Producción y Gestión

Recepción: 18 Febrero 2019
Aprobación: 07 Junio 2019
DOI: https://doi.org/10.15381/idata.v22i2.17393
Resumen: Los bosques tropicales estacionalmente secos son reconocidos por su importancia biológica y económica al poseer un alto número de especies endémicas y proveer diversos servicios ecosistémicos. No obstante, la carencia de una planificación para la conservación de la biodiversidad amenaza la gestión ambiental integral en las áreas protegidas de la provincia de Santa Elena, Ecuador. Por ello, se realizó un diagnóstico en el que se identificaron los objetos de conservación para fortalecer la capacidad de manejo ambiental local. Asimismo, se emplearon las metodologías de Planificación para la Conservación de Áreas (PCA) y Fortalezas, Oportunidades, Debilidades y Amenazas (FODA) para conocer las prioridades de conservación y las limitaciones en el manejo de los recursos. En el diagnóstico se evidenciaron falencias técnico-administrativas, debido a ello se buscó un enfoque eficiente en la gestión ambiental. Además, se destacaron el bosque de garúa como objeto natural y el cabildo como objeto cultural para conservar. La gobernanza ambiental participativa debe ser fortalecida para mejorar la gestión de las áreas protegidas.
Palabras clave: áreas protegidas, bosques tropicales estacionalmente secos, gestión ambiental local, Santa Elena (Ecuador).
Abstract: Seasonally dry tropical forests are recognized for their biological and economic importance, as they possess a high number of endemic species and provide various ecosystem functions. However, the lack of a biodiversity conservation plan threatens comprehensive environmental management in the protected areas of Santa Elena Province, Ecuador. For this reason, a diagnosis was made in which conservation targets were identified to strengthen local environmental management capacity. Furthermore, Conservation Action Planning (CAP) and Strengths, Weaknesses, Opportunities and Threats (SWOT) methodologies were used to understand conservation priorities and resource management constraints. The analysis revealed technical-administrative flaws, and because of this an efficient approach to environmental management was sought. In addition, the garúa forest was recognized as a natural conservation target and the cabildo (community council) was recognized as a cultural conservation target. Participatory environmental governance needs to be strengthened to improve the management of protected areas.
Keywords: protected areas, seasonally dry tropical forest, local environmental management, Santa Elena (Ecuador).
INTRODUCCIÓN
Una herramienta legal para la conservación de la naturaleza ha sido la creación de áreas protegidas. A nivel mundial, el establecimiento y manejo de las áreas protegidas es la estrategia más empleada para la conservación de ecosistemas y su biodiversidad (Chávez et al., 2014). Sin embargo, esta estrategia global necesita acompañarse de una planificación e integrarla a una matriz de territorio con aspectos socioeconómicos y políticos que requieren de trabajos pluridisciplinarios (Gurrutxaga y Lozano, 2009). Las áreas protegidas no están exentas de problemas de conservación debido a la existencia de presencia humana, ya sea dentro o en la periferia del territorio. La deforestación como problema es un reto en la gestión de las áreas protegidas y es una de las principales fuentes de emisión de CO. que contribuye al cambio climático (CC), además de ser la segunda principal amenaza que enfrenta la biodiversidad.
El efecto de la deforestación provoca que un ecosistema se fragmente en parches, y que estos no alberguen gran diversidad de especies debido al efecto de borde, afectando las redes de interacción tróficas (EUROPARC-España, 2009). La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación (2016) registró para la región tropical, en el periodo 2000-2010, una pérdida de cobertura forestal de siete millones de hectáreas y un incremento anual neto de superficie agrícola de seis millones de hectáreas.
