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La arquitectura del Movimiento Moderno en la antigua provincia de Las Villas: 1946-1960
The Architecture of the Modern Movement in the Former Province of Las Villas: 1946-1960
Arquitectura y Urbanismo, vol. XLIII, núm. 3, pp. 29-51, 2022
Instituto Superior Politécnico José Antonio Echeverría

Artículo de Investigación


Recepción: 10 Octubre 2022

Aprobación: 19 Enero 2023

Resumen: Objetivo: La investigación tuvo el objetivo de hacer una caracterización de la arquitectura del Movimiento Moderno de la antigua provincia de Las Villas (1946- 1960), escasamente estudiada hasta hoy. Método: Se consultaron expedientes del fondo del Colegio de Arquitectos, documentos de archivo y publicaciones periódicas, para formular hipótesis de trabajo. Las obras más significativas, que conforman la muestra de estudio, se corroboraron en trabajo de campo. Resultados: La caracterización incluye los temas, autores y periodos de mayor producción. Se profundiza en la vivienda según tipologías predominantes, y en las naves y comercios, exponentes de una incipiente arquitectura industrial. Se definen también obras de carácter singular que responden a diferentes temas. Conclusiones: La vivienda fue el tema arquitectónico más relevante del periodo, acompañado por un importante volumen de obras industriales y comerciales, y otros edificios públicos. Las obras fueron ejecutadas con inversión estatal, o con capital privado, fundamentalmente por arquitectos locales, afiliados al Colegio de Arquitectos de Las Villas.

Palabras clave: Arquitectura, Movimiento Moderno, vivienda, almacenes, Las Villas.

Abstract: Objective: The research had the objective of making a characterization of the architecture of the Modern Movement of the old province of Las Villas (1946-1960), little studied to date. Method: Files from the College of Architects, archival documents and periodicals were consulted to formulate working hypotheses. The most significant works, which make up the study sample, were corroborated in field work. Results: The characterization includes the themes, authors and periods of greatest production. It delves into housing according to predominant typologies, and in warehouses and shops, exponents of an incipient industrial architecture. Works of a singular nature that respond to different themes are also defined. Conclusions: Housing was the most relevant architectural theme of the period, accompanied by an important volume of industrial and commercial works, and other public buildings. The works were executed with state investment, or with private capital, mainly by local architects, affiliated with the College of Architects of Las Villas.

Keywords: Architecture, Modern Movement, housing, warehouses, Las Villas.

Introducción



Viviendas del reparto Punta Gorda y Hotel Jagua, Cienfuegos.
Fuente: Autor. 2008

El presente estudio recoge el quehacer investigativo de casi diez años de la arquitectura del Movimiento Moderno en la antigua provincia de Las Villas en el centro de Cuba.1 Después de la constitución de DoCoMoMo Cuba en 1997, se logra dirigir en el país el interés por la arquitectura realizada en las décadas del 40 y el 50 del siglo XX, realizándose a partir de entonces varias investigaciones para su valoración y conservación que tuvieron su centro en La Habana, donde se manifestó su mayor esplendor en la década del 50 [1, 2]. Otros lugares con una obra reconocida de este periodo se fueron estudiando a partir de temáticas específicas, la actividad de uno o más arquitectos o como obras puntuales de significación demostrada [3, 4, 5, 6, 7].

A nivel internacional fueron muy comunes los catálogos de arquitectura moderna para difundir las obras de mayor relevancia [8]. Al salir publicada la Selección de Obras del Registro Nacional de la Arquitectura del Movimiento Moderno en Cuba [9], aún algunas provincias no tenían estudios que permitiesen evaluar sus mejores exponentes. Por esta razón solo se incluyeron dos ejemplos de la arquitectura de ese periodo en lo que fuera la provincia de Las Villas.

Hasta ese momento en el territorio solo se había realizado un acercamiento a la vivienda de los repartos de nuevo desarrollo en Santa Clara [10] y el estudio de la Universidad Central [11, 12, 13] que permitió su posterior declaratoria como Monumento Nacional en 2008, por lo que existía la demanda de iniciar una investigación que cubriera otros temas y obras de la arquitectura realizada en estos años, que aún hoy, constituyen paradigma de la arquitectura y la tipología de vivienda en Cuba.

Independientemente de ser de los más jóvenes exponentes, el repertorio del Movimiento Moderno ya tiene más de seis décadas de existencia sin que existan políticas ni estrategias para su conservación real, más allá de su documentación y análisis a través de DoCoMoMo Cuba. La falta de recursos constituye un factor determinante en el deterioro de muchos edificios, además de los cambios de uso. A su vez, las medidas que permitieron la compra y venta de viviendas en 2011, trajeron como consecuencias transformaciones en muchos inmuebles en el marco de una competencia de ofertas de nuevos materiales y elementos compositivos que no se ajustan a la sobriedad que caracteriza esta arquitectura.

A partir de estas problemáticas se presenta la oportunidad de que se disponía del fondo del Colegio de Arquitectos de Las Villas con un nivel muy completo de los expedientes de obras que en él se registraron desde 1946 y otros materiales que permiten definir fechas, autores y su análisis a detalle. De igual forma se incrementaban las publicaciones que ofrecían metodologías para el estudio de la arquitectura moderna [3, 6, 7], lo que facilitaba el abordaje del tema.

En este sentido se ofrece un acercamiento a la arquitectura del Movimiento Moderno en las provincias de Villa Clara, Cienfuegos y Sancti Spíritus,2 reflejando sus rasgos generales a través de los exponentes más significativos. También se persigue hacer homenaje a aquellos arquitectos y arquitectas que con su labor de diseño dieron lugar a la producción arquitectónica de esos años, muchos de ellos desconocidos o en total anonimato.

Sin dudas, resulta el punto de partida de nuevos estudios que conlleven a potenciar este conjunto que más allá de su propio valor como patrimonio de la nación, es parte de un proceso creativo continuo, que da paso a una nueva etapa de la arquitectura cubana tras el triunfo de la Revolución y que hoy sigue estando en debate para lograr la calidad que merece cada pieza y el entorno donde se emplaza.

Materiales y métodos

El estudio se basó en una investigación histórica donde se conjugan varias fuentes de referencias. Destaca entre ellas, el Fondo del Colegio de Arquitectos de Las Villas del Archivo Histórico de Villa Clara que contiene 46 legajos con aproximadamente 100 expedientes cada uno, organizados por los 32 municipios de la provincia. De forma general cada expediente se dedica a una obra de arquitectura o trabajos de ampliación o reformas a edificaciones existentes realizadas entre 1946 y 1964. En muy pocos casos en un expediente aparece más de una obra, siendo estas, dos o más viviendas diseñadas por un mismo autor, mientras que las obras destinadas a edificios de importancia provincial pueden aparecer en más de un expediente reflejándose en ellos una parte del proceso constructivo.

El mismo ofreció 4 500 expedientes que fueron revisados en un primer momento para realizar una caracterización general del tema e identificar cada inmueble. De la valoración de la calidad de sus obras, se realizó un segundo estudio más detallado a un grupo de ellas, enmarcadas entre 1946 y 1960, para compilar sus datos más significativos y su análisis arquitectónico. Entre estos datos destacan el programa al cual responden, su ubicación, autoría, fecha de plano, planta o plantas, elevaciones, secciones, perspectivas, metros cuadrados de superficie y memoria descriptiva con presupuesto estimado.

Una vez compilados estos datos, en obras seleccionadas a partir de su calidad reconocida se confrontó en trabajo de campo la existencia del inmueble o trabajos realizados en dependencia de su naturaleza. Se logró constatar la concreción de más del 95 % de las propuestas registradas por el Colegio. Para Santa Clara se estudiaron 443 obras, para Cienfuegos 230, para Sancti Spíritus 106, para Sagua la Grande 68 y Placetas 41, siendo los municipios representados en dos tercios de los expedientes. También se incluyeron tres obras de relevancia ubicadas en otras poblaciones del territorio que totalizan 891, lo que significa un 19,8% del total de obras registradas en el fondo, todas comprendidas entre 1946 y 1960.

Para las obras identificadas en el trabajo de campo por su significación y que no aparecen en los archivos de este fondo, se recurrió a la información del Ayuntamiento de Santa Clara, ubicado en el propio archivo, al asiento de las mismas en el Registro de la propiedad de Santa Clara y Cienfuegos, a expedientes de obras ubicados en la Oficina del Conservador de Cienfuegos y el periódico La Publicidad, que mostraba el quehacer de la provincia en las décadas del 40 y 50 del siglo XX. Por último, se hicieron entrevistas a propietarios de viviendas que tampoco aparecen registradas en el fondo, y se revisó la documentación que poseen sobre las mismas, un recurso utilizado en menor medida.

