ENTREVISTAS
La enseñanza del español en Brasil: presente, pasado y futuro. entrevista con Francisco Moreno y Gretel Eres
The teaching of Spanish in Brazil: Present, Past and Future. Interview with Francisco Moreno and Gretel Eres
La enseñanza del español en Brasil: presente, pasado y futuro. entrevista con Francisco Moreno y Gretel Eres
marcoELE. Revista de Didáctica Español Lengua Extranjera, núm. 25, 2017
MarcoELE

Publicación: 30 Octubre 2017
Resumen: La presente entrevista versa sobre la enseñanza del español en Brasil: presente, pasado y futuro, con dos investigadores claves que estudiaron la situación del español en Brasil en distintas publicaciones a lo largo de varios años. En ella, los profesores Francisco Moreno Fernández y Gretel Eres Fernández discuten el estado actual del español en ese país, el cual no afecta solo a las fronteras brasileñas sino que puede tener un impacto considerable en otras dimensiones de la expansión y consolidación del español. En este sentido, creemos que es un tema de interés en el ámbito de ELE y por ello nos gustaría que otras personas pudieran conocer esta situación de las manos de dos expertos.
Palabras clave: lenguas extranjeras, enseñanza de lenguas, ELE, políticas públicas, español en Brasil.
Keywords: foreign languages, teaching languages, ELE, public politics, Spanish in Brazil
BIODATAS
Francisco Moreno Fernándezes doctor en Lingüística Hispánica por la Universidad Complutense de Madrid. Catedrático de Lengua española de la Universidad de Alcalá de Henares. Ha sido director académico del Instituto Cervantes (1995-1996), director de los institutos Cervantes de São Paulo (1998-2001) y Chicago (2001-2005), así como director académico y de investigación de la Fundación Comillas (2006-2008). Ha publicado una treintena de libros, entre ellos algunos de amplia difusión: Diccionario para la enseñanza de la lengua española (1995) o Qué español enseñar (2000, 2007).
Gretel Eres Fernándezes docente jubilada de la Faculdade de Educação de USP, autora y coautora de varios materiales didácticos, de apoyo y de artículos de interés científico en el área de enseñanza y aprendizaje de español y formación de profesores, como La enseñanza de lenguas extranjeras y la evaluación (2010) o Gramática Contrastiva del Español para brasileños (2007). Sus principales intereses se relacionan al análisis y elaboración de materiales didácticos, enseñanza y aprendizaje de español, formación de profesores de español y de portugués lengua extranjera.
Brasil es uno de los países en el que, según datos del Instituto Cervantes, el uso del español está experimentando en estos momentos un mayor crecimiento, pese a las últimas noticias no tan favorables con respecto al avance del español en las escuelas brasileñas, tras la revocación de la «Ley del Español 11.161/2005». Según datos del informe anual de 2016 del Instituto Cervantes, Brasil es el segundo país del mundo en el cual existe una demanda creciente de estudiantes de español; se calcula que hay aproximadamente 6.120.000 estudiantes de español como lengua extranjera en todos los niveles de enseñanza –incluida la no reglada. Asimismo, «según estimaciones del gobierno brasileño, contará con unos 30 millones de personas que hablarán español como segunda lengua en tan solo una década». Las cifras no podrían ser más expresivas, ¿usted cree que todos estos datos presentados sobre la enseñanza del español en Brasil representan la realidad de este idioma en este país? En su opinión, ¿cuál es la actual situación educacional brasileña en lo que se refiere a la enseñanza del español, la formación profesional y las actuales exigencias del mercado de trabajo?
Francisco Moreno Fernández: Los datos son datos y tienen su importancia. De acuerdo con ellos, el número de estudiantes de español en Brasil, al menos los recontados oficialmente, se han multiplicado por diez en los últimos años. En este sentido se habría cumplido uno de los objetivos de la Ley del Español de 2005: el acercamiento de la población brasileña al español, una de las grandes lenguas del Mercosur. Todo ello se ha producido, además, mediante una oferta que supuestamente era obligatoria, pero que no ha podido implementarse en muchas áreas de Brasil. Por otro lado, el esfuerzo que no han llegado a realizar las autoridades, en forma de dotaciones económicas, de personal, de recursos o de formación, sí lo han realizado de forma intensa el propio profesorado y sus organizaciones. En cualquier caso, creo que el problema fundamental de Brasil afecta a todo el sistema educativo y a todo el profesorado en general, no solo al de español, que se ve obligado a multiplicarse para salir adelante.
