Resumen: El estudio de las diferencias individuales en características positivas se ha focalizado en el estudio de características morales que son atribuidas por las personas a sí mismas. El objetivo de esta investigación fue estudiar las características positivas que son atribuidas a personajes admirados desde el punto de vista de las personas comunes. Se incluyeron características individuales morales y no morales. Como resultado, se halló un modelo de cinco factores de características positivas de los personajes admirados: humor y sociabilidad, intuición e inteligencia, laboriosidad, serenidad,y espiritualidad. Un segundo análisis determinó que 4 perfiles caracterizan a los personajes admirados: Baja Espiritualidad, Bajos Humor y Sociabilidad, Perfil Ideal, y Baja Serenidad. El último análisis determinó la asociación de los diferentes perfiles con los personajes admirados.
Palabras clave:Diferencias IndividualesDiferencias Individuales, Análisis Factorial Análisis Factorial, Rasgos de Personalidad Rasgos de Personalidad, Liderazgo Liderazgo.
Abstract: The study of individual differences in positive characteristics has focused on the study of moral characteristics that people attribute to themselves. The objective of this research was to study positive characteristics attributed to admired characters from the point of view of laypeople. Moral and not moral individual characteristics were included. As a result, a model of five positive factors of admired characteristics was found, comprising humor and sociability, intuition and intelligence, industriousness, serenity, and spirituality A second analysis revealed four profiles that characterize admired figures: low spirituality, low humor and sociability, ideal profile, and low serenity. The last analysis determined the association of the different profiles with the admired characters.
Keywords: Individual Differences, Factor Analysis, Personality Traits, Leadership.
Una Aproximación Léxica al Estudio de las Características Psicológicas Humanas Positivas. Un Estudio con Población General Argentina
Desde hace largo tiempo existió un interés por la identificación de las características humanas positivas de las personas. Tanto las religiones como las tradiciones filosóficas occidentales y orientales, han intentado describir aquellas virtudes que hacen a la excelencia moral de las personas. Sin embargo, la Psicología ha ignorado durante largo tiempo el estudio de las virtudes y del carácter (Morales-Vives, De Raad, &Vigil-Colet, 2014). En los inicios de la psicología como ciencia, los términos valorativos (e. g., carácter, virtud) fueron dejados de lado y substituidos por una terminología más neutral más afín con la ciencia psicológica de la época: los rasgos de personalidad (Allport, 1937). En las últimas décadas ha habido un creciente interés por parte de teóricos e investigadores en recuperar los conceptos vinculados con los rasgos psicológicos positivos (e. g., Park & Peterson, 2009; Seligman, Steen, Park, & Peterson, 2005).
Los enfoques empíricos relacionados con el estudio de las características humanas positivas pueden ser clasificados en dos tipos (Chow, 2002): (a) guiados por las teorías (theory-driven) o (b) guiados por los datos (data-driven).
Los primeros se caracterizan por construir una teoría que se intenta corroborar empíricamente. Un ejemplo de este enfoque es la clasificación de virtudes y fortalezas de Peterson y Seligman (2004). Dahlsgaard, Peterson, y Seligman (2005) propusieron que 6 virtudes aparecían implícita o explícitamente mencionadas en algunos textos tradicionales filosóficos y religiosos de oriente (e. g., hinduismo) y occidente (e. g., filosofía ateniense). Luego de análisis y debates académicos, los autores propusieron un listado de 24 fortalezas del carácter que se correspondían con esas virtudes. Esta clasificación de 6 virtudes y 24 fortalezas ha tenido un uso extendido dentro de los autores de la Psicología Positiva. Los estudios empíricos inspirados en esta clasificación mostraron que las fortalezas del carácter estaban asociadas con diferentes variables de interés, como sexo y edad (Linley et al., 2007), genética (Steger, Hicks, Kashdan, Krueger, & Bouchard, 2007), grupos sociales (Cosentino & Castro Solano 2012), satisfacción con la vida (Park, Peterson, & Seligman, 2004), personalidad (Macdonald, Bore, & Munro, 2008), rendimiento académico en estudiantes universitarios (Lounsbury, Fisher, Levy, & Welsh, 2009), rendimiento académico y militar en estudiantes militares (Cosentino & Castro Solano 2016), recuperación de enfermedades (Peterson, Park, & Seligman, 2006), y crecimiento postraumático (Peterson, Park, Pole, D'Andrea, & Seligman, 2008), entre otros.
