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El busto escultórico del poeta Tomás Morales
Bust sculpture of the poet Tomás Morales
Anuario de Estudios Atlánticos, vol. AEA, núm. 63, pp. 1-34, 2017
Cabildo de Gran Canaria

Literatura


Recepción: 17 Diciembre 2015

Aprobación: 12 Julio 2016

Resumen: Amistad habida entre los dos creadores: el poeta Morales y el escultor Macho. Ofrecimiento del escultor de la confección de un busto al poeta. Nacimiento de la idea de fundir en bronce el retrato. Colaboraciones económicas para sufragar la fundición. Primera ubicación del busto en la ciudad (1925 a 1957). Homenajes al poeta en su tierra natal: busto, calles, plazas, placas, etc. La personalidad artística de Victorio Macho. Crónicas y artículos sobre el busto y el lugar de ubicación. Análisis de la estética y estilística del busto.

Palabras clave: amistad, poeta Tomás Morales, escultor Victorio Macho, busto, escultura, retrato, monumento, arte, amigos intelectuales canarios, fundición, bronce, ensanche, Las Rosas de Hércules, colaboraciones económicas, homenajes públicos, publicaciones: primera, segunda y definitiva, parque San Telmo (o Cervantes), plaza de.

Abstract: Friendship light between the two creators: the poet and sculptor Macho Morales. Offering sculptor making a bust of the poet. Birth of the idea of the portrait cast in bronze. Economic partnerships to meet the cast. Bust first location in the city (1925-1957). Tributes to the poet in his native land: bust, streets, squares, plates, etc. The artistic personality of Victorio Macho. Reports and articles on the bust and the place of location. Analysis of aesthetic and stylisticbust.

Keywords: Friendship, poet Tomás Morales, sculptor Victorio Macho, bust, sculpture, portrait, monument, art, friends intellectual canaries, cast iron, bronze, Example, The Roses of Hercules, economic partnerships, public tributes, locations: first, second and final San Telmo (or Cervantes) park, plaza de Tomas Morales and the Constitution, obelisk, newspapers, chronicles and opinions, analysis, style and aesthetics.

Cómo citar este artículo/Citation: Mesa, T. (2017). El busto escultórico del poeta Tomás Morales. Anuario de Estudios Atlánticos, nº 63: 063-022. http://anuariosatlanticos.casadecolon.com/index.php/aea/article/view/9928

Llegó Victorio Macho a la capital de España a temprana edad juvenil para inscribirse en la Escuela de Bellas Artes San Fernando. Ya ubicado en Madrid, en su taller de Las Vistillas, frecuentó los cenáculos del arte matritense, en los ratos que su vocacional y muy activo oficio le dejaba, para compartir momentos culturales y artísticos con el resto de los colegas y eruditos. Macho fue un artista que tuvo muy buena relación con varios intelectuales y colegas del Madrid de entonces, cultivando con todos los elegidos por la naturaleza, con mentes tan preclaras, en todos los ámbitos de la creación y el pensamiento libre, una ganada y sincera amistad con todos ellos. A gran parte de los más ilustres y honestos amigos perpetuó con su cincel y la imaginación creadora plástica, en barro o en piedra: dibujos, bustos escultóricos, monumentos o sepulcros.

Tomás y Victorio se conocieron en Madrid durante la presentación del poemario Las Rosas de Hércules. Libro. I, (2 de febrero de 1920). El escultor acudió a la cena después de la disertación, en honor al éxito logrado por el poeta. En esa misma velada, Macho se ofreció a realizar un busto de la figura del noble vate. Muy congraciado quedó Tomás Morales con este gesto de artista, que supo ver una imagen plástica en su efigie y poeta con futuro. A partir de ese momento se forjó entre ambos una afectiva admiración como creadores y a sus personas. Aquel aprecio se refrendó con el carteo que entre ambos hubo: primero, por el busto de Tomás, para que éste fuera fundido en bronce; y segundo, por el encargo que se le hizo en el gran monumento escultórico a don Benito Pérez Galdós, a raíz de su fallecimiento, para ser instalado en su ciudad natal, auspiciado por la Sociedad Fomento y Turismo de Gran Canaria. Entidad cultural a cuya junta directiva pertenecía el poeta, hasta que el muy pronto fallecimiento de Tomás, el 15 de agosto de 1921, produjo una gran dolencia anímica en el escultor, que en aflicción y cariñosa amistad concibió el diseño e imagen simbólica del sepulcro para el finado, que tituló Musa.

En uno de los apartados escritos en el diario de Victorio Macho, en el que escribía asiduamente sus pormenores vivenciales, titulado Memorias (publicado en 1972), recuerda en uno de los capítulos su venerada amistad con el poeta grancanario, a quien le dedica elogiosos cumplimientos en las dos páginas escritas dedicadas al poeta Morales, desde que se conocieran en Madrid.

“Tuve una noble amistad con el admirado poeta Tomás Morales, quien vino a Madrid para editar sus versos, titulados ‘Las Rosas de Hércules’. Era hombre cordialísimo y tenía cerca de dos metros de estatura. Se había doctorado en Medicina, y además de gran poeta, era tan excelente persona que le nombraron alcalde de Las Palmas1, a donde me invitó oficialmente para encargarme del monumento a Galdós, que se elevó en un malecón frente al mar, y cuando llegué con mi esposa María al puerto donde me esperaban Tomás Morales, el gobernador, el presidente de la Sociedad de Fomento y Turismo y otras personalidades, fui recibido con bombo y platillos, como suele decirse. Creí, no obstante, notar en los ojos de aquellas personas cierto desconcierto, sin duda porque no respondía mi figura a lo que ellos habían imaginado, por más que Tomás Morales les dijera que no tenía ni el volumen ni la imponente barba del Moisés miguelangélico, porque más bien era un hombre menudo y nervioso”2.

El poeta Tomás Morales y el escultor Victorio Macho, se admiran mutuamente por sus apreciables amistades y sus respetuosas vocaciones. Lo hacen con sendos gestos pragmáticos de sus quehaceres artísticos, del uno para con el otro, por lo que hondamente les aviene en sus artes: Victorio Macho lo hace con un magistral retrato, modelado en barro, y pasado a bronce posteriormente (al margen de la imagen Musa de su Sepulcro, después de su fallecimiento). Retrato escultórico de genial concepción.

El poeta Tomás Morales pone en activo su plectro en la conjugación de la retórica, entre metáforas y figuras, rimando connotados versos en un poema dedicado a su amado escultor. Esta oda estuvo realizada en el mismo lecho, antes de su agonía mortal, creada el mismo día de la despedida en la capital grancanaria de su amigo, de vuelta a Madrid, en junio de 1921, titulado A Victorio Macho. En sus primeros versos se lee: Tú llegas de Castilla / de Castilla la Vieja, corazón de la Raza / pacífico trofeo, un cincel y una maza /…

En varias misivas mantenidas entre los dos entrañables amigos, queda patente la felicidad que ambos comparten con la sincera amistad que se profesan. En una de las remitidas por Tomás Morales a Macho, entresacamos: Querido Victorio: el portador es el pintor Eladio Moreno de quien le hablé a usted en mi anterior, es entrañable amigo mío y presidente de la comisión para erigir el maravilloso busto con que usted me honró3.

En una carta manuscrita, el día 15 de junio de 1920, que Morales le envía a Macho, usa un papel de carta de la Sociedad Fomento y Turismo de Gran Canaria –que lleva el membrete impreso del ente–, para tratar el asunto del monumento a Pérez Galdós para la ciudad de Las Palmas. Aprovecha esta misiva para comunicarle lo concerniente a su retrato:

“Supongo que recibiría la visita de Eladio Moreno y que le habrá puesto el corriente de lo que a mi busto se refiere. Quieren mis compañeros de ésta que envíe usted, lo más pronto que le sea posible, el dibujo para el pedestal”. Y prosigue: “[…] Además queremos que esté hecho el monumento, para que cuando llegue a Las Palmas, a labrar el de Don Benito, sea esta la primera impresión grata que reciban ustedes al llegar”4.

En ulterior misiva del día 2 de agosto, que le remite Tomás Morales al escultor, la comienza con las mismas palabras de afecto que la anterior:

“Admirable y queridísimo Victorio”. Corta en contenido, porque se le “escapa el correo”. En párrafo posterior le comunica: “Aquí sienten por usted fervorosa admiración, que se aumentará en cuanto venga y le conozcan, pues en usted el hombre vale tanto como el artista”5.

El diario La Crónica informa sobre el último poema de Tomás Morales, con el titular “La última producción de Tomás Morales”. El poeta, enfermo y con muy pocas energías como para pensar en crear versos y estrofas, le dedica a su dilecto amigo Victorio Macho un poema en agradecimiento por su visita a la ciudad grancanaria. He aquí los últimos versos de nuestro inmortal Tomás Morales, que fueron escritos a modo de borrador en las horas de descanso de las altas fiebres que padeciera6. Versos que no pudo pasar a limpio. El escultor fue a visitarle por última vez en el lecho agonizante de su pronta muerte, cuando estuvo invitado por la Sociedad Fomento y Turismo de Gran Canaria, el día 11 de junio de 1921. El poema, publicado en el libro tercero: Palabras de la Amistad, es titulado “A Victorio Macho”. El periódico citado recoge la última estrofa: Loor a ti, maestro, / que el pensamiento acoplas con el dominio diestro; / e infundes a tus bloques con pródiga medida, / igual que un dios magnánimo, multiplicado y fuerte, / los dos extremos polos de la verdad habida: / ¡Al monumento: Vida, / Y en el sepulcro: Muerte…!

Origen de la idea de fundir el retrato en bronce

El día 3 de febrero de 1920, se recibe un telegrama en la redacción del periódico La Jornada del corresponsal en Madrid. En éste informa del rotundo éxito de la presentación y declamación en el Ateneo de Madrid de Las Rosas de Hércules. Metrópoli y centro cultural muy poco accesibles para el éxito alcanzado por un joven novel en la poesía y de lejanas tierras isleñas. El texto dice: Enorme público. Aplausos delirantes. Ovaciones. El poeta es abrazado al bajar de la tribuna. Comentarios en los pasillos. No se recuerda un éxito tan extraordinario. Tomás Morales emocionadísimo. Al final del contenido del artículo, se comenta acerca del busto: Agustín Millares confirma el éxito. Victorio Macho hará un busto al poeta. Final7.

En el rotativo aludido, el día 24 abril, se informa de la altruista aportación creativa para diseñar la arquitectura del pedestal, en base a un croquis para la instalación del busto, para ser ubicado en una de las plazas de la ciudad. Se suma asimismo, con este dibujo, a la total creación de la obra: busto y pedestal. El comunicado lo remite Millares Carlo, desde Madrid: Macho está encantado con la idea de la colocación en un sitio público del busto que hizo él de Tomás Morales hasta el punto que se ha ofrecido desinteresadamente a hacer el pedestal sobre el cual… [se corta la crónica, por rotura del rancio papel de periódico].

La idea de fundir el busto en bronce, para ser ubicado en un lugar de la ciudad, nació de sus estimados amigos. Aquéllos que desde joven estuvieron a su lado en incondicional cariño –también intelectuales y poetas– como persona y poeta. En un artículo remitido al periódico La Crónica, en la edición del día 13 de marzo de 1920, lo firman: Eladio Moreno Durán, Alonso Quesada, Manuel González Cabrera, Saulo Torón y Rafael Cabrera. Anteriormente, con motivo del éxito obtenido por Tomás Morales en su último libro de poemas Las Rosas de Hércules. Libro I. Aquella noche y después de la disertación, los amigos del poeta modernista le ofrecieron una fiesta para conmemorar la dicha poética, celebrada el día 2 de febrero de 1920. Resumiendo el texto, dice: […] Victorio Macho, el gran escultor castellano, vigoroso y amplio como nuestro poeta mismo, ha modelado en barro la fisonomía de Tomás8. En agasajo al autor de los poemas, de Tomás Morales, por todos los queridos amigos del poeta, también asistió el escultor Victorio Macho. Así lo atestigua la hoja de los asistentes al convite. Entre las firmas que honraron al poeta en el homenaje que en su honor se celebró en el hotel Ritz de Madrid, se encontraba la del artista Macho Rogado, cuya firma en una de las hojas, aparece muy bien visible con su enorme signatura, rubricada con grandes caracteres. Y en esa misma cena, se ofreció a la elaboración de una escultura-busto del joven poeta modernista. Ambos artistas amistaron en entrañables lazos, cuando se conocieron esa misma noche en Madrid.

Los artistas ven tanto en las personas, objetos y otras cosas, dónde está el posible elemento estético a retratar o a representar, o en este ejemplo, la sugerente anatomía de la imagen de Morales, idónea para ser retratada y, sobremanera, porque el escultor intuyó que estaba ante la figura de uno de los grandes de la poesía española contemporánea. Y de ese compromiso nació el primer busto en barro, y luego en escayola, que el poeta conservó en su casa, sita en la calle Pérez Galdós de la ciudad (donde también tenía su despacho médico). Es una extraordinaria escultura, honor de los artistas tan iguales en visión eterna, que el poeta conserva como una reliquia, en su estudio.9

Los fieles amigos del lírico del mar (otros también poetas, como Saulo Torón, Alonso Quesada, Manuel González, etc.), quisieron que no se quedase la obra en los rincones de los adentros del hogar de Tomás proponiendo que se fundiera en bronce, el cual sería sufragado por sus camaradas, y fuera instalada en una de las plazas de la ciudad en mérito y recuerdo al eximio vate, ya encumbrado con el poemario aludido, declamado con su bella voz abaritonada y el armonioso seseo canariense, aquella tarde-noche, en el Ateneo de Madrid. Pero sin deseos de que esta solicitud tuviese intervención oficial alguna por parte del Consistorio, solo para obtener el pertinente permiso para que fuera colocado en un lugar público. Actuó como presidente de la comisión para los asuntos sociales Eladio Moreno. Nosotros proponemos, a los amigos todos, que esta cabeza tenga una reproducción en bronce. Prosigue. El busto podría colocarse en un rincón de la ciudad, un rincón de flores y de sol, donde quedara dulcemente perpetuado el recuerdo del gran poeta insulario10.

Esta acertada decisión haría que la ciudad se beneficiara, en el todavía escaso patrimonio escultórico público, con esta obra donada a la ciudad laspalmeña por los amigos del poeta. En esos mismos momentos, el escultor Macho estaba en proceso creativo de la gran estatua a don Benito Pérez Galdós, para la ciudad de Las Palmas, a propuesta de la Sociedad Fomento y Turismo de Gran Canaria, tras el fallecimiento de don Benito. Siguen aludiendo al respecto los dilectos aliados de Morales: Tendríamos, además, el recuerdo, en una interesantísima obra de otro artista famoso, ligado por honda simpatía con nuestra tierra y a quien debemos gratitud y admiración sinceras”11.

