Resumen: El documento analiza el desarrollo de competencias científicas e investigativas en estudiantes de Educación Media General desde un enfoque interdisciplinario, con el propósito de construir una aproximación teórica orientada al desarrollo integral del estudiante. La investigación es cualitativa, basada en el método hermenéutico y la teoría fundamentada, y se apoya en entrevistas en profundidad a docentes de ciencias naturales en instituciones de Santa Bárbara de Barinas. Los hallazgos evidencian que la interdisciplinariedad impulsa habilidades críticas en los estudiantes. El análisis generó 44 códigos emergentes y dos categorías axiales, lo cual permitió formular nuevos conceptos teóricos. Las conclusiones destacan la necesidad de fortalecer estas competencias dentro del contexto educativo venezolano, en consonancia con las políticas nacionales. Este estudio representa un aporte innovador al avance educativo y científico, con miras a mejorar la calidad de la enseñanza y promover la independencia científica y tecnológica del país.
Palabras clave: Competencias científicas, Educación Media General, Ciencias Naturales, Venezuela.
Abstract: The document examines the development of scientific and investigative competencies among secondary education students from an interdisciplinary perspective. Its purpose is to build a theoretical approach to these competencies, aimed at fostering the holistic development of students. The research follows a qualitative approach, applying hermeneutic methods and grounded theory, and is based on in-depth interviews with experienced natural science teachers in institutions in Santa Bárbara de Barinas. Results indicate that the integration of interdisciplinary approaches promotes critical skills among students. Data analysis revealed 44 emerging codes and two axial categories, enabling theorization that culminates in the construction of new theoretical concepts. Finally, the conclusions emphasize the importance of strengthening scientific competencies within the Venezuelan context, aligning education with national policies. This study presents itself as an innovative contribution to educational and scientific advancement in Venezuela, intending to enhance teaching quality and promote the country’s scientific and technological independence.
Keywords: Scientific competencies, Secondary Education, Natural Sciences, Venezuela.
Artículos de Investigación
Competencias científicas e investigativas estudiantiles desde una perspectiva interdisciplinaria en la educación media general
Recepción: 05 Marzo 2025
Aprobación: 20 Marzo 2025
En el escenario educativo contemporáneo, marcado por rápidas transformaciones científicas, tecnológicas y sociales, se hace imperativo replantear los modelos de enseñanza-aprendizaje en el área de las ciencias naturales. La educación científica enfrenta el desafío histórico de formar ciudadanos capaces de comprender la complejidad del mundo actual y participar activamente en la solución de problemas socio-científicos relevantes (Pozo y Gómez, 2010). Este reto adquiere especial relevancia en el nivel de Educación Media General, donde se sientan las bases para el desarrollo del pensamiento científico y se configuran actitudes fundamentales hacia la ciencia y su método (Ministerio del Poder Popular para la Educación, MPPE 2017).
El concepto de competencias científicas e investigativas ha emergido como eje central en este debate educativo. Según Gamboa et al. (2020), estas competencias representan un conjunto integrado de conocimientos, habilidades, actitudes y valores que permiten a los estudiantes enfrentar problemas científicos con rigor metodológico, creatividad y sentido crítico. Sin embargo, como demuestran los estudios de Arias (2017) en el contexto venezolano, existe una marcada distancia entre este ideal educativo y las prácticas pedagógicas predominantes en las aulas, que frecuentemente reducen la enseñanza de las ciencias a la transmisión de contenidos conceptuales descontextualizados.
La situación descrita refleja lo que Freire (2012) denominó como "educación bancaria", un modelo que concibe al estudiante como mero receptor pasivo de información, en lugar de protagonista activo de su proceso de aprendizaje. Esta crítica adquiere especial vigencia cuando se analiza, como lo han hecho Sánchez y Herrera (2019), las condiciones reales en las que se desarrolla la enseñanza de las ciencias en muchas instituciones venezolanas: laboratorios insuficientemente equipados, docentes con limitadas oportunidades de actualización pedagógica, y evaluaciones que priorizan la reproducción memorística sobre la comprensión profunda y la aplicación del conocimiento.
