Artículos de revisión
Efecto de la quema en el cultivo de maíz sobre los hongos micorrícicos arbusculares
Efecto de la quema en el cultivo de maíz sobre los hongos micorrícicos arbusculares
Avances en Investigación Agropecuaria, vol. 23, núm. 2, pp. 7-13, 2019
Universidad de Colima
Recepción: 28 Marzo 2019
Aprobación: 25 Agosto 2019
Resumen: La práctica agrícola de roza-tumba-quema puede generar efectos negativos sobre los hongos micorrícicos arbusculares (HMA). En este trabajo se evaluó el efecto de la quema agrícola en el éxito de la colonización de los HMA en plantas de maíz a la edad de 50 días de desarrollo, así como la riqueza de morfoespecies de estos hongos (esporas) y la producción de biomasa de las plantas. Se encontró que las raíces de las plantas en el cultivo sin quema presentaron un mayor porcentaje de colonización que el cultivo con quema (61.11 y 41.33%, respectivamente), mientras que la riqueza de morfoespecies fue similar, pero con morfoespecies exclusivas para cada tratamiento. La concentración de fósforo en el suelo fue significativamente mayor en el cultivo con quema (p=0.03), aunque la diferencia en la producción de biomasa de las plantas entre tratamientos fue similar. La quema disminuyó la colonización de los HMA en las plantas, no alteró la riqueza de morfoespecies de HMA, ni la biomasa de la planta y disminuyó la proporción raíz-tallo.
Palabras clave: Biomasa, colonización, fósforo, micorriza.
Abstract: The agricultural practice of slash and burn can generate negative effects on arbuscular mycorrhizal fungi (AMF). We evaluated the burn effect on the success of the colonization of AMF on maize plants after 50 days of development, as well as the morphospecies richness (spores) of AMF, and the biomass production of maize plants. AMF root plant colonization percentage was higher in the unburned crop than in the burned one (61.11% and 41.33%, respectively), while the morphospecies richness was similar in both treatments, there were exclusive morphospecies for each treatment. The soil phosphorus concentration was higher in the burned crop (p=0.03), although the biomass production of the plants was similar. The burn treatment decrease AMF plant colonization, it did not change AMF morphospecies richness, plant biomass and also decrease root-shoot ratio.
Keywords: Biomass, colonization, mycorrhiza, phosphorus.
Las micorrizas son las asociaciones simbióticas más exitosas que tienen las plantas con diversos hongos (Sánchez de Prager et al., 2010). Se estima que más de 80% de las plantas vasculares se asocian con hongos micorrícicos arbusculares (HMA) (Schüβler et al., 2001), por lo que son importantes en la diversidad y productividad vegetal (Van der Heijden et al., 1998). Las especies vegetales colonizadas por estos hongos incluyen a las de interés agrícola, como el maíz (Zea mays L.), que es uno de los cereales con mayor producción a nivel mundial y en México es el grano de mayor producción (Salvador, 2001; INEGI, 2017).
El cultivo de maíz se maneja tradicionalmente mediante el sistema de roza-tumba-quema (R-T-Q) (Ortiz-Timoteo et al., 2014), ya que las cenizas resultantes de la quema, permiten que nutrimentos como el fósforo (P) estén disponibles a corto plazo (Adeniyi, 2010). Los beneficios de la quema a largo plazo se cuestionan desde hace varios años, dado que tienen implicaciones sobre las propiedades físicas, químicas y biológicas del suelo (Thomaz et al., 2014). Existen pocos estudios que relacionen el efecto del fuego con las comunidades de HMA, y los resultados hasta ahora conocidos son contrastantes, desde efectos negativos hasta efectos apenas perceptibles (Aguilar-Fernández et al., 2009; Parada-Rojas et al., 2016).
El sistema R-T-Q es una práctica común en México y el estado de Campeche no es la excepción, ya que la agricultura de subsistencia es de gran importancia, por lo que resulta relevante determinar si la quema tiene algún efecto sobre la diversidad y capacidad infectiva de los HMA en los suelos de esta región. El objetivo de este estudio fue evaluar el efecto de la quema en la colonización de HMA en las raíces del maíz, así como en la riqueza de morfoespecies de HMA y en la biomasa de la planta en una fase temprana del cultivo.
