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Erotismo y muerte: íconos de la cultura de masas en Argentina en los ’60
María Laura Schaufler
María Laura Schaufler
Erotismo y muerte: íconos de la cultura de masas en Argentina en los ’60
Erotismo e morte: ícones da cultura de massa nos anos 60
Eroticism and death: icons of mass culture in the 1960s
Simbiótica. Revista Eletrônica, vol. 5, núm. 1, pp. 01-17, 2018
Universidade Federal do Espírito Santo
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Resumen: El artículo explora los sentidos construidos por la cultura de masas de la década del ’60 en torno a la relación entre erotismo y muerte. En primer lugar, analiza la relación entre erotismo y muerte bajo una lupa teórica construida con los aportes de Freud, Marcuse, Foucault, y especialmente Bataille. En segundo lugar, realiza un análisis semiótico-discursivo de discursos de la prensa de masas de los ’60 en Argentina. El texto forma parte de los resultados de una investigación doctoral en Comunicación Social sobre: “La construcción del erotismo en revistas femeninas de la década del ’60 en Argentina”, destinada a indagar, en términos amplios, las resignificaciones de la dimensión erótica a la luz de los cambios culturales de la época.

Palabras clave:ErotismoErotismo,MuerteMuerte,ÍconosÍconos,Prensa de MasasPrensa de Masas,SesentasSesentas.

Resumo: O artigo explora os significados construídos pela cultura de massa dos anos 60, em torno da relação entre erotismo e morte. Inicialmente, analisa a relação entre erotismo e morte, considerando as contribuições teóricas de Freud, Marcuse, Foucault e, especialmente, Bataille. Posteriormente, realiza uma analise semiótico-discursiva da imprensa de massa dos anos 60, na Argentina. O texto é parte dos resultados de uma pesquisa de doutorado em Comunicação Social sobre: “A construção do erotismo nas revistas femininas dos anos 60 na Argentina”, destinada a investigar, em termos gerais, as reinterpretações da dimensão erótica à luz das mudanças culturais da época.

Palavras-chave: Erotismo, Morte, Ícones, Imprensa de Massas, Anos Sessenta.

Abstract: The article explores the senses built by the mass culture of the 1960s around the relationship between eroticism and death. First, it analyzes the relationship between eroticism and death under a theoretical magnifying glass constructed with the contributions of Freud, Marcuse, Foucault, and especially Bataille. Second, it performs a semiotic-discursive analysis of discourses of the mass media of the '60s in Argentina. The text is part of the results of a doctoral research in Social Communication about: "The construction of eroticism in women's magazines of the decade of the 60s in Argentina", aimed to investigating, in broad terms, resignifications of erotic dimension into the light of cultural changes of the time.

Keywords: Eroticism, Death, Icons, Mass Media, Sixties.

Carátula del artículo

Artigo

Erotismo y muerte: íconos de la cultura de masas en Argentina en los ’60

Erotismo e morte: ícones da cultura de massa nos anos 60

Eroticism and death: icons of mass culture in the 1960s

María Laura Schaufler
Universidad Nacional de Entre Ríos, Argentina
Simbiótica. Revista Eletrônica, vol. 5, núm. 1, pp. 01-17, 2018
Universidade Federal do Espírito Santo
Erotismo y muerte: íconos de la cultura de masas en Argentina en los ’60

‘.. .el deseo es siempre una fuerza terriblemente destructora”. (MUCHEMBLED, 2008, p. 305).

“Es como si recuperáramos por este medio lo que las grandes religiones y el psicoanálisis nos han ensenado, es decir, que el sexo no es ni neutro ni „simpático’, sino reto, placer y muerte, sombra y luz a la vez, que „la sexualidad forma parte del conjunto de las fuerzas que se ríen del hombre con una soltura tanto más soberana cuanto que el hombre pretende reírse de ellas’ (René Girard)”. (BRUCKNER, 2011, p. 167)

Este artículo recorre los vínculos entre Eros y Tánatos, enfocado particularmente en

algunos puntos de inserción de la muerte en el corazón del erotismo, para analizar una selección • 2

de discursos e imágenes de la prensa de masas de la década del ’60 en Argentina.

