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Los instrumentos musicales del maíz en la huasteca potosina mexicana
Víctor Hernández Vaca
Víctor Hernández Vaca
Los instrumentos musicales del maíz en la huasteca potosina mexicana
El Artista, núm. 19, 2022
Universidad de Guanajuato
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Resumen: Este texto trata acerca de la comunidad náhuatl de Texquitote, San Luis Potosí, México. En la huasteca potosina el lugar es reconocido como el principal centro manufacturero de instrumentos musicales de cuerda. En la comunidad el ciclo de cultivo del maíz es significativo para la dieta cotidiana y en la vida ritual donde la gramínea es protagonista como símbolo asociado con la tradición musical. En la huasteca el maíz sacralizado es relacionado con el origen de algunos instrumentos musicales de cuerda del tipo arpa, rabel y cartonal. Lo anterior, además de evidenciar un proceso de apropiación de la tradición, enmarca a dichos cordófonos en una dimensión de respeto, distinguiéndolos de otros como la quinta huapanguera, la jarana y el violín, asociados con la dimensión de la diversión mundana y festiva.

Palabras clave: Huasteca, maíz, arpa, símbolo, ritual.

Abstract: This text is about the Náhuatl community of Texquitote, San Luis Potosí, México. In the huasteca potosina this place is recognized as the main manufacturing center of stringed musical instruments. In the community, the corn growing cycle is significant for the daily diet and in the ritual life where the grass is the protagonist as a symbol related to the musical tradition. In the Huasteca, the sacralized corn is a symbol associated with the origin of certain stringed musical instruments such as harp, rabel and cartonal. The above, besides showing a process of appropriation of tradition, frames these chordophones in a dimension of respect, distinguishing them from other instruments such as the quinta huapanguera, the jarana and the violin, associated with the dimension human and festive fun.

Keywords: Huasteca, Korn, harp, symbol, ritual.

Carátula del artículo

Los instrumentos musicales del maíz en la huasteca potosina mexicana

Víctor Hernández Vaca
Universidad de Guanajuato, México
El Artista, núm. 19, 2022
Universidad de Guanajuato

Recepción: 17 Junio 2022

Aprobación: 16 Julio 2022

A manera de introducción

En Mesoamérica una de las formas simbólicas importantes fue -y continúa siendo- el maíz. Esta gramínea fundante, además de ser el alimento básico de la dieta de las distintas sociedades, funcionó como uno de los principales símbolos modelizantes de la cultura. Por lo tanto, en el panteón mesoamericano prehispánico no es raro la presencia de varias deidades vinculadas con este grano,[1] y que diversos mitos de origen[2] y rituales se encuentren relacionados con el maíz.

Considerando la importancia del maíz dentro del área cultural denominada Mesoamérica[3], resulta significativo que, en el presente, los pueblos originarios continúen otorgándole principal importancia evidenciada en los mitos de origen (historia sagrada) y los rituales de aseguramiento de la siembra y agradecimiento de la cosecha del maíz. Un ejemplo de esta continuidad cultural puede ser identificado en México en la región cultural conocida como la Huasteca potosina. Esta vasta región se encuentra conformada por: “el noroeste de Hidalgo, sur de Tamaulipas, norte de Veracruz, oriente de San Luis Potosí y porciones de Querétaro y Puebla.”[4]

Dentro de sus fronteras conviven grupos nahuas, teenek, tepehuas y mestizos. Aquí interesa destacar la huasteca potosina náhuatl, localizada en medio de la Sierra Madre Oriental. Esta región es caracterizada por sus ríos, cascadas, lagunas, altas montañas y diversos tipos de abundante vegetación, tierra fértil para el maíz, su germinación, siembra y cosecha durante la mayor parte del año.

En este texto se indaga la dimensión simbólica de la tradición musical de los nahuas contemporáneos de Texquitote, San Luis Potosí. Mediante el trabajo de campo etnográfico registré un grupo de narraciones orales relacionadas con el origen mítico del maíz asociado a la música. Se presta atención a esta relación simbólica entre el nacimiento del maíz con el origen de los instrumentos musicales de cuerda. Esta representación y asociación propicia que, el arpa, el rabel y cartonal, se enmarquen en una dimensión cultural de respeto evidenciada en los mitos y los rituales.

Para la interpretación de la dimensión simbólica de la tradición, con respecto al mito, se asume la postura de Mircea Eliade, para considerarlo “historia sagrada,” relacionado con “el tiempo primordial,” teniendo como trama el “relato de una creación”. En la sistematización destaca:

el mito cuenta cómo, gracias a las hazañas de los Seres Sobrenaturales, una realidad ha venido a la existencia, sea ésta la realidad total, el Cosmos, o solamente un fragmento: una isla, una especie vegetal, un comportamiento humano, una institución. Es pues siempre el relato de una creación.[5]

Con lo anterior se quiere destacar la dimensión simbólica y el tema del “relato de una creación”. Recordando que los instrumentos musicales de cuerda no son mesoamericanos. Desde el estudio se dialoga con la propuesta del antropólogo Victor Turner, quien menciona “el símbolo es la más pequeña unidad del ritual que todavía conserva las propiedades específicas de la conducta ritual, es la unidad última de estructura específica de un contexto ritual”.[6]

En este sentido, Turner usa el Concise Oxford Dictionary para exponer una definición al respecto:

...un símbolo es una cosa de la que, por general, consenso, se piensa que tipifica naturalmente, o representa, o recuerda algo, ya sea por la posesión de cualidades análogas, ya por asociación de hecho o de pensamiento. Los símbolos que yo observé sobre el terreno eran empíricamente objetos, actividades, relaciones, acontecimientos, gestos y unidades espaciales en un contexto ritual[7].

