BLOQUE III. DISCURSO
¿De nuevo la interrogación retórica? Enunciadores, informaciones y contextos
¿De nuevo la interrogación retórica? Enunciadores, informaciones y contextos
marcoELE. Revista de Didáctica Español Lengua Extranjera, vol. (1), 24, 2017
MarcoELE

Resumen: Si bien la correcta interpretación pragmática de ciertos enunciados interrogativos impone una lectura retórica de los mismos, la existencia de un contenido expresivo de retoricidad no requiere la presencia forzosa de marcas formales específicas. Situándonos en el marco de la gramática de la enunciación pretendemos dar cuenta del funcionamiento de esa compleja estrategia pragmática. Basaremos nuestras observaciones en el análisis de usos reales de interrogativas retóricas registrados en un marco comunicativo asimétrico como el monólogo humorístico, donde la función de sincronización de compromisos entre enunciador y coenunciador se manifiesta explícitamente sobre un trasfondo de información compartida, ofreciendo así un hábitat idóneo para la aparición de esta interrogativa no genuina.
Palabras clave: interrogación, retórica, enunciación, trasfondo, polifonía.
Abstract: While pragmatically correct understanding of some interrogative sentences demands its rhetorical interpretation, the existence of a rhetoricity expressive content does not forcedly require the presence of specific formal marks. Working within the framework of utterance grammar, we intend to account for the way this complex pragmatic strategy operates. We will base our observations on the analysis of real uses of rhetorical questions in an asymmetric communication framework such as the stand-up comedy, where the purpose of synchronization of commitments between speaker and receiver is made manifest against over a background of shared information, thus providing an ideal habitat for this biased question.
Keywords: question, rhetorical, utterance, background, polyphony.
BIODATA
Ignacio Arroyo Hernándezes Profesor Investigador de Lengua Española en la Universidad Ca’ Foscari di Venezia (Italia). Ha impartido docencia en la Universidad Federico II de Nápoles, en la Universidad de Cádiz y en la Universidad de Oviedo. Sus principales áreas de investigación son la didáctica del español como lengua extranjera y la contrastividad español-italiano. Pertence al grupo de investigación A.I.Gr.E (Asociación Internacional de Gramática de la Enunciación).
INTRODUCCIÓN
Las interrogativas retóricas constituyen un tipo de preguntas no genuinas que contienen su propia respuesta o sugieren de forma velada la inclinación de quien las formula hacia una respuesta particular (RAE 2010: 809). La respuesta resulta relevante más para el oyente que para el hablante, por cuanto este ya la conoce y pretende llamar la atención de su interlocutor hacia un pensamiento vehiculado por la interrogativa, que equivaldría en muchos casos a una aserción de polaridad negativa respecto al contenido proposicional de la misma. El pensamiento se encuentra ya en el conocimiento base o en el estado informativo del hablante, y la interrogación retórica hace manifiesto este hecho al interlocutor, que a su vez conoce la respuesta porque se sitúa en una parcela de conocimiento compartido (Escandell, 1984: 19). Para Rohde (2006: 135), son tres las condiciones de ‘felicidad’ que deben establecerse entre el conjunto de respuestas poseído por el hablante y el set de respuestas poseído por el destinatario: i) la presencia de una respuesta obvia, ii) la no informatividad de la respuesta y iii) la similaridad suficiente entre las respuestas del hablante y del destinatario[1]. La tarea de determinar si una interrogativa retórica funciona como tal se basaría en “the state of discourse participants’ commitment sets in the Common Ground”.
La idea de un trasfondo informativo común, que funciona como presupuesto, es asimismo el fundamento sobre el que se desarrolla el monólogo humorístico de El club de la Comedia, un género fundamentalmente narrativo, constituido por textos orales no espontáneos para ser dichos como si no estuvieran escritos (Ruiz Gurillo, 2012: 59), en el que el monologuista pone en marcha las técnicas retóricas clásicas, y que se presenta como un hábitat idóneo para la aparición recurrente de las interrogativas retóricas. Como veremos, a la convergencia en cuanto al papel del trasfondo informativo compartido se superpone una convergencia en cuanto a la finalidad comunicativa y argumentativa del monólogo y la interrogativa retórica: la ‘sincronización de compromisos’ o conocimientos entre los participantes en el evento comunicativo (Rohde, 2006: 135) y la persuasión. La preeminencia de la gestión de información adquirida y presupuesta por encima de la suministración de información nueva, la pluralidad de voces y el dialogismo implícito en la interrogación retórica y el monólogo humorístico nos situarían intuitivamente, en el marco de la gramática metaoperacional de Henri Adamczweski (cf., entre otros, 1982, 1991, 1992 y 2002), en el vector de fase 2, opuesto al vector de fase 1, que no presupone la información que proporciona. Si en precedentes trabajos se han aplicado estos vectores a operadores gramaticales, aquí se sugiere la posibilidad de que esa oposición en el eje de las informaciones pueda vertebrar o caracterizar la descripción de géneros textuales y de estrategias pragmáticas como la interrogativa retórica. Para sostener esta posibilidad, se extraerán indicios del examen de las marcas formales de orientación que desencadenan las lecturas retóricas, a modo de efectos contextuales.
