Resumen: La etnogeografía es un campo de estudio que explora como las culturas humanas interactúan con sus entornos geográficos, analizando la percepción, uso y significado que las personas atribuyen al territorio. Este enfoque se aplica al estudio de la pesca artesanal en el Río Negro, Uruguay, destacando la construcción social del territorio y la relevancia del conocimiento local en las relaciones entre comunidades y ambiente. La investigación utiliza trabajo de campo etnogeográfico, análisis de narrativas locales e investigación histórica para explorar las territorialidades de los grupos de pescadores artesanales. Los resultados se organizan en cuatro dimensiones 1. familiar y personal, 2. socioeconómica y cultural, 3. ambiental y manejo de recursos, 4. el futuro de la pesca. Revelando que la pesca artesanal es una herencia familiar que construye la identidad de los pescadores, a pesar de enfrentar desafíos como la degradación ambiental, la disminución de ingresos y la dificultad para transmitir saberes a nuevas generaciones. Las comunidades de pescadores demuestran gran resiliencia y adaptabilidad, buscando constantemente la sostenibilidad y protección del ecosistema del cual dependen su vida y cultura.
Palabras clave: etnogeografía, territorialidades, pesca artesanal.
Artigos
Abordaje etnogeográfica de la pesca artesanal en el Río Negro – Uruguay
Ethnogeographic approach to artisanal fishingin the Río Negro – Uruguay
Abordagem etnogeográfica da pesca artesanal no Rio Negro – Uruguai

Recepción: 08 Abril 2025
Aprobación: 26 Agosto 2025
Publicación: 28 Agosto 2025
La escasez de investigaciones en la temática de la etnogeografía de la pesca artesanal motiva la elección de este trabajo sobre los pescadores artesanales del Río Negro-Uruguay. Tradicionalmente, los análisis de la pesca se han centrado en aspectos biológicos o económicos, dejando de lado las dimensiones culturales y las percepciones locales del territorio. Esta investigación busca llenar ese vacío, explorando cómo las comunidades pesqueras construyen socialmente su territorio y cómo su conocimiento ancestral influye en sus prácticas y en su relación con el ambiente.
La relevancia de este estudio radica en su potencial para ofrecer una comprensión más holística de la dinámica territorial de la pesca artesanal. Al integrar la perspectiva etnogeográfica, se pueden identificar las complejidades de las interacciones entre las comunidades y su entorno, revelando conocimientos locales valiosos para la gestión sostenible de los recursos pesqueros y la conservación del ecosistema. Además, comprender las territorialidades de estas comunidades permite diseñar políticas más inclusivas y adaptadas a sus realidades socioculturales, contribuyendo a su bienestar y a la preservación de su patrimonio cultural (Berkes & Turner, 2005). En un contexto de crecientes presiones ambientales y cambios socioeconómicos, esta investigación es un aporte a la sostenibilidad de la pesca artesanal y al futuro de las comunidades que dependen de ella.
La comprensión del territorio va más allá de lo físico, integra la construcción social a través de prácticas y significados comunitarios (Lefebvre, 1974). En el Río Negro-Uruguay, implica explorar cómo los pescadores dan forma y significado a su espacio de vida y trabajo mediante sus actividades y conocimientos ambientales. Este trabajo destaca el potencial de la etnogeografía, vinculando territorio y territorialidades desde la relación sociedad-espacio, a partir de una revisión teórico-metodológica para comprender los territorios de la pesca artesanal y su aplicación en el área.
Claval (2002) señala que una geografía científica basada solo en teorías puede olvidar las “geografías cotidianas”. La proyección espacial se da a través de la “conciencia geográfica” (Tuan, 1985), “geografías personales” (Lowenthal, 1985) o “imaginaciones geográficas” y “geografías vernáculas” (Claval, 2002). Entender la geografía requiere considerar estas realidades surgidas de la imbricación de saberes geográficos y empíricos (Claval, 2011). El análisis del territorio y las territorialidades debe superar una visión de poder estrictamente político, comprendiendo el poder en diversas escalas (Raffestin, 1980). La geografía crítica reconceptualiza el territorio como el uso social de una porción del planeta a través de la apropiación y el trabajo (Zaragocin-Carvajal, 2018). Así, las sociedades pesqueras se apropian del espacio acuático mediante trabajo y conocimiento, valorando el territorio por su uso social (Cardoso, 2003), como una construcción social, simbólica y política (Raffestin, 1980).
