Intervenciones

Recepción: 31 Julio 2025
Aprobación: 04 Agosto 2025
Resumen: El presente artículo presenta una reflexión sobre el abordaje metodológico construido para un proyecto de extensión con jóvenes de la ciudad de Córdoba, Argentina. A los fines de compartir parte de esta experiencia y la potencialidad de la metodología implementada, nos centraremos en lo que reconocemos como metodologías visuales, haciendo hincapié en una de ellas: la producción de imágenes a partir de la creación de dispositivos. En primer lugar, presentaremos las organizaciones y territorios con los que se desarrolló el proyecto, recuperando allí también las elecciones teóricas desde las cuales nos posicionamos para entender a las juventudes y el barrio. En segundo lugar, definiremos y reflexionaremos teóricamente sobre los dispositivos como metodologías visuales y su pertinencia en el trabajo de extensión con juventudes. Por último, mostraremos los principales análisis e interpretaciones de las imágenes resultantes de las actividades para dar a conocer los resultados obtenidos.
Palabras clave: metodologías visuales, extensión universitaria, jóvenes.
Resumo: O presente artigo apresenta uma reflexão sobre a abordagem metodológica construída para um projeto de extensão com jovens da cidade de Córdoba, Argentina. Com o objetivo de compartilhar parte dessa experiência e o potencial da metodologia implementada, vamos concentrar-nos no que reconhecemos como metodologias visuais, com ênfase em uma delas: a produção de imagens a partir da criação de dispositivos. Em primeiro lugar, vamos apresentar as organizações e territórios com os quais o projeto foi desenvolvido, recuperando também as escolhas teóricas a partir das quais nos posicionamos para entender os jovens e o bairro. Em segundo lugar, vamos definir e refletir teoricamente sobre os dispositivos como metodologias visuais e sua pertinência no trabalho de extensão com jovens. Por último, vamos mostrar as principais análises e interpretações das imagens resultantes das atividades, com o objetivo de divulgar os resultados obtidos.
Palavras-chave: metodologias visuais, extensão universitária, jovens.
Abstract: This article presents a reflection on the methodological approach developed for an outreach project with young people in the city of Córdoba, Argentina. In order to share part of this experience and the potential of the methodology implemented, we will focus on what we recognize as visual methodologies, emphasizing one of them: the production of images based on the creation of devices. First, we will present the organizations and territories with which the project was developed, also recovering the theoretical choices from which we position ourselves to understand young people and the neighborhood. Second, we will define and reflect theoretically on devices as visual methodologies and their relevance in outreach work with young people. Finally, we will present the main analyses and interpretations of the images resulting from the activities in order to share the results obtained.
Keywords: visual methodologies, university extension, youths.
Introducción
A partir de la colaboración entre diversos espacios de la Universidad Nacional de Córdoba y la Red Pueblo Alberdi (RPA), creamos un proyecto de extensión cuyo desafío se centró en ampliar la participación ciudadana y la influencia en políticas públicas, especialmente de niñes y jóvenes, mediante la identificación y definición de problemáticas territoriales y la construcción de alternativas a estas. La idea surgió en el contexto de pandemia por COVID–19, en donde diversas instituciones nos encontramos para hacer frente a la profunda crisis que atravesaron ciertos barrios y determinados grupos sociales de la ciudad de Córdoba. Dadas las profundas disrupciones en la vida cotidiana, sobre todo de niñes y jóvenes, la manera de habitar las escuelas, los espacios públicos y el entorno familiar cambiaron sustancialmente. Ante este panorama, las organizaciones sociales de barrio Alberdi que venían articulando en diversos proyectos con la Universidad, demandaron un espacio que colaborara dando cuenta de los deseos, necesidades y proyectos de les niñes y jóvenes en los territorios.
El proyecto de extensión universitaria denominado “Participación de niñes y jóvenes en el territorio de la Red Pueblo Alberdi: construyendo nuevos escenarios en contexto de pandemia y pospandemia” (2021–2023)[1] se propuso promover la participación de estos en la Red Pueblo Alberdi y el fortalecimiento del vínculo entre las escuelas del territorio y la organización.
La reflexión que presentamos aquí es resultado del trabajo del nodo de la Facultad de Filosofía y Humanidades (en adelante FFYH), formado por un equipo[2] interdisciplinario que permitió un abordaje complejo y multidimensional de las intervenciones en las escuelas. Contamos con aportes de la Sociología y el Trabajo Social para pensar a las juventudes, en particular, atravesadas por distintos factores que las constituyen (Quapper, 2001) y legítimas para opinar y producir transformaciones en los espacios que transitan (Reguillo, 2013). La Geografía, por su parte, nos acercó marcos teóricos a partir de los cuales pensar los espacios configurados socialmente y atravesados por el modo de producción dominante (Lefebvre 1968, en Núñez 2009). La formación de dispositivos —en tanto metodología visual (Oliveira et al., 2022; Migliorin, 2015; Foro de Nicaragua, 2022)— posibilitó la creación de otras formas de observar esos espacios, pensarlos e identificar en ellos problemáticas que emergen.
Además de interdisciplinario, este equipo se caracterizó por la participación de distintos claustros: desde el diseño de la propuesta, hasta la ejecución, evaluación y elaboración de informes finales. Estudiantes, docentes y graduades enriquecimos el proceso con un abordaje horizontal, donde emergían múltiples aportes en función de las distintas posiciones ocupadas. Aún más, la escritura del presente artículo involucra a estudiantes y docentes elaborando un trabajo reflexivo y de síntesis conjunta, que refleja la dinámica de trabajo sostenida a lo largo del proceso.
Nuestros ejes de trabajo, con relación al propósito general del proyecto, fueron: el abordaje del patrimonio barrial; el derecho a la ciudad y el espacio público; y la memoria barrial en el trabajo con jóvenes pertenecientes a instituciones educativas. A partir de esta dimensión de lo espacial como eje transversal de la propuesta, nuestras actividades se orientaron a propiciar lugares de encuentro, debate y producción en torno a la vida cotidiana en los territorios, así como reconocer y reflexionar sobre problemáticas que identificaron les propies niñes y adolescentes de dos escuelas de barrio Alto Alberdi: el colegio San José y el Instituto Técnico Ingeniero Noel J. Etchegoyen, este último en articulación con el Centro de Atención Primaria de la Salud Dr. Guillermo Lucena Gallo.