Con estas coordenadas conceptuales, los símbolos observados en la comunidad y de los que principalmente me interesa hacer la descripción y el análisis son: los instrumentos musicales (objetos) y el maíz como “símbolo dominante”.[8] El eje del análisis se concentrará en las narraciones orales de tipo mítico vinculadas con Cintektli (espíritu o dueño del maíz) su relación con el costumbre (ritual relacionado con la gramínea) y la práctica de construir instrumentos musicales de cuerda.

La Huasteca potosina y Texquiote S.L.P.

En la huasteca potosina en el municipio de Matlapa se localiza Texquitote, comunidad de origen náhuatl caracterizada por ser el principal centro manufacturero de instrumentos musicales huastecos. Aquí existen alrededor de 30 familias que construyen quintas huapangueras, jaranas, violines, guitarras de armadillo, bajo sextos, guitarras sextas, arpas, rabeles, cartonales y pequeños instrumentos musicales de juguete. Otra de las principales actividades remunerativas es la siembra y cosecha de maíz, además del cultivo de naranja y mandarina.

Es pertinente señalar una distinción identificada en la tradición de construir instrumentos musicales. En la comunidad puede aseverarse que hay dos tipos de instrumentos de cuerda y, por lo tanto, dos tipos de música, los construidos para la música y la danza de diversión profana (el huapango), los cuales son considerados “instrumentos de diversión”; y los instrumentos construidos para ser usados en contextos de música y danza ritual donde se agradece al maíz y se relacionan con una dimensión de respeto.[9]

El efecto de esta división es la diferencia entre instrumentos, músicas y formas de trabajo relacionadas con lo divino y otras formas vinculadas con lo humano. Los instrumentos “sagrados”, empleados en los rituales (el arpa, el rabel y el cartonal), están asociados a un complejo sistema ritual llamado el costumbre, y su fabricación y uso social no son cosas sencillas. Los indicios apuntan a su condición de elementos culturales pro- fundamente respetados por estar relacionados con el sistema mítico-ritual y con una práctica de ofrendas a los dioses o señores de la tierra, donde destaca la presencia del maíz.

El maíz en la huasteca.

Es uno de los alimentos básicos en la dieta de los distintos grupos indígenas. Por lo tanto, es también uno de los elementos esenciales de la reproducción cultural. Esta gramínea tiene principal atención durante parte del año, desde el 3 de mayo día de la Santa Cruz y comienzo de la siembra, hasta el mes de agosto cuando es la época de elotes (maíz tierno), para terminar entre octubre y noviembre con la cosecha de mazorcas (maíz seco). Por lo menos, la mitad del año no hay momento para olvidarse del maíz. Resumiendo, el ciclo de trabajo agrícola es de la siguiente manera:

-Primero limpiar la milpa con machete y gancho de madera: “chapolear.”

-Después quemar lo “chapoleado”; limpiar la siembra, una vez limpia.

-El 3 de mayo día de la Santa Cruz: la siembra de maíz.

-Para la siembra se realiza el costumbre (ritual de aseguramiento)

-Después, en dos o tres semanas hay que regresar a “descardar”, para esto se usa la herramienta llamada “uingaro”.

-En 2 meses “las matas” producen la flor del maíz, el xilotl, jilote.

-Al siguiente mes ya hay elote.

-Al quinto sexto mes (octubre y noviembre) hay que hacer la cosecha del maíz, también aquí se ofrece un costumbre de agradecimiento por la cosecha del maíz.

En la Huasteca, el cultivo del maíz está altamente ritualizado. Durante la siembra se realiza un ritual de aseguramiento del cultivo de la semilla; al medio día se ofrece un costumbre que consiste en una ofrenda conformada por: patlache, se trata de un tamal grande relleno de un pollo entero (el alimento ritual), además de velas, aguardiente y copal, esto como una forma de aseguramiento de la siembra del maíz. El alimento es para ser ofrendado a los señores o dioses de la tierra y para los peones y dueños de la milpa. En el centro de la milpa se pone el altar (tlaichpan) con flores y maíz, en ese mismo lugar los peones, invitados y dueños de la milpa, comen el patlache y brindan con aguardiente de caña. Terminando de comer “el alimento sagrado”, entonces el corazón del pollo usado para el relleno del tamal grande llamado patlache, se “coloca” o entierra en la mitad de la milpa. Según los lugareños “es como para que tenga fuerza las plantas, las matas, pa´ que haya buenas siembras” y por consecuencia también cosechas. Ya enterrado el corazón del pollo se termina de sembrar.[10]

La cosecha suele estar lista en torno a los meses de octubre y noviembre y también en este caso se realizan algunos rituales como una forma de agradecimiento a la tierra. Se prepara un altar, frente a éste es común representar con mazorcas la figura de un niño aludiendo la figura de Cintektli (el niño espíritu o dueño del maíz) además de narrar las historias relacionadas con este personaje. En esta ocasión es cuando se ofrecen cuatro costumbres (4 patlaches, 4 velas, 4 aguardientes de caña, 4 copales o inciensos), se hace el ofrecimiento del costumbre en la casa o en la milpa, dependiendo de los dueños. Aquí es cuando se requiere ofrecer un costumbre completo que implica llevar la música de arpa, rabel y cartonal, junto con la danza de pilayacaxtinitl o danza de cascabel. Lo anterior como una forma de agradecimiento por la cosecha del maíz. En términos muy generales así se desarrolla el ciclo de siembra y cosecha de esta gramínea.

