Resumen: Este artículo presenta un panorama razonado sobre la producción de conocimiento y reflexión acerca de los fenómenos comunicacionales afines, en su sentido más amplio, con el entorno bajacaliforniano. Se analiza un corpus de referencias documentales de carácter académico y divulgativo, correspondiente al período de 2000 a 2019, el cual pretende dar cuenta del camino recorrido en materia de estudios sobre comunicación y sociedad en esta entidad.
Palabras clave:Baja CaliforniaBaja California,ComunicaciónComunicación,Campo académicoCampo académico.
Abstract: This article presents a rationalized picture of the production of knowledge and reflection on communication phenomena, in their broadest sense, within the surrounding of Baja California. A corpus of documentary references of an academic and informative nature, corresponding to the period 2000 to 2019, is analyzed, which aims to account for the path paved in communication and society studies in this entity.
Keywords: Baja California, Communication, Academic Field.
Artículos
La producción escrita sobre comunicación y sociedad en Baja California, México 2000-2019: hallazgos y conjeturas
The Written Production on Communication andSociety in Baja California, Mexico 2000-2019:Findings and Conjectures

Recepción: 08 Julio 2020
Aprobación: 03 Agosto 2020
Esta entrega es el resultado de un ejercicio de registro y sistematización de referencias documentales sobre comunicación y sociedad, cuyo objetivo es dar cuenta de la producción académica en y sobre Baja California, durante el período de 2000 a 2019. El texto busca dotar de insumos informativos para pensar las configuraciones y dinámicas de nuestro ámbito académico y sus posibles proyecciones. Pretende incidir en el desarrollo de una cultura de información entre los actores inscritos en el campo de la comunicación, los estudios culturales y las humanidades. Pero también se propone contribuir en la labor de comunicadores y planificadores, quienes deben sustentar su trabajo tanto en la producción de contenidos como en el diseño e implementación de políticas comunicativas y culturales.
El análisis se basa en la conformación de un amplio catálogo de referencias documentales, constituido por libros de autor y libros coordinados, capítulos y ponencias recogidas en memorias, artículos y ensayos publicados en revistas de investigación y divulgación, así como tesis y trabajos terminales de posgrado, escritos en y sobre Baja California. Dichas referencias corresponden a textos editados en formatos impresos y digitales, donde se abordan temas relacionados con la problemática comunicacional de la entidad: medios de comunicación, comunicación masiva y postmasiva, cibercultura y redes, producción de sentido y procesos identitarios, comunicación política, comunicación social y desarrollo humano, actores y ciudadanías, historia de la comunicación, campo académico, objetos de estudio, perspectivas y recursos metodológicos, abordados todos desde las diversas miradas de las ciencias sociales y las humanidades, y sus distintos enfoques y procedimientos metodológicos, tanto cualitativos como cuantitativos.
Este ejercicio de identificación de fuentes escritas, necesario para cualquier aproximación al estado del arte de nuestro campo, tiene como antecedente mi libro Estudios sobre comunicación en Baja California. Referencias documentales 1943-2014, publicado por la Universidad Autónoma de Baja California en 2014, además de dos artículos de investigación con orientaciones distintas (Vizcarra, 2007, 2008). En contraste con los textos anteriores que registran períodos diversos y, en su caso, más amplios (1943-2014, 1943-2005 y 1976-2007), la presente actualización se centra la producción académica de las dos últimas décadas y examina las tendencias recientes en la investigación sobre comunicación en esta entidad.
En el noroeste de México no existen proyectos continuos de sistematización documental en torno a la producción de conocimiento y análisis de los procesos comunicacionales. Sin embargo, en el ámbito nacional se incrementan los inventarios y diagnósticos sobre la generación de saberes en este campo. Destacan los trabajos de Delia Crovi y Raúl Trejo Delarbre (2018), María Rebeca Padilla y Miriam Herrera (2016), Maricela Portillo (2015), Inés Cornejo y Manuel A. Guerrero (2011), Aimée Vega Montiel (2009), Guadalupe Chávez y Tanius Karam (2008), José Carlos Lozano (2005), Enrique Sánchez Ruiz (1992), Raúl Fuentes Navarro (1987, 1996, 2003, 2008) y otros autores esenciales para el devenir de nuestro campo. A este marco, debo sumar el rol fundamental que han desempeñado tanto el Consejo Nacional para la Enseñanza y la Investigación de las Ciencias de la Comunicación (CONEICC) como la Asociación Mexicana de Investigadores de la Comunicación (AMIC), para la constitución y desarrollo de este dominio.
