Resumen: Los humanos se caracterizan por la habilidad de transformar su entorno aprovechando los recursos a los que tienen acceso, si bien existen una amplia variedad de materias primas que han sido utilizadas por los grupos humanos, un alto porcentaje del acervo arqueológico del Pleistoceno Tardío está formado por huesos de especies animales. Dentro de estos recursos, los elementos que a menudo han pasado desapercibidos son las piezas de molares; en la actualidad existen pocos ejemplos de molares de mamut manufacturados como artefactos arqueológicos, lo que contrasta con los múltiples sitios que cuentan con registros de materiales óseos y dentarios de mamut. En los sitios de Rancho Carabanchel, en San Luis Potosí y Predio Diana, en la Ciudad de México, se han encontrado piezas que muestran huellas generadas posiblemente por intervención humana. La actual investigación busca analizar las evidencias presentes en dichos artefactos, con las técnicas y metodologías de la arqueología experimental y a través de un estudio comparativo, que permita diferenciar las huellas antrópicas de las producidas por procesos tafonómicos naturales.
Palabras clave: molares, manufactura, raspadores, Mammuthus columbi, Pleistoceno tardío.
Abstract:
Abstract
The humans are characterized by their capacity to transform the environment through the exploitation of available resources. Although human groups have used a wide variety of raw materials throughout prehistory, a significant portion of Late Pleistocene archaeological assemblages consists of osseous materials derived from animal species. Among these resources, mammoth molars have often remained understudied and largely overlooked. To date, there are only a few documented cases in which mammoth molars were intentionally modified and used as archaeological artifacts, despite the abundance of sites containing mammoth bone and dental remains. At the sites of Rancho Carabanchel in San Luis Potosí and Predio Diana in Mexico City, several materials have been recovered that exhibit surface modifications potentially attributable to human intervention. This research aims to analyze the evidence present on these specimens through the application of experimental archaeology techniques and a comparative analytical framework, in order to distinguish use-related modifications from traces produced by natural taphonomic and weathering processes.
Keywords: molars, manufacture, scrapers, Mammuthus columbi, Late Pleistocene.
Artículos
Análisis de huellas de manufactura y de uso en molares de Mammuthus columbi en materiales de Rancho Carabanchel, SLP y el Predio Diana CDMX
Analysis of manufacturing and use traces on molars of Mammuthus columbi in materials from Rancho Carabanchel, S. L. P. and the Diana CDMX site

Durante el Pleistoceno tardío los mamuts formaron parte fundamental de los ecosistemas de gran parte del norte y centro de México, su presencia ha sido ampliamente documentada en contextos arqueológicos, paleontológicos y biológicos. La especie que habitó el territorio mexicano por miles de años es el Mammuthus columbi o mamut americano, cuyos restos óseos han sido recuperados en algunos sitios con evidencia de interacción humana, lo que ha permitido establecer hipótesis sobre su caza y el aprovechamiento de recursos que el proboscídeo brindaba.
La relación entre humanos y mamuts durante la prehistoria ha sido objeto de múltiples investigaciones alrededor del mundo, particularmente se han centrado en el aprovechamiento de sus osamentas e incisivos como materia prima para la fabricación de utensilios, artefactos y objetos simbólicos (Semenov, 1957). Dentro de este contexto, los molares de estos grandes mamíferos pueden ofrecer indicios sobre actividades antrópicas al presentar huellas de manufactura o de uso intencional.
Esta investigación tiene como objetivo estudiar y analizar las evidencias en las huellas de manufactura y uso en tres molares de Mammuthus columbi recuperados en los sitios Rancho Carabanchel, Cedral, S. L. P. y Predio Diana, Chapultepec, CDMX, para entender mejor la relación entre humanos y mamuts.
