Resumen: Los pueblos indígenas y las comunidades locales han sido reconocidos como sujetos sociales centrales para la conservación y el desarrollo sustentable en el artículo 8 de la organización de las Naciones Unidas (ONU). México es uno de los países que alberga entre el 60 y el 70 % de la biodiversidad total del planeta de acuerdo a la Secretaría de Medio Ambiente para el Desarrollo Sustentable de Jalisco (2018), por lo tanto tiene un estatus especial tanto en la conservación de las especies como de los ecosistemas. El enfoque biocultural para la conservación y el desarrollo sustentable alrededor de los pueblos indígenas es estratégico para México. Oaxaca concentra la mayor diversidad a nivel nacional y también tiene la mayor presencia de pueblos indígenas. La convivencia con la biodiversidad regional ha hecho que esas comunidades probaran, desecharan o desarrollaran el uso de plantas, insectos y animales como alimento. Existen iniciativas en el medio rural inspiradas en el paradigma de la sustentabilidad con propuestas innovadoras en lo social, tecnológico, cultural y ecológico, que se conocen como laboratorios socioambientales, y se les denomina empresas sociales rurales además se organizan en torno a bienes de propiedad común y en formas colectivas de producción que buscan generar bienes y servicios bajo los principios de la sustentabilidad, la agroecología y el mercado orgánico y justo. La empresa social rural es una estrategia en el momento que realiza acciones bien estructuradas, con el único objetivo de obtener un resultado esperado de forma eficaz, es decir el proceso seleccionado a través del cual se prevé alcanzar cierto estado futuro. En este caso, las empresas sociales que inciden en la sustentabilidad son organizaciones que tienen la capacidad de proponer de manera consciente proyectos alternativos al desarrollo, es decir comienzan en mayor o menor medida el fomento a la diversidad biológica, la autosuficiencia alimentaria, la integración de prácticas productivas, la equidad de participación en los procesos comunitarios, la búsqueda de precios justos en el mercado, un equilibrio espacial a fin de lograr estabilidad de paisajes agroecológicos, equilibrios productivos entre valores de uso y valores de cambio, así como la capacidad de participación en decisiones comunitarias y familiares... (cont.)
Palabras clave: Empresas Sociales Rurales, Estrategia de Desarrollo Sustentable, Patrimonio Cultural, Amaranthus spp.
Abstract: Indigenous peoples and local communities have been recognized as social subjects central to the conservation and sustainable development in article 8 of the Convention on Biological Diversity (CBD) of the Food and Agriculture Organization of the United Nations (UN) Mexico is one of the countries that has between 60 and 70% of the total biodiversity of the planet (Secretariat of the Environment for Sustainable Development, 2018), therefore has a special status in both the conservation of species and ecosystems. The biocultural approach for the conservation and sustainable development around the indigenous peoples is strategic for Mexico. Oaxaca has the most diversity at the national level and also has the largest presence of indigenous peoples. The coexistence with the regional biodiversity has meant that those communities tested, discarded or develop the use of plants, insects and animals as food. There are initiatives in the rural environment inspired by the paradigm of sustainability with innovative proposals in the social, technological, cultural and ecological, environmental laboratories that are known, and are referred to as rural social enterprises in addition are organized around common property and collective forms of production that seek to generate goods and services under the principles of sustainability, ecology and the market for organic and fair (CONACYT, 2012). The rural social enterprise is a strategy at the time of well-structured actions, with the sole purpose of obtaining an expected result of effectively, that is to say the selected process through which it is expected to reach certain future state. In this case, the social enterprises that have an impact on the sustainability are organizations that have the capacity to propose alternative projects in a conscious way to development that is beginning to a greater or lesser extent the promotion, biological diversity, food self-sufficiency, the integration of productive practices, the equity of participation in community processes, the search for fair prices in the market, a spatial equilibrium in order to achieve stability of agro-ecological landscapes, productive balance between use values and exchange values, as well as the ability to participate in community and family decisions. In turn, these modes of thought are configured by the natural environment and the wider world of the community. The communities interact with the natural environment through the knowledge and practices concerning nature and the universe is a series of knowledge, techniques, skills, practices and representations present... (cont.)
Keywords: Rural Social Enterprises, Sustainable Development Strategy, Intangible Cultural Heritage, Amaranthus spp.
REVISIÓN DE LITERATURA
Empresa social rural.
Existen iniciativas en el medio rural inspiradas en el paradigma de la sustentabilidad con propuestas innovadoras en lo social, tecnológico, cultural y ecológico, que se conocen también como laboratorios sociambientales. A estos se les denomina empresas sociales rurales y son entidades organizadas en torno a bienes de propiedad común y en formas colectivas de producción que buscan generar bienes y servicios bajo los principios de la sustentabilidad, la agroecología y el mercado orgánico y justo. En México están representadas por cooperativas, comunidades o asociaciones diversas, dedicadas al manejo de selvas y bosques, la producción orgánica de café, cacao, miel y otros productos, el ecoturismo, la pesca responsable, el manejo de fauna silvestre y la conservación comunitaria. Hoy existen más de 2000 empresas sociales rurales distribuidas principalmente en el centro y sur del país, y unas 18 regiones identificadas como estratégicas por su valiosa experiencia, que ha hecho en México el primer país productor de café orgánico en el mundo y el segundo país en manejo comunitario (CONACYT, 2012) .
La organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), indica los motivos por el cual se debe actuar en el estudio y práctica de las empresas sociales rurales. En primer lugar debido a que existe un gran número de personas que viven en áreas rurales lo hacen en absoluta pobreza, pese a la creciente integración de la economía global y al crecimiento potencial de la economía local; segundo, las empresas rurales pueden contribuir a generar ingresos, puestos de trabajo, innovación, capacidades, transferencia tecnológica, sostenibilidad económica y justicia; tercero, en muchos países en desarrollo las mujeres controlan o poseen un gran porcentaje de las pequeñas empresas que satisfacen las necesidades locales: al invertir en ellas se puede mejorar la situación de la mujer, que es la variable más importante en el tema de la reducción de la desnutrición; cuarto, el compromiso con diversos tipos de mercado y de actividades económicas reduce la vulnerabilidad de las personas y las ayuda a atomizar el riesgo; quinto, las empresas rurales alientan el empresariado local y empoderan a hombres y mujeres para que sean agentes de su propio desarrollo; y finalmente el desarrollo de la empresa contribuye a la cohesión social al regenerar la economía rural, así como al reducir la migración de la mano de obra y la presión sobre las ááreas urbanas (Agencia de Desarrollo Rural ADRS, 2007) .
Las principales características de las empresas rurales de acuerdo con la Agencia de Desarrollo Rural ADRS, (2007) son:
La falta de financiamiento a tasas y plazos accesibles, además de ser una organización de tipo familiar que en muchos casos no responde a las necesidades del entorno.
Las empresas rurales cuentan con recursos limitados, tales como mano de obra, habilidades y capital, lo que les hace difícil cumplir con los estándares requeridos para los mercados locales, regionales o mundiales.
Los costos de transacción son elevados debido a sus pequeñas dimensiones, a su naturaleza dispersa y a su lejanía. Muchas empresas rurales pequeñas tienen que asumir estos costos debido a su aislamiento.
Al igual que otras empresas, las rurales enfrentan riesgos comerciales éstos suelen provenir de desequilibrios de poder respecto de grandes compañías o de compradores, que pueden influir en las condiciones y en los estándares requeridos. La terciarizaciónn para pequeñas empresas rurales puede generar condiciones de explotación.
En muchos contextos rurales, un mayor acceso al agua y a la tierra suele ser el punto de partida para la diversificación de las empresas rurales. En consecuencia, la planificación y el manejo de recursos naturales debe fomentar el desarrollo ambiental y económico sostenible de dichos recursos.
Las empresas rurales tienen acceso limitado a una información exacta y oportuna, así como una débil infraestructura de transporte y comunicaciones.
Dichas empresas sociales rurales y la práctica de intercambio que mencionan Toledo y Barrera (2008), enmarcan en la economía solidaria, expresa y representada al mismo tiempo los modos de cultivar y valorar las diversas formas de producción y de cómo entenderla, basados en patrones culturales diversos, que definen las formas de satisfacer sus necesidades (Escalona, 2009) . Así en éstas prácticas se construye un proceso en el cual la racionalidad especial de la economía de solidaridad se completa, potencia y adquiere coherencia e integralidad (Razeto, 1999) . Esta participación no es solo desde la producción, sino también desde el consumo, y sus interrelaciones con los modos de desarrollo de la producción. Así el consumo solidario significa seleccionar los bienes de consumo o servicios que satisfagan necesidades y deseos, buscando mantener el equilibrio de los ecosistemas (Escalona, 2009).
De acuerdo a la Real Academia Española una estrategia se refiere al arte de dirigir las operaciones militares, arte, traza para dirigir un asunto en un proceso regulable, conjunto de las reglas que aseguran una decisión óptima en cada momento, retomando para nuestro análisis éste último concepto conjunto de reglas, la Agencia de Desarrollo Rural ADRS (2007), propone una serie de recomendaciones que, pueden apoyar el desarrollo sostenible de las empresas rurales entre ellos: a) Recursos naturales: garantizar que las personas rurales, en especial los pobres, las mujeres, los que no tienen tierra y los jóvenes tengan derechos de propiedad bien definidos y acceso a tierras, agua, árboles y bosques para apoyar a las empresas que se basan en el uso de recursos; b) Recursos financieros: Fomentar la creación de grupos de
trabajo para generar capital y alentar la autoconfianza al interior de los hogares y de las comunidades vulnerables; c) Recursos físicos: Desarrollar una infraestructura rural, como caminos, sistemas de suministro de agua y electricidad desde redes de comunicación, para apoyar el desarrollo de estas empresas; d) Recursos humanos: Ofrecer capacitación para el desarrollo de habilidades empresariales y de gestión, los programas de capacitación deben involucrar a proveedores de servicios locales, incorporar conocimientos indígenas y deben estar impulsados por la demanda para garantizar la recuperación de algunos costos y e) Recursos sociales: Fomentar la creación de capital social mediante grupos formales e informales (por ejemplo, grupos de autoayuda, organizaciones de base comunal, grupo de microfinanzas, cooperativas, asociaciones campesinas o escuelas de campo agrícola).
