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PERCEPCIÓN DE LA SEXUALIDAD EN PERSONAS MAYORES DE 60 AÑOS. MEDELLÍN, COLOMBIA1
THE PERCEPTION OF SEXUALITY AFTER THE AGE OF 60 YEARS MEDELLIN, COLOMBIA
Revista Colombiana de Ciencias Sociales, vol. 11, núm. 1, pp. 56-77, 2020
Universidad Católica Luis Amigó

Artículos de investigación


Recepción: 17 Junio 2019

Aprobación: 07 Octubre 2019

DOI: https://doi.org/10.21501/22161201.3286

Resumen

Objetivo: Analizar los factores asociados a la percepción de la sexualidad según características demográficas, emocionales y psicológicas en personas mayores de 60 años.

Materiales y métodos: Se realizó un estudio cuantitativo, observacional analítico, con fuente de información primaria a 665 personas de 60 años y más de la ciudad de Medellín, en el año 2018. Se determinaron las características demográficas, emocionales y psicológicas que permitieran conocer su percepción sobre sexualidad. Se calcularon medidas de asociación X2 y como medidas epidemiológicas, razones de prevalencia crudas y ajustadas.

Resultados: Las personas que nunca se sintieron tristes consideraron importante la sexualidad (69,4 %), los hombres con una pareja estable, que no se sienten solos, con apoyo social también la consideraron como algo importante.

Conclusiones: La importancia en la sexualidad de la persona mayor está determinada por estados anímicos, de estabilidad emocional y de integración social.

Palabras clave: Envejecimiento, Adulto Mayor, Medellín, Sexualidad.

Abstract

Objective: To analyze the factors associated with the perception of sexuality according to demographic, emotional and psychological characteristics in people over 60 years of age.

Materials and methods: A quantitative, analytical, observational study was conducted, with a primary source of information, to 665 people aged 60 and over, from the city of Medellin, in 2018. The demographic, emotional and psychological characteristics that allowed to know their perception about sexuality. X2 association measures were calculated and as epidemiological measures, crude and adjusted prevalence ratios.

Results: People who never felt sad considered sexuality important (69.4%), men with a stable partner, who do not feel alone, with social support also considered it important.

Conclusions: The importance in the sexuality of the older person is determined by moods, emotional stability and social integration.

Keywords: Aging, Older Adult, Medellín, Sexuality.

INTRODUCCIÓN

A nivel mundial el envejecimiento poblacional es un asunto generalizado, lo que antes era solo una tendencia en los países desarrollados, en los últimos años ha alcanzado incluso a los países en vía de desarrollo (Organización Mundial de la Salud, 2015). Las principales causas de este envejecimiento poblacional son el aumento de la esperanza de vida, la disminución de la mortalidad, el control de las enfermedades infecciosas y parasitarias, el descenso de las tasas de fecundidad, el incremento de la población y de los procesos de migración (Cardona, Segura y Garzón, 2013).

Las personas mayores de principios del siglo XXI han participado en la formación y evolución de la sociedad a lo largo de su vida, experimentando diversos hechos extraordinarios que dan cuenta de las nuevas formas de vivir la longevidad, tales como los avances y cambios tecnológicos en la atención médica, que han conducido a una mejor salud física; eventos políticos clave como la legislación de políticas públicas que visibilizan cada vez más este sector poblacional; eventos sociales inclusivos con las personas de edad, que estimulan una sociedad para todas las edades; fluctuaciones económicas y adversidades que han requerido adaptación y resistencia de esta generación (Mona, et al., 2010).

En Colombia durante los últimos años se ha observado una notable inversión de la pirámide poblacional, en el año 2005 se evidenciaba que el 6,31 % de la población tenía edades de 60 años y más, pasando a un 9,23 % para el año 2018. Según cifras oficiales del DANE, el aumento progresivo de la población mayor, obliga a la focalización de esfuerzos en todas las áreas de conocimiento y decisiones de política pública (Organización Mundial de la Salud, 2015). En el caso de la ciudad de Medellín, para el año 2015, de la población total el 9,4 % eran personas mayores de 60 años, de las cuales el 58,5 % eran mujeres y el 41.5 % hombres (Ministerio de Salud y Protección Social, Colciencias, Universidad del Valle y Universidad de Caldas, 2016). Tales cifras evidencian la importancia de este sector poblacional en el país y en la ciudad de Medellín, lo que amerita abordajes integrales para su mejoramiento de la calidad de vida.

