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Introduccion al dosier: Resistir, emerger y transformar ante lo desigual. Santiago del Estero (Argentina)
Ana Garay; Claudia Yésica Fonzo Bolañez
Ana Garay; Claudia Yésica Fonzo Bolañez
Introduccion al dosier: Resistir, emerger y transformar ante lo desigual. Santiago del Estero (Argentina)
Resisting, emerging and transforming in the face of inequality. Santiago del Estero (Argentina)
Mundo Agrario, vol. 26, núm. 62, e280, 2025
Universidad Nacional de La Plata
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Dosier

Introduccion al dosier: Resistir, emerger y transformar ante lo desigual. Santiago del Estero (Argentina)

Resisting, emerging and transforming in the face of inequality. Santiago del Estero (Argentina)

Ana Garay
Instituto de Estudios para el Desarrollo Social (CONICET – UNSE), Facultad de Humanidades, Ciencias Sociales y de la Salud, Universidad Nacional de Santiago del Estero, Argentina
Claudia Yésica Fonzo Bolañez
Instituto de Estudios para el Desarrollo Social (CONICET – UNSE), Facultad de Humanidades, Ciencias Sociales y de la Salud, Universidad Nacional de Santiago del Estero, Argentina
Mundo Agrario, vol. 26, núm. 62, e280, 2025
Universidad Nacional de La Plata

Los trabajos de este dossier forman parte de un Proyecto de Unidad Ejecutora (PUE) del Instituto de Estudios para el Desarrollo Social (FHCSyS/UNSE-CONICET) titulado “Configuración de las desigualdades en Santiago del Estero desde finales del s. XIX. Temporalidades, emergencias y estatalidades”. Sus resultados hacen foco en el objetivo 3 del mismo, el cual remite a un análisis de las emergencias transformadoras que buscan incidir sobre las desigualdades en la ruralidad de Santiago del Estero (Argentina). Para esto, los objetivos específicos profundizan en las siguientes dimensiones de estas emergencias: a) conflictos y demandas sociales; b) agentes sociales involucrados; c) prácticas organizativas; d) procesos de subjetivación y socialización relacionados con sus actividades; e) reacción y respuestas del poder político, social, mediático y económico establecidos.

El análisis de la pobreza y en consecuencia de las desigualdades, cambia a lo largo del tiempo, dado que la expansión del mercado de bienes sociales (educación, salud, condiciones de trabajo, tecnologías de uso doméstico, confort habitacional, entre otros) y el acceso a estos, contribuyen a cambiar la configuración del arquetipo que es la calidad de vida deseable (Tasso, 1997). Desde una mirada radical y crítica, las desigualdades se basan en la desigualdad de poder con respecto a los mercados básicos – trabajo, capital, tierra y conocimiento- entre individuos, clases sociales y los diferentes pares categoriales (mujer-varón, campo-ciudad, blanco-negro, entre otros) planteados por la modernidad (Pérez Sainz, 2016).

Las desigualdades en la ruralidad santiagueña están fuertemente relacionadas con la estructura agraria (Akram-Lodhi et. al., 2007; citado en Paz, 2013)1 y a la reprimarización de la economía (Krapovickas y Garay, 2017), que sitúan a la provincia en un lugar subordinado con respecto al modelo agroexportador nacional centrando en la Pampa Húmeda. El campo se enfrenta, desde las últimas décadas del siglo XIX a la aparición de la agricultura capitalista y la consecuente erosión de los modos de producción tradicionales y los saberes asociados (Tasso, 1997). Estos fenómenos avanzaron con mayor violencia a finales del siglo XX, de la mano de actividades económicas intensivas en el uso de capital (Bolsi et al., 2006), que pueden enmarcarse dentro del modelo extractivista2 que aglutina a: la agricultura para exportación (por ejemplo soja, citrus, olivos), la ganadería intensiva y en encierros, así como a la mega-minería. En estas los procesos de acaparamiento, privatización, mercantilización y concentración de la tierra son particularmente visibles (Rivas y Natera-Rivas, 2009).

