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Luchas por la identidad, el territorio y la familia de organizaciones sociales del departamento del Cauca (Colombia)
Struggles for identity, territory and family of social organizations in the department of Cauca (Colombia)
Mundo Agrario, vol. 26, núm. 62, e292, 2025
Universidad Nacional de La Plata

Artículos


Recepción: 23 Abril 2024

Aprobación: 19 Noviembre 2024

Publicación: 01 Agosto 2025

DOI: https://doi.org/10.24215/15155994e292

Resumen: Este trabajo se propuso develar el papel que cumple la Unidad de Organizaciones Afrocaucanas (UAFROC) en la lucha por el rescate de la identidad, el territorio y la recomposición del tejido familiar afrodescendiente expuesto a la dinámica del capitalismo agrario de la caña de azúcar. Se utilizó la entrevista no estructurada en el marco del método cualitativo de la teoría fundada en datos para la codificación y categorización de los relatos de 11 mujeres lideresas. Sus anécdotas dan cuenta del valor de su territorio, la lucha y añoranzas por la dinámica familiar del pasado, el papel importante de las organizaciones en la promoción del empoderamiento femenino y la lucha por la conservación del ambiente. La paz territorial debe incorporar las perspectivas que sobre el territorio tienen las mujeres afro; es un imperativo diseñar programas de respaldo a sus iniciativas y seguir cultivando la identidad cultural en los jóvenes.

Palabras clave: Identidad, Familia, Finca Tradicional, Territorio, Mujeres Afro.

Abstract: The purpose of this study was to unveil the role of the Afro-Caucasian Organizations Unit (UAFROC) in the struggle for the rescue of identity, territory and the recomposition of the Afro-descendant family fabric exposed to the dynamics of sugarcane agrarian capitalism. The unstructured interview was used within the framework of the qualitative method of grounded theory in data for the codification and categorization of the narratives of 11 women leaders. Their anecdotes tell of the value of their territory, the struggle and longing for the family dynamics of the past, the important role of organizations in promoting women's empowerment and the struggle for environmental conservation. Territorial peace must incorporate the perspectives that Afro women have on the territory; it is imperative to design programs to support their initiatives and to continue cultivating cultural identity in young people.

Keywords: Identity, Family, Traditional Farm, Territory, Afro Women.

Introducción

El departamento del Cauca cuenta con una gran cantidad de población indígena y afrodescendiente, siendo un territorio reconocido por su diversidad cultural y etnográfica, lo que ha ocasionado las disputas históricas del territorio por parte de diversos grupos armados en el marco del conflicto armado, haciendo que las comunidades luchen por sus derechos a la propiedad privada, y que pidan mayor visibilización de sus voces y necesidades.

Durante varios años, para las comunidades y familias del norte del Cauca, la finca era considerada una unidad productiva en la cual se generaban interacciones sociales que determinaban variables culturales y personales como la intimidad, las costumbres heredadas, memorias sociales e historiales de vida (Jaramillo et al., 2015). Sin embargo, adicional a los conflictos armados internos en el departamento, también surgió la incorporación del capitalismo agrario y la hacienda tradicional inició un proceso de transición a una empresa capitalista, un periodo en el que las comunidades comenzaron a percibir una vulneración al tejido familiar afrodescendiente. De acuerdo con Mina (1975) tanto hombres como mujeres se vieron obligados a abandonar sus hogares debido a la expansión de los cultivos de caña de azúcar con múltiples afectaciones en sus historias de vida, en la dinámica y composición familiar. Así, las industrias agrocañeras y mineras recurrieron a la expropiación de tierras y a privar a las personas de su derecho a tenerla.

De esta manera, en el año 2003 surge La Unidad de Organizaciones Afrocaucanas (UOAFROC)1, como una iniciativa de diferentes organizaciones en el marco de un encuentro de cultura afro, para contribuir a la búsqueda de la reivindicación de los derechos étnicos ancestrales, políticos, sociales, culturales, ecológicos y económicos para mejorar el nivel de vida de la comunidad afro del departamento del Cauca, agrupando a más de 240 organizaciones afrodescendientes de base.

La protección de los derechos territoriales de las comunidades afro caucanas por parte de las organizaciones sociales, se ha convertido en un eje central de sus luchas, resistencias y defensa de su derecho a la conservación de la finca tradicional, no solo por sus implicaciones para el bienestar material y social sino también para la preservación de su patrimonio cultural y espiritual. Luchas por la tierra y la vida se presentaron en sectores como Puerto Tejada, Guachené, Santander y, en general, la zona norte del Cauca que produjo movimientos sociales de resistencia, los cuales fueron diezmados por los empresarios, las fuerzas armadas y el despojo de tierras. Ante la problemática identificada, las comunidades han conformado organizaciones sociales las cuales han dado lugar a la propuesta de la escuela itinerante, consolidando así, procesos de resistencia política a partir de la etnoeducación, la promoción de la identidad cultural, la economía solidaria, la autonomía alimentaria, la defensa de la tierra y el agua (Burbano & Naranjo, 2014).

La presencia de estas organizaciones sociales muestra la preocupación por la justicia, la equidad y el rescate del territorio, representado no solo como un medio de subsistencia, sino como un espacio de pertenencia y de transmisión de conocimientos y tradiciones. Según Valarezo (2019) es un espacio de poder, de gestión y de dominio del estado, del grupo y de las organizaciones. No solo se refiere a un espacio físico, también está determinado por relaciones de poder donde se construyen dinámicas de dominación y resistencia. El concepto de territorio también está relacionado con la identidad y la interculturalidad, es un espacio de configuración de una nueva identidad a partir de la diversidad, pero conservando las singularidades.