El envejecimiento es un proceso multidimensional, universal, heterogéneo, intrínseco e irreversible que se produce a lo largo de toda la vida, produciendo un sinnúmero de cambios biológicos, físicos, psicológicos y sociales en el individuo, en interacción, en un periodo de tiempo determinado, con la vida social, económica, cultural y política. Por otro lado, la vejez hace parte del proceso de envejecimiento y es producida por el paso del tiempo en el individuo. En Colombia, una persona mayor es aquella que tiene 60 años o más (Congreso de la República, 2008; Ministerio de Salud y Protección Social, 2015), es una población heterogénea en términos de valores, motivos, estado social y comportamiento, así como de rápido crecimiento (Zeiss, 2001).

En coherencia con el proceso de envejecimiento, la sexualidad puede definirse como la calidad o estado de ser sexual. La sexualidad se puede expresar de otra manera que no sea la relación sexual. Muy a menudo se puede expresar a través del contacto físico cercano, el afecto, la ternura, las caricias, los toques, la compañía, la intimidad y/o la cercanía física y emocional con los demás; la sexualidad con la pareja puede ser parte de esta cercanía. Al igual que con otras necesidades de las personas mayores, la sexualidad tiene varios componentes: biológicos, físicos, psicológicos, sociales, culturales y morales (Librach & Moynihan, 2011), es transversal a la vida de los individuos, siendo sexuado desde el nacimiento hasta la muerte. Su vivencia plena tiene importancia en tanto mantiene las funciones fisiológicas, contribuye a la identidad, a la intimidad y a la garantía de la vitalidad. Por tales motivos, se hace indispensable aceptarla como parte de la vida y fomentar entornos íntimos y protegidos para el disfrute pleno de su sexualidad (Cornachione, 2006).

En conjunto, el conocimiento sobre el comportamiento sexual humano y la experiencia en las personas mayores es escaso (Librach & Moynihan, 2011). Pese a la importancia del desarrollo pleno de la sexualidad en la vida de las personas, en la vejez ha sido una temática relativamente poco abordada y acompañada de un sinnúmero de estereotipos negativos que la ubican en un lugar desfavorable, en el que se puede reforzar mitos (especialmente para mujeres de edad avanzada), y contrarios al envejecimiento y la sexualidad. Con relación a esto, se identifican en la sociedad actual dos ideas estereotipadas frente a la sexualidad en este momento vital: la primera, relacionada con la discapacidad sexual, asociada con la idea de la longevidad como fragilidad, en la que la sexualidad puede ser causante de daño físico, y la segunda, por una representación infantilizada de la vejez, se fortalece la idea que las personas mayores son asexuadas (Iacub, 2006). Como puede verse, los mitos y estereotipos que retratan a las personas mayores como asexuadas están profundamente arraigados en la sociedad occidental contemporánea, tales ideas pueden ser interiorizadas por este sector poblacional, sintiéndose inclinados los sujetos a actuar en consecuencia (Mahieu & Gastmans, 2015). Este entorno sociopolítico, a su vez, ha dado forma a las personas mayores como una cohorte, hombres y mujeres mayores enfrentan circunstancias dispares que afectan la sexualidad, incluidas las propias creencias culturales sobre ella y sobre sus conductas sexuales, así como la forma en que la sociedad ve su sexualidad (Mona, et al., 2010). Tales ideas contrastan con un número significativo de estudios que demuestran la importancia de la sexualidad en la vejez y en las personas mayores (Bauer, McAuliffe & Nay, 2007; Delamater, 2012).

Se hace necesario, entonces, fomentar estudios que visibilicen la sexualidad de las personas mayores como objeto de investigación relevante y que reciban más atención en la práctica de las ciencias sociales, ya que los cambios sociales fomentan una mayor aceptación tanto de la sexualidad como de la diversidad. En la actualidad se han hecho algunos esfuerzos para dar un giro a la idea de la sexualidad en la vejez, apoyado en argumentos como: i) la lucha en contra de la discriminación por razones de edad, posiciona este sector poblacional como uno de los grupos descalificados socialmente y se insta a la sociedad por el respeto de la sexualidad como componente esencial de la vida, independiente de la edad que se tenga; ii) la relativización de ciertos valores, sobre los cuales se construyen los roles de género, edad y poder. Dichos valores han sufrido importantes modificaciones en el plano de las identidades y de las experiencias corporales, flexibilizando los límites, las representaciones y simbolismos sobre los cuales se definía la vejez en el pasado; iii) la reivindicación de los derechos humanos, en la que la sexualidad de las personas mayores se ha convertido en una premisa social, produciendo un cambio en sus actitudes, quienes poco a poco optan por nuevas formas de vida, exigiendo sus derechos y privilegios obtenidos a través de una politización de la vejez (Iacub, 2006).