En Ecuador, el Sistema Nacional de Áreas Protegidas (SNAP) se estableció en 1959 con la creación del Parque Nacional Galápagos; luego, en 1996, se constituyó el Ministerio del Ambiente como autoridad ambiental y único administrador del SNAP (Columba, 2013). En 2008, la política ambiental en el país evolucionó hacia un enfoque biocéntrico con la nueva constitución y el sumak kawsay, filosofía indígena de cosmovisión, en la cual se reconoce la plurinacionalidad e interculturalidad del Estado, se otorgan derechos al medio ambiente y se concede autonomía territorial (Altmann, 2013). Así se involucró a la sociedad en la gestión de las áreas protegidas y se estructuró al SNAP en cuatro subsistemas: 1) estatal- Patrimonio de Áreas Naturales del Estado (PANE), 2) autónomo descentralizado-Gobiernos Autónomos Descentralizados (GAD), 3) comunitario-indígenas y afroecuatorianos y 4) privado (Columba, 2013).
La provincia de Santa Elena protege el 28% de su extensión terrestre, mientras que el 4% forma parte del subsistema comunitario (Ministerio del Ambiente del Ecuador, 2017). A pesar de esto, ha sido la provincia, junto con Guayas, la más afectada por la deforestación durante el periodo 2000-2008 (Ministerio del Ambiente del Ecuador, 2012a). La deforestación se ha venido reportando desde la década de 1990 por autores como Dodson y Gentry, Parker y Carr, Bonifaz y Cornejo, Astudillo, Pérez y Fabara, entre otros, quienes confirman que el área ha sido perturbada por la extracción selectiva, mientras que en algunos sitios el bosque ha sido convertido en zonas de pasto para el ganado.
Los ecosistemas presentes en la provincia de Santa Elena (PSE) forman parte de los bosques tropicales estacionalmente secos (BTES) del Pacífico ecuatorial, los cuales conforman una región florística que posee una alta diversidad y endemismos; no obstante, es considerado uno de los ecosistemas tropicales más amenazados debido al nivel de alteración y fragmentación (Best y Kessler, 1995).
El aporte económico de los bosques secos es conocido, pero no cuantificado, ya que carecen de investigación, particularmente en la PSE, y sus pocas contribuciones realizadas en Ecuador se han enfocado concretamente en el sur. Además, los bosques secos han sido subestimados, según Aguirre y Erazo (2017), quienes resaltan la importancia de estudios en valoración ecológica y económica de estos bosques, pues brindan una diversidad de servicios ecosistémicos. Un ejemplo de esto es el estudio en la comuna Loma Alta realizado por Becker (1999), investigación que se centra en la hipótesis de que los comuneros parecen no apreciar los valores indirectos del bosque de tierras altas, el cual les proporciona el suministro de agua con el que subsisten y el riego en la agricultura.
La interdependencia entre el bienestar humano y la provisión de servicios ecosistémicos de los bosques está en aumento; por ello, es necesario garantizar, a largo plazo, el funcionamiento de estos, donde las áreas protegidas jueguen un rol esencial en la conservación de los recursos naturales y culturales. La planificación y el manejo eficiente de estos recursos son un reto para los administradores de las áreas protegidas, quienes operan una serie de elementos de carácter legal, administrativo, social, financiero, entre otros (Cifuentes et al., 2000).
Es imprescindible contar con una estrategia de planificación para la conservación de los BTES del Pacífico ecuatorial ubicados en la Cordillera Chongón-Colonche (CCHC) y conocer los valores naturales y culturales con el fin de conservarlos como primer paso. Por ello, el objetivo de esta investigación es identificar los objetos de conservación presentes en dos áreas protegidas ubicadas en la provincia de Santa Elena para la elaboración de una estrategia de desarrollo local y fortalecer la capacidad de manejo ambiental.
METODOLOGÍA
Área de estudio
Aspectos geopolíticos. La PSE posee una extensión de 3762,8 km. y está dividida geopolíticamente por tres cantones: Santa Elena (3668,9 km.), Salinas (68,7 km.) y La Libertad (25,3 km.) (ver figura 1), donde Santa Elena es el cantón con mayor actividad agropecuaria, destinando el 14% de su superficie para cultivos y 6% para pastizal. Este cantón es el que posee, también, mayores recursos forestales, ya que al año 2008 indicaba una superficie de 31% como bosque nativo y 42% como vegetación arbustiva, mostrando un uso del suelo notable para la conservación (Gobierno Autónomo Descentralizado Municipal Santa Elena, 2014). En el cantón Santa Elena se eligieron dos localidades con áreas protegidas: la comuna Loma Alta (01º 52’S, 80º 38’O) (ver figura 1), la cual posee un bosque protector con 3218,19 ha, que es conocido como Reserva Ecológica Comunal Loma Alta; y, la comuna Dos Mangas (02º 07’S, 80º 18’O) (ver figura 1), que forma parte del bosque protector Chongón-Colonche y posee una superficie de 83 731 ha (Acción en el Biocorredor, 2012).

