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Extensionismo Rural en el Ecuador: I. Caracterización del perfil de los extensionistas del ámbito público ecuatoriano
Luis Cartuche-Macas; José Mora; Fernando Landini;
Luis Cartuche-Macas; José Mora; Fernando Landini; Pablo Pomboza
Extensionismo Rural en el Ecuador: I. Caracterización del perfil de los extensionistas del ámbito público ecuatoriano
Rural extension in Ecuador: I. Profile Characterization of Extension Workers in the Ecuadorian Public Sector
Mundo Agrario, vol. 26, núm. 63, e309, 2025
Universidad Nacional de La Plata
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Resumen: El trabajo tuvo como objetivo identificar las principales características de los extensionistas que laboran en el ámbito público nacional a través del Proyecto de Innovación de Asistencia Técnica y Extensión Rural (PIATER). La metodología utilizada fue de tipo no experimental de corte transversal, exploratorio y descriptivo. Se consideró un muestreo no probabilístico con la técnica de muestreo intencional y por conveniencia. Se encuestó a los extensionistas del proyecto PIATER a nivel nacional. La encuesta se envió de manera digital e incluyó 36 preguntas abiertas y cerradas, e indagó sobre género, edad, formación académica, distribución geográfica y áreas temáticas de intervención. Se obtuvieron 828 respuestas y se realizó un análisis estadístico descriptivo de las variables cuantitativas y cualitativas utilizando el programa SPSS v25. Dentro de los resultados se determinó que el 72,1% de los extensionistas fueron hombres, la edad promedio de 39.1 años y mayormente la profesión fue agronomía y veterinaria (72%). El área de mayor atención fue la agrícola con 73% seguida de la pecuaria considerando que los extensionistas pueden atender más de un área temática. El trabajo aporta con información clave para fortalecer los programas de extensionismo y mejorar su eficiencia en el trabajo del sector agropecuario del Ecuador.

Palabras clave: Asistencia técnica, Extensionistas, PIATER, Ecuador.

Abstract: The aim of this study was to identify the main characteristics of extension workers who carry out their work activities in the Ecuadorian national public sector through the Project for Innovation in Technical Assistance and Rural Extension (PIATER). The methodology used was non-experimental, cross-sectional, exploratory and descriptive. Non-probabilistic sampling was considered using a purposive and convenience sampling technique. PIATER project extensionists were surveyed at the national level. The survey was sent digitally and included 36 open and closed questions, and inquired about gender, age, academic background, geographical distribution and thematic areas of intervention. A total of 828 responses were obtained and a descriptive statistical analysis of the quantitative and qualitative variables was carried out using SPSS v25. The results showed that 72.1% of the extensionists were male, the average age was 39.1 years and the main profession was agronomy and veterinary science (72%). The area of greatest attention was agriculture (73%) followed by livestock, considering that extensionists can attend to more than one thematic area. The work provides key information to strengthen extension programmes and improve their efficiency in the work of the agricultural sector in Ecuador.

Keywords: Technical assistance, Extensionist, PIATER, Ecuador.

Carátula del artículo

Artículos

Extensionismo Rural en el Ecuador: I. Caracterización del perfil de los extensionistas del ámbito público ecuatoriano

Rural extension in Ecuador: I. Profile Characterization of Extension Workers in the Ecuadorian Public Sector

Luis Cartuche-Macas
Escuela Superior Politécnica Agropecuaria de Manabí Manuel Félix López, Carrera de Medicina Veterinaria, Calceta, Ecuador
José Mora
Instituto de Investigación en la Biodiversidad “Pachamamata Kamak”, Universidad Intercultural de las Nacionalidades y Pueblos Indígenas Amawtay Wasi, Ecuador
Fernando Landini
Instituto de Investigaciones Científicas (Sede Posadas). CONICET, Argentina
Pablo Pomboza
Instituto de Investigación en la Biodiversidad “Pachamamata Kamak”, Universidad Intercultural de las Nacionalidades y Pueblos Indígenas Amawtay Wasi / Facultad de CienciasAgropecuarias, Universidad Técnica de Ambato, Ecuador
Mundo Agrario, vol. 26, núm. 63, e309, 2025
Universidad Nacional de La Plata