Es ahí donde, las empresas sociales que apuestan a la sustentabilidad siguen este conjunto de reglas para promover en mayor o menor medida el fomento de éstas a fin de lograr estabilidad de paisajes agroecológicos, equilibrios productivos entre valores de uso y valores de cambio, así como la capacidad de participación en decisiones comunitarias y familiares (Ortiz, 2015) . En esta línea entenderemos como empresas sociales que apuestan a la sustentabilidad, aquellas organizaciones sociales que tienen la capacidad de proponer de manera consciente proyectos alternativos al desarrollo y no solo de movimientos sociales momentáneos de reivindicación ante problemáticas coyunturales.
Desarrollo sustentable.
El desarrollo sostenible se define como aquél que satisface las necesidades de la generación presente sin comprometer la capacidad de las generaciones futuras para satisfacer sus propias necesidades de acuerdo con la Comisión Mundial del Medio Ambiente y del Desarrollo (CMMAD, 1988). En el proceso de desarrollo, la sostenibilidad debe entenderse como la característica del ecosistema donde se realiza éste para mantenerse como tal, sin cambio en sus procesos y funciones ecológicas, su diversidad y su productividad a través del tiempo, manteniendo su integridad de manera permanente (Miguel, 2004). El desarrollo debe manifestarse en diversas áreas de la actividad humana, tales como la económica, ecológica, social, política y cultural entre las más relevantes como lo menciona. Para esta escuela, la región es un sistema que alberga los recursos naturales, la flora, la fauna, la sociedad, el ambiente, todo en constante interacción (Miguel, 2004). El reto es ir “haciendo valer el principio de que un desarrollo adecuado será aquel que sea bueno para el pueblo y también para la nación, pero no sólo para una de las partes” como lo indica (Acosta, 1998).
Por consiguiente, la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, Ciencia y Cultura (UNESCO) en la Agenda para el Desarrollo Sostenible de 2030 postula que el patrimonio cultural inmaterial puede contribuir eficazmente al desarrollo sostenible a lo largo de tres dimensiones; social, ambiental y económica. El desarrollo social inclusivo enfatiza en seguridad alimentaria sostenible, atención sanitaria de calidad, acceso al agua potable y al saneamiento, educación de calidad para todos y sistemas de protección social inclusivos e igualdad de género, la sostenibilidad medioambiental requiere garantizar un clima estable, la gestión sostenible de los recursos naturales y la protección de la biodiversidad. El desarrollo sostenible depende de un crecimiento económico inclusivo, equitativo y estable, basado en modelos de producción y consumo sostenibles, como prerrequisitos fundamentales para el desarrollo sostenible (Organización de las Naciones Unidas para la Educación, Ciencia y Cultura UNESCO, 2015).
Patrimonio cultural intangible.
El patrimonio cultural inmaterial puede contribuir a la sostenibilidad medioambiental. Mientras que, las actividades humanas consumen los recursos naturales a un ritmo insostenible a escala mundial, muchas comunidades locales han desarrollado formas de vida y prácticas de patrimonio cultural inmaterial que están estrechamente vinculadas a la naturaleza y que respetan el medio ambiente. El conocimiento, las habilidades y las prácticas autóctonas, mantenidas y mejoradas de generación en generación, proporcionan medios de subsistencia para muchas personas. El patrimonio cultural inmaterial puede generar ingresos y dar empleo a una amplia gama de personas, incluidos los pobres y vulnerables (Organización de las Naciones Unidas para la Educación, Ciencia y Cultura UNESCO, 2015). Hablar de
patrimonio nos remite al concepto de patrimonio cultural, entendido como aquello que socialmente se considera digno de conservación independientemente de su interés utilitario como lo señala (Llorenc, 1998).
Para acercarnos al concepto de patrimonio biocultural, veamos cómo ha sido construido, partiendo de los dos aspectos que contiene: lo cultural y lo biológico. De acuerdo a Pohlenz (2013): “El término más conocido de patrimonio cultural se refiere a la cultura intangible y los bienes culturales pertenecientes a un grupo social localizado en un territorio específico, elementos que pueden ser acumulados y heredados.