1. EL MONÓLOGO CÓMICO Y LA INTERROGACIÓN RETÓRICA. TRASFONDO COMPARTIDO Y OBJETIVOS
En el monólogo cómico ‘clásico’, al que podemos adscribir el popular El club de la comedia, se juega a desarmar la ideología y los hábitos dominantes de la vida cotidiana, apostando por que el público disfrute o reorganice los supuestos culturales que se hacen mutuamente manifiestas por el cómico. En palabras de Yus (2004: 334),
[w]hat many monologues in ECC do is to remind the audience that they indeed possess a similar version of the representations made manifest by the comedian, that the comedian’s words unfold (or reinforce) a typically cultural item of their society, which is a good source of humour and also a source of social updating through the audience’s long-term categorisation task.
La meta o el blanco de la burla en el monólogo cómico está constituido por los estereotipos de grupo. Como señala Yus (2004: 319), “the greater part of the monologues deals with everyday social issues such as parenting, adolescence, relationships, and so forth, and the extent to which these are supported or not by the audience”.
Dicho de otra manera, y en términos de la teoría clásica del humor como superioridad del hombre hacia el hombre[2] (esbozada por Platón o Aristóteles entre otros), el cómico hace reír porque permite a su audiencia albergar, en primera persona y de manera falazmente autónoma, ese sentimiento de superioridad generado por la capacidad de detectar el absurdo, la incongruencia, la falacia presente en los asuntos cotidianos. Dentro de la teoría general del humor verbal de Attardo (1994, 2008) ocupa un lugar preferente la oposición de guiones semánticos: en el monólogo cómico se opone un guion que se corresponde con la meta o el blanco de la burla, ciertos estereotipos de grupo, y un guion constituido por la propia visión del autor, quien, en un ejercicio de persuasión, hace partícipe y responsable de la misma al espectador: el cómico no reivindica como propia su agudeza, no se sitúa por encima del público sino a su lado, detectando junto a este el efecto contradictorio causado por la contraposición de guiones. El cómico se comporta como si, sin lugar a dudas, el espectador hubiera accedido por su cuenta a las mismas revelaciones.
Si el objetivo del cómico es hacer reír, su éxito pasa por convencer, persuadir a la audiencia para que mire el mundo a través de su visión cómica. En palabras de Greenbaum (1999: 1) “stand-up comics can only be successful in their craft when they can convince an audience to look at the world through their comic vision”. De acuerdo con esta autora, el monólogo humorístico se apoya en la retórica con el fin de persuadir a la audiencia para que adopte cierta posición ideológica. En este sentido, señala cómo “stand-up comedy is an inherently rhetorical discourse; it strives not only to entertain, but to persuade” (Greenbaum 1999: 1).
Con frecuencia se ha destacado la persuasión como función argumentativa de la interrogación retórica. En efecto, la interrogación retórica puede, de un modo sutil, implementar o recuperar los presupuestos del emisor en el destinatario, haciendo pasar por verdad compartida lo que no es más que una opinión o creencia personal (Escandell, 1984: 20). Asimismo, se señala la interrogación retórica como vehículo de intensificación enunciativa, que acentúa el acuerdo, especialmente en casos de coorientación argumentativa, como en el monólogo cómico (Burguera, 2009: 147). La interrogación retórica funcionaría como refuerzo ilocutivo en relación a la finalidad comunicativa del texto en su globalidad. En el caso del monólogo cómico, hacer reír.
Si en el monólogo, como se ha dicho, el cómico pretende con frecuencia recordar a los espectadores que ellos mismos poseen una versión similar de las representaciones que él hace manifiestas (Yus, 2004), con la interrogación retórica, el enunciador pretende confirmar las creencias compartidas con sus interlocutores acerca del mundo, sincronizando así su compromiso con ciertas creencias (Rohde, 2006: 135). En ambos casos, pues, existe un trasfondo común, compartido, que funciona como presupuesto, articulado en torno a guiones o marcos, y una intencionalidad argumentativa de carácter persuasivo.
Evidentemente, en un monólogo, género textual comunicativamente asimétrico, difícilmente pueden darse preguntas genuinas que soliciten del auditorio una respuesta que resulte relevante para el enunciador. Pero el monólogo cómico constituye a menudo un género narrativo, y muchas interrogativas retóricas del corpus que hemos examinado tienen como destinatarios personajes de los eventos narrados.
2. ESTEREOTIPOS, TOPOI, VOCES. POLIFONÍA Y PRESUPOSICIÓN
Reyes (1994: 142), a propósito de la intención irónica, señala que “para ser reconocida por el interlocutor, debe ser ostensiblemente polifónica”. A nuestro juicio, tal consideración puede extenderse igualmente a la interrogación retórica. Mediante esta operación discursiva, un hablante crea una situación de comunicación ficticia superpuesta a la real en la cual, en cuanto enunciador, pronuncia palabras que corresponderían a otro: a otro que no conociera la respuesta. El cómico hace oír una voz que no es la suya sino la de otro interlocutor que puede ser un personaje de la metanarración, o bien un interlocutor genérico que se identifica con el estereotipo social. En términos de Ducrot (1984), el locutor comunica a través de la enunciación la pregunta, sin que exista una prise en charge por su parte. En todo caso, la eventual aserción de polaridad negativa sí remitiría a le dire, frente a la pregunta literal, que remitiría a le dit. Se verifica una distancia entre el emisor y su propio enunciado, similar a la que Ducrot (1984: 211) señala para la ironía, fenómeno de polifonía lingüística en el que el locutor pone en escena un punto de vista al cual no se asocia.
