Secciones
Referencias
Resumen
Servicios
Descargas
HTML
ePub
PDF
Buscar
Fuente


”Todo el país de México es un gran cementerio – cementerio de fabulosas culturas”. El artista húngaro Pál Horti y su colección mexicana
“The Whole Country of Mexico is a Great Cemetery of Fabulous Cultures”. The Hungarian Artist Pál Horti and his Mexican Collection
Indiana, vol. 36, núm. 1, pp. 65-76, 2019
Ibero-Amerikanisches Institut Preußischer Kulturbesitz

© Ibero-Amerikanisches Institut, Stiftung Preußischer Kulturbesitz

Recepción: 19 Noviembre 2017

Aprobación: 28 Diciembre 2018

DOI: https://doi.org/10.18441/ind.v36i1.65-76

Resumen: La Exposición Universal de St. Louis de 1904 produjo un giro fundamental en la vida del artista úngaro Pál Horti. Había sido pionero del Art Nouveau en Hungría y se le encargó diseñar y realizar el pabellón húngaro y de organizar la muestra oficial del país. Allí conoció el arte precolombino e infirió relaciones entre los antiguos pueblos americanos y los antepasados de los húngaros. Su opinión se apoyaba en creencias entonces muy extendidas que buscaban el origen de los húngaros en otros continentes. Por ello, terminada la Exposición Universal, Horti decidió viajar a México y desde allí a Asia para rastrear el origen de los húngaros y sus antepasados. En 1906 atravesó México desde el Golfo de México hasta el Océano Pacífico y durante su viaje de tres meses logró recoger piezas arqueológicas y etnográficas. Según las cartas enviadas a Hungría, sus experiencias adquiridas principalmente en México occidental le convencieron de la similitud existente entre los indígenas mexicanos y los húngaros. Palabras clave: Pál Horti; arte precolombino; museología; difusionismo; México; Hungría; siglo XX. Summary: The 1904 World Fair in St. Louis wrought a fundamental change in Pál Horti’s life. A trailblazer of Art Nouveau in Hungary, he was commissioned to design and build the Hungarian pavilion and to organize Hungary’s official exhibit at Saint Louis, where he first encountered pre-Columbian art and concluded that the ancestors of the Hungarians had to be related to the American indigenous peoples. His opinion was based on ideas popular in the second half of the 19th century. According to these ideas, the origins of the Hungarians were to be sought on other continents. That’s why Horti resolved after the World Fair to travel to Mexico and then on to Asia in order to explore the origins of Hungarians and their ancestors. In 1906, he crossed Mexico from the Gulf of Mexico to the Pacific Ocean and on his three-month trip acquired various archaeological pieces and ethnographic objects. According to letters he wrote home, what he experienced mostly in Western Mexico convinced him that there existed some kinship between the indigenous peoples of Mexico and the Hungarians.

Palabras clave: Pál Horti, arte precolombino, museología, difusionismo, México, Hungría, siglo XX.

Abstract: The 1904 World Fair in St. Louis wrought a fundamental change in Pál Horti’s life. A trailblazer of Art Nouveau in Hungary, he was commissioned to design and build the Hungarian pavilion and to organize Hungary’s official exhibit at Saint Louis, where he first encountered pre-Columbian art and concluded that the ancestors of the Hungarians had to be related to the American indigenous peoples. His opinion was based on ideas popular in the second half of the 19th century. According to these ideas, the origins of the Hungarians were to be sought on other continents. That’s why Horti resolved after the World Fair to travel to Mexico and then on to Asia in order to explore the origins of Hungarians and their ancestors. In 1906, he crossed Mexico from the Gulf of Mexico to the Pacific Ocean and on his three-month trip acquired various archaeological pieces and ethnographic objects. According to letters he wrote home, what he experienced mostly in Western Mexico convinced him that there existed some kinship between the indigenous peoples of Mexico and the Hungarians.

Keywords: Pál Horti, pre-Columbian art, museology, diffusionism, Mexico, Hungary, 20th century.

