Reseña
| Suárez Salazar L.. Estados Unidos vs. Nuestra América. El gobierno de Barack Obama (2009-2017). 2017. La Habana. Editorial de Ciencias Sociales. 326pp. |
|---|
Recepción: 18 Febrero 2019
Aprobación: 20 Febrero 2019
La política de los Estados Unidos hacia América Latina ha sido un tema abordado con recurrencia y desde perspectivas diversas por las ciencias sociales, motivadas por las urgencias de conocer y comprender en Nuestra América el patrón histórico de actuación del poderoso Vecino del Norte, responsable de la mala vecindad establecida desde el siglo XIX. En las últimas décadas, esa atención se ha mantenido como una constante entre los exponentes del pensamiento crítico contemporáneo, renovándose a la luz de los cambios operados en la correlación de fuerzas políticas en el hemisferio a partir de la crisis del sistema de dominación norteamericano que significó el triunfo de la Revolución Cubana, 60 años atrás, y de los ulteriores reacomodos de poder en las relaciones interamericanas, ante las nuevas fisuras en dicho sistema.
El último libro de Luis Suárez Salazar aporta una oportuna y útil mirada a la evolución de la política latinoamericana de los Estados Unidos, al abordarla en su desenvolvimiento dialéctico y mostrarla a través de su permanencia y mutaciones. A la vez, expone un ejercicio analítico prospectivo, procurando visualizar, sin bola de cristal, el escenario más probable por el que podría transitar dicha política en el mediano plazo. En este sentido, el autor advierte que se acoge a “aquella vertiente de la futurología que a diferencia del determinismo y el voluntarismo que han caracterizado a diversos cultores de esa disciplina, indica que el futuro es más construible que previsible, no es único ni lineal” (Suárez, 2017, p. 31).
El foco de los trabajos que conforman el libro se encuentra en las definiciones y redefiniciones del proyecto de dominación estadounidense bajo los enfoques y ajustes específicos que introduce el presidente Barack Obama en su política latinoamericana, no sólo a partir de sus consideraciones personales en tanto Jefe de Estado en la principal potencia imperialista mundial, sino con el valor agregado de su equipo gubernamental, materializado en los criterios, decisiones y diversas acciones de las figuras que ocuparon cargos relevantes, como Joseph Biden, en la Vicepresidencia, o Hillary Clinton y John Kerry, como Secretarios de Estado, respectivamente, en el primer y en el segundo mandato. En este sentido, Suárez Salazar le sigue la pista al desempeño de esos y de otros funcionarios, así como a determinadas instancias o dependencias de gobierno, apoyándose en el análisis de documentos y pronunciamientos públicos. También incorpora a su escrutinio el papel jugado por los debates congresionales, dada la significación que para las decisiones de política exterior tienen ciertos comités y subcomités, tanto del Senado como de la Cámara de Representantes.
El autor concibe la política exterior norteamericana como un mosaico resultante de la coordinación de diferentes niveles e instancias del sistema político y confronta el modelo de interpretación conocido como el del “actor racional unificado”, aplicado por la escuela de pensamiento del realismo político o realpolitik, según el cual la estructura estatal es una unidad monolítica, cuyo interés nacional lo expresa con coherencia el sistema político y de modo más preciso, el gobierno.
Luis Suárez se adscribe a la idea de que la relación histórica de los Estados Unidos con América Latina se define ante todo, desde el siglo XIX hasta el XXI, por una gran asimetría de poder y por una fuerte dependencia, lo cual explica en buena medida la continuidad del proyecto de dominación, pero atemperado a las circunstancias de cada momento y filtrado por las características específicas de cada liderazgo presidencial. En su análisis, une lo anterior a la situación política interna y al estado de la economía nacional norteamericana, al entorno geopolítico global en que se desenvuelve, a las relaciones de alianza que establece con otras potencias mundiales y a los conflictos internacionales que enfrenta, a partir de lo cual se producen los cambios o reajustes en el referido proyecto.
