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Tipología y características de las capitulares en los manuscritos de Chilam Balam
Typology and Characteristics of the Initials in the Chilam Balam Manuscripts
Bibliographica, vol. 8, no. 1, pp. 15-50, 2025
Universidad Nacional Autónoma de México, Instituto de Investigaciones Bibliográficas

Bibliographia


Received: 02 September 2024

Accepted: 29 November 2024

DOI: https://doi.org/10.22201/iib.2594178xe.2025.1.531

Resumen: Este artículo propone un primer estudio de las letras capitulares presentes en los libros mayas virreinales de Chilam Balam. Se analizan las posibles inspiraciones, las funciones que cumplen y sus principales características. Adicionalmente, se propone una primera tipología para clasificarlas y se esbozan algunos posibles enfoques para analizarlas, entre los que destacan la relación entre texto e imagen y la retórica visual.

Palabras clave: Chilam Balam, letras capitulares, capitulares zoomorfas, retórica visual, Yucatán colonial.

Abstract: This article proposes the first study of the Initials in the colonial Mayan books of Chilam Balam. It also analyzes the possible inspirations, the functions they fulfill, and their main characteristics. In addition, a preliminary typology is proposed to classify them, and some approaches to analyze them are outlined, highlighting the relationship between text and image and visual rhetoric.

Keywords: Chilam Balam, initials, zoomorphic initials, visual rhetoric, colonial Yucatan.

Introducción1

Los conocidos como libros de Chilam Balam son una serie de manuscritos redactados principalmente en maya yucateco2 y en caracteres latinos durante el periodo colonial en Yucatán. Los manuscritos que se conservan hoy en día son producto de numerosas copias, con sus consiguientes modificaciones a lo largo de, por lo menos, tres siglos. Estos libros son en realidad un compilado de diferentes materiales de temáticas y procedencias variadas, tanto de la tradición maya como de la europea. Es interesante tener en cuenta que funcionaban como libros de comunidad y acumulaban saberes que eran considerados importantes o interesantes por los propios mayas. También es importante destacar que se sabe que muchos de estos manuscritos fueron redactados, al menos algunas de sus partes, por especialistas rituales o ah kines que además cumplían funciones de maestros cantores en la tradición católica, esto último les dio acceso a las bibliotecas franciscanas.3 Numerosos investigadores han encontrado ya algunas de las fuentes de las que, de manera indirecta o, incluso, directa, copiando y traduciendo, los mayas tomaron textos e imágenes de origen europeo para incorporarlos en estos manuscritos.4

“El término ‘capitular’, es tomado del latín caput-capitis (capita en plural) que significa cabeza, ya que las capitulares fueron usadas en los encabezamientos de los libros o como iniciales de los capítulos. Aparte de ‘capitular‘ recibe otros nombres, como letra capital, capital adornada, letra iluminada, miniatura, inicial miniada o mayúscula decorada”.5 De este modo, podemos entender el término de manera general como toda letra que aparece al comienzo de una obra, un capítulo o párrafo y tiene un tamaño sustancialmente mayor que el resto de las letras mayúsculas y minúsculas del texto.6

Los libros de Chilam Balam son muy heterogéneos entre sí en todo sentido y también en lo que a su caligrafía se refiere. No todos los ejemplos de estos manuscritos que han sobrevivido contienen capitulares, siendo los que sí tienen letras capitulares el Chilam Balam de Kaua, el Chilam Balam de Tekax y el de Na. Además, hay unos pocos ejemplos muy sencillos en el Chilam Balam de Tusik. Hay algunos jeroglíficos mayas que funcionan, de alguna manera, como capitulares en el Chilam Balam de Kaua, de Chumayel y en el Códice Pérez, tema que se abordará en el siguiente apartado.

El objetivo de este artículo es proponer un primer acercamiento a las capitulares de los Chilam Balam que pueda, en un futuro, contribuir a los estudios sobre la producción y uso de estos manuscritos. Para conseguirlo, se propondrá una primera tipología de las diferentes capitulares presentes, se estudiarán las funciones que tienen en estos manuscritos y, finalmente, se dedicará un apartado a un primer acercamiento a las capitulares zoomorfas presentes en este corpus.

Las capitulares en los Chilam Balam

Las capitulares surgieron en la antigüedad por la necesidad práctica de destacar visualmente el comienzo de un párrafo en el texto. Sin embargo, fue en la Edad Media cuando llegó a ser un tema fructífero de creación artística y sus funciones prácticas se entrelazaron cada vez más con las estéticas, terminando por predominar estas últimas.7

Respecto a la función práctica, frente a la escritura continua de la antigüedad, sin ningún tipo de elemento que rompiera la monotonía y con la consiguiente dificultad de localizar cualquier extracto del texto, la aparición de la letra capitular no solo jugó una función embellecedora, sino que también facilitó la lectura. Es justo por esto que, a pesar de la definición antes esbozada, “las capitulares no solo actuaban como inicio de párrafo o capítulo, sino que también se pueden apreciar capitulares más pequeñas, cuya función es la de localizar determinados pasajes dentro de un bloque de texto compuesto en scriptura continua”,8 ejemplos de lo cual también se encuentran, como se verá, en los Chilam Balam.

Poco se ha dicho de las capitulares de los manuscritos mayas coloniales en trabajos anteriores. Victoria Bricker, en un artículo publicado en el año 2000,9 habla de la presencia de letras capitulares ornamentadas introduciendo párrafos de textos mayas yucatecos en el Chilam Balam de Kaua. La autora considera que la influencia podría haber sido tanto maya como española,10 ya que durante el periodo clásico, el glifo introductorio de la serie inicial también era dispuesto de manera prominente al comienzo de una inscripción, podía ser hasta cuatro veces de mayor tamaño que el resto de jeroglíficos y también estaba muy decorado. Bricker sostiene que los mayas usaron las letras capitulares como si fueran formalmente análogas al glifo introductorio de la serie inicial, incluso si no tenían la misma función. A continuación, esta investigadora ahonda en un ejemplo muy interesante que será retomado aquí en el apartado sobre capitulares y relación texto-imagen, en el cual analiza el uso de logogramas AJAW11 representados como cabezas occidentales coronadas en las páginas 166-171 del Chilam Balam de Kaua, que hacen referencia al último día del periodo de tiempo conocido como katún.12