La UOAFROC trabaja para rescatar y preservar la identidad cultural de los afrocaucanos, implicando el fortalecimiento de las tradiciones locales, la promoción de la lengua y cultura local, la educación sobre historia y patrimonio cultural de la comunidad. De esta manera, surge este trabajo cuyo objetivo es develar el papel que cumple la UAFROC en la lucha por el rescate de la identidad, el territorio y la recomposición del tejido familiar afrodescendiente que ha sido expuesto y afectado por la dinámica del capitalismo agrario de la caña de azúcar en el norte del departamento del Cauca.

Metodología de la investigación

Este estudio cuenta con un diseño cualitativo el cual se propone comprender una realidad desde la subjetividad de las personas sin pretensiones de generalización. La recolección de los datos se llevó a cabo mediante 11 entrevistas no estructuradas con algunas preguntas generativas, con apoyo en los lineamientos de la teoría fundada de Strauss y Glasser (1967) para el proceso de codificación de los datos (citados en Espriella & Restrepo, 2020). Las participantes del estudio fueron 11 mujeres lideresas del norte del departamento del Cauca, que hacen parte de la UOAFROC, como lideresas en las organizaciones sociales la Asociación Cultural Casa del Niño (ACCN) y la Red de Mujeres del Norte del Cauca. Fueron entrevistadas entre marzo y junio del año 2023. Para garantizar los aspectos éticos del manejo de la información, se les comunicó de manera clara los fines de las entrevistas y se firmó el consentimiento informado, teniendo en cuenta los objetivos del trabajo.

A partir del microanálisis de los textos se buscó otorgar un sentido a sus anécdotas teniendo presente los objetivos del estudio. De este proceso surgieron inicialmente 8 categorías y 27 dimensiones, las cuales permitieron una aproximación inicial acerca del fenómeno en estudio. Las categorías preliminares fueron: Contexto Social del fenómeno en estudio, Etnoeducación, Luchas y Defensas de las Organizaciones Sociales, Consecuencias de la violencia, Consecuencias familiares con el surgimiento de la industria cañera, Prácticas ancestrales y, Capacidades resilientes. Posteriormente se fueron decantando de estas categorías preliminares los temas directamente relacionados con la familia como unidad de análisis principal y el papel que cumple la Unidad de Organizaciones Afrocaucanas en la recomposición del tejido familiar.

Finalmente quedaron cinco categorías centrales, la primera contempla las luchas de las organizaciones por la defensa del territorio, su identidad, sus tradiciones y practicas alrededor de la finca tradicional. La segunda analiza los cambios y transformaciones en las familias afrocaucanas. En tercer lugar, emergió la categoría denominada Violencias y Pérdidas, haciendo alusión a las situaciones de violencia desgarradora que enfrentan las comunidades, representadas como experiencia de pérdidas y traumas que perturban la paz y deterioran la estabilidad familiar. En una cuarta categoría, el análisis se concentra en la importancia de las asociaciones en la enseñanza de los derechos y el empoderamiento de las personas. La quinta categoría trata de las repercusiones del fenómeno en la vida de los jóvenes y el trabajo de las organizaciones sociales para el empoderamiento cultural.

Territorio, identidad cultural y luchas

La lucha por el territorio en el departamento del Cauca ha sido histórica debido a los múltiples conflictos relacionados con la propiedad de la tierra, el despojo y la defensa de los territorios ancestrales. De acuerdo con La Comisión de la Verdad, las luchas que se han gestado en el departamento han significado avances en la reivindicación de la tierra, la autonomía territorial y la defensa de los derechos constitucionales.

La tierra tiene un valor inmenso para las familias afrocaucanas, no solo como un recurso vital para la subsistencia, también como un elemento sagrado en su cosmovisión religiosa. La relación entre estas comunidades y la tierra trasciende la mera posesión física; es una conexión espiritual y cultural que se arraiga en sus tradiciones ancestrales. Se concibe como una entidad viva, un regalo divino que sustenta la vida y simboliza la continuidad generacional (Jaramillo et al., 2015). Ha sido el escenario donde se desarrollan los rituales religiosos y prácticas culturales de los afrocaucanos, reforzando su identidad étnica y su sentido de pertenencia. Esta concepción sagrada de la tierra implica una profunda responsabilidad y respeto hacia ella, lo que se refleja en sus prácticas agrícolas sostenibles y su compromiso con la conservación del ambiente.

Cualquier amenaza a la tenencia de la tierra o a su integridad ecológica puede ser vista como un ataque a su identidad cultural y su libertad religiosa. Es por eso que, la protección de los derechos territoriales por parte de las organizaciones sociales se ha convertido en un eje central de sus luchas, resistencias y defensa de la finca tradicional. Ella, les procuraba autonomía e independencia laboral y al cambiar sus cultivos tradicionales por otros que no conocían, también conllevó a la pérdida de conocimientos agrícolas tradicionales y a una dependencia insostenible de los nuevos cultivos:

La tierra y la familia van de la mano, la tierra fue creada por Dios precisamente para que el hombre viviera en ella y fuera su sustento, busca la tierra en génesis, todo árbol da fruto y toda planta da semilla, con el objetivo de que el hombre la consumiera.

