ENTREVISTAS

Entrevista a Richard Bueno, Director del Instituto Cervantes de Nueva York

Lourdes Díaz Rodríguez
Universidad Pompeu Fabra , España

Entrevista a Richard Bueno, Director del Instituto Cervantes de Nueva York

marcoELE. Revista de Didáctica Español Lengua Extranjera, núm. 29, 2019

MarcoELE

Recepción: 14 Junio 2019

Aprobación: 30 Septiembre 2019

Palabras clave: Instituto Cervantes, certificación, exámenes, currículum

Keywords: Cervantes Institute, certificates, exams, curricula

BIODATA

Richard Bueno Hudson es licenciado en Filología Anglogermánica y Francesa por la Universidad de Oviedo, Doctor en Filología (Lengua española) por la Universidad de Salamanca y ha realizado estudios de posgrado en las universidades de Oviedo (España) y Aston (Birmingham, Gran Bretaña).

Funcionario de educación del Ministerio de Educación y formación profesional, es Director del Instituto Cervantes de Nueva York desde septiembre de 2019. Previamente ha sido Director Académico del Instituto Cervantes (2015-2019), Subdirector Académico del Instituto Cervantes (2012-2015) y ha trabajado en los Institutos Cervantes de Mánchester (2008-2012), Nueva York (2004-2008) y Chicago (2001-2004). Cuenta con amplia experiencia en la enseñanza de idiomas, formación y coordinación de equipos docentes, al igual que en la gestión de proyectos de ámbito internacional de certificación y educación digital, entre ellos la dirección del proyecto SIELE. Ha sido Secretario Ejecutivo de la Asociación SICELE (2015-2019), puesto desde el que coordinó el trabajo de las más reputadas universidades del ámbito iberoamericano y que implica la estandarización de indicadores de calidad en certificación. Ostenta la vicepresidencia del Comité Ejecutivo de ALTE (2017-2019), la Asociación de entidades Certificadoras de Europa, entidad de donde emanan las principales directrices en materia de evaluación certificativa en Europa, de la que es patrono. Ha sido, asimismo, Secretario General Permanente de los Congresos internacionales de la lengua española y secretario general de los CILE (Puerto Rico, 2016, y Córdoba, 2019). Sus áreas de investigación y especialización se centran en la adquisición y la didáctica de las segundas lenguas y lenguas extranjeras, en la certificación de las lenguas extranjeras, en la fonética y en las variedades de la lengua.

Usted, como Director académico del Instituto Cervantes del siglo XXI, un instituto que ha acrecentado sus funciones enormemente en los últimos diez años (especialmente las relacionadas con formación, certificación, internacionalización), respondiendo a la demanda de globalización, ¿qué aspectos destacaría como más relevantes de la gestión de los últimos años? ¿Qué cree que es más desconocido para el público general, para hispanistas de los ámbitos de la lingüística, la literatura, la lingüística aplicada, etc.?

A la hora de analizar retrospectivamente la actividad del Instituto Cervantes en los últimos años, no es posible dejar de sentir un cierto grado de respeto y vértigo por un lado, y de satisfacción por otro. Sí que resulta interesante volver la vista atrás y analizar el incremento exponencial que ha experimentado la actividad del Instituto Cervantes en estos últimos años, especialmente la de su Dirección Académica. Evidentemente, nuestra actividad tiene dos focos de acción claramente visibles y delimitados, uno nacional y otro internacional, por lo que globalización e internacionalización inciden de lleno en nuestro día a día, lo cual implica que debemos no solo mantener permanentemente actualizadas nuestras líneas de acción, sino incluso adelantarnos a las expectativas que las demás instituciones se crean sobre nosotros.

Creo que, dentro de nuestras posibilidades, hemos sabido aguantar el envite que han traído consigo las demandas del siglo XXI. Nuestra polilocalización y nuestro modus operandi internacional ya nos habían dotado del suficiente rodaje para asumir proyectos en línea, internacionales y con participación simultánea desde diferentes enclaves, dirigidos a diferentes públicos, integrados en diferentes entornos educativos, y, por trivial que pueda parecer, desarrollándose en diferentes husos horarios. Ya formaba parte de nuestro ADN, por tanto, el diseño y desarrollo de acciones académicas, ya fueran proyectos, productos o servicios, de calidad y de utilidad para diferentes zonas geográficas del mundo. La constante adaptación, actualización y renovación de nuestros productos y servicios de evaluación certificativa conllevaban, a instancias de las entidades acreditadoras internacionales el cumplimiento de unos estándares de calidad y de unas buenas prácticas que suponían una actualización constante de nuestros profesores o examinadores desplegados por todo el mundo. Hemos de recordar que el DELE cuenta con unos 1200 centros examinadores en todo el mundo y cualquier cambio, adaptación o modificación de alguno de los exámenes va seguido de formación específica y nuevos materiales para asegurar la fiabilidad, la validez y el correcto desarrollo del proceso de certificación en todas sus fases.