Gretel Eres Fernández: No considero que sean totalmente precisos, aunque no tengo elementos para ofrecer otros datos. Hay que considerar que en la enseñanza reglada son relativamente pocos los centros escolares públicos que ofrecen el español y solo una parte de los centros privados lo incluyen. Además, no considero que dispongamos de datos sobre la situación de la enseñanza no reglada (academias de idiomas). Por otra parte, al no citar la fuente que informa sobre la posibilidad de contar con 30 millones de “hablantes”, tampoco considero que se le pueda dar mucho crédito, incluso porque –aunque esa cifra sea real– no se aclara con qué nivel de dominio lingüístico esas personas hablarían el idioma. Son tres situaciones distintas. La primera (enseñanza del español), por falta de una política lingüística consistente, la presencia del español en la educación básica apenas existe: como he mencionado, es relativamente pequeña la cantidad de centros escolares que ofrecen cursos de español y los que lo hacen no siempre cuentan con condiciones adecuadas, es decir, los grupos son numerosos, son pocas horas de clase a la semana, los programas de curso no siempre son consistentes y coherentes, etc. Sobre la segunda (formación profesional), si pensamos en la educación básica, por fuerza de ley se exige que los docentes tengan Licenciatura en el idioma, pero muchas veces esa formación inicial es precaria o insuficiente y, por diferentes razones, muchos profesionales no tienen cómo echar mano de programas de formación continuada. Ya sobre las exigencias del mercado de trabajo, lo que se ve es que se exige formación inicial para la docencia pero los centros escolares poco (o casi nada) invierten en la formación continuada del profesorado.
El proceso de enseñanza /aprendizaje de una lengua extranjera cercana, como es el caso del portugués y del español, exige por parte de los docentes y de los discentes algunas herramientas cognitivas adecuadas.Chenoll (2016: 30) refuerza que «como guías del aprendizaje, es nuestra labor alertar e instruir sobre las herramientas cognitivas de percepción, detección y reconocimiento en el proceso de enseñanza / aprendizaje de una lengua cercana, potenciando el aprendizaje metacognitivo al menos en una primera fase de aprendizaje formal». Los estudiantes brasileños, debido a las similitudes gramaticales, pragmáticas, semánticas y léxicas, no parten de un nivel 0 de conocimiento lingüístico en lengua española; esa facilidad de intercomprensión esconde en ocasiones problemas más complejos, ya que muchas veces no refleja la competencia real del estudiante. En su opinión ¿cuáles son las estrategias más adecuadas para trabajar con este tipo de alumnado? ¿Cuáles son las implicaciones de esta ilusión de la percepción lingüística para el desarrollo de la interlengua del estudiante brasileño? ¿Cuáles son las mayores dificultades que presenta el español para la población brasileña?
Francisco Moreno Fernández: Las cuestiones que me plantea son muy complejas para ser abordadas con profundidad en una entrevista. Las estrategias han de ser forzosamente diversas porque no puede darse el mismo tratamiento a un estudiante de español de Porto Alegre que de Fortaleza; a uno de una zona rural del interior que a un residente en Morumbi. Con todo, hay un mito y una obsesión que entorpecen, desde mi perspectiva, el proceso de aprendizaje del español por parte de los brasileños, en general. Se trata del mito del nativo y de la obsesión por el acento; aspectos complementarios, por otra parte. El objetivo de los profesores y de sus estudiantes no debe ser la adquisición de un español asimilable al de los nativos, sino la de un español cuidado y válido para la comunicación internacional, especialmente dentro de Iberoamérica. He conocido a estupendos estudiantes de español que se han azorado al cometer algún “error” fonético o gramatical, al recurrir a algún falso amigo o simplemente porque han pronunciado alguna “erre” como velar. Hay que aceptar que tener “acento” no es un mal bíblico, sino una consecuencia del aprendizaje, perfectamente aceptable si la intercomprensión y la fluidez no se ven alteradas. Además, una cosa es hablar una lengua con acento y otra instalarse en una cómoda interlengua, que muy a menudo se fosiliza cuando la adquisición se ha producido en entornos no escolares.