A pesar de la amplia difusión y uso tanto por clínicos como investigadores de esta clasificación de las virtudes humanas, los estudios empíricos no han podido verificar el agrupamiento de las 24 fortalezas en 6 virtudes tal como propone el modelo teórico. Diferentes autores hallaron soluciones de entre 3 y 5 factores, poniendo en duda la universalidad del modelo propuesto (e. g., Brdar& Kashdan, 2010; Cosentino, 2011; Duan et al., 2012; McGrath, 2014; Otake et al., 2005; Peterson & Seligman, 2004; Ruch et al., 2010; Shryack, Steger, Krueger, & Kallie, 2010; Singh & Choubisa, 2010).
Los enfoques guiados por los datos o data-driven, se caracterizan por ser estudios exploratorios e inductivos que analizan datos empíricos e intentan identificar agrupaciones de elementos (características positivas) con el propósito de encontrar una generalización aceptable de los datos que pueda ser replicada en diferentes poblaciones. Se comentan los tres estudios relevados en la literatura sobre virtudes desde esta perspectiva.
Uno de los estudios pioneros sobre características humanas positivas es la investigación de Walker y Pitts (1998). Esta investigación tuvo como objetivo analizar las concepciones naturalísticas de la excelencia moral de las personas. Los autores habían solicitado a los participantes un listado de atributos y características que identificaran a las personas con atributos de excelencia moral. Estos atributos fueron clasificados por jueces y como resultado se hallaron 6 clusters de atributos de las personas con características morales: idealista basado en principios; confiable y leal; integro; bondadoso; justo y confidente.Estos atributos se agruparon en dos dimensiones: orientación hacia el sí mismo vs. Otro y orientación interna vs externa.
Cawley, Martin, y Johnson (2000) partieron de la identificación de 140 términos del diccionario inglés que se correspondían con las virtudes morales. Estas virtudes (adjetivos) fueron convertidas en escalas y se evaluó un grupo de estudiantes universitarios que se habían autopuntuado en cada una de esas características. Como resultado, se propuso un modelo de 4 dimensiones de virtudes, compuesto por empatía, orden, ingenioso y sereno.
Finalmente, Morales-Vives y otros (2014), realizaron un proceso de varios pasos que finalizó en la identificación de 209 descriptores de virtudes. Utilizaron como punto de partida una lista de palabras de una base de datos informatizada. Eliminaron varios ítems, excluyeron palabras por cantidad de letras y frecuencia. Se eliminaron palabras que no representaban conductas o pensamientos humanos, ni conceptos deseables y valorados; posteriormente seleccionaron descriptores de virtudes y rasgos morales. Como paso seguido se evaluó un grupo de estudiantes universitarios en cada uno de estos descriptores de virtudes. Como resultado, se propuso un modelo de 7 factores que llamaron autoconfianza, rectitud, compasión, sociabilidad, reflexivo, perseverante y sereno.
El presente estudio par te desde una aproximación léxica y tiene como objetivo determinar un modelo replicable de características psicológicas positivas humanas socialmente compartidas desde el punto de vista de la gente común. Tomando como base la hipótesis léxica, si una característica tiene importancia social y práctica en los intercambios cotidianos entre las personas, se querrá hablar de ella y se inventará una palabra para nombrarla (Goldberg, 1981).
Estos atributos están constituidos por características individuales interrelacionadas que reflejan tendencias conductuales típicas de los individuos. En el marco de la hipótesis léxica se busca seleccionar unos pocos y muy importantes factores o dimensiones básicas con alta posibilidad de replicación y generalización. Las aproximaciones recientes sobre este enfoque para el estudio de la personalidad adhieren a este planteo (cf.,Ashton et al., 2004; De Raad et al., 2010; McAdams, 1995; Saucier, 2009).
