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Extensión semántica del término ojo en español y chino
Extensión semántica del término ojo en español y chino
marcoELE. Revista de Didáctica Español Lengua Extranjera, núm. 25, 2017
MarcoELE

Recepción: 21 Junio 2017
Publicación: 02 Julio 2017
Resumen: Este artículo se ocupa del estudio de la extensión semántica de la palabra ojo en las expresiones fraseológicas en chino y en español desde una perspectiva subléxica, incluida en el modelo teórico del Lexicón Generativo. El análisis de los datos ha permitido probar que el sentido global que aportan las expresiones idiomáticas, tanto en chino como en español, surge de la extensión semántica de la palabra clave ojo mediante la materialización de la información potencialmente codificada en distintos qualia de dicha palabra. Con el presente trabajo se puede afirmar que las expresiones idiomáticas, que parecen idiosincrásicas, en realidad no lo son, y que pueden tener una explicación teórica.
Palabras clave: expresiones fraseológicas, ojo, perspectiva subléxica, español, chino.
Abstract: This paper has carried out a study of the semantic extensions of the keyword eye in Spanish and Chinese idiomatic expressions from a sub-lexical perspective within the theoretical framework of Generative Lexicon. The analysis of the data has proved that the interpretation of these idiomatic expressions is generated from the semantic extensions of the keyword eye, through the materialization of the information potentially encoded in its different qualia. By the present work we intend to affirm that the idiomatic expressions, which seem idiosyncratic, in fact are not and can receive a theoretical explanation.
Keywords: idiomatic expressions, eye, sub-lexical perspective, Spanish, Chinese.
BIODATA
He Yanes doctora en Estudios Hispánicos. Lengua, Literatura, Historia y Pensamiento (Universidad Autónoma de Madrid), máster en Lengua Española (Universidad Autónoma de Madrid) y licenciada en Filología Hispánica (Universidad de Estudios Internacionales de Guangdong, República Popular China). Ahora trabaja como profesora en la Escuela de Negocios del Sur de China, donde imparte clases de español básico a los alumnos del primer curso. Sus principales campos de investigación son la semántica y la enseñanza del español como segunda lengua en el aula de China.
1. INTRODUCCIÓN
El presente trabajo trata de los procesos que intervienen en la extensión de significado de la palabra ojo en las unidades fraseológicas. Por lo general, la “fraseología” es el estudio de construcciones especiales que presentan un significado figurado no deducible del significado de las palabras que componen la unidad léxica. Como las unidades fraseológicas están relacionadas claramente con factores históricos o socioculturales, su explicación e interpretación suele recurrir a conocimientos extralingüísticos. No obstante, existen propuestas para abordar el estudio del significado no composicional de las expresiones idiomáticas en términos similares a los análisis de la generación del significado composicional. En concreto, así se ha defendido en distintos trabajos, dentro del modelo del Lexicón Generativo (De Miguel, 2004, 2007, 2011; Tokunaga, 2009, etc.).
Según la Teoría del Lexicón Generativo (Pustejovsky, 1995), la palabra puede adquirir múltiples sentidos a partir de la concordancia de los rasgos contenidos en la estructura interna de los elementos con que se combina, lo cual hace razonable suponer que el significado figurado también se obtiene y se descodifica a través de principios y mecanismos generales que operan en la generación e interpretación de los sentidos literales (cf.De Miguel, 2004). En línea con los supuestos de la Teoría del Lexicón Generativo, el objetivo del presente trabajo es proponer un modelo aplicable al estudio de las expresiones fraseológicas desde una óptica lingüística.
Para ello, tomamos como objeto de estudio las expresiones en las que se usa la palabra ojo en español y su equivalente 眼 en chino con sentido no literal. Aunque el español y el chino son dos lenguas muy diferentes y que tienen distintas culturas e historias, como se verá a continuación, muchas expresiones fraseológicas se asemejan. La palabra clave ojo se interpreta de la misma forma al combinarse con otros elementos semejantes en las dos lenguas. Esto parece indicar que las expresiones fraseológicas, que parecen idiosincrásicas, en realidad no lo son y pueden tener una explicación teórica, sin relacionarse con conocimientos enciclopédicos. En este trabajo vamos a intentar mostrar que el modelo del Lexicón Generativo puede ofrecer una perspectiva innovadora para el estudio de las unidades fraseológicas, tanto en español como en chino. El mecanismo que opera en la interpretación de ciertas expresiones idiomáticas en español es el mismo que opera en chino, lo que hace posible el encuentro de expresiones idiomáticas similares en dos lenguas bastante lejanas, como el español y el chino.