Recepción: 17 Julio 2024

Aprobación: 03 Junio 2025

Publicación: 01 Diciembre 2025

1. Introducción

El extensionismo rural es un concepto muy antiguo (Leeuwis, 2004). En un sentido tradicional, refiere a un servicio o sistema de base educativa dirigido a la población rural orientado a transferir tecnologías modernas de producción para solucionar problemas, incrementar la productividad, aumentar los ingresos económicos y así mejorar las condiciones de vida de las comunidades (Demiryurek, 2014).Por su parte, Otero y Selis (2019) destacan que existen diferentes formas de conceptualizar a la extensión rural, aunque priorizan un enfoque que se apoya en la comprensión de la alteridad y se orienta a transformar relaciones de desigualdad y opresión en los espacios rurales. En este trabajo, tomamos de manera general la conceptualización de Christoplos (2010), quien argumenta que la extensión rural es un concepto amplio que incluye “las diferentes actividades de suministro de información y de asesoramiento pertinentes que solicitan los agricultores y otros actores en los sistemas agroalimentarios y el desarrollo rural” (Christoplos, 2010, p. 2).

En Ecuador, el servicio de extensión rural es prestado principalmente por el gobierno central, pero en las últimas décadas otros actores como los gobiernos descentralizados (Ardila, 2010; FAO, 2015), empresas privadas (NESTLE, 2016), organismos no gubernamentales (HEIFER, 2023) y asociaciones de productores brindan este servicio integrando enfoques especializados por cultivo, género, manejo ambiental, territorialidad y grupos etarios, entre otros. En Ecuador, estos servicios son insuficientes en las principales zonas productivas e inexistente en zonas alejadas, especialmente en la región amazónica, afectando la soberanía y seguridad alimentaria de sus comunidades (Alvarado-Vélez y Benavides, 2015).

Uno de los actores principales del extensionismo rural es el “extensionista”. En Ecuador, al ser un país mega diverso con cuatro regiones naturales y diversidad de microclimas, la formación técnica de los extensionistas es fundamental, ya que asisten diversos cultivos agrícolas, pecuarios incluyendo a la Agricultura Familiar Campesina y otros sectores. A la vez, además de su formación técnica, los extensionistas necesitan capacidades como: aprendizaje continuo, gestión participativa, facilidad de comunicación y resolución de conflictos, pensamiento crítico y liderazgo (Russo, 2009). Más aún, con la llegada de la agricultura de precisión en los últimos años también se han sumado habilidades tecnológicas a nivel de sistemas de información geográfica (SIG), ciencia de datos (Big data) y tecnologías de información y comunicación (TIC’s) para los procesos de enseñanza-aprendizaje y el seguimiento de los sistemas de producción agropecuarios (Landau et al., 2014; Muñoz y Céspedes, 2021). Ahora bien, pese a la diversidad de conocimientos necesarios para el desempeño eficiente del rol, un estudio reciente muestra que las capacitaciones de extensionistas suelen centrarse en temas productivos, siendo insuficiente la formación en metodologías de extensión (Landini y Villafuerte-Almeida, 2022).

Por tanto, es necesario conocer el desempeño de los extensionistas para determinar si están aportando a los fines que se proponen con su labor, sea el fortalecimiento de capacidades, la transferencia de tecnologías, o el aumento de la productividad, entre muchos otros posibles. Algunos estudios han demostrado que hay deficiencias en el análisis de desempeño de los extensionistas (Cook et al., 2021), a la vez que estos enfrentan desafíos de gestión, salariales y de la política pública, en el desarrollo de sus actividades (Bartlett, 2010; Santos et al., 2021). En Ecuador, los proyectos estatales de asistencia técnica y extensión rural a lo largo del tiempo han evaluado a los extensionistas mediante indicadores de gestión, por ejemplo, número de asistencias técnicas (inseminación artificial bovina, podas y vacunaciones, entre otras), de capacitaciones, de productores capacitados, de entrega de kits tecnológicos, seguimiento de subvenciones, entre otros, omitiendo indicadores de impacto que permitan verificar cambios en la productividad de un sector geográfico, grupos de productores o cultivos en particular, como lo hacen en algunos países como Argentina (Castellano y Goizueta, 2014).

Ahora bien, para fortalecer el servicio de extensión en Ecuador y desarrollar estrategias de evaluación para implementar acciones de mejora, resulta fundamental contar con una caracterización de los extensionistas públicos a nivel nacional. Por esta razón el objetivo de esta investigación fue describir las características de los extensionistas del mayor programa público de extensión rural de Ecuador en cuanto a su formación académica, experiencia, actividades y métodos de trabajo, contrastando con evidencia sobre lo reportado en otros países latinoamericanos, con la finalidad de aportar al diseño políticas públicas, estrategias de intervención, capacitación y planes de mejora dirigidos a fortalecer el desarrollo de las actividades de extensión a nivel nacional.