Los hallazgos arqueológicos y objetos etnográficos mexicanos constituyen la mayor unidad (3200 piezas) de la Colección América del Museo de Etnografía de Budapest (ca. 8900 objetos). Más de la tercera parte de esas piezas llegaron al museo entre la fundación del mismo en 1872 y el final de la primera guerra mundial. Entre sus colectores se encuentran tanto emigrantes políticos y económicos como comerciantes de arte (Gyarmati 2006), pero también algunas personas especiales, por ejemplo Ede Szenger, un cirujano del ejército arribado a México con Maximiliano de Habsburgo quien después de la ejecución del Emperador permaneció trabajando allí diez años más y tras su regreso a Hungría en 1875 donó su colección al Museo Nacional de Hungría (Gyarmati 2008: 87-88). También la colección de Pál Horti tuvo su origen en circunstancias especiales.



Figura 1

Fotografía de Pál Horti (Anónimo 1907: 171).



Figura 2.

Jarra diseñada por Pál Horti en los años 90 del siglo IX. Owner: Kecskemét Katona József Múzeum, Inv. No.: 92.7. IP.



Figura 3.

Pabellón húngaro en la Exposición Universal de St. Louis en 1904 (Urmánczy Nándor 1904: 660).

Horti (originalmente Hirth, véase Figura 1) nació en 1865 en Pest, Hungría, y fue un pionero del Art Nouveau en Hungría con una notable producción en casi todas las ramas de las artes plásticas, desde el diseño de muebles y la organización de exposiciones, hasta las artes gráficas y del libro. Además aprendió alfarería, incluyendo la preparación de barnices y la cocción de vasijas de barro (Anónimo 1907: 172. Véase Figura 2), competencia que le sería de gran utilidad en las investigaciones que realizaría más adelante en los Estados Unidos y México. Se había formado en la Escuela Real Húngara de Artes Decorativas, instituto antecedente de la Universidad de Bellas Artes, y empezó su carrera docente en la Escuela de Artes Aplicadas (Koós 1982: 17-18).

Participó en la Exposición Universal de París (1900) y en la de Turín (1902), en las que obtuvo premios por sus obras (Koós 1982: 17). Por ello fue encargado con la creación del pabellón húngaro (Figura 3) y la confección de la selección húngara a ser presentada en la Exposición Universal de St. Louis en 1904. También en esa oportunidad sus esfuerzos resultaron exitosos, pues por su labor en St. Louis obtuvo un Diploma de Honor.



Figura 4.

Ruta deHorti en México y los sitios de las piezas arqueológicas mencionadas en los libros de inventario del Museo de Artes Aplicadas de Budapest o en los objetos mismos.

Sin embargo, desde nuestro punto de vista es relevante señalar que las observaciones y conocimientos allí adquiridos, particularmente a través de un científico japonés, derivaron su interés hacia la prehistoria húngara y la exploración de su país de origen. Influido por el difusionismo, teoría muy extendida entonces, y por el fuerte debate sobre el origen de la etnia húngara, Horti se entregó completamente a la visión del parentesco sumerio-hun-húngaro. Estudiando los objetos expuestos en la Exposición Universal, sobre todo la cerámica, concluyó que los antepasados de los húngaros no solamente estaban emparentados con pueblos asiáticos, sino también relacionados con pueblos norteamericanos e incluso más aún con culturas mesoamericanas y peruanas.2 Ello lo decidió a permanecer en los Estados Unidos para estudiar la artesanía indígena, así como el arte y la arquitectura aztecas. Posteriormente se propuso viajar a México, China, Japón3 y Manchuria, el supuesto país de origen de los húngaros, y también a Perú y Bolivia. Su objetivo principal era explorar la red de relaciones que en su opinión conectaban diferentes continentes. Su viaje comenzó en Nueva York donde se dedicó a estudiar las colecciones en los museos.

Según una de sus cartas enviadas a Hungría, las vasijas peruanas y bolivianas por él estudiadas –supuestamente cerámica Moche, Chimú e Inca– tienen carácter asirio y griego, y su cocción oxidante o reductiva es parecida a la de algunos tipos de cerámica húngara. Además, identificó el ‘árbol de la vida’ observado en diseños prehispánicos con el árbol de la vida conocido del arte popular húngaro.

