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Un proceso de organización vecinal del barrio Nuevo Amanecer Oeste de la periferia de Montevideo
Kail Márquez García; Andrea Giménez Guillén
Kail Márquez García; Andrea Giménez Guillén
Un proceso de organización vecinal del barrio Nuevo Amanecer Oeste de la periferia de Montevideo
Um processo de organização local do bairro Nuevo Amanecer Oeste da periferia de Montevidéu
A neighborhood organization process of Nuevo Amanecer Oeste on the periphery of Montevideo
Revista de Extensión Universitaria +E, vol. 15, núm. 23, pp. 1-17, 2025
Universidad Nacional del Litoral
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Resumen: El artículo presenta una experiencia de intervención barrial en Nuevo Amanecer Oeste en el Cerro de Montevideo tras la demanda de vecinas y vecinos de un proceso de acompañamiento en la conformación de la Comisión Vecinal por parte del Programa Aprendizaje y Extensión de la Universidad de la República, Uruguay, en el año 2023. En ese sentido, desde el rol docente y la extensión universitaria, se genera un abordaje en territorio mediante una estrategia vincular y la conformación de un grupo motor mixto que promueve la organización de una comisión vecinal, así como de un relevamiento, asamblea, acto y proclamación electoral. En cuanto a las reflexiones, revisitamos los conceptos de José Luis Rebellato y el sentipensamiento freireano sobre el protagonismo comunitario, la generación dialógica de conocimiento y acción colectiva. A la vez, se ponen en juego abordajes metodológicos que acompañan la intervención, como la construcción de círculos de participación y el mapeo colectivo.

Palabras clave: organización social, participación comunitaria, extensión universitaria.

Resumo: Este artigo apresenta uma experiência de intervenção de bairro em Nuevo Amanecer Oeste, no bairro Cerro de Montevidéu, após uma solicitação dos vizinhos de um processo de acompanhamento para a formação da Comissão de Bairro por meio do Programa APEX da Universidade da República, Uruguai, em 2023. Nesse sentido, por meio do ensino e da extensão universitária, gera-se uma abordagem local por meio de uma estratégia de networking e da formação de um grupo condutor misto que promove a organização de uma comissão de bairro, bem como uma pesquisa, assembleia, evento e proclamação eleitoral. Em relação às reflexões, revisitamos os conceitos de José Luis Rebellato e do sentipensamento freiriano sobre protagonismo comunitário, geração dialógica de conhecimento e ação coletiva. Ao mesmo tempo, entram em jogo abordagens metodológicas que sustentam a intervenção, como a construção de círculos de participação e mapeamento coletivo.

Palavras-chave: organização social, participação comunitária, extensão universitária.

Abstract: This article presents an experience of neighborhood intervention in Nuevo Amanecer Oeste, in Montevideo's Cerro neighborhood, following a request from neighbors for support in the formation of a Neighborhood Commission through the Learning and Extension Program of the University of the Republic, Uruguay, in 2023. In this regard, through teaching and university outreach, a local approach is generated through a networking strategy and the formation of a mixed driving group that promotes the organization of a neighborhood commission, as well as a survey, assembly, event, and electoral proclamation. Regarding the reflections, we revisit the concepts of José Luis Rebellato and Freirean sentipensamiento on community protagonism, the dialogic generation of knowledge, and collective action. At the same time, methodological approaches that support the intervention are brought into play, such as the construction of participation circles and collective mapping.

Keywords: social organization, community participation, university extension.

Carátula del artículo

Intervenciones

Un proceso de organización vecinal del barrio Nuevo Amanecer Oeste de la periferia de Montevideo

Um processo de organização local do bairro Nuevo Amanecer Oeste da periferia de Montevidéu

A neighborhood organization process of Nuevo Amanecer Oeste on the periphery of Montevideo

Kail Márquez García
Universidad de la República, Uruguay, Uruguay
Andrea Giménez Guillén
Universidad de la República, Uruguay, Uruguay
Revista de Extensión Universitaria +E, vol. 15, núm. 23, pp. 1-17, 2025
Universidad Nacional del Litoral

Recepción: 31 Julio 2024

Aprobación: 04 Mayo 2025

Introducción

Este artículo reflexiona sobre un trabajo comunitario de extensión universitaria llevado adelante por docentes en un barrio ubicado en la periferia oeste del Cerro de Montevideo, territorio donde se desempeña el Programa Aprendizaje y Extensión (APEX) de la Universidad de la República (Udelar) de Uruguay. El APEX es un

“Programa interdisciplinario integral de proyección social y comunitaria de la Udelar, que procura la concurrencia conjunta integrada y coordinada de los servicios universitarios al espacio comunitario, asociando indisolublemente la enseñanza, asistencia, investigación y extensión”. (Udelar, 2014)

Apunta a diferentes niveles de articulación según sea con: a) los servicios universitarios, b) el territorio en donde se inserta el Programa, y c) el propio nivel organizativo del APEX. Este último es el que orienta la creación de dispositivos de vinculación, ya que es donde se sitúa la estructura docente, que es la que guía las estrategias para el desarrollo de formación integral (Olivetti, 2022; Olivetti, López y Cánepa, 2024).

A partir de una demanda social por parte de vecinos y vecinas residentes del barrio Nuevo Amanecer Oeste, entre los meses de enero y noviembre de 2023 se desenvolvió un proceso de acompañamiento de organización y de co–construcción de una nueva comisión barrial.

En este proceso, un equipo docente de APEX vinculado al desarrollo, la salud comunitaria, el trabajo social y la educación social, asumió ese acompañamiento. En esta primera instancia, no se incorporaron estudiantes, cuestión que sí sucedió en las etapas siguientes.

El propósito del artículo es dar cuenta de las metodologías desplegadas implicadas en la co–construcción de una comisión vecinal con la intención de identificar potencialidades, limitaciones y desafíos en torno a la práctica.

Para ello, se presentará una contextualización territorial e institucional, para luego avanzar sobre la estrategia metodológica y los resultados, así como algunas reflexiones finales sobre las cuales continuar produciendo conocimiento.

Antecedentes y contextualización

En primer lugar, se parte de una adscripción institucional al Programa APEX de la Udelar, que tiene como área de intervención el territorio del Municipio A de Montevideo (ver Figura 1).


