Recepción: 02 Febrero 2016
Aprobación: 03 Octubre 2016
DOI: https://doi.org/10.18389/dearq19.2016.03
Resumen: El artículo desarrolla un análisis en paralelo de la familia ampliada y de la casa informal consolidada, entendidas como realidades complejas, dependientes y en estado de permanente construcción. La comparativa entre ambas estructuras (social y arquitectónica) permite reflexionar sobre la relación entre sujeto y objeto, así como sobre los mecanismos incrementales de aproximación que aparecen entre ambas. Para ello, se estudian mediante un análisis cuantitativo del barrio de Santa María de las Lomas, de Guayaquil, del que se generan mapas urbanos que describen la organización familiar y urbana del barrio, así como las influencias entre ambos.
Palabras clave: vivienda informal consolidada, familia ampliada, casa colectiva, aproximaciones, incrementos.
Abstract: This article develops a parallel analysis of the extended family and the consolidated informal house. These can be understood to be complex realities that are inter-dependent and in a state of permanent construction. The comparison between both structures (the social and the architectural) allows the relation between subject and object to be reflected upon, as well as the incremental estimation mechanisms that can be found between both. In order to make this comparison, the Santa María de las Lomas neighborhood in Guayaquil was studied through a quantitative analysis, from which urban maps were created that detailed the family and urban organization of the neighborhood as well as the influence that each one has on the other.
Keywords: consolidated informal housing, extended family, extended family household, approximations, increments.
Resumo: Este artigo desenvolve uma análise em paralelo da família ampliada e da casa informal consolidada, entendidas como realidades complexas, dependentes e em estado de permanente construção. A comparativa entre ambas as estruturas (social e arquitetônica) permite refletir sobre a relação entre sujeito e objeto, bem como sobre os mecanismos adicionais de aproximação que aparecem entre ambas. Para isso, estudam-se mediante uma análise quantitativa do bairro de Santa María de las Lomas, de Guayaquil, do qual se geram mapas urbanos que descrevem a organização familiar e urbana do bairro, além das influências entre ambos.
Palavras-chave: moradia informal consolidada, família ampliada, casa coletiva, aproximações, incrementos.
Vivienda informal consolidada en Guayaquil
Familia informal consolidada
Informal: sin. / impreciso, vago, relajado,
incere-monioso, improvisado, poco definido, blando,
suave, hogareño, democrático, familiar.
def./que no se ajusta a normas legales sino que se
fundamenta en la confianza entre las personas /
que no está sujeto a reglas ceremoniales, protocolarias
y solemnes, sino que es el propio del trato
entre amigos y familiares / (ropa) que se adecua
para la vida privada o familiar y que se viste más
por comodidad que por elegancia.
Consolidar: sin. / afianzar, solidificar, reforzar,
asegurar, concentrar, estabilizar, amalgamar,
compactar, condensar.
def. / hacer firme y durable algo / asegurar del
todo, afianzar más y más / dar firmeza y solidez a
algo / convertir algo en definitivo y estable /
(thefreedictionary.com, thesaurus.com, RAE)
Por definición, informal y consolidado son términos contradictorios, de forma que al juntarlos, obtenemos un concepto en el que, paradójicamente, la consolidación, la firmeza, la durabilidad, la estabilidad y la solidez van asociados a la imprecisión, a la indefinición y a la improvisación de lo informal. Lo informal-consolidado presenta, por ello, características, en principio, enfrentadas; es dinámico y estable al mismo tiempo.[1]
En el ámbito social, el concepto de informalidad está ligado a lo familiar. Las relaciones familiares, la manera de vestir o de actuar dentro de la casa son, en esencia, informales. En el ámbito doméstico, lo informal no se entiende como lo que no respeta las normas, sino como lo que no las necesita; lo que sucede de manera relajada y natural en un ámbito de confianza, en el que el protocolo es prescindible. Podemos entender que la formalidad va contra la familia como entidad social, y que lo familiar es sustancialmente informal. La consolidación de la familia, por su parte, implica un afianzamiento de la estructura social, que en culturas como la de Guayaquil no implica el cese de su desarrollo, sino todo lo contrario. La consolidación va asociada al cambio; se genera una base estable, sobre la que la familia puede desarrollarse de manera dinámica y cambiante.