Claval (2014), define la etnogeografía como el estudio de las creencias geográficas de un grupo (cultura, clase, profesión), existiendo una interpretación específica para cada uno. Sauer (2000) resalta la importancia de la toponimia como conocimiento retrospectivo de condiciones pasadas y como “sustrato particular de aprendizaje” para identificar variaciones de fenómenos y visiones culturales alternativas, acercándonos a las relaciones afectivas con la tierra. Claval (2014) enfatiza que la geografía científica se adapte a las nuevas realidades sociales, considerando la diversidad de voces y saberes locales, integrando la participación comunitaria en la generación de conocimiento, y desde una perspectiva interdisciplinaria abordar integralmente los problemas geográficos, reinterpretando las geografías vernáculas.

Este trabajo explora, desde un enfoque geográfico territorial que integra la etnogeografía y una mirada histórica, con diversos abordajes metodológicos interdependientes (interacción con informantes, cartografías participativas, entrevistas, mapeo participativo, observación participante, mapas mentales, recorridos por el río) los territorios de la pesca artesanal del Río Negro-Uruguay. Se trabaja desde la perspectiva etnogeografíca para profundizar y comprender la compleja relación entre la cultura y la configuración de las territorialidades de los pescadores artesanales del río Negro (Figura 1). Al explorar los pilares teóricos de la etnogeografía a través de sus principales exponentes, se identifican los aportes sustanciales de esta disciplina, y organizar las herramientas metodológicas para investigar la interacción cultura-territorio. La aplicación de estas técnicas de investigación sobre las territorialidades en el contexto del río Negro, busca revelar la riqueza y complejidad de las dinámicas entre las comunidades humanas y su entorno en este particular territorio.
El territorio no es solo un espacio geográfico, es una construcción social y política que está en constante transformación, y las territorialidades son las diferentes formas en las que los actores organizan y controlan el territorio (Raffestin, 1980). Para Vasconcelos (2024), los territorios se construyen y deconstruyen a diferentes escalas espaciales y temporales, en un campo de fuerzas de poder espacialmente delimitadas. Así el territorio debe ser abordado según los contextos históricos y geográficos en los que se produjo. Es de interés tanto como articulador de conexiones o redes a escala global, como área de refugio y fuente de recursos a escala local (Haesbaert, 2007).
Como sostienen Raffestin (1980) y Haesbaert (2013), los territorios y las territorialidades son productos de relaciones de poder multiescalares y multidimensionales, que pueden ser simétricas, asimétricas y disimétricas, donde se entrelazan aspectos sociales, políticos, económicos y culturales, que resaltan tanto la construcción social del territorio, como su carácter negociado y disputado.
Autores como Raffestin et. al (2013), mencionan que el concepto de territorialidades, refieren a las prácticas y estrategias utilizadas por los actores sociales para ocupar, controlar y utilizar el territorio. Así las territorialidades no solo refieren a la apropiación física del territorio, sino también a su construcción y afirmación simbólica. De esta forma identifica que existen tres tipos de territorialidades: 1. La territorialidad fuerte se refiere al control y dominio total de un territorio por parte de un grupo o actor, donde sus prácticas y normas se imponen sobre las demás. Este tipo de territorialidad implica una relación de poder y control sobre el territorio. 2. La territorialidad débil se caracteriza por una relación de influencia y negociación entre distintos actores presentes en un territorio. Se trata de una territorialidad más flexible y menos dominante en la que coexisten y se interrelacionan diversas prácticas y saberes. 3. La territorialidad nula, que refiere a situaciones en las cuales los actores no tienen ningún tipo de control o influencia en un territorio determinado. Esto puede ser debido a factores políticos, económicos o sociales que limitan la capacidad de acción y organización de los actores (Raffestin et. al, 2013). Para Quaresma de Paula (2021), las territorialidades se manifiestan en el conocimiento sobre el espacio de acceso a los recursos, correlacionando las condiciones ambientales con las necesidades técnicas básicas y tradicionales. En las comunidades tradicionales, el conocimiento de la ubicación y las técnicas para la obtención de recursos presentes en el territorio constituye un poder. El territorio se percibe como un espacio de relaciones sociales, donde existe un sentimiento de pertenencia de los actores locales respecto a la identidad construida y asociada al espacio de acción colectiva y de apropiación, donde son creados lazos de solidaridad entre los actores (Brunet, 1990). En este sentido se busca conocer elementos que permiten comprender las dinámicas territoriales en las sociedades tradicionales frente a las modernas, a partir de conocimientos y prácticas. Para Raffestin y Bresso (1982), en las sociedades tradicionales se confunden conocimientos y prácticas en la vida cotidiana. Esas prácticas y conocimientos cotidianos provenientes del saber popular, (Leff, 2010) y se vinculan al uso de los recursos ambientales que se realiza a través del conocimiento ambiental que incentiva la gestión territorial.