Figura 1
Mapa del Municipio A al oeste de Montevideo, territorio de acción del Programa APEX
Fuente: página web oficial del Programa APEX, 2023.

En la Udelar, el paradigma de la integralidad refiere a la integración de disciplinas, funciones sustantivas (enseñanza, investigación, extensión) y saberes, por lo que las prácticas docentes aspiran a su implementación. Asimismo, en este caso, la intervención se enmarca en la Unidad Académica Temática sobre Participación Social y Comunitaria en Territorio, por parte de un equipo multidisciplinar de docentes con formación en Desarrollo Humano Sustentable, Odontología y Salud Comunitaria, Trabajo Social y Educación Social.

Con respecto al barrio Nuevo Amanecer Oeste, se encuentra ubicado en la subzona Cerro Oeste del distrito zonal 17 dentro del territorio del Municipio A del oeste de Montevideo (ver Figura 2).


Figura 2
Ubicación del barrio Nuevo Amanecer en la subzona Cerro Oeste (Zonal 17 – Municipio A)
Fuente: elaboración propia sobre la base de Googlemaps, 2023.

En 1990, un grupo de familias trabajadoras ocupó terrenos fiscales a orillas del arroyo Tala en las inmediaciones de Camino Burdeos y La Vía conformando un asentamiento de ocho manzanas. Esto se debió a la incapacidad de sustentar los precios del alquiler de viviendas en las zonas centrales de la capital, ya que se encontraban atravesando procesos de carestía sumado a una insuficiente planificación urbana por parte de las políticas públicas. En aquella época, las grupalidades y unidades familiares se organizaron mediante distintos proyectos colectivos de vivienda y comunidad e intentaron constituirse con una personería jurídica al menos desde 1992, según consta en los documentos en posesión de los vecinos referentes. A lo largo de estos más de treinta años hubo mejoramientos en el barrio, como la consolidación de servicios públicos, una plaza pública equipada con juegos infantiles, un centro de atención a la infancia y la familia (CAIF Girasol), un Consultorio de Medicina Familiar (cerrado antes de la pandemia de COVID–19 por parte de la Administración de Servicios de Salud del Estado —ASSE— al no reponer sus recursos humanos), iluminación de las calles, recolección departamental de residuos domiciliarios, regularización del acceso al agua y a la energía eléctrica. Sin embargo, aún persisten algunos asuntos estructurales sin resolver, como las obras de saneamiento, el mejoramiento de la calidad de la vialidad y del equipamiento de los espacios públicos, la integración socioeducativa laboral, la atención y promoción de la salud comunitaria, el cuidado ambiental de la cañada, entre otros.

Asimismo, existe un grupo de instituciones presentes en el barrio y en la zona, como la Intendencia de Montevideo (segundo nivel de gobierno) a través de su Policlínico Móvil de Salud Adela Domínguez, la Udelar por medio del Programa APEX con sus prácticas de extensión de docentes y estudiantes, el Municipio A (tercer nivel de gobierno) con su Centro Comunal Zonal 17 (CCZ17) con la limpieza de áreas verdes y el asesoramiento técnico de su Área Social, y el Concejo Vecinal Zonal 17 mediante su Comisión de Bienestar Animal y castraciones gratuitas. En cuanto al nivel nacional de gobierno, se registran concurrencias de salud pública mediante el Policlínico Móvil de ASSE y, si bien no se encuentran activas, como sí ocurrió durante la etapa de regularización del barrio, se mantienen comunicaciones con el Ministerio de Vivienda y Ordenamiento Territorial (MVOT) a través del Programa de Integración de Asentamientos Irregulares (PIAI).

Marco teórico–conceptual

Partimos de un posicionamiento que concibe la práctica docente en diálogo con el modelo de extensión crítica–dialógica o popular, definida por Tomassino y Cano como: “proceso educativo (...) y también investigativo, en tanto contribuye a la producción de conocimiento nuevo a partir de vincular críticamente el saber académico con el saber popular” (2016, p. 15).

En esa línea, estos autores —citando a Emmanuel Falcão— mencionan la importancia de partir de las demandas sociales para “buscar promover el desarrollo comunitario a través del apoyo al estímulo de la 'producción comunitaria' como eje aglutinador”. (Falcão, 2006, en Tomassino y Cano, 2016, p. 22).

Cabe señalar el lugar que le asignamos a las organizaciones comunitarias democráticas en un marco de realización humana colectiva, satisfacción de las necesidades y sustentabilidad del sistema. En esta comprensión, el economista chileno Manfred Max–Neef nos aporta pistas para pensar las necesidades humanas como finitas, comunes y clasificables, así como su contracara los satisfactores. Es por eso, que se resalta la importancia de la sinergia que generan las organizaciones comunitarias democráticas, ya que no solo apuntalan la participación, sino que también abarcan la protección, el afecto, la identidad, la creación, el ocio y la libertad (Max–Neef, Elizalde y Hopenhayn, 1986, p. 47).

La intervención en Nuevo Amanecer Oeste nos posiciona frente a varios desafíos, unos vinculados al quehacer y sentidos del devenir universitario y sus funciones, pero sobre todo a los desafíos que hablan de lo común, de la posibilidad del trabajo compartido, de la construcción de conocimiento y la mejora conjunta de las condiciones efectivas y afectivas de las personas.

A este respecto, retomamos la obra y experiencia de José Luis Rebellato por medio de un texto de Tani et al. (2004a), quienes nos brindan elementos interesantes para el análisis de nuestras propias prácticas e incorporan las nociones tales como la teoría crítica emancipatoria, la concepción del Estado y el bien común, los impactos de la globalización en el campo educativo–cultural y su propuesta de democracia radical. Es así que defiende la pedagogía de la ciudadanía articulada con la construcción de espacios comunes de resistencia donde los sujetos practican el habla, la escucha y el intercambio de información. Esta pedagogía debe ser inductiva de la experiencia retomando la investigación participante donde se conciba "la realidad social e histórica como acción, actividad, creación, proceso y movimiento colectivo" (Tani et al., 2004a, s/p).