Podemos entender, entonces, que la familia, como estructura social, puede tener un mejor desarrollo en el terreno de lo informal-consolidado, que en el caso opuesto (formal no consolidado), en el que sufriría una doble restricción en cuanto a rigidez y a falta de estabilidad familiar.
Casa informal consolidada
• Área consolidada:[2] con infraestructura vial, servicios básicos y equipamiento social y urbano.
• Área no consolidada: zona de hábitat subestándar o deteriorado, cuyo desarrollo no sigue una planificación y carece de algún servicio básico.
• Ciudad formal: que cumple con regularidad dominical y urbanística.[3]
• Ciudad informal: que no cumple con lo anterior y proviene de asentamientos irregulares.
Si hacemos un ejercicio de aplicación de estos mismos términos en el ámbito urbanístico, la calificación de área consolidada o no consolidada guarda relación con el desarrollo social y urbano; mientras que la catalogación de formal o informal depende del sistema de ocupación del suelo y del cumplimiento de la normativa vigente.
Los tejidos consolidados corresponden, en su mayor parte, a lo que se entiende por ciudad formal, y los no consolidados, a la ciudad informal. Sin embargo, existe una pequeña desviación marginal entre ambos, que ha fluctuado en los últimos veinte años desde la existencia de áreas informales consolidadas, a la de áreas formales no consolidadas (fig. 1).[4] Esto se debe, en parte, a la producción masiva de complejos de vivienda popular en el extrarradio de la ciudad,[5] que generan dispersión, reducción de la densidad urbana y desconexión social de los grupos trasladados a dichos complejos habitacionales. Por ello, los planes urbanos actuales parecen priorizar la formalización de los tejidos informales frente a la consolidación de los informales. De ahí que la vivienda informal consolidada (VIC)[6] tienda a ser sustituida por su contraria y que se perjudiquen los intereses de la familia.

Santa María de las Lomas
El barrio de Santa María de las Lomas forma parte del 6,88% de áreas de la ciudad que en 1990 eran consideradas informales y consolidadas (fig. 1). Resulta de especial interés por estar situado en el centro geográfico de la ciudad y porque refleja en su trama urbana los principales procesos urbanos por los que ha pasado Guayaquil desde mediados del siglo XX.
Una primera etapa de ocupación irregular de terrenos se produce en toda la ciudad como consecuencia de la explosión demográfica que experimenta Guayaquil a partir de la década de los cuarenta, debida al boom bananero y a la intensa industrialización que se produce en los años cincuenta, que conllevan el asentamiento irregular de las primeras casas en los terrenos comprendidos entre la avenida Barcelona, la Universidad Católica de Santiago de Guayaquil y dos promontorios que encierran por completo la superficie que hoy ocupa el barrio de estudio[7] (fig. 2). Esta etapa coincide con el desencadenamiento de la ocupación ilegal de tierras en toda la ciudad, cuya población se quintuplica en una década.[8]

Una segunda fase tiene lugar a finales de los años setenta, fecha en la que comienza a declinar el crecimiento poblacional de la ciudad, y la globalización hace notar el cambio mundial en el sector de inversión en vivienda, del ámbito público al privado. Este proceso se manifiesta en el barrio mediante una pequeña promoción privada de viviendas repetidas, situadas en el borde oeste (fig. 3, sector B).

A partir de 1990 se consolida el centro de la ciudad.[9] Tan solo aquellos barrios con límites geográficos claros (esteros, colinas, propiedades privadas, etc.) han mantenido cierto carácter informal y se han resistido a ser absorbidos por la trama urbana en retícula, mediante la que se consolida la ciudad. Santa María, junto a otros conjuntos habitacionales de escala similar, como la ciudadela Cristo del Consuelo o la urbanización La Chala, han mantenido la mayoría de su trazado original como asentamientos informales y se han mantenido al margen del cumplimiento de las normativas aplicables durante la mayor parte de su desarrollo.