En este artículo nos proponemos como objetivo reflexionar sobre las actividades e intervenciones desarrolladas en la primera institución mencionada, el Colegio San José, y particularmente en la metodología visual implementada: los dispositivos. Estos han sido definidos como conjuntos de reglas y procedimientos creados para la producción de imágenes en grupos o comunidades (Oliveira, et al., 2022; Migliorin et al., 2016; Foro de Nicaragua, 2022). A partir de estos procedimientos se busca generar otras imágenes disruptivas frente a aquellas que circulan en medios hegemónicos y que imponen determinadas representaciones, con el objetivo de promover otros pensamientos y experiencias posibles. En el caso que analizaremos, las imágenes producidas fueron fotografías de espacios públicos que resultaron de un recorrido por barrio Alberdi con un grupo de estudiantes, familias y docentes de la escuela San José. Interesa mostrar las potencialidades de esta metodología visual para recuperar y construir interpretaciones y miradas desde la extensión universitaria, en este caso con juventudes y en relación a su participación política en el territorio barrial.
A lo largo de este proceso consideramos fundamental explicitar que, si bien en un primer momento acordamos algunos compromisos con las instituciones, tanto en torno a los temas, como a los propósitos de los encuentros en función de las problemáticas y las expectativas compartidas, en la práctica advertimos preocupaciones emergentes —como el trabajo en torno a la Educación Sexual Integral— que permitieron calibrar nuestras estrategias en el intento de incorporarlas y que terminó configurando aquellas que describiremos.
A partir de estas consideraciones, decidimos ordenar el escrito en tres momentos. Primero, realizamos una presentación y caracterización de las instituciones y los territorios que abarcan y presentamos la organización de las actividades realizadas, recuperando allí también las elecciones teóricas desde las cuales nos posicionamos para entender a las juventudes y el territorio, en tanto son la población con la cual decidimos elaborar las estrategias. Segundo, avanzamos en la reflexión teórico–epistemológica de la metodología visual que pusimos en práctica: los dispositivos (Oliveira et al., 2022; Migliorin, 2016; Foro de Nicaragua, 2022). Especificamos entonces cómo y por qué elegimos trabajar con esta metodología en cuanto a los objetivos propuestos y detallamos su pertinencia en el trabajo con juventudes y desde la extensión universitaria. Tercero, mostramos los principales análisis e interpretaciones de las imágenes resultantes de las actividades.
Trabajar en/con los territorios: presentación de la Red Pueblo Alberdi y las instituciones educativas
Pueblo Alberdi, ubicado en la ciudad de Córdoba, es un territorio que abarca los barrios Alberdi, Villa Páez, Marechal y Alto Alberdi. Estos barrios están localizados en la periferia del área central en el cuadrante oeste, se separa del centro de la ciudad por el Arroyo la Cañada y encuentra su límite al sur en la Costanera del río Suquía. Tiene una localización estratégica en la periferia del área central atravesado por varias de las principales vías de acceso y comunicación, entre las que se destaca la Avenida Colón. Esta fue declarada en el Plan Director Córdoba 2020 como uno de los corredores a desarrollar, lo que implicó que a través del capital inmobiliario se buscara promover la densificación, la construcción de emprendimientos inmobiliarios y comerciales. El barrio posee un importante patrimonio histórico, cultural y natural, lo que lo convierte en un área de gran interés para los grupos desarrolladores. Estos patrimonios son muchas veces utilizados como factores de valorización de las zonas en donde se edifican los complejos comerciales o habitacionales. En este sentido, las transformaciones materiales recientes indican un aumento de edificios de departamentos en el barrio como contracara de la demolición de las antiguas casonas.
El barrio Alberdi asimismo tiene una constitución compleja y heterogénea en términos étnicos, de procedencia y de clase social (Boito y Michelazzo, 2015). En él convergen grupos originarios, inmigrantes de procedencia peruana, boliviana, haitiana y venezolana, sectores trabajadores y clase media, estudiantes, entre otros. Históricamente, se ha caracterizado por la presencia de sectores obreros y estudiantiles, y por la localización de fábricas, centros culturales, hospitalarios y pequeñas industrias y talleres que se vieron fuertemente afectados por los cambios ligados a las políticas neoliberales experimentadas en Argentina a partir de la década de 1990, y al constante avance del mercado inmobiliario (Ricci, 2022).
La Red Pueblo Alberdi es una red institucional que reúne a más de diez organizaciones sin fines de lucro, instituciones gubernamentales, movimientos sociales, escuelas y centros vecinales situadas en los alrededores de los barrios comprendidos. Aunque se estableció en 2018, las instituciones y barrios que la conforman tienen una larga tradición de lucha y colaboración política en diversas formas organizativas. Si bien las raíces de las prácticas y redes de relaciones que dieron sustento a la Red Pueblo Alberdi pueden rastrearse al movimiento sindical de las décadas de 1980 y 1990 y los movimientos de trabajadores desocupados de 1990 y 2000, el hito fundante del movimiento social con demandas específicamente territoriales se puede reconocer en el conflicto patrimonial del año 2010, en torno a la protección de la chimenea de la histórica Cervecería Córdoba (Cruz y Ricci, 2021).
A lo largo de los años, las demandas de la Red Pueblo Alberdi comenzaron a centrarse en la recuperación y mejora del espacio público y los servicios urbanos, como la red de desagües pluviales, cloacales, recolección de basura e iluminación, en lugar de centrarse exclusivamente en la protección del patrimonio. Estas demandas siempre se han articulado políticamente en oposición a la expansión del mercado inmobiliario en la zona, que se ha presentado inicialmente como destructor de bienes patrimoniales a proteger y más tarde como consumidor de servicios urbanos que no contribuyó a consolidar y expandir, como la red cloacal, la recolección de residuos, luminaria y espacios públicos, entre otros.
