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LA OCDE: ANALIZANDO LA DESIGUALDAD PARA PROMOVER EL CRECIMIENTO INCLUYENTE
Revista Internacional de Ciencias Sociales y Humanidades, SOCIOTAM, vol. XXVI, núm. 1, pp. 15-31, 2016
Universidad Autónoma de Tamaulipas



Una de las tendencias más claras de las últimas décadas, que se ha visto exacerbada a partir de la Gran Recesión, es el aumento en las desigualdades. En las últimas tres décadas, la desigualdad de los ingresos ha incrementado en la mayoría de los países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), en algunos casos alcanzando niveles históricos. Los ingresos del 10% más rico de la población han registrado un aumento continuo década tras década, frente a los del 10% más pobre en los países de la OCDE.

En los años ochenta del siglo XX los ingresos del 10% más rico eran siete veces mayores que los del 10% más pobre, en los noventa pasaron a ser ocho veces mayores, durante la década de los dos mil ya eran nueve veces mayores, y hoy son casi diez veces mayores.2 En términos de riqueza, los niveles de concentración son aún más flagrantes: en promedio, el 10% de los hogares más ricos acumula la mitad de la riqueza total; el siguiente 50% posee casi la otra mitad, mientras que el 40% de los hogares más pobres sólo posee poco más del 3%.3

En este contexto, la obra de Thomas Piketty, El capital en el siglo XXI, ha sido un importante llamado de atención para los responsables políticos y los medios de comunicación, sobre las implicaciones que estas tendencias pueden tener para el crecimiento económico y la estabilidad política a nivel mundial.

LA OCDE Y EL TRABAJO DE THOMAS PIKETTY: LOS INGRESOS Y LA RIQUEZA

Existe una visión compartida entre el trabajo de la OCDE en materia de desigualdad y el trabajo de Piketty, particularmente en el análisis de las tendencias de los ingresos más altos y de la distribución de la riqueza. En varias publicaciones recientes de la OCDE se han analizado los cambios en la proporción de los ingresos más altos y los factores que impulsan estas tendencias, así como el impacto que las políticas fiscales tienen sobre ellas.4

Una parte importante de este trabajo se ha apoyado en la base de datos de los mayores ingresos mundiales (World Top Incomes Database) desarrollada por Facundo Alvaredo, Tony Atkinson, Thomas Piketty, Emmanuel Saez y otros colaboradores.

Estos análisis han mostrado que, en las últimas décadas, el mayor crecimiento de ingresos se ha concentrado en el 1% más rico de la población y, en particular, en el 0.1%. En Estados Unidos, por ejemplo, el ingreso incrementó en promedio un 1% anual entre mediados de la década de los setenta y la Gran Recesión. Sin embargo, al eliminar el crecimiento concentrado en ese 1% más rico, la tasa de crecimiento anual para el 99% restante fue de tan solo 0.6%, aproximadamente el mismo nivel que en Francia.5

Además del ingreso, la riqueza constituye otra dimensión clave de los recursos económicos de los hogares que ha sido explorada tanto por Piketty como por la OCDE. La base de datos de la OCDE sobre la distribución de la riqueza (Wealth Distribution Database) recoge datos de 18 países de la OCDE, clasificados de manera consistente.

Apoyándose en esa información, la OCDE ha estudiado los patrones de distribución de la riqueza neta de los hogares y su nivel de endeudamiento, complementando estudios previos de la Organización y estudios académicos que han proporcionado una perspectiva a largo plazo para un grupo de países, entre los cuales se cuenta Francia, país de origen de Piketty.6

Los resultados muestran que la riqueza está mucho más concentrada que los ingresos. El 10% más rico acumula 50% de la riqueza y, el 1% más rico, alrededor del 18%.7 Al mismo tiempo, los elevados niveles de endeudamiento y/o la escasa posesión de bienes afectan la capacidad de la clase media para realizar inversiones en capital humano u otros bienes.