Si, como señalábamos, en el monólogo cómico se ilumina lo absurdo de ciertas creencias compartidas y ciertos comportamientos convencionales tenidos por normales, podemos decir que en el monólogo se establece un dialogismo implícito: el monólogo se configura como una reacción ante ciertos supuestos, intervenciones implícitas o explícitas, o bien a ciertos guiones precedentes, que podríamos entender en términos de topoi. Una pluralidad de voces, puntos de vista o instancias enunciativas se entrecruzan y dejan rastros de su presencia en el texto. Se establece una argumentación entre la voz presupuesta, que corresponde a cierta voix collective, y la voz del cómico, la cual se sitúa jerárquicamente por encima. Fairclough (1995: 107) indica la presuposición como ejemplo de interdiscursividad de un texto, como lugar de encuentro de diferentes ideologías. Y esta función intertextual de la presuposición reclama que los interlocutores dispongan de un common ground, de un saber común, doxa o haces de topoi del cual forman parte precisamente las presuposiciones.
3. INFORMACIÓN PRESUPUESTA Y ENUNCIACIÓN. VECTOR DE FASE 1 / FASE 2 (ADAMCZEWSKI)
La gramática de la enunciación, desarrollada a partir de los trabajos de Adamczewski (1982 con Delmas, 1991, 1992 con Gabilan, 1996 con Gabilan, 1996,1999, 2002, entre otros), atribuye a la figura del enunciador su necesaria centralidad y responsabilidad en el proyecto enunciativo (Adamczewski y Gabilan, 1992: 11-13; Gagliardelli, 1999: 37). En efecto, son en buena medida las actitudes del enunciador y el tratamiento lingüístico de las informaciones el centro de la atención en los modelos explicativos de esta corriente (Matte Bon, 2013: 1). El double clavier o doble teclado, encarnado principalmente en el concepto de vector de fase I y vector de fase II, uno de los instrumentos de la gramática metaoperacional dotado de mayor capacidad explicativa, se propone “décrire les opérations fondamentales qui entrent en jeu en termes de statut attribué aux données que nous manions dans la construction de nos énoncés” (Matte Bon 2013: 1). Según la hipótesis subyacente, un operador de fase I no presupone la información que proporciona sino que introduce la elección del enunciador en un paradigma abierto, mientras que un operador de fase II, en cambio, presupone esa información: la elección del enunciador se da en un paradigma cerrado (Adamczweski y Gabilan 1992: 16). De esta manera, la fase I, remática, se configura como la etapa de la negociación de los datos, donde se muestra una menor intervención explícita por parte del enunciador (+ information, – énonciateur); la fase II, temática, se configura, por su parte, como la etapa donde la negociación de los datos no está ya en juego porque ha sido adquirida y se trata, por lo tanto, de hacer otra cosa, con mayor intervención explícita por parte del enunciador (- information, + énonciateur). Las dos fases o etapas se oponen igualmente en términos del grado de referencia al mundo extralingüístico: la fase I se sitúa, en palabras de Adamczweski, en el niveau du faire, donde mayor interés presenta lo extralingüístico; la fase II se sitúa en el niveau du dire, en el nivel más metalingüístico o de lo que se dice.
Si retomamos las observaciones arriba presentadas acerca del papel de la presuposición, el trasfondo compartido y los objetivos o finalidades del monólogo cómico y la interrogativa retórica, resulta verosímil a nuestro juicio superponer sobre ellos el doble teclado. Así podríamos concebir el monólogo cómico como género textual que gravita en torno a la fase II, en torno a la cual gravitaría igualmente la interrogativa retórica en cuanto estrategia pragmático-discursiva.

A partir de la idea del doble teclado, Matte Bon (2007 y 2013) ha desarrollado una tabla en la que se disponen en dos columnas diversos fenómenos gramaticales de la lengua española. Partiendo de la asunción de que “l'énonciateur est comme un compositeur ou un chef d'orchestre qui dispose de deux perspectives de codification dont il se sert avec sapience selon les besoins du contexte” (Matte Bon, 2013: 5), se propone la adscripción de los fenómenos gramaticales a una de las dos fases o etapas. Es preciso señalar que este sistema de las dos fases es dinámico:
chaque élément se situe d'un côté ou de l'autre selon la perspective à partir de laquelle on le considère, tout en maintenant toujours ses propriétés fondamentales. À un premier niveau, il s'agit, certes, d'un système d'oppositions binaires. Mais il y a aussi un deuxième niveau, celui où chaque paire minimale en tant que microsystème s'insère dans un macrosystème plus ample. (Matte Bon, 2013: 10)
4. ENUNCIADORES, INFORMACIONES Y EFECTOS CONTEXTUALES EN LAS INTERROGATIVAS RETÓRICAS DEL MONÓLOGO CÓMICO
Si, como hemos venido sugiriendo, las interrogaciones retóricas podrían situarse, en cuanto estrategia pragmática, en la fase o etapa II del vector, resultaría esperable encontrar ciertas marcas o indicios formales de orientación adscribibles a esta misma fase en los enunciados que las contienen[3]. Con esta asunción, hemos rastreado el uso de la interrogativa retórica en un corpus de 50 monólogos cómicos pertenecientes al Club de la Comedia [4]. Nuestro análisis, en consonancia con la hipótesis metaoperacional, toma en consideración el papel del enunciador, el coenunciador, las informaciones y su estatus y los efectos contextuales. Por razones de espacio, nuestro examen carece de pretensiones de exhaustividad y pretende ser solamente una cala. Las marcas o esquemas señalados se seleccionan entre los detectados en razón de su recurrencia en el corpus examinado, aun cuando de cada uno se presente aquí un número mínimo de ejemplos.
