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Envejecimiento demográfico y estado de situación de los arreglos residenciales de la población adulta mayor en CABA
Lucas Dimaro; Federico Dayan; Elizabeth Carpinetti
Lucas Dimaro; Federico Dayan; Elizabeth Carpinetti
Envejecimiento demográfico y estado de situación de los arreglos residenciales de la población adulta mayor en CABA
Población de Buenos Aires, vol. 18, núm. 30, pp. 93-106, 2021
Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires
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Resumen: En este informe técnico se difunden las particularidades de la situación actual de la población adulta mayor de la Ciudad de Buenos Aires que surgen de la información obtenida con la Encuesta Anual de Hogares 2019 y se analizan las características más destacadas según factores que influyen en su calidad de vida como la edad, el tipo de hogar en el que residen, la situación de convivencia, el nivel educativo, la condición de actividad económica, el nivel de ocupación, la percepción de ingresos producto del trabajo y/o de aportes de personas que no residen en el hogar, la cobertura mediante el sistema previsional y el régimen de tenencia de la vivienda. Se incorpora también el análisis la diferenciación según sexo y zona.

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Artículos

Envejecimiento demográfico y estado de situación de los arreglos residenciales de la población adulta mayor en CABA

Lucas Dimaro
UNLU, Argentina
Federico Dayan
UNLU, Argentina
Elizabeth Carpinetti
UNLU, Argentina
Población de Buenos Aires, vol. 18, núm. 30, pp. 93-106, 2021
Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires
Introducción

Durante el siglo XX se produjo en la sociedad argentina un acelerado proceso de envejecimiento demográfico. Esta transformación de la estructura de edades de la población se ha dado de forma desigual a nivel territorial, focalizándose principalmente en las grandes urbes entre las que se destaca la Ciudad de Buenos Aires como el área geográfica más envejecida del país.

Entre los motivos que explican este proceso, se puede mencionar el avance de la transición demográfica, entendida como el paso de altos a bajos niveles de fecundidad primero, y de mortalidad después. Esto ha derivado en el progresivo envejecimiento de las poblaciones de los diversos países de América latina y el Caribe. Este proceso, que demandó casi dos siglos en Europa, se consolidó en nuestro continente en menos de un siglo, aunque no se dio en forma homogénea; algunos países (como Cuba, Uruguay y Argentina) iniciaron el proceso hace ya varias décadas mientras que otros recién hacia el presente alcanzan a completar la transición. En todos estos países se observa una disminución en el porcentaje de la población menor de 15 años con respecto a la población total, mientras que las personas de 65 años y más aumentan considerablemente, produciendo lo que se llama envejecimiento poblacional (Chesnais, 1990). Este fenómeno se da en simultáneo con la disminución de la mortalidad en edades tempranas y, en consecuencia, con el aumento de la esperanza de vida.

Esto último se relaciona con un proceso muy importante para estudiar el envejecimiento demográfico que es la llamada “Transición epidemiológica”. Omram (1971) desarrolla este concepto para definir el paso de una sociedad en la que predominan las causas de muerte por enfermedades infectocontagiosas a otra sociedad en la que las principales causas de muerte pasan a ser las enfermedades crónico-degenerativas. La reducción de las enfermedades transmisibles (que presentaban una incidencia alta en la mortalidad juvenil e infantil) trae aparejada una caída en los niveles de mortalidad; gran parte de las defunciones se desplazan hacia los grupos de mayor edad, prolongando así los años vividos y, por consiguiente, incrementando el total de población más envejecida. Es importante mencionar que esta transformación en la estructura de causas de muerte pudo lograrse por las mejoras en las condiciones de vida de la población y, principalmente, por los adelantos en la medicina y la mayor cobertura de los servicios de salud (Chackiel, 2004). Entre estos avances se pueden mencionar el relevante papel de la salud pública, la institucionalización de los partos, la vacunación masiva, el progreso de la provisión de agua potable y las políticas de concientización social acerca de normas de higiene, entre otros (Grushka, 2014). En nuestra región, se da la particularidad de que el proceso se produce independientemente de las recurrentes crisis económicas e incluso en lugares donde la pobreza se mantiene o aumenta (Chackiel, 2006). Lattes (1975) destaca la baja de la mortalidad producida a principios del siglo XX en Argentina y menciona, a su vez, que dicha disminución se ha dado de forma diferencial en las distintas regiones del país, siendo la Ciudad de Buenos Aires la que desde un principio ha mostrado un nivel de mortalidad menor.

Para ver el impacto del envejecimiento poblacional en la Ciudad es fundamental comenzar por el análisis de su composición por edad. El proceso de envejecimiento de la población es el resultado del cambio en las tendencias de la fecundidad, de las migraciones y, en menor medida, de la mortalidad; según el grado o avance logrado en la disminución de la mortalidad y la fecundidad se reconocen cuatro etapas que son: incipiente, moderada, plena y avanzada. En las dos primeras, la mortalidad baja lentamente pero la fecundidad aún no desciende o lo hace en forma muy escasa. En la etapa plena, ambas variables declinan al mismo tiempo, mientras que en la última tanto la fecundidad como la mortalidad presentan descensos importantes y prolongados y se equilibran entre sí (Miró, 1999). Según la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL, 2000), en los países avanzados se estratifica a las personas de edad en “viejos jóvenes” (65-74 años), viejos (75-85 años) y viejos-viejos (85 años y más). El Centro Latinoamericano y Caribeño de Demografía (CELADE) perteneciente a CEPAL, utiliza los 60 años de edad como límite inferior para categorizar a las personas adultas mayores, pero esto es así debido a la necesidad de armonizar la información de América Latina, donde la mayoría de los países de la región tienen poblaciones más jóvenes y menor porcentaje urbanización. En Argentina esto no sucede, y menos aún en la Ciudad. A su vez, otro punto a considerar en la definición del umbral de edad es el gran salto que se da en la actividad laboral a partir de los 65 años, ya que la diferente edad de entrada en la jubilación de las mujeres (que se da a los 60 años) no compensa el gran volumen de varones que se mantiene en actividad. Los varones (que tienen tasas de actividad laboral y empleo más altas que las mujeres) se jubilan a partir de los 65 años. En una publicación de las Naciones Unidas en 1956, se propuso un criterio de clasificación de las poblaciones de acuerdo con la importancia relativa del grupo de 65 años y más: menos del 4% corresponde a una población “joven”, del 4 a 7%, a una “madura”, y más del 7% a una población “vieja” (Pantelides y Schkolnik, 1975). La Ciudad de Buenos Aires ha superado este nivel en la década de 1960 y en la actualidad se encuentra en un estadio avanzado.

La pirámide por edad y sexo permite obtener una imagen que da cuenta de la estructura de la población. En el Gráfico 1, se presenta la pirámide de población de la Ciudad de Buenos Aires en la cual se puede observar una población envejecida con una base angosta, producto de la reducción de la fecundidad, y una cúspide relativamente ancha como consecuencia del incremento de la vida media de la población, ya que 2 de cada 10 habitantes son mayores de 60 años de edad. Se puede notar especialmente que las mujeres casi duplican el peso de los varones a partir de los 70 años. En su centro, los grupos de 20 a 49 años (especialmente de 30 a 39) cuentan con un peso relativo mayor que los otros grupos de edad, que podría explicarse por el aporte de población inmigrante en edades activas (Dirección General de Estadística y Censos, 2019).



Gráfico 1

Estructura de la población por edad y sexo. Ciudad de Buenos Aires. Año 2019

Fuente: Dirección General de Estadística y Censos (Ministerio de Hacienda y Finanzas GCBA). EAH 2019.

