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Artificio paisajístico de la informalidad y turistificación de barrios populares en Buenos Aires, Argentina
Mariano Scheinsohn[1]; Cecilia Cabrera[2]
Mariano Scheinsohn[1]; Cecilia Cabrera[2]
Artificio paisajístico de la informalidad y turistificación de barrios populares en Buenos Aires, Argentina
Artefato paisagístico da informalidade e turistificação de favelas na Cidade de Buenos Aires, Argentina
Artifact of informal landscapes and the touristification of informal settlements in the City of Buenos Aires, Argentina
PatryTer, vol. 9, núm. 17, e54577, 2026
Universidade de Brasília
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Resumen: En Latinoamérica, las actividades turísticas en barrios populares constituyen un fenómeno relativamente reciente y en la Ciudad de Buenos Aires comenzaron a desarrollarse durante la última década. Presentamos parte de los resultados de una investigación realizada entre 2020 y 2023 sobre los procesos de mercantilización del espacio, el consecuente incremento de las tensiones y disputas por su apropiación y su interrelación con el surgimiento del turismo comunitario. El artículo aborda las prácticas relacionadas con esta actividad en dos barrios populares contiguos al Casco Histórico, Padre Mugica y Rodrigo Bueno, sobre los cuales se han aplicado políticas de re-urbanización. El principal obetivo del análisis es identificar y comprender como el proceso de turistificación comunitaria implica actos de espaciamiento que inciden en la configuración de un artificio paisajístico de la informalidad. Se pretende aportar conocimiento sobre la construcción compleja y contradictoria de este tipo de paisaje de la informalidad y su implicación en la demarcación y persistencia de desigualdad socio-territorial.

Palabras clave: turistificación, barrios populares, mercantilización del espacio, paisajes de la informalidad, Buenos Aires.

Resumo: Na América Latina, as atividades turísticas em bairros populares são um fenômeno relativamente recente, e na cidade de Buenos Aires começaram a se desenvolver ao longo da última década. Apresentamos parte dos resultados de uma investigação realizada entre 2020 e 2023 sobre os processos de mercantilização do espaço, o consequente aumento das tensões e disputas pela sua apropriação, e a sua inter-relação com o surgimento do turismo comunitário. O artigo aborda as práticas relacionadas a essa atividade em dois favelas adjacentes ao Centro Histórico, Padre Mugica e Rodrigo Bueno, nos quais foram implementadas políticas de urbanização. Um dos principais objetivos é compreender como o processo do turismo comunitário envolve atos de espaçamento que afetam a configuração de um artifício paisagístico da informalidade. Pretende-se fornecer conhecimento sobre a construção complexa e contraditória deste paisagem da informalidade e a sua implicação na demarcação e persistência da desigualdade socioterritorial..

Palavras-chave: turistificação, bairros populares, mercantilização do espaço, paisagem da informalidade, Buenos Aires.

Abstract: In Latin America, tourism activity in low-income informal settlements is a relatively recent phenomenon, and it begun to emerge in the City of Buenos Aires over the last decade. This article presents the results of a study carried out between 2020 and 2023 on the commodification of space, the subsequent growth of tensions and conflicts over its appropriation, and its relation to the rise of community-based tourism. We discuss practices related to this activity in the Padre Mugica and Rodrigo Bueno neighborhoods, two informal settlements adjacent to the historic center district, where re-urbanization policies have been implemented. One of the main objectives of this study is to identify and understand how the community-based tourism involves acts of spacing that affect the artifact of informal landscapes configuration. The key aim is to provide knowledge about the complex and contradictory construction of this type of landscape of informality and its implication in the demarcation and persistence of socio-territorial inequality.

Keywords: turistification, informal settlements, commodification of space, informal landscapes, Buenos Aires.

Carátula del artículo

Artigos

Artificio paisajístico de la informalidad y turistificación de barrios populares en Buenos Aires, Argentina

Artefato paisagístico da informalidade e turistificação de favelas na Cidade de Buenos Aires, Argentina

Artifact of informal landscapes and the touristification of informal settlements in the City of Buenos Aires, Argentina

Mariano Scheinsohn[1]
Universidad de Buenos Aires, Argentina., Argentina
Cecilia Cabrera[2]
Universidad de Buenos Aires, Argentina., Argentina
PatryTer, vol. 9, núm. 17, e54577, 2026
Universidade de Brasília

Recepción: 14 Diciembre 2024

Aprobación: 07 Marzo 2025

Publicación: 01 Enero 2026

1. Introducción

Una de las cuestiones más significativas y problemáticas en los actuales procesos de urbanización planetaria (Brenner, 2017) es la expansión y consolidación de la informalidad urbana y el aumento de la desigualdad social. Al mismo tiempo, las áreas centrales de las principales ciudades a nivel mundial, se están conformando como sectores urbanos mercantilizados y estandarizados para un mercado turístico global en expansión (ejemplos paradigmáticos son los procesos conflictivos de turistificación en ciudades como Barcelona, París o Londres) (Cañada, 2015).

La consolidación de ambas tendencias adquiere mayor complejidad e impacto en algunas ciudades latinoamericanas, principalmente debido a la dimensión que la informalidad urbana y las más agudas desigualdades socio-espaciales asumen en nuestro continente. La expansión de la actividad turística global en ciudades de la región incide en los procesos de neoliberalización urbana, al acrecentar la mercantilización socio-espacial de determinados sectores que resulta acompañada por procesos de apropiación cultural y especulación inmobiliaria (Cañada, 2015; González, Sanchez & Abraham, 2023; Zapata, Kain, Oloko, Scheinsohn, Stenberg & Zapata., 2022).

