento sucedió a una razón de 3 % de pérdida de agua en cada fecha de muestreo. Aun con la falta de diferencias (p≥0.05), se apreció que tanto los frutos testigo (T) y T2 mantuvieron la tendencia con los porcentajes de pérdida de agua más altos que el resto de los tratamientos. Asimismo, pero con valores menores resultaron en ese orden los tratamientos T7 y T5. Estos resultados podrían relacionarse con lo observado en los daños, dejando de lado a los frutos testigo, pues en aquellos frutos que menos daños presentaron aparentemente se redujo la tasa de pérdida de agua. Estadísticamente, la única diferencia se manifestó al día 6 entre T2 (8.98 %) y T7 (6.69 %), fecha en la que T2 presentó menor densidad que T7 y además con presencia de daño moderado de CP.

Se valoró visualmente el cambio de color y su aspecto general, donde el color predominante en la cáscara fue el verde, algunos con tonalidad ligeramente amarilla debido a la variabilidad del mismo lote. A partir del día 6, fueron más notorios los cambios en la cáscara del mango hacia tonalidades más amarillas (Figura 6). El color de la cáscara de los frutos con tratamiento, respecto al testigo (T), viró más rápido al amarillo quizás porque estos continuaron con procesos como el lavado, que agregan mayor manipulación y un posible aceleramiento del metabolismo.

Por otra parte, entre los mangos tratados, los que conservaron mejor apariencia fueron T7 seguidos de T5. Además, la presencia de signos de deshidratación se vio al día 9 en uno de los frutos del tratamiento T6. Para el día 12, signos severos de deshidratación se vieron en los mangos de los tratamientos T2, T3, T4 y T6, mientras que con menor severidad se vieron en T5 y T7, incluyendo a los frutos testigo. De nueva cuenta, en estos dos tratamientos coincide lo que ya se vio en daños de CP y pérdida de peso acumulada. Las observaciones visuales hacen suponer que después de un 9 % de pérdida de agua en el fruto, bajo las condiciones de este estudio, se pueden percibir los primeros signos de deshidratación en la cáscara del mango.
Firmeza de la fruta. El ablandamiento de la pulpa del mango siguió un comportamiento normal en la reducción de los valores de firmeza (kgf) a medida que pasaron los días de almacenamiento (Figura 7). A pesar que al inicio del muestreo los tratamientos T5 (14.9 kgf) y T7 (11.8 kgf) presentaron diferencias entre sí (p≤0.05), estas no se manifestaron posteriormente. Para el día 3, nuevamente los frutos con T5 tuvieron significativamente mayor firmeza (15.0 kgf) que T2 (9.9 kgf), T4 (9.7 kgf) y T6 (9.3 kgf). La firmeza bajó a valores cercanos a 6 kgf durante el sexto día de muestreo y las diferencias estadísticas solo se presentaron entre el T7 (6.3 kgf) y los frutos testigo (2.7 kgf). A partir del día 9 y hasta el término de las fechas de muestreo no se observaron cambios importantes en los valores de firmeza entre los tratamientos. La firmeza de éstos fluctuó entre 3.9 y 2.8 kgf.

La abrupta disminución de la firmeza del mango para el día 6 coincidió con las observaciones del cambio de color de la cáscara en ese mismo día. Aunque con la tendencia posterior que se registró en la firmeza para las demás fechas, ya no fue posible distinguir otras relaciones con el resto de las variables analizadas. Tal como se mencionó en la densidad, los resultados de firmeza podrían brindar información más puntual en función del método o equipo utilizado, por ejemplo, como los que arrojaría un analizador de textura.
Sólidos Solubles Totales. Esta variable (°Brix) siguió un comportamiento normal como lo observado en otros parámetros medidos, como la pérdida de agua y la firmeza, en la medida en que transcurrieron los días de almacenamiento (Figura 8). En promedio los valores de °Brix pasaron de 6.0, al inicio del muestreo, hasta 19.8 % en las últimas fechas. Las diferencias más destacadas (p≤0.05) se presentaron al día 3 entre T6 (12.75 %), T3 (12.0 %) y T4 (11.94 %), respecto a los mangos testigo (7.25 %). Y para el día 9 entre T5 (20.25 %) y los mangos testigo (15.25 %). La mayor concentración de azúcares en un fruto se manifiesta a medida que se acerca a su senescencia, debido a factores bióticos o abióticos, entre otras razones. Sin embargo, los tratamientos del presente estudio no afectaron en mayor medida el comportamiento de este parámetro de calidad. Aun así, al menos hasta el día 6, los tratamientos T5 y T7 presentaron valores más cercanos al testigo. De tal manera que, al considerar las observaciones visuales donde el testigo mantuvo colores menos amarillos y valores menores de azúcares, se podría pensar que los tratamientos adelantaron la maduración de los frutos. Solo hasta el día 12 los mangos testigo alcanzaron los niveles de azúcares que se registraron en el resto de los tratamientos.

CONCLUSIONES
La madurez final de los frutos no se vió afectada por los tratamientos aplicados, existiendo un aceleramiento de este proceso en los frutos con tratamiento hidrotérmico.
La presencia de cavidades en la pulpa del mango fue inapreciable o nula en los frutos que se mantuvieron por 48 horas en condiciones ambientales previo al tratamiento hidrotérmico y el posterior hidroenfriado.
Será necersaria realizar más investigación para correlacionar los estados de maduréz con la realización del tratamiento hidrotérmico y el desarrollo cavidades en la pulpa de los frutos.
Agradecimientos
Esta investigación es parte del proyecto ‘Estudios para la determinación y control de la presencia de cavidades en la pulpa del fruto del mango’ financiado por el National Mango Board; a Leonardo Ortega y Rolff Vladimir Mitton ; Director y Gerente de Investigación respectivamente del National Mango Board. Por sus observaciones y comentarios al presente manuscrito
Se agradece la colaboración de Guillermo Lozano e Ivis Cáceres junto con su equipo de trabajo de la empacadora Naturamex por sus aportaciones y facilidades prestadas en el desarrollo del trabajo experimental.
LITERATURA CITADA
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Joyce DC, Hockings PD, Mazucco RA, Anthony J. Shorter AJ, Brereton IM. 1993. Heat treatment injury of mango fruit revealed by nondestructive magnetic resonance imaging. Postharvest Biology and Technology, 3: 305-311.
Luna EG, Arévalo ML, Anaya RS, Villegas MA, Acosta RM, Leyva RG. 2006. Calidad de mango ‘Ataulfo’ sometido a tratamiento hidrotérmico. Rev. Fitotec. Mex. 29 (2): 123–128.
Reid MS, Padfield CAS, Watkins CB, Harman JE. 1982. Starch iodine pattern as a maturity index for Granny Smith apples: 1. Comparison with flesh firmness and soluble solids content. N. Z. J. Agric. Res., 25(2): 239-243. https://doi.org/10.1080/00288233.1982.10420918.
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Notas de autor