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La presencia de las expresiones metafóricas en ocho manuales de ELE de nivel B1
The presence of metaphorical expressions in eight textbooks of Spanish as a foreign language in B1 level
marcoELE. Revista de Didáctica Español Lengua Extranjera, núm. 32, 2021
MarcoELE

ARTÍCULOS

https://marcoele.com/edicion/acceso-abierto/

Recepción: 27 Febrero 2021

Aprobación: 05 Marzo 2021

Resumen: La Teoría de las Inteligencias Múltiples aplicada a la enseñanza de español como lengua extranjera ha tenido una gran repercusión en los últimos años. En la última década, se ha empezado a investigar sobre un nuevo tipo de inteligencia: la inteligencia metafórica, que trata sobre la capacidad para crear metáforas y utilizarlas, ya sea en la L1 o en la L2. No obstante, al ser un descubrimiento bastante reciente, apenas hay estudios en el campo de español como lengua extranjera (ELE), ya que la mayoría de las investigaciones y publicaciones pertenecen al inglés como L1 o L2; por ello, se decidió ver cómo era la situación en el ámbito de ELE. Para averiguar la presencia de las expresiones metafóricas en los manuales de ELE, se analizaron ocho manuales de gran tirada editorial que se utilizan normalmente en Hong Kong para enseñar en un nivel B1 del MCER. Para ello, analizamos cuántas actividades tenían expresiones metafóricas y cómo estaban distribuidas en cada una de las destrezas. Los resultados apuntan a que los manuales ELE cuentan con pocas actividades donde aparezcan estas expresiones, siendo los manuales con una fecha de publicación más reciente los que tienen más expresiones de este tipo.

Palabras clave: inteligencias múltiples, inteligencia metafórica, expresiones metafóricas, ELE, manuales.

Keywords: multiple intelligences, metaphorical intelligence, metaphorical expressions, Spanish as a Foreign Language

1. INTRODUCCIÓN

El concepto de inteligencia es algo que existe en la mente de todas las sociedades desde el comienzo de la historia; de hecho, Carroll (1993: 69) indica que todas las sociedades, tanto occidentalizadas como menos avanzadas, tienen el término de inteligencia o alguna palabra análoga que se refiere a este concepto. No obstante, fue el psicólogo de la Universidad de Harvard Howard Gardner quien revolucionó este campo con su teoría de las inteligencias múltiples, publicada en Frames of Mind en 1983. En este libro, Gardner defiende que cada ser humano tiene múltiples capacidades, aptitudes y emociones independientes entre sí, y que se pueden fabricar y combinar de diferentes maneras que se adaptan a cada individuo y cada cultura. De hecho, el autor piensa que hay evidencias de que existen varias competencias humanas que son en parte autónomas (1983: 9), a las que él llama “inteligencias humanas” o “estructuras de la mente” (“frames of mind” en inglés).

Así, Gardner reconoció ocho inteligencias (Gardner, 2001: 47-142): la inteligencia lingüística, la inteligencia musical, la inteligencia lógico-matemática, la inteligencia espacial, la inteligencia cinestético-corporal, la inteligencia naturalista, la inteligencia intrapersonal y la inteligencia interpersonal. Como se puede observar, Gardner ofrece una dimensión más humanística de la inteligencia y cubre un amplio abanico de disciplinas artísticas, lo que hizo que su teoría se extendiera más en el ámbito de la educación que en el ámbito de la psicología.

No obstante, la lista de inteligencias no está cerrada, ya que se ha empezado a investigar sobre una nueva inteligencia dentro de la inteligencia lingüístico-verbal: la inteligencia metafórica, en la que se profundizará en el siguiente apartado. Esta inteligencia cubriría una de las capacidades de alto nivel cognitivo que se habían dejado de lado en la presentación de las inteligencias múltiples: la capacidad metafórica, que consiste en la capacidad para hacer metáforas, percibir analogías y atravesar varios dominios intelectuales en el proceso de forjar estas conexiones instructivas. A esta inteligencia pertenecen las expresiones metafóricas y la competencia metafórica que, tal y como indican autores como Keckse y Papp (2000: 18) y Boers et al. (2006: 247), es muy importante en una L2, ya que la falta de habilidad para usar el lenguaje figurativo según el contexto es la razón principal por la que los aprendientes de una L2 no llegan a un nivel de fluidez como un nativo.

En lo que se refiere al nivel en el que se deberían de enseñar las expresiones metafóricas, Andreou y Galantomos (2008:72) opinan que este tipo de expresiones son más útiles para los estudiantes de un nivel avanzado, ya que tendrán menos dificultades en comprender el significado literal de una expresión de este tipo, puesto que a los estudiantes principiantes les puede resultar más difícil entenderlas debido a su vocabulario limitado. De la misma manera, Littlemore (2009: 29) subraya que los estudiantes de nivel avanzado rechazan u obvian las metáforas, ya que prefieren usos más literales de las palabras y evitan su sentido metafórico. Según la autora, esto se debe a que los aprendientes han prestado poca atención al uso de las metáforas durante su aprendizaje de la L2, ya que sobresalen menos que las palabras ordinarias. Así, es el profesor el que deberá guiar a los aprendientes de tal manera que entiendan las metáforas en un modo más mecánico. Por ello, Littlemore (2009: 30) propone que las metáforas deberían enseñarse en un nivel intermedio (preferiblemente el B1 del MCERL), donde los principiantes ya cuentan con una base de vocabulario sólida, pero todavía no han adquirido la costumbre de decantarse por los usos más literales de las palabras.

Con todos estos datos en mente, nos hicimos la siguiente pregunta: si, a pesar de la importancia de la inteligencia metafórica a la hora de aprender una lengua extranjera, varios autores (Andreou y Galantomos (2008) y Littlemore (2009)) opinan que los estudiantes de nivel avanzado son reacios a usar expresiones metafóricas en la L2, ¿quizás parte de la razón yazca en los manuales de ELE, ya que no hay suficiente presencia de este tipo de expresiones en ellos y no se enseñan de manera explícita? Por este motivo, este análisis surge de la necesidad de ver en qué medida se presentan estas expresiones en los manuales ELE de mayor tirada editorial, para comprobar si el problema proviene del material utilizado por el profesor o de los propios estudiantes en sí. Con este fin, escogimos los ocho manuales ELE para adultos más utilizados en Hong Kong y acotamos el análisis al nivel B1 al ser el nivel que propone, entre otros autores, Littlemore (2009: 30) para introducir las expresiones metafóricas.

La necesidad de realizar este análisis se justifica en el hecho de que no hay estudios o análisis de materiales que se centren en la presencia de las expresiones metafóricas en este tipo de manuales. Por ello, consideramos que ver con qué frecuencia aparecen las expresiones metafóricas en ocho de los manuales ELE de mayor alcance puede abrir la puerta a futuras investigaciones en el campo de la inteligencia metafórica y las inteligencias múltiples.

2. MARCO TEÓRICO

Ya en la primera edición de Frames of mind, Gardner (1983: 306) explica que su obra no contempla la capacidad metafórica, que se trata de la capacidad para crear metáforas, percibir analogías y atajar a través de varios dominios intelectuales en el proceso de forjar estas conexiones instructivas. El autor justifica esta ausencia en el hecho de que esta familia de capacidades parece no concordar con toda la noción de las inteligencias separadas, ya que la inteligencia metafórica está definida por la capacidad de integrar diversas inteligencias. Además, consideraba la capacidad metafórica un fenómeno universal que está separado de las inteligencias específicas y que forma parte del proceso del desarrollo natural.

