Artículo científico

Instrumento de valoración del potencial ornamental de la flora silvestre: Aplicación en orquídeas cubanas

Instrument for Assessing the Ornamental Potential of Wild Flora: Application in Cuban Orchids

Ayerin Carrodeguas-González
Instituto de Investigaciones Hortícolas Lilliana Dimitrova, Cuba
Andrés Zúñiga-Orozco
Universidad Estatal a Distancia, Costa Rica
María Victoria Ortiz-Crúz
Reserva de la Biosfera Sierra del Rosario, Cuba

Instrumento de valoración del potencial ornamental de la flora silvestre: Aplicación en orquídeas cubanas

Avances en Investigación Agropecuaria, vol. 25, núm. 3, pp. 41-56, 2021

Universidad de Colima

Recepción: 26 Abril 2021

Aprobación: 20 Julio 2021

Resumen: Objetivo: evaluar el potencial ornamental de 20 orquídeas cubanas como parte de la fase uno del proceso metodológico de adaptación al cultivo de especies nativas y endémicas para uso ornamental. Materiales y métodos: la evaluación se realizó construyendo una matriz de valoración de 14 criterios, divididos en tres categorías que se basan en estudios previos en orquídeas y plantas ornamentales. Con base en la suma de la calificación de cada criterio se definió el valor ornamental de las especies estudiadas. Resultados: se clasificaron como especies con alto potencial ornamental: Bletia purpurea, Brassia caudata, Encyclia phoenicea, Trichocentrum undulatum, Prostechea cochleata y Encyclia plicata. Conclusiones:el presente estudio constituye una propuesta metodológica para evaluar especies con potencial ornamental aplicado en especies de orquídeas de Cuba.

Palabras clave: Floricultura, ornamental, flora nativa, germoplasma, Orchidaceae.

Abstract: Objetive: to evaluate the ornamental potential of 20 Cuban orchids as part of phase one of the methodological process of adaptation to the cultivation of native and endemic species for ornamental use. Materials and methods: the evaluation was carried out by building an evaluation matrix of 14 criteria divided into tree categories, based on previous studies in orchids and ornamental plants. Based on the sum of the qualification of each criterion, the ornamental value of the studied species was defined. Results: the following were classified as species with high ornamental potential: Bletia purpurea, Brassia caudata, Encyclia phoenicea, Trichocentrum undulatum, Prostechea cochleata and Encyclia plicata. Conclusions: the present study constitutes a methodological proposal to evaluate species with ornamental potential applied to Cuban orchid species.

Keywords: Floriculture, ornamental, native flora, germplasm, Orchidaceae.

Introducción

Las plantas ornamentales son utilizadas desde la antigüedad en la decoración del entorno por motivos religiosos, festivos o históricos. Su valor ornamental puede ser temporal (v.gr.: época de floración) o durante toda la vida de la planta (eg. hojas decorativas) (Abascal, 2017).

Durante siglos fueron mejoradas en busca de características novedosas (De, 2017; Ali et al., 2017); sin embargo, la naturaleza alberga aún numerosas plantas silvestres que no son aprovechadas. Actualmente existe un creciente interés en la incorporación de plantas nativas con potencial ornamental a áreas verdes urbanas y suburbanas (Rodríguez et al., 2017). Su selección inicial se basa en características relacionadas con su morfología, posteriormente se evalúan aspectos de su ecología, distribución y comportamiento poscosecha (Rendón y Fernández, 2007).

La familia Orchidaceae es de las de mayor demanda en el mercado de plantas ornamentales (Lallana et al., 2020), debido a las características únicas de sus flores (Khuraijam et al., 2017). Se estima que las orquídeas constituyen alrededor de 10% del comercio internacional de flores frescas cortadas (De et al., 2014; Khuraijam et al., 2017) y se explota de forma irracional muchas de sus poblaciones naturales (Vega et al., 2015; Tejeda-Sartorius et al., 2017; Morales, 2019). La depredación unida a las exigencias medioambientales de estas plantas para su reproducción y desarrollo natural, contribuyen a que muchas especies de orquídeas se encuentren amenazadas o en peligro de extinción (Lallana et al., 2020; Li et al., 2021).