El maíz es solemnemente venerado y cuidado, se le presta toda la atención y todo el respeto ya que, además de servir como alimento básico de la dieta de los nahuas de Texquitote, se relacionan con la historia y las tradiciones más importantes de la localidad, como la música, la danza y la construcción de instrumentos musicales de cuerda.

En una cultura como la náhuatl, no es extraño que existan dispositivos orales para perpetuar lo más significativo de la comunidad. La memoria colectiva resguarda una serie de “historias sagradas”, ocurridas en el “tiempo primordial,” donde se presentan pasajes con personajes muy antiguos como el Xólotl[11]; una de estas narraciones esta asociada con el maíz y una explicación acerca del origen de las diferentes variedades de esta gramínea.

...Cuentan que hace mucho aquí cerca pues había un cerro, un cerro pues grande, según que llegaba, hasta casi el cielo, y como habitaba mucha gente aquí, pues habitaba gente pobre verda(d), pues, de ese cerro, por dentro, tenía mucho maíz. Según pues es el mismo Dios lo tenía guardado mucho maíz, y la gente que habitaba aquí, pues quería mucho ese maíz, y que según que la gente todos sabían cuando se iba a deshacer, iba a tronar, que el mismo dios, había dicho que día que hora, lo iba tronar, ese cerro, que según ese cerro estaba lleno de maíz.

Pero, pues entonces, tenía todo de maíz blanco, era de los buenos; y este, les había dicho el mismo Dios para que se escondan, para que no les alcanzara el trueno, y si pues hay mucha gente que si se escondió, pero, el otro, le dicen el Xólotl, el goloso, se hizo muy goloso, se escondió, pero no se escondió lejos, dijo cuando tronó, cuando tronó, ese estaba cerquita, entonces perdió la razón, quedó sin sentido, pus allí cayó, cayó allí, mientras que otros se aprovecharon que se habían escondido lejos, y luego corrieron, corrieron a donde había mucho maíz, y si alcanzaron a juntar mucho maíz, cada familia pues, llevaba maíz, llevaba e iba a traer y lo guardaba mucho maíz, puro blanco, puro blanco, ya después, todo acarrearon de los blancos, empezaron acarrear maíz que se había cocido más o menos, algo cocido, porque en esos tiempos, o sea cuando tronó, cayo un rayo fuerte, y que se tostaron, algo de maíz, ahora que conocemos maíz amarillo, se tosteó todo, algo se tosteó, como quedó como algo amarillo, y todo se adueñaron, mientras el Xólotl estaba sin razón se cayó, y cuando este fue razonando el Xólotl, todo lo que había de maíz bueno, ya lo habían llevado los otros, y mejor, el se quedó con el maíz quemado, maíz negro, todo el maíz negro, ahora conocemos maíz negro, y este las semillas del guaje, la semilla de este sandía, todo lo que hay ahora, y da, es para calmarse el hambre verdad, todas las semillas se le quedó nomás para él, el Xólotl, porque estaba muy goloso. Ahora, los que quieren sembrar el guaje, por ejemplo, este, la sandía, ahora si dicen que podemos este pedirle, como oración verda, debemos de pedirle al Xólotl, por eso cuando uno siembra el guaje, este le grita al Xólotl, para que de algo de cosecha verda, allí termina el Xólotl[12]

Este relato narra la existencia de un gran cerro relleno de maíz, la destrucción mediante un gran trueno y, como consecuencia, el surgimiento de los tres tipos de granos consumidos en la comunidad: el blanco (xipahuak), el amarillo (kostik), y el negro, (iahuilk). Aquí se guarda una explicación náhuatl acerca del origen de las diferentes variedades de maíz. También se muestra la dimensión mítica en la que se enmarca el grano, evidenciando la importancia como alimento y forma simbólica sagrada. Un personaje prehispánico significativo de esta narración es la presencia del Xólotl,caracterizado como aquel que no respeta y es avaricioso siendo “goloso”, lo cuál tiene sus consecuencias negativas a la hora del reparto de los diversos tipos de maíz.

El maíz y los cordófonos relacionados con el valor del respeto.

Es importante establecer en qué medida la música, la danza, los instrumentos musicales como el arpa, rabel, cartonal y la práctica de construirlos, están insertos en un estricto sistema ritual asociado con el valor axiomático del respeto. Como he mencionado, lo anterior tiene que ver con dos dimensiones expresivas relacionadas con los instrumentos musicales de cuerda. En la comunidad la quinta huapanguera, la jarana y el violín se relacionan con el son huasteco y los contextos de diversión. Mientras que los instrumentos como el arpa, el rabelito y el cartonal se asocian con el maíz y con una dimensión de respeto.[13]

Esto es importante para comprender las relaciones entre el origen del maíz, la germinación de los instrumentos musicales y el valor axiológico del respeto. La etnóloga María Eugenia Jurado Barranco identificó, a través de las narraciones orales relacionadas con el nacimiento del maíz, el origen de la música ritual huasteca.[14] Según Jurado Barranco, la música ritual huasteca, a la que llama “música sagrada,” guarda relación con los mitos (historia sagrada) del origen del grano. Al revisar las narraciones de Texquitote, puede inferirse la relación entre el origen del maíz y el arpa, además de evidenciar la dimensión de respeto donde se enmarca este cordófono.

Uno de los especialistas hacedor de arpas expone la diferencia entre una guitarra (no sagrada) y un arpa de respeto articulada con dimensiones culturales de índole divino.

