Reseña
LA AUSENCIA NECESARIA

| Meana Juan Carlos. LA AUSENCIA NECESARIA. 2013. Granada. Dauro. 100pp. |
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El viaje como experiencia es en este libro una destreza que apuntará a la transformación estética de quien ha recorrido el trayecto y nos ha relatado sus percepciones. Realizado desde un cierto inconformismo con lo que nuestras sociedades urbanitas nos ofrecen y venden, plantea buscar una mirada seductora por aquella otra forma de mirar que nos ha de sorprender y que no encaja en los conceptos y lo esperadamente controlado.
Escrito desde la actitud del paseante a modo de flâneur, que yendo a la deriva encuentra aquello que crea pálpito en su sentir, plantea el encuentro con lo común insólito, aquello que por cercano pasa desapercibido y que tiene que ver con actos vitales. La ausencia necesaria es, en este sentido, un borrar aquello que se sabe para iniciar una partida en la que a través del viaje, los paisajes y lo mundano se ha de recobrar una mirada nueva. Una ausencia que ve buscando un reposo que nos conecte con la sabiduría de lo imprescindible.
Meana escribe este libro desde quien ahonda en aquellos momentos previos a la creación. Como artista plástico y docente en la Facultad de Bellas Artes de Vigo (España), se pregunta por esos momentos en los que la mente y lo sensible se aúnan para crear la inquietud y el nervio necesario que toda creación ha de tener. Crear esos estados de ausencia, como momento necesario, requiere la voluntad de quien busca itinerarios indiferentes, alejados del bienestar pero que le permiten focalizar de nuevo el interés en lo esencial. Nos relata el autor que para la creación es necesario liberarse de coacciones que la vida diaria nos impone. De forma implícita el artista se aleja del centro de ebullición de lo espectacular y asimilado, para emprender un viaje por Bulgaria, país que conserva vestigios de otro modo de organizar lo social y lo esencial, donde el viaje le hace reflexionar sobre lo poético y lo político, donde parecen caminar unidos en esta experiencia que participa de la reflexión sobre lo que se percibe y del pensamiento sobre el acto creativo.
El autor toma referencia de escritores y pensadores clave y de cabecera que nos dan un muestra del mundo y contexto de su pensamiento. Así Handke, Blanchot, Valente, Pascal, Jullien o Hugo Mujica son citados como un alto en el camino de lectura, encabezando capítulos y siendo citados de manera que nos permiten lanzar una mirada al pasaje de cada uno de los libros citados y de los parajes recorridos. En este sentido, conecta con la tradición de los errantes apasionados que entienden el caminar como un acto de voluntad desnuda y que el autor francés Le Bretón analiza en su obra Caminar: un elogio. Caminar será el acto por antonomasia ejercido, a modo de desprendimiento de lo superficial, donde se ha de llevar a cabo un constante ajuste entre el sujeto y el contexto; y en esa unión se producirá un estado de ausencia que nada tenía que ver con la felicidad pretendida y buscada.
Reivindica también el autor un cierto estado de gracia en lo contemplativo. Actitud que estamos perdiendo a favor del contacto con lo digital efímero. Ve en la actitud contemplativa una manera de percibir la fuerza de los lugares que no es otra que la que nos conecta con lo que no controlamos, con lo no programado, con lo que se nos escapa, con lo que nos puede causar aun sorpresa con sombra de las cosas.
