Notas de investigación
Cultura tradicional andina en un mundo cambiante: el caso de una comunidad rural del Perú
Traditional Andean culture in a changing world: a case of a Peruvian rural community
Cultura tradicional andina en un mundo cambiante: el caso de una comunidad rural del Perú
PASOS. Revista de Turismo y Patrimonio Cultural, vol. 16, núm. 2, pp. 475-482, 2018
Universidad de La Laguna

Recepción: 03 Septiembre 2016
Aprobación: 01 Agosto 2017
Resumen: En este estudio reportamos la situación actual de bienes y conocimientos tradicionales de una comunidad rural del sur del Perú. Visitamos y entrevistamos aproximadamente 45% de la población local quienes afirmaron que sus bienes y conocimientos tradicionales están perdiendo aceleradamente, estimulados por sus parientes jóvenes y adolescentes que adquieren conductas alienadas en las grandes ciudades donde emigran. Obtuvimos en donación 236 objetos tradicionales, varios de ellas con una antigüedad mayor a 200 años. Estos objetos limpiamos, describimos y entregamos a las autoridades locales para que gestionen la instalación de un museo, además, para la restauración, conservación y estudio. A partir de nuestros resultados, discutimos brevemente la importancia de la revalorización de la cultura tradicional como fuente de desarrollo social, contribuyendo principalmente en la economía (mediante el turismo), la educación y el ambiente. Objetos y saberes tradicionales tienen profundo respeto a la naturaleza y, por lo tanto, son ecológicamente amigables.
Palabras clave: Cultura Andina, Cultura y Educación, Cultura Tradicional, Museo Comunal, Saberes Andinos, Tradición.
Abstract: In this study, we report the current condition of traditional objects and knowledge of a rural communi‑ ty of Peru. We interviewed approximately 45% of local population who agreed that has been losing its traditional knowledge and objects, encouraged mainly by their young/adolescent relatives that acquire alienated behaviors in cities where they migrate. We obtained in donation a total of 243 traditional objects, many of which with more than 200 years of history. All these objects we cleaned, described and delivered to the local authorities for manage‑ ment of the installation of a museum, also for restoration, preservation and study. From our results, we discussed the importance of the revaluation of traditional culture as a source of social development, contributing mainly in the economy (through tourism), education and the environment. Traditional objects and knowledge have a deep respect for nature and, therefore, are ecologically friendly.
Keywords: Andean Culture, Andean knowledge, Community Museum, Culture and Education, Tradition, Traditional Culture.
1. Introducción
El significado de la Cultura es bastante amplia, dependiendo de los enfoques desarrollados en las distintas disciplinas (p. ej., Poole 2003, Molano 2006, Noriega et al. 2009). Para transmitir nuestras ideas en este documento, nos referimos como cultura a la expresión de la vida tradicional1 manifestada en conocimientos y el desarrollo artístico, folklórico, científico, industrial, tecnológico, religioso, costumbre y modos de vida cotidiana del pueblo. El conjunto de estos conocimientos y aprendizajes adquiridos a partir de sus ancestros le permite al individuo desarrollar su comportamiento y juicio crítico (Delors 1996, Noriega et al. 2009), ya que el individuo se desarrolla basado a las normas, reglas y valores colectivos del grupo o contexto cultural en donde se desenvuelve (Noriega et al. 2009). El uso y práctica de bienes y conocimientos tradicionales (patrimonio tradicional) es una forma de manifestación de la persistencia cultural (tradicional), sugiriendo además la posibilidad de transmisión para las generaciones presentes y futuras. Sin embargo, los cambios sociales, principalmente la “globalización” estimula la alienación cultural,2 resultando muchas veces en conflictos culturales, étnicos y discriminatorios (Poole 2003). Así, existe una necesidad actual de generar suficientes esfuerzos para estudiar, preservar, educar y revalorizar la cultura tradicional, influir a la interculturalidad, pluriculturalismo y la identidad cultural de la población. Los saberes y patrimonio tradicional es la historia entre la práctica y memoria individual y colectiva (Molano 2006) y perder nuestra cultura tradicional sería negar una parte de nuestra historia (Molano 2006) y con ello los conocimientos que influyen en el comportamiento individual y colectivo.
