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Acciones creativas: tradiciones inventadas y renovadas. Marianismo en el Norte Grande de Chile*
Creative Actions: Invented and Renewed Traditions. Marianism in Chile’s Great North
Revista Austral de Ciencias Sociales, vol. 44, núm. 1, pp. 151-160, 2023
Universidad Austral de Chile

ARTÍCULOS



Recepción: 15 Julio 2022

Aprobación: 03 Marzo 2023

DOI: https://doi.org/10.4206/rev.austral.cienc.soc.2023.n44-08

Financiamiento

Fuente: Financiado por el Concurso Regional de la Convocatoria 2020 del Fondo del Patrimonio Cultural del Servicio Nacional del Patrimonio Cultural.

Resumen: En la región de Tarapacá, en la provincia del Tamarugal, nos acercamos a dos ceremonias religiosas que se desarrollan inmersas en las fiestas más importante de la región, la fiesta en honor a la Virgen del Carmen en la Tirana y la fiesta en honor a San Lorenzo en la quebrada de Tarapacá. Las ceremonias son la Romería de los Músicos y La Rompía del Día. Ambas no aparecen en la programación oficial.

Las interpretamos bajo la conceptualización de acciones creativas y tradiciones inventadas a través de un trabajo etnográfico en el que realizamos entrevistas, observación directa y registros audiovisuales. Concluimos subrayando el rol de mediadores que en ambas fiestas cumplen personas creativas y carismáticas.

Palabras clave: Religiosidad Popular, Acción creativa, Autonomía ritual, Mediadores religiosos.

Abstract: In the Region of Tarapacá, in the province of Tamarugal, we approach two religious ceremonies that take place immersed in the most important festivals in the Region: the festival in honor of the Virgen del Carmen in Tirana and the festival in honor of San Lorenzo in the Quebrada of Tarapacá The ceremonies are the Pilgrimage of the Musicians and La Rompía del Día. Both do not appear in the official programming. We interpret them under the conceptualization of creative actions and invented traditions through ethnographic work which included interviews, direct observation, and audiovisual records. We conclude by emphasizing the role of mediators that the creative and charismatic people play in both parties.

Keywords: Popular Religiosity, Creative Action, Ritual Autonomy, Religious Mediators.

Introducción

En el Norte Grande de Chile, las fiestas de La Tirana (16 de julio) y de San Lorenzo (10 de agosto) constituyen ejes sobre la que se estructura la vida religiosa cotidiana. Fiestas de larga data y que se han ido consolidando a pesar de los intentos por desacreditarla, tanto por la elite ilustrada (de izquierda o de derecha) como de la llamada opinión pública y aun por parte de la misma Iglesia Católica (Tennekes y Koster 1986).

La Tirana se realiza en el pueblo del mismo nombre y la segunda en la quebrada de Tarapacá. La primera en la comuna de Pozo Almonte a 60 kilómetros de Iquique, y la segunda en Huara1, a 77 kilómetros de Iquique. La Tirana es la más masiva y se calcula que llegan entre 150 mil a 200 mil personas. En el resto del año no viven más de 80 familias en el pueblo. San Lorenzo es de menor cuantía. No supera los 50 mil visitantes, pero su devoción va en aumento.

El 16 de julio es feriado nacional, demostrando con ello la importancia que tiene para el país, aunque se le vincula más a la virgen como Generalísima de las Fuerzas Armadas, desconociendo su carácter regional (Guerrero 2013). Lo anterior en una clara demostración de nacionalismo promovida por la elite santiaguina. No en vano se le declara Generalísima del Ejército, Madre, Reina y Patrona de Chile. Sin embargo, para los peregrinos del Norte Grande, se le llama “La China” o “Chinita” denotando con ella cercanía y sobre todo evidenciando un carácter regional. La palabra china viene del quechua y significa mujer, pero se usa para describir a la mujer india y pobre. De allí la conexión entre los peregrinos con su “China”, la virgen.