Para Rebellato:

“La práctica del neoliberalismo supone reforzar en los sectores oprimidos y postergados un profundo sentimiento de incapacidad de alcanzar las cosas por sí mismos. Un proceso de recuperación de la iniciativa en la construcción de alternativas supone por parte de los movimientos populares construcción de poder: el poder como fuerza, como capacidad (...) como construcción colectiva que en su propio proceso supone reinvención de las formas y prácticas del mismo así como superación de los poderes dominantes”. (En Tani et al., 2004b, p. 200)

Este autor considera que se hace necesario tejer redes sociales y transformarlas como factor de construcción de una cultura democrática, visualizar la exclusión social y articular los recursos que faciliten la ruptura con la desesperanza y la violencia. Se requiere, pues, "una recuperación de la historia de lucha de los barrios, un fortalecimiento de la memoria histórica en sus potenciales subversivos y un conocimiento del imaginario cultural, en sus múltiples prácticas, sabidurías e imágenes" (Rebellato, 1996, citado en Brenes et al., 2009, p. 98).

Cuando mencionamos el sentipensamiento desde el Sur seguimos al sociólogo colombiano Orlando Fals Borda en cuanto a "pensar con el corazón, el cuerpo y los sentimientos. (...) desde las vivencias aprender a enfrentar la adversidad y las (mal) formaciones que afectan la armonía de la naturaleza, a partir de conocimientos cuya génesis está en las prácticas, lo cotidiano y lo popular" (citado por Amador Baquiro, 2021, p. 14).

Desde la concepción de la educación comunitaria, conformamos lo que Paulo Freire (2015) denomina Equipos Mixtos. El profesor brasileño señala que este tipo de equipo de trabajo lleva adelante un proceso de observación antes de intervenir y producir transformaciones en territorio. De esa manera, según Cruz Aguiar (2020), la cocoordinación del grupo coinvestiga la realidad local, las formas de pensamiento, lenguaje y acción de la comunidad en su interacción con la realidad.

Estas referencias conceptuales orientaron y posicionaron al equipo universitario para otorgar sentido al acompañamiento en la formación de la vecinal.

Descripción de la experiencia

A modo de resumen, durante el proceso comunitario y práctica de extensión docente desarrollada en 2023, podemos identificar distintos momentos en los acuerdos de trabajo y en la constitución de la grupalidad, lo cual reconstruiremos a continuación en orden cronológico.

Como antecedente directo, desde mediados de 2022, un grupo de vecinas y vecinos residentes del barrio comenzaron a organizarse socialmente y a participar en distintas actividades, entramados y redes de la zona, junto con otras comisiones barriales, espacios de participación social y funcionarios y docentes de APEX. En esas instancias, se constataba la inactividad de la anterior comisión directiva barrial, que no disponía ni de personería jurídica ni de estatutos actualizados, así como una necesidad de activar la gestión para actividades y el uso del salón común. No obstante, no fue hasta enero y febrero de 2023 cuando se formalizaron e institucionalizaron los contactos entre el barrio y el Programa APEX.

En el período de enero–febrero de 2023, las vecinas y los vecinos organizados y no organizados del barrio Nuevo Amanecer Oeste solicitaron apoyo para la realización de un censo y elecciones tanto al Área Social del CCZ 17 del Municipio A como al Programa APEX. Luego se sucedieron una reunión y una asamblea donde la intervención social fue fallida, donde se generaron desacuerdos con respecto a las fechas y procesos de realización de las mencionadas actividades. Posteriormente, ocurrió un movimiento por el cual se retiró la asistencia técnica municipal y se continuó con la práctica docente extensionista a partir de marzo–abril.

En ese período, se trabajó con la intención de hacer coincidir a los distintos grupos y familias del barrio, limando asperezas y dando una segunda oportunidad para crear y plasmar acuerdos de trabajo. Con “unificar” nos referimos a generar una percepción colectiva de unidad, que trascendiera las posturas individuales, identificando objetivos comunes.

En primera instancia, como objetivo general se planteó:

  • Acompañar el proceso de organización barrial con la constitución de una nueva comisión vecinal.

Con la intención de concretarla, se planificaron las siguientes estrategias y actividades:

  • Construir un espacio de diálogo y confianza con todas y todos los referentes del barrio, neutro, permanente y continuo.

  • Relevar demográficamente los padrones/habitantes del barrio e intereses de postulación a las elecciones, además de datos socioeducativos y sanitarios.

  • Concretar la asamblea barrial como ámbito de toma de decisiones; la constitución de una comisión electoral con la tarea de presentar una propuesta de calendario electoral y de un método de elección.

  • Instaurar una nueva comisión y el proceso de constitución de un estatuto.

A medida que se conformaba el espacio de trabajo común, se formularon otros tipos de acuerdos operativos para el grupo, como, por ejemplo: reuniones semanales en el salón barrial con día y horario fijo; el registro en papelógrafos[1] públicos de lo tratado en todas las reuniones, así como los acuerdos alcanzados; y la comunicación permanente mediante un grupo en una aplicación digital de mensajería instantánea. Quedó de esa manera conformado el Grupo Promotor (GP) mixto, integrado por vecinas y vecinos, abierto a la comunidad, y por tres docentes de APEX. Como se dijo al inicio, durante el primer año de la experiencia sobre la que se basa este artículo no se insertaron estudiantes y, por ese motivo, al no mediar la enseñanza formal universitaria de grado, no lo concebimos como práctica integral, sino como práctica docente de extensión universitaria[2].

Asimismo, se implementó una pedagogía dialógica de preguntas y respuestas sobre las comisiones barriales como herramientas colectivas para el desarrollo de la comunidad. A partir de preguntas como: ¿qué es?, ¿para qué sirve?, ¿cómo funciona?, ¿quiénes la pueden integrar?, las vecinas y los vecinos lograron apropiarse de la información a nivel individual y nivelar sus conocimientos referidos a la temática a nivel colectivo, salvando la heterogeneidad de sus trayectorias vitales.