Esta especie hizo su aparición en el continente americano durante el Pleistoceno tardío. Alcanzó una longitud aproximada de cuatro metros y un peso cercano a las diez toneladas. Sus defensas, comúnmente denominadas “colmillos”, podían llegar a medir hasta cinco metros de largo. A diferencia del mamut lanudo (Mammuthus primigenius), este proboscídeo presentaba una cubierta corporal escasa en pelo (Figura 1).

Mediante análisis químicos realizados en restos óseos dentales se ha determinado que la dieta de estos grandes mamíferos estaba compuesta principalmente por pastos, hojas, arbustos y algunas especies de cactáceas (Ortega & Arroyo, 2024).
Los dientes de los proboscídeos, en este caso de mamuts, tienen esmalte, dentina y cemento, tejidos mineralizados que les proporcionan dureza y resistencia para masticar. Estos grandes mamíferos cuentan con 26 dientes (2 incisivos, 12 premolares y 12 molares). Es necesario hacer hincapié en los premolares y molares, ya que éstos se caracterizan por la presencia de estructuras alargadas que van de derecha a izquierda de manera repetitiva sobre la superficie masticatoria conocidas como lofos, además es importante mencionar que no caben todos a la vez, a diferencia de los de humano, por lo que a lo largo de su vida se sustituirán hasta 5 veces mediante el desplazamiento horizontal, en el que los dientes avanzan de atrás hacia adelante en forma de lamelas: láminas con cementante y dentina. De esta manera, las piezas más jóvenes se encontrarán en la parte de atrás y las más viejas y desgastadas hasta adelante, donde se irán cayendo (Barrañón et al., 2023). Son estas últimas piezas de interés para nuestra investigación, debido al nivel de deterioro natural que presentan en la zona oclusal. Tanto a los premolares y molares les llamaremos molariformes.
El registro de mamíferos del Pleistoceno abarca las edades del Irvigtoniano y Rancholabreano en América del Norte; en lo particular, la especie del mammuthus columbi fue registrada en México desde el siglo XVI y su distribución se reconoce en la mayoría de los estados del país, existiendo una mayor concentración en sitios como la Cuenca de México (Arroyo et al., 2010).
Por una parte, en total se conocen 271 localidades en el país dentro de 24 estados diferentes, siendo el Estado de México el lugar donde se ha encontrado la mayor cantidad de restos de mamut, seguido de la Ciudad de México, San Luis Potosí y Puebla; los estados que, por el contrario, no han presentado registros son Yucatán, Quintana Roo, Campeche y Tabasco. Por otra parte, el registro más al sur del país lo tiene Villa Flores, Chiapas; en occidente: Jalisco, y al norte los estados de Nuevo León, Tamaulipas (Arroyo, 2003) y Baja California Sur (Rochín-Bañaga, 2017).
La relación entre los humanos prehistóricos y los mamuts fue profunda y multifuncional, hay evidencias no sólo de su interacción directa mediante la caza, sino también en múltiples expresiones culturales y tecnológicas. A continuación, se describen algunas de las prácticas realizadas por los grupos humanos prehistóricos en torno al mamut, según la evidencia arqueológica disponible:
· Cacería: la manera en que efectuaban la caza es cuestionada y hay muchas teorías al respecto, Joaquín García Bárcena (1986) menciona que dicha actividad se realizaba de forma ocasional debido a la gran magnitud de estos mamíferos, que lo volvía complicado; sin embargo, cuando se llegaba a ejecutar la caza, requería de un gran esfuerzo por parte de quienes participaban para acechar al mamut hasta que quedara atrapado en algún pantano y, de este modo, darle el “golpe de gracia” con proyectiles o rocas para desangrar el cuerpo y provocar su muerte; una vez que el animal moría trataban de obtener la mayor cantidad de recursos posibles para aprovecharlos como materias primas y alimentos. Ejemplo de esto es el sitio de Santa Isabel Iztapan I y II, en el Estado de México, investigado por el arqueólogo Luis Aveleyra Arroyo de Anda. Su impacto en el siglo XX fue gracias a su evidencia cultural, en los restos óseos del mamut encontrado había artefactos líticos asociados. Otro ejemplo son las trampas de caza encontradas por el arqueólogo Luis Córdoba Barradas en Tultepec, Estado de México.