No obstante, Gardner abrió la puerta para futuras investigaciones relacionadas con la inteligencia metafórica, ya que se preguntaba si había alguna forma de capacidad metafórica en los adultos (además de las diferentes inteligencias) que algunas personas han desarrollado a niveles más altos de manera que puedan tener relevancia en campos intelectuales particulares; y, en caso de darse, se cuestionaba cuáles eran los orígenes del desarrollo de esta actividad adulta.

2.1. ESTUDIO DE LA METÁFORA A LO LARGO DE LA HISTORIA

Desde la Antigüedad hasta el siglo XIX dos ideas acompañan al concepto de metáfora: la metáfora no enseña nada nuevo y solo sirve como decoración. Se trataba de aislar la metáfora como un mero recurso estilístico, e incluso el racionalismo y el empirismo consideraron que era deseable tener un lenguaje sin metáforas.

Durante el siglo XVIII, a excepción de algún interés por la metáfora por parte de Jean-Jacques Rousseau (1712-1778), los filósofos abandonaron el estudio de la metáfora, cuyo estudio regresó al campo de la filosofía durante el Romanticismo, que consideraba que la metáfora iba de la mano de la imaginación. En el siglo XX, el argumento de la metáfora fue tomando más importancia de la mano de un grupo de psicólogos gestálticos (Osgood y Suci, 1953; Asch, 1955; Brown, Leiter y Hildum, 1957) que realizaron un trabajo sobre las relaciones entre la metáfora, los conceptos y el lenguaje. En aquella época ya se pensaba que la metáfora no era un fenómeno unitario y exclusivamente lingüístico, sino que se manifestaba comúnmente en otros sistemas de representación simbólica, como la música y otras expresiones culturales, lo que hacía pensar que la ciencia metafórica era interdisciplinar y transdisciplinar. Asimismo, algunos autores como Ortega y Gasset (1946), Black (1962), Richards (1965), y Weinrich (1976) ya anticipaban algunos de los principios de la teoría cognitiva de la metáfora. Por ejemplo, Ortega y Gasset (1946: 382) afirmaba que las metáforas están en la raíz del lenguaje y que son un fenómeno cotidiano.

En la segunda mitad del siglo XX, Pollio et al. (1977), publicaron un estudio que mostró a la comunidad científica que la metáfora va más allá de ser una simple decoración, y demostraron que el pensamiento metafórico constituye una habilidad creativa destacada del comportamiento comunicativo humano. Así, calcularon que la mayoría de los hablantes de una lengua produce en el curso de la vida unas tres mil nuevas metáforas y siete mil expresiones idiomáticas a la semana. Otros autores como Reddy (1979: 284) fueron los propulsores de la idea de la teoría contemporánea que defiende que la metáfora es principalmente conceptual, convencional y parte de un sistema ordinario del pensamiento y el lenguaje. Así, Reddy (1979: 285) demostró que el epicentro de la metáfora es el pensamiento y no el lenguaje, que la metáfora es una parte enorme e indispensable de nuestra manera ordinaria y convencional de conceptualizar el mundo y que nuestro comportamiento diario refleja nuestro entendimiento metafórico de la experiencia. De esta manera, se demostró que el lenguaje del día a día es metafórico, y que las definiciones en el léxico y conceptos gramaticales de una lengua también pueden ser metafóricos, lo que dio paso a que se descubriera un gran sistema de metáforas conceptuales, convencionales y del día a día.

Todos estos autores sirvieron como precedentes de la teoría cognitiva de la metáfora, que sale a la luz en 1980 con la publicación de Metaphors We Live By de Lakoff y Johnson. Gracias a esta teoría, la metáfora se considera un recurso cognitivo esencial, ya que impregna la vida cotidiana, el pensamiento y la acción, lo que hace que nuestro sistema conceptual ordinario, según el cual actuamos y pensamos, sea de naturaleza metafórica (Lakoff y Johnson, 1980: 39). De esta manera, la metáfora permite acceder a gran parte del sistema conceptual inherente en una cultura, revelando que este sistema está empernado en la experiencia del mundo. Así, la metáfora se convierte en una estructura omnipresente y necesaria para conceptualizar la percepción del mundo, y sirve para explicar o comprender las experiencias de un ámbito valiéndose de las experiencias de otro ámbito. Estos autores distinguen tres tipos de metáforas conceptuales:

  1. - las metáforas conceptuales: un concepto se entiende y se expresa en términos de otro concepto estructurado y definido; por ejemplo, la discusión es una guerra.

    - las metáforas orientacionales: la mayoría de estas metáforas tienen que ver con la orientación espacial (arriba-abajo, delante-detrás, etc.) y surgen del hecho de que tenemos cuerpos de un tipo determinado y que funcionan como funcionan en nuestro medio físico. Por ejemplo, feliz es arriba se da porque el concepto de feliz está orientado arriba, lo que lleva a expresiones como Eso me levanta el ánimo o Saltar de alegría. Estas metáforas no son arbitrarias y varían de una cultura a otra, ya que se basan en la experiencia física y cultural.

    - las metáforas ontológicas: son correspondencias entre entidades y acontecimientos básicos en el dominio fuente y entidades y acontecimientos en el dominio meta. Por ejemplo, La presión de las responsabilidades o Su religión le dice que no puede comer esa comida.

Igualmente, según la teoría de la lingüística cognitiva, la metáfora se considera un mecanismo cognitivo donde un dominio conceptual se aplica de manera parcial a otro dominio conceptual diferente, mientras que el primer dominio se entiende de manera parcial en términos del otro dominio; es decir, X es Y, de Y se toman los rasgos para proyectar sobre X y entenderlo en esos términos. Asimismo, es necesario hacer la diferencia entre la metáfora lingüística y la metáfora conceptual. La primera son palabras o expresiones lingüísticas que vienen de la lengua o de la terminología del dominio conceptual más concreto. Por ejemplo, las expresiones que tienen que ver con la vida y provienen del dominio del viaje son expresiones lingüísticas metafóricas, mientras que la metáfora conceptual correspondiente que manifiestan es la vida es un viaje (Kövecses, 2002: 4).

Así, la teoría de la metáfora cognitiva sugiere que estos modelos lingüísticos reflejan la existencia de metáforas conceptuales, es decir, existen las correspondencias de dominios cruzados con una estructura conceptual: un área semántica o dominio se representa conceptualmente en términos del otro. De esta manera, las metáforas conceptuales relacionan dos dominios de conocimiento: típicamente, uno es un dominio físico y familiar que está bien alineado, mientras que el otro es un dominio menos alineado, menos familiar y más abstracto, por lo que las entidades tienen que ser deducidas (Littlemore y Low, 2006: 273). Al primer dominio se entiende como dominio fuente .donante, ya que es el origen de la estructura conceptual que importamos; mientras que el dominio al que se aplica se denomina dominio meta o recipiente. Por ejemplo, en la expresión Está que echa humo el dominio de “fuego” se usa para entender el dominio de “el enfado”; es decir, “el enfado” se entiende a través del concepto del fuego, por lo que la metáfora conceptual sería el enfado es fuego. Así, gracias a las metáforas conceptuales, podemos usar términos de un dominio para hablar de otro dominio.

A pesar de que ya se había hablado anteriormente de la importancia de la metáfora, no fue hasta el año 2001 cuando Littlemore (2001), basándose en la Teoría de las Inteligencias Múltiples de Gardner (1983), acuñó una novena inteligencia: la inteligencia metafórica. Este tipo de inteligencia es una habilidad específica y depende de un razonamiento analítico liberal y un pensamiento divergente. El razonamiento analítico se refiere a la habilidad del hablante para entender nuevos fenómenos usando el conocimiento relacionado, mientras que el pensamiento divergente está relacionado con la generación de muchas respuestas aceptables para un problema sujeto a la cantidad, variedad y originalidad de las respuestas (Littlemore, 2001a).