A partir de estas fuentes, se estudiaron 21 obras de Santa Clara, seis en Cienfuegos, tres en Sagua la Grande, una en Placetas, una en Sancti Spíritus, una en Caibarién, y un conjunto urbano en Topes de Collantes, para un total de 34. No se incluyó en el estudio la arquitectura realizada por los programas de la Revolución de los años 1959 y 1960, que no se asienta en el Colegio, ni se refleja en otros fondos citados. De esta forma se define una muestra de estudio de 925 obras para el análisis más detallado.

A partir de todo el material disponible se fueron construyendo hipótesis sobre los rasgos que caracterizaban la arquitectura realizada durante más de una década y media en la provincia, las cuales se constataban o reelaboraban como guía del proceso investigativo.

En un primer análisis, a partir de las obras registradas en el fondo del Colegio de Arquitectos, se definieron como variables los años de mayor volumen de construcción; el repertorio predominante; su emplazamiento; y los arquitectos participantes. A partir de aquí, se hizo un análisis de las temáticas más comunes y de los edificios singulares, incluyendo la tipología, y en los casos que son pertinentes, la planimetría, el volumen, los aspectos formales y técnicos constructivos, entre otros.

Resultados

El Fondo del Colegio de Arquitectos de Las Villas, primeros pasos para el inventario y caracterización de la arquitectura del Movimiento Moderno en la provincia

El fondo del Colegio de Arquitectos de Las Villas posee una condición inmejorable en su estado de conservación. Del análisis del total de expedientes correspondientes a nuevas obras, ampliaciones y reformas de edificios existentes (Tabla 1) se evidencia que cinco municipios fueron los únicos que superaban las 100 realizaciones alcanzando entre ellos el 71,2% del total.

Tabla 1
Expedientes disponibles por los municipios de la antigua provincia de Las Villas con mayor cantidad de obras registradas en el fondo Colegio de Arquitectos.

Fuente: Autor 2022

Este volumen constructivo por municipio es consecuente con la importancia de sus ciudades cabeceras, las cuales además poseían la mayor población. Si bien Cienfuegos disponía del mejor patrimonio arquitectónico de la región en el periodo precedente al advenimiento del Movimiento Moderno por el número de proyectos realizados y ejecutados, Santa Clara se erige como la de mayor esplendor desde la segunda mitad de la década del 40 del siglo XX lo cual se explica no solo por ser la más habitada sino por su condición de cabecera administrativa provincial. Cuando se realizó la división política administrativa de 1878, la decisión de otorgamiento de este estatus por su centralidad y las conexiones del ferrocarril y después la carretera Central propiciaron su rápido desarrollo. Por último, fue importante la influencia y relación con varias ciudades y poblados ubicados en dirección al puerto de Caibarién, los cuales eran de gran importancia en la provincia sin contar a Cienfuegos y Sancti Spíritus que devinieron en 1976 como cabeceras provinciales de sus provincias homónimas, la ciudad industrial de Sagua la Grande ubicada al norte y Trinidad al sur en pleno estancamiento.

Aunque fue una década y media de mucho quehacer de diseño y construcción que continuó después de 1959, la mayoría de las obras de la etapa revolucionaria no se asentaran en el registro del Colegio de Arquitectos a partir de los cambios acontecidos tras el triunfo de la Revolución. La salida del país de muchos arquitectos y que los proyectos devenían de políticas nacionales y se realizaban en La Habana o sus dependencias en las provincias, propiciaron la dispersión de los registros. Sin tener en consideración a estas obras, hay evidencias para definir los años en los cuales acontece la mayor producción arquitectónica.

Para el caso de Santa Clara y Sancti Spíritus se constata que el volumen de proyectos realizados aumenta en la década del 50 respecto a los cuatro años precedentes. Entre 1946 y 1949, en Santa Clara solo fueron datadas 291 de las casi 1.700 registradas lo que representa un 18,2 % de la etapa estudiada, mientras que el 81,8 % aparece en los diez años siguientes pero aumentando hacia el segundo quinquenio con 86 más que en el primero.3 En Cienfuegos no se registran obras asentadas en la década del 40 y aparecen muy pocos edificios en la primera mitad de la década siguiente, por lo que su alza constructiva fue a partir de 1955 con 724 realizaciones para un 96,8%. De forma parecida se comporta Sagua la Grande con 73 obras registradas entre 1955 y 1959 para un 85,9% en estos cinco años. Caibarién registra igual cantidad de obras entre 1946-1949 y los dos quinquenios que siguen, mientras en Camajuaní el primer quinquenio de los años 50 superó ampliamente en obras construidas al segundo (Tabla 2). El número de obras construidas en los otros municipios de la provincia no permite definir los periodos de mayor producción.

Tabla 2
Expedientes registrados por periodos del total por municipios (1946-1959).

* NOTA: Para el análisis de los periodos se toman cinco años de referencia excluyendo 1960 donde se registran algunas viviendas de significación que se incluyen en la muestra de estudio. Fuente: Autor, 2022.

Sobre el repertorio de la obra a resolver, se refleja en primer lugar, la vivienda individual con tipologías aisladas, biplantas y en los altos de edificios existentes, aunque hay una importante presencia de edificios de apartamentos y asociadas a edificios comerciales (Figura 1) y naves para almacenes que en su conjunto representan la segunda temática más común. En otro nivel aparecen escuelas y edificios religiosos, obras para la salud, hoteles y clubs. De las obras estudiadas al detalle a partir del fondo del Colegio de Arquitectos que representan un 99% de nuevas realizaciones con respecto a otros trabajos, se pueden precisar los por cientos en que se manifestaron en cada municipio los diferentes tipos de obra según su temática (Tabla 3).


Figura 1
Planos de obras: a) vivienda para Luis Aparicio, Reparto Eléctrico, Cienfuegos (1955, Arq. Federico Navarro) y b) edificio para banco, oficinas y vivienda para Margarita Sainz, Sancti Spíritus (1951, Arq. Armando Carbonell).
Fuente: Fondo del Colegio de Arquitectos de Las Villas, Archivo Histórico Provincial Villa Clara

Tabla 3
Total de edificios estudiados a detalle por tema en los cinco municipios de mayor volumen de construcción.

Fuente: Autor 2022.

Dentro de las obras que clasifican como naves y comercios, una quinta parte (35),4 correspondían a estaciones de servicios de autos (gasolineras) y asociadas a su exhibición y venta, siendo consecuente la temática con las condiciones y oportunidades que proponía el periodo. Aunque la vivienda representa el 71% de las obras estudiadas, está presente en 65 edificios construidos para naves y comercios que representan el 38,2% de esa categoría.

La vivienda individual se construye tanto en nuevas urbanizaciones como en la trama consolidada de las ciudades, mientras que los edificios de apartamentos son una variante casi exclusiva de los centros de las ciudades de mayor importancia. Las ampliaciones en altos se dan principalmente sobre casas construidas de periodos precedentes diseñados bajo códigos eclécticos y art decó, y edificios existentes que respondían a otras funciones. En número muy reducido se recogen reformas a casas existentes donde los cambios de cubierta de teja a losa de hormigón constituyen los más comunes.

Del análisis de su ubicación, se definen tres escenarios fundamentales que acogieron los edificios de este periodo. Por un lado, la trama de la ciudad existente donde hay diferencias notables entre las arterias y zonas comerciales con las que se dedican exclusivamente al sector residencial. También resulta sitio preferido para las obras, los nuevos repartos. En muchos casos las viviendas antecedieron al proyecto urbano y los repartos no llegaron a concretarse o modificaron su trama después de 1959 con la inserción de edificios multifamiliares semi prefabricados. Un tercer escenario fueron las arterias de entrada a las ciudades importantes como Santa Clara y Cienfuegos donde se emplazaban naves y almacenes que le daban un carácter industrial.

Sin un gran peso, en las mayores ciudades, aparecen los repartos de periodos precedentes (1900-1940), donde predominaba la vivienda medianera y las zonas rurales, aunque en ambos casos se reflejan inserciones puntuales de algunos ejemplos de significación y la vivienda de un carácter más social y de menor calidad expresiva.

En el periodo fue prolífica la actividad de diseño y construcción por el concurso de los arquitectos locales registrados en el Colegio de Arquitectos provincial (Tabla 4). Salvo unos pocos casos como Silvio Payrol Arencibia y Federico Navarro Taillacq, que ya tenía una vasta obra en Santa Clara y Cienfuegos respectivamente; la mayor parte de ellos se formó después de 1930 y sobre todo en las décadas del 40 y 50 lo cual les permitió asimilar los nuevos preceptos que se manejaban y afianzaban en la isla en cuanto a producción arquitectónica.

Tabla 4
Arquitectos con mayor número de realizaciones por municipios y total de obras.

Fuente: Autor 2022.