A San Lorenzo se le da un trato familiar y cercano. Se le dice Lolo o Lolito. Si la Virgen del Carmen es la madre, el Lolo, es el amigo, el compadre. Cada año se propone que el 10 de agosto sea feriado regional.

En este artículo damos cuenta de dos celebraciones religiosas ocurridas en ambas fiestas. Son ceremonias que no aparecen en la programación oficial elaborada por la Iglesia Católica y que tienen como común denominador que son producidas por los mismos peregrinos en forma autónoma. La Iglesia sabe de su existencia, pero, en un acuerdo tácito, las tolera. Es una negociación en la que se le pide a los peregrinos “portarse bien”. Por esto último se entiende no beber alcohol, no pelear, entre otras consideraciones. Este es el caso, por ejemplo, de la Rompía del Día que se realiza el 10 de agosto en honor a San Lorenzo. Mientras que la Romería de los Músicos se lleva a cabo aprovechando un intersticio. Cada 16 de julio, mientras se desarrolla la misa con presencia de autoridades civiles, militares y eclesiásticas, los músicos se descuelgan para iniciar la romería.

En términos teóricos nos basamos en las ideas de la acción creativa elaborada por Joas (2013), complementamos con la conceptualización de Hobsbawn y Ranger (2002), quienes elaboran las ideas de las tradiciones inventadas. Enfatizamos algunas ideas sobre el entorno como algo cambiante y dinámico de Ingold (2022).

1. Breve esbozo teórico

En términos teóricos seguimos las ideas de Joas (2013), en tanto pone de relieve la idea de la acción creativa. Esto como respuesta a las teorías racionalistas y normativista que han dominado la agenda teórica de la sociología. Inspirado en el pragmatismo norteamericano, sobre todo de Dewey (1907), le otorga a la acción humana, en este caso la creatividad, un rol importante. Desde mediados del siglo XVIII “las ideas de las posibilidades creativas de la acción humana, se convirtió en gran medida, en el inicio de innovaciones esenciales del pensamiento” (Joas 2013: 127).

En algunos clásicos de la sociología como Simmel, Tönnies y Marx, y en filósofos como Schopenhauer y Nietzsche, Joas (2013) ve un desarrollo de estas ideas. La creatividad no tiene por qué asociarse exclusivamente a la experiencia estética. En Marx con la idea de la revolución se inscribe en las ideas de la creatividad. Para efectos de este trabajo tomamos el concepto de producción y, en lo singular, el de producción religiosa. La fiesta es un hecho extraordinario que rompe la rutina. En ella, como veremos más adelante, la creatividad de los actores sociales articulados entre sí asume un rol de importancia.

El concepto de tradición inventada se lo debemos a Hobsbawn y Ranger (2002), quien plantea que es la propia comunidad la que fábrica y mantiene sus tradiciones y, además, le otorga una larga data, como una forma de legitimar esas prácticas. Como veremos más adelante, antes de los años 80, no existía esta actividad, lo que -en términos de tradición- podemos afirmar que es una “tradición joven”. En palabras de su autor:

Incluye tanto las “tradiciones” realmente inventadas, construidas y formalmente instituidas, como aquellas que emergen de un modo difícil de investigar durante un período breve y mensurable, quizás durante unos pocos años, y se establecen con gran rapidez (Hobsbawn y Ranger 2002: 7).

A lo anterior hay que agregar la inventiva de un grupo de personas que se proponen crear o renovar una tradición; sujetos dotados de ciertas características psico-sociales, dueños de saberes, respetados por sus pares, que ejercen el liderazgo. En otras palabras, de sujetos creativos que logran congregar y reproducir una tradición.

Además, recogemos algunas ideas de Ingold (2022), en lo que respecta a la necesidad de ubicar el contexto en la que se desarrolla la acción humana. El entorno no es sólo lo que rodea al individuo, ni la suma de las condiciones que lo rodean. Agrega: “Lo que crea entorno es la forma que, con el tiempo, estas condiciones se atraen entre ellas en un patrón de actividad conjunta” (Ingold 2022: 23).