Algunas de las manifestaciones recientes de ese fenómeno resultan por un lado, las intervenciones en los centros históricos a través de procesos de patrimonialización (Scheinsohn & Cabrera, 2007), y por otra parte, la configuración de lo que habitualmente se denomina turismo social o comunitario (Cañada, 2015), que se presenta como una opción al turismo masivo y estandarizado, pero que no deja de implicar posibles procesos de mercantilización y gentrificación urbana.

Las actividades turísticas en “barrios populares o informales" en Latinoamérica tienen una historia relativamente reciente -aunque lleva casi tres décadas-. Este tipo de turismo tuvo su origen en Inglaterra, cuando las clases acomodadas del siglo XIX se "aventuraban" a visitar barrios empobrecidos de Londres (López, 2020). Mientras que en nuestra región comenzó alrededor de la década de 1990 en las favelas de las principales ciudades de Brasil (especialmente Rio de Janeiro) con el desarrollo de lo que se conoce como “Turismo de favelas” (López, 2020; Dias, Feder & Fratucci, 2017), que posteriormente encontró una expansión importante en Colombia a partir del modelo de Medellín de "urbanismo social" (Montoya, 2014).

En el caso de la Ciudad de Buenos Aires, podemos señalar que el surgimiento de la actividad turística en los barrios populares o informales, es también bastante reciente -de aproximadamente una década-, con tendencia a concentrarse especialmente en el área central de la ciudad.

Presentamos en esta oportunidad parte de los resultados de trabajos de investigación realizados entre los años 2020 y 2023[i] en torno a la interrelación entre los procesos de mercantilización del espacio, el consecuente incremento de las tensiones y disputas en relación con su apropiación, y el crecimiento del turísmo comunitario en barrios populares centrales emergentes a partir de las intervenciones de políticas públicas de re-urbanización de villas. En el análisis se abordan las prácticas de "turismo comunitario" y procesos de turistificación en los barrios Padre Mugica y Rodrigo Bueno, ambos ubicados al norte y al sur del área central de la ciudad y contiguos al Casco Histórico y a Puerto Madero. En el siguiente mapa (figura 1) puede observarse la localización de ambos barrios en relación con el área central de Buenos Aires.

Las actividades turísticas "comunitarias" que se consideran en el análisis de este articulo son, por un lado, los tours turísticos que se realizan en el Barrio 31 Padre Mugica, localizado junto a una de las principales terminales ferroviarias y de autobuses y vecino a Recoleta y, por el otro, el Patio Gastronómico y La Vivera en el Barrio Rodrigo Bueno, localizado sobre la Avenida Costanera adyacente al Sector Sur de Puerto Madero. En el trabajo de campo y recolección de información se utilizaron técnicas etnograficas -a partir de 10 observaciones participantes y 5 entrevistas caminadas- en los distintos recorridos turísticos y el Centro Comunitario del barrio Padre Mugica, y en el Patio Gastronómico y La Vivera del Barrio Rodrigo Bueno. También se desarrollaron alrededor de 10 entrevistas en profundidad a participantes y organizadores de las actividades turísticas. Se realizaron además notas de campo y registros fotográficos junto con análisis de documentos oficiales y de redes sociales.

El principal objetivo del presente análisis es identificar y comprender como el proceso de turistificación comunitaria en barrios populares de Buenos Aires implica actos de espaciamiento que inciden en la configuración de un artificio paisajístico de la informalidad. En definitiva, se pretende aportar conocimiento sobre la construcción compleja y contradictoria de este tipo de paisaje de la informalidad y su implicación en la demarcación y persistencia de desigualdad socio-territorial.

El artículo se desarrolla a partir de una primera parte donde se expondrán las principales definiciones respecto al enfoque conceptual y


Figura 1
“Localización de los Barrios Padre Mugica/Villa 31 y Rodrido Bueno”, Ciudad Autónoma de Buenos Aires, Argentinal.
Fuente: elaboración propia en base a Bettatis (2009) y Dirección de Estadísticas y Censos del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires (2024).

analítico aplicado; a continuación se desarrollará el análisis principal sobre los casos. Finalmente se expondrán los hallazgos y cuestiones a tener en cuenta en relación con el proceso de turistificación en barrios populares y la configuración de una ideología espacial -un paisaje de la informalidad-, que podría reforzar la desigualdad persistente.

2. Enfoque Conceptual y Analítico

Entre las líneas de investigación en desarrollo se analiza -multireferencialmente[ii]- el proceso histórico de conformación socio-espacial de las categorías (de conocimiento e intervención) asociadas a la configuración de los “paisajes de la informalidad” en la Ciudad de Buenos Aires, especialmente en relación con la producción de desigualdad persistente (Tilly, 2000).

En tal sentido, la narrativa sobre la informalidad urbana y la evolución de los distintos rótulos y categorías con los que se designa e identifica la misma, fue constituyéndose a lo largo del tiempo en uno de los símbolos más representativos de la pobreza y desigualdad urbana (Scheinsohn & Cabrera, 2020). Por lo tanto, resulta claro que la configuración de la desigualdad en el caso de la Ciudad de Buenos Aires se materializa y realiza a partir de categorías espaciales y dispositivos territoriales específicos, los cuales persisten y se transforman a lo largo de varias décadas[iii].

La configuración y transformación socio-espacial de lo que habitualmente se denomina como barrios informales o populares, remite a un proceso histórico-territorial en el cual se encuentran implicados dispositivos de políticas públicas estatales, procesos organizacionales colectivos y la construcción de saberes prácticos, técnicos y académicos. (Scheinsohn & Cabrera, 2020)

Desigualdad socio-territorial persistente, es uno de los conceptos clave para desarrollar el análisis[iv]. El mismo remite a la conformación y consolidación de relaciones (y diferencias) dicotómicas, que mediante mecanismos sociales de poder fijan en el espacio, a los distintos grupos sociales, es decir territorializan y establecen los modos de su interrelación e interdependencia.