Los procesos de producción de sentidos en torno al erotismo se vinculaban en la prensa femenina de aquella época -entre otras dimensiones- a las significaciones de la muerte, y esta relación puede rastrearse en diversos géneros discursivos comprendidos en revistas destinadas a las mujeres de la década: narrativas, notas periodísticas, publicidades. En conjunto estos fragmentos de discursos permiten abordar esta relación compleja entre erotismo y muerte, ambos emparentados, según Bataille (2010 [1957]), con la idea de transgresión erótica.

Durante la década, el mercado de revistas tenía una importancia notoria en el campo de las mediatizaciones y definía lo que se entendia como „actualidad’ - tales con los casos de la revista estadounidense Life y la revista argentina Gente. La lectura de la prensa femenina (Femirama, Maribel, Para Ti, entre otras) estaba integrada a las prácticas culturales de amplios sectores sociales, en especial de la clase media y trabajadora (COSSE, 2010; PUJOL, 2002). La actualidad pasaba por las revistas, con las mutaciones sociales, culturales y políticas que hicieron de los „60 una época. [2]

Mientras los discursos de la sexualidad iban ganando terreno entre sus páginas, el erotismo se inmiscuía en las narrativas rosas, en las publicidades, en las notas periodísticas. Y, en muchos casos, éste se hallaba asociado a la transgresión de la muerte.

Eros y Tánatos: los aliados

La relación entre erotismo y muerte puede rastrearse en diversos autores de peso en el campo de la filosofía, el psicoanálisis, la historia de las ideas. En este sentido son cruciales los aportes de Sigmund Freud, Herbert Marcuse, Michel Foucault, y especialmente Georges Bataille.

Entre los autores que en el siglo XX abordaron el problema del erotismo, Freud se encuentra entre los lugares del podio. En su teoría, la categoría de Eros, definida como la gran fuerza que preserva la vida y se encarga de vincular libidinalmente a los individuos, se asocia a la configuración de toda civilización o cultura. Y en esta configuración interviene también su eterna aliada y a la vez enemiga, la pulsión de muerte o Tánatos.

En El malestar en la cultura (1986 [1930]), Freud sostiene que Eros ha sido históricamente reprimido a través de leyes morales que establecen una demarcación entre lo permitido y lo prohibido. Erotismo y moral conforman una dupla, donde la segunda supone una limitación represiva, censuradora y sublimadora del primero. A través del tabú, la ley y las costumbres, se establecen restricciones y se impone una vida sexual idéntica para todos.

El Eros, entonces, queda cargado de una ambivalencia afectiva: es muy deseado y muy prohibido a la vez. Pero además, el dominio sobre el principio de placer que exige limitaciones

o

sobre la vida sexual genera un malestar. De ahí, el malestar en la cultura.[3]

Para Freud, la fuerza de Eros era tan potente como la de Tánatos. En la época en que escribía esta obra -fines de la década del ’20 - se hallaba desesperanzado ante el triunfo de la fuerza tanática sobre el Eros, con el desarrollo de los regímenes totalitarios administradores de las muertes.

La izquierda freudiana, una corriente teórica que retomó los postulados de Freud e intentó asociarlos a la revolución social desde una perspectiva marxista, apostó a la posibilidad de cambio cultural de la mano del Eros, imaginando la utopía de una sociedad que rompa con el régimen de dominación y represión (MARCUSE, 2010 [1953]; ROBINSON, 1987).