· Utensilios (objetos trabajados): El aprovechamiento de los huesos y defensas de mamut ha sido clave en la relación de estos proboscídeos con el humano, se han descubierto evidencias de esta práctica en gran parte del mundo; por un lado, en el caso de hueso trabajado están Geissenklösterle, Alemania, donde se identificaron costillas de mamut (Mammuthus primigenius) que se emplearon como puntas de proyectil (Münzel, 2001); por otro lado, en Tocuila, Estado de México, se registraron algunas piezas de hueso largo de Mammuthus columbi transformadas en núcleos y lascas (Johnson et al., 2012), y, en cuanto a las defensas, el ejemplo más reciente en México es la propuesta de piezas de marfil de mamut americano localizadas en Cedral, S. L. P., empleadas como raspadores y suavizadores de pieles (Martínez et al., 2024).
En la República mexicana, como anteriormente se había comentado, el registro de Mammuthus columbi es particularmente relevante en la relación con el ser humano, pues se han encontrado numerosos restos óseos fósiles y evidencias arqueológicas que muestran la presencia de estos proboscídeos en diversas regiones del país, especialmente en zonas de pastizales y altas montañas. A modo de ejemplo para el caso de los molares exponemos dos casos que presentan evidencias de trabajo con modificaciones de transformación y de uso: Tocuila y Tultepec, ambos en el Estado de México.
En 2003, se realizaron investigaciones en Tocuila (11,200 A. P.) donde se descubrieron restos óseos de mamut (Mammuthus columbi) y una microlasca de pedernal, lo cual muestra que se trata de un sitio de interacción humana con proboscídeos. Los restos recuperados incluyeron un cráneo, defensas, mandíbula (con daños significativos debido al trabajo con maquinaria que se realizó en el sitio antes de la excavación arqueológica), una costilla perforada con acanaladura y el húmero izquierdo, del cual se recobró la microlasca (Morett & Arroyo, 2004, p. 12).
En investigaciones más recientes de este sitio se encontró un molar con evidencia de intervención humana para ser utilizado como herramienta. Este fragmento de dentario, según Morett Alatorre, fue “fracturado por un golpe directo en ambos de sus extremos, respetando la porción media de la superficie oclusal en la que se formó un agudo bisel” (2021, p. 130). Debido a los golpes se generaron superficies de fractura hacia la base de sus láminas, formando dos puntas paralelas.
El arqueólogo Morett considera que la forma de este fragmento de molar no es aleatoria, sino el resultado de acciones específicas para obtener beneficios de una superficie oclusal, lisa y pulida, con evidente potencial para trabajos de raspado y punción (2021, p. 130) (Figura 2).

Un ejemplo más reciente es el sitio de Tultepec, explorado y excavado en 2016 y 2019-2020 a cargo de Luis Córdoba Barradas. Durante la primera temporada se recuperó una osamenta de Mammuthus columbi que presentó un aprovechamiento parcial; para la segunda campaña se recopiló más información, pues además de los 1500 restos óseos, correspondientes a por lo menos 14 mamuts, también se recuperaron huesos de caballo, algunos de camello y las novedosas trampas de cacería de proboscídeos con fechamientos de hace 15,000 y 13,000 años antes del presente (Gobierno de México, 2024).
Además Córdoba Barradas dio a conocer en su libro Sitios prehistóricos de Tultepec I y II… la identificación de algunos molares de Mammuthus columbi, sin embargo, sólo se hace referencia de sus características (molares superiores de mamut pequeño y un molar suelto). Para el caso del molar suelto presentan evidencias de fracturas culturales como se aprecian en las imágenes del texto (2024, p. 91).
