Reseña
Castro Redondo, Rubén y Luna, Pablo F. (Edits) (2024). Resistencias campesinas en los espacios rurales de Europa y América durante la Edad Moderna. La Plata: Universidad Nacional de La Plata. Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación; Ensenada: IdHICS; Santander: Universidad de Cantabria. (HisMundI; 7), 521 pp. https://doi.org/10.22429/Euc2024.019
Castro Redondo, Rubén y Luna, Pablo F. (Edits) (2024). Resistencias campesinas en los espacios rurales de Europa y América durante la Edad Moderna. La Plata: Universidad Nacional de La Plata. Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación; Ensenada: IdHICS; Santander: Universidad de Cantabria. (HisMundI; 7), 521 pp. https://doi.org/10.22429/Euc2024.019
Mundo Agrario, vol. 26, núm. 62, e295, 2025
Universidad Nacional de La Plata

| Castro Redondo Rubén, Luna Pablo F. Resistencias campesinas en los espacios rurales de Europa y América durante la Edad Moderna. 2024. La Plata / Ensenada / Santander. Universidad Nacional de La Plata. Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación / IdHICS / Universidad de Cantabria. 521pp. |
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El volumen editado por Rubén Castro Redondo y Pablo Luna es fruto de la convergencia de un conjunto de proyectos. En primer lugar, el proyecto editorial que conforma la colección Historia del Mundo Ibérico (HisMundI), publicada mancomunadamente por la Universidad Nacional de La Plata (Argentina) y la Universidad de Cantabria (España) desde 2017, de la cual constituye el séptimo volumen. En segundo lugar, los proyectos de investigación Castillae Metrum. Cartografía digital de los sistemas metrológicos en la Castilla Moderna, cuyo Investigador Principal es Rubén Castro Redondo; la Red de Investigación Conflictos y resistencias en la Corona de Castilla, siglos XVI y XIX; y el proyecto europeo RESISTANCE. Rebellion and resistance in the iberian empires, 16th-19th centuries, integrado por investigadores de universidades de América, Europa y África, financiado por el European Union’s Horizon 2020 research and innovation programme under the Marie Skłodowska-Curie Grant Agreement (2019-2024), del que participaron las dos universidades que publican la colección.
El libro tomó forma desde estas confluencias, y se sustanció a partir del congreso Resistencias campesinas en los espacios rurales de Europa y América durante la Edad Moderna. Celebrado en Santander, en la Universidad de Cantabria en febrero de 2022, fue organizado por los mismos coordinadores del libro.
El volumen está compuesto por 15 capítulos. Estos son precedidos por la presentación de Gregorio Salinero, que sintetiza las principales perspectivas historiográficas y problemas metodológicos del estudio de las resistencias, y la introducción escrita por los coordinadores del volumen. Los capítulos dan lugar a la intervención de 17 autores (incluidos los coordinadores). Se destaca, en este sentido, la participación de investigadores procedentes de 14 universidades de cinco países: España, Francia, Argentina, Perú y Brasil. El abordaje territorial es igualmente amplio: se analizan problemáticas troncales en torno a la temática del libro en los antiguos espacios de las coronas ibéricas, en América y Europa, y en Francia en tiempos de la revolución. Esa amplitud se expresa, asimismo, en el profuso repertorio documental y archivístico (más de treinta repositorios nacionales, y provinciales, notariales y eclesiásticos) expuesto en las investigaciones, articulado con una perspectiva interdisciplinar en la composición de la obra.
El análisis de los mundos campesinos en el marco del amplio abanico que conformaron (y conforman) los sectores subalternos como objeto de pesquisa histórica en la Edad Moderna, constituye un tema clásico y configuracional de la historia social que, con enfoques teórico-metodológicos diversos y atravesada por procesos de renovación, se desarrolló a lo largo del siglo XX. En este marco, esta obra retoma un tema clásico con una perspectiva renovada, en aras de recuperar las múltiples agencias que dieron forma al campesinado o, lo que a la luz de los estudios reunidos en la obra podemos denominar, los actores subalternos en los espacios rurales. Es decir que, signados por una pluralidad de origen, etnia o condición jurídica, son analizados en conjunto, de forma compleja y bien articulada, a través de la problemática de las resistencias a los dos lados del Atlántico.
La organización del volumen no está distribuida en secciones, por lo que el criterio organizativo de la obra está atravesado por dos dimensiones. Por un lado, las que estructuran el libro a nivel problemático, sistematizado por los compiladores en cinco ejes de análisis: “La lucha por la tierra y el territorio”; “la lucha por la renta y los excedentes”; “la lucha por mejorar las condiciones de trabajo y las remuneraciones de los trabajadores del campo, y también por aligerar, reformar o suprimir los regímenes de trabajo esclavistas, serviles y forzosos”; “la lucha por la libertad de circulación, de personas, bienes y servicios”; y “la lucha por el mantenimiento de los regímenes comunales de explotación de la tierra, del territorio, de las riquezas naturales y del espacio rural, en contradicción con las nuevas formas de explotación” (p. 24).