Como forma de vida, la actividad pesquera interactúa con otras formas en que la sociedad produce y reproduce su territorio. No es distante a los efectos de los procesos de urbanización e industrialización, ni a la degradación ambiental provocada por los actuales modelos de producción hegemónicos (Cardoso, 2003). Así los pescadores artesanales se enfrentan a un amplio campo de conflictividad, que, con la politización de su movimiento, llegan a discutir sus espacios de vida, vivienda y trabajo, su espacio geográfico y sus territorios.
En la construcción territorial “culturalista”, Haesbart (1997) sostiene que, la frontera simbólica recibe límites territoriales, donde las identidades están formadas con base en relaciones histórico-culturales locales. La cultura local refiere a las relaciones sociales existentes en espacios delimitados y pequeños, en los que se establecen formas específicas de representación con símbolos comunes (Featherstone, 1993). Para Albagli (2004), el sentimiento de pertenencia y el modo de actuar en un espacio geográfico significa la caracterización de una noción de territorialidad, donde relaciones sociales y localidad están interconectadas, fortaleciendo el sentido de identidad. El conocimiento, el saber-hacer local, y la capacidad de los actores para promover un desarrollo endógeno a partir del sentido de territorialidad, forman lo que Ostrom (1995) definió como capital cultural y social de un determinado territorio.
Desde la perspectiva de los abordajes metodológicos con un enfoque etnogeográfico desde el territorio, algunos autores como Staszak (1996), mencionan que la etnogeografía enfrenta dificultades debido a su naturaleza reciente y poco desarrollada en el ámbito de la investigación, pero esto también es aplicable a todas las disciplinas relacionadas con las etnociencias, cuyos métodos aún carecen de certezas. El primer problema está relacionado con el contenido: ¿cuáles son los estudios que se pueden llevar a cabo? El segundo problema es de índole metodológico: ¿cómo se debe llevar a cabo este tipo de estudio? Por último, el problema está en el ámbito de la epistemología ¿cuál es el grado de legitimidad científica de esta área de investigación?
Con una preocupación similar, Claval (1999) se plantea estas interrogantes, argumentando que existen numerosos estudios de etnogeografías, que carecen de coherencia. Por tanto, propuso establecer un ámbito de investigación claro y luego interpretar los datos recopilados. Preguntando: ¿Qué aspectos se deben explorar a través de la etnogeografía? Las representaciones del mundo, las relaciones con el ambiente, el ser humano y la vida social. Claval (1999), también menciona las razones por las cuales los geógrafos deberían interesarse en la Etnogeografía, el mundo que estudiamos está moldeado por las acciones de los seres humanos y está marcado por sus conocimientos, deseos y aspiraciones. Este campo de estudio resulta sumamente productivo, porque surge de la curiosidad y es esencial para comprender el entorno que habitamos. Para Claval (1999), la etnogeografía, si existe, debe definirse y practicarse conscientemente, en esa misma lógica, propone que esta disciplina debe ser enraizada en la geografía, abarcando tanto su objeto, métodos y conceptos, debe centrarse en el estudio de las representaciones del territorio. Teniendo en cuenta la “existencia” de la etnogeografía como disciplina para abordar estudios territoriales, es necesario considerar una serie de conceptos y técnicas que han sido propuestas por diferentes autores a lo largo del tiempo.
Harvey (1969) propone que el análisis etnogeográfico debe considerar la influencia de factores económicos, políticos y sociales en la construcción del espacio. Es necesario comprender cómo las relaciones de poder y las dinámicas sociales influyen en la producción y apropiación de los espacios geográficos. Sack (1986), propone un enfoque etnogeográfico centrado en la percepción y representación del espacio geográfico por parte de los grupos socioculturales. Analizar las narrativas y las representaciones simbólicas de los lugares, para comprender cómo las comunidades construyen su identidad con el espacio geográfico.