En estos barrios se encuentran varias escuelas públicas de gran relevancia histórica y educativa, además de diversas instituciones privadas destacadas. Dada su ubicación céntrica, estas escuelas atraen a un gran número de niñes y jóvenes de distintas áreas de Córdoba, lo que crea una población estudiantil diversa en cuanto a composición social y económica. Cabe destacar que en la zona también opera el Hospital Escuela Nacional de Clínicas, que convoca a estudiantes universitaries desde el siglo pasado. Dada esta presencia significativa de estudiantes y jóvenes en el barrio, es que la Red Pueblo Alberdi solicitó nuestra colaboración para caracterizar a estas juventudes, sus deseos y preocupaciones, y explorar formas de participación y compromiso político en la comunidad.
Ante la diversidad educativa, decidimos trabajar con dos escuelas que presentan diferencias en el perfil socioeconómico: una escuela de gestión privada, el Colegio San José; y una secundaria que funciona en carácter de cooperativa, el Instituto Técnico Etchegoyen. Para iniciar nuestra colaboración, nos reunimos con la dirección de cada institución para conocer sus propuestas. Aunque ya teníamos objetivos y enfoques definidos, priorizamos las perspectivas y deseos de trabajo de los colectivos docentes en estas reuniones. Ambas escuelas ya tenían un marcado interés y experiencia en el trabajo con instituciones barriales.
Durante las reuniones con el cuerpo docente de ambas instituciones, nos centramos en definir los contenidos de cada espacio curricular y su relación con nuestros ejes de trabajo, proponer metodologías participativas y acordar un cronograma de trabajo en línea con las agendas escolares. También exploramos las posibles producciones estudiantiles que podrían surgir de nuestra intervención para reflexionar y compartir, posteriormente, con la Red Pueblo Alberdi y las escuelas.
Como ya se mencionó, en este artículo, nos centraremos en la caracterización, exposición y análisis del trabajo llevado a cabo con el Colegio San José. Ubicado en el barrio Alto Alberdi, es una institución pública de gestión privada, que ofrece enseñanza de nivel inicial, primario y secundario. En este proyecto articulamos con el nivel medio, particularmente, con estudiantes de 3ero, 4to y 5to año, docentes y directivas. Su portal web destaca la formación de estudiantes críticos, con un marcado posicionamiento político en defensa de los "derechos humanos”. Postula, también, la excelencia académica, el compromiso social y el sentido de pertenencia como aspectos característicos de la institución.
El estudiantado proviene de diferentes barrios de la ciudad, inclusive de localidades vecinas. En general se trata de barrios de ingresos medios y altos, muchas veces “cerrados” —con cercas, vigilancia y seguridad privadas—. La afluencia de estudiantes de la zona es reducida, probablemente el costo de la cuota mensual resulte elevado para sus vecines. Esta “foraneidad” del estudiantado puede conectarse con su escasa vinculación con el barrio. Notamos que les estudiantes, muchas veces, ni siquiera saben en qué barrio se encuentra la escuela. En ese contexto, el proyecto fue recibido, por docentes y directivas, como una iniciativa oportuna para comenzar a tender vínculos con el entorno próximo de la escuela y el acercamiento de les jóvenes al barrio.
¿Cómo entender las juventudes desde el trabajo de extensión?
Partimos de comprender que los territorios no son neutros, pasivos ni vacíos; las relaciones espaciales reflejan las interacciones de diversos actores en el espacio, que es producido y reproducido por el modo de producción dominante (Lefebvre 1968, en Núñez 2009). Por ello, reconocemos la importancia de abordar el trabajo de extensión en torno a las problemáticas relacionadas con la producción del espacio y el lugar de les jóvenes en esta producción, destacando su derecho a ser parte de la ciudad de forma plena. El barrio, desde la perspectiva de les jóvenes y niñes, será nuestro espacio de exploración y reconocimiento de las prácticas sociales, las necesidades, los deseos y las proyecciones presentes.
El trabajo en extensión se constituye así, para nosotres, en clave de construcción de conocimiento de manera colectiva, y de posibilidad de transformación —atendiendo al contexto— de aquello que configura una demanda en el territorio barrial. Al dialogar los saberes populares con aquellos propios de la academia, desde la extensión pretendemos dar lugar a la posibilidad de producir conocimiento de manera conjunta entre los distintos actores partícipes (Tommasino y Cano, 2016): docentes, estudiantes y graduades universitaries, junto a jóvenes y niñes que transitan el barrio en lo cotidiano. En lo particular de este proyecto de extensión, por ejemplo, ante la demanda barrial de conocer la perspectiva de les niñes y jóvenes respecto de los espacios públicos, acercamos la metodología visual de los dispositivos como propuesta de trabajo que habilite a que las mismas se expresen, y que será fundamental en el reconocimiento de su trascendencia a la hora de trabajar sobre esos espacios.
Además de contribuir a una producción más democrática del espacio, el resultado de la interacción que se da mediante el trabajo en extensión se vuelve fundamental para interpelar e interrogar los marcos teóricos y referenciales propios de nuestras casas de estudio, de forma de elaborar reflexiones críticas y situadas acorde al territorio donde se ubican y donde luego tendrá lugar el ejercicio profesional para el que somos formades. De ahí la importancia de incluir la extensión dentro de los trayectos formativos universitarios (Bruno, 2016).
En cuanto a las “juventudes” con las que trabajamos, las nombramos así, en plural, en tanto asumimos la imposibilidad de comprenderlas como únicas e invariables. Por el contrario, las entendemos situadas en múltiples singularidades atravesadas por factores y condicionantes culturales, socioeconómicos, históricos, entre otros, que hacen cuerpo en cada una de ellas, las entrelazan y, a su vez, las diferencian (Quapper, 2001). En este marco, sostenemos la postura de no pensar a las juventudes sujetas a una franja etaria como justificación de comportamientos o prácticas estandarizadas —hegemónicamente asociadas a un “ser joven”—, dado que existen aquellos otros factores determinantes de sus trayectorias e identidades que las afectan y hacen a lo heterogéneo y diverso de ellas. Es por ello que habrá distintas maneras de “ser joven” (Reguillo, 2013). Bourdieu (1990) refiere que, a raíz de las mencionadas características que marcan las trayectorias de les jóvenes, se producen también distintos acercamientos y experiencias entre elles respecto de lo que es el “mundo adulto”.