Antes de proceder al análisis de las marcas formales, no podemos dejar de señalar que también ciertos elementos suprasegmentales desempeñarían un papel a la hora de proporcionar instrucciones para la correcta comprensión del contenido conceptual de los enunciados, codificando restricciones en las interpretaciones posibles (Escandell, 1998: 169). A día de hoy no parecen existir, sin embargo, estudios que avalen correspondencias estables y sistemáticas entre patrones prosódicos y tipos de actos de habla (Prieto y Rigau, 2011: 22). Por más que se hayan propuesto significados inherentes a particulares contornos entonativos, la interpretación correcta de los enunciados depende en gran medida, en última instancia, de factores contextuales. En el caso concreto que nos ocupa, no registramos estudios que avalen correspondencias entre particulares elementos suprasegmentales y lecturas retóricas de enunciados interrogativos en español, más allá de menciones esporádicas en trabajos generales (véase Estebas-Villaplana y Prieto, 2010). En consecuencia, nuestro interés se concentrará en los contextos discursivos, dejando el análisis de eventuales factores prosódicos para futuras investigaciones.
4.1. TAN, TANTO
En el ámbito de la calificación, los operadores tan / tanto remiten a un dato adquirido, frente a los operadores muy / mucho, colocados en la fase I, que vehiculan información de primera mano. El carácter adquirido se manifiesta en los ejemplos siguientes:
[1] Y qué largos se te hacen, ¿de verdad hace falta conocer tanto a una persona antes de acostarte con ella? (Canco Rodríguez, Nuevas formas de ligar) [GE][5]
[2] Sí, porque vosotras os estaréis preguntando, las chicas, las chicas estaréis pensando, pero a ver, ¿vale la pena tanto, no, convertirse en la mujer de sus sueños? (Marta Torné, La mujer de sus sueños) [MD]
[3] A ver, ¿tanto le costaba ir al partido? ¡Eh! ¿qué le cuesta? (Arturo Valls, El ser padre me ha cambiado la vida) [MD]
En (1) y (2) resulta evidente la referencia a dos topoi más o menos compartidos en la sociedad española contemporánea. El monólogo del que se extrae (1) cuestiona la duración del cortejo tradicional. El cómico juega con la contraposición entre dos ideas: la comúnmente aceptada y tenida por política y moralmente correcta –es preciso conocer bien a alguien antes de mantener relaciones sexuales con él– y la idea que maneja él mismo, y que quiere hacer pasar por compartida con el público –no hace falta intercambiar demasiada información para dar el paso. La interrogativa retórica vehicula la proposición de polaridad opuesta. Nótese la presencia de de verdad, operador que indica que el enunciador vuelve, aquí con intención de poner ciertos datos en entredicho, sobre información ya contextualizada (León Gómez, 2011:17).
El monólogo del que se extrae (2) gravita, desde sus primeras palabras, en torno a la idea de convertirse en la mujer de los sueños de la propia pareja. De nuevo se contrapone el guion que defiende que tal objetivo justifica cualquier esfuerzo y el guion, que la cómica posee y pretende sincronizar con su público, que defiende lo contrario. En (3), la interrogativa retórica juega con la inaceptabilidad de un pretexto basado en una grande e improbable dosis de esfuerzo para justificar la ausencia de un padre en el partido de fútbol de su hijo. La presunta gran magnitud del coste resulta, para el enunciador y sus coenunciadores, adquirida.
4.2. IR A + INFINITIVO
Un enunciador puede emplear la construcción ir a + infinitivo para rechazar una relación sujeto – predicado precedentemente propuesta por el coenunciador, o bien implícita y presupuesta en el contexto de una interacción (Matte Bon, 2007: 6).
[4] yo haría una nueva ley que fije cómo hay que nominar en Gran hermano. Eso es un sin dios del tamaño de un monasterio. Un día nominan en positivo para que se vayan, otro en negativo para que se queden, otro en positivo para que se queden los que se iban a ir y otro en negativo para que vuelva uno de fuera...¿cómo no va a fumar esa gente, Mercedes? (Eva Hache, Leyes) [GE]
[5] Reciben un correo de un desconocido... y quedan con él. Quedan con él... ¡y encima el tío está buenísimo! Pero ¿quién va a creerse eso? ¿Es que en todo Hollywood no hay un guionista que haya visto ‘El diario de Patricia’? (Toni Acosta, Películas de amor) [GE]
En (4), el cómico remite a la polémica, presumiblemente conocida por el público, relativa a la prohibición de fumar dentro de la casa del programa Gran Hermano derivada de la promulgación de la ley anti-tabaco en 2010. El enunciador rechaza la relación esa gente – no fumar, escondiendo bajo la interrogativa no genuina una aserción: esa gente no puede no fumar, dadas las circunstancias descritas en el monólogo. El enunciador justifica el rechazo del predicado por no haber un ‘cómo’ que permita aceptarlo (Matte Bon, 1995: 149). En (5), el rechazo de la relación alguien – creerse eso se fundamenta en la ausencia de un ‘quién’. La relación ha sido propuesta, en el contexto del monólogo, por los guionistas de las películas de televisión, temerarios para el monologuista. Por otra parte, la expresión es que, que “introduce retóricamente una hipótesis considerada ilógica o poco probable, pero digna de consideración” (RAE, 2010: 810), vehicula un valor de modalización de la subordinada sustantiva (Lenarduzzi, 2014: 28, 30) que bien casa con la idea de la fase II como etapa de “mayor intervención explícita por parte del enunciador” (Matte Bon, 1997: 16).