Ahora bien, una de las grandes labores que tuvimos que acometer en este proceso de adaptación, que siempre conlleva un compromiso ingente de autoformación, fue aventurarse en el mundo de la digitalización de nuestros productos y asumir labores de creatividad digital, tecnológica y metodológica. La incursión en el mundo de los MOOCs, y de los NOOCs, proyectos internacionales de creación de cursos en línea, adaptados a dispositivos móviles, supuso mucho más que saber que la tecnología Flash dejaba paso a la HTML5, con los cambios tecnológicos y metodológicos que eso conllevaba, sirvió, en mi opinión, de reto interno, pero también de impulso motivador para nuestros equipos. Este terreno sin explorar hasta entonces ha servido de acicate para seguir formándose, investigando, creando y asumiendo nuevos retos fundamentales para poder participar en todos los proyectos internacionales en los que estamos involucrados. El Instituto Cervantes amplía, con estas iniciativas, su público dirigiéndose al público “nativo digital” buscando un espacio en el siglo XXI... No debemos olvidarnos de que la misión institucional del Instituto Cervantes es la difusión y la promoción de la lengua y la cultura en español y esto abarca un sinfín de áreas de acción que debemos saber asumir no solo con calidad sino con orgullo y con profesionalidad.

La Dirección Académica ha creado en estos últimos años, a una velocidad de vértigo y en múltiples formatos diferentes, un sinfín de productos y servicios que han requerido una reorganización interna y una gran adaptación en la manera de trabajar. Hemos de tener en cuenta que hasta 2013 no se atisbaba la luz al final del túnel de esa época de zozobra pecuniaria que hostigaba a todo el mundo y que traía consigo esa dificultad añadida para con las instituciones a embarcarse en proyectos que supusieran compromisos. Son especialmente relevantes los grandes proyectos que se han asumido de carácter no solo internacional, sino interinstitucional. SIELE y SICELE, por ejemplo, son el reflejo de una adaptación que el Instituto Cervantes ha asumido para poder llevar a cabo unas dinámicas de trabajo totalmente innovadoras y que no son fácilmente observables en las instituciones de otras “grandes lenguas”. La visión panhispánica y el proceso de Iberoamericanización que ha seguido a rajatabla el Instituto Cervantes ha supuesto una manera de trabajar con los demás países del mundo iberoamericano muy enriquecedora y que ha supuesto asimismo sentar las bases del trabajo colectivo, en pie de igualdad, sin ningún tipo de protagonismo, por el bien de la lengua que nos une a todos: el español. La aportación que las diferentes instituciones académicas de cada país hispanohablante podía realizar, mayor o menor, sumaba al bien compartido común, la lengua española, y servía para que se viera la unidad lingüística junto con la rica variedad que la caracteriza. Pero más importante aún, a mi entender, es la creación de una dinámica en la que todas las instituciones de los diferentes países han contribuido a que su variante lingüística y sus aportaciones hayan sido aceptadas, asumidas y apreciadas en igualdad de términos. Esa aceptación transversal y transnacional de los estándares de calidad en materia de certificación lingüística, creados en los diferentes grupos de trabajo de SICELE, por ejemplo, o ese glosario de términos SICELE, son pequeñas muestras del avance en este sentido y es algo que se ha logrado con tesón y trabajo colectivo desde los comienzos del SICELE hasta la creación de la Asociación SICELE en octubre de 2017.

El siglo XXI implica también tener al usuario o cliente como eje de la actividad, es decir, como punto central, en el sentido de saber qué necesita, para anticiparse a sus necesidades y conectar con él. Por eso, una de las cosas que también hemos impulsado es la creación del Centro de Atención al Usuario (CAU), que se materializa en un diálogo constante y fluido con los usuarios en el que pueden preguntarnos sus dudas, hacernos consultas, enviarnos sugerencias, y para nosotros supone una fuente valiosísima de conocimiento para aprender de las consultas que nos realizan, y por tanto mejorar en nuestra labor.

Decir Instituto Cervantes fuera de nuestras fronteras es hablar, entre otras cosas, de una marca de prestigio en la certificación del español. No solo gracias a los DELE (Diplomas de español como lengua extranjera) sino, más recientemente, gracias al SIELE. Estos nuevos Certificados (que pueden evaluar todas las destrezas o bien expedirse separadamente) se imbrican, además en una apuesta coordinada de instituciones que arrancó con el SIELE y que ha sido larga y fructífera, pero son todavía muy poco conocidos en el ámbito del ELE en general. Como sabemos que para usted son especialmente queridos y cercanos, ¿podría explicarnos exactamente qué son y qué espacio vienen a cubrir en el ámbito de la certificación de ELE?