Con relación a la incidencia que tiene la promoción de los derechos humanos sobre la vivencia de la sexualidad en las personas mayores, se destaca la Convención Interamericana sobre la Protección de los Derechos Humanos de las Personas Mayores como un lineamiento internacional, liderado por la Organización de Estados Americanos (OEA), que insta a los países de América Latina y el Caribe a proteger sus derechos para la garantía de la igualdad y no discriminación por razones de edad; el derecho a la seguridad y a una vida sin ningún tipo de violencia y el derecho a la salud, aspectos transversalizados por la importancia de vivir una sexualidad plena, indistinto de la condición de edad (OEA, 2015); y en el ámbito nacional, el llamado que hacen los Lineamientos de Política de Envejecimiento Humano y Vejez 2014-2024, que instan al respeto y protección por la sexualidad y los derechos sexuales de las personas, especialmente de aquellas mayores de 60 años que pueden ser susceptibles de vulneración (Ministerio de Salud y Protección Social, 2015). Los derechos humanos constituyen un campo de creciente preocupación antropológica, no solo por su sustancia sino también por sus tensiones inherentes. Desde 1948, cuando la Declaración Universal de los Derechos Humanos fue aceptada internacionalmente, la antropología ha pasado de una postura escéptica hacia los Derechos Humanos, vista como opresiva de la diferencia cultural, a una comprensión de estos como un medio legítimo para imaginar una humanidad compartida a través de las diferencias culturales, idea que ha sido fortalecida, gracias a las nociones cambiantes de las ciencias sociales y el proceso histórico de la globalización (Hastrup, 2001).

Pese a que hablar sobre la sexualidad en las personas mayores es menos extraño, en comparación con años anteriores, tal apertura puede deberse a diversos aspectos como: i) la diversidad de los patrones de envejecimiento actuales con personas mayores más activas que desean disfrutar la vida intensamente; ii) las discusiones, de orden académico y de política pública, que visibilizan el tema, volviéndolo más permisivo; iii) la revolución sexual que se produjo con la introducción de soluciones farmacológicas a problemas derivados de la disfunción eréctil o baja de la libido. No obstante, lo anterior hace necesario generar mecanismos para la sensibilidad, comprensión y actitudes de los diversos actores involucrados, de tal manera que eviten cualquier acción de discriminación por razón de edad y aliente a este sector poblacional a la discusión de sus experiencias y demandas en lo que a la sexualidad se refiere, para la mejora de su calidad de vida, salud y bienestar (Domínguez & Barbagallo, 2016).

La expresión de la sexualidad en las personas mayores existe y es una necesidad indiscutible, la sociedad no está suficientemente informada sobre su importancia, lo que hace necesario que las diferentes estructuras aborden adecuadamente la situación (Butler & Lewis, 2008). Desde el área técnica es necesario que los profesionales estén más informados sobre el trabajo con esta población diversa de personas mayores, en el que es prioritario un conocimiento amplio del envejecimiento y las adaptaciones de la intervención para satisfacer las amplias necesidades biológicas, sociales y psicológicas de este sector poblacional (Zeiss, 2001) que permitan un envejecimiento digno, con bienestar en la salud sexual y en los dominios conductuales y emocionales resultante del ajuste entre objetivos, necesidades y capacidades personales con relación a las capacidades personales y las demandas ambientales (Lang & Rohr, 2015).

La importancia de la educación para el envejecimiento y la sexualidad en personas mayores es doble: por un lado, desde una perspectiva individual, para ser conscientes de las ganancias adquiridas en la medida que se ganan años de vida y hacer frente de manera efectiva a las pérdidas en el desarrollo. Por otro lado, desde una perspectiva social, las competencias de vida de las personas mayores, es decir, sus experiencias, estrategias y los sistemas de conocimiento que, adquiridos en fases anteriores de la vida, no solo se pueden utilizar en favor de procesos individuales de afrontamiento y compensación, sino también en favor de las generaciones más jóvenes y de la sociedad en su conjunto para un adecuado desarrollo de la sociedad y la cultura (Kruse & Schmitt, 2001).