La cultura intangible es el acervo de saberes, técnicas, sistemas artísticos, lengua, religión, literatura, música, danza, usos y costumbres, actividades, valores, espacios históricos y simbólicos, formas de organización y de gobierno, códigos, ideología y aspiraciones de un grupo social que se manifiestan, transmiten y transforman a través de la tradición oral. Estos elementos son inmateriales, sin embargo, rigen la vida económica, social y espiritual de las comunidades en donde su contenido aún es válido y conforma la conciencia colectiva de los grupos sociales (Mena, 2005) Los saberes de la cultura intangible son los conocimientos sobre el medio social y natural y se expresan en técnicas: la medicina tradicional, prácticas agrícolas, formas de relación social, rituales, tradiciones, etcétera. Sin embargo, como hemos visto, no es posible el desarrollo cultural sin las relaciones que definen el uso y aprovechamiento del conocimiento y del medio natural, al cual se le dota de significado y se le utiliza en beneficio del ser humano. De allí que el medio natural, junto con el patrimonio intangible, expresados en la noción de territorio, constituyen el patrimonio biocultural” (Pohlenz, 2013) .
En este sentido Boege (2008) afirma que: “Para desarrollar el concepto de patrimonio biocultural de los pueblos indígenas es imprescindible clarificar la dimensión de la territorialidad de los pueblos indígenas, en un espacio determinado el patrimonio biocultural de los pueblos indígenas en los siguientes componentes: recursos naturales bióticos intervenidos en distintos gradientes de intensidad por el manejo diferenciado y el uso de los recursos naturales según patrones culturales, los agroecosistemas tradicionales, la diversidad biológica domesticada con sus respectivos recursos fitogenéticos desarrollados y/o adaptados localmente. En la actualidad, 45% de los ecosistemas naturales del mundo están severamente impactados y han dejado de ser funcionales, el restante 55% sostiene los servicios ambientales para la vida del planeta y se calcula que para 2025 la cifra anterior será sólo de 30 % (Ramos, 2004).
El enfoque biocultural para la conservación y el desarrollo sustentable alrededor de los pueblos indígenas es estratégico para países megadiversos como México. Los países que se muestran en intersección son los que combinan alta biodiversidad con una diversidad cultural importante; Myers et al. (2000), ubican al país dentro de las áreas críticas amenazadas (hot spots) a nivel mundial. Oaxaca, Chiapas, Veracruz, Guerrero y Michoacán concentran la mayor diversidad a nivel nacional y también tienen la mayor presencia de pueblos indígenas. Una de las líneas estratégicas para el manejo sustentable de los recursos naturales (biodiversidad, suelos, recursos hídricos, servicios ambientales) que se proponen es el reconocimiento de los pueblos indígenas como sujetos sociales centrales para la conservación y el desarrollo a nivel nacional" (Boege, 2008) .
La relación del ser humano con la naturaleza, los diferentes ecosistemas y el conocimiento tradicional adquiere relevancia no sólo en el manejo de la biodiversidad existente, sino también en el desarrollo de técnicas para la supervivencia por medio de actividades primarias como lo es la agricultura, desde donde se configura un sistema de conocimientos tradicionales que comprenden una serie de técnicas, rituales y cosmovisiones las cuales resultan estratégicas para la solución de problemas relacionados con la producción agrícola (Gómez y Gómez, 2006; Cabanillas et al., 2016). De acuerdo con Carrillo y del Val (2006), Valladares y León (2015), las prácticas y conocimientos generados dentro de comunidades tradicionales indígenas suelen analizarse fuera de su ámbito y con los parámetros de la ciencia, desligando los saberes de su contexto biocultural y de la cosmovisión en que se insertan, de los valores que conllevan y de las dimensiones sociales, materiales, contextuales, inherentes a toda forma de conocimiento” (Valladares y León, 2015) .
Es ahí la relevancia del concepto de patrimonio cultural inmaterial donde las ideas, deseos y los intereses transmitidos mediante una lengua, motivan a las personas a declamar, pintar, cantar, construir o producir, lo cual, debe entenderse en el marco de una constelación de ideas actuales, libertad cultural, diversidad cultural, choque y diálogo de las civilizaciones y conocimientos indígenas, que se han cristalizado mediante el diálogo internacional entorno a los retos que enfrente la sociedad mundial a principios del siglo XXI (Arizpe, 2011) . La UNESCO propone como estrategia ofrecer incentivos a grupos culturales, comunidades locales y a profesionales de la cultura inmaterial, en forma de reconocimientos oficiales, protección jurídica, disposiciones especiales en materia de asistencia sanitaria, deducciones fiscales o subvenciones. Asimismo insta a las administraciones a introducir la cultura inmaterial en los planes de estudio educativos y promover festivales, concursos y programas de televisión, con el objetivo de revitalizar las culturas populares tradicionales (NORIKO, 2017) . En esta temática situamos el amaranto donde por primera vez, se muestran alrededor de 50 fósiles de semillas prehispánicas (maíz, calabaza, aguacate, chuspata, algodón, amaranto) en la Subdirección de Laboratorios y Apoyo Académico del INAH, que datan de aproximadamente nueve mil años antes del presente, encontradas en las cuevas de Coxcatlán en Tehuacán (Puebla) y de Guila Naquitz (Oaxaca); se trata del origen de la agricultura en el país” (Instituto Nacional de Antropología e Historia I, 2016)
Amaranto (Amaranthus spp).