En cuanto a la etapa mayo–junio, se llevó adelante la planificación del relevamiento barrial —llamado popularmente “censo barrial”—, que coincidió temporalmente con la realización del Censo Nacional por parte del Instituto Nacional de Estadística. Para esto, se co–construyeron las categorías prioritarias a relevar, las cuales eran la ubicación y composición del hogar y, en cuanto al desarrollo social y humano: la concurrencia de integrantes de las familias a centros educativos, así como la asistencia a instituciones de salud pública (ASSE) y otras observaciones de interés (situaciones de discapacidad, antecedentes de militancia social y saberes técnicos). A su vez, se buscó legitimar el relevamiento con una adecuada campaña de comunicación y propaganda mediante volantes casa por casa, pancartas callejeras, carro parlante por las calles, videos y audios promocionales por redes sociales e indumentaria que permitiera la identificación. Es importante señalar que algunas de las preguntas coinciden entre el relevamiento barrial y el censo nacional, pero la diferencia radica tanto en la demora en el procesamiento de datos de la información del censo como en la unidad de análisis: los denominados “planos censales” no coinciden de manera exacta con tal o cual barrio o con las delimitaciones físicogeográficas que se dan las organizaciones sociales en territorio. De allí surge la tradición y necesidad de este tipo de colectivos de producir autorrelevamientos.

A modo de síntesis, los resultados del relevamiento posibilitaron construir un primer insumo concreto de autorreconocimiento de la situación barrial actual. También, la realización conjunta de la tarea sirvió como mojón importante para la unión y el buen relacionamiento entre los implicados.

Una vez finalizado el relevamiento, se procedió a un análisis participativo de los resultados con el fin de que la comunidad organizada se apropiara de este instrumento y pudiera utilizarlo de forma autónoma e independiente. Como criterio, solo podían responder al formulario personas mayores de edad, es decir de 18 años o más. El formulario elaborado por el GP fue aplicado por el mismo en una jornada intensiva de recorrido barrial, coordinando con los vecinos y las vecinas que no se encontraban en el barrio ese día para concurrir en otro momento e implementar el cuestionario. Entre los resultados, de los 77 solares con los que cuenta el barrio, se pudo acceder a 63, contabilizando un total de 239 personas. De ellas se desprende que: 107 eran mujeres mayores de 18 años, 89 eran varones mayores de 18 años, y 43 eran bebés, niñas, niños y adolescentes de 17 años o menos. Un 43 % (96 personas) era usuaria de salud del prestador ASSE, y el 26 % (61 personas) estaba en vinculación con algún centro educativo formal, ya sea primaria, secundaria, técnica o terciaria. Finalmente, el relevamiento pudo poner en conocimiento colectivo las situaciones que tenían 5 vecinos en cuanto a discapacidad motora, así como otros con situaciones de desempleo y de actividades de trabajos solidarios.

Posteriormente, en julio–agosto se entendió en el GP que ya era factible pasar a la siguiente etapa de elecciones, organización y convocatoria a una asamblea barrial de manera transparente, comunicando en tiempo y forma los puntos del orden del día y las expectativas de que la misma sirviera para hacer el llamado a elecciones que reactivaría la comisión barrial. Fue así que se dio una asamblea ordenada de 22 personas, generando un acontecimiento en la historia local de organización barrial al permitir desbloquear la situación en la que se encontraban. Allí se procedió de forma respetuosa con los tiempos y la palabra de cada intervención, puesto que no hubo vecinos con más o menos derechos según su grado de involucramiento en el último proceso participativo, sino que todos pudieron opinar por igual. Se resolvió convocar elecciones en octubre y se conformó una comisión electoral neutral compuesta por vecinos residentes en el barrio que no se postularan a integrar la comisión barrial, decretando que el método de elección fuera por lista cerrada y no por plancha abierta.

En lo que concierne a los meses de septiembre–octubre, en este momento se produjo un quiebre en el proceso de intervención, ya que se dejó de trabajar con el GP los días miércoles, integrado por vecinas y vecinos durante seis meses. A partir de entonces, se pasó a apoyar y capacitar a la comisión electoral de tres integrantes. Durante esas semanas se produjeron intercambios acerca de las tareas, tales como el registro del padrón de votantes y el procedimiento de explicación y secreto del voto. Asimismo, las docentes de APEX proveyeron de materiales como listas, cuaderno de actas, sobres, etc. Un punto que se reforzó fue la difusión de la convocatoria a postularse grupalmente y a votar en la jornada electoral. Finalmente, el acto eleccionario se realizó a mediados de octubre y fue proclamada la nueva comisión barrial de Nuevo Amanecer Oeste.

Si bien sería posible y adecuado establecer un cierre provisorio de la intervención en Nuevo Amanecer Oeste con la constitución de la nueva comisión barrial, se considera pertinente mencionar algunos hechos posteriores. Sobre el cierre de las actividades anuales, conjugando evaluación y proyección, se llevó adelante un espacio de intercambio con la nueva comisión barrial como equipo docente para relevar demandas sociales de acción universitaria en el barrio para el año 2024. Es allí donde se proyectó trabajar en la recuperación de la memoria histórica del barrio, dimensión que emergió y estuvo latente a lo largo de la experiencia compartida.

Reflexiones sobre la experiencia

En principio, se considera importante el hecho de que esta experiencia se origina como demanda social de “abajo hacia arriba” y de “la periferia al centro”, en el sentido de que fueron los propios actores quienes solicitaron el acompañamiento, este no ocurrió por mera intención de un actor institucional, académico o político. Además, se reconoce el valor de la postura por parte del Programa APEX como institución, mediante su Dirección, Coordinación Académica y cuerpo docente, al escuchar y priorizar la demanda desde la comunidad. El equipo docente, en tanto, asumió la tarea como parte de su rol, involucrándose en dicho proceso barrial en la periferia oeste del Cerro de Montevideo.

Igualmente, interesa aquí puntualizar aspectos vinculados a la estrategia de trabajo al aceptar la demanda explícita con respecto a la concreción de una nueva comisión barrial representativa y legitimada, pero también mirando los conflictos latentes. Nos estamos refiriendo a la complejidad que implica el abordaje del trabajo con colectivos humanos que conviven y tienen intereses personales, familiares o políticos, así como a las trayectorias vitales de los individuos y las organizaciones.