2. TEORÍA DEL LEXICÓN GENERATIVO
La Teoría del Lexicón Generativo (en adelante, la TLG), formulada principalmente por Pustejovsky en los años noventa del siglo pasado (1991, 1995) y desarrollada por el mismo autor y otros estudiosos (cf. Pustejovsky, 2001, 2006, 2008, 2011; Pustejovsky et al. 2007, 2008, 2013, etc.), ha proporcionado una perspectiva novedosa e innovadora para describir y explicar la polisemia lógica y la extensión semántica. Tal y como argumenta De Miguel (2009: 340), la TLG es una teoría generativa porque defiende que los infinitos sentidos de las palabras se generan a partir de los rasgos semánticos mínimos por medio de unos mecanismos generativos. Por otro lado, es una teoría composicional porque considera el contexto y la combinación de las palabras como responsables de la interpretación léxica. A continuación, veamos algunos conceptos básicos propuestos dentro del modelo del Lexicón Generativo.
2.1. INFRAESPECIFICACIÓN LÉXICA
La teoría de la infraespecificación supone que las palabras con contenido semántico cuentan con definiciones léxicamente poco especificadas pero “potencialmente capacitadas para especificarse en el contexto cuando sus rasgos subléxicos concuerdan adecuadamente con los rasgos […] de las palabras con las que se combinan” (De Miguel, 2012:193). Para ilustrar cómo el significado poco especificado de una pieza léxica se acaba especificando en el contexto, veamos los siguientes ejemplos[1]:
(1)
a. a good car (‘un coche bueno’)
b. a good meal (‘una comida buena’)
c. a good knife (‘un cuchillo bueno’)
El adjetivo evaluativo good (‘bueno’) en (1) puede acompañar a car (‘coche’) y knife (‘cuchillo’) implicando una evaluación positiva sobre su función adecuada (‘coche’ para ‘conducir’) y ‘cuchillo’ para ‘cortar’); a meal (‘comida’), aludiendo a una ‘comida rica’ y un ‘evento de comida agradable’. Según Pustejovsky (1995), el adjetivo good (‘bueno’) en (1) presenta diferentes sentidos en el contexto porque la estructura interna poco especificada le da la capacidad de interactuar con los rasgos semánticos de otra palabra cuando entran en una combinación.
De acuerdo con los presupuestos de la TLG, los rasgos léxicos recogidos en la definición infraespecificada están estructurados en cuatro niveles de representación: estructura argumental, estructura eventiva, estructura de qualia y estructura de tipificación léxica. No es este el lugar para desarrollar la TLG, por lo que nos limitaremos a explicar los niveles de la estructura eventiva (EE) y de la estructura de qualia (EQ)[2], debido a su estrecha relación con el tema del presente artículo.
2.2. ESTRUCTURA EVENTIVA
En la estructura eventiva está codificada la información relativa al tipo de evento denotado por el predicado. Según este modelo, los eventos no son entidades atómicas, sino tienen una estructura interna que permite que se descompongan en distintas subfases. La teoría clásica en torno al aspecto léxico ha sido la de Vendler (1967), que recoge cuatro clases de eventos: estados (con duración, sin dinamismo y no delimitados, p. ej., amar o saber), actividades (con duración, con dinamismo y no delimitados, p. ej., correr o trabajar), realizaciones (con duración, con dinamismo y delimitados, p. ej., leer un libro o construir una casa) y logros (sin duración, con dinamismo y delimitados, p. ej., llegar o explotar). Pustejovsky (1995) las resume a tres, al subsumir las realizaciones y los logros en la misma clase, etiquetada con el término transiciones: Estados (E[e]), Procesos ([e1…en])[3] y Transiciones (T[P+E]).
En el ámbito de español, De Miguel y Fernández Lagunilla (2000) amplían y modifican la hipótesis de la existencia de tres tipos de eventos, y proponen una clasificación de los eventos en ocho clases. Las autoras consideran la culminación de algunos eventos y las fases que preceden o siguen el punto de culminación, y por tanto, llegan a distinguir ocho tipos de eventos, tal y como se recoge en la siguiente tabla:

Tal y como se ve en el esquema, la clasificación nueva se basa en tres tipos de eventos primitivos: Estado (E), Proceso (P1) y Logro (L1). El resto de los tipos son eventos compuestos basados en la combinación entre los tres tipos: Logros complejos (L1 y L2), Proceso complejos (P2) y Transiciones complejas (T1 y T2). En suma, como comenta Batiukova (2006: 87), las ocho clases propuestas por De Miguel y Fernández Lagunilla (2000) pretenden presentar una clasificación de los tipos de eventos de forma más exhaustiva que la propuesta tripartita de Pustejovsky. Aunque se trata de una propuesta basada en los datos en español, sus aplicaciones no se limitan a este idioma sino que se extienden a otros[4].
