Secciones
Referencias
Resumen
Servicios
Descargas
HTML
ePub
PDF
Buscar
Fuente


Consolidación y retos del movimiento mapuche
Utopía y Praxis Latinoamericana, vol. 25, núm. 90, pp. 32-52, 2020
Universidad del Zulia

ESTUDIOS



Recepción: 19 Febrero 2020

Aprobación: 25 Abril 2020

Resumen: Se hace un recorrido por la historia del pueblo Mapuche, los despojos y represiones que ha sufrido, las luchas que ha emprendido, sus organizaciones y las diversas opciones que se le presentan en la coyuntura del potente movimiento de protesta popular chilena a finales de 2019. Se plantea que la relación entre los pueblos en movimiento Mapuche, kurdo y zapatista puede impulsar una alternativa de autonomía desde abajo.

Palabras clave: Autonomía, Lucha, Mapuche, Represión, Zapatistas.

Abstract: This is a revision of the history of the Mapuche people, the dispossessions and repressions they have suffered, the struggles they have undertaken, their organizations and the various options presented to them at the conjuncture of the powerful Chilean popular protest movement at the end of 2019. It is proposed that the relation between the Mapuche, Kurdish and Zapatista movements can promote an alternative for autonomy from below.

Keywords: Autonomy, Fight, Mapuche, Repression, Zapatistas.

INTRODUCCIÓN

Para comprender al movimiento Mapuche hay que tener en cuenta su historia, su territorio, sus resistencias, sus organizaciones, sus luchas, sus proyectos, sus divergencias internas y externas, pero también sus convergencias y los retos que enfrenta.

LOS MAPUCHE DURANTE LA COLONIA ESPAÑOLA

El Territorio Mapuche (Wallmapu) comprende desde el Océano Atlántico en la actual Argentina al Océano Pacífico en lo que hoy es la Republica de Chile. Se estima que los Mapuche[1] tienen una antigüedad de 12 mil años (Millán, 2019). El pueblo Mapuche dispuso durante siglos de su territorio en el cual no necesitaba fronteras. La parte situada en el actual Chile se extendía a 30 millones de hectáreas y se conocía como Ngulumapu; la parte correspondiente a la actual Argentina se denominó Puelmapu, y comprendía 100 millones de hectáreas. En la colonia se trató de someter a los Mapuche por medio de encomiendas, pero una parte del territorio se mantuvo independiente hasta mediados del siglo XIX, con espacios de autorregulación sociopolíticos, intercambiando animales, sal, artesanías, textiles, mantas, ponchos y productos derivados de la ganadería. La relación de los Mapuche con la sociedad hispano-criolla se expresaba en tratados y parlamentos entre distintas identidades territoriales. En dichos tratados se reconocía la pre-existencia de la nación Mapuche (Nahuelpan, 2013, p. 119-152). Los parlamentos hispano-mapuche eran el resultado de una negociación simbólica y política durante la colonia. Aunque el costo era que tenía implícito el reconocimiento de ser súbditos del rey. Porque se respetaba su modo de vida, no había muchos alzamientos, pero los Mapuche mantenían su resistencia ante la corona española. Como la sociedad Mapuche no era centralizada, había varias unidades relativamente independientes, vinculadas mediante acuerdos. Los parlamentos eran una forma cultural híbrida. No obstante, desde la colonia se fue perdiendo territorio y también sufrió la población que disminuyó. Tuvieron que asumir una frontera, previa guerra, y pacto. La corona reconoció a los Mapuche, porque no los pudo derrotar. A mediados del siglo XVII el Rey de España reconoció las fronteras y respetó la vida independiente de este pueblo. Los Mapuche vivieron entonces sin estar dominados por gobierno externo. La resistencia del pueblo Mapuche a la dominación española ha venido a ser un hecho único en el contexto de la dominación española en América Latina (Pichinao, 2013, p. 25-41).

LOS MAPUCHE EN EL SIGLO XIX

A inicios de los procesos de independencia, en Buenos Aires aparecieron jefes Mapuche que se comprometían a colaborar contra una invasión británica. En el inicio de esa época para las repúblicas argentina y chilena los Mapuche constituyeron nacionales al sur. Pronto sus tierras fueron siendo invadidas y prevaleció el propósito de que dejaran de ser Mapuche para que se convirtieran en ciudadanos de las jóvenes repúblicas. En ambos países se produjeron invasiones militares con esa intención (Quidal, 2013). Hubo un gran despojo territorial, que implicó reducción del espacio que hasta entonces habían controlado. No sólo hubo apropiación de tierras, sino también de ganado, de bosques y expoliación de recursos del pueblo Mapuche. Se generó un enorme genocido. En Chile se produjo un levantamiento en 1881, pero los Mapuche fueron derrotados militarmente. Posteriormente se tuvieron que ir articulando a las nuevas poblaciones. Se fue imponiendo una relación de dominación y subordinación, y sus derechos se violentaron. Han sufrido los Mapuche muchos abusos. Fueron transmutados en mano de obra racializada (agrícola, obrera y doméstica). Se agudizó un disciplinamiento en el cual intervino la escolarización de la infancia Mapuche, con lo que se inculcó la colonialización. El paso por la escuela ha sido para los Mapuche traumático y violento. No obstante, la resistencia se fue manteniendo de diversas formas (Nahuelpan, 2013, p. 119-152). Hay investigadores que han llamado la atención de que hasta 1862 dos tercios de la actual Argentina estaban controlados por pueblos indígenas. Pero una legislación resolvió trasladar la frontera sur hasta el Río Negro con lo que se sentaron las bases de campañas genocidas y de guerra contra los pueblos patagónicos. Se quería suprimir a los indios y ocupar las fronteras. Se calificaron las violentas ocupaciones como expediciones. Se inventó el mito de que Argentina era un país blanco, un espacio vacío. Se consolidó un capitalismo agrario que convivía con relaciones de trabajo servil no asalariado. Los pueblos indígenas fueron derrotados, sus casas incendiadas, sus mujeres y niños masacrados (González et al., 2019). Con motivo del bicentenario de la independencia chilena irrumpió en la discusión la cuestión Mapuche. Este pueblo es, entre los originarios, el más numeroso en Chile. Como sucedió en Argentina, en Chile la población criolla y emigrante de Europa desató una gran invasión de tierras Mapuche, y se inició un proceso de radicación de indígenas en reservaciones. Desde entonces se fue incubando un doloroso conflicto que dura hasta la actualidad.

LOS MAPUCHE EN LA ÉPOCA CONTEMPORÁNEA

En el siglo XX los Mapuche participaron de la intensa migración interna del campo a las ciudades. No obstante, encontraron formas de resistir la internacionalización del racismo colonial apropiándose de espacios de asociatividad similares a los de los demás sectores populares en los que se fueron organizando para luchar por mejorar su calidad de vida. Manteniendo su cultura, fueron adaptándola con nuevos elementos, por lo que su cultura siguió los procesos dinámicos para su defensa combinando lo tradicional con elementos nuevos. No obstante, hay contradicciones por las reproducciones coloniales hacia adentro (Curvil, 2013, p.155-185). Ese proceso migratorio ha influido en cambios poblacionales. A inicios del Siglo XXI en la capital chilena residía un 30% de la población Mapuche correspondiente al espacio de esa república. En términos generales un 62.4% de integrantes del pueblo Mapuche se encuentra en las ciudades, mientras un 37.6% sigue en espacios rurales. En esta forma la sociedad Mapuche ha ido ocupando múltiples y diversos espacios en esa porción del cono sur (Antileo, 2013, p. 187-208).

Otro elemento colonizador por parte del Estado chileno ha sido la folkorización de las prácticas Mapuche de salud, aunado a la burocratización e intervención de la salud en un proceso de aculturación biomédica. Se reproduce un discurso culturalista-esencialista de lo Mapuche en un contexto asistencialista. Esto ha implicado un avance estatal sobre la medicina Mapuche (Cuyul, 2013, p. 257-277). En ese terreno también hay resistencia y defensa por parte del pueblo Mapuche.

La lucha del pueblo Mapuche ha conseguido algunas concesiones. Un ejemplo del esto ha sido el reconocimiento legal de los Mapuche que habitan en la costa chilena. No obstante, tiene su contraparte, por las formas de organización y pagos de cuotas que lleva aparejada. Esto ha sido denunciado como parte de un contexto extractivista. Pero esa ley dio motivo de que se organizara una forma más de defensa del territorio Mapuche marítimo. El Estado aparece como defensor de los grandes grupos económicos. Ante eso los Mapuche abrieron un campo de lucha jurídico-ideológico ante el peligro de perder el acceso al mar, su fuene de vida, y adoptaron nuevas formas de lucha frente a la voracidad depredadora (Huenul, 2013, p. 209-234).

Durante más de cuatro siglos, el pueblo Mapuche, junto con los otros pueblos indígenas del cono sur, han estado involucrados en una poderosa lucha por la autodeterminación. Se defendieron mucho tiempo, pero finalmente en la época de la independencia se fue recrudeciendo su colonización. A los niños Mapuche se les prohibió hablar su idioma, fueron obligados a asumir una nueva identidad impuesta y sufrieron numerosos abusos y violaciones. Los respectivos Estados se han propuesto la indoctrinación de la infancia Mapuche. La violencia contra las comunidades ha sido extrema. Compañías capitalistas trasnacionales como Benetton se han apoderado de tierras de las comunidades. Pero también lo han hecho grandes ricos que han creado en territorio Mapuche una especie de Estado feudal posmoderno, donde su poder decide la supervivencia del pueblo originario. Benetton no sólo incide sobre la administración de justicia, también impone la política de educación que quiere. El Estado resguarda a los ricos. Diversos gobiernos han pretendido instalar en tierras Mapuche empresas turísticas atentando contra las montañas, dañando bosques y afectando los espacios espirituales sagrados Mapuche. El Estado reprime a las comunidades y maltrata a madres y niños. Se ha destacado que en el sur del mundo las mujeres del pueblo Mapuche, están descubriéndose como seres enraizadas a la madre tierra y nutridas por ella. Han estado defendiendo una educación identitaria, y una alimentación natural, y autónoma. Se han propuesto resistir hasta que el Estado reconozca que respetando sus derechos se amplifican mundos (Millán, 2019).