En el presente estudio reportamos el estado de la conservación y/o pérdida de bienes patrimoniales (es decir, objetos tradicionales) que expresan la identidad cultural de una población rural andina al sur del Perú. Además, aglomeramos y adecuamos objetos tradicionales de valor cultural con fines de restaurar y conservar. Adicionalmente, a partir de nuestros resultados discutimos brevemente las posibles consecuencias en cuestión: (1) económica, porque a través de la preservación de la cultura es viable generar desarrollo económico local, por ejemplo, mediante el turismo; (2) social, porque la cultura genera una cohesión social a través de la memoria histórica y eleva la autoestima, lo cual determina la personalidad del individuo; y, por último, (3) patrimonial (material o inmaterial), porque es necesario conservar las expresiones culturales y valorizar esos bienes patrimoniales para complementar los otros dos primeros asuntos que podría generar un efecto sinérgico para el desarrollo socio‑cultural del pueblo.
2. Métodos
El estudio se realizó en junio del 2015 en la comunidad campesina de Huamburque, uno de los pueblos más antiguos del distrito de Ongoy (ahora distrito El Porvenir), provincia de Chincheros y departamento de Apurímac, Perú. Huamburque alberga una población de aproximadamente 780 personas y se encuentra localizada a ~2800 msnm. Desde años inmemorables forma parte de la ruta de conexión con el departamento de Ayacucho,3 en el sector conocido como la “Oreja de Perro” del distrito Chungui, La Mar. Por esta particular localización geográfica, este pueblo se encuentra en el ámbito de influencia de los “Valles del Rio Apurímac, Ene y Mantaro ‑ VRAEM” y sufre los efectos de violencia social del terrorismo y narcotráfico, ampliamente reportados para estos sectores.
En este estudio visitamos 58 viviendas (aproximadamente 45% de la población) localizadas en el ámbito de la localidad de Huamburque. A los adultos responsables de la familia visitada – indistintamente si era(n) varón(es) y/o mujer(es) o en conjunto – solicitamos información sobre la preservación, persistencia o pérdida de los conocimientos y objetos tradicionales. Consecuentemente, preguntamos la edad, sexo, residencia y estado civil de los responsables que estimulan la pérdida y/o preservación de los mismos. Después de obtener estas informaciones, explicamos la importancia de los objetos tradicionales de valor cultural (es decir, bienes patrimoniales) que poseían y luego solicitamos en donación para aglomerar a un local seguro, público y donde será conservado y puesta en valor a responsabilidad de las autoridades de la comunidad. En relación a los objetos donados, solicitamos informaciones referentes al nombre, utilidad y antigüedad estimada de algunos objetos. Para estimar la antigüedad de un determinado objeto usamos como referencia de comparación eventos conocidos, como la construcción de un local público, propiedades, edad de sus hijos, hermanos, padres, etc. (Bernard 2006). Los autores somos nacidos y residentes huamburquinos, con esa confianza realizamos una cómoda y agradable conversación,4 en vez de realizar una entrevista de pregunta y respuesta. Estas actividades fueron realizadas previa coordinación y aprobación por parte de todas las autoridades de la comunidad de Huamburque.
3. Resultados y discusión