Dos años más tarde, Bricker y Miram mencionan la presencia de letras capitulares en el Chilam Balam de Kaua.13 Sin embargo, no señalan ningún ejemplo en específico y se limitan a mencionar el vínculo entre las letras capitulares y la tradición indígena prehispánica de agrandar y embellecer los jeroglíficos que inauguraban textos, si bien las autoras aclaran que las letras capitulares del Kaua reflejan las convenciones artísticas europeas y no las mayas.14

En su estudio del Chilam Balam de Tekax, María de Guadalupe Suárez Castro aborda el tema de las capitulares con algo de mayor profundidad.15 La autora identificó las H capitulares que ella llama no ornamentadas (sencillas, de mayor tamaño, cuadradas, doble línea y rellenas por dentro) con una altura de entre 1½ y 3 líneas, imitando las sencillas capitulares romanas,16 y nota que algunas tienen el diseño de una h mayúscula y otras minúscula. Se da cuenta de que, al menos en el Tekax, esto tiene relación con el tema, iniciando en H mayúscula cuando el párrafo se refiere a la carga de los días y con capitular h minúscula para mencionar las características de los hombres nacidos durante el signo que rige el mes.17

Una de las características de los Chilam Balam es la falta de puntuación que, cuando aparece, no sigue criterios claros ni sistemáticos. Además, estos manuscritos compilan numerosos materiales que fueron copiados uno tras otros. Ambas son razones para que las capitulares puedan hacer un buen servicio marcando comienzos y ayudando a la localización de pasajes. De este modo, como veremos, las capitulares inauguran mayormente secciones y párrafos, pero también existen ejemplos como los mencionados en que se observan capitulares dentro de un bloque de texto, que debieron servir con propósito de localización y delimitación. Un ejemplo de esto se observa en la página 161 del Chilam Balam de Kaua (Figura 1)18. Seguramente por esta misma necesidad de destacar ciertas partes del texto es que en los Chilam Balam hay casos en que se enfatiza el inicio de párrafo, en vez de usando una letra capitular, escribiendo en mayúsculas y/o en tamaño más grande las primeras letras de una palabra o incluso la palabra entera o más de una palabra. Estas mayúsculas a veces están hechas como capitulares sencillas, que aquí llamaremos de tipo 1 (véase a continuación), es decir, de doble línea, cuadradas y rellenas de tinta. Uno de los muchos ejemplos de esto se puede observar en la página 119 del Chilam Balam de Kaua (Figura 2), en la cual se lee en mayúsculas “EL AÑO” para marcar un cambio de sección y tema.


Figura 1
Página 161 del Chilam Balam de Kaua en la que se observa el uso de la capitular A dentro de un bloque de texto (cortesía de Princeton University Library. Princeton Mesoamerican Manuscripts, núm. 6 (C0744); Manuscripts Division, Special Collections, Princeton University Library).


Figura 2
Fragmento de la página 119 del Chilam Balam de Kaua en la que se observa el uso de varias mayúsculas para marcar el inicio de un texto (David Bolles y Alejandra Bolles, The Book of Chilam Balam of Kaua. Facsimile Edition, s. f. http://davidsbooks.org/www/Maya/Kaua.pdf, modificado por Eduardo Salvador Rodríguez).


Figura 3
Fragmento de la página 163 del Chilam Balam de Kaua en la que se ve el uso del color rojo (cortesía de Princeton University Library. Princeton Mesoamerican Manuscripts, núm. 6 (C0744); Manuscripts Division, Special Collections, Princeton University Library).

La mayoría de las capitulares en los Chilam Balam son muy sencillas, agrandando tamaño y a veces engrosando su trazo, incluso haciéndolas de línea doble rellena por dentro con tinta. Hay que tener en cuenta que del Chilam Balam de Kaua sólo se conservan 14 páginas del original19 y el resto del manuscrito lo conocemos por fotografías en blanco y negro. Esto hace que no podamos apreciar si las letras o su relleno tenían color, lo cual parece probable. Por lo que podemos ver de las páginas que sí se conservan,20 las capitulares más complejas de la página 163 (Figura 3) tienen color rojo y las letras capitulares sencillas de la página 161 (Figura 1) fueron hechas completamente en rojo.

Si observamos qué letras aparecen como capitulares, se encuentra una gran mayoría de letras H, seguidas de letras U y T, al igual que algunos ejemplos de otras letras como R, L, B, C y Ͻ,21 entre otras. El hecho de que la H sea, por mucho, la más representada tiene que ver con que la mayoría de las H capitulares son el comienzo de la palabra he, aunque no todas. He en maya es un deíctico inicial que muchas veces se combina con deícticos finales, aunque no siempre, y suele traducirse como “veis aquí”, “he aquí”.22 El hecho de que las otras capitulares que siguen en cantidad de aparición sean la U y la T, tiene que ver claramente con sus usos en maya, la U como pronombre ergativo de tercera persona del singular y la T como inicio de la preposición Ti, “a, en, con, etc.”.23

María de Guadalupe Suárez Castro habla de la presencia de capitulares zoomorfas H en el Chilam Balam de Tekax y dice al respecto que

el uso de letras capitulares ornamentadas con figuras de animales reales o míticas (sic) se generalizó en los manuscritos medievales, particularmente los de la Baja Edad Media, de los que el o los autores del Chilam Balam de Tekax tomaron la idea de utilizar estas letras, entre las cuales definitivamente sobresale la “H” seguramente por la relación que guarda el significado enfático de la palabra he, ‘he aquí.’ Nuestra sugerencia es que esta letra capitular a diferencia del resto, no solamente funcionó para localizar con mayor facilidad el principio de una parte del texto, sino también para destacar su contenido en las secciones que el autor consideró importantes para el lector, no sólo a nivel escrito, sino en el ámbito de la oralidad, pues como veremos más adelante, a lo largo de casi todo el manuscrito [de Tekax] el autor guía al lector como si le estuviera hablando de persona a persona. 24

De esto que menciona Suárez Castr¡”quie’o destacar que la repetición del deíctico he claramente es uno de los rasgos que tienen que ver con la oralidad presente en los textos mayas y se relaciona con las figuras retóricas de repetición presentes en los libros de Chilam Balam y otros textos mayas, tema que se abordará más adelante. Sin embargo, estudiando el corpus más amplio de los libros de Chilam Balam, se observa que hay otros casos con las mismas características en que se marcan figuras de repetición orales y visuales, un ejemplo sería el de la letra U (véase el apartado sobre capitulares y retórica).