Para contribuir a la conservación de las orquídeas es necesario implementar diversas estrategias in situ, ex situ y circa situm; además de programas para el aprovechamiento sustentable de las especies (Morales, 2019). Actualmente se apuesta por la propagación de especies silvestres con énfasis en aquellas en peligro de extinción (Tejeda-Sartorius et al., 2017; Fay, 2018; Wraith et al., 2020). Se considera que contar con un programa de propagación de las especies ornamentales, promueve la circulación de las plantas en la sociedad, desalentando así su extracción ilegal e incontrolada desde los hábitats naturales (Tejeda-Sartorius et al., 2017; Morales, 2019).

Cuba se ubica después de La Española como la segunda isla con mayor riqueza de especies de orquídeas en la región de las Antillas Mayores (Ackerman, 2014). Cuenta con 296 especies, siendo 97 de ellas endémicas, lo que representa el 31% del total de especies registradas (Mújica y González, 2015; González-Torres et al., 2016). El mayor riesgo para la orquideoflora cubana es la destrucción de hábitats como parte del desarrollo económico del país. La sobrecolecta y el comercio de orquídeas, a pesar de que en otras regiones del mundo constituyen riesgos para las poblaciones silvestres, no son significativos en Cuba. Por ello, la conservación ex situ de las especies nativas a través de las asociaciones de coleccionistas y amantes al cultivo de orquídeas son fundamentales (Díaz, 2000).

Desde mediados del siglo pasado aumentó el número de coleccionistas de orquídeas en Cuba, haciéndose cada vez más populares estas plantas en la población cubana (Morales, 2010). Sin embargo, son pocos los estudios científicos realizados sobre las potencialidades de las orquídeas nativas para la ornamentación, entre ellos los de Pérez-Montesino et al. (2006) y Morales (2010); en el primero se muestran las condiciones de cultivo necesarias para 10 especies cubanas, y en el segundo se dan a conocer las 21 orquídeas que con mayor frecuencia son cultivadas por la población, siendo 57.14% nativas de Cuba.

De acuerdo con los antecedentes mencionados, es necesario realizar un estudio profundo de las potencialidades de la orquideoflora nativa de Cuba para la ornamentación. Por ello el objetivo del presente trabajo es evaluar el potencial ornamental de 20 orquídeas cubanas como parte de la fase uno del proceso metodológico de adaptación al cultivo de especies nativas y endémicas para uso ornamental; además, se propone una matriz de valoración ornamental para orquídeas, aplicable también en otras especies.

Materiales y métodos

El proceso metodológico de adaptación al cultivo de especies nativas y endémicas para uso ornamental conlleva diferentes fases (Rodríguez et al., 2017) y se muestran en la figura 1.

Pasos para la adaptación de especies nativas y endémicas para el cultivo ornamental desde la identificación y caracterización de especies promisorias hasta desarrollo y optimización de las técnicas de cultivo para su propagación
Figura 1
Pasos para la adaptación de especies nativas y endémicas para el cultivo ornamental desde la identificación y caracterización de especies promisorias hasta desarrollo y optimización de las técnicas de cultivo para su propagación

En el presente estudio se desarrolló la primera fase de la adaptación de especies nativas y endémicas con potenciales para uso ornamental. Para ello se realizó una amplia revisión de bibliografía y búsqueda en medios de información electrónicos como bases de datos y directorios científicos sobre las orquídeas cubanas; se tomaron en cuenta características morfológicas, distribución, estado de conservación y requerimientos de cultivo, para con ello seleccionar un grupo representativo con valor ornamental.

Para establecer los valores ornamentales de cada especie se aplicó la matriz de valoración propuesta por Ramírez-Hernández et al. (2012), en conjunto con criterios de otros autores como Farina et al. (2007), Hitchmough (2004), Sierra et al. (2005) y Rodríguez et al. (2017), con los que se realizaron modificaciones para adaptar la matriz y evaluar a las especies de orquídeas nativas cubanas.