Sorprendentemente, casi la totalidad de las familias visitadas coincidieron que en las últimas décadas vienen perdiendo aceleradamente sus bienes y conocimientos tradicionales que habían adquirido de sus ancestros. Los adultos ya no practican la mayoría de sus saberes tradicionales y los niños, adolescentes y jóvenes ya no les interesa aprender o incluso se avergüenzan practicar. De hecho, casi la totalidad de las familias está enseñando a sus hijos el castellano como la primera lengua en una localidad netamente quechua‑hablante (quechua: lengua nativa oficial de Perú). Del total de las familias entrevistadas, 32 (60%) afirmaron que fueron exclusivamente estimulados para desvalorizar sus conocimientos tradicionales y deshacerse de sus objetos tradicionales, y sorprendentemente sólo una familia afirmó que es animado para conservar. Pero algunas familias (tres: 6%) todavía sufren un conflicto, siendo animados pero a la vez desanimados por algunos de sus familiares. Entre los parientes cercanos que insinúan para deshacerse de sus objetos tradicionales y estimulan la pérdida de identidad cultural tradicional fueron principalmente los jóvenes (60%) y adolescentes (33%), además ellos son generalmente solteros (65%), emigrantes a las ciudades (74%, principalmente a Lima) y sin importar el género (es decir, sea varón o mujer). Ciertamente, 19 (35%) familias (la mayoría en periodo de vejez) quienes no convivían con sus familiares jóvenes o adolescentes indicaron que no son inducidos para perder ni para conservar, pero que perciben este hecho generalizado. Precisamente, son ellos quienes donaron la mayor cantidad de objetos (ver más adelante). La estimulación de la pérdida de la cultura tradicional ocurría cuando los hijos/as, nietos/as o familiar cercano adopta conductas alienadas adquiridas en las ciudades donde emigran. Al respecto, algunos relatamos a seguir:
2) “Mi familiar (tío) volvió de Lima y todas las cosas que mi abuelo tenía en su casa botó a fuera y quemó todos los que se podía quemar y desmenuzó todas las cosas que era para romper. ¡Para nada están guardando!, diciendo. ¿Argumentando qué podría atajarme? Como él dice, la mayoría de las cosas tradicionales que tenemos en nuestra casa están sin uso. También creo que quemaré, pensé. ¡Pero me dio pena! Los niños y jóvenes de hoy ya no quieren ni comer en ‘mati’, sentirán vergüenza que será. Para fermentar chicha de jora – bebida fermentado de maíz – también ya no se usa ‘maqma’)” – [detalles sobre ‘maqma’ en la nota 9 y de mati en la nota 8 al final del documento]. (En quechua: “Aylluymi Limamanta hampuruspan machuypa wasin ukupi lliu ñawpa imapaskaqninkunataqa tarisqanta wikapyaramuy awaman inaspa ñuturun ñutunakaqta, kañaykun kañana kaqtapas. ¡Yanqa waqaychankichik, nispan! ¿Imanispaycha michakuymanpas? Paypa nisqampi inapas yaqa lliu ñawpaq imapas kaqninchikunaqa yanqañaya wasipi waqaycharayachkan. Ñuqapas kañarusaqñachu, nini. ¡Llakikunitaqya!. Kanan warmakunaqa matipi mikuytapas munankuñachu, pinqakunkuchu imaynaya… Aqatapas maqmapiqa puquchinkuñachuya”).
Sin embargo, algunas familias también comentaron que la pérdida de algunos de sus objetos de tejido y aquellos elaborados de cuero fueron a causa de que estos objetos atrae y facilita la proliferación de plaga de ratas que apareció a partir del 2010, posiblemente a causa de los cambios drásticos de los factores climáticos.
Aglomeramos un total de 236 objetos tradicionales (bienes de patrimonio cultural), de los cuales 186 objetos obtuvimos en donación voluntaria y 42 objetos (principalmente de cerámica) fueron rescatados de entre escombros de casas viejas. La población huamburquina donó sus bienes tradicionales con mucho afecto y sin resistencia, perceptiblemente conscientes de la preocupante pérdida actual de sus bienes tradicionales. Así mismo, es importante resaltar que 94 (40%) del total de objetos fueron donados por apenas 13 (22%) de las 58 familias visitadas, siendo que 10 de ellos se encontraban en vejez y, por lo general, no convivían con familiares en periodo de adolescencia o juvenil. Además, estas familias mostraron una valoración alta de sus objetos y conocimientos tradicionales. Estos resultados indican claramente la necesidad urgente de rescatar y preservar el patrimonio cultural de los pueblos andinos, educando al mismo tiempo a la población, con especial atención a los niños, adolescentes y jóvenes.