En la etapa inicial de este proyecto (Vizcarra, 2014), las referencias documentales que amparan el diagnóstico fueron obtenidas de los fondos bibliotecarios de la Universidad Autónoma de Baja California, de El Colegio de la Frontera Norte y de la Universidad Iberoamericana Tijuana. También consulté los acervos de la Biblioteca Pública del Estado en Mexicali y de la Biblioteca Pública de Tijuana, así como del Archivo Histórico del Estado, en Mexicali. Sin embargo, en el último lustro la búsqueda se concentró en las fuentes digitales. Examiné los catálogos del CC-DOC del ITESO y recorrí el acervo de la Red de Revistas Científicas de América Latina y el Caribe, España y Portugal (REDALYC) de la Universidad Autónoma del Estado de México y de Scientific Electronic Library Online (SCIELO), consulté el portal de Bibliografía Latinoamericana en Revistas de Investigación Científica y Social (BIBLAT) de la Universidad Nacional Autónoma de México y de sitios Web como Researchgate, Google Académico y Academia.edu, además de varias revistas electrónicas dedicadas a los estudios de la comunicación y la cultura, como Global Media Journal México, Comunicación y Sociedad, Razón y Palabra y el Anuario de Investigación de la Comunicación CONEICC.1
También solicité a un grupo significativo de académicos sus referencias actualizadas y posibles contactos con otros informantes acreditados. Recurrí, por último, a mi biblioteca y a los archivos personales que he cultivado desde hace varias décadas. Seguramente, en este recuento existen omisiones de autores y materiales que están fuera de mi alcance, sobre todo, las tesis de posgrado. Estos documentos no siempre se encuentran en las bibliotecas digitales ni en los repositorios universitarios. Sin embargo, se ha obtenido un registro documental con altos grados de exhaustividad y de confiabilidad, de acuerdo con los propósitos ya mencionados.
Este inventario está compuesto por referencias de publicaciones impresas y digitales de tipo académico y divulgativo, seleccionadas por su formato bajo la siguiente clasificación: libros de autor, libros coordinados y compilados, capítulos de libros, ponencias publicadas en memorias, artículos en revistas de investigación, artículos en revistas de divulgación, tesis de maestría y tesis de doctorado. El conjunto, se estructura y se analiza a partir de cuatro grandes apartados:
1. Libros, que contiene libros de autor, coordinados y compilados.
2. Capítulos, que incorpora tanto capítulos de libros como ponencias en extenso.
3. Artículos, publicados en revistas de investigación y de divulgación.
4. Tesis, que agrupa las tesis y trabajos terminales de maestríay doctorado.
Por restricciones de cobertura y seguimiento no se incluyen materiales publicados en diarios o semanarios, tampoco reseñas ni comentarios de libros. En cuanto a la pertinencia temática de los documentos, los criterios de selección fueron los siguientes:
a) Textos publicados en el ámbito estatal, nacional e internacional que observen algún aspecto de la comunicación con relación al entorno bajacaliforniano;
b)Textos publicados por bajacalifornianos con presencia en la entidad, que examinen algún aspecto de la comunicación en su dimensión tanto local como global;
c) Textos con problemáticas globales de la comunicación, publicados por autores no bajacalifornianos cuya presencia en el estado haya sido significativa en el desarrollo de nuestro campo académico.
Estas pautas se acompañan de algunas aclaraciones: en relación con el inciso a, y con el afán de ofrecer un horizonte documental amplio y útil para distintos proyectos académicos y profesionales, registré incluso publicaciones que cubren parcialmente los criterios de selección, como el caso de Enrique Sánchez Ruiz y Francisco Hernández, autores del libro Televisión y mercados. Una perspectiva mexicana (2000), quienes abordan tangencialmente la problemática bajacaliforniana. Sobre el inciso b también incorporé las tesis de bajacalifornianos elaboradas en diferentes universidades del país y del extranjero, de acuerdo con mis posibilidades de acceso a dichos materiales. En torno al punto c sólo concentro las referencias de autores no bajacalifornianos cuyos textos fueron escritos en la entidad o, en su caso, fueron fructificando durante su estancia en Baja California, como el caso de Jesús Becerra Villegas, adscrito a la Universidad de Zacatecas y pionero de nuestro campo académico, cuya bibliografía es más amplia que la que se incluye en este artículo.