Ubicación
Rancho Carabanchel
El sitio Rancho Carabanchel pertenece al municipio de Cedral, San Luis Potosí, el cual colinda al noreste con el estado de Nuevo León, al noroeste con el municipio de Venegas, al suroeste con los municipios de Villa de la Paz y Matehuala y, al oeste, con Real de Catorce (Escalante, 2019; García, 2018) (Figura 3). Fue en 2015 cuando surgió la noticia del hallazgo de la costilla y vertebras de mamut, por lo que un grupo de científicos de la Universidad Autónoma de San Luis Potosí se dio a la tarea del rescate. Para el 2016, se inició la excavación arqueológica, donde se recuperaron restos de megafauna, entre los más abundantes están los mamuts, caballos, bisontes, borregos cimarrones, lobos terribles, cánidos, entre otros.
Además de los restos faunísticos se observaron diversas evidencias culturales, entre ellas instrumentos de piedra, restos de carbón, útiles elaborados en marfil, hueso, asta y diente, aparte de micro lascas. Esto sugiere que posiblemente hubo un poblamiento muy temprano en la zona, en estudios realizados por Wade Miller y coautores (2022) se obtuvieron fechas de 28,650 A. P. para los estratos de donde provienen los materiales aquí analizados.

El predio Diana se localiza en la esquina norte del Circuito interior (Melchor Ocampo), al sur de la avenida Reforma en la Ciudad de México (Figura 4). La exploración en dicho lugar comenzó en 2012, se encontraron tres agrupaciones que denominaremos concentraciones de restos faunísticos de cazadores recolectores. Las cuales contenían restos de megafauna, caballos, mamuts y otros mamíferos, al igual que aves de menor talla. El sitio se caracterizó por ser parte de la orilla de lago de la Cuenca de México, gracias a lo cual se logró su conservación. Un fechamiento relativo por medio del análisis estratigráfico sugiere una ocupación en el 14,600 A. P. (López et al., 2025, p. 11): se encontró la capa nombrada “Tutifruti”, relacionada a la erupción freato-pliniana del volcán Popocatépetl.

Para llevar a cabo este análisis de manufactura y uso de molares de mamut (Mammuthus columbi) se estudiaron tres piezas de molares, las cuales fueron recuperadas durante las excavaciones de 2013 en predio Diana y, en 2016, en Rancho Carabanchel.

La caracterización de la especie comienza con el análisis en gabinete, en este caso se trabajó en el laboratorio de Arqueozoología de la UASLP, se limpiaron las piezas con brochas finas para quitar el exceso de tierra y posteriormente se identificaron mediante la bibliografía especializada como la obra de Olsen, The American Mastodon and the Wolly Mammoth (1979) y Haynes, Mammoth, Mastodonts and Elephants (1991). En las tres piezas dentarias se determinó que se trata de Mammuthus columbi. El número de la pieza dentaria y su posición dentro de los maxilares se determinó dentro de la propuesta de Haynes (1991). Los materiales analizados corresponden:
Dichas piezas fueron halladas cerca de los lugares donde se concentraron restos óseos de fauna, pero con múltiples marcas de trabajo, lo que nos hace pensar que en estas áreas se realizaban actividades humanas.
Las piezas de molares (HT1, HT02 y HT23) fueron identificadas en dicho laboratorio bajo la propuesta de Pérez (2013), quien caracteriza formas y huellas culturales. Los tres objetos por sus particularidades y formas pertenecen al grupo de los raspadores. Definimos el raspador del molariforme como un objeto de tres caras: a) una de sus caras es la oclusal donde van a estar las huellas de uso, con pulidos medio y altos, b) otra está en la parte posterior de la zona de raíz de molar con un ángulo de fractura cercano a los 60° y c) en la anterior de la zona de raíz con un ángulo de 70° a 80°. Las huellas de manufactura de las tres huesos ponen en evidencia el uso de técnicas de percusión indirecta y de desgaste de superficie en la zona de la raíz (Martínez et al., 2024, p. 21).