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Sí, supone un grato honor haber podido estar presente en los diferentes estadios de evolución del certificado DELE y en el nacimiento y evolución del SIELE. Todo un honor y una enorme satisfacción. No tanto por el producto final, que también, sino por la riqueza que supone para el mundo del español, el hecho de trabajar en colaboración con prestigiosas instituciones que pueden aportar diferentes visiones, ideas, sistemas de trabajo y de entender la adquisición, aprendizaje, enseñanza y certificación de las segundas lenguas y lenguas extranjeras. A todas ellas les estoy muy agradecido por haberme enseñado tanto, y creo que el resultado redunda en un fin único común a todos, que es el posicionamiento en un lugar de prestigio del español junto con las otras grandes lenguas del mundo.

Como sabes, el sistema de certificación y de acreditación del Instituto Cervantes está, a día de hoy, conformado por el DELE y el SIELE, como herramientas de evaluación certificativa de competencia de la lengua española; el CCSE, la prueba de conocimientos constitucionales y socioculturales de España, requisito para la obtención de la nacionalidad española por residencia y para la concesión de la nacionalidad española para sefardíes originarios de España; en otra línea de acción se ha creado como novedad el DADIC, Diploma de acreditación docente del Instituto Cervantes en el ámbito de la formación de profesores, y en el terreno de la Acreditación el SACIC, Sistema de acreditación de centros del Instituto Cervantes.

En cuanto a certificación lingüística, el Instituto Cervantes cuenta con dos modalidades diferentes, complementarias y perfectamente compatibles: el DELE y el SIELE.

Los DELE (Diplomas de Español como Lengua extranjera) son títulos oficiales acreditativos del grado de competencia y dominio del idioma español, que otorga el Instituto Cervantes en nombre del Ministerio de Educación y Formación Profesional de España, sobre los que el Instituto Cervantes tiene encomendada la dirección académica, administrativa y económica.

Con el fin de garantizar las buenas prácticas y el seguimiento de las directrices internacionales a la hora de asumir labores y competencias en la evaluación certificativa de la lengua, el Instituto Cervantes se esmera en estar al día, formando parte, como miembro y parte de los órganos rectores de asociaciones internacionales especializadas en dicho campo, como son ALTE, la Asociación Europea de Entes Certificadores de la Competencia Lingüística, en la que ostenta la vicepresidencia del Comité Ejecutivo y es patrono de la nueva CIO de ALTE. Asimismo, el Instituto Cervantes tiene un papel relevante en la Asociación SICELE, el Sistema Internacional de Certificación de Español como Lengua Extranjera, en la que ostenta la Secretaría Ejecutiva. Por otra parte, es miembro activo de EAQUALS, la Asociación Europea para la Calidad de Servicios de Idiomas (EAQUALS).

Este hecho requiere del Instituto Cervantes una gran carga de responsabilidad a la hora de encarar y gestionar asuntos de certificación lingüística, por lo que no escatima esfuerzos a la hora de suscribir los estándares internacionales y las buenas prácticas en evaluación y certificación lingüística en los procesos de elaboración y desarrollo de pruebas; en los dispositivos de gestión y administración de las pruebas (incluso en casos de administración de pruebas en condiciones especiales); en la calificación y análisis de resultados, y en la información a los usuarios (incluido el procedimiento de atención de reclamaciones).

Por otro lado, tal y como mencioné antes, está el nuevo SIELE, es decir, el Servicio Internacional de Evaluación de la Lengua Española, que consiste en un servicio de evaluación y certificación del grado de dominio del español a través de medios electrónicos dirigido a estudiantes y profesionales de los cinco continentes.

En este caso, el SIELE, está promovido por el Instituto Cervantes, la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), la Universidad de Salamanca (USAL) y la Universidad de Buenos Aires (UBA), lo que garantiza estándares de calidad y de buenas prácticas en la elaboración de las pruebas, y el uso de distintas variedades lingüísticas del mundo hispánico.

Tal y como indicabas en tu pregunta, en este nuevo servicio de evaluación se ha contado con el respaldo y la colaboración de alrededor de 70 instituciones asociadas en más de veinte países de Iberoamérica con implicación activa en SIELE, que colaboran en la investigación de la enseñanza del español, respaldan la calidad del contenido y aportan información fundamental para el proyecto y para su difusión.

Estos dos exámenes, que como antes he comentado, son complementarios, conviven en perfecta armonía, y atraen a públicos diferentes, por lo que parece que van cumpliendo los objetivos para los que fueron creados. No debemos olvidar que los DELE tienen una antigüedad de más de treinta años, mientras que SIELE tiene tres años de vida y sus trayectorias podrán ir variando con el tiempo o no, a medida que evolucionen las premisas sobre las que fueron diseñados, y que no necesariamente depende de las instituciones titulares sino de factores externos normalmente. Lo que resulta muy novedoso del SIELE es que no solo certifica el grado de competencia en la lengua española a través de cuatro pruebas: Comprensión de lectura, Comprensión auditiva, Expresión e interacción escritas y Expresión e interacción orales; y toma como referencia los niveles establecidos por el Marco Común Europeo de Referencia para las Lenguas (MCER) del Consejo de Europa, sino que es digital, flexible, ágil e internacional.