En el presente estudio se analiza la percepción de las personas mayores de 60 años frente a la sexualidad, desde un punto de vista holístico, no necesariamente ligado de manera exclusiva a la genitalidad, sino también a lo emocional, psicológico y social, áreas que conforman y forman al ser humano (Barriga, 2013). Es por esta razón que en el presente artículo se pretende hacer una exploración acerca de cómo viven y perciben la sexualidad, las personas mayores en la ciudad de Medellín, dado que un mayor conocimiento del objeto de investigación posibilita un nivel de autonomía frente a la dependencia que produce el prejuicio sexual en la vejez.

MÉTODO

Se realizó un estudio transversal de enfoque cuantitativo, observacional descriptivo de fuente de información primaria, en el que se encuestaron 665 personas de 60 años y más, residentes en la ciudad de Medellín para el año 2018. La población fue seleccionada por muestreo, por conglomerados bietápicos, partiendo de la selección aleatoria de los barrios al interior de cada una de las comunas (primera etapa); posterior a esto se seleccionaron las manzanas al interior de los barrios (segunda etapa), teniendo en cuenta la distribución geográfica de las 16 comunas y 5 corregimientos de Medellín. Para la participación en el estudio era indispensable que se firmara un consentimiento informado aprobado por el Comité de Ética de la Corporación Universitaria Remington de la ciudad de Medellín. Se excluyó a las personas que puntuaron por debajo de 13 puntos en el Mini-Mental State Examination (MMSE).

Análisis estadístico

En el análisis univariado se exploraron las características de los participantes por medio de medidas de frecuencias. Posterior a esto, se realizó un análisis bivariado explorando asociaciones con la variable dependiente "importancia de la sexualidad" con algunas variables sociodemográficas: edad, sexo, estado civil, área de residencia, nivel de escolaridad, estrato socioeconómico. Dichas variables se eligieron debido que permiten caracterizar la población objeto de estudio, al igual que otras variables sobre factores emocionales y psicosociales como: sentimiento de tristeza, sentimiento de soledad, por la noche se siente solo, se siente querido, apoyo social (por medio de la escala de apoyo social MOS (Londoño-Arredondo, et al., 2012), soledad social (por medio de la escala de soledad social ESTE II (Cardona-Jiménez, Villamil-Gallego, Henao-Villa y Quintero-Echeverri, 2010), ha dado usted información sobre la sexualidad a sus hijos o a sus nietos; todo ello mediante la prueba chi cuadrado y el cálculo de razones de prevalencias crudas (RPc) y ajustadas (RPa), con sus respectivos intervalos de confianza del 95 %. Valoresp inferiores a 0,05 fueron considerados estadísticamente significativos. El software utilizado para el análisis de los datos fue el paquete estadístico SPSS, versión 21.

RESULTADOS

Características demográficas

Las características demográficas de los encuestados permiten al investigador conocer su población, lo cual es de gran importancia para un correcto análisis de los datos. Al explorar el porcentaje de adultos mayores por comuna, se aprecia que el mayor porcentaje estaba ubicado en la comuna 6 (12 de Octubre), y el menor en la comuna 11 (Laureles), es de anotar que en la comuna 14 (El Poblado) no se encuestó a ningún adulto mayor (ver Figura 1).


Figura 1
Distribución porcentual de adultos mayores por comuna, Medellín, 2018.
Fuente: elaboración propia

De los 665 adultos mayores de 60 años encuestados, el 97,6 % (649) vivían en la zona urbana, seguidos por un 2.4 % (16) en la zona rural; un 55 % (366) son de estrato socioeconómico 3, seguido de un 27,5% que pertenecen al estrato 2 (183); el grupo de edad que predominó fue entre los 60 y 74 años con un 70,4 % (468) sobre la muestra total y en segundo lugar el de los adultos de 75 a 89 años con un 26,3% (175); el 67 % (447) son mujeres y el 33 % (218) hombres. Del total de la población, el 35,8% (238) están casados y solo el 6 % (42) vive en unión libre; el 56,8% (378) de ellos alcanzaron como máximo nivel el primario y solo el 5,7 % (38) un nivel terciario (ver Tabla 1).

Tabla 1
Distribución porcentual y absoluta de las variables demográficas de adultos mayores, Medellín, 2018.

Fuente: elaboración propia.