En tal sentido, las diferencias sociales que estructuran la desigualdad y la hacen persistente, dependen tanto de su capacidad organizativa como del reconocimiento social que las valida y legitima.

Si consideramos al espacio urbano construido como cristalización de las relaciones sociales objetivadas en el espacio, es posible comprender la desigualdad persistente (estructurada en distintas categorías o conjuntos sociales) a partir de su profunda imbricación con un régimen de espacialidad específico (Lassault, 2015). Dicho régimen se configura y estructura mediante mecanismos concretos de segregación, exclusión, diferenciación o acaparamiento de recursos y espacios (Tilly, 2000).

Desde esta perspectiva el régimen de espacialidad en Buenos Aires, que se fue configurando en el último medio siglo, ha implicado la construcción de una desigualdad territorial específica a través de la producción de hábitat informales o lo que podemos denominar como "paisajes de informalidad". Especialmente considerando la dimensión relacional (Besse, 2006) en la producción de dichos "paisajes".

Según Lussault (2015), el paisaje configura una disposición material particular a partir de un recorte espacial que establece un punto de vista sobre esos espacios dispuestos que implican representaciones lingüísticas, una imaginería y una representación cartográfica específica.

En tales términos, como ha sido establecido en el desarrollo de la investigación, es posible definir que el ensamblaje entre informalidad y desigualdad en Buenos Aires se habría conformado en términos de la producción de un artificio paisajístico específico de la informalidad ("un paisaje de la informalidad") configurado en torno a determinadas ideologías espaciales que establece juegos de lenguaje, imágenes y prácticas. (Scheinsohn & Cabrera, 2020, 2023)

En términos generales, el proceso de turistificación de sectores urbanos se asocia, en su configuración, con la producción de paisajes. Desde esta perspectiva, la producción y visibilización del hábitat informal -y de los barrios populares-, se encuentra vinculadamediante una imaginería específica a la construcción de un objeto geográfico reconocido, es decir a la producción de un paisaje (Lussault, 2015). Por tal razón el desarrollo de las iniciativas de turismo comunitario en los barrios populares tiene una incidencia importante en la dinámica de producción y definición de dichos paisajes de la informalidad y sus transformaciones a lo largo de los procesos de reestructuración socio-espacial.

En este sentido, la desigualdad opera inevitablemente a partir de actos de distanciamiento socio-espacial o actos deespaciamiento (Lussault, 2015). La amplitud de ese espaciamiento, en relación con sus características físicas y territoriales, conforma socialmente un indicador, un instrumento y un factor de separación entre distintas realidades, entre distintas categorías sociales, en donde la turistificación puede constituir una mediación en tal sentido.

Los actos de espaciamiento (Lussault, 2015), que tienen lugar mediante producción de ordenes visuales, tecnologías de recorte y distanciamiento de la vida cotidiana, constituyen operadores en la producción de este tipo de paisajes, que de algún modo propicia una complejización de la conflictividad, generando tensiones a partir de procesos de alienación y/o desvitalización de determinados sectores.

Estas tecnologías de dominio de la distancia (Lussault, 2015) que se conforman con la aplicación de recortes espaciales, contiene dos elementos centrales: 1-la designación y la calificación, con las que es posible reconocer un espacio al darle nombre y otorgarle cualidades que lo caracterizan y 2- la delimitación, con la que se reconoce el espacio en cuanto extensión, separando así una entidad geográfica o socio-espacial de otra.

Desde esa perspectiva, es posible entender y hacer observable el proceso de turistificación comunitaria en los actos de espaciamiento implicados, y el modo en que éste se asocia a la producción de un artificio paisajístico de la informalidad. (Scheinsohn & Cabrera, 2020, 2023)

En la literatura actual existe consenso en considerar al turismo comunitario (Cañada, 2015) como un modelo específico de gestión de la actividad turística en el que la población local de un determinado territorio (que en el origen del término se refería a entornos rurales pero que posteriormente especialmente en América Latina se empezó a aplicar a entornos urbanos populares o informales), a través de la organización de caracter colectivo (como cooperativas, asambleas, asociaciones, etc), tiende a ejercer un papel predominante en el control del diseño, ejecución, gestión y distribución de beneficios de la actividad (Cañada, 2015, 2019).

Generalmente se considera que este tipo de actividad turística se contrapone al modelo tradicional de turismo masivo mercantilizado (Rodríguez, Corbari, Cioce & Jurema, 2014). A su vez, el turismo comunitario se considera como una actividad que emerge a partir de iniciativas colectivas de las organizaciones locales, y que lucha por ser reconocido por parte del Estado. En los últimos años, especialmente en América Latina, a partir de contextos de intervenciones públicas urbanas, han sugido iniciativas de turismo comunitario que se encuentran incluídas en las agendas de políticas públicas enmarcadas en iniciativas de proyectos de integración de barrios o asentamientos informales (como el caso del Urbanismo Social en Medellín, Colombia).

Algunos de los proyectos de turismo comunitario en barrios informales no surgen necesariamente como una iniciativa espontánea de los habitantes, sino que en ocasiones, son promovidos y sostenidos por las áreas de gestión pública que tienen injerencia directa en los proyectos de intervención sobre estos sectores (Alvarez, 2019; Oliveira, 2017). Las actividades que se analizan aquí, corresponden a este tipo de iniciativas que, promovidas y sostenidas por el gobierno local no emergieron espontáneamente por autogestión de los habitantes. Si bien comenzaron como una iniciativa de política pública, en un principio sostenida con financiamiento público (López, 2020), posteriormente, una vez implementadas, fueron sostenidas por los habitantes con distintos niveles de apropiación, cuestión que se analiza en el siguiente apartado.