Aspectos biogeográficos. La Cordillera Chongón-Colonche atraviesa la PSE en su extremo noreste (ver figura 1); además, presenta un clima variable influenciado por las corrientes marinas y el gradiente altitudinal. La corriente fría de Humboldt provoca un efecto de neblina y llovizna conocida como garúa de junio a noviembre, la cual aporta el 40% de agua que el bosque, a partir de 400 m s. n. m., intercepta (Becker, 1999). La PSE presenta dos estaciones marcadas: una lluviosa, que va de diciembre a abril, y otra seca, que va de junio a octubre, la cual coincide con los meses de garúa. En el cantón Santa Elena, la temperatura promedio interanual es de 23,4 ºC y su precipitación promedio interanual es de 66 mm/año, la misma que presenta una variabilidad hasta de 200 mm/mes en la estación lluviosa y cercana a cero en la estación seca (Gobierno Autónomo Descentralizado Municipal Santa Elena, 2014).
En la Cordillera Chongón-Colonche convergen dos regiones biogeográficas: Chocó y Tumbes. Actualmente, fusionadas y reconocidas formalmente como la ecorregión terrestre del Chocó-Darien-Ecuador occidental, que se extiende desde la «parte sureste de Panamá, a lo largo de las partes occidentales de Colombia y Ecuador, hasta el noroeste del Perú» (Critical Ecosystem Partnership Fund, 2005, p. 6). A esta ecoregión terrestre se la conoce como el hotspot Tumbes-Chocó-Magdalena, el cual está caracterizado por una diversidad de ecosistemas, desde bosques húmedos premontanos hasta matorrales espinosos secos.
En términos florísticos, la Cordillera Chongón-Colonche (CCHC) forma parte del sector cordillera costera del Pacífico ecuatorial (CCPE), la misma que comprende las partes altas y piedemontes de la Chongón-Colonche con un bioclima de semiárido a subhúmedo, donde la vegetación es característica de ecosistemas húmedo a partir de 400 m s. n. m. y secos en las partes bajas (Ministerio del Ambiente del Ecuador, 2012b). En la cordillera costera del Pacífico ecuatorial, se identificaron cuatro ecosistemas: 1) bosque deciduo de la CCPE, asentado en el piedemonte de los flancos y colinas bajas de la CCHC, en un piso bioclimático de >200 m s. n. m., con un clima xérico-seco y estrato arbóreo entre 15 y 20 m de altura con especies caducas; 2) bosque semideciduo de la CCPE, encontrado en las crestas y laderas, en un piso bioclimático >200 m s. n. m., con clima pluviestacional-subhúmedo y estrato arbóreo entre 12 y 25 m de altura con el 25% de especies caducifolias; 3) bosque siempreverde estacional piemontano de la CCPE, ubicado en un piso bioclimático de 200-400 m s. n. m., con clima pluviestacional-húmedo y estrato arbóreo promedio de 20 m con árboles emergentes hasta 30 m de altura; 4) bosque siempreverde estacional montano bajo de la CCPE, localizado en un piso bioclimático de 400-860 m s. n. m., con clima pluviestacional-húmedo y bosque multiestratificado de árboles con hasta 25 m de altura (Ministerio del Ambiente del Ecuador, 2012b).
Aspectos socioeconómicos. Los habitantes poseen una identidad cultural propia de los pueblos precolombinos, tales como Valdivia (4200-1500 a. C.), Manteño-Guancavilca y Milagro-Quevedo (periodo de integración 800 d. C.-1535), los cuales marcaron étnicamente la dinámica sociocultural establecida por jefaturas complejas (López y Peralta, 2016). Según la Ley de Comunas promulgada en 1936:
«los descendientes de estos pueblos precolombinos han conservado cierta estructura social y económica, congregándose en comunidades indígenas y campesinas [...], la cual garantiza el ejercicio de los derechos colectivos indígenas o afroecuatorianos que se autodefinen con nacionalidades de raíces ancestrales» (Astudillo, 2010, p. 22).