Al analizar la importancia de la sexualidad, de acuerdo con algunos aspectos demográficos, por sexo los hombres tienen, en comparación con las mujeres, 1,71 veces más oportunidad de considerar importante la sexualidad (RPc: 2,71; IC: 1,87-3,92). Además, se evidencia cómo la importancia sobre la sexualidad está asociada con la edad (ver Tabla 2). En cuanto al estado civil, se encontró un mayor porcentaje de importancia frente a la sexualidad en los casados (39,40 %), pues esta condición favorece la importancia de la sexualidad en comparación a cuando se está soltero (RPc: 1,86; IC: 1,22-2,84) (ver Tabla 2). Al observar la variable nivel de educación, se evidencia un mayor porcentaje de importancia de la sexualidad en quienes tienen algún nivel de estudio (secundaria y terciaria), mientras que entre quienes no tienen ningún nivel de estudio la importancia de la sexualidad no fue significativa; tener estudios de grado terciario favorece en 1,83 veces la oportunidad de considerar importante la sexualidad en comparación con no tener ningún estudio (RPc: 2,83; IC: 1,11-3,59) (ver Tabla 2).

Tabla 2
Percepción de la importancia de la sexualidad en adultos mayores, según aspectos demográficos, Medellín, 2018

Fuente: elaboración propia.

Al analizar la importancia de la sexualidad con respecto a algunas características emocionales y psicosociales, se observaron los siguientes resultados: el 97 % de las personas que consideran importante la sexualidad nunca se sintieron tristes o solo a veces, en este sentido, las personas que nunca tuvieron sentimientos de tristeza tienen casi 7 veces más la oportunidad de darle importancia a la sexualidad, en comparación con los que manifestaron que siempre estaban tristes (RPc: 6,93; IC: 3,56-13,49) (ver Tabla 3).

Tabla 3
Percepción de la importancia de la sexualidad en adultos mayores, según aspectos psicosociales, Medellín, 2018.

Fuente: elaboración propia

En cuanto al sentimiento de soledad, se aprecia que de las personas para las que es importante la sexualidad, el 67,5 % nunca se sintieron solos, y estas tienen 5,11 veces más la oportunidad de darle importancia a la sexualidad, en comparación a los que manifestaron que siempre tenían sentimientos de soledad (RPc: 6,11; IC: 2,70-13,83) (ver Tabla 3).

Con respecto a la variable ¿por la noche se siente solo?, cuenta con tres opciones de respuesta: siempre, a veces y nunca, para la respuesta a veces se observa que las personas que manifestaron esta condición tienen 6,71 (RPc: 6,71; IC: 3,03-14,84) veces más la oportunidad de darle importancia a la sexualidad, y los que respondieron nunca, 4,16 veces más la oportunidad (RPc: 4,16; IC: 1,95-8,90) comparados con las personas que manifestaron siempre sentirse solas de noche (ver Tabla 3). Con relación a la variable ¿se siente querido?, para la respuesta siempre, el 83,8 % considera como importante la sexualidad, frente a un 83.1 % que no lo hace; para la respuesta a veces, el 14,3 % considera como importante la sexualidad, frente a un 16 % que no lo hace; para la respuesta nunca, el 1,9 % considera como importante la sexualidad, frente a un 0,8 % que no (ver Tabla 3).

Frente a la variable apoyo social, para un 93,8 % de la población encuestada tener un adecuado apoyo social favorece la importancia de la sexualidad (RPc: 2,63; IC: 1,54-4,50) (ver Tabla 3).

La variable soledad social cuenta con tres opciones de respuesta: bajo, medio y alto; para la respuesta bajo, el 8,6 % considera como importante la sexualidad, frente a un 8 % que no; para la respuesta medio, el 89,8 % considera como importante la sexualidad, frente a un 88,2 % que no; para la respuesta bajo el 1,7 % considera como importante la sexualidad, frente a un 3,8 % que no (ver Tabla 3).

La variable intergeneracional, asociada a la pregunta ¿ha dado usted información sobre la sexualidad a sus hijos o a sus nietos?, contaba con dos opciones de respuesta: sí y no; para la respuesta sí, el 78,1 % considera como importante la sexualidad, en este esta condición favorece el darle importancia a la sexualidad (RPc: 10,32; IC: 7,11-14,96) (ver Tabla 3).

Los resultados de este estudio se realizaron en torno a las características que se consideraron como apropiadas para comprender la percepción de las personas mayores con respecto a su sexualidad; abordando el asunto desde una postura externa (demográfica), interna (emocional), y una mezcla de ambas (psicosocial), realizando así un análisis más global del individuo.