Frente a estas promesas de un jardín anti-represivo de delicias sexuales, Michel Foucault alzó sus conocidas obras de Historia de la Sexualidad I, II y III (2011a [1976]; 2006 [1984];

Importar imagen2011b [1984]), especialmente la primera. En estas investigaciones, Foucault expone pistas para distinguir el problema de la sexualidad del de la erótica, desde una historia de los discursos y las prácticas. A grandes rasgos, la sexualidad aparece como una “experiencia, - si entendemos por experiencia la correlación, dentro de una cultura, entre campos del saber, tipos de normatividad y formas de subjetividad” (2006, p. 8), a diferencia de una erótica que rastrea en los textos helenísticos entendida como un arte, una práctica y una experiencia. Esta ars erótica tiene una relación con la muerte -aunque no sea más que para diferenciarse claramente de ella-, entendida como un “dominio absoluto del cuerpo, goce único, olvido del tiempo y de los límites, elixir de larga vida, exilio de la muerte y de sus amenazas” (2008a, p. 58).

Pero entonces, interesa introducir aquí un autor que recobró la potencia de reflexionar acerca de la muerte en relación a la dimensión erótica; Georges Bataille. El erotismo se asocia en su teoría con lo impuro, lo diabólico, lo bajo. Se trata de un objeto - en tanto problema - „monstruoso’, cuyo sentido, relacionado a la prohibición, genera pavor y a la vez deseo: “La prohibición observada de un modo distinto al del pavor no tiene ya la contrapartida del deseo, el cual es su sentido profundo”, dice Bataille (2010 [1957], p. 41).

Condenado en la tradición cristiana como pecado, el erotismo implicaba culpa: “Así pues, mantiene y debe mantener inevitablemente un movimiento de pavor y repugnancia frente a la vida sexual” (BATAILLE, 2010, p. 169). Catalogado como una experiencia maldita, estaba siempre bajo interdictos:

(...) de cualquier modo que se la considere, nunca se admite la sexualidad humana más que dentro de unos límites fuera de los cuales está prohibida. Hay en fin, en todas partes, un movimiento de la sexualidad en que entra en juego lo inmundo. Entonces ya no se trata de sexualidad benéfica „querida por Dios’, sino de maldición y de muerte. La sexualidad benéfica es cercana a la sexualidad animal, al contrario del erotismo que es propio del hombre y que sólo es genital en su origen. El erotismo, estéril en principio, representa el Mal y lo diabólico (BATAILLE, 2010, p. 236).

Ahora bien, la dimensión erótica de lo prohibido, lo peligroso, lo culposo, lejos de ahogarse en el silencio, ha tenido sus manifestaciones artísticas y también mediáticas. En la cultura de masas de la década del ’60 y más específicamente en la prensa femenina, tenía lugar toda una producción de sentidos en torno a lo erótico.

Importar imagenEn las siguientes páginas indagaremos, desde un análisis semiótico-discursivo, los sentidos construidos por la prensa de masas de la década del ’60 en Argentina -revistas femeninas y de actualidad- en torno a la relación entre erotismo y muerte.

Femmes fatales

Resulta interesante destacar que la sensualidad femenina no casualmente se ha ubicado bajo el carácter de la femme fatale. La mujer entendida como peligro ha sido tan temida como deseada: “Ellas les dan miedo, pero las aman igual”, dice Michelle Perrot (2008, p. 31).

Entre sus pliegues y sus piernas, la femme fatale parecía guardar armas de seducción que hacían que Eros se tradujera en Tánatos. Los demonios, el vicio, las tentaciones, como prolegómenos del pecado se asociaban a este prototipo erótico de mujer que encarnaba las pasiones del hombre, como tentación y como pecadora, que inducía al varón al camino del vicio - como la infidelidad - por tratarse de un sexo maligno. En este sentido, su imagen se acercaba a la de la bruja, como una tentación del demonio:

Las mujeres de sexualidad desenfrenada son peligrosas. Son seres maléficos y se parecen a las brujas, dotadas de „vulvas insaciables’ (...) las brujas tienen fama de montar a los hombres -algo que en la cristiandad es contrario a la posición considerada natural-, o de tomarlos desde atrás: en definitiva, de hacer el amor como no se debe (PERROT, 2008, p. 84).