El rotativo Renovación retoma la misma idea de otro colega de prensa, y sumándose por la acertada decisión, de que se le diera carácter público al busto del poeta: “Nuestro colega ‘El Espectador’ ha re-cogido en sus columnas la idea lanzada en una carta por varios amigos del poeta Tomás Morales, de colocar el busto de éste en un sitio público de la ciudad”12. Esta afortunada idea, de los amigos de Morales de fundir el busto en bronce para hacerlo extensible a toda la población de la ciudad, al ubicarlo en una de las plazas fue determinante para que el escultor y comprometido artista Victorio Macho tuviera que cambiar el tamaño de la imagen. En este caso la amplió en dimensiones con objeto de que fuera vista perfectamente en el espacio público desde cierta distancia, por lo que Macho hizo dos bustos a Tomás Morales en distintas proporciones y algunas correcciones en el segundo, en las formas del pelo. El trabajo fue gratuito por la amistad con el poeta y se duplicó en la confección plástica por la generosidad y profesionalidad del escultor. En un viaje realizado por el pintor Eladio Moreno a Galicia, quien debía pasar por Madrid a visitar al escultor. De esta visita, le remite una apresurada carta a Tomás Morales, en la que le comunica sobre la rectificación del busto:

“Entrevista con él cariñosísima. Temiendo (y con razón) que el busto resultara pequeño para ponerlo en una plaza ha decidido ampliarlo y ejecutarlo de formas más grandes y monumentales.

Corregirá lo del pelo poniéndole melena de leoncillo. Aumentará el coste del busto solamente los jornales del sacador de puntos y la mayor cantidad de bronce que llevará”13.

Continúa: “Admirable reproducción en bronce del busto para ti”. Asimismo, le comunica sobre el monumento a Galdós. “Admirabilísimo el proyecto monumental de Galdós”. Y le encarga el dibujo del croquis del pedestal para sustentar el busto.

Después de haber concebido y acometido el busto de Tomás Morales, como le había prometido el escultor al poeta, éste fue modelado a tamaño natural, en las proporciones anatómicas normales, que estaría destinado a ser visto en un espacio interior de una vivienda o despacho. El rotativo La Jornada, escribe:

“Por cartas particulares sabemos que el escultor Macho, el autor del magnífico busto a nuestro poeta Tomás Morales, temiendo que resultara pequeña al ser colocada en una plaza de la ciudad la efigie en bronce del cantor del Mar, ha decidido ampliar el busto y ejecutarlo más grande y monumental”14.

Así surgió la nueva amplitud del busto, al socaire de la idea que habían tenido los compañeros: fundirlo en bronce y ubicarlo en una de las plazas de la ciudad.

Esta decisión del escultor denota la sensatez y vocación al arte, y en devoción y leal amistad al poeta, que una vez más ha demostrado el artista castellano y sin interés crematístico alguno, lo amplía de su tamaño natural. Hecho que ha sido contrastado por Eladio Moreno Durán cuando visitó al escultor en su taller de Las Vistillas, en Madrid.

El día 22 de diciembre, del mismo año de la muerte del poeta, se publica un diminuto periódico, por iniciativa de los tipógrafos del rotativo Diario de Las Palmas, intitulado Cuartillas y Galeradas. Su único objetivo era hacerle un entrañable homenaje al finado poeta. En sus páginas firmaron artículos destacados periodistas e intelectuales del momento. Impreso en papel cuché, en su portada figura una imagen del busto de Tomás Morales y el escultor Victorio Macho, con un texto dedicatorio de este artista:

“A Tomás, el gran poeta Morales, dedico esta su efigie modelada con todo mi cariño y admiración. Pronto abismarás tu mirada en bronce en el infinito del Atlántico ‘Tu mar’, y ese día nos será de fiesta.

Victorio Macho”15.

Primera ubicación del busto en el parque de Cervantes

La inicial ubicación que tuvo el busto de Tomás Morales fue en el parque de Cervantes (llamado luego de San Telmo), en el rincón denominado Las Rosas de Hércules. Se descubrió en el mes de febrero de1925 y se retiró en 1957 para ser instalado en la nueva plazuela de la calle que lleva su ilustre nombre, donde hoy definitivamente se emplaza el retrato. Ya era una realidad el busto en bronce del insigne poeta situado en uno de los parques de la ciudad, lugar por él indicado cuando gozó de vida y de cara al público, especialmente a su entrañable camarilla de amigos y conciudadanos que tanto le admiraron. No se escribe en la prensa si hubo un acuerdo entre sus compañeros, quienes auspiciaron el monumento, con los ediles, para que no existiera una fría y burocratizada inauguración oficial. Así lo hubiera querido el poeta cantor del Atlántico, por su personalidad y humildad.



El escultor Victorio Macho junto al busto de Tomás Morales, en su estudio de Madrid. Y afectiva dedicatoria al poeta, hecha por el escultor.



Primera ubicación del busto de Tomás Morales en el parque de San Telmo, en su frondoso parterre de plantas exóticas, confeccionado por su amigo, el artista Eladio Moreno Durán. Año 1925.

A continuación se detallan los artículos referentes a este primer emplazamiento:

La revista España, difundida en Madrid, en un artículo con el titular “El busto al poeta más joven” argumenta sobre la instalación del busto en el parque Cervantes de la capital grancanaria, y se felicita por lo acertado de la iniciativa del Ayuntamiento, porque se loa a un poeta joven, aún en vida. Parece ser que su autor es el poeta Enrique Díez-Canedo. La ciudad de Las Palmas se ha honrado con el acuerdo unánime de su municipio disponiendo que se erija en el Parque de Cervantes el busto de Tomás Morales labrado por Victorio Macho16.

El anónimo articulista manifiesta en el Diario de Las Palmas, que había leído en la prensa local, sobre la próxima construcción de un pedestal para el busto al ilustre poeta. Elogia en su texto el altruismo del ingeniero Laureano de Armas por la aportación de sus conocimientos técnicos y estéticos aplicados al plinto y en el lugar ajardinado donde se implantará.

“Digno de gratitud es el rasgo de este joven ingeniero que tan generosamente se ha prestado a rea-lizar; una obra que ha de ser perpetuo recuerdo a nuestro inolvidable paisano y de embellecimiento del lugar en donde el monumento ha de ser emplazado"17.

Con el título Galdós y Tomás Morales. Dos homenajes, se expresa el escritor Francisco González Díaz, en el cual reclama que la ciudad de Las Palmas debe dos homenajes a los insignes literatos. El primero a Galdós, por haber fallecido antes; y el otro, a Morales.

“Son, pues, dos obras las que tienen que realizarse; primero, el monumento al insigne Galdós donde se han de encerrar los restos del inmortal dramaturgo; después, ese busto –obra del genial Victorio Macho-- que a Tomás Morales se levantará en una de nuestras plazas públicas"18.

Ante su pregunta de cuándo han de realizarse, propone que sería un momento idóneo con la reinauguración también del restaurado teatro Pérez Galdós, tras el incendio en 1918. El primero de ellos a Galdós, con el desvelamiento de su gran estatua. “Después, otro homenaje a Tomás Morales, coincidiendo también con el día de la colocación de su busto en una de nuestras plazas o jardines”19.

El articulista, que se firma B alude al afecto que se profesaron los dos creadores del arte: uno, en la plástica; y otro, en la poesía, y al gran detalle del escultor de perpetuar la efigie de Morales mediante la confección de un busto al poeta del mar.

“Victorio Macho, el mago del cincel... había modelado, lleno de cariño y admiración para el gran poeta, el busto de nuestro llorado Tomás Morales. Una fraternal amistad unía a estos dos magníficos artistas; y al venir, recientemente, Macho a Las Palmas para ultimar detalles de la erección del monumento a Galdós, trájole a Tomás una maravillosa copia en bronce de su busto”20.

Pero la guadaña de la parca hizo su estrago en tan joven ser, siéndole imposible ver instalado su busto en el parque de Cervantes, como se había proyectado. “¡Pobre poeta! ¡Quién diría que aquel homenaje deseado se le habría de rendir después de muerto, y que el laurel, el mirto y los rosales que rodeaban su busto antes se trocarían en cipreses y adelfas!”21. Añade que terminado el busto por Victorio Macho, le remite a Tomás Morales las fotografías de la pieza, con una afectiva dedicatoria, que había sido citada anteriormente en el número homenaje.

La Sociedad Fomento y Turismo de Gran Canaria se reúne el 2 de septiembre para tomar los siguientes acuerdos sobre los homenajes que se tributarán al poeta fenecido. Tomás Morales también formaba parte de la Junta Directiva de dicho ente privado, cultural y benefactor de la ciudad y la isla. En los acuerdos tomados por dicha Junta se destacan los siguientes apartados:

2º. Proponer al Excmo. Ayuntamiento de esta ciudad el nombre de Tomás Morales para denominara una de nuestras calles.

3º. Solicitar del Ilustre Ayuntamiento de Moya, cuna del finado, y como homenaje local, el que se dé su nombre a la plaza o a una de las calles más importantes de la Villa y se coloque una lápida conmemorativa en la fachada de la casa en que naciera su ilustre hijo.

4º. Facilitar la piedra de granito necesaria para el pedestal del busto del inspirado poeta que trata de colocarse en el parque de Cervantes, y ofrecerse a la comisión correspondiente, para ultimar cuanto con la realización de este proyecto se refiera22.

El Diario de Las Palmas informa que el homenaje ofrecido al poeta Tomás Morales en el Círculo Mercantil se instaló para tan señalado evento el busto en bronce del poeta, sobre el escenario (que había trasladado a la ciudad el propio Macho, cuando visitó la ciudad el pasado mes de junio de 1921). Efigie que fuera presentada en la exposición que realizó en Las Palmas ese mismo mes, en gratitud a la ciudad y especialmente en honor de sus amigos literatos Pérez Galdós y Morales Castellano.

En el fondo del salón se había formado un amplio estrado, cubierto con damasco carmesí, y en uno de sus extremos se destacaba el busto, en bronce, del poeta, obra de Victorio Macho, […] 23.

El crítico José Francés confecciona un artículo a la memoria del poeta, a quien conoció en las tertulias en casa de Colombine (Carmen Burgos) y Francisco Villaespesa durante la presentación de sus dos libros de poemarios en Madrid en la revista Nuevo Mundo, del que también se hace eco el periódico local La Crónica: “Era el poeta de las Islas. Iba a tener en un parque de su Canarias natal la consagración estatuaria en plena juventud”24.

En la crónica de asuntos del consistorio capitalino El Defensor de Canarias informas obre la remodelación del parque de San Telmo para ubicar el plinto del busto de Morales:

“Se acuerda que el asunto del trazado de los jardines en el ensanche del Parque San Telmo, que es un proyecto particular, en el que se designa el sitio y forma en que se ha de colocar el busto del poeta Tomás Morales, pase al estudio de la comisión de reformas urbanas”25.

Un articulista de firma Incógnito expone una loable idea para que se instale el busto en la plaza de la Democracia. “Hay diversas opiniones y yo quiero apoyar una: coincido en el parecer de los que opinan que la plaza de la Democracia debe llevar el nombre de Tomás Morales y en ella erigir el busto del poeta”. Continúa en párrafo siguiente: “En la plaza de la Democracia, mirando hacia nuestro Saucillo, tan erguido y tan fuerte como la musa del poeta, allí estaría el busto de Tomás Morales bien colocado”26.

El Liberal se hace eco del artículo anterior, para que el busto fuera instalado en la plaza de La Democracia, y ésta cambiara la nominación por Poeta Tomás Morales. No cree absurdo el articulista anónimo que suscribe el texto que en esta propuesta se debe comulgar con la idea, si no en el todo, sí en el ánimo.

También se argumentó la propuesta de ubicar la imagen-busto en la playa de Las Canteras, por estar de cara al Atlántico. Idea que quedó infructuosa. Y añade que hubo razones expuestas que le parecen incongruentes. El poeta Tomás Morales, cuando gozaba de vida, había elegido el nuevo remozado del parque Cervantes (que ya se llamaba de San Telmo), para situar su busto, hecho por el cual había que respetar y llevar a efecto la aspiración del poeta en vida y que por ello, sus amigos debían aceptarla y priorizarla, como testamento de Tomás Morales Castellano.

“Nosotros, que nos preciamos de haber sido nobles amigos del poeta, y admiradores entusiastas, así lo creemos, y por eso pensamos, aparte de nuestra personal convicción, que no debe buscarse ningún otro lugar en la ciudad, para colocar en el mismo el busto de Tomás Morales”27.

Otro de los motivos que impiden su traslado a dicha plaza ha sido la presentación en el proyecto de la remodelación del parque Cervantes, en el que ya se había dibujado la zona de la estatua de Morales.

[...] nos parece estupendo de sobriedad y belleza, ha sido dibujado el rincón destinado a Tomás Morales. Es un paraje junto al mar, para poblarlo de árboles y rosales. Sencillo y hermoso, parece concretar la vida y el arte del Poeta en una breve nota urbana”28.

Señala el Diario de Las Palmas que la Sociedad Fomento y Turismo de Gran Canaria tomó algunas decisiones dignas de apoyo. Propone que se debe contribuir al próximo homenaje que trata de ensalzarla memoria de la persona y al creador lírico y escribe:

“Además del busto en bronce, que se ha de levantar en los jardines de San Telmo de cara al infinito del mar, el Atlántico por él cantado en estrofas esculturales, en versos magníficos de maravillosa fuerza emotiva, indica el entusiasta centro de cultura dar el nombre de Tomás Morales a una vía de la ciudad, a la cual dedicó hermosas composiciones [...]"29.

El periódico El Tribuno publica en nota de redacción que se habían aprobado por unanimidad los in-formes de la Comisión de Jardines y Reformas Urbanas para la ampliación y mejora estética del parque de Cervantes. “[…] proyecto de ornamentación del ensanche del Parque de Cervantes del que es autor el Ingeniero don Laureano de Armas, dándosele al ensanche el nombre de Rosas de Hércules”30. Aduce el Alcalde que se haría a la mayor urgencia, por el deseo expresado por tantas gentes, motivada por la instalación de la estatua del ilustre vate y de otras necesidades ciudadanas.

El rotativo El Liberal informa sobre las obras de remozado y aderezo del ensanche del parque de San Telmo. La reforma dirigida por el joven ingeniero aludido, afirma el columnista que será sobria en el exquisito trazado constructivo y de portentosa modernidad.

“Tiene este proyecto, además de su belleza de conjunto, un nuevo mérito, a nuestro parecer: el rincón destinado para colocar en él la efigie en bronce de nuestro insigne poeta Tomás Morales. Es un bello paraje digno de conservar entre sus árboles y flores el busto del llorado cantor del Atlántico. Este lugar reservado para perpetuar su memoria, estará junto a "su Mar", y adornado de multitud de rosas"31.