Al realizar el análisis multivariado para ajustar las medidas de asociación para los aspectos demográficos se aprecia que: ser hombre, tener grado de escolaridad de secundaria o terciaria explican la importancia de la sexualidad en las personas mayores de la ciudad de Medellín (ver Tabla 4).

Tabla 4
Percepción de la importancia de la sexualidad en adultos mayores, según aspectos demográficos, razones de prevalencia crudas y ajustadas, Medellín, 2018.

Al realizar el análisis multivariado para ajustar las medidas de asociación para los aspectos psicosociales se encontró: que tener sentimientos de tristeza, sentirse solo de noche, y dar información sobre la sexualidad a los hijos y nietos, son factores que favorecen la importancia de la sexualidad en las personas mayores (Tabla 5).

Tabla 5
Percepción de la importancia de la sexualidad en adultos mayores, según aspectos psicosociales, razones de prevalencia crudas y ajustadas, Medellín, 2018.

Fuente: elaboración propia.

DISCUSIÓN

Es de anotar que durante la vejez el ser humano experimenta una serie de cambios físicos diferenciales, los cuales pueden ser percibidos de una manera negativa o positiva; en algunas ocasiones, dicha percepción va ligada al sexo, encontrándose que mientras en los hombres tiende a ser favorable, en la mayoría de las veces, dada la connotación cultural positiva que se le asigna al ser sinónimo de virilidad, en las mujeres tiende a tener una connotación negativa (Llanes, 2013). Contrario a lo anterior, los hombres mayores pueden verse afectados en su percepción sobre la sexualidad, dado el contexto predominantemente machista en el que se le exige presentarse como un individuo fuerte y viril, quien exprese lo contrario será menospreciado, lo que puede limitar la posibilidad de respuesta ante el temor de ser confrontado en su estatus de varón (González y González, 2005; Perdomo, Oria, Segredo y Martín, 2010). En el caso particular de la presente investigación, se evidencia cómo la sexualidad es percibida como más importante en los hombres (RPa: 2,76) que en las mujeres, enmarcado en un contexto sociocultural que pone en desventaja a estas, constriñendo la posibilidad de resignificar su sexualidad a través de nuevas oportunidades de vida afectiva y/o sexual en la vejez. Susan Sontag (1972) define este fenómeno como doble estándar del envejecimiento, definido como la condición de vulnerabilidad a que se ve expuesta la mujer por su doble condición: ser mujeres y ser viejas. Tal estándar es reforzado por el exigente canon estético preponderante, en el que, de manera equivocada, se representa el proceso de envejecimiento como la reducción del potencial físico y sexual.

Las creencias, mitos y tabúes con respecto a la sexualidad están determinados, en parte, por el contexto sociocultural y la ascendencia religiosa de las personas mayores. En relación con lo anterior, tales formas de representar la sexualidad en la vejez pueden llevar a ideas estereotipadas y equivocadas como: disfrutar de la sexualidad o del sexo es bien visto en tanto esté determinado por una relación marital, en la que eventualmente se permita la formación de un hogar y la procreación de los hijos; de lo contrario, la vivencia de la sexualidad podría ser considerada como pecado (Perdomo et al., 2010). Los resultados del estudio presentado muestran cómo los hombres y las personas casadas evidencian más oportunidades de expresar la importancia de la sexualidad, en detrimento de aquellas que estaban viudas, solteras o separadas, posiblemente ligados a los patrones establecidos por el contexto sociocultural. Lo que coindice con dos estudios, uno realizado en la Costa Caribe colombiana (González y González, 2005), que destaca que los hombres y las personas con una relación estable fueron quienes tuvieron un goce más frecuente de la sexualidad, en los que se incluían aspectos como la confianza en la pareja y el interés sexual; y otro en el Reino Unido, en el que los participantes, al momento de realizado el estudio, experimentaron algunas barreras para vivir plenamente su sexualidad como no tener una pareja sexual en la actualidad, no sentir que tendrían otra pareja sexual en su vida, presentar situación de viudez o experimentar problemas de salud, considerando que el sexo no era de importancia para ellos, esto a diferencia de aquellos participantes que tenían una pareja sexual actual y que atribuyeron la sexualidad como algo muy o extremadamente importante (Gott y Hinchliff, 2003).