Se vino un fenómeno que causó la expropiación y el desplazamiento de nuestras tierras, que fue cuando vino la caña de azúcar a querer someter nuestro territorio, les tumbaron los árboles de cacao y de sus diferentes frutos para que sembraran cultivos transitorios como maíz, el frijol, sobre estos productos no había una cultura para ese trabajo, entonces vino la pérdida (E. Asociación Cultural Casa del Niño).

A pesar de estos desafíos, organizaciones sociales como UOAFROC siguen trabajando para defender sus derechos. Esto muestra una resistencia y una lucha continua por la justicia, la equidad y el rescate del territorio, representado no solo un medio de subsistencia, también un espacio de pertenencia y de transmisión de conocimientos y tradiciones. Vale la pena resaltar el papel de estas organizaciones que trabajan para rescatar y preservar la identidad cultural de los afrocaucanos y más allá de esto para garantizar la autosostenibilidad económica y ambientalcomo un peldaño esencial para alcanzar la resiliencia de estas comunidades.

La finca tradicional brindaba espacios de socialización e interacción entre vecinos. Cuando un vecino iba a saludar a una casa salía con bolsas de frutas y verduras recién cultivadas, o iba a que le regalaran algún fruto que no tuviera en su huerta (Mina, 1975), se lograba desarrollar ese espacio de diálogo, interacción social y familiar para su fortalecimiento comunitario.

En los relatos de las lideresas de las organizaciones sociales se destaca el valor que se le otorga a la unión entre aliados de diferentes grupos o comunidades, para el fortalecimiento de sus capacidades en la resolución de sus problemas, creando un frente común para que sus voces resuenen más fuerte en aras del restablecimiento de los derechos de las comunidades invisibilizadas por los que ostentan el poder económico y político. Estas alianzas son una respuesta a los conflictos interculturales e interétnicos que han surgido en el departamento del Cauca, son cruciales para que sus voces sean escuchadas y sus necesidades y derechos sean atendidos:

Organizaciones como UOAFROC han venido generando alianzas en el territorio y especialmente con la comunidad indígena y los campesinos y por eso se comenzaron a desarrollar los encuentros interétnicos, interculturales.

La idea es hacer una alianza para la defensa de los territorios… los problemas los tienen los indígenas, los campesinos y los afro, si vivimos en el territorio tenemos que defenderlo juntos…” (Documental UOAFROC)

Las lideresas son capaces de dinamizar distintas luchas y resistir al poderío de la agroindustria azucarera, sus anécdotas evidencian el esfuerzo consciente para preservar y revitalizar las prácticas agrícolas tradicionales como parte integral de su identidad cultural. La biodiversidad es esencial para la salud del ecosistema y también puede tener un valor cultural y espiritual para las comunidades (Núñez, 2017).

Las prácticas agrícolas no solo se consideran una forma de subsistencia, sino también una actividad que une a la familia y fortalece los lazos comunitarios. La finca ha sostenido a muchas generaciones y hay una determinación de no cambiar eso; por ejemplo, el proceso de cosecha del cacao, desde la recolección hasta la fermentación y el secado, se aprende y se pasa de generación en generación. Este conocimiento agrícola es una parte valiosa del patrimonio cultural que se está luchando por preservar.

Esa conexión profunda con la tierra puede influir en el deseo de trabajar en un sector relacionado con la agricultura. Aprender sobre ella desde la infancia genera la disposición, las habilidades y conocimientos necesarios para trabajar en la finca y mantenerla. Esta premisa sugiere otros significados de la finca, como un lugar que proporciona propósito y dirección en la vida; un sentido de responsabilidad y pertenencia hacia ella y hacia la comunidad que la rodea; compromiso con la preservación de las prácticas y conocimientos tradicionales; y un impulso para construir un proyecto de vida en el ámbito laboral y profesional:

El hecho de que yo me haya criado en una vereda, en una finca y rodeada de finca viendo como las familias siempre se sostuvieron alrededor de ella, fue una de las cosas que a mí me impulsó, yo hice bachillerato agropecuario en el colegio agrícola y yo siempre quise que todo lo que yo estudiara fuera en esa línea porque yo decía si no somos nosotros entonces quiénes... (A.G, Fundación para el desarrollo rural comunitario y CORTESAL)

La finca no solo es considerada un lugar en el que se fue criado, sino que lleva consigo un legado de prácticas y sabiduría ancestral que las comunidades quieren seguir preservando. El sentido de pertenencia de las comunidades y familias genera en ellas un sentido de satisfacción, al contribuir a la permanencia y crecimiento de su territorio y sus tradiciones. Para estas comunidades pertenecer y permanecer en ese contexto hace parte de su identidad.

Al historial de luchas por la defensa del territorio entre los afrocaucanos, se suma el anhelo de representación y voz en un contexto más amplio y el deseo de la comunidad de tener una organización a nivel nacional que recoja sus sentimientos. Por ejemplo, las lideresas demandan de instituciones educativas que se centren específicamente en las necesidades y experiencias de la comunidad afrocaucana. Estas historias de vulneración de derechos reflejan la apertura de conciencia de la historia de conflictos y luchas en el Cauca.