Como se verá en ambas fiestas que estudiamos, se trata de tradiciones inventadas y renovadas. Una de más largo aliento, como la Rompía del Día, y otra relativamente joven, como la Romería de los Músicos.

Hay que agregar, además, el marco social en la que se desarrollan. Ambas fiestas son controladas y administradas por la Iglesia Católica, aunque esto no siempre ha sido así. Hasta la década de los años 50 eran los peregrinos, a través de sus bailes religiosos, los que hacían posible la fiesta. El papel de la Iglesia era de acompañamiento. La fiesta era vista como producto de un pueblo sin acceso a la educación y de escaso “cultivo religioso”, de allí la necesidad de la evangelización. Con el cierre de las salitreras en la década de los 50, como Humberstone, Santa Laura y muchas más, los dirigentes de los bailes religiosos deciden formar asociaciones y, luego, la Federación de Bailes Religiosos, siguiendo el modelo de la Central Única de Trabajadores y del mundo del deporte. Lo anterior, en el marco de la defensa de la autonomía de la fiesta. Sin embargo, todo eso ha cambiado y hoy se observan intensos cursillos de cristiandad a los bailes y gran control de la Iglesia Católica sobre los bailes. Los bailes suelen cuestionar a la Federación por su rol, más de alianza con la Iglesia y, por lo mismo, menos defensa de sus intereses colectivos como peregrinos organizados.

2. Estrategia metodológica

Durante más de diez años hemos seguido en forma sistemática ambas fiestas. Hemos tomado notas y observado lo que allí ocurre. Al final del trabajo de campo y gracias a la cercanía con los principales protagonistas de cada fiesta, hemos desarrollado una amistad que nos permitió realizar un documental sobre la Rompía del Día2 y otro sobre la banda Wiracocha3, cuyo director es uno de los protagonistas de la Romería de los Música. Además, en el marco de este proyecto en que surge este artículo, realizamos grupos focales para que, en forma colectiva, nos contaran de estas manifestaciones. Fueron encuentros en tiempo de pandemia, en los que la gente se encontró, se emocionó y se permitió bromear. Dos años sin fiestas es mucho y nos los hacían notar a cada rato. Los grupos focales se realizaron en diciembre del año 2022.

3. Fiestas dentro de la fiesta

Ambas fiestas han sido copiosamente estudiadas. Hay más estudios sobre La Tirana entre los que destacan los trabajos de Van Kessel (1987) y Núñez (1988). En el caso de San Lorenzo, hay tesis de grado y libros de fotografías. Sobre la Rompía del Día existe un documental y un libro (Guerrero y Basaure 2022).

Sin embargo, y por razones que desconocemos, los investigadores han descuidado el observar, sistematizar y difundir una serie de otras pequeñas fiestas que se desarrollan al interior de ambas. Fiestas que agrupan a peregrinos motivados por intereses grupales y que se manifiestan en espacios y tiempos acotados, que cuentan con la venia o no de la Iglesia Católica. Nombremos, por ejemplo, y sin ser exhaustivo, los bailes que apadrinan a otros y que en la fiesta se saludan intercambiando regalos, todo ello en la sede social; visitas al cementerio a saludar a los peregrinos ya fallecidos; y realización de bautizos constituyen, entre otros, el variado catálogo de estas festividades. Agregar además que, en las ciudades de donde provienen, celebran su aniversario, entre otras actividades. En rigor, su ciclo ritual-festivo, no termina cuando se despiden de la virgen o del santo, sino que dura todo el año.

4. La tradición inventada: Romería de los Músicos

“Así yo también entrelazo a lo mejor el sentimiento del maestro Contreras del tema de La Tirana de no estar con los músicos, porque la Romería es nuestro espacio…” Palabras de Juan Gálvez, gestor de la Romería de los Músicos.