Para hacer un arpa es muy diferente que cortar un árbol para una guitarra. Es muy diferente si se habla de arpa. Necesita cortar un cedro donde esté la loma, para que, para que este [la] voz salga bien, para que tenga voz un instrumento. Sí, porque ese instrumento ese, si se habla del arpa ese no es como un juguete, sino que se trata respetuosamente.[15]

La madera especial para la construcción del arpa es la de cedro rojo, llamado en náhuatl tiokuahuitl. Los constructores de arpas dicen que no se usa una madera cualquiera, “es una madera sagrada, como divina; tiokua o teokua- huitl, se compone de dos palabras tio o teo . kuahuitl, la primera, tio. teo, hace referencia a lo sagrado, la segunda, kuahuitl, es madera o palo, se entiende como madera divina o sagrada”. Por eso, el árbol que dará vida al arpa debe ser “tumbado” un día “escogido”. Con día escogido se refiere a respetar los calendarios lunares como marcadores del tiempo sacro relacionado con el cosmos.

... es en menguante, es en la luna menguante, cuando se debe de cortar porque, es día escogido también, dependiendo como caiga la luna. Porque si uno la corta cuando esté la luna así tierna digamos, con creciente, eso también, este, no falta, se puede, se puede picar la madera, y aunque lo cortes pus no te sirve...[16]

Cambian los elementos de la narración más no el sentido y función del relato, lo que indica que, aún cuando estos pueblos nahuas se identifican como católicos, la evangelización no caló tan hondo, en el presente es posible localizar creencias antiguas en las prácticas culturales actuales. La representación de Chicomexochitl, Dhipák o Cintektli, como un sistema simbólico-cultural regional articulado alrededor del maíz es una muestra de ello.

Estas restricciones rituales propias del saber hacer de la construcción de arpas se relacionan con el respeto a personajes divinos representados como los dueños de los instrumentos, la música y la danza. La siguiente cita es una evidencia de la dimensión simbólica y respetuosa de los instrumentos: “el arpa quiere decir es una flor, una alegría; que la música de arpa es sagrada; que un arpa que ya le pusieron su copita no se puede vender; que no es un juego”.[17]

Esta dimensión ética del arpa y el respeto se manifiesta en la narración oral compartida por el señor Clemente H. F. quien narró una historia que, según mis deducciones basado en la comparación con otros autores, es uno de los mitos de origen donde se explica el nacimiento del maíz yuxtapuesto con la creación del arpa. El tema principal es el Cintektli y el arpa, divinidad con advocación del maíz.

El Cintektli, era una vez, que vivía una señora, y tenía una hija y no la dejaba para salir, pero así el [ella] lo acarreaba agua todo lo hacía, pero está encerrada la hija. Era una hija bien bonita dicen. Luego de allí, pues una vez, ya no quiso ella salir, y va a salir para fuera, iba ir a bañar hasta el arroyo, nomás se bañaban. Ento´s de allí salió, ya va en camino queriendo a lo mejor ahí, no has oído también se llama un pájaro le llamamos papán, y que empezó a gritar ese pajarito, y empezó a gritar, donde estaba parado arriba en un árbol, el pájaro, y que se asoma la señorita, para ver arriba donde estaba ese pajarito, y cuando se puso la vista arriba, y como abrió la boca, entonces ese pajarito hizo su necesidad (caca) y cayó en la boca de la muchacha, cayó y lo mejor ella lo tomó.

Entonces la señora llegó a la orilla del arroyo, le enjuagaba su boquita su lengua, y ya no, parece que le quitó todo, pero ella ya lo tomó la caca de ese pajarito, dentro de poco tiempo ya se empezó a ver la chamaca ya ella no es sola, ya va como se va embarazando. Así se empezó, y así hasta que se nació el bebé, hasta que nació, pero la agüelita [abuelita] está bien enojada porque así se hizo su hijita. Entonces así creció, y un día ya grandecito no se que tantos años tiene, y que lo agarró y que le echó unas patadas o con garrotazos hasta que como lo mató, y lo mató entonces lo fue a enterrar donde esas hormigas, como nosotros les llamamos arrieros, allí lo enterró, para que allí, que le coma que se acabe todo.

Pero dentro de unos cinco o [u] ocho días fue a verlo, ya estaba nacido el maizalitos, ya estaba así los maizalitos, y todavía fue a llevar una garrotada, y los garroteo ese, maizalitos, y ellos se cortaron y se doblaron otra vez, y dieron fruto un maizal. Luego ya cuando ya está el maíz, el elote, y quiso ese el abuelita, enton´s fue a cortar elote y las coció, y la comió, como antes dice el dicho, antes no tenía, no hacían la necesidad del dos, eso dice el cuento no sé cómo será eso, y entonces ese día cuando ya comió el elote, entonces ya le dio ganas para ir a hacer del baño del dos, así le pasó, entonces a la hora le empezó a doler el estomago porque no hay donde, entonces ese niño, él ya sabe que para ese ya lo comió, y todavía, cuando ya está llorando con su estomago y ella quería hacer la necesidad, él le habló, le habló ese el muchachito, ¿qué tienes abuelita le dijo, qué tiene abuelita?, ahhhh... como eres chiquitito, yo ya te comí no sé si tovía vives, ¿qué tienes? ¿qué tienes?

Ento´s que lo trae un pedazo de carrizo, lo fue a traer y que le hace el hoyito (ano), para, hizo su necesidad, y todavía ya hizo su necesidad, y todavía pus eso ya no sé como lo hicieron.

Y después parece, estaba en una casa tocando el niño, el Cintektli, taba tocando con el arpa, y la abuelita con el coraje siempre anda, y entonces, fue a encender esa casita donde él estaba tocando, para que se queme allí, pa´ que se haga ceniza, y de allí cuando se quemó toda la casita, entonces lo fue a ver la abuelita, donde ve un montón de ceniza, a lo mejor este es mi nieto que le quemé, y que le agarra un puño de ceniza lo prueba, y él todavía le habló de fuera, él todavía le habló

¿qué comes abuelita?