En cuanto a las técnicas de investigación utilizadas en la etnogeografía, destaca el trabajo de campo etnográfico, esta técnica implica la inmersión del investigador en el espacio geográfico estudiado, a través de la observación participante y la entrevista con miembros de las comunidades locales. Esta aproximación ha sido desarrollada por Marcus (1995), que enfatiza la importancia de la experiencia directa y la interacción con los sujetos de estudio. Otras técnicas utilizadas en la etnogeografía incluyen el análisis de archivos, la revisión de documentos históricos y cartográficos para reconstruir la historia y las transformaciones del espacio geográfico. Esta aproximación ha sido desarrollada por diversos autores, Cosgrove (1998) propone una lectura crítica de mapas y cartografías para comprender el proceso de construcción del conocimiento geográfico.
Bandieri (2017), propone un enfoque interdisciplinario que combina la etnografía y la geografía crítica para analizar las prácticas socio-espaciales en una comunidad. Su marco conceptual y metodológico destaca la importancia de considerar la relación entre espacio, cultura y desigualdades sociales. Además, proporciona herramientas para comprender cómo se construye y se vive el espacio en una comunidad específica, sugiere una combinación de técnicas cualitativas y cuantitativas: observación participante, entrevistas, análisis de datos espaciales y estadísticos. Esta aproximación permite capturar los aspectos subjetivos y simbólicos de las prácticas socio-espaciales y las características objetivas del espacio.
Los territorios del Río Negro representan la diversidad y complejidad de las relaciones que componen la diversa combinación sociocultural existente. Desde su formación, se vinculan a la presencia de comunidades de pescadores artesanales, areneros y productores familiares, entre otros actores sociales que componen las singularidades de este complejo territorio (Childe Pereira et al 2020; Pereira, 2021). Muchas de estas complejidades se manifiestan en procesos de construcción y reconstrucción de la identidad cultural de las comunidades con especial énfasis en las comunidades de pescadores artesanales, su territorio y su modo de vida (Corrêa Euzebio, 2024). Considerando la diversidad de su formación, se construyen los abordajes del territorio a partir del análisis de su dinámica cultural, que interactúan y admiten toda una trama interna de relaciones que contribuyen a la construcción de territorios particulares.
Para determinar los enfoques y los abordajes metodológicos entnogeograficos en el territorio del Río Negro, se parte de caracterizar la construcción y dinámica territorial configurada por los grupos de pescadores artesanales en el Río Negro, y analizar las formas de relaciones con los bienes naturales en el contexto de las transformaciones socioambientales recientes. Las metodologías etnogeográficas que se utilizan en el territorio del Río Negro, no solo abarcan el enfoque cualitativo, también se realiza investigación junto con los sujetos en análisis. Desde esta perspectiva, los métodos etnográficos nos permiten abordar las preguntas planteadas.
Para la identificación de las comunidades de pescadores artesanales y sus territorios, se partió de la interacción con un informante clave/calificado que brinda información sobre las diferentes comunidades existentes y su distribución en el territorio. Taylor y Bogdan (1987), nos alertan que desde la mirada etnogeografica, el investigador está orientado no solo a adquirir información, sino a aprender de experiencias y puntos de vista de otros individuos, valorar procesos y generar teorías desde la perspectiva de los informantes. Destacando la importancia del informante clave calificado en la interacción con el territorio y los demás sujetos con los que interactúan. Así cumple un rol fundamental en la investigación ya que es una persona que sitúa en el campo y ayuda en el proceso de selección e identificación de los sujetos que actúan en este territorio.
La finalidad a lo largo de este proceso es establecer una relación de confianza con los informantes, lo que algunos autores como Taylor et. al (1987) denominan “rapport”, el “rapport” no es un concepto que pueda definirse fácilmente, se puede entender en el sentido de lograr una relación de confianza que permita que la persona se abra y manifieste sus sentimientos internos al investigador fuera de lo que es la fachada que muestran al exterior. Es esencial establecer esa relación de confianza con los informantes para ello hay dos aspectos fundamentales: el saber estar y el sentido común.
De la interacción con el referente se despegan las demás metodologías. En esta etapa se realizan “cartografías participativas artesanales” con los referentes claves, estos mapas participativos artesanales, consisten según Cooke (2003), en interpretar métodos de cartografía elementales en los que se dibujan mapas de memoria sobre el territorio, estos mapas representan los aspectos principales del territorio según el juicio y los conocimientos del referente, mostrando el tamaño y la ubicación de las características distintivas. Utilizar estas metodologías en el territorio permite comprender la distribución de los pescadores artesanales en el río Negro y como es construida la configuración territorial en el desarrollo de su actividad pesquera.