Estas transformaciones han generado serios conflictos sociales y territoriales que se vienen visibilizando desde finales de la década del ´70 por parte de distintas organizaciones de campesinos, agricultores familiares y comunidades indígenas, adquiriendo gran importancia a nivel provincial y nacional (Domínguez, 2012). Las comunidades resisten, reexisten y construyen emergencias transformadoras, poniendo en cuestión relaciones de dominación históricas (como la colonialidad, el capitalismo, el patriarcado y la episteme moderna) desde prácticas cotidianas, explorando sus posibilidades de despliegue en el marco de relaciones de fuerza más complejas. Un concepto que precede a este término es el de Todavía No de Ernst Bloch (1995 [1947]), que identifica a las experiencias que existen sólo como latencia, un movimiento en el proceso de manifestarse. En esta dirección, Santos (2009) sostiene que no refieren a un futuro infinito e indeterminado, sino que al encontrarse inscriptas en el presente se expresan como una posibilidad y una capacidad concreta que no está completamente delimitada. Este concepto incluye aquellas experiencias que se encuentran en proceso de construcción, la potencialidad de espacios, prácticas, tiempos y lo que puede ser, lo que se puede construir, a partir de la apropiación del presente (Paredes, 2014).

Una de las dimensiones que aparece en el proyecto original del PUE está relacionada con las formas de organización de las comunidades para enfrentar las desigualdades. La organización colectiva se despliega en las prácticas cotidianas, las cuales pueden ser de la macro o de la micro política. Para esto, analizamos los conceptos de resistencia y re-existencia (Hurtado y Porto Gonçalves, 2022). Desde la etimología, la resistencia proviene del latín resistentia, haciendo referencia al verbo resistere que significa mantenerse firme, persistir, oponerse reiteradamente sin perder el puesto. La misma está compuesta por el prefijo re-, que hace referencia a la intensificación de la acción, reiteración o vuelta atrás, y el verbo sistere (establecer, tomar posiciones, asegurar en un sitio). Esta se entiende como el poder de los oprimidos, humillados y expropiados permanentemente, quienes intentan resistir al poder dominante a partir de la creación de situaciones, acciones, discursos, agrupaciones e institucionalidades (Sharp et al, 2005). Empero su finalidad última no es transformar el sistema de dominación, sino sobrevivir en él (Hurtado y Porto Gonçalves, 2022).

Por otro lado, las comunidades resignifican sus modos de vida, incluyendo innovaciones a sus viejas prácticas cotidianas. Esto permite que las mismas se reterritorialicen a través de procesos diversos de re-existencia, los cuales se refieren a procesos de reapropiación del territorio, que conllevan al mismo tiempo la reinvención de identidades y relaciones sociales (Hurtado y Porto Gonçalves, 2022).

A partir de este marco, consensuamos: a) Concebir las emergencias en términos procesuales; b) Entenderlas como “lo dado, dándose”; c) Considerar el papel del conflicto en la génesis y dinámica de dichas experiencias; d) Incluir la innovación o actualización de sentidos y prácticas, a través del término re-existencia; e) Abordar la multidimensionalidad, su historia y la multiescalaridad: la dialéctica entre lo universal y singular; f) Explorar sus límites y potencialidades; g) Analizar el sentido de la transformación: ¿Transformar qué? ¿En qué sentido? ¿Por qué? ¿Para quién?; h) La performatividad y resignificación de subjetividades/identidades.

Unas de las hipótesis que guiaron este dossier se vincula con la presencia del conflicto como motor social. El conflicto que aparece como manifiesto o latente y que encuentra diversas formas en las experiencias bajo estudio, es parte de nuestra propuesta epistemológica. Se identifican disputas con distintos actores sociales y el estado juega un rol fundamental. Además, muchas de estas emergencias dan cuenta del conflicto en términos no sólo destructivos sino constructivos de nuevos horizontes (Jara, 2024; Merlinsky, 2020).

Los trabajos que forman parte de este dossier, se basan en desigualdades en torno a la tenencia de la tierra, el acceso al ambiente sano, al hábitat y a la alimentación. Los conflictos y demandas sociales en torno de las cuales operan esas emergencias transformadoras, se están produciendo en la actualidad en Santiago del Estero siendo expresión de luchas colectivas históricas.

Garay en su trabajo “El hábitat rural en disputa: desigualdades, conflictos y procesos emergentes en Jiménez, Santiago del Estero, Argentina”, tiene como objetivo visibilizar y analizar los procesos emergentes de las comunidades de Cashico y el Añil (Jiménez, Santiago del Estero), que surgen a partir de la disputa por el hábitat ante las desigualdades y conflictos en los mercados básicos. Recurre al estudio de casos y se realiza a través de una metodología cuanti-cualitativa, a partir de técnicas de análisis de datos y documentos, análisis espaciales, entrevistas abiertas y observación participante. Dicha autora sostiene que el hábitat rural se ha constituido como un espacio de re-existencia en la Provincia.