Fueron muy comunes los arquitectos que contaban también con la titulación de ingenieros: Juan Tandrón Machado, Pedro Páez Llanes y Jorge Lafuente y del Moral. Mariano Ledón Uribe fungía además como agrimensor. José A. Mendigutía Silvera, aunque radicado en La Habana, presenta una amplia obra en Sancti Spíritus, su ciudad natal. En Santa Clara, Cienfuegos, Sancti Spíritus y Sagua la Grande radicaba al menos un arquitecto y algunos de ellos tenían participación en otros municipios y poblados. De igual forma se reflejan realizaciones de las arquitectas Carmen Callón Reina en Placetas, Remedios y Santa Clara y Consuelo Álvarez Fariñas en Santa Clara.

Aunque de forma puntual, en Las Villas aparece la huella de otros arquitectos radicados en La Habana y afiliados a su Colegio de Arquitectos. Destacan los binomios Eduardo Cañas Abril y Nujim Nepomechie, José A. Vila Espinosa y el Ing. Luis Sáenz Duplace, y Miguel Gastón y Ricardo Porro con una obra en cada caso. También existen edificios importantes bajo la autoría de Fernando Martínez Campos, Efraín Socarrás Morales, Delio Valdés Vázquez y Vicente Danilo Puig Tabares.

Estos arquitectos en muchas ocasiones se asociaban para grandes obras con empresas constructoras, destacándose en esos años las de Arellano y Mendoza, Augusto Menéndez, la Rojo, en inversiones del Estado contratadas por el distrito de Obras Públicas en la ciudad de Cienfuegos y la representada por Elpidio Tandrón Machado, al servicio de la iniciativa privada en Santa Clara.

Arquitectura para una nueva vivienda. Nuevos repartos y la ciudad existente

A inicios de la década del 40 del siglo pasado, en la provincia de Las Villas no residía con carácter permanente una clase social poseedora de grandes fortunas. Las familias más adineradas se asentaban en La Habana por lo que el sector más favorecido económicamente estaba compuesto por administrativos de gobierno, oficiales del ejército o la policía y algunos comerciantes o propietarios de industrias y establecimientos locales. A ellos se sumaba un importante grupo de médicos y abogados, profesiones que en el momento resultaban muy remuneradas.

El desarrollo del automóvil favoreció que este sector de la población en las ciudades más grandes de la provincia buscara en sus áreas periféricas zonas más tranquilas para vivir y con menor densidad de población que los centros donde ocupaban un espacio contiguo a sus negocios.

En Santa Clara aparecen nuevas urbanizaciones diseñadas bajo los códigos del Movimiento Moderno al este y oeste de la ciudad, inmediatos a la carretera Central que era la vía más expedita para moverse desde las áreas residenciales al centro y otras poblaciones. De esta forma se planifican los repartos Residencial Brisas del Capiro y Residencial Escambray en la banda a Placetas en dirección a Oriente y Residencial La Riviera en la banda a Esperanza en dirección a La Habana. Al sur, la ciudad también propone el reparto Domínguez [14]. En todos los casos resultaban empresas muy rentables que fueron desarrolladas por el gobierno municipal o iniciativa del propietario de los terrenos. Estos repartos aparecen en el plano de la ciudad de 1948.

En Cienfuegos se había planificado el reparto Ruiloba, según proyecto de Jorge Lafuente, con fecha de febrero de 1927. Esta zona ubicada al sur de la ciudad y asentada en la península de Punta Gorda, era privilegiada por su aislamiento y su posición frente al mar [15]. Las crisis vividas en el país en la década del 30 y los necesarios trabajos de relleno que demandan las zonas bajas hicieron que su ocupación fuera lenta y pese a su volumen de construcción después de 1955, hasta finales de la década del 50, mostró una gran cantidad de parcelas sin construir, que hoy todavía es una huella de ese periodo. Su concepción se realizó con un trazado regular que daba continuidad al de la ciudad existente.

Contiguo a Punta Gorda, nombre con el cual se denominara después y por el cual se conocía al asentamiento ubicado en el extremo sur de la península, se definen otros repartos, uno para las casas construidas por la empresa eléctrica que también utilizaba el trazado de cuadrícula de la ciudad y el reparto Residencial Playa Alegre, promovido por la Cía. Territorial Cienfuegos S.A. propiedad de Rolando M. Ferrer Capote proyectado en 1956 por el ingeniero civil Francisco M. Otero Cassio y el agrimensor Fernando García Mallo [15]. Este ejemplo rompe con el trazado de manzanas cuadradas que predominaba hasta entonces y que con total independencia de la ciudad buscaba un estatus de mayor privacidad para la población más adinerada.

En Sancti Spíritus los intentos de formar nuevos repartos fueron más incipientes y no llegaron a concretarse como urbanizaciones, sin embargo, se refleja a través de las viviendas la marca de aquellos intentos en la entrada de la ciudad por la carretera Central desde el occidente con el Residencial San Luis, así como en el reparto Pueblo Nuevo en torno de la actual Avenida de los Mártires.5 Este espacio ya venía desarrollándose con importantes niveles de ocupación y fue sitio ideal para el desarrollo de nuevas viviendas.

La otra ciudad que contó con un nuevo emplazamiento para el desarrollo exclusivo de viviendas fue Placetas, que en su sector noroeste desarrolló bajo el mismo trazado existente, el reparto Pujols pero generando una nueva trama con menor densidad y mayor uso del espacio verde por el carácter exento de las casas en sus parcelas.

Es importante destacar que en Santa Clara no se desarrolló el reparto Residencial Vista Alegre, que aparece en el plano de la ciudad de 1948 al norte de la carretera Central entre los kilómetros 302 y 303; pero en dicha sección de vía se construye un grupo de viviendas que complementan como conjunto las ubicadas en el lado sur pertenecientes al reparto Escambray. De forma similar, se levantan casas en la propia ciudad a lo largo de la prolongación de la calle Cuba y las carreteras a Camajuaní y del Acueducto, en la Calzada y la carretera al Junco en Cienfuegos, en el reparto San Juan de Sagua la Grande y la entrada a esa ciudad desde la cabecera provincial.

Del total de viviendas de la muestra de estudio en nuevos repartos (Tabla 5), para Santa Clara, de un total de 108 exponentes, se ubicaron 48 en el Reparto Escambray, representando el 44,4% del total, mientras que 37 (34,2% del total), se ubicaron en la carretera Central y el reparto Brisas del Capiro, conformando estos tres escenarios, inmediatos uno del otro, un núcleo que concentra la mayor cantidad de viviendas de esta tipología en la ciudad. En el caso de Cienfuegos, de 110 inmuebles, 50 corresponden a Punta Gorda para un 45,5% del total de esa ciudad que junto con las 17 de Playa Alegre (15,5%), conforman el 61% del total. Es importante destacar que, según el trabajo de campo realizado, aproximadamente la mitad de las viviendas de este periodo en estos repartos no aparecen en los registros del fondo del Colegio de Arquitectos.

Tabla 5
Viviendas aisladas registradas en el fondo del Colegio de Arquitectos de Las Villas en repartos de nuevo desarrollo en Santa Clara y Cienfuegos.

Fuente: Autor 2022

Las viviendas para estas áreas tuvieron como primera característica diseñarse en parcelas que, aunque eran más estrechas en su frente a la calle que en la profundidad, permitía desarrollar soluciones en planta rodeadas de jardines y patios lo cual garantizaba una separación entre ellas y con ello la ventilación al exterior de todos sus locales. En algunos casos de Punta Gorda se combinaban dos o más parcelas que posibilitaban el diseño y construcción de una vivienda de mayores dimensiones. En el reparto Escambray, la ocupación del suelo posibilitó que se fueran adquiriendo lotes de diferentes dimensiones [14, 15].

Por sus tamaños, las viviendas más pequeñas fueron algo superiores a los 70 m2 y se correspondían a las de menor presupuesto. Por lo general fueron superiores a los 100 m2 alcanzándose los 200 m2 en planta baja en algunos inmuebles. Aunque predomina la vivienda de un solo nivel, muchas se concibieron en dos niveles lo que permitía que incrementaran su área hasta los 250 m2.

En relación con su superficie construida se establecieron los presupuestos a partir de cotizar el metro cuadrado entre 45 y 54 pesos en dependencia del año en que fueran concebidas. Esto generó presupuestos superiores a los 3 000 pesos, pero con un rango medio entre 5 000 y los 10 000. Las mayores casas alcanzaron presupuestos de hasta 20 000 pesos y en casos muy puntuales superior.

La estructura en planta permitió desarrollar una gran variedad de soluciones, desde las más simples, compuestas por dos secciones donde en una se desarrollaban los espacios comunes de la vivienda y en la otra los dormitorios, hasta otras de mayor complejidad resueltas con tres y cuatro secciones perpendiculares a su frente y que debieron recurrir a cajas de aire o patios interiores para ventilar algunos locales (Figura 2). En todos los casos se asumió el principio de privacidad de los dormitorios y algunas incorporaron el local de servicios y habitación para el personal que se ocupaba de estas funciones [15, 16].