Al trabajar con juventudes, además, pretendemos hacer el trabajo de intentar romper con el paradigma adultocentrista que versa sobre la política a la hora de pensar las formas de intervención sobre los territorios. Desde dicho paradigma se las suele pensar como una proyección de madurez futura, que aún no es “capaz” y a la que, como adultes, debemos preparar, instruir, enseñar (Hermida y Bruno, 2019) —donde la escuela, según Bourdieu (1990), tiene un discurso y una función clave—. Distinto a esta posición, en este trabajo pretendemos reconocer a las juventudes como aquellas situadas —no menor, en un presente en crisis—, con variedad de formas de ver el mundo actual: algunas que se corresponden más con lo tradicional y otras “emergentes”, que acercan novedades ante paradigmas instituidos y que mucho tienen que ver con la lucha por ser reconocides y legitimades. Desde esta perspectiva, sostenemos la necesidad de reconocer sus vivencias y opiniones como legítimas de cara a configurar transformaciones en los espacios (Reguillo, 2013).
En este marco, es crucial actualizar el análisis de los derechos en el territorio en función de las demandas de nuestra realidad social y política, especialmente en Pueblo Alberdi, en el contexto de la pandemia de COVID–19, que ha implicado cambios, transformaciones y nuevas formas de comprender y habitar el territorio barrial. Así, la ciudad y el barrio deberán redefinirse colectivamente a partir de las necesidades y deseos de quienes históricamente no han tenido voz en la definición de las políticas públicas, como las infancias y juventudes.
En este sentido, consideramos que el tipo de metodologías propuestas para el trabajo en extensión fue adecuado para construir estas alternativas, en tanto permiten, con tecnologías integradas a la cotidianidad de les jóvenes, hacer surgir otros saberes compartidos, diversas representaciones colectivas y experiencias del habitar en los territorios.
Una metodología visual para las prácticas extensionistas en escuelas: el dispositivo
El trabajo realizado con la escuela San José[3] se proyectó a partir de la consideración de las características de la institución, sus demandas, los trabajos previos y las diferentes vinculaciones que la comunidad escolar guarda con el barrio. Propusimos a la escuela un proyecto que implicaba la realización de una caminata o recorrido por los principales espacios públicos del barrio, y en esta misma instancia la producción de fotografías por parte del grupo participante bajo la metodología del dispositivo. Este puede definirse como “una elección que establece límites antes de capturar o
apropiarse de cualquier imagen” (Foro de Nicaragua, 2022, p. 45). En otras palabras, un conjunto de reglas y procedimientos creados para la producción de imágenes en grupos o comunidades. Funcionan como directrices para enfocar la mirada en ciertos elementos, planos, sujetos, etcétera. Así definido, el dispositivo pareciera ser una “prisión” ya que nos obliga a tomar, en este caso, ciertos tipos de fotografías; pero en realidad tiene por objetivo movilizar la creación y visibilizar otros procesos y realidades, en el caso que nos interesaba, otras perspectivas sobre los espacios públicos de Alberdi. El nombre de dispositivo ha sido utilizado por el cineasta Coutinho, entre otros, para referirse a los procedimientos de filmación que utilizaba para sus películas, que funcionaban como nociones transversales a toda su obra (Foro de Nicaragua, 2022).
La centralidad otorgada a la imagen en este proyecto se debe a que la forma en que imaginamos el espacio–tiempo tiene implicaciones políticas (Massey, 2008), y los lenguajes visuales, por su potencia, son fundamentales en este proceso. Las imágenes que se difunden en diversos ámbitos —como en la televisión, redes sociales, publicidades urbanas, entre otras— pretenden gestar y perpetuar una forma particular de imaginar el espacio y experimentar el tiempo. Educan nuestros ojos para ver de una determinada manera y, de este modo, producen nuestros recuerdos, limitan nuestras proyecciones y moldean nuestra imaginación de la realidad y el espacio. En esta búsqueda, no solo están produciendo formas de imaginar la realidad, y en particular el espacio, sino también de percibirla y experimentarla (Oliveira, 2009).
Sin embargo, si afirmamos que las imágenes tienen la fuerza para naturalizar sentidos, podríamos pensar que también la tienen para colaborar en la emergencia de otros intereses. El análisis y producción de las imágenes que tuvo lugar en este proyecto se realizó bajo lo que Rose (2016) denomina "metodología visual crítica", es decir, un método que considera lo visual en términos de importancia cultural, prácticas sociales y relaciones de poder en las que está inmerso: "Esto significa pensar en la importancia de las relaciones que producen, se articulan y pueden ser desafiadas por formas de ver e imaginar" (p. 33).
El dispositivo, tal y como lo hemos definido, puede ser considerado parte de las metodologías visuales críticas. Migliorin (2015) y Oliveira junto a un grupo de docentes de nivel inicial (Oliveira et al., 2022) han propuesto trasladar la idea de dispositivo desde el campo del cine al ámbito de la pedagogía, entendiendo a este como un ejercicio disparador que facilita crear espacios y tiempos comunes más allá de los contenidos y las actividades cotidianas en las escuelas. Se presenta como una forma de producir imágenes que movilicen experiencias espaciales y pensamientos sobre las mismas. En este sentido, consideran que las imágenes producidas a partir de estos ejercicios tienen una potencia pedagógica y política en sí mismas, pues enseñan a mirar y a encontrarse con otres desde otros lugares. Inclusive Migliorin ( 2015) habla de una pedagogía del dispositivo porque implica otras formas de entender el rol de les docentes, las interacciones entre les estudiantes y las formas de construir y compartir los saberes. Por esto, las metodologías visuales críticas y, en particular, la pedagogía del dispositivo, ofrecen muchas posibilidades para hacer extensión con distintas comunidades, pero en especial con comunidades educativas. A continuación, presentamos una serie de ideas que nos permiten caracterizar a los dispositivos como metodología y pedagogía, y que también dan cuenta de sus potencialidades para el ámbito de la extensión universitaria en escuelas.
