RESEÑAS

Los marcadores del discurso en la didáctica de ELE

Francesca Panajo
Università della Calabria, Italia

Los marcadores del discurso en la didáctica de ELE

marcoELE. Revista de Didáctica Español Lengua Extranjera, núm. 35, 2022

MarcoELE

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Importar imagen Flores Requejo María José. Los marcadores bueno, bien y vamos en el español peninsular y sus equivalencias en italiano. 2019. Padova. libreriauniversitaria.it. 264 páginaspp.. ISBN: 978-883359184

Recepción: 14 Octubre 2022

Aprobación: 02 Noviembre 2022

Los marcadores bueno, bien y vamos en el español peninsular y sus equivalencias en italiano es la prolongación de un trabajo emprendido por María José Flores Requejo en el año 2012, y por eso representa la culminación de muchos años de investigación. La atención creciente que el mundo didáctico está reservando a estos elementos lingüísticos, cuya peculiaridad reside en su carácter procedural, está motivada por el papel que las competencias sociopragmáticas desempeñan en la enseñanza y aprendizaje de una segunda lengua o una lengua extranjera. El reto es doble: se trata precisamente de brindar un marco metodológico para la descodificación de los distintos valores de los tres marcadores objeto de análisis, a saber, bueno, bien y vamos, y, por si fuera poco, proporcionar un estudio contrastivo para dar cuenta de las dificultades que la traducción de los marcadores discursivos entraña.

El volumen está dirigido tanto a profesores de español lengua extranjera (ELE) como a cuantos estén interesados en la lingüística contrastiva. El prefacio, ágil y conciso, deslinda eficazmente el campo de actuación del trabajo, cuya estructura consta de tres capítulos. El corpus está constituido por una veintena de obras españolas y sus traducciones al italiano, cuyos valores discursivos aparecen catalogados a partir de la clasificación propuesta por Martín Zorraquino y Portolés

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El primer capítulo, “Los marcadores del discurso”, a pesar de ser el menos extenso, representa el foco central de toda la obra. En él, la autora pasa en revista la juventud de la que gozan esos elementos extraoracionales y su relación filial con la pragmática, al ser esta la disciplina que más se centra en los valores comunicativos del sistema gramatical. El primer escollo en el análisis reside supuestamente en la inmadurez de los marcadores del discurso y en la relativa falta de un estudio definitorio y clasificatorio para su comprensión. En el marco español, la autora rastrea el recorrido de las denominaciones que han sido propuestas y cuya heterogeneidad remite a los distintos enfoques que han sido adoptados para estas partículas. Se recogen las distintas propuestas terminológicas a partir del año 1996, cuando Llorente Arcocha propuso el término “operador discursivo” para abarcar la totalidad de los actos pragmático-discursivos, en tanto que fundamentales para el desarrollo de la comunicación. El año 1998 es el que experimenta más posiciones teóricas, entre las cuales destacan la de Portolés, que aboga por el término “marcador” tras reconocer la neutralidad de este vocablo y la de Pons Bordería que, en cambio, prefiere el vocablo “conector” remitiendo su elección a un cambio de perspectiva y centrándose más bien en las relaciones conversacionales y no en las gramaticales. Del mismo año es la propuesta de Briz e Hidalgo, que se insertan más bien en el marco de la duplicidad terminológica. Los autores proponen “marcadores del discurso o conectores pragmáticos”, distinguiendo entre “conectores argumentativos” y “conectores metadiscursivos”. Un año más tarde, y con la misma etiqueta de duplicidad, aparece el trabajo de Montolío Durán quien, sin distinción alguna, emplea las definiciones “marcadores discursivos” y “conectores discursivos”. Abre los años 2000 Cuartero Sánchez con una equivalencia entre “marcadores o conectores discursivos” y “conectores extraoracionales”. Diversamente, Cortés Rodríguez considera los marcadores del discurso como una “hipercategoría” para distinguir, luego, entre los marcadores que operan en la estructuración del discurso oral, y los que conectan las distintas secuencias del enunciado. Aunque parcialmente, Boyero Rodríguez también aboga por una clara distinción entre marcadores conversacionales y conectores.

