Carpeta gráfica


La ritualidad de la vida cotidiana se configura a partir de un sinfín de símbolos que figuran de manera narrativa en la existencia individual y colectiva, generando lazos identitarios que permiten la creación y acción del ser social. Dentro de este abanico lo sagrado se presenta como una fuente de reinterpretación, dotando a entidades sobrenaturales de cierto poder más allá de lo racional. Y es que es difícil saber con exactitud el significado de la sacralidad misma, más allá de un saber teorético se ubica en el conocimiento práctico, en el saber de cada persona y la constitución de su entidad social, así como Mircea Eliade lo explica: “lo sagrado es un elemento de la estructura de la conciencia, no un estadio de la historia de esa conciencia”. Y si se presenta como una existencia inherente al ser, se reelabora con la práctica y curso de la vida misma: es que la expresión rompe la ritualidad formal a un espacio, se desdibuja en cada aspecto de vida donde la vida se elabora y significa. Así es como este esbozo fotográfico se presenta como un breve reflejo de la vivencia sagrada cotidiana, que parte desde la institución, las ciudades custodiadas por la fuerza arquitectónica que los espacios religiosos figuran, la representación del poder desde la imagen del hombre, pasando por el núcleo familiar que se hace de estrategias para vivir la creencia en su intimidad, hasta una suerte de hermeneútica cotidiana en expresiones causales que derivan de una apropiación de éste. –Aura Irasema Guerrero Gallegos*

Página opuesta, Brillas y brillas tan lindo, Centro Histórico, Ciudad de México.













Información adicional
1: Mircea Eliade, Historia de las creencias y de las ideas religiosas. I De la prehistoria a los misterios de Eleusis, Madrid, Cristiandad, 1976.