En consecuencia, la elevada concentración de la riqueza y las desigualdades de ingresos pueden debilitar el potencial de crecimiento económico.

LA OCDE Y EL IMPACTO DE LAS DESIGUALDADES SOBRE EL CRECIMIENTO ECONÓMICO

El impacto de las desigualdades sobre el crecimiento económico es una de las cuestiones fundamentales que la OCDE ha explorado a partir de la Gran Recesión. La evidencia más reciente de la OCDE muestra que el aumento de largo plazo en la desigualdad de los ingresos disponibles observada en la mayoría de los países de la OCDE ha desacelerado el crecimiento de largo plazo.

Por ejemplo, entre 1985 y 2005, la desigualdad aumentó más de dos puntos en promedio en 19 países de la OCDE; se estima que ese incremento restó 4.7 puntos porcentuales al crecimiento acumulado entre 1990 y 2010.8

Además de analizar el aumento en las desigualdades a nivel nacional, es igualmente importante entender lo que sucede en los distintos segmentos de la población. En las últimas décadas, el 40% más bajo en la escala de distribución de ingresos se ha visto poco beneficiado por el crecimiento económico en varios países, en contraste con lo sucedido con el 10% de mayores ingresos (Gráfica 1).

Esto tiene gran relevancia, ya que es precisamente la brecha creciente entre los hogares de menores ingresos y el resto de la población lo que explica el impacto de la desigualdad sobre el crecimiento.


Gráfica 1.
Los hogares con ingresos más bajos cada vez más rezagados.

Tendencias en los ingresos de los hogares en los niveles bajo, medio y superior, promedio de la OCDE, 1985 = 1.

Nota: Los ingresos corresponden al ingreso disponible por hogar en términos reales, ajustado por la inflación, corregido según el tamaño del hogar. Para la OCDE se considera el promedio no ponderado de 17 países: Canadá, Alemania, Dinamarca, Finlandia, Francia, Reino Unido, Grecia, Israel, Italia, Japón, Luxemburgo, México, Holanda, Noruega, Nueva Zelanda, Suecia y Estados Unidos.

OECD (2015), In it Together. Why Less Inequality Benefits All, OECD Publishing, París.

De acuerdo con los estudios de la OCDE, el mecanismo dominante por medio del cual la desigualdad afecta al crecimiento, es la reducción de las oportunidades para los pobres y las clases medias bajas. Esto implica que para entender las desigualdades debemos ver más allá de los ingresos y la riqueza, y ocuparnos de las desigualdades de oportunidad de manera más amplia.

La OCDE ha comparado el desempeño educativo de tres grupos sociales –aquellos cuyos padres tienen un perfil educativo avanzado, medio o básico– en tres dimensiones: logro educativo, competencias y empleo. Las cifras muestran que las personas cuyas familias tienen perfiles educativos básicos registran un desempeño peor en las tres dimensiones mencionadas, pero también que, conforme la desigualdad aumenta, los resultados para las personas de los estratos menos favorecidos empeoran.

El impacto de una mayor desigualdad en los ingresos sobre los niños de familias desfavorecidas también puede observarse en la calidad de la educación. Una vez más, los números varían poco entre los jóvenes con padres de nivel educativo avanzado o medio, sin importar el nivel de desigualdad del país, pero se deterioran significativamente para los niños de familias más pobres (Gráfica 2).


Gráfica 2.
La desigualdad reduce las habilidades de los pobres.

Puntaje de acuerdo con el nivel educativo de los padres (PEB) y el grado de desigualdad.

Nota: La gráfica muestra el puntaje promedio en materia numérica previsto para individuos cuyos padres tienen un nivel educativo bajo, medio o alto como función del grado de desigualdad (puntos Gini) en el país en el momento en que tenían 14 años de edad. PEB bajo: ninguno de los padres tiene educación media superior; PEB medio: al menos uno de los padres tiene educación media superior; PEB alta: al menos uno de los padres tiene educación terciaria. Las barras indican intervalos de confianza de 95%. Las líneas verticales punteadas indican el percentil 25, el medio y el percentil 75 de la distribución de la desigualdad subyacente.