Los estudios sobre las características individuales positivas se han focalizado en un subtipo de características positivas: las morales. Se han excluido características tales como talentos, aptitudes, capacidades o habilidades psicológicas por considerárselas relacionadas con la performance y no vinculadas a las conductas morales (e. g., Peterson & Seligman, 2004; De Raad & van Oudenhoven, 2011; cf. Saucier, 2009). En contraste, nuestra investigación tiene por objetivo estudiar las características psicológicas humanas positivas en un sentido amplio, que incluye las características no morales (e. g., tranquilidad) o de performance (e. g., inteligencia). Consideramos que esas características positivas son consideradas importantes por las personas comunes. Sin embargo, se excluyeron las características positivas no psicológicas, como las físicas (e. g., flexibilidad), las estéticas (e. g., belleza), o las económicas (e. g., riqueza) por exceder el foco de nuestro interés de este estudio.
En función de lo comentado el presente estudio tiene como objetivo identificar la agrupación de características psicológicas positivas derivadas de un estudio anterior en el que resultaron 140 atributos (adjetivos) socialmente valorados por participantes adultos de población general (Cosentino, A. C., & Castro Solano, A. 2016). El estudio comentado solicitó a los participantes, mediante un procedimiento de free listing, que identificaran palabras (adjetivos) que caracterizaran a un personaje prototípico admirado.
Esta investigación se propone analizar las dimensiones de rasgos positivos que identifican a aquellos prototipos más admirados. En la primera parte de este estudio el objetivo fue identificar la agrupación de características humanas positivas compartidas por el grupo social mediante la metodología del análisis factorial, con el propósito de establecer agrupaciones entre las características. En un segundo momento se exploraron perfiles diferenciales de rasgos positivos. Como paso final se intentó analizar la relación entre esos perfiles y los personajes admirados prototípicos considerados por las participantes.
Participaron 592 sujetos (293 hombres y 299 mujeres) que tenían en promedio 38.40 años (DT = 13.85) y que eran residentes en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (n= 403; 68%) y el Conurbano Bonaerense (n= 189; 32%). La mayoría de los participantes trabajaban (n= 468; 79%), ubicándose en las categorías de empleado (n= 292; 62%), un bajo porcentaje o bien trabajaba por su cuenta (n=136; 29%) o se ubicaba en la categoría de patrón o empleador (n= 40; 9%). En cuanto al nivel de estudios, la mayoría de los sujetos (n = 319; 54 %) refirió tener estudios universitarios o terciarios completos. La mayoría de los participantes pertenecían a un nivel socioeconómico medio (n= 408; 69%) y medio- alto (n= 142; 24%). Se trata, por lo tanto, de una muestra de población general urbana altamente educada y económicamente activa, de nivel socioeconómico medio a medio-alto.
Se utilizó el Inventario de Características Psicológicas Positivas del Personaje Admirado. Este instrumento incluye 140 atributos (sustantivos o adjetivos) socialmente valorados por participantes adultos de población general, que fueron derivados en un estudio anterior (Cosentino, A. C., & Castro Solano, A. 2016). El estudio comentado solicitó a los participantes, mediante un procedimiento de free listing, que identificaran palabras que caracterizaran a un personaje admirado. Ejemplos de estas palabras eran inteligente, humilde, perseverancia, honestidad. Con las 140 palabras se diseñó este instrumento en el que se pide a los participantes que utilicen una escala en formato de respuesta Likert de 1 (nunca) a 7 (siempre) para evaluar el grado en que los términos describen a un personaje admirado. A fin de ayudar a los participantes en la comprensión de su tarea, se añadió un verbo (en general, ser y tener conjugados) delante de cada ítem del inventario, que indicaba la posesión de la característica por parte de la persona admirada. Por ejemplo, para el término inteligente, el ítem correspondiente del inventario fue es inteligente, para el término perseverancia se consignó tiene perseverancia. Las puntuaciones obtenidas en cada uno de los ítems se analizaron mediante la técnica del análisis factorial exploratorio con el propósito de establecer dimensiones de características psicológicas relevantes. Se consignó asimismo el personaje admirado por los participantes, que era el prototipo sobre el que se respondía (e.g.padre, amigo, jefe, Madre Teresa, Perón).