Es importante destacar la diferenciación entre los conceptos de envejecimiento y vejez. Actualmente se observa que las sociedades tienen una proporción importante de personas de edades avanzadas (envejecimiento), quienes además viven en promedio una cantidad mayor de años (vejez). Estos dos aspectos destacados, si bien parecen ser parte de un mismo fenómeno, en realidad pueden comprenderse mejor si se los considera por separado. Mientras que el proceso de envejecimiento es producto de la transición demográfica, la vejez es la prolongación de la vida de las personas (Chackiel, 2000). Laslett (1996, citado por Chackiel, 2000) señala que el establecimiento de una edad para la vejez es una construcción social, determinada por factores biológicos y psicológicos. “Viejo/a” es, por lo tanto, un “estado adscripto”, socialmente aceptado, pero no elegido. Ello conduce a una heterogeneidad de ese “estado adscripto” y de la fijación de la edad de su inicio. Estos varían según el lugar, la cultura, el tiempo y la clase social. Dicho autor distingue, a su vez, cuatro etapas del ciclo de vida: la “primera edad”, relacionada con la infancia y la juventud; la “segunda edad”, vinculada a la vida activa y reproductiva; la “tercera edad”, referida a la etapa activa de retiro; y “la cuarta edad” que comenzaría en los 80 años y que alude a la fase de declinación, deterioro más acelerado y mayor dependencia. En este trabajo se considera a los 65 años como umbral a partir del cual estudiar a la población de adultos mayores.

Evolución histórica y composición sociodemográfica de la población adulta mayor

Como puede observarse en el Cuadro 1, a partir de 1960 la Ciudad de Buenos Aires presenta un incipiente proceso de envejecimiento poblacional. En este año, la población de 65 años y más representaba ya el 9%, y en las siguientes décadas este porcentaje fue creciendo hasta ubicarse por encima del 15% a partir de 1991, cuando alcanzó un estadio avanzado. Por su parte, la población de 80 años y más, que hasta 1947 no supera el 1%, fue creciendo gradualmente en las siguientes décadas hasta representar el 5% en 20101 .

El índice de femineidad expresa la relación entre el número de mujeres y el número de varones; más precisamente expresa el número de mujeres por cada 100 varones. A pesar de la disminución de este índice con respecto al año 2010, el año 2019 presenta una notoria mayoría de mujeres en relación con los varones para la población mayor de 65 años. Mientras que existen 163 mujeres cada 100 varones dentro de la población adulta mayor, esa proporción se incrementa para personas mayores de 80 años donde existe casi el doble de mujeres que varones.


Cuadro 1
Evolución del porcentaje de población adulta mayor de 65 años y más, y 80 años y más, índice de femineidad de población de 65 años y más y 80 años y más. Ciudad de Buenos Aires. Años censales 1869/2010 y 2019
Fuente: Dirección General de Estadística y Censos (Ministerio de Hacienda y Finanzas GCBA). Censos nacionales y municipales de población y EAH 2019.

El índice de envejecimiento expresa el número de población adulta mayor por cada 100 niños/as. El aumento de este indicador significa una reducción de la capacidad de una población para renovar las generaciones que la alimentan desde su base (Villa y Rivadeneira, 2000). Este es un índice que permite advertir fácilmente el proceso de reemplazo generacional (Chesnais, 1990). Si su nivel fuera mayor a 100 y proyectando que las actuales condiciones se mantuvieran iguales, no habría reemplazo en esa población, ya que la población menor de 15 años no lograría sustituir a la población adulta mayor. De acuerdo con los datos censales, esto sucede en la Ciudad a partir de 2001 (Cuadro 2), cuando las personas adultas mayores superan a las menores de 15 años; sin embargo, en el año 2019 se puede observar una vuelta a los valores similares a los de la década de 1990. Para entender la disminución del índice a 2019 es necesario asociarla a los ajustes técnicos efectuados sobre los resultados censales por errores de cobertura y subenumeración censal. Luego de realizarse los censos y antes de elaborarse las proyecciones de población, se aplican métodos demográficos que permiten detectar y corregir la omisión censal y ajustar la población por sexo y grupos de edad. La Encuesta Anual de Hogares que difunde la DGEyC se calibra con las proyecciones de población que tienen incorporados los ajustes, eso explica por qué el índice de envejecimiento calculado con los resultados del censo 2010 supera al elaborado con las últimas proyecciones de población, que recuperaron población joven y disminuyeron población adulta mayor, hecho que impactó en la baja del índice de envejecimiento2 .


Cuadro 2
Índice de dependencia potencial, índice de envejecimiento y participación porcentual de la población de 80 años y más en la población de 65 años y más. Ciudad de Buenos Aires. Años censales 1855/2010 y 2019
Fuente: Dirección General de Estadística y Censos (Ministerio de Hacienda y Finanzas GCBA). Censos nacionales y municipales de población y EAH 2019.

Como se mencionó anteriormente, las sociedades actuales presentan una importante cantidad de personas de edades avanzadas que viven mayor cantidad de años y pasan a engrosar la “cuarta edad”. Este proceso se puede observar en el porcentaje de personas de 80 años y más dentro de la población mayor de 65 años, que expresa el envejecimiento interno que se da en la población adulta mayor. A partir de 1980, se produce un fuerte y progresivo aumento que se traduce en 27% para el año 2019. El porcentaje es aún mayor en las mujeres donde casi 3 de cada 10 adultas mayores superan los 80 años.

Partiendo de estas consideraciones, para poder apreciar las características de la población de la Ciudad resulta útil analizar las relaciones entre grandes grupos de edad. Por tal motivo, se presenta la distribución porcentual de la población en tres grandes grupos de edad, la razón de dependencia potencial, la razón de dependencia de población menor de 15 años y la de población adulta mayor3 . Dicha distribución muestra como aspecto sobresaliente el peso relativo de las personas adultas mayores (65 años y más) que para el total de la Ciudad en el año 2019 representan el 16%; por ende, se puede apreciar una sociedad envejecida.

En el Cuadro 3 se observa que, en la población potencialmente dependiente, el peso relativo de la población adulta mayor es inferior al de la población menor de 15 años en 3 puntos porcentuales (16% y 19% respectivamente). Sin embargo, al analizar la composición por sexo dentro de cada subgrupo de edad se pone en evidencia que el comportamiento no es homogéneo. En el grupo de población adulta mayor, las mujeres presentan 6 puntos porcentuales por encima de los varones: el 19% de las mujeres son adultas mayores, mientras que los varones son el 13%. Este proceso de feminización del envejecimiento demográfico, que también puede apreciarse en la cúspide de la pirámide, es producto de una sobremortalidad masculina y su profundización es mayor cuanto más hayan avanzado los países en la transición demográfica (Chackiel, 2000).

Distinguir a la población en grandes grupos de edad posibilita elaborar indicadores que brinden una idea aproximada de la carga económica que puede soportar la población de edades potencialmente activas. La razón de dependencia potencial del total de la Ciudad muestra que existen 55 personas potencialmente dependientes por cada 100 personas potencialmente activas, de las cuales 30 son menores de 15 años y 25 son personas mayores de 65 años. Si se diferencia por sexo, se puede notar que, en los varones, el grupo de edad que genera mayor dependencia es el de los niños, mientras que en las mujeres son las adultas mayores.


Cuadro 3
Población por grandes grupos de edad y razón de dependencia potencial total, de niños/as y mayores según sexo. Ciudad de Buenos Aires. Año 2019
Fuente: Dirección General de Estadística y Censos (Ministerio de Hacienda y Finanzas GCBA). EAH 2019.

Situación de convivencia

Los cambios en la estructura de la población tienen un fuerte impacto en los arreglos residenciales familiares. Como señalan Montes de Oca, Garay y Redondo (2012), la organización familiar se vio transformada en las sociedades más envejecidas, debido al aumento de la proporción de personas mayores que, a su vez, viven más tiempo. Este fenómeno hizo que fuera inviable la coexistencia de más de tres generaciones en una misma unidad doméstica. Como consecuencia de la industrialización, la urbanización y el envejecimiento poblacional, el tamaño de los hogares se redujo y se optó por contextos unigeneracionales.

