Comentario editorial
Como ya veíamos venir, en los meses pasados, han llegado muchos cambios en nuestra escuela, en el INAH, en el país. Si hablamos de las revistas científicas, como la nuestra, pues nos encontramos con que ya no existe el padrón o índice de Conacyt sino el Sistema de Clasificación de Revistas Científicas y Tecnológicas Conacyt. Todas las revistas serán clasificadas, no sabemos en que “Quartil” quedaremos con respecto a un estándar internacional elaborado con criterios que se refieren al nivel de citación, como la evaluación entre pares, cuta revisión debe estar cargo en su mayoría, por investigadores de otras instituciones y países; el contenido no endógamo, lo cual quiere decir que no podemos publicar más del 20% de investigaciones del INAH, ni tener más de ese porcentaje de dictaminadores de esta institución. Tenemos que lograr mantener la periodicidad establecida, y subir a la red los números en el primer mes del cuatrimestre a que corresponde, etc. No me queda muy claro cómo estos criterios reflejarán una mayor calidad científica o significarán que nuestra revista es más útil para el país.
Esperamos que, a pesar de todo, podremos mantenernos en un nivel que sirva para que los investigadores publiquen y se mantengan en el SNI, pero que no dejemos de ser un medio importante para nuestra escuela y el Instituto, ojalá útil para nuestro país.
La coyuntura en que nos encontramos en términos de investigación y de cultura es muy desconcertante e inestable, por decir lo menos, pero otros ámbitos en el país se deterioran más, nos preocupan los jóvenes, nuestros jóvenes, la inseguridad y el temor con que se vive en gran parte del territorio nacional. Escuchamos la grave situación que ha presentado el Grupo de Expertos Internacionales sobre el caso Ayotzinapa y el panorama es sobrecogedor. Esperamos que la investigación antropológica seria, los trabajos bien planteados y sólidos nos ayuden a comprender y, ojalá, a contribuir en la transformación de esta realidad. Por lo pronto, el grupo de expertos internacionales expresó al despedirse que se quedaban preocupados por los familiares de los jóvenes desaparecidos y que esperaban que la sociedad nos los olvidara. Desde este espacio, reiteramos que no los olvidamos, no los olvidaremos, no dejaremos de estar presentes en lo individual y recordando siempre a quien quiera escuchar que no podremos dormir tranquilos cada noche mientras no hayamos llegado al fondo de ese asunto y tantos pendientes que hay en nuestra tierra.
Por otra parte este número de la revista contiene un dossier muy bello, que se ocupa de la música, de esa parte de nosotros que siempre logra recordarnos quiénes somos, sacarnos una sonrisa y ayudarnos a seguir adelante.