Figura 2
Ejemplos de planimetría. Viviendas propiedad de Enrique Mestre (1958) y Guillermo Millares, (1957), Punta Gorda, Cienfuegos. Arq. Federico Navarro.
Fuente: Bermúdez H. La arquitectura doméstica del Movimiento Moderno en los repartos Punta Gorda y Playa Alegre de Cienfuegos. 2009

Por su forma predominan las de planta rectangular concentrada, aunque hay ejemplos de plantas lineales y articuladas [16]. También fueron comunes los portales de acceso a la vivienda y las terrazas tanto en plantas bajas como en segundos niveles, muchas de ellas ubicadas a un lateral o fondo de la vivienda. Por último, se estableció de forma general la incorporación del garaje dando respuesta al aumento de automóvil privado como garantía de desplazamiento y estatus de una clase social superior. La adaptación a la topografía se manifiesta solo en pocos inmuebles de la ciudad de Santa Clara y Sancti Spíritus donde aparecen desniveles del terreno. Su uso siempre se utilizó para salvar medio puntal desde el nivel de la calle donde se ubicaba el acceso vehicular.

La volumetría desarrollada experimenta soluciones simples, de volúmenes articulados contiguos y articulados yuxtapuestos que se manifiestan en relación a la complejidad planimétrica y número de niveles de la vivienda. De esta forma las simples, con volumen único, se dan en los ejemplos de planta rectangular y un nivel; mientras las otras, en las viviendas con otra planimetría. Las de volúmenes articulados contiguos, en viviendas de un nivel y los yuxtapuestos en las que poseen dos niveles [16].

Desde el punto de vista de su diseño se generan tres variantes estilísticas diferentes. Una con influencia de la arquitectura colonial incorpora el arco y la cubierta ligera de tejas como sus componentes más notables. La segunda, que es la más abundante, es de diseño más racionalista con predominio de volúmenes puros y líneas rectas con cubierta de hormigón y una tercera donde hay indicios de la arquitectura brutalista y de influencia de la vanguardia latinoamericana que refleja soluciones técnicas más complejas y cubiertas inclinadas de gran pendiente [15, 16]. Es notorio que las del primer grupo se manifiestan en ejemplos de pequeño y mediano tamaño y presupuesto, las del segundo en toda la gama de complejidades y en la mayoría de los casos desarrollados en dos niveles, mientras que las del último grupo corresponden a las de mayor presupuesto y composiciones más trabajadas.

De forma general, en fachadas se asumen el uso de enchapes de piedras que contrastan con amplias superficies lisas en pisos y paredes, y transparentes por el uso del cristal en la carpintería. Los aleros pronunciados también son un aspecto común en muchos ejemplos junto al calado de las losas de cubierta en portales y accesos. Otro elemento compositivo de carácter estructural fueron las columnas que se presentan de diversas formas como soporte de la losa en terrazas y portales, desde las más simples que utilizan elementos metálicos de sección circular y gran ligereza hasta otras de hormigón que se combinan con vigas exteriores o descansan con determinada inclinación enfatizándose a sí misma. El uso de rejas aparece con múltiples diseños con motivos curvos o alegóricos a elementos de la naturaleza en la mayoría de los casos.

Relacionar los ejemplos más significativos y sus autores resultaría una tarea difícil por su cantidad, sin embargo, si se puede definir que hay representatividad de todos los arquitectos locales en ejemplos relevantes (Tabla 6). Justo I. Pérez Díaz fue el que realizó la obra más amplia ubicando sus realizaciones en toda Santa Clara e incursionó en otras ciudades y poblaciones de la provincia (Figura 3a) (Figura 3b). En Cienfuegos esta labor se centró fundamentalmente en arquitectos locales con una mayor presencia de Federico Navarro. A ellos se suman Aníbal Simón, Juan R. Tandrón, Saúl Balbona, Mario Ruiz, Mariano Ledón, Silvio Payrol, José J. Carbonell y Armando Carbonell, aunque con un menor número de exponentes (Figura 3c). Juan E. O’Bourke Reyes, y Roberto Pintado Pubillones, radicados en La Habana, dejan su sello en algunos ejemplos de relevancia en Cienfuegos y Osmundo Machado en uno de Quemado de Güines. También hay que destacar la obra de Silvia O´Bourke Reyes con 10 viviendas y una estación de servicios en el reparto Riviera de Santa Clara y Ada Meneses García que es autora de tres viviendas en Placetas, donde conjuga losas plegadas, vitrales, celosías y rejas que adquieren una gran unidad a partir del rombo como motivo.


Figura 3
Viviendas: a) propiedad de Mariano Fernández, Carretera Central km 301, Santa Clara (1950, Arq. Justo I. Pérez); b) propiedad de Ricardo Solís, reparto Escambray, Santa Clara (1956, Arq. Justo I. Pérez) y c) propiedad de Antonio Quiñonez, reparto Punta Gorda, Cienfuegos (1959, Arq. José J. Carbonell).
Fuente: Autor, 2013

Tabla 6
Cantidad de viviendas diseñadas por arquitectos en repartos de nuevo desarrollo en Santa Clara y Cienfuegos según registros del fondo del Colegio de Arquitectos.

Fuente: Autor 2022.

El tema de la vivienda también fue importante en la trama existente de las ciudades y poblaciones de la provincia. En este escenario aparece una mayor variedad de tipologías asociándose con otros temas como los comerciales y el consultorio médico. Hay viviendas de nueva construcción desde los cimientos y muchos ejemplos en segundos niveles.

Generalmente son de uno o dos niveles y utilizan la medianería con otras edificaciones contemporáneas o precedentes. En pocos casos se emplazan en un lote o parcela de mayores dimensiones que permite separarla de las edificaciones vecinas. Independientemente de ello, se utilizan recursos a nivel de fachada que buscan la continuidad constructiva de la manzana.

El centro de la ciudad de Santa Clara presenta varios ejemplos significativos por sus dimensiones y diseño, tanto por la composición de la fachada como por su distribución interior, aunque son poco percibidos desde la calle, no solo por su estrecha sección sino por emplazarse en segundos niveles y ser complemento de edificios existentes. A los segundos pisos se accede por escaleras que la independizan de sus plantas inferiores dedicadas a funciones públicas y con puntales relativamente altos que la alejan más del bullicio del transporte y la actividad comercial. Desde el punto de vista planimétrico la presencia de patios para ventilación ante la densidad constructiva y las amplias terrazas que abren hacia la calle, pero retiradas de la línea de fachada, constituyen elementos recurrentes en sus diseños. En algunas soluciones sobre un almacén pueden aparecer varias viviendas. Para Santa Clara han sido identificadas por su calidad constatada un total de 73 viviendas en altos y 18 asociadas a comercios. En Cienfuegos también son muy comunes viviendas en la trama consolidada de la ciudad con 67 ejemplos de diferentes tipologías.

Junto a estos exponentes, desde la incursión del Movimiento Moderno en la provincia aparecen edificios de apartamentos (Figura 4). Su emplazamiento comparte este escenario y al igual que las viviendas individuales la mayoría se resuelve a través de la medianería. De ellos solo tres casos reflejan soluciones con pasillos laterales independizando al edificio de sus colindantes. En Santa Clara aparecen 73 edificios de apartamentos en el centro de la ciudad y 14 en otros barrios.


Figura 4
Edificio de apartamentos para Francisco G. Linares, Sagua la Grande, 1958. Arq. Eduardo Martínez.
Fuente: Autor, 2009

Los edificios de apartamentos que en su gran mayoría se resolvieron entre dos y cuatro niveles, también se construyeron en Cienfuegos, Sancti Spíritus, Placetas y Sagua la Grande, pero con mucha menor presencia que en Santa Clara lo que hace suponer que las funciones administrativas de esta ciudad demandaban viviendas para alquiler de buen estatus. En este sentido, muchos de sus propietarios residían en viviendas ubicadas en los barrios de nueva construcción y esto formaba parte de sus empresas personales con independencia de la profesión que poseían.

Por su ubicación predominan los ubicados a media cuadra, aunque los hay en esquina. Este particular en el centro de Santa Clara se manifiesta con 57 y 16 exponentes para un 78,1% y 21,9% respectivamente. Por su tipología los ubicados a media cuadra reflejan soluciones con circulación vertical lateral y una vivienda por piso, soluciones con circulación vertical lateral, una vivienda a la calle y viviendas al interior de manzana y las que poseen un diseño simétrico con escalera central y apartamentos a ambos lados. De forma general, poseen una planta típica, en algunos casos se incluyen otras funciones en planta baja o viviendas a las cuales se accede desde la calle. Los ejemplos en esquina son más complejos y se desarrollan con pasillos de circulación interior.