Una primera propuesta de tipología

Los tipos de capitulares presentes en los Chilam Balam podrían ser clasificados de la siguiente manera:

1. Letras sencillas que imitan las capitulares romanas y tienen diferentes tamaños. Son las más abundantes en los 3 manuscritos que se están estudiando aquí. En la Figura 4 se pueden ver algunos ejemplos. Llama la atención la presencia tanto de minúsculas como mayúsculas, como ya señaló Suárez Castro.25

2. Letras aún más sencillas, ya que son mayúsculas normales, pero que tienen un tamaño muy superior al resto de letras. En la página 24 del Chilam Balam de Kaua (Figura 5) se observan algunos ejemplos, como esa M de dos líneas de altura.


Figura 4
Capitulares tipo 1: a) Página 8r del Chilam Balam de Tekax (imagen de Eduardo Salvador Rodríguez, a partir de Suárez Castro). SECRETARÍA DE CULTURA.- INAH.- El Chilam Balam de Tekax. Análisis etnohistórico.- MEX; “Reproducción autorizada por el Instituto Nacional de Antropología e Historia”; b) Página 18 del Chilam Balam de Na (imagen de Eduardo Salvador, a partir de Gubler y Bolles, 262); c) Página 7 del Chilam Balam de Kaua (imagen de Eduardo Salvador Rodríguez, a partir de Bolles y Bolles).


Figura 5
Capitulares tipo 2 (imagen de Eduardo Salvador Rodríguez, a partir de Bolles y Bolles, 24).

3. Capitulares similares a las del tipo 1, pero con algún elemento ornamental adicional. Dentro de esta categoría se podría hacer la siguiente subdivisión: a) Letras H con un círculo en la barra transversal, como en las páginas 22 (Figura 6a), 105 y 275 del Kaua; b) Un caso en la página 15 del Na, que en medio de la barra transversal en vez de un círculo hay una cruz (Figura 6b); c) Diferentes tipos de relleno en las astas de las letras, entre los que encontramos líneas serpentiformes que siguen la forma de la letra (como en la página 86 del Kaua), rellenos serpentiformes sobre astas (p. 93 y 275 del Kaua), lunares y líneas dobles (p. 97; Figura 6c); d) Una que es una mezcla de a y c, ya que tiene el círculo en la barra transversal y además tiene decoración en astas (p. 102 del Kaua; Figura 6d).


Figura 6
Capitulares tipo 3: a) Página 22 del Chilam Balam de Kaua (imagen de Eduardo Salvador Rodríguez, a partir de Bolles y Bolles, 24); b) Página 15 del Chilam Balam de Na (imagen de Eduardo Salvador, a partir de Gubler y Bolles, 258); c) Página 97 del Chilam Balam de Kaua (imagen de Eduardo Salvador Rodríguez, a partir de Bolles y Bolles); d) Página 102 del Chilam Balam de Kaua (imagen de Eduardo Salvador Rodríguez, a partir de Bolles y Bolles).

4. El cuarto tipo es muy similar al primero, pero tiene un contorno exterior hecho con una línea de puntos. De éstas sólo hay dos ejemplos y están en la página 28 del Chilam Balam de Kaua (Figura 7).


Figura 7
Capitulares tipo 4, ejemplos extraídos de la página 28 del Chilam Balam de Kaua (imagen de Eduardo Salvador Rodríguez, a partir de Bolles y Bolles).

5. Letras h minúsculas de doble línea en las cuales el asta ascendente está encorvada como el cuello de un cisne, pero sin tener ningún elemento zoomorfo. Hay ejemplos de este tipo en las páginas 40 y 95 del Kaua (Figura 8).


Figura 8
Capitulares tipo 5, ejemplo extraído de la página 95 del Chilam Balam de Kaua (imagen de Eduardo Salvador Rodríguez, a partir de Bolles y Bolles).

6. Capitulares coronadas, habiendo 3 y todas en el Chilam Balam de Kaua, una C en la página 111, una H en la 113 y una U en la 133 (Figura 9).


Figura 9
Capitulares tipo 6, ejemplo extraído de la página 111 del Chilam Balam de Kaua (imagen de Eduardo Salvador Rodríguez, a partir de Bolles y Bolles).

7. Capitulares enmarcadas en un recuadro con o sin decoración adicional, como las dos que hay en la página 163 del Kaua y la de la página 256 del mismo manuscrito, que es punteada. En el caso de la de la página 163, se ve atrás de la letra y dentro del recuadro dos jarrones con flores (Figura 10).


Figura 10
Capitulares tipo 7, ejemplo extraído de la página 163 del Chilam Balam de Kaua (imagen de Eduardo Salvador Rodríguez, a partir de imagen cortesía de Princeton University Library. Princeton Mesoamerican Manuscripts, núm. 6 (C0744); Manuscripts Division, Special Collections, Princeton University Library).

8. Capitulares zoomorfas, de las cuales encontramos letras H, T y B, sobre las que se hablará a profundidad en el apartado sobre las capitulares zoomorfas en los Chilam Balam (Figura 11).


Figura 11
Capitulares tipo 8 (zoomorfas): a) Capitular T del folio 8r del Chilam Balam de Tekax (imagen de Eduardo Salvador Rodríguez, a partir de Suárez Castro); SECRETARÍA DE CULTURA.- INAH.- El Chilam Balam de Tekax. Análisis etnohistórico.- MEX; “Reproducción autorizada por el Instituto Nacional de Antropología e Historia”; b) Capitular h de la página 174 del Chilam Balam de Kaua (imagen de Eduardo Salvador Rodríguez, a partir de Bolles y Bolles); c) Capitular h de la página 178 del Chilam Balam de Kaua (imagen de Eduardo Salvador Rodríguez, a partir de Bolles y Bolles).