2.2. LAS CARACTERÍSTICAS PRINCIPALES DE LAS METÁFORAS CONCEPTUALES

Diversos autores han presentado en sus obras varias características de las metáforas conceptuales. A continuación, recogemos las principales:

- no arbitrariedad: no son arbitrarias. Según Grady (2000: 337), la principal motivación de que se dé la metáfora conceptual puede residir en la percepción que hacemos de un parecido entre dos dominios. Así, una de las razones por las que numerosas metáforas conceptuales son comunes en muchas lenguas es que la asociación entre los dominios fuente y meta tienen una base experiencial (Gibbs, 2001: 322). Por ejemplo, el dominio de calor se utiliza en el campo del afecto en muchas lenguas (el afecto es calor), por lo que se dice que una persona es “cálida” cuando es cercana y afectuosa, y “fría” cuando no lo es.

- presentación de una estructura jerárquica: no son fenómenos aislados, sino casos específicos de metáforas más generales, de las que heredan su estructura, formando así una jerarquía. Por ejemplo, las actividades de larga duración con un objetivo se conceptualizan como un viaje. De esta manera, se entienden como viajes metafóricos hacia cierto destino deseado como las negociaciones, los matrimonios, la vida, etc.

- proyecciones parciales y prototípicas: las asociaciones entre dos dominios nunca son completas, sino parciales, ya que solamente se aplica información coherente con la estructura general del dominio meta (Grady, 2000: 339). Por su parte, en la Teoría de la Selección de Propiedades, Ibarretxe-Antuñano (1999: 30) sugiere que el dominio fuente puede caracterizarse en propiedades prototípicas, y que solo algunas de estas son las que se proyectan al dominio meta.

- la unidireccionalidad: en la mayoría de las metáforas conceptuales los dominios fuentes y metas no son reversibles, ya que los procesos metafóricos van normalmente de los más concreto a lo más abstracto, pero no al revés (Kövecses, 2002: 7), es decir, solo la estructura del dominio fuente se proyecta sobre el dominio meta. Por ejemplo, en El tiempo es dinero, el tiempo se conceptualiza como dinero, pero no al revés.

- inconscientes y automáticas: el hablante de la L1 usa las metáforas conceptuales de manera automática, sin esfuerzo y sin darse cuenta (Lakoff, 1993: 245).

- puente entre el mundo abstracto y el mundo concreto: la metáfora revela que el pensamiento es imaginativo y esta capacidad imaginativa es la que permite el pensamiento abstracto. Lakoff y Johnson (2012: 28) afirman que los conceptos concretos y los abstractos están interconectados mediante la metáfora, la cual hace concebibles los abstractos a través de los concretos en la comunicación de rutina.

2.3. LA RELACIÓN ENTRE LAS METÁFORAS Y LAS EXPRESIONES IDIOMÁTICAS

Es importante aclarar que no todas las metáforas son expresiones idiomáticas, ni todas las expresiones idiomáticas son metáforas. La categoría de las expresiones idiomáticas incluye metáforas (“tirar la toalla”), metonimias (“dar el brazo a torcer”), dichos (más vale pájaro en mano que ciento volando), pares de palabras (“como el perro y el gato”), etc. Tal y como recogen Kövecses y Szabó (1996: 328), la mayoría de los autores (Gairns y Redman, 1986; Carter y McCartthy, 1988, McArthur, 1992) concuerdan en que las expresiones idiomáticas consisten en dos o más palabras y que el significado general es impredecible de los significados de las palabras constituyentes. Liu (2003: 671) afirma que las expresiones idiomáticas suelen tener estructuras rígidas, significados bastante impredecibles y usos muy extensos, y que son bastante difíciles, pero, al mismo tiempo, un aspecto muy importante en la enseñanza de la L2. Cooper (1998: 255) sostiene que entender y producir las expresiones idiomáticas supone a los estudiantes de lenguas un problema a la hora de aprender vocabulario, ya que se trata de expresiones figurativas que no significan lo que realmente expresan y ya que se usan de manera frecuente tanto en el discurso oral como en el escrito.

Según el punto de vista tradicional, las expresiones idiomáticas se consideran ítems del léxico que son independientes de cualquier sistema conceptual. Por ello, tienen ciertas propiedades sintácticas y tienen un significado que es especial, en relación con los significados de las formas que lo compone (Kövecses y Szabó, 1996: 328).

No obstante, la relación entre la metáfora y las expresiones idiomáticas es estrecha, ya que la mayoría de las expresiones idiomáticas son producto de nuestro sistema conceptual: una expresión idiomática se genera del conocimiento general que tenemos del mundo personificado en nuestro sistema conceptual (Kövecses y Szabó, 1996: 330). Así, en muchos casos, lo que determina el significado general de una expresión idiomática es el dominio meta de la metáfora conceptual que se aplica a la expresión idiomática. El hecho de que tanto los profesores como los alumnos sean conscientes de esta motivación facilita la enseñanza y el aprendizaje de las expresiones idiomáticas, ya que los aprendientes las aprenden más rápido y las retienen en la memoria a largo plazo (Irujo, 1993:211).

Es más, las metáforas conceptuales ordenan el mundo de las expresiones idiomáticas, ya que son parte de un sistema coherente de conceptos metafóricos. De esta manera, si el profesor hace consciente a sus alumnos de la presencia de metáforas conceptuales en la lengua que están aprendiendo y de las metáforas conceptuales que subyacen en las expresiones idiomáticas, los aprendientes tendrán más facilidades para entenderlas y retenerlas. Para ello, resulta de crucial importancia que las metáforas conceptuales presentadas en clase sean lo suficientemente transparentes para los aprendientes para ver la conexión entre la selección léxica y el significado de las expresiones idiomáticas.

2.4. LA APLICACIÓN DE LAS METÁFORAS EN CLASE DE L2

Durante muchos años, los profesores de lenguas extranjeras veían la metáfora y, por lo tanto, las expresiones lingüísticas, como un asunto espinoso por una variedad de razones. Como la metáfora se consideraba de importancia trivial y se le atribuía un papel secundario en relación con la existencia del lenguaje, era normal que recibiera poca atención en el contexto de lengua extranjera. En el caso de las expresiones idiomáticas, se iba todavía más allá, ya que se consideraba que su significado era arbitrario, impredecible y una manera alternativa de expresión dada la existencia de sus equivalentes literarios (Weinreich, 1969: 23; Irujo, 1993: 216-217). Así, en lugar de usar la expresión metafórica “echar fuego”, se le decía al estudiante que usara el equivalente de “enfadarse mucho/estar muy enfadado”. Estas creencias influenciaron fuertemente la enseñanza de vocabulario, descuidando o marginando las metáforas y enseñando las expresiones metafóricas a través de listas alfabéticas en un orden arbitrario que los estudiantes tenían que aprender de memoria para, después de cierto tiempo, olvidarlas completamente.

Desde las primeras fases de su aplicación en la enseñanza de la L2, se ha creído que el enfoque lingüístico cognitivo de las metáforas y las expresiones idiomáticas facilita su aprendizaje y su retención a largo plazo (Wray, 1999; Fernando, 1996, y Schmitt, 1997). De hecho, Littlemore (2001a: 461) defiende por primera vez la idea de que la comunicación exitosa en una segunda lengua involucra la habilidad de usar metáforas y añade que el desarrollo y trabajo de la inteligencia metafórica da varios beneficios a la clase de L2: enriquece la producción lingüística en la lengua meta y mejora la comprensión de las metáforas (Littlemore, 2001b). Además, la inteligencia metafórica es propensa a afectar a las estrategias de comunicación adoptadas por el aprendiente de la L2, como las estrategias de extensión metafóricas.