Gretel Eres Fernández: Si se toman como punto de partida exclusivamente los aspectos lingüísticos, es decir, las similitudes entre el español y el portugués, lo ideal sería incluir en la metodología adoptada principios de los estudios contrastivos, tanto para la presentación y explicación de aspectos gramaticales, léxicos, etc., como para su práctica. Si el profesor no está atento a esa intercomprensión –muchas veces espontánea– entre los dos idiomas, se corre el serio riesgo de que se fosilicen diversos errores, tanto de producción y de comprensión (oral y escrita), como de interacción y culturales, lo cual puede comprometer la efectiva comunicación (en sentido amplio). Sobre las principales dificultades, habría que preguntarse desde cuál punto de vista, pues podemos pensar en problemas relacionados a la gramática, al léxico, a los usos, a las variedades, a la relativa proximidad entre los idiomas, etc., etc., etc. Tomando uno de los aspectos más generales, puedo decir que la falsa idea que todavía está presente en diferentes ámbitos de que “el español es fácil” o “el español se parece mucho al portugués” quizás tenga un inmenso peso negativo no solo para los estudiantes, que no se dedican a aprenderlo como sería de esperar, sino para la sociedad en general que no valora debidamente el estudio formal de ese idioma.
Las decisiones fundamentales sobre la enseñanza del español en Brasil siempre han estado en manos del gobierno brasileño. En los últimos años, el impacto de los cambios provocados por la reforma de la enseñanza secundaria en Brasil ha provocado mucha inseguridad sobre el avance del español, principalmente en la enseñanza obligatoria. ¿Qué significa ser profesor de español en Brasil a día de hoy? ¿Cuáles son sus perspectivas, dudas, e inseguridades relacionadas con su futuro profesional? ¿Cuáles son las condiciones de trabajo de los profesores de español en Brasil?
Francisco Moreno Fernández: Aunque tengo contacto frecuente con profesores brasileños y tuve la suerte de participar hace poco tiempo en dos seminarios, celebrados en Santa Catarina y en Constanza, no estoy en el día a día de los profesores para poder responder con propiedad. Sí puedo afirmar que los profesores de Brasil nunca dejan de maravillarme; me maravillan sus enormes deseos de formarse y actualizarse, su dedicación, su cercanía con los estudiantes, su participación en mil actividades, y todo a cambio de unos salarios menguantes. Es sencillamente admirable.
Gretel Eres Fernández: Significa –a ejemplo de lo que siempre se ha tenido que hacer– mostrar a los estudiantes, a los coordinadores de cursos, a los directores de centros educativos, a otros profesores, a los padres de los alumnos y a la sociedad de manera general que el español es un idioma diferente del portugués y para ser capaz de interactuar adecuadamente en esa lengua extranjera hay que dedicar tiempo a su estudio, dentro y fuera de clase. Significa justificar la necesidad de que la asignatura “Español” se respete y se valore. Y significa mostrar que el profesor de español es tan importante como el profesor de cualquier otra asignatura. En mi caso específico, al estar jubilada, mi punto de vista quizás sea un poco diferente del que puedan tener los profesores que siguen en la activa. De todas formas, las inseguridades y dudas se relacionan al futuro de la enseñanza del español en Brasil, dada la situación legal actual, que no permite saber qué pasará. En relación con las perspectivas, las mismas de toda la vida: seguir luchando en favor del español. Las condiciones de trabajo del profesorado siempre han sido muy precarias y ahora son de mucha más inseguridad, una vez que no se sabe qué pasará en la enseñanza reglada.
Desde la década de los 90, el español fue conquistando su espacio en instituciones públicas y privadas debido a la necesidad de que la lengua española formara parte de la educación brasileña, no solo por la importancia del idioma en el mundo, sino por la ubicación geográfica de Brasil, los aspectos socioculturales, la cercanía con países hispanohablantes, el Mercosur y un largo etcétera que ayudaron el español a ganar fuerza en este país. Con la aprobación de la «Ley del Español 11.161/2005», vivenciamos un gesto de política lingüística, que aumentó la esperanza de que la enseñanza / aprendizaje del español se formalizaría en la enseñanza secundaria en mayor medida, cumpliendo con el papel de la escuela pública y privada, de ofrecer una enseñanza de calidad, capaz de formar ciudadanos del mundo. Pasados más de diez años de la aprobación de esta ley, ¿en su opinión cuáles fueron (son) los mayores desafíos de la enseñanza del español en Brasil? ¿Qué aspectos positivos y mejorables usted podría destacar sobre la implementación de esta ley tanto en el ámbito docente como discente?