Capitulares y retórica

Es sabido que los textos mayas tienen, desde la época prehispánica, una gran presencia de figuras retóricas, siendo aquellas de repetición las de mayor presencia. Edmonson y Bricker señalaron en su ya clásico estudio de 198526 que cualquier grado de formalización del discurso maya indica inmediatamente el uso de, al menos, un grado rudimentario de poesía en el que los pares semánticos se encuentran en su base. Años más tarde Kerry Hull27 dijo que estas estructuras pareadas constituyen un mecanismo primario estructurado, compartido por las lenguas mayas. Adicionalmente, numerosos investigadores han señalado y demostrado la continuidad del paralelismo desde la época clásica hasta el presente, pasando, por supuesto, por la época colonial,28 así como la fuerte relación de estas estructuras tanto con la oralidad como con la lectura en voz alta de los textos.29 Más recientemente, ha habido autores que han ahondado en que esta retórica de repetición no era sólo verbal, sino también visual.30 Si observamos páginas como la 8r y 14r del Chilam Balam de Tekax; 1, 21, 27, 43 del Chilam Balam de Na y las páginas 133 y 134 del Chilam Balam de Kaua, se observan figuras de repetición visuales que le dan ritmo al texto.

Para ejemplificar mejor lo mencionado en el párrafo anterior, se analizarán las páginas 133 a 135 del Chilam Balam de Kaua (Figura 12). Lo que observamos en estas páginas es un texto sobre la predicción de la fortuna mediante el estudio de los truenos. Se trata en total de 11 párrafos que comienzan todos con la letra u y todos, menos el primero, con el morfema ua-, que, en este caso, es una conjunción condicional.31 La primera U está coronada, mientras que las restantes 10 son sencillas e iguales entre sí. A nivel verbal, nos encontramos aquí con una figura de repetición, una anáfora. Sin embargo, gracias al uso de las capitulares también se observa una figura retórica visual que podríamos nombrar como paranomasia visual, ya que, según Alberto Carrere y José Saborit,32 esta figura ocurre cuando hay una correspondencia parcial o total de bloques pictóricos que implica un grado de variantes e invariables, manifiesto en uno o más niveles de la expresión pictórica. Además, es importante destacar que, en este caso, el número de repeticiones genera un efecto de acumulación por repetición continuada limitada (ya que puede ser determinada, 11),33 que genera una gradación o clímax.34


Figura 12
Página 133 del Chilam Balam de Kaua, con capitulares U construyendo paranomasia visual (imagen de Eduardo Salvador Rodríguez, a partir de Bolles y Bolles).

Estos efectos retóricos los encontramos también en algunos casos donde se utilizan jeroglíficos en los libros de Chilam Balam y que serán abordados cuando se hable de la relación texto-imagen.

Capitulares y relación texto-imagen

El embellecimiento de letras y el usarlas como vehículos para imaginería es, en efecto, una manera de relación entre texto e imagen.35 Es decir, las capitulares pueden tener diferentes funciones y todas ellas traen consigo una relación entre ambos medios; es, por tanto, una relación intermedial y concretamente iconotextual. Las palabras, como dice Ross,36 pueden construirse de imágenes, imágenes pueden incluir palabras, las letras pueden funcionar como letras al mismo tiempo que como imágenes y las imágenes pueden ser creadas de palabras. En los casos que estudiamos en este artículo, se observan principalmente ejemplos en que las capitulares cumplen la función de letras y también la de señalar y segmentar partes del texto, así como la función retórica ya mencionada y, además, en todos los casos, funcionan como imágenes.

Entre los mayas prehispánicos el uso de iconotextos era muy común y abundante37 y, como se dijo, también existía una tradición de disponer jeroglíficos iniciales de gran tamaño a través de los glifos de la serie inicial.38 Stephen Houston exploró la relación entre la escritura figurativa maya y las capitulares, a través del estudio de los conocidos como jeroglíficos de cuerpo completo o de figura completa. Son especialmente relevantes para el tema que ocupa a este artículo los comentarios que este investigador hace sobre la interferencia cognitiva que se produce al leer un texto cuyas letras o, en nuestros casos, algunas de ellas, conocidas como capitulares, deben ser leídas de dos maneras distintas. En primer lugar, de manera lineal como cualquier otro componente del texto y, en segundo, como imagen. Esto genera una ruptura en la fluidez de la lectura,39 al tiempo que aporta información adicional a la que contiene el simple texto, pues estas letras cargan con un significado pictórico, a pesar de su función lingüística.40

Entonces, cabe hacernos de nuevo la pregunta: ¿En su uso de las capitulares, los Chilam Balam están basándose en la tradición maya o en la europea? En este sentido coincido con Bricker y Miram41 en que, si bien hay una tradición prehispánica que pudo tener alguna influencia, especialmente en una más rápida y fácil incorporación de este recurso, las capitulares de los Chilam Balam son estéticamente más cercanas a la tradición europea. Además, se podría defender su inspiración europea en la funcionalidad e incluso en la temporalidad, ya que no hay que olvidar que entre los glifos de la serie inicial del clásico maya y los Chilam Balam existieron al menos 700 u 800 años.

Un caso algo especial de este tipo relación entre texto e imagen fue detectado en el Chilam Balam de Kaua por Bricker y Miram. 42 En la página 1, se puede leer a modo de título, en español con mezcla de latín: “tratado de las siete planetas / y otro de medicinarum / sygno de sangrar / capítulo primero…”.43 La frase “sygno de sangrar” fue identificada por estas investigadoras como la descripción de una letra capitular que no fue copiada. En la mitad del siglo XII, el abad de Engelberg comisionó una copia de las Etimologías de Isidoro de Sevilla. El escriba comenzó el cuarto libro “De medicina” con una letra capitular iluminada.44 La M de la palabra “Medicina” (Figura 13) muestra dos hombres, uno con una lanceta en su boca y un bowl en su mano derecha, y su mano izquierda sujetando la cabeza del otro hombre, de cuyo brazo derecho sale a chorro sangre hacia el bowl.45 Según Borst,46 la copia original de San Isidoro de Sevilla también tenía esta letra capitular ornamentada.


Figura 13
Capitular decorada M de las Etimologías de Isidoro de Sevilla (imagen de Eduardo Salvador Rodríguez, a partir de Borst, Alltagsleben im Mittelater, 485).


Figura 14
Página 167 del Chilam Balam de Kaua, con cabezas coronadas que funcionan como logogramaAJAW (cortesía de Princeton University Library. Princeton Mesoamerican Manuscripts, núm. 6 (C0744); Manuscripts Division, Special Collections, Princeton University Library).

Me pareció importante recoger este caso porque evidencia el proceso de copia y reelaboración maya que dio lugar al reemplazo de una capitular ornamentada por una écfrasis de la misma.