En primer término, mediante un análisis factorial exploratorio se buscó satisfacer el objetivo de establecer agrupaciones características psicológicas positivas socialmente compartidas con el propósito de identificar factores subyacentes. Para dicho análisis se utilizó como entrada la matriz de correlaciones policóricas, dado que se trataba de variables medidas con una escala Likert (Holgado–Tello, Chacón–Moscoso, Barbero–García, & Vila–Abad, 2010). En cuanto al criterio de extracción de los factores se utilizó el análisis paralelo (Horn, 1965). Este método ha probado ser más eficiente frente a los métodos convencionales para identificar la retención de los factores (Ruscio & Roche, 2012). Posteriormente se realizó una rotación oblicua, dado que se suponía cierto de grado de relación entre los factores obtenidos (Costello & Osborne, 2005). El análisis de la respuesta de los participantes a los ítems tuvo por objetivo generar una estructura factorial limpia y relativamente simple que resumiese los datos, con mejores probabilidades de replicarse en otra muestra. Para ello se seleccionaron ítems cuyas cargas factoriales fuesen relativamente altas (e. g, mayores a .55) y con bajas intercargas entre los factores (Comrey & Lee, 1992).
En segundo término, con el propósito de establecer perfiles diferenciales de esos factores positivos se llevó a cabo un análisis de cluster de perfiles (método k means) tomando como variables dependientes las puntuaciones que daban los evaluados a cada uno de los factores encontrados.
El primer paso fue verificar que los datos fueran adecuados para este tipo de análisis, Test de esfericidad de Bartlett = 18579.0, gl = 1431, p< .0001; Índice Kaiser Meyer Olkin = .95). En segundo lugar, el resultado del análisis paralelo obtenido a partir de la matriz de correlaciones policóricas sugirió retener cinco factores (autovalores 7.38, 3.23, 2.96, 2.04 y 1.40). Dado que se suponía correlación entre los factores, la solución obtenida se rotó mediante el método oblicuo Promin. Los cinco factores obtenidos explicaban el 63.12% de la varianza total. Este procedimiento se realizó de forma iterativa en varios pasos, dando como resultado final cinco factores, que identificaban las dimensiones de humor y sociabilidad, intuición e inteligencia, laboriosidad, serenidad,y espiritualidad. La agrupación final de ítems fue de 27 (Ver Tabla 1).

La fiabilidad estimada para cada factor resultó muy buena. Asimismo, en la mayoría de los factores se registraron puntuaciones elevadas. Las puntuaciones
más elevadas eran para la dimensión laboriosidad y las más bajas para la dimensión espiritualidad (Ver estadísticos descriptivos en Tabla 2).

En primer lugar, se examinó la agrupación de características psicológicas humanas positivas de los prototipos admirados, para hallar perfiles diferenciales
de los factores positivos. El análisis de cluster de perfiles tomó como variables dependientes las puntuaciones que daban los evaluados a cada uno de los cinco factores respecto de los personajes admirados (puntuaciones en el rango de 1 a 7). Se trabajó de forma exploratoria con 2, 3, 4 y 5 clusters. La mejor solución encontrada fue la de 4 clusters, ya que cuando se aumentó el número a 5, uno de ellos perdía significación psicológica, resultando no interpretable (Ver Figura 1). Se encontraron diferencias estadísticamente significativas entre los 4 clusters para todas las variables psicológicas positivas consideradas: laboriosidad (F(3, 574) = 90.37, p < .001), intuición e inteligencia (F(3, 588) = 55.52, p < .001), serenidad (F(3, 588) = 123.79, p <.001), humor y sociabilidad (F(3, 588)= 123.91, p< .001) y espiritualidad(F(3, 588)= 383.39, p<.001). Los perfiles se describen abajo.
Perfil 1 (Baja Espiritualidad). En este perfil se ubicaban los personajes valorados en todos los rasgos positivos, excepto aquellos que puntuaran muy bajo en los rasgos relacionados con la espiritualidad. Se ubicaban en esta agrupación el 27% de los casos.
Perfil 2 (Bajo Humor y Sociabilidad). En este perfil se identificaban aquellos personajes valorados mayormente en laboriosidad, con puntuaciones muy bajas en humor y promedio en inteligencia y creatividad. Se ubicaban en esta agrupación 18% de los casos.