Una parte fundamental de las fiestas del Norte Grande la constituyen los músicos, sin embargo, no han sido tema de estudios, con excepciones como el de Ibarra (2014) y Daponte, Díaz y Cortes (2022). Con ello nos referimos a las agrupaciones que acompañan a los bailes en sus coreografías. Notas de prensa de comienzos del siglo XX hablan de grupos compuestos por hombres que ejecutaban instrumentos de percusión y de viento (lakas, quena). En la novela “La luz viene del mar” encontramos esta narración:

Afuera sonaban los tambores, pitos, quenas, zampoñas, flautas y puzas, a cuyo ritmo dispares los danzantes de las diversas cofradías iban avanzando hacia la iglesia, turnándose para la ejecución de los himnos y ofrendas frente a la patrona divina (Guzmán 1963).

Sin ser exhaustivos, ni estrictamente cronológicos, se incorporan tambores o cajas, además de pífanos. En la década de los sesenta, por influencia de las diabladas provenientes de Oruro, los bronces desplazan a otras formas de acompañar a los bailes religiosos.

4.1. Orígenes de la Romería

Guillermo Contreras Marín, que se ha ganado el apelativo de Maestro Contreras, cuando podía, iba a ver a sus amigos fallecidos a Arica, Mamiña, María Elena y a La Tirana. Advirtió que no podía ver a todos por las distancias. Conversó con Reynaldo Santibáñez y le planteó la idea de la romería. Y fijaron al cementerio de La Tirana como el lugar adecuado, ya que allí, además estaba su gran amigo Valentín Bautista Hidalgo (1936-1985). Y así empieza esta ceremonia de músicos dedicados a los músicos.



Imagen 1.

Tumba de Valentín Bautista

Fuente: Francisca Basaure.

Cada 16 de julio, a eso de las 10:30 de la mañana, desde la iglesia y luego de haber participado en la bajada de la virgen para dar inicio a la misa de campaña, una docena de músicos con sus instrumentos a cuesta se dirige a las esquinas de las calles Libertad con Hurtado. A ellos se les suman otros, que vienen de sus casas o de las sedes de sus bailes religiosos. Son cincuenta músicos, y a veces más, que se reúnen y se saludan con afecto; muchos de ellos no se han visto durante todo el año. Algunos vienen de Arica, Antofagasta, Calama y hasta Santiago. Uno de los más saludados es el Maestro Contreras. A una clara indicación de él, y casi de un modo espontáneo, se organizan los músicos: vientos y percusión. Y empieza el desfile. ¿A dónde van?: al cementerio. Las esquinas ya nombradas eran antiguamente las fronteras del pueblo; por un camino de tierra, se llega al cementerio. Hoy está todo poblado con casas.



Imagen 2.

Músicos rumbo al cementerio

Fuente: Francisca Basaure.

Marchas militares alemanas y norteamericanas son tocadas por los músicos para ir a saludar a sus colegas que ya han partido. Guillermo Contreras Marín recuerda que esta tradición nació de la necesidad de tributar la memoria de los que ya se han ido, aunque no todos estén enterrados en La Tirana. Varios comparten con sus hijos esta tradición, como es el caso de Guillermo “Memo” Contreras Maldonado, director musical de Los Wiracochas, o de Junior Bautista Rojas, fundador e integrante de Thebigband.

Se ubican al interior del cementerio alrededor de la tumba del músico Valentín Bautista Hidalgo (1936-1985). Los vientos y percusión se agrupan. A una orden del Maestro Contreras empieza la ceremonia. Se reza el Padre Nuestro. Se pronuncian los nombres de los músicos que ya han partido. El momento es intenso. Los instrumentos de viento le dan una solemnidad que la situación requiere. Eligen a qué ciudad le toca organizar la actividad el próximo año, una especie de alferazgo. Se juntan afuera del cementerio, echan la talla, se abrazan y sacan fotografías. Unos pocos, bajo la sombra de un tamarugo, se toman una cerveza y degustan una empanada. Cada uno con su instrumento regresan a sus casas, sede social o campamento.