Mientras los de arriba endurecen fronteras, desde abajo las resistencias se propagan en defensa de la vida. En el sur de Argentina y Chile hay bosques y una gran biodiversidad. El territorio Mapuche lo quieren acaparar grandes corporaciones transnacionales. Hay megaproyectos hidroeléctricos, mineros y madereros (Carlsen, 2018). El pueblo Mapuche recordó que en 1937 una extensión que les fue arrebatada por parques nacionales, seguía protegida por el derecho internacional que ampara a los pueblos originarios para que les sean restituidos sus territorios. Cuando en la parte argentina el respectivo gobierno estaba entregando terrenos a particulares, el pueblo Mapuche defendió que se tenían que regresar al pueblo originario (Agencia FARCO, 2019). Los Mapuche han denunciado que los ecosistemas en la cordillera de los Andes resultan frágiles ante la avanzada voraz del capitalismo. Pero ellos se han mantenido fuertes y firmes en la defensa de la Mapu, la tierra. Esto molesta a los poderosos. Los asesinatos del gobierno contra el pueblo Mapuche no han cesado, y han quedado impunes.

Los Mapuche se han propuesto defender su territorio y se han opuesto a los intentos de asimilación. En el siglo XX se organizaron para mantener sus costumbres y formas de vida heredadas. Con el gobierno de Allende vieron que la izquierda podía ser su aliada y reivindicaron con vigor sus territorios históricos. En una entrevista ese presidente reconoció que a los Mapuche les fueron robadas sus tierras durante muchos años, y habían sido considerados una raza negada. Aceptó que se encontraban apremiados por una realidad brutal. Aclaró que los problemas de los Mapuche no podían solucionarse sólo en función de la reforma agraria, porque había un problema antropológico cultural (Landau, 2005). Cuando sobrevino el golpe militar, hubo Mapuche detenidos y desaparecidos. En la época de la dictadura se dividieron tierras comunales y fueron entregadas como propiedad privada. Pero se fue avivando una identidad que se ha ido fortaleciendo. En la época de la transición democrática hubo un acuerdo con organizaciones representativas de pueblos originarios en el que los indígenas aceptaban transitar a la democracia por la vía institucional. En 1993 se dictó una nueva ley indígena, pero la reforma constitucional fue rechazada por el Congreso Nacional. Surgió un gran conflicto frente a un megaproyecto hidroeléctrico, y sobrevino la represión. A finales del siglo XX comunidades demandaron la restitución de tierras que una empresa forestal los había despojado. Una vez más hizo presencia la represión, pero entonces se acusó a los Mapuche de terroristas. Un juez los absolvió, pero al Suprema Corte anuló el juicio y hubo varios condenados. A inicios del siglo XXI la Corte Interamericana de Derechos Humanos determinó que no se había cumplido con el debido proceso. En 2007 se realizó una larga huelga de hambre de presos políticos Mapuche. Hubo jóvenes que comenzaron a defender su lengua, y plantearon la lucha por su autonomía. Los Mapuche no han cesado de exigir su reconocimiento. También han emprendido la defensa de la madre tierra en contra de las afectaciones ambientales (Bengoa, 2011, p. 89-10). Los diferentes gobiernos no han entendido su sentimiento por la madre tierra. La izquierda quería reducir la actuación de los pueblos en los marcos campesinos. Pero los Mapuche no ven la tierra como un bien, sino como una madre. Su cultura respeta la dualidad del ser humano y de los seres vivos. Defienden denodadamente la naturaleza (Díaz, 2019).

En 1994 Argentina reconoció en una ley “la preexistencia étnica y cultural de los pueblos indígenas”, así como la “posesión y propiedad comunitaria de las tierras que tradicionalmente ocupan”. Esta ley fue un avance, pero la realidad está lejana a lo que dice. A inicios del Siglo XXI el pueblo Mapuche denunció que el sistema capitalista depredador quería su desaparición ideológica. Señalaron como su gran enemigo la transnacionalización de la economía, pues la inversión forestal y los proyectos turísticos iban contra sus tierras y cultura. Más del 90% de sus tierras se encuentran ocupadas por latifundios. Lagos del pueblo han pasado a manos de inversiones turísticas, y también se usan para centrales eléctricas. Una forma de despojo y de dominación es el hacerlos pensar que pertenecen a una provincia. Además, se ha impulsado una política de cooptación, pues se intenta convertir las organizaciones Mapuche en ONGs, porque los quieren hacer funcionales al sistema. Se interviene con proyectos de políticas social para someterlos. El Estado chileno no ha tenido voluntad de resolver las grandes demandas Mapuche; ha ido contra ellos, persigue a sus dirigentes, incrementa la represión, y existen muchos dirigentes procesados. Los Mapuche se han propuesto la reconstrucción de su nación dándole valor a su vida y su territorialidad con respeto al equilibrio ecológico, enraizando y profundizando la lucha por su autonomía desde cuestiones cotidianas. Han aprendido que tienen que reconstruir desde sus recursos y capacidad con autonomía desde lo local. Saben que no pueden quedar reducidos en una lucha jurídico institucional, sino que están en un proyecto más amplio. Trabajan por construir espacios de territorialidad donde se hermane la gente solidariamente. Hay organizaciones Mapuche que plantean que su lucha es antioligárquica y anticapitalista. (González, 2002).

Las demandas del pueblo tienen que ver con autonomía jurisdiccional, recuperación de tierras ancestrales, libertad económica, y el reconocimiento de su identidad cultural. Su cultura está en contacto con la naturaleza pues defienden tierra, montaña, ríos. Los Mapuche se han opuesto a que el territorio sagrado está ocupado por grupos empresariales que explotan recursos forestales e hídricos. Al ser despojados, sus elementos sagrados son violados. El pueblo Mapuche también ha ido multiplicando organizaciones de todo tipo tanto en Wallmapu como en las grandes ciudades. En la capital chilena hay una Coordinadora de Organizaciones de Estudiantes Mapuche que reúne agrupaciones de casi todas las universidades y ha creado una escuela de mujeres indígenas. Se precisa que las mujeres Mapuche se definen como antipatriarcales, pero no feministas porque no quieren pensar su realidad con los parámetros del feminismo blanco. Hay también colectivos mixtos donde hay gente del pueblo Mapuche y de otras procedencias donde no hay jerarquías. Esos espacios mixtos, así como el feminismo Mapuche, casi no existían una década atrás. La lengua mapuche se ha ido expandiendo (Zibechi, 2018). La organización de Mujeres Mapuche Autoconvocadas nació a principios de 2018 porque se dieron cuenta de que en un país centralizado como Chile en su capital no se hacía eco de lo que sucedía en tierras Mapuche. Han luchado por la anulación de condena de una Mapuche cuyo caso ha llegado a la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) por graves irregularidades. Han trabajado junto a diferentes redes internacionales de apoyo al pueblo Mapuche con el objetivo de presionar y mostrar a la comunidad internacional que el estado chileno ha sido sistemáticamente violador de derechos humanos. Las integrantes de esta organización son mujeres Mapuche que se ven cruzadas por diferentes violencias (Cifuentes, 2019).

En la segunda década del siglo XXI ha crecido la lucha contra las múltiples opresiones que sufren las Mujeres mapuche. Un juez en Argentina ordenó el allanamiento de varias casas de una comunidad Mapuche, a mediados de septiembre de 2017, lo cual se hizo con violencia y aun quema de casas. Benetton que es el mayor propietario de tierras de Argentina, se ha dedicado a no respetar los derechos de los Mapuche a sus tierras. La Patagonia Mapuche ha ido siendo invadida por multimillonarios. Ante esto también ha aumentado la resistencia. Hay una infinidad de ejemplos prácticos. Un caso relevante es el del Lof Mapuche Vuelta del Rio donde las mujeres Mapuche no se han dejado. En otro Lof vecino, el gobierno municipal de El Maitén ha pretendido instalar en tierras Mapuche un centro de esquí. Eso significaría afeitar las montañas, dañando el bosque como así también los espacios espirituales sagrados de la comunidad. Los Mapuche promueven un turismo que respete la ecología y luchan con fuerza por defender la tierra. Se han ido consolidando por medio de una variedad de acciones, y sobre todo por la devolución de tierras. Va en avance un proceso de descolonización que implica la recuperación del territorio usurpado, y también de sus mentes y conciencias. Han ido recuperando además su medicina ancestral, y han defendido una educación identitaria, y una alimentación natural, y soberana. Otra veta de la consolidación del movimiento Mapuche es el fortalecimiento de sus las mujeres que han ido avanzando en saberse seres enraizadas en la Ñuke Mapu (Madre Tierra), y nutridas por ella de poder (Millán 2019).

REPRESIÓN CONTRA EL MOVIMIENTO MAPUCHE

La represión contra el pueblo Mapuche no es algo reciente. Las comunidades llevan años reclamando tierras sobre las que tiene derechos históricos. Se les encarcela, e incluso ha habido muertos. La violencia policial contra los Mapuche se ha agudizado desde inicios del siglo XXI.