Digital, ya que se gestiona íntegramente de forma electrónica: la inscripción, la realización de las pruebas, la información de resultados y la obtención del Certificado funcionan vía Internet, esto es no solo novedoso, sino que supone una revolución desde el punto de vista del candidato, de los centros de examen y de la administración general del proceso de certificación.

Flexible, porque el candidato puede elegir entre certificar su competencia global en la lengua española, o bien en las diferentes actividades de la lengua (leer, escribir, comprender, hablar), y porque funciona por un sistema personalizado de citas con los centros de examen SIELE.

Ágil, por la celeridad con la que obtiene sus resultados (en un plazo máximo de tres semanas)

Internacional, porque, coordinado desde México, Argentina y España, incorpora las variantes del gran mapa lingüístico del español. Cada prueba del SIELE combina, obligatoriamente, un mínimo de tres variedades diferentes del español.

Lo que sí que debo dejar claro es que, aunque en todo momento estamos hablando de dos herramientas de certificación cuya validez y fiabilidad ha sido probada y demostrada por las auditorías a las que se han visto sometidos y por los constantes estudios psicométricos realizados, sí que están diseñadas con un público meta diferente. El futuro dirá cómo se acaban asentando los candidatos de ambos exámenes, y cómo se van adaptando los exámenes, pero los parámetros de partida eran diferentes. Se partía de premisas diferentes como pueden ser capacidad tecnológica, el volumen y la frecuencia de las convocatorias, la posibilidad de realizar citas personalizadas, la premura en la recepción de resultados, los mercados estratégicos a los que iban dirigidos, los objetivos de los candidatos, los objetivos de los centros de examen autorizados, etc.

Estas dos ofertas certificativas presentan características que en unos casos son equivalentes y podrían entrar en competencia y otras que son radicalmente opuestas entre sí y podrían, en un primer análisis, complementarse. Esta panoplia de características que conforman cada una de las ofertas de evaluación certificativa puede hacer que una institución se decante por una oferta u otra a la hora de elegir cuál será la que utilice para certificar la competencia lingüística de sus alumnos o la de aquellos a los que admite en programas de intercambio.

La decisión por parte de las instituciones proveedoras de los exámenes no es nunca baladí ni trivial, ya que, en las primeras definiciones del producto o servicio, en la misma definición del constructo, en la elaboración de la arquitectura de las especificaciones iniciales del examen, es donde se definen los mercados a los que el examen accederá en un futuro.

Decisiones sobre los destinatarios del examen, la vigencia del certificado, el precio, el reconocimiento que tenga el examen, la forma de administración, la atención a las variedades del español, el cumplimiento de estándares de calidad, las pruebas de examen, el plazo de comunicación de los resultados, entre otros, conforman el «ADN» del examen, lo que lo posiciona en una categoría que lo hace competitivo para un propósito concreto. Por esa razón las instituciones que buscan ofertas certificativas para sus estudiantes investigan el mercado para poder valorar opciones diferentes que cubran sus expectativas sobre un precio en concreto, una rapidez de resultados específica, una vigencia de sus certificados útil, un respaldo oficial, que se pueda administrar en unas condiciones específicas, en unas fechas concretas y con una logística asequible, que evalúe unos contenidos y unas destrezas concretas, sin menoscabo de la calidad, la validez y la fiabilidad del examen.

En Congresos de ELE (como ASELE) hemos podido asistir a presentaciones sobre las actividades en torno al SICELE, como congresos específicos, reuniones internacionales, participación en los Congresos de la Lengua española. Sabemos que, actualmente, SICELE es ya una Asociación, ¿podría explicarnos cómo funciona y quiénes participan, forman parte de ella? ¿Cuáles son sus objetivos? ¿Quién puede asociarse?

Trataré de dar respuesta a tu pregunta de manera concisa, aunque será difícil por el número de ideas diferentes que contiene y el volumen de trabajo y de instituciones que hay detrás de cada una. En el ámbito de la certificación lingüística, se dispone de distintas referencias internacionales a estándares de calidad que se deben tener en cuenta tanto para la certificación de segundas lenguas en general, desarrollados en Europa y en los Estados Unidos, como para la certificación del español como lengua extranjera en concreto, en el ámbito de los países hispanohablantes.

En el ámbito hispánico, nos encontramos con los estándares de calidad de la Asociación SICELE (Sistema Internacional de Certificación del Español como Lengua Extranjera). En términos generales, todos los sistemas de certificación de segundas lenguas persiguen, entre otros, fines similares, pero en ellos subyace un espíritu compartido: el cumplimiento de los estándares en su grado máximo con el fin de lograr la satisfacción plena de los usuarios mediante la implantación de sistemas de gestión de calidad en las instituciones examinadoras.