5. La Rompía del Día: tradición renovada

“Ser portaestandarte significa para mí un orgullo, un privilegio, un honor llevar a todos los devotos con amor y presentarte ante el Lolo, representándolo… en la Rompía”.

Entrevista a Solange Castro

(Grupo focal, diciembre 2022)

Esta actividad es llevada a cabo por un grupo llamado “Rompía del Día, tus devotos por siempre”, de manera autónoma de la Iglesia Católica. No está en el programa oficial y no cuenta con el apoyo del aparato eclesiástico, pero, aun así, es posible entender este espacio como una negociación que, en base a “dejar hacer”, la Iglesia católica tolera. Un tiempo y un espacio administrado por el grupo que durante todo el año se organiza para llevar a cabo esta ceremonia.



Imagen 3.

Agrupación Rompía del Día, tus devotos por siempre

Fuente: Francisca Basaure

Una de las hipótesis de este trabajo es que esta actividad es la que recuerda y pone en valor el carácter de fiesta patronal de San Lorenzo y que, en la actualidad, cuesta encontrar. Es posible ver en esta fiesta muchos rasgos de lo que fue la fiesta patronal, aunque, como veremos más adelante, bajo nuevos ropajes y con actores que no son necesariamente del pueblo.

El culto a los santos patrones fue obra de la evangelización española. Los santos operaron como intermediarios entre el creyente y la divinidad. La tesis de Marzal (2005) es que los indígenas veían a los santos como la continuidad de las wakas, “pues como estas, recibían ofrendas y hacían ofrendas y hacían favores...” (2005: 146); no tardaron en homologar a estas con los santos. Pero, sigue Marzal, diciendo que su rol no es solo otorgar favores, sino que también se convirtieron en modelos de vida. En el caso de San Lorenzo, su vida y su sacrificio se citan como modelo a seguir.

En todas las fiestas patronales aparece la figura del alférez, persona o conjunto de personas que se hacen cargo de ella. En el caso de San Lorenzo, como veremos más adelante esta figura adquiere otra expresión.

Marzal (2005) plantea, además, que la existencia de las cofradías religiosas no es más que otro rasgo del catolicismo popular español que se desplaza a estas tierras. Fue usada por los evangelizadores para llevar a cabo su obra a través del uso de las imágenes del santo o de la virgen, tal como ocurre en La Tirana y en San Lorenzo.

En el pueblo de Tarapacá,

cuya iglesia destruida por un incendio en 1955, databa de 1640, la fiesta surgió con el fin de pedir al santo el don de la lluvia. Allí se congregaban los feligreses de las altas mesetas andinas y de los estrechos valles de los alrededores durante una semana para formar una hermandad de danzantes y entregarse a la alegría y a la extraversión de cantos y bailes (Cruz 1995: 166).

Agreguemos que el terremoto del 13 de junio de 2005 destruyó casi por completo al pueblo y a la iglesia con su torre.

Comenzó como fiesta patronal y no se sabe con certeza cuándo cambió su carácter. Hoy es una festividad mestiza, masiva y popular, que carece de Alférez y de toda la ritualidad que la acompaña, y que cada año recibe más bailes. Gladys Albarracín Iribarren (1931 - 2021), nacida en Tarapacá, dice que, en tiempos de las salitreras, la agricultura de la quebrada se usaba para la engorda de los animales. Recuerda que la fiesta tenía mucho colorido, ya que de cada oficina salitrera venían bailes religiosos a saludar al santo, sin embargo, con la crisis del salitre bajó la concurrencia de la fiesta. Agrega doña Gladys que la Iglesia católica, al apoderarse de la fiesta, la cambió (entrevista realizada el 10 de agosto de 2017). Su esposo, Fermín Méndez Esteban (1928 -2016), fue un gran organizador de la fiesta y muy preocupado por el pueblo, una especie de alférez.