2. Materiales y métodos
2.1. Metodología y área de estudio

La metodología utilizada fue de tipo no experimental, de corte transversal, exploratorio y descriptivo. Para el estudio se seleccionó a los extensionistas del Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG), dado que éste se constituye en la principal entidad pública que brinda servicios de extensión rural, siendo responsable del 28% de estos servicios ofrecidos en el país dentro del universo de productores que los recibieron en 2022 (INEC-ESPAC, 2023).

Dentro del MAG se focalizó en el Proyecto de Innovación de Asistencia Técnica y Extensión rural (PIATER), dado que es un proyecto estratégico de carácter transversal para la gestión de todos los instrumentos y componentes institucionales del Ministerio relativos al fomento productivo. Este proyecto tuvo como objetivo el implementar un sistema de transferencia de asistencia técnica y extensión rural “ATER” dirigido a productores agropecuarios como beneficiarios a nivel nacional. Esto basado en: (1) transformar cualitativamente el servicio ATER mejorando el trabajo de los técnicos a través del uso de nuevas tecnologías digitales; (2) Construir insumos estadísticos, tecnológicos y geográfico-espaciales que posibiliten la eficiencia en la determinación de la intervención territorial y el control, seguimiento y evaluación; y (3) Implementar el Servicio Integral de Asistencia Técnica y Extensión Rural (SIATER) con operadores de extensión rural (OER) (MAG-PIATER, 2023), y fue estructurado desde el año 2017 entre varias instituciones como IICA, FAO, RELASER, CEFA y MAG (RELASER, 2017). A la vez, es el único proyecto del MAG que ofrece asistencia técnica y extensión rural en coordinación con las dependencias internas del MAG (como las Subsecretarías de Producción Agrícola, Pecuaria y Forestal) y externas (como ONGs, fundaciones y otros proyectos privados nacionales e internacionales) (MAG-PIATER, 2023).

2.2. Muestreo

Se realizó un muestreo no probabilístico con la técnica de muestreo por conveniencia. El proyecto PIATER informó que aproximadamente dispone de 985 extensionistas a nivel nacional, de los cuales 828 extensionistas (84%) respondieron la encuesta. En la Figura 1 se detalla el número de extensionistas por provincia que respondieron a la encuesta.

Figura 1
Mapa de distribución de los extensionistas rurales que respondieron la encuesta

Fuente: elaboración propia a través del programa Tableau Desktop v 2025 1.0

2.3. Diseño de encuesta y recolección de información

Para el diseño de la encuesta se adaptaron cuestionarios realizados por otros autores (Galindo González et al., 2006; Santos et al., 2021). En total se realizaron 36 preguntas entre cerradas, de selección múltiple y abiertas, dentro de las cuales se indagó aspectos como género, edad, formación académica, distribución geográfica y áreas de intervención, entre otros. La encuesta se diseñó en la herramienta de Google Apps (Google Forms) y se distribuyó mediante enlaces de WhatsApp y correo electrónico a los extensionistas del Proyecto PIATER. El proyecto PIATER disponía de 24 líderes provinciales a quienes se contactó y encargo dar un seguimiento a la realización de la encuesta en la provincia respectiva, además ellos receptaron los verificables del envío de la encuesta, con la finalidad de controlar que no existan más registros por provincia que los realmente existentes, siempre considerando la libertad y confidencialidad de cada extensionista para responder la encuesta.

2.4. Análisis de datos

Para el análisis de las variables numéricas y categóricas se utilizó el programa SPSS v25 y Excel, respectivamente, de las cuales se obtuvo la estadística descriptiva y medidas de tendencia central para las primeras; determinándose las frecuencias y su distribución porcentual para las segundas; previo un trabajo de depuración de los datos tabulados provenientes del formulario de Google forms.

3. Resultados y discusión
3.1. Género, edad y formación académica

De los 828 extensionistas encuestados, 597 (72,1%) fueron hombres y 231 (27,9%) mujeres con una edad promedio para ambos de 39.7 años, siendo el porcentaje de hombres y la edad promedio similar a otros estudios en Ecuador (Landini y Bianqui, 2014; Landini y Villafuerte-Almeida, 2022) y otros países latinoamericanos (Landini, 2016; Santos et al., 2021; Monsalvo et al., 2017; Landini, 2013). La menor cantidad de mujeres extensionistas posiblemente se deba a menores oportunidades, o a la creencia que algunas labores u ocupaciones son concretas para hombres y no para mujeres (Pachano-Zurita y Molina-Torres, 2022), especialmente en el campo agropecuario. Estos resultados evidencian la necesidad de incorporar mecanismos específicos a las políticas de contratación de extensionistas en Ecuador que favorezcan un mayor equilibrio de género. Esto es importante, ya que se han descrito aportes específicos de las mujeres extensionistas, como mayor facilidad de ingresar al seno familiar, lo que abre mayores oportunidades no solo productivas, organizacionales y comerciales, sino también en los ámbitos de salud, ambiental, educación y de violencia de género (Esquisabel, 2018; Lahai et al., 1999; Ofuoku, 2012).