En cuanto a su diseño, la presencia de balcones en los niveles superiores es un elemento que los identifica. En el caso de Sancti Spíritus, existen varios ejemplos donde el balcón adquiere las dimensiones de una terraza conformada por la estructura de la losa volada de gran luz, característico de varias obras de Armando Carbonell en esa ciudad.

Naves y depósitos para almacenes y comercios, fábricas y otros ejemplos de arquitectura industrial

Naves y depósitos que en ocasiones se combinan con viviendas son las denominaciones que constan en los planos y contratos para las edificaciones de uso industrial, comercial o de servicios. Sus características más notorias se expresan en su sencillez compositiva imponiendo su propio lenguaje por carecer de elementos expresivos y recurrir como elemento prioritario a su función [17]. Los comercios pueden diferenciarse de los almacenes por el uso de vidrieras en fachada y su ubicación en el centro de la ciudad.

Desde mediados de la década del 40 del siglo XX aparecen de forma muy reiterada las naves contiguas de techos inclinados a dos aguas que en ocasiones se enmascaran con un bloque frontal que se desarrolla paralelo a la calle o con el tratamiento de una fachada que oculta las pronunciadas pendientes de las cubiertas.

Cuando poseían grandes dimensiones se resolverían con estructuras metálicas cubiertas con planchas de zinc, mientras que, en las más pequeñas, la madera y la teja francesa resultaban más viables por su economía. Varios establecimientos con esta tipología se ubicaron en la carretera Central en Santa Clara, sobre todo en torno al km 297 en su salida a Esperanza, sitio que fue adquiriendo un carácter industrial con determinadas inserciones de viviendas.

En varios ejemplos aparecen los portones de acceso, resguardados por marquesinas y vanos para la ventilación mecánica, recursos que dan la imagen actual de esta parte de la ciudad. Al contrario de esta solución, Andrés Garrudo para los almacenes de la comercializadora de materiales de construcción Duro Block [18] asiste en 1957 a la estructura portante a modo de columnas contrafuertes y una solución ingeniosa de viga canal de hormigón para resolver la evacuación de las aguas entre los grandes paños de la cubierta (Figura 5a). En este caso la simetría compositiva se impone por la estética propia de las naves. Esta obra formó parte de un conjunto que se completa con una gasolinera.

En los establecimientos de la agencia Ford en Santa Clara que posee varias naves contiguas con cubierta de estructuras metálicas, una losa de grandes dimensiones apoyada en cuatro columnas sirve como motor lobby y para anuncios e identificación del negocio, otro elemento asimilado por este tipo de edificios. En Santa Clara y Cienfuegos aparecen también naves con cubiertas semicirculares, tipología replicada en la terminal de azúcar a granel construida por la Revolución en esta última ciudad.

El edificio Morata de 1951,6 atribuido a Justo Pérez Díaz, proyectista de las naves del mismo propietario; al igual que en otros destinados a almacenes con o sin viviendas en su planta superior, la estructura de hormigón armado de esqueleto fue la recurrente para salvar las grandes luces que se demandaban. Los elementos que distinguirían a estos edificios podrían ser múltiples. Este, desarrolla su fachada con un gran balcón corrido resuelto sobre una losa volada de más de cinco metros que constituye un atrevimiento tecnológico para el momento en este escenario. Como característica común en este tipo de edificios resulta el gran puntal de las plantas bajas que eran las que acogerían las funciones de almacenamiento. Arriba la distribución a las viviendas se establece por pasillos. Similar tipología presenta el edificio para comercios y viviendas para Luis García Poncet [19] bajo la autoría de Aníbal Simón en 1956 (Figura 5b).


Figura 5
a) Naves para almacenes y comercios Cía. Duro Blok. Santa Clara. Arq. Andrés Garrudo. b) Edificios para gasolinera, almacenes y viviendas, Santa Clara. Arq. Aníbal Simón.
Fuente: Autor, 2013

En el propio entorno del km 297 de la carretera Central aparece en 1957, un pequeño inmueble para las oficinas comerciales de Créditos Latorre S.A. [20] diseñado por Félix Pina Morgado (Figura 6). Su diseño adaptado a una parcela esquinera en el encuentro de dos calles que forman un ángulo agudo permite proponer una losa inclinada tipo paraboloide y de aparente independencia a su estructura portante que enfatiza su influencia brutalista.


Figura 6
Oficinas Comerciales para Créditos Latorre S.A. Arq. Félix Pina.
Fuente: Autor, 2011

Sin dejar de reconocer el valor como conjunto de estos inmuebles, los otros que poseen mayor relevancia en Santa Clara son los almacenes de la Woolworth [21] (Figura 7a) y El Encanto [22] con funciones netamente comerciales. El primero construido en 1954 para la cadena de tiendas conocidas como Ten-Cents fue diseñado por Roberto Pesant Estrada a partir de un gran volumen esquinero que solo se abre al exterior a través de vidrieras ubicadas en la planta baja de su frente que resulta el lado más estrecho del lote donde se inserta dejando el lateral para las funciones de suministro. La planta alta se destinó a oficinas y almacén. En este inmueble predominan las aristas vivas que dan al bloque un carácter macizo en medio de una trama compacta de estrechas calles de su centro.


Figura 7
Edificios para comercios. a) Almacenes de la Woolworth, Santa Clara. b) Comercio y vivienda propiedad de Paula Chepe, Cienfuegos. Arq. Federico Navarro.
Fuente: Autor, 2013

El Encanto 7, por su parte, fue diseñado en 1956 por Lilia Torres Padrón en un lote estrecho a media cuadra. Su fachada es totalmente acristalada con una gran marquesina de hormigón en voladizo ligeramente inclinada hacia atrás. Su estructura y losas de hormigón cubren los salones de venta de sus dos niveles que son precedidos por un vestíbulo de doble puntal. Para acceder al segundo nivel se desarrolla una escalera helicoidal a modo de escultura que jerarquiza este espacio. Un tercer nivel se retira de la línea de fachada para las funciones tecnológicas.

En Cienfuegos, el edificio construido en 1956 para Paula Chepe de Fuster 8 (Figura 7b) resume en esa pequeña obra el refinamiento del lenguaje moderno de Federico Navarro en el centro de la ciudad a través de la doble losa de influencia brutalista, que sirve de alero en su entrada y de terraza a la vivienda ubicada en su segundo nivel. También de ese año aparece en la calle comercial otro inmueble del mismo arquitecto para comercios en planta baja y apartamentos en su segundo nivel propiedad de Luis M. Abelleira que constituye uno de los pocos ejemplos de la ciudad que combina ambas funciones [23].

En el medio de la trama colonial de Sancti Spíritus, en Placetas, Sagua la Grande y Caibarién se levantan varios edificios que combinan funciones comerciales y vivienda. Los presupuestos para este tipo de obras estuvieron entre 10 000 y 50 000 pesos, aunque hay excepciones que llegaron a alcanzar los 90 000.

Las obras asociadas a los planes de alcaldes de la época en muchas ocasiones tuvieron procesos de concreción muy dilatados. Esto sucedió para la Estación Central de Ómnibus de Santa Clara (Figura 8) incluida en el Plan de Obras del alcalde Miguel Rojas Machado de 1952. Si bien el proceso fue definido por un concurso donde los arquitectos Miguel Gastón y Montalvo y Ricardo Porro llevaron a cabo el proyecto que se ejecutaría, este tardó desde que se inició hasta su terminación, cinco años [24]. Aunque de apariencia sencilla, supo dar una respuesta funcional que incorpora en un mismo edificio, restoranes, cafeterías, tiendas, barberías, oficinas de correo y otros servicios. Su diseño conjugó el hormigón armado para dos bloques administrativos y de servicios, las áreas de expedición de pasajeros y el andén con una nave de grandes luces, cubierta por una estructura metálica ligera para su salón central. Aparte de sus requerimientos funcionales, otras características notables se aprecian en la losa que cubre el andén con una estructura volada y las terminaciones que incorporaron el gres cerámico en el enchape de paredes y columnas.


Figura 8
Estación Central de Ómnibus, Santa Clara. Arq. Miguel Gastón y Ricardo Porro.
Fuente: Autor, 2013

En el tema industrial fueron pocas las obras construidas, aunque con ejemplos de gran trascendencia. Grandes fábricas para la época aparecen para producción de bebidas y refrescos. Sus inversionistas llegaban al territorio, acompañados de diseñadores de renombre o conocidos por trabajos precedentes.

En 1948, la Cía. Coca Cola, División Cuba apuesta por una Embotelladora de refrescos en Santa Clara, que se ubicó en el reparto Escambray. Se conforma por un bloque donde se ubican las funciones administrativas y el laboratorio; y tres naves perpendiculares a este que acogerían las funciones productivas (Figura 9a) (Figura 9b).