Una cuestión relevante a señalar es que las iniciativas de turismo comunitario implementadas en el marco de las políticas públicas de intervención sobre asentamientos informales en la región (de reurbanización en el caso de Buenos Aires), resultaron asociadas al “Modelo de Medellín” y formaron parte de las recomendaciones internacionales sobre políticas públicas en barrios populares, enmarcadas en lo que habitualmente se denomina Urbanismo Social (Montoya, 2014). En tal sentido, como señala Delgadillo (2018), la circulación internacional de conocimientos, políticas y teorías urbanas, se ha intensificado en los últimos años, lo cual conlleva una dinámica de implementación compleja y contradictoria, al aplicarse en procesos que tienen lugar en geografías y contextos socio-urbanos diferentes al de su origen. Dicha característica constituye una problemática relevante a considerar en el análisis que presentamos.

En general, el turismo comunitario se propone como una iniciativa que, en la medida en que sea apropiada por los habitantes, pueda eludir su mercantilización por parte de actores externos, promoviendo a su vez una desestigmatización de los barrios. Sin embargo, también implican estrategias de reterritorialización a partir de la refuncionalización y reacondicionamiento de determinados espacios que tiende a generar valorizaciones diferenciadas (Pinassi & Bertoncello, 2023). En el análisis que se desarrolla a continuación se consideran las característica especificas que inciden, de un modo complejo y contradictorio, en la construcción de determinados tipos de paisajes de la informalidad y su posible incidencia en la demarcación y persistencia de desigualdad socio-territorial.

3. Análisis e Interpretación de los casos

Los casos de turismo comunitario que se presentan se localizan en dos barrios informales que resultan emblemáticos porsu localización, historia y conformación socio-espacial, tanto el Barrio Padre Mugica (ex villa 31/31bis) como el Barrio Rodrigo Bueno (ex villa costanera sur). Ambos se encuentran en localizaciones muy centrales y en sectores de la ciudad con los más altos valores inmobiliarios. El Barrio Padre Mugica se encuentra separado del Barrio Recoleta (históricamente el de mayor nivel socio-económico) por las vías del ferrocarril y la estación de Retiro (cabecera de transporte ferroviario y terminal de buses, una de las más importantes del país). El Barrio de Rodrigo Bueno a su vez está localizado en el sector ribereño frente a Puerto Madero (zona que presenta los más altos valores del suelo a nivel nacional).

El Barrio Padre Mugica, constituye el asentamiento informal más emblemático y simbólicamente más representativo de lo que en las prácticas discursivas y en las representaciones sociales se considera como una "villa miseria". Su localización próxima a un nodo central de transporte a escala regional y nacional junto con su cercanía a la zona donde se manifiestan los más altos valores del suelo (a nivel país) han incidido y marcado su compleja y nutrida historia.

En el caso del Barrio Rodrigo Bueno, además de que su historia es más reciente ya que comenzó siendo un asentamiento informal a fines de la década del '80 (Zapata et al., 2022), también difiere en su escala porque lo habitan arpoximadamente 5.000 habitantes, mientras que el barrio Padre Mujica cuenta con más de 50.000[v]. Por otra parte, Rodrigo Bueno constituye uno de los casos donde la política de intervención del gobierno local (GCBA-IVC) ha manifestado un mayor alcance en su materialización en referencia a la construcción de vivienda nueva (más de 500) y de equipamiento (plaza, vías de circulación, sector gastronómico, huerta urbana, etc) dentro de los programas de "Reurbanización".

Ambos barrios se encuentran respectivamente en los extremos Norte y Sur de Puerto Madero, linderos a la zona de mayor valor inmobiliario de la región, lo que implica que han sido sectores históricamente expuestos a fuertes presiones inmobiliarias.

En ambos casos existe una nutrida trama de organizaciones comunitarias, sociales y políticas que se fueron conformando en función de las temporalidades especificas de su conformación socio-territorial. Esta carácterística resulta clave respecto del tipo de análisis comparado que se plantea en este trabajo.

Tanto Rodrigo Bueno como Padre Mugica se localizan dentro de las zonas de mayor afluencia turística en la ciudad (Recoleta y Puerto Madero) y fueron incluídos dentro del Plan de turismo Comunitario Urbano (PTCU) impulsado por el Ente de Turismo de la Ciudad de Buenos Aires a partir del año 2020.

La definición e implementación de las iniciativas de turismo comunitario -en ambos barrios- se desarrolló en espacios de “participación ciudadana” promovidos por diversas áreas del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires: el Instituto de Vivienda de la Ciudad (IVC) en el Barrio Rodrigo Bueno y la Secretaría de Integración Social Urbana (SISU) –actualmente denominada Unidad de Proyectos Especiales (UPE), en el Barrio Mugica. Como se mencionó, el gobierno local fue un actor clave en la promoción, creación y seguimiento de dichas inicitivas (González et al., 2023), si bien fueron proyectos que luego tuvieron distintos niveles de apropiación por parte de los vecinos.

3.1. Ajayu, Barrio Padre Mugica

La actividad de turismo comunitario más emblemática del Barrio Mugica es la cooperativa de turismo “Ajayu”, un proyecto que se realizó a partir de una convocatoria a los vecinos por parte del SISU en el año 2021, el cual tomó como base la información recopilada en un taller de mapeo colectivo realizado en el 2019, en donde indicaban zonas del barrio que podrían ser accesibles a los visitantes. En ese taller los funcionarios responsables del GCBA tomaron como ejemplo las inciativas desarrolladas en la comuna 13 de la Ciudad de Medellín, Colombia (González et al., 2023).