Como en otros barrios donde nos ha tocado trabajar, las distintas gestiones de las comisiones barriales anteriores son criticadas y cuestionadas en cuanto a los procesos y resultados de las mismas, o cuando ocurren acontecimientos como fallecimientos o mudanzas que generan acefalía institucional y situaciones de deslegitimación de los grupos y las personas. Todo esto debe ser abordado psicosocialmente mediante técnicas que construyan un sentido de comunidad y pertenencia, que permitan las mejores resoluciones de conflictos, así como con una transparencia que posibilite identificar las limitaciones y potencialidades de la acción de los grupos humanos en la conquista de derechos y el mejoramiento barrial. De manera sucinta, para ampliar sobre las técnicas, nos interesa mencionar la realización de “tareas comunes” y la generación de acuerdos de rutina y trabajo comunitario, así como una forma de registros públicos a través de papelógrafos, el “censo barrial”, dinámicas grupales como la reconstrucción de la historia local, afiches, volantes, pancartas, carro parlantes, audios por mensajería instantánea, entre otros medios de comunicación local, algo que vemos como un proceso de acumulación que fueron mediando las personas y los grupos del barrio.

Siguiendo los aportes de José Luis Rebellato sobre cómo “las representaciones y las narrativas grupales e individuales no solamente reflejan la realidad sino que interpretan y elaboran una estructura simbólica defensiva que explica posturas etnocéntricas y egocéntricas” (citado en Tani et al., 2004b, p. 217).

En Nuevo Amanecer Oeste identificamos que algunas de las tensiones latentes que en esta comunidad aparecieron tuvieron que ver con: la inactividad y acefalía de la anterior comisión barrial, la larga prorrogación de su gestión y la falta de elecciones, así como con la autogestión de un grupo de vecinos organizados emergido durante la pandemia COVID–19, compuesto por algunas familias que se dispusieron a realizar actividades en el salón común con un importante componente juvenil. La relación entre la referencia de Rebellato y la experiencia se integra en el sentido de la coexistencia de distintas percepciones entre los participantes, como, por ejemplo: que unos ejercían una ocupación indebida de los espacios comunes (no legitimada), y otros se apropiaban de ingresos económicos comunes que luego no retornaban en mejoras para la barriada. Esta falta de unidad activa fue advertida por parte de los vecinos como motivo suficiente y como necesidad para ponerse a trabajar en conjunto con el objetivo de legitimar mediante elecciones una nueva comisión barrial que gestionara los espacios comunes y promoviera el diálogo con actores externos para la llegada de instituciones que retomaran el desarrollo comunitario. Asimismo, algunos vecinos también ansiaban la formalización y una estructura más orgánica de su comisión con la votación de nuevos estatutos y la tramitación de una personería jurídica ante el Ministerio de Educación y Cultura (MEC) para gestionar recursos.

Dentro de la estrategia desarrollada, el GP identificó, con respecto a la participación, tres círculos sociales en el barrio. En primer lugar, los "militantes”, quienes integraban el GP, vecinas y vecinos que concurrían periódicamente a las reuniones semanales, que iban acumulando información y conocimiento y construyendo una centralidad grupal con la responsabilidad de socializar los movimientos e interactuar con el siguiente círculo concéntrico. En segundo lugar, los “simpatizantes”, un conjunto de vecinas y vecinos que no participaban de forma sistemática en el GP y otros que, si bien no participaban de las reuniones, estaban interesados en informarse y ser parte de algunas de las actividades de la futura comisión barrial. Fue y sigue siendo muy importante mantener un flujo activo de ida y vuelta —retroalimentación— entre el primer y el segundo círculo, también para procurar acercar más personas del segundo al primero para sostener un proceso grupal. En tercer lugar, había un grupo de vecinas y vecinos que no tenían interés en formar parte de la vida social en común e incluso intentar sabotear el proceso de organización barrial, por ejemplo, arrancando afiches y pasacalles o informando mal al resto de los hechos que se sucedían en esta etapa de la historia local.

En términos cronológicos, el proceso de organización barrial fue transitando el cumplimiento de objetivos operativos y grupales, con la intervención del equipo docente de APEX con integración a la trama socioinstitucional del territorio y, a la vez, con otros actores que ya hemos registrado y analizado. Es así que se pueden enumerar: la conformación del GP, el relevamiento a través del censo barrial, la asamblea general de vecinas y vecinos, el acto eleccionario y la constitución de la nueva comisión barrial como acontecimientos principales. Quedaron postergados por motivos de tiempo los objetivos de la formulación y aprobación de los estatutos, así como la tramitación y logro de la personería jurídica ante el MEC, los cuales fueron gestionados posteriormente por la propia comisión barrial.

En síntesis, tal como advierte Rebellato sobre la importancia de articular la construcción de espacios comunes de resistencia con una pedagogía de la ciudadanía donde los sujetos practican el habla, la escucha y el intercambio de información, consideramos que, que si bien hubo un logro parcial en cuanto a coexistir y avanzar juntos (lo cual antes de la intervención no era posible), no se logró calar en aspectos más profundos de la cultura y convivencia grupal. Aunque era necesario y deseable que ocurriera un trabajo explícito con técnicas y dinámicas de producción de sentido y subjetividades nuevas, donde primara la empatía colectiva, no se tuvo la capacidad y condiciones para conseguirlo debido a las tensiones existentes y los tiempos para obtener resultados operativos y concretar los procedimientos y procesos comunicacionales tendientes a la formación de la nueva comisión barrial. Se habla de resistencia cultural, en contraposición a la exclusión y al individualismo al participar de una organización colectiva barrial, temas que aborda Rebellato cuando desarrolla su concepción del poder y la construcción de tramas sociales y espacios educativos.