La metodología de planificación elegida fue el modelo de diseño para la conservación creado por The Nature Conservancy (TNC), que posee cuatro componentes: 1) planificación de la conservación ecorregional, donde se seleccionan áreas conocidas como portafolios de conservación; 2) planificación para la conservación de sitios o desarrollo de estrategias, ya sea en sitios individuales o en una red de áreas protegidas; 3) acción de conservación o toma de decisiones, donde se define el tipo de apoyo; y, 4) medición del éxito, donde se evalúan las acciones (Granizo et al., 2006).
Acorde al objetivo planteado, esta investigación se enfoca en el segundo componente del modelo diseño para la conservación; aunque se debe destacar que parte de los resultados del primer componente se exponen aquí al seleccionar nuestra área de estudio, pues forman parte del portafolio de conservación para la PSE.
Para el desarrollo de estrategias, se requirió conocer las prioridades de conservación dentro de cada localidad; y, por ello, se empleó como herramienta la metodología de Planificación para la Conservación de Áreas (PCA), que incluye una fase de diagnóstico del área, cuyo primer paso es la selección de los objetos de conservación (Granizo et al., 2006). El diagnóstico, además, se complementó con la técnica de análisis FODA para determinar las potencialidades y limitaciones en el manejo, gestión y uso público de los recursos naturales y culturales de las comunas y sus áreas protegidas. El análisis FODA es una herramienta de planificación estratégica que evalúa los factores fuertes y débiles al interior de una organización o proyecto, así como las oportunidades y amenazas de su ambiente exterior y se presenta en una matriz base (Ponce, 2006).
El análisis FODA y la selección de los objetos de conservación se efectuaron mediante cuatro talleres participativos durante los años 2015, 2016 y 2017, con un aproximado de veinte participantes por cada taller, también se involucró a expertos locales, actores sociales y representantes de organizaciones ambientales gubernamentales y no gubernamentales.
Los objetos de conservación son elementos o características únicas encontradas a diferentes niveles de organización biológica y escalas geográficas que permiten identificar los sitios de conservación para una ecorregión o las amenazas y desarrollar estrategias para un área (Groves et al., 2000). Debido al objetivo del proyecto y la logística en las áreas, se decidió realizar el primer taller con un grupo multi y transdisciplinario de expertos en el área de la ingeniería (ingenieros ambientales, forestales, civiles, mecánicos, turísticos) y biólogos, quienes ayudaron con el objetivo inicial de diseñar el portafolio de conservación para la PSE. Los siguientes talleres fueron in situ con las comunidades y, mediante la técnica lluvia de ideas, se enlistaron objetos de conservación naturales (OCN) y objetos de conservación culturales (OCC).
Acorde a las categorías y a los requisitos descritos por Granizo et al. (2006), se escogieron un total de ocho elementos en cada localidad, cuatro para cada tipo de objeto, y se empleó la técnica de filtro grueso-filtro fino para ayudarnos con la definición de los objetos. Esta técnica consiste en una pirámide invertida, donde se especifican cuatro escalas espaciales (regional, gruesa, intermedia y local) y se describen tres niveles de organización biológica (especies, comunidades y ecosistemas) (Groves et al., 2000). Lo que se presume con la utilización del filtro grueso-filtro fino, de acuerdo con Granizo et al. (2006), es que mediante el filtro grueso se protejan las comunidades y ecosistemas estratégicos que garanticen la funcionalidad y viabilidad de estos; mientras que, en el filtro fino, se conservarían aquellas especies que se encuentran en su interior o se escapan a la protección.
RESULTADOS
El análisis FODA se organizó en áreas temáticas: el desarrollo económico local, desarrollo social y capital humano, desarrollo institucional y participación ciudadana, así como el ordenamiento territorial y desarrollo de infraestructuras. Véase la siguiente tabla:

Basado en el diagnóstico y en el análisis FODA, a continuación se presenta información relevante para el desarrollo de una estrategia local y se proponen varias acciones necesarias para conservar los recursos, asegurar la integridad ecológica y fortalecer la capacidad de gestión ambiental local.