2.3. ESTRUCTURA DE QUALIA
En la propuesta de la TLG, el nivel de representación léxica más interesante y novedosa lo constituye la llamada estructura de qualia, que ha proporcionado herramientas muy productivas para las investigaciones relacionadas con el problema de la polisemia y de la ambigüedad semántica. La estructura de qualia está inspirada en las causas o aitíai de la Metafísica de Aristóteles. La teoría de aitíai aristotélica es de naturaleza filosófica y se preocupa por la configuración del mundo y su entendimiento. Inspirado en dicha idea, Pustejovsky (1995) aplica la teoría al campo lingüístico, intentando codificar la información contenida en las palabras[5]. Según el autor, la información contenida puede estructurarse en cuatro tipos de qualia, los cuales describen el significado de las palabras, organizando relaciones lógicas en distintas dimensiones. Sus cuatro tipos de dimensión son el quale agentivo, el quale constitutivo, el quale télico y el quale formal:
i. Quale formal (QF): codifica aquello que distingue el objeto dentro de un dominio más extenso (por ejemplo: orientación, magnitud, forma, dimensionalidad, color, posición).
ii. Quale constitutivo (QC): expresa la relación entre la entidad y sus partes constituyentes (por ejemplo: material, peso, partes y elementos componentes).
iii. Quale télico (QT): codifica el propósito y la función del objeto. Puede ser el propósito por el cual un agente realiza un acto o produce un objeto o la función específica de un objeto.
iv. Quale agentivo (QA): codifica la información relacionada con el origen o la producción de un objeto (por ejemplo, creador, artefacto, clase natural, cadena causal).
Por ejemplo, la expresión una mesa redonda destaca el QF porque el adjetivo redonda destaca la forma del objeto mesa; una mesa de madera destaca el QC porque el modificador de madera se refiere al material de la mesa; una mesa para escribir contiene información del QT, puesto que el modificador para escribir indica la función de la mesa; por último, una mesa manufacturada revela la información del QA, ya que el modificador manufacturada alude al creador del objeto.
En términos sencillos, los cuatro qualia contestan a las preguntas del tipo ‘cómo llega a existir’ (QA), ‘qué relación hay entre el objeto y sus constituyentes’ (QC), ‘para qué sirve’ (QT) y ‘qué categoría básica lo distingue en un dominio extenso’ (QF). No necesariamente todos los qualia se expresan en la EQ de una entidad léxica: la palabra novela codifica información de los cuatro tipos de qualia (es ‘una literatura narrativa’ ‘de contenido’, ‘creado a través de la escritura’ y ‘destinado a ser leída’) mientras que la palabra caballo solo tiene quale formal y quale constitutivo, ya que no todos los objetos que existen han sido creados para algún fin.
2.4. MECANISMOS GENERATIVOS
La TLG propone la existencia de un conjunto de mecanismos generativos que permiten explicar la multiplicidad de significados de una unidad léxica, generada desde una definición infraespecificada. También permiten explicar la concordancia de los rasgos semánticos de las palabras que en principio son incompatibles. Estos mecanismos son: Selección, Acomodación, Coacción y Co-composición[6]. Nos limitamos a explicar de qué tratan el mecanismo de coacción y el de co-composición.
Coacción de tipo: es el mecanismo que opera cuando el argumento no satisface el requisito del predicado, pero este impone un determinado tipo semántico al argumento volviéndolo compatible.
Un ejemplo de coacción es el fenómeno que se da en el ejemplo empezar la novela. El predicado empezar exige un evento como su argumento; en principio, puesto que la palabra novela es un nombre de objeto físico, no debe combinarse con el predicado. Pero dado que la palabra novela contiene en el quale agentivo de su EQ información sobre cómo pasa a existir (a través del evento de ‘escribir’) y también contiene información en su quale télico sobre el evento al que está destinada (‘ser leída’), existen dos eventos codificados en su definición. Por tanto, el mecanismo de coacción puede operar para que el verbo empezar coaccione el rasgo [evento] en el significado de novela, y la combinación empezar la novela se puede interpretar como ‘empezar a {escribir/a leer} la novela’.