Al analizar la edad de los extensionistas ecuatorianos por género, las mujeres presentaron una edad promedio menor (37,7 años las mujeres vs 39,7 años los hombres). La misma tendencia fue reportada por Santos et al. (2021) para los extensionistas de México, aunque en dicho caso la diferencia entre ambos fue superior, de 7,1 años. La existencia de diferencias entre la edad promedio de hombres (mayores) y mujeres (menores) extensionistas podría indicar un aumento reciente en el porcentaje de mujeres extensionistas contratadas.

Tabla 1
Características de los extensionistas en Ecuador

Fuente: elaboración propia* El total de extensionistas que respondieron a la variable edad fue de 813** Como posgrado se consideró a diplomados, especialidades y maestrías

El rango de edad entre 31 a 40 años de edad tanto para hombres como para mujeres es el de mayor frecuencia en el Proyecto PIATER con el 45.9% de los encuestados. Al comparar estos datos con estudios reportados en México se observan diferencias, Mayoral et al. (2015) reportan el 30% y Santos et al. (2021) el 33.3% en el rango de 31 a 40 años, contrastando con datos del altiplano de Zacatecas (México), donde fue del 48% para el mismo rango (Galindo González et al., 2006). Estas diferencias se pueden explicar por la variación en períodos pasados de la cantidad de extensionistas que el MAG reclutó siendo mayor hace 10 o 15 años ralentizándose con posterioridad.

Adicionalmente, la figura 2 también muestra que la participación de mujeres sobre el total de cada rango etario es significativamente menor de los 46 años en adelante, lo que podría sugerir que en estas generaciones de profesionales la existencia de extensionistas mujeres era marginal y que se ha incrementado con posterioridad.

Figura 2
Distribución por rango de edad y género de los extensionistas rurales en el Ecuador

Fuente: elaboración propia

En la Figura 3 se muestra la distribución de extensionistas por su grado académico. El 100% de los extensionistas en Ecuador disponen de un título de grado de tercer nivel, un porcentaje similar compararlo con algunos estudios realizados en México. Por ejemplo, Monsalvo et al. (2017) reportaron un 100% con grado de licenciatura mientras que Santos et al. (2021) reportaron un 82,3% con licenciatura terminada. Por otro lado, del total de extensionistas de Ecuador el 32,6% mencionó que tenían título de posgrado (diplomado, especialización o maestría) mientras que Monsalvo et al. (2017) informaron un 15,6% con posgrado y Santos et al. (2021) reportaron un 14,9% con maestría en México. Por su parte, en Argentina Landini (2013) informó que el 85,7% tenía al menos título universitario, 9.1% título de especialización y 10,5% de maestría. Se observa así que los resultados de este estudio muestran porcentajes claramente mayores en el caso de formación de maestría.

Figura 3
Distribución de extensionistas por formación de pregrado y posgrado

Fuente: elaboración propia

En cuanto a las Instituciones de Educación Superior (IES) de las cuáles egresaron los extensionistas encuestados se observó que el 95,5% de los extensionistas se graduaron en Ecuador; mientras que el 1,8% se distribuyó en Honduras 0,7%, Costa Rica 0,4%, Cuba 0,4% y Venezuela 0,4%. En Ecuador las IES incluyen a las universidades, escuelas politécnicas e institutos superiores de carácter público y privado. En total los extensionistas provienen de 48 IES de las cuales 37 son IES nacionales, 3 IES nacionales de formación técnica y tecnológica y 7 IES extranjeras. En cuanto al financiamiento, se determinó que el 89,7% de los extensionistas provienen de IES públicas y el 7,5% de IES privadas y un 2,8% no reportan. Del total de extensionistas el 50% egresaron de 7 IES públicas, en orden de participación fueron: Escuela Superior Politécnica de Chimborazo-ESPOCH (11,1%), Universidad Nacional de Loja (8,8%), Universidad Agraria del Ecuador (8,8%), Universidad Técnica de Cotopaxi (5,9%), Universidad de Guayaquil (5,6%), Universidad Técnica de Babahoyo (5,1%) y Universidad Técnica de Manabí (5%).