Perfil 3 (Perfil Ideal). En este perfil se identificaban a personajes muy valorados con rasgos positivos en todas las dimensiones estudiadas. Se ubicaban en este grupo el 37% de los casos resultando el perfil más numeroso.
Perfil 4 (Baja Serenidad). En este perfil los personajes tenían características valoradas en todos los rasgos positivos a excepción de serenidad, en la que puntuaban muy bajo. Se ubicaban en esta agrupación el 19% de los casos.

Como paso siguiente se intentó establecer la asociación entre los perfiles diferenciales de características positivas comentadas y los tipos de personajes identificados. Previamente se categorizó la variable personaje admirado, que era de respuesta libre, en 7 categorías de respuesta (familiares, famosos, espirituales, amigos, líderes políticos, líderes históricos y líderes científicos). El 80% de las respuestas correspondían a personajes idealizados del entorno familiar (e.g., pareja, padre, madre), algún personaje famoso (e.g. músico, cantante, actor) o algún líder espiritual (e.g. Madre Teresa, el Papa). Como paso siguiente se llevó a cabo un análisis de correspondencias simples. En el mismo se incluyeron los cuatro perfiles de características positivas y las siete categorías de personajes considerados. El análisis arrojó dos dimensiones. La primera de ellas explicaba un alto porcentaje de la inercia total (75%). Esta dimensión contaba en un extremo con personajes muy ideales (e.g. líderes espirituales) y en el otro extremo con líderes científicos. Ambas variables incluidas en el análisis registraban una asociación significativa (χ2= 70.27, gl=18, p< .001). El análisis del gráfico de correspondencias permite advertir que el perfil ideal se relacionaba mayormente con los líderes espirituales y en menor medida con los líderes políticos actuales. Un segundo grupo de personajes eran los líderes históricos y los científicos, los que registraban todas las características positivas a excepción del humor y la sociabilidad y relacionados con el perfil de baja sociabilidad. El tercer grupo era el más heterogéneo y estaba compuesto por los otros dos perfiles el de baja espiritualidad y baja serenidad, en este grupo se ubican los personajes restantes, familiares, personajes famosos y amigos (Ver datos completos en Figura 2).

Este estudio pone de manifiesto una nueva estrategia poco considerada en la literatura de investigación para el abordaje de los rasgos positivos desde una perspectiva psicoléxica y que tome en cuenta las palabras comúnmente utilizadas en el habla cotidiana para describir las características psicológicas valoradas en las personas.
Se partió de un conjunto de palabras que las personas comúnmente utilizan para describir atributos positivos de aquellos personajes socialmente valorados y por diferentes procedimientos estadísticos se detectaron cinco dimensiones psicológicas subyacentes: humor y sociabilidad, intuición e inteligencia, laboriosidad, serenidad y espiritualidad, que permiten concentrar los rasgos psicológicos positivos más valorados.
Estos rasgos psicológicos positivos tienen relación con el modelo de cinco factores de la personalidad (Goldberg, 1990; McCrae& Costa, 1997). Dos de los rasgos hallados en el presente estudio resultan bastante cercanos a los rasgos extroversión (humor y sociabilidad), característicos de personas sociables extrovertidas, enérgicas y optimistas y responsabilidad (laboriosidad) característicos de personas escrupulosas, ordenadas y con fuerte voluntad y determinación.
Los otros tres rasgos del presente estudio pueden entenderse como la extensión positiva de los rasgos de personalidad del modelo de los cinco grandes. Nuestro factor serenidad, caracterizado por la tolerancia y la paciencia sería una extensión positiva del factor estabilidad emocional (el opuesto del neuroticismo). Las personas con bajo neuroticismo (disposición a experimentar estados de ánimo negativos) son en términos generales estables emocionalmente. En nuestro factor aparece asimismo un fuerte componente de autorregulación (e.g., tolerancia, paciencia) y equilibrio (e.g. tranquilidad, serenidad) no presentes en el modelo original de los cinco grandes.
La espiritualidad sería una extensión positiva del rasgo agradabilidad. Las personas afables, según el modelo de los cinco factores, estarían caracterizadas por la disposición a ayudar a los demás, el altruismo, la complacencia y el conformismo. El factor encontrado incluye estas características conjuntamente con otros rasgos intrínsecamente virtuosos tales como la misericordia y la fe.