El envejecimiento poblacional, la industrialización y la urbanización propias de la transición demográfica también contribuyeron a la transformación en las modalidades de allegamiento familiar y a la extensión de la protección social para la vejez. Por esa razón, países con diferentes niveles de envejecimiento poblacional presentan también modalidades distintas en el tipo de hogar prevalente en el que reside su población adulta mayor. En los países de envejecimiento temprano y amplia cobertura del sistema de protección social a la vejez se avanzó hacia la individuación, puesta en evidencia por el gradual aumento del porcentaje de personas mayores que residen en hogares unipersonales. En cambio, los países cuyas poblaciones aún no se encuentran envejecidas y donde los sistemas de seguridad social no alcanzan a toda la población, una importante proporción de personas mayores depende total o parcialmente del apoyo que le otorga la familia (Saad, 2003 citado en Garay, Redondo y Montes de Oca, 2012: 34). Las autoras destacan que un mayor desarrollo social, un incremento en el nivel educativo de la población y la extensión de la cobertura de jubilaciones y pensiones pueden ser un factor que contribuya a la elección de hogares unipersonales y de parejas solas (Garay, Rendondo y Montes de Oca, 2012).

El Cuadro 4 detalla la distribución porcentual por tipo de hogar4 de la población adulta mayor por sexo y edad. En el total de la población adulta mayor de la Ciudad, un 54% reside en hogares familiares, pero si se presta atención al tipo de hogar según sexo, se puede notar que en los varones este porcentaje asciende al 72% y en las mujeres solo alcanza un 44%. La mayor sobrevida de las mujeres explica su prevalencia en hogares unipersonales, dado que entre los hogares “no familiares” se encuentran los “unipersonales”5 . Es por este motivo que la situación se profundiza en edades más avanzadas y la proporción de mujeres que reside en hogares familiares disminuye a un 25%. De esta manera, solo dentro de la población de 65-79 años las mujeres presentan una leve mayoría en el tipo de hogar familiar (52%). Entre los varones, en cambio, la oportunidad de envejecer acompañados podría ser la razón por la cual integran, en mayor medida, hogares de tipo “familiar” para ambos subgrupos de edad.


Cuadro 4
Población de 65 años y más por sexo, grupos de edad y tipo de hogar. Ciudad de Buenos Aires. Año 2019

ª Valor de la celda con carácter indicativo (el coeficiente de variación estimado es mayor al 10% y menor o igual al 20%).

Fuente: Dirección General de Estadística y Censos (Ministerio de Hacienda y Finanzas GCBA). EAH 2019.

El Cuadro 5 permite obtener una perspectiva más detallada en relación con los arreglos residenciales de la población mayor de 65 años en la Ciudad de Buenos Aires. En primer lugar, se puede destacar que, del total de población adulta mayor, la gran mayoría reside sola (37%), con su cónyuge o pareja solamente (36%), dato que evidencia la importancia de los arreglos residenciales independientes de las personas mayores en la Ciudad. Asimismo, se puede destacar que, si se consideran los que viven con su cónyuge y se suman también otros familiares y no familiares, se acercan a la mitad de los hogares. Esta importancia de la residencia en pareja puede verse aún más en el grupo de edad de 65 y 79 años, y disminuye claramente para las personas mayores de 80 años.

Si observamos las diferencias por sexo, se aprecia que, entre las mujeres, el 45% residen solas, mientras que entre los varones es el 24%, y son mayoría los que residen con su cónyuge o pareja (50%). Esta mayoría de mujeres que residen solas se relaciona con su mayor sobrevivencia y queda en evidencia, si observamos la población de 80 años y más. En este grupo de edad las mujeres que residen solas alcanzan un 58%, pero el dato más llamativo es que solo un 13% reside con cónyuge o pareja solamente, mientras que en los varones este porcentaje representa un 50%. De igual modo, hay una mayor presencia de mujeres de 80 años y más que no residen con su pareja y que no residen solas, sino que lo hacen con otros familiares y no familiares. Allí se encuentra la cuarta parte de las mujeres de la cuarta edad que triplican a los varones de esa franja etaria en la misma categoría residencial.

Montes de Oca, Garay y Redondo (2015) señalan que, en Argentina, la población de 65 años y más con nivel educativo alto presenta mayor probabilidad de residir en hogares de pareja sola y en unipersonales. Por el contrario, las personas con nivel educativo bajo y medio prevalecen en los hogares extensos o compuestos. Además, la extensión del sistema de protección social, fundamentalmente la ampliación de la cobertura de jubilaciones y pensiones, facilita la orientación hacia los arreglos residenciales independientes de las personas mayores. En el Gráfico 2 se muestra la situación de convivencia de la población adulta mayor según su nivel educativo. Analizando el total de las personas mayores de 65 años, se puede observar que, quienes cuentan con mayor nivel educativo, presentan una situación de convivencia diferente según sexo. Entre las mujeres, se comprueba que, a nivel educativo más alto, es mayor el porcentaje de residentes en hogares de tipo unipersonal (48% con secundario completo y más, y 40% hasta secundario incompleto). Los varones más educados, se concentran más entre los que viven con su pareja solamente (52%) mientras que apenas el 24% reside solo.


Cuadro 5
Cuadro 5

ª Valor de la celda con carácter indicativo (el coeficiente de variación estimado es mayor al 10% y menor o igual al 20%). b Valor de la celda con carácter indicativo (el coeficiente de variación estimado es mayor al 20% y menor o igual al 30%). --- No se presenta dato debido a que el coeficiente de variación estimado es mayor al 30%

Fuente: Dirección General de Estadística y Censos (Ministerio de Hacienda y Finanzas GCBA). EAH 2019


Gráfico 2
Población de 65 años y más por sexo según situación de convivencia y nivel educativo. Ciudad de Buenos Aires. Año 2019
Fuente: Dirección General de Estadística y Censos (Ministerio de Hacienda y Finanzas GCBA). EAH 2019


Gráfico 3
Población de 65 a 79 años por sexo según situación de convivencia y nivel educativo. Ciudad de Buenos Aires. Año 2019
Fuente: Dirección General de Estadística y Censos (Ministerio de Hacienda y Finanzas GCBA). EAH 2019

En el interior de los subgrupos de edad se aprecia una distribución parecida al total de la población adulta mayor cuando se observan los que tienen entre 65 y 79 años (Gráfico 3). Se confirma que, cuando es mayor el nivel educativo, crece el porcentaje de los hogares unipersonales y esto se da particularmente en las mujeres. Si se contrastan las distribuciones de cada sexo en torno a la escolarización, se observa que, a mayor educación, mayor brecha entre varones y mujeres que viven solos (31% de mujeres con menor nivel educativo frente al 20% de los varones, y 43% más educadas mientras que los hombres son el 23%). Esta situación se profundiza con el envejecimiento (Gráfico 4). Entre la población de 80 y más, el 63% de las mujeres con nivel educativo igual o superior al secundario viven solas, mientras que el porcentaje para los varones es menos de la mitad (27%). Incluso, a diferencia de lo que se ve en el grupo de 65-79 años, a partir de las edades mayores, más varones viven solos a pesar de tener menor nivel educativo (32% con nivel inferior a secundario y 27% con nivel superior), y se diferencian de las mujeres, ya que son más aquellas que viven solas cuando tienen mayor educación.

Entre la población adulta mayor con menor nivel educativo se destaca que tanto las mujeres como los varones tienen un porcentaje elevado Entre la población adulta mayor con menor nivel educativo se destaca que tanto las mujeres como los varones tienen un porcentaje elevado


Gráfico 4
Población de 80 años y más por sexo según situación de convivencia y nivel educativo. Ciudad de Buenos Aires. Año 2019
Fuente: Dirección General de Estadística y Censos (Ministerio de Hacienda y Finanzas GCBA). EAH 2019

Características socioeconómicas

La amplia extensión de la cobertura previsional no implica el retiro definitivo del mercado de trabajo cuando las personas se jubilan. Una proporción de la población adulta mayor permanece laboralmente activa por más tiempo, en gran medida porque la magnitud de los haberes jubilatorios no reemplaza adecuadamente al salario obtenido en el mercado de trabajo (Montes de Oca, Garay y Redondo, 2012).