Las plantas del género Amaranthus, que se conocen comúnmente amaranto, alegría, quelite, quintonil o bledo, han sido recuradas en contextos arqueológicos con más de 5,000 años, por ejemplo, las cuevas secas del valle de Tehuacán, Puebla, cuando los cazadores-recolectores iniciaban el proceso de domesticación del maíz (Mangelsdorf et al., 1967; Montúfar, 2016).Algunas semillas arqueológicas de amaranto se encontraron en los sedimentos prehispánicos del subsuelo de Tlatelolco, en ciertos inmuebles del Centro Histórico de la Ciudad de México: Palacio Nacional, Museo Nacional de las Culturas, Catedral Metropolitana y templo Mayor de Tenochtitlan, principalmente (Montúfar, 2016). La justificación para la revaloración del amaranto está ligada a la descripción de su calidad nutricional y particularmente a la búsqueda de productos vegetales ricos en proteína, sin la grasa de las fuentes procedentes de animales; una familia de cinco personas que siembre con amaranto una superficie de entre 25 y 30 m2 tiene asegurado su consumo de proteína durante un año (Vargas y Del Valle, 2016).
Conforme a la Comisión Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad, la importancia alimentaria y religiosa del amaranto fue similar al maíz, el frijol, el chile, la calabaza y junto con estos otros productos, eran tributados desde distintas provincias al imperio Azteca. Su cultivo en México fue severamente penado por los españoles por su uso religioso. En la actualidad ha sido altamente revalorado por su contenido nutricional, sus ventajas agronómicas, al relativo fácil manejo para su procesamiento y usos en distintos ámbitos. Diferentes plantas que en México conocemos como amarantos, alegrías, bledos, quelites o quintoniles, pertenecen al género Amaranthus de la familia Amaranthacea. Esta familia comprende cerca de 65 géneros y 900 especies de hierbas distribuidas en zonas tropicales y subtropicales del mundo y pocas en zonas templadas. El género Amaranthus, que en griego significa “imperecedero”, incluye cerca de 70 especies, de las cuales 40 corresponden al 60% nativas del Continente Americano y el resto de Australia, África, Asia y Europa. Éstas pueden crecer de unos cuantos centímetros hasta cerca de 3 metros en las variantes cultivadas (Biodiversidad Mexicana, 2017).
Después de la conquista en México, el amaranto fue proscrito y gracias a que algunos indígenas continuaron cultivando en zonas poco accesibles se conservó hasta nuestros días. El cultivo se realiza actualmente en pequeñas regiones de México, que han persistido a lo largo de los años. Las principales zonas productoras son: Tulyehualco, Ciudad de México, Amilcingo y Huazulco, Morelos; San Miguel del Milagro, Cuapiaxtla, Tlaxcala; Huaquechula, Santiago Tecla, San Juan Amecac, Tochimilco y Tochimizolco, Puebla. Recientemente se han iniciado siembras en la zona de Tehuacán, Puebla, y en Guanajuato, Querétaro, Oaxaca y San Luis Potosí (Espitia, 2016).
El Amaranto se consume desde época prehispánica y recientemente se le reconoció como Patrimonio Cultural Intangible. En la Ciudad de México ha sido un símbolo cultural milenario, sobre todo en el pueblo de Santiago Tulyehualco. Lo que se declara patrimonio cultural intangible no sólo la semilla, sino
toda la cultura y la memoria histórica que está detrás de su cultivo. Todos los saberes que se conservan para haber trasformado el amaranto en un dulce exquisito (Jornada UNAM, 2016). De manera que, este cultivo se ha conservado y es importante en la agricultura tradicional, sin embargo, algunas variantes corren el riesgo de desaparecer por su cultivo limitado, sostenido por pocos agricultores y estos de edad avanzada, conforme a la Comisión Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad. El interés internacional ha favorecido mayor atención hacia su cultivo. El conocimiento, colecta, caracterización y mejoramiento en México se ha impulsado desde la década de 1980 y se ha continuado, aunque no de manera sostenida. Existen también iniciativas de la sociedad civil y del sector privado para impulsar su cultivo, difusión y comercialización.
Amaranto de Mesoamérica para el Mundo S.C. de R.L.