Francisco Moreno Fernández: Esta célebre Ley fue bien recibida en Brasil, en términos generales, sobre todo por parte de una mayoría de profesores de español. Tuve la suerte de vivir en Brasil toda esa época e incluso de argumentar en el parlamento de Brasilia los beneficios del conocimiento del español, exponiendo cuáles eran las características del español como lengua internacional. Naturalmente, mi exposición fue en portugués. Hubo profesores, también de español, que se manifestaron contrarios a una oferta obligatoria del español en la enseñanza pública. Sus razones no eran baladíes ya que, por un lado, es evidente la dificultad de implementar una ley de estas características y, por otro, la excepcionalidad del español no resultaba simpática a todo el mundo, sobre todo a los profesores de francés. Sin embargo, una vez en vigor la ley de 2005, una vez conocido el gran avance que los brasileños están experimentando en cuanto a su conocimiento del español, sea mejor o peor, no parece muy lógico cortar por lo sano para favorecer con toda claridad a la lengua inglesa. Cuando se tiene al alcance de la mano una situación de bilingüismo o al menos de coexistencia de lenguas, es irresponsable no aprovechar sus ventajas en beneficio del desarrollo personal y profesional de los ciudadanos.
Gretel Eres Fernández: Las principales dificultades están precisamente en la no implantación de la Ley, ya que pocos fueron los estados brasileños que la reglamentaron, como dispone el artículo 5º de dicho texto legal. Al no disponer de normas claras, los centros escolares privados casi siempre incluyeron clases de español de forma precaria e inconsistente, mientras que los colegios públicos permanecieron al margen en gran parte del país, es decir, no ofrecieron el español ya que, además, la Ley establece que el idioma se debería ofrecer obligatoriamente en la enseñanza media pero con matrícula facultativa para los alumnos. Complementando lo que acabo de señalar, una ley, desde mi punto de vista, no debería tener dos lados, es decir, uno para los centros escolares (obligados a ofrecer la asignatura) y otro para los estudiantes (cursan español si así lo desean). Por otra parte, la enseñanza debería estar a cargo exclusivamente de los colegios, sin la posibilidad de que se cursara el idioma en centros de lenguas y, menos aun, que la ley tratara de manera diferente la enseñanza pública y la privada, como queda establecido en los artículos 2º y 4º.
De una trayectoria de ascensión del español, pasamos en 2016 a un panorama mucho menos optimista: el retroceso de la enseñanza del español como lengua extranjera. Con la reforma de la enseñanza secundaria, el inglés se convierte en asignatura obligatoria y se elimina la obligatoriedad de las escuelas de ofrecer español. Este hecho ha generado una gran polémica, motivada por protestas de estudiantes y profesores de todo el país, con el apoyo de instituciones de promoción del español y compañeros de trabajo de todo el mundo, que se unieron a las voces del español en Brasil, defendiendo que esta lengua no debería desaparecer de la enseñanza media. Esta medida significa un verdadero retroceso, puesto que no considera las necesidades de los estudiantes, y les priva el derecho a elegir la lengua extranjera que quieren estudiar. Asimismo, quita importancia a la pluralidad lingüística y cultural dentro de las aulas brasileñas. A día de hoy, la asignatura de lengua española ya no existe en el plan de estudios de varias escuelas públicas, y todo esto ha sucedido sin ningún tipo de dialogo con la población brasileña, una medida impuesta, que pone en peligro el avance del español y toda la inversión económica y humana que se realizó para la implementación del español en Brasil a lo largo de varios años. En el actual contexto, ¿cuáles son sus expectativas sobre la supervivencia del español en Brasil? ¿Usted cree que es posible que, al no ser obligatoria la oferta del español, este idioma pierda importancia en el panorama nacional? En este sentido, ¿qué medidas se podrían tomar para que el español no pierda la fuerza consolidada a lo largo de todos estos años?
