Reseñas
| . El poseído bajo los árboles. 2022. Bogotá. AG Consultoría Digital. 367pp. |
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Received: 15 March 2024
Accepted: 17 April 2024
Published: 31 July 2024
El poseído bajo los árboles es el segundo tomo de Relatos macabros, una colección de tres tomos en los que se compilan treinta historias del escritor colombiano de terror y fantasía oscura Luis A. Suescún, quien nació en la ciudad de Cali y creció en Bogotá. Suescún ha sido catalogado “Maestro y mejor exponente actual del terror en Colombia” por críticos de este género como Tulio Fernández o George Valencia.
Esta obra literaria sumerge a los lectores en un intrigante viaje a lo macabro a través de sus doce relatos. Lo que destaca de manera notoria en este volumen es la habilidad del autor para explorar lo macabro desde diversas perspectivas, otorgando a cada narración un matiz único. En sus historias, se abordan temas como el amor, la identidad, la belleza del arte o la paternidad, al igual que la interpretación y apropiación de historias preexistentes: Caín y Abel, Pinocho o El extraño caso del doctor Jekyll y el señor Hyde. Simultáneamente, reinventa algunos personajes tradicionales del terror clásico: brujas, vampiros, fantasmas o la misma muerte desde una visión más filosófica y poética. Los relatos cobran vida en lugares tan lejanos como cercanos a nuestra cotidianidad, desde una vieja cabaña en los pantanos cerca del río Misisipi o un pueblo a las afueras de Inglaterra hasta los Farallones caleños o las calles y los barrios de Bogotá. Situar la amenaza en un lugar aparentemente simple y común la hace más cercana a nuestra realidad, creando una atmósfera intrigante y perturbadora conforme avanza el relato.
Lo más destacado de la obra es la forma en que Suescún maneja la narración. La destreza con la que se describen los eventos y personajes crea una atmósfera intensa que envuelve al lector de principio a fin. El poseído bajo los árboles se distingue por su estructura narrativa dinámica: monólogos y relatos en primera persona e historias divididas y fragmentadas que juegan con la narración en segunda y tercera persona, añadiendo una capa adicional de complejidad y sumergiendo al lector en la trama de maneras inesperadas e impactantes. Esta variedad de enfoques le confiere al libro un ritmo vibrante. De igual forma, la extensa gama de longitudes de las historias, que van desde apenas tres páginas hasta las cien, no solo resalta la versatilidad del autor, sino que también demuestra su habilidad para impactar de manera efectiva, independientemente de la extensión. Si bien algunas narraciones pueden ser más densas que otras, se entrelazan con relatos más ligeros, lo que añade riqueza al conjunto del libro.
Como lo advierten el prólogo y la contraportada del libro, en Relatos macabros convergen lo alucinante con lo siniestro y la belleza con la crueldad, en un estilo cinematográfico donde se encuentran y desarrollan de manera visual y ágil muchas de las obsesiones que habitan a su autor: “La monstruosidad, la otredad, lo extranjero, lo foráneo, lo antinatura, lo que nos repulsa, lo que tememos es, en realidad, lo que nos construye realmente como humanos” (p. 13). En conclusión, la narrativa contribuye a la creación de una atmósfera perturbadora en historias desarrolladas en un entorno cotidiano que se torna amenazante, las cuales incluyen conflictos morales y cuestionamientos a los límites éticos de las acciones. El uso de espacios marginales que desafían las normas sociales, las tramas y los personajes encarnan arquetipos literarios característicos del género gótico. La continuación de estos elementos en la obra contemporánea de Suescún muestra cómo la necesidad de mostrar lo peor de la humanidad por medio de la literatura sigue siendo relevante y se adapta a los contextos cambiantes, lo que demuestra la perdurabilidad de las preocupaciones y ansiedades humanas a lo largo de los siglos.
Notes