Reseñas
Contrabando y redes de negocios: Hispanoamérica en el comercio global, 1610-1814
Contrabando y redes de negocios: Hispanoamérica en el comercio global, 1610-1814
Fronteras de la Historia, vol. 30, no. 2, pp. 333-337, 2025
Instituto Colombiano de Antropología e Historia
| del Valle Pavón Guillermina. Contrabando y redes de negocios: Hispanoamérica en el comercio global, 1610-1814. 2023. Instituto Mora; Conahcyt. 355pp. |
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Esta obra colectiva, coordinada por Guillermina del Valle Pavón, elige el contrabando como objeto de estudio. Este fenómeno, sin embargo, se destaca para mostrar la agudización de los problemas de la acción económica en sociedades con síntomas poco visibles. El libro posee un enfoque hemisférico, por lo cual sus aportes oscilan entre Nueva España, el golfo de California, la ruta pacífica a Manila, Perú, La Habana, el reino de Chile y el Río de la Plata. Existe en su interpretación histórica una demanda por trazar lo global desde diferentes dimensiones de lo local, empleando metodologías del análisis microhistórico y acercándose, en algunos casos, a la esfera de la vida privada1. De este modo, el texto comprende desde sujetos hasta las instituciones del régimen hispano: el ejercicio de cargos administrativos, la tergiversación entre lo público y lo individual en los problemas de la acumulación, y las redes humanas favorecidas por las posibilidades comerciales en los circuitos mundiales. Se enseña cómo una suerte de cultura mercantil creció dentro de las estructuras imperiales, con lo cual se viró hacia una idea nueva del beneficio y el anhelo de empresa, y se entrevió el empuje mercantil desde distintos niveles geográficos y sociopolíticos. Por ello guarda cierta relación con estudios de perspectiva mundial en el campo de la historia económica, como The Brief History of Commercial Capitalism, de Jairus Banaji, en el que se comprende la expansión capitalista comercial (capitalista mercantil o mercantilismo, si se prefiere) desde un enfoque de raíces policéntricas, en debate con la posición de Europa como “ombligo” de los lazos comerciales a nivel global, y en el que se proponen diferentes ejes de dispersión y diversos mecanismos con los cuales las economías de mercado adquirieron una razón generalizada2.
La modulación entre focos de estudio dentro de los ensayos que componen esta obra permite rastrear diferentes horizontes en el sistema mercantil ibérico desde el siglo XVII y plantear la idea de un individuo con miras a los intereses globales, dentro de una experiencia social comercial. El potencial ideológico de la competencia, por ejemplo, presente en elementos como el prestigio, las corporaciones familiares y los conceptos de éxito o fracaso, muestra una razón cultural profunda a través de grandes y pequeños nódulos económicos. En el capítulo escrito por Francisco Cebreiro Ares, se plantea incluso una fenomenología comercial, a través de la descripción de una experiencia de conducta individual, que se hace eco de las contradicciones en el propio seno de la economía moral del estado monárquico. El comercio directo y el contrabando, si se quiere, pueden leerse dentro de la emergencia de un individuo y unas comunidades de interés inscritos en el devenir del régimen hispano y que cuestionan, desde los mismos nervios del imperio, la centralidad, el monopolio y la compartimentación mercantil dispuesta por la hegemonía económica de las compañías de las Indias Orientales y Occidentales, hasta desgarrar el ostracismo jurisdiccional con despliegues intercoloniales. En estos tejidos o redes de negocios se buscó la concentración de riquezas y la capitalización de relaciones, lo que fomentó la movilidad social de sus agentes y el control de ejes comerciales o productivos. La fortuna económica, como señal de buen gobierno, provocó una fractura en las relaciones políticas, ya que permitía ambivalencias morales por los mismos patronazgos y ventas de cargos administrativos. Todo esto es visible en las praxis de virreyes, cónsules comerciales, alcaldes y agentes mercantiles, que terminaron por concentrar espacios y poderes suficientes para encontrar ruta a su voluntad flexibilizando o infringiendo las convenciones morales.