Francisco Moreno Fernández: Como he dicho, no parece muy lógico cortar por lo sano un proceso de difusión del español por medio de la enseñanza para favorecer con toda claridad a la lengua inglesa, con el pretexto de su internacionalidad o de su carácter franco. El conocimiento del español y el portugués debería darse casi por defecto en las escuelas de Iberoamérica y de la Península Ibérica, por muchas razones, incluidas las económicas y las políticas contemporáneas. Si la implementación de la enseñanza del español resulta compleja, la del inglés lo es mucho más para los entornos culturales románicos. Asimismo, la globalidad del inglés tiene mucho de mito y las tecnologías van a poner contra las cuerdas la absoluta necesidad de dominarlo. No estoy diciendo que no se deba aprender inglés; hay que hacerlo en la medida que se pueda. Estoy diciendo que no se pueden tirar por la borda las ventajas que nos aporta nuestro bagaje histórico, social, cultural y, por supuesto, lingüístico.
Gretel Eres Fernández: Aunque la situación es muy grave, considero que se debe insistir en la lucha que desde siempre hemos tenido en el ámbito del español en Brasil: mostrar su importancia y la necesidad de seguir enseñándolo y aprendiéndolo. No diría “importancia”, sino que cada vez la sociedad en general lo valore menos. Hoy por hoy vemos profesionales de todas las áreas que se “arriesgan” en lo que consideran español cuando, en verdad, mal puede considerarse que sea portuñol. Precisamente por la creencia de una intercomprensión espontánea, no se valora el estudio y el aprendizaje formal, lo que funciona como un círculo vicioso: no se valora porque se supone que es posible mantener una comunicación efectiva, y si se cree en eso no hay necesidad de estudiarlo. Todo un gran error. Insistir y resistir. Por una parte, tener claros los motivos por los cuales sí importa enseñar y aprender español y difundirlos. Por otra, reivindicar medidas de política lingüística y de política de enseñanza de lenguas que efectivamente reflejen las necesidades e intereses de los estudiantes y de la sociedad brasileña.
Pese a las medidas impuestas por el gobierno brasileño sobre la revocación de la enseñanza del español, existen algunos movimientos a favor de su permanencia en la enseñanza brasileña, prueba de ello son las acciones que se están realizando a favor del plurilingüismo en la enseñanza y de un debate con la sociedad que garantice la diversidad y el poder de elección de los estudiantes de la enseñanza media. Podemos destacar el movimiento que tomó las redes sociales «Fica Espanhol», en el cual es posible votar a favor de la permanencia de este idioma; la petición pública generada en el «XVII Congresso brasileiro de profesores de español», organizado por las «Associações de Professores de Espanhol (APEs)» en julio de 2017, para que los ciudadanos ejerzan su derecho a elegir la permanencia del español; entre otras acciones, como la organización de congresos, seminarios, charlas y otros encuentros académicos que tienen el objetivo de mantener el español y también de apoyar al colectivo de profesores y alumnos de este idioma. Sabemos que estas acciones aportan «su granito de arena» en medio a esta situación tan compleja, pero no es suficiente para cambiar la actual situación. En este sentido ¿cuáles son las posibilidades y alternativas para la enseñanza del español tras la revocación de su obligatoriedad? ¿Qué acciones podrían llevarse a cabo para que la voz de los que luchan por la permanencia del español tenga más fuerza y sea capaz de cambiar dicha situación?
Francisco Moreno Fernández: Para alguien que no vive en Brasil y que no deja de ser extranjero, por muchos afectos y vivencias que me unan con Brasil, resulta complicado opinar a este respecto. Todos los “granitos de arena” son decisivos. En mi opinión, es algo que tiene que ver con la política y son los políticos los que tienen que abrir los ojos para concederle al español el peso que merece en Brasil. Por desgracia, las políticas educativas y lingüísticas suelen ser erráticas, circunstanciales, y no fruto de grandes consensos. Ocurre también en España, donde la Educación, con mayúscula, sigue siendo la gran asignatura pendiente del proceso de la Transición. Ahora bien, existe otro poder con capacidad de imponer tendencias: el económico. Si el mercado iberoamericano demanda el conocimiento de español, su aprendizaje se seguirá expandiendo. Siendo así, lo razonable sería contribuir a esa expansión mediante la enseñanza.