Cálculos de la OCDE con datos de PIAAC. Ver Capítulo 2, Cuadro 2.3 y Anexo 2. A1.

El impacto de la desigualdad es también visible sobre los patrones de empleo. Conforme la desigualdad aumenta, las personas de familias desfavorecidas enfrentan perspectivas laborales más débiles, mientras que las perspectivas para las familias favorecidas no varían de manera importante. Un incremento en la desigualdad de seis puntos en la escala de Gini aumenta en tres puntos porcentuales la fracción de tiempo que una persona de una familia con perfil educativo bajo permanece desempleada.9

Este impacto también se manifiesta en materia de salud. A menudo, los más desfavorecidos viven vidas más cortas y se ven afectados de forma más marcada por la contaminación y la degradación ambiental. A los 30 años, las personas con mayores niveles de educación e ingresos cuentan con una esperanza de vida seis años mayor que las personas con niveles educativos bajos. Además, el 80% de las personas en el quintil de ingresos más altos reportan estar en buen estado de salud, en comparación con el 60% de las personas que pertenecen al quintil de ingresos más bajos (Gráfica 3).10


Gráfica 3.
Estado de salud percibido de acuerdo con el nivel de ingresos, 2013 (o último año disponible).

Porcentaje de la población mayor a 15 años que reportó estar en buen estado de salud.

OECD (2015d), Health at a Glance, OECD Publishing, París.

LAS DESIGUALDADES EN MÉXICO

La evidencia presentada en las secciones anteriores muestra que las desigualdades y su aumento son elementos perceptibles en prácticamente todos los países de la OCDE. Sin embargo, la persistencia y magnitud de las desigualdades en México hace de ellas uno de los desafíos más grandes para el crecimiento económico del país.

A pesar de la ligera disminución de la desigualdad en las últimas dos décadas –de 0.52 puntos en el coeficiente de Gini a mediados de los noventa a 0.48 puntos en 2012–, México sigue siendo un país extremadamente desigual.

De acuerdo con las estimaciones más recientes de la OCDE, en México el ingreso promedio del 10% más rico de la población es 30.5 veces mayor que el del 10% más pobre, en comparación con un promedio de diez veces en los países OCDE.11

El ingreso familiar real disponible disminuyó de forma significativa en el periodo posterior a la Gran Recesión. En 2010, el ingreso familiar promedio fue 11% más bajo que en 2008. Entre 2010 y 2012, el ingreso familiar total creció ligeramente; sin embargo, sólo los ubicados en el extremo superior percibieron dichos beneficios (+7%), en tanto que los ingresos del 40% en el extremo inferior se redujeron en un 3%.12

Sin embargo, este fenómeno no ocurrió sólo durante la crisis, sino que se trata de una tendencia de largo plazo. Durante las últimas tres décadas, el crecimiento de los ingresos medios de los más ricos en México fue mucho más alto que el de la media y el de los pobres. De hecho, en términos reales, el ingreso promedio del 10% en el extremo inferior en 2012 fue menor que el registrado para dicho segmento de la población en 1984.13

México también enfrenta importantes desigualdades en materia educativa. Mientras que 44% de los jóvenes de familias de ingresos altos están inscritos en planteles de educación superior, sólo 15% de los jóvenes provenientes de familias de bajos recursos lo está (Gráfica 4).


Gráfica 4.
Jóvenes de familias de altos ingresos tienen más probabilidad de cursar estudios universitarios que jóvenes de familias de bajos ingresos.

Tasa neta de matriculación por quintil de ingresos en porcentaje, 2011.

SEDLAC & Banco Mundial (2014), base de datos socioeconómica para América Latina y el Caribe.