[6] Claro, tú no disfrutas, no gritas, qué va a pensar este señor de mí... (Miki Nadal, Cosas tristes) [GE]
En ocasiones, el enunciador se sirve de ir a + infinitivo para “indicar que se hace cargo de la relación predicativa, que nos encontramos frente a una relación predicativa que no surge espontáneamente, que hay alguien detrás” (Matte Bon, 2007: 15). El ejemplo (6) correspondería a un uso mediante el cual “se trata de señalar que lo que está expresando se basa en la experiencia del enunciador, o en un cálculo suyo” (Matte Bon, 2007: 15). El narrador homodiegético del monólogo justifica la imposibilidad de gritar en una montaña rusa cuando el compañero de asiento es un desconocido. El cálculo, compartido por el público, de que el señor desconocido pensaría ‘obviamente’ (Rohde, 2006) algo negativo acerca del asustado narrador, se apoya en el common ground de la sociedad española. Por otra parte, una pregunta que un enunciador dirige a sí mismo, no puede por menos que ser retórica. El estilo directo, en ausencia de un verbum dicendi, pretende implicar al público, convirtiéndolo en enunciador y coenunciador, junto con el narrador, de la anécdota.
4.3. CONECTOR Y
En la fase o etapa II no interesa tanto presentar las informaciones o negociar sobre ellas como utilizarlas para otras cosas, como, por ejemplo, valorarlas o cuestionarlas (Matte Bon, 1997: 16). La interrogativa retórica en el monólogo cómico, como se ha señalado, se sitúa como mecanismo afín a la fase II en virtud de su uso para cuestionar estereotipos, guiones, topoi o asunciones culturales compartidas. En el ejemplo siguiente, extraído de un monólogo acerca de las ceremonias nupciales, el enunciador rechaza una asunción anterior implícita:
[7] vamos a ver, me estoy casando, es un día especial, estoy pagando aproximadamente 6000 euros por el banquete, ¿y la tarta la tengo que cortar yo? (Eva Hache, Hombres, mujeres y viceversa). [MD]
Como señala Escandell (1996: 166), “los distintos valores que percibimos en la interpretación de la conjunción copulativa no son consecuencia de lo que sabemos de la gramática de nuestra lengua sino de lo que sabemos del mundo”. Es posible atribuir un valor adversativo a y en el ejemplo, pero no es necesario para interpretar en términos retóricos la secuencia: lo que el enunciador desaprueba es la aceptación simultánea de las dos proposiciones vinculadas sintácticamente por la conjunción, y por lo tanto su valor semántico básico de mera conexión. Tal vinculación o pretensión de vinculación, arraigada en los usos sociales, funciona como mención o eco de pensamientos. En este sentido, resultan aplicables a la interrogativa retórica las observaciones de Sperber y Wilson (1986: 292) acerca de la ironía:
La ironía verbal implica la expresión implícita de una actitud, y la relevancia de un enunciado irónico depende invariablemente, por lo menos en parte, de la información que este transmite sobre la actitud del hablante respecto de la opinión de la que se hace eco. […] La actitud expresada por un enunciado irónico es, invariablemente, una actitud de rechazo o de desaprobación. El hablante se desliga de la opinión de la que se hace eco e indica que no la respalda.
El dialogismo implícito entre la voz colectiva que enuncia la relación entre las dos proposiciones y la voz del narrador, que predomina y se impone, resulta evidente. En efecto, los dos puntos de vista evocados no tienen por qué asociarse con dos personas físicas para obtener polifonía (Ducrot, 1984). En el ejemplo siguiente el coenunciador, adoptado como interlocutor ficticio en segunda persona, sería en última instancia el responsable de una página web, quien se expresa en un mensaje:
[8] Luego están esas páginas que entras y, de pronto, te sale un mensaje que dice: “Enhorabuena. Hay quince chicas en tu zona dispuestas a todo”. (...) ¿Y me lo dices ahora, que he vuelto a quedar con Herpes-Sevilla? (Nacho Cancó, Nuevas formas de ligar) [GE]
El cómico no cuestiona el contenido proposicional de la interrogativa, y ni siquiera comunica una aserción de signo opuesto, sino que más bien juzga negativamente la coexistencia de las dos predicaciones, los estados de cosas que describen y lo que implican. Tal coexistencia está realzada por la conjunción copulativa, que explicita una relación implícita entre las proposiciones: sería posible una lectura retórica incluso en ausencia de la conjunción, aunque se abriría la puerta a dificultades interpretativas.
La conjunción copulativa funcionaría en ejemplos como los anteriores, por tanto, como una marca formal adscribible a la fase II, en la medida en la que su cometido es atraer la atención sobre la vinculación entre dos predicaciones previas o presupuestas. Es el refuerzo de la ligadura, mediante su explicitación, lo que hace pertinente o relevante, en el contexto, no tanto el contenido proposicional de los segmentos enlazados, ya conocido de antemano, cuanto el cuestionamiento de su coexistencia en la descripción de un estado de cosas.
4.4. ANTEPOSICIÓN DE PRONOMBRES ÁTONOS
La anteposición del pronombre personal átono en estructuras verbales complejas, observada a través del vector de fases de la información, parece corresponderse con la fase II, quedando la posposición en la fase I (Arroyo Hernández, 2015). En el ejemplo siguiente parece claro que el enunciador no inquiere realmente, reclamando una información nueva a su coenunciador acerca de la aceptación – creencia- o no, por parte de este, de la información propuesta en la interrogativa.