A fines de los 80 un grupo de personas de la oficina salitrera Victoria, seguidores de don Fermín, deciden tomar esa tradición. Con el paso de los años se organizan como grupo y planifican la actividad; mandan a hacer un estandarte, chaquetas de color rojo y se preocupan de que la actividad transcurra normalmente. Como su nombre lo indica, la actividad se hace cuando rompe el día. Se junta mucha gente con ánimo festivo y, de vez en cuando, surgen peleas. Se baila el cachimbo de Tarapacá, un baile típico de la quebrada escrito por Calatambo Albarracín Iribarren (1924-2018), hermano de doña Gladys.

Mario Copaiva, el Checo, es el líder del grupo. Dirige la ceremonia que no es más un diálogo entre la masa y él. “A quien venimos a saludar” y la gente responde “A San Lorenzo”.



Imagen 4.

Mario Copaiva, más conocido como el Checo.

Fuente: Francisca Basaure



Imagen 5.

Devotos que participan de la Rompía del Día

Fuente: Francisca Basaure

Luego se canta una canción compuesta por Copaiva:



De pronto se ve la quebrada al llegar
y luego se oye sentir
el canto del peregrino
su canto de corazón
y por las calles yo voy
al ritmo de mi patrón
que trae a su gente de todo lugar
cantando con emoción4.

Se baja del proscenio, que antes había sido usado por el aparato eclesiástico, y camina por el pueblo, se sube a los tejados y repite la pregunta. El sol ya salió y la gente, poco a poco, regresa a sus casas. La casa del Checo es el lugar de reunión, de allí salieron y allí vuelven a evaluar y a celebrar.

El Checo rompe el monopolio de la mediación que ostentan los curas y diáconos. El pueblo lo reconoce y él representa a ese pueblo.

6. Conclusiones

Ambas fiestas transcurridas al interior de dos “fiestas grandes”, producidas por los mismos peregrinos, sin intervención de la Iglesia Católica, nos hablan de acciones creativas reproducidas por grupos sociales con necesidades específicas: tradiciones inventadas, tal como han sido tratadas más arriba.

En cada una de ellas sobresale un sujeto que aglutina y conduce. Acciones creativas desarrolladas al interior de “fiestas grandes” que, controladas por la Iglesia Católica, en acuerdos tácitos con ésta, sobre todo de la Rompía del Día, logran desarrollarse con recursos materiales y simbólicos propios, surgidos de la autogestión popular. En el caso de la Romería, aprovechando intersticios en los que músicos se descuelgan de la ritualidad oficial para irse al Cementerio, lugar de recordatorio de los músicos que han fallecido. Hay un vinculo entre muerte y música, y la veneración de antepasados y colegas difuntos. Desde marchas militares hasta boleros y valses, son parte del reportorio musical.

Hay además una producción religiosa en tiempos y en espacios acotados: los músicos en el cementerio, en forma paralela a la misa de mediodía, y al alba, los de la Rompía del Día.

Las fiestas religiosas, en este caso, son espacios para la producción e inventiva de ritualidades. Joas (2013) y Hobsbawn y Ranger (2002), cada cual desde sus paradigmas, coinciden en el valor de las acciones no utilitaristas, acciones destinadas al celebrar y al recordar.

La religión popular, en este caso dirigida a la virgen y al santo, sostenidas a través de bailes religiosos, agrupaciones como la Rompía del Día y de la Romería de los Músicos, entre otras muchas más, en muchos aspectos pueden ser considerados como productores de ritualidades. Los trajes, la música, la danza, el estandarte, son producidas por estos actores que logran articular a grupos que adhieren a este proyecto que supera los dilemas utilitaristas y normativos, tal como lo señala Joas (2013).

