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La gastronomía en José Fuentes Mares: pieza para completar una estética1
JORGE ORDÓÑEZ-BURGOS
JORGE ORDÓÑEZ-BURGOS
La gastronomía en José Fuentes Mares: pieza para completar una estética1
GASTRONOMY IN JOSÉ FUENTES MARES: A PIECE TO COMPLETE AN AESTHETICS
La Colmena, núm. 97, pp. 91-108, 2018
Universidad Autónoma del Estado de México
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Resumen: La filosofía de José Fuentes Mares es una estructura compleja construida mediante diversos materiales, cuyo objetivo fundamental es la comprensión del hombre, específicamente el hispanoamericano (un amplio universo distribuido por la península ibérica y América). Fuentes Mares desarrolla una forma particular de filosofar, vinculando el contexto histórico de los pueblos con su gusto, reflejado en las tradiciones culinarias. Por ejemplo, la manera diferente en que viven, piensan, pelean, conquistan, aman y comen los anglosajones y los hispanoamericanos los hace ser habitantes de realidades opuestas. La cocina refinada es una clase de arte que debe estar sujeta a las categorías, métodos y conceptos de la estética. Para hacer posible este proyecto, Fuentes Mares trabaja con una idea integral de estética, compuesta a partir de la unidad articulada de la filosofía de la cultura, la antropología filosófica y la filosofía de la historia.

Palabras clave:filosofía culturalfilosofía cultural, cultura cultura, filosofía del arte filosofía del arte, historia historia.

Abstract: The philosophy of José Fuentes Mares is a complex structure constructed of different materials, whose main goal is comprehension of mankind, specifically Hispanic American men (a wide universe distributed all over the Iberian Peninsula and America). Fuentes Mares develops a particular way of philosophizing, linking the historical context of the countries with their taste, exposed in their culinary traditions. For instance, the different ways of living, thinking, fighting, conquering, loving and eating that Anglo-Saxons and Hispanic Americans have, that make them be inhabitants of opposed realities. Refined cuisine is a kind of art that must be subject to the categories, methods and concepts of aesthetics. To make this project possible, Fuentes Mares works with a full picture of aesthetics, composed of the articulated unity of philosophy of culture, the philosophical anthropology and philosophy of culture.

Keywords: cultural philosophy, culture, philosophy of art, history.

Carátula del artículo

Aguijón

La gastronomía en José Fuentes Mares: pieza para completar una estética1

GASTRONOMY IN JOSÉ FUENTES MARES: A PIECE TO COMPLETE AN AESTHETICS

JORGE ORDÓÑEZ-BURGOS
Universidad Autónoma de Ciudad Juárez, México
La Colmena, núm. 97, pp. 91-108, 2018
Universidad Autónoma del Estado de México

Recepción: 05 Septiembre 2017

Aprobación: 18 Diciembre 2017

LAS TRAMPAS DEL SABER

El pensamiento del hombre está plagado de carencias; a lo largo de la historia podemos ver cómo se ha traducido el mundo a lógica binaria. Cuando no se está en el extremo de tener confianza desmedida en lo que se sabe, se está en el otro polo, adoptando ideas foráneas con fe en que ellas tendrán mayores alcances, siendo capaces de entender y resolver todo. Lejos de someterla a examen o diálogo, una estructura es desechada para colocar en su lugar otra nueva. Por desconocimiento o por consuelo, se busca en otros lugares y en otra época la clave para forjar una manera mejor de abordar las cosas, con mayor plenitud y provista de miras más amplias. Desde esta perspectiva, los pueblos indígenas, los habitantes del lejano Oriente o los fineses contemporáneos podrían ser nuestros grandes salvadores, porque son poseedores de una alternativa capaz de superar la esterilidad espiritual que tanto padecemos. Quizá en otras partes se experimente el mismo espejismo, no debería sorprendernos si los chechenos, los uzbekos o los mongoles encuentran refugio en nuestras ciencias naturales, en la todopoderosa fenomenología o en el sistema de producción en serie que todo lo convierte en masa gris. Tampoco es extraño que en el tiempo de Kepler se suspirara por el siglo XIX, conjeturando que existiría la cura a todas las enfermedades y que los planetas del sistema solar estarían colonizados por terrícolas. Sin duda, esos sueños nos parecen cándidos, pero, antes de ver la paja en el ojo ajeno, recordemos los desvaríos de algunos científicos actuales que hablan de la terraforming (terraformación) de Marte, una contaminación “moderada” pensada para hacer habitable por nosotros a nuestro vecino rojo en poco más de una centuria.

Con matices y afeites, la antropología filosófica disimula los vacíos humanos, definiéndolos como: búsqueda de sentido de las cosas, procesos de completitud que dignifican a la humanidad o anhelo de respuestas a las grandes preguntas de la vida. El gran hueco existencial que no puede disimularse es una nota ontológica que nos constituye; cuando se le maquilla, en ese momento se renuncia a hacer filosofía para internarse en el terreno de la simulación.

LA ESTÉTICA: UNA RUTA PARA HACER EPISTEMOLOGÍA

My eyes can see inside tomorrow

My eyes can get next to you

Time flies on wings that just get stronger

My eyes are true

My eyes could see the body shakin’

My eyes were clear and bright

Goodbyes are easy to remember

You can see the hurt still there in my eyes

I’ve fallen off the edge of the world

I’ve fallen from the top of the mountain

Just to rise again

I’ve seen it from heaven and hell

I’ve seen it from the eyes of a stargazer

I want to be invisible

Just get me out of here

Ronnie James Dio

La forma en que los sentidos nos muestran las cosas es una angosta vereda que sólo permite transitar por una parte del paraje. Bien podríamos caer en una cañada pensando haberla bordeado o quedar atascados en el fango con la convicción de que lo hemos dejado atrás. Nuestra manera de recorrer la geografía es una entre muchas; las aves, los peces y los felinos tienen la propia. Refugiándonos en el nicho sensorial humano, creemos que el sonido, el color, los aromas y la temperatura son absolutos. Empero, no pasan de ser una versión de las cosas. Quizá nos haga felices creer que esa manera de percibir el mundo es la más perfecta y aguda, y que dicho proceso está regido por nuestra amada razón. Ya Jenófanes llamaba a la cordura desde hace siglos, puesto que con sabiduría sentenciaba: bueyes y caballos2 adorarían dioses cornudos y provistos de crines si tuvieran los medios para fundar una religión; así como nosotros rendimos tributo a nuestros sentidos e inteligencia, es decir, los únicos recursos con que contamos para construir la visión del mundo. Antropomorfismo, antro-pocentrismo, antropología… espejos de Narciso para nuestra indigente alma ilusionada con saber. La mente, la razón, el intelecto, la articulación de los datos obsequiados por los ‘finos’ órganos sensoriales constituyen la manifestación de los ‘amplios alcances’ de la consciencia humana, de su ‘indiscutible superioridad’. La tecnología, la razón equilibrada o la obra de arte son ofrendas dirigidas a nuestro propio ego en el altar donde lo adoramos con devoción.

Un léxico filosófico que ha tenido mucho éxito en los últimos años se compone por términos que expresan la sofisticación inherente del mundo formado por el hombre. La sociedad, la familia, la persona son ‘complejos’. En el fondo, puede ser una invitación a adoptar una actitud cómoda y despreocupada por encontrar respuestas a las cosas. Se desprecian caminos ‘erróneos’ o ‘limitados’ que no consideran el escenario ‘complejo’ de la realidad, pecando de simplistas y permaneciendo sumidos en la ‘tradición’.

Por otro lado, hay una postura holgada del pensamiento, consistente en afirmar que algunas actividades humanas ya han sido agotadas, como es el caso de la literatura, las ciencias sociales, la historia y la filosofía. Más que reconocer la fragilidad del conocimiento, se cae en la soberbia al desoír palabras que todavía no se pronuncian y cuyo contenido y combinación aún no son escuchados. La reflexión sobre cómo y qué es lo que podemos conocer es una inquietud que ha atormentado la mente humana desde hace milenios. Para el hombre, no es suficiente mirar un grupo de halcones volando en círculos, le es menester tener la certeza de que esas aves existen y que la trayectoria por ellas seguida no es una ilusión óptica. Tiene que saber por qué vuelan de esa forma y no de otra, debe predecir cuándo y en qué circunstancias lo volverán a hacer. Muy distante está esto de ser un saber desinteresado, se conoce para sentir que se controlan las cosas; ‘explicar’ el mundo es muy diferente a sólo ser habitante de él. El ‘explicar’ nos distingue del halcón; él no se pregunta por qué vuela, qué significa ser halcón y no águila, qué sentido tiene su vida, quién lo creó y cómo morirá. El halcón vuela, se alimenta, se reproduce y muere sin saberlo. Filosofar, teorizar, sistematizar, legislar, predecir, investigar, categorizar, explicar, verbos reservados para la especie superior del planeta. A veces, la soberbia raya en inocencia.

Cuando la filosofía se decide a pensar a fondo las cosas no puede refugiarse en el mullido sillón de la compleja inexplicabilidad de lo inexplicable, expresado mediante fórmulas crípticas y vacías. Tampoco puede posarse al pie del abismo, construido por exceso o falta de imaginación, anunciando el fin del camino. Preguntarse cómo conocemos es una actitud que puede conducirnos al ridículo, como ya se apuntó, o revestirnos de dignidad.