Para generar la caracterización ambiental de sus territorios, con especial énfasis en la dimensión cultural, se utilizan “las entrevistas”, además de valorar la presencia del investigador, integra posibilidades para que el informante logre la libertad y espontaneidad necesarias para enriquecer la investigación (Triviños, 1987). Son un recurso importante en el esfuerzo por captar los sentidos y significados de las percepciones y / o realidades locales, para comprender las perspectivas que las personas entrevistadas tienen sobre sus vidas, experiencias, conocimientos sobre los bienes y recursos naturales y logros, expresadas en su propio idioma (Macedo, 2010). Las entrevistas se orientan con especial énfasis en los aspectos socioculturales del entrevistado, el conocimiento y el uso actual de los recursos naturales del Río Negro. La dinámica de este conocimiento y su uso, las continuidades y transformaciones del conocimiento y prácticas comunitarias.
Para complementar los datos de las entrevistas, se utiliza el “Mapeo Participativo”, para Chambers (1994), esta metodología genera interpretaciones sobre la configuración espacial de los territorios y sobre aspectos culturales de los sujetos. Tiene como objetivo recuperar las experiencias de vida de los pescadores artesanales del Río Negro, relacionadas con la apreciación de elementos naturales, como formaciones del relieve, flora y fauna locales. Además, buscamos identificar aspectos inmateriales, como fiestas y encuentros, que sean característicos de estos territorios y que sean valorados por los pescadores artesanales (Chambers, 1994; Faria & Ferreira Neto, 2006).
Estas metodologías permiten a las comunidades expresar, valorar, compartir y analizar sus conocimientos de vida, creando así, condiciones para planificar y actuar sobre sus espacios y territorios. Conocer la relación de los pescadores artesanales del Río Negro con los bienes naturales y con los demás actores. Determinar si existen conflictos entre los grupos de pescadores artesanales y el resto de los actores sociales involucrados en el territorio, con que sectores de la población construyen sinergia y conflictos.
Con la mirada etnogeográfica en el abordaje metodológico se utiliza “la observación participante”, para integrar la visión de vida cotidiana de los actores, estableciendo con ellos una relación menos formal y buscando rescatar las esencias y los significados que componen sus territorios de vivencia, sus paisajes culturales y la realidad de pescadores artesanales del Río Negro. Según Becker (1994), esta metodología implica la presencia del investigador en la comunidad para generar la información, en donde se adquieren elementos que ayudan a comprender las situaciones a las que se enfrentan las personas y cómo reaccionan ante ellas.
Siguiendo la propuesta de Brandão (1987), en esta etapa la investigación adquiere un carácter participativo y de "sujeto vivo", la persona involucrada, se convierte en "compañero" en el proceso de investigación. Esto implica que el investigador debe reflexionar sobre la posición de su investigación, y también sobre su propia identidad. Implica ver y comprender las diferentes clases sociales, sus sujetos y sus realidades a través de los individuos identificados y también con el trabajo social y político inherente a la clase, lo cual constituye tanto el propósito de la práctica como de la investigación.
Complementando los mapeos participativos y la observación participante se trabaja en la construcción de los “mapas mentales”. La metodología de etnomapas para Futemma y Seixas (2008), consiste en pedir a algunos miembros de la comunidad que representen gráficamente los espacios que ocupan y los recursos naturales que la rodean. Constituyen una metodología que busca construir, desde la percepción de la comunidad, sus representaciones sociales, sus imágenes espaciales de los lugares vividos, con énfasis en sus formas de pensar, organizar y visualizar el conocimiento sobre el territorio y su propia identidad. Esto permitirá a los pescadores representar cómo ven el ecosistema donde viven en su conjunto, presentando los recursos y bienes naturales que conocen y utilizan, y las localidades que son sus referencias para la pesca u otros tipos de extractivismo (Anjos, 2009).
Como complemento e insumo para la elaboración de los etnomapas, se utiliza la metodología de “las travesías-recorridos”, que consisten según Chambers (1994); Chambers y Guijt (1995), en actividades y recorridas conjuntas entre investigadores e "informantes clave", con el objetivo de conocer los paisajes y sus explicaciones. En estas travesías por los territorios de pesca artesanal del Río Negro se trabaja en identificar y comprender cuales son los conocimientos de los pescadores artesanales sobre los sistemas ambientales, los bienes de la naturaleza y la pesca; cuáles son los factores socioambientales que ponen en riesgo la actividad de la pesca artesanal.