La imagen de la mujer sexualmente voraz había coexistido mucho tiempo con el de la pasividad femenina y tendía a erosionar la imagen de inocencia connatural de la mujer en el plano sexual. Descrita como fuerte, independiente, sin tutela masculina, era el opuesto exacto de la esposa y madre casta, sumisa, dócil, amante de los relatos románticos. Encarnaba así un grave peligro y una amenaza por vivir fuera de los lazos sagrados del matrimonio.

La infidelidad masculina era provocada por ella. El varón, en este caso débil ante los apetitos sexuales, cedía a su seducción. La publicidad de cigarrillos característica de la década del ’60 la tenía como protagonista. Dirigida a un sueno de playboy (PRECIADO, 2010), su imagen encarnaba a la vez una pretensión moral, pero sobre todo erótica: la de dominar a esta temible mujer cuya sexualidad no podía satisfacerse jamás.



La mujer que inducía a la infidelidad
“Los infieles” Publicidad Master 91, Gente, N° 158, 19/08/1968, Ano 3, contratap

Revistas del estilo Playboy nutrían las fantasías masculinas a través de ilustraciones de jóvenes atractivas. Las playmates eran chicas que se desentendían absolutamente del amor y el casamiento y los controles de los padres. En el país estaban representadas por las chicas Divito.[4]



“Chicas Divito” Gente, 1969

Pero a diferencia de aquellas playmates de cuerpos voluptuosos, las revistas femeninas argentinas en los „60 mostraban imágenes corporales de un erotismo moderado. Las poses sugestivas incluían posiciones corporales femeninas descontracturadas, aunque muchas veces con un dejo de inocencia en ellas.




Publicidad Woolite, Para Ti, 1967

Íconos eróticos - post mortem -

Las mujeres „fatales’ tenían sus íconos en la década del ’60 y constituyeron figuras eróticas que, mitificadas, llegarían hasta nuestros días. En primer lugar se ubicaba, ya a fines de los ’50, Marilyn Monroe. Ella seguiría siendo un ícono después de su muerte en agosto de 1962 (PUJOL, 2002).

También los íconos eróticos masculinos se hallaban revestidos por el halo de la fatalidad. Entre los galanes legendarios se ubicaba Rodolfo Valentino, uno de los actores más famosos de la historia del cine de los anos „20, cuya azarosa y apasionante existencia lo había convertido en un „mito’. Muerto a los 21 anos de edad, en 1926, se convirtió en un ícono de la seducción masculina. Se decía, además, que ante la noticia de su muerte algunas admiradoras se habían suicidado (“Rodolfo Valentino”, Femirama, Tomo 8, 05/1966, p. 142).



“Rodolfo Valentino”
Femirama, Tomo 8, 05/1966

Las tempranas muertes de los divos congelaban a éstos en una imagen eterna de juventud.

Particularmente, a principios de los ’60, el valor de lo juvenil se convertiría en un imperativo cultural que llegaría hasta nuestros días.

Durante la década se consolidaría la imagen divina de James Dean, prontamente convertido en ícono teenager tras su muerte. Así documentaba el acontecimiento una revista femenina:

El miedo de crecer, de cambiar, de comprometerse que atormenta a los jóvenes de hoy tiene su mejor representante en este personaje insobornable. James Dean no cambiará jamás, no crecerá ya más, no se comprometerá nunca porque está muerto. Es el adolescente divinizado y exaltado. Y un detalle muy sugestivo: su cadáver no quedó desfigurado a consecuencia del accidente que le costó la vida; es decir, se tornó en una suerte de ser angélico, una imagen legendaria (“James Dean”, Maribel, N° 1573, 23/04/ 1963, p. 5).




Al igual que Valentino, la muerte de James Dean sería el inicio para una fantástica reconstrucción de su propio mito:

James Dean había muerto, pero la leyenda se iniciaba. En cinco meses el correo póstumo de Jimmy pasaba de las 2500 a 5300 cartas mensuales. La juventud de América recurría a un muerto para confiarle sus contrariedades sentimentales, sus frustraciones, sus disputas familiares, sus dudas y secretos (“James Dean”, Maribel, N° 1573, 23/04/1963, p. 7).