La epistemología, palabra que se usa con despreocupación en nuestros días por algunos pedagogos, establece interrogantes fundamentales, sin embargo, el tratamiento que se les dé depende mucho de la creatividad, esfuerzo y alcances de cada filósofo. La epistemología constituida a partir de investigaciones serias de neurocientíficos, psiquiatras, programadores y biólogos es un campo reservado para mentes privilegiadas. Sería pedante pensar que dichos desarrollos pueden ser comprendidos por profanos en estudios tan especializados y densos. Paso de esa epistemología por ignorante, no por subestimarla. Sin embargo, hay otra forma de preguntarse cómo conocemos las cosas, una fundada en las vivencias. No pierdo de vista que eso llamado vivencia es el resultado de la química cerebral, del flujo eléctrico que va y viene por el sistema nervioso y de una serie de procesos fisiológicos que preferiría dejar de lado. El dolor o el placer más grandes de la vida son mera coreografía mecánica, cierto, pero, es mejor tener esa información debajo de la mesa. A veces, ser inquilino de la zona supralunar tiene poco sentido y tales nociones pueden restarle más todavía. Es posible que el adagio “la verdad os hará libres” no siempre se cumpla.

En el terreno de las vivencias ‘sin más’ es donde quiero concentrar mi disertación. Los sabores de los alimentos, los colores de las plantas, los aromas, los sonidos, por no decir las experiencias religiosas, estéticas o afectivas, hacen que el mundo sea un sitio digno de habitarse. Es ahí cuando se conoce en otra dimensión, no para los demás, ni para justificar una postura ‘racional’ en un debate, sino para gozar la existencia en un sentido pleno. Los epistemólogos saben que los colores son un efecto óptico en las superficies de los objetos, pero, ¿qué hace más llevadera la vida, conducirse con sincera indiferencia ante un paisaje desteñido o dejarse llevar por la ignorancia y gozar de las apariencias? No me atrevo a dar una respuesta contundente, pero estoy convencido de que algunas personas optaremos por lo segundo. A esa otra manera de abordar el cómo conocemos podemos denominarla estética; una reflexión que escarba en las profundidades de nuestra sensibilidad para establecer vínculos entre lo que recibimos de afuera y el cómo lo decodificamos para integrarlo en la propia construcción del mundo.

Vivimos asignando valores. Para algunos el sabor ácido de una fruta es repulsivo; para otros, liberador. Para algunos el sol estival es abrumador; para otros, gratificante. Mientras un grupo de almas encuentran los días nublados deprimentes, otro los asume inspiradores. ¿De qué depende la enorme discrepancia? De la forma en que es integrado lo externo al sistema axiológico personal, compuesto por factores singulares y sociales. Los primeros serían definidos por los psicoanalistas como el universo del ego, mientras que los segundos estarían en función de nuestra identidad colectiva; llámesele nacional, histórica o antropológica.3 Ese arreglo de valores abre corredores por donde transitan estructuras que identificamos con nombres como ciencia, magia, poesía, derecho, tecnología, gastronomía, mística, filosofía o arte. En cada uno se recompone de forma diferente lo que viene de afuera. Parecería que al tener frente a sí una montaña, el geólogo, el mago y el pintor poseen un referente común, no obstante, su labor nos dice todo lo contrario.

La estética es un área de investigación muy amplia y compleja. Sus líneas no están nítidamente establecidas —lo que no significa que carezca de rigurosidad—, con frecuencia dialogan entre sí y es difícil separar una de otra. Los temas de la estética podrían definirse en tres grandes campos. El primero, como una teoría de la percepción, sentido pleno del griego aísthêsis, sin embargo, no atomiza aquello que los sentidos recogen, sino que tal variedad de datos es concatenada en un sistema con unidad y lógica propios —marco axiológico mencionado arriba—.4 De ahí la segunda acepción, la estética es una teoría de la armonía, la meditación filosófica sobre qué es la unidad. ¿Cómo es que lo diverso puede articularse para no disolverse en una confusión? La estética no sólo voltea la mirada hacia la naturaleza o hacia la obra de arte, también observa otros aspectos de la realidad, como la economía, el ritual o la política. Un demagogo capaz de homogeneizar rivales políticos, sindicatos, medios de comunicación, comunidades religiosas, contingentes militares y empresarios podría ser considerado un gran esteta. Un tercer territorio está constituido por la filosofía del arte. Éste es el giro más difundido de la estética, reduciéndola popularmente a dicho rubro, sin reparar que con los otros dos guarda un parentesco muy cercano. Por desgracia, ciertas posturas extremistas someten al arte a un tratamiento ‘racional’ que lo convierte en una actividad higiénica y excepcional, despreocupada y amoral sin mayores precisiones.5 Entonces, para que una obra pueda conducirnos al deleite debe ser recibida por un espectador abierto y contemplativo (¿un observador ideal?), con una actitud muy cercana a la mantenida por el científico frente al fenómeno, sólo que adaptada al goce artístico. A pesar de que la disposición ‘plana’ del espectador ante la obra está consensuada por casi todos los estetas, la filosofía del arte se mantiene viva gracias a polémicas inagotables, algunas gestadas hace muchos años. Por citar algunos ejemplos destacables: la tensión suscitada en la creación de la obra, donde la técnica y el genio se complementan,6 la supresión de la moral y la ideología de la obra de arte,7 la inutilidad/utilidad del arte,8 el peso del estilo y la crítica en la creación y recreación de la obra,9 o la influencia que ejerce el medio en la integración de una teoría y filosofía del arte.10

ANTONIO CASO: UN ESTETA COMPLETO

El ritmo no es exclusivamente musical,

sino universalmente estético y cósmico…

La ornamentación siempre es rítmica.

El pintor como el músico, el escultor como el arquitecto, ritman.

Antonio Caso

La estética, en tanto que sistema bien provisto de principios metodológicos, es una disciplina relativamente nueva, no tiene más de 250 años de haberse formalizado. Podría decirse que desde la Antigüedad ha existido un pensamiento estético generado en el contexto de las ideas y las creencias religiosas,11 animando la creación de trazos y fonemas bellos —fijadores de las lenguas—, alfarería, pintura, arquitectura, música y poesía, además de estudios sobre la naturaleza, como la medicina, la climatología, la metalurgia (alquimia-química-física) o la biología, áreas en las que se busca construir una sólida noción de unidad de la realidad. No obstante, estos y otros antecedentes no contaban con los cimientos conceptuales característicos del pensamiento occidental. Baumgarten, Winckelmann, Goethe, Hamann, Kant, Schiller, los Hermanos Schlegel, Wilhelm von Humbodlt, Novalis, Hölderlin, Herder y Hegel fueron quienes establecieron los temas y enfoques clásicos —entiéndase los que marcan pauta para las reflexiones del Occidente contemporáneo—, acotando así las líneas de futuros debates.

En el contexto donde Fuentes Mares estudió filosofía se encontró con tales ideas en calidad de prolegómenos fundantes del pensar estético. Caso fue para él un guía a través de este y otros caminos, por tal razón es importante referir algunos pasajes de la obra Principios de Estética. Drama per musica (1944), porque, especulo, influyeron especialmente en la concepción fuentesmarina de la estética.12 Haciendo honor a la justicia, hay que apuntar que Caso gustaba de escribir compendios de ideas en los que introducía sus opiniones sobre ciertos asuntos, polemizando con gran tino en los puntos que discrepaba, sin embargo, esos escritos no tenían como interés primordial ser un manifiesto neto de conceptos originales, sino una poderosa herramienta para ejercer el magisterio filosófico. Considero, entonces, que pueden ser un recurso valioso para rastrear el origen de algunas ideas filosóficas de Fuentes Mares.

En una conferencia que Caso impartió sobre Henri Poincaré, deja ver su idea de estética en el sentido de teoría de la armonía, asignándole alcances panorámicos e introduciendo aspectos de la filosofía de la cultura en la reflexión sobre la ciencia.

La ley en las ciencias es uno de los últimos frutos de la cultura; pero es el que verdaderamente probó la armonía del Universo […] La ley física, informulable sin expresión matemática […] La ciencia, entre todas insigne —según Poincaré— la astronomía, nos proveyó del concepto de ley científica; y resulta más admirable la astronomía, por habernos proporcionado el concepto de ley científica, que por la sublimidad de los objetos que aplica su conocimiento: los astros. Es más grande por haber realizado lo armonioso de la realidad, que por poner su atención en los luminares del cielo, que tanto preocuparon siempre a la humanidad (Caso, 1941: 83).