Un caso paradigmático que evidenció la cruenta represión contra los Mapuche irrumpió en 2017 en Argentina. El joven artesano Santiago Maldonado que acompañaba a un grupo Mapuche del Pu Lof de Cushamen que protestaba contra la empresa Benetton, la cual pretendía arrebatarles sus tierras por medio de una venta ilegal, fue encontrado muerto después de estar desaparecido dos meses y medio antes, cuando huía de la represión de la gendarmería. Funcionarios del presidente Macri e importantes medios de comunicación difundieron noticias falsas sobre Maldonado (que había huido a Chile y que pertenecía a un grupo terrorista). La investigación sobre su caso estuvo plagada de graves irregularidades y acciones ilegales de parte de las autoridades (como el hecho de que plantaron pruebas falsas y espiaron a su familia). Esto suscitó una fuerte repulsa internacional y se organizaron marchas de protesta que exigían al gobierno que no cerrara el caso y que prosiguiera con la investigación debido a las graves irregularidades de las autoridades y de la justicia. Ese mismo año, frente al Lago Mascardi, el Lof Lafken Winkul Mapu sufrió una cruenta represión por miembros de la policía federal que se llevaron detenidas a varias mujeres Mapuche junto a sus hijos. Esta comunidad Mapuche conformada por unas varias familias, se asentaron en un predio territorial que se encuentra bajo el dominio del estado argentino, a través de Parques Nacionales. Los funcionarios denunciaron a los miembros de la comunidad como usurpadores, iniciando de este modo una causa judicial para desalojarlos por la fuerza por orden judicial. Los excesos y abusos asociados al caso alcanzaron un nivel de violencia inusitada, que generó entre varios crímenes él asesinato de Rafael Nahuel, joven Mapuche de 22 años. La escritora Mapuche Millán lamentaba que las movilizaciones masivas que se desataron para apoyar a Maldonado, no se hubieran repetido para el joven Mapuche Rafael Nahuel, ni para ninguna de las mujeres y jóvenes Mapuche que han soportado tantos abusos (Millán, 2019). El premio Nobel por la Paz, Adolfo Pérez Esquivel, en un prólogo a un libro colectivo que explora la deuda histórica en torno a los derechos de los pueblos originarios y la Madre tierra, destacó que el texto de ese libro había entrado a imprenta en un momento muy dramático por los casos de Maldonado y Nawel, víctimas de la represión contra los Mapuche. Denunció que en ambos casos el gobierno había apoyado el accionar represivo y había intentado inculpar a las propias víctimas. Se acusaba de usurpadores a los dueños originarios de sus tierras y se protegía a grandes empresarios extranjeros que compraban tierras conociendo los reclamos indígenas y sociales. Pérez Esquivel llamaba la atención de que esos hechos trágicos que todavía esperaban una justicia imparcial habían puesto en la escena mediática la existencia de pueblos originarios en Argentina. Esa era una manera lamentable para que llegara a oídos de la sociedad que aquellos a los que se declaraba extinguidos, todavía estaban presentes y reclamaban reconocimiento de sus existencia, su identidad, su cultura, sus territorios… Aunque nadie podía negar su presencia, proseguían los vilipendios, estigmatizaciones. Era lamentable que algunos medios de comunicación calificaran a los pueblos originarios de violentos y extranjeros. Se criminalizaba a quienes habían sido despojados de sus tierras y se favorecía a grandes inversionistas extranjeros que habían comprado tierras con las comunidades dentro. El premio nobel de la paz hacía ver que los derechos de los pueblos como derechos colectivos no podían separarse de los derechos de la Madre tierra. Apuntaba que el accionar transformador de los pueblos era el único capaz de frenar la violencia genocida que se estaba llevando a cabo en varias geografías (Pérez Esquivel, 2019). Cuando el académico argentino Claudio Katz recibió un premio por su libro sobre la teoría de la Dependencia 50 años después, entre varios personajes destacados dedicó su premio a Maldonado. A partir de esos asesinatos parte de la sociedad argentina se ha solidarizado con los Mapuche. La lucha de este pueblo consiguió en marzo de 2019 que en una causa en que se acusaba a integrantes de la comunidad Mapuche Pu Lof de ocupar territorios del italiano Luciano Benetton, se declarara la absolución de los Mapuche. Pero el Estado argentino ha seguido criminalizando la protesta del pueblo mapuche que se defiende de las transnacionales europeas, canadienses y estadounidenses (Redacción La Tinta, 2019).

Otro caso paradigmático fue el asesinato por la espalda de Camilo Catrillanca en 2018, a manos del Comando Jungla, perteneciente al cuerpo de Carabineros chilenos. También se manipularon pruebas, y la autoridad difundió una versión falsa. Esto fue denunciado como crimen de Estado inscrito en una escalada militarista, con tintes racistas, en favor de empresas forestales y latifundistas (Recamier, 2018). Las comunidades Mapuche organizaron un mes de acciones de protesta, exigiendo el retiro de la zona Mapuche de dicho comando. La sociedad chilena también protestó intensamente contra ese crimen.

El gobierno regional de los Lagos y el alcalde de Ancud en septiembre de 2019 cerraron la posibilidad de consultas frente a la comunidades Mapuche que se oponían a la instalación de un relleno sanitario en un sitio donde nacen varios ríos. La protesta fue criminalizada. En noviembre la Asociación de comunidades y Centro Cultural Mapuche Wallmapu invitaron a las comunidades Mapuche a participar en una concentración a finales de ese mes en el contexto del asesinato de Catrillanca un año antes. Insistieron en condenar la militarización del Wallmapy y los actos de violencia del Estado chileno contra la nación Mapuche y contra los ciudadanos chilenos, pues la respuesta a las grandes movilizaciones populares había sido una sangrienta represión. En un manifiesto se convocó a acciones para recuperar el control territorial y para exigir el esclarecimiento histórico de cómo el Estado chileno durante años había ido ocupando territorio Mapuche (Zibechi, 2018 y 2018b).

Se ha criticado el uso abusivo de la detención preventiva resultante del uso de la Ley Antiterrorista heredada de Pinochet y condenada por la CIDH. En la lucha por la autodeterminación del pueblo Mapuche un elemento ha sido la repulsa a la brutal represión ejercida por el gobierno. Se ha insistido que los culpables de los asesinatos de los Mapuche han sido gobernantes chilenos, pues los gobiernos de la Concertación militarizaron la Araucanía y han sido responsables del asesinato de otros comuneros. Cada vez más se han ido conociendo situaciones como amenazas hacia quienes luchan contra construcciones de represas y de proyectos que deterioran la naturaleza. Son muchos los casos de abusos, pero algunos trascienden hacia la opinión pública, como una Mapuche que las autoridades quisieron hacer pasar como suicida. Se demostró que había sido asesinada por su lucha en la defensa territorial. Para esta etapa hubo colectivos que conectaban la lucha por la autodeterminación con la oposición al sistema capitalista (Corresponsal LID Chile, 2018).

Las movilizaciones que repudiaban la represión del pueblo Mapuche se extendió en decenas de ciudades chilenas. En la capital hubo una centena de cortes de calle, con barricadas y hogueras, durante horas, con cientos de vecinos. En algunas zonas las movilizaciones se prolongaron durante 15 días. Los asesinatos de integrantes del pueblo Mapuche se han venido dando ante una expansión territorial del movimiento Mapuche que ha ido recuperando tierras. El pueblo Mapuche ha ido avanzando en la defensa de su libre determinación en una lucha anticolonial (Zibechi, 2018).

Se hizo evidente que los grandes planes de la industria forestal acrecentarían la violencia. Los proyectos para aumentar superficies plantadas para triplicar la producción de pulpa de celulosa de la más grande planta de Latinoamérica implicarán impactos ambientales, sociales y económicos a los que se oponen las comunidades Mapuche. Se ha evidenciado que es inviable el modelo extractivista y exportador neoliberal por sus impactos en la crisis climática y en la profundización de las desigualdades sociales (Solervicens, 2018).

El asesinato del joven Mapuche reveló la impunidad y abusos de la policía en la Araucanía y en el resto de Chile, y despertó conciencia sobre la banalización de las muertes de Mapuche. Detrás del asesinato se encontraba el modelo de acumulación de las forestales y las empresas hidroeléctricas. Este crimen fue echando luz sobre el modelo neoliberal globalizante y depredador de acumulación que se encuentra en la raíz de la usurpación de territorios Mapuche en la Araucanía (Solervicens, 2019).

Un vocero de la Coordinadora Arauco-Malleco ha destacado que luego de la muerte del joven comunero Mapuche, la agudización del conflicto se ha hecho inocultable. De manera desesperada, el gobierno de Sebastián Piñera ha intentado poner un alto a las acciones de resistencia y descontento. Los Mapuche consideran que todos los políticos son semejantes. Desde la causa Mapuche no ven a la clase política muy diferenciada, sino articulada a ese Estado (de tipo colonial y racista), como parte del andamiaje de poder, del sistema de dominación que los oprime. Señalan que el Estado ha sido protagonista en la negación al derecho sobre el territorio y la devolución de las tierras. A esto se suma la negación de sus libertades con una ocupación tal, que los Mapuche no se sienten libres y se les niega su autodeterminación. Denuncian que la comisión investigadora de la muerte del joven Mapuche ha sido una farsa. El gobierno ha reinstalado la doctrina de seguridad nacional en la que el enemigo interno y a quien hay que combatir es el pueblo Mapuche. Varias organizaciones Mapuche han ido entendiendo que tienen la responsabilidad de luchar por la autonomía y la restitución territorial. El gobierno trata de realizar acercamientos con algunos sectores, pero no con el movimiento Mapuche en lucha. Se denuncia la existencia de un proceso de militarización que conlleva una criminalización y fuerte violencia en contra de comunidades movilizadas. La respuesta ha sido la autodefensa y la resistencia. Precisan que el movimiento Mapuche no está luchando en contra de la sociedad chilena ni el chileno común, pues su confrontación directa es con el empresariado comprometido en zona de conflicto, y el principal empresariado ahí es la industria forestal. Acusan al Estado de estar subyugado por los intereses del gran capital (González, 2019).