Los primeros recorridos turísticos por el barrio se realizaron durante el año 2021 como prueba piloto, a partir de los cuáles los habitantes convocados definieron el nombre (Ajayu[vi]) y comenzaron a diseñar los recorridos, contando siempre con el asesoramiento del equipo de la SISU. Los recorridos se definieron a partir de tres ejes: historia, cultura y gastronomía; y posteriormente se sumaron recorridos especiales a partir de determinados días festivos (Pachamama, el Día de todos los muertos. etc.).

Por parte de la SISU, como apoyo a esta iniciativa, se construyó una “arcada de acceso” como parte de las obras de reurbanización. Este acceso es el punto de encuentro donde se convoca a los “turistas” y donde se inicia el recorrido. El mismo cuenta con arbolado e iluminación pública. El recorrido tiene distintas paradas, que muchas veces están relacionadas con intervenciones públicas de mejoramiento u obras nuevas (como plazas y equipamiento comunitario, Ministerio de Educación, Centro Comunitario). También, especialmente en el “recorrido gastronómico”, las distintas paradas se realizan en puntos comerciales como la Feria Latinoamericana y algunos locales gastronómicos. En la figura 2 pueden observarse algunos de los sectores en donde se realizan paradas dentro del recorrido.

A partir del trabajo de campo realizado es posible identificar narrativas en los relatos que los miembros de la cooperativa realizan en el recorrido. En los mismos se destaca la historia, el origen migrante de sus habitantes, la construcción de una identidad[vii] construída también a partir de la lucha por su permanencia en la localización actual (Camelli, 2017). Quienes conducen el recorrido realizan también una descripción de las intervenciones realizadas por el GCBA, principalmente en equipamiento, infraestructura y mejoramiento de viviendas. Los recorridos suelen finalizar en el sector donde se construyeron viviendas nuevas y/o en la Feria Latinoamericana, en esos espacios se abre un momento de intercambio de comentarios con los visitantes. El relato suele tener una característica predominantemente descriptiva y depurada, abarcando la totalidad del tiempo del recorrido. La frecuencia en la que desarrollan las visitas suele proponerse con un ritmo semanal y las convocatorias, reservas y cancelaciones se realizan a través de Instagram (por privado). Algunas veces los recorridos se suspenden debido a las condiciones climáticas o por la propia dinámica de la vida barrial.

A partir del asesoramientode la SISU los miembros de Ajayu se organizaron como cooperativa y contaron acompañamiento técnico para el desarrollo del recorrido, la elaboración del guión y la difusiónen los medios de comunicación (González et al., 2023) También a través de esta Secretaría gestionaron su reconocimiento como “guias de sitio” ante el ENTUR (Ente de Turismo de Buenos Aires[viii]).

3.2. Patio Gastronómico y Vivera Orgánica, Barrio Rodrigo Bueno

En el Barrio Rodrigo Bueno las actividades de turismo comunitario más relevantes están


Figura 2
Imágenes de las paradas de uno de los recorridos turísticos en el barrio.
Fuente: Fotografías realizadas por los autores durante el trabajo de campo, octubre de 2022 y septiembre de 2023.

constituidas por el Patio Gastronómico y la Vivera Organica. Estos emprendimientos surgieron alrededor del año 2019 y tuvieron un fuerte apoyo del Instituto de la Vivienda de la Ciudad de Buenos Aires (IVC) que ha sido la unidad responsable de la gestión del proyecto de reurbanización del barrio.[ix]

La concresión de estas actividades se desarrolló a partir de talleres de capacitación realizados por el IVC, aunque inicialmente ambas iniciativas constituían propuestas de los habitantes del barrio que habían sido presentadas en las reuniones de la Mesa de Gestión Participativa (una de las instancias de participación enmarcada en el proyecto de reurbanización)[x].

El Patio Gastronómico se localiza en la entrada del barrio sobre la avenida costanera y cercano a la Reserva Ecológica. En el sector donde actualmente están instalados los “puestos gastronómicos” anteriormente había puestos de comidas (carritos[xi]) organizados por los vecinos. Los mismos antes del proyecto de urbanización atendían a conductores de transporte de carga automotor que solían estacionar sus camiones sobre la avenida costanera por su cercanía a la entrada de una de las terminales portuarias de Buenos Aires. De este modo, la demanda de la inclusión de puestos gastronómicos por parte de los vecinos estuvo desde el incio del proyecto de urbanizaciòn ya que constituía una actividad económica que sostenía a varios de sus habitantes.

Actualmente el Patio Gastronómico Rodrigo Bueno está conformado por 11 puestos de comida regional o latinoamericana y únicamente 5 puestos lo gestionan los residentes del barrio, los demás son concesionados por el IVC a privados de forma rotativa. Esta actividad turística es presentada por el GCBA como parte del “Programa de ferias gastronómicas” de la ciudad y suele ser promocionada en su página[xii].

La Vivera Orgánica se encuentra integrada por 13 mujeres que viven en el barrio y fue una iniciativa que surgió a partir de distintos talleres sobre jardinería y huertas, que se venían realizando desde el 2017 (González et al., 2023). Estos talleres tenían como objetivo el desarrollo de huertas comunitarias que aprovechando el reciclaje de desechos, redujeran el potencial impacto negativo del barrio sobre la Reserva Ecológica. Luego de algunos años en demanda para la asignación de un predio, lograron que se les otorgara la gestión del sector en donde se localizan actualmente, lindero al Patio Gastronómico. Su forma de organización es a través de una cooperativa y sus principales actividades son la producción de plantines de hortalizas y especies nativas destinadas, en su mayor parte a la venta (hay un sector que se reserva para su autoabastecimiento) y ofrecen servicios de diseño de huertas orgánicas a hoteles y restaurantes cercanos (González et al., 2023). En la siguiente imagen (figura 3) pueden observarse el funcionamiento del Patrio Gastronómico y la Vivera Orgánica.