Gretel Eres Fernández: Como ya he mencionado, seguir luchando. Una cosa es “hablar entre nosotros y quejarnos”, lo cual está bien y es necesario porque tenemos que dar a conocer y compartir nuestros puntos de vista y la precariedad a la que hacemos frente en estos momentos, y otra es poner manos a la obra, como ya se ha señalado en la pregunta (promocionar congresos, charlas, eventos, manifiestos, etc.). Además manifestar nuestra visión, nuestras convicciones y la relevancia de la enseñanza y aprendizaje del español es otra cosa que hay que implementar a toda prisa. Algunas acciones ya se han puesto en práctica, como, por ejemplo, una audiencia pública en la Assembleia Legislativa de São Paulo que se celebró recientemente o la sanción de una ley del estado de Piauí y otra del municipio de Areial, en Paraíba, que mantienen el español en la enseñanza reglada. Estos son ejemplos que habría que multiplicar en todo el país, además de hacer presión sobre concejales, diputados y senadores de todos los partidos políticos.
El elemento humano, representado por los docentes de español, sigue siendo el pilar fundamental para la expansión de este idioma en Brasil. La formación y actualización de los profesores en activo y de los futuros profesores es uno de los mayores desafíos, ya que «por un lado hay que desarrollar la competencia lingüística de los futuros profesores en proceso de formación y por otro, desarrollar las competencias didácticas y pedagógicas que les permiten el ejercicio docente» (Schroder, 2015, p. 113) ¿Qué opina sobre la formación de los profesores de español en Brasil? ¿Qué cambios o qué medidas en los proyectos de formación del profesorado, inicial y permanente, podrían ayudar a contemplar la dimensión lingüística y didáctica, ofreciendo una mejor cualificación docente?
Francisco Moreno Fernández: La formación de profesores en Brasil es muy dinámica y competente porque no depende solamente de las autoridades, sino de las iniciativas de centros, universidades, colectivos de profesores y todo tipo de agrupaciones. Es importante, en Brasil y en otros muchos lugares, contar con buenos formadores de formadores, especialistas en cuestiones lingüísticas y pedagógicas, sobre los que no pesen hipotecas ideológicas. Son las condiciones del profesorado en activo las que son manifiestamente mejorables, incluyendo las condiciones para actualizarse adecuadamente.
Gretel Eres Fernández: La calidad de la formación es bastante variada y, en muchos casos, deficiente (o insuficiente). Si bien es fundamental considerar la diversidad brasileña (geográfica, económica, etc.), es inadmisible pensar que la formación inicial del profesorado puede ocurrir de manera inconsistente. De ahí que sea esencial que las universidades formadoras de profesores cuenten con profesores calificados en su plantilla (con titulación de doctorado o maestría), tanto para las clases de lengua en todos sus aspectos (gramática, morfosintaxis, fonética, etc.) como para las de metodología de la enseñanza, lingüística aplicada y literaturas. Ya no cabe pensar que un mismo profesor puede encargarse de las clases de, por ejemplo, producción textual y prácticas de enseñanza, con calidad óptima en las dos asignaturas. No se trata, evidentemente, de defender que se debe tener un profesor especializado para cada asignatura, pero sí ha de contarse con expertos en las diferentes áreas. Además de lo que acabo de señalar, es importante que en cada contexto (en cada estado brasileño o al menos en cada región del país) se defina con objetividad cuál es el perfil del profesor que se pretende formar pues si se tiene claro qué profesional se necesita y se busca, se podrán establecer objetivos capaces de atender con más eficacia a las realidades locales. Definidos el perfil del docente y los objetivos de los cursos de formación inicial y permanente, será hora de reformular –en aquellos casos que así lo requieran– los programas de los cursos.
Entre las innúmeras dificultades a las que se enfrentan los profesores de español en el contexto brasileño está la escasez de recursos y materiales didácticos pensados específicamente para las necesidades de los estudiantes brasileños, así como el limitado acceso a materiales auténticos, que ayuden a los estudiantes de español a acercarse a la lengua y la cultura española de una forma más realista. ¿Qué salidas utiliza usted para paliar esta dificultad? ¿Dónde suele buscar recursos didácticos apropiados para las necesidades de su contexto educacional? ¿Podría darnos ejemplos prácticos?