Una manifestación pacífica realizada el 20 de marzo de 2019 en Temuco fue reprimida. Analistas Mapuche destacaron que correspondía a la violencia explícita y sistemática instalada en el Wallmapu desde 1881 en adelante, cuando los intelectuales y académicos chilenos promovieron lo que denominaron Pacificación de la Araucanía. Se ha hecho ver que para el Mapuche esa fecha constituye el origen de la violencia estructural que se expresa en la doctrina de la negación de todos sus derechos, políticos, civiles y económicos. Junto a la represión ha estado aparejada la impunidad. Se ha resaltado que los Mapuche han venido denunciando en las últimas tres décadas que un Mapuche es culpable y condenado antes de entrar a un tribunal. No sólo el gobierno actual criminaliza a los Mapuche, sino que existe esa inclinación en la mayoría de la clase política chilena heredera de las oligarquías coloniales desde principios del siglo XIX. También los grandes medios de comunicación han venido inculcando la criminalización, por eso no pocos exculpan a los responsables de la represión del 20 de marzo diciendo que se hizo porque los participantes no pidieron permiso. “Instalado transversalmente el odio (…) en la sociedad chilena en contra del Mapuche, se procede al saqueo y precarización múltiple, aplaudidas por las masas mientras las élites se perpetúan con toda impunidad y bajo la inmunidad legal, confiscan recursos y reprimen toda denuncia posible (…). Y mientras miles de chilenos aplauden el genocidio y exterminio cultural Mapuche, ocurre la mayor precarización de sus derechos civiles y políticos” (Curín, 2019).

La comunidad de Temucuicui se reunió el 23 de marzo de 2019 para retomar su agenda Mapuche analizando su marcha pacífica de tres días antes y para establecer una estrategia organizativa para defenderse de la represión. Ante los actos represivos de opresión, domesticación y colonialismo que continúa implementando el gobierno de Chile, ratificaron su firme disposición de seguir promoviendo y protegiendo sus derechos colectivos. Convocaron a una nueva movilización en Temuco para el 3 de abril. Denunciaron que el gobierno pretendía criminalizar al movimiento Mapuche y desprenderse de la responsabilidad que le corresponde en las tensiones y controversia en la Araucanía. Apelaron a su derecho a la libre determinación hasta conformar un gobierno al más breve plazo, y con este objetivo realizarían otra sesión para adoptar un estatuto de gobierno Mapuche. Agradecieron a quienes los acompañaron en la marcha del 20 de marzo (Comunidad de Temecuicui, 2019).

Pese a la represión, en Argentina la lucha Mapuche se ha ido expandiendo. Un escritor atento a esa lucha ha enfatizado que la invasión contra las tierras del pueblo Mapuche ha implicado un contenido genocida impune. Tanto en Argentina como en Chile predomina una situación de dominación colonial (Pairican, 2019, p. 85-88). La represión ha tenido varias vertientes y el pueblo Mapuche tiene una gran cantidad de presos políticos. Hay decenas de comuneros Mapuche procesados y condenados por delitos construidos por su lucha contra las grandes empresas que destruyen la naturaleza (Zibechi, 2018).

LA LUCHA ACTUAL DEL PUEBLO MAPUCHE

Los Mapuche tienen diversas formas de pensarse colectivamente. Coinciden en tener en cuenta su historia y su interacción con otros sujetos. Se oponen a la dominación cultural, a las políticas integracionistas y genocidas. Critican las invasiones chilena y argentina que intentaron la desarticulación de un pueblo originario y de su territorio. Se oponen a las formas de dominación que va adquiriendo nuevos ropajes. En la época del neoliberalismo los gobiernos propusieron la fórmula de inclusión que no respondía a las demandas regionales ni a los conflictos de los pueblos originarios. El capitalismo, los Estados y las grandes empresas transnacionales y locales adopatan discursos de respeto que son sospechosos porque no cuestionan ni desmantelan jerarquías, desigualdades coloniales y raciales históricas arraigadas. En el presente persiste el colonialismo y ha extremado la criminalización de la lucha del pueblo Mapuche. La dominación intenta promover un sujeto Mapuche que esté inserto en el modelo invasor. No sólo hay exclusiones sutiles, sino descaradamente violentas. Se ha agudizado la precarización laboral, y se ha postergado el drama de comunidades desgarradas por conflictos internos y externos no resueltos. Siguen las políticas coloniales. Muchos jóvenes Mapuche que intentaron la recuperación de las tierras de su pueblo sufrieron la pérdida de la vida. Los Mapuche han vivido una historia de subyugación, pero actúan resistiendo y dinamizando sus luchas (V.V. A.A. 2013). La defensa de su territorialidad y la autonomía han sido lo central (Pichinao, 2013).

Ser Mapuche tiene que ver con una concepción del universo, con un modo de relacionarse con los otros, y con la naturaleza que el capitalismo liquida. Adaptarse al sistema capitalista elimina su identidad cultural (Bautista, 2019). La explicación de la naturaleza y la sociedad Mapuche es circular y horizontal. No hay un dios creador. No es patriarcal, hay roles pero no existe esta cuestión jerárquica que funciona en los Estados. No hay un verticalismo en la relación de los que mandan y los que obedecen. Existe la función de los lonkos, pero actúan según el consenso del conjunto de la comunidad o de las comunidades. El ejercicio del poder en la sociedad Mapuche no tiene nada que ver con el ejercicio del poder en las sociedades occidentales. Los toki, son los que gestionan y organizan las luchas cuando hay necesidad. El rol de toki era un cargo que además se elegía (nada de cuestiones hereditarias), a veces no coincidía con el rol del lonko y cuando terminaba la coyuntura bélica, el rol del toki cesaba. Después, con el estado permanente de guerra, el rol de toki a veces se fusionó con el rol de lonko pero no de manera instituida, normalmente los roles eran diferenciados con la característica provisoria del toki. Otro rol es el weupife que es el encargado de tener en su memoria la historia oral del pueblo, que se ejerce como arte dramático, o sea el weupife personifica. El año para los pueblos originario no empieza el primero de enero, inicia en otro momento, que coincide con el solsticio de invierno y se hace una ceremonia particular para recibirlo. El idioma Mapuche, el mapuzungun, es lo que entiende la tierra en ese rincón del planeta (Redacción La Tinta, 2019).

La lucha del pueblo Mapuche ha tenido un tinte autonomista en lo que respecta a la demanda de tipo territorial, y se propone reconfigurar un mapa territorial para el pueblo-nación Mapuche. El problema es que o las tierras siguen de manos de la propiedad usurpada (depredadora y capitalista), o son devueltas al pueblo-nación Mapuche para reconstruir un tipo de sociedad de un pueblo originario (González, 2019).

En 1991 una organización Mapuche hizo un llamado para confeccionar la bandera de la nación Mapuche. Se presentaron 500 diseños. Se optó por uno de ellos: Azul, como color de la vida; blanco que implica limpieza y curación; amarillo por el sol, rojo por la fuerza, verde por la naturaleza. En el centro hay un tambor Mapuche que incluye los puntos cardinales. En las orillas hay cruces alineadas que recuerdan el conocimiento y la manufactura. También existen otras cinco banderas que corresponden a diversos territorio.[2]

La página Enlace Mapuche Internacional daba cuenta de tres decenas de diversas organizaciones Mapuche. En Bariloche desde 2010 se ha consolidado la organización Mapuche denominada Espacio Articulación Mapuche y Construcción Política. En 2015 consiguió que el municipio reconociera lo intercultural a través de una ordenanza, que sería la ley de la ciudad, pero después de un periodo donde algo se pudo avanzar, sobre todo con el anterior gobierno, en 2019 esta norma se ha quedado en letra muerta. Aunque la ciudad se considera una entidad de origen suizo argentino, está asentada en territorio Mapuche ancestral. Se han multiplicado las organizaciones que han incluido la creación de espacios mixtos (integrados por Mapuche y blancos). Otro elemento sorprendente ha sido la expansión de la lengua Mapuche.

Las organizaciones del movimiento Mapuche se han valido del diálogo, recuperaciones simbólicas, marchas civiles, autodefensas y oposición a los símbolos del capitalismo (Pairican, 2019, p. 85-88). Dentro de su diversidad, el pueblo Mapuche ha estado resistiendo para recuperar y fortalecer su existencia, su modo de vida que implican autonomía, independencia y libre autodeterminación. Se opone a la invasión de su territorio, que primero fue ocupado por los ejércitos de los Estados argentino y chileno, por oligarquías, por colonos, y actualmente están también en lucha contra las industrias forestales, energéticas, pesqueras, salmoneras, mineras y petroleras. Las comunidades del pueblo Mapuche buscan vigorizar su agricultura y ganadería familiar, el intercambio de sus productos, y la defensa de su cosmovisión, de sus formas ancestrales de vida. Defienden su territorio contra el saqueo de los proyectos extractivos y los que dañan al ser humano y la naturaleza. Discuten cómo deben vivir en este mundo y avanzar en su autodeterminación. Cuidan la madre tierra, la biodiversidad, la armonía entre ellos y su entorno. El territorio lo consideran no sólo como algo físico, sino múltiple, asociado a su cosmovisión y a su búsqueda de buen vivir. Hay sectores que se posicionan claramente como autonomistas y anticapitalistas.

LAS DIVERSAS OPCIONES ANTE LA GRAN MOVILIZACIÓN DE FINALES DE 2019

Con la gran movilización chilena a finales de 2019 contra el capitalismo neoliberal los chilenos y los Mapuche tomaron calles de todo el territorio. Muchos manifestantes ondearon banderas Mapuche (Martínez, 2019). Se destacó que la bandera Mapuche había sido tomada por los chilenos como un símbolo de su protesta. Durante las jornadas del Paro Nacional chileno a finales de 2019 muchas mujeres cantaron y bailaron contra una sociedad machista cómplice de la impunidad, de la violación y del asesinato a las mujeres. Un colectivo feminista representó una canción “El violador eres tú” que tuvo impacto mundial. A su vez, un grupo de mujeres Mapuche de todas las edades, en su lengua, replicaron esa representación que se hizo viral en las redes sociales. La escritora Victoria Padilla recordó que la antropóloga Rita Segato había escrito que la canción indicaba que quien violaba era el sujeto moral del poder, porque la violación colocaba a la mujer en el lugar que le había asignado, la atrapaba en su cuerpo indicando que estaba bajo él (Padilla, 2020). Las protestas lograron que el gobierno anunciara una nueva constitución, pero tanto las organizaciones chilenas como Mapuche señalaron que era una trampa de un Estado criminal antidemocrático porque no permitía la participación de los movilizados. En este contexto los Mapuche anunciaron la instalación de un gobierno paralelo al sur del país, argumentando que ese era un derecho que les correspondía a un pueblo en resistencia (Lucena, 2019).