El articulista Incógnito de nuevo quiere que sea entendible su opinión, con respecto al traslado de la estatua de Morales a la plaza de La Democracia, porque entiende que no ha sido comprendido en sus ideas expresadas. Deja constancia de que su deseo no es profanar ni anatemizar las cenizas del poeta finiquitado, al que le “rinde demasiado culto”. Y en su alegato escribe:

“Es muy poética la idea de un rinconcito en un parque que lleva el nombre de Cervantes, cuajado de rosas, entre las cuales se levante el busto de Tomás. Pero ¿no más que un rinconcito, por muy poético que sea, debe tener Tomás Morales, en un parque al cual no se puede variar el nombre, porque ya tiene uno que es gloria de España?"32.

La prensa El Tribuno comunicó que el Ayuntamiento había concertado, por mayoría absoluta en el último pleno, “[…] un acuerdo que será aplaudido por toda la ciudad no solo por el caso concreto de hacer del ensanche del parque un grato lugar, sino porque alienta las esperanzas de los que aún se preocupan de la estética urbana […] ”33. Asegura el rotativo que el proyecto será pronto hecho realidad, porque el primer edil y todo el consistorio capitalino se ha sensibilizado con el sentimiento general de la población con el poeta admirado y el mucho cariño que se le consagró en vida (y después de su óbito).

Por ello, hará también un esfuerzo económico extraordinario en la regeneración del espacio-jardín destinado al poeta. “Será este rincón ciudadano, cuando el señor Armas ejecute su proyecto de ornamentación, el sitio más bello de toda la ciudad”34.

La información que ofrece El Liberal del ensanche del parque comenta que dicha acción se lleve a efecto por la mediación de la Junta Testamentaria de don Cristóbal del Castillo (patricio y benefactor de la ciudad e isla de Gran Canaria, quien dejó su herencia a favor y disfrute de ambas). “Se lanza la idea de que se emplee parte del legado de don Cristóbal del Castillo para erigir el monumento a Tomás Morales, contando ya con el busto del poeta que ha hecho Victorio Macho”35. Duda el cronista si el consistorio tiene los caudales necesarios para completar el total de las obras y su realización apremiante, según el mismo Alcalde.

“Pero lo que no sabemos es si el municipio dispone en los momentos actuales de la cantidad que se fija en el presupuesto de las obras de ornamentación del paseo de Las Rosas de Hércules, para hacer efectivas las pesetas en el momento preciso”36.

Transcurridos nueve meses, el rotativo La Crónica notifica sobre la reunión de la comisión de “Obras Municipales para estudiar el proyecto por el cual se han de realizar las obras del basamento en el ensanche del Parque de Cervantes, donde se erigirá el busto de nuestro gran poeta Tomás Morales, […]”37. Para ello ha informado favorablemente la delegación municipal sobre el proyecto y realización artística.

En crónica de El Tribuno, el Ayuntamiento de Las Palmas daba a conocer para concurso público la subasta de las obras que se han de ejecutar para el pedestal que servirán para destacar y soportar el peso del busto de Tomás Morales. Asimismo, aconseja el articulista al consistorio que adquiera el retrato pictórico del poeta Morales, concebido por el artista Juan Carló.

“El día que se coloque la primera piedra en esta obra, o coincidiendo con la fecha en que el Ateneo de Madrid celebre su homenaje, nuestra ciudad –la querida ciudad cantada por el poeta– debiera tener un sentidísimo recuerdo para aquel gran cerebro realizando un acto a su memoria dedicado”38.

El Liberal informa sobre la “[…] subasta de las obras de cimentación del monumento que a Tomás Morales habrá de levantarse en el rincón del Parque que será denominado Las Rosas de Hércules”39. Hubo una subasta en la presentación de proyectos constructivos para las obras de cimentación para el monumento a Morales en el ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria. El máximo establecido para el presupuesto era de 23.568’69 pesetas. Se presentaron cuatro candidatos. El contrato fue concedido al presupuesto de menor cuantía.

En el periódico El Liberal se lee que en el Ateneo de Madrid se celebrará un acto de exaltación en evocación de la figura de nuestro egregio cantor del Atlántico, Tomás Morales. Entre los invitados al evento para formar el elenco de animación estarán presentes con su talento y palabras dedicadas al vate. “Ramiro de Maeztu, Enrique Díez Canedo, A. González Blanco, el poeta Enrique de Leguina y el poeta Fernando González, que ha sido invitado por el propio Maeztu. Además leerá versos del cantor de los mares la señorita Carmen Seco”40. Para ilustrar el acto de memoria al poeta de Moya, se ha dispuesto de la colocación del retrato en bronce de Tomás Morales. “En el salón de actos, se expondrá durante la velada, el magnífico busto que ha cincelado Victorio Macho, y que ha de colocarse en el paseo “Las Rosas de Hércules”, del Parque de San Telmo de esta ciudad”41. Finaliza el artículo, con una especie de reprimenda a la isla de Gran Canaria. “[…] aquí, en este pueblo, donde estamos obligados por más de un concepto a rendir homenaje al gran sinfonista del Atlántico, nada hacemos”42.

Transcurridos nueve meses más, el poeta grancanario Sosa Suárez escribe con respecto al bronce que representa la imagen carnal de Tomás Morales, y a la remodelación del parque: “El monumento que se trata de erigir a Tomás en la ampliación del Parque de Cervantes, no responde a una verdadera obra de Arte, y no responde porque en los trabajos ya comenzados, no hay asomo alguno de Arte, observación nuestra, que podrá estar equivocada, pero que nos hace creer que lo proyectado es un absurdo”43. Igual-mente hace una crítica al proyecto constructivo y al uso de materiales inapropiados, opinando que no es razonable la fastuosidad ornamental que se le quiere dar, ni armónicamente es coherente con la sencillez que requiere el busto de Morales, y así lo ha concebido el propio artista Macho.

Al anterior artículo contesta Alfonso Lisón, quien argumenta en su texto una serie de conceptos teóricos, que poco o nada tienen de símil con este asunto, queriendo contrarrestar la opinión de Sosa Suárez. Solo al final del texto se pregunta si estamos ante el descubrimiento de un ‘arte canario’ de la arquitectura. Motivo que deduce por tanta trapisonda de formas constructivas. “En verdad, amigo Sosa, estoy perplejo ante tanto derroche de imaginación artística canaria. ¿Estaremos asistiendo a la creación de un nuevo “arte canario”44.

Acontece el tiempo y el articulista de La Jornada hace un símil con el monumento que también se le ha hecho al exalcalde Hurtado de Mendoza, en la plazoleta de Las Ranas, ridiculizando la obra grotescamente con el busto del parque de San Telmo, que se ofrenda a Morales. Cuestiona que por qué no se debatió el monumento al bardo grancanario. “Que por mal que esté, está muchísimo mejor que el partenón que trataron de hacer al pobre Tomás Morales en el Parque con el tácito consentimiento de todos los ciudadanos estúpidos e inteligentes...”45

En contra de este artículo opina públicamente el artista Eladio Moreno, íntimo amigo de Morales, afincado en la isla desde 1917 hasta su muerte en 1949, escribe en el periódico La Crónica contestando a un anónimo articulista sobre el ensanche y remodelación del lugar del parque, que estaba destinado a la instalación de la obra escultórica del susodicho retrato. A él correspondía precisamente dicha responsabilidad, por ocupar el cargo de concejal en la Comisión de Ornato, Arbolado y Jardines, en el Ayunta-miento de Las Palmas, en esos momentos.

“Este busto irá colocado sobre un sencillo pedestal, de granito de Fuerteventura, cuyas dimensiones son aproximadamente, dos metros de altura por un metro cuadrado de base.

Esto es todo lo que compone el monumento a Tomás Morales –el dedicado por sus amigos íntimos–. Y es todo lo que habría de emplearse en uno de los parterres del Parque, que fue lo que se pidió y concedió el Ayuntamiento, que presidía don Emilio Valle” 46.

La respuesta al artículo de Eladio Moreno llega desde el periódico La Jornada (que no quiso mencionar el artista en su réplica al autor precedente). Por lo que censura la pasividad de algunos elementos constructivos que habían quedado sin terminar, en lo que el rotativo llama ‘partenón’ del monumento a Morales, en el parque47. Por último, conmina el articulista al artista Moreno a que sean ellos, los amigos de Morales, los que tienen el ineludible compromiso para que aceleren el tiempo de la instalación del busto y de mejora del lugar donde irá destinado.

Durante el proceso de reconstrucción y remodelación del parterre de San Telmo, en uno de los avatares de la obra, durante el año 1924, el poeta grancanario Domingo Rivero, muy afligido ante la visión del aparente derribo del busto del trovador Morales por la remodelación del entorno donde se iba instalar; y también, por la tardanza de las obras de rediseño en el lugar del parque Cervantes, le dedica una pequeña estrofa de cuatro versos, titulada: “Ante el monumento a Tomás Morales, derribado”.

Más que en pie, contemplar me ha conmovido, / destruida, esa ofrenda a su memoria. / Entre escombros parece que ha crecido / sin pedestal su gloria.

Este pequeño poema se enumera con el 116.

En el Diario de Las Palmas se lamenta el articulista, que hace ya tres años del óbito del llorado poeta y aún no se han finalizado las rehechuras en el jardín de aquella zona para el emplazamiento. Escribe que hasta esa fecha todo sigue inmóvil, ni la propia Comisión encargada del homenaje no dice nada. “Y eso que se trata simplemente de la colocación de un busto sobre una columna y de plantar unos rosales en que florezcan las simbólicas rosas de Hércules”48. Con Tomás Morales aún en vida, sus amigos pensaron rendirle un tributo de admiración y afecto por su obra y la cordialidad de su persona. Todo ello, bajo un humilde agasajo, sin parafernalias oficiales. “Consistía el homenaje en colocar en un rincón del parque de San Telmo el busto del poeta labrado por el cincel de Victorio Macho”49.

El dilecto amigo de Tomás, el artista Eladio Moreno, muy enojado contesta a varios de los improvisados ‘críticos de arte’, por los enconados e inapropiados ataques contra la obra de Victorio Macho.

“La lectura de un escrito me dejó tristemente impresionado por lo cruel e injusto de su crítica y por la forma tan poco delicada que emplea al ocuparse de una obra de arte que con tanto cariño y desinterés ofrendó el más grande de los escultores españoles contemporáneos a nuestro malogrado y llorado poeta”50.

En corta crónica, La Jornada señala que se está ultimando el texto en bajorrelieve en la peana de la figura: “Está casi terminado el trabajo de inscripción que llevará en el pedestal el busto del poeta Tomás Morales”51.

Y llegó el momento tan esperado. Sin ningún tipo de inauguración se desveló al público el busto y todo el entorno remodelado en el rincón Las Rosas de Hércules del parque de San Telmo. Informa la prensa La Jornada el 9 de febrero de 1925, de la colocación con todo sigilo del busto del distinguido poeta del mar. “Hace tres días, y en medio de un silencio desolador, se ha descubierto el busto, que en uno de los parterres del Parque de San Telmo, se ha colocado, para perpetuar la memoria de nuestro gran poeta Tomás Morales” 52. Hecho nada solemne con el cual se ha querido evitar los actos de inauguraciones frías, protocolarias y cargadas de fariseísmos insensibles en los protagonistas que descubren el busto. Nadie se ha enterado, ni las gentes ni la prensa local. Ha sido un noble gesto que creemos haya sido motivado por su familia y sus fraternales compañeros que lo quisieron y conocieron su personalidad, ajena a toda pompa social, de sencillez y honestidad. “Se ha colocado el busto que ejecutara Victo-rio Macho, como si se tratara de la plantación de un árbol, de la reforma de un parterre”53. Finaliza el artículo, con la alegría de haberse erigido en el silencio de muchos, en la esperanza de otros, pero sin que se pierdan los fulgores del poeta que alcanzó los éteres del Parnaso. “Tal vez haya sido mejor el olvido de los más, y el silencio de los menos, Nada ha perdido el poeta de su grandeza... y la ciudad ha ganado algo, con la colocación de una obra de arte, en un parque público”54.

El Tribuno en su crónica notifica que se había instalado ya la escultura del poeta en uno de los parterres del parque de Cervantes, el cual estaba medio oculto entre palmeras y otras frondosidades del jardín.

“Se ha colocado este busto, sin ostentaciones aparatosas ni ridículas bambollas oficiales; pero también en medio de un silencio que resulta doloroso y triste. Tomás Morales, modesto en vida, sencillo y afable, amante de las cosas hechas llanamente, de seguro hubiese rehusado toda apoteosis”55. Y añade el artículo periodístico que se debe hermosear el lugar con una serie de plantas de perenne duración como claveles, rosales, enredaderas, etc.

Pero es sorprendente, contradiciendo la noticia dada en febrero, cómo al mes siguiente informa El Tribuno el 4 de marzo de 1925 que en ese mismo mes se inauguraría, por fin, el busto y retrato broncíneo del poeta, en el lugar ex profeso y adaptado al efecto por los munícipes capitalinos, que después de cuatro años de estar acabado dicho bronce del busto, el cual ya se emplazaría para su contemplación pública en el parque sobredicho. Se pregunta el redactor del rotativo: “¿Quién toma la iniciativa en este acto? ¿Qué se ha de hacer? ¿En qué va a consistir esa inauguración?”56

Muy mal le parece al articulista que se han hecho los trámites y las desganas habidas desde el inicio de esta magna idea, y en corresponsabilidad de las autoridades municipales. Máxime, que dos meses antes de haber fallecido ya estaba la obra en la ciudad (junio de 1921), por lo que debió haber mayor urgencia en su instalación, en memoria y pleitesía al poeta. Todo este asunto estuvo sujeto a una inexplicable tardanza burocrática en cuanto a la colocación de la figura. “Tomás hubiese querido que su busto se colocase cara al mar –su gran amor de poeta– y no se ha hecho así. ¿Por qué, pues, torcer el camino trazado, alterar los deseos de quien así se expresó?”57.

El diario El Sol, de Madrid, ofrece también su opinión en este asunto del busto a Morales Castellano. El Tribuno plasma este interesante texto en su integridad. Comenta que ya ha sido ubicado en el rincón del parque el busto en bronce de ‘el polifónico cantor del mar’ en un lindo ornamento, por lo que el pueblo de su isla ha sabido enaltecerle con la dignidad merecida, felicitándose por ello. “Esta exaltación pública del genio –del genio desaparecido– entraña una humana justicia, no tan humana porque está libre de rencores, ni suspicacias ni egoísmos. Pero… rehabilitan, con su carácter de perdurabilidad, un íntimo sentido de la compensación, la gratitud y el estímulo”58. Sigue con su alegato que no le parece correcto, que en parangón, no sea equitativo, que aún no se haya levantado el gran monumento a Galdós (e igualmente a Fernando León y Castillo), y que su isla nativa Gran Canaria, no ha sabido refrendarle sus testimonios de gratitud y cariño a estos ilustres talentos de las letras y la política. “Este desequilibrio en la balanza de la equidad ya no nos parece de justicia ni de razón”59.