Co-composición: a diferencia de los anteriores, es un mecanismo que interviene cuando el tipo de argumento determina el significado del predicado. Ejemplos de co-composición son: hacer en el horno un pescado y hacer en el horno una tarta: el verbo hacer implica distintas lecturas, lectura de cambio de estado en el primer caso y lectura de creación en el segundo. Esto se debe precisamente a la naturaleza de los dos argumentos: en el primer caso el pescado es una entidad preexistente, mientras que en el segundo la tarta se crea a través del evento de hacerse en el horno.
En el siguiente apartado, vamos a abordar el tema central de este trabajo, un estudio contrastivo de las expresiones no literales en las que se interpreta de manera figurada la palabra ojo en español y su equivalente en chino, dentro del marco teórico que hemos escogido.
3. ESTUDIO DEL SIGNIFICADO DEL TÉRMINO OJO EN ESPAÑOL Y EN CHINO
En (2) se recogen los ejemplos en español y en (3) sus equivalentes en chino:
(2)
a. echar un ojo a algo
b. clavar los ojos en alguien
c. abrir los ojos
d. entrar a alguien por los ojos
e. echar chispas por el ojo
f. delante de los ojos
g. alegrársele a alguien los ojos
(3)
a. 留个心眼 (lit. dejar-un-corazón-ojo)
b. 目不转睛 (lit. ojo-no-mover-ojo)
c. 睁大眼睛 (lit. abrir-grande-ojos)
d. 入得双眼 (lit. entrar-par-ojo’)
e. 眼里冒火 (lit. ojo-dentro-surgir-fuego)
f. 众目睽睽 (lit. todo-ojo-ojos abiertos)
g. 悦目 (lit. alegrar-ojo)
En línea con los supuestos de la TLG, la estructura de qualia del ojo se describe de la siguiente manera:
(4) Ojo

Tal y como se ilustra en (4), la referencia de la palabra ojo es una parte del cuerpo (quale formal), constituida por iris, pupila, cristalino, córnea, nervio óptico, contando con cantidad más de uno (quale constitutivo) y realiza acciones como ver, mirar u observar (quale télico). En las expresiones presentadas en (2) y (3), proponemos que en (a)-(c) se materializa la información potencialmente contenida en el quale télico; en (d)-(e), la contenida en el quale constitutivo; y en (f)-(g), la del quale formal, como veremos en los siguientes apartados.
3.1. LA MATERIALIZACIÓN DEL QUALE TÉLICO DEL TÉRMINO OJO: INSTRUMENTO
Los ejemplos de (2a-b) en español y (3a-b) en chino presentan expresiones en las que se materializa el quale télico de la palabra ojo. El sentido que aporta la palabra ojo en dichas expresiones se relaciona con las acciones que realiza el órgano ojo, como mirar, observar o ver. En los ejemplos indicados, el ojo se entiende como un instrumento a través del cual se puede obtener información de su entorno. Se interpreta como ‘vigilar’ en (2a), ‘ver algo con particular cuidado o atención’ en (2b) y lo mismo ocurre en cada equivalente chino (3a-b). En estas expresiones, se podría decir que la palabra ojo se refiere a las acciones que se realizan con él, a través de un proceso metonímico.
Ahora bien, si observamos los verbos que se combinan con la palabra ojo en las expresiones en las que se materializa su quale télico, echar y clavar en el caso del español, vemos que son verbos que pertenecen a la clase de transición de tipo 1 (T1)[7]. Sin embargo, la expresión echar un ojo en (2a) constituye un proceso del tipo 1 (P1), dado que es un evento no delimitado con duración, y la expresión clavar los ojos en alguien / algo, un logro. Esto demuestra que el significado que denota el verbo no es literal, sino figurado. Tal como indica De Miguel (2011: 122), un mismo verbo puede presentar distintas definiciones aspectuales dependiendo de su aparición en diferentes contextos sintácticos; los argumentos y los adjuntos se pueden modificar el tipo de evento por el verbo[8].