En la coyuntura de la posible elaboración de una nueva constitución chilena que se despojara de la herencia pinochetista, se produjeron muchas discusiones, reflexiones y acciones. Se desató un espíritu constituyente.

El pueblo Mapuche se pronunció ante el informe de la Alta Comisionada para los Derechos Humanos de Naciones Unidas sobre Chile y el pueblo Mapuche (que cubría del 30 de octubre al 22 de noviembre). No hay que olvidar que dicha comisionada fue Presidenta de Chile en dos ocasiones. Dicho informe fue examinado con sumo cuidado. De entrada el pueblo Mapuche planteó que lo valoraba porque revelaba las causas del estallido social por parte del pueblo chileno y describía las desmedidas reacciones del presidente Piñera, que incluían varios hechos constitutivos de violaciones flagrantes a los derechos humanos por parte de los agentes del Estado. Llamaba la atención de que el informe abordara la situación de los pueblos indígenas y del pueblo Mapuche de manera marginal y tangencial y con claro tinte discriminatorio; que omitiera las normas internacionales que reconocían y protegían los derechos del pueblo Mapuche; y que esto se hubiera irrespetado en el marco de las movilizaciones sociales. Era lamentable que la comisionada reprodujera su versión restrictiva y diluida que había tenido durante sus dos periodos presidenciales. Eso correspondía a las nociones de la clase política chilena, lo cual se alejaba de otros informes de la ONU. En cuanto a la propuesta de la clase política chilena de una nueva constitución, la comisionada no recogía lo que pensaba el pueblo chileno, sino las posiciones dominantes de los últimos años por parte de los gobiernos chilenos. Le recordaban a la comisionada que los reconocimientos constitucionales respecto a los pueblos indígenas eran acciones del pasado y que no habían sido efectivas. Insistía el pueblo Mapuche que el derecho internacional había establecido el derecho a la libre determinación indígena, cosa que el informe de la comisionada omitía. En cuanto a las graves violaciones a los derechos humanos que el informe contenía, se planteó que esto debía ser base para que las víctimas presentaran sus denuncias ante la Corte Penal Internacional regulado por el Estatuto de Roma que tipificaba hechos similares de otros gobiernos del mundo que habían reprimido las movilizaciones sociales y que habían sido castigados severamente. El pueblo Mapuche anunció que se quejaría ante la Relatora Especial de la ONU sobre Pueblos Indígenas. También enviaría una nota de protesta ante el Comité Internacional contra la Discriminación Racial enfatizando la distorsión que generaba la comisionada con el pueblo Mapuche y sus derechos. Además informaría al Foro Permanente sobre Cuestiones Indígenas de la ONU, órgano subsidiario del Consejo Económico y Social y ante el Mecanismo de Expertos sobre Derechos de los Pueblo Indígenas. [3]

A finales de 2019 en Temuco se realizó la Segunda Sesión de la Asamblea Constituyente Mapuche con la asistencia de 300 dirigentes Mapuche de diferentes regiones chilenas. Apelaron al derecho internacional que confería a los pueblos la libre determinación. Esta Asamblea resaltó que la redacción de un Estatuto del futuro gobierno Mapuche era un hecho histórico, porque el pueblo Mapuche comenzaba así a redactar su constitución. Se informó que en esa sesión se examinó dicho estatuto, que contenía 36 artículos, en los que se delineaban la Nación Mapuche, su territorio, la capital del autogobierno, los símbolos, la lengua, las relaciones con municipios e instancias regionales, los valores del autogobierno Mapuche y su relaciones con el Estado chileno. Se establecía la elección del Autogobierno y del poder legislativo Mapuche. Se decidió que ese Estatuto fuera discutido en las familias, comunidades, identidades territoriales y todas las formas de organización contemporáneas que se habían dado el pueblo Mapuche (Huilcaman, 2019).

Hubo escritores que apuntaban la urgencia de que los Mapuche se liberaran del colonialismo, reforzándose como sociedad, abriendo espacios para lograr un nuevo entendimiento basado en aspectos étnicos de respeto y tolerancia, así como con justicia y reparto de lo que se le adeudaba. Se había ido extendiendo en varios espacios la conveniencia de que Chile fuera pensado como un Estado Plurinacional. Esa idea había ganado adhesión entre los partidos criollos y entre muchos de los manifestantes que desde el estallido del 18 de octubre ondeaban la bandera Mapuche. Para no pocas de las organizaciones Mapuche ese concepto conectaba con los argumentos y las luchas que los Mapuche habían llevado adelante por décadas para liberarse y conseguir control territorial. Se examinaba cómo otros Estados habían adoptado la Plurinacionalidad que reconocía a los pueblos originarios como actores y sujetos de derechos colectivos. Se constató que ante esto se configuraban varias tendencias. Se recordó que en 1981 la organización Ad Mapu, nacida de los Centros Culturales Mapuche había impulsado el debate de la autonomía al interior del movimiento, en conexión con los debates internacionales. Después otras organizaciones fueron profundizando en esta aspiración política. Hay organizaciones que han optado por la vía institucional como camino para desmantelar la república homogénea. Algunos líderes al interior de los partidos chilenos querían que hubiera una definición de los derechos fundamentales. Esto implicaba la búsqueda de la Plurinacionalidad “desde arriba”; a partir de los cargos aceptados por algunos miembros de la corporación Mapuche en el gobierno. Había quienes argumentaban que la adopción del Estado Pluricultural podría abrir la posibilidad de una vía Mapuche a la autodeterminación, que se podría aprovechar para desmantelar las estructuras de dominación en las tomas de decisiones económicas y políticas. Lo preocupante era que los derechos de las naciones indígenas habían quedado supeditados a la voluntad de los partidos criollos. Existían organizaciones que preferían un gobierno Mapuche independiente. Se fue consolidando una corriente que defendía una autodeterminación desde abajo, y no compartía la Plurinacionalidad como horizonte, pues se alertaba que eso que podría reforzar a un Estado que se expandió durante la ocupación de La Araucanía. Como se había visto en otros Estados, la vía del Estado Plurinacional podría domesticar los derechos de los pueblos originarios. El dirigente Mapuche Aucan Huilcaman señalaba que el Estado Plurinacional sería un parteaguas en el ascenso de la autodeterminación, pues impondría una nueva institucionalidad chilena que no beneficiaría a la sociedad Mapuche, sino revigorizaría institucionalidades criollas administradas por funcionarios Mapuche. Se apuntaba que no habría que olvidar las acciones estatales para desarticular las organizaciones Mapuche, por medio de montajes judiciales y una campaña mediática que buscaba debilitar el movimiento. En eso se habían combinado el clientelismo y la represión. Por esto cualquier acción proveniente del Estado era vista con recelo por integrantes del movimiento que aspiraban al Control Territorial. Habría que tener en cuenta qu muchos dirigentes estaban en la cárcel por hechos relacionados con la lucha en pos de la autodeterminación. La estrategia del Control Territorial desde abajo tenía que ver con otras formas de hacer política. Todo esto ofrecía un panorama complejo. Ciertamente la gran movilización popular sostenida había llevado al retroceso político del proyecto neoliberal. Pero el Estado buscaba la restauración del viejo orden. Dependería de la fuerza de los movimientos para que esto no sucediera (Pairican, 2019, p. 85-88).

Habría que destacar que la experiencia de la organización Control Territorial mostraba que era viable la alternativa de la autodeterminación. A finales del siglo XX e inicios del XXI la Coordinadora Arauco Malleco había hecho ver que el Control Territorial era un proceso para conquistar la autodeterminación como una oposición al modelo capitalista; y además era una estrategia para reconstruir el Wallmapu desde abajo. Esto implicaba la disputa por el territorio; recrear el hábitat del Buen Vivir, la defensa del mismo ante la decisión del Estado y consolidar dicho espacio territorial a partir del retorno de los habitantes Mapuche al territorio para continuar con la reconstrucción del Wallmapu. Varias organizaciones se han ido delineando por una autonomía desde abajo.