Como puede observarse, un 27% de la población de 65 y más se mantiene activa, pero la edad y el sexo influyen de forma notoria en la condición de actividad de la población adulta mayor. De tal manera, entre los que tienen 65-79 años la población económicamente activa alcanza un 34%, mientras que en la población de 80 años y más representa un 7%. Asimismo, la proporción de activos dentro de los varones es superior a la de las mujeres en ambos grupos de edad. Se puede destacar que, dentro de los varones que tienen entre 65-79 años, casi la mitad se mantiene activa (48%), mientras que, en las mujeres, dicho porcentaje alcanza un 25%. Lorenzetti (2016) advierte que la menor presencia de mujeres en el mercado laboral puede estar asociada a su posición en el hogar y a su situación conyugal. La división social y sexual del trabajo tendió a recluirlas en la esfera de lo doméstico. A su vez, la autora destaca que son varios factores los que pueden generar la disminución de la participación laboral de las personas mayores: el papel de la población adulta mayor en la satisfacción de necesidades de su entorno de convivencia, las oportunidades presentadas sobre la base de las credenciales educativas obtenidas en el tiempo, la existencia de transferencias familiares o estatales y el deterioro de la salud, producto del mismo envejecimiento que conlleva a un aumento de la dependencia (potenciado en las mujeres, quienes presentan mayor longevidad).

En cuanto a los arreglos residenciales, cabe destacar el alto porcentaje de personas mayores que aún continúan activas y viven con su cónyuge o pareja y más personas, ya sean familiares o no. Dentro de la población de 65-79 años, el 44% de los que residen en dicha situación lo siguen siendo. Este alto porcentaje podría estar indicando la importancia de su contribución en la economía familiar debido a la necesidad de satisfacer necesidades del hogar en el que viven. Asimismo, dentro de esta categoría se puede encontrar el porcentaje más alto de mujeres activas (34%), aun así, sigue siendo visiblemente menor que el de los varones (50%).

Otro es el panorama entre la población adulta mayor de 80 años y más donde el nivel de actividad económica de los varones triplica al de las mujeres (12% y 4% respectivamente).


Cuadro 6
Importancia relativa de la población adulta mayor activa en la población de 65 y más según sexo y grupo de edad por tipo de arreglo residencial. Ciudad de Buenos Aires. Año 2019

ª Valor de la celda con carácter indicativo (el coeficiente de variación estimado es mayor al 10% y menor o igual al 20%). b Valor de la celda con carácter indicativo (el coeficiente de variación estimado es mayor al 20% y menor o igual al 30%). --- No se presenta dato debido a que el coeficiente de variación estimado es mayor al 30%. - Dato igual a cero absoluto.

Fuente: Dirección General de Estadística y Censos (Ministerio de Hacienda y Finanzas GCBA). EAH 2019.

Mientras que en los varones se destacan con 15% de actividad laboral los que residen solo con su pareja, dentro de las mujeres las que residen solas son las más activas (6%), en tanto que registran actividad muy baja o nula en el resto de las categorías residenciales. No obstante, estos datos deben ser considerados con cautela por los altos coeficientes de variación que presentan. Lorenzetti (2016) destaca que la estrategia de corresidencia de personas mayores, principalmente varones ocupados, con otros miembros del entorno familiar pone en cuestionamiento la idea de dependencia del adulto mayor. En algunos casos, la convivencia con familiares y no familiares convierte a las personas mayores en proveedores de recursos materiales y no materiales para el resto de los miembros convivientes.

Pese a que los datos por edad presentan límites dados por los coeficientes de variación, los varones de 80 y más años se destacan por la plena ocupación de los económicamente activos. Dentro de la población activa se puede analizar la importancia relativa de la población adulta mayor ocupada. En el Cuadro 7 puede observarse que los niveles de ocupación son altos, puesto que casi la totalidad de las personas mayores económicamente activas trabajan sin importar la edad o el sexo. En cuanto al nivel de ocupación según los arreglos residenciales, quienes presentan un porcentaje más bajo de ocupación son los que viven con su cónyuge o pareja y familiares y no familiares (88%). Dentro de dicha categoría de arreglos se puede destacar que el porcentaje de ocupación es inferior en los varones dado que alcanza un 85%, mientras que en las mujeres representa un 92%.

Otra variable que puede dar cuenta de los arreglos residenciales en la Ciudad es el promedio de Ingreso Per Cápita Familiar (IPCF). A través de este, es posible elaborar quintiles de ingresos6 que podrían dar cuenta del bienestar socioeconómico de la población adulta mayor y de su familia y, por ende, influir en su situación de convivencia. En el Cuadro 8 se puede apreciar que, en el total de la población mayor a 65 años, las mujeres tienen mayor concentración en el primer quintil de ingreso, lo que expresa su mayor peso en un nivel salarial más bajo. Entre las mujeres que viven solas, el 11% pertenece al primer quintil de ingreso mientras que en los varones el porcentaje disminuye a un valor apenas más bajo. Se puede encontrar una diferencia más pronunciada en el quintil de mayores ingresos, donde los varones que residen solos son un 34% mientras que las mujeres alcanzan el 20%. Esto evidencia que las mujeres que viven solas, mayoría en la población adulta mayor, enfrentan mayores problemas presupuestarios que los varones.

Cuando la población adulta mayor reside sola con su pareja casi no se observan diferencias por sexo en la distribución de cada grupo según quintiles de ingresos ya que probablemente las parejas están conformadas en su mayoría por personas de edades similares. Por este mismo motivo, las diferencias también son leves cuando la pareja de personas mayores convive con otro familiar o no familiar. Sin embargo, cuando las mujeres viven en otras situaciones sin su cónyuge o pareja, las brechas se ensanchan. En esta categoría un 26% de las mujeres se concentra en el primer quintil, mientras que los varones suman el 20%. En el segundo quintil continúan concentrándose más mujeres que varones mientras que a partir del tercero ocurre lo contrario.


Cuadro 7
Importancia relativa de la población adulta mayor ocupada en la población económicamente activa de 65 años y más según sexo y grupo de edad. Ciudad de Buenos Aires. Año 2019

ª Valor de la celda con carácter indicativo (el coeficiente de variación estimado es mayor al 10% y menor o igual al 20%). b Valor de la celda con carácter indicativo (el coeficiente de variación estimado es mayor al 20% y menor o igual al 30%). --- No se presenta dato debido a que el coeficiente de variación estimado es mayor al 30%. - Dato igual a cero absoluto

Fuente: Dirección General de Estadística y Censos (Ministerio de Hacienda y Finanzas GCBA). EAH 2019.


Cuadro 8
Población de 65 años y más por quintiles de ingreso per cápita familiar según sexo y situación de convivencia. Ciudad de Buenos Aires. Año 2019

ª Valor de la celda con carácter indicativo (el coeficiente de variación estimado es mayor al 10% y menor o igual al 20%). b Valor de la celda con carácter indicativo (el coeficiente de variación estimado es mayor al 20% y menor o igual al 30%). --- No se presenta dato debido a que el coeficiente de variación estimado es mayor al 30%. Nota: se asignó a cada individuo el quintil correspondiente a su hogar. Se incluye a la población en hogares sin ingresos. Los quintiles se calcularon a partir de valores de ingreso imputados para aquellos casos que no declaran el monto de los mismos

Fuente: Dirección General de Estadística y Censos (Ministerio de Hacienda y Finanzas GCBA). EAH 2019.