Ante la dificultad de trazar las fronteras esenciales entre las disciplinas y enfoques que atraviesan los estudios comunicacionales, es necesario pensar la profunda reconfiguración de premisas y supuestos que, desde décadas recientes, experimentan las ciencias sociales y las humanidades. En diversas comunidades académicas hoy se cuestionan los empeños por preservar tanto las fronteras como los linajes entre los dominios y sus saberes (Wallerstein,1996). La revisión de estos fundamentos conduce, además, a la emergencia de diversas dimensiones de lo social antes inadvertidas o relegadas: la memoria, las emociones, las estéticas, lo lúdico, etcétera. La irrupción de lo transdisciplinario constituye un reto para cualquier tentativa de acotamiento de lo comunicacional. Tal como lo expresa Raúl Fuentes Navarro:
Al igual que en el resto del mundo, el estudio académico de la comunicación enfrenta en México una tensión creciente en diversas dimensiones de su práctica: entre las condiciones de su institucionalización universitaria y su articulación social; entre los avances acumulados a lo largo de varias décadas y las rupturas emergentes teóricas y epistemológicas; entre su consolidación como especialidades profesionales y docentes y su reciente trasdisciplinarización como campo de investigación; entre su legitimación académica y su contradictoria inserción en los procesos de cambio sociocultural (Fuentes, 2008:81).
No obstante, la necesidad práctica de fijar algunos límites entre lo interno y lo externo nos lleva a manera de punto de partida a una concepción de comunicación en términos de objeto de estudio. En este orden, los documentos seleccionados abordan, en mayor o menor grado, la comunicación como materia de investigación y reflexión sociocientífica, humanística y profesional. Se integraron y sistematizaron aquellas publicaciones que atienden la comunicación como objeto, categoría y proceso. Específicamente, las que abordan las distintas problemáticas de los medios y las mediaciones, los procesos de producción de sentido e intercambio simbólico, los lenguajes, las discursividades y las representaciones sociales, la comunicación y sus entornos económicos, políticos y culturales, los sujetos de la comunicación y sus prácticas, la construcción y desarrollo del propio campo académico, y otros temas afines.
La producción escrita en materia de comunicación y sociedad en nuestra entidad se expande e institucionaliza desde mediados de los ochenta, cuando aparecen las primeras licenciaturas en comunicación en Baja California (Méndez & Vizcarra, 2009; Vizcarra, 2014). A partir de esos años, la generación de artículos, capítulos y libros se incrementa hasta registrar de 1981 a 2000 un promedio anual de 16 títulos (véase el Cuadro I). Sin embargo, en contraste con las décadas más recientes, caracterizadas por la edición de contenidos principalmente científicos, durante los años ochenta y noventa predominaron los textos periodísticos y de divulgación. Los libros de autor, los artículos en revistas de investigación y las tesis de posgrado registraron números muy inferiores con respecto al nuevo siglo.

El presente inventario, por su parte, registra 738 documentos en total, publicados durante el período 2000-2019, con un promedio anual de 36 publicaciones (véase el Cuadro II), lo que representa un aumento del 126% con respecto a las dos últimas décadas del siglo pasado. Destaca el hecho de que en los últimos diez años se editaron 435 textos en y sobre Baja California, con un promedio anual de 43 publicaciones.