En este punto, queremos recuperar los aportes de Norma Michi, Javier Di Mateo y Diana Vila, quienes señalan, desde una perspectiva freireana, que:

“El énfasis en la práctica empalma con lo que podemos conceptualizar como la dimensión formativa de las luchas sociales. Para empezar a exponer este razonamiento recordemos que Freire hace referencia a cómo las luchas sociales, los procesos de organización colectiva, colaboran en la formación de una subjetividad disconforme, protagónica respecto de la realidad social” (2021, p. 72)

Para reconstruir el tejido vincular se buscaron estrategias cualitativas de regulación de la grupalidad y las personalidades donde no se procuraron relaciones de amistad sino espacios de respeto y diálogo, dando pequeños pasos para que el barrio avanzara. Esta estrategia incluyó la creación de un único grupo de mensajería virtual (red social) con pautas de comunicación. Como los registros públicos en papelógrafos de todas las reuniones, los cuales han pasado a ser parte del acervo y archivo del barrio, donde se constatan la asistencia, acuerdos y desacuerdos; los materiales del trabajo comunitario y los medios de comunicación al interior del primer círculo y hacia el segundo. También queremos destacar la conducta desde el rol docente al tomar una postura neutra ante las distintas divergencias sobre los lugares de enunciación, tendiendo a la mediación. Es de interés lo que aportan los autores antes citados sobre:

“La afirmación de que es necesario el protagonismo popular para producir cambios profundos en la realidad, se apoya además en la capacidad de gestión colectiva de realidades complejas, en la construcción de experiencias autogestivas que involucren mecanismos de autorregulación de los sujetos, de sus prácticas, sus proyectos y trabajos”. (Michi, Di Mateo y Vila, 2021, p. 116)

De igual manera, reconocemos que, por razones ajenas a nuestra voluntad, no siempre pudimos sostener la grupalidad del equipo docente, lo que afectó la implementación del plan de actividades. A modo de ejemplo, por motivos de salud, una docente especialista en metodologías participativas y especialmente en la técnica de reconstrucción colectiva de la historia local tuvo que tomar licencias y el resto del equipo no supo ni pudo sustituirla para abordar en profundidad esa área.

En cuanto al análisis del relevamiento o censo barrial, se resalta la participación vecinal en todo el proceso de formulación del cuestionario y capacitación a relevadores, la implementación durante la jornada, y la transcripción y síntesis de los resultados, con la autoproducción de datos sobre quienes integran el barrio. Esta forma pedagógica, entendemos, genera autonomía en el sentido de las capacidades sociales y personales para poder realizarla con independencia en el futuro. Esta apropiación de la técnica en la dimensión operativa se corresponde con la superación de miedos en cuanto a la dificultad de enfrentarse como GP a ese desafío, sobreponiéndose a las resistencias iniciales. Así se da valor y reconocimiento a habilidades y competencias básicas de lectoescritura y cálculos, como también al pintado de pasacalles, la grabación y uso de audios para la convocatoria, contribuyendo a la vida en comunidad. Son herramientas puestas en juego mediante la ocupación de un rol protagónico para el cual no es necesaria una formación académica específica, y este modo de proceder facilita y allana el camino para la complementariedad y el reconocimiento de saberes y experiencias. Cabe mencionar que hubo una composición mayoritaria de mujeres en la participación comunitaria de esta experiencia, lo que coincide con diversos estudios sobre la participación comunitaria y el género. Por ejemplo, una investigación de la Intendencia de Montevideo (2024) señala que la feminización de la pobreza y el uso del tiempo en estos sectores de la población, así como los roles de género, son variables que explican este fenómeno (Zunino Folle, 2024, p. 10).

A pesar de la falta de un documento escrito final y con los debidos logos que sirva para que la comisión barrial presente a vecinos e instituciones, creemos, siguiendo a Michi, Di Mateo y Vila, que el conocimiento es otra cosa y toma cuerpo de otras formas:

“Tal vez el desafío de Freire sea el de evitar pensar el conocimiento como un objeto construido, ya existente, materializado en libros y el conocimiento y al contrario, pensarlo como acción, como actividad, como proceso en el marco de la relación de nosotros, sujetos, con el mundo”. (2021, p. 84)

Como reflexión sobre el relevamiento, podemos observar a la organización social ocupando el rol de investigación de la realidad y productora de información y conocimiento de manera independiente del Estado, el mercado y la academia. Respecto de la estrategia metodológica, se remarca la construcción de autonomía e independencia —que prescinde de la presencia docente y técnica—, y el aprendizaje de un procedimiento de comunicación y organización, con legitimidad y transparencia. En este ejercicio, se trabajó la vinculación con los objetivos, el hacerlo sin invasión ni dominación, no para fiscalizar la regularidad de la propiedad ni identificar personalmente aquello que no fuera necesario en ese momento; por ejemplo, sin pedir la cédula de identidad ni las titulaciones de propiedad ni permitir respuestas a personas menores de edad. Entendemos que hay elementos de esta experiencia que se vinculan con la investigación participativa pedagógica de Rebellato, en el sentido de que “concibe la realidad social e histórica como acción, actividad, creación, proceso y movimiento colectivo” (Tani et al., 2004b, p. 215).

Luego, en lo que concierne a la comisión electoral, por motivos de tiempo y compromisos, no se dieron las instancias de capacitación necesarias para trabajar la planificación y previsión de escenarios como se deseaba. No obstante, el día del acto eleccionario, la comisión electoral que oficiaba también de mesa receptora de votos funcionó muy bien y dio confianza y transparencia en el obrar, incluso involucrando a jóvenes de menos de 30 años en la labor. En el barrio se cumplió el objetivo y la comisión electoral fue integrada totalmente por vecinos neutrales que asumieron un rol activo y protagónico.

Las tensiones que identificamos fueron la temporalidad de las expectativas y deseos, la relación entre la concreción de los objetivos y la inversión de tiempo en el retejer los lazos comunes. Nuestro rol docente se puso en juego al tener que controlar esas pulsiones y ansiedades. Asimismo, como operadores en territorio de una institución pública de educación superior, tuvimos un posicionamiento sólido sobre las actividades político–partidarias de las cuales no podíamos ser parte, y se logró defender el espacio social que estábamos trabajando por fuera de dichas lógicas.