Un año después, el vespertino Diario de Las Palmas, en su tirada del viernes, informa que el domingo próximo se celebraría en la casa natal de Tomás Morales, en Moya, el descubrimiento de una placa conmemorativa en mármol. Hogar y pueblo, donde había nacido el honorable vate de la poesía modernista, en un acto de afirmación a su hijo predilecto. Hará las distinciones oratorias, entre otros, el escritor y poeta Francisco González Díaz, amigo y admirador del bardo extinto. La lápida ha sido auspiciada por el ayuntamiento moyense a su hijo más afamado. “El pueblo de Moya se congregará a oír las palabras de exaltación que se dedicarán al cantor del Atlántico, y las gentes sencillas que no conocieron a Tomás

Morales ni han leído sus poesías, sabrán lo mucho que valía y la significación del homenaje que se le tributa”60. Culmina el artículo recordando: “El nombre y la efigie de Tomás Morales mantienen vivo su recuerdo y su gloria imperecedera está asegurada con sus poesías, que son el pedestal más encumbrado de su celebridad”61.

Con este honroso acto, Moya quedará plenamente satisfecha de haber cumplido debidamente con el reconocimiento a su hijo predilecto más admirado, tanto en Canarias, como allende sus fronteras del mar que tanto amó y cantó, y así quedó ilustrado en su poemario. Finaliza el artículo con una exaltación biográfica del poeta, que por su corta vida, comenta, no es muy extensa, y hace una loable reseña de su fundamental obra poética. “Los dioses diéronle inspiración, alto don de artista de la palabra rimada; pero no quisieron que disfrutara de la felicidad y de la gloria”62.

En La Provincia ofrece el articulista José Rial sus impresiones sobre la instalación del busto de Morales en el parque Cervantes. Su puesta en los jardines, entre rosales, será un atractivo más dentro del parque y destacará la imagen del eximio poeta por los paseantes: “Gracias a Victorio Macho la sombra de Tomás se irgue aún entre nosotros palpablemente en el bronce de su busto; […]”63

Desde la tierra de emigrados canarios en Cuba y concretamente desde La Habana, el escritor Tomás Capote imprime su artículo en la revista de la colonia canaria. Es un texto de homenaje y recuerdo al amigo y poeta modernista inigualable en los cantos al mar que tanto le inspiró y amó desde la niñez. En cuanto al busto: “Mantengamos sobre el ara sacrosanta de la patria isleña, como un santuario de amor, el recuerdo de nuestro poeta máximo y perpetuemos en bronce su efigie frente al mar, […]”64.

La pronta muerte de Tomás Morales ya se presuponía por todos. Había entrado en agónico estado desde hacía tres meses en su delicadísima salud. Era un hecho irreversible. Este acontecer causó un impacto emocional a su entrañable Victorio Macho, en su nuevo encuentro con el poeta, cuando éste llegó al muelle de La Luz en la ciudad el 11 de junio de 1921, con el propósito de verificar los espacios ofrecidos por el ayuntamiento capitalino a la Sociedad Fomento y Turismo de Gran Canaria, a quien había propuesto para la creación del magno monumento a Galdós. Invitado por la sociedad cultural, vino para otear in situ las zonas más idóneas para la ubicación de la futura obra monumental, en memoria del ilustre hijo Pérez Galdós. De la convulsión causada en el ánimo del escultor por la muerte del poeta, dos meses después nació el sepulcro que guarda sus restos en el cementerio de Las Palmas, creado por él.

El pensamiento artístico de Victorio Macho

Desde los primeros instantes que el joven estudiante Victorio atravesara las académicas puertas de la docencia artística de Bellas Artes, en la Escuela San Fernando en Madrid, se propuso revolucionar el anticuado método didáctico, con los trasnochados conceptos en la docencia de las Artes en aquel templo de formación, aún muy academicista para los futuros artistas, por los tiempos que corrían. Eran los albores del siglo XX. A pesar de que el ávido y revolucionado aprendiz de técnicas artísticas estuvo influido desde una didáctica indirecta por la visión de las obras del imaginero Alonso Berruguete y todo el arte del barroco escultórico español, que desde niño contempló en su Castilla natal, entre las vetustas paredes de los museos, iglesias y academias. El futuro escultor Macho, en particular, no podía admitir el arte sometido a normas académicas, a dogmas escolásticos del pasado obsoleto. Admitía el arte bajo el dominio de la emoción y la intuición personal; además, de ser sometido al estilo original y las sensaciones propias de cada artista.

Victorio Macho era un artista íntegro, vocacional, nacido para el arte y tener un fiel compromiso con él, y al cual entregarse en vida. Comulgó con esta idea durante toda su vida. Mantuvo siempre viva la llama de sus principios éticos, en un convivium del que hizo su religión, y sería él su druida. Este fue uno de los motivos por los que se negó a presentarse a concursos nacionales de arte; y por ende, de su rechazo a las muestras expositivas por simple banalidad.

En sus genes llevó siempre impregnado su sentir más noble y honrado de su comunión con el arte. Y termina, en forma de epílogo, con un párrafo que define la máxima de su sentir: el arte por el arte. O precisamente, por un arte puro, místico, devoto de una espiritualidad que con él se vive durante el proceso creativo-mental. Carente de toda mísera esclavitud por el vil metal y por las obras simplistas que no estén acordes con su gusto estético y estilo personal. Este razonamiento reflexivo se desprende, para los que no lo conocieron en vida o supieron de su moralidad y sus comportamientos estéticos. La esencia sustancial de su personal actitud y principios ante el arte estuvieron ‘cincelados’ desde las limpias sensaciones brotadas de su ego. Ideas manuscritas en unos papeles por el eximio escultor, en las que expone el germen de su talento y cincel, que las tituló: Unas cuartillas de Macho. El Altar de Castilla, publicadas en el periódico vallisoletano El Norte de Castilla. Texto reflexivo, ejecutado a raíz del monumento a los comuneros castellanos, encargo hecho al artista y con el que indudablemente empatizó para aceptar la obra. El mismo texto fue editado por el rotativo grancanario La Crónica, el 1 de julio de 1921, y de éste se extracta lo siguiente: “Al Alcalde de Valladolid don Federico Santander, a mis amigos pintores, escultores, músicos, poetas, escritores y a cuantos piensan, aman, sienten y trabajan en Castilla ofrendo esta idea, largo tiempo arrinconada en mi soledad y que los saco a la luz, tremente de entusiasmo, porque creo es llegada su hora.

Para terminar diré: yo no quiero dinero, yo no vendo mi talento ni menos mi alma de castellano; solo deseo emplear mi vida en obras que me honren”65.

En este último párrafo da a conocer el autorretrato de su propia ética y actitud moral para y con el arte, y de cómo el artista vive, por y para el arte; tomándolo como pureza espiritual sublime y absoluta, alejado y ajeno de toda vanitas, en banales famas y grotescas ambiciones, y sobremanera, extrañado al vil metal para la concepción de la obra de arte. Estos propósitos éticos y deontológicos del eminente artista y singular escultor han quedado refrendados en sus propias creencias, que por determinadas obras y personajes, hizo con todo el fervor de su generoso sentir y entender el arte. De cuándo debía percibir los emolumentos por la confección de la escultura. Si con él empatiza el proyecto lo aceptaba con todo entusiasmo y beneplácito; de lo contrario, lo rechazaba. Estas maneras dejan patente que sus vínculos con el arte no estaban ceñidas a las mercachifles ganancias dinerarias, intereses crematísticos o de índole lucrativas. De hecho, en cuanto a las obras de personajes que en este estudio nos atañen, que han sido realizadas con los mejores cariños a sus amigos, indicamos las siguientes: el primer busto concebido a Galdós (1915); los grandes monumentos a Galdós: Madrid (1919) y Las Palmas (1924); el busto de Tomás Morales (y su pedestal, 1923) y el sepulcro de Tomás Morales (1926). Todas estas piezas monumentales fueron plasmadas de forma gratuita. Simplemente por estricto respeto, simpatía y sincera amistad a los personajes señalados.

En una de las pocas entrevistas que concedió Macho por aquella época, nos ofrece en ella los secretos sobre sus sentires, principios artísticos y profesionales del escultor. Nos encontramos con esta actitud, ciertamente curiosa e indagadora, sobre el pensamiento artístico del escultor, aún en los albores de la cabalística del arte, o prácticamente ya consagrado, por el año que fuera realizada la entrevista, con dos importantes obras monumentales en su haber, y por la magna muestra de sus obras que presentó en el Museo de Arte Moderno de Madrid en enero de 1921. Editada también por el periódico grancanario La Crónica el 24 de diciembre de 1921. Estas filantrópicas contestaciones, denotan y delatan al ser sensible, emocional, pasional e inteligente. El hombre, antes que el artista, la persona que ha hecho del arte su mística, el que se expresa a través de los sentimientos, y que tiene la absoluta certeza de saber conjugar su credo en el papel del arte, en sus lenguajes y mensajes; y cuál es su función en él, y entre ambos, como elemento combinatorio del binomio arte-artista: “Soy un escultor castellano del renacimiento español del siglo XX”66.

En su trabajo plástico no han existido triunfos oficiales, puesto que reniega de las exposiciones programadas por la Administración: “¿Triunfos? Ninguno oficial; yo no he acudido a exposiciones nacionales y me honro de ello”67. A la pregunta de los cánones estéticos por los que se rige su producción artística, dice:

“¿Mis cánones estéticos? No los tengo, ni quiero. Tiene sus maestros espirituales en los que todo artista que se sincere consigo mismo, en la mater natura, maestra de lo absoluto, del sino subjetivo, de las internas e íntimas; y de todas las cosas y en las transmisiones místicas que le produce la música: “¿Mis maestros espirituales? La Naturaleza y Beethoven me iniciaron en el sentimiento; los escultores solo me enseñaron a modelar”68.

La identidad artística del creador Macho quedó representada por una idea categórica y concluyente en su formulario ético-artístico: “Ser uno mismo, fidelidad a uno mismo… y caminar”69.

La historia personal y artística de Victorio Macho Rogado está muy vinculada a la intrahistoria artística y de amistad personal con Las Palmas de Gran Canaria, a la cual está directamente enlazado por dos razones: su devoción a dos excelentes artistas literarios canarios, Galdós y Morales, conocidos ambos en Madrid, y a los cuales le unió una sincera y profunda amistad (más dilatada, durante varios años, con D. Benito Pérez Galdós, a quien de veras quiso y admiró hondamente). Y los dos creadores de la pluma, también le cumplimentaron como sus amados amigos al benevolente y excelente escultor. Ambos artistas literarios, también le correspondieron a Macho, con una sincera camaradería, respeto y admiración por su persona y obra plástica. En el caso de Morales, con la dedicatoria expresa del poema A Victorio Macho, y posando para el artista escultórico para la confección de su busto; y en el pago amistoso de Galdós, con su generosa amistad y posando, en varias ocasiones para Victorio Macho; siendo recibido como íntimo amigo en las tertulias de su casa, en la calle Hilarión Eslava, 5, de Madrid. Las obras realizadas a los dos literatos son las siguientes: Busto de Galdós. Santander. (1914); Monumento a Galdós. Parque de El Retiro. (1919); Busto de Tomás Morales. En dos ocasiones y en distintas proporciones (Madrid, 1920 y 1921); Monumento a Galdós. Las Palmas de Gran Canaria. (1923) y Musa, Sepulcro de Tomás Morales. Las Palmas de Gran Canaria, (1926).

Crónicas y opiniones periodísticas

F. de Armas escribe en el Diario de Las Palmas sobre la reciente edición de Las Rosas de Hércules.

F. de Armas escribe en el Diario de Las Palmas sobre la reciente edición de Las Rosas de Hércules. Hace elogios a la figura física, mental y espiritual del vate, que al contemplar la imagen de Morales y al hablar con él, se presienten sus poemas,

“[…] y leyendo las estrofas del inmenso poeta, obtenemos la más clara visión de su retrato, la más sincera apreciación de su sentimiento, como si súbitamente nos encontrásemos ante el soberbio busto que el gran escultor de la España contemporánea, Victorio Macho, ha tenido el indiscutible acierto de modelarle”70.

El crítico de arte José Francés, en la revista La Esfera analiza la personalidad y la obra del escultor

Macho, a quien tiene como uno de los grandes espirituales del arte de vanguardia español. “Y del mismo modo son consecuencia perfeccionada y culminante de aquellas testas de hombres del agro y del mar, mujeres humildes y damas hogareñas, la cabeza faunesca de Anselmo Miguel, el criollismo burlón y enfático de Tomás Morales […]”71.

En el rotativo Heraldo de Madrid, el escritor J. Blanco Coris hace una crítica de la muestra que hiciera el escultor Victorio Macho en las Salas de los bajos de la Biblioteca Nacional de Madrid, auspiciada la muestra y dirigida la sala por el escultor Mariano Benlliure. En la misma presenta Victorio Macho la compilación de diez años de creación y oficio escultórico. Hace mención al busto, fundido en bronce, que hiciera al poeta en el año 1920, en su estudio de Madrid, el cual estaba expuesto, entre otros retratos de personajes, esposa y amigos. Todos de reciente creación artística tomadas del natural, como el expresivo retrato de Tomás Morales72.

En La Crónica elogia el articulista anónimo al escultor Victorio Macho, analizando su personalidad y el arte que manifiesta en sus obras. Recuerda que este artista supo plasmar la figura de Galdós en la piedra marmórea leridana, para el parque de El Retiro madrileño. “Así puede verse, cómo en el Galdós de piedra que Victorio Macho ha modelado, puso el artista toda la fortaleza del intelecto de nuestro don Benito, como puso en el bronce de Tomás Morales toda la sonoridad de sus sublimes Cantos al Atlántico”73.

En otro de los artículos del crítico José Francés, analiza la figura literaria y personal del poeta, de la cual asevera la existencia de “dos Tomás Morales”. Del primero, se refiere al poeta, aún naciente, llegado a Madrid a comienzos de siglo, con atuendos de mal vestido, de la bohemia llevada –a pesar de ser estudiante de medicina–, y de sus frecuentes visitas por los cenáculos literarios dejándose sedu cir por sus declamaciones propias de poemas recientes. “Y sus blanduras de criollo, su languidez, que sorprendía viéndole hercúleo con una bárbara y genial belleza, se hacían ímpetu y clamor. Clamor de olas y de puertos que había en el libro pequeñito, humilde de proporciones editoriales”74. El otro Tomás Morales, como lo califica Francés, el de Las Rosas de Hércules, es el maduro, poética y personalmente. Con su profesión médica y su familia fundada. El poeta que tiene ya la madurez consolidada en su obra excelsa que canta al Atlántico y la ciudad capitalina. “Es el poeta cívico, el cantor de su ciudad y de sus coetáneos nimbados por algo. Tiene un prestigio racial y posa ante Victorio Macho con su testa burlona, brutal y atrayente”75.

El escritor terorense Francisco González Díaz ha querido hacer su aportación a la estatua al colega y trovador del mar, al que prontamente se levantará en el parque de Cervantes. Bajo el título “Arriba la estatua”, paradójicamente, no menciona los atributos del monumento en la forma estética ni el lugar y rincón donde será apostada, en homenaje de sus amigos de la isla que le vieron nacer y admirablemente crecer poéticamente, ante el asombro y sorpresa del ascendente valor de su creación poética. Hace una égloga a las grandes virtudes e infinitas aptitudes literarias de tan grande hacedor de la lírica, como digno merecedor de la estatua y de trascendencia de su plausible obra y de su nombre que lidera un puesto de honor en las letras españolas como uno de los más extraordinarios poetas del modernismo de habla castellana76.