Para Claval (1999), el propósito de estos abordajes y metodologías etnogeograficas es comprender desde la perspectiva de los habitantes del lugar. Utilizando herramientas, técnicas y métodos de investigación flexibles, despojados y dialógicos, fundamentados en metodologías que son categorizadas por su carácter "étnico", es decir, etnometodologías. Proponiendo la investigación de campo como un momento de diálogo y participación con los sujetos, quienes tienen la oportunidad de mostrarnos y relatar cómo perciben el mundo en el que viven (y les rodea), sus creencias y tradiciones (Almeida, 2008; Claval, 1999). De esta forma, las metodologías etnogeográficas se presentan como abordajes en territorio que no solo se basan en las convicciones, valores y aspiraciones que se reflejan en el espacio, sino también en la manera en que los individuos perciben el mundo y se relacionan socialmente.
El complejo territorio del Río Negro, (Childe Pereira et al., 2020; Childe Pereira, 2021), constituye una trama de relaciones socioculturales en la que la presencia de las comunidades de pescadores artesanales es fundamental. Los elementos teórico-metodológicos con enfoque etnogeográfico discutidos permiten analizar la importancia de la dimensión histórica y cultural en la configuración de estos espacios. Destacando que las prácticas y saberes de las comunidades locales han moldeado el paisaje y las dinámicas sociales a lo largo del tiempo.
La investigación empírica, sustentada en la interacción directa con los actores locales y alineada con la importancia de comprender la identidad cultural y el modo de vida de estas comunidades, se realiza mediante una serie de entrevistas a pescadores artesanales en profundidad y visitas a campamentos de pesca. Buscando identificar como los pescadores son constructores de su realidad territorial, sus prácticas cotidianas no solo les permiten subsistir, sino que también reafirman su sentido de pertenencia y su relación con el entorno natural. Las metodologías etnogeográficas permitieron el abordaje en el territorio integrando las convicciones, valores y aspiraciones reflejadas en el espacio, también en la manera en que los pescadores perciben su territorio y se interrelacionan socialmente. Se realizaron 17 entrevistas a pescadores artesanales y 10 jornadas de trabajo de campo en las comunidades de pescadores.
Los resultados se sintetizan en cuatro dimensiones clave (Tabla 1), ofrecen una mirada multifacética a la realidad de las comunidades de pescadores artesanales del Río Negro. Este análisis se enriquece al contrastar y complementar la información obtenida con las metodologías etnogeográficas descritas, revelando no solo qué se encontró, sino también cómo el enfoque con los actores del territorio permitió descubrir estas complejas dinámicas.

La pesca artesanal en el Río Negro es una actividad vital que define la identidad de los grupos de pescadores, enfrentando hoy serios desafíos socioeconómicos y ambientales. A través de su profundo conocimiento local y su resiliencia, los pescadores buscan activamente la sostenibilidad y la protección de un sistema ambiental que es la base de su vida y su cultura.
El enfoque desde una perspectiva etnogeográfica ha permitido comprender cómo el territorio no es solo un espacio físico, sino un conjunto de interrelaciones socioculturales donde la pesca define la vida y la identidad. A través de metodologías cualitativas entrevistas, cartografías participativas, observación participante, mapeos mentales, travesías, visitas a campamentos se ha buscado comprender las dinámicas territoriales con la mirada de los propios pescadores, estableciendo una relación de confianza y co-construcción del conocimiento.
Como resultado de la configuración territorial de los pescadores artesanales del río Negro se pudieron identificar cuatro grandes dimensiones de análisis, agrupadas en una serie de categorías que están sintetizadas en la Tabla 1.
Los resultados revelan una dimensión familiar y personal donde la pesca es transmitida entre generaciones, forjando una identidad íntimamente ligada al río y a un profundo conocimiento tradicional del sistema ambiental. Sin embargo, surge la preocupación por la falta de interés de las nuevas generaciones, lo que amenaza la continuidad de este saber popular.