En el directorio de empresas solidarias, Amaranto de Mesoamérica para el mundo es una empresa solidaria dedicada a la elaboración de productos de amaranto (Social, 2014) . Es una sociedad que trabaja desde el 2002 con productores de amaranto de valles centrales y sierra sur del estado de Oaxaca, el objetivo es satisfacer las necesidades alimenticias y económicas de las familias campesinas por medio del cultivo y consumo del amaranto, es decir que las familias produzcan excedentes de amaranto y tengan un beneficio económico al comercializar su producto a un precio justo. Este proyecto nació en el Centro de Desarrollo Comunitario Centéotl, A.C. en el año 1996, a través de la necesidad social para cubrir los requerimientos alimenticios de la población. Desde sus orígenes, el proyecto se dedicó a la capacitación sobre como cultivar y consumir el amaranto en las comunidades más desprotegidas del estado de Oaxaca enmarcadas en el área de la sierra sur y valles centrales del estado, lo cual a través de los años dió como resultado comunidades con una mejor alimentación y un cultivo alternativo de donde las familias campesinas complementan sus ingresos (Mesoámerica, 2017) .
En el 2002, nace Amaranto de Mesoamérica para el mundo S.C de R.L. con personalidad jurídica propia, la cual surgió de la necesidad de dar valor agregado a la producción y no vender el grano, sino transformarlo en diferentes productos. A partir del 2003, ingresa al mercado del naturismo y brinda productos altamente nutritivos que satisfacen las necesidades de sus clientes, en el 2006 incursiona en el mercado de escuelas para proporcionar alimentos nutritivos que mejore la alimentación de los estudiantes y en el 2008 con la finalidad de llegar a más clientes se integra a la cadena de tiendas de autoservicio a nivel estatal y nacional, que cuenta con un respaldo de 13 años de experiencia en la producción y comercialización de productos de amaranto, a través del manejo de dos marcas: “Centli Amaranto y Amarantita”. En estos momentos busca la comercialización de sus productos en diferentes partes de México, asegurar el mercado de los productores de amaranto que les permita mejorar la calidad de vida de sus familias en cuestión nutricional y económica, así mismo disminuir la pobreza en sus comunidades.
MATERIAL Y MÉTODOS
El enfoque del presente estudio de caso es cualitativo, los instrumentos de recolección de información utilizados; revisión documental de los paradigmas de empresas sociales rurales, desarrollo sustentable y patrimonio cultural inmaterial, entrevista dirigida al Ing. Mario Enrique Rendón Hernández gerente general de Centeotl, con la finalidad de conocer las actividades realizadas por la empresa y el papel que ésta desempeña en las dimensiones (ambiental, social y económica) del desarrollo sustentable, así mismo identificar la producción de amaranto y estrategia para conservar el patrimonio cultural inmaterial (Amaranto).
Los resultados de la presente propuesta se estructuran a partir de un procedimiento analítico, descriptivo y documental, dicho análisis permitió reseñar las principales características de las empresas sociales rurales en el contexto del desarrollo sustentable el cual permite a los agricultores y agroindustriales el acceso e integración al trabajo digno y al entramado productivo. La incorporación de valor agregado a los productos y servicios, desarrollo de la comercialización e innovación, la generación de espacios de intercambio en la perspectiva del fortalecimiento comunitario y el desarrollo local y sustentable permite la incidencia en la seguridad alimentaria y la reducción de la pobreza. La vocación histórica; desarrollo de la persona, sociedad y especie; manejo y conservación de su diversidad biológica y valoración de la
cultura es respetada por la gestión de las empresas sociales rurales, además permite la conservación del patrimonio cultural inmaterial que representa el amaranto.
RESULTADOS Y DISCUSIÓN
Las empresas sociales rurales bajo los principios de sustentabilidad, agroecología, y/o mercados orgánico y justo, ponen de manifiesto resistencias y asimilaciones culturales, cambios tecnológicos y en todo ello procesos de reafirmación y transformación de rasgos de identidad. Esto ha sido especialmente relevante en la región sureste de México en donde se localizan un número importante de organizaciones sociales y campesinas en especial para los estados de Oaxaca y Chiapas (Ortiz, 2015) . La racionalidad ambiental pone en tensión las relaciones entre ética, ciencia y significaciones culturales, en la propuesta de una nueva racionalidad ambiental. Entre las estrategias para promover el desarrollo sustentable situamos la autosuficiencia alimentaria y relación entre producción, es decir la producción local de los bienes básicos que pueden ser producidos de manera más eficiente, una mayor producción local de alimentos básicos contribuye a elevar los estándares nutricionales y mejorar los indices de salud. Además, la agroecología la cual comprende la agricultura ecológica que permite utilizar al máximo los recursos de la naturaleza y al mínimo los insumos externos (fertilizantes y plaguicidas).
El papel de Centeotl A. C. En el paradigma del desarrollo en la dimensión ambiental contribuye en el manejo sustentable del cultivo, a través del programa Pama (Producción, Autogestión y Medio Ambiente) el cual, promueve la formación, capacitación e intercambio de experiencias de grupos de campesinos y campesinas que trabajan agricultura sostenible, así como alternativas ecotecnológicas con la población en general. En la parte social por medio del programa raíces y horizontes promueve la formación y capacitación a través del apoyo educativo, talleres para el autoempleo, formación de grupos dirigido a jóvenes y niños. Es así que todos los programas trabajan bajo los ejes de equidad de género, participación ciudadana, defensa del medio ambiente e identidad cultural. En la dimensiónn económica a través del programa Bancomunidad otorga microcréditos a mujeres en extrema pobreza en los Valles Centrales, que es un modelo de financiamiento.