[9] Yo llegué ahí el primer día y lo primero que dice el profesor: “¿Os apetece bacalao?”. Y yo dije irónico: “No, estoy pagando para venir a cocinar, ¿no te jode?”. ¿Pues te puedes creer que sí, y que al final acabamos comiendo bacalao? (Canco Rodríguez, Nuevas formas de ligar) [GE]
La construcción ‘te puedes creer que’ desempeña una función pragmática, consistente en categorizar la información vehiculada en las sustantivas sucesivas como opuesta a lo esperable, a las expectativas. De nuevo, la información interesa en la medida en que con ella pueden hacerse otras cosas, tales como valorarla y subrayar su carácter sorprendente. La posposición del clítico, en ejemplos como el anterior, tendría el efecto de dificultar la lectura retórica pretendida por el enunciador, y de favorecer la interpretación de la interrogativa como una pregunta genuina acerca de la aceptación o rechazo de informaciones sucesivas.
4.5. IMPERFECTOS DE INDICATIVO
El imperfecto de indicativo español posee la propiedad de “présenter le contenu verbal comme quelque chose ‘qui vient d'avant’ du point de vue métalinguistique” (Matte Bon 2012: 8). La precedencia respecto al presente ha de entenderse, pues, en términos metalingüísticos, y no tanto en términos cronológicos. En el esquema del doble teclado de Adamczewski y Matte Bon, por tanto, el imperfecto se coloca en la columna relativa a la fase II, en oposición al presente de indicativo, situado en la columna de fase I. En ejemplos como el siguiente, se observa cómo el imperfecto recupera datos previos, correspondientes a una enunciación atribuible a la experiencia de la monologuista y a la vez a la voz colectiva o las creencias compartidas del público:
[10] Porque antes hacías ademán de pagar y los tíos se ofendían. Ahora haces ademán de pagar... y terminas pagando. Y no te quejes, que encima te sueltan lo de: “¿No queríais igualdad?”. (Belén Rueda, El romanticismo ha muerto) [GE]
La aceptabilidad de una paráfrasis de la interrogativa como esta,
[11] ¿No decíais que queríais igualdad?
nos revela la polifonía de la interrogativa retórica, configurada como intersección de distintas instancias enunciativas. El enunciador al que la cómica atribuye la pregunta no inquiere acerca de una predicación presentada como nueva, acerca de la cual desee negociar. Al contrario, recupera una enunciación previa con la intención de justificar un determinado comportamiento en el momento de la elocución. Un papel central en la polifonía lo desempeña la negación, que examinamos a continuación.
4.6. LA NEGACIÓN
La negación ha sido vista por los polifonistas como un elemento especialmente apto para poner en acto la estructura polifónica de los enunciados (Ducrot, 1984). Si retomamos el ejemplo anterior,
[12] Porque antes hacías ademán de pagar y los tíos se ofendían. Ahora haces ademán de pagar... y terminas pagando. Y no te quejes, que encima te sueltan lo de: “¿No queríais igualdad?”. (Belén Rueda, El romanticismo ha muerto) [GE]
observamos cómo la negación encabeza datos previos, en una construcción interrogativa retórica cercana a las confirmativas: si se confirma la sincronización de compromisos, esto es, que enunciador y coenunciador comparten determinadas representaciones, quedan justificados ciertos comportamientos.
En nuestro corpus resultan frecuentes ciertas construcciones interrogativas, encabezadas por la negación y que contienen una subordinada sustantiva:
[13] [...] si quieres amar la naturaleza, ámala. Por mí como si te acuestas con ella, pero no obligues a tu mujer a levantarse a las cinco de la mañana para ir de excursión, hombre. ¿No ves que no le va a dar tiempo? ¿Por qué os obcecáis? (Pepe Viyuela, Daños colaterales de vivir en pareja) [GE]
[14] ¿no os dais cuenta, que algunos vais marcando unas lorzas que parece que os habéis dejado el plumas debajo? (Eva Hache, Os vais a hacer daño) [MD]
La negación en las interrogativas totales
se ha venido relacionando con la expresión de la actitud del hablante frente al contenido transmitido. [...] esa actitud manifiesta el desacuerdo del emisor ante hechos o situaciones que parecen contradecir sus expectativas (Escandell, 1999: 3956).
En (13), la expectativa del enunciador sería que su coenunciador ficticio, el marido medio, percibiera la evidente imposibilidad de la mujer para realizar determinadas tareas en un plazo de tiempo. En (14), la cómica está cuestionando la conveniencia de que los hombres de una cierta edad continúen jugando al fútbol, por razones no solo de salud sino también de estética; en cuanto enunciadora, su expectativa sería que los hombres se hicieran cargo de la obvia presencia de unos kilos de más: unas lorzas o pliegues adiposos que recordarían a los abrigos rellenos de abundantes plumas. Tanto en (13) como en (14), la realidad parece contradecir la expectativa del enunciador. El estado de cosas evidente se representa en la subordinada sustantiva, mientras que los verbos que preceden la subordinada operan una modalización, entendiendo por modalidad, con Downing y Locke (2002: 381), “the category by which speakers express attitudes towards the event contained in the proposition”, y aceptando que la actitud “may be that of assessing the probability that the proposition is true in terms of modal certainty, probability or possibility”. Los verbos o locuciones verbales que preceden la subordinada se encuentran a caballo entre la modalidad epistémica y la evidencialidad. Por un lado, el enunciador expresa un grado de certeza acerca del contenido proposicional de la subordinada; al mismo tiempo, tales verbos o locuciones verbales de percepción o cognición en sentido amplio aluden a la fuente del conocimiento y al tipo de evidencia. En consonancia con la función pragmática de la interrogativa retórica, a saber, hacer que una opinión personal pueda pasar como verdad compartida (Escandell, 1984: 20), el enunciador sitúa el contenido proposicional de la subordinada en el ámbito de los estados de cosas directamente percibibles o cognoscibles, y por tanto fuera del ámbito de la discusión o negociación; no cuestionables. El enunciador invita, pues, a su coenunciador a hacerse cargo de unos datos más o menos evidentes. Como señala Wachtmeister Bermúdez,
la evidencialidad no es simplemente una referencia a la fuente de información de un enunciado sino que es un fenómeno deíctico que refiere a un hablante o conceptualizador y a su compleja relación con la información y sus fuentes. Dicho de otra manera, la evidencialidad es una perspectivización, esto es, un aspecto de la expresión del punto de vista del hablante. (Wachtmeister Bermúdez 2005: 30-31)
El fuerte carácter presuposicional intrínseco a toda negación (Matte Bon, 2012: 11), que coloca las oraciones negativas en la columna de fase II en relación a las afirmativas, situadas en fase I, combinado con elementos como formas del imperfecto o construcciones de carácter evidencial o epistémico, da lugar, de manera inequívoca, a lecturas retóricas para numerosas interrogativas presentes en el corpus.