En las últimas dos décadas, en un intento de reconducir las áreas informales de vivienda encerradas en la trama urbana del centro, y motivadas por un problema de renta urbana en el centro de la ciudad, se han ejecutado planes de incorporación legal del barrio, mediante incentivos que no han terminado de funcionar. Se construye el parque (fig. 2, sector E) y se realiza el trazado urbanístico de la parte sur (fig. 3, sector D). Se construyen vías perimetrales y se pavimentan las calles secundarias (fig. 3, sectores A y C), al tiempo que se incorporan servicios básicos de saneamiento, agua y electricidad.
Por ello, el barrio se ha mantenido al margen de las normativas legales durante su consolidación a lo largo de medio siglo, debido a su enclaustramiento. En la actualidad, sigue resistiéndose a ellas. Sin embargo, las obras de infraestructura vial y de servicios básicos son acogidas con alegría entre los habitantes del barrio. Santa María se consolida, pero se resiste a su formalización, ¿a qué se debe?
Un análisis cercano de la población del barrio ha permitido detectar algunos motivos para esta resistencia de las familias a la formalización de la casa:
a) Formalidad legal. La construcción de un comercio, de una terraza para comer, o de una piscina, necesita permisos legales que requieren una inversión previa en la consolidación de la casa que no se pueden o quieren permitir, por lo que recurren a objetos móviles que pueden montar y desmontar temporalmente y que ocupan la calle. Montan restaurantes con carpas, barbacoas y “salchipaperas”, o piscinas los domingos, en la calle, frente a su casa.
b) Ingresos discontinuos. La falta de ingresos fijos impide acceder a un crédito bancario para ampliar la casa, por lo que construyen de manera inmediata y parcial, a medida que obtienen capital.
c) Desarrollo divergente. La familia está formada por individuos que se desarrollan independientemente, y también de manera conjunta; pero la casa no permite esta evolución por partes, ya que está constituida por un único objeto construido difícil de modificar. La aplicación de normativas que restringen la evolución de la casa agrava el problema del desarrollo divergente entre la familia y la casa, lo cual produce problemas de hacinamiento e insalubridad. Los objetos que contiene la casa son los únicos capaces de responder a las necesidades particulares de la familia como unidad y como suma de individuos.
d) Tamaño de la pieza constructiva. La familia puede construir la ampliación de la casa mediante ladrillos, bloques, chapas metálicas, etc., que requieren la participación obligatoria de técnicos, aun cuando de todas formas genera construcciones de mala calidad. La pieza constructiva es demasiado pequeña como para poder utilizarla los propios usuarios; por su participación se limita a la compra de los objetos prefabricados accesibles en el mercado (carpas, cocinas exteriores, etc.).[10]
Por lo anterior, el carácter protocolario y rígido (formal) de la normativa aplicable resulta incómodo para la familia, como estructura social eminentemente informal. La familia suele convertirse en un sistema informal-consolidado, que se instala con dificultad en una arquitectura que tiende a formalizarse en sus normativas sin llegar a consolidar su infraestructura básica.
Familia
La familia es un grupo social caracterizado por una
residencia común, la cooperación económica y la
reproducción.
George Murdock
Personas que conviven bajo el mismo techo.
Instituto Interamericano del Niño[11]
Familia es una entidad viva entre cuyos miembros,
de diferentes edades y generaciones, se establecen
relaciones dinámicas.
Organización de las Naciones Unidas
Los lazos de parentesco son un producto cultura que
no necesariamente pasan por la consanguinidad
Wikipedia, “Antropología del parentesco”
Alianzas y cuasisujetos
“Los sujetos (colectivos o
individuales) en su estado de construcción permanente son cuasi-sujetos.”[12]
Fuente: Bruno Latour
El concepto de familia ha evolucionado desde la noción tradicional católica de la familia como pareja de padre y madre con hijos, hacia una estructura social cada vez más flexible, y donde las relaciones de parentesco entre los individuos que la forman se entiende de una manera más amplia y dinámica.[13] La definición de las Naciones Unidas amplía el concepto de familia, incluso la libera de la necesidad de habitar en el mismo hogar, pues permite pensar en estructuras sociales más complejas, que se aproximen más al concepto de asociación vecinal que al de familia tradicional.