¡hay que niño! Yo pensaba ya estabas encendido por eso estoy probando la ceniza yo pensé es de tuyo, y él se salvo y luego enseguida estaba haciendo, cosiendo, haciendo hilos la señora, entonces allí también en una casita, ¡ora vas a ver!, entonces se volvió hacer ora el Cintektli, entonces lo quemó él, el jacalito donde estaba la abuelita, ese no se salvó, ese se quemó allí y luego lo fue a ver, pus todo se quemó y ya no apareció nada de ella.

Luego de allí ya, al poco tiempo lo fue a recoger este la ceniza y lo fue a enterrar, y luego después la ceniza lo levantó ese chamaco, y lo metió en un güaje, en un güaje, y luego ayudó a un sapo de esos grandotes, entonces le encargó pa´ que lo vaya a enterrar allá dónde él le dijo, ve ya a enterrar pa´ que no lo vean, pero como el está muy chistoso, el sapo, como ora nosotros si nos va encargar alguna persona llevar, qué cosa es lo que lleva quiero ver, y que lo destapa el güaje, a la hora que lo destapa entonces salieron unas moscas de´sas como nosotros les llamamos quijote [kuaxikojtli] de´sas que pican, como ´ste avispas pero no son avispas, pues de allí terminó la señora, y ya no hubo ido, y luego regresó el sapo y ya está bien hinchado en la espalda, y luego le dice el Cintektli ¿y eso qué te paso? nada no me ha pasado nada, ¡ha tu lo destapaste el güaje! Por eso te picaron, y por eso ora vemos el sapo, tiene como granitos en la espalda.

Es una tradición no sé si será cierto o qué, pero, en los antepasados así lo decían...[18]

Se puede resumir el relato del modo siguiente: una muchacha muy bonita vive con su abuela, siempre está encerrada, no le permiten salir de la casa. Un día logra salir al arroyo para bañarse. Estando en el arroyo un pájaro conocido como papán, de los que comen maíz, se comunica con ella. En un hecho extraordinario el pájaro defeca en la boca de la muchacha, como consecuencia de la acción del ave la joven queda preñada. Hay un constante sentimiento de hostilidad de un personaje femenino (la abuela) hacía el feto y luego hacía el niño bastardo, quien representa el espíritu del maíz o Cintektli. Tiempo después la abuela lo mata y entierra donde hay hormigas arrieros, ahí nace el maíz. El niño no muere, renace convertido en la mata del maíz, nunca muere, el maíz siempre se renueva, reflorece, en un sentido cíclico.

Ya maduro se convierte en elote y la abuela lo come, pero no muere, éste renace cuando la abuela defeca ayudada por el propio Cintektli, quien por medio de un carrizo le perfora el ano para que pueda cagar. La abuela insiste en matarlo, cierto día él está tocando el arpa en el interior de una vivienda, la abuela le prende fuego con la intención de matarlo; la choza arde en fuego y Cintektli se hace cenizas junto con el arpa, las cenizas de él y el arpa quedaron mezcladas haciéndose una sola, una nueva creación representada en la unión simbólica entre el maíz y el instrumento musical de cuerda. El Cintektli renació de las cenizas producto de la mezcla de su cuerpo hecho de maíz y la madera del arpa.

Esta es la narración de Cintektli (el espíritu del maíz, el niño del maíz, el dueño del maíz).[19] Otros investigadores mencionan un relato de otras comunidades nahuas de similar estructura y trama, teniendo como personaje central el nombre de Chicomexochitl (siete flor).[20] Los trabajos se refieren a diferentes comunidades de la Huasteca potosina e hidalguense, un dato importante en la cultura teenek es la evidencia de un personaje mítico llamado Dhipák, quien aparece interpretando el rabel (Ixábel), es de características semejantes con Cintektli, el intérprete de arpa.[21] Es posible que las narraciones pertenezcan a un mismo arquetipo, en todos se hace referencia al nacimiento del maíz relacionado con un héroe mítico interprete de arpa, rabel o flauta, llamado Dhipák, Chimomexochitl que para el caso de Texquitote se llama Cintektli, o Piljcintektli.

Se reconocen variantes en los personajes que conforman las narraciones, por ejemplo, en un relato recopilado en Chicontepec, comunidad nahua, el animal que embaraza a la muchacha, el origen de donde nace el maíz, es una pulga y no un pájaro papán.[22]En general cambian algunos personajes y los escenarios, pero la estructura y la trama es la misma: el nacimiento del maíz vinculado con los instrumentos musicales. El relato presenta de manera simbólica el nacimiento del maíz, representado en la figura del héroe mítico Cintektli, relacionado con la creación del arpa y la música de cuerdas.[23]

Un dato interesante e importante de dos de las narraciones (el recopilado por María Eugenia Jurado Barranco y el de Paulino Hernández B., et., al.), es el hecho de que Chicomexochitl se presenta interpretando la flauta de carrizo (aerófono) y no el arpa o el rabelito (cordófonos). Esto podría sugerir que, en el relato más antiguo, el héroe mítico asociado al maíz aparece interpretando la flauta de carrizo, instrumento existente desde antes de la llegada de los españoles, hasta la fecha se sigue utilizando en la huasteca indígena nahua para acompañar la danza de las varitas.