El currículo venezolano de Ciencias Naturales para Educación Media (MPPE, 2017) establece formalmente la necesidad de un enfoque interdisciplinario que integre las perspectivas de la Biología, Química, Física y Ciencias de la Tierra. No obstante, como revelan las investigaciones de Arias (2017), esta interdisciplinariedad rara vez se concreta en las prácticas áulicas, donde persiste una organización fragmentada del conocimiento y una escasa articulación entre las diferentes áreas científicas. Esta disociación curricular tiene consecuencias significativas en la formación estudiantil, limitando su capacidad para abordar problemas complejos que, por su naturaleza, requieren aproximaciones integradoras desde múltiples disciplinas.
Ante este panorama, el desarrollo de competencias científicas e investigativas desde una perspectiva interdisciplinaria se presenta como una alternativa pedagógica prometedora. Como argumentan Gamboa et al. (2020), este enfoque permite superar la artificial división entre disciplinas científicas y conectar el aprendizaje escolar con problemas reales del contexto social y ambiental. En esta misma línea, los trabajos de Herrera (2016) en España han demostrado cómo estrategias didácticas basadas en la indagación científica pueden transformar significativamente las prácticas educativas, fomentando en los estudiantes habilidades de pensamiento crítico, trabajo colaborativo y resolución creativa de problemas.
La experiencia internacional ofrece valiosas lecciones para el contexto venezolano. Los estudios de Figueroa (2017) en Perú han evidenciado el impacto positivo de metodologías activas en el desarrollo de competencias investigativas, mientras que las investigaciones de Lupión y Martín (2016) destacan la importancia de vincular el aprendizaje científico con desafíos globales como el cambio climático o la sostenibilidad ambiental. Estos aportes coinciden en señalar la necesidad de trascender los modelos tradicionales de enseñanza, promoviendo en su lugar pedagogías que estimulen la curiosidad científica, el cuestionamiento fundamentado y la construcción colaborativa del conocimiento.
En el ámbito regional, investigaciones como las de Veloza y Hernández (2018) en Colombia y Barón (2019) en Panamá han aportado evidencias significativas sobre los factores que favorecen u obstaculizan el desarrollo de competencias científicas en estudiantes de educación media. Estos estudios coinciden en destacar el papel crucial de la formación docente, la disponibilidad de recursos adecuados y la implementación de estrategias evaluativas coherentes con los objetivos de la educación científica contemporánea.
En este orden ideas, el presente estudio se propone contribuir a este debate educativo desde una perspectiva teórico-práctica, articulando los fundamentos conceptuales sobre competencias científicas (Gamboa et al., 2020; Pozo y Gómez, 2010) con el análisis crítico de experiencias pedagógicas relevantes en el contexto iberoamericano (Herrera, 2016; Figueroa, 2017; Sánchez y Herrera, 2019).
Metodológicamente, la investigación combina: (a) Un análisis documental exhaustivo de los marcos curriculares venezolanos (MPPE, 2017) en diálogo con las propuestas teóricas más avanzadas en didáctica de las ciencias. (b) La revisión sistemática de experiencias pedagógicas innovadoras desarrolladas en contextos similares al venezolano. (c) Un estudio de campo en instituciones educativas del municipio Ezequiel Zamora que permite contrastar los referentes teóricos con las realidades del aula.
Los resultados de esta investigación buscan aportar elementos concretos para superar las limitaciones identificadas por Arias (2017) y Sánchez y Herrera (2019). La relevancia de este estudio trasciende el ámbito académico, pues como señala Freire (2012), la educación científica de calidad es un derecho fundamental y una condición necesaria para el desarrollo pleno de la ciudadanía en sociedades democráticas.