La Asociación Cultural Casa del Niño y UOAFROC son organizaciones que le apuestan a la promoción de comunidades activas, participativas, con capacidad para gestionar sus propios procesos organizativos. A su vez, valoran el papel y el trabajo de sus distintos miembros, desde una perspectiva diferencial. La labor social que se realiza en el territorio con el fin de recuperar su dimensión física, pero también todo aquello que conlleva en término de identidad y cultura, no se limita simplemente en contra de los ingenios de azúcar.

Una preocupación recurrente entre los relatos de las lideresas es la recuperación de la identidad cultural, implicando la revitalización de las tradiciones locales, la promoción de la lengua y cultura local, y la educación sobre la historia y el patrimonio cultural de la comunidad. Otra inquietud que se suma es la minería ilegal por las graves consecuencias para el medio ambiente y las comunidades locales, incluyendo la degradación del paisaje, la contaminación del agua y la pérdida de biodiversidad. Además, puede contribuir a conflictos sociales y violencia. De acuerdo con Vilela-Pincay, et al. (2020), los ingenios mineros afectan también en gran medida al ecosistema, generando contaminación ambiental si no se realizan los protocolos de protección correspondientes. Por lo tanto, la lucha contra la minería ilegal es una parte crucial de la defensa del territorio:

Un trabajo muy bonito que se ha venido haciendo frente a la defensa del territorio desechando esa minería ilegal, están adelantando los trabajos significativos en volver a recuperar la identidad cultural. Podemos decir que en nuestro territorio desde el norte, el sur y el centro también se ha venido incrementando la llegada de lo que tiene que ver con la minería ilegal y la explotación minera, nos vamos dando cuenta que el uso de mercurio y otros productos como el arsénico también han contribuido a la contaminación de nuestros ríos donde nuestra gente recoge el agua para uso doméstico (Documental UOAFROC).

Cambios y transformaciones en las familias Afrocaucanas

El conflicto armado interno, y la expansión de la caña de azúcar por parte de las industrias agrocañeras y mineras, trajo como consecuencias para la población del departamento del Cauca la expropiación de tierras y el desplazamiento forzado de sus comunidades. Antes de ese impacto psicosocial, las familias afrocaucanas solían tener una estructura más nuclear y extensiva, con fuertes lazos entre generaciones, existía una cultura comunitaria en donde las comunidades indígenas y afrodescendientes mantenían costumbres y prácticas que reforzaban la cohesión familiar. En ese periodo las mujeres se ocupaban de actividades fundamentales para la economía familiar como la participación en actividades agrícolas, el liderazgo comunitario, la crianza de los hijos y la gestión del hogar, y los hombres estaban más involucrados en la búsqueda de empleo, y actividades fuera del hogar como la agricultura.

Después del impacto psicosocial esta dinámica se altera, llevando a la fragmentación de los núcleos familiares y el cambio en las dinámicas de la convivencia, generando mayor diversificación en la conformación familiar y el apoyo recibido. En algunos casos la familia pasa a una tipología nuclear monoparental, siendo las mujeres y madres las encargadas, no solo del cuidado de los hijos y el hogar, sino también de buscar el sustento económico para poder mantener a su familia luego de perder sus tierras, y a causa de la desaparición o muerte de sus parejas. Por otro lado, aunque algunas parejas permanezcan unidas, las mujeres encuentran nuevos desafíos, ya que los hombres al perder sus tierras enfrentan dificultades para cumplir su rol tradicional de proveedores. A estas mujeres las catalogaban como “iguazos”, haciendo referencia a los patos migratorios que se mueven de cosecha en cosecha, de trabajo en trabajo, buscando de un lugar a otro el sustento para sobrevivir (Mina, 1975).

De acuerdo con la Gobernación del Cauca, el Observatorio de Asuntos de las Mujeres del Cauca y ONU Mujeres (2020), actualmente las mujeres son jefas de la mayoría de los hogares extendidos y monoparentales del departamento. Cabe aclarar, que en los hogares extendidos esto se puede deber a la necesidad que tienen las mujeres de contar con el apoyo de otras personas de su familia no nuclear, como sus madres, para el cuidado de hijos e hijas, o el cuidado de adultos mayores.

En el dialogo con las lideresas de las organizaciones sociales, se aprecia una visión valiosa de la vida de las familias afrocaucanas. El siguiente relato presenta una visión detallada y diversa de la estructura familiar en esta región del suroccidente del país, especialmente en el municipio de Puerto Tejada. La lideresa enfatiza en la importancia de la familia en la comunidad, reflejando la fuerte conexión entre los miembros de la familia, reconociendo varios tipos de familia: nuclear, extensa, monoparental, compuesta y homoparental. Tal diversidad muestra una comprensión inclusiva y amplia de lo que puede constituir una familia:

Es de suma importancia la familia, sin desconocer que la familia está organizada en muchos ámbitos: nuclear, extensiva, monoparental, familias compuestas, homoparentales. Nuclear donde está papá, mamá y los hijos, un ejemplo Elsa es de familia nuclear porque se casó tuvo sus hijos y hasta ahí. Pero entonces tenemos la familia extensa, donde vive la mamá, el papá, el abuelo, el tío oiga aquí vive una cantidad de gente en una sola casa y el hecho de que todos viven, todos comen, todo funciona. Monoparentales donde vive papá e hijo, mamá e hijo, donde uno de los dos padres son ausentes. Homoparentales donde son del mismo sexo, pero aquí en puerto tejada no se ve eso. Aquí se ve más bien donde las familias son extensas, compuestas, nuclear, monoparental que somos de esos papás que nos toca ganarnos la bonita en la vida para sostener muchas cosas (M.M, UOAFROC)

Las mujeres lideresas en este trabajo muestran su enfrentamiento constante a una realidad desafiante. En su mayoría son madres solteras y cabeza de familia, llevan la responsabilidad principal de cuidar y proveer a sus familias, a menudo sin el apoyo de una pareja. Suelen trabajar en casas de familia para ganarse la vida, suponiendo esta situación una falta de oportunidades de empleo diversificadas. El trabajo doméstico a menudo es mal remunerado y puede implicar largas horas y condiciones de trabajo difíciles (Messina, 2016).