No obstante, quince años antes, Danesi (1986) ya hace explícito el papel de la metáfora en el aprendizaje de segundas lenguas y lo aplica con usos pedagógicos. El autor reveló que el contenido de la programación del lenguaje emotiva y figurativa está controlado por el hemisferio derecho y estructurado por el izquierdo (Danesi, 1986: 6), lo que permite al ser humano realizar una conexión de una manera visual y analítica. Por lo tanto, la metáfora pasa a ser una herramienta pedagógica de gran valor: se convierte en un recurso que los aprendientes de la L2 utilizan a la hora de crear su discurso y, por lo tanto, de desarrollar su competencia comunicativa (Danesi, 1986: 7). Para llevar a cabo actividades relacionadas con la metáfora de contenido en la clase de lengua extranjera, Danesi proporciona varios consejos pedagógicos (1986: 8-9): en primer lugar, los estudiantes tienen que tener la oportunidad de practicar las expresiones metafóricas de manera regular, al igual que en contextos discursivos apropiados donde las puedan usar frecuentemente; en segundo lugar, los estudiantes deben formular sus propias metáforas basadas en su propio aprendizaje; por último, los estudiantes tienen que ser capaces de identificar, explicar y usar las metáforas en un texto auténtico.

Algunos autores como Andreou y Galantomos (2008: 72) critican las aportaciones de Danesi (1986) porque consideran que las metáforas de contenido no tienen en cuenta la diversidad cultural de los estudiantes, ya que el uso de este tipo de metáforas es específico de una cultura. Además, los autores opinan que este tipo de metáforas son más útiles para los estudiantes de un nivel más avanzado, ya que tendrán menos dificultades en comprender el significado literal de una expresión figurada, puesto que los estudiantes principiantes cuentan con un vocabulario más limitado. Por ello, argumentan (Andreou y Galantomos, 2008: 73) que las metáforas y metonimias se deben enseñar dentro de un contexto y que el sílabo se debe diseñar pensando en qué enseñar y teniendo en cuenta los siguientes aspectos: las metas generales y específicas; el factor de la edad, y el nivel de fluidez de los estudiantes en la L2.

Un año más tarde, Littlemore (2009: 28) subraya que, a pesar de la importancia de la metáfora en el proceso cognitivo, muchos aprendientes rechazan u obvian las metáforas, incluso los estudiantes de nivel más avanzado, que prefieren usos más literales de las palabras y evitan su sentido metafórico. La autora explica que la razón de este fenómeno se debe a que los aprendientes de la L2 apenas han prestado atención al uso de las metáforas, ya que sobresalen menos que las palabras ordinarias (Littlemore, 2009: 28). De hecho, los aprendientes de la L2 no son capaces de usar las metáforas como facilitador del aprendizaje de la lengua, sino que más bien son obstáculos para ellos; por lo que el profesor debe guiar a los aprendientes de manera apropiada para entender las metáforas conceptuales y las expresiones metafóricas.

Para ello, autores como Kövecses (2002: 201) aconsejan usar una metodología basada en la lingüística cognitiva, ya que las metáforas conceptuales tienen un impacto en la manera en la que actuamos, pensamos y expresamos nuestros pensamientos internos. Por eso, puede ayudar a los aprendientes de segundas lenguas a categorizar las expresiones lingüísticas metafóricas bajo dominios conceptuales y organizar expresiones idiomáticas según estos mecanismos cognitivos (Boers, 1999: 54). Autores como Schmitt (1997: 213) afirman que el agrupamiento, como una estrategia de aprendizaje de vocabulario, tiene efectos beneficiosos a la hora de recordar las palabras, y, por lo tanto, el enfoque lingüístico cognitivo puede contribuir hacia esta dirección.

Además, la metáfora no es solo un componente lingüístico sino también cultural, ya que informa de la idiosincrasia de una determinada comunidad. Para ello, los aprendientes de la L2 también necesitan desarrollar “una competencia metafórica”: una conciencia metafórica y estrategias para entender y crear metáforas (Low, 1988: 132). De la misma manera, otros autores como Cameron y Deignan (2006: 672) opinan que, cuando hay diferencias entre los sistemas conceptuales y los significados culturales en la lengua nativa y la lengua meta, es inevitable que aparezcan dificultades a la hora de entender las expresiones metafóricas en la lengua meta. Como los factores culturales cambian de cultura en cultura, también cambian las metáforas y las expresiones lingüísticas. Por ello, estos autores sugieren que los profesores y los alumnos estén familiarizados con los sistemas conceptuales de la lengua meta.

Asimismo, la metáfora también tiene funciones comunicativas: Gibbs (1993: 253) afirma que la gente no puede evitar usar metáforas en su discurso del día a día porque conceptualizan gran parte de su pensamiento abstracto en términos de una metáfora, metonimia o expresión idiomática. Además, el autor sugiere que las personas que usan metáforas hablan de una manera clara, compacta y con vitalidad. Siguiendo esta línea, Danesi (1994: 455) introduce la idea de que el discurso del aprendiente de segunda lengua suena como el de una persona no nativa por su literalidad o ausencia de uso de metáforas. Por ello, el verdadero indicador de que un aprendiente ha alcanzado el dominio en una lengua extranjera es su habilidad para usar las metáforas y las expresiones idiomáticas en la L2, de ahí la necesidad de que los aprendientes desarrollen la competencia metafórica mencionada anteriormente.

En el caso de ELE, se observa que se presta escasa atención en las aulas a la enseñanza de la metáfora lingüística, a pesar de que se ha visto que las metáforas son indispensables tanto para hablar como para aprender una lengua. Por ello, no enseñar la metáfora en la clase de ELE dificulta la comprensión, ya que supone un elemento fundamental para el acceso léxico, favorece el desarrollo de las competencias comunicativas y las destrezas básicas.

En resumen, se puede decir que las metáforas conceptuales ofrecen a los aprendientes una manera alternativa para organizar el vocabulario de la L2 en una red estructurada de manera significativa. También ayuda a los aprendientes a ver que las elecciones lingüísticas de una lengua figurativa, incluyendo las expresiones idiomáticas, están motivadas de manera semántica y no son totalmente arbitrarias, tal y como se pensaba antes. Por ello, el profesor aumenta la conciencia de la metáfora conceptual en los estudiantes, estos tendrán más facilidad en adquirir expresiones metafóricas que son una parte fundamental del léxico de la L2.

3. METODOLOGÍA

Como se explica al principio de este artículo, esta investigación estudia el uso de la inteligencia metafórica con sinohablantes en clase de ELE, y pretende analizar la presencia de expresiones metafóricas en los manuales de ELE más utilizados en Hong Kong en un nivel B1. Para recopilar los datos para el corpus, evaluamos todas las actividades en las que aparecen expresiones metafóricas o que trabajan con ellas de manera explícita; también se analizan los audios que cumplen con estas características. Así, tuvimos en cuenta los siguientes puntos: el número de actividades en las que aparecen expresiones metafóricas, el número de expresiones metafóricas, las destrezas en las que más aparecen las expresiones metafóricas, y el número de actividades en las que se trabajan las expresiones metafóricas de manera explícita.