En el caso de la expresión echar un ojo, el verbo hereda la información eventiva del quale télico de ojo -mirar, observar- y consecuentemente, ofrece el sentido de ‘vigilar’, que constituye un proceso del tipo P1. El verbo echar, según la definición del DLE, significa ‘hacer que una cosa vaya a parar a alguna parte, dándole impulso’ y en general, exige como complemento directo un objeto físico. Sin embargo, en el caso de echar un ojo, la palabra ojo no se refiere a un objeto físico que se puede echar tal como se hace con una piedra o una silla; por ello, para que la combinación sea posible, el verbo ha coaccionado alguna información contenida en el nombre ojo para rescatar la interpretación. En este caso, la información que se encuentra en el quale télico, aquella relativa a la acción de mirar, hace que la combinación se interprete como ‘la acción de mirar sale del mismo agente e ir al parar al destinatario (el objeto mirado)’ en sentido metafórico; luego, por el mecanismo de co-composición, se obtiene el sentido de ‘vigilar’ (como si un ojo estuviera parado en el objeto mirándolo en todo momento). Nótese que el verbo echar en la expresión echar un ojo, aunque mantiene su significado mínimo como un verbo de transferencia, en el sentido de ‘hacer que la acción realizada llegue a su fin’, se limita a servir de verbo de apoyo dejando el poder predicativo a su complemento. En principio, la palabra ojo se categoriza como una entidad natural, pero por medio de la intervención del mecanismo de coacción, que coacciona al nombre para materializar su quale télico y para interpretarse como un evento, ojo se recategoriza como un nombre eventivo, haciendo que echar pierda su sentido predicativo y por tanto modifique su estructura eventiva.
Por otra parte, su equivalente en chino, que está compuesto por 留 (‘dejar’) y 眼 (‘ojo’), también se interpreta del mismo modo y nadie entendería esta construcción como ‘dejar una parte del cuerpo, en concreto, un ojo, en un lugar’, sino que la palabra 眼 (‘ojo’) se descodifica como ‘vigilancia’, y lleva a comprender la frase entera como ‘vigilar y prevenir que ocurra algo indeseable’. La diferencia que se observa entre (2a) y (3a) reside en el verbo que se usa en cada lengua: echar en español enfoca el lugar del origen, mientras que 留 (‘dejar’) parece enfocar más el destino. No obstante, en la expresión 留个心眼 (lit. dejar-un-corazón-ojo) lo que se deja es una parte inalienable del cuerpo y no se puede dejar en otro lugar sino en el propio cuerpo, que se identifica con el sujeto, por lo cual en chino no es imprescindible la materialización del complemento directo, como se observa en 你留个心眼 (‘tú-dejar-un-corazón-ojo’)[9].
En cuanto a la expresión clavar los ojos en alguien, que se entiende como ‘mirar con particular cuidado o atención a alguien’, el evento denotado por la expresión se define aspectualmente como un logro. Según la primera acepción del DLE, clavar significa ‘introducir un clavo u otra cosa aguda, a fuerza del cuerpo, en cuerpo’ y en general, requiere como complemento directo un objeto físico agudo. Evidentemente, en el caso de clavar los ojos en alguien, los ojos no se refieren a un objeto agudo que se puede clavar en el cuerpo de una persona. Proponemos que en este caso, los ojos han sufrido un proceso metonímico, refiriéndose al resultado de la información contenida en su quale télico, esto es, ‘la mirada’. Por lo tanto, la expresión entera se usa en sentido metafórico, y significa ‘fijar la mirada en alguien, mirar atentamente a alguien’.
Desde el punto de vista semántico, encontramos una expresión parecida en chino, como se ve en (3b): 目不转睛 (lit. ojo-no-mover-ojo). Esta expresión tampoco se entiende de modo literal, dado que los ojos no se pueden fijar en un lugar. Para que la combinación sea interpretable, el verbo 不转 (‘no-mover’) coacciona la información eventiva de ojo, haciendo posible la interpretación de ‘no cambiar de lugar la mirada y por tanto, mirar atentamente a alguien’. No obstante, desde el punto de vista aspectual, (2b) y (3b) son totalmente diferentes. Tal como hemos visto en (2b), clavar los ojos en alguien denota un evento del tipo L1; en cambio, en (3b) el verbo 转 (‘mover’) denota un evento del tipo P1 (un evento con duración y no delimitado). Por esta razón, la expresión 目不转睛 (lit. ojo-no-mover-ojo) permite un adjunto durativo 几个小时 (‘durante varias horas’) mientras que no lo admite en la expresión en español clavar los ojos en alguien.