En esta idea híbrida de familia no es necesaria la existencia de un ancestro común, en contra de lo que defendían autores como Radcliffe-Brown, sino que la relación se debe más a lo que LéviStrauss llama alianzas.[14] Las relaciones intrafamiliares están basadas, por ello, en sistemas de parentesco[15] abiertos que describen a la familia como un sujeto complejo y en constante transformación (fig. 4).

Los cuasisujetos de Latour se describen como entidades impuras que contradicen el ideal de familia moderna, pues están formados por individuos de diferente índole y por las relaciones que se establecen entre ellos. La familia informal consolidada encuentra sustento en este modelo teórico, que sustenta su naturaleza híbrida y cambiante, diferente a las tipologías familiares tradicionales, pero semejante a las familias de otras culturas no occidentales. Desaparecen, de esta manera, las tipologías puras de familia y estas dan lugar a estructuras enmarañadas e inclasificables. Aparece así un universo de relaciones familiares que no pueden ser catalogadas en tipologías puras, sino simplemente mapeadas. La familia se convierte en un sujeto-colectivo, en un cuasisujeto impuro, cuya estructura tiende a ser más estable cuanto mayor es su complejidad, debido al aumento de intercambios de información entre sus miembros. De esta manera, la familia, al consolidarse, puede crecer y al seguir un régimen informal es libre de adherir miembros al núcleo inicial.
Sintaxis familiar del barrio
En la figura 5 se muestra, sobre la parcela de cada casa, una matriz de seis dígitos que describe el número de personas y de núcleos familiares en el inicio de la construcción de la vivienda y en la actualidad, así como el incremento correspondiente.[16]

El término incremental sustituye aquí al de progresivo, al entenderse que la idea de progreso va asociada únicamente al aumento de los individuos de la familia, o de sus pertenencias; mientras que el incremento implica un cambio diferencial que no necesariamente tiene que ser positivo. Lo importante no es que la familia crezca, sino que se reestructure, que se vuelva más flexible y dinámica. La familia no solo añade nuevos miembros, sino que también puede perderlos, desplazarlos, reorganizarlos, etc., como consecuencia de la transformación de sus sistemas de parentesco,[17] y de igual manera ocurre con sus objetos, que aparte de ser comprados, pueden ser intercambiados, vendidos, desplazados, sustituidos, etc.
Por otro lado, la existencia —en la mayoría de los casos— de más de un núcleo familiar en el interior de la casa genera un desfase entre la estructura social y física del barrio, que convierte la casa en un espacio colectivo, por lo que la casa, al convertirse en plurifamiliar, supone una nueva escala de colectividad entre la casa tradicional y el bloque de viviendas. La inclusión de varios núcleos familiares dentro de la misma estructura familiar genera, por ello, sistemas fractales que pueden contribuir a la consolidación social del barrio, al aportar diferentes esferas de identidad y de intercambios de información entre personas. En la figura 6 aparecen (de izquierda a derecha) las casas de las que está compuesto el barrio, los núcleos familiares que tiene cada casa y el número de integrantes de cada núcleo.

Al juntar las estructuras familiares de todo el barrio, aparece un esquema complejo que se aparta del que puede llegar a generar la vivienda formal. El barrio, en su condición de informalconsolidado, muestra dos características propias. La primera es una sintaxis familiar compleja en todo el barrio, y en cada una de las familias, que resultan imposibles de clasificar. La segunda es la semejanza existente entre el diagrama masculino y femenino de la población, que se opone al todavía habitual esquema polígamo de las regiones costeras de Ecuador, cuya estructura se ramifica a través de varias mujeres en el matrimonio.[18] “La proliferación de híbridos”, que enuncia Latour, se hace patente en el barrio, en el que pocas familias encajan dentro de alguna de las definiciones tradicionales.
Casa
Cuasiobjetos y objetos muertos
La familia informal consolidada, entendida como sujeto colectivo, híbrido y en permanente construcción, se enfrenta al reto de encajar en una arquitectura que proviene del rígido esquema moderno de casa unifamiliar.