Con base en la descripción morfológica de las orquídeas se infirió el valor ornamental de cada especie, dicho análisis se basó en 14 criterios de valoración: altura de la planta, longitud del tallo floral, presencia de aromas agradables, forma de la flor, ancho máximo del labelo, color del labelo, tamaño de la flor, color predominante de la flor, número de flores por planta, período de floración, época de floración, requerimientos de cultivo, distribución geográfica y uso local en jardines. A partir de la suma de la calificación de cada criterio se definieron tres categorías de potencialidad: alta (34-42), media (24-33) y baja (14-23). Las calificaciones se agruparon en tres categorías de potencial ornamental: (1) bajo, (2) medio y (3) alto (véase cuadro 1).

Cuadro 1
Matriz de valoración de criterios para la selección de orquídeas con valor ornamental
Matriz de valoración de criterios para la selección de orquídeas con valor ornamental

Con base en la literatura consultada se tomaron en cuenta para evaluar el potencial ornamental 20 orquídeas cubanas, las cuales se presentan en la figura 2.

Orquídeas evaluadas con base en su potencial ornamental
Figura 2
Orquídeas evaluadas con base en su potencial ornamental

A:Epidendrum anceps Jacq.B: Encyclia bipapularis (Rchb. f.) Acuña. C:Bletia purpurea (Lam.) DC.D:Tolumnia guibertiana (A. Rich.) Braem. E:Cyrtopodium punctatum (L.) Lindl.F:Brassia caudata (L.) Lindl.G:Ionopsis utricularioides (Sw.) Lindl. H:Encyclia phoenicea (Lindl.) Neumann. I: Encyclia fucata (Lindl.) Britton & Millsp. J:Prosthecheaboothiana (Lindley) W.E. Higgins. K:Trichocentrum undulatum (Sw.) Ackerman & M.W. Chase. L:Encyclia altissima Schltr. M:Prosthechea cochleata (L.) W.E. Higgins. N: Tolumnia variegata (Swartz) Braem. O:Cattleyopsis lindenii (Lindley) Cogniaux. P:Bletia patula Graham.Q: Vanilla barbellata Rchb. f.R: Encyclia plicata (Lindl.) Schltr. S: Prosthechea fragrans (Sw.) W.E. Higgins.T: Epidendrum nocturnum Jacq.

Resultados

En el cuadro 2 se muestra el resultado de la aplicación de los criterios establecidos en la matriz de valoración (cuadro 1). Del total de especies evaluadas, seis mostraron potencial ornamental alto: B. purpurea, B. caudata, E. phoenicea, T. undulatum, P. cochleata y E. plicata. Mientras que 14 especies mostraron potencial ornamental medio: E. fucata, E. anceps, E. bipapularis, T. guibertiana, C. punctatum, I. utricularioides, P. boothiana, T. variegata, C. lindenii, E. altissima, B. patula, V. barbellata, P. fragrans y E. nocturnum. Los caracteres evaluados que obtuvieron mayor puntuación fueron: número de flores, periodo de floración, requerimientos de cultivo y distribución geográfica. Mientras que los de menor puntuación fueron tamaño de la flor, época de floración y aroma agradable.

Cuadro 2
Calificación para las especies de orquídeas cubanas a partir de los criterios establecidos en la matriz de valoración
Calificación para las especies de orquídeas cubanas a partir de los criterios establecidos en la matriz de valoración

Discusión

Período y época de floración

Distintos criterios operan para determinar si una especie de planta puede alcanzar valor ornamental. Uno de los más importantes es el período de floración, el cual, en algunas alcanza varios meses (Botto y Mata, 2014). De las especies evaluadas excepto E. bipapularis, T. guibertiana y C. punctatum alcanzan más de tres meses de floración.

En cualquier época del año se pueden encontrar en Cuba orquídeas florecidas, por lo general las terrestres florecen durante la temporada seca y las epífitas durante la temporada lluviosa. Agosto se destaca como el mes en que la mayor parte de las especies florecen (v.gr.. E. phoenicea, I. utricularioides, P. cochleata y E. nocturnum), aunque también se pueden encontrar especies florecidas en abril, julio, noviembre y diciembre (v.gr.. E. fucata, C. punctatum, E. bipapularis, E. plicata y C. lindenii). En los meses de febrero y marzo florecen la menor cantidad de orquídeas (v.gr.. T. guibertiana, B. purpurea y B. patula) (Llamacho y Larramendi, 2005).