Figura 9
(De arriba abajo). Industrias. a y b) Embotelladora de refrescos Coca Cola c) detalle de estructura de cubierta Cervecería Central, Santa Clara.
Fuente: a) y c) Autor, 2013; b) Expediente de obra existente en la instalación

La factura de este edificio, combina un volumen puro apaisado con otro dispuesto de forma vertical para el depósito de agua y como base de la torre de enfriamiento que le daba servicios. En el primero se enfatiza la horizontalidad con vanos corridos en forma de bandas que predominan sobre otros aislados enmarcados en molduras. Posee grandes aleros de losas de hormigón comunes en el repertorio industrial y del periodo. El uso de los grandes paños de cristal en la fachada principal permitía la observación del proceso productivo desde el exterior. Las naves de producción con cubiertas a dos aguas se resuelven a partir de estructuras metálicas y cierre ligero con algunas planchas traslucidas para la entrada de luz al gran espacio interior.

Aún es una incógnita el autor de esta obra de un modernismo muy temprano para la ciudad. Las copias de los planos,9 permiten afirmar que hay participación de diferentes empresas vinculadas a la Sucursal Coca Cola Ltd. en Toronto, Canadá; entidad que fungió como inversionista. Como asociados al diseño de varios objetos de obras y algunos detalles interiores, destaca la firma de ingenieros y arquitectos Mira y Rosich.

La otra gran obra de este periodo surge como parte de la ampliación de las instalaciones de la prestigiosa Cerveza Hatuey bajo la Inversión de la Cía. Bacardí. La Cervecería Central se inaugura en noviembre de 1953 en un escenario rural en las cercanías del poblado de Manacas, municipio de Santo Domingo. Su emplazamiento, aunque cuestionable, se debió a proyecciones estratégicas de la empresa y sobre todo a la presencia en el lugar de aguas de gran calidad. Es diseñada por el ingeniero-arquitecto José A. Vila Espinosa y el ingeniero Luis Sáenz Duplace [25]. Esta industria de grandes dimensiones se concibió de dos áreas bien diferenciadas, una administrativa, no construida y otra netamente productiva que ocupa más del 90 % de la instalación, según consta en los planos de dicho proyecto.

Lo más destacado del bloque de producción son las cerchas de hormigón en forma de arco y de la cual cuelga la cubierta del edificio a través de tensores, resultando un elemento más en la composición de su arquitectura y que da una gran limpieza interior al techo de sus grandes salones (Figura 9c). También resulta una audacia tecnológica la losa volada de hormigón de doce metros de luz que cubre el andén de salida de las producciones. El uso de las ventanas de cristal tipo Chicago en vanos de gran amplitud permite iluminar y ventilar sus dependencias. Como complemento del conjunto, el acceso principal o portería se enfatiza con una torre de hormigón a modo de anuncio que, sin dudas, constituye aún otro de los símbolos que mayor identidad otorgan a la instalación.

En Cienfuegos, la Planta de Filtros del acueducto, de un racionalismo atado a un diseño académico constituye su único ejemplo en el tema industrial. Sin embargo, la Compañía Eléctrica construye desde mediados de la década del 50 un grupo de viviendas para sus empleados. Independiente de su carácter doméstico, este reparto puede evaluarse también como la obra asociada a funciones productivas de mayor significación a nivel de ciudad bajo los códigos del Movimiento Moderno antes de 1959.

El proyecto comprendía 50 viviendas a partir de los fondos de la Caja del Retiro Eléctrico.10 Para ello, se destinó un presupuesto que ascendió a medio millón de pesos. Los trabajos de construcción dieron inicio en el año 1955 y llegaron en algunas viviendas hasta 1959 [15]. Sus diseños fueron sometidos a licitación resultando todas diferentes aunque con una gran unidad por los elementos expresivos utilizados. José R. Casanova, Jorge Lafuente, Federico Navarro y José. J. Carbonell fueron los cuatro arquitectos en los cuales recayó la autoría de los inmuebles. El constructor a cargo fue Ventura Urizar Campo.

Ubicadas en las manzanas comprendidas entre las avenidas 34 y 38 y las calles 39 y 45, las viviendas se emplazaron a cinco metros de la calle generando un amplio jardín y una trama propia en medio del trazado existente. Todas presentan portal y en muchos, conforman un espacio común con el car-port11[15]. Sin dudas, estas viviendas replicaron lo mejor de la arquitectura que se realizaba en el vecino reparto Punta Gorda ajustándose a un presupuesto menor lo que redundó en respuestas más sencillas que adquieren su relevancia a nivel del conjunto.

Además de esta experiencia, la fábrica de conservas Nela también fue inversionista de varias viviendas en la ciudad de Sancti Spíritus, pero en esta versión con ejemplos aislados construidos en diferentes puntos de la ciudad y sus inmediaciones.

Ejemplos singulares de la arquitectura del Movimiento Moderno en Las Villas

Otros temas donde aparecen exponentes de gran significación en la arquitectura de los años 50 en la provincia, fueron el administrativo, el educacional, obras de salud y el hotelero. En ellos, la mayoría de los ejemplos adquieren su relevancia por su carácter singular y asumir el lenguaje de los códigos modernos con mucha fidelidad.

En el tema educacional, y el asociado a obras de salud, aparecen dos grandes promotores. Por un lado, el Estado con una inversión pujante en la década del 40 bajo los mandatos presidenciales de Ramón Grau San Martín y Carlos Prío Socarrás a través del Ministerio de Obras Públicas y por otro, la inversión privada devenida de fondos de la iglesia o acciones filantrópicas de personalidades adineradas.

Del primer grupo, surgen el edificio que acogió la sede del Distrito de Obras Públicas para la provincia en Santa Clara de 1947, con un proyecto típico que también fue ejecutado en Camagüey y el construido en 1956 en Cienfuegos para la sede del distrito Oeste de la provincia bajo la autoría de Vicente Danilo Puig Tabares (Figura 10) [26].


Figura 10
Distrito Oeste de Obras Públicas, Cienfuegos.
Fuente: Autor, 2008

En escuelas, un ejemplo muy particular fue diseñado por Juan Tandrón Machado en 1948 para la Escuela Normal de Kindergarten en Santa Clara, donde se asume la tipología del bloque de aulas, con pasillos de distribución alrededor de un patio central común en la mayoría de los edificios educacionales de estos años [27]. En paralelo, se construyen entre 1947 y 1951 los Institutos de Segunda Enseñanza de Cienfuegos y Sagua la Grande12 bajo un proyecto que tuvo determinadas variaciones en las diferentes ciudades donde fue ejecutado, la escuela profesional de Comercio de Santa Clara en 1955 y el plan de escuelas rurales construidas en toda la geografía de la nación y con una amplia representatividad en los campos villareños.

También se concretan proyectos importantes en el tema de salud con el Hospital Civil de Cienfuegos a mediados de la década del 50 donde Puig Tabares [28] utilizó elementos similares a los del Distrito de Obras Públicas que se construía a la vez. Para 1957, se construyen en Santa Clara el Hospital Central ONDI con la participación de Delio Valdés Vázquez como arquitecto principal [29] y la Maternidad Obrera, edificios que se ampliaron en los primeros años de la Revolución.

En el entorno rural, en 1955 aparece un conjunto de viviendas para los médicos del sanatorio antituberculoso de Topes de Collantes que, además, incorporó una pequeña capilla y dos edificios de apartamentos. La calidad del diseño de esta pequeña urbanización en torno a una plaza es un ejemplo excepcional en un entorno rural asimilando lo mejor de la arquitectura de aquellos años.

De fondos privados surgen varios colegios e instalaciones de servicio religioso, como el Asilo para niños sin amparo filial y el Colegio Salesiano en Santa Clara en 1955 [30] (Figura 11), ambos de la autoría de Tandrón Machado, quien trabajó para obras financiadas por Eutimio Falla Bonet en la provincia. Además, diseñó la clínica Dolores Bonet, donada a Santa Clara para el tratamiento del cáncer y construida entre 1950 y 1952 [31]. Tanto en el colegio como en la clínica, Tandrón vinculó la arquitectura con las artes plásticas al insertar un mural de Amelia Peláez en la capilla de la escuela y una escultura de Rita Longa en un patio central del recinto de salud. Completan el repertorio de salud, varias clínicas privadas, como la Santa Clara (1948, Arq. Fernando Martínez Campos),13 la Marta Abreu (1956, Arq. Efraín Socarras)14 (Figura 12) y la Policlínica Provincial (1956, Arq. Mario Ruiz Delgado), todas en la capital provincial; en Placetas, la Clínica Quirúrgica (1953, Arq. Juan Tandrón), el Colegio Médico (1954, Arq. Aníbal Simón); y en Sancti Spíritus, una Clínica Infantil diseñada por Armando Carbonell Sainz en 1955.