Ambos emprendimientos se localizan en el sector de acceso a las viviendas nuevas que cuentan con equipamiento, iluminación e infraestructura.


Figura 3
Imágen del Patio Gastronómico y la Vivera Orgánica en el Barrio Rodrigo Bueno.
Fuente: Fotografías realizadas por los autores durante el trabajo de campo en el Barrio Rodrigo Bueno, abril de 2022.

También son promocionados por el Ente de Turismo de la Ciudad ya que están próximos a uno de

los acceso de la Reserva Ecológica que suele presentar una importante afluencia de público los fines de semana. No se organizan tours específicos pero los visitantes suelen ser recibidos por miembros y vecinos del barrio que -sin recorrido organizado- relatan la historia del barrio y de los emprendimientos comunitarios. Ambos proyectos suelen quedar incluidos en actividades culturales, festivales y recorridos específicos que organiza GCBA en la Costanera Sur.

3.3. Turismo Comunitario y configuración de paisajes de la informalidad

Las actividades de turismo comunitario analizadas son iniciativas que se promueven y gestionan en el marco de unidades de gestión pública específicas[xiii] que se encargan de la implementación de los proyectos de reurbanización en cada barrio. Esto implica que dichas unidades de gestión han tenido participación activa en la definición y diseño de dichas actividades. En el caso de Ajayu, en el Barrio Mugica, originalmente no fue una iniciativa o demanda de los habitantes, sino que fue un proyecto promovido a través de distintas convocatorias, desde la misma Secretaría (tomando como ejemplo los proyectos que habían sido llevados a cabo en Medellín). El Patio Gastronómico y la Vivera Organica en el Barrio Rodrigo Bueno en cambio, tuvieron su origen en una iniciativa de los habitantes que la presentaron al momento de la elaboración del proyecto de reurbanización. Posteriormente el IVC tuvo una incidencia importante en su configuración definitiva y modo implementación, especialmente en el caso de la incorporación de puestos gastronómicos gestionados por personas que no viven en el el barrio y cuya asignación es controlada por este Instituto.

Estas iniciativas fueron fuertemente promovidas por la gestión pública -mediante financiamiento, organización de talleres, asesorias y capacitaciones- ante lo cual podría llegar a propiciar alguna especie de captura burocrática de ciertos recursos comunes (Santos, 2024). Sin embargo, una vez desarrolladas dichas iniciativas, los habitantes que participaban comenzaron a considerarlas como un recurso económico relevante. A partir de entonces, se consolidaron espacios de autogestión cooperativa que posibilitaron cierto nivel de autonomía respecto a algunas definiciones y cambios en el desarrollo de las actividades. Esta situación tiende a generar una dinámica cambiante y potencialmente conflictiva entre las perspectivas y objetivos propios de la gestión y los planteados por los habitantes.

Considerando las distintas escalas de los barrios, la incidencia de estas actividades en el Barrio Rodrigo Bueno es más significativa que en el caso del Barrio Mugica. En Rodrigo Bueno ambas actividades implican la participación de alrededor de 40 personas (abarcando a casi el 1% de la población del barrio); en cambio en el Barrio Mugica -incluso considerando a los “vecinos colaboradores”[xiv]- la actividad es llevada a cabo por menos de 20 personas (en una población mayor a 50.000).

Si bien la magnitud económica de las actividades es acotada en relación a la escala de los barrios, especialmente en el caso del Barrio Mugica, su visibilidad pública es relevante, ya que se encuentra incluída en diversos portales oficiales y suele ser promocionada en redes y distintos medios masivos de comunicación cuando se organizan festivales o eventos culturales (Open House BA, Festival de Caminatas, etc.).

En este sentido las imágenes, discursos y símbolos producidos como parte del desarrollo de estas iniciativas de turismo comunitario, tienen incidencia en la producción y configuración de los paisajes de la informalidad en cada uno de los barrios.

A partir de algunas de las características particulares de dichas actividades es posible identificar distintos actos de espaciamiento que contribuyen a la conformación de un paisaje específico.

En relación con la definición de los recorridos en el Barrio Mugica, ha sido necesaria una delimitación y recorte del espacio, que se corresponde con la construcción de un relato unificado y depurado. El mismo tiende a construir una unidad narrativa y visual en donde tienen presencia relevante las características estéticas implicadas en las nuevas intervenciones y mejoramientos. Los nuevos espacios de circulación, el equipamiento comunitario, las plazas secas y canchas de futbol mejoradas (con arbolado y luminarias), junto con el sector de viviendas nuevas, integran hitos dentro del recorrido turístico que configura un orden visual relativamente integrado a partir de un conjunto de elementos habitualmente asociados a la imaginería[xv] de los barrios populares en Latinoamérica. El uso de colores intensos y contrastantes, la realización de murales (como el mapa mural ubicado en el pórtico de entrada que despliega una típica cartografía de tipo turística) y la instalación de equipamiento moderno en espacios depurados, integran una imagen espacial y social que difiere de la tradición histórica del barrio, en el cuál no era habitual ni el uso de colores en las viviendas ni la realización de murales artísticos por fuera de los realizados por las organizaciones sociales, religiosas y políticas. En la siguientes imágenes (figura 4) pueden observarse el mapa mural turístico y un mural realizado por una organización social por fuera del recorrido turístico.