La trayectoria del pescador resalta que la pesca no es solo una actividad económica, sino una herencia y fuente de vida que define su identidad (Soto Correa, 2023). Las entrevistas y la observación participante, especialmente al preguntar por la historia de vida, permitieron capturar cómo el conocimiento profundo del río, construido desde su experiencia, se convierte en un pilar de su existencia.

Los roles familiares y de género evidencian que la pesca artesanal es un trabajo familiar, donde responsabilidades, conocimientos y tareas se comparten y transmiten entre generaciones (Figura 2). A través de las entrevistas a los pescadores y sus familias, y la observación directa en los campamentos, se pudo constatar la participación integral de la mujer, un apoyo fundamental que garantiza la continuidad de la actividad.
Se puede observar algunas de las actividades que se pasan de generación en generación y la presencia familiar en las actividades de la pesca artesanal. Loa números mencionan algunas actividades: 1, fileteo del pescado, en la 2 y 3 arreglo de las redes de pesca, en la 4 la tarea manual de remar, el 5 la revisión de redes y retiro de pescado en el río y la 6 la presencia familiar.
En la dimensión socioeconómica y cultural, se observa que la disminución de la pesca impacta severamente los ingresos y la viabilidad económica, generando un sentimiento de injusticia y abandono ante la falta de apoyo oficial. La comercialización se da a través de intermediarios, venta directa de productos con valor agregado (Figura 3), en este último juega un rol muy importante la mujer en la pesca artesanal porque es la que realiza las actividades a lo largo de la cadena de valor (Pensado & Gutiérrez, 2022). La actividad es un pilar de la economía local, aunque mencionan que la influencia de grandes industrias como UPM (planta de procesamiento de pulpa de celulosa ubicada sobre el río Negro) deja entrever como factores externos modelan el consumo y, por ende, la economía local de la pesca.

Se puede observar la importancia en el procesamiento del pescado por parte de las mujeres pescadoras, esto le da un mayor valor agregado al producto y es otra forma de ingresar en otros segmentos de mercado.
La dimensión ambiental y de manejo de recursos evidencia un profundo conocimiento ecológico tradicional de los pescadores, quienes perciben directamente la degradación ambiental del río, como ser la disminución de peces, el incremento de especies invasoras, contaminación por agroquímicos, las afloraciones algales y efectos del cambio climático. La inefectividad de las vedas, y el impacto ambiental directo de la agricultura y silvicultura (soja, eucalipto), en la calidad del agua y la biodiversidad es una preocupación central (Figura 4). En la misma lógica el ecosistema acuático es visto como un todo interconectado, la reproducción y biodiversidad de las especies son cruciales, y su afectación debido a los cambios ambientales impacta directamente la disponibilidad de captura, en esta misma lógica es que Fals Borda (2002), menciona que la pesca es una actividad dependiente de los factores climáticos y territoriales. Esta relación directa entre la disminución de la pesca y el deterioro ambiental es una conclusión fuerte que emerge de la voz de los pescadores.

Los pescadores artesanales, describen algunos conflictos y cambios que se vienen dando en los últimos años, entre los más relevantes mencionan el avance de la forestación y la soja, que generan cambios en el uso del suelo y problemáticas ambientales como pueden ser las afloraciones algales (el verdín espeso en al agua) que es perjudicial para la presencia de peces.
Finalmente, la dimensión del futuro de la pesca revela una genuina preocupación por la transmisión de este saber ancestral y la sostenibilidad de la actividad. Los pescadores proponen medidas de conservación y buscan adaptarse a los cambios, explorando alternativas económicas. A pesar de los desafíos como la baja rentabilidad, la sobreexplotación y la falta de apoyo gubernamental, demuestran una notable capacidad de adaptación y resiliencia.
Es primordial articular las cuestiones vinculadas al territorio y al ambiente con lo que se refiere a la población (los distintos sujetos colectivos presentes en el territorio), la sociedad y la cultura, generando un vínculo con los pescadores artesanales y su interacción con el medio y la naturaleza.
Es esencial trabajar la comprensión del espacio desde la perspectiva del territorio como una construcción social, donde interactúan varias dimensiones histórica, cultural, productiva y ambiental. Martínez Alier (2021), menciona que los conflictos ecológicos son también conflictos de distribución social, lo que subraya la necesidad de un enfoque que integre las dimensiones sociales y ambientales. De esta forma es posible identificar los impactos generados en los bienes naturales, asociados a las actividades productivas de la región, y evaluar su estado con la finalidad de promover su conservación. Incluye la generación de diagnósticos en conjunto con las comunidades locales, para identificar acciones que generen menores impactos al ambiente.