A continuación, analizamos el caso (2c) y (3c). En realidad, en ambos casos, tanto en español como en chino, se puede obtener una interpretación literal y una figurada. Literalmente, abrir los ojos denota un evento del cambio de estado, en el que los ojos pasan de estar [-cerrados] a [+abiertos]; o bien pasan de estar [+abiertos] a [+más abiertos]; en este caso, los ojos se refieren a una parte del cuerpo, como una entidad natural. La expresión en chino, 睁大眼睛(‘abrir-grande-ojos’), también puede entenderse en su sentido literal: los ojos pasan de estar [+medio abiertos] a [+más abiertos]. Por otra parte, la materialización del quale télico de ojo podría generar otra posibilidad interpretativa. Tal como hemos visto en los ejemplos anteriores, en el quale télico de ojo se codifican las acciones como ver, mirar y observar; cuando el verbo abrir en español y 睁 (‘abrir’) en chino concuerdan con este rasgo de ojo, abrir los ojos y 睁大眼睛 (‘abrir-amplio-ojos’) pueden implicar ver más claramente y consecuentemente, generarando una interpretación figurada: conocer las cosas como son. De esta forma, se puede deducir que la palabra ojo, aparte de relacionarse estrechamente con los eventos de la percepción física, como ver, mirar y observar, información contenida en su quale télico, implica también los eventos de la percepción intelectual, dado que la visión suele considerarse fuente de conocimiento.
3.2. LA MATERIALIZACIÓN DEL QUALE CONSTITUTIVO DEL TÉRMINO OJO: CONTENEDOR
Tanto en español como en chino, la palabra ojo que se usa en (2d-e) y en (3d-e), se entiende como ‘contenedor’. Proponemos que el rasgo [contenedor] proviene de la materialización del quale constitutivo de ojo. Tal como se describe en la información contenida en dicho quale, el ojo se compone por córnea, retina, nervio, iris, etc., como si fuera un contenedor.
El verbo entrar en (2d), adscrito a la clase de los verbos de desplazamiento, requiere un argumento locativo con espacio acotado[10]. En la expresión entrarle a alguien algo por los ojos, el pronombre dativo le carece de la información de ‘espacio acotado’, dado que este argumento se refiere a una persona y no a una entidad locativa. Esto debería provocar en principio un fracaso combinatorio. No obstante, esta combinación no resulta incorrecta sino que está legitimada por la intervención del mecanismo de coacción: la persona se entiende como ‘un espacio acotado por el entorno físico de una persona’. Así, entrar acepta un nombre de [entidad humana] como argumento locativo. En esta expresión, se puede observar otra operación coactiva, que opera sobre la combinación por los ojos. En la NGLE (Nueva Gramática de la Lengua Española) se señala que por introduce complementos de lugar que expresan el trayecto o el curso de un movimiento. A primera vista, la palabra ojo se refiere a un objeto físico como parte del cuerpo, que no es compatible con una preposición que exige un complemento locativo. Sin embargo, la preposición por extrae el rasgo constitutivo ‘parte del cuerpo que contiene un conjunto de células (contenedor)’ de dicho nombre para satisfacer el requisito selectivo [un lugar de dimensión], impuesto por la preposición por a su complemento.
Después de explicar los mecanismos que legitiman la expresión entrarle a alguien por los ojos, veamos ahora cómo se genera la interpretación metafórica de ‘a alguien le gusta algo por su aspecto’. La estructura eventiva de entrar denota un evento del tipo L1, en el que la figura se desplaza del exterior al interior en un punto temporal; así, cuando se dice algo entra a una persona, se puede entender que ese algo penetra en el entorno psíquico de esa persona. Por otro lado, tal como hemos adelantado, el quale télico de ojo está estrechamente relacionado con la visión y lo que se ve primero es el aspecto físico de algo; y si el ojo permite que algo entre por él, implica que el aspecto físico es agradable y como consecuencia, la expresión ofrece una interpretación metafórica tal como mencionamos anteriormente.