Domingo Doreste escribe en el Diario de Las Palmas un artículo en que se muestra herido, por di-versas razones, con respecto a los funerales, homenajes y la carencia de sensibilidad para tan alto poeta fallecido hacía un mes, a quien la ciudad no ha sabido entregarse y corresponder por sus méritos líricos innatos, expresados en sus inmortales poemas. La ciudad y la isla tienen una impagable deuda con el vate, y no solo se le devuelve con un monumento escultórico, del cual dice: “[…] debemos ocuparnos en erigirle de una vez el monumento, el sencillo y cariñoso monumento con el busto de Macho, labrado en vida del poeta y que nos perpetuará felizmente la ilusión de que el poeta no ha muerto”77

El buen colega de Tomás Morales, Manuel González, y uno de los artífices para que este busto se hiciera realidad en honor al poeta, mucho antes de fallecer, se hace eco de un artículo de Fray Lesco, quien elogia la figura y obra del imborrable bardo; de su extrañeza por la escasez de actos conmemorativos en honor del poeta y solicita que sea colocado el busto en un lugar del parque donde se ha designado al efecto. En ese propósito le expone: "En esto estamos precisamente los que en vida fuimos sus amigos, y aún después de muerto, sentimos sobre nuestra alma como una sombra, la proyección de su espíritu inmenso"78.

Se apena de la insensibilidad de los ediles del consistorio, a los que muy poco les preocupan las mejoras estéticas y el buen agrado de ordenamiento decoroso y urbanístico para la ciudad de Las Palmas. Hace una crítica a la labor de mejora constructiva, de una parte del parque Cervantes y de una carretera, que se prolongará en dirección al Puerto. “Todo esto nos entorpece el sitio amado del poeta, frente a su querido mar Atlántico, sonoro y luminoso como sus divinas estrofas”79.

Francisco González Díaz contesta a la carta de José J. Rodríguez, en La Provincia, por los elogios que hace al escritor y con respecto a la enumeración de distinciones y honores que debe hacerse al poeta Morales, le remite a su artículo ya publicado ¡Arriba la Estatua! Enfatiza, en este presente artículo: “Hay que glorificar la memoria del que fue un extraordinario artista. Por el significado de su obra magna, por la grandeza de su misión redentora, mal comprendida y mal juzgada, aquí”80. Finalmente, pone de ejemplo a los insignes bardos, que han sido glorificados en sus pueblos natales, en sus despedidas finales: Rubén Darío, en Nicaragua; Uruguay, a José Enrique Rodó; Amado Nervo, en Méjico.

Domingo Doreste, firmado Fray Lesco, escribe un extenso artículo en el que ofrece su opinión sobre el monumento a Morales; basa el escrito en cuatro temas que el prestigioso letrado y humanista desglosa desde sus puntos de vista. El primero, lo subtitula: Una vía entrometida, en el que hace un alegato sobre el enojo que tiene el entrañable del poeta, Manuel González, el cual denuncia desde las páginas de los rotativos el obstáculo con que ha tropezado el lugar destinado para el monumento, por proyectarse atravesar una vía de carros y vehículos. “[…] que habrá de disputarse al mar, suprimiendo una de las playas más profundas y bravías de nuestra costa; y tan anchurosa, que habrá de robar al parque una faja de veintidós metros”81. El siguiente apartado, denominado Estética quisquillosa, se lamenta por la habitual costumbre que surge en la ciudad cuando se trata de realizar un nuevo proyecto constructivo o implantar una escultura (de las pocas que se ubicaron). Se establece en la prensa un deplorable dilema de adeptos y contrarios: “Surge un malhumorado conflicto, se envenenan los ánimos y se levanta un avispero: como si la desventurada Estética fuera hermana gemela de la Política”82. Pone el ejemplo de la estética del arte, en antagonismo con los intereses constructivos más avaros y ruines.

El tercero: Que nos le llevan!..., hace alusión a las conjeturas habidas para trasladar el monumento a la avenida de la playa de Las Canteras, que aunque esté de cara al Atlántico, como es obvio por su obra culmen, sería un craso error y faltar al deseo del propio poeta. Propuesta que malhumoró a sus queridos amigos, quienes auspiciaron la idea. “Morales se preocupó de ‘su monumento’, del sencillo monumento que le brindaban sus méritos y las circunstancias; gozó de él de antemano y le soñó en el parque de San Telmo”83. Ese era su deseo final y esa laudable pretensión debe respetarse fielmente su testamento, dedicado a su isla y ciudad, de su imagen en bronce a perpetuidad.

El cuarto y último, que intitula Las originalidades, cree el intelectual que se dará nombre a una de las calles de la ciudad. Es lógico suponer, y de eso ya se habla en vox pópuli, y también el escritor estuviera muy de acuerdo. Cree, con respecto al efecto histórico y perdurabilidad de una estatua, que mucho más que la propia calle: “La historia es la que verdaderamente perpetúa, sobre todo, si a ella se asocia el monumento: y ésta debe ser la suerte de nuestro cantor del mar y de su tierra”84.

En una columna del escritor A. Miranda Bautista en La Crónica, escribe un elogioso párrafo sobre la generosidad del escultor palentino: “Victorio Macho, se nos aparece como uno de aquellos grandes artistas del Renacimiento, que trabajaba para el pueblo, para la ciudad. Él no quiere dinero. Solamente pide que se le pague la piedra, el material de donde ha de surgir la forma”85.

Elucubra el articulista Odín con imaginar una conversación de índole surrealista con el poeta. Revivido para ese supuesto encuentro dialogante, en su propio sepulcro. Sepultura que aún no se había comenzado a construir, solo existía el boceto hecho por el escultor Macho. En una noche que con él quedó para charlar. “Junto a un parterre lleno de florecidos crisantemos, sobre los peldaños de un pentélico sepulcro, Tomás, cediendo a mis deseos, espera cuanto mi espíritu le diga…”86 En el inicio de la ficticia conversación se presenta el articulista, que viene a recabar su opinión sobre la ignominia que en la ciudad se quiere hacer con las peyorativas críticas acerca de la situación del busto en los jardines del parque Cervantes. “Parece mentira, buen amigo, que seas tú quien, tan fuera de la realidad vivas… Yo vivo sobre el mundo, y ahora, más que nunca, se agiganta mi corazón y mi alma sobre las pequeñeces de esa torpe faramalla…”87.

En su paso por la ciudad de Las Palmas, en un encuentro poético, el escritor Valentín de Pedro publica en la revista madrileña La Esfera su impresión sobre la visita que giraron él y otros colegas a la casa de Tomás Morales para cumplir y honrar a su persona y poesía. Ya estaba Tomás gravemente enfermo. El articulista hace referencia al monumento de Galdós y al busto de Morales, ambos en elaboración aún. “Pero allí también, en Las Palmas y frente al mar, al que supo cantar tan maravillosamente, se debía levantar la escultura de Tomás Morales”88.

La prensa El Liberal da cuenta de que el concejal Néstor de la Torre Millares propondrá al consistorio capitalino la compra del retrato de Morales, elaborado por Juan Carló. Informa, asimismo, de las gestiones que se están realizando por parte del ayuntamiento para dar la contrata de construcciones al efecto para la edificación de la peana donde se colocará el busto en el parque, en el lugar indicado por el concejal de Parques y Jardines del consistorio: “Por noticias particulares nos hemos enterado hoy, que ya se está trabajando en el busto de Tomás que habrá de colocarse en el rincón del Parque de esta ciudad, que llevará el nombre de su obra Las Rosas de Hércules”89. Este hecho coincidirá con que el próximo día 15 de agosto será el primer aniversario del fallecimiento del poeta.

En la revista Canarias, que edita la colonia canaria de emigrados en Quilmes (Buenos Aires), se inserta un artículo literario de F. Medina Ramos, sobre algunos poemas de Tomás Morales. En el inicio del texto comenta, que se está trabajando para erigir el busto-retrato del poeta en el parque de San Telmo. “Nadie más digno de este tributo que el inspirado vate: él, después de un breve paréntesis en su comercio con las musas, vuelve a empuñar con mano potente el cetro de la lírica española, para derrochar espiritualidad y sentimientos y cantar las bellezas sin número; y en esos momentos de ‘fiebre artística’, lo sorprende la muerte”90.

La Crónica en una nota de redacción comunica: “Acaban de llegar los bloques de granito para el monumento a Tomás Morales.” Prosigue: “El monumento a nuestro gran poeta Tomás Morales será pronto una realidad, gracias al interés y actividad que en estos últimos meses, se ha impreso a este monumento”91.

El intelectual Francisco Martínez de Escobar hace público un artículo en El Defensor de Canarias con un doble sentido en su contenido: de una parte, comenta la colocación del busto en el lugar indicado del ágora de la ciudad e inapropiado lugar para el busto; de otra, los impresionantes desafectos que le produjo la obra en bronce. Analiza concienzudamente el busto colocado sobre el pedestal en el lugar del parque Cervantes. Manifiesta su particular opinión sobre la impresión que le ha causado el monumento y la peana donde se eleva.

“El busto –vaciado en bronce– es, en todos sus detalles anatómicos, de una dureza repulsiva; la noble cabeza del vate isleño desmerece notablemente y más que nada la semejanza con el original es la de una mala caricatura, porque no es ni una cosa ni la otra, ni retrato, ni caricatura escultóricos”92.

En párrafo siguiente, opina que los bustos vaciados en bronce tienen otra expresión en su contemplación y textura, siendo ésta, quizá más dulce. “Los bustos en yeso, que existen en distintas salas y despachos particulares, y, sobre todo, el que hemos tenido el gusto de ver en casa de la distinguida viuda del genial poeta, resultan aceptables reproducciones, […]”93.

El pedestal no es de su refinado gusto, aunque lo haya diseñado el mismo Macho, el cual lo considera ‘amojonado’, carente de ‘gracia y elegancia’. Sugiere:

“A ese pedestal dándosele otro carácter más adecuado y un metro más de altura, por lo menos, en razón de ser el busto de tamaño natural o mayor, al parecer, resultaría muchísimo mejor, pues así se lograría corregir esas chocantes durezas, que hemos señalado"94.

Por último, señala que el lugar donde ha sido instalado no es el adecuado para evocar su figura.

“El sitio donde se ha levantado ese monumento es completamente impropio, y más teniendo en cuenta que el eximio poeta le vuelve la espalda al mar, que fue siempre el gran elemento de sus gratos y constantes amores…”95.

Y propone que se deshaga todo lo hecho, y se nombre una comisión con sentido razonable y de buen gusto estético, para que sea reubicado dignamente, como se merece, en memoria de nuestro Tomás Morales.

En un extenso poema, se expresa en el artículo de La Jornada, el escritor Francisco González Díaz se congratula porque ya se levantó la estatua del poeta Morales. Hace alusión a los olvidos del pueblo llano con la estatua y que éste pasará ante el busto sin mirarlo, e incluso, sin saber de quién se trata en esta erección escultórica. “¿Pero quién lo ha colocado sobre su pedestal inconmovible? ¿El pueblo? No. Los pueblos, en su inconsciente iconoclastismo, mejor derriban que levantan estatuas”96. En específica mención al busto, alude el escritor a la invidencia de los paseantes al pasar junto a la estatua. “Erigido el busto de Tomás Morales, ¿cuántos lo verán? / ¿Cuántos verán la estatua de Galdós, si llega a levantarse? / El pueblo pasará sin ver, y ellos quedarán…/ Pero ellos son la permanencia, y el pueblo la ausencia…”97

Con las iniciales M. A. inserta en La Crónica un artículo que había sido publicado en El País, de la Habana. Comenta:

“En el rincón de Las Palmas, en medio de la fronda musical, adivinando el mar a través del follaje, se yergue para siempre la testa imperecedera de aquel hombre a quien una pluma de vanguardia acaba de llamar 'polifónico cantor de los mares'"98.

En las columnas del diario madrileño El Sol, se expresa un incógnito articulista:

“A Tomás Morales, el polifónico cantor del mar se le ha dedicado un rincón en un parterre del parque de San Telmo, en Las Palmas. Allí está su busto en bronce, obra admirable de Victorio Macho, entre palmeras, plantas y flores, como un bello ornamento del parque”. Continúa: “El pueblo de las Palmas, pues, ha sabido honrarse, y al propio tiempo decorarse con dignidad y con orgullo"99.

Finaliza el texto con el deseo de que no se retrasen los monumentos a Galdós, como al también benefactor de la política canaria, Fernando León y Castillo. “Tomás Morales, el altísimo poeta, mirará desde su plinto, en su derredor, en espera de otro monumento que no llega”100.

En El Defensor de Canarias, un artículo de muy culta pluma hace referencia al publicado en El Sol, en alusión indirecta y escarnio hacia sus paisanos, los críticos isleños con el busto. “Y ahí está el caso, que dice El Sol; habíais creído que el monumento del Parque no vale un pitoche, y es que no habíais seguido la trayectoria verdadera”101. Alega, bajo su concepto del arte, el estilo plasmado sobre el granito del basamento que sostiene el busto: “Suprema sencillez, supremo Arte. De ahí se deriva en línea recta la norma ideal que presidió la génesis del pedestal”102. La colocación del busto del poeta es para el crítico:

“¡Pobre poeta! ¡Pobre y malogrado “¡polifónico Cantor del mar!” ¡Perfumaste los caminos del Arte con tu manojo de “Rosas” fragantes, y en pago han colocado tu noble y egregia fisonomía sobre un paralelepípedo más o menos perfecto y granítico, de espaldas al “mar de tu infancia”, que daba vigor y lozanía a tu Arte!”103.

El Tribuno comunica a sus lectores la próxima publicación de un número extraordinario en homenaje al poeta isleño, que aplaza la edición del mismo, porque quieren participar en él varias importantes plumas nacionales.

“Muy en breve marchará a Madrid un querido amigo nuestro, quien se ha encargado de visitar a prestigiosas firmas para la confección de un magnífico extraordinario, digno del poeta a quien tratamos de rendir un merecido homenaje"104.

En un artículo de Juan Fuentes González, en el periódico Falange, recuerda en su texto, de epígrafe de Impresiones de Galdós y Tomás Morales. Y acerca del busto de Tomás Morales (equivocado estaba el articulista, porque no fue encargado al escultor Macho), comenta:

“Para esculpir el busto de Tomás Morales, se escoge al mismo Victorio Macho, citando a Claudio de la Torre, ‘El busto podría colocarse en un rincón grato de la ciudad, un rincón de flores y de sol, donde quedara dulcemente perpetuado el recuerdo del poeta insulario. Sin otra intervención oficial que el permiso de colocarlo en un lugar público para larga memoria del poeta"105.