Si nos centramos en la Asociación SICELE, en lo que al Instituto Cervantes se refiere íntimamente relacionada con los exámenes DELE y SIELE, esta se define por promover estándares internacionales de calidad en la elaboración y administración de exámenes y certificaciones de competencia lingüística. El SICELE, desde octubre de 2017 Asociación SICELE[1], fundado originalmente en 2007, ha desarrollado su actividad durante los últimos doce años, y tiene entre sus fines el incremento de la importancia de la lengua española en el mundo, para fomentar el interés en su aprendizaje, por parte de estudiantes de todos los países, y satisfacer la necesidad que estos tienen de que su conocimiento sea evaluado mediante servicios de certificación lingüística de calidad.

La Asociación SICELE, que se centra en exclusiva en las certificaciones en lengua española, se podría definir como una iniciativa multilateral de un conjunto de instituciones de educación superior de países de habla hispana y del Instituto Cervantes para la armonización, la transparencia y la coherencia en el reconocimiento mutuo de las certificaciones del dominio de la lengua española. Para ello, la Asociación SICELE cuenta con un sello de calidad propio, el sello SICELE, un distintivo que se concede a los diplomas o certificados que superan con éxito los estándares de calidad SICELE.

La Asociación SICELE ha establecido importantes mecanismos de cooperación y coordinación que permiten armonizar internacionalmente criterios para la certificación del conocimiento del español como lengua extranjera o como segunda lengua. También desarrolla e implanta procedimientos y herramientas de verificación de la calidad de los sistemas de evaluación certificativa, garantizando el reconocimiento transnacional de las certificaciones de competencia lingüística reconocidas por el Sello SICELE. Asimismo se han emprendido diferentes programas de cooperación en materia de formación del profesorado de ELE, proyectos de investigación colaborativa para la transferencia de conocimientos, la aplicación de nuevas tecnologías y para la difusión de la actividad propia del SICELE.

En cuanto a los miembros de la Asociación SICELE, estos deben ser instituciones de enseñanza de grado superior, asociaciones, conferencias, grupos, etc., que reconozcan, apoyen y promuevan los certificados que portan el Sello SICELE y que provengan de países hispanohablantes. Las instituciones que en la actualidad forman parte de la Asociación SICELE se dedican en su mayoría a la enseñanza del español como lengua extranjera, a su evaluación, la formación de profesionales o la investigación en el sector. Se trata en todos los casos de instituciones de reconocido prestigio que disponen de medios personales y materiales adecuados para el desarrollo de las actividades mencionadas. Debemos tener en cuenta que las reuniones periódicas de los diferentes comités que conforman la asociación, o los congresos Internacionales SICELE organizados tienen lugar en países diferentes, los alberga alguna de las Instituciones como anfitriona, y deben, por tanto, contar con personal especializado en la materia.

El trabajo de evaluación de estándares de la Asociación SICELE, por el que un número de entidades están interesándose para someter sus certificados a evaluación, evalúa el proceso de elaboración y desarrollo de cada examen, su dispositivo de gestión y administración de las pruebas, el sistema de calificación y análisis de resultados, así como la información que se transmite a los usuarios. Cuenta con dicinueve subapartados y 55 estándares mínimos que se deben de cumplir en, al menos, un 80% por cada apartado y en general. Los evaluadores deben tener experiencia previa y formación. Los exámenes acreditados reciben el Sello SICELE y una acreditación con vigencia de seis años y, solo en caso de que la entidad cumpla el 100% de estándares, se puede extender a ocho años. El cumplimiento de los estándares en su grado máximo aspira a la satisfacción plena de los usuarios y se prevé mediante la implantación de sistemas de gestión de calidad en las instituciones examinadoras.

Para poder contar con dicho sistema de evaluación de estándares, la asociación ha tenido que ir culminando diferentes hitos desde su creación que han sido indispensables para que pudiera ser operativa. Aunque las bases se sentaron en 2004/2005, y el Convenio Marco Multilateral se firmó en 2010, desde el punto de vista académico, grandes avances se han logrado en la definición del SICELE desde 2012 en las sucesivas Asambleas Generales del SICELE, con la definición, desarrollo y aprobación de:

  1. a) los estándares de calidad SICELE,

    b) del proceso de evaluación y certificación de la calidad SICELE,

    c) de la herramienta de autoevaluación SICELE

    d) del Glosario de términos de evaluación y certificación SICELE,

    e) del Sistema de formación SICELE: módulos de formación para instituciones, para auditores y para formadores, y

    f) de la creación de la Asociación SICELE

Esto es posible gracias a una elaborada organización en órganos de dirección y de gestión de las Asociación SICELE, que consta de una Asamblea, como órgano supremo del gobierno de la Asociación, en el que participan todos los asociados; un Consejo, que se define como el órgano de gestión de la Asociación; una Comisión Académica, integrada por personas de reconocido prestigio en el ámbito de la filología española y de la enseñanza del español como lengua extranjera, y la Secretaría Ejecutiva, que corresponde al Instituto Cervantes, y que ejerce la secretaría de los distintos órganos y los coordina, ejecuta sus acuerdos, ostenta la representación legal de la Asociación, suscribe contratos en su nombre, y ejerce la dirección administrativa y económica de la Asociación.