Uno de los factores más importantes para analizar las formas de corresidencia de las familias es la extensión de la cobertura de los sistemas de protección social. En los países donde el envejecimiento se dio tempranamente y existe una amplia cobertura del sistema de protección social a la vejez se avanzó hacia la individuación. Este fenómeno se pone en evidencia por el gradual aumento del porcentaje de personas mayores residiendo en hogares unipersonales. En los países cuyas poblaciones no alcanzaron aún el umbral de envejecimiento demográfico y que cuentan con sistemas de seguridad social fragmentados que no cubren a toda la población (Montes de Oca y Garay, 2010), una proporción importante de la población adulta mayor depende del sustento que le otorga la familia (Saad, 2003 citado en Pérez y Brenes, 2006). Las redes informales de apoyo adquieren relevancia entonces cuando la cobertura es baja, aumentando de esta manera la proporción de hogares en las que residen grupos familiares de distintas generaciones (Saad, 2005). Redondo (2009) destaca que la amplia cobertura de jubilaciones y pensiones en Argentina facilita la orientación hacia los arreglos residenciales independientes de las personas mayores.

Del total de la población de 65 años y más de la Ciudad de Buenos Aires un 94% percibe jubilación y pensión (Cuadro 9). Las mujeres constituyen una significativa mayoría dentro de la población adulta mayor como se evidenció en el Cuadro 2 con un índice de femineidad de 163 mujeres cada cien varones para la población de 65 años y más, situación que se profundiza en la cuarta edad a partir de los de 80 años y más donde el índice trepa a 200 y las mujeres duplican a los varones. A los efectos de analizar qué les pasa a los varones y a las mujeres se considera la situación de cada sexo en forma independiente.

Teniendo en cuenta los arreglos residenciales, se puede destacar que quienes conviven con su cónyuge o pareja y familiares y no familiares presentan para ambos sexos un porcentaje inferior en dicha percepción (88%). Dentro de este tipo de arreglo residencial se encuentra una proporción baja de población adulta mayor que percibe jubilación o pensión, representando un 85% para los varones y 91% para las mujeres. La cohabitación con otros integrantes de la familia o no familiares permitiría reducir gastos de alimentación y vivienda a los adultos mayores que no tienen cobertura del sistema de protección social. También se encuentran en una situación parecida los varones que residen en otras situaciones sin su cónyuge o pareja donde la cobertura previsional alcanza el 81% y representa la situación más desventajosa (que se puede observar en el Cuadro 9).


Cuadro 9
Población de 65 años y más por cobertura de ingresos previsionales según sexo y situación de convivencia. Ciudad de Buenos Aires. Año 2019

ª Valor de la celda con carácter indicativo (el coeficiente de variación estimado es mayor al 10% y menor o igual al 20%). b Valor de la celda con carácter indicativo (el coeficiente de variación estimado es mayor al 20% y menor o igual al 30%). --- No se presenta dato debido a que el coeficiente de variación estimado es mayor al 30%. Nota: no incluye casos para los que no se puede determinar si tienen ingresos previsionales.

Fuente: Dirección General de Estadística y Censos (Ministerio de Hacienda y Finanzas GCBA). EAH 2019


Cuadro 10
Población de 65 años y más por régimen de tenencia de la vivienda según sexo y situación de convivencia. Ciudad de Buenos Aires. Año 2019

a Valor de la celda con carácter indicativo (el coeficiente de variación estimado es mayor al 10% y menor o igual al 20%). b Valor de la celda con carácter indicativo (el coeficiente de variación estimado es mayor al 20% y menor o igual al 30%). --- No se presenta dato debido a que el coeficiente de variación estimado es mayor al 30%. Nota: no incluye casos para los que no se puede determinar si tienen ingresos previsionales

Fuente: Dirección General de Estadística y Censos (Ministerio de Hacienda y Finanzas GCBA). EAH 2019

Propiedad de la vivienda

Con respecto al régimen de tenencia de la vivienda en la que reside la población adulta mayor, se aprecia una leve mayoría de varones propietarios sobre las mujeres: 79% y 77% respectivamente (Cuadro 10). Dentro de las personas mayores que viven solas, la tendencia se invierte y las mujeres presentan mayor porcentaje de propietarias que los varones. Sin embargo, la mayor diferencia se da entre la población adulta mayor que alquila, donde el peso relativo de los varones (22%) duplica el de las mujeres (11%). Otra brecha que se observa frente al régimen de tenencia de la vivienda es cuando la población adulta mayor convive con su pareja y familiares o no familiares. Allí, los varones que residen en viviendas alquiladas presentan 3 puntos porcentuales más que las mujeres (16% y 13% respectivamente). Entre los que viven en otras situaciones sin su cónyuge o pareja, los varones muestran mayor cantidad de propietarios que las mujeres.

Otra fuente de ingresos para la población adulta mayor, con menor importancia relativa que los ingresos por jubilaciones y pensiones y los ingresos laborales, son los aportes de personas que no residen en el hogar. El Cuadro 11 indica que alrededor de un 6% de la población adulta mayor de la Ciudad de Buenos Aires percibió este tipo de ayuda, destacándose una mayor presencia en las mujeres que con un 7% duplican el porcentaje de los varones. Teniendo en cuenta los arreglos residenciales, quienes más reciben este tipo de aporte o ayuda son las personas mayores que viven solas (10%) y es dentro de esta categoría que la diferencia por sexo se expresa de forma más nítida, alcanzando un porcentaje bastante más alto para las mujeres que para los varones.


Cuadro 11
Población de 65 años y más que recibe aportes de personas que no residen en el hogar según sexo y situación de convivencia. Ciudad de Buenos Aires. Año 2019

ª Valor de la celda con carácter indicativo (el coeficiente de variación estimado es mayor al 10% y menor o igual al 20%). b Valor de la celda con carácter indicativo (el coeficiente de variación estimado es mayor al 20% y menor o igual al 30%). --- No se presenta dato debido a que el coeficiente de variación estimado es mayor al 30%.

Fuente: Dirección General de Estadística y Censos (Ministerio de Hacienda y Finanzas GCBA). EAH 2019.

Diferenciales por lugar de residencia habitual

A nivel país, la Ciudad de Buenos Aires es la jurisdicción con mayor nivel de envejecimiento poblacional7 . Sin embargo, en el interior de la Ciudad las comunas presentan realidades heterogéneas. La desigualdad en las condiciones de vida de la población queda en evidencia cuando se observa su distribución en el territorio. La disparidad en el acceso a los bienes y servicios explicita las contradicciones propias de la urbanización (Mazzeo y Lago, 2011).

Al enfocar el análisis en la segregación residencial es importante tener en cuenta el tamaño del área geográfica que se observa. Cuanto más pequeña sea la escala espacial que se analice, menor probabilidad de visualizar segregación y viceversa. Es decir, si se intenta realizar un estudio a nivel de manzanas, es probable que no existan diferencias entre el conjunto de ellas; sin embargo, en unidades mayores como comuna, barrio o zona esto sí puede ocurrir. Sin embargo, la escala espacial se encuentra afectada por la posibilidades que ofrecen las fuentes de datos disponibles8 (Mazzeo y Lago, 2011).

En términos estructurales, tomando como indicador el peso relativo de la población de 65 años y más por sexo y comuna (Gráfico 5), puede confirmarse un predominio de las mujeres en todas las comunas de la Ciudad. Asimismo, si se considera el total de ambos sexos se pueden notar diferencias importantes en el nivel de envejecimiento, ya que es más elevado en la Comuna 2 donde las personas mayores superan levemente el 20%. En segundo orden, las Comunas 6, 11, 13 y 14 también presentan un alto porcentaje para el conjunto de la población adulta mayor.

Al observar el peso de la población adulta mayor dentro de cada comuna, se puede notar una amplia diferencia entre varones y mujeres. En el Gráfico 2 resulta claro que ninguna comuna presenta más de un 20% de varones mayores, mientras que, en las Comunas 2, 5, 6, 11, 13, 14 y 15, las mujeres superan dicho porcentaje (la Comuna 12 cuenta con un 19,9% de adultas mayores). Entre los varones, las Comunas más envejecidas son las 2, 6 y 10 donde se supera el 15%. Por otro lado, la Comuna 8 es claramente donde tiene menor peso la población adulta mayor seguida por las Comunas 1 y 4. Esto se explica particularmente por la presencia de villas de emergencia habitacional donde la población es más joven.