Es muy posible que, entre el grupo náhuatl, la asociación entre el nacimiento del maíz con el origen de la música exista desde la época prehispánica y durante el proceso de evangelización, la narración haya modificado algunos de sus elementos (flauta de carrizo por el arpa y rabelito) en el momento cuando se produjo el contacto con los nuevos instrumentos musicales de cuerda vinculados con el ritual cristiano y el nuevo universo musical. En la huasteca no es fortuita la permanencia del primer modelo de arpa introducido en Hispanoamérica en el siglo XVI, y no sus versiones posteriores.


Imagen 1

Arpa huasteca. Recibe el nombre de Malitzin o Malinche

El arpa al estar asociada a la principal divinidad del maíz se representa como el instrumento musical sagrado y, por ende, en extremo respetado. En un sentido análogo es como si Jesucristo guardara vínculo con el arpa y la acción de tañerla. Esta dimensión sagrada del “espíritu dueño del maíz” propicia que el arpa sea el instrumento musical dominante de todos los cordófonos huastecos. Tal como dice el mito, desde el momento cuando fueron calcinados y convertidos por el fuego en una sola ceniza ocurrió una relación simbiótica entre el cuerpo del Cintektli (maíz) y el cuerpo del arpa. La narración de Cintektli y la sustitución del elemento flauta de carrizo por el arpa es un indicio para comprender el proceso mediante el cual una forma cultural europea, fue asimilada y resignificada de acuerdo con el contexto y cosmogonía náhuatl donde el maíz es protagonista.[24]

En este sentido, el arpa al estar directamente relacionado con la mayor de las divinidades no puede ser “una cualquiera”, “el arpa es de mucho respeto” y “tiene su punto muy significado”. Por lo tanto, no es una artesanía o juguete, ni debe ser elaborada como cualquier objeto material, por una persona cualquiera. La práctica de construirla se enmarca en un estricto sistema ritual que tiene como trasfondo la norma ética del respeto y la reciprocidad hacia el espíritu del maíz. El arpa fungirá (ya terminada) como la intermediaria, entre los hombres y los dioses o señores de la tierra; como me explicaba un “arpisto”: “el arpa es como un juez o un abogado”, es la que interfiere a favor de los hombres pidiendo a los señores o dioses buena siembra y cosecha, agua, salud, bienestar para la comunidad.

Existen otro tipo de relaciones identificadas entre el sistema mítico, los instrumentos musicales y el maíz, por ejemplo, en la cabeza del “rabel o rabelito” (pilkochotzin) se representa la figura de un animal de la familia de las aves. Según me dijeron es un pilkocho o pilkochotzin. Esto tiene relación con las ceremonias dedicadas al maíz. Como he mencionado líneas arriba, para los rituales se ofrenda el patlache relleno de un pollo completo, lo único que no se utiliza es el corazón del ave, este órgano es usado para hacer “la colocación” o el entierro en el centro de la milpa, asociando la acción ritual y la efectividad para “que tengan fuerza las plantas, las matas”[25] La presencia del ave, la milpa y el rabel se expone de la siguiente forma:

El rabelito, el pescuezo o la cabeza tienen forma como un gallo, se le puede llamar, porque ese gallo significa, por ejemplo, para ofrendar algo, porque siempre cuando, si hablamos también del agradecimiento de elote, o del agua, siempre en donde quiera hacen patlache; debe de ofrendar patlache o tamale. Ofrendar tamales, patlache, eso siempre va, el primero siempre van, el pollo grande. Pero va entero, sí, ¿por qué?, porque allí no se puede poner este, de res o de puerco, tiene que buscar los pollos, así, eso es lo que significa, por eso debe de ir el rabelito en la cabeza en forma de piquito de pollo

En este caso el instrumento se relaciona con las aves y el tamal grande elaborado de masa de maíz. Lo material, lo simbólico, se yuxtaponen de forma sistemática sin jerarquías de significación.


Imagen 2

Rabel, rabelito (pilkochotzin)


Imagen 3

Cabeza de rabel en forma de ave

La relación entre las narraciones del maíz asociadas con el arpa es un ejemplo de apropiación y resignificación de tradiciones. Se muestra la manera como un elemento cultural extranjero europeo, el arpa, fue asimilado a las prácticas culturales locales relacionadas con el maíz y, a través de las narraciones míticas, fue integrado a la particular cosmovisión del grupo nahua. El hecho de que en algunos relatos el héroe mítico se presente tocando la flauta de carrizo (instrumento autóctono) y en otros aparezca tocando el arpa o el rabel (instrumentos españoles) sugiere la existencia de una narración primigenia, misma que se modifica e introduce elementos externos en el momento que ocurre el contacto entre españoles e indígenas.

Cambian los elementos de la narración más no el sentido y función del relato, lo que indica que, aún cuando estos pueblos nahuas se identifican como católicos, la evangelización no caló tan hondo, en el presente es posible localizar creencias antiguas en las prácticas culturales actuales. La representación de Chicomexochitl, Dhipák o Cintektli, como un sistema simbólico-cultural regional articulado alrededor del maíz es una muestra de ello.