A partir de las fuentes de información recopiladas (entrevistas caminadas, observaciones y notaciones de campo)[xvi], se percibe un cierto extrañamiento de estos espacios por parte de los habitantes que no participan directa o indirectamente de las actividades vinculadas a los recorridos. Podría entonces existir cierta percepción de que estos sectores habrían pasado a ser áreas de activa presencia de la gestión pública y el gobierno local, diferenciándose claramente del resto de los sectores del barrio que, con otra configuración y orden visual, presentan una actividad cotidiana y comercial más intensa.

En relación con la construcción de paisajes (Simmel, 2001; Besse, 2006), resulta necesario un concepto unificador que abarque los diversos elementos conformándolos en una unidad a partir de los cuáles también se dirimen límites (Besse, 2006). Es así como se constituyen los distitnos recorridos, tendiendo a configurar un paisaje específico de la producción de hábitat informal.

Dicha operación de construcción de paisaje, como un acto de espaciamiento, nomina a los espacios integrándolos, a la vez que les otorga una cualidad visible y manifiesta para los visitantes que tiende a contrastar con el resto de los sectores del barrio que no se integran en dichos recorridos, y en los que suele transcurrir buena parte de la vida cotidiana de sus habitantes, tendiendo de alguna manera a conformar espacios heterotópicos que tienden a depurar las rugosidades del territorio (Souza, 2019).

En relación con el Patio Gatronómico y la Vivera Organica, en Rodrigo Bueno, no implican delimitaciones de espacios que definan recorridos por la trama del barrio, sino que su localización cercana a la entrada brinda un acceso abierto y directo a los visitantes sin tener necesidad de la intermediación de guías del barrio. Los espacios delimitados a partir de ambas actividades, se brindan hacia el exterior del barrio otorgando una imagen renovada -y también depurada- que se unifica con el cojunto de edificios de vivienda nueva y las vías de circulación (calzadas y aceras) construidas por el IVC. Todo este sector otorga una imagen muy diferente a la percepción habitual de lo sería esperable de un barrio popular, diferenciándose de un modo contrastante respecto a otros sectores del barrio que no han sido renovados.

En algunas entrevistas con habitantes, delegados del barrio y miembros que participan en estas actividades (Patio Gastronómico y Vivera Orgánica) se ha señalado que se manifiesta una diferenciación entre aquellos que habitan las nuevas viviendas respecto de aquellos que continúan viviendo en el sector sin renovar.


Figura 4
Imagen del mapa mural turístico y de un típico mural que indica la ubicación de un centro comunitario de una organización social.
Fuente: Fotografías realizadas por los autores durante el trabajo de campo en el Barrio Padre Mugica, septiembre de 2023.

En el caso de Rodrigo Bueno no se observa la utilización, en estos espacios, de los típicos elementos visuales vinculados a la imaginería de los barrios populares (como los colores intensos y motivos folck), sino que utilizan elementos más asociados típicamente a barrios medios (ladrillos a la

vista, balcones, etc.). Esta diferencia tal vez pueda atribuirse al modo en que se organizaron las distintas etapas de participación de los habitantes en la definición y diseño de las intervenciones. Las propuestas de los habitantes obtuvieron mejor recepción, en parte debido a la dinámica específica que tuvo el conflicto en torno a la consecocución del proyecto de reurbanización (Zapata et al., 2022).

De todos modos, considerando el caso del Patio Gastronómico, la mayoría de los puestos (siete) son gestionados por actores privados que no viven en el barrio, lo cual acota el margen de autonomía en la gestión por parte de los habitantes. Tal vez la Vivera Orgánica presenta un grado mayor de autonomía ya que la totalidad de las mujeres que trabajan allí son residentes, aunque debido a la escala y caracterísitcas del proyecto, se encuentran también condicionadas por la gestión.

4. Algunas consideraciones finales

A partir del análisis expuesto sobre las iniciativas de turismo comunitario en barrios populares en Buenos Aires, podría considerarse que constituyen una modalidad específica de conformación de paisajes de la informalidad. Dicho paisaje se encontraría asociado a una reconfiguración simbólica y material de determinados sectores de los barrios, como consecuencia del proceso de reestructuración derivado de los proyectos de reurbanización.

En definitiva, el proceso de turistificación vinculado al turismo comunitario se suma a la dinámica siempre conflictiva, donde la imbricación de procesos de organización colectiva, dispositivos de políticas públicas, saberes técnicos y académicos conforman una trama de controversias con resultados muchas veces paradójicos. Esta tendencia resulta evidente en la conformación de paisajes de la informalidad bajo procesos de turistificación comunitaria y que se sitúan en territorios de excepción (Costa, 2021).

Considerando el enfoque conceptual adoptado, los barrios populares-en el caso de Buenos Aires-se han ido constituyendo a partir de un régimen de espacialidad específico que tiende a estructurar una desigualdad socio-territorial persistente (Scheinsohn & Cabrera, 2022).

En tal sentido, si bien las iniciativas de turismo comunitario conjuntamente con los proyectos de reurbanización se enmarcan dentro de políticas públicas cuyo objetivo es la integración urbana, no necesariamente las consecuencias de su aplicación y las conformaciones que estas intervenciones producen, derivan en una disminución de la desigualdad. Entre otras cuestiones, porque la consolidación de un paisaje de la informalidad, a partir de la comercialización de recortes turistificados, operaría en el sentido de fragmentar y complejizar la desigualdad socio-territorial.

Más allá de dicha cuestión, las actividades analizadas van conformando un recurso económico no despreciable, y posibilitan la comercialización de bienes y servicios en un sector socio-urbano altamente vulnerable y con importantes niveles de informalidad. Sin embargo, la inevitable conformación de paisajes turistificados en determinados sectores de los barrios, implica actos de espaciamiento que tienden a fragmentar y complejizar la trama socio-territorial. Esta situación podría implicar que parte de los habitantes resultaran excluidos de los beneficios generados por la actividad en relación con los potenciales efectos simbólicamente postitivos (desestigmatización e integración a la trama urbana que figuran entre los objetivos de los proyectos).

