Reseñas
Sobre Héctor Strobel, Resistir es vencer. Historia militar de la intervención francesa, 1862-1867
| Strobel Héctor. Resistir es vencer. Historia militar de la intervención francesa, 1862-1867. 2024. México. Grano de SalBenemérita Universidad Autónoma de PueblaBUAPGrano de Sal. 416pp.. 978-607-8557-72-9978-607-59861-8-0 |
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En 2014, el Instituto Nacional de Estudios Históricos de las Revoluciones de México y la Secretaría de la Defensa Nacional publicaron el libro Historia de los ejércitos mexicanos, el cual, con sus más de 600 páginas, surgió de la conmemoración de los 100 años de la rendición del ejército porfiriano el 13 de agosto de 1914, fecha en que los tratados de Teoloyucan pusieron fin a las fuerzas armadas decimonónicas y dieron el banderazo para la guerra de facciones. La gran aportación de aquel libro fue hacer evidente historiográficamente que, en su vida independiente, México ha tenido más de un ejército.
En aquel volumen el tramo posterior a la independencia y hasta la Revolución eran periodos que no estaban en el ojo de los historiadores. Sin embargo, ya era posible hablar del establecimiento de una historiografía militar que emergía desde las filas civiles.1 Aunque persisten los trabajos de connotados historiadores desde el Ejército y la Marina,2 hasta ese 2014 los historiadores profesionales únicamente habían abordado episodios militares como parte de los contextos de sus análisis o concentrándose en las consecuencias políticas y sociales de los conflictos.
Hacia 2015, ya varias instituciones de educación superior presenciaron el aumento considerable de trabajos de todos los grados sobre historia militar. Ese interés y profundización no pueden explicarse sin la comprometida labor docente de varios historiadores que desde la historia militar ofrecían caminos a seguir para intentar explicar el notable aumento de efectivos militares en las calles mexicanas. También comenzaron a realizarse encuentros, seminarios y coloquios cuyo objetivo central era la historia militar, no como contexto de la historia política sino como el centro del análisis histórico.3 Hoy en México la historia militar se cultiva desde diversos frentes, el social, cultural, económico, operacional, biográfico y por supuesto el político.
Resistir es vencer es la consecución de un trabajo sistemático del autor alrededor de diversas vicisitudes de los ejércitos, los armamentos y las estrategias relacionadas con la Guerra de Reforma, la Intervención Francesa y el Segundo Imperio. Desarrollado en siete capítulos, el primero dedicado a presentar las fuerzas beligerantes y los materiales de guerra de que disponían, seguido de otros seis organizados cronológicamente, este libro es un ambicioso relato que se propone:
[…] hacer una historia general de la guerra de intervención que se beneficie de la metodología y el enfoque de la nueva historia militar; que englobe, amplíe y articule los estudios recientes, que señale nuevas preguntas de investigación y que se nutra de fuentes inéditas que permitan sumar propuestas diferentes. […] el objetivo es explicar las campañas, los combates y a los combatientes en un examen entremezclado y enriquecido con el análisis de la táctica, la estrategia, el avance, el uso y la obsolescencia de la tecnología militar, la conformación sociológica de las fuerzas armadas, la preparación para la guerra, la logística, la geografía del conflicto, la opinión pública, el pensamiento militar y el impacto de la guerra en la sociedad, en la economía y en la cultura.4
Esta declaratoria de intenciones nos muestra un avance de perspectivas y enfoques. Strobel no está interesado en volver a la historia de bronce sobre la Intervención Francesa, aquella en que el valor y el patriotismo de los liberales y el pueblo mexicano hacen posible que “las armas nacionales se cubran de gloria”5 y en la que los sucesos posteriores al 5 de mayo se pierden en una siniestra neblina hasta el fusilamiento de Maximiliano en Querétaro.