El cultivo del amaranto se realiza con abonos orgánicos, las familias reciben asesoría del Centro de Desarrollo Comunitario Centeotl A.C., para elaboración de huertos orgánicos, con lo que se propicia la sustentabilidad al tener una alimentación sana y un mejor acceso de una vida digna, de las cuales 500 familias producen amaranto para su consumo esto por el espacio extenso de terrenos que poseen, sólo 60 familias que tienen poca extensión aprovechan la producción de excedente para su venta a la empresa. El nivel de producción que Amaranto de Mesoamérica que percibe anualmente es de: 1,200-1,500 kg, el precio es de $18.00 el kilogramo en grano y $34 el kilogramo de cereal (grano reventado), es decir, la organización ofrece un precio de garantía y acceso a un mercado para sus productos, con la finalidad de apoyar a las familias y de esta manera, la empresa social rural se encarga del desarrollo rural de las comunidades productoras.
La empresa social rural al ser una entidad organizada en torno a bienes en propiedad común y en formas colectivas de producción que buscan generar bienes y servicios mediante asambleas, la autogestión y la economía social y solidaria permite colaborar con las comunidades, los grupos culturales y los profesionales al considerar la cultura inmaterial un elemento manifiesto de las actividades de las comunidades que expresa refuerza y refleja valores. Iniciativa propuesta por la UNESCO celebrada en Washington D.C. en 1999 donde la asociación de la UNESCO con las sociedades civiles ha reforzado recientemente en las actividades de conservación y promoción del patrimonio cultural intangible. En la actualidad, Centeotl coopera con numerosas ONG, como el Summer Institute of Linguistics, El International Council for Traditional Music (ICTM), el International Council of Organizations for Folklore y Festiva/s and Folk Art, la puesta en marcha y el esfuerzo de la cooperación de las ONG y las organizaciones sin fines de lucro activas en comunidades de base (NORIKO, 2017) .
En Oaxaca, el amaranto posee una alta relevancia histórica y se le considera como uno de los centros de origen y domesticación del cultivo, así pues, en la actualidad encontramos comunidades indígenas, tal es el caso de las comunidades el Carmen, la Guadalupe y la Soledad pertenecientes al municipio de Santa
Inés del Monte en los Valles Centrales, quienes por iniciativa y apoyo de maquinaria del centro comunitario Centeotl, llevan más de 13 años que cultivan el amaranto, cultivo que es propicio para la zona en terrenos de temporal, la producción es para su consumo y el excedente se adquiere por la empresa
Amaranto de Mesoamérica S.C. de R.L., cabe resaltar, es estrategia del centro comunitario Centeotl A.C., en torno a este sistema productivo; que consiste en equipar a todas las localidades en donde se produce amaranto con trilladoras portátiles, limpiadoras de grano y tostadoras de amaranto, esto con el fin de que las familias produzcan amaranto con un valor agregado, promuevan la organización comunitaria y de esta manera generar el interés de adoptar el amaranto como cultivo básico, además de seguir ampliando su reproducción y su vitalidad para las futuras generaciones y por lo tanto su conservación como patrimonio cultural, información que fue proporcionada por el ing. Mario Enrique Rendón Gerente General Amaranto de Mesoamérica Vivir es una alegría, quien lleva 15 años laborando en la organización, indicando que Amaranto de Mesoamérica para el Mundo S.C. de R.L., es una empresa solidaria porque asesora el proceso de autoconsumo, la producción de excedente y valor agregado y se ubica en el Distrito de Zimatlán de Álvarez, Oaxaca, domicilio. Quintana Roo, San Antonio, 71,200 (Figura 1)

CONCLUSIONES
El análisis de paradigmas permite señalar que las empresas sociales rurales bajo el principio de desarrollo sustentable permiten el cooperativismo, el mutualismo y la autogestión, que inciden en la disminución la pobreza y la seguridad alimentaria en los municipios con alta marginación de Oaxaca, así mismo, permiten un mayor empoderamiento de las comunidades al producir sus propios alimentos con respeto al desarrollo de la persona, sociedad y especie, así como el manejo y conservación de su diversidad biológica y la valoración de su cultura. En este sentido la empresa Amaranto de Mesoamérica y el Centro Comunitario Centeotl A.C es un ejemplo desde la sociedad civil para que hombres y mujeres, más allá de ideologías, puedan sumarse para superar las condiciones de pobreza en el país. Centeotl realiza el programa amaranto el cual, promueve la planta milenaria nativa de Mesoamérica con gran valor nutricional y facilidad para adaptarse en las comunidades rurales de Oaxaca, siendo éstas los sujetos
sociales centrales para la conservación del amaranto y desarrollo a nivel nacional. Una estrategia para enfrentar los problemas de erosión genética y la vulnerabilidad de los cultivos. Las poblaciones para mejorar sus variedades de amaranto conservan las especies proporcionadas por Centeotl siendo éstas semillas de variedad Revancha las cuales a su vez fueron adquiridas y gestionadas por el Instituto Nacional de Investigaciones Forestales, Agrícolas y Pecuarias (INIFAP) al centro comunitario en 1996.