Se observó que los extensionistas que trabajan en las 24 provincias de Ecuador estudiaron en solo 16 provincias y que en su mayoría se han graduado en una IES de la misma provincia. Más precisamente, el 54% de los encuestados estudió en la provincia en la que trabaja, en tanto que el 43,5% lo hizo en otra provincia (el resto no respondió a la pregunta). Asimismo, las IES de las provincias de Guayas, Chimborazo, Los Ríos, Loja, Manabí, Pichincha y Azuay son las que más aportan a nivel nacional con un 70,9%. Por otro lado, las IES de las provincias que mayor presencia tienen a nivel nacional son Pichincha (presente en 17 provincias), Chimborazo (15 provincias), Los Ríos (14 provincias), Loja (13 provincias) y Manabí (10 provincias). Además, extensionistas graduados en la región sierra laboran en la región costa y viceversa, aunque lo más común es que los extensionistas laboren en las provincias vecinas a las que se graduaron, como, por ejemplo, Azuay con Cañar y Morona Santiago; Cotopaxi con Tungurahua y Pichincha; Guayas con Los Ríos. Las provincias de Cañar, Galápagos, y Zamora no disponen de una IES por lo cual estas reportan que los extensionistas provienen mayormente de las provincias vecinas, como Azuay, Guayas y Loja, respectivamente.

Esto evidencia las ventajas de un profesional extensionista para ser contratado en la misma provincia o región donde obtuvo su título, posiblemente derivado de la ventaja de haber desarrollado conocimientos y habilidades requeridos para la especificidad en cuanto a clima y rubros agrícolas y pecuarios, sustentadas en las mallas curriculares de IES públicas o privadas locales que por ley requieren considerar a las expectativas y necesidades de la sociedad local, así como la planificación nacional y régimen de desarrollo (Asamblea Nacional del Ecuador, 2010; CES, 2017).

La territorialidad de las IES hace que estas deban fortalecer los programas académicos, proyectos de investigación y vinculación con la sociedad de acuerdo a las realidades de cada provincia en los aspectos geográficos, cultivos, regiones, mercados, tipo de productores, entre otros. Además de considerar criterios como la formación práctica y teórica con pertinencia territorial, para superar la formación académica predominantemente teórica sin arraigo a la realidad de cada localidad y valorando la práctica y la experiencia del día a día, como lo demuestra Landini (2023) y Landini y Villafuerte-Almeida (2022) en países como Argentina, Chile, Cuba, Ecuador, Guatemala y Uruguay.

En la Figura 4 se muestra la distribución de la formación académica de los encuestados. En total se reportaron 13 áreas de conocimiento, 6 de las cuales representan casi el 90%, con un predominio de las disciplinas agrícolas y pecuarias por sobre otras marginales como las ciencias económicas o sociales. Al contrastar con los hallazgos de estudios a nivel latinoamericano se encuentran diferencias en la distribución en cuanto a las disciplinas agrícolas y pecuarias, sin embargo, se halla un predominio de estas disciplinas productivistas por sobre otras (Monsalvo et al., 2017; Santos et al., 2021; Landini, 2013). Probablemente, las diferencias encontradas entre las referencias consultadas se deban a la existencia de perfiles y potencialidades productivas diferentes en cada país y territorio que se traducen en distintas prioridades de los programas de extensión en cuanto a la distribución de perfiles profesionales específicos.

Finalmente, en la muestra se observó la casi nula participación de profesionales de ciencias sociales, ciencias económicas y del ámbito de la comercialización, que resultan fundamentales en el trabajo de extensión rural. Si bien la escasez de profesionales en estas áreas también fue observada en otros países, es claro que una práctica de extensión efectiva y eficiente requieren de competencias que excedan la dimensión productiva (Nyamweru et al., 2023). Como argumenta Landini (2013), el extensionismo rural debe ser considerado desde una visión multidisciplinaria y no solo técnica.

Figura 4
Distribución de la formación académica de extensionistas en el Ecuador

Fuente: elaboración propia

3.2. Experiencia profesional y capacitación

En general, en promedio el extensionista tiene 14,0 años de haberse graduado. Al analizar por género los hombres se graduaron hace 15,2 años y las mujeres 10,9 años. Se encontró que la experiencia en total de los extensionistas en promedio fue de 10,4 años, para hombres de 10,7 y mujeres de 9,4 años, siendo este valor similar al reportado por Landini y Bianqui (2014) para 7 provincias de Ecuador con un valor de 9 años. En cuanto a los años de experiencia dentro y fuera del MAG fue en promedio de 6,0 años y 4,4 años, respectivamente.