La investigación académica sobre esta materia en Baja California se origina y desenvuelve en torno a las escuelas de comunicación. La primera licenciatura en Ciencias de la Comunicación en la entidad se crea en la Universidad Iberoamericana campus Tijuana, en el segundo semestre de 1985. Por su parte, la Universidad Autónoma de Baja California funda esta licenciatura en 1986 en Mexicali, en Tijuana en 1991 y en Ensenada en 2003 (véase el Cuadro III). En este escenario, es importante reconocer que, a 43 años de la creación de su primera carrera de comunicación en Mexicali, la UABC permanece como miembro del Consejo Nacional para la Enseñanza y la Investigación de las Ciencias de la Comunicación CONEICC y de la Asociación Binacional de Escuelas de Comunicación BINACOM, organismos esenciales para el desarrollo de culturas universitarias más críticas y complejas. Cabe mencionar que, en 2009, Hugo Méndez Fierros y yo coordinamos el libro Huellas compartidas. Ensayos sobre el campo académico de la comunicación en Baja California, donde se ofrece una lectura más acabada sobre el devenir de nuestra disciplina en el estado.

Uno de los factores determinantes en el crecimiento y maduración de este campo de conocimiento tiene que ver con la implementación de programas de posgrado en ciencias sociales y humanidades. Con la llegada del nuevo siglo, la UABC y El Colegio de la Frontera Norte han encabezado la oferta de maestrías y doctorados que albergan proyectos de tesis asociados a nuestra temática. En la esfera de la UABC, el doctorado y la maestría en Estudios Socioculturales desarrollan una línea de generación y aplicación del conocimiento denominada Discurso, poder y representaciones. El doctorado en Sociedad, Espacio y Poder cultiva, por su parte, un eje cognitivo en Poder, tiempo y significado. Y la maestría en Proyectos Sociales ejerce la línea de Intervención, comunicación y cambio social. El Colef impulsa en el doctorado y la maestría en Estudios Culturales, tres líneas de conocimiento que acogen proyectos comunicológicos: Identidad, frontera y migración; Historia, memoria y patrimonio cultural, y Género, sexualidad y poder (véase el Cuadro IV).

En el Cuadro V se observa la distribución de documentos por tipo de publicación, editados en y sobre Baja California, durante el período 2000-2019. Predominan los capítulos de libros y los artículos en revistas de investigación. Casi el 60% de los textos fueron publicados en estas categorías. También es significativa la cantidad de libros de autor y libros coordinados, que representan el 17% del inventario total. Un panorama, sin duda, muy distinto a las dos últimas décadas del siglo pasado, donde destacaron los escritos de divulgación, principalmente en revistas universitarias (Vizcarra, 2014).
Aunque la producción de tesis de posgrado apenas registra 61 títulos, debemos tener en cuenta que la oferta estatal de maestrías y doctorados en ciencias sociales y humanidades tiene una historia muy reciente. El 65% de las tesis que recoge este trabajo se concluyeron durante la última década. La investigación en el posgrado es una actividad naciente, concentrada en pocas instituciones y todavía de bajo impacto. Entre la UABC, El Colegio de la Frontera Norte y la Universidad de la Habana (donde se formaron varios profesores gracias a un convenio de colaboración), se contaron 48 documentos, es decir, casi el 80% del registro total de tesis y trabajos terminales de posgrado.

En otro rubro, desde 2000 a la fecha se editaron un promedio anual de 6 libros de autor o libros coordinados, aproximadamente. Algunos de estos trabajos, por supuesto, son derivaciones de tesis doctorales. También están los que se distinguen por su relevancia temática, mientras que otros son importantes por su rigor teórico y metodológico. Ciertos libros y cuadernos se definen por su orientación empírica y otros por su vocación interpretativa. Entre las obras sobresalientes se encuentran Por las fronteras del norte. Una aproximación cultural a la frontera México-Estados Unidos, de José Manuel Valenzuela Arce (2003); Los medios de comunicación en Baja California y Espacio público y ciudadanía en Baja California 1989-2007, de Manuel Ortiz Marín (2006, 2011); Sueño americano en México. Televisión estadounidense y audiencias juveniles en Tijuana, de David González Hernández (2007); El orden de la comunicación, de Jesús Becerra Villegas (2009); Huellas compartidas. Ensayos sobre el campo académico de la comunicación en Baja California, de Hugo Méndez Fierros y Fernando Vizcarra (2009); Cerca y lejos. Aproximaciones al estudio del consumo de bienes culturales, de Luz María Ortega Villa (2011) y Huellas de la incertidumbre: Migración juvenil a Tijuana. Un acercamiento desde la comunicación sociocultural, de Gerardo León (2011).