LA INTENSA Y ANUDADA RELACIÓN ENTRE EL ZAPATISMO Y EL MOVIMIENTO MAPUCHE

Los zapatistas pronto mostraron interés en conocer la lucha de los Mapuche contra las grandes empresas que depredaban su territorio. En una de sus primeras comunicaciones el Subcomandante Marcos se identificó con los Mapuche de los Andes. En 1995 un guardabosques argentino viajó a México para regalarle a algún zapatista un poncho Mapuche como algo simbólico. La presencia de la lucha del pueblo Mapuche ha estado presente en varias de las intervenciones públicas del zapatismo. A inicios de 2013 el vocero zapatista Subcomandante Marcos al término de un importante comunicado zapatista lanzó el grito de “¡Marichiweu!” que en Mapuche significa Venceremos diez veces, esto en alusión al pueblo Mapuche que en esos momentos sufría uno de los ataques más duros de los últimos tiempos. A mediados de ese año cuando invitaba a la escuelita zapatista, reflexionaba que no le podrían enseñar algo de lo que era resistir a la continua guerra de despojo y de exterminio a sus hermanos mayores, entre los que se encontraban el pueblo Mapuche. En 2014 Marcos recordó a varios nombres que habían sido abatidos o desaparecidos por el actuar cobarde de agentes represores estatales y empresariales, entre ellos, mencionó al joven Matías Catrileo y a los presos del pueblo Mapuche. Matías Catrileo era considerado un weichafe (guerrero) del Pueblo Mapuche quien asumió la causa de recuperación de tierras como derecho para las comunidades.[4] En 2015 en el libro zapatista sobre la ida capitalista puede leerse: “El pueblo Mapuche, en el profundo sur del continente americano, ha resistido el asedio y las campañas de exterminio de al menos dos sistemas sociales y de gobiernos locales y foráneos de todo el espectro político (Comisión sexta del EZLN, 2015: 312). A mediados de abril de 2017 el Subcomandante Galeano afirmó que cuando el presidente estadounidense hablaba de recuperar las fronteras de Estados Unidos decía que era la de México, pero su mirada apuntaba al territorio Mapuche. La radio zapatista en agosto de 2017 difundió el comunicado Mapuche sobre la desaparición forzada de Santiago Maldonado. Se repudiaba la represión estatal contra el pueblo Mapuche. En noviembre esta radio dio la noticia de que fuerzas de seguridad argentinas habían desalojado a la comunidad Mapuche que reclamaba sus tierras en la zona del Lago Mascardi, y dio a conocer que hubo heridos y mataron a Rafael Nahuel. Esta muerte generó un potente movimiento de protesta. La comunidad Mapuche ha señalado que después del asesinato anterior, el de Santiago Maldonado, el hostigamiento de las fuerzas de seguridad contra los Mapuche han ido en aumento, y que detrás se encuentran intereses inmobiliarios. Se denunció que lo que sucedía en la Patagonia Mapuche era muy grave. A finales de ese año los zapatistas mandaron un abrazo al pueblo Mapuche que seguía siendo agredido por los malos gobiernos de Chile y Argentina. Criticaron las trampas jurídicas usadas para volver a un juicio condenatorio de la Machi Francisca Linconao, junto a otras y otros Mapuche. Enfatizaron que una sola palabra bastaba para describir la lucha del pueblo Mapuche y de todos los pueblos originarios de continente latinoamericano: Marichiweu, diez, mil veces, siempre venceremos. Cuando el comunero Camilo Catrillanca fue asesinado por carabineros chilenos en noviembre de 2018 los zapatistas hicieron una fuerte condena de ese crimen que se daba en el contexto de una ola represiva del presidente Piñera; al pueblo Mapuche le externaron su respeto, solidaridad y alabaron su digna lucha por la vida y el territorio. Se recalcó que el zapatismo conocía la lucha centenaria que el digno pueblo Mapuche realizaba para defender sus bosques y ríos así como la represión y montajes que los cuerpos policiales del mal gobierno chileno efectuaban sobre territorios del pueblo Mapuche para acabar con la defensa de la vida (CNI,CIG,EZLN, 2018). Al iniciar 2019 la radio zapatista dio a conocer que comunidades Mapuche habían establecido un acuerdo por el control territorial del Wallmapu que implicaba la recuperación de tierras y recursos que se encontraban en manos de empresas forestales. Se recalcaba que se trataba de un proceso de carácter autonomista y anticapitalista frente al Estado y a sus instituciones, y anticapitalista. También se refirió a la marcha en Chile por la Machi Francisca Linconao y otros 11 procesados. En febrero difundió que el juicio contra la weichafe Moira Millán se llevaría a cabo en Argentina con los cargos: “coacción agravada”, por el hecho de que había organizado una manifestación pacífica en 2017 por las violaciones a los derechos de las comunidades Mapuche cometidas por la gendarmería argentina. La luchadora Mapuche ya había sido absuelta en 2018 por un juez, pero el fiscal había apelado la sentencia. En marzo de 2019 la radio zapatista difundió un escrito de la weychafe Mapuche Moira Millán y en agosto de ese año dio a conocer que presentaría su primera novela Mapuche.

El grupo de investigación GIAP en octubre de 2013 sostuvo en Temuco un encuentro con secciones del movimiento Mapuche en el Consejo de Todas las Tierras (CTT) para examinar lo que había sucedido en la escuelita zapatista ese año. El énfasis fue en la autonomía. Se señaló que había un nuevo movimiento Mapuche autonomista. Se precisó que discutían el proyecto autónomo zapatista teniendo en cuenta que existían contradicciones en su seno. Aclaraban que no veían al zapatismo como un “modelo” que pudiera ser copiado por el movimiento Mapuche, sino más bien como una experiencia singular que podía ofrecer nuevos puntos de vista que inspiraran la práctica política. Como grupo de investigación querían también conocer la percepción del movimiento Mapuche sobre el zapatismo. Se constataron las diferencias de contexto. Mientras el Estado Mexicano estuvo más bien ausente las zonas altas de las montañas y selvas del sur del país, el Estado Chileno había mostrado que mientras mayor penetración realizaba al interior del territorio indígena, más fácilmente absorbería y disolvería a la nación Mapuche bajo la “nacionalidad” chilena. Otro elemento relevante de diferencia era el territorio, tanto por sus características geográficas como dimensionales. El EZLN dominaba aproximadamente la mitad de la región de Chiapas, es decir, algo así como 1/9 del territorio mexicano. El territorio Mapuche ancestral correspondía a más de 1/3 del territorio chileno. Por eso mismo el Estado Chileno estaba atento a cualquier movimiento insurrecto Mapuche. Otra diferencia tenía que ver con lo geográfico: mientras el EZLN cuenta con densas selvas e intrincadas montañas para la clandestinidad de su organización; el pueblo Mapuche vive o en zonas pobladas, o en áreas desertificadas progresivamente y con altísimos umbrales de vigilancia. Esto implicaba que los procesos autonómicos serían tan diversos como eran los contextos. No obstante, el camino hacia la autonomía ya había comenzado, y se estaba comprendiendo que el rechazo al Estado era el rechazo al capitalismo y sus barbaries (Giap group, 2013).

En el Foro de Defensa del territorio y de la madre tierra que se desarrolló en tierras zapatistas en diciembre de 2019 intervino la Comunidad de Historia Mapuche. Recordó que se trataba de un pueblo milenario con larga historia. Hablaron de la recupueración de su territorio originario, de sus luchas contra el colonialismo, contra el Estado chileno y las transnacionales, de sus asesinados y presos políticos. Insistieron que este pueblo del lado de Chile había mantenido una lucha que fue creciendo desde que llegó la democracia tutelada contra empresas que acaparan sus bosques, contra colonos que han usurpado sus tierras, y contra las leyes que les afectan. Defienden el derecho colectivo de su territorio. Analizaron la masiva rebelión que irrumpió en Chile a finales del 2019. Plantearon que observaban lo que acontecía en el continente latinoamericano. Saludaron a los que resistían y luchaban en defensa de su territorio. Enfatizaron que en estas luchas el pueblo Mapuche estaba presente. En ese mismo foro, mujeres Mapuche residentes en Santiago hablaron de sus resistencias. El Estado violentaba al pueblo Mapuche, que había resistido durante siglos. En los últimos tiempos el pueblo Mapuche tenía un gran respeto por el zapatismo.[5]

Al acto zapatista de celebración del 25 aniversario zapatista, llegó una mensajera Mapuche, Xalkan Nawel, y llevó al zapatismo el saludo de la nación Mapuche. Reflexionó que fueron jornadas en las que se convivió con idiomas locales. Se compartió la voz de la organización Mapuche y de su lucha. Se destacó que eso les implicaba jóvenes vidas ejecutadas, territorios militarizados y autoridades Mapuche judicializadas y condenadas por estados opresores que buscaban quebrar a una nación que ningún imperio pudo dominar (Confederación Mapuche de Neuquén, 2019). Se hizo saber que hubo mensajes de apoyo al Pueblo Mapuche y repudio al terrorismo del Estado chileno. Asistentes de diversos sitios de América Latina enviaron un mensaje de apoyo a compañeras y compañeros Mapuche del Wallmapu, en medio de un contexto de represión, hostigamiento y militarización al interior de las comunidades Mapuche por parte del Estado chileno y argentino. Se expresó la voz de “No a la Ley Antiterrorista”; se repudió la militarización al interior de las comunidades Mapuche, y hubo expresiones de que querían a los niños y niñas Mapuche libres de la violencia Estatal (S/A, 2019). Los zapatistas pusieron al auditorio donde realizaron varias acciones a finales de 2019 el nombre Marichiweu.

LA AUTONOMÍA DESDE ABAJO COMO VÍA DE AUTÉNTICA LIBERACIÓN

La organización colectiva de la economía, salud, educación y gobierno zapatista es el rasgo básico de su cotidianeidad y de la construcción de una autonomía profunda y amplia. Su sistema es descentralizado. En cada región y pueblo/comunidad deciden qué y cómo hacer. Eso está controlado por las asambleas. Los kurdos también han conformado redes de estructuras organizativas autónomas. El papel de las mujeres es fundamental en ambos movimientos. Los dos han avanzado en las creaciones autónomas autogobernadas y abren perspectivas novedosas anticoloniales y a favor de la libertad. Los pueblos se están rebelando para seguir siendo pueblos, para conservarse como tales con nuevas formas de hacer política. En la actualidad estos movimientos no repiten concepciones del pasado, sino que innovan (Zibechi, 2020).

Se ha resaltado que el zapatismo sigue como estrategia la autonomía para resistir los embates de las políticas neoliberales, para defender los patrimonios y recursos naturales con un proyecto civilizatorio alternativo al sistema capitalista. Se ha constatado que una de las victorias del zapatismo en su larga lucha ha sido la conformación de un sujeto autonómico, con hermandades nacionales e internacionales y lealtades compartidas entre reivindicaciones propiamente étnicas y proyectos democráticos de carácter nacional–popular. Ha mostrado capacidad de innovación, aportando en temas cruciales: participación activa de mujeres y jóvenes en los procesos autonómicos, nuevas generaciones educadas en preceptos pedagógicos liberadores, asumiendo la dignidad como brújula de la convivencia social y del gobierno como servicio. Estos autogobiernos rebeldes son producto de un prolongado proceso de consulta, con miles de asambleas comunitarias, en el que se forjan sujetos autónomos concientizados, politizados y motivados en el mandar obedeciendo. Han inspirado a otros para que surjan procesos autonómicos anticapitalistas, antirracistas y antipatriarcales (López y Rivas, 2020). Una parte importante del pueblo kurdo también ha avanzado desde la autonomía local en un proceso de confederalismo democrático, con dinamismo de las mujeres, y defensa de la naturaleza. Los kurdos de la frontera norte con Turquía no pretenden crear un Estado propio, ni separarse de Siria. Durante muchos años consolidaron ese proceso, pero a finales de 2019 Turquía y las grandes potencias impulsaron una invasión de su territorio que se ha encontrado con una férrea defensa de esa forma de vida, convivencia y defensa. Han demostrado las kurdas y los kurdos de esa región que es viable una alternativa al sistema capitalista por medio del confederalismo democrático (Bayik, 2020). El movimiento de mujeres de Rojava envió un mensaje al Encuentro de mujeres en tierras zapatistas a finales de 2019. Explicó que la situación en el norte y el este de Siria impidió que se enviaran delegadas desde Rojava, pero mandaron un video de Kongra Star a las zapatistas y a las mujeres en lucha (Movimiento de Mujeres de Rojava, 2020).