El discurso económico posee un horizonte de sentido para una suerte de autonomía agudizada por la distancia. La dificultad de la metrópoli imperial para sostener un comercio dinámico y adaptativo, además de su incapacidad para salvaguardar los territorios de ultramar en momentos de crisis, estimuló diferentes expresiones de acción independiente. En las contravenciones y las redes ilícitas se encontró una posibilidad de prosperidad en contra de las proyecciones de cohesión económica imperial. En los capítulos “La contratación intervirreinal durante los gobiernos del marqués de Guadalcázar en Nueva España y el príncipe de Esquilache en Perú (1612-1621): contrabando y corrupción”, de Bruno de la Serna Nasser, “Redes de comercio de contrabando en el golfo de California entre 1665 y 1701 como motor de la expansión jesuita”, de Marie Christine Duggan, y “‘Se disimula y fomenta el delito’: el contrabando entre México y Manila en las postrimerías del siglo XVII”, de Guillermina del Valle, el comercio interportuario de Acapulco, Lima y Manila ejemplifica detalladamente cómo los contextos e intereses locales tendieron a prevalecer por encima de la política monárquica y las prerrogativas imperiales. Ese tipo de desobediencia cotidiana es uno de los leitmotivs de este libro: la ilegalidad permitió a los pequeños comerciantes, al igual que a sus familias, acceder al patronazgo compuesto por el poder económico con base en el poder político como una promesa de fortuna. La guerra y las reconfiguraciones imperiales que tuvieron lugar a finales del siglo XVII incidieron en la venalidad ejercida en el interior de las estructuras administrativas para mantener sus jurisdicciones y negocios a la altura de la competitividad mundial. Por ello las crisis del comercio interprovincial y la pugna por sostener privilegios y leyes favorables frente a otras unidades administrativas son continuamente evocadas en los capítulos que componen la obra, en la que se llega a abordar las antinomias del comercio neutral como indicio de la decadencia hegemónica ibérica y de la apertura mercantil en los estertores del Antiguo Régimen.
Este trabajo es nutrido en fuentes archivísticas y cada uno de los casos estudiados ofrece ejemplos muy pertinentes en relación con el comercio de contrabando, eje articulador del libro. Así, se presentan diferentes escalas de la sociedad virreinal para explicar procesos históricos. Los problemas de las relaciones mercantiles se advierten como un elemento protagónico en la formación de nuevas fases del capitalismo. Y, aunque no se haga explícita esta conexión, la concatenación de los estudios expresa muy bien ese panorama. Valdría la pena ahondar más en el papel político que tuvieron los agentes comerciales extranjeros, por ejemplo, en el favorecimiento de ciertas políticas públicas en Nueva España y otras regiones, hecho que facilitó el nombramiento de individuos en instituciones de control mercantil. A pesar de que en la introducción se menciona el potencial adquirido por las casas comerciales extranjeras radicadas en Sevilla y sus tentáculos en los negocios indianos, a lo largo de los capitulados no se profundiza en este tipo de redes mercantiles interimperiales. En este sentido, se suele vincular la guerra entre imperios durante la segunda mitad del siglo XVII con la inmovilidad comercial; no obstante, hay muchas fisuras: los conflictos bélicos también representaron oportunidades y excusas para evadir el “deber ser” del mercantilismo, una posibilidad para transgredir asumida por súbditos y compañías de todos los reinos. Hubiese ayudado tener a la vista trabajos como el de Banaji, en el que las formas sociales del interés son grandes protagonistas y explican cómo las iniciativas privadas, y las formas mercantiles adaptativas y reticulares, sentaron las bases de la apertura del mercado en el proceso de globalización desde el siglo XV, a la vez que permitieron la acumulación de capital cultural y económico que impulsó la fase industrial del capitalismo desde finales del siglo XVIII. De esta manera, hubiera resultado muy interesante detallar mejor la conceptualización y teorización del espacio, pues comúnmente no se ahonda en las circunstancias políticas de las fronteras, espacios que posibilitaron conductas y “desviaciones” morales. Estas áreas grises de la jurisdicción política fueron caldo de cultivo para el comercio ilícito, tal y como ocurrió con la Compañía de Jesús en el septentrión novohispano y la península de California.
Finalmente, el trabajo es un aporte interesante para el estudio de la ilegalidad comercial en el Antiguo Régimen. Las perspectivas de ilicitud e informalidad, así como de otras formas económicas arraigadas en las estructuras administrativas, permiten observar y comprender el cambio en las relaciones materiales durante la modernidad temprana, al igual que la transición epistemológica que, en materia comercial, trastocó cultural y políticamente a los imperios ibéricos. Contrabando es una categoría clave para definir el expansionismo europeo, así como su paulatino debilitamiento. Entre más se obstinaron los monarcas en crear imperios lucrativos, subordinando la jerarquía social al paradigma monetario, más lejos llevaron a sus propios súbditos hacia la contradicción directa de los privilegios y derechos mercantiles de la Corona. Precisamente esa es la idea que resuena a lo largo del libro. La metodología microhistórica fue una elección afortunada porque permitió la elaboración de un diagnóstico social por cada acápite. Los patronazgos y el modelo de “empresa” familiar resultan paradójicos, pues parecen mantener una estratificación por medio de la sangre, pero en su lugar muestran cómo el interés o el aprovechamiento de las posibilidades, más allá del marco legal, inciden en el ascenso social. Esto se puede deducir de las formas de endeudamiento como vías de cohesión política dentro de los ejes burocráticos. La moralización de la economía, como parte de un espíritu configurado por el mercantilismo, permite inferir que Iberoamérica no era una periferia: no solo era un paraje ultramarino distante y, en un principio, dependiente; fue transformándose en un centro neurálgico para el proceso de globalización.
Bibliografía
Banaji, Jairus. A Brief History of Commercial Capitalism. Haymarket, 2020.
Notes