Muchos otros íconos post-mortem sobrevendrían en anos venideros, con sus historias de seducción y fatalidad, asociadas a los valores de grandeza de la tragedia y la belleza al mismo tiempo. La muerte dignificaba sus rebeldías, manteniéndolos firmes en el ideal: jóvenes, incomprendidos, víctimas de una época, solitarios. Serían idolatrados como especies de deidades paganas, bellas, eróticas, rebeldes y escépticas, descreídas del pasado y del futuro.

La muerte erótica y las pasiones tanáticas

La actividad erótica no era para Bataille un „exilio de la muerte’, tal como la comprendía Foucault, sino que suponía en sí misma, una pequena muerte. El goce entrelazaba muy íntimamente el disfrute físico con ese sentimiento. El erotismo suponía una exuberancia de la vida hasta en la muerte pero también una experiencia del “aspecto lujoso de la muerte” (FOUCAULT, 2008a, p. 63).

La unión entre el placer y el sufrimiento identifica a la voluptuosidad. El orgasmo, comprendido como una muerte pequena (MUCHEMBLED, 2008), pone en escena la dimensión mórbida de la sexualidad, traduciendo a la vez una fascinación, una curiosidad y un miedo al cuerpo.

La actividad erótica implica fusión, supresión del límite, indistinción y confusión de objetos distintos, haciendo desaparecer al yo, a la unidad. Así definida, es una pequena muerte, un momento de disolución del sujeto, pues: “Toda operación del erotismo tiene como fin alcanzar al ser en lo más íntimo, hasta el punto del desfallecimiento” (BATAILLE, 2010, p. 22).

En esta conjunción entre Eros y Tánatos se vislumbra una fascinación que ejerce la muerte. El deseo, movimiento que se propone como fin el placer y el goce, se relaciona en la obra de Bataille con el valor de atracción que ejerce lo prohibido y, también, por ello mismo, con lo peligroso. A esta interpretación erótica del peligro subyace la relación intrínseca de lo erótico con la muerte.

El goce erótico puede ser destructivo y las pasiones, fervorosas, pero a la vez fulminantes. Esta dimensión fulminante de la pasión que entrelaza lujuria, placer y defunción ha estado simbolizada muchas veces con la figuración de la mujer desnuda y desvanecida (ver Figura 7). La imagen de la cautiva que se desmaya para sobrellevar el oprobio actualiza la tradición del rapto, el sexo y la violencia.



“Si usted quiere morir en sus brazos” Publicidad Colonia Valet Gillette, Femirama,
Especial Navidad, 12/1967, p.185

En el extremo de la conjunción del eros con su par destructivo, la pasión erótica se asocia a la violencia. El amor-pasión, como sentimiento violento puede hallarse tanto en las narrativas eróticas como en las publicidades de la prensa de actualidad y femenina de los „60.

Un ejemplo paradigmático es el de la publicidad de la marca de automóviles Falcon que en 1969 retrataba toda una erótica de la violencia asociada al amor con la figura de un gran corazón que incluía dentro de sí, a modo de ruegos masoquistas: “Castigame, maltratame, explotame, soy todo tuyo. Falcon”. Durante la década del „70, esta marca de automóviles sería signo de la represión, el secuestro y la tortura militar en Argentina.[5]



Publicidad Falcon, 1969

Para la época, la tensión entre el peligro y el placer sexual era muy poderosa. El erotismo se desataba en los vaivenes entre el constrenimiento, la represión y el peligro, y a la vez, la exploración y el goce.

La pasión unida muchas veces a la tragedia podía suponer un „choque’ „fatal’, estando finalmente destinada a perecer. Así lo entendía Erich Fromm, en su obra best seller de los ’60: El arte de amar (1966):

... tal tipo de amor es, por su misma naturaleza, poco duradero. Las dos personas llegan a conocerse bien, su intimidad pierde cada vez más su carácter milagroso, hasta que su antagonismo, sus desilusiones, su aburrimiento mutuo, terminan por matar lo que pueda quedar de la excitación inicial (FROMM, 1966, p. 15).