La formación en competencias científicas e investigativas en la Educación Media General requiere de un sólido marco teórico que integre perspectivas psicológicas, pedagógicas y socioculturales. Los autores citados en este artículo proporcionan fundamentos esenciales para comprender cómo se construyen estas competencias y cómo pueden fomentarse desde un enfoque interdisciplinario. A continuación, se presentan los principales referentes teóricos organizados en tres ejes que se indican a continuación:
El concepto de competencia es polisémico y ha sido abordado desde diversas disciplinas. Desde la psicología cultural, Vigotsky (1985) enfatiza que las competencias son acciones situadas, mediadas por la interacción social y el contexto. Esta visión resalta el carácter social del aprendizaje, donde el conocimiento se construye colectivamente. Complementariamente, Chomsky (1970) introduce la noción de competencia lingüística como una estructura mental innata, mientras que Hymes (1996) amplía esta perspectiva al incorporar la competencia comunicativa, que considera el uso del lenguaje en contextos sociales específicos.
En el ámbito educativo, autores como Tobón (2006a, 2006b) y Perrenoud (1999) han contribuido a definir las competencias como capacidades integradas que combinan conocimientos, habilidades y actitudes para resolver problemas en contextos reales. Estas ideas han influido en reformas curriculares en América Latina, como en Colombia (Ley 30 de 1992) y Perú (Currículo Nacional de la Educación Básica), donde las competencias se han incorporado como eje central de la formación estudiantil.
La didáctica de las ciencias ha evolucionado desde modelos tradicionales hacia enfoques más activos y constructivistas. Freire (2012) critica el modelo "bancario", donde el estudiante es un mero receptor pasivo de conocimiento, y aboga por una educación liberadora que fomente el pensamiento crítico. En contraste, el modelo por descubrimiento (Bruner, 1968) y el modelo de investigación (Gil, 1993) promueven que los estudiantes construyan conocimiento mediante la exploración y la resolución de problemas auténticos.
Ausubel (1983) destaca la importancia del aprendizaje significativo, donde los nuevos conocimientos se integran con los previos, mientras que Piaget (1968a, 1968b) y Vigotsky (2009) aportan claves desde el constructivismo. Piaget enfatiza el desarrollo cognitivo por estadios (especialmente las operaciones formales en adolescentes), mientras que Vigotsky introduce la Zona de Desarrollo Próximo (ZDP), donde el docente actúa como mediador para potenciar habilidades en formación.
La interdisciplinariedad emerge como un enfoque clave para desarrollar competencias científicas e investigativas. Gamboa et al. (2020) definen estas competencias como la capacidad de observar, cuestionar, diseñar experimentos y comunicar hallazgos, vinculando el conocimiento científico con problemas socioambientales relevantes. Esta visión se alinea con experiencias exitosas documentadas por Herrera (2016) en España y Figueroa (2017) en Perú, donde estrategias como el aprendizaje basado en proyectos y la indagación guiada demostraron ser efectivas.
El currículo venezolano (MPPE, 2017) promueve teóricamente este enfoque, aunque su implementación enfrenta desafíos, como metodologías pasivas y falta de recursos (Arias, 2017; Sánchez y Herrera, 2019). Para superar estas limitaciones, se propone integrar estrategias didácticas como: (a) Preinstruccionales: Activación de conocimientos previos (Díaz y Hernández, 2004). (b) Coinstruccionales: Aprendizaje cooperativo y resolución de problemas (Frola y Velásquez, 2011). (c) Posinstruccionales: Portafolios y autoevaluación para consolidar aprendizajes.
El estudio adoptó un enfoque cualitativo (también denominado fenomenológico, interpretativo o naturalista), centrado en comprender las perspectivas y experiencias de los docentes de Educación Media General en el área de Ciencias Naturales (Rojas de Escalona, 2010; Galeano, 2020). Este enfoque permitió analizar las realidades subjetivas e intersubjetivas de los participantes, enfatizando la descripción y la interpretación del fenómeno en su contexto natural.
Se empleó el método hermenéutico, que facilita la interpretación profunda de los discursos docentes mediante el círculo hermenéutico (Martínez, 2012; Gadamer, 1984). Este proceso implica un diálogo constante entre las partes (entrevistas) y la totalidad (contexto educativo), permitiendo una comprensión holística de las competencias científicas e investigativas.
Adicionalmente, se integró la teoría fundamentada (Charmaz, 2013) para analizar acciones y significados mediante: (a) Codificación abierta: Identificación de categorías emergentes a partir de los datos. (b) Codificación axial: Relación entre categorías para construir un marco interpretativo. (c) Muestreo teórico: Selección iterativa de participantes hasta alcanzar saturación teórica.