El GP sirvió para educarnos en comunidad, entre todas y todos, aportando desde nuestros saberes y experiencias en pie de igualdad, con herramientas como preguntas y respuestas y trabajo colectivo. Abarcamos así la apropiación de información sobre las responsabilidades que implica una comisión barrial, la importancia de los registros y las formalidades ante el Estado, la legitimidad interna y la representatividad. Igualmente, el primer círculo impulsó la difusión hacia el afuera durante todo el año, con estrategias de comunicación múltiples y diversas: afiches digitales y físicos en columnas y almacenes, pasacalles, volantes puerta a puerta, audios en carros parlantes, etc. Esta dimensión comunicacional comunitaria fue acometida de manera participativa, como, por ejemplo, en la producción del folleto con borradores y la selección colectiva de los textos finales. En tanto, se procuró llevar adelante todas las decisiones por acuerdos y algunas incluso por consensos. Al decir de Michi, Di Mateo y Vila:

“Por otro lado, la propuesta de Freire se aboga por el protagonismo de los sujetos en el proceso de conocimiento. Esto puede observarse en el hecho de que lo que se aprende debe ser, cuanto más se pueda, decisión de los educandos y no solo de los educadores”. (2021, p. 81)

En el proceso evolutivo del GP visualizamos una indiferenciación inicial a la asunción de distintas tareas pasando por la toma de responsabilidades diferenciadas, por ejemplo, en el conteo primario de casas (padrón primario), la difusión de actividades específicas oficiando de voceros del GP, etc. Esto se vio también en nuestras intervenciones docentes, resaltando la importancia de caminar y hacer juntos antes que hacer cosas solos por motivos de agilidad. En ese devenir, las propias vecinas fueron recibiendo atención para con su proceso, apreciando y dialogando con otros, apropiándose en términos positivos, mostrando gestos solidarios naturalmente, siendo anfitrionas de personas procedentes de los barrios linderos y gestionando las tensiones sociales acerca de la precariedad habitacional.

Como docentes, dimos un valor central al trabajo colectivo–comunitario; entre “ir adelantando” preferimos “aguardar” hacia un trabajo grupal para generar un clima propicio a los objetivos en nuestro rol pedagógico de construir sentido grupal mediante el hacer. Consideramos que la toma de decisiones es un ejercicio en el plano de la comunicación democrática, en el ir llegando a acuerdos, reconociendo al GP como el espacio legítimo para la toma de decisiones en lugar de un grupo de mensajería virtual. Entendemos que, como experiencia práctica previa, a la comisión le sería de utilidad para cuando estuviera trabajando en otros proyectos.

Una de las actividades consistió en la realización de un mapa colectivo o croquis del barrio, donde se evidencia la dimensión geográfica y un autorreconocimiento sobre el valor dado a los espacios públicos, área verde y salón comunal, por el tamaño y detalle dado a la plaza y a la cañada de Tala, que funciona como límite físico de Nuevo Amanecer Oeste. En términos operativos, permitió dimensionar el volumen de trabajo que implicaba el relevamiento y saber cuánto tiempo llevaría abarcar todo el barrio. De esa manera pudimos aportar a la construcción de la identidad, en especial la inclusión del espacio verde como parte fundamental.

Otro mojón de interés fue cuando los vecinos nos compartieron un material autogenerado en el pasado, un “macro pergamino” o cartelera con antecedentes históricos. Allí pudimos ver a los vecinos en un rol de enseñantes del saber social mediante un material con la historia local. Mientras que el rol docente de APEX allí fue de reconocimiento, escucha, aprendizaje y valoración de la práctica del cuidado de la memoria, del patrimonio como reliquia. A partir de ello, quisimos trabajar la reconstrucción de la historia local, lo que se inició sin poder luego desarrollar una dinámica de línea del tiempo con vivencias personales sobre la fecha de llegada al territorio y la conceptualización del barrio como paisaje o herramienta, con producciones escritas y orales. El tema de la historia del barrio implica la proactividad docente, ya que a nivel familiar e individual se ponen en juego sus subjetividades y vivencias, en tanto que a nivel de la técnica grupal se pone en común aquello desconocido y latente. Nos lleva a la reflexión sobre tomar aquello emergente en las intervenciones y no dejarlo pasar, aquello que traen los vecinos y, como estrategia, usar los temas como la reconstrucción apropiada de la historia para abordar los conflictos y tensiones interpersonales.

Algo que nos parece relevante sobre nuestro rol pedagógico es el abordaje metodológico de una forma sistemática de todas las reuniones y momentos del grupo, el volver sobre el sentido del porqué hacemos lo que hacemos y sobre lo que queremos hacer. A modo de ejemplo, realizamos un ejercicio a mitad de año con la tarea de recuperar la experiencia sentipensante de los registros en papelógrafos: exponiéndolos, leyéndolos e interpretándolos para recordar. Así pudimos valorar el trabajo generado y, a su vez, establecerlo como fuentes de veracidad.

En cuanto a la Asamblea General del 9 de septiembre, allí se resolvió formalmente la reactivación de la comisión barrial con la conformación de la comisión electoral, la convocatoria a elecciones con el método de listas cerradas y no de plancha abierta. Finalmente, el acto eleccionario realizado el 15 de octubre tuvo una participación de 92 personas mayores de 16 años del total de 196 relevadas, lo que representa un 45 % del padrón electoral primario. Como resultado, hubo 89 votos a favor de la única lista postulada, 2 votos en blanco y 1 anulado.

Otro eje que se puede identificar en Nuevo Amanecer es el de las articulaciones territoriales como forma de reforzar el entramado con otros actores institucionales y sociales. Como ejemplo, el consultorio de medicina familiar conocido popularmente como la “Policlínica Comunitaria” (el cual surge como un convenio con la comunidad y salud pública), cerrada aproximadamente en 2018 por el Estado, con el cual APEX supo interactuar con prácticas universitarias. En términos históricos, según el Observatorio de Asentamientos de Montevideo, Nuevo Amanecer fue de los primeros asentamientos de la zona en regularizarse, siendo el eje salud fuertemente priorizado por los vecinos, y en el presente es uno de los temas que recurrentemente apunta a seguir desarrollándose, promoviendo el acercamiento de las políticas de salud en un Primer Nivel de Atención Primaria de Salud a esa zona de la periferia. En este mismo eje, se pondera la promoción de atención del Policlínico Móvil Adela Domínguez, de la Intendencia de Montevideo, así como las castraciones gratuitas motorizadas por la Comisión de Bienestar Animal del Concejo Vecinal Zonal 17, en convenio con el Instituto Nacional de Bienestar Animal.