Según una de sus cartas enviadas a Hungría, las vasijas peruanas y bolivianas por él estudiadas –supuestamente cerámica Moche, Chimú e Inca– tienen carácter asirio y griego, y su cocción oxidante o reductiva es parecida a la de algunos tipos de cerámica húngara. Además, identificó el ‘árbol de la vida’ observado en diseños prehispánicos con el árbol de la vida conocido del arte popular húngaro.

Si bien antes de su viaje a América Horti había considerado que los ornamentos del arte popular húngaro tenían un origen eslavo, sus experiencias americanas le convencieron no solo de la filiación húngara del arte popular con- , sino de su origen huno. Adquirió la certeza de que los hunos no solo habían recorrido Europa, sino que habían cruzado el Estrecho de Behring y arribado también a América y, según algunos datos, varias tribus de Hiung-mi de Asia Central se habían establecido en América, tribus que podrían –según Horti– ser los llamados ‘indios blancos’.4

Con estas ideas dejó Horti Nueva York en los últimos días de junio o principios de julio de 1906 (Magyar Iparművészet 1906: 246, 299)5 en compañía de Gyula Schmidt, un arquitecto húngaro también interesado en la cultura de México. Según una tarjeta postal enviada desde La Habana el 13 de julio,6 su plan era continuar el viaje a la Ciudad México a través de Veracruz, donde llegaron el 25 de julio (Figura 4).7 En una carta del 2 de septiembre, Horti informó a su amigo que había enviado a Hungría 200 fotografías, 100 copias en yeso de objetos arqueológicos, 70-90 acuarelas, varios tejidos viejos y antigüedades. Él esperaba que la venta de esos objetos le permitiera cubrir los costos de su estadía en México.8

En la primera parte de su viaje Horti y Schmidt visitaron una cueva en Orizaba (Veracruz) donde poco antes habían tenido lugar hallazgos valiosos, y estudiaron la colección de Guillermo de Heredia, reconocido arquitecto y coleccionista mexicano. Esta colección incluía cientos de hallazgos de las culturas azteca, tolteca, matlatzinca y zapoteca, sobre todo cerámicas muy interesantes para Horti, experto en alfarería. Justamente durante la visita de Horti, la colección estaba siendo clasificada por un alemán llamado Dr. Bauer (Schmidt 1907: 174). Probablemente se trata de Wilhelm Bauer, comerciante de arte, quien vendió miles de objetos arqueológicos y etnográficos a los museos de Berlín y de Stuttgart, así como al Museo de Ciencias Naturales de Nueva York. El Smithsonian Institute adquiriría más tarde de este último museo una parte de los objetos para exponerlos en la Exposición Universal de St. Louis. En 1903 el Museo de Etnografia de Budapest compró más de 800 objetos a Bauer (Gyarmati 2006), quien había obtenido también informaciones de los dos viajeros húngaros.

Después de la visita de la colección Heredia, Horti estudió los monolitos y joyas del Museo Nacional de Antropología y viajó a Oaxaca, donde visitó Mitla, y desde allí siguió al oeste de México, según afirma en su carta fechada en Colima el 15 de octubre de 1906. Esta carta atestigua su llegada a Zapotlán tras tres días a caballo y tras haber visitado también Jalisco y Michoacán.9 Desde Colima deseaba trasladarse a Manzanillo para zarpar hacia San Francisco.

