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Geografía Histórica, territorio y patrimonio. Frigorífico Sansinena CAP Cuatreros, Bahía Blanca, Argentina
Geografía Histórica, território e património. Frigorífico Sansinena CAP Cuatreros, Bahía Blanca, Argentina
Historical geography, territory and heritage. Sansinena CAP Cuatreros refrigerator, Bahía Blanca, Argentina
PatryTer, vol. 9, núm. 17, e55650, 2026
Universidade de Brasília

Artigos


Recepción: 01 Noviembre 2024

Aprobación: 01 Febrero 2025

Publicación: 01 Octubre 2025

DOI: https://doi.org/10.26512/patryter.v9i17.55650.

Resumen: El patrimonio constituye una herramienta fundamental para la reconstrucción histórica de los territorios, de allí la importancia de entenderlo, valorarlo, protegerlo y conservarlo. Por ello el objetivo del artículo es revalorizar los aportes teóricos y metodológicos de la Geografía Histórica para el análisis de la historia del territorio a través del patrimonio local. Desde un enfoque geohistórico y mediante técnicas de reconstrucción del tiempo geográfico, se analizan las rugosidades espaciales en un sector de la localidad de General Daniel Cerri, partido de Bahía Blanca (provincia de Buenos Aires, Argentina), particularmente el caso del ex Frigorífico Sansinena CAP Cuatreros. A modo de resultados de la investigación, es posible observar que el legado patrimonial que representa el frigorífico ha constituido un elemento clave en la conformación de la identidad local con potencialidad para integrar la lista de bienes patrimoniales a escala local, provincial y nacional.

Palabras clave: patrimonio local, Geografía Histórica, frigoríficos, General Daniel Cerri.

Resumo: O património é um instrumento fundamental para a reconstrução histórica dos territórios, daí a importância de compreender, valorizar, proteger e conservar - lo. Por esta razão, o objetivo deste artigo é revalorizar os contributos teóricos e metodológicos da Geografia Histórica para a análise da história do território através do património local. A partir de um enfoque geohistórico e mediante técnicas de reconstrução geográfica do tempo, analisam-se as rugosidades espaciais num sector da localidade de General Daniel Cerri, distrito de Bahía Blanca (província de Buenos Aires, Argentina), em particular o caso do antigo frigorífico Sansinena CAP Cuatreros. Como resultado da investigação, é possível observar que o legado patrimonial representado pelo matadouro tem sido um elemento-chave na formação da identidade local com potencial para integrar a lista de bens patrimoniais a nível local, provincial e nacional.

Palavras-chave: património local, Geografia Histórica, frigorífico, General Daniel Cerri.

Abstract: Heritage is a fundamental tool for the historical reconstruction of territories, hence the importance of understanding, valuing, protecting and preserving it. Therefore, the objective of this article is to revalue the theoretical and methodological contributions of Historical Geography for the analysis of the history of the territory through local heritage. From a geohistorical approach and by means of geographical time reconstruction techniques, the spatial rugosities in a sector of the town of General Daniel Cerri, Bahía Blanca district (province of Buenos Aires, Argentina) are analyzed, particularly the case of the former Frigorífico Sansinena CAP Cuatreros. As a result of the research, it is possible to observe that the heritage legacy represented by the meat packing plant has been a key element in the shaping of local identity with the potential to integrate the list of heritage assets at local, provincial and national level.

Keywords: local heritage, Historical Geography, refrigerators, General Daniel Cerri.

1. Introducción[i]

En los procesos de patrimonialización de la mayoría de los países latinoamericanos se advierte un creciente interés por la caracterización, valoración y conservación del territorio como patrimonio histórico, pero también una relación conflictiva de las sociedades con su presente y con la forma como éste se relaciona con el pasado (Zusman, Aguilar & Delgado, 2012). Es por ello que, al analizar la historia del territorio a través del patrimonio local en Latinoamérica y el Caribe, resulta imprescindible considerar al patrimonio como una construcción social (Prats, 2004) lo cual implica indagar acerca de los vínculos entre los procesos que lo producen y aquellos que dan forma a los territorios en los que se localiza. En este sentido, Ferreira-Lopes & Puerto (2017, p. 1) reconocen al patrimonio como “un sistema complejo conformado por una simultaneidad de eventos, procesos, agentes, espacios o formas”. Asimismo, proponen analizarlo con un enfoque geotemporal, revalorizando su dimensión espacio - temporal para aportar “nuevas miradas sobre elementos o fenómenos hasta ahora invisibles que son influyentes en la estructuración y conformación del territorio” (Ferreira-Lopes & Puerto, 2017, p. 1).