3.1. PERFIL DE MUESTRA

Para determinar la muestra, se consideraron los manuales de ELE de nivel B1 que más se utilizan en las universidades y la enseñanza no reglada (academias) de Hong Kong, y que a su vez pertenecen a editoriales de renombre dentro del campo de la enseñanza de español como lengua extranjera. Escogimos el nivel B1 porque, tal y como subrayan Littlemore (2009: 32) y Danesi (2004: 75), las expresiones metafóricas deben introducirse a partir del nivel intermedio, ya que los estudiantes tendrán menos dificultades a partir de ese nivel a la hora de comprender el significado de la expresión figurada, dado que los estudiantes principiantes suelen tener problemas para entenderlas por el vocabulario limitado.

Tras preguntar a diversas universidades y academias, seleccionamos ocho manuales: ELE Actual 3 (2007), Bitácora 3 (2013), Bitácora 4 (2014), Aula Internacional 3[1](2014), Gente Hoy (2014), Vente 2 (2014), Nuevo Prisma B1 (2016),Campus Sur (2017). Los ocho manuales seleccionados para este análisis recogen los contenidos por niveles que propone el PCIC (2006) y los niveles y las orientaciones que se contemplan en el MCER (2002).

3.2. INSTRUMENTO

Para recopilar los datos para el corpus de esta investigación, evaluamos todas las actividades, en las que aparecen expresiones metafóricas o que trabajan con ellas de manera explícita. Analizamos todas las actividades en las que se trabajara alguna de las cuatro destrezas de una lengua (comprensión lectora, comprensión auditiva, expresión escrita, y expresión e interacción oral), actividades específicas para trabajar el léxico, la sección gramatical y el cuaderno de ejercicios (en caso de haberlo[2]).

Para definir cada una de las destrezas, tuvimos en cuenta las definiciones que aparecen en el Diccionario de términos clave de ELE. Así, bajo el apartado de comprensión lectora, analizamos aquellas actividades en las que se trabaja la interpretación del discurso escrito; para la comprensión auditiva tuvimos en cuenta aquellos audios en los que aparecen expresiones metafóricas; las actividades relacionadas con el léxico son aquellas en las que se trabaja el vocabulario, mientras que las actividades relacionadas con la gramática son aquellas actividades que trabajan con la gramática o que se tratan de explicaciones gramaticales; consideramos las actividades de interacción oral aquellas en las que hay una actividad comunicativa donde tiene lugar un intercambio de acciones y reacciones verbales. Por último, las actividades de expresión escrita son aquellas en las que se invitan a los estudiantes a producir el lenguaje de manera escrita.

De esta manera, se diseñó una plantilla para analizar cada uno de los manuales. La plantilla constaba de los siguientes puntos:

  1. - nombre del manual

    - autores

    - editorial

    - enfoque

    - año de publicación

    - número de unidades

    - número de actividades en las que se trabajan las expresiones metafóricas

    - número de actividades que trabajan de manera explícita con las expresiones metafóricas

    - expresiones encontradas

    - actividades con expresiones metafóricas en cada una de las destrezas lingüísticas, la gramática y el léxico:

    * comprensión lectora

    * comprensión auditiva

    * gramática

    * léxico

    * interacción oral

    * expresión escrita

    - expresiones metafóricas en cada una de las destrezas, la gramática y el léxico:

    * comprensión lectora

    * comprensión auditiva

    * gramática

    * léxico

    * interacción oral

    * interacción escrita

3.3. PROCEDIMIENTO

Una vez seleccionados los ocho manuales que se iban a analizar y tras diseñar la plantilla para el análisis, se procedió a analizar cada uno de los manuales. Se decidió empezar por el Aula Internacional 3, al ser el manual que se utiliza en el lugar de trabajo actual (La Universidad de Hong Kong), después se analizó el resto de manuales en orden cronológico. El análisis de los manuales y la redacción de los resultados se llevaron a cabo en la segunda mitad del 2020.

4. ANÁLISIS DE LOS RESULTADOS

A continuación, se presenta el análisis general de los resultados obtenidos tras haber analizado los ocho manuales mencionados en el apartado anterior. En los dos primeros gráficos[3] se muestran los manuales con más actividades con expresiones metafóricas y los manuales con más expresiones metafóricas; y, en el tercer y cuarto gráfico, se presentan los mismos dos aspectos para cada una de las destrezas.


Gráfico 1.
Porcentaje de actividades con expresiones metafóricas por manual.

En este gráfico se puede observar una gran diferencia entre manuales respecto al número de actividades en las que se trabajan las expresiones metafóricas. Así, Nuevo Prisma B1 es el que más tiene (55 actividades, 22,4%), seguido de ELE Actual 3 (39 actividades, 15,8%) y Vente 2 (32 actividades, 12,9%). La cuarta, quinta y sexta posición las ocupan Gente Hoy 2 (30 actividades, 12,1%), Bitácora 3 (27 actividades, 10,9%) y Bitácora 4 (26 actividades, 10,5%), respectivamente. Los dos manuales con menos actividades son Aula Internacional 3 (21 actividades, 8,5%) y Campus Sur (17 actividades, 6,9%).

En lo que se refiere a las actividades diseñadas específicamente para trabajar las expresiones metafóricas, solo suponen un 5,7% del total de las actividades. Además, menos de la mitad de los manuales presentan este tipo de actividades, ya que solamente las hemos encontrado en Campus Sur, Vente 2 . Nuevo Prisma B1. Este último es el manual que cuenta con más actividades de este tipo (9 actividades, 64,3%), seguido de Campus Sur (4 actividades, 28,6%). El otro manual, Vente 2, solo tiene una actividad (7,1%) en las que se practiquen las expresiones metafóricas de manera explícita.


Gráfico 2.
Porcentaje de expresiones metafóricas por manual.

En lo que respecta a las expresiones metafóricas, el Nuevo Prisma B1 es el que más tiene con bastante diferencia (121 expresiones, 28,9%) y le sigue desde bastante lejos Gente Hoy 2 (60 actividades, 14,3%). El tercer y cuarto puesto lo ocupan Vente 2 (48 actividades, 11,5%) y ELE Actual 3 (46 actividades, 11%), y les siguen muy de cerca Bitácora 4 (43 actividades, 10,3%) y Bitácora 3 (40 actividades, 9,4%). Los dos manuales con menos expresiones metafóricas son Campus Sur (33 actividades, 7,9%) y Aula Internacional 3 (28 actividades, 6,7%).

Con respecto a las destrezas, la gramática y el vocabulario, sorprende que la destreza de lectura prevalezca en las actividades de los manuales analizados (38,5% de las actividades), seguida de la comprensión auditiva (34%), y también llama la atención que las actividades de léxico se sitúen en tercer lugar (18,2%), a una distancia bastante considerable. La cuarta posición la ocupa la gramática (5,7%), seguida de la interacción oral (3,2%). La expresión escrita es la que menos actividades tiene (1 actividad, 0,4%).


Gráfico 3
Porcentaje de actividades con expresiones metafóricas en cada destreza, el léxico y la gramática.

No obstante, en menos de la mitad de los manuales es la comprensión lectora la destreza que más actividades tiene (Aula Internacional 3, 11 actividades, 52% de las que aparecen en libro; Bitácora 4, 5 actividades, 18,5%; y ELE Actual 3, 19 actividades, 48,7%), mientras que en otros tres manuales es la comprensión auditiva (Gente Hoy 2, 14 actividades, 44%; Nuevo Prisma B1, 26 actividades, 49%; Bitácora 3, 9 actividades, 33%). Por último, en solo dos manuales es el léxico el que más actividades tiene en las que aparecen las expresiones metafóricas (Campus Sur, 7 actividades, 41,2%; y Vente 2, 13 actividades, 40,6%).