También destacan los trabajos de Adriana Trujillo, Bordocs y fronteras: Cine documental en el norte de México (2013); Christian Fernández Huerta, Participación juvenil y agencia. Discursividades e interacciones en el escenario global (2015); Adolfo Soto Curiel, Recordar en presente. Cine documental y memoria en México (2017) y Guillermo Alonso Meneses, Jóvenes, dispositivos electrónicos e (hiper)comunicación digital. Usos y efectos socioculturales de las E-TIC (2019). En Baja California aún son pocas las instituciones dedicadas a impulsar programas editoriales de divulgación científica y humanística de forma permanente. La Universidad Autónoma de Baja California, El Colegio de la Frontera Norte, el Centro Cultural Tijuana y la Secretaría de Cultura de Baja California (antes ICBC), son los organismos públicos que realizan labores editoriales como parte de sus funciones esenciales.
En cuanto a los artículos y ensayos de investigación, durante la última década hemos atestiguado una transición acelerada de los medios impresos hacia los digitales. En la actualidad, la migración de las revistas hacia el ciberespacio convierte en referentes obligados a sitios Web como Scopus, Redalyc, Scielo, Dialnet, Doaj y otros. Esta simultaneidad de lo digital se ha precipitado por la relevancia que los indicadores tienen hoy en el mundo académico.
El Cuadro VI muestra la cantidad de artículos y ensayos con arbitraje publicados durante los últimos veinte años en revistas de investigación, algunas de éstas editadas por instituciones bajacalifornianas. En esta categoría se registraron 190 títulos, los cuales representan el 25% del total de los textos catalogados. Estos artículos y ensayos se encuentran distribuidos en 95 revistas de investigación nacionales e internacionales. Destacan seis publicaciones periódicas:
1) Razón y Palabra, fundada en 1996, fue la primera revista electrónica en español sobre temas de comunicación y sociedad. Impulsada por Octavio Islas, Alicia Ramírez, Alejandro Ocampo, Mauricio Huitrón y otros colegas, originalmente se editó al amparo del Tecnológico de Monterrey campus Estado de México. Actualmente se publica desde la Pontificia Universidad Católica del Ecuador, a cargo de Octavio Islas;
2) Culturales, creada en 2005, es la revista del Instituto de Investigaciones Culturales-Museo de la UABC. Inició como revista impresa y, al igual que otros medios académicos, emigró hacia la edición electrónica. Se ha consolidado como una revista de estudios académicos de la cultura, que da albergue a la comunicología;
3) Anuario de Investigación de la Comunicación CONEICC, editado desde 1994 por el Consejo Nacional para la Enseñanza y la Investigación de las Ciencias de la Comunicación, sigue incorporando artículos, ensayos y reportes de investigación relacionados con nuestra entidad. Con un esquema de coordinación nacional itinerante, este anuario ha sido editado temporalmente por José Carlos Lozano, Manuel Ortiz Marín y Carlos Adolfo Gutiérrez Vidal, profesores vinculados con el entorno bajacaliforniano;
4) Estudios sobre las Culturas Contemporáneas, editada semestralmente por el Programa Cultura de la Universidad de Colima, ha sido un espacio relevante para los autores y temas de nuestra entidad. Desde 1986 este medio promueve un debate amplio y renovado sobre los fenómenos socioculturales. Genaro Zenteno, Jorge A. González, Jesús Galindo, Karla Y. Covarrubias, Guadalupe Chávez y Ana B. Uribe, entre otros, han mantenido esta iniciativa vigente durante más de tres décadas y la han llevado al reconocimiento internacional;
5) Estudios Fronterizos, editada semestralmente por el Instituto de Investigaciones Sociales de la Universidad Autónoma de Baja California, es una publicación pionera en el campo de la sociología regional. Consigna en su historia varias etapas y diversas preocupaciones. Ha transitado de los enfoques económicos y administrativos, a los demográficos y sociopolíticos. Mantiene, desde hace décadas, su atención sobre los movimientos sociales, la migración, la cuestión urbana, la problemática de la industria maquiladora y las políticas públicas en la frontera de México y Estados Unidos. Sin embargo, en los últimos años ha incorporado con mayor frecuencia temas comunicacionales, socioculturales y humanísticos, elevando significativamente sus indicadores académicos. Guadalupe Sánchez, Felipe Cuamea, Gabriel Estrella, Arturo Ranfla, y otros colegas del IIS han encauzado este proyecto a lo largo de varias décadas; y
6) Comunicación y Sociedad, editada desde 1987 por el Departamento de Estudios de la Comunicación Social de la Universidad de Guadalajara, es un referente esencial en nuestro campo. En sus páginas nos hemos formado varias generaciones de comunicólogos, y hoy se constituye como uno de los principales foros académicos en Iberoamérica.