En este marco, resultan relevantes los aportes de la Geografía Histórica dado que proporciona herramientas que permiten comprender el proceso de configuración de los territorios a través de la reconstrucción del espacio. El objetivo del trabajo es revalorizar los aportes teóricos y metodológicos de la Geografía Histórica para el análisis de la historia del territorio a través del patrimonio local. Desde un enfoque geohistórico y mediante técnicas de reconstrucción del tiempo geográfico entendido “como tiempo no perdido o congelado en el pasado sino comprendido en su devenir totalizador” (Costa & Maluly, 2021, p. 256), se analizan las rugosidades espaciales en un sector de la localidad de General Daniel Cerri (en adelante, Gral. D. Cerri) partido de Bahía Blanca, provincia de Buenos Aires, Argentina, particularmente el ex Frigorífico Sansinena CAP Cuatreros, considerado exponente del patrimonio industrial local en el contexto de valorización del espacio pampeano del siglo XIX.

Con respecto a la metodología empleada, la presente investigación tiene como punto de partida un trabajo desarrollado por alumnas de la cátedra Geografía Histórica (Departamento de Geografía y Turismo, Universidad Nacional del Sur) bajo la modalidad de Taller de Evaluación en el marco de la evaluación final de su trayectoria formativa, durante el primer cuatrimestre del año 2023. Dicha cátedra, de la cual las autoras conforman el plantel docente, corresponde al último año del plan de estudios de las carreras del Profesorado y Licenciatura en Geografía. El trabajo se complementa con salidas de campo y recopilación bibliográfica tanto sobre el estudio de caso seleccionado como referida al marco teórico. Con el fin de incluir la participación de los actores sociales involucrados, se llevaron a cabo entrevistas semi estructuradas a informantes clave que han tenido vínculos con el frigorífico en sus distintas etapas de funcionamiento, así como otros actores que han participado activamente en el proceso de rescate del frigorífico como patrimonio industrial local. Para analizar la influencia de la articulación local-global en el proceso de conformación del territorio, así como en los procesos de patrimonialización, se adopta un enfoque multiescalar.

El área de estudio corresponde a la localidad de Gral. D. Cerri, que se sitúa en el periurbano de la ciudad de Bahía Blanca, provincia de Buenos Aires, Argentina (figura 1) y cuenta con 8.716 habitantes (INDEC, 2022). Su desarrollo responde en gran medida a la instalación del Frigorífico de la Compañía de Carnes Congeladas Sansinena ya que durante las últimas décadas del siglo XIX y las primeras del siglo XX el dinamismo de esta región estuvo vinculado al contexto del Modelo Agroexportador en el cual los frigoríficos, la red ferroviaria y la actividad portuaria cumplieron un rol importante.

El artículo se estructura en una serie de apartados que incluyen, en primer lugar, el abordaje de la espacialidad del patrimonio desde la Geografía, en segundo lugar, los aportes teórico - metodológicos de la Geografía Histórica para el análisis de la historia del territorio a través del patrimonio local. A continuación, se presenta el estudio de caso seleccionado, adoptando un enfoque multiescalar para hacer referencia al contexto histórico en el que surgieron los frigoríficos, así como para presentar distintos casos de frigoríficos que han recibido declaratorias de patrimonio. Luego, se analizan las potencialidades del ex Frigorífico Sansinena CAP Cuatreros como patrimonio industrial local y las iniciativas para declararlo patrimonio. Por último, se presentan las reflexiones finales que recogen las principales ideas aportadas a lo largo del artículo relacionadas con las contribuciones de la Geografía Histórica para el análisis de la historia del territorio a través del patrimonio local.


Figura 1
Ubicación geográfica del área de estudio.
Fuente: elaboración propia con base en IGN (2024).