El estudio se realizó en una parcela de la comunidad El Chichonal, Calakmul, Campeche, ubicada entre las coordenadas 18°30´52” N y 89°31´24” W, dentro de la zona de amortiguamiento de la reserva de la biosfera de Calakmul (RBC), a una altitud de 250 msnm. El clima es cálido subhúmedo, con temperatura media anual de 25 °C y un promedio de precipitación total anual de 1,076.2 milímetros. La topografía del terreno es plana, formada por roca caliza y los suelos se distribuyen en un mosaico de diferentes asociaciones dominadas por litosoles, rendzinas, vertisoles y gleysoles; muy pobres en fierro (Fe), sílice (Si), aluminio (Al) y fósforo (P) (Morales-Rosas, 1999).
La selección del área tomó en cuenta que en las prácticas de cultivo anteriores no se aplicaran agroquímicos. Se establecieron dos parcelas y en cada una se trazaron cinco cuadros de 2 x 3 m cada uno (figura 1). En una de ellas se realizó una quema 17 días antes de la siembra, donde se eliminó la hierba y las cañas de maíz que habían quedado de la siembra anterior, la otra parcela se deshierbó manualmente. De este modo se tuvieron cinco réplicas en cada condición del cultivo con una separación de tres m entre ellas y una distancia de 60 m entre un tratamiento y otro. Se utilizaron semillas de maíz criollo de raza Nal-Tel del estado de Chiapas, proporcionadas por un productor y obtenidas de una cosecha previa. Se aplicó riego diariamente por la mañana y tarde de manera manual y sin aplicación de fertilizantes.

Las plantas germinaron a los seis días y 50 días después de la siembra se cosecharon seis plantas de cada cuadro, de las cuales se colectaron muestras de las raíces finas en frascos con 40 ml de una solución de ácido acético al 5%. Se obtuvieron 30 muestras de 100 g de suelo de cada condición del cultivo a 15 cm de profundidad para la identificación y análisis morfológico de los HMA. Simultáneamente se tomaron seis muestras de suelo por cuadro para el análisis fisicoquímico. La infección micorrícica se determinó analizando 15 segmentos de raíces montados en laminillas de vidrio. En cada segmento se examinaron tres secciones bajo un microscopio de luz transmitida y se registró la presencia o ausencia de estructuras como vesículas, arbúsculos y esporas (Moreira et al., 2012).
Las muestras de suelo se secaron al aire para obtener las esporas por el método de decantado en húmedo (Moreira et al., 2012). El material retenido se transfirió a cajas de Petri con papel filtro y bajo el microscopio estereoscópico se separaron las esporas por morfoespecies. El criterio para la separación por morfoespecies fue la coloración, tamaño y forma de las esporas, así como la coloración y tamaño de las mismas en preparaciones en alcohol polivínilico lactoglicerol (PVLG) y reactivo de Melzer (Sánchez de Prager et al., 2010; Lee et al., 2013).
Se registró el peso seco de la biomasa aérea y subterránea y se calculó la proporción raíz: tallo. Para los análisis estadísticos, el porcentaje total de colonización micorrícica, el porcentaje de colonización por arbúsculos y vesículas se compararon mediante una prueba de U-Mann-Whitney. Para comparar la riqueza de morfoespecies entre tratamientos, se utilizó una prueba de Chi cuadrada. Los datos del análisis de suelo, de la biomasa aérea y de raíces, así como la proporción raíz: tallo se analizaron mediante una prueba t-Student, utilizando el paquete estadístico Rcmdr en la plataforma R versión 3.3.2.
Se observó una diferencia estadísticamente significativa (p= 0.01) en la colonización promedio entre la parcela sin quema (61%) y la parcela con quema (41%) (cuadro 1), lo cual puede explicarse porque en ese tiempo la planta ya tiene suficientes raíces que facilitan el proceso de micorrización (Aguegue et al., 2017). También los porcentajes de vesículas (58 y 39%) y arbúsculos (23 y 13%) mostraron diferencias estadísticamente significativas (p= 0.007 y 0.01, respectivamente), en ambos casos la parcela sin quema presentó el mayor porcentaje de colonización. El uso del fuego como práctica agrícola puede mermar la capacidad infectiva de los propágulos de HMA en el suelo, como se reporta en cultivos de hortalizas (Parada-Rojas et al., 2016) y caña de azúcar (Azevedo et al., 2014).
| Colonización % | SQ | CQ | Valor p | |
| Total | 61.11 | 41.33 | 0.01 | |
| Vesículas | 57.78 | 39.11 | 0.007 | |
| Arbúsculos | 22.89 | 13.11 | 0.01 | |
| Esporas | 21.33 | 19.77 | 0.46 | |
| Biomasa (g) | Aérea | 93.07±18.19 | 104.42±29.19 | 0.48 |
| Subterránea | 48.05±12.07 | 39.62±14.84 | 0.35 | |
| R/T | 0.51±0.03 | 0.37±0.04 | 0.001 |
Los datos en porcentaje y los de biomasa son la media de n=30 ± desviación estándar. SQ= cultivo sin quema; CQ= cultivo con quema; R/T= proporción raíz: tallo.