En cuanto al escenario y participantes, la investigación se desarrolló en cinco instituciones educativas de Santa Bárbara de Barinas (Venezuela), seleccionadas por accesibilidad y diversidad (públicas/privadas). Los informantes clave fueron cinco docentes de Ciencias Naturales con: (a) Formación en Biología, Química o áreas afines. (b) Mínimo cinco años de experiencia docente. (c) Grados académicos de especialización o maestría.
Las técnicas de recolección de datos fue la entrevista en profundidad (Hurtado de Barrera, 2012) es la principal técnica, a través de un guion temático flexible que determinó: (a) Percepciones sobre las competencias científicas. (b) Estrategias didácticas aplicadas. (c) Desafíos en la enseñanza interdisciplinaria. En las entrevistas se registraron no solo respuestas verbales, sino también elementos no verbales (tono, gestos), enriqueciendo el análisis.
Cabe destacar que en relación con las técnicas de análisis de datos se tomó en consideración las indicaciones de Martínez (2007) y Strauss y Corbin (2002), se implementó: (a) Categorización: Codificación de actos de habla en temas. (b) Estructuración: Organización de datos mediante tablas y redes semánticas. (c) Contrastación: Comparación de hallazgos con marcos teóricos. (d) Teorización: Construcción de un modelo interpretativo sobre las competencias científicas desde la interdisciplinariedad.
Para seguir un rigor metodológico y garantizar validez y confiabilidad, se aplicó: (a) Triangulación contrastando datos de entrevistas con literatura científica. (b) Saturación teórica verificando que los nuevos datos no generaran categorías adicionales. (c) Reflexividad con una explicitación por parte de la investigadora desde su posición como intérprete para minimizar sesgos. Cabe destacar que como consideraciones éticas se tomó en cuenta: (a) Consentimiento informado de participantes. (b) Anonimato en el uso de datos.
Al termino de este artículo se concluye que los referentes teóricos analizados subrayan la necesidad de transitar desde un modelo educativo tradicional hacia uno interdisciplinario, centrado en el desarrollo de competencias científicas e investigativas. Las teorías constructivistas (Piaget, Vigotsky, Ausubel) y los modelos activos (investigación, descubrimiento) proporcionan herramientas para diseñar prácticas pedagógicas que fomenten la curiosidad, el pensamiento crítico y la aplicación del conocimiento en contextos reales. La integración de estas perspectivas, junto con estrategias didácticas innovadoras, puede transformar las aulas en espacios donde los estudiantes no solo aprendan ciencia, sino que piensen y actúen como científicos.
Del mismo modo se concluye que la praxis educativa en competencias científicas e investigativas se sustenta en modelos pedagógicos activos, como el aprendizaje basado en problemas y por proyectos, que fomentan la aplicación del conocimiento en contextos reales. Estas metodologías, junto con estrategias como el debate y la discusión grupal, promueven el pensamiento crítico y la construcción colaborativa del saber. La evaluación formativa, con retroalimentación continua y criterios claros, asegura un aprendizaje significativo y adaptativo. La integración de estos enfoques en la docencia —centrada en el estudiante— enriquece el proceso educativo, preparando a los alumnos para desafíos académicos y profesionales con herramientas analíticas, creativas y colaborativas.
Finalmente, se concluye que las competencias científicas e investigativas se articulan en tres dimensiones clave: (a) Cognitiva (pensamiento crítico, argumentación basada en evidencia y comprensión interdisciplinar de fenómenos, fundamentada en teorías como las de Piaget y Vygotsky). (b) Procedimental (indagación, interpretación de datos y construcción de prototipos, bajo el enfoque "aprender haciendo" de Bruner y Dewey). (c) Actitudinal (curiosidad como motor del aprendizaje y ética científica). Estas competencias, integradas en la Educación Media General, forman ciudadanos capaces de resolver problemas complejos, innovar y asumir responsabilidades en un mundo interconectado, combinando rigor científico con creatividad y conciencia social.
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