De las revistas de investigación incluidas en el Cuadro VI, Culturales y Estudios Fronterizos pertenecen a la UABC y Frontera Norte a El Colegio de la Frontera Norte. Las tres están adscritas al Índice de Revistas Mexicanas de Investigación Científica y Tecnológica del CONACYT y se encuentran, como la mayoría de las que integran el cuadro, en los principales índices, directorios, bases de datos y portales de revistas científicas de Hispanoamérica como Redalyc, Scielo, Biblat Latindex, Doaj, Dialnet y otros. Todas las revistas contenidas en este cuadro siguen vigentes, excepto Espacios de la Comunicación de la Universidad Iberoamericana Santa Fe y Texto Abierto de la Universidad Iberoamericana León. Al respecto, llama la atención la ausencia o escasez de materiales bajacalifornianos en importantes medios como Diálogos de la Comunicación de la Federación Latinoamericana de Facultades de Comunicación Social (FELAFACS), Revista Latinoamericana de Ciencias de la Comunicación de la Asociación Latinoamericana de Investigadores de la Comunicación (ALAIC), Versión de la Universidad Autónoma Metropolitana-Xochimilco, o la legendaria Chasqui. Revista Latinoamericana de Comunicación, editada por CIESPAL. Queda como conjetura la escasez de redes académicas entre las universidades de esta región y otros centros académicos nacionales e internacionales, que explica el grado de aislamiento en el que todavía trabajan los profesores e investigadores de nuestro campo.


Con relación a los artículos publicados en revistas de divulgación, el Cuadro VII nos muestra un panorama distinto al cuadro anterior. Se registraron 48 títulos en este rubro, los cuales representan el 6.5% del total del acervo catalogado. Los textos se distribuyen en 18 órganos cuyas tramas, por definición, se abren y se simplifican con respecto a los tratamientos de las revistas de investigación. Destaca en este rubro la labor divulgativa de la Universidad Autónoma de Baja California, que durante décadas publicó Revista Universitaria de la UABC, Semillero de Ideas, Yubai, Paradigmas, Divulgare, Travesía y Calafia. De las anteriores, solamente Revista Universitaria de la UABC continúa editándose en versión electrónica. Durante las últimas dos décadas, uno de cada tres textos registrados en la categoría de revistas de divulgación fue publicado en este medio.
Una excepción frente a la inestabilidad y corta permanencia de las revistas de divulgación ha sido la Revista Mexicana de Comunicación, fundada en 1988 bajo los auspicios de la Fundación Manuel Buendía y publicada actualmente en formato electrónico (y con orientación hacia la investigación) por la Universidad Autónoma Metropolitana, Unidad Cuajimalpa. Pero, mientras la producción intelectual se expande y se especializa, los medios impresos se extinguen aceleradamente. Quedan los libros físicos y algunas revistas de culto con tirajes raquíticos y distribución casi nula. Penden de los siglos de memoria impresa que les dan prestigio y autoridad. El papel todavía posee poder simbólico, legitimidad y belleza. Pero su destino es incierto. Como otros soportes culturales, el regreso de lo análogo los convierte de nuevo en atracción, pero no sabemos por cuánto tiempo.
El Cuadro VII presenta a los veinticinco autores con mayor número de publicaciones y las universidades a las que pertenecen. Son académicos actualmente adscritos a dependencias de educación superior del estado, o que en alguna etapa de su trayectoria trabajaron en dichas instituciones y participaron significativamente en la construcción de nuestro campo académico, como los casos de Jesús Becerra Villegas en la UABC campus Mexicali, Norma Iglesias en EL COLEF, o David González Hernández en la UABC, campus Tijuana.