A día de hoy, cuando se están tramitando solicitudes de ingreso de 12 instituciones nuevas, Asociación SICELE está conformada por instituciones procedentes de todo el mundo hispanohablante: 21 españolas y 13 hispanoamericanas (2 argentinas, 2 chilenas, 4 mexicanas, 1 peruana y 4 colombianas)

El futuro de la Asociación, tal y como se ha dicho en numerosos foros y ocasiones, es enorme, ya que abarca ámbitos que se están empezando a explorar, y que van más allá de la certificación lingüística, tal y como se define en los objetivos principales de la Asociación:

  1. - Incrementar la importancia de la lengua española en el mundo, fomentar el interés en su aprendizaje por parte de estudiantes de todos los países y satisfacer la necesidad que éstos tienen de que su conocimiento sea evaluado mediante servicios de certificación lingüística de calidad.

    - Establecer mecanismos de cooperación y coordinación que permitan armonizar internacionalmente criterios para la certificación del conocimiento del español como lengua extranjera o como segunda lengua.

    - Desarrollar e implantar procedimientos y herramientas de verificación de la calidad de los sistemas de evaluación certificativa.

    - Garantizar el reconocimiento transnacional de las certificaciones de competencia lingüística que porten el Sello SICELE.

    - Desarrollar programas de cooperación en materia de formación del profesorado de ELE.

    - Implantar sistemas de colaboración, especialmente para desarrollar proyectos de investigación, para la transferencia de conocimientos y tecnologías aplicadas y para la difusión de la actividad propia de la Asociación SICELE.

Para cumplir estos objetivos, se trabaja en completa coordinación, en los diferentes comités y en los Congresos Internacionales SICELE que hasta ahora han tenido lugar en Puerto Rico (2012), México (2014), Alcalá de Henares (2016) y Rosario (2018).

Además de la coordinación que hay entre los miembros de SICELE, ¿cómo es sobre la Coordinación con otras certificaciones en el mundo hispanohablante (como la que hay en Argentina, el CELU, Certificado de Español: Lengua y Uso)? ¿Qué impacto internacional está teniendo este abanico de titulaciones respaldadas por instituciones académicas en el mundo laboral, como requisitos, prestigio, etc.?

Considero que la diversidad de herramientas certificativas para medir el nivel de competencia lingüística de los candidatos de español es positiva, siempre y cuando se sigan y tengan en cuenta unas buenas prácticas y se cumplan unos estándares internacionales de calidad que aseguren la validez la fiabilidad, la equidad y la viabilidad de los exámenes. Siempre hemos de valorar esa diversidad en términos de suma hacia un objetivo común, la promoción de la lengua española y su consolidación en el marco internacional de las grandes lenguas, no como una competencia ni como una diversificación. Depende de los órganos decisorios y de las instituciones implicadas saber y poder elegir entre un compendio, una oferta de calidad, y esto debería ser el criterio de elección.

Abundando en lo que he mencionado antes, ante el resto de grandes lenguas debería vérsenos como una unidad, profesional, especializada, que cuenta con una amplia oferta certificativa que valora la excelencia en todas sus variedades. Esa es la filosofía de la Asociación SICELE, y por supuesto está abierta todas las propuestas nuevas que existan. Creo que debemos aprovechar la variedad defendiendo la unidad. Uno de nuestros hitos es transmitir al resto de las grandes lenguas. No se percibe la falta de unidad que vemos en la francofonía ni en el mundo anglosajón en ninguna de sus vertientes. Creo que no podemos permitirnos perder fuelle.

Lo positivo que he podido observar en todos estos años como Secretario Ejecutivo del SICELE, y lo digo con satisfacción porque todo el trabajo de fondo de estos años ha dado su fruto, es que se ha creado una conciencia inexistente hasta ahora de dos cuestiones: en que todos respetamos los estándares de calidad y que los diferentes países que formamos parte de SICELE somos capaces de elaborar pruebas de examen validas, fiables y viables. Se ha creado una dinámica de trabajo colectiva que solo ha sumado en la conciencia general sobre los procedimientos la utilidad y la capacidad de hacer valer lo propio y lo ajeno. Por eso animamos a todos a que formen parte de la Asociación SICELE y beneficiarnos todos de nuestros conocimientos y experiencias.

En cuanto a colaboración institucional, dentro y fuera de nuestras fronteras, ¿qué líneas son prioritarias en la actualidad?