Los trabajos realizados con pescadores artesanales del Río Negro, en Uruguay, destacan que los problemas en la dimensión biofísica (contaminación del río por nutrientes provenientes de las plantaciones e industrias, alteración del caudal y el ecosistema, impactos de las represas, sequías, actividad forestal, pérdida de biodiversidad) están intrínsecamente ligados a otras dimensiones, lo que subraya la necesidad de abordar de manera integral los factores socioculturales y económicos asociados a este colectivo, al igual que lo sostenido por Cavalcante Corrêa et. al (2020). En este sentido, el enfoque etnogeográfico resultó fundamental para comprender y analizar adecuadamente estas interconexiones, permitiendo una mejor articulación entre las diversas dimensiones que afectan la vida y el trabajo de los pescadores artesanales, tal como lo proponen Claval (2011) y Brandão (2007) al analizar la geografía cultural y la producción del espacio.
La triangulación de la información cualitativa obtenida a través de las diversas metodologías etnogeográficas ha permitido construir un panorama detallado de la configuración territorial, las complejas relaciones con los bienes naturales y las dinámicas socioculturales que definen la vida de los pescadores artesanales del Río Negro. Esta investigación revela cómo la identidad, el sustento y la cultura de estas comunidades están intrínsecamente ligados a la salud del río y a la continuidad de sus prácticas y saberes populares. La investigación, centrada en la voz de los pescadores, destaca su conocimiento tradicional para entender los problemas, destacando su rol no solo como afectados, sino como protectores de un patrimonio natural y cultural en constante amenaza y gestores de su territorio, como menciona Toledo & Barrera-Bassols (2008) este reconocimiento del saber local y popular es fundamental que perdure en el tiempo.
Para comprender la relación entre las comunidades de pescadores artesanales y sus territorios, es esencial evaluar críticamente las diversas metodologías etnogeográficas empleadas. Este análisis implicó considerar los aspectos positivos y las limitaciones de cada enfoque, considerando su pertinencia y eficacia en el contexto específico de estudio. Las técnicas como la cartografía participativa artesanal, las entrevistas y el mapeo participativo identificaron valiosas perspectivas sobre la percepción del territorio, el conocimiento local y las dinámicas socioculturales. Sin embargo, es crucial reconocer que la precisión de los mapas puede ser limitada por la memoria individual, que las entrevistas pueden estar sesgadas por la subjetividad, y que la interpretación de los mapas participativos requiere un análisis cuidadoso.
Asimismo, la observación participante, los mapas mentales y las travesías-recorridos brindaron información muy valiosa sobre la vida cotidiana de los pescadores, su percepción del ecosistema y su conocimiento del entorno natural. No obstante, es importante ser conscientes de que la presencia del investigador puede influir en el comportamiento de los pescadores, que la interpretación de los mapas mentales puede ser compleja, y que la información de las travesías-recorridos puede estar limitada a las zonas exploradas. La combinación estratégica de estas metodologías, junto con una reflexión crítica sobre sus fortalezas y debilidades, permite obtener una visión más completa y precisa de la compleja relación entre las comunidades de pescadores y sus territorios.
Con este tipo de enfoque estratégico se pretende fortalecer la línea estratégica vinculada a la gestión de los bienes naturales con especial énfasis en la gestión sustentable del recurso pesca y los sujetos vinculados al territorio y su configuración. A través de su relación con el territorio, los pescadores artesanales contribuyen no solo al sustento económico de sus comunidades, sino también a la conservación de los recursos de las aguas continentales. Sin embargo, es necesario tomar medidas para proteger y fortalecer la pesca artesanal, garantizando el acceso a los recursos y brindando reconocimiento legal y derechos territoriales a las comunidades pesqueras.
Es fundamental que las políticas públicas consideren estas dimensiones interconectadas y adopten un enfoque participativo, en donde el rol de los pescadores artesanales sea primordial. Esto implica no solo brindar apoyo económico, sino también integrar su conocimiento tradicional en estrategias de conservación, promover cadenas de valor justas y sustentables, y asegurar la transmisión intergeneracional de sus saberes. Ignorar estas complejidades no solo amenaza la subsistencia de estos grupos de pescadores y su modo de vida, sino que también conlleva la pérdida irrecuperable de un patrimonio cultural y ecológico de inmenso valor.
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