Gracias a la capacidad para concebir las cosas en una dimensión totalizadora, a Caso le es posible vincular las ciencias con las artes, la religión y la historia. Él logra captar con naturalidad lo que pocos filósofos mexicanos han conseguido. La historia es un terreno donde se plasma indeleble la huella de la armonía, de no existir se está ante la torre de Babel: mar de rumores ininteligibles que conducen a la nada. Es por ello que el historiador es investigador, aedo, creador, equilibrista, vidente y visionario:

Así con el historiador como con el geómetra. Es preciso intuir, proyectar la conciencia propia hacia un punto ideal, en el que todo converge, como las caras de la pirámide en la metáfora explicativa. Si se adivina el punto de convergencia; si se tiene genio artístico para simpatizar, misteriosamente, con el carácter de un pueblo o de un hombre de genio, se logra ipso facto la creación histórica. Si se permanece, indefinidamente, en la crítica descarnada e incompleta, no se es historiador […] este último esfuerzo es esencialmente artístico. Sólo por la intuición se alcanza. Sólo por el genio poético se cumple (Caso, 1944: 154).13

Dentro de la hechura de la historia participa un factor especialmente determinante, a saber, la biografía. Caso (1944: 153) recorre con maestría los caminos de esa gran estética tan general y omnicomprensiva, expresión magistral de la metafísica; pero, a la par, tan íntima, particular y personal, existencialmente inquieta, buceadora de las profundidades del hombre. La postura de Caso ante la historia es cercana a la del viejo Heródoto, quien en sus tratados nos enseña que la historia es todo.

Lejos de poderse reducir a la mera erudición, estimada en su plenitud, es la historia un esfuerzo orgánico, estético, de reconstrucción del pasado; y sólo el que reconstruye la vida que fue y que se hizo antes, y después se disgregó en la sempiterna evolución de las cosas, merece el nombre de historiador […] reservado para sólo la historia de una persona humana, la palabra biografía. Biografía es siempre la historia. Es decir, pintura fiel de una unidad, ya que trate de un ser o una nación. Los grandes historiadores son quienes, además de poseer las prendas indeclinables de la erudición y la crítica, saben restaurar, revivir el asunto de sus indagaciones.14

Nótese que el comentario va más allá de una mera comparación con la que podrían definirse géneros literarios,15 mostrándonos el arreglo del filosofar de Caso, enfocado en comprender al ser humano en la dimensión de la vida misma.16

En esta tónica emprende críticas al pensamiento reduccionista de su tiempo, dedicado a minimizar a la humanidad a su expresión más burda. El espíritu del siglo XX consiste en hacer que todo sea lo mismo, la filosofía, entonces, debe evadir una postura tan nefasta:

Lo propio de la civilización —incapaz de crear nuevos valores en los diversos rumbos de la cultura humana—, es servirse de esquemas. En nuestra opinión, la civilización es esquemática. Se engendra si la cultura se sistematiza y adelgaza en signos convencionales, de notoria universalidad y utilidad, pero vacíos de contenido creador; como el cadáver y la momia17 son adelgazamiento de la vida […] En el caso de nuestro siglo, con su horrísono ajetreo de máquinas. La máquina es un esquema que se mueve fatalmente. El determinismo o fatalismo inveterado, geometrizado y consustancial, es la forma de espiritualidad en nuestra época. Época plana y de planificación […] Ninguno de los siglos de la historia ha planificado más que el nuestro, en el doble sentido de concebir planes y planos (Caso, 1944: 187-189).

A propósito de los esquemas, Caso (1944: 279) señala: “el proyecto del mundo vale menos que el mundo. El pasado y el porvenir son dos amplificaciones de la memoria”.

En su diálogo con Kant y con Grosse, Caso reflexiona sobre arreglos incluidos en la categoría de microcosmos en los que se desborda el espíritu humano, algo cercano a la antigua noción de megaloyuxi/a (grandeza de alma).

ni el arte ni el juego se conciben sin un excedente de energías (over-flow).18 Ambos son el resultado de la sobreabundancia de la vida […] En nuestra opinión, actividad práctica, juego y arte son tres cosas diferentes […] En razón de su origen, el arte y el juego proceden de la demasía orgánica; mas no es la única causa del arte esta demasía […] En cambio, el arte es desinteresado; se funda, no en un instinto de juego, sino en una intuición que se recrea en ver por ver y en oír por oír. El juego delata en sus formas su naturaleza biológica; el arte, en las suyas, nos habla con claridad, de la contingencia de la ley biológica y de la espiritualidad triunfante […] La belleza nos llena de alegría, sin que codiciemos las cosas que nos deleitan. El arte puro —sonata, poema, estatua, templo, danza, etc.—no tiene jamás finalidad demostrativa ni práctica.19 Se basta a sí mismo (Caso, 1944: 34-37).

El arte pertenecerá exclusivamente al hombre, porque él es el único animal que puede aplicar sus energías en necesidades de las que la vida no depende; un derroche virtuoso de creatividad y genio desinteresados donde el instinto es superado. Sin embargo, el arte es parte de la vida, la vida es terrenal y no sólo un conjunto de ideas desconectadas del mundo palpable. En su crítica a Hegel, Caso sale al paso con un razonamiento cuya intención pudo ser determinante para que años después Fuentes Mares escribiera su Nueva guía de descarriados:

El gusto refiérese a la nutrición misma; nació pegado al seno del mundo, como la lengua del infante que se unifica con el pezón de la madre, y lo modela, con la finura de los labios tan bello como es. Así el olfato, finísimo en el perro, principal instrumento de su defensa y su amor (Caso, 1944:133).

FUENTES MARES Y LA ESTÉTICA

La cultura no es más que la naturaleza dignificada por el genio del hombre.

José Fuentes Mares

El libro Nueva guía de descarriados, aparecido originalmente en 1977, constituye, a mi entender, la síntesis de la estética de Fuentes Mares.20 Un proyecto donde la reflexión sobre el hombre, la historia y la cultura florecen en un erudito ensayo gastronómico-enológico. No es casualidad que el texto fuera elaborado en la última década de vida del chihuahuense, siendo una especie de resumen crítico donde se hilvanan ideas tomadas de sus escritos anteriores, articulándolas de tal forma que se exhibe la solidez de un sistema maduro. De leerse aislado y desconociendo sus antecedentes, el libro parecerá más una humorada que un recuento intelectual. Sin embargo, al ser conectado con estudios historiográficos, piezas de teatro y textos literarios adquiere una dimensión más amplia. Sea, pues, la Nueva guía de descarriados una pieza esencial para comprender la filosofía fuentesmarina. Desde las primeras páginas de la obra, Fuentes Mares se vale de un estilo expresivo compuesto de sarcasmo, buena prosa y filosas herramientas retóricas, elementos que constituyen su modo de hacer filosofía:

comer y beber como seres ideados a imagen y semejanza del Creador es el pretexto más sabroso para escribir un libro. Si usted es uno de los que piensa que la gastronomía nada tiene que ver con la salvación de las almas, ahora mismo le sugiero ahorrarse la lectura de las páginas que siguen. Mas si dista de ser un protozoario con hábitos sociales y es un hombre cabal, orgullo de su especie, le invito a seguirme […] deseo allanar el camino a los descarriados [del buen comer y beber] [Respecto a los establecimientos de comida rápida, ¿maquinización de la alimentación?] […] Lo que menos se piensa en tales sitios es que como anda la pituitaria y las papilas gustativas de esa gente andará su razón y corazón, pues de otro modo resultaría inexplicable su conducta en el momento de acometer el acto más solemne de la vida cotidiana […] lo que antes se veía sólo en Nueva York hoy es ordinario en buena parte del mundo (Fuentes Mares, 1978: 7-12).

Una manera de exponer el pensamiento filosófico de José Fuentes Mares es a partir de tres momentos estrechamente ligados, a saber: filosofía de la cultura, estética y filosofía de la historia.21 Dado que la mayor parte de su labor espiritual se realizó en el terreno de la Historia, podríamos tomar a ésta como punto de partida para desarrollar la comprensión de la realidad. La Historia, es además de reconstrucción del pasado, un método para abordar las cosas, las personas y las circunstancias; es un esquema argumentativo riguroso, un instrumento que ayuda a la autognosis, así como a la gnosis del entorno. La Historia es el gran ejercicio de síntesis estética mediante el cual sus creadores nos comparten versiones de la unidad por medio de estudios sobre hechos, individuos y épocas. En un discurso pronunciado ante la Academia Mexicana de la Historia,

Fuentes Mares comentó lo siguiente:

diré que el problema arranca de lo que la Historia y la tarea del historiador sean o hayan de ser, cuestión que se planteó ya en Los Nueve Libros de Heródoto y que no se resuelve todavía por entero: como si la historia fuera todo y nada, tarea inconclusa siempre, niebla en la que vivimos inmersos, ser y siendo de toda realidad posible. Digo que toda realidad porque todo es Historia. Todo, en final de cuentas (1975: 11).

Fuentes Mares se acoge a la postura agustiniana22

Sobre lo que la historia es: búsqueda del sentido que tiene el peregrinar del hombre por este mundo.

La Historia, o dicho más específicamente historia-filosofía, es el gran laboratorio de donde surgen ensayos históricos, biografías, novelas, ensayos literarios, teatro y cuentos. Alrededor de una meditación nuclear se van trenzando aspectos relativos a la cultura y los giros de la estética ya apuntados al principio de este artículo.

En el Esquema 1 se puede observar una representación del pensamiento de Fuentes Mares.


ESQUEMA 1.
REPRESENTACIÓN SIMBÓLICA DEL PENSAMIENTO DE FUENTES MARE
Elaboración propia.

Para abrir boca, tómese como muestra el siguiente pasaje:

Díaz Plaja, siempre agudo, escribió que los seres más admirados por un buen yanqui son su perro, su médico y Jorge Washington, de donde el libro más interesante para ellos habrá de ser el que verse sobre el perro del médico de Jorge Washington (Fuentes Mares, 1978: 37).