Considerando la experiencia como extensionistas promedio de 10,4 años, se observan valores similares a los reportados en Argentina por Landini (2013) para los extensionistas del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (12,4 años), Programa Prohuerta (11,0 años) y Subsecretaria de Agricultura Familiar (8,9 años). En cualquier caso, es importante notar que los años de experiencia profesional de los extensionistas en diferentes instituciones van a variar, en buena medida, a partir de los momentos históricos en los cuáles se fueron produciendo las contrataciones, las cuales no suelen ser homogéneas en el tiempo. Así, por ejemplo, la contratación de un grupo importante de nuevos profesionales disminuirá la experiencia media, en tanto que una disminución de nuevas contrataciones llevará a aumentar este valor.

La distribución porcentual de frecuencias entre tres rangos de años de experiencia, diferenciando el género y agrupadas en i) experiencia dentro del MAG, ii) experiencia fuera del MAG y iii) experiencia total, se muestra en la figura 5. Es así como el 53% de los extensionistas encuestados tienen una experiencia total entre 0 a 10 años, mientras que aquellos con más de 10 años representan el 47%, similar a los datos presentados por Landini (2013) en Argentina con el 58 y 42%, respectivamente. Al analizar esta distribución de la experiencia total por género se encontraron diferencias siendo el 60% de las mujeres encuestadas que acumulan una experiencia total hasta de 10 años versus el 50% de hombres encuestados.

Figura 5
Distribución de los años de experiencia por rangos dentro del MAG, fuera del MAG y total por género

Fuente: elaboración propia

Además, la frecuencia de los extensionistas encuestados comienza a reducirse conforme aumentan los años de experiencia laboral, esto puede deberse a factores como:

  • El nivel de salario actual de los extensionistas no es tan atractivo para individuos con más de 10 años de experiencia;

  • La tendencia de los profesionales, contratados hace más de 10 años por programas similares del MAG, de haber ascendido en la estructura organizacional con su respectivo incremento en escalas de remuneración y responsabilidades motiva a estos individuos a dejar las actividades de extensionismo en campo y trasladarse a otras esferas incluidas el ejercicio profesional en el sector privado; y

  • La reducción de proyectos de asistencia técnica y extensión rural de parte del MAG e incremento de estos en otros organismos como los Gobiernos autónomos descentralizados provinciales, principalmente, proyectos internacionales como Proamazonía, Paisajes Andinos-FAO, Agencia de Transformación productiva (ATPA), IICA Frontera Norte, entre otros, que ofertan una mejor remuneración, o contratos bajo consultoría con mejores beneficios para los profesionales con mayor experiencia, además de ventajas en la capacitación en metodologías de asistencia técnica y extensionismo rural apegado a tendencias actuales como género, resiliencia o conservación ambiental (MAATE-MAG-ONU-Mujeres-PNUD, 2021) con la conformación de equipos multidisciplinarios.

Los factores expuestos concuerdan con lo reportado e interpretado por Landini (2013) en Argentina al analizar el perfil de los extensionistas rurales argentinos del sistema público.

En este estudio también se analizaron las capacitaciones recibidas por los encuestados. En promedio, los extensionistas asistieron a 8,1 cursos, simposios o congresos sobre asistencia técnica y extensión rural en los últimos 5 años (7,8 hombres y 9,0 mujeres). En cambio, el promedio de cursos relativos al ámbito productivo fue de 20,2 (18,7 hombres y 23 mujeres). Esto indica que las mujeres se han capacitado en promedio tanto en extensionismo como en sus temáticas productivas más que los hombres, sin que sean claras las razones de esta diferencia. Cabe recalcar que el MAG oferta cursos tanto sobre procesos de gestión administrativa (no cuantificados aquí) como sobre temas técnicos vinculados con la práctica profesional de cada extensionista, lo que podría explicar el amplio predominio de la formación técnica por sobre la formación sobre asistencia técnica y extensión rural. Estos resultados son consistentes con estudios previos que indican que los extensionistas suelen tener una formación excesivamente productivista (Santos Chávez et al., 2019) y que suelen tener insuficiente formación en metodologías de extensión rural (Borz et al., 2019). Esto resulta importante, ya que una insuficiente formación en la dimensión social y educativa de la extensión rural reducirá los impactos potenciales de la labor de los extensionistas y limitará los aportes que puedan realizar a partir de sus conocimientos productivos.