El mismo autor opina sobre la colocación del gran monumento a Galdós y del busto al poeta modernista en el parque de Cervantes: “Y al de Tomás Morales, también en el mismo parque; pero de espaldas al mar, con postura de ser el cantor de las flores y no del ‘sonoro Atlántico”106.

Con el lema El novelista y el poeta dedica un artículo del escritor y periodista, con seudónimo Jordé (José Sánchez Falcón), a los dos eximios literatos grancanarios, a los cuales desea comentar sus impresiones sobre sus obras escultóricas dedicadas por Victorio Macho a sendos amigos para ser emplazadas en la ciudad de Las Palmas. En cuanto a la segunda parte del artículo dedicado a Morales, estando ya emplazado en la primera ubicación el busto, escribe:

“Entre árboles y flores miramos el busto en bronce del poeta en los jardines del parque de San Telmo. Tomás Morales, con su perfil agudo y su romántica melena, revive en la obra de Victorio Macho [...]".

Prosigue:

“Por cierto que está de espaldas al mar el poeta y asimismo el novelista. El cantor del Océano mira hacia tierra adentro”107.

Con la denominación de “En torno a la figura de Alonso Quesada”, escribe Jordé un culto artículo recordando al novelista y poeta Alonso Quesada en el vespertino Diario de Las Palmas. Entre líneas hace mención al busto del poeta Morales, por haber sido Alonso uno de los artífices del proyecto dedicado a dicho hijo del parnaso: “A la devoción de amigos y admiradores debe ese tributo al vate de la oda al Atlántico, entre otros el artista Eladio Moreno, siempre fiel a la amistad, a quien correspondió desempeñar el papel principal y a cuyo tenaz esfuerzo de concejal le agradece la urbe el embellecimiento de la zona del ensanche del parque de San Telmo”108.

Colaboraciones económicas

En un acto afable en reconocimiento al éxito poético con Las Rosas de Hércules logrado por Tomás Morales en Madrid, el día 2de febrero de 1920. Sus afectivos amigos, poetas y otros quisieron ofrendarle una cena-homenaje en el hotel Metropole de Las Palmas. Entre las varias declaraciones de simpatía que se expusieron, hubo la lectura de diversos escritos para tan loable acto. Se contó con los figurantes: Claudio de la Torre, los hermanos Millares: Luis y Agustín; y tomaron la palabra: el alcalde de la ciudad don Bernardino Valle, y presidente de la Sociedad Fomento y Turismo, don Carlos Navarro Ruíz. En el transcurso de la comida, se anunció la colaboración económica voluntaria, para la erección del monumento en la ciudad. El poeta, al final del extenso acto agradeció a los presentes los afectos mostrados a su persona y arte, y los asistentes le suplicaron para que declamara algunas de sus poesías recientes, al ser considerado como una consolidada promesa de la nueva literatura del habla castellana. El Tribuno reseña:

"Las adhesinoes fueron numerosas y valiosísimas, resaltando entre ellas las cartas en que los más íntimos amigos del poeta se asociaron cordialmente al acto y justificaron su ausencia, lanzando al final la idea de hacer entre todos los amigos una suscripción para adquirir el bronce necesario a perpetuar en dicha materia plástica el busto que de Tomás Morales ha hecho el insigne escultor Victorio Macho”109.

Dicha petición económica no cae en balde, porque desde el día15 de marzo de 1920, se publican las listas de las aportaciones en la prensa.

Como gran noticia para la Casa Museo Tomás Morales fue el afortunado hallazgo, recientemente por sus familiares, entre sus objetos personales, de una de sus íntimas carpetas. En dicho cartapacio Tomás Morales se preocupó de guardar y compilar varios artículos de críticas a sus obras literarias, los cuales fueron insertados en distintos medios periodísticos de la época. A estos artículos y en sus dos carpetas, guardadas por él, que metafóricamente las llamó La Bombonera I y II. Morales, con la alegórica dulzura de estos eufemismos, consideró que esa cartera de papeles era como una caja de bombones. La mayoría los describía como dulces, y algunos eran de cierto amargor o agridulces. Esta fue la descripción dada por su hijo Manuel Morales Ramos, sobre estos artículos cuidadosamente reservados. Todos ellos, se referían a sus obras. En este joyero de crítica poética queda de manifiesto el orden, pulcritud y el celo caracterizado en la persona de Tomás Morales en su febril pasión por su obra poética y por las críticas sobre sus poemas.

En varios de los artículos recopilados por el poeta en La Bombonera II, aparecen los dedicados expresamente, y junto a otros, a las ayudas económicas ofrecidas por sus dilectos amigos, intelectuales y admiradores de la ciudad palmense, para colaborar con el homenaje a Morales y para sufragar los gastos de la fundición en bronce del busto escultórico de su imagen. En distintos medios impresos se van publicando las listas de los donantes, con los nombres y las cantidades ofrecidas. Los periódicos comienzan a publicar los inventarios desde el día 15 de marzo de 1920, en el rotativo El Espectador; y hasta el 13 de agosto del mismo año, en La Jornada. Su grupo de colaboradores íntimos propone la realización del busto en bronce, que ya había modelado en escayola Victorio Macho en su taller de Madrid, para situarlo "en un rincón de flores y de sol" de la ciudad. Así lo publica la citada prensa El Espectador: "Es una extraordinaria escultura, honor de los dos artistas tan iguales en visión eterna. Nosotros proponemos, a los amigos todos, que esta cabeza tenga una reproducción en bronce". En su listado de publicaciones, el periódico La Jornada inició la cuenta donativa con 25 pesetas.

La comisión encargada formada por sus amigos, mentores de la idea de la fundición y colocación en un lugar de la ciudad, ha redactado una instancia para ser presentada en el Ayuntamiento capitalino. El objetivo de la misma es obtener el permiso y la colaboración del Consistorio para ubicar el busto en la urbe. Proponen.

“[…] un homenaje en que se perpetúe, materializándola, la admiración y la gratitud de la ciudad, consistente en la colocación del busto del poeta modelado por el eximio escultor Victorio Macho, de memoria inolvidable entre nosotros, en un rincón grato de la misma y creyendo los que suscriben que el lugar más adecuado para su emplazamiento sería el macizo del ángulo Nordeste del antiguo Parque de San Telmo, hoy de Cervantes”.

La instancia fue registrada el 25 de marzo110. El día 3 de abril, el Ayuntamiento da la conformidad por aclamación de todos los ediles, honrando al poeta Morales y a la ciudad111.

El 13 de mayo de 1920, se da a conocer el documento en la revista España, tirada en Madrid, bajo el título de “El busto al poeta más joven”, en el que se da conocer un listado de personas que hacen su aportación económica para el bronce del busto. Parece ser que su autor es Enrique Díez-Canedo, por su estilo gráfico. Ese mismo artículo es inserto por el periódico Renovación, de Las Palmas, el 18 de mayo bajo el título de “El busto de Tomás Morales”112.

El periódico La Jornada inserta en sus páginas del día 16 de julio de 1920, una información sobre el estado de las cuentas de colaboración económica para el pago del busto broncíneo para el taller de fundición. El epígrafe de la pequeña crónica de esa fecha es “El busto de Tomás Morales”, que durante todo ese mes se iría dando cuenta a los lectores. Es la suma de la “[…] suscripción popular para la adquisición del busto de nuestro gran poeta Tomás Morales”113. La totalidad de lo recaudado hasta el momento ascendía a 1.328’50 pta. Más lo recolectado por otras colaboraciones: 1.464,05 pta. Esta era cantidad de la última información ofrecida al público por La Jornada, en su tirada del día 13 de agosto de 1920. Mucho más de lo presupuestado por el taller de fundición.

El presidente de Arte y Deporte envía una carta a La Provincia. La dirige al alcalde de la ciudad, don Bernardino Valle y Gracia y al escritor Francisco González Díaz. Propone una nueva idea para lograr recursos económicos para los gastos que ocasionen el trabajo y la fundición del bronce del busto. Cree el escribiente de la misiva, que Gran Canaria debe mostrar todo su empeño en inmortalizar al llorado trovador, mediante un monumento que rememore su persona y lírica. También opina, a su pesar (total equivocación), que en la isla no se recaudará todo el dinero necesario, para tan buen fin que le perpetúe.

“Aparte del dinero que, voluntariamente, aportarán, no cabe duda, todos los hijos de esta tierra, hacer: primero, una tirada de lujo, amplia, de toda la producción del poeta, incluso la inédita, e incluyendo en la obra el juicio crítico de los más inspirados vates españoles y subamericanos; segundo, encargar a quien sepa hacerlo, a quien sea capaz de hacerlo brillantemente, la traducción a la rica lengua de Shakespeare de su maravillosa, sublime, única, “Britania Máxima”114.

El Liberal informa que La Sociedad La Unión, de Telde, a propuesta de Montiano Placeres desea ofrecerle respetuosos honores al poeta modernista. La junta directiva tomó los siguientes acuerdos:

“a) Contribuir con la cantidad de cincuenta pesetas a la suscripción abierta en Las Palmas para colocar el busto del Poeta en el Parque de San Telmo. b) Organizar una velada en honor del gran Morales, en la que tomen parte los hijos de esta ciudad, […]” y c) Adquirir una reproducción del busto del poeta, obra de Victorio Macho, para colocarla en la biblioteca de la sociedad. También se acordó adquirir el busto de Galdós para cumplir igual destino. Y dar el nombre de “Tomás Morales” al teatro que esta sociedad proyecta construir y cuyas obras darán comienzo brevemente”115.

Sin fechar la carta, solo figura el mes de octubre de 1920, le envía una de sus misivas al escultor en la cual le comunica su regreso a Las Palmas desde Agaete, y le habla del dinero que se le girará para los costes de la fundición del bronce de la escultura:

"Yo iré ya definitivamente para Las Palmas el 20 del corriente mes de octubre, y, ya allí, haré que Eladio Moreno le gire las 500 pesetas que faltan para el bronce y terminación del busto que ha tenido la gentileza de ofrecerme”116.

En La Crónica, se edita el artículo que previamente había publicado El Tribuno. En el texto de Guillermo Lan manifiesta que sea aprobada una partida económica y que ésta

“[…] se destine a la ornamentación del ensanche del Parque de San Telmo una cuarta parte del legado de 40.000 duros instituido por don Cristóbal del Castillo para erigir un monumento en aquel lugar a un hijo ilustre de Gran Canaria"117.

El consejero De la Nuez Aguilar, en la sesión plenaria del Cabildo Insular de Gran Canaria, después de un cálido elogio al rapsoda y político extinto, apela a que el Cabildo se sume a los actos programa-dos por el Ayuntamiento capitalino en el alzamiento del busto. Solicita que la Corporación se asocie al homenaje que va a hacer el Consistorio en todo lo referente a la remodelación de los jardines, señalando una cantidad económica. “[…] así como para contribuir a lo que se haga en el parque de Cervantes”118.

El Liberal, con fecha 20 de octubre de 1921, repite el contenido del texto que se había publicado hacía dos días, en solicitud a la Junta Testamentaria de don Cristóbal del Castillo, con el objetivo de que destinara de sus fondos una partida para “[…] las obras de ornamentación del ensanche del Parque de San Telmo, especialmente el lugar destinado al busto del poeta Tomás Morales”119. Proposición a la que se sumaron otros dos colegas de la prensa escrita a tan lógica solicitud: El Tribuno y La Crónica. "Nosotros celebramos esta casi unanimidad de la prensa, porque ella sintetiza el sentir del vecindario que siente y que piensa"120. Solo espera el cronista del rotativo que tome esta petición el alcalde don Bernardino Valle y la Junta Testamentaria para hacer realidad este proyecto patrimonial, coherente en sus propósitos de contribuir con una cuarte parte del presupusto del legado económico dejado por el patricio en bien de la ciudad y sus hombres de méritos.

La Junta Testamentaria del patricio don Cristóbal del Castillo había tenido una reunión oficial en días anteriores. Reunión demandada por los tres periódicos aludidos para concretar su concurso “[…] a las obras de ornamentación del ensanche del parque de San Telmo, considerado como complemento decorativo del busto que en aquel lugar se consagrará al poeta Tomás Morales”121. Pero en esta Junta de los representantes testamentarios, no se tomó resolución alguna. Ante la indecisión existente todo dependerá de los requerimientos del alcalde, que a su vez es el presidente de dicha Junta.

“En manos del señor Alcalde, como representante de la ciudad, hemos puesto el asunto, pues él en su calidad de abogado y presidente de la Junta Testamentaria, sabrá como es mejor, la posibilidad de donar las cincuenta mil pesetas para las citadas obras de ornamentación"122.

Ante la indecisión acordaron tener una nueva reunión a la semana siguiente, para concretar los términos en que se establecerá la donación y la cuantía total, si lo estimaran conveniente. En espera de la respuesta a esta, más que loable y lógica proposición, para que se dé pronta ubicación a la estatua y se dé solución constructiva a una parte de la ciudad, y quede hermoseada en el interior del parque de Cervantes

Estudiado el pliego de condiciones para las obras de cimentación emitido por la Comisión de Hacienda del Ayuntamiento, se establece “El coste de estas obras es de 23 mil pesetas y ha de realizarse en un plazo máximo de tres meses […]”123.

La Crónica, en un diminuto artículo, se lee que se ha visto trabajar activamente en las obras, pero que han sido extrañamente paralizadas e informa “[…] que no se podrán continuar hasta tanto el escultor Macho no envíe el dibujo del pedestal, que es necesario para la terminación armónica del lugar”124.

Homenajes, calles, plazas y placas ofrecidas al poeta

Los homenajes se sucedieron desde todas las latitudes de la isla. Mucho era el afecto y la admiración, además del compromiso por su obra literaria y su profesión, que se tuvo con el poeta y médico Tomás Morales Castellano. Por ello, se sucedieron los reconocimientos, al margen del busto de marras que nos ocupa.

Un homenaje que no podía faltar era el del pueblo de Agaete. Lo hacen con la colocación de una lápida en la plaza agaetense. En La Jornada escribe un autor anónimo, quien reconoce que Agaete tenía una deuda con el poeta Morales, al cual debía hacerle un reconocimiento por su estancia en el pueblo como médico. En Agaete había sido poseído por la musa con la creación de su obra magna Las Rosas de Hércules.

“Justo era que ahora, cuando Tomás Morales, es consagrado como el primer poeta castellano de habla castellana –ya un ilustre crítico al hablar de los grandes bardos latinos dijo: Hay tres grandes poetas vivos, en nuesra raza: Gabriel D'annunzio, Tomás Morales, y Guerra Junqueiro-- [...]"125.

El día 24 de julio de 1920 fue colocada una lápida en la plaza de Agaete, que ahora da el nombre de Tomás Morales. Así lo manifiesta el amigo del poeta, Cirilo Armas:

“La lápida quedó desde luego descubierta; nada de música ni discursos, nada oficial, frío y poco sincero; el público en general, veía con agrado el pequeño homenaje que espontáneamente se tributaba al autor de 'Las Rosas de Hércules', al maravillos libro que casi todo fue escrito en Agaete [...]"126.