En cuanto a su equivalente en chino, 入得双眼 (lit. entrar-poder-par-ojo’), también se usa el mismo verbo de desplazamiento, 入 (‘entrar’) para expresar el significado de ‘penetrar en el estado psíquico de una persona’. Sin embargo, vemos que en esta expresión el verbo 入 (‘entrar’) selecciona directamente la palabra ojo como su argumento locativo. Ya hemos visto que en el quale constitutivo de ojo se codifica la información de [contenedor], que satisface los requisitos impuestos por rù (‘entrar’) a su argumento Destino ([entidad locativa con espacio acotado]), esto hace que la combinación se vuelva aceptable. Igual que la expresión en español, 入得双眼 (lit. entrar-poder-par-ojo) también significa que ‘a alguien le gusta algo por su aspecto’; sin embargo, en la expresión en chino no se observa ningún elemento que se refiere a una entidad humana (nótese que en el caso del español, en la expresión entrarle al alguien por los ojos aparece un dativo le, refiriéndose a la entidad humana que experimenta el estado psíquico). Para rescatar la interpretación, proponemos que el nombre 眼 (‘ojo’), a la vez que se materializa su quale constitutivo, leyéndose como [contenedor], sufre un proceso metonímico a través de la materialización de su quale formal (es una parte del cuerpo), indicando al mismo tiempo el cuerpo o la persona a que pertenece el órgano ojo.
En los casos de (2e) y (3e), el ojo se entiende también como [contenedor] del cual ‘se echa chispas’ en español y ‘surge fuego’ en chino. Ambas expresiones implican un sentido como ‘estar furioso y expresarlo con la mirada’. Lo interesante es que en ambos casos los verbos cambian su estructura eventiva: echar, que pertenece a un evento de T1, denota un evento de L3 en echar chispas por el ojo; y 冒 (‘surgir’), que pertenece a un evento de L1, denota también un evento de L3 en 眼里冒火 (lit. ojo-dentro-surgir-fuego). Como hemos mencionado, el evento denotado por un verbo no tiene por qué ser idéntico al que denota el predicado verbal (De Miguel, 1999); en estos dos casos, proponemos que son los argumentos del verbo los que condicionan el aspecto del predicado.
En el caso de echar chispas por el ojo, el complemento chispas cuenta con el rasgo continuo y no contable que se genera de forma continuada. Esta información condiciona que echar chispas no describe un evento acotado, en el sentido de que el evento está destinado a concluirse en un punto, sino un evento dado en un punto y que se da continuadamente como un proceso (L[L+P]). En cuanto a la expresión 眼里冒火 (lit. ojo-dentro-surgir-fuego), el verbo 冒 (‘surgir’) describe un evento que se da en un punto temporal. No obstante, el rasgo continuo y no contable del nombre 火 (‘fuego’) facilita una lectura de que el fuego se da en un punto temporal y sigue dándose continuadamente (L [L+P]).
Resumiendo, hasta este momento el análisis sugiere que la materialización del quale constitutivo de la palabra ojo hace que se interprete como un [contenedor] y que se combine con verbos que suelen exigir un argumento locativo. Además, hemos visto también que los rasgos subléxicos de los nombres, por ejemplo, el rasgo continuo del nombre ‘chispas’ y 火 (‘fuego’), podrían cambiar el aspecto léxico del predicado.
3.3. LA MATERIALIZACIÓN DEL QUALE FORMAL DEL TÉRMINO OJO: SER HUMANO
Ahora pasaremos a las últimas expresiones de los ejemplos de (2f-g) y (3f-g) en las que el quale formal de la palabra ojo se materializa. En estas expresiones la palabra ojo se interpreta como el ser humano. Esta información es posible a través de su quale formal, que codifica que el ojo es una parte del cuerpo, y por consiguiente, se da una interpretación metonímica.
En la expresión delante de los ojos en español y 众目睽睽 (lit. todo-ojo-ojos abiertos) en chino, el ojo no se refiere a un objeto físico, sino que es una metonimia de “persona”, información que se relaciona con el quale formal de ojo. Por lo tanto, el sentido de delante de los ojos es ‘delante de las personas’ y de 众目睽睽(lit. todo-ojo-ojos abiertos), es ‘ante la presencia de todo el mundo’.
Ocurre lo mismo con las expresiones alegrársele a alguien los ojos y 悦目 (lit. alegrar-ojo). El verbo psicológico alegrar en español y 悦 (‘alegrar’) en chino exige un argumento experimentante, lo cual provocaría en principio un colapso interpretativo cuando se combina con un nombre de objeto físico no animado, como la palabra ojo; sin embargo, la materialización de su quale formal hace que el ojo se refiera a la persona y por lo tanto, la combinación resulta perfectamente interpretable. Pero nótese que, en estos casos, la palabra ojo no solo es una metonimia de “persona”, sino que también lo es de “percepción física o intelectual”, información que se codifica en el quale télico del ojo: los ojos pueden transmitir las imágenes que “ven” (quale télico) al cerebro, haciendo que el cerebro active su capacidad intelectual para experimentar cualquier sentimiento.