Francisco Moreno Fernández: La dificultad de adquirir materiales “auténticos” ha ido reduciéndose conforme las tecnologías de la información y el conocimiento se han ido universalizando. Hoy, los estudiantes y profesores pueden acceder a los mismos materiales, hablados, escritos o tecleados, que cualquier hablante nativo. En el caso de Brasil, además, hay un factor fundamental en ese sentido: la cercanía con países hispanohablantes, que facilita la organización de viajes, visitas, estancias, intercambios de profesorado y alumnado...
Gretel Eres Fernández: En primer lugar, no estoy de acuerdo con la afirmación de que existan pocos materiales didácticos pensados para nuestra realidad ni que sea limitado el acceso a materiales auténticos. A lo largo de los últimos veinte o veinticinco años el mercado editorial nacional ha invertido mucho en la producción local. Hay muchos títulos dedicados a la enseñanza fundamental (1º a 9º) y a la enseñanza media publicados por editoriales como Moderna / Santillana, SGEL, Difusión, Ática, Saraiva, Scipione, por mencionar algunas, que se han dedicado a ese campo. Para tanto, han echado mano de autores brasileños (o hispanohablantes residentes en Brasil desde hace mucho), revisores brasileños y equipo editorial brasileño (aunque algunas sean editoriales de capital español). Una rápida mirada al estudio sobre el asunto realizada por el Grupo de Investigación que coordino (Eres Fernández, 2012) permitirá constatar que al año 2012 se habían publicado en Brasil doce títulos destinados a los cursos iniciales de la enseñanza fundamental, diecinueve a los cursos finales de ese mismo segmento y veintidós a la enseñanza media. Además, hay mucho material de apoyo didáctico, como se puede observar en el mismo trabajo mencionado. Pasados cinco años de la conclusión de esa investigación, es correcto suponer que ese número de obras se ha incrementado y, de la misma forma, es creciente la cantidad de páginas web que ofrecen materiales auténticos (en especial vídeos, periódicos, revistas) así como sugerencias para su explotación didáctica. Algunas de las editoriales a las que he hecho referencia disponen de sitios de libre acceso para profesores, como es el caso de Moderna / Santillana o SGEL, por ejemplo.
La enseñanza / aprendizaje de una lengua extranjera requiere mucho más que políticas públicas que establezcan la obligatoriedad de su enseñanza. Es necesario adaptar los programas de estudio, disponer de materiales de apoyo, capacitar a los profesores para la educación lingüística y cultural de una lengua extranjera, entre otros desafíos que necesitan una acción institucional coordinada para atender la demanda del español. En este sentido, ¿cuáles fueron las acciones formativas más significativas, propuestas por las instituciones brasileñas y por las instituciones extranjeras, para responder a las carencias formativas y de recursos educativos del contexto brasileño?, ¿cuáles serían las posibles líneas de actuación para garantizar la calidad y la permanencia de la enseñanza del español a largo plazo, teniendo en cuenta, la actual situación de este idioma en Brasil?
Francisco Moreno Fernández: Desde el año 2000 han sido innumerables las iniciativas surgidas desde las universidades brasileñas y desde las asociaciones de profesores de español para contribuir a la formación y capacitación de profesorado. Sin embargo, no han sido suficientes, tal vez porque no han contado con bastante apoyo económico e institucional desde la autoridad política y educativa. Por parte de Argentina se han reforzado las relaciones entre centros y se han promovido recursos como el CELU. Por parte de España, el Instituto Cervantes lleva ya muchos años organizando sistemáticamente programas de formación y actualización de profesores, en colaboración siempre con centros y expertos de Brasil. Además, el Cervantes ofrece sus diplomas y certificados, como el SIELE y los DELE, que sin duda son los de mayor prestigio internacional en lo que a español se refiere. España, asimismo, cuenta con una Consejería de Educación que viene trabajando con los profesores de español desde hace mucho y financiando la publicación de revistas y trabajos de gran interés para la enseñanza del español. Pero todos los esfuerzos son pocos y desanima comprobar que los que se han hecho no reciben un apoyo político suficiente. El español lo merece porque es la lengua transamericana por excelencia; es la única lengua que uno podría utilizar sin grandes dificultades desde Canadá a la Tierra del Fuego. Brasil no puede permanecer ciego a la fuerza de esa realidad.