Analizar estos procesos desde la perspectiva propuesta permite reflexionar acerca de las paradojas que representan los efectos no esperados de las intervenciones -multiactorales- que se implementan en escenarios con altos niveles de complejidad y vulnerabilidad, en donde cualquier acción tiene la potencialidad de generar -nuevas- controversias.

Posiblemente, convendría considerar que el turismo comunitario en barrios populares no necesariamente conlleva efectos negativos, pero que tampoco resulta una actividad por sí virtuosa, ni implica una inevitable reducción de la desigualdad. Los actos de espaciamiento analizados junto con los mecanismos de diferenciación y las luchas por la apropiación -de recursos y espacios- podrían tender a conformar renovadas modalidades de desigualdad.

En definitiva la contribución del turismo comunitario en la producción de paisajes de la informalidad resulta un elemento clave a considerar en el análisis de los mecanismos de desigualdad socio-territorial persistente.

5. Contribuciones de los autores

Mariano Scheinsohn: análisis formal; investigación; escritura original, preparación del borrador; metodología; trabajo en campo, financiación.

Cecilia Cabrera: análisis formal; investigación; escritura original ; redacción – revisión y edición.; recursos (edición de imágenes); metodología; financiación.

Material suplementario
Información adicional

redalyc-journal-id: 6040

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Notas
Notas
[1] Profesor Titular de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Buenos Aires, Argentina. ORCID: https://orcid.org/0000-0002-8898-9559. E-mail: marianoscheinsohn@yahoo.com.ar.
[2] Profesora Investigadora de la Facultad de Arquitecrura, Diseño y Urbanismo de la Universidad de Buenos Aires, Argentina. ORCID: https:/ https://orcid.org/0000-0001-5314-5703. E-mail: cecilia.cabrera@fadu.uba.ar.
[i] En proyectos de investigación dirigidos por los autores en el Instituto Superior de Urbanismo, Territorio y Ambiente de la Facultad de Arquitectura, Diseño y Urbanismo (ISU-FADU) y en la Facultad de Ciencias Sociales (FSOC) de la UBA.
[ii] Equipo de investigación integrado por sociólogos, arquitectos, urbanistas FSSOC, FADU, UBA.
[iii] Para un análisis más detallado de esta evolución ver (Scheinsohn y Cabrera, 2020).
[iv] Este concepto constituye una reelaboración propia a partir del concepto de desigualdad persistente de Tilly (2000).
[v] Ver: https://vivienda.buenosaires.gob.ar/censo-rodrigo-bueno y https://buenosaires.gob.ar/una-transformacion-historica/historia
[vi] Ajayu significa alma en Aymara, lo cual tiene relación con el origen migratorio de los participantes.
[vii] La identidad de los habitantes resulta también asociada a la denominación del sector, ya que al reivindicar la identidad.

La identidad de los habitantes resulta también asociada a la denominación del sector, ya que al reivindicar la identidad.

y pertenencia, algunos prefieren reconocerse como “villeros” y seguir nombrando al barrio como Villa 31 o bien Villa Padre Mugica, en lugar de la nomenclatura de Barrio -que perciben vinculada con la intervención de re-urbanización-

[viii] https://www.instagram.com/entedeturismodebuenosaires/?hl=es
[ix] Ley 5798/20117 “Reurbanización, Zonificación e integración socio-urbana del Barrio Rodrigo Bueno”.
[x] https://vivienda.buenosaires.gob.ar/participacionmesasgestion
[xi] “Carrito” es la denominación que históricamente recibieron los puestos ambulantes de comida al paso que suelen instalarse en la costanera del Río, se los llama así debido a que inicialmente se trataba de puestos móviles sobre ruedas al estilo food-truck (informales y precarios).
[xii] https://turismo.buenosaires.gob.ar/es/otros-establecimientos/patio-gastron%C3%B3mico-de-rodrigo-bueno
[xiii] Ex SISU-actual UPE e IVC.
[xiv] Denominación que establecen los guías respecto de aquellos vecinos que durante los recorridos ofrecen servicios o apoyaturas logísticas.
[xv] Imágenes icónicas fácilmente asociadas a un determinado tipo de paisaje o representación visual de una narrativa socio-cultural específica.
[xvi] En las entrevistas realizadas a funcionarios del centro comunitario y en los dichos de los habitantes del barrio recopilados en los recorridos de campo se identificaron expresiones respecto de que los espacios y equipamientos construidos y/o intervenidos por el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires (GCBA) son percibidos por muchos de ellos como espacios del gobierno local, que están bajo el control y la mirada del gobierno local y que ya no son lugares "del barrio".

Figura 1
“Localización de los Barrios Padre Mugica/Villa 31 y Rodrido Bueno”, Ciudad Autónoma de Buenos Aires, Argentinal.
Fuente: elaboración propia en base a Bettatis (2009) y Dirección de Estadísticas y Censos del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires (2024).

Figura 2
Imágenes de las paradas de uno de los recorridos turísticos en el barrio.
Fuente: Fotografías realizadas por los autores durante el trabajo de campo, octubre de 2022 y septiembre de 2023.

Figura 3
Imágen del Patio Gastronómico y la Vivera Orgánica en el Barrio Rodrigo Bueno.
Fuente: Fotografías realizadas por los autores durante el trabajo de campo en el Barrio Rodrigo Bueno, abril de 2022.

Figura 4
Imagen del mapa mural turístico y de un típico mural que indica la ubicación de un centro comunitario de una organización social.
Fuente: Fotografías realizadas por los autores durante el trabajo de campo en el Barrio Padre Mugica, septiembre de 2023.
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