La manera de ligar la mentalidad y el gusto del norteamericano será un punto de arranque para comprender las guerras de expansión por él protagonizadas, la filosofía pragmática, la teología puritana, el pensamiento que está detrás de las franquicias monstruo —a cuyos pies está rendido el planeta— y la política económica. Todos estos elementos delatan una forma de ser y vivir en el mundo, expresados en algo que parecería una simple ocurrencia, pero, es en realidad el resultado de ideas rumiadas durante décadas. ¿Es posible ubicar fronteras inamovibles entre la antropología filosófica, la filosofía de la cultura y la estética dentro del telar de la Historia?23 Definitivamente, para Fuentes Mares era imposible. Con objeto de explicar con mayor claridad tal forma de construir las ideas se echó mano de la biografía: síntesis de los pueblos y los tiempos, depositada en un individuo. Persona singular y colectiva a la vez, cuya psicología, gustos, creencias, vicios, pasiones y virtudes son el escaparate de la época. Cortés,24 Juárez,25 Santa Anna,26 los Terrazas27 y Eloy Vallina28 distan de ser una escultura apostada en alguna plaza pública lista para que se le ofrenden guirnaldas o para ser lapidada. Son, simplemente, el espíritu de un momento. Mostrando el estrecho parentesco entre la axiología29 —encargada de articular la cultura de un pueblo— y la visión de la historia, obsérvese este pasaje:

una inclinación mística, de fuerte sabor religioso, se encuentra en el alma de los pueblos nórdicos, como el experimento de Hitler lo comprobó hace pocos años. Suprímase la mística de la “raza aria”, colóquese en su lugar la del “destino manifiesto” y verá que ambas corresponden a una postura similar frente al mundo y sus conceptos fundamentales. Que ambas expresan fórmulas de superioridad, en lo biológico30 y espiritual, unificadas en el concepto de virtud entendida como fuerza, de la cual a su vez arranca una específica concepción “redentorista” de la historia” (Fuentes Mares, 2011: 29).

La convivencia de la humanidad ha sido, es y será la presencia simultánea de diferentes maneras de sentir, pensar, creer e interpretar las circunstancias;31 a veces en diálogo abierto, como en el caso del proceso de mestizaje y conversión de Hispanoamérica o el de los países islamizados, incluida la propia España medieval —dicho sea de paso, Fuentes Mares solía caricaturizar este último capítulo de la historia—. Por el contrario, algunas veces las naciones se cierran, pretendiendo sólo imponer reglas a los vencidos. Dada la disparidad entre los pueblos conquistadores, es como se explican las diferencias —en ocasiones abismales— y variantes entre las religiones, las filosofías, gastronomías y las mitologías, así como en la forma de producir arte y ritos.

El rito es un ambiente donde convergen diversos aspectos que moldean la idea de estética de Fuentes Mares. Allí están indisolubles el lenguaje simbólico que expresa la realidad tangible y la etérea a la vez; aromas, colores, imágenes, ritmo y cadencia que administran el fluir de hechos singulares.32 Todo está articulado bajo la idea de unidad y belleza, dado que el rito debe conservarse íntegro y ser grato e inspirador para el espectador y el practicante. En el rito se juega con el tiempo, pausando su transcurrir para hacer de la eternidad un elemento más de la liturgia o acelerando su fluir para alterar la sensibilidad del receptor. De nuevo, los sentidos de la estética se entremezclan para infiltrarse en los recónditos escondrijos de la existencia humana. En un hermoso fragmento, don José plasma este concepto de manera magistral:

Semana Santa vino pronto ese año para colmo de bienes, e invitados por Juan y Cristina Balbás nos fuimos a Sevilla, donde años antes estuvimos, también con ellos, en tiempos de ferias. Feliz ocurrencia, pues nunca antes experimenté más ondas satisfacciones en el mundo mágico de la belleza total, entre obras maestras de los grandes imagineros andaluces. Ante los espectáculos indescriptibles no podemos más que derramar lágrimas. Jamás olvidaré el momento en que a media noche, con la plazoleta a oscuras de la iglesia de San Lorenzo, salió el “paso” con la talla del Jesús del Gran Poder iluminada por los cirios, mientras de algún balcón el saetero derramaba su plegaria. La de Jesús no era una talla que los maleteros cargaban sobre sus espaldas sino Jesús mismo, marchando lentamente con la cruz a cuestas. ¿Quién podría distinguir en ese momento la realidad de la ficción? Era como perder la noción de estar en el mundo. Cuando habla y razón se pierden, la emoción se adueña del ser; paraliza cuanto no sea la facultad de sentir. Hay un momento en que los valores estéticos aniegan [sic] el organismo, despojándolo hasta de su gravidez (Fuentes Mares, 1985a: 92-93).

Contrasta su visión de la cultura y religiosidad de pueblos de ‘sangre caliente’ con la de otros, según su entender, más lerdos.33

Es un hecho que la religión incide en la mesa y el vino, como lo es también que afecta la actitud del hombre frente al arte en general. Que el Renacimiento se produjera en Italia y no en Noruega dista de ser una casualidad, y así también que Goya naciera en España y no en Suiza, pues no sería concebible que la Maja Desnuda se hubiese pintado en Zurich, a pocos pasos de la parroquia en que predicó Calvino (Fuentes Mares, 1978: 36).

Fuentes Mares tenía también flores para los soviéticos

Llevar en el pecho la Orden de Lenin o que le declaren “Héroe del Trabajo”, embrutece al ruso actual bastante más que la servidumbre oprobiosa que padeció en tiempo de los zares. Los comunistas pierden de vista que si el trabajo fuera bueno, los ricos, en los países capitalistas subdesarrollados, ya lo tendrían guardado en algún banco suizo (Fuentes Mares, 1978: 60).34

Retomando la idea del desinterés y derroche vital desarrollada por Caso, Fuentes Mares se preocupa por construir una estética culinaria que partiera del mismo principio, es decir, una vinculación con el mundo que sea placentera y busque las cosas en sí y no para qué.35 El tema de la gastronomía como manifestación cultural no es de poca monta porque en ésta se expresa la historia, las costumbres y el gusto de los pueblos. La gastronomía embona perfectamente en los tres momentos de la estética que hemos señalado. En el primero, porque involucra a los sentidos aprovechados de forma superior por el hombre:36

La vista es el vehículo que nos empuja hacia chuletones, peces o mujeres, si bien una serie de experiencias dolorosas nos enseñan que tan pueden chasquear hembras de buen ver como langostas que se dejaron hervir media hora en vez de diez minutos […] El olfato es tan frágil y riesgoso como cristal de Bohemia en manos de un niño, o como el destino de un pueblo sujeto al capricho de un político activísimo, locuaz, megalómano y tarado (Fuentes Mares, 1978, 48-51).37

Al recoger lo que los sentidos obsequian, el hombre está en condiciones de reordenar, combinar y crear platos (ambientes) según su ingenio. Siempre respetando la unidad, encuentra la proporción adecuada de sabores, imágenes y aromas, de tal suerte que la experiencia culinaria es una vivencia estética que regala belleza al paladar. La buena cocina es derroche de vitalidad porque supera la parca satisfacción del hambre, que bien podría resolverse con un trozo de pan, una pieza de carne cocida o una pálida fruta. Sin embargo, el espíritu humano lleva la alimentación al vértigo; la materia prima es sometida a ingeniosos procesos: se le fríe, cuece, gratina, asa; se somete a calentamiento lento, se enfría al punto de la escarcha, lo salado se mezcla con lo dulce; lo amargo y lo ácido detonan nuevas experiencias. Huesos, plantas y semillas excitan todavía más el paladar; además, las viandas seducen a los ojos, lo que se come y huele también debe pintarse y disponerse bellamente en recipientes y cacerolas. Fuentes Mares desarrolló una antropología gastronómica:

El hombre se diferencia del mundo animal y vegetal no por el hecho irrelevante de ser “animal racional” sino por su capacidad para ejercer la imaginación en beneficio de su propio refinamiento, pues como decían los filósofos medievales el hombre es un futurible para el espíritu y la cultura. Como futurible, el hombre es un bípedo capaz de labrarse formas de vida en que el arte de comer y de beber figura en primera línea, tanto que si es normal que seres groseros coman y beban como dromedarios, es inadmisible que hombres refinados ignoren que Dios les atribuyó ambas posibilidades en homenaje a su naturaleza humana (1978: 19).

El título de hombre se gana viviendo bien, de ahí que la cocina sirva, para el chihuahuense, como criterio para distinguir entre bárbaros y civilizados: “para comer y beber como un artista se requiere la entrega total de varias generaciones, ya que si un buen pensador puede ser cualquier hombre, un buen gozador reclama cualidades excepcionales” (Fuentes Mares, 1978: 15).

COMO CIERRE

Medular y vertebrante, ríos tranquilos, anchos valles, atalayas en ruinas, huella de babiecas y rocinantes en los caminos, pilas bautismales de santos y guerreros, Castilla es historia de soñadores de Dios y soñadores de mundos nuevos, no paisaje universal sino aguafuerte limitado, tierra que sólo habla castellano. Castilla encantadora, pero no en la dimensión banal de tierra hermosa. Castilla encantadora en el sentido visceral de tierra de seducción, de magia o sortilegio.