3.3. Ejes temáticos de desempeño del extensionismo y metodologías utilizadas

En la Figura 6 se detallan las frecuencias en términos porcentuales de las áreas de desempeño de los extensionistas, predominando las áreas agrícola, pecuaria y agricultura familiar y campesina con el 73,2%, 36,1% y 30,3% respectivamente, cuyas diferencias se pueden explicar por la formación académica de los extensionistas encuestados (ver Figura 4).

Figura 6
Distribución de las áreas temáticas en las cuales los extensionistas realizan sus actividades diarias

Fuente: elaboración propia

En la Figura 7 se muestra la distribución de frecuencias en cuanto al número de áreas temáticas en los cuales se desempeñan los extensionistas. Es así como el 66,5% de los extensionistas desarrollan una sola área temática, incluyendo el ámbito agrícola (38,0%), pecuario (23,0%) en tanto que solo el 2,8% indicó trabajar únicamente con Agricultura Familiar Campesina (AFC), posiblemente por tratarse de un área de integración. Por otro lado, el 22,0% desempeña actividades en dos áreas temáticas siendo la mayor la combinación de agrícola-AFC con un 13,9% del total. La combinación de tres, cuatro y cinco áreas temáticas corresponde respectivamente al 8,4%, 2,7% y 0,4% del total, siendo siempre la combinación agrícola, pecuaria y AFC las predominantes. Estos resultados difieren a los reportados por Landini (2013) que indicó en Argentina una distribución del 23,1% para el área agrícola, 42,0% para el área agropecuaria (agrícola y pecuaria) y 2,4% para el área forestal. No obstante, es necesario destacar que la tipificación de áreas en aquel trabajo no fue la misma que aquí, ya que no se consideró a la AFC como un área independiente y no se abrió la posibilidad de indicar varias áreas a la vez.

Figura 7
Distribución del número de áreas temáticas en las cuales los extensionistas realizan sus actividades diarias

Fuente: elaboración propia

En este estudio se analizó el uso de cuatro diferentes métodos de extensión. Los extensionistas reportaron que los métodos utilizados se distribuyen de esta manera: asistencia técnica 96,5%, capacitación 86,5%, talleres de campo demostrativos 58,3% y escuelas de campo 48,8%. Por otro lado, al analizar los métodos combinados, el 38,4% utiliza los cuatro métodos, el 25,6% tres métodos, el 23,7% dos métodos y 12,3% un único método. Para un análisis comparativo, la asistencia técnica puede considerarse un método individual y el resto como métodos grupales. Así, se observa que el 96,5% utiliza métodos individuales y el 90,6% grupales. En un estudio realizado por Landini y Gallardo-López (2022) en Argentina, Australia, Brasil, Chile, México, Nigeria, Nueva Zelanda y Sudáfrica se indagó el método más utilizado (lo que excluía la posibilidad de referir a métodos mixtos), considerando como opciones individual, grupal, institucional y de comunicación de masas. Las diferencias observadas entre países fueron muy grandes, siendo el método individual el más utilizado en promedio en el 33,9% de los casos y el grupal en el 51,1%. Si bien los resultados no son estrictamente comparables, se observa que el método grupal es el más utilizado en promedio en estos países, en contraste con el mayor uso del método individual en el caso del presente estudio. Esto resulta interesante, ya que se ha argumentado que los métodos grupales resultan de particular interés para el sector público, ya que permiten alcanzar una mayor cantidad de productores con la misma cantidad de extensionistas (Wellard et al., 2013).

4. Conclusiones

Los hallazgos del presente estudio permitieron caracterizar a los extensionistas del PIATER, principal proyecto de extensión del MAG, referente en la temática a nivel nacional. A nivel operativo, los resultados constituyen una base descriptiva que puede funcionar como punto de partida para aportar a la gestión del talento humano en extensión rural en el contexto ecuatoriano. A nivel académico, los resultados enriquecen el corpus de literatura en América Latina sobre la descripción y caracterización de los extensionistas rurales del continente. A la vez, al análisis sistemático de las evidencias y la comparación con resultados de otros estudios ofrecen un parámetro que puede servir como base comparativa sólida para contrastar con futuros estudios en otros territorios, programas y contextos.