Para el análisis e identificación de huellas de manufactura y uso se empleó la metodología desarrollada en las investigaciones: “Proyecto de técnicas de manufactura y huellas de uso de los objetos de hueso en el México prehispánico” (Pérez, 2013), “Propuesta para el proceso de manufactura: del colmillo al artefacto de marfil del Mammuthus columbi de El cedral, San Luis Potosí” (Martínez et al., 2024) y “Análisis de artefactos de hueso y asta de venado de las montañas (Odocoileus lucasi) recuperados en San Luis Potosí y Ciudad de México” (López et al., 2025), en donde se empleó la técnica de replicación por medio de polímeros de acetato polivinílico (1x1, propuesta por Velázquez en 2007). Dicho método consiste en limpiar la superficie del hueso, en este caso el molar, con una solución de 1/3 de agua y 2/3 de alcohol, para posteriormente colocarle un polímero con acetona, presionando contra la superficie del objeto para obtener el negativo de la huella; una vez hecho esto, se levantó el acetato al cabo de 1 o 2 minutos. Además, se observaron las diferentes marcas a través del microscopio petrográfico Nikon, modelo Eclipse E200, con aumentos de 4x0.10 y de 10x0.25 y el microscopio estereoscópico modelo Olympus SZ61 con aumentos de 1x y 4.5x. Asimismo, fueron utilizadas una cámara fotográfica réflex EOS Rebel T5i de 18.0 megapíxeles y otra cámara más para el microscopio, modelo Samsung Galaxy A12 para la obtención de micrografías en piezas arqueológicas y experimentales.
Para disminuir el nivel de especulación en ciertas interpretaciones se recurrió a la Arqueología experimental. Esta metodología parte de la idea de que es posible replicar en el presente tanto las herramientas como las técnicas utilizadas en el pasado, siempre que se mantengan condiciones similares. En este caso, se realizaron pruebas utilizando molares de un caballo moderno (Equus ferus caballus) con el fin de observar su procedimiento en contextos comparables a los de épocas prehistóricas.
Para este estudio se tuvieron que observar las marcas de origen natural, entre las que destacan las huellas en la zona oclusal, producto de la masticación, molienda y desgaste que conforman las acciones de los molares dentro los maxilares. A continuación se describen las características identificadas con el apoyo de la obtención y análisis de la micrografía.
Para el análisis tecnológico de las piezas molariformes de los sitios Rancho Carabanchel y predio Diana se trató de modificar la zona oclusal de los molares de caballo moderno como se mencionó en párrafos anteriores y se tomaron los respectivos polímeros. En total se realizaron 17 polímeros de las tres piezas arqueológicas (HT02, HT23 y HT1). Las conclusiones fueron las siguientes:
· HT02, Mammuthus columbi, molar inferior derecho, considerado como un raspador donde se aprecia la huella de manufactura (desgaste de superficie y fractura de extracción) y de uso (pulido moderado).

· HT23, Mammuthus columbi, molar inferior derecho identificado como posible raspador en el que se observa la huella de manufactura por fractura de extracción y la huella de uso como un pulido moderado

· HT1: Mammuthus columbi, molar inferior derecho, también considerado como raspador con huellas de manufactura evidentes, por medio de la fractura de extracción y la huella de uso como un pulido intenso.

En el microscopio esteroscópico (ME) y en el microscopio petrográfico (MP) se lograron observar superficies con marcas de desgaste correspondientes a la manufactura en las piezas HT02 y HT23. Las marcas son bandas muy bien marcadas, profundas y paralelas, con un rango de 25 a 33.3 μm en su parte ancha, dichas señas corresponden experimentalmente a la roca de riolita que son de 21 a 33 μm bandas.
Al emplear el ME para el análisis de huellas de uso se determinó que pertenecían a las marcas de pulido alto (superficies suaves y brillosas) y medio (solamente brillosa). Al caracterizar las micrografías mediante el MP, los resultados conciernen a bandas que son paralelas entre sí, una profundidad ligera y una anchura de 23, 30 a 42.8 μm dando superficies con pulidos altos. Experimentalmente corresponden al trabajo de suavizar o raspar piel.