José Fuentes Mares

En Occidente se sufre un extraño conflicto axiológico por mantener en un mismo espacio dos posturas repelentes. Por un lado, se busca la utilidad de las ideas, las cosas y las personas, exprimiéndolas para obtener el máximo provecho. Ganancias y productividad son el único rasero para medir el mundo. La tecnología y el mercado son los espacios donde puede producirse el desarrollo verdadero de las sociedades contemporáneas. Por otro lado, supongo que, por efecto del remordimiento de los excesos utilitario-mercantilistas, se exalta la apreciación de las cosas en sí, manifiesta en ese desinterés estético sublimado por Kant y que tanto inspiró a Caso y a Fuentes Mares. La contemplación rige sobre cualquier otra óptica de la realidad, trivializando los esfuerzos cotidianos enfocados a subsistir. Aquel que construye una casa para guarecerse de las inclemencias del clima —y no por el placer de edificar algo bello— parecería estar traicionando la vocación sagrada del alma hecha por Dios para transcender. ¿Podría pensarse que la negación tan radical de lo terrenal sea un antídoto para contrarrestar la instrumentalización del mundo? Se llevan las cosas al extremo, eliminando la fuerza de gravedad que mantiene a la materia unida al suelo, abandonándose en un medio etéreo e higiénico. La ciencia, las religiones, la filosofía y las artes occidentales exigen con frecuencia acercarse al mundo con mesura.

Lo que hace el creyente sólo consiste en construir símbolos emanados del subconsciente o fraguados mediante la dinámica de las sociedades; más que tener contacto con hechos sagrados, porque entrar en tal espacio significa entregarse a la más burda superstición. El científico estudia fenómenos a la distancia, cortando los lazos que pudieran nublar la objetividad. El filósofo impone la razón sobre sus pasiones, prejuicios y apetitos.

¿Cómo conviven estas dos formas de pensar? Encuentro la solución al dilema en la naturaleza absurda del hombre, una nota que nos define, ni nos humilla, ni nos dignifica, sólo dice qué somos. Es por eso que la cultura tiene serias fracturas: la ciencia, el arte, la tecnología, la religión, la gastronomía, el mito, la filosofía y la historia están divididos por densos muros que les complican el diálogo. Las dos posturas extremistas cortan las alas al espíritu humano. Considero a la contemplación sin más la piedra angular de la estética occidental, una prolongación matizada de la razón equilibrada dotada de autoridad para inmiscuirse en cualquier tema. Entonces, en lugar de proporcionar tratamiento dignificante a la obra, la contemplación desinteresada la ancla a una sensibilidad, exégesis y vivencias casi predeterminadas. Una aportación valiosa de Fuentes Mares la encuentro en haber saltado algunos convencionalismos filosóficos para dar cabida a la gastronomía dentro de la estética, a pesar de que los placeres de la mesa son un deleite en el que la obra es tomada y desintegrada por la dentadura, el estómago y los riñones del espectador. La gastronomía impacta al hombre sensible tanto o más que la pintura o la música. Según don José, la alimentación refinada es un asunto vital para el hombre; sin embargo, es pertinente señalar que, en esta lógica, el buen gusto tiene directrices objetivas (absolutas). Es difícil imaginar varias sensibilidades correctas en la mesa; España e Hispanoamérica son regiones privilegiadas, su historia así lo demuestra. La desestimación por los gustos diferentes es una actitud que quizá les viene a Caso y a Fuentes Mares desde Kant. En el tema que nos ocupa, la alimentación es un aspecto clave para distinguir entre el salvaje y el civilizado. Fuentes Mares habla desde las coordenadas donde está ubicado, así lo hacemos todos, el problema consiste en estar impedidos a imaginar siquiera que hay otra dimensión posible.

En el Esquema 2 se presentan los componentes definitorios de la estética que se ha pretendido exponer en las páginas anteriores, pertenecientes a la tradición occidental, heredada a Fuentes Mares a través de los filtros preparados en la filosofía mexicana por Vasconcelos, Caso, Nevares y Ramos.


ESQUEMA 2.
LOS INGREDIENTES DE LA ESTÉTICA FUENTESMARINA
Elaboración propia.

Podríamos comer hierbas, carne semicruda o comida rápida. No obstante, derrochamos vida y nos alimentamos con el tacto, el olfato, la vista y el gusto; atendemos una necesidad elemental con el espíritu porque la cocina es tradición, historia, sentimiento y reflexión. La estética en un sentido total no puede desatender una faceta tan importante de la existencia refugiándose en categorías del idealismo alemán.

Hemos de explorar la vivencia culinaria como parte de nuestras tareas filosóficas, con el mismo cuidado que debería hacerse con las experiencias en la religión y el arte. Es extraño que este renglón del pensamiento de Fuentes Mares sea apenas tocado con seriedad. Sin minimizar las ideas preconcebidas que el chihuahuense tenía sobre el hispanismo y la anglofobia, es justo echar una mirada cuidadosa a ciertos tópicos sugerentes que nos revelan una manera original de hacer filosofía.