La complejidad de los casos analizados en torno a la problemática de la resistencia campesina se exhibe en el hecho que estos ejes no se desarrollan y/o analizan en cada capítulo de forma excluyente. De esta manera, la densidad del análisis histórico se expresa, en cada caso, en las confluencias e intersecciones de estas formas de resistencia.
La segunda dimensión se expresa en la forma de secuenciar los capítulos de acuerdo con distintos criterios, que dan lugar a la conformación de secciones de hecho. Abordadas en conjunto permiten al lector constituir un panorama atravesado por las formas de resistencia campesina, los actores sociales que las protagonizaron, articularon y configuraron, las dinámicas políticas y económicas que fundamentaron y encauzaron los procesos históricos de resistencia en los espacios rurales, y los marcos socioculturales significantes de estas prácticas.
El primer grupo de cinco capítulos recorre una secuencia cronológica desde el siglo XVI hasta comienzos del siglo XIX, centrada en el estudio de colectivos identificados como indios, esclavos y negros. Éric Roulet analiza, en el valle de México, la Mixteca y Michoacán de la Nueva España en los siglos XVI y XVII, las resistencias de los indios a la congregación, asociadas a la problemática de la redistribución y el despojo de tierras de labranza en manos de estos campesinos, y las formas prácticas que adquirieron, como la oposición y negociación, la huida o el levantamiento. José Manuel Abril Martín aborda el virreinato peruano como núcleo de un proceso caracterizado por la circulación de los actores y sus escritos hacia Madrid y Roma, a mediados del siglo XVIII. Analiza un documento muy particular: un memorial de protesta, elaborado por miembros de la elite indígena de Lima y dirigido al Papa, “un acto de rebelión, ya no solo por su contenido, sino porque el gobierno de la religión católica en las indias competía únicamente a la monarquía” (p. 55).
Félix Retamero y Marcos Quesada, por su parte, realizan un estudio interdisciplinario que articula fuentes escritas y arqueológicas en las tierras de una capellanía del valle de Catamarca. Indagan en las resistencias de una comunidad de esclavizados para evitar su venta y disgregación, con recursos a las instancias de justicia, tanto del cabildo como de la Audiencia, en un proceso que expone a lo largo del siglo —y de tres generaciones de esclavizados—, sus prácticas de “tácita libertad”, como así también, la erosión de su autonomía y “la disolución de formar productivas y organizativas refractarias o difíciles de encajar en las lógicas del orden agrario colonial” (p. 125). Manoela Pedroza analiza el caso de la hacienda de Santa Cruz, “la mayor empresa agropecuaria de los jesuitas en América del sur” (p. 133) en la capitanía de Río de Janeiro colonial. A partir de la expulsión de los ignacianos, la hacienda pasó a la administración virreinal, que impulsó cambios a los que se resistieron los habitantes de esas tierras, esclavos, indígenas, foreros y poseedores sin título, que conocían bien las riquezas de la hacienda, y pugnaron por acceder a ellos y por explotar mayores márgenes de autonomía. Es un proceso que también exhibe la intervención real en favor de estos desposeídos. Por último, Pablo Luna aborda el espacio del valle de Cañete, al sur de Lima en el periodo tardocolonial, a partir de una rebelión de esclavos en el seno de una hacienda perteneciente a la orden de San Camilo. El autor expone, por un lado, el desgaste del régimen de trabajo esclavo y, por el otro, el límite estructural de la negociación, producto de las demandas en torno a las condiciones de trabajo y las jerarquías sociales vigentes.
Los siete capítulos siguientes abordan, en un arco temporal que transcurre entre los siglos XVI y XIX, y en un marco espacial que transita por los andes virreinales peruanos, Lima y Brasil, hasta llegar a los reinos de Galicia y Jaén, y al territorio de Vasconia, un conjunto de procesos atravesados por la resistencia de los campesinos frente a la fiscalidad, y ante los distintos actores con atribuciones fiscales y rentistas en la Edad Moderna: señores, eclesiásticos y las mismas coronas ibéricas.
En el virreinato peruano, los trabajos de Miller Hans Molina Gutiérrez y Scarlett O’Phelan Godoy analizan distintas facetas de las resistencias. El primero, frente a la fiscalidad eclesiástica en un contexto signado por el impacto negativo del clima en la producción agraria. La segunda, frente a la presión monárquica en el proceso reformista de la segunda mitad del siglo XVIII, con una indagación en los prolegómenos y profundas causas de las rebeliones andinas. En la América lusitana, en áreas bajo jurisdicción del Tribunal de Relación de Salvador de Bahía durante el siglo XVIII, el trabajo de Carmen Alveal parte del sistema de distribución de tierras desarrollado por medio de las sesmarias, para indagar en la actuación los grandes terratenientes que constituyeron el “señorío colonial”, frente a los intentos de la corona de regularizar el sistema e impartir justicia, y, en particular, las resistencias de los pequeños sesmeiros y campesinos frente a estos grandes señores, que buscaron subyugarlos por medio de recursos judiciales, el cobro de rentas y la violencia física.