En primer lugar, para el dispositivo es importante que haya un plan, un procedimiento, en otras palabras, que existan consignas fijas para producir las imágenes —al estilo de las reglas que se imponen les directores de cine en sus procesos de producción—, y que estas consignas sean creadas a partir de lo que el propio entorno nos da para mirar y capturar. Por ejemplo, “solo podrán tomarse fotografías desde planos que vayan desde abajo para arriba” o “deberán capturarse imágenes de bichos y plantas en movimiento”. Este plan es el que permite poner la mirada en otros lugares, espacios, objetos y planos que de otra manera quizás no serían fotografiados o filmados, por esto de alguna manera circunscribe la mirada, pero, por otro lado, la abre a nuevas experiencias visuales.
En segundo lugar, lo visual puede pensarse como otra forma de encontrarnos y comunicarnos en un ámbito donde predomina el lenguaje escrito en la mayoría de sus prácticas cotidianas: las clases, las tareas y evaluaciones, las comunicaciones institucionales, etcétera. En tanto, entendemos que esta metodología incluye un componente creativo, promueve el descubrimiento, la reflexión, y pueden ser un viaje, un desplazamiento que implica y permite salir de la individualidad y construir otros modos de ver y reconocer el espacio. En el contexto pedagógico, especialmente con estudiantes con poca o ninguna experiencia en narración con imágenes, la creación abre un espacio de posibilidades donde se mezclan lo conocido y lo desconocido, lo dado y lo innombrable. Esta mezcla permite un proceso pedagógico que no solo imparte conocimientos, sino que también facilita la exploración y la expresión personal y colectiva, la apertura a otras formas de lo posible.
En tercer lugar, trabajar desde dispositivos para la producción de imágenes habilita a la deconstrucción de prácticas que les estudiantes con frecuencia utilizan fuera y dentro de la escuela, principalmente capturar fotografías con sus teléfonos celulares, buscar y producir imágenes en redes sociales. Recuperar una práctica familiar para elles a la luz de nuevos sentidos, puede promover un mayor compromiso e involucramiento con las propuestas, a la vez que un desvío de las formas que están acostumbrades a pensar y producir imágenes. En este sentido, la cuestión de la temporalidad es central, ya que estas metodologías proponen detener la atención en contraposición a las formas de mirar que demandan las redes sociales —desde la inmediatez, la rapidez y la sobresaturación—. También resultan interesantes porque invitan a mirar otras imágenes diferentes a las que sugieren los algoritmos, destinadas con frecuencia al consumo.
En cuarto lugar, la pedagogía del dispositivo parte de la idea de que todes pueden hacer imágenes, y que este proceso creativo es colectivo y comunitario. Todos los sujetos, independientemente de sus experiencias o habilidades, pueden participar en la creación de lo nuevo a partir de la producción de imágenes. No se trata de alcanzar la perfección ideal, sino de transformar lo que se nos presenta. No hay errores ni aciertos, únicamente el grupo debe ajustarse a las pautas que este indique y de allí en más, todo es válido. Crear imágenes, bajo estas conceptualizaciones, implica un desvío, un movimiento que transforma lo dado en algo significativo, que puede promover nuevos pensamientos. "Tal vez la creación nos permita así un camino torcido que, por un lado, nos separe del miedo (y) nos aleje de la sumisión voluntaria" (Foro de Nicaragua, 2022, p.13). Este camino torcido conecta a les estudiantes con sus propias diferencias y con aquellas de les demás, promoviendo una pedagogía inclusiva y diversa. Al mismo tiempo, la creación permite un gesto de conexión, una escucha y una mirada que singulariza, que se basa en el deseo y la curiosidad del mundo.
Por otro lado, y en relación a la idea de que todes pueden hacer imágenes, esta pedagogía del dispositivo propone que esta creación sea colectiva, y más precisamente, comunitaria. En un mundo dominado por las jerarquías y las desigualdades, la creación alimenta la explosión de nuevas ideas y formas de pensar, ofreciendo una democratización del proceso creativo (Foro de Nicaragua, 2022). En el ámbito escolar, esto significa nuevas formas de vinculación y agrupamientos que apuntan a construir intereses comunes capaces de producir “comunidades”. Es el acto de tomar una foto bajo las pautas de un dispositivo lo que hace que docentes y estudiantes de diferentes cursos se relacionen, y no el hecho de ser “profe” de una materia o estudiante de un curso. En otras palabras, debe realizarse a partir de un grupo de personas donde no existan centralidades y jerarquías, sino que sea el propio colectivo quien asuma la responsabilidad.
Otros aspectos interesantes de la pedagogía del dispositivo tienen que ver con la ausencia de textos y de temas. Con ello, se intenta esquivar la jerarquía que prima en la escuela, y que premia a quienes mejor realizan las tareas asignadas, como leer y escribir. De esta manera, procura poner en igualdad de condiciones y posibilidades a les estudiantes, para así producir imágenes potentes, que inviten al pensamiento y la reflexión. Para involucrar a les estudiantes en procesos creativos, es esencial crear un ambiente que fomente la apertura y la experimentación, la imagen posee una fuerza en este sentido ya que "es creación y descubrimiento" (p. 11). Aquí se parte de una imagen o de unas imágenes y de las experiencias con ellas. Esto posibilita la apertura a una dimensión de lo sensible, aquello que los contenidos y los temas suelen cerrar (Foro de Nicaragua, 2022) por tratar a la imagen, específicamente a la fotografía, como lo evidente.
Esta metodología contribuyó a que les alumnes puedan exponer o compartir las problemáticas que viven en relación con su escuela y su barrio en un contexto cuidado que no les expusiera con el resto de sus pares ni las autoridades. En resumen, la creación —en este caso a partir de imágenes— en la pedagogía es un proceso transformador y democratizador que conecta lo personal con lo colectivo, lo dado con lo desconocido. Fomenta la participación activa, la exploración y la expresión personal, permitiendo a les estudiantes trascender sus propias limitaciones y contribuir a imaginar y construir un mundo más diverso e inclusivo. Nuestra apuesta por una pedagogía del dispositivo es inseparable de este movimiento que abarca en un mismo gesto la creación artística, la creación de uno mismo y la creación del mundo (Foro de Nicaragua, 2022).