Pascal Bruckner en La paradoja del amor sostiene que: “La pasión, dicen, es irresistible; por desgracia, lo resiste todo menos a sí misma” (BRUCKNER, 2011, p. 104).

Pero la dimensión de la muerte se halla incluso en otra manifestación amorosa contrapuesta a la pasión que es la ternura. Esta otra forma del amor también introduce, según Bataille, “.en el ansia de los corazones el mismo elemento de desorden, la misma sed de desfallecer y el mismo regusto de muerte que hallamos en el ansia de los cuerpos” (BATAILLE, 2010, p. 246).

Entonces, no solamente en el sexo se halla la potencia de la muerte, también en el amor. Incluso en la reproducción, cercana a la sexualidad, la noción de la muerte ha estado vinculada a la primera por mucho tiempo:

Para la mayoría de las mujeres, en la mayoría de las culturas y en todos los periodos de la historia, el placer sexual, allí donde se hacía posible, estaba ligado intrínsecamente al miedo a los embarazos repetidos, y por tanto, a la muerte, dada la proporción sustancial de mujeres que perecían en el parto y las elevadas tasas de mortalidad infantil que se producían (GIDDENS, 1998, p. 20).

Las tragedias amorosas actualizan la tensión entre el Eros y el Tánatos, la vida y la muerte, poniendo al ser en cuestión, alcanzándolo en lo más íntimo. Al tiempo que le promete la felicidad, el amor entrega al sujeto al sufrimiento, pues la promesa de continuidad con el ser amado no era accesible más que con la muerte: “el impulso del amor, llevado hasta el extremo, es un impulso de muerte” (BATAILLE, 2010, p.46). Romeo y Julieta han ilustrado prototípicamente esta tragedia del amor obstaculizado.

En las narrativas rosas presentes en las revistas femeninas, la muerte también se colaba ante la ruptura amorosa: las ideas de suicidio podían aparecer a causa del quiebre de una relación. En este sentido, la pérdida del amor podía sentirse tan duramente como una amenaza de muerte.

Las historias amorosas describían las pérdidas como un desgarro en el corazón. En una crisis violenta en cuyo transcurso el sujeto amoroso experimentaba un desamor o una situación amorosa como un atolladero definitivo, podía pensar en una destrucción total de sí mismo (BARTHES, 2001). La propia angustia podía llevar a la autodestrucción.

Ahora bien, ante la acumulación de sufrimientos, como la amargura, la culpa, la desesperanza, otro tipo de discursos en la prensa femenina de la época venían en socorro de la víctima: los discursos „especialistas’ recomendaban que lo más „sano’ era terminar la historia amorosa: el que debía morir era el amor.

Este tipo de discursos hablaban de la ruptura amorosa y las separaciones de pareja que se encontraban cada vez más en el horizonte femenino, otorgando una libertad nueva a las mujeres que les permitia, como afirma la historiadora feminista Dora Barrancos: “...recurrir a la separación matrimonial cuando las cosas no andaban bien -aunque el divorcio hubiera sido

suspendido por un decreto- y no obedecer al „qué dirán’ en materia de relaciones masculinas” (BARRANCOS, 2008, p. 138).

No obstante, las cartas de lectoras en las revistas femeninas mostraban las vacilaciones de las mujeres ante el divorcio. Éste implicaba cuestionar valores instituidos que en muchos casos habían regido la estructura familiar de origen y era vivido con vergüenza en muchos círculos sociales, entendido incluso como un fracaso social femenino. Podía considerarse un desenlace posible del matrimonio, pero la separación seguía siendo difícil. En este punto también persistían las diferencias de género y los prejuicios.