Si bien el acceso a la educación de los 5 a los 14 años de edad es universal, como lo es en casi todos los países de la OCDE, México tiene una de las proporciones más bajas de matriculación de estudiantes entre 15 y 19 años de edad, a pesar de poseer hoy la población más grande de este grupo de edad en la historia del país (Gráfica 5). México presenta un índice de deserción escolar de casi 50%, siendo uno de los más elevados en América Latina. El índice de deserción escolar es aún más alto en los estados con altos niveles de desigualdad en el ingreso.

Las posibles consecuencias para México de un alto índice de deserción escolar van más allá de lo estrictamente económico y tienen mucho que ver con la desigualdad. La educación es un importante elemento para predecir resultados en el mercado laboral y, en un sentido más general, en el bienestar.

El hecho de que una parte muy importante de los estudiantes en México abandone la escuela al terminar la secundaria para incorporarse al sector informal tiene graves repercusiones en la productividad y el crecimiento económico, y representa un importante obstáculo para la capacitación de los trabajadores mexicanos.


Gráfica 5.
La matrícula escolar entre los 15 y 19 años de edad en México es extremadamente baja.

Porcentaje de matriculación, 2012.

OCDE (2014), Panorama de la educación, OECD Publishing, París.

Las empresas en el sector informal no proporcionan oportunidades de educación y aprendizaje e invierten muy poco o nada en sus empleados, lo cual les impide acceder a empleos que exigen mayores calificaciones y que registran salarios más altos. La informalidad también tiene un impacto perjudicial en la equidad y en la eficiencia, ya que los trabajadores informales enfrentan una mayor inseguridad laboral y no tienen acceso a derechos sociales como seguro de desempleo, asistencia médica o pensiones.

La prevalencia de la informalidad obstruye igualmente la capacidad del Gobierno para desarrollar un sistema de transferencia social que contribuya a reducir las desigualdades. El sistema fiscal y de transferencia social de México ha tenido un menor impacto en la reducción de la desigualdad que en el resto de los países de la OCDE. Las transferencias monetarias y los impuestos sobre los ingresos personales en México redujeron la desigualdad en un 4% en 2010, en comparación con un promedio del 33% en el resto de la OCDE. El gasto público social, aunque ha aumentado considerablemente, sigue siendo relativamente bajo. En 2012, México invirtió aproximadamente el 8% del PIB en educación y salud, en comparación con un promedio del 11% en la OCDE.14

En materia de salud, como sucede en buena parte de los países OCDE, los adultos con baja destreza para la lectura y escritura tienen una posibilidad mucho mayor de presentar problemas de salud, que aquellos con mejores competencias de lectura y escritura.

En México, contar con educación media superior puede significar un promedio de cuatro años más de esperanza de vida, y siete años más en entidades como Chihuahua, el Distrito Federal y Sonora, respecto de quienes han completado sólo la educación básica (Gráfica 6).


Gráfica 6.
Diferencia de esperanza de vida (en años) a los 25 años de edad, entre la población que cuenta con educación secundaria o superior y la población con educación inferior la secundaria.

Nota: “Educación inferior a la media” corresponde a la población con ningún nivel de educación, educación preprimaria, primaria, o primer ciclo de educación secundaria (código X, 0, 1 o 2 del ISCED 97); “educación secundaria o superior” reagrupa la educación secundaria, postsecundaria y el primer y segundo ciclo de la educación superior (código 3, 4, 5 o 6 del ISCED 97).

OECD (2015b), Midiendo el bienestar de los estados mexicanos, Editorial OCDE, París.

El tema de género requiere un análisis puntual, ya que la inversión en educación de las niñas ha aumentado y, sin embargo, muchas de ellas no ingresan al mercado laboral, o lo hacen sólo por periodos intermitentes. En México, la participación de la mujer en la fuerza laboral es del 47% en comparación con el promedio de la OCDE, del 60%.15

Además, la proporción de mujeres que eligen estudios universitarios en ciencia, tecnología o matemáticas es menor que entre sus contrapartes masculinas. Esta problemática requiere de acciones a nivel escolar, laboral y cultural, para que México pueda aprovechar el potencial de sus mujeres.