En ese sentido, desde el enfoque de la interseccionalidad, ser mujer, afrodescendiente y de una zona rural supone unas desigualdades sistémicas a partir de la superposición de factores sociales como el género, la etnia y la clase social. Por ejemplo, de acuerdo con la Gobernación del Cauca, el Observatorio de Asuntos de las Mujeres del Cauca y ONU Mujeres (2020), el nivel de alfabetización para hombres y mujeres ha venido en aumento entre el 2009 y el 2018, dando cuenta de los avances en la disminución de brechas de desigualdad de género, sin embargo, las mujeres de las zonas rurales sí se encuentran en mayor desventaja. En el año 2018 la tasa de alfabetización de las mujeres de las cabeceras fue de 91,4 en comparación con el 85,4 de las mujeres en la ruralidad, y los hombres en la ruralidad tuvieron una tasa de 86,5.

Así mismo, en el año 2018 el índice de la feminidad en la pobreza se ubicó en 115, lo que significa que, por cada 100 hombres en hogares pobres había 115 mujeres. En relación con el promedio de horas destinadas a los oficios de la casa, mientras las mujeres en las áreas urbanas invierten en promedio 2,9 horas diarias, las mujeres rurales invierten 3,2 horas. Por otra parte, en la violencia contra niñas, niños y adolescentes (NNA), en 2019, el 20% de las niñas y adolescentes víctimas pertenecían a un grupo étnico (5% indígenas y 15% afrocolombianas). Los casos en los diferentes tipos de violencia intrafamiliar en el departamento del Cauca tienen a una mujer como víctima, y entre el 15% y el 20% de las mujeres víctimas en cada tipo de violencia pertenecen a un grupo étnico (Gobernación del Cauca, el Observatorio de Asuntos de las Mujeres del Cauca y ONU Mujeres, 2020).

Esta problemática pone de relieve la necesidad de políticas y programas que apoyen a las madres solteras y a las mujeres que son las principales proveedoras de sus familias, especialmente en términos de oportunidades de empleo, condiciones de trabajo digno, apoyo para la crianza de los hijos y leyes vigentes también para los padres en aras de la promoción de la corresponsabilidad familiar (Gómez-Urrutia & Jiménez-Figueroa, 2019).

Las lideresas participantes perciben a las familias afrocaucanas como disfuncionales al referirse a la separación de los padres con conflictos por la custodia de los niños, arriesgando a los niños y niñas a vivir en un ambiente de inestabilidad e incertidumbre. Exponiéndolos a consecuencias negativas como inseguridades, miedos, afectaciones en su desarrollo individual y en su desenvolvimiento con el medio (Aguirre-López & Zambrano-Acosta, 2021). Estas mujeres relatoras son conscientes de los efectos no deseados de las experiencias tempranas de un hogar disfuncional. Es necesario reflexionar hacia la búsqueda de un equilibrio entre trabajo, economía y estructura familiar para mejorar el bienestar de los niños, niñas y adolescentes en estas comunidades:

Como el trabajo se ha vuelto algo tan importante con los problemas que también estamos viviendo, a las mamás no les queda tiempo para estar con sus hijos y que hoy casi la mayoría de los hogares son disfuncionales, el papá vive en otro lado, la mamá vive en otro lado, pelean por el cuidado de los niños, si a mí no me toca hoy, si me los llevé, entonces imagínese usted todo lo que este ambiente le puede generar al niño, inseguridades, miedos, trastornos y uno más adelante es que se da cuenta el daño tan grande que la llamada familia le genera.

Yo pienso que ese es el peor daño que nos pudieron haber hecho a nosotros con el cultivo, precisamente sacarnos como ese núcleo de amor con el que uno vivía a pesar de que no habían las comodidades y eso fue lo que más nos afectó, nos dañaron la familia (M.E.Z, Red de mujeres).

Las vivencias contadas dan cuenta de las afectaciones a la dinámica familiar con la llegada de la industria de la caña de azúcar. La mujer relatora describe a la familia como un “núcleo de amor”, dislocado por la industrialización y sus cambios económicos y sociales. A pesar de la falta de comodidades antes de la llegada de la industria de la caña de azúcar, las narrativas insinúan que la vida era de alguna manera más satisfactoria o plena y la comodidad material no era necesariamente sinónimo de bienestar o felicidad.

Sin embargo, UOAFROC promueve una visión de la familia basada en la cooperación, el respeto mutuo, el valor humano que cada uno tiene en la familia y el rol que cumplen. La organización se empeña en valorar y reconocer las contribuciones individuales dentro de la familia, y desempeña un papel importante en la promoción del empoderamiento de las mujeres y una comprensión más inclusiva y cooperativa de la familia en su comunidad.