Tras el marco español, aparece el italiano. A pesar de un número escaso de estudios sobre el tema, en comparación con los que se han publicado en lengua española, el ámbito italiano también se caracteriza por una multitud de perspectivas. Se inicia con Berretta, autora pionera en los estudios acerca de los marcadores discursivos en italiano, quien en 1984 diferenciaba entre “connettivi semantici” y “connettivi testuali o pragmatici”, distinción similar a la que planteaba Staiti en 1982 entre “connettivi sintattici” e “connettivi pragmatici”. Por otra parte, algunos lingüistas prefieren emplear el término genérico “segnali discorsivi”, entre ellos Mara, Serianni y Bazzanella. Finalmente, cierra el recorrido cronológico el estudio de Dardano, fechado en 2002, quien reúne “connettivi, segnali discorsivi, marcatori discorsivi, giuntivi, giuntori”.

Los párrafos que siguen se centran en los problemas que un estudio reciente como el de los marcadores encierra y que afectan a las propiedades gramaticales, funcionales y a su clasificación. La invariabilidad de estas partículas, la estaticidad sintáctica en el marco predicativo, la falta de reglas fijas en las marcas de entonación, en fin, toda la categoría gramatical de los marcadores del discurso muestra criterios borrosos y cuestionables que dificultan cualquier intento aclaratorio de los mismos. Las propriedades funcionales también entrañan problemas definitorios debido a las instrucciones de procesamiento de cada marcador y que convocarían, además, los parámetros de clasificación para esta clase.

Con el segundo capítulo, “Los marcadores bueno y bien y algunas notas sobre sus equivalencias en italiano”, se entra en el meollo de la cuestión. La autora ilustra su metodología de indagación afirmando que, para desvelar las propiedades funcionales del primer marcador, y sin olvidar la polifuncionalidad de la que goza, hay que partir de su valor primordial, significativo: “reconocimiento explícito del miembro anterior”. Luego, pasa a explicitar los usos secundarios, es decir, el de reformulador y metadiscursivo para analizar, al final, las combinaciones de uso con otras partículas. Con referencia a la función ratificadora, la primaria del marcador bueno, la autora se basa en diferentes tipos de novelas y relatos, que proporcionan casos de marcadores pertenecientes tanto a la lengua escrita como al diálogo. Con base en los ejemplos elegidos, se señala el uso de bueno como marca de acuerdo, a partir de su contenido sémico. Con ello, la expresión equivalente en italiano parece ser la de va bene y bene, que pueden manifestar, como en español, una nota polémica o de resignación. Contrariamente, cuando el mismo elemento desempeña la función de enfocador de alteridad o disconformidad con respecto a lo dicho por el interlocutor, se propone para la traducción italiana la forma adversativa beh. De entre los usos secundarios, el reformulativo, que abarca también la función rectificadora y la heterorreformulación, encuentra su equivalencia en la partícula italiana beh y sus variantes, mientras que el metadiscursivo, es decir, cuando el hablante acude a bueno para establecer un primer contacto lingüístico, parece coincidir, según la autora, con la traducción italiana bene. Finalmente, se pasan en revista todas las posibilidades de combinación de este marcador con otras partículas, según el grado de frecuencia de coaparición: ah, bueno, bueno, pero y pero, bueno, bueno, pues y pues, bueno.

En la segunda parte del segundo capítulo, se analiza el marcador bien, elección, esta, justificada si se considera su menor frecuencia de uso respecto a bueno. Siguiendo la catalogación propuesta por Martín Zorraquino y Portolés, el marcador bien se inscribe en esa dimensión deóntica de los marcadores conversacionales, en la que puede funcionar tanto como señal de aceptación como de desacuerdo. En el primer caso, la marca de aceptación estaría condicionada, según la autora, por otra función, la ratificadora, a través de la cual el hablante asumiría una actitud polémica y desapegada frente a lo dicho; cuando el marcador expresa distanciamiento, su traducción encaja con bene, cuando, al contrario, bien se emplea para mostrar respeto, puede traducirse con va bene. Cuando, en cambio, se muestra rechazo frente a lo dicho en la conversación, su traducción es beh. Finalmente, se subrayan los valores metadiscursivos de este marcador, cuyas funciones de apertura de conversación, ratificadora, continuidad temática y cierre se traducen por bene.