Esto ayudará a cumplir con el compromiso adoptado en la Cumbre del G20 en Brisbane, de aumentar la participación de la mujer en el mercado laboral en 25% para el año 2025, y contribuirá a mitigar los efectos que tendrá sobre el crecimiento económico en México el agotamiento del bono demográfico a lo largo de la próxima década.

RECOMENDACIONES PARA COMBATIR LAS DESIGUALDADES EN LOS PAÍSES DE LA OCDE Y EN MÉXICO

Para combatir las desigualdades y promover oportunidades iguales para todos, es necesario que los países de la OCDE adopten un amplio paquete de políticas en torno a cuatro áreas principales: 1) fortalecer el nivel de educación, el desarrollo de habilidades y la adaptación a lo largo de la vida laboral; 2) fomentar una mayor participación de las mujeres en el mercado laboral; 3) favorecer las oportunidades de empleo y los empleos de mejor calidad; y 4) diseñar mejores sistemas de impuestos y mejorar el acceso a sistemas de salud y pensiones para una redistribución efectiva.

Por supuesto, estas recomendaciones deben adaptarse a las circunstancias particulares de cada país.

En el caso de México, esto incluiría iniciativas tales como:

1 Reducir la deserción escolar y mejorar el acceso a la educación de calidad.

• Con el propósito de reducir la deserción escolar y combatir las desigualdades que resultan de las diferencias en materia educativa, México necesita aumentar las oportunidades de aprendizaje durante toda la trayectoria educativa de los estudiantes, mientras se encuentran cursando los estudios obligatorios, además de hacer más atractiva la educación de nivel medio superior y adecuarla a las necesidades e intereses, tanto de los estudiantes, como del mercado laboral.

• Los estudios de la OCDE muestran que cuanto más oportuna sea la inversión del Gobierno en la equidad y pertinencia educativa, mejores serán los resultados para cada individuo y para la sociedad en su conjunto. Por esta razón, las sociedades deben incrementar las oportunidades de éxito de las personas cuando aún se encuentran cursando los estudios obligatorios, de manera que se fomente su permanencia en los niveles más avanzados.

2 Promover una mayor igualdad de género, fomentando la integración de las mujeres al mercado laboral.

• Es necesario alentar a las mujeres a incorporarse al mercado de trabajo formal, mejorando el acceso a servicios de guardería de calidad y ampliando las políticas activas del mercado laboral. México debe dar prioridad a la ampliación de la cobertura del Programa de Estancias Infantiles para Madres Trabajadoras (PEIMT) para fomentar una mayor participación de las mujeres en el mercado laboral, reducir los riesgos de pobreza y mejorar la igualdad de género.

La evidencia de la OCDE muestra también que algunas de las barreras para promover mayor igualdad de género están relacionadas con los limitados mecanismos de monitoreo y rendición de cuentas sobre las medidas que se han adoptado; la falta de datos desagregados en materia de igualdad de género; la falta de un enfoque que involucre a todo el gobierno; y las capacidades desiguales tanto de las instituciones especializadas en materia de género, como de las instituciones públicas en su conjunto, para diseñar e implementar políticas que contribuyan a cerrar las brechas de género y a determinar el impacto diferenciado que las políticas pueden tener sobre hombres y mujeres.

3 Fomentar la formalización del empleo y el acceso a servicios de salud de calidad por medio de la adopción de un Sistema de Seguridad Social Universal, de un seguro de desempleo y de un fortalecimiento del sistema de pensiones.