2. Potencialidades de la Geografía para el análisis del Patrimonio: la espacialidad del patrimonio

El patrimonio merece estudiarse desde el punto de vista geográfico dado que constituye un factor importante para entender las formas de organización del espacio (Czerny & Córdova, 2004). Abordar la espacialidad del patrimonio desde la Geografía implica considerar que “aparece tanto como producto como productor, simultáneamente tangible e intangible, es decir como el resultado de una serie de circunstancias sociales, naturales, tecnológicas y económicas que, a lo largo del tiempo, conforman la hegemonía social en la producción del espacio” (Ferreira-Lopes & Puerto, 2017, p. 3). Es por ello que “la espacialidad del patrimonio debe ser entendida principalmente como un producto social colectivo y complejo, concebido a partir de atributos y entidades materiales y no materiales que se entrelazan conformando relaciones y espacios” (Ferreira-Lopes & Puerto-Pinto, 2017, p. 3).

Otro de los aportes desde la Geografía en relación con la espacialidad del patrimonio es el concepto de espacio vivido patrimonial, propuesto por Pinassi (2019). Dicho concepto complejiza las definiciones tradicionales de patrimonio, que lo consideran como un conjunto de bienes materiales o inmateriales aislados, para centrarse en cómo las personas experimentan, significan y construyen el espacio como parte de su identidad y memoria colectiva. En su contribución destaca que el patrimonio no es un objeto estático, sino un proceso dinámico que se conforma a través de las prácticas, significados y emociones de las personas en su relación cotidiana con el espacio. En este sentido, representa una herramienta clave para entender cómo las comunidades construyen su identidad territorial en relación con el grado de reconocimiento y valoración del legado histórico-cultural común por parte de los ciudadanos.

Vinculado con la espacialidad del patrimonio, es posible mencionar también las contribuciones de Van der Hammen, Lulle & Palacio (2009, p.64), quienes entienden al patrimonio como “una emergencia socioespacial dinámica que es construida colectivamente a partir de una multiplicidad de prácticas y representaciones que convergen en un lugar y muchas veces se encuentran en tensión” y lo denominan lugar-patrimonio. Asimismo, consideran que “el patrimonio está inserto en lugares que son construidos por sujetos concretos en sus prácticas cotidianas” (Van der Hammen et al., 2009, p.66).

A pesar de la profusa producción académica en Geografía sobre el componente espacial del patrimonio, se evidencia una carencia de estudios geográficos que analicen la dimensión temporal del patrimonio, campo en el cual la Geografía Histórica puede ofrecer aportes teórico - metodológicos para su abordaje.

Dado que el patrimonio constituye un atributo esencial de un lugar, a partir de los estudios geográficos resulta fundamental buscar respuestas a interrogantes tales como: saber cómo es recordado el pasado y cómo es representado e incorporado por el presente; cómo lo pasado ha modificado el espacio de la vida de los grupos sociales en la actualidad o cómo el pasado está influyendo en la actividad económica actual (Czerny & Córdova, 2004). En este sentido, los aportes de la Geografía Histórica centrados en el análisis de las relaciones que se establecen entre tiempo-espacio-sociedad son trascendentales para el análisis del patrimonio. De acuerdo con Andrade (2021), posibilitan revalorizar a la Geografía como una ciencia social con capacidad explicativa para comprender el mundo desde las dinámicas de los territorios y cómo son producidos y utilizados por los seres humanos.

3. Aportes de la Geografía Histórica para la comprensión de la historia del territorio a través del análisis del patrimonio local

Abordar el patrimonio desde los aportes teóricos y metodológicos de la Geografía Histórica implica integrar enfoques que consideren tanto el desarrollo temporal como el contexto espacial y su impacto en la organización social. En tanto el patrimonio es parte integral de la historia del territorio, la geografía histórica analiza cómo el espacio refleja las prácticas de distintas épocas y cómo el patrimonio está profundamente ligado a la memoria colectiva y la identidad de las comunidades. Asimismo, aporta una comprensión de la manera en que el pasado y los lugares son recordados y valorados desde el presente, con una mirada hacia el futuro (Capel, 2006).