3.4. ALGUNOS CASOS PARTICULARES
Por último, presentamos algunos ejemplos en que para denotar un mismo significado figurado, se usan distintas partes del cuerpo en español y en chino. En (5a) y (6a) aparecen expresiones con la palabra ojo en español, cuyos equivalentes en chino, (5b) y (6b), hacen uso de otra parte del cuerpo:
(5)
a. ser alguien el ojo derecho de otra persona
b. 是某人的心腹
lit. ser alguien el corazón y estómago de otra persona
(6)
a. írsele los ojos
b. 心跟人走了
lit. el corazón se fue con alguien
La palabra ojo en (5a) en español hace referencia a una persona de confianza y su traducción al chino sería la expresión de (5b), en la que se usan dos nombres de parte del cuerpo: 心 (‘corazón’) y 腹 (‘estómago’). En el caso del español, proponemos que se materializa el quale télico de ojo: cuando se dice ‘Juan es el ojo derecho de su jefe’, se entiende que Juan ayuda a su jefe a observar y vigilar la situación para que el jefe esté al tanto, acciones que se realizan mediante la parte del cuerpo ojo; así ser el ojo derecho de alguien se interpreta en general como ‘ser una persona de confianza de alguien’. En el caso del chino, la relación de confianza entre dos personas se expresa a través de las partes del cuerpo: 心 (‘corazón’) y 腹 (‘estómago’). Proponemos que en este caso se materializa el quale constitutivo de estos dos nombres: el ‘corazón’ y el ‘estómago’ se entienden como [contenedor], donde se guardan los pensamientos o secretos de una persona. Por eso, cuando se dice en chino ‘Juan es el corazón y el estómago de su jefe’, se entiende que ‘Juan guarda los secretos y pensamientos de su jefe’ y por tanto, ‘es una persona de confianza para su jefe’.
Y como se observa en (6), en español la expresión írsele los ojos significa ‘mirar una persona con deseo a una persona o cosa’, mientras que en chino se usa el nombre 心 (‘corazón’) para expresar el deseo que tiene una persona hacia otra persona o cosa. En cualquier caso, el sentido no literal de ‘ojo’ y de 心 (‘corazón’) está previsto en su estructura de qualia, en concreto, en el quale télico, como ‘ver’ y ‘pensar’[11].
4. CONCLUSIÓN
En este trabajo hemos analizado la palabra ojo en español y la palabra 眼 en chino y algunas expresiones idiomáticas en las que se entienden estas dos palabras de manera metafórica o metonímica. El análisis está inscrito dentro del modelo del Lexicón Generativo (Pustejovsky, 1995), a través del cual hemos podido demostrar que varios significados no literales que aporta la palabra clave ojo están previstos en su estructura interna, en concreto, en su estructura de qualia. En función del contexto, se materializan distintos qualia de dicha palabra y como consecuencia, desencadenan interpretaciones distintas en las combinaciones.
Aunque la lengua china y la lengua española tienen sus propias expresiones figuradas, basadas en la historia, la sociedad y la cultura, el análisis parece confirmar que tanto en español como en chino, las expresiones idiomáticas son composicionales desde el punto de vista semántico y se descodifican del mismo modo que las expresiones literales. Es por esta razón por la cual las unidades fraseológicas de ambas lenguas pueden tener una explicación en términos formales y universales.
Como se ha observado a lo largo del trabajo, no hemos analizado ninguna expresión con la palabra ojo en la que se materialice el quale agentivo, dado que no hemos encontrado ninguna, ni en español ni en chino. El quale agentivo codifica la información de cómo se crea un objeto, y parece que esta información no es relevante para la descripción de la estructura de qualia del nombre ojo. Si esta información no está potencialmente codificada en la estructura interna de la palabra ojo, lógicamente no se materializa ni interviene en la extensión semántica de dicha palabra.
En suma, con este trabajo esperamos haber proporcionado una perspectiva innovadora y prometedora para el estudio de las unidades fraseológicas desde un punto de vista teórico. En nuestra opinión, el análisis podrá tener resultados interesantes para la enseñanza de español como segunda lengua, dado que las expresiones idiomáticas en español y en chino, que se explican muy a menudo acudiendo a los factores culturales o históricos en el aula de ELE, podrían recibir una explicación más coherente.
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Notas