Gretel Eres Fernández: En el caso de la formación inicial, esta queda en manos exclusivamente de las instituciones brasileñas. En este sentido, las Diretrizes Curriculares Nacionais para a Formação de Professores da Educação Básica dictan los puntos esenciales que se han de considerar cuando se trata de las carreras de Licenciatura. Es un documento consistente (aunque con algunas deficiencias que se podrían discutir, como es lógico), con una buena propuesta y principios. Por otra parte, el hecho de que se exija licenciatura plena para ejercer la docencia es algo muy positivo. Ya en lo referido a la formación permanente, no contamos, de manera general, con una concepción consistente, de tal forma que se incluyen en esa modalidad (formación permanente) iniciativas de índole muy diversa, como sean cursos de posgrado (Maestría y Doctorado), cursos de especialización, cursos de capacitación, cursos de actualización, congresos, seminarios, encuentros, conferencias y un largo etcétera. Pese a que todas esas modalidades aportan siempre algo positivo a la formación, muchas veces no hay articulación entre ellas y, además, son pocas las instituciones que incentivan y apoyan a los profesores a que participen de ellas. Como ya lo he mencionado, para asegurar que se mantenga el español en la enseñanza brasileña es fundamental divulgar por diferentes medios (internet, radio, televisión, prensa escrita...) su situación actual en función de la Ley 13.415/17 y las pérdidas que supone para los estudiantes para que la sociedad civil se conciencie del asunto. Al mismo tiempo, es preciso reivindicar que se impliquen efectivamente en esa lucha los concejales, diputados y senadores, además de los Secretarios de Educación de los municipios y de los estados, alcaldes y gobernadores. Por último, pero no menos importante, seguir los ejemplos exitosos que ya han resultado en la implantación del español en los colegios brasileños.
Para finalizar, actualmente, dadas las circunstancias políticas brasileñas, existen muchas sombras que no permiten visualizar el desarrollo del español en este país con seguridad. Como investigador(a) y profesor(a) en el área, ¿cómo evalúa el presente y el futuro de la enseñanza del español en Brasil? ¿Usted cree que el español a día de hoy puede competir con la enseñanza del inglés en igualdad de condiciones?
Francisco Moreno Fernández: Con Ley o sin Ley, el español seguirá siendo una gran lengua internacional, de las más destacadas del mundo por su utilidad, por las culturas que expresa, por su mercado, por la fuerza de su identidad. Desde este punto de vista, los brasileños, como muchos otros pueblos, van a seguir interesados por el español y van a intentar aprenderlo de un modo u otro. La pena es que sean los ciudadanos con menos recursos los que salgan más perjudicados por las torpezas de las políticas educativas, por no disponer de recursos suficientes para compensarlas. A pesar de las políticas lingüísticas –o de su ausencia- en países tan importantes como los Estados Unidos, el mundo se está moviendo hacia una ideología del multilingüismo, donde tendrá un enorme valor hablar con soltura dos o tres lenguas. Esto abrirá un camino más amplio para los profesionales de la traducción y de la interpretación, que serán más necesarios que nunca, siempre y cuando sean buenos porque los trabajos rutinarios o sencillos acabarán haciéndolos las máquinas. En ese panorama de multilingüismo, el español es una lengua muy bien situada que merece y merecerá la pena conocerse.
Gretel Eres Fernández: El presente es de inseguridad y de incertidumbres, de ahí que sea fundamental poner en práctica acciones como las que he mencionado antes, de manera que el futuro se vea con más optimismo. No considero que el español deba competir ni con el inglés ni con cualquier otro idioma. En primer lugar, porque el inglés es, sin duda, una lengua franca para la comunicación internacional y un idioma de extrema necesidad en los días de hoy. En segundo lugar, porque siempre he defendido el plurilingüismo y, por lo tanto, cuantos más idiomas se enseñen en los colegios, mejor para la formación de los estudiantes. Y en tercer lugar, porque hoy por hoy ya no podemos satisfacernos con conocer solo una lengua extranjera: el mundo académico, laboral, económico, internacional, cultural, etc. requiere que se dominen dos o tres idiomas. Por lo tanto, mejor que competir es que juntemos fuerzas en favor de la enseñanza de los idiomas extranjeros.
BIBLIOGRAFÍA CITADA
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