Lo que se propone es dar cuenta de lo que sucede con la gente mientras el combate se prepara, pero también lo que sucede adentro del combate; se interesa en la experiencia de los soldados y de la sociedad ante los temibles resultados de la guerra. Las batallas y las campañas se convierten, en palabras de Rodrigo Moreno, quien ha buscado explicar estos nuevos enfoques de la historia militar,
[…] en experiencias colectivas que alteraron a la sociedad de muy diversos modos y los ejércitos aparecieron como fascinantes, frágiles y violentos conglomerados humanos en los que se conjugaban contradictorios intereses, motivaciones y orígenes y en los que se articulaban diversos mecanismos de reclutamiento y de resistencia.6
Es en estas coordenadas que Strobel narra la historia militar de la Intervención.
Resistir es vencer fue elaborado a partir de la consulta de archivos, repositorios, colecciones, publicaciones y bibliografía ubicadas en Estados Unidos, Francia y México. Además, el autor incorpora la poca pero importante historiografía francesa sobre la Intervención; el texto final es resultado de la comparación y confrontación de estas fuentes, relatos, partes de guerra y testimonios.
Strobel da profundidad a los personajes históricos y al paso de los acontecimientos deja claro que a los protagonistas, que en el caso mexicano además de militares eran políticos, no sólo les interesa reportar lo que sucedió en el campo de batalla, sino obtener prestigio de su posición protagónica. Ahí está Díaz mintiendo sobre su participación en Puebla, Zaragoza haciendo cuentas felices y una enardecida retórica patriótica que poco podía verificarse con el nulo interés de mucha de la soldadesca por defender a la patria. De forma paralela, se muestra, con cuentas y números sencillos, los graves problemas de las fuerzas armadas mexicanas. Ejércitos de reclutamiento forzoso, con una deteriorada y obsoleta capacidad de fuego, soldados temerosos dispuestos a la deserción constante y generales que según su lectura de la coyuntura eran capaces de besar a la constitución o de defender un trono.
El libro se nutre de un cuidadoso trabajo editorial que incorpora mapas e imágenes que fortalecen la narrativa en su conjunto. Los movimientos de tropa pueden seguirse sin muchas complicaciones y enriquecen la comprensión de la complejidad de la guerra. Cuando es necesario, la dinámica narrativa permite percibir el movimiento de los soldados en el campo de batalla, la dureza de la toma de decisiones y la frialdad de las derrotas y retiradas. La frustración de soldados y mandos militares es asunto que, sin protagonizar el relato, queda de manifiesto sin la necesidad de recurrir a licencias ficcionales; son las fuentes las que lo cuentan. En este libro las acciones heroicas no son producto del sentimiento patriótico, sino del impulso vital de salvar la vida en el campo de batalla.
Strobel logra conjuntar en un solo volumen aspectos metodológicos de las diferentes historiografías militares, por tanto, el registro de las voces es amplio. Resistir es vencer debería abrir la posibilidad de diálogo con la historiografía francesa sobre un periodo histórico que para México es importante en su proceso de consolidación como Estado-nación. También será importante que en el futuro se busque narrar la historia de los cambios sociales e institucionales que produjeron la Intervención Francesa y el Segundo Imperio en las fuerzas armadas mexicanas. Igualmente sería deseable que este volumen anime la realización de una historia de las deserciones militares durante las intervenciones para acercarnos aún más a “los rostros de la plebe”. Un aspecto que deja que desear en este libro es la falta de un balance historiográfico amplio, lo cual probablemente se deba al enfoque editorial adoptado que buscó más al lector ávido de nuevas explicaciones del pasado que al historiador especialista.
En resumen, Héctor Strobel ha escrito una obra monumental, similar a las pinturas de combate que podemos encontrar a lo largo de su libro. Esperemos sea cuestión de tiempo que algún emprendedor realice el necesario acercamiento a las pequeñas escenas para tener una perspectiva más clara y colorida de aquello que Peter Englund ha denominado “la belleza y dolor de la batalla”.