La modernidad irrumpió en el territorio doméstico como una “obra de purificación”, que se oponía a la existencia de objetos impuros, de cuasiobjetos, así como de cuasisujetos como la familia informal consolidada. La casa moderna, con su sistema dominó, se resiste al cambio; es construida como un objeto acabado, incapaz de transformarse, que se convierte, nada más nacer, en uno de los objetos muertos de los que está llena la modernidad para Walter Benjamin, en la naturaleza muerta de Baudelaire.[19]
En oposición al objeto moderno, la casa informal consolidada se construye en estrecha relación con el sujeto al que pertenece.[20] Ambos, objetos y sujetos, están en permanente cambio y tienen la misma naturaleza inconclusa, por lo que la necesidad de hibridación de la casa no proviene de un discurso teórico universal, sino de la hasta ahora inevitable interdependencia entre casa y familia.[21] La casa es, de esta manera, un cuasiobjeto que escapa al control del arquitecto y se convierte en un objeto indócil, sobre el que solo tiene participación directa el usuario.[22]
Arquitectura comercial
La arquitectura, tal cual la conocemos, no parece estar hecha para ser vendida en los países menos desarrollados.[23] Sin embargo, todo lo que tienen las familias ha sido comprado a excepción de la casa, que todavía arrastra la rémora del diseño personalizado, ya superado por el mundo del mueble o del automóvil. El hábitat de las familias de estos países está formado por objetos escogidos dentro de un catálogo, y la personalización de la casa no reside en la adquisición de piezas únicas, sino en la selección de modelos de serie, y su disposición dentro de la casa y fuera de ella (figs. 7 y 8). Ropa, utensilios de cocina, electrodomésticos, mesas, camas, sofás, carpas, cocinas rodantes, bicicletas, coches, etc., forman el entorno habitable de cada familia y de cada individuo. Ampliar la casa es una cuestión de elección (choice), y “en esta disponibilidad (de elección) descansa la personalización” de la vivienda.[24] Todos estos objetos se entienden como bienes de consumo fabricados en serie y organizados en modelos atractivos para la población. Como objeto paradigmático aparece el automóvil, cuya “euforia dinámica hace las veces de antítesis de las satisfacciones estáticas e inmobiliarias de la familia”,[25] y que habitualmente es limpiado semana tras semana mientras sus dueños descuidan de modo alarmante el estado de la casa.


Mientras tanto, la arquitectura se dedica a construir contenedores para estos objetos: cajas fuertes difíciles de modificar, cuya complejidad constructiva requiere la participación de un técnico para su correcta transformación y que incitan al reciclaje constructivo torpe que ejemplifica el bricoleur de Lévi-Strauss.[26] Herederas de la cultura antihíbrida occidental, en una versión americana radicalizada, las ciudades combaten la vivienda informal consolidada (los monstruos[27] impuros de Latour, los objetos sucios inclasificables de Lévi Strauss, la arquitectura Da-me [no buena] del atelier Bow Wow), mediante la reproducción en serie de un único modelo estandarizado, que genera guetos de vivienda formal no consolidada.[28]
Parlamento de las cosas: el tercer reino
La casa como cuasiobjeto está compuesta por un conjunto de elementos (objetos), y por las relaciones que se establecen entre ellos. Los objetos, en sí, presentan características dinámicas que no tiene la casa como objeto “perfecto”, y que les permiten adaptarse al desarrollo de la familia; son intercambiables, desplazables, sustituibles, desechables, etc.[29]
La teoría informal de conjuntos permite estudiar las propiedades y las relaciones que se establecen entre grupos de objetos, entendidos como colecciones abstractas capaces de constituir objetos en sí mismos.[30] Así, la casa puede entenderse como un conjunto de objetos, entre los que se pueden llegar a establecer relaciones algebraicas de pertenencia (A ∈ B), inclusión (A ⊆ B), unión (A ∪ B), intersección (A ∩ B), etc. (fig. 9).[31]

Para Latour, las relaciones entre objetos son denominadas morfismos (medir, juzgar, clasificar, etc.), y son capaces de tejer redes globales. De esta forma, los objetos, al igual que las familias, quedan estructurados a través de conjuntos y subconjuntos interrelacionados, que son capaces de constituir, al igual que las familias, un sistema fractal. Los miembros de la familia, y los sistemas de parentesco de Lévi-Strauss, encuentran su correspondencia en los objetos y morfismos de Latour, por lo que la casa, entendida como conjunto de objetos, tiene la misma estructura que la familia, y puede llegar a desarrollarse en paralelo.