En la misma carta mencionaba sus actividades y colecciones adquiridas en México, y agregaba una lista de las copias de yeso y las cerámicas de Tonalá enviadas a Hungría, añadiendo que “[...] tuve que sacar varias antigüedades valiosas de la caja porque las leyes mexicanas prohíben estrictamente la exportación de estos objetos”.10 En otra carta, dirigida a Kálmán Györgyi, amigo y compañero en la Escuela Real Húngara de Artes Decorativas, menciona también la compra de diferentes objetos y de hallazgos arqueológicos, diciendo que la adquisición de estos objetos “[...] fue indispensable para poder documentar los resultados de mis investigaciones no solo con fotografías, dibujos y pinturas, sino también en la realidad”.11 Los ornamentos de los objetos artesanales estudiados en el occidente de México –y considerados por Horti diseños completamente húngaros– le convencieron irremediablemente de la relación existente entre los húngaros y los pueblos de México occidental, relación que en su opinión corroboraba el parentesco entre los idiomas húngaro y tarasco. Ya había mencionado esta relación lingüística en sus cartas enviadas desde Nueva York. Además Horti se encontró en Guadalajara con Leonhard Schultze-Jena, un lingüista y antropólogo alemán cuyos investigaciones cumplidas en las cercanías de Pátzcuaro establecían un fuerte parentesco entre ambos idiomas. En una de sus cartas, en la que solicitaba a su amigo total discreción, Horti especificaba una serie de palabras que en su opinión confirman este parentesco, agregando que la decoración de las vasijas tarascas corresponde a la de la cerámica húngara. Esta similitud ya había sido advertida en sus investigaciones realizadas en los museos de Nueva York, cuando estudiaba la colección de Eduard Seler, adquirida en Michoacán. Por eso decidió continuar sus estudios en el oeste de México. Según la misma carta, él debería permanecer por lo menos un año para poder recorrer la totalidad de los estados de Jalisco, Michoacán y Guanajuato, previendo que la próxima generación hablaría solo español y junto con el idioma nativo se extinguiría la artesanía tradicional, en tanto “la olla de hierro esmaltado norteamericana matará la alfarería”.12 Además, refiriéndose a Tzintzuntzan, el centro más importante de la cultura tarasca, constataba que “[...] allí nadie más excava; solo lo hace el campesino que mientras cultiva la tierra encuentra a diario antigüedades cada vez más valiosas. Ya sabe a quién venderlas. Hay aquí un ejército de agentes de los museos europeos y norteamericanos, quienes compran barato estas antigüedades y las contrabandean en la frontera para venderlas a los museos mencionados. [...] Todo el país de México es un gran cementerio –cementerio de fabulosas culturas [...]”.13

En su última carta escrita desde México juzgaba que su viaje estaba siendo muy exitoso a pesar de sus escasos recursos, y proyectaba zarpar hacia San Francisco el 1 de noviembre de 1906.14 Desde allí viajó a Japón donde esperaba permanecer dos meses, según afirmaba en su tarjeta postal de fecha el 1 de marzo de 1907.15 En otra tarjeta postal enviada desde Singapur el 4 de mayo, mencionaba que había abandonado China una semana antes y que planeaba permanecer nueve días en Singapur para regresar a Hungría a través de Ceilán, Bombay y Karachi,16 es decir que había abandonado su plan original de visitar el supuesto país de origen de los húngaros en la región de Amur y Manchuria y de estudiar las técnicas de la fundición de bronce en India. Finalmente solo su colección llegó a Hungría, pues Horti falleció el 25 de mayo de 1907 en Bombay, de la malaria que había contraído en México (Koós 1982: 24).

Una vez arribada a Budapest, la colección fue inmediatamente expuesta en la sección de colecciones particulares del Museo de Artes Aplicadas (Horváth 1991: 202), y la revista Magyar Iparművészet (1907: 130, 177, 179, 180-181) publicó algunos dibujos y fotos de Horti. Su viuda vendió una colección de aproximadamente 450 objetos al Museo de Artes Aplicadas de Budapest,17 de donde fue transferida al Museo de Etnografía en varias etapas entre 1920 y 1960. La colección se dividió en cinco partes: 115 ‘cerámicas prehistóricas’, entre ellas varias falsificaciones, 142 copias en yeso de ‘objetos prehistóricos’ por molde, 14 ‘cerámicas modernas’, es decir etnográficas, 86 fotografías tomadas de objetos y sitios arqueológicos, 92 acuarelas preparadas de piezas ‘prehistóricas’ (Figura 5).



Figura 5.

Acuarela de Horti. Representa una vasija mixteca (Museo de Artes Aplicadas, N° de inv.:MLT 262).