Eros en el Tánatos, Tánatos en el Eros

La muerte germina en el corazón del amor, tanto como en la actividad erótica, en la sexualidad y hasta en la reproducción. Tánatos oficia de contrapartida exaltando a su par Eros, es decir, exaltando la vida, en sus diversas dimensiones: el amor, el sexo, los cuerpos, el goce y los deseos. De esta manera, puede decirse que Eros y Tánatos forman un par de lo que Roland Barthes (2001) nombró como “Errabundeo”:

Aunque todo amor sea vivido como único y aunque el sujeto rechace la idea de repetirlo más tarde en otra parte, sorprende a veces en él una suerte de difusión del deseo amoroso; comprende entonces que está condenado a errar hasta la muerte, de amor en amor (BARTHES, 2001, p. 110).

Durante la década del ’60, los sentidos del amor, el erotismo, la sexualidad y la muerte se resignificaban y reconstruían en los discursos que divulgaba la prensa de masas. Las revistas, como un consumo cultural propio de la época, y especialmente las revistas femeninas, retomaban la cuestión del amor y la sexualidad tanto desde discursos más tradicionales - acerca de los roles de género, por ejemplo - como desde las ciencias de la sexualidad en boga - la psicologia, la sexología.

La relación entre erotismo y muerte puede hallarse en la construcción de íconos eróticos que sobrevivieron en el imaginario cultural a sus propias muertes, en el mito de la mujer fatal, en las relaciones del amor con la tragedia, en una erótica de la violencia en tiempos de una marcada represión de Estado. Queda pendiente, para una próxima indagación, analizar esta dimensión Universidade Federal do Espírito Santo. Programa de Pós-graduação em Ciências Sociais. Núcleo de Estudos e Pesquisas

Indiciárias, ES, Brasil - revistasimbiotica@gmail.com

erótica de la muerte o la dimensión tanática del erotismo en materiales de la cultura de masas contemporánea.

Bibliografía referida

BARTHES, Roland. Fragmentos de un discurso amoroso. Buenos Aires: Siglo XXI, 2001 [1977].

BATAILLE, Georges. El erotismo. Buenos Aires: Tusquets, 2010 [1957].

BRUCKNER, Pascal. La paradoja del amor. Una reflexión actual sobre las pasiones. Buenos Aires: Tusquets, 2011.

COSSE, Isabella. Pareja, sexualidady familia en los anos sesenta. Una revolución discreta en Buenos Aires. Buenos Aires: Siglo XXI, 2010.

FOUCAULT, Michel. Historia de la sexualidad II. El uso de los placeres. Buenos Aires: Siglo XXI, 2006 [1984].

______ . Historia de la sexualidad I. La voluntad de saber. Buenos Aires: Siglo XXI, 2011a [1976].

______ . Historia de la sexualidad III. La inquietud de sí. Buenos Aires: Siglo XXI, 2011b [1984].

FREUD, Sigmund. El malestar en la cultura. Buenos Aires: Amorrortu, 1986 [1931].

FROMM, Erich. El arte de amar. Buenos Aires: Paidós, 1966 [1957].

GIDDENS, Anthony. La transformación de la intimidad. Sexualidad, amor y erotismo en las sociedades modernas. Madrid, Cátedra. 2a edición, 1998 [1992].

MARCUSE, Herbert. Eros y civilización. Barcelona: Planeta, 2010 [1953].

MUCHEMBLED, Robert. El orgasmo y occidente. Una historia del placer desde el siglo XVI a nuestros días. Buenos Aires: Fondo de Cultura Económica, 2008.

PERROT, Michelle. Mi historia de las mujeres. Buenos Aires: Fondo de Cultura Económica, 2008.

PRECIADO, Beatriz. Pornotopía. Arquitectura y sexualidad en ‘Playboy' durante la guerra fría.

Barcelona: Anagrama, 2010.

PUJOL, Sergio. La década rebelde. Los anos 60 en la Argentina. Buenos Aires: Emecé, 2002.

ROBINSON, Paul. La izquierda freudiana. Los aportes de Reich, Roheim y Marcuse. Buenos Aires: Granica, 1987.