Latour describe el tercer reino como el escenario en el que los objetos se vuelven trascendentes, y no solo son construidos, sino que también construyen, ya que pueden condicionar a las personas. El poder recae en los objetos, que influyen en los sujetos; tienen voz propia, y forman lo que Latour llama el parlamento de las cosas. Para Serres, “el sujeto nace del objeto”. Y si en la modernidad era la casa como objeto único el que condicionaba al usuario, en el tercer reino es el conjunto de los objetos el que toma el poder.
Familia-casa
Influencias sujeto-objeto
Frente al dominio del objeto, de forma aislada en la casa moderna, y como conjunto en el tercer reino de Latour, podemos señalar utopías urbanas alternativas, asociadas a las posibles variantes que hay en la relación entre sujeto y objeto.
La Nueva Babilonia, de Constant; la Do-it-YourSelf City, de Montes, y Tschumi, o la Non-Stop City de Archizoom, proponen campos de juego en las que el usuario puede libremente desarrollar su creatividad a través del uso de objetos móviles. El objeto sirve aquí como un medio para poner en práctica las ideas de las personas (ciudad = personas + objetos + ideas).
Por el contrario, en el Tercer jardín, de Gilles Clèment, el jardinero se convierte en un observador del objeto-jardín, preocupado por no actuar demasiado, por tan solo “cortar demasías”, como enuncia la inacción taoísta, por lo que hay una búsqueda intencionada de evitar cualquier tipo de influencia entre sujeto y objeto:
Sujeto ⟸ Objeto: Modernidad
Sujeto ⟸ ∑Objetos: tercer reino (parlamento de las cosas)
Sujeto ⇒ Objeto: Nueva Babilonia
Sujeto ≠ Objeto: tercer jardín
Sujeto ⇔ Objeto: tercer mundo
Para Scott Lash, el ideal no es como para Clèment, que no haya influencias entre sujeto y objeto, sino que estas sucedan, pero de igual manera en ambas direcciones. Sin embargo, esta “planeidad” entre sujeto y objeto de Lash, solo es posible, según él, dentro de un sistema de intercambios global, y entra en crisis en sistemas locales encerrados en sí mismos, como el de los barrios VIC como Santa María de las Lomas.
Arquitectura por aproximación: el tercer mundo
Esta planeidad entre sujeto y objeto lucha, a su vez, contra los males asociados al objeto entendido como bien de consumo. Podemos pensar que si el desarrollo de la familia y de la casa van de la mano, la adquisición de objetos para la casa tendrá una guía en las necesidades reales de la familia, evitando perderse en el mundo del deseo.
Familia y casa se aproximan el uno al otro mediante movimientos incrementales.[32] Estos movimientos cambian tanto los elementos de los que está compuesta la familia y la casa como las relaciones que se establecen entre estos elementos.
Familia y casa forman un conjunto de sujetos y objetos interrelacionados, que son capaces de influenciarse mutuamente a través de la aparición de pequeños desequilibrios, como la compra de un automóvil, el nacimiento de un hijo o el desplazamiento de una carpa.
Los movimientos de aproximación entre casa y familia, entre sujeto y objeto, producen un hábitat que es desarrollado de común acuerdo entre ambos. Esta suerte de “arquitectura por aproximación” tiene para Rafael Iglesia más de natural que de artificio, al haber sido construida poco a poco, en un diálogo entre sujeto y objeto, que se transforman alternadamente.[33] La arquitectura por aproximación sugiere, a su vez, la formulación de una nueva propuesta urbana basada en las características de la VIC.