Para definir la filiación cultural y la procedencia de las piezas arqueológicas de Horti, disponemos de tres puntos de referencia: los registros de los libros de inventario del Museo de Artes Aplicadas, los comentarios escritos por Horti sobre los objetos, y por último las características estilísticas de estos. Los tres puntos de referencia indican que la colección procede de dos regiones: centro y occidente de México. Los hallazgos procedentes de México occidental pertenecen al período Preclásico Tardío y Protoclásico, mientras que los de los estados de México y Puebla pertenecen a culturas clásicas y sobre todo posclásicas; en los libros de inventario o en algunos de los objetos se menciona solamente el yacimiento del caso y se indica que Horti había conocido solo la procedencia de estas piezas.18 Analizando estos topónimos se advierte que la mayoría de los hallazgos proceden del estado de México y los demás proceden de Texcoco, Toluca y Puebla, lo que sugiere que habrían sido adquiridos por Horti en estas poblaciones en las excursiones por él realizadas desde Ciudad de México, y no comprados a otros coleccionistas. La procedencia local de las piezas del centro de México la corroboran también sus rasgos estilísticos. Por ejemplo, un cuenco trípode con pintura roja (Figura 6) adquirido en Tlacotepec, pertenece al estilo Mazapán, fechado en la primera fase de la época posclásica; otro cuenco policromado del estilo Mixteca-Puebla fue adquirido por Horti en Acatzingo (Figura 7). Al mismo tiempo se desconoce la procedencia de los hallazgos de México occidental. Es posible que Horti no haya visitado personalmente los sitios donde se excavaron estas piezas y las haya comprado a coleccionistas o comerciantes de arte. A pesar de las circunstancias de la adquisición, estas vasijas y figurinas representan la mejor parte de la colección Horti, sobre todo un guerrero/danzante con tocado de plumas del período preclásico tardío (200 a. C. - 300 d. C., Figura 8) y una figurina femenina de elaborado peinado (Figura 9).



Figura 6.

Cuenco de estilo Mazapán de Tla­co­tepec (Museo de Etnografía, N° de inv.: 65.1.22).



Figura 7.

Cuenco de estilo Mixteca-Puebla de Acatzingo (Museo de Etnografía, N° de inv.: 65.1.26).



Figura 8.

Figura de barro, probablemente de Colima (Museo de Etnografía, N° de inv.: 119303).



Figura 9.

Figura de barro, probablemente de Colima (Museo de Etnografía, N° de inv.: 119302).

Las falsificaciones de la colección de Horti son sumamente interesantes. Se encuentra entre ellas una figurilla de barro. Su respaldo plano indica que esta pieza fue elaborada en molde, similarmente a las copias de yeso, pero no por Horti, sino más bien adquiridas en el mercado del arte, si tomamos en cuenta su anverso (Figura 10). Mientras su rostro fue plasmado en forma de una máscara del estilo teotihuacano, en su pecho y vientre lleva la imagen especular del mismo signo de puntuación chino que significa fragancia (香). Posiblemente se trata de un souvenir fabricado en molde y por eso aparece la imagen especular del signo de puntuación. Considerando que Horti permaneció solo seis días en China, el objeto pudo haber sido conseguido en México.



Figura 10.

Falsificación con rasgos teotihua­canos (Museo de Etnografía, N° de inv.: 70.70.53).

Otro ejemplo es un objeto de barro parecido a una cesta redonda con asas cruzadas, decorada con copias de malacates pos­­clásicas y cabezas teotihuacanas (Figura 11), lo que permite afirmar que se trata de un objeto con detalles copiados de hallazgos arqueológicos. Si tomamos en cuenta las competencias de Horti en alfarería y sus copias en yeso de hallazgos arqueológicos, podemos arriesgar la suposición de que él tal vez haya jugado algún papel en la fabricación de estos objetos.



Figura 11.

Objeto de barro con réplicas de cabezas teotihuacanas y malacates posclásicas (Museo de Etnografía, N° de inv.: 65.1.28).