En lo que respecta a las expresiones encontradas, el mayor número de expresiones se encuentran en la expresión auditiva (33,4%), seguida de la comprensión lectora (30,6%) y, de nuevo, las actividades relacionadas con el léxico (27,7%) quedan en una tercera posición, alejadas de las otras dos destrezas. Al igual que en el caso de las actividades, la gramática ocupa el cuarto lugar (4,6%), la interacción oral el quinto (3,5%), y la expresión escrita es la que tiene un menor número de expresiones, con tan solo una (0,2% del total), tal y como se puede observar en el siguiente gráfico.


Gráfico 4
Porcentaje de expresiones metafóricas en cada destreza, el léxico y la gramática.

En tres de los manuales la comprensión lectora es la destreza que tiene más expresiones metafóricas (Aula Internacional 3, 13 expresiones, 46,4%; Gente Hoy 2, 32 expresiones, 53,3%; ELE Actual 3,21 expresiones, 45,7%). En otros tres manuales la destreza que tiene más expresiones metafóricas es el léxico (Campus Sur, 23 actividades, 69,7%; Vente 2, 25 actividades, 52%; Bitácora 4, 12 actividades, 27,9%). Por último, en los otros dos manuales la destreza que más expresiones metafóricas contiene es la comprensión auditiva (Nuevo Prisma B1, 65 actividades, 53,7%; y Bitácora 3, 12 actividades, 30%).

A continuación, vamos a comentar los resultados obtenidos tras analizar las actividades y las expresiones metafóricas en cada uno de los manuales, cuya presencia está ordenada por orden cronológico.

4.1. ELE ACTUAL

Este manual de enfoque comunicativo cuenta con 372 actividades (254 en el libro del alumno y 118 en el cuaderno de ejercicios), en las que se trabaja diversos aspectos lingüísticos y culturales de los países hispanohablantes. Tiene 39 actividades (10,48% de las actividades del manual y 15,8% del total de las actividades analizadas) en las que aparecen 46 expresiones metafóricas (10,5% de las encontradas en los ocho manuales), lo que hace que sea el segundo manual con más actividades con presencia de expresiones metafóricas y que el cuarto en lo que se refiere a la cantidad de este tipo de expresiones. Los números muestran que las actividades recogidas solamente cuentan con una expresión metafórica o, a lo sumo, dos, por lo que tanto en el libro del alumno como en el cuaderno de ejercicios no hay ninguna actividad en las que se trabajen estas expresiones de manera específica.

En este manual, las expresiones metafóricas aparecen en el léxico, la gramática y tres destrezas: comprensión lectora, comprensión auditiva e interacción oral, siendo la expresión escrita la única destreza que no tiene actividades en las que aparezcan este tipo de expresiones. La destreza con más actividades donde aparecen expresiones metafóricas es la comprensión lectora (19 actividades, 48,7%), lo que hace que este manual sea, junto con el Nuevo Prisma, el que tenga más actividades con expresiones metafóricas que aparezcan en esta destreza. De lejos, le sigue la comprensión auditiva (8 actividades, 20,5%) y los ejercicios relacionados con la gramática (6 actividades, 15,4%), lo que hace que sea el manual que tiene más actividades donde aparecen las expresiones metafóricas en las explicaciones gramaticales. Sorprende que solo 5 actividades de léxico (12,8%) presenten expresiones metafóricas, ya que este tipo de expresiones deberían ser trabajadas en actividades donde se trabaje el vocabulario. Por último, la interacción oral tiene una sola actividad (2,6%).


Gráfico 5
Porcentaje de actividades con expresiones metafóricas en cada destreza, el léxico y la gramática.

4.2. BITÁCORA 3

Se trata de la primera parte del nivel B1 (B1.1.) que tiene el manual Bitácora, que se basa en un enfoque léxico y por tareas. De las 496 actividades que tienen el libro del alumno (181) y el cuaderno de ejercicios (315), en 27 de ellas (5,44% de las actividades del manual y 10,9% de las actividades en total) aparecen expresiones metafóricas y hemos encontrado 40 (9,4% del total) repartidas entre las 8 unidades del libro del alumno y el cuaderno de ejercicios. Se trata del quinto manual en lo que respecta al número de actividades que contienen expresiones metafóricas y el sexto manual en lo que se refiere al número de este tipo de expresiones. Además, tanto en el libro del alumno como en el cuaderno de ejercicios no hay ninguna actividad en las que se trabajen las expresiones metafóricas de manera específica.

En este manual, las expresiones metafóricas aparecen en el léxico, la gramática y tres destrezas: comprensión lectora, comprensión auditiva e interacción oral, siendo la expresión escrita la única destreza que no tiene actividades en las que aparezcan este tipo de expresiones. La destreza con más actividades donde aparecen expresiones metafóricas es la comprensión auditiva (9 actividades, 33,3%), muy seguida de la comprensión lectora (8 actividades, 29,6%), acorde con el diseño gráfico del manual, ya que se asemeja al de una revista donde se presentan unidades breves donde los textos tienen un gran protagonismo. Sorprende que las actividades para trabajar el léxico representen solo un 18,6% (5 actividades) del total de actividades que tienen expresiones metafóricas. Asimismo, solo 4 de todas las actividades para trabajar la gramática (o las secciones que la explican) tienen expresiones metafóricas (14.8%), aunque es el segundo manual con más actividades con este tipo de expresiones en la gramática, después del ELE Actual 3. Por último, la interacción oral vuelve a ser, como en el caso de ELE Actual 3, la destreza que menos actividades tiene en las que aparezcan expresiones metafóricas (1 actividad, 3,7%).


Gráfico 6
Porcentaje de actividades con expresiones metafóricas en cada destreza, el léxico y la gramática.

4.3. BITÁCORA 4

Se trata de la segunda parte del nivel B1 (B1.2.) que ofrece el manual Bitácora. Evaluamos 479 actividades de este manual (183 en el libro del alumno y 296 del cuaderno de ejercicios) de las cuales 26 (5,43% de las actividades del manual y 10,5% de las actividades encontradas en todos los manuales) tienen 43 expresiones metafóricas (10,3% de todas las expresiones encontradas). Esto hace que sea el sexto manual de los ocho manuales analizados en lo que se refiere a la cantidad de actividades con expresiones metafóricas, y el quinto manual con este tipo de expresiones.

Las expresiones metafóricas aparecen en la gramática, el léxico y las cuatro destrezas (comprensión lectora, comprensión auditiva, interacción oral, expresión escrita); de hecho, es el único de los ocho manuales analizados en el que las expresiones metafóricas tienen presencia en la expresión escrita. Al igual que en el Bitácora 3, la destreza con más actividades es la comprensión auditiva (9 actividades, 34,7% de todas las actividades encontradas en el manual), seguida de la interacción oral (6 actividades, 23,1%), que hace que Bitácora 4 sea el manual que cuenta con más actividades de interacción oral que tienen expresiones metafóricas de los ocho manuales analizados. El tercer y cuarto lugar lo ocupan, respectivamente, la comprensión lectora (5 actividades, 19,2%) y las actividades para el desarrollo del léxico (4 actividades, 15,4%). Las destrezas con menos actividades donde aparezcan expresiones metafóricas son la gramática y la expresión escrita, ambas con una actividad (3,8%). De los ocho manuales analizados, Bitácora 4 es el único que tiene una actividad de expresión escrita en la que aparece expresiones metafóricas:


Gráfico 7
Porcentaje de actividades con expresiones metafóricas en cada destreza. El léxico y la gramática.