Quiero analizar también dentro de este apartado una cuestión que bien podría haberse planteado como otro tipo de capitular. Se trata de algunos de los jeroglíficos mayas presentes en los manuscritos de Chilam Balam, especialmente del Chilam Balam de Chumayel, del de Kaua y en el Códice Pérez.47 Algunos de estos jeroglíficos funcionan como capitulares tanto por tener un mayor tamaño que el resto del texto y destacar el comienzo de una parte de éste, como por tener una función como imagen y como texto (en la medida en que funcionan a modo de logogramas de un sistema de escritura). Estos jeroglíficos se combinan con el texto alfabético que, en la mayoría de los casos, funciona como biescrito (transcribe la misma información en caracteres latinos) y los logogramas funcionan además como identificadores del texto. El caso más emblemático de esto es probablemente el ya mencionado de las cabezas coronadas funcionando como logograma AJAW en el Chilam Balam de Kaua (Figura 14) y que tiene su pasaje paralelo en el Chilam Balam de Chumayel y en el Códice Pérez. Lo que aquí se observa es cómo el logograma acompañado del numeral arábigo nos dice a qué periodo temporal corresponde el texto en cuestión y a qué pueblo y a qué noble estaba ligado ese katún, mientras que en el nivel iconotextual, en algunos casos, nos aporta alguna información adicional relacionada con la biografía de ese noble.48

Las capitulares zoomorfas en los Chilam Balam

En los Chilam Balam de Kaua, de Tekax y de Na hay algunos ejemplos de capitulares zoomorfas. Las letras que aparecen son la h, la b y la t, y los animales representados parecen ser aves en casi todos los casos de h y t, y un lobo o perro en la b.

Las capitulares T

Como se mencionó en el apartado anterior, Suárez Castro identificó las capitulares h adornadas con una posible ave en el Tekax; sin embargo, no identificó las T capitulares adornadas o hechas con forma de ave (Figura 15). A tal punto no las identificó que, cuando aparecen en frases como “tulahunpis uchuch ukinil u lae” (folio 7r), la transcripción hecha por esta autora es “u lahun pis ucuch u kinil ulae”.49 En cambio, estos animales aparecen como figuras en otro apartado de su estudio en que las compara con las del Na.50 Sin embargo, Gubler y Bolles en su traducción del Chilam Balam de Na,51 recordemos que esa parte del Na es copia del Tekax,52 sí se dieron cuenta de que se trataba de una T capitular, porque si bien no hablan de esto explícitamente, sus transcripciones reflejan esas T53 (Figura 16).


Figura 15
Capitulares T del Chilam Balam de Tekax: a) Folio 6v; b) Folio 7r, línea 6; c) Folio 7r, línea 29; d) Folio 8r, línea 7; e) Folio 8r, línea 25; f) Folio 8v; g) Folio 9r; h) Folio 10r (imagen de Eduardo Salvador Rodríguez, a partir de Suárez Castro). SECRETARÍA DE CULTURA.- INAH.- El Chilam Balam de Tekax. Análisis etnohistórico.- MEX; “Reproducción autorizada por el Instituto Nacional de Antropología e Historia”.


Figura 16
Capitulares T del Chilam Balam de Na: a) Página 15; b) Página 16, línea 7; c) Página 16, líneas 29 y 30; d) Página 17, línea 10; e) Página 17, línea 30; f) Página 18, línea 13; g) Página 18, línea 26; h) Página 19, línea 11; i) Página 10, línea 30; j) Página 20, línea 15; k) Página 20, línea 30 (imágenes de Eduardo Salvador Rodríguez, a partir de Gubler y Bolles, 258-264).

Para ser precisos, hay un ejemplo en el Na, en la página 15, donde el ave parece estar funcionando sólo como imagen (no como capitular) y abajo, inmediatamente, hay otra que sí es una capitular T. El pasaje paralelo del Tekax se encuentra en el folio 6v y está muy deteriorado; sin embargo, pareciera que aquí sí funciona como T. Proponemos que originalmente estas aves eran capitulares en todos los casos, pero que el copista del Na en un primer momento no lo entendió y, por eso, al principio en una de las veces, en la página 15, la habría transformado en imagen y luego recreó la T y, otra vez, en la página 16, la puso dos veces, una como imagen y otra como capitular, a pesar de que en el Tekax, folio 7r, sólo hay una y es capitular (Figura 17). En las siguientes páginas, el escriba del Na incorpora el ave a modo de capitular. Como se explicará en un momento, si bien estas capitulares inauguran las explicaciones de los diferentes signos zodiacales, de ninguna manera están intentando representar las constelaciones correspondientes, y por eso todas son aves.

Si bien, como se dijo, las T del Chilam Balam de Tekax no fueron identificadas como letras por la única persona que las estudió,54 algunas sí fueron identificadas como imágenes de animales. Esta investigadora explica que, teniendo en cuenta los deterioros del manuscrito, sólo se pudieron identificar 5 de estos animales, los de los signos Piscis, Géminis, Cáncer, Libra y Capricornio.55 Sin embargo, sí pueden observarse restos de los de Aries y Leo, y muy vagamente el de Acuario (Figura 18).


Figura 17
Comparación entre: a) La página 16 del Chilam Balam de Na (imagen de Eduardo Salvador Rodríguez, a partir de Gubler y Bolles, 260) y b) El folio 7r del Chilam Balam de Tekax (imagen de Eduardo Salvador Rodríguez, a partir de Suárez Castro). SECRETARÍA DE CULTURA.- INAH.- El Chilam Balam de Tekax. Análisis etnohistórico.- MEX; “Reproducción autorizada por el Instituto Nacional de Antropología e Historia”.

En su análisis, Suárez Castro hace una comparación entre las 5 que identificó y las correspondientes en el Chilam Balam de Na. De este modo, dice lo siguiente: “Cabe anotar también que en el Chilam Balam de Na todos los dibujos se distinguen debido al estado de conservación del manuscrito, pero ninguno es igual al del Tekax, aunque es cierto que el escribano o dibujante del Na vio en las estrellas figuras parecidas. Así pues, los dibujos constituyen otra diferencia entre ambos manuscritos”.56

Las imágenes del Tekax y del Na son diferentes, aunque todas, a excepción de la correspondiente a Aries, conservan la posición del ave, es decir, si la cabeza está hacía adelante o está girada sobre el lomo. Esto me hace pensar que la intención del copista del Na sí fue copiar las imágenes del Tekax, pero no le quedaron iguales. Por otro lado, no puedo estar de acuerdo con la afirmación de que “el escribano o dibujante del Na vio en las estrellas figuras parecidas”, porque esas aves no están representando las constelaciones asociadas a los signos ya que, de ser así, no serían todas aves.57


Figura 18
Imágenes de capitulares T poco visibles, pero identificables en el Chilam Balam de Tekax: a) Folio 6v; b) Folio 7r; c) Folio 8v (imágenes de Eduardo Salvador Rodríguez, a partir de Suárez Castro). SECRETARÍA DE CULTURA.- INAH.- El Chilam Balam de Tekax. Análisis etnohistórico.- MEX; “Reproducción autorizada por el Instituto Nacional de Antropología e Historia”.