El tercer y último capítulo, “El marcador vamos”, resulta ser el más nebuloso de la serie por su variedad discursiva que le permite desempeñar la función tanto de reformulador e intensificador, como de enfocador de la alteridad. Dentro del análisis se distinguen cuatro funciones reformuladoras: explicativa, reformulativa, conclusiva y rectificadora. Para parafrasear o reformular lo anteriormente dicho la lengua italiana recurre a las partículas cioè, ossia y ovvero, entre otras. La reformulación posee usos diversificados que pueden afectar, en grados distintos, a lo enunciado en la conversación: cuando lo enfatiza, la autora señala el recurso al italiano dai, cuando, por el contrario, lo limita, se emplea la partícula certo. La función de reformulación conclusiva, a través de la cual el enunciador hace sus deducciones a partir de lo dicho anteriormente, encuentra su equivalencia en el italiano insomma y cioè. En este último, según observa la autora, se percibe un matiz explicativo además que deductivo. Por último, se mencionan los valores rectificativos del marcador vamos, entre cuyas traducciones se aprecian cioè, insomma, o meglio, beh y anzi, que pueden emplearse en una especie de reescritura extensiva de lo dicho. De entre los demás valores, el marcador vamos aparece en todos esos casos en los que el hablante no encuentra una expresión adecuada para llevar a cabo su enunciado; en italiano podría traducirse con las partículas beh e insomma. Vamos también aparece muy a menudo para presentar la opinión del hablante como cerrada, incontrovertible, valor que se traduce con dai, y para introducir estados de ánimo del hablante, como la incredulidad y el rechazo, casos, estos, en los que pueden emplearse su o suvvia, (ma) dai e insomma. Sin embargo, se destaca el recurso a este marcador en contextos yusivos, es decir, contextos en los que la función de vamos estriba en apoyar un acto expresado o no en imperativo, traducible con (ma) dai, su o suvvia. Cierran el apartado las posibilidades combinatorias de este marcador con otras partículas, a saber, ah, vamos, porque, vamos y pero, vamos.

En conclusión, Los marcadores bueno, bien y vamos en el español peninsular y sus equivalencias en italiano es una obra fruto de un trabajo exhaustivo y cuidadoso que presenta los retos a los que se enfrentan tanto los profesores como los estudiantes en el proceso de enseñanza y aprendizaje de los marcadores del discurso. La novedad que representan en el panorama de las competencias comunicativas y la necesidad de adoptar una nueva perspectiva que centre su foco en el funcionamiento y en el valor discursivo de cada operador, es motivo para Flores Requejo de adentrarse en el intrincado y heterogéneo mundo de los marcadores. A la rigurosidad de la obra se añade el gran número de ejemplos empleados que conforman un corpus diversificado en estilo y modalidad. Asimismo, el estudio contrastivo enriquece aún más esta tarea en virtud de esa interrelación entre elementos estructurales y pragmáticos cuyo análisis permite desvelar el valor comunicativo que subyace en cada lengua. Como señalado por la misma autora, la polifuncionalidad de los elementos analizados y la novedad que representa este estudio no permite esbozar una línea de demarcación tajante ni una clasificación global; sin embargo, el trabajo constituye un antecedente muy valioso para impulsar investigaciones futuras en esta línea.

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

Bazzanella, C. (1994). Le facce del parlare. Un approccio pragmatico all’italiano parlato. Florencia La Nuova Italia.

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Cortés Rodríguez, L. (2002). Los estudios del español hablado entre 1950 y 1999. Madrid: Arco/Libros.

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Flores Requejo, M J. (2012 [2008]). Los marcadores del discurso en el español peninsular y sus equivalencias en italiano. Vol.1. Roma: Aracne Editrice.

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Pons Bordería, S. (1998). Conexión y conectores: estudio de su relación en el registro informal de la lengua. Valencia: Universidad de Valencia. Departamento de Filología española.

Portolés Lázaro, J. (1998). Marcadores del discurso. Barcelona: Ariel.

Serianni, L. (1996). Grammatica italiana. Italiano comune e lingua letteraria. Milán: Garzanti.

Staiti, S. (1982). Il dialogo. Napoli: Liguori editore.

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