4.7. PRONOMBRES PERSONALES DE SUJETO
La presencia de pronombres personales de sujeto parece inducir en ocasiones la lectura retórica de ciertos enunciados:
[15] El otro día fui al súper y había zumos de cosas que no sabía ni que existían, como el de frutas del bosque. ¿En qué bosque has visto tú frutas? (Eva Hache, La ciencia) [MD]
La aserción de polaridad negativa correspondiente a este ejemplo vendría a ser formulable en estos términos:
[16] Tú no has visto frutas en ningún bosque
Como en los casos anteriores, se rastrea la presencia de una voz anterior, aun cuando no se manifieste explícitamente. El cómico encuentra bajo la denominación ‘frutas del bosque’ la asunción de que, en efecto, en el bosque se encuentran frutas, lo cual habría de ser constatable por quienquiera que por el bosque transitara. La interrogativa retórica sincroniza con el público la asunción contraria, pretendidamente compartida: que nadie ha visto tal elemento en tal lugar. El pronombre personal de sujeto funciona aquí de manera equivalente al operador DO del inglés, que surge cada vez que la relación de predicación se pone en evidencia, se niega o se cuestiona (Adamczewski y Delmas, 1982: 90-107)[6]:
[17] A- You should have rung up!
B- I did ring up. There was no reply (Adamczewski y Delmas, 1982: 91)
El enunciador B, mediante el operador DO, toma conciencia y corrobora la relación predicativa entre el sujeto I y el predicado ring up, que había sido puesta en entredicho, si no completamente negada, por el enunciador A.
De manera similar, el enunciador del ejemplo (15) retoma una relación predicativa no explicitamente formulada, sino inferida a partir de la denominación “frutas del bosque”,
[18] Dado que en el bosque hay frutas, y seguramente has estado en el bosque, tú has visto frutas en algún bosque
En definitiva, y como en los casos anteriores, el coenunciador es incitado a efectuar una lectura retórica por la presencia de elementos que remiten a datos previos, a enunciaciones precedentes, a informaciones presupuestas, a un dialogismo de voces que se entrecruzan.
5. CONCLUSIONES
El llamado 'vector de fases' se ha venido empleando para explicar el funcionamiento de ciertos operadores y elementos gramaticales. En este estudio hemos intentado extender el análisis a un mecanismo pragmático como la interrogativa retórica y, ascendiendo aún más desde el nivel gramatical al nivel textual, un género textual. La asunción de fondo es que resulta verosímil que esos dos modos de tratar la información en los elementos gramaticales sean en realidad modos de procesar la información en un nivel más general de la cognición humana que se manifiestan en distinta medida en cada género textual, entendido este como una clase de eventos comunicativos que comparten un conjunto de propósitos comunicativos (Swales, 1990: 58). Dado que es el propósito comunicativo el que mantiene el alcance de un género “narrowly focused on comparable rhetorical action” (Swales 1990: 58), podríamos afirmar que el propósito comunicativo del monólogo cómico se relaciona con la acción retórica fundamental de la interrogativa retórica: la sincronización de compromisos o datos presupuestos previos entre el enunciador y su coenunciador.
Referencias
Adamczewski, H. (1991), Le Français déchiffré, clé du langage et des langues. Paris : Armand Colin.
Adamczewski, H. (1996), Genèse et développement d'une théorie linguistique, suivi de Les dix composantes de la grammaire métaopérationnelle de l'anglais. Perros-Guirec : La Tilv Éd.
Adamczewski, H. (1999), Clefs pour Babel, ou La passion des langues. Saint-Leu d'Esserent : EMA.
Adamczewski, H. (2002), The secret architecture of English grammar. Précy-sur-Oise : EMA.
Adamczewski, H. & Delmas, C. (1982), Grammaire linguistique de l'anglais. Paris: Armand Colin
Adamczewski, H. & Gabilan, J.P. (1992), Les Clés de la grammaire anglaise. Paris: Armand Colin.
Adamczewski, H. & Gabilan, J.P. (1996), Déchiffrer la grammaire anglaise. Paris: Didier.
Arroyo Hernández, I. (2015), “Posición de los pronombres átonos en estructuras verbales complejas: enunciador, interacción y efectos contextuales”, en Carpi, E., & Solís García, I., (eds.), Análisis y comparación de las lenguas desde la perspectiva de la enunciación. Pisa: Pisa University Press, 101-120.
Attardo, S. (2008), “A Primer for The Linguistics of Humor”, en Raskin, Victor (ed.), A Primer for Humor Research. Berlin: Mouton de Gruyter, 101-155.