En el caso específico del trabajo de extensión, si bien utilizamos tiempo escolar para el desarrollo de algunas de nuestras actividades, el recorrido fotográfico que se realizó con la metodología del dispositivo, permitía crear otro tiempo–espacio común con y entre les estudiantes que no era el aula, ni la clase. De esta manera, promovía nuevos reagrupamientos, nuevos vínculos entre pares, y creación de espacios de creatividad diferenciados de los contenidos escolares obligatorios. Además, nos permitía a les extensionistas una relación sin mediaciones con les estudiantes y sus representaciones, sus deseos y potencialidades para pensar el barrio.
En términos políticos, les jóvenes y niñes con quienes trabajamos son quienes se encuentran, muchas veces, fuera de las tomas de decisión en lo que respecta a su espacio, sea este el aula o, también, su barrio. Mediante la creación de imágenes pudimos recuperar sus inquietudes y problemáticas, pero también hacer emerger sus deseos. Las fotografías resultantes de los dispositivos son anónimas y fueron, posteriormente, reagrupadas en montajes posibles por el grupo extensionista, para su exposición. La falta de autoría individual de la imagen, permitió con mayor libertad la captura de los espacios barriales y la expresión de su experiencia sin temor a la exposición, al juzgamiento colectivo y a la evaluación. Su carácter colectivo crea una comunidad que democratiza las preocupaciones, y negocia esos espacios barriales, su proyección, conflictos y posibilidades de transformación.
Por todas estas características consideramos que la metodología del dispositivo no solamente implica procedimientos novedosos para producir imágenes desde otras perspectivas, sino que también habilita nuevas formas de construir saberes y experiencias en grupos o, mejor dicho, comunidades donde las desigualdades y jerarquías se desdibujan. Y por esto constituye también una pedagogía potente para ser aplicada en el ámbito de la extensión universitaria.
Hacer imágenes, ver el barrio: la experiencia con jóvenes del Colegio San José
En el año 2021, con el regreso a la modalidad presencial de enseñanza, docentes y autoridades de la escuela consideraron necesario trabajar los vínculos y agrupamientos entre estudiantes, ya que el período pandémico obstaculizó la interacción entre elles y atentó contra lógicas colectivas de trabajo y de solidaridad entre pares. A esta necesidad se sumó el interés que la institución tiene de establecer vínculos más estrechos con la comunidad y el barrio.
En este marco, un grupo de docentes presentó el proyecto institucional “Instantáneas del espacio público y el patrimonio cultural comunitario”[4] en articulación con el equipo de extensión. Se trató de una instancia extracurricular destinada a estudiantes de todos los cursos que quisieran participar de manera voluntaria.
La propuesta consistió en un ciclo de tres talleres donde se invitó a pensar, recorrer y fotografiar los espacios públicos del barrio Alberdi a partir de esta metodología de dispositivos. En el primer encuentro se trabajó con imágenes de redes sociales, portales turísticos y del buscador de Google, donde se introdujo la búsqueda de “espacios públicos de Córdoba”. A partir de notar ciertas recurrencias entre los paseos y parques más fotografiados —ninguno situado en el barrio Alberdi—, y las formas y técnicas con las cuales fueron capturadas estas imágenes, surgió la necesidad de problematizar estas representaciones. En este marco, junto con les docentes del proyecto, propusimos salir a recorrer los espacios públicos cercanos a la escuela y, a partir de este paseo, producir otras imágenes en función de un dispositivo. En el recorrido participaron estudiantes y familias.
El dispositivo construido implicaba las siguientes consignas al momento de tomar las fotografías:
Incluir planos tomados desde el piso o elevados (no frontales),
Capturar “otres protagonistas” y su punto de vista, poniendo el foco en lo “no humano”: por ejemplo, el río, plantas u otros seres vivos y,
Pedir consentimiento a las personas retratadas en la imagen.
Del corpus producido por cada grupo, seleccionaron entre tres y cuatro imágenes para poner en común con el colectivo. El grupo de extensionistas y docentes fue el encargado de recibir estas imágenes y compilarlas de manera anónima. Finalmente, con las producciones realizadas se organizó una muestra fotográfica, montada en el ingreso de la escuela, a modo de socialización de la experiencia con el resto de les compañeres, docentes y personas de la Red Pueblo Alberdi.
En 2022, sobre la base de la experiencia anterior, establecimos la articulación con las siguientes asignaturas: Historia, Sociología y Formación para la Vida y el Trabajo. Los cursos que participaron fueron 3ero., 4to. y 5to. Con el objetivo de favorecer la vinculación con el barrio[5], su historia y sus problemáticas —actuales y del pasado—, se promovió su abordaje áulico, en el marco de los contenidos de las asignaturas que formaban parte. Los ejes abordados en conjunto fueron: luchas territoriales, memoria barrial, identidad, participación juvenil, patrimonio, tecnologías, espacios públicos, participación vecinal y participación política. Primero, se realizaron reuniones de diagnóstico, planificación y debate entre docentes y equipo de extensión. Luego, se realizaron las actividades hacia el interior de cada materia con foco en los ejes específicos. En tercer lugar, se llevó a cabo con el conjunto de estudiantes un encuentro con referentes barriales en el colegio. En el encuentro[6], el estudiantado pudo dialogar con representantes de la Red Pueblo Alberdi y del Proyecto de Extensión[7] que presentaron la historia de la Red y de los barrios que la componen así como las problemáticas que los atañen actualmente.
Por último, se llevó a cabo un segundo recorrido fotográfico guiado por barrio Alberdi. En la caminata se incluyó el encuentro con diversos referentes barriales y actores locales (comisión organizadora de las ferias populares, presidenta del centro vecinal de Alberdi, presidente de la comisión de cultura del CAB, entre otros) en puntos significativos: Pasaje de la Reforma, Pasaje Aguaducho, Plaza Elvira Ceballos, Club Atlético Belgrano, esquinas históricas de desarrollo del Cordobazo, Hospital Nacional de Clínicas, entre otros.
Nos interesa recuperar algunas imágenes que fueron producidas por les estudiantes en los recorridos fotográficos por barrio Alberdi descritos anteriormente. Como se mencionó, las fotografías fueron producidas a partir de la metodología del dispositivo que invitaba a tomar otros planos, objetos y agentes; es decir, a producir otro tipo de imágenes de los espacios públicos que se diferencien de aquellas más vistas en portales turísticos o redes sociales. En un último encuentro–taller que tuvo lugar en la escuela, les participantes observaron colectivamente las imágenes capturadas en la salida, y dialogaron sobre las repeticiones o coincidencias que había entre ellas, tanto desde los objetos fotografiados como desde los planos y técnicas utilizadas para tomarlas. A partir de estas coincidencias, el grupo seleccionó algunas imágenes y las agrupó en tres categorías que organizaron la posterior muestra fotográfica: historia y patrimonio del barrio, espacios de encuentro y naturalezas.