Material suplementario
Referencias
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Fuentes Mares, José (1958), Cadenas de soledad. Novela selecta para desesperados, México, Librería de Cristal.
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Fuentes Mares, José (1969), Teatro, México, Jus.
Fuentes Mares, José (1975), Mi versión de la historia. Discurso que el Dr. José Fuentes Mares pronunció la noche del 9 de septiembre, con motivo de su ingreso como académico de número a la Academia Mexicana de la Historia, correspondiente a la Real de Madrid, México, Jus.
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Herder, Johann (1952), Zur Philosophie der Geschichte, Erster Band, Berlín, Aufbau-Verlag.
Kandinsky, Vasili (1926), Punkt und Linie zu Fläche. Beitrag zur Analyse der malerischen Elemente, München, Albert Lagen Verlaghaus. nLos filósofos presocráticos I (1994) (ed., trad. y comentarios de Conrado Eggers Lan y Victoria E. Juliá), Madrid, Gredos (se cita DK).
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Vasconcelos, José (1983), Memorias I. Ulises criollo. La Tormenta, México, FCE.
Vasconcelos, José (2009), Historia del pensamiento filosófico, México, Trillas.
Notas
Notas
1 Este trabajo fue presentado originalmente en Ciudad Juárez el 12 de junio de 2017 a manera de disertación postdoctoral dentro de El Colegio de Chihuahua. El texto cerró una estancia de investigación centrada en la filosofía de José Fuentes Mares. El manuscrito original fue modificado para su publicación.
2 Es conocido el fragmento a él adjudicado: “Pero si los bueyes [caballos] y leones tuvieran manos o pudieran dibujar con ellas y realizar obras como los hombres, dibujarían los aspectos de los dioses y harían sus cuerpos, los caballos semejantes a los caballos, los bueyes a los bueyes, tal como si tuvieran la figura correspondiente a cada uno”: DK 21 B 15.
3 Recurro a una expresión de Antonio Caso (1944: 116) sobre este tema: “Con la noción de límite, basta para caracterizar la esfera axiológica; pero la investigación metafísica nos lleva a aseverar que la esencia de todo valor es una relación aún más compleja, entre la cosa que exhibe el valor, la mente que lo capta, la cultura histórica a que se refiere y la comunicación de la persona humana con otras personas de su especie, y Dios mismo, que también es persona”. Más adelante justificaré la importancia de seguir de cerca su pensamiento estético.
4 Berndtson (1951: 323) describe la composición de la estética de Antonio Caso: “Caso´s aesthetics has its preliminaries in his theory of knowledge, metaphysics, and ethics. In his theory of knowledge Caso unequivocally follows Bergson in praise of intuition and derogation of analysis and conceptualization: the procedures of ‘reason’ are useful inventions, but really as individual and organic can be grasped only through sympathetic insight”.
5 A pesar de la adhesión de Caso al desinterés estético, él mismo aclara en qué consiste dicha actitud: “no se quiere significar al decir ‘placer desinteresado’, este absurdo: placer sin placer, placer sin interés por el propio placer; no. Place lo que place, con tal arrobo, con tal sutil imperio, con tan necesaria y universal fruición, que todo cuanto no forma el objeto mismo de la contemplación, resulta indiferente” (Caso, 1941: 21).
6 Edgar Allan Poe, un poeta que muchos creerían actuaba sólo bajo el influjo momentáneo de las musas —materializadas en opio y destilados—, nos confía algunas claves de la creación literaria. En uno de sus ensayos explica cómo fue compuesto El cuervo: “La mayoría de los escritores —en especial los poetas— prefieren que se crea que componen por medio de una especie de espléndido frenesí —una intuición extática—, y realmente se estremecen ante la idea de dejar que el público eche un vistazo entre bastidores a las elaboradas y vacilantes crudezas del pensamiento, a los verdaderos propósitos no aprehendidos hasta el último momento, a las innumerables vislumbres de ideas que no llegaron a la madurez de plena visión, a las fantasías plenamente maduras, que descartaron desesperados por inalcanzables, a las cautelosas selecciones y rechazos… [respecto a la escritura del poema] Es mi intención poner de manifiesto que ni un solo punto de su composición es referible al accidente o a la intuición; que la obra avanzó paso a paso hasta su conclusión con la precisión y la rígida coherencia de un problema matemático” (Poe, 2009: 126-127). Llama especialmente la atención el hecho de que la pieza bien pudo titularse El loro, pero, por efecto de los cálculos mencionados, se convirtió en lo que conocemos: “…surgió inmediatamente la idea de un ser no racional capaz de hablar, y de manera muy natural se me ocurrió en primera instancia un loro, pero fue superado al instante por un cuervo, igualmente capaz de hablar e infinitamente más acorde con el tono deseado” (Poe, 2009: 132).
7 En este particular se abre el debate sobre el papel ‘liberador’ del arte, caracterización un tanto ambigua cuya elasticidad puede convertirlo en un elemento propagandístico de adoctrinamiento político, usado así por varios regímenes, entre ellos el comunista. Como ejemplo, tómense las palabras de dirigentes importantes. Mijaíl Gorbachov afirmaba: “La literatura y el arte desempeñan un gran papel para enriquecer la vida cultural de la sociedad con nuevos valores, para enaltecer ideológica y moralmente al hombre […] Todo lo mejor que fue creado por la literatura y el arte soviéticos, siempre ha estado indisolublemente ligado a los asuntos y preocupaciones principales del pueblo” (1987: 26). Mao no difiere mucho en lo sustancial del impulsor de la Perestroika: “No existe, en realidad arte por el arte, ni arte que esté por encima de las clases, ni arte que se desarrolle al margen de la política o sea independiente de ella. La literatura y el arte proletarios son parte de la causa de la revolución proletaria en su conjunto; son, como decía Lenin, engranajes y tornillos del mecanismo general de la revolución […] [valiéndose de la laxitud del calificativo liberador, afirma] nos oponemos tanto a las obras artísticas que contengan puntos de vista políticos erróneos como a la tendencia a crear obras al estilo ‘cartel y consigna’, obras acertadas en su punto de vista político, pero carentes de fuerza artística” (Mao Tse-Tung, 1973: 161-162). Un panorama muy general sobre la relación entre el arte, la estética y la educación en la Unión Soviética puede encontrarse en Plebe (1981: 44-59, 76-84). El arte, visto como propaganda o didáctica de una ideología o de una religión, es un tema espinoso al que debe tratársele con sumo cuidado. De negar la amoralidad, inutilidad e impracticabilidad del arte religioso se dejan fuera manifestaciones geniales nada despreciables. Fuentes Mares opinaba al respecto: “Aleccionar pertenece a la naturaleza del arte en los más diversos órdenes, pero es pervertidor el propósito de fomentar artes aleccionadoras” (1969: VII).
8 Por ejemplo, Kandinsky exhibe aspectos de la música que la vinculan con actividades y expresiones artísticas (la marcha y la danza; aunque en nuestros días podríamos incluir ámbitos como el cine, los videojuegos y el Performance), invitándonos a hacernos una y otra vez la pregunta Was die Kunst ist?: “Die Musik, die keine praktischen Zwecke hat (abgesehen von March und Tanz) und die bis heute allein für abstrakte Werke geeignet war, hat längst ihre Theorie, eine bis jeztz vielleicht etwas einseitige Wissenschaft, die sich aber in ständiger Entwicklung befindet” (1926: 12).
9 Se tomó como ejemplo lo dicho por Unamuno: “La pereza mental, el no saber juzgar sino conforme a precedentes, es lo más propio de los que se consagran a críticos […] sabido es que el que goza de una obra de arte es porque la crea en sí, la recrea y se recrea con ella” (2000: 177-179).
10 Kandinsky opinaba acerca de la contribución de la historia del arte: “Eine der wichtigsten Aufgaben der jetzt beginnenden Kunstwissenschaft wäre eine eingehende Analyse der ganzen Kunstgeschichte in bezug auf die Elemente, auf Konstruktion und Komposition zu verschiedenen Zeiten, bei verschiedenen Völkern einerseits und andereseites die Feststellung des Wachstums im Bereich dieser drei Fragen –der Weg, das Tempo die Notwendigkeit der Bereicherung und der wahrscheinlich sprungartigen Entwicklung, die in der Kunstgeschichte vielleicht in einer bestimmten Entwiklungslinie- möglicherweise eine Wellenlinie –verläuft. Der erst Teil dieser Aufgabe –die Analyse– grenzt an die Aufgaben der positiven Wissenschaften. Der zweite Teil –Art der Entwicklung- grenzt an die Aufgaben der Philosophie. Hier bildet sich Knotenpunkt der Gesetzmäßigkeit in der menschlichen Entwicklung im allgemeinen” (1926: 13). Las negritas son mías.
11 Al respecto, Caso afirma: “Toda obra artística pone lo inefable en la expresión, y declara el enigma en la plástica y el ritmo. De aquí la proximidad magnífica del Arte y la Religión; por esto han venido desarrollándose, conjuntamente, desde los albores de la cultura. En el fondo, el simbolismo es liturgia, como el poema” (1941: 15).
12 Enrique Florescano define la actitud de Caso ante la filosofía de la siguiente forma: “el sostener un concepto puramente teórico de la filosofía resulta infundado, porque cualquier teoría cae de lleno en la práctica, en el medio histórico donde se mueve o se inmoviliza. Un concepto teórico de filosofía puede considerarse falso en tanto que no se adecua a la realidad histórica donde pretende operar, en tanto que no ha resistido la prueba de la totalización histórica, ni ha demostrado su coherencia interna. Mejor aún, puede hablarse de que la verdad que propone es ideológica y no científica”. Tal actitud es muy cercana a la que siguió Fuentes Mares como historiador y filósofo de la cultura (Florescano, 1963: 365).
13 García Maynez abunda sobre la idea de historia que tiene Caso: “los acontecimientos históricos son únicos, lo cual significa que la historia no se repite. Por último trata siempre de sucesos pasados. Consecuentemente no podrá ser considerada como disciplina científica, a no ser que se modifique el concepto de ciencia” (1946: 34). Puede consultarse la tesis La historia en el pensamiento de Antonio Caso, de David Guevara (Universidad Autónoma de Ciudad Juárez, 2014), para profundizar en las reflexiones de Caso sobre la historia.