Longitud del tallo floral, tamaño de la flor y número de flores

Otro factor importante para flores de corte es la longitud del tallo floral, el cual viene dado por el tamaño de la inflorescencia (Botto y Mata, 2014; Tejeda-Sartorius et al., 2017). En la mayoría de las especies superó la longitud de 30 cm, excepto en los casos de E. bipapularis, V. barbellata, P. fragrans y E. nocturnum que fueron menor de 20 cm.

Generalmente el consumidor prefiere flores grandes y vistosas, pero cuando las flores de las especies silvestres son grandes, las inflorescencias poseen pocas flores; en cambio, cuando las flores son pequeñas, las inflorescencias suelen tener muchas flores, siendo también un atractivo ornamental (Tejeda-Sartorius et al., 2017).

En las orquídeas cubanas, debido a la micrantía característica, no predominan las plantas de flores grandes, pero sí la producción de inflorescencias con numerosas flores pequeñas (eg. E. fucata, T. guibertiana y I. utricularioides) debido a una adaptación a los mecanismos de polinización (Monzón y Castañeda-Noa, 2007). Por tales razones, en el presente estudio se evaluó tanto el tamaño de la flor como el número de flores por inflorescencia, porque ambas características poseen gran peso en el valor ornamental de una orquídea.

El tamaño de la flor en el caso de E. phoenicea se relaciona con la humedad a la que esté expuesta la flor, puesto que a orillas de ríos o en condiciones de elevada humedad la inflorescencia y las flores son más grandes. Por lo contrario, en matorrales secos la inflorescencia y las flores son más pequeñas (Llamacho y Larramendi, 2005).

Color predominante de la flor

El color que predomina en la flor también es un rasgo importante en el mercado de plantas ornamentales. Normalmente los consumidores prefieren flores con colores cálidos como el amarillo, naranja y rojo (v.gr.. T. guibertiana, C. punctatum, B. caudata y E. fucata). Le siguen los colores fríos como el morado (v.gr.. B. purpurea, B. patula y E. phoenicea) y por último eligen los colores neutros y tonos pastel (v.gr.. I. utricularioides, E. bipapularis, C. lindenii y E. anceps). En el caso de E. phoenicea, muestra gran variabilidad en la coloración según las condiciones ambientales; la intensidad del color es según la insolación que recibe la planta. Igual fenómeno sucede en C. lindenii. También, E. anceps y T. variegata muestran una gran variabilidad en la coloración de sus flores, el caso de esta última especie puede variar de blanco a rosado (Llamacho y Larramendi, 2005; Ackerman, 2014).

A pesar de lo atractivo que resultan las orquídeas de colores, en el mercado existe una fuerte preferencia por el color blanco (Hinsley et al., 2015). En la flora cubana, los colores más predominantes son el blanco y el amarillo, con 57% de ocurrencia (Monzón y Castañeda-Noa, 2007).

Color y ancho del labelo

En 50% de las especies analizadas en el estudio, el color del labelo no coincide con el del resto de la flor. Una de estas es E. phoenicea, donde el color del labelo contrasta con el de las restantes piezas. En E. phoenicea, el labelo varía de blanco a lila con líneas purpuras y difiere con el rojo oscuro o púrpura-marrón de sus sépalos y pétalos. Algo similar ocurre en E. plicata y P. cochleata, donde el labelo es de color púrpura-rojizo y púrpura-marrón respectivamente (Ackerman, 2014). Respecto al ancho del labelo en su zona mayor, C. punctatum, E. fucata, P. boothiana y B. patula presentaron los menores valores, lo cual se relaciona con el pequeño y mediano tamaño de sus flores; mientras que las especies con mayor ancho del labelo se corresponden con aquellas que presentan flores de mayor tamaño, excepto en el caso de Prosthechea cochleata.