Imagen 4

Trio huasteco: cartonal, rabel (pilkochotzin) y arpa (kuatsokoro)

Víctor Hernández Vaca

Licenciado en Historia por la UMSNH. Maestro y Doctor en Ciencias Humanas especialidad en Estudios de las Tradiciones, por El Colegio de Michoacán, Autor de los libros: ¡Que suenen pero que duren! Historia de la laudería de la Cuenca del Tepalcatepec; La mata de los instrumentos musicales huastecos: Texquitote San Luis Potosí. Donde las Guitarras caminan. Aproximaciones diversas a las guitarras desde Paracho, Michoacán. En el año 2008 obtuvo el premio nacional Francisco Javier Clavijero a la mejor tesis de maestría en el área de historia y etnohistoria, otorgado por El Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH). En el año 2012 el INAH, por segunda ocasión, le otorgó el premio Francisco Javier Clavijero a la mejor tesis de doctorado en el área de historia y etnohistoria. Es miembro del Sistema Nacional de Investigadores. Labora como profesor de tiempo completo en el Departamento de Estudios Culturales de la Universidad de Guanajuato, campus León, donde desarrolla una línea de investigación sobre la etnolaudería iberoamericana, y las tradiciones y el patrimonio en los barrios antiguos de León Guanajuato.