González y Suárez en su trabajo “Desigualdades y emergencias transformadoras en la interfaz urbano-rural. El papel de la agricultura familiar en la producción y circulación de alimentos sanos” sostienen que experiencias de producción de alimentos en la ciudad desplazan del centro de la escena al mercado para situar como eje de su organización y producción la reproducción ampliada de la vida. Analizan dos experiencias de Santiago del Estero como emergencias transformadoras en la interfaz urbano-rural cuyas prácticas problematizan y accionan para revertir localmente las desigualdades en el acceso y distribución de alimentos sanos. La información es obtenida a partir de entrevistas en profundidad, observación participante y talleres grupales.

Fonzo Bolañez, Gómez Herrera y Villalba en su trabajo “Re-existencias comunales ante las desigualdades territoriales en Santiago del Estero” analizan los encierros ganaderos comunitarios como emergencias desplegadas por familias de la agricultura campesina en contextos de conflictos agrarios en Santiago del Estero. Desde enfoques cualitativos y técnicas como entrevistas y observación participante, abordan casos situados en Figueroa y Moreno. Se centran en su carácter transformador: los procesos de subjetivación política en torno a la apropiación comunal de la tierra y la reinvención de sus modos de sustento mediante prácticas de organización del trabajo y gestión del agroecosistema. Estas experiencias resquebrajan la reproducción de desigualdades al reafirmar su derecho a la tierra y afianzar su reciprocidad con la naturaleza.

A lo largo de la lectura de estos trabajos se puede observar que los conflictos se dan principalmente en el encuentro o choque entre el modelo productivo hegemónico capitalista y el modelo contrahegemónico de la agricultura familiar, campesina e indígena; acentuado en Santiago del Estero a partir de la década de 1970. Las demandas que sostienen estas organizaciones son históricas y principalmente se dan en torno al respeto, visibilización y reconocimiento de los modos de vivir, de producir y de habitar. Las luchas históricas por el derecho a la tierra, confluyen en la actualidad con otras que se relacionan con el acceso a un ambiente sano y a la soberanía alimentaria. Esto se da en un contexto de avance del modelo dominante, que se sostiene con la producción de grandes superficies y uso de agrotóxicos, con el correlato de la expulsión de la población de sus territorios ancestrales o reterritorializaciones precarias.

Una característica que aparece con regularidad es la dimensión organizativa de los actores involucrados, la ocupación de ciertos espacios institucionales, la construcción de redes con actores sociales diversos y la búsqueda por modificar alguna estructura normativa, que según el caso perpetuaba el desigual acceso a recursos y/o derechos (tierra, agua, hábitat, monte, alimentación, ambiente sano). Además, la revalorización de sus modos de producir y habitar, así como de sus saberes. Entre los agentes sociales involucrados se encuentran: a) el mercado: de la mano de los grandes productores y terratenientes; b) comunidades y organizaciones: pobladores rurales, comunidades campesinas y trabajadores de la agricultura familiar, así como Mesas de Tierras; c) Estado e instituciones burocráticas: provincial, municipal, Universidad Nacional de Santiago del Estero (UNSE), Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA), ex Subsecretaría de Agricultura Familiar Campesina e Indígena (SAFCI); y d) Iglesia: curas por la opción de los pobres y la pastoral social.

En este sentido, aparecen como dimensiones clave de los procesos estudiados. Por un lado, los procesos de subjetivación de los agentes sociales involucrados, entendiendo que algunos campesinos “poseedores”, pequeños productores y huerteros comienzan a identificarse como tales a partir de los conflictos que los interpelan, de las dinámicas en sus territorios, así como de las relaciones entabladas con otros actores. Por otro lado, la socialización de muchas experiencias, contribuyen a afianzar las luchas, a configurar innovadoras estrategias, así como a la ejemplaridad para replicarlas (con resignificaciones) en casos similares.

En estas, el Estado juega un rol importante a partir de: a) la intervención de los gobiernos provinciales y municipales en la implementación de políticas públicas y el fomento del modelo productivo hegemónico o bien la generación de canales institucionales de diálogo y apertura a las demandas del sector; b) la participación de instituciones como la UNSE, INTA, SAFCI, entre otras; en la conformación de las organizaciones o como asesores de estas; c) y finalmente, a través del sostenimiento de normativas que perpetúan las desigualdades y dificultan el acceso a derechos de las organizaciones.

A su vez, el mercado expande su modelo, arrasando con pueblos y comunidades, reproduciendo las relaciones de dominación en el agro santiagueño; en muchas ocasiones actuando de forma articulada o en connivencia con el poder político o los conglomerados mediáticos. Esto no hace más que violentar a los actores rurales históricamente vulnerados y perpetuar las desigualdades. Los procesos de descapitalización humana promovidos en pos de la explotación de los recursos naturales y bienes sociales, visibilizan las formas en que se manifiesta la reproducción del capital, más allá de los procesos de resistencia y re-existencia de las comunidades para revertir esas relaciones de fuerza.