Forma de la flor

Las orquídeas destacan por la forma curiosa y llamativa de la flor que presentan muchas de ellas. Esta es una de las características que, unidas a la coloración, las hacen de los grupos de plantas con flores más impresionantes y vistosas (Gómez, 2019). En muchas de las orquídeas evaluadas en esta investigación, se observa una forma de la flor atractiva y poco común; por ejemplo, el caso de P. cochleata cuyas flores tienen forma de pulpo, o B. caudata que poseen la forma parecida a una araña o una jirafa (Llamacho y Larramendi, 2005); otros ejemplos son T. guibertina, T. variegata y T. undulatum que, al igual que las restantes especies de Oncidiinae, sus flores se mimetizan a las de la familia Malpighiaceae (Vale et al., 2011).

En la forma de la flor de las orquídeas interviene considerablemente el tamaño y forma del labelo; el labelo es un pétalo modificado y constituye, muchas veces, la parte más conspicua y llamativa de la flor, por lo que es un aspecto relevante en la evaluación ornamental (Tejeda-Sartorius et al., 2017). La forma ondulada del labelo es otro criterio que le ofrece a las orquídeas un atractivo incuestionable, como el caso de E. altissima, E. plicata, C. puctatum y T. guibertiana.

Aroma de la flor

Algunas especies de orquídeas producen aromas que son atrayentes para polinizadores específicos (Pantaleón, 2011; Grajales-Conesa et al., 2011), tal como es en el caso de E. phoenicea, E. plicata, E. nocturnum y P. fragrans. Invertir en este síndrome de polinización representa un ahorro de energía para las orquídeas en comparación con otros mecanismos. Los aromas deben ser atractivos y satisfacer algunas funciones en la vida de insectos, aves o murciélagos, tales como anunciar alimento, despertar el comportamiento a la vida sexual o social, o cualquier otra clase de conducta (Téllez-Velasco y Tejeda-Sartorius, 2013); por ejemplo, las flores de E. phoenicea despiden una fuerte fragancia que muchas personas lo asocian a sustancias como la vainilla y el chocolate (Llamacho y Larramendi, 2005), mientras que las flores de E. nocturnum despiden su fragancia de noche atrayendo a polillas (Llamacho y Larramendi, 2005; Morales, 2010).

Distribución geográfica

Del total de especies analizadas, 16 son pancubana, es decir que se distribuyen tanto en el occidente, centro y oriente de la isla (cuadro 2); y de ellas, tres son endémicas de Cuba (T. guibertiana, E. bipapularis y E. phoenicea). A pesar de que E. bipapularis posee una distribución pancubana, es una especie rara (Llamacho y Larramendi, 2005) y son pocas las localidades donde ha sido reportada. Solo E. plicata se encuentra en dos regiones de Cuba (occidente y centro) (Ackerman, 2014), mientras que E. anceps, E. altissima y B. patula se distribuyen en una sola región. B. patula tiene una distribución neotropical en Cuba pero sólo ha sido reportada hasta el momento para Guantánamo y Santiago de Cuba (Ackerman, 2014); mientras que E. anceps y E. altissima se distribuyen en el Caribe, pero en Cuba la primera sólo se localiza en el occidente (Ackerman, 2014) y la segunda existe únicamente reporte para Sierra Mariana, en la provincia de Guantánamo (Fagilde y Martínez, 2002).

Requerimientos de cultivo

Excepto E. altissima y P. fragrans, todas las especies evaluadas necesitan bajos requerimientos para su cultivo. En el caso de E. fucata y E. phoenicia son las especies más cultivadas del género en Cuba, precisamente por sus bajos requerimientos. Mientras que T. undulatum se adapta muy bien al cultivo, aunque la humedad no debe ser muy alta de manera sostenida ya que provoca la aparición de hongos que mutilan la inflorescencia. Otro ejemplo es E. anceps, que al vivir en zonas bajas y premontañosas no tiene elevados requerimientos de temperatura y humedad relativa, lo que repercute en el éxito de cultivo (Llamacho y Larramendi, 2005).