La definición del tercer reino, de Latour, y del tercer jardín, de Clèment, hacen referencia a un tercer estado de las cosas, en el que el esquema dual de confrontación entre tesis y antítesis, bien y mal, sujeto y objeto, formal e informal, etc., da forma a un nuevo régimen como síntesis de los anteriores. El tercer reino o tercer jardín no son autónomos, sino que vienen definidos por la doble negación de otros dos estados anteriores.
En este sentido, podemos reformular el concepto de tercer mundo, que supera las posturas etnocentristas que lo sitúan a la cola de la evolución, para ser entendido como el resultado dialéctico del encuentro entre el primer y segundo mundo; entre sujetos y objetos, personas y cosas, sistemas de parentesco y morfismos, mercancías y bienes, etc.
Este tercer mundo, hecho de objetos y sujetos, de cuasiobjetos y cuasisujetos, pone de acuerdo la naturaleza primitiva del ser humano con las nuevas tecnologías de reproducción y transmisión de información, y ello permite que la flexibilidad informal del mundo de la tecnología digital[34] irrumpa en el mundo físico de la arquitectura y que las posibilidades de fabricación en serie de objetos y su distribución mundial contribuyan a la proliferación de los híbridos que demanda la sociedad. Ello genera una arquitectura hecha para desaparecer en un mundo de objetos y sujetos híbridos.[35]


Referencias
1. Al, Stefan. Villages in the City: A Guide to South China’s Informal Settlement. Hong Kong: Hong Kong University Press, 2014.
2. Baudrillard, Jean. El sistema de los objetos. Madrid: Siglo XXI, 1969.
3. Benjamin, Walter. La obra de arte en la época de su reproducción mecánica. Madrid: Casimiro, 2013.
4. Chombart de Lauwe, Paul-Henry. Famille et habitation. Paris: CNRS, 1960.
5. Clèment, Gilles. “Trabajar con (y nunca en contra) de la naturaleza”. En De lo mecánico a lo termodinámico: por una definición energética de la arquitectura y del territorio. Barcelona: Gustavo Gili, 2010.
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7. De Teresa, Ignacio. “Transformaciones incrementales en la vivienda informal consolidada: el caso de Santa María de las Lomas, Guayaquil”. Arquitecturas del Sur 34, n. º 49 (2016): 6-21.
8. Gentleman, Amelia. “Architects aren’t Ready for an Urbanized Planet”. The NewYorkTimes, 20 de Agosto de 2007. http://www.nytimes.com/2007/08/20/world/asia/20iht-letter.2.7182262.html?_r=0
9. Iglesia, Rafael. “La vida doméstica y los objetos”. Seminario de Crítica, n. º 165 (2011): 2-28. Acceso 17 de octubre de 2016, http://www.iaa.fadu.uba.ar/publicaciones/critica/0165.pdf.
10. Instituto Interamericano del Niño (IIN). “Familia”. Acceso 25 de mayo de 2014, http://www.iin.oea.org/IIN2011/index.shtml.
11. Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INEC). Censo de Población y Vivienda. Quito, s. f.
12. Koolhaas, Rem. Acerca de la ciudad. Barcelona: Gustavo Gili, 2014.
13. Kuma, Kengo. Anti-object. Londres: AA, 2008.
14. Lao Tsé. Tao Te Ching. Barcelona: Folio, 2006.
15. Lash, Scott. Crítica de la información. Buenos Aires: Amorrortu, 2005.
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18. Lévi-Strauss, Claude. El pensamiento salvaje. México: Fondo de Cultura Económica, 1964.
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21. Sánchez, Patricia. Mercado de suelo informal y políticas de hábitat urbano en la ciudad de Guayaquil. Quito: Flacso, 2015.
22. Telpenar. “Teoría de los objetos: Abraham Moles, Andre Ricard, Bernad Lobach, Scott Lash, Bruno Latour, Paul Virilio” [diapositivas], 2015. https://es.scribd.com/doc/271684650/Teoria-de-Los-Objetos1.
23. Universidad de las Américas (UDLA). Familia: concepto, tipología y funciones. Quito: UDLA, 2015.
Notas