Aproximadamente la cuarta parte del total de objetos aglomerados (66 objetos, 28%) fueron materiales de uso en la cocina, 36 (15%) tejidos de lana de oveja, 26 (11%) herramientas de trabajo en agricultura y el resto eran objetos ceremoniales (10), instrumentos musicales, materiales de guerra, entre otros (Fig. 1, 2 y 3, también ver video en el link: https://richardtitol.wordpress.com/2016/08/11/cultura‑tradicional‑andina‑cambio‑climatico/). Varios de estos objetos fueron estimados con una antigüedad mayor a 200 años. Entre los objetos de uso en la cocina, 21 (32%) eran de cerámica y de los cuales la mayor cantidad (9 piezas) fueron ollas de barro (allpa manka) de tamaño variado (Fig. 1a). Los bienes más ornamentados y visualmente admirables, además de tener por lo menos >150 años de antigüedad, fueron los objetos ceremoniales, elaborados de cerámica y del fruto de una planta de la familia de las Cucurbitaceas. Por ejemplo, entre estos objetos ceremoniales resalta las tinaqas (vasos de arcilla para tomar chicha de jora o aguardiente): la primera elaborada en forma de paloma andina (urpitu) con la boquilla situado en la cola (pico y parte de la cola rota5); la segunda en forma de allpa manka (olla de barro) pequeño con dos o varias asas en la parte superior delicadamente ornamentadas (Fig. 1c,d); la tercera con forma cilíndrica ensanchada que posee dos boquillas sobresaliente, posiblemente utilizada en ceremonias de casamiento, en la que los recién casados beberían de un solo recipiente (Fig. 1e). Además, resaltamos la existencia de tres macanas de piedra (armas de guerra), posiblemente precolombinas. Dos macanas presentan forma arredondeada y la otra es de forma estrellada. A pesar de que la pérdida de bienes y conocimientos tradicionales es alarmante, la colección de todos estos objetos podrá servir para futuros estudios especializados que, de hecho, son necesarias para su restauración y conservación. Conscientes de nuestro limitado conocimiento en el tema, ya que no es nuestra especialidad, en este estudio los autores sólo reportamos y describimos muy superficialmente.

Los hacendados generaron constante intento de represión y sometimiento, generando graves daños a la población de la región, como relata Chati (2015) en su reciente publicación. Sin embargo, Huamburque es el único pueblo del distrito de Ongoy que resistió al sometimiento gamonal, consiguiendo heroicamente la ansiada libertad en décadas de lucha. Relatos históricos como ésta y una serie de documentos entre los que incluye el título de la comunidad, guarda uno de los objetos más preciados de la comunidad, un libro antiguo de cuero.6 Este valioso libro se encuentra actualmente en descuido a causa de su propia antigüedad y empodrecido porque décadas atrás Juan Mañuycu enterró para evitar el apoderamiento del hacendado.7 Esta reliquia necesita urgentemente una restauración y conservación, además de un estudio minucioso de la información que guarda sus folias difíciles de interpretar a nuestra vista no especializada.
Materiales tradicionales son exclusivamente elaborados mediante el uso de productos naturales, como arcilla, estructuras de plantas y animales (por ejemplo, Fig. 1, 2 y 3). Por lo tanto, son ecológicamente sustentables, habitualmente saludable y económicamente barato, ya que los pobladores mismos elaboran. A pesar de estas y otras ventajas, la población rural actual (principalmente los adolescentes y jóvenes) parece tener una preferencia por los objetos modernos que son generalmente dañinos, desechables, caros y contaminantes. Este cambio de uso posiblemente sea por el desconocimiento y la eminente forma de estimulación al consumismo que nos sugestiona el sistema (Poole 2003, Bauman 2004). Recipientes de plástico (como: platos, envases de agua, etc.) que la población actual usa en remplazo a los objetos naturales tradicionales (como: mati, puru, etc.8), por ejemplo, generan riesgo para la salud humana y son altamente contaminantes para el medio ambiente. Los polímeros de plásticos son altamente resistentes a la degradación y existe una creciente literatura que vienen mostrando los efectos tóxicos del uso de plásticos en contacto con los materiales de consumo humano (p. ej., Bustamante‑Montes et al., 2001, Thompson et al., 2009, Talsness et al., 2009, Galloway, 2015). Además, el uso de los materiales tradicionales también genera otras ventajas, como la conservación adecuada de los productos. Por ejemplo, la Maqma9 mantiene la chicha de jora en condiciones óptimas (consistencia y sabor) por un tiempo mucho mayor en comparación a recipientes de plásticos que se usa hoy en día. Otros objetos pierden valor a través del tiempo, por ejemplo, actualmente los pobladores usan aceite vegetal en remplazo del cebo del cerdo, de esta forma, perdió valor de uso el burun (Fig. 1b) que es un material hecho de arcilla especialmente para preservar el cebo del puerco.

Si los niños, adolescentes, jóvenes y la población en general se educaran suficientemente de estas informaciones, de las costumbres y sus significados formativos de nuestra cultura tradicional, bien podría grandemente ayudar en la educación, generando y/o incrementando la autoestima, principios y valores éticos y morales que servirían para enfrentar los desafíos en este mundo globalizado y transitar entre fronteras culturales, disminuyendo así la marginalización cultural histórica (Poole 2003, Noriega et al. 2009). Podría potencializar los principios éticos, valores, responsabilidad y autoestima para enfrentar desafíos cuando se encuentre en la necesidad de tomar decisiones importantes, tales como decisiones políticas. Sin embargo, en vez de eso, la pérdida de identidad cultural tradicional es muy preocupante y es notorio en la actitud de cada individuo moderno.