En ese sentido, el papel de las mujeres lideresas en el territorio, se expande más allá de la crianza de los hijos y el cuidado del hogar. Siendo ellas participes de mantener vivas las herencias y tradiciones culturales, crear iniciativas para abordar problemáticas sociales, luchar contra la discriminación y abogar por políticas que promuevan la equidad de género y racial, participar de manera activa en actividades económicas, promover la educación de las nuevas generaciones, entre muchos otros aspectos. Es así, que ellas también generan un impacto importante en sus comunidades, el cual debe ser reconocido.

Ahora bien, las mujeres han demostrado sus capacidades tanto para el cuidado del hogar como para las actividades en el mundo de lo público, de igual manera se espera el compromiso de los hombres con las funciones del hogar en clave de encarar juntos la corresponsabilidad familiar. Gómez & Jiménez (2015) resaltan el factor de la corresponsabilidad en las familias, el cual hace referencia al trabajo no remunerado que se realiza en conjunto entre ambos padres, en el cuidado de los hijos y en la ejecución de los quehaceres del hogar:

UOAFROC se ha dado las pilas, se ha dado las pilas en realidad, que la mujeres conozcan más allá, que tengan la visión más amplia de lo que es una familia, sin desconocer que todos somos importantes, no ese cuento de yo puedo sola, no, todos necesitamos de todos, ese hombre sirve pa’ esto, esta mujer sirve pa’ esto y complementamos y ahí hacemos la familia y si ya no se pudo no se pudo, pero sin desconocer la importancia que tiene cada uno en la familia y el rol que cumplen (M.M, UOAFROC).

La corresponsabilidad familiar sigue siendo un desafío, ya que históricamente las mujeres han asumido toda o la gran mayoría de responsabilidad del cuidado del hogar y de la crianza de los hijos. De acuerdo con la Gobernación del Cauca, el Observatorio de Asuntos de las Mujeres del Cauca y ONU Mujeres (2020), en el departamento del Cauca el 33% de las mujeres son jefas de los hogares extendidos y monoparentales lo cual implica esfuerzos y cargas desde el punto de vista del trabajo doméstico y de cuidados, que por lo general no es remunerado y suele aumentar la jornada de trabajo diaria de las mujeres al ser quienes lo realizan principalmente. Por lo anterior, es fundamental que se reconozca el papel de las mujeres en la comunidad y visibilizar su lugar como lideresas y gestoras de cambios.

Violencias y perdidas

La violencia en el departamento del Cauca se remonta a la época de la colonia, en donde se redujo drásticamente la población indígena, por la conquista por el oro. Al cabo de unos años, “los invasores se encontraron ante un territorio rico en oro, pero sin manos suficientes para saquearlo” (Sánchez, 2020, p.4). De esta manera, llegaron los africanos esclavizados, quienes fueron sometidos a trabajar de manera incansable, pero a su vez iniciaron su propia forma de luchar y resistir. Posteriormente, para finales de los años 60, el territorio indígena del norte del departamento había perdido casi todo, la concentración de la tierra en manos de los terratenientes continuó creciendo en el Cauca (Sánchez, 2020).

Sin embargo, las comunidades crearon movimientos para recuperar sus tierras, pero para la elite caucana esto agudizó la violencia porque no querían perder el terreno ganado. En 1978 fueron asesinados más de 30 lideres y lideresas, así mismo para ese mismo año se agudizaron las guerrillas en el territorio y el narcotráfico. En este territorio tuvieron presencia todas las guerrillas que había en Colombia durante la década de los 80, más la llegada del paramilitarismo (Sánchez, 2020). La posición geopolítica del departamento del Cauca ha sido un factor determinante para la permanencia de la violencia. El río Cauca se considera un corredor estratégico, en donde han circulado cualquier cantidad de armas y drogas ilícitas (Informes Derechos Humanos Colombia, 2021).

Así mismo, el conflicto no ha cesado, y durante el primer trimestre del año 2021 497 personas sufrieron el confinamiento forzado en sus viviendas y comunidades y 5.527 personas fueron víctimas de desplazamiento forzado (OCHA, 2021). La Organización de los Estados Americanos (OEA) asegura que, desde la firma del Acuerdo de Paz, en 2016, se han asesinado 271 personas con liderazgo social en el Cauca. Y el 51 % de estos homicidios se dirigió a indígenas, el 26 % contra personas campesinas con liderazgo social y el 11 % contra líderes y lideresas afrodescendientes (Informes Derechos Humanos Colombia, 2021).

El relato de una mujer afrocaucana ofrece una visión personal y conmovedora de cómo la violencia puede afectar a las personas y a las comunidades, causando daños materiales y un impacto emocional profundo (Guerra et al., 2017). También el contenido de los relatos refleja que la violencia acaba con la tranquilidad, la “felicidad”, la esperanza por un futuro mejor, con efectos adversos reafirmados en Betancourt & Castro (2015), los cuales son en todos los aspectos de la vida, desde la seguridad física, pasando por la pérdida del sentido de identidad y pertenencia, hasta las afectaciones en el bienestar emocional y el tejido social.

También en las anécdotas de las lideresas se deja ver la exposición a diversas manifestaciones de la violencia social en la lucha por la conservación del ambiente y de sus riquezas. Esto las ha enfrentado a una serie de hechos que los ha convertido en víctimas de asesinatos, atentados, desplazamientos. Guerra, et al. (2017) emplean el término poli victimización para hacer alusión a múltiples afectaciones por distintos tipos de violencia y en algunos casos, son recurrentes, lo cual complejiza la problemática y el proceso de superación y afrontamiento de tales adversidades.