En el ámbito técnico, la elaboración de un plan de manejo para cada área protegida es imperativo, ya que contendrá una propuesta de zonificación, donde los diferentes beneficiarios alcancen la compatibilidad de sus intereses en zonas funcionales especiales para su actividad productiva, así como áreas de conservación. Se sugiere que se actualice la normativa de aprovechamiento de los recursos naturales y se especifique los mecanismos que aseguren su cumplimiento.
En el ámbito administrativo, la creación de una unidad administrativa con personal calificado estimulará la participación e incentivará la economía a nivel local. La unidad debe contar con director, técnicos, asistentes y guardabosques, inicialmente hasta que se consolide y se extienda acorde a sus necesidades.
En el ámbito socio-educativo, la participación social y educación ambiental con criterios de diversidad, inclusión y equidad que empodere a los actores y sectores para una adecuada planificación y gestión de los recursos es trascendental. El desarrollo de la investigación científica multi y transdisciplinaria mediante proyectos y programas de monitoreos a largo plazo son primordiales para apoyar la toma de decisiones.
En el ámbito socio-político, la gobernanza presenta un modelo de cogestión entre la administración pública representada por el Ministerio del Ambiente del Ecuador (MAE) a través de sus respectivas direcciones, los gobiernos autónomos descentralizados (por ejemplo, gobernación y municipalidad), y la administración local constituida por el cabildo en cada comunidad. Sin embargo, carece de una planificación integral del territorio que envuelva el concepto de sostenibilidad con interacciones sociales horizontales, sistematizadas y multiniveles. Por lo tanto, se necesita una reingeniería en los procesos de gestión ambiental participativa que se unifique en una política local, nacional y regional.
En el ámbito económico, la diversificación de mecanismos financieros es urgente para que se integre al proceso de cambio en la matriz productiva enfocada en la agricultura. Los mecanismos financieros innovadores basados en los servicios ambientales propuestos se relacionan al pago por el uso o impacto en servicios ambientales y culturales, así como manejo de la biodiversidad y los recursos no maderables.
Por otra parte, también en los talleres se identificaron un total de ocho objetos de conservación, cuatro naturales y cuatro culturales, coincidiendo estos en ambas comunidades y con la lista preliminar de los expertos. Los objetos de conservación naturales (OCN) referidos fueron: 1) bosque de garúa; 2) sistemas hidrológicos; 3) especies cinegéticas que asocian a este grupo al venado de cola blanca (Odocoileus virginianus), saíno (Tayassu tajaco), guanta (Agouti paca), guatusa (Dasyprocta punctata), puesto que existe una tradición de uso consuntivo local de estas especies; y, 4) avifauna, dentro de esta categoría se incluyó al colibrí estrellita esmeraldeño (Chaetocercus berlepschi) y al tucán Dios te dé (Ramphastos ambiguus).
Debido al nivel de escolaridad de la mayoría de los participantes, la estrategia de filtro grueso-filtro fino se adaptó combinando niveles biológicos de biodiversidad (ecosistemas, comunidades y especies) y nivel de conservación (filtro grueso-filtro fino) para la explicación de conceptos y difusión de los resultados en la comunidad (ver figura 2). Asimismo, se realizó un ejemplo con el OCN más valorado por la comunidad a nivel de filtro grueso considerando la escala geográfica (ver figura 3).


En referencia a los cuatro objetos de conservación culturales, los escogidos fueron: 1) gastronomía, los pobladores describieron platos típicos como el seco de guanta, seco de venado y el ceviche de chumumo como los más populares en las comunidades; 2) fiestas patronales, siendo la fundación de la comuna, Virgen de las Mercedes y día de los difuntos como las más celebradas; y, 3) restos arqueológicos (huacas). El cuarto objeto siempre fue fluctuante entre la edificación (e.g. casa comunal), la memoria colectiva (e.g. historia de la comuna), la institución social (e.g. comuna) y el conocimiento y prácticas locales (e.g. elaboración de artesanías en tagua y paja toquilla) (figura 4); de estos, el último es casi inexistente dentro de la comunidad de Loma Alta.