Conclusiones

A fin de apreciar y analizar la actividad y sobre todo el pensamiento de Pál Horti reflejados en su colección, debemos tomar en cuenta los siguientes factores. En el período de su formación educativa en la segunda mitad del siglo XIX se desarrollaba en Hungría el fuerte debate conocido como ‘guerra ugro-turca’ sobre el origen de la etnia húngara. Especialmente los lingüistas argumentaban a favor de un origen finougrés, mientras que otros, sobre todo historiadores, se inclinaban por la tesis del parentesco con los turcos y en general con los pueblos esteparios. La teoría del origen común de húngaros y hunos formaba parte de este debate. Además, existía y existe hasta hoy una línea extrema de las teorías de la prehistoria húngara, entre ellas la que considera que los húngaros descienden de los sumerios, y la visión del parentesco sumerio-hun-húngaro. Horti había aceptado plenamente estas teorías, por eso en una de sus cartas menciona a los hunos como un pueblo que había cruzado el Estrecho de Bering y ejercido influencia sobre las culturas americanas.19

El tercer aspecto detectable detrás del pensamiento de Horti, es la teoría del difusionismo, particularmente extendida a fines del siglo XIX y comienzos del XX, que explicaba la aparición de rasgos culturales comunes en regiones muy distantes, por la migración de pueblos o la transferencia de bienes culturales. El estudio de los motivos decorativos fue un método particular del difusionismo. Sus investigaciones tuvieron una importancia extraordinaria para el descubrimiento y el conocimiento del arte popular húngaro. Sus pioneros fueron los profesores de dibujo formados en la Escuela Real Húngara de Artes Decorativas, que dibujaban y estudiaban los motivos decorativos desde la Edad Media hasta el arte popular contemporáneo en la busca de las raíces de esta última en el arte oriental, sobre todo en Persia e India, mientras ignoraban por completo los contextos culturales de las obras estudiadas. Horti se formó en esa misma escuela, y en una de sus cartas menciona con orgullo que el fundador de este movimiento, József Huszka (Fejős 2006), estaría feliz si pudiera ver las similitudes descubiertas por él al comparar el arte popular húngaro con el arte prehispánico.20

Como hemos visto, Horti aplicó el mismo método que habían utilizado los profesores húngaros de arte al estudiar el arte popular de Hungría, excepto que Horti, en tanto que también era un calificado alfarero, dominaba la técnica de fabricación de vasijas de barro e igualmente aplicó este conocimiento para arribar a sus erróneas conclusiones. Partiendo únicamente de motivos externos y formales supuso conexiones entre fenómenos culturales distantes en tiempo y espacio. Sobre la base de esas observaciones superficiales concluyó que la similitud formal y tecnológica de objetos hechos en diferentes lugares habilitaba a conectar el origen de la etnia húngara con culturas lejanas, poniendo en el centro de estas relaciones a los húngaros. Como artista, Horti siguió las últimas tendencias del arte contemporáneo, al tiempo que carecía de toda formación científica. En consonancia con su punto de vista artístico, yuxtapuso una vasija de barro procedente de la época de bronce de Hungría y un recipiente que representaba el arte popular del mismo país, sin considerar sus contextos cronológicos y culturales. Resumiendo podemos decir que el pensamiento de Horti refleja rasgos muy particulares de la visión europea, quizá incluso específica de Europa oriental, sobre el arte y la cultura prehispánicos.

Referencias bibliográficas

Anónimo (1907): Nekrológ. Magyar Iparművészet 10(4): 171-172.

Fejős, Zoltán (2006): Huszka József, a rajzoló gyűjtő [József Huszka, el dibujante colector]. Budapest: Néprajzi Múzeum.

Gyarmati, János (2006): Wilhelm Bauer, a German collector and his Mexican collections in the Museum of Ethnography, Budapest and in other Museums. Baessler Archiv (52): 47-53.

Gyarmati, János (2007): “Egész Mexico egy nagy temető – temetője mesésebbnél mesésebb kulturáknak!” Horti Pál és mexikói gyűjteménye. Néprajzi Értesítő 89: 155-168. (22.02.2019).