Para cerrar, queremos traer nuevamente a José Luis Rebellato, un gran pensador que fue parte fundamental de los orígenes del APEX. Él nos habla sobre las redes sociales en territorio, acerca de la importancia de transformarlas en factores de promoción de la cultura, de la identidad, de la comunicación, de la democracia. De esa manera, es posible no solo visibilizar la exclusión, sino construir estrategias colectivas a la hora de tomar decisiones y ejercer el poder. Este autor trae la herramienta de la articulación como forma de capacitarnos y de gestionar rupturas frente a la desesperanza y contención frente a la violencia. En sus palabras, traídas por Tani et al.:

“Se requiere pues apertura y reconstrucción de las redes de comunicación, una recuperación de la historia de lucha de los barrios y de los movimientos sociales, un fortalecimiento de la memoria histórica con sus potenciales subversivos y un conocimiento del imaginario cultural, en sus múltiples prácticas, sabidurías e imágenes”. (2004b, p. 201)

Conclusiones

Las reflexiones finales nos permiten poner el foco en la difusión de un abordaje particular del cual extraer aprendizajes que sirvan metodológicamente para dialogar o implementar con otras experiencias. En este caso, se presenta el trabajo con una comunidad de base territorial en la periferia oeste de Montevideo, desde un programa de extensión universitaria como el APEX, por parte de un equipo docente. Este intersticio entre extensión educativa y educación no formal de adultos para la organización y acción comunitaria se ubica en un campo de estudios relevante y en desarrollo, el cual puede aportar a nuevos diseños y estrategias de políticas públicas participativas.

El Cuadro 1 resume la síntesis del proceso de acompañamiento docente al proceso de organización barrial, el cual atraviesa etapas de relevamiento, asamblea y elecciones vecinales.


Cuadro 1
Síntesis del proceso de organización
Fuente: elaboración propia, 2025.

Concebimos estas etapas transversalizadas por una sensibilización y profundización mediante técnicas grupales en pos de construir un sentido común colectivo, que apunte a valorizar los intereses comunes por sobre los individuales, que orientan la acción para la conformación de una comisión barrial. Así se da la combinación de concepción crítica e instrumentos y técnicas para la acción transformadora.

Nos interesa destacar la problematización ante discursos individualistas con interrogantes como: ¿para qué estamos acá?, siempre recuperando y volviendo a los acuerdos iniciales, a los objetivos planteados y a la idea de la superación colectiva de los problemas barriales. También fue importante trabajar conductas y prácticas discursivas culpabilizadoras hacia el otro, referidas a la no consecución de resultados esperados o de mejoras tangibles ante determinados procesos de comisiones anteriores. Solo desde el mutuo reconocimiento se lograron sortear los distintos obstáculos y barreras interpersonales, de comunicación y políticas.

Así, el intercambio, la identificación de los nudos conflictivos y la promoción del diálogo fueron el centro de la participación, lo cual por momentos pudo enlentecer el proceso de concreción de una nueva comisión barrial. Sin embargo, se entendió indispensable dada la composición heterogénea y conflictiva del grupo. Finalmente, cumplido el objetivo de contar con una nueva comisión barrial, fue valorada por los participantes de esta experiencia la construcción común de un espacio de escucha, de revalorización del otro y de identidad barrial, explicitando la intención de sostenerlo en el tiempo.

Calificamos las prácticas docentes extensionistas de este tipo como parte de las funciones integrales, aun cuando no identificamos el desarrollo de la integralidad en sus componentes dado que no participaron en este primer año estudiantes universitarios. Asimismo, algunas metodologías para la extensión crítica que no se pudieron implementar en este primer acuerdo de trabajo fueron las que permiten la reconstrucción de la historia local, lo cual quedaría para un siguiente momento de la intervención.

Material suplementario
Información adicional

Para citación: Márquez García, K y Giménez Guillén, A. (2025). Un proceso de organización vecinal del barrio Nuevo Amanecer Oeste de la periferia de Montevideo. +E: Revista de Extensión Universitaria, 15(23), e0013. https://doi.org/10.14409/extension.2025.23(Jul-Dic).e0013

Información adicional

redalyc-journal-id: 5641

Referencias
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Tani, R., Carrancio, B., Pérez, E., Núñez, M. (2004b) Teoría, práctica y praxis en la obra de José Luis Rebellato. Ediciones IDEA, Multiversidad Franciscana de América Latina.
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Zunino Folle, M. (2024) Mujeres en voz alta. Experiencias de mujeres organizadoras barriales de territorios precarizados de Montevideo. https://montevideo.gub.uy/sites/default/files/biblioteca/mujeresenvozaltainformefinal.pdf
Notas
Notas
Contribuciones de las autoras (CReDiT) Conceptualización: Márquez García; Giménez Guillén. Curaduría de datos: Márquez García; Giménez Guillén. Análisis formal: Márquez García; Giménez Guillén. Investigación: Márquez García; Giménez Guillén. Metodología: Márquez García; Giménez Guillén. Administración del proyecto: Márquez García; Giménez Guillén. Redacción - borrador original: Márquez García; Giménez Guillén. Escritura - revisión y edición: Márquez García; Giménez Guillén
Biografía académica de los/as autores/as: Kail Márquez García: Estudios en Desarrollo - Ciencias Sociales. Área socio-territorial, Unidad Académica Temática Participación social y comunitaria en territorio de la Universidad de la República.

Andrea Giménez Guillén: Doctora en Odontología, maestranda en Salud Comunitaria. Área socioterritorial, Unidad Académica Temática Participación social y comunitaria en territorio de la Universidad de la República.

1) Tipo de rollo de papel en blanco liso, de gran tamaño. Permite intervenir en una reunión registrando públicamente y luego regresar a las ideas ya expuestas.
2) En el segundo año de intervención (2024), que no es incluido en este artículo, se incorporaron dos estudiantes universitarias de grado (Trabajo Social y Diseño de Comunicación Visual) del curso “Espacio de Práctica Integral: Prácticas comunitarias interdisciplinarias”.

Figura 1
Mapa del Municipio A al oeste de Montevideo, territorio de acción del Programa APEX
Fuente: página web oficial del Programa APEX, 2023.

Figura 2
Ubicación del barrio Nuevo Amanecer en la subzona Cerro Oeste (Zonal 17 – Municipio A)
Fuente: elaboración propia sobre la base de Googlemaps, 2023.

Cuadro 1
Síntesis del proceso de organización
Fuente: elaboración propia, 2025.
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