La disminución en la colonización puede atribuirse al fuego, dado que destruye la red de micelio y esporas del suelo (Parada-Rojas et al., 2016). Sin embargo, no se descarta que los cambios en la colonización sean consecuencia indirecta del fuego, pues también se detectó un aumento de P en el cultivo con quema respecto al cultivo sin quema (cuadro 2). En otros estudios, Comte et al. (2012) y Thomaz et al. (2014) reportan mayor concentración de P en suelos con cenizas, y proponen que el aumento del P puede disminuir el porcentaje de colonización, al reducir la dependencia micorrícica (Sangabriel-Conde et al. 2014); es decir, al estar disponible este nutrimento en el suelo, las plantas pueden tomarlo directamente y esto contribuye a reducir la simbiosis (Portilla-Cruz et al., 1998). En este estudio es difícil determinar si la menor colonización fue efecto del fuego o estuvo mediada por la incorporación de P a través de las cenizas, lo que se tendrá que evaluar en estudios futuros.
| Variable | SQ | CQ | Valor p |
| Fósforo disponible (mg/Kg) | 7.69±1.08 | 9.96±1.63 | 0.03 |
| pH | 7.88±0.04 | 7.85±0.07 | 0.47 |
| Carbono total (%) | 5.50±0.64 | 5.79±0.53 | 0.46 |
| Nitrógeno total (%) | 0.47±0.04 | 0.44±0.06 | 0.45 |
| Potasio disponible (cmol/Kg) | 1.69±0.07 | 1.63±0.05 | 0.23 |
| Capacidad de intercambio catiónico (cmol/Kg) | 51.14±7.91 | 53.19±7.72 | 0.69 |
| Densidad aparente (g/mL) | 0.95±0.06 | 0.91±0.02 | 0.22 |
SQ= cultivo sin quema, CQ= cultivo con quema.
Se encontraron 36 morfoespecies de HMA entre las dos condiciones del cultivo. En el cultivo sin quema se encontraron 32 morfoespecies y 28 en el cultivo con quema, una variación que no fue estadísticamente significativa (p= 0.62). Se compartieron 24 morfoespecies en ambos tratamientos, ocho fueron exclusivas para las parcelas sin quema, mientras que cuatro se encontraron en las parcelas con quema. Aún sin conocer la identidad de las morfoespecies, es probable que algunas de ellas posean rasgos que les confieren resistencia a las altas temperaturas generadas por el fuego, mientras que otras son sensibles a este tipo de práctica, pues el efecto del fuego sobre los HMA depende de la resistencia de los propágulos a altas temperaturas (Horton et al., 1998; Martín-Pinto et al., 2006). Esta podría ser la explicación de la presencia de cuatro morfoespecies que solamente se encontraron en el cultivo con quema.
En cuanto a la biomasa de las plantas, no hubo diferencia entre tratamientos (cuadro 1), aun cuando sí hubo aporte de P mediante las cenizas. Por otra parte, la proporción raíz: tallo fue significativamente mayor en el cultivo sin quema respecto al cultivo con quema (p= 0.001). Esto sugiere que las plantas de un tratamiento con quema y otro sin quema asignaron cantidades diferentes de energía para la producción de tallos y raíces. Una disminución en la disponibilidad de P, N o agua, aumenta la biomasa relativa de las raíces en comparación con el tallo, si las condiciones mejoran, esta proporción disminuye (Fageria y Moreira, 2011), lo cual es consistente con el aumento de la concentración de P en el cultivo con quema.
Conclusiones
En este trabajo no se encontró diferencia significativa en la biomasa de la planta atribuible al aporte de cenizas derivadas de la quema, el fuego por sí mismo tiene efectos negativos sobre los hongos micorrícicos arbusculares. La quema no disminuyó significativamente la riqueza de morfoespecies de hongos, pero en este tratamiento el porcentaje de colonización de las raíces fue menor al igual que la proporción raíz: tallo. Las micorrizas se encuentran de manera natural en los sistemas agrícolas favoreciendo la adquisición de nutrimentos, por lo que prácticas como la quema alteran negativamente esta simbiosis.
Literatura citada
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