En el Cuadro 12 se aprecia la distribución de la población adulta mayor por tipo de hogar de acuerdo con su zona9 de residencia. Se puede destacar que solo en las comunas del Norte el porcentaje de hogares no familiares (53%) supera a los familiares (46%). En las comunas del Centro y del Sur este último alcanza un 53% y un 65% respectivamente.


Cuadro 12
Población de 65 años y más por tipo de hogar según sexo y zona. Ciudad de Buenos Aires. Año 2019

ª Valor de la celda con carácter indicativo (el coeficiente de variación estimado es mayor al 10% y menor o igual al 20%).

Fuente: Dirección General de Estadística y Censos (Ministerio de Hacienda y Finanzas GCBA). EAH 2019.

El sexo es una variable importante para analizar los arreglos residenciales. En todas las zonas de la Ciudad las mujeres tienen mayor presencia que los varones en los hogares no familiares. En Zona Norte este porcentaje alcanza el 66%, superando el 57% de la Zona Centro y el 43% de la Zona Sur. Esto puede encontrar una explicación, como ya se mencionó anteriormente, en el mayor peso de las mujeres en los hogares unipersonales debido a su mayor sobrevida. A pesar de ello, la Zona Sur es la única que cuenta con más mujeres en hogares familiares que no familiares. Esto se explica por el menor nivel de envejecimiento demográfico, pero también por las características de la zona asociadas a la precariedad habitacional y la concentración de villas de emergencia habitacional. Las mujeres que residen en la zona tienen menor probabilidad de residir en hogares unipersonales.

Por su parte, los varones presentan en todas las zonas de la Ciudad mayor presencia en el tipo de hogar familiar, siendo superior para la Zona Sur (79%) que para las Zona Centro (69%) y Norte (70%).

Si se observan los arreglos residenciales de la población adulta mayor teniendo en cuenta su distribución espacial (Cuadro 13) puede apreciarse que el total que vive en hogares unipersonales varía significativamente. En Zona Norte el 48% de la población adulta mayor reside en hogares unipersonales y, entre las mujeres, el porcentaje asciende a 58%. En las comunas del Centro el porcentaje que vive sola/o alcanza el 38%, similar al total de la Ciudad (Cuadro 5), mientras que en el Sur representan un 22%. El incremento de los hogares unipersonales de la población adulta mayor o de parejas viviendo solas/os tras la emancipación de los hijos adultos es un resultado exclusivo del envejecimiento de las poblaciones (Laslett, 1995 citado en Montes de Oca, Garay y Redondo, 2012). La Zona Norte – formada por las comunas que registran mayor nivel de envejecimiento– es la que presenta mayor proporción de población concentrada en dichas categorías (84%).


Cuadro 13
Población de 65 años y más por situación de convivencia según sexo y zona. Ciudad de Buenos Aires. Años 2019

ª Valor de la celda con carácter indicativo (el coeficiente de variación estimado es mayor al 10% y menor o igual al 20%). b Valor de la celda con carácter indicativo (el coeficiente de variación estimado es mayor al 20% y menor o igual al 30%). --- No se presenta dato debido a que el coeficiente de variación estimado es mayor al 30%

Fuente: Dirección General de Estadística y Censos (Ministerio de Hacienda y Finanzas GCBA). EAH 2019


Cuadro 14
Cuadro 14

ª Valor de la celda con carácter indicativo (el coeficiente de variación estimado es mayor al 10% y menor o igual al 20%)

Fuente: Dirección General de Estadística y Censos (Ministerio de Hacienda y Finanzas GCBA). EAH 2019.

En las comunas del Sur adquiere relevancia la categoría “Con su cónyuge o pareja y familiares y no familiares” que para el caso de los varones representa un 18%, cifra que difiere de manera notoria con respecto a las comunas del Norte (10%). Asimismo, se puede destacar que un 32% de las mujeres que residen en el Sur de la Ciudad viven “en otras situaciones sin su cónyuge o pareja “, superior al 13% que representa esta categoría para las mujeres del Norte.

Anteriormente se mencionó que un mayor desarrollo social y educativo entre las poblaciones puede ser un factor que influya en la elección de hogares unipersonales o de parejas solas. En relación con el cuadro anterior, el Cuadro 14 confirma que en las comunas del Norte, donde la población adulta mayor reside en un alto porcentaje en hogares unipersonales, es donde dicha población cuenta con un mayor nivel educativo. En estas comunas, 8 de cada 10 mayores de 65 años cuentan con un nivel superior al secundario completo ya sean mujeres o varones. En las comunas del Centro, este porcentaje cae al 64% y continúa decreciendo hacia el sur de la Ciudad donde prácticamente existe una paridad entre personas con el nivel secundario incompleto y completo.

Centro las que tienen el porcentaje más elevado de activos (28%), seguidas por las del Norte (27%) y luego las del Sur (25%). Si se presta atención a la población por sexo se pueden encontrar diferencias significativas teniendo en cuenta las distintas agrupaciones de comunas. Si bien los varones muestran valores similares para cada zona, las mujeres en la Zona Sur presentan el porcentaje más bajo de activas (15%), inferior al de las Zonas Norte y Centro (20%). La participación femenina en la actividad laboral se encuentra condicionada por múltiples factores entre los que se puede destacar a la educación (Wainerman, 1980). Como se aprecia en el cuadro anterior, en la Zona Sur es donde se da el mayor porcentaje de mujeres adultas mayores con secundario incompleto (53%).

Es posible dar cuenta de la distribución espacial en la Ciudad de las personas adultas mayores según su bienestar socioeconómico mediante el promedio de ingreso per cápita familiar. El Cuadro 16 muestra que en las comunas del Sur la mayor parte de la población de 65 años y más se concentra en los quintiles de más bajos ingresos. En el primer quintil la población adulta mayor de estas comunas duplica en su peso a la de Zona Norte. La situación se agrava para las mujeres de la Zona Sur, donde el 25% pertenecen a este quintil mientras que los varones son el 18%. En el segundo y tercer quintil de ingresos, la brecha entre zonas se va achicando. En las comunas del Norte se invierte la relación y la mayor parte de la población se encuentra en el quintil correspondiente al nivel salarial más elevado, triplicando el peso de las comunas del Sur en dicha categoría.


Cuadro 15
Población de 65 años y más por condición de actividad según sexo y zona. Ciudad de Buenos Aires. Año 2019

ª Valor de la celda con carácter indicativo (el coeficiente de variación estimado es mayor al 10% y menor o igual al 20%).

Fuente: Dirección General de Estadística y Censos (Ministerio de Hacienda y Finanzas GCBA). EAH 2019.


Cuadro 16
Población de 65 años y más por quintiles de ingreso per cápita familiar según sexo, comuna, zona y dominio. Ciudad de Buenos Aires. Años 2019

ª Valor de la celda con carácter indicativo (el coeficiente de variación estimado es mayor al 10% y menor o igual al 20%). b Valor de la celda con carácter indicativo (el coeficiente de variación estimado es mayor al 20% y menor o igual al 30%)

Fuente: Dirección General de Estadística y Censos (Ministerio de Hacienda y Finanzas GCBA). EAH 2019


Cuadro 17
Población de 65 años y más por cobertura de ingresos previsionales según sexo y zona. Ciudad de Buenos Aires. Años 2019

a Valor de la celda con carácter indicativo (el coeficiente de variación estimado es mayor al 10% y menor o igual al 20%). b Valor de la celda con carácter indicativo (el coeficiente de variación estimado es mayor al 20% y menor o igual al 30%). --- No se presenta dato debido a que el coeficiente de variación estimado es mayor al 30%.