Figura 11
Colegio Salesiano, Santa Clara.
Fuente: Autor, 2013


Figura 12
Clínica Marta Abreu, Santa Clara.
Fuente: Autor, 2013

La obra hotelera y para el ocio también aportó obras significativas. Destacan el Club de la playa de la ciudad de Caibarién, con taquillas, salones de baile y restoranes; el edificio sede de la Sociedad Atlética de Ranchuelo (Figura 13), de Pedro Páez Llanes, 1953 [32]; el Ladies Tenis Club de Sagua la Grande, de Andrés Garrudo de 1957; y varios hoteles y moteles en las ciudades de Cienfuegos y Santa Clara, entre los que se encuentra el Jagua, 1956 [33], con el concurso de los arquitectos Nujim Nepomechie y Eduardo Cañas Abril, y el Gran Hotel, 1954, de Fernando Martínez Campos [34].


Figura 13
Club Atlético, Ranchuelo.
Fuente: Autor, 2010

En el Jagua, la obra más relevante del periodo en la ciudad de Cienfuegos, la experiencia de los arquitectos, dejó su impronta en el bloque flexionado de siete niveles que acoge las habitaciones y que pese a su altura enfatiza la horizontalidad y exterioriza su solución estructural. En su fachada sur aparece una torre para escaleras y elevadores que contrasta con las franjas que generan los pasillos de circulación, mientras que en la norte los balcones conforman un reticulado por la combinación rítmica de antepechos de muros ciegos que se alternan con barandas [9]. En el Gran Hotel, ubicado en el centro de Santa Clara, por primera vez en la provincia se concebía un complejo que incluía otras funciones como teatro y parqueos en un mismo edificio, pero se trata el diseño de la torre de habitaciones con una influencia muy marcada del edificio América de La Habana que su autor había diseñado estilo art decó varios años antes.

Junto al Hotel Jagua, la otra obra de mayor significación en la provincia diseñada bajo los códigos del Movimiento Moderno, fue la Universidad Central Marta Abreu, a cargo de un equipo integrado por los arquitectos Justo I. Pérez, Juan R. Tandrón, Aníbal Simón y Clementino García. La misma, surge por iniciativa del ayuntamiento de Santa Clara. Construida a nueve km al este de la ciudad, se conformó por un conjunto de edificios en un campus abierto de gran superficie donde predomina el área verde. Los tres edificios fundacionales destinados a la docencia y funciones de dirección que datan de 1952, se caracterizan por su diseño apaisado de corte racionalista con ventanales de cristal enmarcados en bandas continuas y la presencia de largos corredores que contrastan con las cajas de escaleras que jerarquizan con su verticalidad, puntos de acceso vinculados a vestíbulos. Asociado al rectorado se construye un gran teatro conectado a través de un pasillo bajo una losa de hormigón que se convierte en el portal de este gran recinto [11, 12].

Posterior a los edificios construidos en 1952, aparece la biblioteca que con un carácter más cerrado conjuga volúmenes puros donde contrastan fachadas opacas con otras muy transparentes para la iluminación de las salas de lectura. Sin lugar a dudas, esta compleja obra sigue ampliándose tras el triunfo de la Revolución con cuatro nuevos edificios docentes, cinco edificios para residencias estudiantiles, las instalaciones deportivas, la cocina comedor, un centro de investigación y un observatorio astronómico que mantienen un diseño enmarcado bajo códigos de la arquitectura del momento y respetando la líneas generales del plan general inicial, pero cada uno con particularidades propias por el momento en que aparece y su lugar de emplazamiento (Figura 14). De esta forma destacan dos edificios donde la adaptación al relieve, la creación de patios interiores y el uso de vitrales policromados y celosías permitió generar ambientes que rescatan las raíces de la arquitectura cubana donde se tamiza la luz, se controla la incidencia del sol y se generan condiciones para la circulación del aire para atenuar las altas temperaturas del clima tropical. [13]


Figura 14
Universidad Central. a) Biblioteca, 1957. b) Facultad de Economía, 1959.
Fuente: Autor, 2013

Por último, no puede dejar de mencionarse el templo para la Iglesia Presbiteriana Reformada (Figura 15) de Saúl Balbona [35] de 1954 en la ciudad de Santa Clara en la cual su autor hace de la estructura su elemento más notorio con arcos parabólicos que sustentan su cubierta y conforman un interior con mucha fuerza expresiva haciendo de este inmueble una pequeña “joya” de estos años que muestran la capacidad y deseos de hacer de los arquitectos locales en un contexto muy alejado de la riqueza económica que se vivía en esos años.


Figura 15
Iglesia Presbiteriana Reformada, Santa Clara.
Fuente: Autor, 2007

Discusión de los resultados

La muestra de estudio constató que Santa Clara fue el municipio donde más se construyó con un aumento progresivo en el periodo estudiado. En consecuencia, tuvo un mayor número de obras de gran calidad en un repertorio variado que va desde la vivienda de diferentes tipologías, naves para almacenes y comercios y obras puntuales que responden a diferentes temáticas. El centro de la ciudad fue un escenario importante de la arquitectura del Movimiento Moderno con funciones comerciales asociadas a la vivienda, aunque se desarrollaron varias urbanizaciones y hay una importante presencia de naves en la carretera Central en su sector oeste que le aporta a este entorno un carácter industrial.

En Cienfuegos, la obra realizada en la primera mitad de los años estudiados fue muy poca en comparación con la que se realizó a partir de 1955, la cual respondió fundamentalmente a la vivienda aislada en repartos de nuevo desarrollo. Son puntuales los edificios de apartamentos y los que albergan funciones mixtas en el centro de la ciudad. En Sancti Spíritus, aparecen algunas inserciones en trama existente fundamentalmente en la temática de la vivienda, muchas de ellas asociadas a funciones comerciales y solo se llega a consolidar como nuevo reparto una parte de Pueblo Nuevo en torno a la Avenida Marcos García.

Otras poblaciones de la provincia donde el Movimiento Moderno se desarrolló con importantes edificaciones, fueron Placetas y Sagua la Grande con una paridad entre viviendas y edificios para otras funciones en la primera de estas ciudades y de la vivienda en la segunda. Además, aparecen ejemplos puntuales de significación provincial en otras poblaciones de menor importancia.

En cuanto a los arquitectos que participaron en este proceso, los asociados al Colegio de Arquitectos de Las Villas fueron los que tuvieron mayor contribución. Santa Clara contaba con once, Cienfuegos con cinco, Sancti Spíritus con dos y Sagua la Grande con uno. Por su volumen de obras destacan Aníbal Simón, Justo I. Pérez, Silvio Payrol y Juan R. Tandrón en Santa Clara con importantes inserciones en otros municipios. Federico Navarro y José R. Casanova sobresalen en Cienfuegos y los poblados vecinos mientras que Armando Carbonell lo hace en Sancti Spíritus. Además, hubo una participación destacada de arquitectos afiliados al Colegio de La Habana pero que se limitaba a una obra y en pocos casos superaban las cinco. Hay que destacar que los arquitectos locales asumieron un alto por ciento del diseño de viviendas y naves para almacenes sin descartar otros programas donde se insertaron de forma puntual, mientras que las obras con inversión estatal y algunos proyectos que respondían a importantes empresas o fondos privados estuvieron a cargo de arquitectos con reconocimiento nacional.

En el tema de la vivienda, que significó más de las dos terceras partes de las realizaciones, lo más destacado se concentra en los repartos de Punta Gorda y Playa Alegre de Cienfuegos y Residencial Escambray y las urbanizaciones inconclusas en torno a la carretera Central de Santa Clara en su salida en dirección a Oriente. Su característica más notable es la variedad en que se presentan tanto desde el punto de vista planimétrico como por su diseño con la incorporación de elementos de la arquitectura colonial, composiciones basadas en la línea recta o con soluciones técnico estructurales más complejas. Junto a ellas se diseñaron algunos exponentes en la ciudad existente, que en gran mayoría fueron altos de edificios precedentes y edificios de apartamentos que se desarrollaron entre dos y cuatro niveles y que en varios casos incorporaron otras funciones.

Las naves para almacenes y comercios se ubicaron preferentemente agrupadas en una vía importante en las afueras de las ciudades de Santa Clara y Cienfuegos. Reflejan tres tipologías bien definidas, una de naves con cubierta ligera, otra de estructura de hormigón y una tercera que combina las dos anteriores. En muchos casos incorporan viviendas en plantas altas y todos priorizan su funcionalidad con respecto a elementos formales y expresivos como clara respuesta a su condición industrial. Las estaciones de servicio de automóviles aparecen en toda la geografía de la provincia. No hay muchos ejemplos de gran relevancia, aunque la búsqueda de una estética propia se consigue en comercios de firmas nacionales, la Embotelladora Coca Cola de Santa Clara y la Cervecería Central.