Algo más adelante, Suárez Castro copia los dibujos del Tekax y los correspondientes al mismo signo del Na, y agrega:

Hasta el momento, sugerimos que en el texto se encuentra sólo una pista para determinar qué animal puede ser en el caso de Capricornio cuando dice “lai yuc u uinbaile”,58 que se traduce como “el venado pequeño, la figura”, pues esta descripción no coincide con la que se hizo de la misma figura en el Repertorio de los tiempos: “figurada por una cabra”,59 y justamente es la única que cambia en comparación con el resto de las descripciones de los signos. Al respecto, sugerimos que el autor del Chilam Balam de Tekax hizo un ejercicio de comparación entre los animales que él conocía y los que se presentaban en la fuente que se estaba consultando, y decidió modificar el animal que describía este signo, probablemente porque no conocía a las cabras y el venado era el único animal que, con base en sus parámetros, tenía una mayor similitud.60

Como se mencionó, las aves son letras capitulares T y son todas aves, sin importar el signo con el cual están vinculadas, porque no están representando ni al signo ni a la constelación, a pesar de que Suárez Castro dé a entender que la frase sobre el venado podría ayudar a descifrar el animal dibujado. Adicionalmente, el animal en cuestión (Figura 16h) en nada se parece a un venado, dado que incluso tiene un pico curvo como de loro o guacamaya, dos patas y plumas en la cola. En este sentido, debe decirse que la palabra yuc que ella traduce como venado pequeño aparece en los diccionarios coloniales como cabra y como venado, pero principalmente como cabra. El Calepino de Motul recoge para yuc la siguiente acepción: “cabrillas monteses de esta tierra en que se hallan piedras bezoares”;61 el Diccionario de San Francisco,62 la Coordinación alfabética de las voces del idioma maya…63 y el Diccionario de la lengua maya64 de Juan Pío Pérez, que bebe de las dos fuentes anteriores, reportan este término como cabra, cabrilla, cabrón y, solamente en la última, como “cabra, chivo o cervatillo”. Por todo esto, considero que en realidad puede ser que sí se estén refiriendo a una cabra y propongo la traducción “la cabra es su imagen”. Aun así, este fenómeno que reporta Suárez Castro no sería tan excepcional: en la misma página del Chilam Balam de Tekax dice, cuando habla del signo escorpio, Escorpius lai chapat u uinbaile lai.65 Es decir, para el signo de escorpio la imagen es descrita como un chapat (ciempiés). Esto no es algo exclusivo del Tekax, pues ya fue señalado y estudiado por Maricarmen Rivera García66 en el Chilam Balam de Kaua, donde interesantemente la imagen también se adapta y aparece un ciempiés para el signo escorpio.67

Se ha dicho que las letras zoomorfas T no eran las constelaciones de los signos que se estaban refiriendo en el texto, entonces es válido preguntarnos por qué se eligieron motivos de aves. Ciertamente, no creo que podamos dar respuesta a esos interrogantes, pero es importante tener en cuenta que, como dice Leslie Ross,68 incluso cuando las imágenes en las capitulares no parecen estar directamente relacionadas con lo que se relata en el texto, esto no significa que deban ser tomadas como puramente ornamentales -y, por implicación, sin significado-, porque de ese modo se corre el riesgo de perder el potente nivel de significado simbólico que estas formas llenas de vida cargan. Sobre la representación de aves o pájaros, dice Otto Pächt que los peces y los pájaros estuvieron entre el vocabulario ornamental utilizado por las primeras iniciales tanto en Italia como en la Galia, pero reconoce que no están claros ni su procedencia ni su significado original, a pesar de que hay quienes han relacionado los peces con la significación eucarística y que otros, como Strzygowski, conjeturan un origen común con los manuscritos armenios.69 Lo único que parece estar claro es que el uso de figuras de peces y pájaros fue algo distintivo de los códices merovingios del siglo VIII.70 A nivel tipológico, la manera de construir las capitulares zoomorfas de los Chilam Balam, tanto en las aves en forma de T como, sobre todo, en las letras h, donde el asta ascendente es reinterpretada como cuello, se corresponden con lo que Pächt71 describe como una segunda y más tardía forma de representación de capitulares de animales, es decir, que sus articulaciones y estructura anatómica aparecen aquí reinterpretadas y utilizadas en las articulaciones y estructuras de las letras. En otras palabras, los quiebres son producidos por un cambio de dirección y de movimiento del animal.

Las h zoomorfas

Hay h capitulares zoomorfas en los tres Chilam Balam que se han analizado hasta ahora, el Chilam Balam de Kaua, el de Na y el de Tekax. Como es de esperar, las del Tekax y el Na se parecen entre sí. Suárez Castro identificó las capitulares h adornadas con una posible ave en los folios 10r, 11r, 12r y 12v del Chilam Balam de Tekax (Figura 18).72 Sobre ellas dice que “únicamente el contorno externo izquierdo conforma el cuello del ave para rematar en la parte superior de la letra con su cabeza y su pico”.73 Esta observación es extensible a casi todas las capitulares h zoomorfas de los tres manuscritos, con excepción de las h capitulares de las páginas 159 y 178 del Kaua (Figuras 20a y 20b), sobre las que volveremos más adelante.


Figura 19
Capitulares h en forma de ave en el Chilam Balam de Tekax: a) Folio 10r, línea 10; b) Folio 10r, línea 19; c) Folio 10r, línea 21; d) Folio 10r, línea 26; e) Folio 11r; f) Folio 12r; g) Folio 12v (imágenes de Eduardo Salvador Rodríguez, a partir de Suárez Castro). SECRETARÍA DE CULTURA.- INAH.- El Chilam Balam de Tekax. Análisis etnohistórico.- MEX; “Reproducción autorizada por el Instituto Nacional de Antropología e Historia”.