Fuente: Dirección General de Estadística y Censos (Ministerio de Hacienda y Finanzas GCBA). EAH 2019

En cuanto a las diferencias por sexo, se puede observar que en todas las zonas de la Ciudad los varones tienen mayor peso que las mujeres dentro del quintil de ingresos más altos. Se puede destacar también la importancia de la proporción de mujeres de la Zona Sur dentro la categoría más baja de ingresos (25%).

Como ya se ha mencionado en el Cuadro 9, un 94% de la población adulta mayor de la Ciudad percibe jubilación o pensión. Si se observan los datos teniendo en cuenta su distribución espacial (Cuadro 17), el porcentaje de cobertura previsional solo varía significativamente para los varones. Quienes presentan mayor nivel de percepción son los que residen en las comunas del Sur (92%), seguidos por los de Zona Centro (90%). De esta forma, los que presentan menor porcentaje de perceptores son los adultos Como ya se ha mencionado en el Cuadro 9, un 94% de la población adulta mayor de la Ciudad percibe jubilación o pensión. Si se observan los datos teniendo en cuenta su distribución espacial (Cuadro 17), el porcentaje de cobertura previsional solo varía significativamente para los varones. Quienes presentan mayor nivel de percepción son los que residen en las comunas del Sur (92%), seguidos por los de Zona Centro (90%). De esta forma, los que presentan menor porcentaje de perceptores son los adultos


Cuadro 18
Población de 65 años y más por régimen de tenencia de la vivienda según sexo y zona. Ciudad de Buenos Aires. Año 2019

ª Valor de la celda con carácter indicativo (el coeficiente de variación estimado es mayor al 10% y menor o igual al 20%). b Valor de la celda con carácter indicativo (el coeficiente de variación estimado es mayor al 20% y menor o igual al 30%). --- No se presenta dato debido a que el coeficiente de variación estimado es mayor al 30%

Fuente: Dirección General de Estadística y Censos (Ministerio de Hacienda y Finanzas GCBA). EAH 2019.

Por último, se ha dicho que el acceso a la propiedad de la vivienda es un indicador de la calidad de vida de la población adulta mayor. En el Cuadro 18 se presenta el régimen de tenencia de la vivienda considerando su distribución espacial. Como en la mayoría de los indicadores, las comunas del Norte muestran a la población mayor en la mejor situación. En esta zona los propietarios de la vivienda y el terreno superan el 80% con un porcentaje de varones levemente superior al de las mujeres (83,3% y 80,6% respectivamente). Sin embargo, a diferencia de los cuadros anteriores, las comunas del Sur muestran una situación más favorable para la población adulta mayor en comparación con las de Zona Centro donde hay menor porcentaje de propietarias/os. Es importante aclarar que el análisis de la propiedad de la vivienda debe ser completado con información relativa a la calidad de dicho bien inmueble y a las condiciones estructurales en las que se encuentra (Redondo 2009, en Lorenzetti, 2016). Por último, en todas las zonas de la Ciudad los varones superan a las mujeres en porcentaje de propietarios. Entre la población inquilina o arrendataria, el mayor peso se registra en las comunas de Zona Centro.

Conclusión

La Ciudad de Buenos Aires presenta una población envejecida desde el inicio de la década de 1960. A partir de allí, las personas mayores de 65 años presentan un continuo incremento situando a la Ciudad en una etapa de envejecimiento poblacional avanzado en la actualidad. Su estructura por edad y sexo presenta características típicas de esta fase y es así que, a medida que se avanza en las edades se puede apreciar una población feminizada producto de la mayor longevidad de las mujeres. Sin embargo, la situación de la población adulta mayor dentro de la Ciudad es heterogénea. Diversos factores como la edad, el tipo de hogar en el que residen, la situación de convivencia, el nivel educativo, la condición de actividad económica, el nivel de ocupación, la percepción de ingresos producto del trabajo y/o de aportes de personas que no residen en el hogar, la cobertura a través del sistema previsional y el régimen de tenencia de la vivienda influyen en la calidad de vida de esta población.


Mapa 1
Ciudad de Buenos Aires con comunas, barrios y zonas de la EAH. Año 2019
Fuente: Departamento de Cartografía Dirección General de Estadística y Censos (Ministerio de Hacienda y Finanzas GCBA)

A su vez, la disparidad entre la población adulta mayor se evidencia según la zona de la Ciudad en la que resida. Las comunas del Norte son las más envejecidas y por ende las que muestran mayor presencia femenina en su interior. Al mismo tiempo, presentan mayor porcentaje de hogares no familiares (debido a la gran cantidad de hogares unipersonales), nivel educativo más alto, ingresos más elevados y mayor tenencia de la propiedad. Las comunas de Zona Sur, en cambio, cuentan con menor cantidad de adultos mayores y, por ende, con un porcentaje menor de mujeres que el resto de la Ciudad. Los indicadores presentan peores condiciones. En esta zona de la Ciudad las personas mayores se ven necesitadas de integrar hogares familiares, el nivel educativo es más bajo y la percepción de ingresos es menor. En las comunas del Centro, la estructura de la población se asemeja al total de la Ciudad.

Material suplementario
Bibliografía
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Notas


Gráfico 1

Estructura de la población por edad y sexo. Ciudad de Buenos Aires. Año 2019

Fuente: Dirección General de Estadística y Censos (Ministerio de Hacienda y Finanzas GCBA). EAH 2019.

Cuadro 1
Evolución del porcentaje de población adulta mayor de 65 años y más, y 80 años y más, índice de femineidad de población de 65 años y más y 80 años y más. Ciudad de Buenos Aires. Años censales 1869/2010 y 2019
Fuente: Dirección General de Estadística y Censos (Ministerio de Hacienda y Finanzas GCBA). Censos nacionales y municipales de población y EAH 2019.

Cuadro 2
Índice de dependencia potencial, índice de envejecimiento y participación porcentual de la población de 80 años y más en la población de 65 años y más. Ciudad de Buenos Aires. Años censales 1855/2010 y 2019
Fuente: Dirección General de Estadística y Censos (Ministerio de Hacienda y Finanzas GCBA). Censos nacionales y municipales de población y EAH 2019.

Cuadro 3
Población por grandes grupos de edad y razón de dependencia potencial total, de niños/as y mayores según sexo. Ciudad de Buenos Aires. Año 2019
Fuente: Dirección General de Estadística y Censos (Ministerio de Hacienda y Finanzas GCBA). EAH 2019.

Cuadro 4
Población de 65 años y más por sexo, grupos de edad y tipo de hogar. Ciudad de Buenos Aires. Año 2019

ª Valor de la celda con carácter indicativo (el coeficiente de variación estimado es mayor al 10% y menor o igual al 20%).

Fuente: Dirección General de Estadística y Censos (Ministerio de Hacienda y Finanzas GCBA). EAH 2019.

Cuadro 5
Cuadro 5

ª Valor de la celda con carácter indicativo (el coeficiente de variación estimado es mayor al 10% y menor o igual al 20%). b Valor de la celda con carácter indicativo (el coeficiente de variación estimado es mayor al 20% y menor o igual al 30%). --- No se presenta dato debido a que el coeficiente de variación estimado es mayor al 30%

Fuente: Dirección General de Estadística y Censos (Ministerio de Hacienda y Finanzas GCBA). EAH 2019

Gráfico 2
Población de 65 años y más por sexo según situación de convivencia y nivel educativo. Ciudad de Buenos Aires. Año 2019
Fuente: Dirección General de Estadística y Censos (Ministerio de Hacienda y Finanzas GCBA). EAH 2019

Gráfico 3
Población de 65 a 79 años por sexo según situación de convivencia y nivel educativo. Ciudad de Buenos Aires. Año 2019
Fuente: Dirección General de Estadística y Censos (Ministerio de Hacienda y Finanzas GCBA). EAH 2019

Gráfico 4
Población de 80 años y más por sexo según situación de convivencia y nivel educativo. Ciudad de Buenos Aires. Año 2019
Fuente: Dirección General de Estadística y Censos (Ministerio de Hacienda y Finanzas GCBA). EAH 2019

Cuadro 6
Importancia relativa de la población adulta mayor activa en la población de 65 y más según sexo y grupo de edad por tipo de arreglo residencial. Ciudad de Buenos Aires. Año 2019

ª Valor de la celda con carácter indicativo (el coeficiente de variación estimado es mayor al 10% y menor o igual al 20%). b Valor de la celda con carácter indicativo (el coeficiente de variación estimado es mayor al 20% y menor o igual al 30%). --- No se presenta dato debido a que el coeficiente de variación estimado es mayor al 30%. - Dato igual a cero absoluto.