Cabe precisar que las publicaciones de cada autor(a) incluidas en este catálogo corresponden exclusivamente a textos asociados, por lo menos de forma colindante, con la problemática comunicacional pensada desde o sobre Baja California. De modo que no todo lo que publicaron autores como José Manuel Valenzuela, Gabriel Trujillo Muñoz, Manuel Ortiz Marín, Luz María Ortega Villa, Hugo Méndez Fierros o Lilián Paola Ovalle, se consideró material pertinente para este inventario.
Este cuadro revela una alta concentración de publicaciones en pocos autores. De las 738 referencias documentales registradas en el catálogo, 528 corresponden a estos 25 académicos, lo que representa el 71.5% del total de la producción documental consignada. Más de dos terceras partes de los materiales sobre comunicación y sociedad fueron publicados por este grupo de académicos. A este panorama habría que añadir la ausencia de profesores de instituciones privadas que ofrecen algún programa educativo relacionado con la comunicación y que, presumo, también se encuentran comprometidos con dicha problemática. Salvo Juan Manuel Ávalos González, de la Universidad Iberoamericana Tijuana y Liliana López León, de Cetys Universidad Campus Mexicali, la mayoría de los autores incluidos en este cuadro pertenecen a la Universidad Autónoma de Baja California. En este escenario resulta interesante constatar la presencia de una nueva generación de profesores e investigadores que impulsan proyectos académicos en los diversos ámbitos de la comunicación: Juan Alberto Apodaca Peraza, Juan Manuel Ávalos González, María de Jesús Montoya, Liliana López León, Gerardo León Barrios, Christian Fernández Huerta y María Elena Zermeño, entre otros autores.
Por otro lado, debe precisarse que en las publicaciones de los 25 autores que integran el Cuadro VIII concurren diferentes enfoques y tratamientos temáticos. Las orientaciones y los abordajes varían según el interés y la formación de cada autor. Algunas trayectorias intelectuales apuntan más hacia la divulgación y otras hacia la investigación formal. Por ejemplo, Gabriel Trujillo Muñoz ha abordado la problemática comunicacional desde una perspectiva fundamentalmente periodística. En cambio, José Manuel Valenzuela, Manuel Ortiz Marín, Luz María Ortega Villa, Norma Iglesias Prieto y Gerardo León Barrios entre otros, trabajan desde los enfoques de las ciencias sociales. Algunos autores como Hugo Méndez Fierros, Christian Fernández, Juan Manuel Ávalos González y Paola Ovalle se inclinan por la investigación empírica, situando el énfasis en la construcción de los datos. Otros como Heriberto Yépez y Jesús Becerra Villegas prefieren el ensayo reflexivo, con el propósito de proveer de racionalidad los diversos espacios sociales. La mayoría de estos académicos desarrollan líneas concretas de conocimiento, como Maricela López Ornelas, quien estudia la problemática de las revistas electrónicas de comunicación y educación; Lilian Paola Ovalle, quien investiga la construcción social de la violencia; María Elena Zermeño, asociada a los temas sobre comunicación y salud; Norma Iglesias Prieto, reconocida por sus aportaciones al conocimiento del arte y el cine fronterizos; Manuel Ortiz Marín, estudioso de las relaciones entre la prensa y el estado; Luz María Ortega Villa, cuyos proyectos se identifican con el consumo cultural; Juan Manuel Ávalos González, Gerardo León y Christian Fernández Huerta, quienes trabajan, con sus respectivos matices, temas de cibercultura y juventud; David González Hernández, Adolfo Soto, Juan Alberto Apodaca y Fernando Vizcarra, vinculados con los estudios sobre cine y culturas de pantalla; o María de Jesús Montoya y Griselda Guillén, identificadas con los problemas de comunicación organizacional. Un elevado porcentaje de estos autores, cabe decir, pertenecen al Sistema Nacional de Investigadores del CONACYT.


De entrada, el panorama parece venturoso. Pero es necesario renovar y consolidar nuestro campo mediante la formación crítica y rigurosa de científicos sociales. Para la viabilidad de este dominio resulta indispensable la incorporación de nuevas generaciones a los quehaceres de la producción de conocimiento y análisis. Es evidente la limitada capacidad de nuestras escuelas y facultades para consolidar proyectos y prácticas de investigación que incorporen a estudiantes, ya sean alumnos regulares, becarios, prestadores de servicio social o tesistas. Para un amplio sector de estudiantes de licenciatura, el posgrado y la investigación son aún territorios extraños.