Referencias
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Notas
Salvaguardar el patrimonio natural de un país sin conservar las culturas que le han dado forma y sentido significa reducir la naturaleza a un ente estático y distante de acuerdo a CONACYT, 2012; del mismo modo, no es posible proteger las culturas, mientras no se detenga la destrucción del entorno natural que les sirva de base y que dan sentido a su existencia tanto material como espiritual. Al retomar la parte subjetiva para la conservación del medio natural incorpora el patrimonio cultural es decir, la memoria colectiva de pueblos y naciones alrededor del mundo a partir de la capacidad exclusiva de la humanidad para concebir el significado que nace del pasado pero constituye también el futuro; el reconocimiento de esta capacidad ha conducido a la creación del importante concepto de patrimonio cultural inmaterial y a la voluntad política de salvaguardarlo, el cual debe entenderse en el marco de una constelación de ideas actuales, libertad cultural, diversidad cultural, choque y diálogo de las civilizaciones y conocimientos indígenas; reto de la sociedad mundial la urgencia de salvaguardar el patrimonio cultural inmaterial Arizpe (2011).
Dentro de las iniciativas en el medio rural inspiradas en el paradigma de la sustentabilidad se encuentra el Centro Comunitario Centeotl A. C, un organismo civil que desde 1990 trabaja con comunidades oaxaqueñas en el rescate y promoción de modos de vida digna sustentable, a través de procesos socioeconómicos perdurables, relaciones armónicas con la naturaleza y de equidad de hombres y mujeres, principalmente en el cultivo de amaranto (Amaranthus ssp) en la región de la Sierra Sur y Valles Centrales del estado de Oaxaca. En esta entidad, el amaranto posee una alta relevancia histórica y se le considera uno de los campos de origen y domesticación del cultivo (Secretaría de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación, SAGARPA, 2015). De ahí la importancia de desarrollar y aplicar técnicas útiles en el estudio de las plantas prehispánicas como el amaranto, por su papel como elemento del patrimonio cultural de México, así como por su relevancia para los estudios fitogeográficos, ecológicos y climatológicos estrechamente asociados con las actividades humanas del pasado como lo expresa la doctora en antropología MucClung de Tapia (2016). Por tal motivo, el presente estudio tiene como objetivo analizar cualitativamente la interacción de la empresa Centeotl con las comunidades y su contribución en el manejo sustentable del cultivo de amaranto, el alcance de la investigación corresponde a un estudio tipo descriptivo, los instrumentos de recolección de información que se utilizan son la entrevista, la observación y revisión de teorías, la conexión de estos favorece el análisis de la empresas social rural como estrategia para alcanzar el desarrollo sustentable y la conservación del patrimonio cultural inmaterial.
memory of peoples and nations around the world on the basis of the unique ability of mankind to conceive the meaning that is born of the past but also the future; the recognition of this capacity has led to the creation of the important concept of intangible cultural heritage and the political will to safeguard it, which must be understood in the context of a constellation of current ideas, cultural liberty, cultural diversity, shock and dialog of civilizations and indigenous knowledge; challenge of global society the urgency of safeguarding the intangible cultural heritage.
In this regard, as part of the initiatives in the rural environment inspired by the paradigm of sustainability we put to the Community Center Centeotl A. C, a civilian agency which from 1990 works with Oaxacan communities in the rescue and promotion of sustainable modes for a dignified life, through socio-economic processes lasting, harmonious relations with nature and of equity between men and women, mainly in the cultivation of amaranth (Amaranthus ssp) in the region of the Sierra Sur and Central Valleys of Oaxaca state. In this entity, the amaranth has a high historical significance and is considered to be one of the fields of origin and domestication of crop (Secretariat of Agriculture, Livestock, Rural Development, Fisheries and Food, SAGARPA, 2015). Hence the importance of developing and applying techniques useful in the study of pre-hispanic plants such as amaranth, for his role as part of the cultural heritage of Mexico, as well as by its relevance to the fitogeograficos studies, ecological and climatological closely associated with human activities of the past as expressed by the Phd in anthropology MucClung de Tapia (2016). For this reason, the present study aims to analyze qualitatively the interaction of the company Centeotl with communities and their contribution in the sustainable management of the cultivation of amaranth, the scope of the investigation corresponds to a descriptive study, the data collection instruments that are used are the interview, observation and review of theories, the connection of these favors the analysis of rural social enterprises as a strategy to achieve sustainable development and the conservation of intangible cultural heritage.