Gyarmati, János (2008): The America collection. En: Gyarmati, János (ed.): “Taking them back to my homeland...” Hungarian collectors – Non-European collections of the Museum of Ethnography in a European context. Budapest: Néprajzi Múzeum, 82-133.

Gyarmati, János (2009): Pre-columbian pottery from Mesoamerica and the Central Andes in the Museum of Ethnography in Budapest. Corpus Antiquitatum Americanensium. Hungary, 1. Budapest: Union Académique Internationale/Museum of Ethnography.

Horváth, Hilda (1991): Horti Pál mexikói rajzai [Dibujos de México de Pál Horti] Művészettörténeti Értesítő 40(3-4): 200-204.

Koós, Judit (1982): Horti Pál élete és művészete 1865–1907 [Vida y arte de Pál Horti 1865–1907]. Budapest: Akadémiai Kiadó.

Schmidt, Gyula (1907): Horti utolsó útjáról [Sobre el último viaje de Horti]. Magyar Iparművészet 10(4): 173-174.

Urmánczy, Nándor (1904): Jegyzetek amerikai utamról. Vasárnapi Újság 1904(51/39): 659-661.

Notas

1 Este texto es una versión reelaborada y ampliada de un artículo publicado en el volumen LXXXIX de Néprajzi Értesítő (Gyarmati 2007).
2 Carta de Horti a su amigo Elek K. Lippich, oficial del Ministerio húngaro de Religión y Educación Pública. Nueva York, 8 de junio de 1905. Archivo de la Biblioteca Nacional de Hungría (Országos Széchényi Könyvtár Levelestára).
3 Carta de Horti a Elek K. Lippich desde St. Luis, 8 de diciembre de 1904. Archivo de la Biblioteca Nacional de Hungría.
4 Carta de Horti a Elek K. Lippich desde Nueva York, 9 de abril de 1906. Archivo de la Biblioteca Nacional de Hungría.
5 http://epa.oszk.hu/01000/01059/00050/pdf/1906_04-05_246-247.pdf; http://epa.oszk.hi/01000/01059/0051/pdf/1906_06_298-300.pdf (23.01.2018).
6 Archivo de la Biblioteca Nacional de Hungría.
7 Archivo de la Biblioteca Nacional de Hungría.
8 Carta de Horti a Elek K. Lippich desde México, 2 de septiembre de 1906. Archivo de la Biblioteca Nacional de Hungría.
9 Carta de Horti a Elek K. Lippich desde Colima, 15 de octubre de 1906. Archivo de la Biblioteca Nacional de Hungría.
10 Carta de Horti a Elek K. Lippich desde Colima, 15 de octubre de 1906. Archivo de la Biblioteca Nacional de Hungría.
11 Carta de Horti a Kálmán Györgyi, 23 de octubre de 1906. Archivo de la Biblioteca Nacional de Hungría.
12 Carta de Horti a Kálmán Györgyi, 23 de octubre de 1906. Archivo de la Biblioteca Nacional de Hungría.
13 Carta de Horti a Elek K. Lippich desde Colima, 15 de octubre de 1906. Archivo de la Biblioteca Nacional de Hungría.
14 Carta de Horti a Kálmán Györgyi, 23 de octubre de 1906. Archivo de la Biblioteca Nacional de Hungría.
15 Archivo de la Biblioteca Nacional de Hungría.
16 Archivo de la Biblioteca Nacional de Hungría.
17 Archivo del Museo de Artes Aplicadas de Budapest, No. 650/1907 y 666/1907.
18 Las piezas arqueológicas fueron publicadas por el autor (Gyarmati 2009: 34-82).
20 Carta de Horti a Elek K. Lippich. Nueva York, 8 de junio de 1905. Archivo de la Biblioteca Nacional de Hungría.
19 “Estas tribus son probablemente los llamados indios blancos, conocidos por todas partes de América como excelentes guerreros”. Carta de Horti a Elek K. Lippich. Nueva York, 9 de abril de 1906. Archivo de la Biblioteca Nacional de Hungría.


Buscar:
Ir a la Página
IR
Visor de artículos científicos generados a partir de XML-JATS4R por