14 En el prólogo a sus obras de teatro, Fuentes Mares comenta sobre la biografía: “A mi juicio es la biografía el género que más se aproxima al teatro, porque en tanto que la novela deja huecos importantes para hacer literatura, la biografía es acción sobre todo, como el teatro: vidas muy concretas que se mueven en un escenario y dramatizan un contorno, acción de hombres que están —o que estuvieron en el caso de la biografía— frente al patio de butacas […] Para escribir una biografía se nos proporciona un material, un montón de fechas y acontecimientos, pero la vida es, eso, la vida, hay que inventarla lo mismo cuando se escribe teatro que biografías” (1969: IX) (Las negritas son mías). Otro pasaje donde Fuentes Mares aborda el tema de la biografía- existencia es el siguiente: “La historia y la novela bajo mi óptica, cuentan con un denominador común en torno al cual giran sus relatos: la vida humana, objeto central de la narración. La diferencia central entre ambos géneros está en que mientras la narrativa histórica reclama el ingrediente de la realidad, en la novela no es componente forzoso lo real, y la ficción llega hasta donde el escritor se lo permita. En otras palabras: el género novelístico exige una dosis de creatividad que la narrativa histórica limita” (1985b: 161).
15 Literatura, entendida en una acepción amplia y activa, como bien lo expresa el sabio Herder en “Die Philosophie und das Volk” de 1764, uno de sus primeros ensayos: “In der ältesten Zeit der griechischen und römischen Republik war die Sprache des Schriftestellers und gemeinen Volkes einerlei; sogar der göttlicher Homer redete Worte, die zu seiner Zeit Prosa waren, wie Blackwell zeigt, oder das Volk seiner Zeit sprach Poesie. Etwas Paradoxes für uns, was aber Blackwell rechtfertigt: die Poesie ist im gemeinen Leben älter als Prosa, die ersten no/moi Lieder und die ältesten Religionen Mythologien sind, die alle die Sprache des sinnlichen Volkes reden; einer für uns so unbegreiffliche Sprache, als es unserem Auge dunkel sein würde, ihre Bilderschrift zu verstehen, oder unsere Ohr, ihre Musik zu erdulden” (Herder, 1952: 85).
16 Historia, poesía y filosofía, hermanas que le muestran la mejor cara a Caso en su quehacer reflexivo: “El poeta es un historiador absoluto, un creador de definiciones necesarias, que, a diferencia de las geométricas y lógicas, son siempre concretas y vivientes; símbolos traslúcidos, y no meros signos abstractos y descarnados de la realidad” (1944: 238).
17 He aquí otra categoría cultural de la época, lo egipcio como sinónimo de inercia y falta de iniciativa. No considero que la mención de la momia sea sólo una cuestión de estilo. En otro sitio, Caso matiza un poco su concepción del arte nilótico: “El tiempo es duración y sucesión. La eternidad, duración sin sucesión. Algo persiste si algo cambia. Algo se manifiesta permanentemente, como pensamiento del pensamiento, que dijo Aristóteles del primer Motor. Esto lo dice el arte humano en la sublimidad de los monumentos egipcios, en la hermética soledad de las Pirámides, ¡formas sensibles de la duración infinita a que aspira la fugacidad de la vida humana; pétreos emblemas de eternidad! Sólo en lo que no se muda cobra sentido la mutación constante. Eso sugiere el arte hierático del Oriente, el coloso o el monolito que levantan su ingente mole junto al cadencioso fluir del Nilo. Dios es El que es. He aquí la expresión sublime ¡La eternidad que brota del símbolo!” (Caso, 1941: 27). En líneas generales, Vasconcelos era de la misma opinión: “La enormidad de la construcción material de los egipcios en pirámides, ciudades, templos y estatuas no es coronada por un desarrollo espiritual equivalente. Se ha fantaseado mucho sobre la ciencia de los egipcios, pero en literatura no hay pueblo grande más pobre” (Vasconcelos, 2009: 61). Samuel Ramos, a pesar de sus múltiples discrepancias con don Antonio, coincide con él en su opinión de los egipcios: “El mundo civilizado se transforma, surgen nuevas formas de vida, del arte y del pensamiento, que el mexicano procura imitar a fin de sentirse a igual altura de un hombre europeo; mas en el fondo, el mexicano de hoy es igual al de hace cien años, y su vida transcurre dentro de la ciudad aparentemente modernizada, como la del indio en el campo: en una inmutabilidad egipcia” (Ramos, 2002: 64). En uno de sus primeros libros, Fuentes Mares asume lo egipcio de esta manera: “hay otra rigidez sobria y seca cuya base es una interna apatía e insensibilidad para los estremecimientos más profundos de la vida. A mí me parece que la rigidez egipcia corresponde a este último tipo” (Fuentes Mares, 1949: 145). Otro elemento que formaba parte de la mentalidad de los filósofos del siglo pasado era el menosprecio del islam, para dimensionar algunos aspectos de la filosofía de la cultura de Caso, la siguiente cita puede sernos de interés: “Los árabes no expresan lo divino con figuras de animales o de seres humanos; pero, en el enjambre de su fastuosa geometría decorativa, ponen las palabras consagradas de su fe” (Caso, 1944: 195). Nótese la simplificación, todavía muy en uso, entre árabe y musulmán, pasando por alto el ejemplo más evidente: millones de libaneses (árabes) que practican el catolicismo. No es casualidad que a lo largo de la obra citada, Caso, un hombre con un dominio pleno del lenguaje, califique de ‘geometría decorativa’ el arte alcoránico. Vasconcelos, por su parte, se expresaba así: “La primera victoria definitiva del Oriente sobre Europa fue la difusión del cristianismo que arraiga en Occidente, mientras el Asia y el África son asolados por el salvajismo musulmán” (Vasconcelos, 1983: 481).
18 Sobre el desborde espiritual, Caso (1944: 72) reitera: “sólo el hombre se conoce a sí mismo, porque su afán retorna a él en su exceso”. García (1946:30) comenta al respecto: “Si la demasía vital no existiese, si el hombre se gastase íntegramente en vivir, resultarían inexplicables la creación estética y la conducta moral. Ambas actividades son, por esencia, desinteresadas, y en este sentido opónense a los instintos biológicos, puramente egoístas, e implican la negación o superación de esa ley que dice: ser es luchar, vivir es vencer”.
19 Caso afirma sobre este particular: “para haber obra de arte, ha de haber asimismo desinterés, ninguna obra pura será pecaminosa, aun cuando muestre las más horrendas acciones humanas” (1944: 54). En ese mismo sentido se expresa en las siguientes líneas: “el arte es un rompimiento fundado en el desinterés innato de los sentidos o de la conciencia; rompimiento con la vida vulgar, que nos logra entregar la naturaleza propia de los individuos, en una lengua nueva, la de la pintura, la escultura, la poesía o la música” (1944: 63); “el autor de la obra de arte, no reflexiona u opina sobre la vida, la refleja: no dogmatiza, canta; no critica, expone” (1944: 149). Más sobre la idea de desinterés y arte puede encontrarse en Florescano (1963: 363). Como contraparte del arte desinteresado, Caso ubica a la religión en el otro extremo: “Ninguna religión ha sido, es, ni será desinteresada” (1944: 93).
20 En sus memorias, Fuentes Mares comenta sobre la obra: “yo había concebido la Nueva guía para salvar cuerpos a punto de perderse. Mayúsculo disfrute, escribir como si los muchos años de trabajo en archivos y bibliotecas reclamaran de pronto oxígeno, algo de vida que corre amorosamente por la calle […] Jamás voy a entender por qué si nuestro pueblo come mal y se encuentra desnutrido, hemos de escribir sobre desnutrición y malos almuerzos” (1985a: 160).
21 Algunas consideraciones relevantes de Fuentes Mares sobre la filosofía de la historia: “El purgatorio, al menos, no es eterno; queda dentro del tiempo, dentro de la historia de la conciencia; se cae en él, y se sale después de purgar las culpas ¡se sale de él! O se puede salir por lo menos. Lo que allí espera no es una dicha o una pena sin redención ¡Si el hombre pudiera pasar del infierno al cielo y del cielo al infierno! Sería un hombre en la eternidad, como lo fue sobre la tierra. Pero no, no puede. Dejará de ser hombre” (1958: 23). “El tiempo no es suficiente o insuficiente sino simplemente oportuno: el tiempo es del hombre y para el hombre. Del tiempo nada queda salvo la decisión del hombre, en alguna forma su desecho pero al fin su residuo inmortal” (1983a: 52). “Por las aceras siempre nos empuja alguien; alguien que nos acopla al ritmo de la calle, al ritmo de la historia” (1983a: 57). “… la revolución y la prostitución son las dos profesiones más antiguas de la humanidad” (1969: 62). Abordando el tema desde una perspectiva jurídica: “La justicia en cuanto valor perfecto de la moral y del derecho no puede derivar de los textos legales positivos, éstos se agitan y transforman con el pulso de los tiempos, mientras que aquélla permanece inmune a todo cambio” (2012: 380). Unas palabras de Caso sobre la historia que pudieron ser directriz para Fuentes Mares: “los bienes de la cultura son siempre históricos” (Caso, 1944: 115).
22 Tomo la expresión de la filosofía agustiniana, tradición que influyó profundamente a Fuentes Mares. Es bien conocido el modo en que el de Hipona abre su célebre tratado: “La gloriosísima ciudad de Dios, que en el presente correr de los tiempos se encuentra peregrina entre los impíos viviendo de la fe, y espera ya ahora con paciencia la patria definitiva y eterna hasta que haya un juicio con auténtica justicia, conseguirá entonces con creces la victoria final y una paz completa” (San Agustín, 1977: I,1). No se pierda de vista que el primer libro publicado por Fuentes Mares llevaba por título Ley, sociedad y política. Ensayo para una valoración de la doctrina de San Agustín en perspectiva jurídico-política de actualidad. Una expresión fuentesmarina que complementa la idea de historia del de Hipona: “En el mundo, el pasado se encuentra habitado por seres que lo replantean a cada paso” (Fuentes Mares, 1983a: 194).
23 Escribo la palaba con mayúscula para hacer referencia a una serie de actividades relativas a dicha disciplina: a) recreación, considerándola investigación e historiografía (definir qué y por qué algo entra dentro del discurso histórico); b) el cuestionamiento sobre qué es la historia, cuáles son sus métodos y fines, así como la comprensión del diálogo que puede establecer con otras áreas, como la literatura, el derecho, la retórica y la filología; y c) el proceso de interpretación o decodificación del pretérito.
24 “Los hechos de Cortés son historia viva y persistente, semillero de verdades, leyendas y enseñanzas” (Fuentes Mares, 1981: 11).