Fuente: Dirección General de Estadística y Censos (Ministerio de Hacienda y Finanzas GCBA). EAH 2019.

Cuadro 7
Importancia relativa de la población adulta mayor ocupada en la población económicamente activa de 65 años y más según sexo y grupo de edad. Ciudad de Buenos Aires. Año 2019

ª Valor de la celda con carácter indicativo (el coeficiente de variación estimado es mayor al 10% y menor o igual al 20%). b Valor de la celda con carácter indicativo (el coeficiente de variación estimado es mayor al 20% y menor o igual al 30%). --- No se presenta dato debido a que el coeficiente de variación estimado es mayor al 30%. - Dato igual a cero absoluto

Fuente: Dirección General de Estadística y Censos (Ministerio de Hacienda y Finanzas GCBA). EAH 2019.

Cuadro 8
Población de 65 años y más por quintiles de ingreso per cápita familiar según sexo y situación de convivencia. Ciudad de Buenos Aires. Año 2019

ª Valor de la celda con carácter indicativo (el coeficiente de variación estimado es mayor al 10% y menor o igual al 20%). b Valor de la celda con carácter indicativo (el coeficiente de variación estimado es mayor al 20% y menor o igual al 30%). --- No se presenta dato debido a que el coeficiente de variación estimado es mayor al 30%. Nota: se asignó a cada individuo el quintil correspondiente a su hogar. Se incluye a la población en hogares sin ingresos. Los quintiles se calcularon a partir de valores de ingreso imputados para aquellos casos que no declaran el monto de los mismos

Fuente: Dirección General de Estadística y Censos (Ministerio de Hacienda y Finanzas GCBA). EAH 2019.

Cuadro 9
Población de 65 años y más por cobertura de ingresos previsionales según sexo y situación de convivencia. Ciudad de Buenos Aires. Año 2019

ª Valor de la celda con carácter indicativo (el coeficiente de variación estimado es mayor al 10% y menor o igual al 20%). b Valor de la celda con carácter indicativo (el coeficiente de variación estimado es mayor al 20% y menor o igual al 30%). --- No se presenta dato debido a que el coeficiente de variación estimado es mayor al 30%. Nota: no incluye casos para los que no se puede determinar si tienen ingresos previsionales.

Fuente: Dirección General de Estadística y Censos (Ministerio de Hacienda y Finanzas GCBA). EAH 2019

Cuadro 10
Población de 65 años y más por régimen de tenencia de la vivienda según sexo y situación de convivencia. Ciudad de Buenos Aires. Año 2019

a Valor de la celda con carácter indicativo (el coeficiente de variación estimado es mayor al 10% y menor o igual al 20%). b Valor de la celda con carácter indicativo (el coeficiente de variación estimado es mayor al 20% y menor o igual al 30%). --- No se presenta dato debido a que el coeficiente de variación estimado es mayor al 30%. Nota: no incluye casos para los que no se puede determinar si tienen ingresos previsionales

Fuente: Dirección General de Estadística y Censos (Ministerio de Hacienda y Finanzas GCBA). EAH 2019

Cuadro 11
Población de 65 años y más que recibe aportes de personas que no residen en el hogar según sexo y situación de convivencia. Ciudad de Buenos Aires. Año 2019

ª Valor de la celda con carácter indicativo (el coeficiente de variación estimado es mayor al 10% y menor o igual al 20%). b Valor de la celda con carácter indicativo (el coeficiente de variación estimado es mayor al 20% y menor o igual al 30%). --- No se presenta dato debido a que el coeficiente de variación estimado es mayor al 30%.

Fuente: Dirección General de Estadística y Censos (Ministerio de Hacienda y Finanzas GCBA). EAH 2019.

Cuadro 12
Población de 65 años y más por tipo de hogar según sexo y zona. Ciudad de Buenos Aires. Año 2019

ª Valor de la celda con carácter indicativo (el coeficiente de variación estimado es mayor al 10% y menor o igual al 20%).

Fuente: Dirección General de Estadística y Censos (Ministerio de Hacienda y Finanzas GCBA). EAH 2019.

Cuadro 13
Población de 65 años y más por situación de convivencia según sexo y zona. Ciudad de Buenos Aires. Años 2019

ª Valor de la celda con carácter indicativo (el coeficiente de variación estimado es mayor al 10% y menor o igual al 20%). b Valor de la celda con carácter indicativo (el coeficiente de variación estimado es mayor al 20% y menor o igual al 30%). --- No se presenta dato debido a que el coeficiente de variación estimado es mayor al 30%

Fuente: Dirección General de Estadística y Censos (Ministerio de Hacienda y Finanzas GCBA). EAH 2019

Cuadro 14
Cuadro 14

ª Valor de la celda con carácter indicativo (el coeficiente de variación estimado es mayor al 10% y menor o igual al 20%)

Fuente: Dirección General de Estadística y Censos (Ministerio de Hacienda y Finanzas GCBA). EAH 2019.

Cuadro 15
Población de 65 años y más por condición de actividad según sexo y zona. Ciudad de Buenos Aires. Año 2019

ª Valor de la celda con carácter indicativo (el coeficiente de variación estimado es mayor al 10% y menor o igual al 20%).

Fuente: Dirección General de Estadística y Censos (Ministerio de Hacienda y Finanzas GCBA). EAH 2019.

Cuadro 16
Población de 65 años y más por quintiles de ingreso per cápita familiar según sexo, comuna, zona y dominio. Ciudad de Buenos Aires. Años 2019

ª Valor de la celda con carácter indicativo (el coeficiente de variación estimado es mayor al 10% y menor o igual al 20%). b Valor de la celda con carácter indicativo (el coeficiente de variación estimado es mayor al 20% y menor o igual al 30%)

Fuente: Dirección General de Estadística y Censos (Ministerio de Hacienda y Finanzas GCBA). EAH 2019

Cuadro 17
Población de 65 años y más por cobertura de ingresos previsionales según sexo y zona. Ciudad de Buenos Aires. Años 2019

a Valor de la celda con carácter indicativo (el coeficiente de variación estimado es mayor al 10% y menor o igual al 20%). b Valor de la celda con carácter indicativo (el coeficiente de variación estimado es mayor al 20% y menor o igual al 30%). --- No se presenta dato debido a que el coeficiente de variación estimado es mayor al 30%.

Fuente: Dirección General de Estadística y Censos (Ministerio de Hacienda y Finanzas GCBA). EAH 2019

Cuadro 18
Población de 65 años y más por régimen de tenencia de la vivienda según sexo y zona. Ciudad de Buenos Aires. Año 2019

ª Valor de la celda con carácter indicativo (el coeficiente de variación estimado es mayor al 10% y menor o igual al 20%). b Valor de la celda con carácter indicativo (el coeficiente de variación estimado es mayor al 20% y menor o igual al 30%). --- No se presenta dato debido a que el coeficiente de variación estimado es mayor al 30%

Fuente: Dirección General de Estadística y Censos (Ministerio de Hacienda y Finanzas GCBA). EAH 2019.

Mapa 1
Ciudad de Buenos Aires con comunas, barrios y zonas de la EAH. Año 2019
Fuente: Departamento de Cartografía Dirección General de Estadística y Censos (Ministerio de Hacienda y Finanzas GCBA)
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