A los fines de analizar algunas relaciones y connotaciones surgidas, las Imágenes 1, 2, 3, 4 y 5 dan cuenta de algunos montajes para pensar qué tipo de espacios hicieron surgir les estudiantes a raíz del dispositivo[8].






A través de estos montajes emergieron diversos aspectos sobre el tópico que dio origen a la experiencia: el espacio público. Las imágenes que circulan sobre estos espacios en Córdoba de forma masiva y espectacular están relacionadas a la forma en que los actores hegemónicos, como el Estado y los desarrolladores urbanos, los representan. Espacios idealizados, reducidos a plazas y parques, armónicos y estetizados. Las imágenes producidas por les jóvenes a partir de la metodología del dispositivo nos llevan, en cambio, a abordar el espacio público desde sus aspectos más complejos. Estos expresan espacios de circulación o trayectos cotidianos para vecines y ciudadanes, donde las pintadas de murales representan conflictos socioespaciales del pasado y del presente, y donde también se observan regulaciones e imposiciones para la convivencia y el encuentro. Las imágenes muestran el entramado complejo de actores y procesos que producen la ciudad.
Un elemento interesante es la forma en que la basura es retratada como parte del espacio público, sugiriendo pensar este paisaje de forma híbrida entre lo natural y lo humano (incluso sus restos). Surge de la observación de las imágenes la participación de agencias no humanas y nuestra vinculación con ellos: el río, los árboles y otras plantas son retratados muchas veces como protagonistas de la imagen. Los retratos sobre el río lo presentan como un espacio pacífico, de ocio, donde se observa una mujer descansando y el reflejo del cielo y de la copa de un árbol. Esta forma de expresar las posibles relaciones con el río Suquía, junto con la “pintada Somos río” resulta importante en el contexto de una ciudad que no tiene una relación estrecha con este. El Suquía presenta altos niveles de contaminación desde que ingresa a la ciudad hasta que esta termina. En los últimos años diversas organizaciones se han articulado para limpiar su cauce en algunas zonas y otras han reclamado su saneamiento. Barrio Alberdi tiene un interés particular en estos reclamos por la presencia de comunidades indígenas que mantienen una relación ancestral con el Suquía. Si bien es muy probable que les participantes no sepan esto, resulta interesante su representación positiva expresando la posibilidad de habitarlo de otra forma.
Otra cuestión que mostraron las fotografías tiene que ver con los usos y regulaciones del espacio público a partir de indicaciones del sentido en el cual deben circular autos y motos, lugares específicos donde arrojar la basura, cómo separar los residuos reciclables de los que no lo son, etcétera. De igual manera, se observan infracciones a esas regulaciones, tal como muestran las imágenes donde aparece basura arrojada en el piso. En ellas se evidencia, también, que hay diversidad de formas de transitar y pensar el valor de los espacios y los cuidados que estos necesitan para su sostenimiento; en tanto, para algunes llama la atención encontrar basura arrojada en un espacio verde, mientras para otres constituye parte del paisaje incorporado en la ciudad. La repetición de imágenes donde la basura ocupa un lugar central hace pensar en la importancia que les jóvenes que participaron de los recorridos otorgan a esta problemática.
Se evidencia en las imágenes una apelación muy fuerte a lo comunitario y lo colectivo, a partir de las referencias a la feria de la economía popular que les vecines organizan cada fin de semana y la presencia del club Belgrano, tan arraigado en el barrio y en la vida cotidiana de las personas que lo habitan. La expresión de lo comunitario en las imágenes no es casual en un barrio con una gran historia de lucha y organización —tanto por los centros vecinales, por la Red Pueblo Alberdi, su gente e historia, con consecuentes iniciativas y convocatorias al respecto—. Las fotografías de los murales muestran la atención que les participantes prestaron a hechos y luchas históricas como la Reforma Universitaria y la toma de la ex Cervecería Córdoba[9].
En vinculación con las disputas patrimoniales del barrio, en muchos de los dispositivos se capturó la ex Cervecería Córdoba vallada: se observa como recurrencia, fotografías que capturan desde abajo hacia arriba la ex cervecería. Se trata de imágenes donde se expresan muchos contrastes: el caminito de madera o puente que parece dirigirse a un lugar al que no se puede entrar porque está cerrado. El pasado obrero del barrio expresado a través del edificio en ruinas, mientras por detrás se ven edificios de departamentos que expresan otro barrio “por venir”. Estos procesos son claves en la construcción de la identidad del barrio, que lucha por su reconocimiento y valorización en medio de un gran proceso de gentrificación y avasallamiento del capital que cada vez ocupa más espacios, atacando lo colectivo, lo histórico y trayendo lógicas distintas respecto al cuidado de los espacios. Estas imágenes despertaron el interés de un grupo de estudiantes en el taller donde se observaron las fotografías y se conversó en torno a ellas. Muchas de esas inquietudes, posteriormente, pudieron canalizarse en los conversatorios con referentes barriales.
Por otra parte, resulta interesante observar que en muchas de las fotografías donde se retratan personas se trata de jóvenes, niñes o incluso les propies estudiantes que estaban participando de la salida. A pesar de que las pautas o consignas del dispositivo invitaban a fotografiar otros agentes, quizás pueda pensarse en una necesidad de verse allí representades, aunque más no sea a partir de las formas propuestas por el dispositivo.
En definitiva, estas otras formas de mostrar y ver los espacios públicos fueron importantes para proyectar otras formas de construir y habitar el barrio, contando con las miradas novedosas de las juventudes, urgentes en el contexto de pospandemia en el que se desarrolló la experiencia, ya que les estudiantes estuvieron aislades en sus casas durante muchos meses, sin poder encontrarse ni en la escuela ni en el barrio. Por otra parte, la comunidad del colegio San José está conformada por familias de clase media alta que no necesariamente viven en el barrio, pero que lo transitan al momento de ir a la escuela. Así vimos esta experiencia como una oportunidad para atraer a les jóvenes a involucrarse y participar en el territorio, aportando con su mirada y valorización de estos espacios.