Attardo, S. (1994), Linguistic Theories of Humor. Berlin: Mouton de Gruyter.
Burguera Serra, J. G. (2009), “La interrogación retórica a la luz de la gramática del texto”, Estudios de lingüística, 23: 31-50.
Downing, A. & Locke, P. (2002), A University Course in English Grammar. London: Routledge.
Ducrot, O. (1984), Le dire et le dit. Paris : Minuit.
Escandell Vidal, M.V. (1984), “La interrogación retórica”, Dicenda: Cuadernos de filología hispánica, 3: 9-38.
Escandell Vidal, M.V. (1996), Introducción a la pragmática. Madrid: Ariel.
Escandell Vidal, M.V. (1998), “Intonational and Procedural Encoding: the Case of Spanish Interrogatives”, en Rouchota, Villy & Jucker, Andreas H. (eds.), Current Issues in Relevance Theory. Amsterdam: John Benjamins, 169-203.
Escandell Vidal, M. V. (1999), “Los enunciados interrogativos. Aspectos semánticas y pragmáticos”, en Bosque, I. & Demonte, V. (eds.), Gramática descriptiva de la lengua española. Madrid: Espasa Calpe, 3929-3992.
Estebas-Vilaplana, Eva & Prieto, P., “Castilian Spanish Intonation”, en Prieto, P. & Roseano, Paolo (eds.), Transcription of Intonation of the Spanish Language. München: Lincom Europa, 17-48.
Fairclough, N. (1995), Media Discourse. London: Edward Arnold.
Gagliardelli, G. (1999), Elementi di Grammatica Enunciativa della Lingua Inglese. Bologna: CLUEB.
GloboMedia / Sogecable (2011), El Club de la Comedia presenta: Qué mal repartido está el mundo (y el universo, ni te cuento). Madrid: Aguilar.
Greenbaum, A. (1999), “Stand-up comedy as rhetorical argument: An investigation of comic culture”, Humor - International Journal of Humor Research, 12, Issue 1: 33- 46.
Lenarduzzi, R.J. (2014), “Las subordinadas sustantivas desde el punto de vista de la enunciación”, en Sainz, E. (ed.), De la estructura de la frase al tejido del discurso. Estudios contrastivos español / italiano. Bern: Peter Lang, 21-38.
León Gómez, M. (2015), “En realidad y de verdad en la lengua española: un estudio desde la perspectiva de E/LE”, en Carpi, E., & Solís García, I., (eds.), Análisis y comparación de las lenguas desde la perspectiva de la enunciación. Pisa: Pisa University Press, 199-224.
Matte Bon, F. (1995), Gramática Comunicativa del español. De la lengua a la idea. Madrid: Edelsa.
Matte Bon, F. (1997), Criterios para el análisis de la lengua desde la perspectiva de la comunicación, Material del curso Llengua espanyola III, Universitat Oberta de Catalunya Barcelona, 1997, edición revisada y corregida por el autor para Antologías didácticas CVC, http://cvc.cervantes.es/ensenanza/biblioteca_ele/antologia_didactica/descripcion_comunicativa/matte01.htm#npasn
Matte Bon, F. (2007), “Las maneras de hablar del futuro en español. Del sistema codificado a las interpretaciones contextuales”, en marcoELE: Revista de didáctica ELE, 5, julio-diciembre http://marcoele.com/las-maneras-de-hablar-del-futuro-en-espanol-del-sistema-codificado-a-las-interpretaciones-contextuales
Matte Bon, F. (2008), “Recherches en grammaire méta-opérationnelle sur l’espagnol : applications et développements”, en Actes du Colloque Crelingua 16 juin 2007. Creil : EMA, 70-90
Matte Bon, F. (2013), “Les opérations métalinguistiques fondamentales qui permettent aux langues de fonctionner : le double clavier et le principe de cyclicité en espagnol”, en Actes du Colloque Crelingua 9 juin 2012. Creil : EMA, 58-88.
Prieto, P., & Rigau, G. (2011), “Prosody and pragmatics”, en Payrató, Lluís & Cots, Josep Maria (eds.), The Pragmatics of Catalan. Berlin: Walter de Gruyter, 17-48
Real Academia Española y Asociación de Academias de la Lengua Española (2010), Nueva Gramática de la Lengua Española. Manual. Madrid: Espasa
Reyes, G. (1994), La pragmatica lingüistica. Barcelona: Montesinos
Rohde, H. (2006), “Rhetorical Questions as Redundant Interrogatives”, San Diego Linguistics Papers, Issue 2, 134-168
Ruiz Gurillo, L. (2012), La lingüística del humor en español. Madrid: Arco Libros
Solís García, I. (2013), “Instrucciones procedimentales de los marcadores evidenciales en efecto y efectivamente”, Pragmalingüística, Vol. 20, 239-254
Sperber, D. & Wilson, D. (1986), Relevance.Communication and Cognition. Oxford: Blackwell [citado por la traducción española de Leonetti, E. (1994), La relevancia. Madrid: Visor.]
Swales, J. (1990), Genre analysis: English in academic and research settings. Cambdrige: Cambridge University Press
Yus, F. (2004), “Pragmatics of humorous strategies in El Club de la Comedia”, en Márquez-Reiter, Rosina & M.E. Placencia (eds.), Current Trends in the Pragmatics of Spanish. Amsterdam: John Benjamins, 320-344
Wachtmeister Bermúdez, F. (2005), Evidencialidad: la codificación lingüística del punto de vista, Tesis doctoral inédita. Stockholms Universitet
Notas