El pueblo de Agaete, rinde pleitesía al artista-poeta y al profesional-médico entrañable, que ejerció durante dos años en aquella villa.

En crónica del diario El Tribuno, del día 2 de septiembre de 1921, con el epígrafe “Acuerdos plausibles. Por la muerte de Tomás Morales”, transcribe lo acordado en la Junta de la Sociedad Fomento y Turismo de Gran Canaria, en su última sesión, que además, de hacer constar el sentimiento de la sociedad por la muerte del poeta, así como testimoniar a la familia el pésame.

“[…] proponer al Ayuntamiento el nombre de Morales para una calle; solicitar del Ayuntamiento de Moya que se le dé el nombre del poeta a la plaza o a una de las calles más importantes de la villa y se coloque una lápida conmemorativa en la fachada de su casa natal”127.

El diario El Liberal, en su tirada del día 24 de septiembre de 1921, inserta un artículo con el titular 'La calle de Tomás Morales'.

“Todo lo que por memoria y honra del gran artista se haga ha de parecernos bien. La ciudad y la isla le deben la exaltación de su entusiasmo y el honor de haberla cantado con un amor verdadero y fuerte"128.

No solo se debe recordar al insigne vate con un busto en el parque, es necesario que también se le memorice con el rótulo una de las calles más importantes de nuestra ciudad. Se cuestiona el rotativo “¿Y cuál ha de ser? Prosigue: “Nosotros creemos que la calle de Tomás Morales debe ser la calle de Triana”129. Calle Mayor de Triana, que para el poeta fue objeto de inspiración y de significación comercial, y a la cual sus versos gozaron de la retórica inspirada de su ingenio, por ser la de mayor trasiego populoso dedicándole un bello poema que tituló A la calle de Triana.

“Tomás Morales fue el poeta genuinamente nuestro. Amó la ciudad, nos glorificó con sus rimas y todo proyecto futuro lírico, que no pudo realizar desdichadamente, era el de levantar todavía con su fama el nombre de su ciudad querida”130.

El articulista propone esta idea para que sus dilectos amigos y el propio consistorio la tengan en consideración, por ser una de las vías comerciales más importantes y de popularidad callejera, para con ella, el hijo del Parnaso sea enaltecido en la urbe que tanto amó y cantó.

Firmado con las iniciales F. T., se publica un artículo en el Diario de Las Palmas. Cree el articulista que la figura literaria de Tomás Morales debe ser perpetuada en varias de las maneras que sea posible, y en toda la isla, si se tomase a bien por todos los consistorios. Es un meritorio acto de justicia rendirse al talento brotado por el bardo grancanario.

“Y una de las perpetuaciones más populares, con que en todos los pueblos le rinden justo homenaje de simpatías, respetos y cariños, a los hijos que deben rememorar futuras generaciones, es dándole a una de sus calles el nombre del que así lo merece, […]”131.

Además, plantea una loable solución para el nuevo proyecto del ensanche del parque, en su nueva vía desde el Muelle Las Palmas al teatro Pérez Galdós, orillando el Atlántico para que lleve su digno nombre.

“No se debe aplazar ese modesto homenaje porque el poeta fallecido nos dio su apoyo espiritual; nos enseñó a amar la Poesía y nos dejó libros de grandísimo mérito”132.

El Liberal urge y demanda al ayuntamiento de la Villa de Moya, pueblo natalicio del lírico modernista, a que denomine una de sus primordiales calles de la urbe rural y una de las plazas de la misma con el nombre del ilustre hijo. Hecho que ya se demandaba en la ciudad capitalina, a instancias de la Sociedad Fomento y Turismo (ya mencionado), así como una de las plazas de la metrópoli. E igualmente, se instale en la fachada de su casa natal una lápida, que en su rótulo se lea que allí había nacido el poeta e hijo predilecto de la villa. Se lamentaba el redactor de no haberse recibido el acuerdo oficial del pleno de dicha villa moyense aún después de haber pasado varios días de la solicitud en aquel ayuntamiento. “Moya debe a Tomás Morales este homenaje sencillo y cordial. Se lo debía en vida del poeta, pero la muerte, abalanzándose en su camino, ha hecho que tal demostración de afecto y admiración hacia él no pudiera realizarse hasta después de su partida”133.

El articulista, que no firma su texto, expone en el vespertino Diario de Las Palmas su agradecimiento por la propuesta realizada por la Sociedad Fomento y Turismo de Gran Canaria, para perpetuar la figura, la obra y la gloria del poeta que nos pertenece a todos y es de estricta justicia enaltecer su memoria. Solicitudes que son merecedoras de aplausos y son compartidas por sus admiradores y el público en general, como justo tributo. Ante la incógnita que le produce el contenido de la petición, se cuestiona: "¿Qué propone Fomento y Turismo? Además del busto en bronce que se ha de levantar en los jardines de San Telmo de cara al infinito del mar, el Atlántico por él

“¿Qué propone Fomento y Turismo? Además del busto en bronce que se ha de levantar en los jardines de San Telmo de cara al infinito del mar, el Atlántico por él cantado en estrofas esculturales, […]”134. Continúa asegurando que serán acogidas de buen grado todos los honores dados por los Ayuntamientos y demás corporaciones. El contenido del texto se compila con una serie de elogios, donde se glosa la figura literaria y humana de Morales.

“Tomás Morales nos legó una obra que es un tesoro de arte y belleza del cual nos enorgullecemos sus paisanos y se enorgullece también la tierra canaria que le vio nacer. A la exaltación de esa obra es justo que nos consagremos, haciendo comprender a las gentes el mérito que encierra”135.

Informa El Liberal, con el epígrafe “Tomás Morales tendrá una calle en Telde”, debido a la propuesta realizada por el concejal don Miguel Alonso Jiménez, para denominar a una de las calles de la población de Telde, con el nombre de Tomás Morales. Se designó cambiar la actual de ‘Molinillo’ por el nombre del poeta. Por esta razón escribe congratulado el redactor informativo: “Es digna de aplauso esta pro-posición por la justicia que entraña y además porque tiende a propagar la gloria del poeta, legándola, en la perpetuidad de nuestra lápida, a las generaciones venideras”136.

El escritor Fernando González, amado compañero del vate ido hacía un año, se manifiesta en un enjundioso y cultivado artículo, insertado en diario El Liberal. El contenido es informar sobre los actos post mortem que se están preparando en el Ateneo de Madrid, en homenaje de reconocimiento a uno de los trovadores más sobresalientes de toda España. El Ateneo desea que a todos los literatos fallecidos recientemente se les distinga con honores y afecto. Define Fernando González, los poemas de Morales:

“Sus versos emotivos tienen el fuego cordial que incendia nuestras almas. Sus cantos épicos nos asombran o nos ciegan, por el brillo de su belleza. El verso intenso de Tomás Morales, tiene toda la reconcentrada emoción de nuestro vivir insular como en sus cantos mayores, la fastuosa amplitud y la sonoridad majestuosa del mar Atlántico"137.

Recuerda González que la capital matritense le hace un gran reconocimiento, y que no seamos los canarios quienes quedemos rezagados en esta importante obligación de alzarlo en su tierra de todas las maneras posibles. “Aún Tomás Morales no tiene una calle en Las Palmas, ni su pueblo natal, Moya, ha adoptado ningún acuerdo para enorgullecerse honrando al más ilustre de sus hijos”138.

En la Villa de Moya, comunica La Crónica, que el domingo venidero será el evento de la inauguración de la placa de granito que, adosada la pared principal de su casa, indicará que en ese lugar abrió los ojos a la vida el egregio poeta del Parnaso, Tomás Morales Castellano. En un acto sencillo y de mucho cariño hacia el poeta finado, como a él le hubiera satisfecho, por esa misma humildad que atesoró en su persona.

“Al acto concurrirán las autoridades insulares y muchos amigos y admiradores del poeta, pronunciando discursos el Alcalde de Moya, el Ingeniero don Rafael Hernández en representación de Fomento y Turismo y el escritor don Francisco González Díaz”139.

Segunda y definitiva ubicación del busto en la plazoleta Tomás Morales

La Corporación capitalina decidió trasladar el busto de forma definitiva, para ser reinaugurado en el mes de julio del año 1957, a la nueva zona de expansión de la ciudad. Esta zona era una franja rústica agrícola, la cual fue urbanizada para la construcción de nuevos edificios habitables y donde se habían proyectado también, los nuevos inmuebles de la zona educativa de bachilleres. Ambas edificaciones fueron demandadas por el crecimiento de la población de la urbe. El Consistorio creyó propicio instalar el busto en esta recién trazada avenida, que tuvo a bien dedicarla al poeta Tomás Morales (hoy denominado Paseo de Tomás Morales), por ser más vista y para ofrendar a la figura del lírico. Se ideó en el nuevo proyecto del trazado de la avenida una plazoleta ajardinada a ambos lados, cortadas por la calzada, siendo ubicado el busto en la plazuela de la izquierda, desde el comienzo numérico de la avenida. En ella se construyó un estanque de plantas acuáticas marinas junto al monumento; y en el centro de la calzada, y entre las respectivas plazuelas, una glorieta ovalada y ajardinada, con un significativo obelisco en el centro, como muestra de cumplidos honores al egregio poeta modernista más sobresaliente del archipiélago.

Hay que hacer especial mención sobre lo siguiente: el busto fue rectificado en su parte delantera del tórax, anulándose el corte vertical ex profeso y borrando el texto dedicatorio hecho por el escultor; por otro lado, el año que figura en la peana: Al poeta Tomás Morales. MCMXXII, se corresponde con el año de la ampliación del busto de tamaño natural primigenio.

En los varios actos políticos del régimen franquista del 18 de julio, se programó también, la inauguración del nuevo emplazamiento del busto de Morales, del obelisco y de la nueva avenida. Era la extensión de la ciudad de aquella década cincuenta, ganada a los terrenos agrícolas colindantes de ‘platanales’, como había recordado el también doctor y afectivo aliado del poeta, desde su juventud estudiantil, Luis Doreste Silva. En la ‘Nueva Triana’, como así la llamaron, se creó la Avenida de Tomás Morales. En el discurso del alcalde, se reseña:

“[…] y de lo que hoy significa en el progreso de la ciudad y afirma, que a pesar de las críticas habidas con respecto al traslado y emplazamiento del busto de Tomás Morales el ayuntamiento sigue firme en su decisión, por considerar que la plaza Tomás Morales, la más grande que hoy tiene la ciudad, será mayor aún el día en que a su alrededor se construya la futura Ciudad Escolar, de la que será pórtico el monumento levantado a nuestro más grande poeta”140.

Para dar mayor significado al obelisco que homenajeaba al bardo Morales, se realizó un proyecto escultórico. Éste fue ideado por el escultor Plácido Fleitas. Dicho boceto en formato pictórico sobre papel, está custodiado y documentado en la Casa Museo Tomás Morales. En la idea primigenia concebida por Fleitas pretendía modelar cuatro esculturas de bulto redondo, para ser fundidas en bronce, con imágenes de la mitología griega: una a cada lado de la pirámide y sustentadas sobre una peana: Talía (teatro), Hércules (heroísmo), Erato (poesía) y Neptuno (aguas y mar). Todas ellas de factura contemporánea, idealizadas y con un alegórico elemento que portan en sus manos. El proyecto data de agosto de 1956, un año antes de la inauguración del obelisco y de la plaza de Tomás Morales (hoy denominada de La Constitución). No existen noticias acerca de haber sido un encargo del consistorio de Las Palmas, ni por qué no se aceptó este proyecto y ejecutoria.

El mismo día 18 de julio inserta una foto el Diario de Las Palmas que ilustra este gráfico, el recién construido obelisco, con un gran óvalo ajardinado formando una glorieta en su base, en la misma Avenida de Tomás Morales. Comenta a pie de foto: “Obelisco en honor al cantor del Atlántico, Poeta Tomás Morales, en la avenida de su nombre”. Al día siguiente, publica la misma prensa que habían asistido los familiares del poeta y su amigo y poeta Saulo Torón (uno de sus entrañables amigos que aún vivía).

“Este monumento, de gran belleza y sencillez, por la elegante conjunción del busto del genial Victorio Macho, su estanque de plantas marinas con su rumor de agua y con sus perspectivas de jardines de césped y obelisco, amén de estar a la entrada de la ciudad docente […]”141.

Análisis del estilo y estética de la obra

La animadversión que desde joven tuvo el ávido y talentoso escultor Victorio Macho, con el objetivo de concebir sus esculturas en un estilo innovador que se adaptara a la modernidad del momento (y con esta renovadora idea, toda la vetusta escultura hispana de su tiempo), por ello, se expresaba: “¡No!, ¡no comprendo el Arte reducido a formas escolásticas…!”. Era toda una frase de compromiso con un nuevo arte. Su lema era “Ser uno mismo, fidelidad a uno mismo… y caminar”. Apartarse de todas las influencias anquilosadas en un academicismo inerte, obsoleto para los tiempos de avances de toda la expresión plástica libertaria que desde los inicios de las primeras vanguardias artísticas (dos primeras décadas del siglo XX) estaban en vigor y en transformación de las artes –si bien, en España, en este concepto de modernidad se estaba muy distante aún–. Para el artista, lo fundamental estaba en la personalidad impregnada a la obra como incondicional e imperativa manera de expresarse el creador; y adaptado a los tiempos de un estilo predominante de expresión y evolución estética. Ese nuevo arte quedó refrendado en el presente busto de Morales, al que le otorga un estilo, estructura esquematizada y concepción escultórica, totalmente novedosos en su quehacer.

El busto de Tomás Morales está inscrito en su etapa de ‘nueva objetividad’, por ser realista o figurativa, pero al margen de toda representación académica de servil plagio de la figura retratada. Es una significada plasmación con un estilo de expresión personal del escultor, en el propósito de avanzada actualidad de su plástica (sin embargo, esta nueva concepción del arte quedó consolidada en su obra más ruptural en los progresos vanguardistas: Musa, dedicada al sepulcro del mismo poeta, iniciada tras la muerte el 15 de agosto de 1921, a su amado amigo Tomás Morales).

El presente busto elaborado por este innovador artista dotado innatamente para el dibujo y la escultura, como ha sido Victorio Macho Rogado (Palencia, 1889), denota el magisterio conceptual y técnico que desde muy joven atesoró el artista palentino. El busto de Morales es en su idea escultórica, de estructuras simples en su encaje volumétrico y de naturales composicionales, expresado por el desnudo en que simbólicamente ha sido representado su cuerpo, en el que traza la sensibilidad que transmite la imagen externa, en este nuevo lenguaje plástico. Da un corte contranatura, en un plano vertical, a la altura de los pectorales. En ese mismo lugar ha realizado un corte plano ex profeso el creador escultórico, con la intención de inscribir en él la dedicatoria, para hacer constar su afecto al amigo y al talento del poeta: Al poeta Tomás Morales / El amplio sinfonista del ATLÁNTICO. / Con un abrazo de / Victorio Macho. En el busto, fundido en bronce, ubicado en la plazoleta de la Avenida del Paseo Tomas Morales, ha desaparecido esta dedicatoria del egregio escultor y amigo.