Con base en la información anterior, se propone que las etapas de elaboración para las tres piezas de molares fueron las siguientes:
a) El molar inferior del mamut (Figura 8A), como se muestra en la ilustración (Figura 8B) se extrajo mediante percusión directa: primero golpeando la cara anteroposterior, región ventral, hasta obtener expuesta la raíz del molar y la zona oclusal distal.
b) Posteriormente, con el percutor de piedra se golpeaba la zona oclusal distal (Figura 8C), y se selecciona para magullar la parte medial entre la cuarta y quinta lamela para obtener una fractura que inicia desde la superficie y llega hasta la raíz del diente. Se extrae la pieza mediante un palanqueo, presionado desde la cara oclusal distal. Una vez extraída la pieza, se percute en la parte de las raíces para dar formas de dos ángulos, uno entre 45° y el otro mayor a 48°. Un ejemplo de la forma del molar es HT1 de predio Diana, donde se aprecia la huella de desgaste natural y la cultural (Figura 8E).
c) Por último, los molares estudiados fueron utilizados como raspadores o suavizadores sobre las pieles de mamut u otros herbívoros, como se aprecia en la ilustración (Figura 8F).

La humanidad se ha caracterizado por el uso de recursos y materias para la transformación de su entorno, específicamente para la disciplina arqueológica cobra especial importancia el estudio de las relaciones desarrolladas entre los humanos y la megafauna del Pleistoceno tardío, particularmente con el aprovechamiento de las piezas dentarias como materia prima para la elaboración de utensilios.
En el análisis de las superficies relacionadas a las zonas de oclusión (desgastes por masticación) se observaron que los patrones en los molares crean una serie de incisiones y de líneas de diversas anchuras y en diferentes direcciones. A lo largo de la vida útil del molar, éstas suelen desgastarse y crear topografías planas y en ocasiones cóncavas por la presencia de piezas superiores no alineadas con las inferiores. Estos rasgos son los que buscamos para decir que el deterioro es de origen natural y no cultural. Para los rasgos de huellas de uso: las identificamos por medio del pulido bajo, moderado y alto, con el cual, a través de su brillo (en la pieza dentaria) podemos decir que fue utilizada por el humano para suavizar o raspar pieles.
La presente investigación expone un acercamiento a nuevas y detalladas técnicas de análisis de los procesos de manufactura y uso de los molares del mamut americano, siendo los casos de Rancho Carabanchel y predio Diana los primeros acercamientos con esta metodología, especialmente el uso de microscopio estereoscópico y petrográfico para definir huellas de uso y manufactura mediante micrografías elaboradas, polímeros, aportando nueva y valiosa información a los estudios del mamut en México.
Si bien este tema ya se ha presentado en algunas otras publicaciones (Morett, 2021; Córdoba, 2023), éstas se han limitado a exponer y a describir a grandes rasgos los materiales recuperados. Aunque en este estudio se trató de cubrir estas deficiencias, aún quedan preguntas por responder: ¿Hasta qué punto el ser humano causó la extinción de los mamuts por esta relación de cacería y artefactos? ¿Por qué los molares se manufacturaron con las mismas técnicas, recordando que se hallaron en dos sitios cronológicamente diferentes? Para responder estas interrogantes es necesario seguir explorando y analizando molares con las características que en esta publicación se presentan, provenientes de sitios paleontológicos-arqueológicos del territorio mexicano.
Expresamos nuestra gratitud a Catalina Meneses y a Nicole Medina por su significativa contribución en el registro fotográfico y proceso de edición. De igual manera, reconocemos al Laboratorio de Arqueozoología de la Facultad de Ciencias Sociales y Humanidades de la Universidad Autónoma de San Luis Potosí por haber brindado el espacio y las condiciones necesarias para el desarrollo de la presente investigación.
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