Ambas ceremonias producen un entorno socio-cultural que es dinámico. Esto se demostró en los dos años (2020 y 2021) en la que ambas fiestas se suspendieron, pero igual se realizaron en Iquique, bajo las modalidades online (Ojeda 2021). Los peregrinos no viajaron a sus centros ceremoniales.

Pese a los modos institucionales de domesticar la creatividad, la religiosidad popular en estas dos manifestaciones muestra su capacidad creativa e innovativa para expresar de modo colectivo y organizado sus modos de producción religiosos. No son actividades espontáneas; detrás de ellas hay una estructura y funciones que las hacen posibles.

Agradecimientos

Artículo que se desprende del proyecto “Espacios patrimoniales, autonomía e inventiva en dos fiestas religiosas del Norte grande: La Tirana y San Lorenzo” Financiado por el Concurso Regional de la Convocatoria 2020 del Fondo del Patrimonio Cultural del Servicio Nacional del Patrimonio Cultural.

Bibliografía

Cruz, I. 1995 La fiesta: metamorfosis de lo cotidiano. Ediciones Universidad Católica

Daponte, J., Diaz, A. y Cortes, N. 2022. “Músicos y fiesta en el santuario de La Tirana (1901-1950)”. Utopía y Praxis Latinoamericana 25 (13): 100-120.

Guerrero, B. 2013. “Chile, aquí tienes a tu madre”: chilenización y religiosidad popular en el Norte Grande”. En: Persona y Sociedad 27 (3): 101-124. Facultad de Ciencias Sociales. Universidad Alberto Hurtado.

Guerrero, Bernardo y Basaure, María Francisca La Tirana y San Lorenzo. Recordar y Celebrar. Romería de los Músicos y Rompía del Día. Ediciones El Jote Errante. Iquique, 2022

Guzmán, N. 1963. La luz viene del mar. Santiago: Zigzag.

Hobsbawn, E. y Ranger, T. (eds.) La invención de la tradición. Crítica. Barcelona, 2002

Ibarra, M. 2014 “Lakitas: continuidad y transformaciones de una práctica musical tradicional andina en el contexto chileno”. XI Encuentro de Confraternidad de Sikuris y Sikumorenos Inkari, Lima, Perú.

Ingold, T. 2022 Llevando la vida: Antropología y educación. Universidad Alberto Hurtado Santiago, Chile.

Joas, H. 2013 La creatividad de la acción. Centro de Investigaciones Sociológicas. Madrid, 2013

Marzal, Manuel (Ed.) 2005 Religiones andinas. Enciclopedia Iberoamericana de Religiones y Ediciones Trotta, Madrid, España.

Núñez, L. 1988 La Tirana del Tamarugal del misterio al sacramento. Universidad Católica del Norte. Antofagasta.

Ojeda, J. 2021 “Desde mi hogar te danzaré”: La vivencia virtual en la Sociedad Religiosa Baile Chinos del Carmen de la festividad de La Tirana 2020 bajo la óptica latouriana. Tesis para optar al título de sociólogo y al grado académico de licenciatura en sociología. Carrera de Sociología. Universidad Arturo Prat, Iquique.

Tennekes, H; Koster, P 1986 “Iglesia y Peregrinos en el Norte de Chile: Reajustes en el Balance de Poderes”. En: Cuaderno de Investigación Social Nº 18. Centro de Investigación de la Realidad del Norte. Iquique. pp. 57-86

Van Kessel, J 1987 Lucero brillante: mística popular y movimiento social. Universidad Libre de Amsterdam. Amsterdam.

Notas

1 30 kilómetros hay entre la localidad de Huara a la quebrada de Tarapacá.
4 Adaptación de la canción con que la Chile va al Mundial de Francia el año 1998
* Artículo que se desprende del proyecto “Espacios patrimoniales, autonomía e inventiva en dos fiestas religiosas del Norte grande: La Tirana y San Lorenzo” Financiado por el Concurso Regional de la Convocatoria 2020 del Fondo del Patrimonio Cultural del Servicio Nacional del Patrimonio Cultural.


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