Material suplementario
Bibliografía.
Anuchska van´ t Hooft y Zepeda Jorge (2003), Lo que relatan de antes, cuentos tének y nahuas de la Huasteca, México, Programa de desarrollo cultural de la huasteca.
Camacho Gonzalo y Gonzáles Aktories Susana (2002), La música del maíz, estudio etnomusicológico desde una perspectiva semiológica en la región Huasteca, ponencia presentada en el Congreso de la Sociedad Española de Musicología, inédita.
Contreras Arias, Juan Guillermo (1988), Atlas cultural de México- Música, México, Sep/INAH/Planeta.
Eliade Mircea, Mito y Realidad, Barcelona España, Colección Labor.
Hernández Vaca, Víctor (2017), La mata de los instrumentos musicales: Texquitote, San Luis Potosí. Zamora, Michoacán, El Colegio de Michoacán.
______________________ (2010), “Son huasteco, son de costumbre, Etnolaudería del son a lo humano y a lo divino en Texquitote, San Luis Potosí”, en: Rosa Virginia Sánchez y Raúl Eduardo González (coords.) Revista de literatura Populares, Sones de México, acercamientos Múltiples, UNAM/Facultad de Filosofía y Letras, número. 1 y 2.
Jurado Barranco, María Eugenia (2001), Xantolo, el retorno de los muertos, México, CONACULTA/FONCA.
Martínez de la Rosa, Alejandro (2018), Como una Gente. El uso del arpa entre los pueblos indígenas de México, México, Universidad de Guanajuato.
Pérez Zevallos Juan Manuel y Ruvalcaba (2003) ¡Viva la Huasteca! Jóvenes Miradas sobre la región, México, CIESAS/El Colegio de San Luis, Colección Huasteca.
Pérez Suárez,Tomás (2007), “El Dios maíz en Mesoamérica”, Arqueología Mexicana, El maíz, vol. V, núm. 25, Consejo Nacional para la Cultura y las Artes.
Ruvalcaba Jesús y Pérez Zevallos Juan Manuel (coords.), (2003), La Huasteca un recorrido por su diversidad, México, CIESAS/EL Colegio de San Luis, Colección Huasteca.
Ruvalcaba Jesús (coordinador) (1998), Nuevos aportes al conocimiento de la Huasteca, México, CIESAS/IPN/ UACH/INI.
Ruvalcaba Jesús y Alcalá Graciela (coords.), (1993), Huasteca, II. Practicas agrícolas y medicina tradicional, México, CIESAS.
Toussaint Manuel (1948), la conquista de Pánuco, México, El Colegio Nacional.
Entrevistas
Cutberto Ramón Ávila, músico y artesano, 46, 29 de julio de 2006, Texquitote I, municipio de Matlapa, San Luis Potosí.
Clemente Hernández Francisca, 66, 21 de marzo de 2006, Texquitote I, municipio de Matlapa San Luis Potosí.
Floriberto Ortíz Hernández, músico y artesano, 25 de agosto de 2006, Texquitote I, municipio de Matlapa, San Luis Potosí.
Notas
Notas
[1] Véase: Tomas Pérez Suárez (2007), “El Dios maíz en Mesoamérica”, Arqueología Mexicana, El maíz, vol. V, núm. 25, Consejo Nacional para la Cultura y las Artes, pp. 44-62.
[2] Mircea Eliade en su libro Mito y realidad, define el mito de la siguiente manera: “El mito cuenta una historia sagrada; relata un acontecimiento que ha tenido lugar en el “tiempo primordial”, el tiempo fabuloso de los “comienzos”. p.13.
[3] Paul Kirchhoff (1960), Mesoamérica sus límites geográficos, composición étnica y caracteres culturales, Ciudad de México, Escuela Nacional de Antropología e Historia.
[4] Toussaint Manuel (1948), La conquista de Pánuco, México, El Colegio Nacional, p. 19.
[5] Mircea Eliade, Op.cit., p. 13.
[6] Victor Turner (1997), La selva de los símbolos, aspectos del ritual Ndembu, México, Siglo XXI, p. 21.
[7] Idem.
[8] Este tipo de símbolos no son considerados “como meros medios para el cumplimiento de los propósitos expresos de un ritual determinado, sino también, y esto es más importante, se refieren a valores que son considerados comunes en sí mismos, es decir, a valores axiomáticos”.
[9] Víctor Hernández Vaca (2010), “Son huasteco, son de costumbre, Etnolaudería del son a lo humano y a lo divino en Texquitote, San Luis Potosí”, en: Rosa Virginia Sánchez y Raúl Eduardo González (coords.) Revista de literatura Populares, Sones de México, acercamientos Múltiples, UNAM/Facultad de Filosofía y Letras, número. 1 y 2, pp. 238-269. Para la música véase Jesús Gonzalo Camacho Jurado, et., al. (2018), “Los temperamentos de los Dioses, afinaciones y temples de las arpas indígenas de la Huasteca”, en: Alejandro Martínez de la Rosa, Como una Gente. El uso del arpa entre los pueblos indígenas de México, México, Universidad de Guanajuato, pp.60-88.
[10] Entrevista con Floriberto y Lorenzo Ortiz, músicos, guitarrachiketl y danzantes, 2 de noviembre de 2007, Texquitote I.
[11] Xólotl, “en la cosmogonía nahua el hermano gemelo de Quetzalcóatl recibe el nombre de Xólotl, una deidad representada como perro; precisamente el Xoloitzcuintle es la principal representación animal de esta deidad a la que se le relaciona con la muerte, el movimiento, la oscuridad, lo doble y el inframundo; es decir, ideas en oposición a Quetzalcóatl. Asimismo, Xólotl era considerado el dios del juego de pelota, patrón de los brujos y se le vincula con el fuego y su creación”. https://www.gob.mx/cultura/es/articulos/el-dios-perro-xolotl. Revisada el 15 de febrero de 2022.
[12] Entrevista al señor Cutberto Ramón Ávila, músico y artesano, 46, 29 de julio de 2006, Texquitote I. Las transcripciones fueron realizadas verbatim, de manera que se respetó el estilo del narrador. Una variante de este relato puede escucharse o leerse en la página web de la investigadora Anoushka van t Hooft http://avanthooft.com/descargas_esp_01.html. Otro variante de esta narración puede verse en Alan R. Sandstrom (1998), “El nene lloroso y el espíritu nahua del maíz: el cuerpo humano como símbolo clave en la Huasteca veracruzana”, en: Jesús Ruvalcaba (coordinador), Nuevos aportes al conocimiento de la Huasteca, México, CIESAS/IPN/ UACH/INI/ , pp. 59-86.
[13] Víctor Hernández Vaca, Op., cit.
[14] Ponencia, “de mitos y de sueños, la música sagrada entre los tének de la huasteca”, II Foro Nacional de Música Mexicana, Los instrumentos musicales y su imaginario. Pátzcuaro Michoacán, 29 de Septiembre de 2005.
[15] Entrevista con Floriberto Ortíz Hernández, músico y artesano, 25 de agosto de 2006, Texquitote, municipio de Matlapa, San Luis Potosí.
[16] Entrevista con Floriberto Ortíz Hernández, músico y artesano, 25 de agosto de 2006, Texquitote, municipio de Matlapa, San Luis Potosí.
[17] Jesús Gonzalo Camacho Jurado, Op. Cit, p. 63.
[18] Entrevista al artesano y rezandero Clemente Hernández Francisca, 66, 21 de marzo de 2006, Texquitote, municipio de Matlapa San Luis Potosí. Según el informante, este relato era narrado por su madre, la señora María Francisca Juana (†). He respetado la narración original haciendo una trascripción verbatim.
[19] Traducciones proporcionadas por la gente de Texquitote.
[20] Véase: María Eugenia, Jurado Barranco (2002), Xantolo, el retorno de los muertos, México, CONACULTA/FONCA. Alan R. Sandstrom y Arturo Gómez (2004), “Petición a Chicomexochit. Un canto al espíritu del maíz por la chamana nahua Silveria Hernández Hernández”, en Jesús Ruvalcaba y Juan Manuel Pérez Zevallos coords., (2003). La Huasteca un recorrido por su diversidad, México, CIESAS/EL Colegio de San Luis, pp. 343- 365. Paulino Hernández Bautista et al. (2003), Chicomexochitl, la leyenda del maíz, en Jesús Ruvalcaba y Juan Manuel Pérez Cevallos (coords), La Huasteca…pp.369-378. György Szelijak (2003), “...porque si no comemos maíz no vivimos. Identidad y ritos de fertilidad en la Huasteca hidalguense” en: Juan Manuel Pérez Cevallos y Jesús Ruvalcaba (2003), ¡Viva la Huasteca! Jóvenes Miradas sobre la región, México, CIESAS/El Colegio de San Luis, pp. 113-143. Enriqueta Olguín, “Cómo nació Chicomexochitl” (1993), en: Jesús Ruvalcaba y Graciela Alcalá (coords.) (1993), Huasteca, II. Practicas agrícolas y medicina tradicional, México, CIESAS. Gonzalo Camacho y Susana Gonzáles Aktories (2002), La música del maíz, estudio etnomusicológico desde una perspectiva semiológica en la región Huasteca, ponencia presentada en el Congreso de la Sociedad Española de Musicología, inédita. Anuchska van´ t Hooft y Jorge Zepeda (2003), Lo que relatan de antes, cuentos tének y nahuas de la Huateca, México, Programa de desarrollo cultural de la huasteca.
[21] Véase: Anuchska van´ t Hooft y Jorge Zepeda, Op., cit. Principalmente es de interés el apartado llamado “Dhipák el espíritu del maíz y Chicomexochitl”, pp. 23-41.
[22] Véase: Enriqueta Olguín, “Cómo nació Chicomexochitl”, op. cit.
[23] Véase: Anuchska van´ t Hooft y Jorge Zepeda, op. cit.
[24] Para mayor información Véase: Víctor Hernández Vaca (2017), La mata de los instrumentos musicales huastecos Texquitote, San Luis Potosí, Zamora, Michoacán, El Colegio de Michoacán.
[25] Idem, p. 183.

Imagen 1

Arpa huasteca. Recibe el nombre de Malitzin o Malinche

Imagen 2

Rabel, rabelito (pilkochotzin)

Imagen 3

Cabeza de rabel en forma de ave

Imagen 4

Trio huasteco: cartonal, rabel (pilkochotzin) y arpa (kuatsokoro)
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