• La adopción de un Sistema de Seguridad Social Universal y la implementación de un seguro de desempleo podrían mejorar los incentivos para los trabajadores y para los empleadores, para que los primeros permanezcan o se integren al sector formal de la economía. México debe enfocarse igualmente en la creación de un paquete igualitario de beneficios médicos entre los aseguradores. Asimismo, la Secretaría de Salud y las instituciones de seguridad social deberían compartir sus servicios para lograr un acceso eficiente a los servicios de salud.

México debe también hacer esfuerzos para mejorar la equidad de su sistema de pensiones. El Estudio del Sistema de Pensiones de México que la OCDE llevó a cabo en 2015 muestra que el sistema está fuertemente fragmentado. Dado que las condiciones y los beneficios de jubilación, así como las tasas de contribución, cuotas sociales y subsidios gubernamentales varían considerablemente -tanto entre el sector público y el privado, como entre distintas entidades del sector público–, será fundamental armonizar las reglas y asegurar la transferibilidad entre los distintos esquemas de pensiones, para establecer un verdadero sistema nacional de pensiones. Aumentar los niveles de protección social en la vejez y mejorar la integración entre los componentes no contributivos (Pensión para Adultos Mayores), así como instaurar la pensión mínima contributiva (Pensión Mínima Garantizada) podrían contribuir a este objetivo.

4 Desarrollar políticas territoriales que involucren a todos los niveles de Gobierno y que permitan reducir las disparidades regionales.

• Las reformas nacionales para combatir la desigualdad deben tener en cuenta las distintas condiciones en las diferentes regiones. Para ello es necesario supervisar los resultados en los diferentes lugares del país que superen el promedio nacional y, en segundo lugar, mejorar la coordinación y la armonización de políticas entre los diferentes ministerios, estados y gobiernos municipales.

• El nivel de disparidad de ingresos entre las distintas entidades, e incluso dentro de éstas, se encuentra entre los más altos de la OCDE. En 2014, el ingreso promedio disponible por hogar en el Distrito Federal fue tres veces mayor que en Chiapas, lo cual representa la brecha más amplia en los países de la OCDE. La desigualdad de ingresos dentro de los estados (en términos del coeficiente Gini) también es alta, en comparación con otros países de la OCDE, a pesar de que en el periodo comprendido entre 2008 y 2014 disminuyó en 21 de los 31 estados mexicanos y en el Distrito Federal.

• Desencadenar el pleno potencial de las ciudades mexicanas también tendrá efectos positivos en la reducción de las desigualdades regionales. Las ciudades mexicanas tienen un desempeño de menor calidad que sus pares a nivel internacional debido a que, en muchos casos, no existe un ambiente propicio que conecte a los habitantes con las oportunidades económicas y con la infraestructura social y urbana, y que permita a las empresas sacar mayor provecho de los beneficios de la aglomeración.

• Esto significa que deben tomarse medidas para que la urbanización se convierta en una herramienta para el desarrollo económico, y evitar, por el contrario, que el desarrollo urbano aleje a la población de los empleos y de los servicios, generando tráfico excesivo, asentamientos desordenados y menor bienestar.

BIBLIOGRAFÍA

1 ALVAREDO, F.; ATKINSON, A.B.; PIKETTY, T. y SAEZ, E. (2012). The World Top Incomes Database, http://topincomes.gmond.parisschoolofeconomics.eu/,02/11/2015.

2 ATKINSON, A.B.; RAINWATER, L. y SMEEDING, T.M. (1995). Income Distribution in OECD Countries: Evidence from the Luxembourg Income Study, Organisation for Economic Cooperation and Development.

3 FÖRSTER, M. y PEARSON, M. (2002). Income Distribution and Poverty in the OECD Area: Trends and Driving Forces, OECD Economic Studies, OECD Publishing, vol. 1, pp. 7-38.

4 FÖRSTER, M.; LLENA-NOZAL, A. y NAFILYAN, V. (2014). “Trends in Top Incomes and their Taxation in OECD Countries”, OECD Social, Employment, and Migration Working Papers, No. 159, OECD Publishing, http://dx.doi.org/10.1787/5jz43jhlz87f-en

5 HOELLER, P. (2012). “Less Income Inequality and More Growth Are They Compatible? Part 4. Top Incomes”, OECD Economics Department Working Papers, No. 927, OECD Publishing.