Reflexiones finales
En el presente trabajo reflexionamos en torno a las metodologías visuales, —y más específicamente sobre el dispositivo como una de ellas— para la extensión universitaria en escuelas. El análisis partió de una experiencia concreta, el Proyecto “Participación de niñes y jóvenes en el territorio de la Red Pueblo Alberdi: construyendo nuevos escenarios en contexto de pandemia y pospandemia” y, particularmente, del trabajo realizado en el Colegio Secundario San José. Cabe destacar que el artículo puso el foco en el trabajo realizado en esta escuela, pero la tarea desarrollada por el proyecto fue más amplia ya que abarcó otras instituciones y otras metodologías para la concreción de sus objetivos.
La propuesta de extensión surgió de la necesidad planteada por la Red Pueblo Alberdi de conocer las perspectivas de les niñes y jóvenes sobre el territorio que habitan y sus problemáticas, con la finalidad de promover su participación en la comunidad. Se generó así un nexo entre lo que eses niñes y jóvenes tenían para decir, y los aportes que la universidad podía hacer al proceso barrial, acercándose a otros y nuevos saberes mediante la metodología del dispositivo. Por esta razón el trabajo con escuelas desde la extensión universitaria se presentó como una oportunidad de llegar a estos sectores y accionar en relación con instituciones de importancia en el barrio.
La manera en la que este proyecto entendió al espacio barrial estuvo sustentada en un entendimiento de que el mismo es producido socialmente. En esa producción, les jóvenes participan activamente a través de las diversas prácticas y actividades, pero también mediante formas de concebir e imaginar ese espacio. Entendimos que es preciso hablar de juventudes en plural porque estas no se reducen a un sector etario, sino que se definen por múltiples singularidades atravesadas por factores y condicionantes culturales, socioeconómicos, históricos, entre otros. Las metodologías visuales, y en especial, el dispositivo y la pedagogía que conlleva, nos permitió no solo incluir sino trabajar a partir de esas diversidades por muchas razones. En primer lugar, porque habilitó el trabajo con una institución escolar, pero trascendiendo sus formas de encuentro más habituales caracterizadas por el espacio áulico y el lenguaje escrito. Hacer un recorrido fotográfico fue una invitación a salir al barrio después de los años de la pandemia que habían recluido aún más a les jóvenes en sus casas. Además, el hecho de que el lenguaje, a partir del cual se dieron todas las interacciones, sea el visual, promovió un mayor compromiso por parte de les estudiantes, familiarizades con las cámaras de sus teléfonos y la costumbre de producir y consumir imágenes cotidianamente. En segundo lugar, el uso de dispositivos posibilitó la deconstrucción de las formas de mirar y hacer imágenes que proponen las redes sociales y los algoritmos utilizados por les estudiantes. Este aspecto es central, dado que desde la perspectiva teórica que aquí se desarrolló, para construir otros espacios y realidades posibles es crucial imaginarlos y expresarlos visualmente.
En tercer lugar, la metodología del dispositivo fue inclusiva en la medida en que parte de la certeza de que todes pueden hacer imágenes, principalmente con otres y en comunidad. La experiencia del recorrido fotográfico se dio con estudiantes de diversos cursos que participaron voluntariamente y que, a partir de las imágenes, pudieron encontrarse con familias, integrantes del proyecto de extensión, estudiantes de otros cursos y docentes que no conocían. La “excusa” para juntarse y conversar fue precisamente el acto de sacar fotos.
Por último, para construir esta comunidad de imágenes, fue muy importante que haya un plan, una serie de consignas que permitan delimitar la tarea y, al mismo tiempo, abrir a otras experiencias visuales. Como se vio para el caso de nuestra experiencia, el dispositivo propuso incluir planos tomados desde el piso o elevados —no frontales—; capturar “otres protagonistas” y su punto de vista, poniendo el foco en lo “no humano” —por ejemplo, el río, plantas u otros seres vivos— y pedir consentimiento a las personas retratadas en la imagen.
A partir de estas consignas se produjeron las fotografías que presentamos en el último apartado. De su análisis nos interesa rescatar la visión innovadora con que las juventudes capturaron el espacio público destacando la relación entre elementos humanos y no humanos, la memoria y lucha barrial, la centralidad de las problemáticas ambientales y las comunidades organizadas, entre otras. Como aspecto importante, la producción de imágenes habilitó que posterior al recorrido les estudiantes puedan armar la muestra fotográfica que permitió discutir estos dispositivos con la comunidad escolar más amplia y allí también pudieron surgir nuevos sentidos sobre lo barrial.
El uso de metodologías visuales en los ámbitos educativos viene desarrollándose con fuerza en diferentes países latinoamericanos[10]. Aquí quisimos dejar expresada reflexivamente una experiencia a los fines de contribuir con su conocimiento y difusión principalmente para el campo de la extensión universitaria, en la medida en que se trata de una novedosa metodología que promueve la construcción de saberes desde otros lenguajes y de manera comunitaria.
Referencias
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Notas
Julieta Pilatti: Licenciada en Trabajo Social. Egresada de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad Nacional de Córdoba. Adscripta en la cátedra de Intervención Pre–Profesional de la Licenciatura en Trabajo Social de la Universidad Nacional de Córdoba.
María Rita Maldonado: Especialista en la Enseñanza de las Ciencias Sociales con Mención en Geografía. Docente en las cátedras de Geografía Humana de la Escuela de Historia y de Didáctica de la Geografía del Departamento de Geografía, ambas en la Facultad de Filosofía y Humanidades de la Universidad Nacional de Córdoba. Becaria Doctoral del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas.
Información adicional
Para citación: Ricci, C. P, Pilatti, J. y Maldonado, M. R. (2025). Los aportes de las metodologías visuales para la extensión universitaria: una experiencia con jóvenes. +E: Revista de Extensión Universitaria, 15(23), e0012. https://doi.org/10.14409/extension.2025.23(Jul-Dic).e0012
Información adicional
redalyc-journal-id: 5641