25 “Juárez era un vencedor indiscutible, no el hombre de bronce de los textos escolares y las anuales ofrendas florales del 18 de junio, sino el dúctil, maleable hombre de caucho o de plomo. El hombre que sin problemas de conciencia tomaba decisiones prácticas. El que sin pestañar sacrificaba los escrúpulos a sus fines: el verdadero hombre de Estado” (Fuentes Mares, 1985a: 261). “El 12 de diciembre leyó la minuta el presidente del Congreso: ‘Es presidente de los Estados Unidos Mexicanos, para el próximo cuatrienio que expira el 30 de noviembre de 1875, el ciudadano Benito Juárez’. Al siguiente día, el Periódico Oficial aseguraba que la reelección de Juárez era la paz, cuando en realidad era la revolución. Juárez mismo nunca fue la paz sino la guerra. Eso había sido desde 1858, y eso continuó siendo hasta que un ataque de angina de pecho le puso fuera de la presidencia y de combate” (Fuentes Mares, 1985a: 319).
26 “Un amor obscuro le unía a la patria que amó con pasión pervertidora. Los recuerdos torcidos, por el tiempo, recaían en la vieja enfermedad de la grandeza, reacia al descanso de sueños aventureros, mientras describía no cómo vivió su vida sino cómo tuvo la ilusión de vivirla, una vez que consumado el plan de la Independencia sin figurar en él su nombre, forzó el paso para recuperar tiempo y lugar perdidos. Era entonces muy joven, sólo un efebo jalapeño de rostro aceitunado y grandes ojos delatores, intrascendentes, como dos bellos mundos vacíos. No fue llamado a la conspiración que condujo a la Independencia y defeccionó tarde, una vez que el país lo hacía: llamó a la puerta de la gran empresa, no como conspirador famoso, sino bajo el signo de su futuro destino: el de un afortunado pescador en el río revuelto de las conspiraciones” (Fuentes Mares, 1982: 11-12).
27 “Desesperado por su fracaso, y en supremo sacrificio de los medios a los fines, se valió entonces D. Joaquín de una treta injustificable. Pernoctaba la indiada en el bosque, junto al río, confiaba en las pláticas entabladas. Terrazas contaba con quinientos hombres, a los que dividió en dos columnas, una de las cuales capitaneó él mismo, y la otra Mata Ortiz. Ambas debían rodear sigilosamente el bosque y atacar al amanecer, cuando los indios sin recelos, se aprestaran a reanudar las pláticas. Pero el lance traicionero se malogró porque una de las columnas atacó prematuramente, y los indios, aunque perdieron gran parte de su gente, pudieron huir. Ju escapó también, mas no sin sentenciar en su español chapucero: ‘Tú, Joaquín, traicionero, ¡maldito! Y para ti, capitán gordo (Mata Ortiz), no balazos, no cuchillo, no lanza, no flechas. Para ti ¡lumbre!’ Agonizante el poderío de su raza, Ju guardaría las últimas energías para cumplir la sentencia. Tramó cuidadosamente la celada, y en ella cayó Mata Ortiz. Pudo el apache acabar con él sin el sacrificio de sus hombres, mas prefirió pagar el precio para cogerlo vivo, y lo consiguió […] Pocos años después quedó cerrado el capítulo más audaz de nuestra historia, el de las guerras indias. Luis y Joaquín Terrazas vivieron para gozar los beneficios de la paz. La empresa de ambos fue la misma, y Tres Castillos no sería el símbolo que hoy es si alguno de ellos faltara. A la vez en el gobierno y la campaña actuaron como un solo hombre; uno encarnó la voluntad y el otro la espada, y ambos consiguieron vencer” (Fuentes Mares, 1979: 141-142).
28 “Don Eloy era un hombre de hechos, no de doctrinas, y cuando le recordé que los hechos engañan con frecuencia; que un bastón introducido en agua serena se ve quebrado sin que pierda por ello su rectilínea integridad, o sea que los hechos observados sin análisis suelen inducir al error, sencillamente no contestó” (Fuentes Mares, 1968: 131).
29 Como se mencionó, la axiología se refiere a la interiorización del mundo, en buena medida es la construcción del gusto y la idea de belleza.
30 Sobre la idea de raza como un conjunto de factores culturales más que biológicos, véase Fuentes Mares (1949: 19-40).
31 Fuentes Mares comentaba al respecto: “Si es posible establecer alguna distinción entre las llamadas ‘antigüedad’, ‘Edad Media’ y ‘Modernidad’, ello se debe a las peculiares concepciones del mundo y de la vida que cada una de las aludidas formas históricas mantuvieron en vigor” (2012: 211).
32 Sobre este particular es pertinente citar unas palabras de Fuentes Mares, enamorado de la reprobable tauromaquia, empero, su pasión nos ayuda a comprender mejor la idea de ritmo: “En el toreo, el temple implica la reducción dinámica del movimiento real al movimiento estético, que es en alguna medida negación del tiempo. Por ello suele hablarse de verónicas y paseos naturales ‘tan templados’ que ‘parece que no terminan nunca’, o de medias verónicas ‘que están allí todavía’, no obstante llevar sus autores varios años bajo tierra. En rigor, se trata de conceptos de marginación temporal tan obvia como los más brillantes momentos del Lago de los cisnes, cuya dimensión estética se goza con mayor profundidad aislándolos del tiempo” (1985a: 115- 116). Una consideración antropológico-cultural sobre el toreo: “Es de hombres grandes gustar del toreo, no del criquet. El deporte es anglosajón y el toreo español, diferencia entre hombres y caricaturas; entre moverse para ganar la gloria y quedarse quieto para conquistarla” (1983b: 140).
33 Uno de los criterios de los que se vale Fuentes Mares para clasificar a los pueblos es la clase de líquidos que beben: “Hoy en día —causa horror comprobarlo—, la leche vuelve por sus fueros hasta en países que otrora fueron notables por sus grandes aportaciones a la cultura. Que tanta leche se consuma en nuestro tiempo sería sólo de lamentarse si, además, el creciente número de galactófagos no fuera grave riesgo para la paz mundial. Alguna propiedad bélica contendrá el feo líquido cuando los Estados Unidos, clásico país lactante, figura en cuanto conflicto bélico se presenta a lo ancho del planeta, y es también evidente que la gente irritable y sin gusto por la vida beba leche. Cierto que los médicos atribuyen su amargura y mal carácter a úlceras en el estómago o en el duodeno, mas yo estoy seguro que tales desgraciados son insociables y agresivos porque sus estómagos reclaman un vaso de vino y le administran un litro de leche. Entre la leche, la guerra nuclear y las úlceras existe una evidente relación de causa efecto […] Si los americanos pertenecieran a la cultura del vino no habrían dejado caer sobre Hiroshima la primera bomba atómica, ni nos habrían arrebatado Texas, California y Nuevo México. Es aleccionador que los españoles, que no beben agua ni leche, se hayan retirado de Marruecos y del Sahara como hermanos de los moros, sin disparar un solo tiro […] En acentuado contraste con la leche, que cuando se ingiere sistemáticamente intoxica los organismos y los orilla al alcoholismo, el vino favorece la temperancia en grado tal que cualquier observador mediano sabe que únicamente en los países lactantes se han dado legislaciones draconianas, como la llamada ‘Ley Seca’ de los Estados Unidos, y que sólo en un pueblo inglés, sueco o noruego hay más borrachos que en toda una provincia española, francesa o italiana; que en Truth or Consecuences, digamos, ciudad de Nuevo México con simbólico nombre puritano se conocen cien casos de ebriedad por uno que se da en Valdepeñas” (Fuentes Mares, 1978: 91-92).
34 En ciertos aspectos, soviéticos y norteamericanos eran muy similares a los ojos del chihuahuense, pues ambos eran potencias imperialistas con el impulso enfermizo de reducir al rival a su mínima expresión. En otras palabras, tenían una carencia aguda de imaginación que mellaba el humor y aparato propagandístico de cada bando: “La propaganda de los Estados Unidos ha hecho de los soviéticos unos monstruos sanguinarios, y la propaganda de los soviéticos ha hecho de los americanos unos monstruos ridículos” (Fuentes Mares, 1958: 39).
35 Ésta es una de las diferencias radicales que alejan la concepción de la vida de los hispanos y los anglosajones. Fuentes Mares recuerda una anécdota ilustrativa para marcar las diferencias entre ambas culturas: “Recuerdo que cierto día, en Santa Fe de Nuevo México, daba un paseo nocturno por las desiertas calles en compañía de mi mujer. De pronto, y para mi sorpresa, tenía a mi lado un vehículo de la police patrol. ‘¿Qué hacen ustedes?’ interrogó el hombre que estaba al volante. ‘Nada —contesté— sólo caminamos’. El policía me miró como si viera la cosa más estúpida de su vida. ‘Pero… ¿no van a ninguna parte?’, preguntó todavía sin dar crédito a sus oídos. ‘No —insistí— we are just walking’. El hombre no resistió más, y ordenó que regresáramos al hotel. Caminar de noche y sin rumbo, sólo por el gusto de hacerlo, resultaba a su juicio no sólo una extravagancia —locos hay en todo el mundo— sino algo bastante peor: el colmo de la ineficacia” (1978: 44). Sobre las diferencias teológicas presentes en cristianismos distintos: “Con el puritanismo, progresivamente, las virtudes morales llegan a transformarse en virtudes económicas, y esto no porque lo moral dejase de ser considerada como tal, sino porque la nueva moralidad del espíritu religioso llegó a perder la conciencia de toda aquella tajante distinción que la Edad Media establecía entre lo económico y lo moral” (2012: 72).
36 Vasconcelos sostenía que “los sentidos todos despiertan a la llamada de la armonía” (1983: 85).
37 Vasconcelos narra lo llamativo que eran los manjares del centro del país —no sólo al paladar, sino al olfato y a la vista misma— en comparación con los parcos comestibles del norte: “En cada parada consumábamos pequeñas compras. Abundaba la tentación en forma de golosinas y frutas. Varas de limas y cestos de fresas o higos y aguacates de pulpa aceitosa; cajetas de leche en Celaya; camotes en Querétaro y turrones de espuma blanca y azucarada […] Los vendedores de comestibles ofrecen también a gritos tacos de aguacate, pollo con arroz, enchiladas de mole, frijoles, cerveza y café” (1983: 66).
Notas de autor
Jorge Ordóñez Burgos. Doctor en Filosofía por la Universidad Complutense de Madrid y profesor-investigador del Departamento de Humanidades de la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez (UACJ), México. Sus líneas de investigación son: filosofía antigua, con énfasis en magia y en medicina greco-egipcia; así como filosofía mexicana contemporánea del norte de México. Sus publicaciones más recientes son “Comentario a la idea de Antigüedad en Martin Heidegger”(Xipe Totek, vol. 26, núm. 2); y “Aproximações à Compreensão da hek3 e seus Possíveis Vínculos com a Filosofia” (Heródoto, vol. 2, núm. 1).

ESQUEMA 1.
REPRESENTACIÓN SIMBÓLICA DEL PENSAMIENTO DE FUENTES MARE
Elaboración propia.

ESQUEMA 2.
LOS INGREDIENTES DE LA ESTÉTICA FUENTESMARINA
Elaboración propia.
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