Uso local en jardines

Las especies que con mayor frecuencia se cultivan en colecciones son B. purpurea, B. caudata, I. utricularioides, E. fucata, T. undulatum, P. cochleata, B. patula, V. barbellata, C. lindenii, E. plicata y E. phoenicea, esta última a pesar de ser una especie endémica de Cuba se encuentra distribuida en toda la isla, de ahí que sea común en las colecciones (Llamacho y Larramendi, 2005; Ackerman, 2014; Greuter y Rankin, 2016). Estas diez especies también coinciden con las que presentan bajos requerimientos de cultivo, la cual podría ser uno de los motivos de que sean abundantes en colecciones, unido a que la mayoría de estas orquídeas poseen flores hermosas; además, B. caudata y P. cochleata tienen flores con formas peculiares; mientras que E. phoenicea, E. fucata, B. caudata, B. patula, V. barbellata y E. plicata poseen flores fragantes. En colecciones, las que con menor frecuencia se cultivan son E. bipapularis, E. altissima, E. anceps y P. fragrans. La primera por ser una especie endémica muy rara (Llamacho y Larramendi, 2005) y en el caso de E. altissima por su distribución restringida (Fagilde y Martínez, 2002; Ackerman, 2014; Greuter y Rankin, 2016).

Estado de conservación y propagación de orquídeas in vitro

De las 20 especies de orquídeas cubanas evaluadas en este estudio, sólo seis fueron categorizadas, las restantes 14 se encuentran sin evaluar. Según la Lista roja de la flora de Cuba se encuentra en la categoría de amenazada (A): E. bipapularis; en la categoría de preocupación menor (LC): E. plicata, E. pyriformis, E. fucata y E. phoenicea; y en la categoría de datos insuficientes (DD): E. altissima. De las 296 especies presentes en Cuba, sólo 86 han sido categorizadas, lo que representa 29.1% del total. Esto se debe a que Orchidaceae es una de las grandes familias de la flora de Cuba, junto a Poaceae, Apocynaceae y Lamiaceae, de las que se necesita aunar esfuerzos para evaluar el estado de conservación de sus taxones aún no categorizadas (González-Torres et al., 2016).

La destrucción del hábitat es el factor que más incide en la extinción de las especies cubanas, por ello, en la medida en que se fomente el cultivo y la comercialización de las especies nativas, se podrá reducir la depredación de las poblaciones naturales y la destrucción de su hábitat (Morales, 2010). Es necesario fomentar la propagación de éstas sin afectar las poblaciones naturales (Pérez-Montesino et al., 2006), por lo que la propagación de orquídeas in vitro se convirtió en una valiosa herramienta para propagar especies en peligro de extinción (Morales, 2019; Lallana et al., 2020). A partir de sistemas de micropropagación, se consigue la reproducción de orquídeas en forma masiva a través de semillas o tejidos vegetativos. Con esto se puede mantener una producción continua de ejemplares de calidad, para reducir el saqueo de especies de sus poblaciones naturales.

Descripción de las especies evaluadas tomando en cuenta las características importantes para la evaluación como ornamentales

Conclusiones

Se creó una propuesta metodológica con el fin de evaluar el potencial ornamental de orquídeas nativas, la cual fue aplicada a 20 orquídeas cubanas.

Se evaluó el potencial ornamental de 20 orquídeas cubanas, de las cuales seis mostraron alto potencial y pueden ser consideradas para su propagación con fines ornamentales.

La matriz de valoración propuesta incluye 14 criterios que agrupan características basadas en morfología floral, preferencia de los consumidores, época de floración, facilidad de cultivo y distribución geográfica.

Agradecimientos

Agradecemos a Claudia Vega y Alejandro Pazos por sus acertados comentarios y sugerencias. A José Luis Gómez y Maiko González por apoyarnos con las fotografías de algunas de las especies.

Literatura citada

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Notas de autor

ORCID: https://orcid.org/0000-0001-5890-4174
ORCID: https://orcid.org/0000-0001-8214-4435
ORCID: https://orcid.org/0000-0001-9140-0971

ayerim2009@gmail.com

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