La lideresa que introduce esta problemática en la conversación, invita a la reflexión sobre el papel de los líderes en la sociedad y los peligros que enfrentan. Lideres y lideresas como personas productivas o exitosas enfrentan críticas o ataques. En este contexto, parece referirse a los líderes de la comunidad, quienes por guiar y educar a su comunidad se enfrentan a graves vulneraciones de sus derechos, a matanzas o masacres. Se interpreta que los líderes son asesinados “porque tienen conocimientos”. Su capacidad de iluminar a otros puede ser visto como una amenaza por aquellos en posiciones de poder:

Tú posiblemente no entiendes lo que es asesinarle a su esposo, sin deber algo, sin tener ningún problema, sin estar en alguna pelea, donde había armonía, donde vivía una familia y te lo asesinan y eso te causa un dolor muy grande (A.P.L, Asociación cultural casa del niño, Escuela de género).

Por eso hay un dicho que dice “al árbol que da fruto, es al que le tiran piedras” cuando se habla de la matanza, de la masacre de los líderes, como un líder sabe dónde la garza pone los huevos entonces le abre los ojos a la comunidad y por eso los matan, porque tienen conocimientos (E. Asociación cultural casa del niño).

Importancia de las organizaciones sociales para el empoderamiento femenino

A la Escuela de Formación y Fortalecimiento para Mujeres Afro se le reconoce su impacto positivo en la educación y el conocimiento para el rescate del poder de las mujeres afrodescendientes en su resistencia y lucha por la libertad. El paso por la escuela se ha convertido en un proceso de recuperación y reafirmación de la identidad cultural que puede haber sido suprimida o ignorada. El estudio de la antropología del legado ancestral parece ser un medio importante para el empoderamiento de las mujeres afrodescendientes. Al entender su historia y herencia, estas mujeres pueden fortalecer su sentido de identidad y autoestima. La siguiente narrativa reconoce la resistencia y la lucha de las mujeres afrodescendientes en la historia, refiriéndose a ellas como “mujeres guerreras”. Esto resalta su fuerza y resiliencia frente a la adversidad. A través de su trabajo en la hacienda “El Corcovado”, lograron obtener su libertad y liderar procesos de emancipación, destacando la capacidad de las mujeres afrodescendientes para resistir y superar la opresión.

Las organizaciones han sido un pilar fundamental en la vida de las mujeres en el norte del Cauca y en su proceso de empoderamiento. Han contribuido a fortalecer factores personales de la resiliencia como la autoestima y un buen concepto de sí mismas reflejado en mejores relaciones con los demás y con su entorno. La red de mujeres ha proporcionado un espacio seguro para que ellas se sientan valoradas e inteligentes, contrarrestando así las narrativas negativas que pueden haber experimentado en sus hogares. Además, la red no solo ha permitido a las mujeres apropiarse de su valor y su inteligencia, sino que también ha ofrecido oportunidades laborales, les ha mostrado que tienen derecho a una vida digna y las ha ayudado a conocer a otras mujeres del territorio (REDMUNORCA, 2019). Este proceso de empoderamiento y desarrollo personal es fundamental para la autonomía de las mujeres y su capacidad para contribuir de manera significativa en diversos ámbitos de la sociedad.

Los testimonios de las mujeres lideresas que participaron dan cuenta de la resiliencia que han tenido a lo largo de los años, y cómo sus habilidades, capacidades y el apoyo de la comunidad y las organizaciones han sido aspectos fundamentales para perseguir sus sueños. Así mismo, cómo su sentido de pertenencia hacia su cultura, identidad y territorio les han permitido transmitir sus conocimientos de generación y generación, entendiendo la sabiduría ancestral y lo que eso implicado para el crecimiento de la comunidad:

Muy duro, pero de eso me he levantado porque he aprendido a ser una mujer guerrera y fuerte, el dolor me hizo más fuerte, porque en medio de mí tristeza también aprendí que en este municipio donde me dieron acogida y me recibieron aprendí que yo tenía el talento de cantar...” (I.H.L, Asociación Cultural Casa del Niño, Escuela de formación y Fortalecimiento para mujeres afro).

Uno de esos sueños que se están cumpliendo es poder aportar un poquito del conocimiento a nuestros territorios y en especial a las niñas y a las jóvenes para que empiecen a amarse un poco más desde su cultura y desde lo que son ellas, mujeres afro...” (A.C.V, UOAFROC y Asociación Cultural Casa del Niño).

Es fundamental reconocer las luchas de las mujeres afrodescendientes lideresas en el departamento del Cauca, ellas luchan para proteger los derechos humanos de la comunidad y de las mujeres ahí presentes, luchan contra la violencia de género, luchan para sacar adelante sus proyectos productivos, luchan contra el machismo, luchan contra el racismo estructural (Saavedra, 2024).

Las resistencias de las mujeres negras en el norte del Cauca denuncian las relaciones entre el capitalismo, el despojo, la guerra y la corrupción. El territorio para las comunidades negras, en especial para las mujeres, es un espacio de unión, en donde potencian su realización como personas en alegría, paz y libertad. Tener un territorio y tener sentido de pertenencia por él significa satisfacción por la vida y autonomía; indica la posibilidad de vivir sin miedos, amenazas, violencia y discriminación. Las prácticas cotidianas de las mujeres afro de habitar el territorio se sustentan en el cuidado generacional de la vida humana, y la creación de autonomías radicales que transformen las formas de vida de la comunidad (Mina et al., 2015).