En síntesis, estos trabajos nos permiten abordar el análisis de las emergencias transformadoras que buscan incidir sobre las desigualdades en la ruralidad de Santiago del Estero. Así, a lo largo de este dossier, podrán encontrarse con una diversidad de conflictos y demandas, prácticas organizativas, agentes sociales involucrados, procesos de subjetivación y socialización, así como reacciones del poder político, social, mediático y económico establecidos. Aun cuando las experiencias de resistencia no se agotan en estas y son múltiples en la ruralidad de la provincia (donde la lucha campesina tiene una fuerte impronta), el dossier invita a recorrer los debates que surgen en las investigaciones individuales y colectivas de quienes integran este proyecto del INDES.

Material suplementario
Información adicional

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Referencias bibliográficas
Bolsi, A., Paolasso, P. y Longhi, F. (2006). El Norte Grande Argentino entre el progreso y la pobreza. Población y Sociedad, 12/13, 227-266.
Domínguez, D. (2012). Recampesinización en la Argentina del siglo XXI. Psicoperspectivas Individuo y Sociedad, 11(1), 134-157
Fonzo Bolañez, C. Y. (2023). Acceso a la tierra en Santiago del Estero. Acciones de los movimientos socioterritoriales rurales y Estado en 2021.En E. L. Luna y S. A. Isorni (Ed.), El saber científico en la FHCSyS: perspectivas, discursos, avances y resultados (1ª. Ed. Compendiada, pp. 15-32). Santiago del Estero: Universidad Nacional de Santiago del Estero - Facultad de Humanidades, Ciencias Sociales y de la Salud.
Hurtado, L. M. y Porto-Gonçalvez, C. W. (2022). Resistir y reexistir. GEOgraphia, 24(53), 1-10.
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Krapovickas, J. y Garay, A. (2017). Una aproximación descriptiva a la desigualdad socio-territorial en ámbitos rurales del Noroeste Argentino en la primera década del siglo XXI. Estudios Geográficos, 78(283), 605-632.
Merlinsky, M. G. (2020). La productividad de los conflictos ambientales y su aporte para la innovación social. Agrociencia Uruguay, 24(1 NE), e358.
Paredes, J. P. (2014). Pensamiento epistémico y conocimiento social: emergencias y potencialidades en la investigación social. Revista de Estudios Sociales, 48, 125- 138. http://dx.doi.org/10.7440/res48.2014.10
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Tasso, A. (1997). Reproducción secular de la pobreza rural. Realidad Económica, 147, 46-62.
Notas
Notas
1 Dicho autor destaca la importancia cuantitativa de las explotaciones agropecuarias sin límites definidos en la provincia y su asociación con la pobreza extrema de los campesinos que allí habitan y producen, debido a la carencia de infraestructura y servicios básicos, así como la degradación de los recursos y la inseguridad jurídica en la tenencia de la tierra. En esta línea, Fonzo Bolañez (2023) señala que la polarización de la tierra, la falta de acceso a ella, así como la carencia de regularización en los títulos de propiedad son aspectos que se relacionan fuertemente con la pobreza y las desigualdades en la ruralidad santiagueña.
2 No cualquier actividad industrial o agraria se considera parte del modelo extractivista sino que, en general, se caracterizan por presentar una serie de rasgos: 1) tienen un alto consumo de recursos que no son reproducibles (como por ejemplo, el agua); 2) las escalas de producción son enormes, desplazando actividades preexistentes; 3) utilizan tecnología de punta; 4) se localizan en lugares con recursos naturales estratégicos; 5) generan mucho valor de cambio y grandes rentabilidades para algunos agentes económicos, pero muy poco valor de uso para la comunidad; 6) se trata de actividades impulsadas por grandes corporaciones; 7) desplazan masivamente tanto a trabajadores rurales, al campesinado y a la agroindustria como a las poblaciones circundantes; 8) se orientan a exportaciones, es decir, no contribuyen a resolver necesidades internas, y no son esenciales para la vida de las comunidades; 9) son altamente conflictivas respecto de las tradicionales actividades existentes en la zona; 10) están relacionadas con la generación y apropiación de rentas de los recursos naturales (Giarracca y Teubal, 2010). Cabe aclarar que hay otras características de este modelo que se manifiestan o resignifican considerando a Santiago del Estero.
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