DISCUSIÓN
La metodología de diseño para la conservación ha sido utilizada por entidades académicas, organizaciones gubernamentales y no gubernamentales en los EE. UU. y América Latina, como parte de la planificación ecorregional. Esta metodología ha sido idónea para este tipo de investigación; y el área, como lo indican Chávez et al. (2014), es cuantitativa, pues emplea criterios ecológicos, biofísicos, sociales, económicos y políticos aplicados a grandes espacios geográficos y todo tipo de ecosistemas, por lo que además se considera que es sistemática, eficiente, repetible y participativa.
Asimismo, se debe recalcar que los resultados del FODA y las acciones propuestas son insumos para el desarrollo de una estrategia local que fortalezca la gestión territorial integral y que han sido obtenidos desde un conocimiento transdisciplinario, el cual refleja la dinámica en la gestión de recursos y sus organizaciones. Así, los resultados de la Planificación para la Conservación de Áreas (PCA) enfocados en los objetos de conservación naturales, provenientes de los comuneros, guardan relación con la lista preelaborada que se obtuvo con los expertos, pues ambas coinciden en que se debe conservar el bosque húmedo, a partir de los 400 m conocido como el bosque de garúa. La conservación de estos bosques es imperativa debido a que aportan con diversidad taxonómica y servicios ambientales para la sobrevivencia humana local en un área destacada por el clima seco y la vegetación xerofítica. Por ello, la conservación de estos bosques en la PSE debe ser una prioridad en la agenda nacional, provincial y local, debido a que en estas dos comunidades se protege la remanente flora, diversa, representativa y continua.
De esta manera, la conservación de la biodiversidad necesita información científica actualizada para el diseño de estrategias y políticas regionales de desarrollo, así como para la elaboración de planes de conservación y uso sostenible de la biodiversidad (Alvarado et al., 2011). La investigación científica descriptiva, según Zamora (2002), es un aporte básico y fundamental para gestionar la naturaleza; y, para hacerlo de una manera eficiente, se debe analizar también los procesos ecológicos y sus mecanismos con el fin de tomar mejores decisiones. Por lo tanto, los resultados de esta investigación permiten optimizar la gestión ambiental al conocer los valores a conservar presentes en los bosques protectores de la PSE, ya que las comunas carecen de la actualización de información biológica y de herramientas de planificación para una gestión eficiente.
La gestión sostenible, de acuerdo con Millennium Ecosystem Assessment (2005), necesita de un cambio sustancial en las instituciones y en la gobernanza, así como en las políticas para reducir la severidad de los problemas que enfrentan los ecosistemas. La democratización de la temática ambiental, a partir de la nueva Constitución de la República del Ecuador, ha sido un cambio de paradigma en la conservación y gestión de la biodiversidad, la cual ha promovido una gestión ambiental eficiente y una gobernanza participativa.
En la PSE, la gobernanza participativa es un constituyente primordial en el manejo de los recursos debido a la identidad cultural indígena-campesina y la cosmovisión biocentrista y holística de las comunidades rurales. De allí que Loma Alta liderara los procesos de conservación en la CCHC, que según Astudillo et al. (2015) se inició en 1987, protegiendo una superficie de 1858,25 ha de su bosque. Asimismo, la conservación mediante uso ha tenido experiencias exitosas en comunidades indígenas; un ejemplo de ello también aconteció en Loma Alta, donde Becker et al. (2005) demostraron el potencial de la participación social en los procesos de gobernanza, los cuales a través de la investigación científica a largo plazo lograron conservar la biodiversidad y establecer el anidamiento institucional local y nacional. Otros ejemplos de gobernanza participativa y de conservación mediante uso se presentan en la provincia de Napo, en la Reserva de Biosfera Sumaco (Torres et al., 2013), y en Honduras y México, en el bosque seco tropical mesoaméricano (Barrance et al., 2009).