Sin desconocer la ruptura que su elección significó en la bicentenaria y racista historia estadounidense, ni en otras dimensiones de la proyección externa de esa potencia imperialista -señala-, lo primero es resaltar que a la saga de sus antecesores demócratas y republicanos, desde su campaña electoral hasta la actualidad y para atender a los reclamos de los sectores de las clases dominantes, así como del unipartidista establishment de la política económica, de seguridad, de defensa y exterior que lo respaldan, Barack Obama se planteó de manera expresa renovar el liderazgo, la credibilidad y la influencia de su país sobre el hemisferio occidental, todas ellas deterioradas. (Suárez, 2017, p. 60)
Sobre la base de la identificación de esas tres intenciones como ejes de la política latinoamericana de dicho presidente, el autor va distinguiendo en su obra, paso a paso, lo que permanece y lo que cambia en la proyección estadounidense bajo su mandato. En tal sentido, precisa como expresión de lo primero el compromiso de Obama con el legado del anterior mandatario, George W. Bush, cuando anuncia que va desarrollar lo que indistintamente llamó una “diplomacia directa, fuerte, agresiva, principista y sostenida”, hacia todos “los gobiernos amigos, adversarios y enemigos” del hemisferio occidental, incluidas en estas dos últimas categorías los de Cuba y Venezuela” (Suárez, 2017, pp. 61-62). Y cuando comenta, como manifestación de lo segundo, el giro que introduce en sus esfuerzos dirigidos a la redefinición de la democracia y la revitalización de la Organización de Estados Americanos (OEA), al afirmar que “debemos impulsar una visión de la democracia que vaya más allá de las urnas. Debemos incrementar nuestro apoyo a legislaturas fuertes, sistemas judiciales independientes, prensa libre, vibrante sociedad civil, policía honesta, libertad de religión y el imperio de la ley” (Suárez, 2017, p. 67).
Suárez Salazar reitera en este libro su peculiar aproximación al estudio de la política de los Estados Unidos y la dinámica hemisférica, la cual expone, de manera formalizada, en dos obras precedentes: Madre América: un siglo de violencia y dolor, publicada por la Editorial de Ciencias Sociales en 2003, y Las relaciones interamericanas: continuidades y cambios, en coautoría con Tania García, bajo el auspicio del Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales (CLACSO), en 2008. En ellas indagaba en las claves históricas del sistema de dominación estadounidense en América Latina, y recorría con perspectiva cronológica hechos y contextos hasta la actualidad. Así, presentaba una plataforma descriptiva y analítica general, para contrastar los momentos de contracción y recuperación de la izquierda latinoamericana a partir del cambio en la correlación de fuerzas que se desata con la victoria electoral de Hugo Chávez en 1998, y de otros movimientos progresistas que llegan al gobierno utilizando los métodos y espacios que brindaba la democracia liberal burguesa representativa.
En Estados Unidos vs. Nuestra América. El gobierno de Barack Obama (2009-2017), con la interpretación dialéctica que expone del gobierno de Obama a través de sus dos mandatos y el acento en la visión prospectiva, Suárez Salazar trasciende su habitual estilo de análisis, que suele transitar por una profusión de datos tan detallada y exhaustiva que si bien aporta precisión, por momentos, hace engorrosa la comprensión, o al menos, la lectura, de textos signados por una sistematización rigurosa de acontecimientos y episodios sobresalientes en la historia de las relaciones interamericanas. Así, alcanza una notable capacidad interpretativa en su esfuerzo intelectual por reflejar la continuidad y el cambio con una óptica lógico-histórica y de visualizar el escenario futuro, en el que el gobierno estadounidense de turno no variará su condición como mal vecino.
El libro concluye reconociendo, por un lado, que “como ocurre desde el último año de la Administración de Barack Obama, en lo inmediato todas esas acciones tendrán por objetivos la profundización de la crisis que sufre el MERCOSUR y, también, el debilitamiento de UNASUR y de la CELAC, así como de la influencia que tienen en el funcionamiento de esa última organización de concertación política los gobiernos de los Estados suramericanos y caribeños integrantes del ALBA-TCP” (Suárez, 2017, p. 297); y por otro, considerando que “el escenario más probable de las políticas hacia América Latina y el Caribe -incluida Cuba- que desarrollará el recién inaugurado Gobierno temporal estadounidense presidido por Donald Trump tendrá muchos componentes de continuidad en relación con los desarrollados por su antecesor demócrata. Pero la nueva Administración republicana le dará un mayor despliegue a las herramientas del llamado hard power, incluidas las negociaciones desde posiciones de fuerza, incluso con algunos de sus socios y aliados” (Suárez, 2017, p. 275).
Al terminar la lectura, queda claro que lo que los Estados Unidos requieren en el ejercicio de su proyecto de dominación imperialista hacia los países latinoamericanos es profundizar el control sobre los procesos internos y los gobiernos, con lo cual se prolonga la histórica mala vecindad con Nuestra América.
REFERENCIAS
Suárez Salazar, L. (2017). Estados Unidos vs. Nuestra América. El gobierno de Barack Obama (2009-2017). La Habana: Editorial de Ciencias Sociales.