4.4. AULA INTERNACIONAL 3[4]

Se define como un manual orientado a la acción donde se presentan una variedad de actividades que toman en consideración los diferentes estilos de aprendizaje. Además, presenta un equilibrio entre el trabajo de comprensión, de producción y de interacción; también trata la gramática de forma rigurosa y significativa, y presenta un lenguaje gráfico claro y atractivo.

De las 387 actividades analizadas (145 en el libro del alumno y 242 en el cuaderno de ejercicios), solamente 21 (5,47% de las actividades del manual y 8,5% de las actividades encontradas en los ocho manuales) tienen alguna expresión metafórica y solo cuenta con 28 (6,7% de las encontradas en los ocho manuales) a lo largo de todo el manual[5]. Así, el Aula Internacional 3 es el segundo manual que tiene menos actividades con expresiones metafóricas y el que tiene menos expresiones de este tipo de entre los ocho manuales analizados.

Solo el léxico y dos destrezas tienen actividades que cuentan con expresiones metafóricas: la comprensión lectora y la comprensión auditiva. Así, ninguna de las 387 actividades analizadas tiene expresiones metafóricas en la interacción oral, la expresión escrita y las explicaciones gramaticales. La destreza con más actividades en las que aparecen expresiones metafóricas es la comprensión lectora (11, 52,4%), seguida de la comprensión auditiva (7 actividades, 33,3%), y el léxico (3 actividades, 14,3%). Asimismo, sorprende que no encontremos ninguna actividad de interacción oral en la que aparezcan expresiones metafóricas, a pesar de que esta sea la destreza más representativa de los manuales Aula Internacional.


Gráfico 8
Porcentaje de actividades con expresiones metafóricas en cada destreza y el léxico.

4.5. GENTE HOY 2

De las 300 actividades que hemos evaluado en este manual (114 en el libro del alumno y 186 del cuaderno de actividades), las expresiones metafóricas aparecen en 30 actividades (10% de las actividades del manual y 12,1% del total de los ocho manuales), y hemos encontrado 60 expresiones metafóricas (14,3% de los ocho manuales) repartidas entre las 10 unidades del libro del alumno y el cuaderno de ejercicios. Esto hace que Gente Hoy 2 sea, de los ocho analizados, el cuarto manual que más actividades tiene en las que aparecen expresiones metafóricas, y el segundo manual con este tipo de expresiones.

Hemos encontrado expresiones metafóricas en el léxico y tres destrezas: la comprensión lectora, la comprensión auditiva e la interacción oral. Al igual que en los manuales Bitácora 3 y Bitácora 4, la comprensión auditiva es la destreza que más actividades tiene en las que aparecen expresiones metafóricas (14 actividades, 46,7% de todas las actividades con expresiones metafóricas en este manual), lo que hace que Gente Hoy 2 sea el segundo manual en esta destreza, solamente superado por Nuevo Prisma B1 (26 actividades). La comprensión lectora ocupa el segundo lugar (11 actividades, 36,7%), seguida a lo lejos por las actividades relacionadas con el léxico (4, 13,3%). La destreza que menos actividades tiene con expresiones metafóricas es la interacción oral (1 actividad, 3,3%), y ni las actividades o explicaciones gramaticales ni las actividades donde se trabaja la expresión escrita cuentan con actividades con expresiones metafóricas en este manual.


Gráfico 9
Porcentaje de actividades con expresiones metafóricas en cada destreza y el léxico.

4.6. VENTE 2

De las 535 actividades (348 en el manual en el libro del alumno y 187 en el cuaderno de ejercicios) que tiene este manual, en 32 (5,98% de las actividades del manual y 12,9% de todos los ocho manuales) aparecen expresiones metafóricas y hemos encontrado un total de 48 (11,5% de todas las encontradas en los ocho manuales) repartidas entre el libro del alumno y el cuaderno de ejercicios. Esto hace que Vente 2 sea el tercer manual que más actividades tiene donde aparecen expresiones metafóricas e, igualmente, el tercer manual que tiene más expresiones de este tipo.

Las expresiones metafóricas aparecen en las actividades relacionadas con la gramática y el léxico y dos destrezas: la comprensión lectora y la comprensión auditiva. El léxico es el que más actividades presenta en las que se trabajen las expresiones metafóricas (13 actividades, 40,6%), lo que hace que, de los ocho manuales analizados, este sea el manual en el que el léxico tiene más actividades con expresiones metafóricas. Le siguen la comprensión lectora (10 actividades, 31,1%) y la comprensión auditiva (7 actividades, 21,9%). Por último, la gramática es la que tiene menos actividades con expresiones metafóricas (2 actividades, 6,2%). Por ello, se puede decir que Vente 2 es, junto con Campus Sur, el único manual en el que las actividades donde se trabaja el léxico son las actividades donde aparecen más expresiones metafóricas, lo que se ajusta adecuadamente a la enseñanza de este tipo de expresiones.


Gráfico 10
Porcentaje de actividades con expresiones metafóricas en cada destreza, el léxico y la gramática.

4.7. NUEVO PRISMA B1

De las 331 actividades (183 libro del alumno y 148 del cuaderno de ejercicios) que hemos analizado en este manual, las expresiones metafóricas aparecen en 55 (16,61% de las actividades del manual y 22,4% del total de los ocho manuales) y hemos encontrado 121 (28,9%) expresiones de este tipo repartidas entre las 12 unidades del libro del alumno y del cuaderno de ejercicios. Esto hace que el Nuevo Prisma B1 sea, con bastante diferencia respecto a los otros siete manuales analizados, el manual que cuenta con más actividades en las que aparecen expresiones metafóricas y el que tiene más expresiones de este tipo. Estos datos son coherentes con el enfoque del manual (comunicativo) y con su orientación (hacia la acción y centrado en el alumno). Además, en sus dinámicas podemos encontrar las últimas tendencias metodológicas y herramientas interactivas y de multimedia que ayudan al alumno a facilitar el proceso de enseñanza y aprendizaje de español como lengua extranjera tanto dentro como fuera del aula.

Sin embargo, a pesar de la gran cantidad de actividades con expresiones metafóricas que hemos encontrado en este manual, solamente aparecen en las actividades relacionadas con el léxico y en dos destrezas: la comprensión lectora y la comprensión auditiva. Esta última es la destreza que más actividades tiene en las que aparecen expresiones metafóricas (27 actividades, 49,1%), lo que hace que sea, con mucha diferencia, el manual que cuenta más actividades de comprensión auditiva con expresiones metafóricas de entre los ocho manuales analizados. La segunda destreza con más actividades con expresiones metafóricas es la comprensión lectora (19 actividades, 34,5%), seguida por las actividades relacionadas con el léxico (9 actividades, 16,4%).


Gráfico 11
Porcentaje de actividades con expresiones metafóricas en cada destreza.

No obstante, a pesar de solo contar con nueve actividades en las que aparecen expresiones metafóricas, el Nuevo Prisma B1 es el segundo manual que más actividades tiene con expresiones metafóricas en el apartado del léxico, solamente superado por Vente 2 (13 actividades). Además, hay que destacar que, de esas nueve actividades, seis invitan al estudiante a trabajar las expresiones de manera explícita, lo que hace que sea el manual con más actividades de este tipo. Sin embargo, hay que tener en cuenta que estas actividades no presentan las expresiones metafóricas como tal, sino como expresiones idiomáticas o expresiones en sí, por lo que las actividades hacen consciente al estudiante de que está trabajando con ciertas expresiones, pero no sabe de qué tipo son. Asimismo, las actividades que encontramos para trabajar expresiones de manera explícita no presentan una gran variedad, ya que solo encontramos de tres tipos: de elección múltiple, unir columnas y completar huecos con la expresión en sí. Las otras tres actividades restantes pertenecen a la comprensión auditiva, y se vuelve a repetir la dinámica de unir columnas y completar huecos con la expresión que haga falta.