Con respecto a la situación de la viudez en Colombia y según los resultados de la encuesta SABE, Colombia (Ministerio de Salud y Protección Social et al., 2016), el 45,2 % de la población mayor de 60 años (33 % de las mujeres y 10,4 % de los hombres) son viudos, siendo más común en la medida que se avanza en edad. Tales resultados coinciden con los de un estudio realizado en el Reino Unido (Scott y Wenger, 1996), en el que se destaca la tendencia de las mujeres a permanecer viudas en la vejez, sin tener pareja o casarse de nuevo, debido a lo arraigado de las expectativas culturales de la sociedad, en las que es ampliamente aceptado que un hombre contraiga matrimonio con mujeres más jóvenes, por lo que es probable que sigan casados en la vejez. En caso que lleguen a enviudar, es probable que contraigan matrimonio de nuevo, a causa de que en edades avanzadas hay un mayor número de mujeres viudas, solteras o separadas. Asunto que no es tan frecuente ni posible en el caso de las mujeres. En una investigación en Colombia, con relación al amor, la sexualidad y el inicio de nuevas relaciones en la vejez, las diferencias de género no fueron tan marcadas, ya que el 88 % de los participantes del estudio consideró que las personas mayores viudas, tanto hombres como mujeres, podrían establecer de nuevo una relación sentimental (Cerquera-Córdoba, Galvis-Aparicio y Cala-Rueda, 2012). En el presente estudio se evidenció cómo el 25,1 % de las personas mayores fueron viudas, afectando su percepción de la sexualidad desde aspectos psicosociales como sentimientos de tristeza (11 %), soledad (6,55 %), y soledad en la noche (6,8 %), incidiendo en su percepción negativa, dado que el 23,19 % no consideraron importante la sexualidad.

La mayoría de las investigaciones centradas en la sexualidad entre las personas mayores, de corte epidemiológico, se limitan a una comprensión biológica de la sexualidad, con sus respectivos cambios fisiológicos que influyen en el comportamiento sexual humano, como la transición natural hacia la vejez que produce la menopausia en las mujeres y los cambios relacionados con la edad en los hombres -en este caso, la edad se encontró asociada negativamente con las actividades sexuales (Butler & Lewis, 2008)-. Si bien en el momento vital de la vejez se pueden presentar diversas afectaciones en la libido, aunque disminuye no desaparece con la edad, pues a diferencia de lo que se cree, el desempeño sexual puede llegar a ser mejor en la edad adulta mayor (Cayo, Flores, Perea, Pizarro y Aracena, 2003), debido a factores como el tiempo y el estrés, que en ocasiones son limitantes para el resto de la población y que van siendo menos evidentes en la vejez (Quevedo-León, 2014).

En un estudio con jóvenes universitarios venezolanos se evidenciaron actitudes negativas frente al componente cognitivo y positivas con relación al componente afectivo y conductual (Granadillo, Árraga y Sierraalta 2015). En otro estudio, con 400 adultos venezolanos se presentó una tendencia levemente positiva hacia los componentes afectivos y conductuales (Sánchez de Gallarado, Pirela y Árraga-Barrios, 2016). En Colombia, en un estudio sobre percepciones frente al derecho de amar y de tener una vida sexual en la vejez, en 107 adolescentes, 68 adultos y 153 personas mayores se evidenció que la mayoría, indistintamente de su condición de edad, consideró que tenían pleno derecho, siendo los adultos (91,2 %), seguido de las personas mayores (88,2 %) quienes compartieron tal idea, que el amor y la sexualidad hacen parte de la vida, aún en la vejez (Cerquera-Córdoba et al., 2012). Con relación a los resultados del presente estudio, en el que se relaciona la importancia de la sexualidad con algunas características emocionales y psico-sociales, el 97 % de los participantes lo consideró como importante, destacando el apoyo social como importante para favorecer el desarrollo pleno de la sexualidad.

Otros factores que pueden explicar conductas estereotipadas en la población de personas mayores frente a la vivencia de la sexualidad son: primero, las reglas establecidas por la sociedad a la hora de encontrar pareja, donde ciertos estándares físicos (peso, altura, color de ojos, piel, cabello) y sociales (clase social, edad, nivel de educación, entre otros) (González-Domínguez, Núñez-Rodríguez, Hernández-Pupo y Betancourt-Navarro, 2005) pueden restringir la oportunidad a la hora de buscar y encontrar pareja, y donde la edad parece ser preponderante para su elección.