Hemeroteca “Chicas Divito”, Gente, 1969.

“James Dean”, Maribel, N° 1573, 23/04/1963.

“Los infieles” Publicidad Master 91, Gente, N° 158, 19/08/1968, Ano 3, contratapa.

“Rodolfo Valentino”, Femirama, Tomo 8, 05/1966.

“Si usted quiere morir en sus brazos”, Publicidad Colonia Valet Gillette, Femirama, Especial Navidad, 12/1967.

Publicidad Falcon, 1969.

Publicidad Woolite, Para Ti, 1967.

NOTAS

[1] Doctora en Comunicación Social (UNR, Conicet). Becaria posdoctoral Conicet. Centro de Investigación en Mediatizaciones. Instituto de Investigaciones. Facultad de Ciencia Política y Relaciones Internacionales. Universidad Nacional de Rosario. Facultad de Ciencias de la Educación. Universidad Nacional de Entre Ríos. Argentina. E-mail: mlaura31@gmail.com

2 El texto forma parte de los resultados de la investigación doctoral en Comunicación Social: “La construcción del erotismo en revistas femeninas de la década del ’60 en Argentina”, radicada en el Centro de Investigación en Mediatizaciones de la Universidad Nacional de Rosario y financiada por una beca del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas, y, conjuntamente, forma parte de las discusiones del Proyecto de Investigación Novel “Diálogos con la muerte”, dirigido por el Dr. Leandro Drivet, presentadas en las Jornadas de Investigación en Comunicación y Filosofía en la Facultad de Ciencias de la Educación, Universidad Nacional de Entre Ríos. Dicha tesis estuvo destinada a indagar, en términos amplios, las resignificaciones de la dimensión erótica a la luz de los cambios culturales de la época, tomando como material de análisis a la prensa femenina, y, de manera complementaria, la prensa de actualidad.

[3] Ahora bien, Freud también expone que la cultura no sería la única culpable de las renuncias sexuales: “A veces, creemos advertir que la presión de la cultura no es el único factor responsable, sino que habría algo inherente a la propia esencia de la función sexual que nos priva de satisfacción completa, impulsándonos a seguir otros caminos.” (FREUD, 1986, p. 97).

[4] José Antonio Guillermo Divito (1914-1969) fue un dibujante, humorista, caricaturista, historietista y editor argentino. Ícono del humor gráfico argentino en las décadas de 1940 a 1960, fue fundador y director de la Universidade Federal do Espírito Santo. Programa de Pós-graduação em Ciências Sociais. Núcleo de Estudos e Pesquisas Indiciárias, ES, Brasil - revistasimbiotica@gmail.com famosa revista Rico Tipo. Las „chicas divito’ eran insinuantes, se caracterizaban por sus físicos sensuales y voluptuosos, pero muy estilizados, de pequenísimas cinturas y amplias caderas, bustos prominentes, y largas y torneadas piernas de tobillos finísimos. Sus rostros tenían enormes y vivaces ojos, con grandes pestanas y cejas muy marcadas, labios gruesos y sensuales y una nariz mínima. Sus vestimentas eran cenidas a sus cuerpos, senalando su voluptuosidad sensual.

[5] El Ford Falcon era el vehículo más utilizado por las fuerzas represivas durante la última dictadura en Argentina para operativos ilegales de secuestro y traslado de personas, y se constituyó como un símbolo del genocidio.

Material suplementario
Notas


La mujer que inducía a la infidelidad
“Los infieles” Publicidad Master 91, Gente, N° 158, 19/08/1968, Ano 3, contratap


“Chicas Divito” Gente, 1969



Publicidad Woolite, Para Ti, 1967


“Rodolfo Valentino”
Femirama, Tomo 8, 05/1966





“Si usted quiere morir en sus brazos” Publicidad Colonia Valet Gillette, Femirama,
Especial Navidad, 12/1967, p.185


Publicidad Falcon, 1969
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