Los resultados de Becker et al. (2005) coinciden con las investigaciones de Ostrom (2010) sobre la gobernanza de las comunas enfocada en el capital social y la acción colectiva en el uso del capital natural, así como la gobernanza policéntrica mediante el análisis institucional multinivel. A partir de estas investigaciones previas, se continuó con los procesos de gobernabilidad participativa y de fortalecimiento del anidamiento institucional y multinivel en el desarrollo de este proyecto que se refleja en los resultados, donde se vinculó a la academia (por ejemplo, Universidad de Especialidades Espirítu Santo), a autoridades locales (por ejemplo, cabildos de Loma Alta y Dos Mangas, M. I. Municipalidad de Santa Elena) y autoridades nacionales (por ejemplo, Ministerio del Ambiente y Ministerio de Turismo).
Pese al avance en la conservación de sus recursos y del incentivo económico anual que las comunas reciben del programa Socio Bosque, existe la necesidad de integrar estas áreas protegidas al desarrollo regional y local, donde la perspectiva de conservación de la biodiversidad se integre a la planificación ecorregional y a la gestión del territorio. Una estrategia de planificación y conservación que ha sido impulsada desde las dos últimas décadas del siglo pasado ha sido la conectividad ecológica territorial, la cual mantiene una conexión funcional derivada de las habilidades de movimiento de las especies para conservar flujos ecológicos a escala de paisaje (EUROPARC-España, 2009).
Un enfoque de la conectividad ecológica son los corredores de conservación como estrategias de planificación. Los corredores de conservación son instrumentos de manejo que acoplan las necesidades de desarrollo humano con las prioridades de conservación, donde su función es permitir la conexión entre áreas protegidas o fragmentos de hábitats para mantener la sostenibilidad de los procesos ecológicos naturales y aumentar la movilidad e intercambio genético entre especies (Critical Ecosystem Partnership Fund, 2005). Dentro de la ecorregión terrestre del Chocó-Darien-Ecuador occidental se creó el Corredor de Conservación Chocó-Manabí, el cual posee una estrategia de conservación y establece alianzas estratégicas entre Ecuador-Colombia y EE. UU.
A pesar de esta iniciativa, la PSE y sus áreas protegidas no se incluyeron en el desarrollo de esta estrategia. Los resultados de Astudillo et al. (2019a, b) acerca del análisis de ordenación espacial de las formaciones vegetales y similitud florística en varias localidades de la CCHC resaltan la afinidad vegetal ligado a un gradiente altitudinal y no por área, lo cual refuerza el concepto de corredor ecológico. Por otra parte, los resultados de esta investigación destacan el esfuerzo de los actores sociales locales y nacionales para impulsar proyectos que fortalezcan sus capacidades de planificación y manejo de sus recursos naturales y culturales. A nivel de planificación turística, Chóez et al. (2017) plantearon una propuesta de sendero escénico y de aventura que recorra las dos comunidades para impulsar la sostenibilidad ambiental y humana; sin embargo, esta iniciativa no ha prosperado debido a la falta de organización de ambas comunidades, falencias en el manejo de sus recursos y un déficit en la planificación estratégica a largo plazo.
CONCLUSIONES
AGRADECIMIENTOS
Al Centro de Investigaciones de la Universidad de Especialidades Espíritu Santo (UEES) por el financiamiento para la ejecución de este proyecto (UEES-2014-ART-002) y a los decanos, docentes y estudiantes de las facultades de Artes Liberales y Ciencias de la Educación (escuelas de Ciencias Ambientales, Psicología y Educación), Economía (Escuela de Turismo) y Comunicación (Escuela de Diseño y Comunicación). También, al Ministerio del Ambiente del Ecuador (MAE), a través de su Dirección provincial de Santa Elena, por el permiso de investigación correspondiente N.° 017-15 IC-FAU-DPSE-MA y al M. I. Municipalidad de Santa Elena, Lic. Dionicio Gonzabay, alcalde de Santa Elena. A las autoridades locales, Abg. Gustavo de la A (presidente de Loma Alta) y Sr. Ángel Merchán (presidente de Dos Mangas) y los guardaparques que aportaron en la realización de este proyecto.
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