Segundo, el desenganche social al que son sometidas algunas personas mayores. Anteriormente este sector poblacional era considerado como esencial en la sociedad, al predominar la transmisión oral de la cultura, este paradigma cambia por uno en que el rol de transmisión de saberes ha sido reemplazado por la tecnología, en el cual aparentemente poco tienen por aportar (Bautista, 2016). No obstante, el presente estudio devela la importancia de las relaciones intergeneracionales y el rol que ocupan las personas mayores en ellas al momento de acompañar las otras generaciones sobre la educación sexual, dado que el 78,1 % lo consideraron como importante.

Tercero, la disminución gradual del estímulo emocional en comparación con los grupos de adultos o jóvenes (Samuel & Cohen, 2018), asociado con el aumento de la edad. En un estudio de personas mayores de 65 a 90 años, el grupo de mayor edad (74 a 90) informó un menor grado de estímulo emocional que el grupo de edad más joven (65 a 73) (Bailly, Maitre, Amanda, Herve & Alaphilippe, 2012).

La sexualidad es una dimensión con profundas implicaciones no solo en los aspectos biológicos, psicológicos, sino también en las dimensiones sociales y culturales, que afectan a todas las edades de la vida. La sexualidad en la vejez todavía está condicionada por sesgos, prejuicios y una visión estereotipada que considera a las personas mayores como "asexuales", a pesar que ellas tienen todo un potencial para expresar. No hay una edad en la que termine la expresión de la sexualidad y la intimidad, trasciende los años reproductivos para abordar temas tan importantes como el amor, el tacto, la compañía, la intimidad, la autoestima y la satisfacción (Domínguez & Barbagallo, 2016). Tanto las personas mayores como el resto de la población deben visualizar la sexualidad, especialmente en la vejez, como benéfica e importante, al trascenderla como placer físico o necesidad fisiológica del cuerpo, y asociarla con el amor y la felicidad, lo que brinda una sensación de plenitud y satisfacción personal que puede contribuir a la calidad de vida en términos físicos (retraso del deterioro físico que pueden, eventualmente, sufrir los seres humanos con los años) e intelectuales (frente al riesgo de la aparición del riesgo de enfermedades mentales). Por tal razón, negar la sexualidad o desconocerla en cualquier etapa de la vida es un acto deshumanizante, ya que el individuo es un ser sexuado desde que nace hasta que fenece (Cayo et al., 2003).

CONCLUSIONES

Al realizar el análisis de las características demográficas con el factor de interés de la población por la sexualidad, se concluye que el 55 % es de estrato socioeconómico 3, con niveles básicos de educación; los rangos de edad prevalentes en las personas mayores estuvieron entre los 60 y 74 años (70,4 %), mujeres (67 %) y personas casadas (35,8 %).

Las variables sexo y escolaridad son estadísticamente significativas: los hombres con un nivel máximo de escolaridad terciario son los que más importante consideran la sexualidad. Las características emocionales y psicosociales que más favorecen la percepción positiva de la sexualidad son el sentimiento de tristeza y la soledad.

RECOMENDACIONES

Se hace un llamado a la creación de programas sobre derechos sexuales en la población mayor medellinense, con un enfoque de género, dado que se observa una feminización de la vejez de la capital antioqueña, es decir, más de la mitad de su población mayor son mujeres. Lo anterior puede ayudar a la visibilización de esta temática que ha sido tabú en la sociedad y requiere de escenarios de reivindicación, puesto que la sexualidad en la vejez no solo es algo natural, también es un derecho que debe ser respetado por la familia y la sociedad.

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Notas

1 Candidato a Doctor en Humanidades. Director Ejecutivo FUNDACOL, Medellín, Colombia. E-mail: direccionejecutiva@fundacol.com ORCID http://orcid.org/0000-0002-6944-561X Google scholar https://scholar.google.com/citations?user=606yPhEAAAAJ&hl=es&oi=ao
Forma de citar este artículo en APA: Robledo-Marín, C., Cardona-Arango, D., Cardona-Jiménez, J., Lizcano-Cardona, D., y Quintero-Echeverri, A. (enero-junio, 2020). Percepción de la sexualidad en personas mayores de 60 años. Medellín, Colombia. Revista Colombiana de Ciencias Sociales, 11(1), pp. 56-77. DOI: https://doi.org/10.21501/22161201.3286
CONFLICTO DE INTERESES Los autores declaran la inexistencia de conflicto de interés con institución o asociación comercial de cualquier índole.


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