Conclusiones

El trabajo de las Organizaciones Sociales Afrocaucanas por la defensa del territorio ha sido fundamental para la preservación de la cultura de las comunidades del Cauca, sus tradiciones y su forma de ver la vida. El departamento del Cauca, ha sido históricamente uno de los más afectados por el conflicto armado interno colombiano, grupos armados ilegales y el capitalismo agrario, esto debido a su ubicación geopolítica y a la riqueza que se ha encontrado en el territorio desde tiempos de la colonia.

El departamento del Cauca ha sido un territorio en donde han saqueado y usado la tierra y sus recursos para la ganancia de pocos, quienes se han sentido con el poder de vulnerar los derechos humanos de la población. Por estas razones, para la comunidad afrocaucana la tierra y el territorio se vuelven pilares tan importantes en cuanto al cuidado de los mismos. Para estas comunidades y familias, la tierra es sinónimo de identidad y cultura, es donde han crecido y de donde han desarrollado diversas prácticas agrícolas, que transmiten de generación en generación. En este sentido, la etnoeducación emerge como una herramienta poderosa para enseñar a las generaciones más jóvenes sobre la importancia de defender su territorio y su cultura; es una estrategia educativa que busca fortalecer la identidad cultural de los grupos étnicos, promoviendo el respeto y la valoración de su cultura, su historia y sus tradiciones (Zambrano, 2021).

Durante muchos años el territorio del Cauca ha pasado por muchos conflictos y luchas, al igual que las familias que lo habitan, quienes han tenido que enfrentar la segmentación de sus miembros y el cambio en las dinámicas familiares. La fragmentación de las familias en el norte del cauca por los emporios de la caña de azúcar debido al despojo directo e indirecto de tierras es un fenómeno preocupante que requiere atención y que no solo ha afectado la finca tradicional, sino todos los procesos y dinámicas que esta sostenía (Jaramillo et al., 2015). La separación de los padres y la carga económica recae sobre las mujeres, junto con la soledad que enfrentan los hijos e hijas, son problemáticas sociales que necesitan ser abordadas.

Por otra parte, a partir de su capacidad de agencia y procesos organizativos, las organizaciones sociales en el Norte del Cauca están contribuyendo significativamente a la construcción de la paz territorial, el cuidado del ambiente y del tejido social (Burbano & Naranjo, 2014). En medio de opresiones y violencias entrecruzadas configuran saberes y prácticas encaminadas a la reapropiación colectiva del territorio. Es necesario reconocer que la paz territorial debe incorporar las perspectivas que sobre el territorio tienen las mujeres afro porque han demostrado una capacidad de resiliencia, de liderazgo, aprendizaje y trabajo que las motiva a la búsqueda del cambio.

Así mismo, las organizaciones sociales como la Red de Mujeres del Norte del Cauca, han contribuido al empoderamiento femenino, a formas de construir igualdad, participación en espacios políticos y la construcción de paz. Las mujeres, niñas y jóvenes han venido abriéndose espacios en el ámbito comunitario, ya sea en la creación o participación de grupos organizados, lo cual les ha permitido tener espacios de capacitación, y ganar terreno en las esferas de poder donde comúnmente se han visto los hombres, como juntas de acción comunal, consejos municipales, alcaldías, logrando desempeñar diversos cargos (REDMUNORCA, 2024).

En ese sentido, las mujeres están rompiendo las barreras del silencio, tomando la palabra en el espacio público, marcando el rumbo hacia el mejoramiento de sus condiciones de vida y el de sus familias. Están en un proceso de resignificación de las costumbres y tradiciones patriarcales, generando nuevos aprendizajes y transmitiendo sus conocimientos a las nuevas generaciones de niñas (REDMUNORCA, 2024).

Por lo tanto, es necesario diseñar proyectos y programas que no solo apoyen y fortalezcan la labor de la comunidad y las mujeres, sino también que la visibilicen y la respalden en sus iniciativas de trabajo como lideresas. Estas apuestas sociales deben centrarse en la dignificación de su papel en la sociedad, reconociendo su contribución y garantizando su inclusión en todos los niveles de toma de decisiones. De esta manera, podemos avanzar en la construcción de un futuro más equitativo y sostenible para todos. De la misma manera, divulgar más conocimiento y experiencias relacionadas con las luchas y logros de las comunidades y familias afrocaucanas.

Agradecimientos

Dato extraído a los fines de la evaluación

Patrocinio

Este artículo es producto de un proyecto de investigación titulado Organizaciones Afrocaucanas y su acción colectiva por la defensa de los territorios y la familia frente a la agroindustria cañera, la industria de arcilla en el norte del Departamento del Cauca, siglos XX y XXI, financiado por la Universidad Autónoma de Occidente. Código: 22inter-399

Roles de colaboración




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Notas

1 A la Unidad de Organizaciones Afrocaucanas (UAOFROC) pertenecen la Asociación Cultural Casa del Niño, Red de Mujeres del Norte del Cauca, Corporación Colombia Joven y Corporación Grupo Semillas.

Información adicional

redalyc-journal-id: 845



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