La figura-busto del poeta la ha representado desnuda –igualmente que el torso de don Benito Pérez Galdós, para esta ciudad de Las Palmas de Gran Canaria–, con el significado que en la antigüedad clásica se solía representar con las obras escultóricas en las figuras de importantes personajes. Pero, que al margen de esta práctica tradicional, Victorio Macho le transmite un significado de persona ilustre, de hombre puro en su arte, limpio en su ética, de naturaleza viva, y con este simbolismo define al artista que existe en ese cuerpo desnudo, saturado de humildad y del intelectual humilde, sin ambiciones materiales ni banales en su comportamiento vivencial. Despojada la imagen de todo atuendo exterior que pueda darle otro carácter de impureza volátil, a este original prototipo hijo de las Musas. Para ello, le ha conferido el torso, con la enérgica robustez esculpida, con la intención de representar la fisonomía de hombre fuerte, lozano y alto, de la complexión de que gozó y caracterizó al poeta modernista (hasta que una vírica enfermedad acabó con tan vigoroso cuerpo y desdicha para la persona y la poesía). Con esta desnudez quiso dar distintivo al titán de las artes literarias como una fulgurante quimera.

El encaje de las proporciones de la figura, se podría señalar de conceptualizado en el tratamiento anatómico, sin desdibujar las formas, lo que corrobora el buen dibujo y técnica en el talentoso creador acopiado en este genio artista que fue Macho. El dibujo y relieve físico de las formas orgánicas quedó analizado por un dominio de las proporciones musculares en cada forma de los volúmenes orgánicos, quien era conocedor del oficio y pericias por tanta práctica en los proyectos escultóricos por el artista realizados. El esculpido ha sido concebido con un trazado ágil y diestro de todos los elementos carnosos, tanto en la aplicación manual y táctil, en la ejecutoria de la configuración, junto a los instrumentales palillos de modelar. En el conjunto del busto esculpido por el barro directamente aplicado (matriz de la pieza, antes de ser fundido en bronce o piedra artificial), ha sintetizado el dibujo anatómico en formal y precisa aplicación, dejando fluir la materia húmeda de la arcilla a su criterio expresivo y espontaneidad en el nervio ejecutor, pero sin que esta ‘aparente accidentalidad’, desvirtúe el carácter figurativo de la obra. Denota la figura que ha sido ejecutada bajo la concepción mental de una imagen antiacadémica, con rasgos rupturales con el pasado mimético, en las formas de esta peculiar escultura de renovación contemporánea; de inspirado dibujo y encaje, con predominante expresión de pensador en el poeta retratado, con un evocador cuerpo desnudo, como ser originario de la naturaleza y despojado de toda materialidad. Por este artificio la figura no pierde el parecido esencial y respeto a la identidad corporal del representado, como se muestra en este retrato.

La cabeza ha sido encajada con un suave movimiento hacia la derecha corporal. Gesto y postura habitual en el poeta, que supo magistralmente captar el artista en el análisis de la figura modelada y de los elementos psicológicos innatos del dibujado. (Actitud observada en otros retratos pictóricos y foto grafías hechas al vate). Esta expresión corporal le da movilidad y dinamismo vital; un gesto reflexivo y el significado habitual de la expresión anímica de Morales. En esa misma cabeza, el dibujo de Victorio Macho, al margen de haber captado el análogo físico de Tomás Morales, hace hincapié en las formas faciales, en el portador carácter explícito en el que se palpa en rictus habitual del poeta, dibujando los ojos y boca, míticos de dicha personalidad.

Conclusiones

Victorio Macho Rogado y Tomás Morales Castellano se conocieron en el Ateneo de Madrid, la noche del día 2 de febrero de 1920, durante la declamación del poemario Las Rosas de Hércules. Libro I. El escultor estuvo presente en la cena después de la recitación, para compartir el homenaje y congratularse con los dones poéticos del lírico. A partir de ese casual encuentro cultural, se forjó entre ambos artistas una afectiva amistad y admiración a sus talentos artísticos y singulares personas: plástica, en Macho, y literaria, en Morales.

El origen de la confección del busto estuvo en la promesa hecha la misma noche, durante el tributo a Tomás Morales ofrecido por sus amigos e intelectuales, en la que el escultor Victorio Macho, se ofreció motu proprio y sin coste económico, a esculpir el retrato del poeta. Sumamente congraciado Tomás Morales quedó por tan noble gesto del artista. A cambio, el poeta le correspondió con un poema expresamente dedicado al escultor, titulado A Victorio Macho. Ambos eran artistas puros y sus complacencias eran profundas en sus principios de concebir el arte por el arte.

La cariñosa amistad se refrendó en la distancia por el carteo existente entre los dos creadores, en las cuales los preámbulos de las epístolas comenzaban con unos cariñosos epítetos. Primero, por el presente busto de Tomás, para que fuera fundido en bronce; y luego, por el gran monumento a don Benito Pérez Galdós, para la ciudad natal de Las Palmas, que auspiciado por la Sociedad Fomento y Turismo de Gran Canaria (de la que formó parte en la junta directiva), sería Morales quien contactara con el escultor en esos pormenores para la gran escultura. Esa amistad fue tan honda que cuando falleció el bardo, el 15 de agosto de 1921, un fuerte dolor hirió a Macho, que en ese angustiado momento, abocetó la obra sepulcral para su amado amigo poeta.

El origen de la idea de fundir en bronce el retrato, el cual había sido vaciado en escayola, fue de sus amigos de toda la vida y de la intelectualidad, en la ciudad grancanaria. Éstos fueron cómplices de aven-turas juveniles e inquietudes creadoras, quienes formaron un potente grupo amistoso e inseparable entre todos ellos: Eladio Moreno Durán, Alonso Quesada, Manuel González Cabrera, Saulo Torón y Rafael Cabrera. Ellos fueron los firmantes de un artículo en el periódico La Crónica, en la edición del día 13 de marzo de 1920, proponiendo la idea de fundir el busto en bronce para la ciudad de Las Palmas de Gran Canaria. Y de la petición al Consistorio capitalino para su ubicación en una de sus plazas. La razón última sería que el poeta en su retrato broncíneo fuera situado en el parque de San Telmo.

Diversas fueron las crónicas y opiniones periodísticas vertidas en los varios medios impresos existentes en la capital de Gran Canaria y allende las islas. Se enumeran y citan varios de los artículos relativos al busto de Tomás Morales, desde su ideado nacimiento en un retrato vaciado en escayola en

Madrid, del cual tenía una reproducción el poeta Morales en su despacho; de la primera ubicación en el parque Cervantes (denominación primigenia) y de otras publicaciones impresas. De las tantas opiniones en artículos insertadas a favor y meritorios honores al poeta, y a veces, textos de osados diletantes sobre el tema, tanto en el artístico de la escultura, como la construcción en la remodelación del parterre del parque de San Telmo o Cervantes, en el espacio ajardinado denominado Las Rosas de Hércules, en el mismo huerto a él dedicado por la aprobación de los ediles capitalinos.

La idea de la recaudación económica para la fundición del busto en bronce, se propuso e inició esa misma noche, durante la cena homenaje al bardo Morales, celebrada la noche del 12 de marzo de 1920, en el hotel Metropole de Las Palmas, con motivo de su éxito el pasado el día 2 de febrero en el centro cultural madrileño Ateneo. No fue estéril tal petición, porque desde el posterior día15 de marzo, se publican las primeras listas de las aportaciones en la prensa. Se suceden en los rotativos las informaciones sobre las cuantías aportadas. La Jornada, en su tirada del día 13 de agosto, sumó un total de 1.464,05 pesetas. Cantidad que superaba lo presupuestado por el taller de fundición en Madrid. También se sumaron a la encomiable llamada entes oficiales y privados. Y se aportaron ideas comerciales, como la de editar facsímiles de lujo de su obra Britania Máxima, traducida al inglés.

En los homenajes y honores, muchas fueron las entidades oficiales, sociedades privadas y particulares que se adhirieron, tanto en la urbe capitalina como en pueblos de la isla, en tan noble recuerdo al rapsoda modernista: Cabildo Insular, Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria, Moya, Agaete, Telde, etc. La simpatía generada por el poeta e intelectual, médico, político y amigable persona de buen talante humano, hizo que los reconocimientos se sucedieran en celebrada distinción. Varias fueron las calles, plazas, placas inscritas y bibliotecas que fueron bautizadas con su poético nombre. Auspiciada por el ayuntamiento moyense se descubre una placa conmemorativa en mármol a su hijo más afamado, en la casa natal de Tomás Morales, en Moya. Hizo las distinciones oratorias, entre otros, el prestigioso escritor y poeta Francisco González Díaz, amigo y admirador del bardo extinto.

El lugar elegido del parque de San Telmo hubo de ser remodelado y ensanchar aquel jardín, diseñar y construir un pedestal (que dibujó el mismo escultor Macho), además de ajardinar todo el rincón con un sinfín de arboledas y rosas en variedad y colores. El lugar fue diseñado por el pintor Eladio Moreno

Durán, que ocupaba la concejalía de Ornato y Construcciones Urbanas, Arbolado y Jardines, en ese tiempo. El máximo económico establecido por el Consistorio para el remozado del lugar y el ensanche del parque de San Telmo era de 23.568’69 pesetas. Se le asentó una placa en bronce y en bajorrelieve, sobre el pedestal, con la siguiente inscripción: Al poeta Tomás Morales. MCMXXII (año en que se amplió el busto para situarlo en un parque público). El texto en caracteres sueltos de tipología inglesa

Finalizadas las obras de la remodelación del jardín del ágora elegido por su grupo de amigos y aprobado por el Ayuntamiento, se desveló el busto y se abrió directamente a la contemplación del público y de todo el entorno remodelado en el rincón Las Rosas de Hércules, en el parque de San Telmo. Ya era una realidad el busto en bronce del insigne poeta, situado en el parque público por él indicado cuando gozó de vida. No hubo por decisión de los propios amigos organizadores y de su familia, ningún tipo de inauguración oficial, en respeto a la humildad y deseo personal del poeta, quien desdeñaba todo boato social. Nada se escribe en la prensa si hubo un acuerdo entre sus queridos aliados, quienes auspiciaron el monumento de Tomás con los ediles, para que no existiera inauguración oficial. Se develó el retrato-busto y el jardín el día 6 febrero de 1925. Fue esta la primera ubicación del retrato de Morales.

Se ha realizado un exhaustivo análisis personal de las formas elaboradas en la estética y estilo del busto que el escultor ha representado artísticamente en la figura de Morales, bajo la concepción de su arte renovador del momento en la plástica hispana. Totalmente figurativo, sin academicismos obsoletos. Renovación que desde muy joven quiso implantar para crearse un arte de vanguardia bajo sus cualidades expresivas. Su objetivo fue encontrar un estilo personalizado y de modernidad, sin seguimientos para-lelos con otros artistas o escuelas. Se apartó de todas las influencias anquilosadas en un academicismo inerte, obsoleto para el tiempo de evolución artística y época.

El Consistorio capitalino decidió trasladar el busto definitivamente para ubicarlo en la nueva zona de expansión de la ciudad. Siendo reinaugurado en el mes de julio de 1957. El Ayuntamiento juzgó propicio instalar el busto en la nueva remodelación urbana que llamó Avenida (denominada hoy Paseo), dedicada en exclusividad al poeta Tomás Morales: calle y plaza, junto a los futuros centros docentes de bachilleres. Adaptó en el reciente proyecto del trazado de la calle, una plazoleta, con estanque donde se sitúa el pedestal y el busto, un muro en el fondo en piedra roja de la isla, complementado con la figura, fuentes y plantas marinas ofrendadas a su arte literario. Junto a la calzada se construyó una glorieta, con un simbólico obelisco en el centro de la rotonda ovalada, como muestra de los honores al poeta cantor del Atlántico y de la ciudad.

En las indagaciones, se encontró en la Casa Museo Tomás Morales, un boceto pictórico para la realización de un proyecto consistente en cuatro esculturas de simbolismo mitológico y en relación a las artes, ideado por el escultor Plácido Fleitas, para ilustrar el obelisco en cada una de sus cuatro caras y homenajear al poeta Morales en su nueva ubicación. Dichas obras no se llevaron a efecto. El diseño pictórico está fechado en agosto de 1956 y firmado por el propio escultor.



Busto, pedestal, estanque, plantas acuáticas, chorros de agua y muro curvado.

Elementos componentes del conjunto ornamental y simbólico del busto de Morales, situado en el parque del Paseo Tomás Morales.

Foto Teo Mesa.



Obelisco dedicado a la obra del cantor polifónico del mar.

Ubicado en la glorieta ovalada y frente al busto, del Paseo de Tomás Morales.

Foto Teo Mesa.



Primer plano del busto de Tomás Morales en la actualidad.
Foto Teo Mesa.

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Notas

1 Tomás Morales fue solo Vicepresidente del Cabildo y Presidente en funciones. Elegido por el Partido Demócrata el 19 de abril de 1921.
2 MACHO (1972), pp. 292 y 293.
3 MORALES (1920), Carta de 12 de junio.
4 MORALES (1920), Carta de 15 junio.
5 MORALES (1920), Carta de 2 de agosto.
6 (s. a.) (1921), La Crónica, 15 de septiembre, p. 1.
7 (s. a.) (1920), La Jornada, 3 de febrero, p. 2.
8 MORENO DURÁN, QUESADA, GONZÁLEZ CABRERA, TORÓN y CABRERA (1920), 13 de marzo, p. 1.
9 MORENO DURÁN, QUESADA, GONZÁLEZ CABRERA, TORÓN Y CABRERA (1920), 13 de marzo, p. 1.
10 MORENO DURÁN, QUESADA, GONZÁLEZ CABRERA, TORÓN Y CABRERA (1920), 13 de marzo, p. 1.
11 MORENO DURÁN, QUESADA, GONZÁLEZ CABRERA, TORÓN Y CABRERA (1920), 13 de marzo, p. 1.
12 (s.a.) (1920), La Renovación, 18 de marzo, p. 1.
13 MORENO (1920), Carta de 29 de junio.
14 (s. a.) (1920), La Jornada, 10 de julio, p.1.
15 (s. a.) (1921), El Tribuno. 22 diciembre, p. 1.
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17 UN CANARIO (1921), Diario de Las Palmas, 20 de agosto, p.1.
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21 B. (1921), Diario de Las Palmas, 27 de agosto, p. 2.
22 (s. a.) (1921), La Crónica, 2 septiembre, p, 1. (El Tribuno, 2 septiembre, p, 1.).
23 (s. a.) (1921), Diario de Las Palmas, 9 septiembre, p, 1.
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43 SOSA SUÁREZ (1923), La Provincia, 14 julio, p, 5.
44 LISÓN LORENZO (1923), La Provincia, 17 julio, p, 1.
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