El factor intuición e inteligencia, estaría relacionado teóricamente con el factor de apertura a la experiencia del modelo de los cinco factores, que caracteriza a las personas creativas y con estilo de pensamiento divergente. Se trataría de personas abiertas a nuevas experiencias tanto internas como externas y con valores no convencionales. En nuestro modelo se trataba de personas innovadoras con una aguda visión de la realidad y con habilidades para modificar la realidad de modo estratégico. Este factor es el menos parecido al modelo de personalidad comentado y es uno de los más distintivos.
Por medio del procedimiento de análisis de conglomerados de perfiles se arribó a la conclusión de cuatro perfiles diferenciales de atributos psicológicos valorados en los demás. Encontramos un perfil ideal que ponderaba en aquellas personas admiradas la totalidad de las características psicológicas encontradas y tres perfiles que ponderaban todas las características psicológicas positivas a excepción de una. Así se obtuvieron tres perfiles adicionales: bajo en espiritualidad, bajo en humor y sociabilidad y bajo en serenidad, siendo el perfil de características psicológicas más frecuentes el ideal, que concentraba la totalidad de los rasgos positivos. En dos de las tres agrupaciones se ubicaban personajes altamente valorados con características de liderazgo (líderes espirituales, políticos, científicos y próceres). Estos prototipos idealizados se trataban de personajes con gran poder de influencia sobre los demás y orientados al logro de objetivos (Yukl, 2002). Nuestros participantes destacaban a estos personajes valorados marcadas características positivas y que como todo líder ejercían una influencia modeladora en la conducta de las personas.
En la primera agrupación comentada ubicamos a los líderes espirituales y políticos (e. g., el Papa, Obama). De estos personajes no se esperan mayores defectos, ya que las personas comunes atribuyen a estos prototipos las características de liderazgo más valoradas y con pocas "fallas" morales. Estos prototipos pueden fácilmente identificarse con el liderazgo transformacional de Bass (Bass, 1985; Bass & Avolio, 1994). Los personajes mencionados se caracterizan por su carisma, el gran poder de influencia sobre los seguidores y la gran admiración que despiertan. Es frecuente ver en nuestro medio como los personajes políticos son vistos como líderes altamente idealizados con pocas características de las personas comunes. En el mismo sentido, se encuentran los líderes religiosos.
Una segunda agrupación detectó los líderes históricos (e.g., Napoleón) y a los científicos (e.g., René Favaloro). A estos personajes valorados se atribuyeron todas las características positivas excepto las relacionadas con el humor y con la sociabilidad. Se trataba en su mayor parte de líderes que se destacaban más por sus logros que por su carisma, característico de los líderes más estratégicos o de alto nivel (Storey, 2005; Boal & Hooijberg, 2000).
La tercera agrupación estaba en relación con los prototipos en relación con personas conocidas que tenían menos características socialmente valoradas, entre ellas la espiritualidad y la serenidad. Es decir que estos personajes comunes (e.g., padre, madre, amigo, compañero de trabajo) son rescatados por el humor y la sociabilidad, las habilidades intelectuales y la capacidad de trabajo y planificación. Estos prototipos presentarían los rasgos de personalidad en relación con la extroversión (humor y sociabilidad) y la responsabilidad (laboriosidad) más cercanos a los descriptores de personalidad clásicos. Se encontraban ausentes en estos personajes los rasgos positivos de espiritualidad y serenidad, siendo los rasgos más distintivos del modelo presentado en esta investigación.
Los estudios futuros deberán establecer por un lado la estabilidad temporal de estos rasgos identificados por las personas comunes, y en el mismo sentido, su relación con otros constructos vinculados tales como fortalezas del carácter y rasgos clásicos de la personalidad. Asimismo, como constructos positivos que son sería útil encontrar evidencias de validez predictiva no sólo respecto de ausencia variables de resultado "negativas" (e.g., trastornos psicopatológicos, enfermedades físicas y conductas poco saludables), sino de resultados "positivos" (e.g., alto bienestar psicológico) y relacionados con la salud mental positiva.