Uno de los lugares latinoamericanos donde el pensamiento de la revolución de las mujeres kurdas ha ido echando raíces es entre las Mapuche tanto en la parte chilena como argentina. Personas argentinas han viajado al Kurdistán y han participado hasta la muerte por la causa kurda. Quienes así se han acercado a la lucha Kurda, han difundido estas experiencias. Ejemplo de ello es un relevante libro. [6] Se han ido formando colectivos en ambos países de solidaridad entre los pueblos Mapuche y kurdo, que se han ido hermanando contra el despojo de sus territorios, en sus luchas por defender sus espacios, por ser reconocidos y respetados y han ido recuperando su lengua, que los poderosos les han querido quitar. Se ha destacado que el planteamiento del confederalismo democrático kurdo que surge de autonomías locales confederadas para autogobernarse y que no quiere constituir un Estado sino propiciar la convivencia democrática con la participación de las mujeres y el respeto por la naturaleza ha sido estudiado por colectivos Mapuche. Los kurdos han estado bajo el asedio de una invasion militar agresiva, y los Mapuche han sufrido los estragos de una militarización de sus espacios y una terrible represión. Estas dinámicas han generado que ambas luchas, aunque lejanas en territorio y muy diferentes se hayan ido anudando. Ciertamente no todo es homogéno. Entre los kurdos existen varias tendencias y posiciones políticas. El pueblo Mapuche también se encuentra tensionado en varias direcciones: aquellos que están dispuestos a dejar atrás su herencia, si eso significa evitar la discriminación continua y el racismo hacia ellos; aquellos que son apáticos, y aquellos que siguen hablando su idioma y/o participar activamente en organizaciones políticas y sociales para recuperar sus tierras y su autonomía. “Al igual que el Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN), la lucha kurda ha inspirado la formación de nuevos grupos, comités, organizaciones y personas que comparten experiencias similares, y todos van uniéndose en la lucha por su auténtica libertad” (Villanueva, 2018).

Cada uno de estos pueblos tienen sus especificidades, aunque se van propiciando mutuas influencias. Se tendría que repensar los respectivos procesos, pues los Mapuche tienen formas de autoidentificación colectiva. En los últimos 30 años han invocado el concepto de pueblo. A finales del siglo XX plantearon el de nación apelando a que su cultura e historia no es argentina ni chilena, sino Mapuche. Pese a los procesos de varios despojos, no se pudo borrar la identidad colectiva Mapuche. Es cierto que los Estados vencedores impusieron cambios que han afectado a la sociedad Mapuche (despojo territorial, reducción en pequeños espacios, imposición de la estructura de gobierno estatal, dominación neocolonial). Convendría examinar las conceptualizaciones Mapuche de la nación. Se ha querido reducir el discurso nacional Mapuche a un nacionalismo étnico. Pero la construcción política de la nación Mapuche tiene otras dimensiones. Enrique Antileo, citando a Pablo Mariman, llama la atención de que se tendría que distinguir entre el movimiento etnonacional y el movimiento autónomo. Se podría argumentar que en un primer momento el nacionalismo se ha configurado como respuesta a la negación sistemática. No obstante, esto se queda en una respuesta anticolonial ensimismada desprovista de relaciones con otros sectores, pueblos y movimientos. Hay quienes exhortan a plantear nuevos caminos de descolonización. Habrá que tener en cuenta a la diáspora Mapuche. Convendría liberarse de la ideología de la nación en sí, dejar los tintes esencialistas, y huir de la reproducción del pensamiento similar al del opresor. Se ha planteado que un mejor camino sería pensar la nación en una dinámica de liberación, dándole un uso político, al verla como procesos históricos compartidos por una colectividad, reflexionando la construcción de un proyecto político para el pueblo Mapuche que se libre de identidades estáticas (Antileo, 2013, p. 187-208). José Millalen también hace referencia a lo planteado por Pablo Mariman que dice que ser pueblo nación es contar con un territorio, una historia común, una organización socio política, creencias particulares, símbolos propios, sentido de pertenencia, e identidad ante otros. Pero se enfatiza en hacer ver que Estado y nación no son sinónimos. Lo que se constata es que existe un proceso en marcha de la afirmación del sujeto colectivo Mapuche como comunidad política, la construcción de una comunidad nacional Mapuche (Millalen, 2013, p. 235-253). Esto tiene puntos de contacto con los planteamientos kurdos.

Las mujeres kurdas insisten en que la mujer es el origen de la vida, la sociedad y el respeto a la naturaleza. Han realizado un profundo cuestionamiento del Estado. Entender la política basándose en la mentalidad del Estado reproduce las costumbres de usar la política como un método de engaño y opresión. Rechazan crear un Estado-nación porque cuando se crea uno, surgen nuevas elites. Hacen ver que la alianza entre el patriarcado, el capitalismo y el Estado se ha filtrado por todas las grietas sociales. Llaman la atención de que no hay que confundir los procesos de toma de decisión democrática con la administración pública. Mientras los Estados administran, las democracias gobiernan; mientras los Estados están fundados en el poder, las democracias están basadas en el consenso colectivo; los Estado usan la coerción, las democracias usan decisiones desde abajo. Las luchas contra ataduras estatistas y jerárquicas implican la creación de estructuras que no sean orientadas hacia un Estado, sino que conduzcan a una sociedad democrática y ecológica con la libertad de ambos sexos. Como las kurdas se proponen lograr una sociedad verdaderamente libre, buscan una sociedad que trascienda las estructuras opresivas del Estado nación capitalista (Alonso, 2019, p. 123-170). Si se profundiza en las concepciones kurdas sobre la nación democrática, se comprende por qué abandonan definiciones rígidas de nación. Destacan que un problema principal es el solapamiento del poder y el Estado con la nación. Buscan una sociedad que trascienda las estructuras opresivas del Estado nación capitalista. Argumentan que las comunidades nacionales son más inclusivas y tienen mayor capacidad que los clanes y otras comunidades de personas. Esto las convierte en comunidades humanas con vínculos más flexibles entre sí. Se han propuesto crear una nación con instituciones autónomas en lo social, económico, y cultural; en el derecho y la autodefensa. De forma general la definen como una unidad de personas que comparten una mentalidad común. Precisan que una nación democrática no está atada a unas fronteras políticas rígidas, a una lengua única, a una cultura específica, a una religión concreta ni a una sola interpretación de la historia. Enfatizan lo relativo a la comunidad. Insisten en que la nación democrática permite que las personas se conviertan en una nación por sí mismas, sin tener que sostenerse en el poder y el Estado. (Öcalan, 2019). Las kurdas han hecho ver que convertirse en nación no es lo mismo que convertirse en Estado, pues hay sociedades nación. Se pronuncian por una administración de la nación democrática partiendo de confederaciones democráticas, locales, regionales, nacionales, y vislumbran que esto es posible llevarlo a dimensiones mundiales. Buscan una nación democrática, donde nación se entiende no como lengua, bandera, patria, sino como la unidad social de gran tamaño que comparte historia y cultura comunes. La nación democrática no está entre fronteras, sino corresponde a una sociedad que se siente afín y comparte valores y mentalidad comunes. La autonomía democrática se libra del Estado-nación. Están en búsqueda de una sociedad igualitaria buscando la emancipación de la mujer y la defensa de la naturaleza. Se proponen tejer una red mundial que devenga en una civilización democrática (Alonso, 2019, p. 123-170).

En el inicio del segundo encuentro internacional de las mujeres que luchan convocado por las zapatistas y que tuvo lugar a finales de 2019 se planteó que el conjunto de mujeres ahí reunidas tenía varios modos de pensarse y actuar, que la diferencia era poderosa si había respeto. Las mujeres zapatistas pidieron que las ahí reunidas compartieran sus dolores y sus luchas. Lo importante era el derecho a la vida. Las zapatistas y otras más estaban contra el patriarcado y el capitalismo. Precisaron que por muchas leyes que se hicieran el capitalismo no concedería sus derechos, por lo que habría defender el derecho a estar vivas y seguir luchando juntas (Mujeres zapatistas, 2019). En la convocatoria a las jornadas de lucha en defensa del territorio y de la madre tierra, un amplio conjunto de pueblos, colectivos y movimientos, entre los que se encontraban mujeres del pueblo Kurdo y mujeres Mapuche, denunciaron que en esos momentos más que nunca el capitalismo se crecía sobre la guerra y el despojo de todas las formas de vida, que ese sistema con su organización patriarcal heredada de sistemas anteriores, y que se había profundizado en los últimos siglos se exhibía como violento enemigo de toda la humanidad y particularmente de las mujeres y de la madre tierra (CNI, CIG, EZLN, 2020).

Zapatistas y kurdos han ido construyendo novedosos movimientos de autonomía desde abajo. El movimiento zapatista se ha caracterizado por la lucha por la continua dignidad (Gómez, 2020). Lo mismo podemos decir de los movimientos kurdo y Mapuche. El mensaje zapatista ha sido la lucha por la vida contra la maquinaria capitalista de muerte (Hernández Navarro, 2020). Ese mismo signo marca las luchas de los kurdos y Mapuche. Las mutuas influencias ente zapatistas, kurdos y Mapuche en el sentido de la autonomía pueden inspirar a otros movimientos para una auténtica liberación de sujeciones estatistas, capitalistas y patriarcales.