Figura 20
Capitulares h zoomorfas del Chilam Balam de Kaua: a) Página 158; b) Página 159; c) Página 174; d) Página 178 (imágenes de Eduardo Salvador Rodríguez, a partir de Bolles y Bolles).

Respecto a la identificación del animal, estoy de acuerdo que los ejemplos del Tekax (Figura 19) y los del Na (Figura 21) podrían ser aves, algunas lo son sin ninguna duda, como uno de los ejemplos del folio 10r del Tekax (Figura 19b), donde el animal en cuestión tiene además dibujado el anillo ocular típico de algunas aves.74 Hay otras sobre las que podríamos plantear ciertas dudas, porque tienen dos prominencias en la cabeza que podrían parecer orejas, aunque bien podrían ser plumas simétricas, como las del águila arpía (véase el primer y el último ejemplo del folio 10r; Figuras 19a y 19b). En los ejemplos del Chilam Balam de Na se nota su parentesco con los del Tekax en los picos, las plumas simétricas sobre la cabeza y las plumas a lo largo de los cuellos.

En cuanto a los ejemplos del Chilam Balam de Kaua, hay cuatro (Figura 20): en las páginas 158, 159, 174 y 178. Son diferentes entre sí. La de la página 158 podría ser un ave; la de la 159 es difícil de identificar y parece tener una lengua hacia afuera, que recuerda más a algún tipo de reptil; la de la página 174 es un ave con su cabeza redonda y pico, mientras que la de la página 178 parece algún tipo de mamífero cuadrúpedo de hocico prolongado, tal vez un lobo, un perro o incluso un caballo o un burro; su rostro se parece mucho a los ejemplos de B capitular del mismo manuscrito (Figura 22). Otra diferencia de este ejemplo, el de la página 178, es que todo el animal fue representado (no sólo su cuello y cabeza), y por eso vemos dibujadas las pezuñas en la parte inferior de la letra.


Figura 21
Capitulares h zoomorfas del Chilam Balam de Na: a) Página 20; b) Página 21, línea 21; c) Página 21, línea 29; d) Página 21, línea 31; e) Página 22, línea 4; f) Página 22, línea 30; g) Página 23; h) Página 25, línea 24; i) Página 25, línea 27; j) Página 26 (imágenes de Eduardo Salvador, a partir de Gubler y Bolles, 264-270).

Las B zoomorfas

Hay dos B zoomorfas en el Chilam Balam de Kaua: se localizan en las páginas 159 y 160 (Figura 22) y ambas parecen ser, como se dijo de la h de la página 178 del mismo manuscrito, un perro, un lobo o algún otro animal con hocico prolongado. Ambos tienen los ojos muy humanos y las lenguas hacia afuera.

Ambas B pertenecen a un mismo texto, que habla del remedio para un parto doloroso y se prescribe que se le rece a la virgen María. Es posible que este texto fuera traducido de uno en español y que las capitulares ya estuvieran presentes en la versión hispana, pero sería necesaria otra investigación para poder confirmarlo.


Figura 22
Capitulares B zoomorfas del Chilam Balam de Kaua: a) Página 159; b) Página 160 (imágenes de Eduardo Salvador Rodríguez, a partir de Bolles y Bolles).

Conclusiones

Este artículo revisa por primera vez de manera más sistemática las letras capitulares en los manuscritos mayas de Chilam Balam, tema que había sido apenas mencionado por otros autores. Propone una primera tipología, gracias a la cual es posible observar que de los nueve libros de Chilam Balam, tres tienen capitulares y que la mayoría de ellas son sencillas, sin demasiada ornamentación. Sin embargo, hay un grupo que sí tiene ornamentación compleja, destacando las capitulares zoomorfas.

El artículo estudia también las diferentes funciones que las capitulares tienen en los manuscritos objeto de estudio, destacando la más básica de indicar los inicios de párrafo o texto, pero también se señala que estas letras juegan un rol importante en la retórica del texto y en la relación texto-imagen, al igual que -en el caso de los logogramas-capitular- como modo de legitimación simbólica del texto, en una cuestión que claramente evoca el pasado prehispánico.

Se exploró el origen de estas capitulares en los Chilam Balam, llegando a la misma conclusión que otros autores anteriormente. Es decir que, si bien la tradición escrituraria maya prehispánica tenía elementos que recuerdan mucho en la función y en el uso a las capitulares europeas y que difícilmente puede ser cuantificado cuánto esto pudo o no influir en la adopción de las capitulares en los textos coloniales, parece bastante claro que la inspiración -tanto en el uso como en los diseños- en los Chilam Balam vino de los libros europeos a los que los mayas tuvieron acceso. En este último sentido, este artículo abre el interesante desafío de intentar rastrear algunos de esos textos europeos que sirvieron de fuente, para indagar si realmente hubo una copia directa de las capitulares o simplemente fueron inspiraciones que los mayas luego utilizaron de manera creativa.

En lo que respecta a las capitulares zoomorfas, el artículo revisa lo que se sabía hasta el momento para corregir algunas identificaciones que se habían hecho, resaltar algunas omisiones y dejar fijado el corpus para un próximo estudio.

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ANEXO


Cuadro 1
Síntesis comparativa de los ocho tipos de capitulares encontrados en los libros de Chilam Balam analizados, y ejemplos de cada uno de ellos (correspondientes a las Imágenes 4-11)