En realidad esto es un trabajo tan precioso y motivador como interminable, ya que los permanentes cambios y avances en este mundo globalizado dificultan la toma de decisiones y de estrategias que no haya que adaptar constantemente. Se ha logrado mucho, eso es cierto, pero queda mucho por hacer. Estamos trabajando con ahínco en transmitir este mensaje a todas las instituciones para fortalecer el bien común que todos compartimos, la lengua española. Estamos realizando grandes esfuerzos en atraer al mayor número posible de universidades o instituciones para que se adhieran al SIELE y al SICELE, ya que, desde ese foro se puede avanzar mucho en la enseñanza, el aprendizaje, la certificación, la investigación, la publicación de cuestiones relacionadas con el español, entre otras. Por esa razón, debemos tratar de avanzar en temas como la acreditación de exámenes para facilitar la emisión de visados, el acceso a universidad, al mundo laboral. Etc.

Otro de los campos en los que hemos avanzado, aunque hay mucho campo en el que trabajar aun, es el de la capacitación de docentes, pieza clave para nuestro Departamento de Formación de Profesores. Esto ha supuesto, a mi entender, un trabajo de introspección valioso, no solo para el IC sino para el sector. El Diploma de Acreditación Docente ha servido para revisar los conceptos de la formación de profesores ya planteados con las Competencias del profesor y ofrece a la comunidad docente pautas revisadas de qué se espera de un docente en sus diferentes fases de madurez.

En otro orden de cosas, hemos trabajado detalladamente en la revisión y redefinición del referencial para la acreditación de centros del Sistema de Acreditación de centros del Instituto cervantes (SACIC), que como sabes, cuenta a día de hoy con 205 centros acreditados. Se trata, no solo de facilitar la labor de evaluación de la calidad de los centros, sino de involucrar cada vez más a los propios centros en el proceso de evaluación y autoevaluación.

En definitiva, todas las áreas de la Dirección Académica del Instituto Cervantes han visto incrementada exponencialmente su actividad, no solo áreas como la de Hispanismo, con sus Tribunas del hispanismo, sus publicaciones anuales, su Portal del hispanismo, sus cursos culturales y de historia de Sefarad, sino como el Departamento de Ordenación y Proyectos Académicos, con el inabarcable trabajo de revisión curricular en todas las áreas del mundo, de generación de informes exhaustivos de la actividad del Instituto y de la adaptación tecnológica de su oferta. Además, en los últimos años hemos querido dotar a la actividad del Instituto de una orientación destinada a las necesidades del cliente, incorporando el Departamento de Promoción Comercial, que ha venido a completar el enfoque que se tenía en el área. Esto ha supuesto una revolución en la forma de actuar internamente, pues significa que la actividad académica se ha puesto al servicio de las necesidades de los usuarios y los productos y servicios se generan en base a las necesidades externas que se detectan desde dentro.

Todos estos proyectos y muchos más forman parte de la labor académica del Instituto Cervantes, y están abiertos a la colaboración con otras instituciones u organizaciones, tal y como se hace ya, Grandes proyectos han salido adelante gracias al trabajo conjunto con CRUE, Ministerios, agrupaciones o asociaciones y esperamos que esto vaya a más. El Instituto Cervantes cuenta hoy en día con 87 centros distribuidos por todo el mundo, y alguno de ello, como es el caso del Observatorio de la lengua española y las culturas hispánicas en los Estados Unidos en la Universidad de Harvard, sirven como oteador del estado del español en el mundo, y eso es algo de lo que se puede beneficiar todo aquel interesado en la situación del español gracias a los informes periódicos que ofrece en la página web, que hacen un análisis claro y exhaustivo, elaborados por especialistas en la materia, y puede servir de guía para futuros proyectos o líneas de actuación.

Sobre otro de los pilares institucionales en la enseñanza / evaluación de ELE, el PCIC: ¿cuál es su opinión sobre un eventual re-ajuste del PCIC (contenidos), por ejemplo; o sobre la posibilidad de aumentar niveles por debajo del A1 y por encima del C2?

El trabajo de ajuste, revisión, redefinición de los contenidos o niveles del Marco, del PCIC y de cualquier otro estándar es, en realidad, algo en construcción constante y permanente. Me imagino que dentro de diez años estaremos revisando, ampliando o incluso cuestionando lo que se haga durante estos años. Es ley de vida. Pensemos en lo que sucede y ha ido sucediendo en la evolución de los métodos de enseñanza de lenguas extranjeras durante los últimos veinte o treinta años. Si nos detenemos a evaluar con lupa los criterios de hace dos tres o incluso cuatro décadas, por supuesto que vamos a discrepar con muchos de los contenidos. Es natural y comprensible. Pero siempre hay que verlo desde un punto de vista constructivo y positivo.

En cuanto a reajuste de contenidos, el IC trabaja actualmente, entre otros muchos proyectos, en el proyecto INVOLEX, fruto de la colaboración con la UNED, con el objetivo de disponer en 2020 de una versión ampliada del inventario léxico de «Nociones específicas» del Plan curricular del Instituto Cervantes (PCIC) que incluya un tratamiento sistemático de los panhispanismos, americanismos y españolismos en los diferentes temas. Gracias a este proyecto el Instituto Cervantes podrá contar con una ampliación y acotación léxica secuenciada por niveles que complete las «Nociones específicas» del PCIC. Una propuesta que incluirá nuevas entradas de interés panhispánico y geolectal, y que acotará las entradas ya existentes en panhispanismos, americanismos y españolismos. La idea es poder ofrecer también en 2020 una herramienta de consulta virtual de geosinónimos del español con especial atención al ámbito aplicado de ELE, con definiciones de las unidades léxicas, ejemplos contextualizados y observaciones como anotaciones de registro, sociolingüísticas, ortográficas o semánticas.