BIBLIOGRAFÍA

AGENCIA FARCO (2019) “Comunidad mapuche denuncia entrega de lotes del Parque Lanín a privados”, Desinformémonos, 13 de marzo, https://desinformemonos.org/comunidad-mapuche-denuncia-entrega -de-lotes-del-parque-lanin-a-privados

ALONSO, J (2019). “Repensar la experiencia kurda”, en Hadasa Herrera y Alejandra Guillén, Revolución de las mujeres y luchas por la vida, Guadalajara, Cátedra Jorge Alonso, pp. 123-170.

ANTILEO, E (2013). “Migración mapuche y continuidad colonial”, V.V. A.A., Historia, Colonialismo y resistencia desde el país Mapuche, Temuco, Chile, Ediciones Comunidad de Historia Mapuche, pp. 187-208.

BAUTISTA, V (2019). “La revolución está en el pueblo kurdo”, Kurdistán América Latina, 3 de junio, http://kurdistanamericalatina.org/la-revolucion-esta-en-el-pueblo-kurdo/

BAYIK, C (2020). “No se trata de un estado, se trata de la libertad” Kurdistan América Latina, 5 de enero, http://kurdistanamericalatina.org/bayik-de-kck-no-se-trata-de-un-estado-se-trata-de-la-libertad/

CARLSEN, L (2018). “La Patagonia, la lucha mapuche por la sobrevivencia del planeta, Desinformémonos, 5 de septiembre, https://desinformemonos.org/la-patagonia-la-luch-mapuche-la-sobreviencia-del-planeta

CIFUENTES, L (2019). “Tralcal Inocentes: La campaña internacional que iniciaron las Mujeres Mapuche Autoconvocadas” El Desconcierto, 11 de febrero de 2019, https://www.eldesconcierto.cl/2019/02/11/tralcal-inocentes-la-campana-internacional-que-iniciaron-las-mujeres-mapuche-autoconvocadas/

CNI, CIG, EZLN (2018). “Comunicado al pueblo mapuche, 24 de noviembre, https://enlacezapatista.ezln.org.mx/2018/11/24/comunicado-al-pueblo-mapuche/

CNI, CIG, EZLN (2020). “Convocatoria a las jornadas en defensa del territorio y la madre tierra”, 7 de enero, http://enlacezapatista.ezln.org.mx/2020/01/07/convocatoria-a-las-jornadas-en-defensa-del-territorio-y-la-madre-tierra-samir-somos-todas-y-todos/

COMISIÓN SEXTA DEL EZLN (2015). El pensamiento crítico frente a la hidra capitalista, tomo I.

COMUNIDAD DE TEMECUICUI (2019). “Declaración pública” Mapuexpress, 23 de marzo de 2019, http://www.mapuexpress.org/?p=27370

CONFEDERACIÓN MAPUCHE DE NEUQUÉN (2019). “Werken mapuce en el 25 aniversario del levantamiento zapatista en Chiapas”, 4 de enero, https://argentina.indymedia.org/2019/01/04/werken-mapuce-en-el-25o-aniversario-del-levantamiento-zapatista-en-chiapas/

CORRESPONSAL LID CHILE (2018). “El pueblo mapuche se hizo presente en el acto anticapitalista”, La izquierda diario, 18 de noviembre de 2018, https://www.laizquierdadiario.cl/El-pueblo-mapuche-se-hace-presente-en-el-acto-anticapitalista

CURÍN, E (2019). “Manifestación Mapuche ¿Qué hay detrás de la Represión del 20 de marzo?” Mapuexpress, 28 de marzo de 2019. http://www.mapuexpress.org/?p=27394

CURVIL, F (2013). “Asociatividad Mapuche en el espacio urbano Santiago, 1940-1970”, V.V. A.A., 2013, Historia, Colonialismo y resistencia desde el país Mapuche, Temuco, Chile, Ediciones Comunidad de Historia Mapuche, pp. 155-185.

CUYUL, A (2013). “Salud intercultural y la patrimonialización de la salud Mapuche en Chile”, V.V. A.A., 2013, Historia, Colonialismo y resistencia desde el país Mapuche, Temuco, Chile, Ediciones Comunidad de Historia Mapuche, pp. 257-277.

DÍAZ, O (2019). “Sobre los mapuche y su lucha”, La Haine, 22 de enero, https://www.lahaine.org/mundo.php/sobre-los-mapuche-y-su-lucha

GIAP G (2013). “Mapuche: un camino libertario que une el sur de México con el sur de Chile”, 13 de noviembre, https://casagiap.org/2013/11/13/de-la-autonomia-zapatista-a-la-autonomia-mapuche-un-camino-libertario-que-une-el-sur-de-mexico-con-el-sur-de-chile/

GÓMEZ, M (2020). “El Estado mexicano frente al EZLN”, La Jornada, 7 de enero, https://www.jornada.com.mx/2020/01/07/opinion/013a1pol

GONZÁLEZ, A (2019). Derechos de los pueblos originarios y de la Madre Tierra: una deuda histórica, Buenos Aires, CLACSO.

GONZÁLEZ, O (2002). “La lucha Mapuche es nacionalista, anticapitalista y revolucionaria”, abril, http://www.mapuche.n1/espanol/resumenlatino024.htm

GONZÁLEZ, T (2019). “Nación Mapuche. Héctor Llaitul: No luchamos contra la sociedad chilena ni contra el chileno común”, Resumen Latinoamericano, 17 de enero de 2019, http://www.resumenlatinoamericano.org/2019/01/17/nacion-mapuche-hector-llaitul-no-luchamos-contra-la-sociedad-chilena-ni-contra-el-chileno-comun/

HERNÁNDEZ N (2020). “El Marichiweu zapatista”, La Jornada, 7 de enero, https://www.jornada.com.mx/2020/01/07/opinion/014a2pol

HUENUL, S (2013). “construcción sociopolítica de la ‘ley Lafkenche’”, V.V. A.A., Historia, Colonialismo y resistencia desde el país Mapuche, Temuco, Chile, Ediciones Comunidad de Historia Mapuche, pp. 209-234.

LANDAU, S (2005). “Entrevista inédita a Salvador Allende”, Sin permiso, 26 de septiembre, http://www.sinpermiso.info/textos/entrevista-indita-a-salvador-allende

LÓPEZ Y RIVAS, G (2020). “La continuidad de la digna rabia”, Nodal, 3 de enero, http://www.nodal.am/2020/01/la-continuidad-de-la-digna-rebeldia-por-gilberto-lopez-y-rivas-especial-para-nodal/

LUCENA, W (2019). “Mapuches anunciaron instalación de un gobierno paralelo en la Araucanía”, Diarios en Red, 19 de noviembre, https://www.diariosenred.com/regional/mapuches-anunciaron-instalacion-de-un-gobierno-paralelo-en-la-araucania

MARIMAN, P (2013). “La república y los Mapuche:1819-1828”, V.V. A.A., Historia, Colonialismo y resistencia desde el país Mapuche, Temuco, Chile, Ediciones Comunidad de Historia Mapuche, pp. 63-87.

MARTÍNEZ, E (2019). “la insurrección en Chile y el despojo mapuche”, La Jornada, 2 de noviembre, https://www.jornad.com.mx/2019/11/02/opinion/019a1mun

MILLALEN, J (2013). “Nación y nacionalismo Mapuche: construcción y desafío del presente”, V.V. A.A , Historia, Colonialismo y resistencia desde el país Mapuche, Temuco, Chile, Ediciones Comunidad de Historia Mapuche, pp. 235-253.

MILLÁN, M (2019). "La Maternidad en tiempos de Benetton" en https://intercontinentalcry.org/es/la-maternidad-mapuche-en-tiempos-de-benetton/ el 7 de marzo del 2019.

MUJERES ZAPATISTAS (2019). “Palabras de las mujeres zapatistas en la inauguración del Segundo Encuentro Internacional de Mujeres que luchan” 27 de diciembre, http://enlacezapatista.ezln.org.mx/2019/12/27/palabras-de-las-mujeres-zapatistas-en-la-inauguracion-del-segundo-encuentro-internacional-de-mujeres-que-luchan/

NAHUELPAN, H (2013). “Formación colonial del Estado y desposesión en Ngulumapu”, V.V. A.A., Historia, Colonialismo y resistencia desde el país Mapuche, Temuco, Chile, Ediciones Comunidad de Historia Mapuche, pp. 119-152.

ÖCALAN, A (2019). “Nación Democrática”, en Hadasa Herrera y Alejandra Guillén (coords.), Revolución de las mujeres y luchas por la vida, Guadalajara, Cátedra Jorge Alonso, pp. 73-122.

PADILLA, V (2020). “El año de la lucha antipatriarcal”. Rebelión, 3 de enero, http://www.rebelion.org/noticia.php?id=264151&titular=el-a%F1o-de-la-lucha-antipatriarcal-

Notas

Notas [1] Los Mapuche no tienen nuestra ese castellana para su plural, por respeto a esto no se la ponemos. En un importante libro sobre los Mapuche, escritos por académicos de ese pueblo, cuando escriben Mapuche lo hacen con mayúscula, cosa que también seguiremos en este escrito, a excepción de las referencias que mantienen las minúsculas.

[2] Esta información se encuentra en un blog: https://informacionmapuche.blogspot.com.

[3] Esta reacción se encuentra http://futatrawun.blogspot.com/2019/12/reaccion-y-acciones-ante-el-informe-de.html

[4] https://diarioelitihue.blogspot.com/2014/05/subcomandante-marcos-en-sus-ultimas.html

[5] Las informaciones sobre la relación entre zapatistas y Mapuche provienen de las siguientes páginas: https://enlacezapatista.ezln.org.mx/ y https://radiozapatista.org/

[6] Un colectivo chileno difundió el libro escrito por dos argentinos sobre las mujeres del Kurdistán (Vaquero y Albani, 2017).



Buscar:
Ir a la Página
IR
Visor de artículos científicos generados a partir de XML-JATS4R por