Las realidades sociales exigen observaciones sistemáticas de mediano y largo plazos. Los proyectos de investigación de corto plazo no nos permiten distinguir las dinámicas y las trayectorias de los diversos fenómenos, comprensibles solamente a partir de su propia historicidad. Estudiar la complejidad requiere de miradas persistentes y sobre todo colectivas. En este contexto está por verse si el aumento de los académicos con doctorado y su potencial ingreso al Sistema Nacional de Investigadores del CONACYT (un proceso que en nuestra entidad inició hace dos décadas aproximadamente), propiciará la formación de redes académicas más sólidas y con programas fuertes de investigación de mediano y largo plazo. Pero, sobre todo, desconocemos si el incremento de los indicadores académicos se traducirá, en los próximos años, en un mejoramiento de la calidad de nuestra producción intelectual. La escasa cultura de investigación entre los profesores universitarios que, seguramente afecta además la calidad de la enseñanza, constituye al parecer un serio reto para el desarrollo de esta área de conocimiento en nuestro estado.
Los datos estadísticos que arroja este inventario me permiten asentar que tanto la producción como la divulgación de saberes producidos en nuestro campo se asocian a cuatro vectores esenciales:
1) La formación de científicos dedicados a la investigación y el análisis de los fenómenos comunicacionales;
2) La integración de colectivos que comparten preguntas afines sobre las problemáticas de la comunicación y establecen procedimientos consensados para la construcción del objeto de estudio;
3) La existencia y continuidad de espacios institucionalizados, es decir, ámbitos de interacción sujetos a normas de funcionamiento y evaluación, dedicados a la generación sistemática de conocimiento y de reflexión;
4) Y la presencia de proyectos y estrategias efectivas para la comunicación pública de las ciencias sociales y las humanidades.
Es claro que la producción de conocimiento en esta materia se asocia a la presencia de instituciones de educación superior que ofrecen licenciaturas en comunicación o posgrados en áreas afines. En Latinoamérica, como sabemos, la generación de conocimiento en comunicación está históricamente ligada a la existencia de facultades y escuelas universitarias. Es un rasgo que no comparten otras disciplinas. Por ejemplo, en Baja California, desde hace décadas, hay una comunidad de antropólogos que impulsa su propia agenda de trabajo, a pesar de que en la entidad no se cuenta con este programa educativo. De modo que los estudios sobre comunicación y sociedad en nuestra región no existen sin su referente escolar. Sin embargo, no todas las academias participan en la producción y divulgación comunicológica. Con algunas excepciones, los profesores de las universidades privadas no tienen publicaciones de alto impacto. Contradictoriamente, en estos espacios se abordan tópicos relacionados con la sociedad de la información, pero no se implementan proyectos asociados con su producción y gestión. Tampoco se recupera y sistematiza la experiencia y la memoria social en torno a los procesos comunicativos locales o regionales. En dichos escenarios, la pobreza cultural y científica representa un obstáculo para la formación de intelectuales preocupados por los fenómenos socioculturales.
Sin embargo, existen otras dinámicas favorables relacionadas con el incremento en la oferta de posgrados, la reestructuración y actualización de centros de investigación y la consolidación de revistas de investigación, que pueden contribuir al avance de los estudios sobre comunicación y sociedad. Estos procesos serán fecundos en la medida en que los profesores trabajen con redes académicas nacionales e internacionales, con el fin de aprovechar experiencias, optimizar recursos, capitalizar energías y establecer diálogos durables con colegas de éste y otros campos con agendas compartibles. La investigación sobre comunicación y sociedad en nuestra entidad debe incrementar sus niveles de cientificidad, comunicabilidad y compromiso con los retos que nos impone el desarrollo humano y social.
www.researchgate.net; scholar.google.com.mx; www.academia.edu;
www.gmjei.com; www.comunicacionysociedad.cucsh.udg.mx;www.revistarazonypalabra.org, www.coneicc.org.mx