6 MATHEWS, S. (2011). “Trends in Top Incomes and their Tax Policy Implications”, OECD Taxation Working Papers, No. 4, OECD Publishing.

7 OECD (2008). Growing Unequal? Income Distribution and Poverty in OECD Countries, OECD Publishing, Paris, http://dx.doi.org/10.1787/9789264044197-en.

8 OECD (2011). Divided We Stand: Why Inequality Keeps Rising, OECD Publishing, París, http://dx.doi.org/10.1787/9789264119536-en.

9 OECD (2013a). OECD Framework for Statistics on the Distribution of Household Income, Consumption, and Wealth, OECD Publishing. http://dx.doi.org/10.1787/9789264194830-en

10 OECD (2013b). OECD Guidelines for Micro Statistics on House-hold Wealth, OECD Publishing, París, http://dx.doi.org/10.1787/9789264194878-en.

11 OECD (2014). How’s Life in Your Region? Measuring Regional and Local Well-being for Policy Making, OECD Publishing, París, http://dx.doi.org/10.1787/9789264217416-en

12 OECD (2015). In It Together: Why Less Inequality Benefits All, OECD Publishing, Paris. http://dx.doi.org/10.1787/9789264235120-en

13 OECD (2015b). Measuring Well-Being in Mexican States, OECD Publishing, París.

14 OECD (2015c). OECD Economic Surveys: Mexico 2015, OECD Publishing, París, http://dx.doi.org/10.1787/eco_surveys-mex-2015-en.

15 OECD (2015d). Health at a Glance, OECD Publishing, París. PIKETTY, T. (2014). Capital in the 21st Century, Harvard University Press.

16 SAWYER, M. (1976). “Income Distribution in OECD Countries”, in Malcolm C. Sawyer (1976), Income Distribution in OECD Countries, and Mark Wasserman (1976), Public Sector Budget Balances, OECD Economic Outlook, Occasional Studies, OECD Publications Centre, París.

Notas

1 Ángel Gurría es Secretario General de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE).
2 OECD (2015). In it Together. Why Less Inequality Benefits All, OECD Publishing, París, p. 15.
3 Estas cifras incluyen a los 18 países de la OCDE para los cuales se cuenta con datos comparables sobre concentración de la riqueza. Ver Ibid., p. 35.
4 Estas publicaciones son: OECD (2008), Growing Unequal? Income Distribution and Poverty in OECD Countries, OECD Publishing, París; OECD (2011), Divided We Stand: Why Inequality Keeps Rising, OECD Publishing, París; OECD (2015), In it Together. Why Less Inequality Benefits All, OECD Publishing, París.
5. Ibid., p. 23.
6 Las estimaciones de Piketty con respecto a la proporción de las riquezas de los más ricos se basan en registros administrativos, por ej., declaraciones fiscales (Francia) y declaraciones patrimoniales (Gran Bretaña). Para ambos países, los cálculos de Piketty sobre la proporción de la riqueza para el 10% y el 1% más rico de la población son inferiores a los de la OCDE, lo que refleja, entre otras cosas, la inclusión de la riqueza de las pensiones obtenidas mediante los fondos de pensiones de empleo en el análisis de Piketty.
7. Ibid., p. 34.
8. Ibid., p. 26.
9. Ibid., p. 27.
10 OECD (2015d). Health at a Glance, OECD Publishing, París, p. 62.
11 OECD (2015). In it Together. Why Less Inequality Benefits All,
12 OECD Publishing, París, p. 56.
13 OECD (2015). In it Together. Why Less Inequality Benefits All,
14 OECD Publishing, París.
15 Ibid.
16 Ibid., Mexico Country Note, p. 1.
17 OECD, Beer Life Index, Mexico.


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