En los territorios peninsulares de la Monarquía Hispánica, los trabajos de Ofelia Rey Castelao y Rubén Castro Redondo analizan, en el reino de Galicia, las resistencias relativas a dos cuestiones vinculadas entre sí, en torno al problema de la exacción fiscal. En el primer caso, la relativa al cobro del voto de Santiago, atravesada por pleitos recurrentes, dadas las dificultades que revestía su pago para el campesinado, que lo consideraba perjudicial, y, en particular en el caso analizado de la jurisdicción de Saviñao, la compleja urdimbre de actores involucrados en ellos, como las autoridades diocesanas. En el segundo, la (imposible) imposición de un marco metrológico común para todos los territorios, no solo de la península, sino del propio reino gallego. En este sentido, las resistencias metrológicas frente la uniformización estatal y, en particular, a la exacción de los rentistas, expresa tanto la conservación de sus usos y costumbres como una resistencia efectiva frente al disciplinamiento.
Por último, los capítulos escritos por Alberto Angulo Morales e Iker Echeberria Ayllón, por una parte, y Francisco Javier Illana López, por la otra, dan cuenta de procesos extendidos en el tiempo, pero que expresan distintas caras de las resistencias antifiscales. En el primero, los autores abordan las resistencias contra la voluntad real de cobrar impuestos o constituir monopolios sobre bienes como la sal o artículos coloniales, como el tabaco o el cacao, en una geografía como la de Vasconia, especialmente marcada por el comercio marítimo. En el siglo XVIII, estos procesos inspiraron “rebeliones, revueltas y emociones” y levantamientos violentos. El análisis está signado por la especificidad de la participación femenina, en particular, en los discursos que explicaron las resistencias, o buscaron justificar su represión a través de la formación de una imagen pasional y violenta. En el segundo, el autor recorre el extenso y plurisecular proceso seguido por el lugar de Villanueva, en el que los aldeanos buscaron exentarse de la jurisdicción de la ciudad de Andújar, en el reino de Jaén. Una expresión de la resistencia campesina al poder urbano y sus arbitrariedades, en una aldea que logrará obtener el villazgo después de más de 200 años de demandarlo.
Los últimos tres capítulos de este volumen abordan las dimensiones culturales, tanto en el sentido de las prácticas y significados, como en el de las culturas políticas de las resistencias campesinas, en contextos puntuales o en aras de explicar la raíz de un proceso de la relevancia de la Revolución Francesa.
Los capítulos de Anxo Rodríguez Lemos y María Soledad Gómez Navarro localizan su análisis en Galicia entre los siglos XVII y XIX, y en Córdoba en el siglo XVIII. El primero, aborda la compleja relación entre los curas párrocos y las comunidades rurales, a partir de conflictos y litigios que, mediados por la real audiencia gallega, expresan las desavenencias y resistencias frente a actores nodales en la configuración de estas sociedades, puesto que las atribuciones formales e informales del clero trascendían la labor meramente pastoral. En el segundo caso, el abordaje de las actitudes ante la muerte en los pueblos cordobeses de Montilla y Fuente Obejuna da cuenta de las transformaciones en las prácticas funerarias. En el lento proceso de imposición de los cementerios extramuros característicos de la piedad ilustrada, surgieron resistencias a estos enterramientos, no solo por las representaciones aún dominantes en torno a la buena muerte, sino también por las jerarquías y dinámicas sociales que estas expresaban.
El capítulo que cierra el volumen, a cargo de Florence Gauthier, recorre los pormenores de las transformaciones económicas, sociales y normativas relativas a la posesión de la tierra a lo largo del setecientos francés. De esta manera, en el contexto revolucionario de finales de la centuria, se explica su relevancia en el proceso, para comprender la complejidad del campesinado como actor revolucionario y, fundamentalmente, dar lugar a una caracterización de la revolución que pondera la centralidad del campesinado y los espacios rurales en la crisis del Antiguo Régimen.
El volumen se propone con éxito dar cuenta de un conjunto de facetas y dimensiones analíticas que caracterizaron las resistencias campesinas en la Edad Moderna, de ambos lados del Atlántico. El elemento aglutinador y cohesionador del volumen, la actuación de los sujetos y grupos subalternos en los espacios rurales a partir de las prácticas de resistencia frente a los poderes establecidos, recupera la agencia (mejor dicho, las agencias) del sector mayoritario de la población del periodo. Al mismo tiempo, sistematiza prácticas y plantea una serie de ejes analíticos y problemáticos, que permiten constituir una agenda de trabajo para futuras investigaciones sobre la temática.
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