4.8. CAMPUS SUR

De las 292 actividades de este manual[6](116 en el libro y 176 del cuaderno de ejercicios), hemos encontrado 17 actividades donde aparecen expresiones metafóricas (5,82% de todas las actividades del libro y 6,9% del total de los ocho manuales analizados) y 33 expresiones de este tipo (7,9% de todas las encontradas). Esto hace que Campus Sur sea el manual con menos actividades relacionadas con las expresiones metafóricas y el segundo manual con menos expresiones de este tipo (solamente superado por Aula Internacional 3).

En este manual, a parte de las actividades del léxico y la gramática, dos destrezas presentan actividades donde aparezcan metáforas: la comprensión lectora y la comprensión auditiva. El léxico es el que tiene más actividades donde aparecen expresiones metafóricas (7 actividades, 41,1% de todas las actividades del manual), que tiene sentido porque las expresiones metafóricas deberían de ser trabajadas más en esta destreza. El segundo lugar lo ocupa la comprensión lectora, con 6 actividades (35,3%), seguida de la comprensión auditiva (3 actividades, 17,7%). Por último, encontramos la gramática (1 actividad, 5.9%), que tiene el mismo número de actividades que Bitácora 4, lo que convierte a ambos manuales en los que menos actividades presentan con expresiones metafóricas en la gramática.


Gráfico 12
Porcentaje de actividades con expresiones metafóricas en cada destreza, el léxico y la gramática.

Sin embargo, a pesar de tener solo 7 actividades de léxico, 4 de ellas (es decir, más de la mitad) trabajan las expresiones metafóricas de manera explícita. Si bien es cierto que estas actividades no presentan las expresiones como metafóricas en sí, sino como “expresiones con la palabra tiempo”, invitan al estudiante a reflexionar sobre su significado y trabajar con ellas.

5. CONCLUSIONES

Plantear actividades que hagan que los alumnos desarrollen y utilicen la inteligencia metafórica de manera apropiada a la hora de estudiar español supone una gran ventaja, ya que amplía el léxico de los alumnos y hace que su discurso se asemeje más al de un hablante nativo. Lo ideal sería que las expresiones metafóricas se presentaran y trabajaran de manera explícita (y no como parte de otra actividad) para que así los alumnos fueran conscientes desde un primer momento de que estas expresiones también existen en la lengua española y, así, formen parte de su léxico desde el principio. Por ello, resulta relevante saber en qué medida se trabajan la inteligencia metafórica y las expresiones metafóricas en estos manuales analizados, para que, a partir de los resultados obtenidos, podamos reflexionar sobre la manera en la que se puede ofrecer una mayor variedad de actividades en el aula y si esto conlleva mejores resultados.

Los datos presentados por los ocho manuales analizados demuestran que, si bien todos ellos cuentan con expresiones metafóricas, solo tres de ellos tienen actividades en las que se trabajan estas expresiones de manera explícita, aunque no se las denomina como tal, sino como “expresiones” en general (solo Campus Sur denomina “expresiones de tiempo” a este tipo de expresiones). Asimismo, los tres manuales con actividades explícitas para trabajar las expresiones metafóricas son los tres manuales más nuevos (Vente 2, 2014; Nuevo Prisma B1, 2016; Campus Sur, 2017), por lo que se podría dejar la puerta abierta a una posible investigación comparativa sobre la presentación y tratamiento de las expresiones metafóricas en los manuales más nuevos y en los que han sido publicados antes del 2014[7].

Uno de los resultados más positivos de este análisis es que, a pesar de que ninguno de los manuales analizados ha sido diseñado basándose en la teoría de las inteligencias múltiples (y, por tanto, de la inteligencia metafórica), todos ellos tienen, en mayor o menor medida, actividades donde aparecen las expresiones metafóricas y, en algunos casos, donde se trabajan estas expresiones (ya sea de manera explícita o no). Sin embargo, sorprende que la comprensión lectora sea la destreza con más actividades tras la suma de los ocho manuales analizados, y el léxico esté en tercer lugar. Igualmente, también llama la atención el hecho de que la comprensión auditiva sea la destreza con más actividades con expresiones metafóricas en la mitad de los manuales analizados (Gente hoy 2, 14; Nuevo Prisma B1, 26; Bitácora 3, 9; Bitácora 4, 9), mientras que la comprensión lectora es en dos (ELE Actual 3, 19, y Aula Internacional 3, 11) y el léxico es en otros dos (Campus Sur, 7, y Vente 2, 13). Estos datos resultan sorprendentes, ya que esperábamos una mayor presencia de actividades relacionadas con el léxico, puesto que las actividades metafóricas deberían tener más presencia y trabajarse más en este apartado que en los otros.

También hemos podido ver que no todas las destrezas donde aparecen expresiones metafóricas tienen presencia en todos los manuales. Así, las únicas destrezas con actividades con expresiones metafóricas que están presentes en todos los manuales son la comprensión lectora, la comprensión auditiva y el léxico. Las actividades relacionadas con la gramática donde aparecen expresiones metafóricas son cinco (Campus Sur, Vente 2, Bitácora 3, Bitácora 4 y ELE Actual); la interacción oral con actividades con expresiones metafóricas aparece en cuatro manuales (Gente Hoy 2, Bitácora 3, Bitácora 4 . ELE Actual), y las actividades con expresiones metafóricas en la expresión escrita aparecen en un solo manual (Bitácora 4).

Por último, hay que señalar que somos conscientes de las limitaciones de este estudio, ya que se basa en el análisis de solo ocho manuales de B1, a pesar de que pertenezcan a editoriales de renombre dentro del campo de la enseñanza de español como lengua extranjera. Por ello, sería interesante conocer la presencia de las expresiones metafóricas en otros manuales con distintos niveles del MCERL, manuales editados más recientemente, etc.; y comparar los resultados obtenidos con los de este análisis, para así abrir la puerta a futuras investigaciones y estrechar las relaciones entre la inteligencia metafórica y la enseñanza del español como lengua extranjera.

BIODATA

Irune Berdún Villamonte es lectora AECID de español como Lengua Extranjera en la Facultad de Letras de la Universidad de Hong Kong (China). Es licenciada en Filología Inglesa, Filología Alemana y Traducción e Interpretación, doctoranda en Lingüística Aplicada y ha cursado el máster de Español como Lengua Extranjera. Es profesora de ELE desde 2012 y ha trabajado como tal en Alemania, Costa Rica, Taiwán y desde 2018 en Hong Kong. Su principal línea de investigación se centra en el desarrollo de la inteligencia metafórica en estudiantes de español como lengua extranjera y los métodos de enseñanza de las expresiones metafóricas.

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Notas

[1] En el momento de llevar a cabo este análisis, el Aula 3 Plus no se había publicado todavía.
[2] En el caso de Aula Internacional 3 y Campus Sur el cuaderno de ejercicios está integrado en la parte final del manual.
[3] Los porcentajes que se muestran sobre el total de actividades en las que aparecen expresiones metafóricas (247) y el total de expresiones metafóricas encontradas (419).
[4] El manual Aula Internacional Plus 3 todavía no se había publicado cuando analizamos estos manuales.
[5] El libro del alumno y el cuaderno de ejercicios están fusionados en un solo manual.
[6] El libro del alumno y el cuaderno de ejercicios están fusionados en un solo manual.
[7] Se ha propuesto este año al ser la publicación de estos tres manuales posterior a 2014.


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