Completan el repertorio arquitectónico de esta etapa, un grupo de edificios singulares que responden a otras funciones. Los fondos del Estado a través del Ministerio de Obras Públicas propiciaron la construcción de edificios administrativos, hospitales y grandes escuelas en las más importantes ciudades de la provincia y que en algunos casos parten de un proyecto típico. La iniciativa privada, de la iglesia y del municipio; fomentaron clínicas privadas, colegios, iglesias, hoteles y las sedes de sociedades de recreo. En este ámbito aparecen la Universidad Central y el Hotel Jagua como los ejemplos más importantes del Movimiento Moderno en el centro del país.

Conclusiones

Se logró definir las características generales de la arquitectura del Movimiento Moderno en la antigua provincia de Las Villas entre 1946 y 1960, especificando particularidades en sus ciudades más importantes. Además, se precisa su producción por periodos, repertorio temático, escenario donde se desarrolló y los arquitectos que la concibieron. Se profundiza en la vivienda por sus tipologías más comunes y en las naves y comercios destacando sus principales obras, algunas de las cuales destacan como ejemplos excepcionales a nivel provincial y de país. Ello fue posible por la existencia de un fondo de archivo muy completo en excelente estado de conservación que recoge gran parte de la obra desarrollada por el Colegio de Arquitectos de Las Villas y la corroboración de la misma en un extenso trabajo de campo.

En sentido general la vivienda fue el tema más tratado y su valor lo adquiere a nivel de conjunto pese a integrarse por exponentes de gran calidad. Se manifiesta en diferentes tipologías predominando las de carácter individual en más de la mitad de las realizaciones. También hay un importante volumen de obras de carácter industrial y comercial a través de naves y almacenes. No se dejan de construir edificios de mayor complejidad para escuelas y obras de salud, tanto bajo la inversión del estado como por el capital privado.

En Santa Clara se manifiesta el mayor volumen constructivo, aunque un escenario donde se concentró una gran cantidad de proyectos fue Punta Gorda, en Cienfuegos, con ejemplos de arquitectura doméstica de calidad de diseño reconocida.

En la provincia, la arquitectura se llevó a cabo fundamentalmente por arquitectos locales afiliados al Colegio de Arquitectos de Las Villas. El recorrido del quehacer de estos hombres y mujeres permite definir su significación en el contexto actual donde hay muchos factores que atentan contra la integridad de este conjunto. Es el eslabón inmediato del desarrollo arquitectónico cubano que da paso a una nueva etapa de cambios profundos donde su influencia fue determinante. Solo conociendo a profundidad este legado se podrá entender la respuesta a las nuevas necesidades que propuso la Revolución como prioridad y que hoy también requiere de una atención especial para su conservación.

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esant, R. Proyecto de nave para almacenes de la Woolworth. Expediente No. 892/1954. Legajo 9, Fondo del Colegio de Arquitectos de Las Villas, Archivo Histórico Villa Clara. 1954

Padrón, L. Proyecto de nave para comercio El Encanto. Expediente No. 1138/1956. Legajo 12, Fondo del Colegio de Arquitectos de Las Villas, Archivo Histórico Villa Clara. 1956

Navarro, F. Proyecto de nave para comercio y viviendas. Expediente No. 3262/1956. Legajo 34, Fondo del Colegio de Arquitectos de Las Villas, Archivo Histórico Villa Clara. 1956

Ayuntamiento de Santa Clara. Contrato para la construcción de Estación Central de Ómnibus de Santa Clara. Expediente No. 12/1952. Legajo 1, Fondo Ayuntamiento de Santa Clara, Archivo Histórico Villa Clara. 1952

Vila, J; Sáenz, L. Proyecto de nave y edificios para Cervecería Central. Expediente No. 2493/1953. Legajo 26, Fondo del Colegio de Arquitectos de Las Villas, Archivo Histórico Villa Clara. 1953

Puig, VD. Proyecto de edificio para Distrito de Obras Publicas del Oeste de Las Villas. Expedientes No. 3205, 3267, 3327, 3333, 3334, 3366 y 3367; 1956. Legajo 34, Fondo del Colegio de Arquitectos de Las Villas, Archivo Histórico Villa Clara. 1956

La Publicidad. Inauguración del nuevo edificio de la Escuela Normal de Kindergarten. La Publicidad. 24 de mayo de 1948, p.1.

Puig, VD. Proyecto de edificio para Hospital Civil. Expediente No. 3163/1956. Legajo 33, Fondo del Colegio de Arquitectos de Las Villas, Archivo Histórico Villa Clara. 1956

Valdés, D. Proyecto de edificio para Hospital ONDI. Expediente No. 1181/1956. Legajo 12, Colegio de Arquitectos de Las Villas, Archivo Histórico Villa Clara. 1956

Tandrón, JR. Proyecto de edificio para Colegio Rosa Pérez Velazco. Expediente No. 976/1955. Legajo 10, Fondo del Colegio de Arquitectos de Las Villas, Archivo Histórico Villa Clara. 1955

Ruiz, B. Facsímiles biográficos. Hombres Ejemplos. Impreso en propaganda Cancio. Santa Clara. 1958, [35-37 pp]

Páez, P. Proyecto de edificio para Sociedad Atlética, Ranchuelo. Expediente No. 2032/1953. Legajo 21, Fondo del Colegio de Arquitectos de Las Villas, Archivo Histórico Villa Clara. 1953

Cañas, E; Nepomechie, N. Proyecto de motel para Cía. Fomento y Turismo de Cienfuegos. Expediente No. 3351/1956. Legajo 35, Fondo del Colegio de Arquitectos de Las Villas, Archivo Histórico Villa Clara. 1956

Martínez, F. Solicitud de proyecto al Colegio de Arquitectos de Las Villas para la construcción de un hotel y un teatro. 1954. Archivo del Instituto de Ordenamiento Territorial y Urbanismo, Villa Clara.

Balbona, S. Proyecto de nave para Iglesia Presbiteriana Reformada. Expediente No. 882/1954. Legajo 9, Fondo del Colegio de Arquitectos de Las Villas, Archivo Histórico Villa Clara. 1954

Notas

2 1 Las Villas fue una de las seis provincias devenidas de la división político administrativa de Cuba en 1878. Su nombre inicial fue Santa Clara hasta 1941 que adquirió dicha denominación.
3 2 Villa Clara, Cienfuegos y Sancti Spíritus fueron las provincias creadas en la División Político Administrativa de 1976 a partir de la provincia de Las Villas.
4 3 101 expedientes se datan de 1960 a 1964 para el total de 1696 que posee el municipio.
5 4 35 corresponden a las ciudades incluidas en la Tabla 3 pero en la provincia se reportan tres estaciones de servicios en Camajuaní, una en Caibarién, una en Remedios, además de varias ubicadas en otras ciudades y poblados.
6 5 La avenida tuvo como nombre original Marcos García.
7 6 Inscripción en piso en los dos accesos del edificio.
8 7 El proyecto para El Encanto posee dos momentos, uno inicial en 1956 y otro al año siguiente en el cual se diseña la tercera planta la cual se retira de la línea de fachada y acoge funciones tecnológicas para su climatización.
9 8 Planos del edificio. Archivo personal Aníbal Barrera Barcia.
10 9 Planos de la fábrica ubicados en la instalación revisados en noviembre de 2013.
11 10 Las viviendas del reparto aparecen recogidas en 39 expedientes del Fondo del Colegio de Arquitectos de Las Villas. 35 datan de 1955, 5 de 1958, 1 de 1959 y 2 de 1960. Expedientes No. 3119-3148, 3156, 3182, 3185, 3186, 3188 de 1955, Legajo 33; Expediente No. 3600/1958, Legajo 38; y Expedientes No. 3770, 3771 y 3774 de 1959-1960, Legajo 40.
12 11 En Cuba, se utiliza para identificar al garaje con perímetro parcialmente abierto.
13 12 En las Memorias del plan de Obras del Dr. Ramón Grau San Martín se plantea que el Instituto de Segunda Enseñanza de Sagua la Grande está próxima a comenzar y se define con los mismos metros cuadrados en planta baja y planta alta que en Instituto de Segunda Enseñanza de Cárdenas que se encontraba en ejecución.
14 13 El periódico La Publicidad durante 1948 realiza varios anuncios promocionales sobre la construcción de la clínica.
15 14 El proyecto para la clínica se desarrolló en dos etapas. Una referida a 1956 que cubrió dos plantas del edificio mientras una tercera se concibió como ampliación en 1957

Notas de autor

*Autor para la correspondencia: ernestopg@uclv.edu.cu

Declaración de intereses

El autor declara que no existen conflictos de intereses que representen riesgos para la publicación del artículo


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