En términos descriptivos, los resultados muestran que los extensionistas estudiados son en su mayoría hombres (72,1%), con un promedio de edad de 39,1 años y 10,4 años de experiencia en extensionismo obtenida principalmente dentro del MAG (58%); con una considerable porción con estudios de posgrado (33,1%), predominando su formación de tercer nivel (66,9%) principalmente en ramas del conocimiento como Agronomía/ciencias agrícolas (47,1%), veterinaria/zootecnia (24.9%), y agropecuaria (15,1%), y marginalmente en ciencias forestales (1,6%), agroindustriales (1,4%) ciencias administrativas (0,5%), económicas (1,2%), comerciales (0,24%), sociales (0,12%) y otras requeridas para una gestión multidisciplinaria del extensionismo rural. Respecto de la capacitación predominan los cursos relativos al ámbito productivo por sobre aquellos relacionados a la extensión rural. En general, esto evidencia un perfil de profesionales mayoritariamente hombres con experiencia comparable a otros países latinoamericanos, y un predominio en la formación y capacitación en disciplinas productivistas.

Respecto a las áreas temáticas de trabajo de los extensionistas estudiados, predominan las Agrícolas (73%), Pecuarias (36%), de la Agricultura Familiar y Campesina (30%), y marginalmente en las forestales (3,74%), comercialización (6,64%), y fortalecimiento asociativo (2,78%), entre otras, siendo la ejecución de hasta dos áreas temáticas por extensionista en la gran mayoría de los encuestados (88,53%). Por otra parte, los extensionistas emplean hasta cuatro métodos de extensión cuya frecuencia revela un predominio de la asistencia técnica individualizada (96,5%) y la capacitación grupal (86,5%), en menor medida los talleres de campo demostrativos 58,3% y escuelas de campo 48,8%; todo lo cual constituye un enfoque de extensión rural orientado principalmente al paradigma productivista sin una presencia significativa de áreas temáticas transversales que reflejan las problemáticas actuales como por ejemplo la adaptación al cambio climático o el envejecimiento de la población rural, entre otras.

La baja representación de mujeres extensionistas y otras disciplinas relevantes como las ciencias administrativas, comerciales, económicas y sociales, pueden implicar un aprovechamiento insuficiente de los potenciales impactos positivos de éstas, tal como se ha reportado en la literatura especializada en los procesos de innovación en contextos donde se evidencia una feminización de la producción agropecuaria.

En la gran mayoría de extensionistas, su formación académica proviene de IES públicos, con un predominio de 7 IES que han graduado al 50% del universo estudiado. Sin embargo, los profesionales desempeñan su actividad mayoritariamente en las provincias o regiones de origen de sus universidades de pregrado, brindando mayores posibilidades de que el acervo de conocimientos y competencias generados durante la formación universitaria, contribuyan de manera adecuada a las demandas de los productores beneficiarios de los servicios.

No obstante, de acuerdo al alcance del presente estudio no es posible determinar si la oferta de formación profesional de las universidades reportadas por el universo de encuestados responde a las necesidades y demandas territoriales locales, como lo establece la ley, en vista de la diversidad de contextos en la ruralidad de Ecuador y de la necesidad de incorporar enfoques multidisciplinarios y teórico prácticos especializados para fortalecer el proceso de enseñanza aprendizaje; haciéndose indispensable investigar y fortalecer la pertinencia territorial de la oferta académica y de vinculación con la sociedad que las Universidades ecuatorianas aplican en la formación de profesionales abocados al desarrollo ruralpreferencia del autor.

Agradecimientos

Los autores agradecen al conjunto de profesionales extensionistas de campo que participaron en este estudio pertenecientes al proyecto PIATER de Ministerio de Agricultura y Agricultura del Ecuador.

Declaración de autoría o CRediT

Escritura - revisión y edición: Fernando Landini, Luis Cartuche, José Mora y Pablo Pomboza.

Material suplementario
Información adicional

redalyc-journal-id: 845

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Notas
Figura 1
Mapa de distribución de los extensionistas rurales que respondieron la encuesta

Fuente: elaboración propia a través del programa Tableau Desktop v 2025 1.0
Tabla 1
Características de los extensionistas en Ecuador

Fuente: elaboración propia* El total de extensionistas que respondieron a la variable edad fue de 813** Como posgrado se consideró a diplomados, especialidades y maestrías
Figura 2
Distribución por rango de edad y género de los extensionistas rurales en el Ecuador

Fuente: elaboración propia
Figura 3
Distribución de extensionistas por formación de pregrado y posgrado

Fuente: elaboración propia
Figura 4
Distribución de la formación académica de extensionistas en el Ecuador

Fuente: elaboración propia
Figura 5
Distribución de los años de experiencia por rangos dentro del MAG, fuera del MAG y total por género

Fuente: elaboración propia
Figura 6
Distribución de las áreas temáticas en las cuales los extensionistas realizan sus actividades diarias

Fuente: elaboración propia
Figura 7
Distribución del número de áreas temáticas en las cuales los extensionistas realizan sus actividades diarias

Fuente: elaboración propia
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