En otro orden de cosas, no está previsto modificar los niveles del currículo. Los centros del Instituto Cervantes establecen la duración de los currículos en función del análisis de cada entorno de enseñanza y las características de los alumnos. Esta flexibilidad permite dar respuesta a las diferentes situaciones que se plantean respecto a la progresión en el aprendizaje de la lengua. En cuanto a niveles altos, el C2 da respuesta suficiente en cuanto a especificaciones curriculares, al tratarse de entornos de aprendizaje en los que el español no es lengua de comunicación o de instrucción. En cuanto a niveles por debajo de A1, en aquellos casos en los que se hace necesario atender necesidades de acceso a un nivel muy básico de lengua, pueden plantearse cursos especiales (diferentes a los cursos del currículo general) centrados en objetivos específicos

¿Cuál es su opinión sobre cómo abordar / incorporar el Companion Volume with New Descriptors (2017) y aspectos como la mediación a la actual formación (de formadores) en ELE?

Una vez que concluya la traducción del Companion Volume, en el que los equipos del Instituto Cervantes llevan trabajando más de un año, y sobre lo que ya hemos conseguido la autorización oficial desde el Consejo de Europa, el Instituto Cervantes tiene previsto acometer distintas acciones para dar a conocer las nuevas escalas de mediación y su impacto en un paradigma claramente centrado en la dimensión plurilingüe y pluricultural. Estas acciones se centrarán sobre todo en el diseño de módulos o cursos de formación, que se incluirán en la oferta formativa anual del Instituto Cervantes, centrados en los diferentes aspectos recogidos en el Companion Volume (actualización de las escalas de 2001, nuevas escalas de mediación, escalas sobre aspectos plurilingües y pluriculturales, etc.). El desarrollo de la actividad comunicativa de la mediación abre nuevas perspectivas en la enseñanza de lenguas y, aparte de las aportaciones del Companion Volume, es interesante facilitar la formación y la reflexión de los docentes, siempre sobre la base de su propia experiencia.

Y, finalmente, ¿qué información podría darnos sobre los progresos del CAES, el Corpus de Aprendices de español, que tan útil puede resultar para preparación de materiales, formación en evaluación basada en competencia real, por L1s y por niveles y tareas, etc.? Yendo más allá, ¿se plantea el IC la posibilidad de que se puedan recuperar textos, y no solo fragmentos, para poder contextualizar la tarea y trabajar tipología textual?

Como bien sabes, la ampliación emprendida del “Corpus de aprendices de ELE” (CAES), desarrollado en colaboración con la Universidad de Santiago de Compostela, tiene como objetivo, por una parte, ofrecer un corpus sólido corpus de al menos un millón de formas a disposición de los investigadores, y por otra, posibilitar la actualización del PCIC a partir del contraste entre los datos empíricos del corpus y los juicios expertos sobre los que se basó la descripción de los “Niveles de Referencia para el Español” del PCIC.

El “Corpus de aprendices de español” (CAES) incluye muestras de producción escrita de alumnos de ELE de distintos niveles de competencia lingüística (de A1 a C1) y, a fecha de hoy, de once lenguas maternas diferentes (árabe, chino mandarín, francés, inglés, portugués, ruso, alemán, griego, italiano, japonés y polaco), que se han ido incorporando en distintas fases de desarrollo del proyecto. En la última fase se han recogido 1069 nuevas pruebas escritas por alumnos de distintos niveles y centros del Instituto Cervantes, que han sido objeto de codificación, lematización y anotación morfosintáctica por parte de la Universidad de Santiago de Compostela para su incorporación al corpus. No está previsto que la herramienta convencional permita a los usuarios acceder a textos completos, pero la Dirección Académica tiene un protocolo que permite a los investigadores acceder a los textos, siempre que cuente con la autorización expresa del IC y se trate de un acceso con fines de investigación.

Los resultados de las diferentes investigaciones llevadas a cabo desde la Dirección Académica del Instituto Cervantes junto con las versiones actualizadas de las escalas del MCER y los descriptores de nuevas áreas como la mediación, publicadas recientemente por el Consejo de Europa en el Companion Volume with New Descriptors, serán cruciales para la actualización del PCIC.

Notas

[1] El Convenio Marco Multilateral SICELE permaneció vigente hasta junio de 2019, fecha en que dejó de estar operativo, siendo la Asociación SICELE, creada en octubre de 2017 la que operará como referente en certificación lingüística en el mundo hispanohablante.
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