Existiendo centros culturales como museos y bibliotecas, los niños y adolescentes podrían cambiar su rutina a la culturización, en vez de destinar sus energías a estar levitando en el trance de la globalización. Está demostrado que la televisión basura,10 por ejemplo, influye la alienación y pérdida de identidad cultural, influyendo en la construcción – y destrucción – de modelos de comportamiento y de modos de ser del individuo (de los Heros y Arboccó 2012). Por eso, luego de acondicionar (limpiar, ordenar y describir), todos los objetos aglomerados exhibimos el 29 y 30 de junio (aniversario de Huamburque) del 2015 para la expectación de la población local y visitante, en una especie de museo improvisado (Fig. 1‑3), y realizamos la entrega pública de todos los objetos colectados a los Autoridades locales (ver video en el link anteriormente proporcionado). En dos días de exposición restringida (horarios limitados) del museo improvisado, el resultado fue asombroso. El interés de conocer, preservar y retomar las buenas prácticas tradicionales por parte de los niños, adolescentes y jóvenes fue extraordinario. Durante esos días y las semanas siguientes se escucharon sendos comentarios y discusiones relacionadas a la educación y cultura por parte de la población y, sorprendentemente, los niños, adolescentes y jóvenes participaron en estas discusiones (percatación personal de R. Tito, E. Tito y padres de familia que nos informaron). Autoridades políticas y de instituciones educativas apreciaron los objetos en exposición y resaltaron la importancia del trabajo realizado así como tomaron el compromiso de la necesidad de mejorar, conservar y extender. Sin embargo, el apoyo del gobierno aún no se manifiesta y por las condiciones logísticas precarias de la comunidad todos los objetos están siendo guardados en un pequeño almacén de la escuela primaria de la comunidad hasta ahora (un año), sin ser nuevamente exhibido y donde corre el riesgo de deterioro. Por lo tanto, se necesita urgentemente la construcción de un local adecuado (museo) para conservar todos los objetos aglomerados. Las comunidades de la región, incluyendo Huamburque, se dedican exclusivamente a la actividad agrícola, muy poco a la pecuaria y al comercio. Pero la mayoría de los pueblos, como Huamburque, poseen una rica historia, existe espectaculares paisajes naturales (desde valle seco hasta puna, el rio Apurimac, formaciones naturales como cavernas), varias construcciones arqueológicas aún no estudiadas. Estas singularidades, incluyendo el museo, bien podrían facilitar a convertirse en un destino turístico, permitiendo así una fuente de ingreso más para el pueblo que lucha contra la pobreza.

En general, las autoridades locales y nacionales necesitan destinar recursos suficientes para potencializar estudios y obras relacionados a la cultura y educación. También se debe realizar actividades de estimulación a la población para revalorar la cultura tradicional, incluyendo el idioma nativo (quechua en este caso). El uso y elaboración de materiales tradicionales (que son naturales) en nuestro cotidiano también debe ser estimulado para el bien de nuestra salud y del ambiente, aún más por la eminente amenaza del cambio climático actual. La cultura puede ser un vehículo de la educación, con profesores que posean una mirada y comprensión interna de la organización social, es decir, comprender la cultura de sus educandos, además, se debería alcanzar la tan anhelada educación intercultural bilingüe (quechua y castellano en este caso) (Montoya 1990, Küper y Bascuas 1999, López y Küper 2002, Poole 2003, Godenzzi 2013).
Agradecimientos
Agradecemos a las autoridades de la comunidad de San Pedro de Huamburque, a todos los pobladores que tuvieron la predisposición de compartir sus conocimientos y donar sus pertinencias de valor cultural. Un especial agradecimiento al Antropólogo Vicente Torres Lezama por los comentarios y sugerencias en la elaboración de este manuscrito. También, agradecemos profundamente a la Antropóloga Gabriela Ramos y al Ing. Saúl Tito por la revisión y sus valiosos comentarios y sugerencias. Además, agradecemos a quienes nos ayudaron en los distintos trabajos, en especial a Roque Quispe, Elena Salas y Yeny Solís por su voluntad y ayuda desinteresado.
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