Notes

1 Agradecimientos: a Eduardo Salvador Rodríguez por la ayuda con las imágenes; a María Andrea Giovine Yáñez y Erik Velásquez por las recomendaciones bibliográficas y la inspiración, al igual que a Eduardo Bárcenas Márquez por sus aclaraciones sobre fonética.
2 Existen también fragmentos en latín y español copia de libros europeos que en ocasiones se tradujeron al maya y en otras no. Los textos en latín suelen ser textos religiosos católicos como el Salve de la página 86 del Chilam Balam de Kaua y los textos en español suelen pertenecer a reportorios de los tiempos, como el caso del texto sobre eclipses de las páginas 119 y 120 del mismo manuscrito.
5 Como señala López Ramírez, “las expresiones ‘miniatura’ e ‘inicial miniada’ deberían aplicarse exclusivamente a las ilustraciones y a las letras pintadas de color rojo ya que hacen referencia al minio [… que,] en su acepción medieval, era el término que se utilizaba para llamar al cinabrio, es decir el sulfato de mercurio de color rojo vivo que se encuentra en la naturaleza como mineral de mercurio”. Mientras que en “el término ‘letra iluminada’ se destaca la importancia que tenía el hecho de dar luz a unos manuscritos que, sin estas letras, aparecían oscuros y monótonos. La asociación entre la luz y la divinidad se usó, en el mundo cristiano, para ilustrar la presencia de Dios y su naturaleza”. Carmen López Ramírez, “Usos y desusos de la letra capitular” (tesis de doctorado, Universidad de Málaga, 2015), 20-21.
10 Bricker nos recuerda que, si bien los libros europeos a los que los mayas tuvieron acceso normalmente eran impresos, la imprenta tenía en esos primeros momentos un siglo de existencia y muchos de esos impresos aún conservaban características de los libros manuscritos; ibid., 78.
11 Se siguen las convenciones usadas por los epigrafistas de señalar logogramas en mayúsculas y negritas. Sabemos que es un logograma y no simplemente una imagen porque puede reemplazar la palabra ahau incluso en el párrafo al que está asociado, y también lleva el coeficiente del día ahau en números arábigos. Ibid., 79. Florencia Scandar, “Las cabezas reales barbadas del Códice Pérez y el Chilam Balam de Kaua”, en XL Coloquio Internacional de Historia del Arte Mundo, Imperios y Naciones: la Redefinición del “Arte Colonial”, coord. de Karla Richterich Suárez (México: UNAM, IIE, [de próxima aparición]).
12 Como parte de su complejo sistema de medición y registro del tiempo, los mayas tenían un periodo de 360 días llamado tun, compuesto de 18 meses de 20 días cada uno. Veinte tunes formaban un katun, al menos durante el periodo prehispánico y parte de la época colonial. Cada katun era nombrado por el día en que terminaba, el cual siempre era un día Ahau. De este modo cada tun de un katun terminaba en un día Ahau con un coeficiente diferente que seguía la secuencia 13, 11, 9, 7, 5, 3, 1, 12, 10, 8, 6, 4, 2, es decir, de par en par y en orden descendente; ibid.
18 A propósito de las imágenes presentadas en este artículo, cabe precisar que se ha hecho un esfuerzo por presentarlas en buena calidad; sin embargo, debido a la materialidad propia de los manuscritos estudiados, el deterioro de los soportes y los materiales con los cuales fueron elaborados, así como la dispersión de los testimonios, los resultados obtenidos no siempre fueron los óptimos. Cuando ha sido posible, se ha recurrido a los documentos originales, pero, por ejemplo, el Chilam Balam de Na no ha sido digitalizado por Princeton University Library y no se encuentra disponible ninguna versión facsimilar de buena calidad para su consulta, por lo que aquellos interesados en el estudio de este manuscrito nos hemos visto obligados a partir de la edición de Gubler y Bolles (The Book of Chilam of Na). Del mismo modo, las imágenes provenientes del Chilam Balam de Kaua (Bolles y Bolles, The Book of Chilam Balam of Kaua) han sido mayoritariamente extraídas de una edición facsimilar, pues el original está perdido (sólo contamos con unas fotografías de finales del siglo XIX, en blanco y negro). En síntesis, las dificultades y retos que representa el análisis de estas imágenes son una de las muchas razones por las cuales estas capitulares no habían sido suficientemente estudiadas. Con todo, considero que esta aportación apuntala a nuevas líneas de investigación futuras.
20 Se pueden consultar las hojas conservadas de este manuscrito en “Book of Chilam Balam of Kaua: Manuscript [ca. 1824]”, Princeton University Library, acceso el 22 de febrero de 2024, https://dpul.princeton.edu/mesoamerican/catalog/zs25x9219.
21 La Ͻ es una grafía que se utilizó en la lengua maya durante el periodo colonial para representar el sonido que actualmente se representa como ts’, es decir, una oclusiva glotalizada alveolar.
22 Alfredo Barrera Vásquez, Diccionario Maya Cordemex (Mérida, Yuc.: Ediciones Cordemex, 1980), 192. La traducción puede variar cuando aparece con otros morfemas. Como deíctico inicial introduce marcos deícticos y su principal función es situar objetos y eventos en el espacio y el tiempo. Victoria Bricker, A Historical Grammar of the Maya Language of Yucatan 1557-2000 (Salt Lake City: The University of Utah Press, 2019), 391.
33 En la Figura 12 se puso solamente la página 133, pero la figura retórica abarcaría las tres páginas (133-135), en las cuales cada párrafo comienza con una capitular U.
49 Suárez Castro, El Chilam Balam de Tekax, 156. La discordancia de separar algunos prefijos ergativos y otros no es de la autora citada.
53 Por ejemplo, “Tu lahunpis u cuch u kinil u lae”; Gubler y Bolles, The Book of Chilam Balam of Na, 64.
57 No es objeto de este artículo ahondar en la aún vigente discusión sobre el supuesto zodiaco maya. Sin embargo, es importante destacar que, a pesar de las diferencias en las identificaciones de las criaturas presentes en las páginas 23 y 24 del Códice de París (interpretadas como constelaciones), todos los investigadores coinciden en que hay una variedad de seres (aves, serpientes de cascabel, tortugas, escorpión, rana, murciélago, etc.). De este modo, no tendría sentido que todos sean aves, ni en base al zodiaco europeo ni al maya. Sobre este tema se recomienda ver Harvey Bricker y Victoria Bricker, Astronomy in the Maya Codices (Filadelfia: American Philosophical Society, 2011), 691-839.
58 13v, línea 27.
65 Folio 13v del Chilam Balam de Tekax. La transcripción y traducción de Suárez Castro se puede consultar en Suárez Castro, El Chilam Balam de Tekax, 174, 234.
67 Rivera García defiende que este caso no es una domesticalización cultural de un texto europeo, ya que los mayas estaban familiarizados tanto con los escorpiones como con los ciempiés, sino que la causa de este cambio podría estar relacionada con que el ciempiés tiene mayor importancia cultural o bien su caracterización corresponde mejor con lo que escorpio implica. Véase ibid.
74 El anillo ocular o círculo periocular es una zona coloreada alrededor del ojo de algunas aves, con forma aproximada de corona circular, de piel desnuda o formado por diminutas plumas. Rafael Cuevas Martínez y Enrique Gómez Merino, Jilgueros y especies afines (Barcelona: Hispano Europea, 2011), 18.


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