Los procesos de reconstrucción y uso del pasado tienen lugar en un contexto social determinado y están sesgados por el presente, razón por la cual se modifican a través del tiempo (Enrique, 2017). Siguiendo esta línea Capel (2006) sostiene que el pasado es siempre una reconstrucción y puede estar presente en el espacio de una y otra forma, dejando restos diversos a través de los cuales persiste. De allí que el patrimonio se expresa por medio de las rugosidades y permite entender las raíces del presente.

En este sentido, una de las principales contribuciones de la geografía histórica es la consideración de las categorías temporales tales como pasado, presente y futuro, y el enfoque espacio-temporal propuesto por Santos (1990) para analizar la historia del territorio, en la cual el patrimonio local adquiere un papel clave en los procesos de conformación y reproducción tanto del espacio como de la identidad (Czerny & Córdova, 2004).

En palabras de Prats (2004, p.22) “el factor determinante (en la definición de lo que entendemos como patrimonio), es su carácter simbólico, su capacidad para representar simbólicamente una identidad. Esto explica el cómo y el por qué se movilizan recursos para conservarlo y exponerlo”. Profundizando esta idea, Enrique (2017) sostiene que la identidad se transforma en el marco de los procesos sociohistóricos en los que se desarrolla. Así, está en constante construcción y se transmite, en buena medida, a través de la memoria.

Tal como señala Andrade (2021), los estudios de Geografía Histórica permiten arrojar luz sobre nuevas interpretaciones de los procesos que estructuraron las dinámicas territoriales en el pasado. Así, desde una mirada crítica a las configuraciones espaciales resultado de los sistemas de producción y de las relaciones sociales, analiza la historia del territorio como campo de múltiples facetas y relaciones, por medio de los cambios y continuidades a través del tiempo, las transformaciones espaciales y los factores que las han producido.

La geografía histórica indaga en los procesos de construcción y reconstrucción del pasado para comprender la organización actual del territorio. En este sentido, desde un enfoque retrospectivo se pregunta por la relación entre el pasado y el presente, no busca un pasado muerto, sino aquel que repercute en el presente y le otorga su grado de originalidad y especificidad, convirtiéndose en un elemento clave para la reconstrucción y preservación del patrimonio. Según Enrique (2017) existe un sesgo del presente desde el cual se mira el pasado, que está mediado por relaciones de poder y disputa de intereses actuales. De esta manera, el acceso al pasado se encuentra mediado por una interpretación siempre subjetiva y la utilización de representaciones referidas a él implica un debate entre varias lecturas posibles de la historia.

Andrade (2021) propone que la Geografía Histórica se convierta en un instrumento para la activación del patrimonio local, para lo cual plantea posibilidades de utilización de sus herramientas teórico metodológicas que permitan iluminar dinámicas territoriales de tiempos pasados, visibilizando los agentes de producción del espacio. Además, el autor advierte sobre la necesidad de no restringir los estudios de la geografía histórica a la mera descripción de hechos, acontecimientos u ordenamientos espaciales del pasado. En este marco adquieren relevancia las estrategias analíticas y metodológicas empleadas en la investigación para la identificación de los agentes con poder de intervención en la producción del espacio (como el Estado nacional, provincial y local, las empresas privadas, las organizaciones de trabajadores) dado que son ellos quienes, a través de sus acciones, imponen su lógica hegemónica en la organización espacial.

Los estudios de Geografía Histórica sobre patrimonio deben abogar por una comprensión clara de la categoría analítica del tiempo. Con respecto a ello, Costa & Maluly (2021, p. 257), proponen la noción de “tiempo geográfico” como tiempo presente-pasado para analizar la historia del territorio. Destacan que “no es sinónimo de espacio geográfico, sino un componente de su contenido”. En tanto herramienta metodológica, la categoría tiempo geográfico permite superar la tradicional dicotomía entre tiempo y espacio y entre sociedad y naturaleza, al ofrecer una visión integrada y holística de la realidad geográfica

Complementando la interpretación de la dimensión temporal en los estudios de Geografía Histórica, es factible aproximarse a la comprensión del tiempo, de acuerdo con Andrade (2021), desde tres posibilidades analíticas. La primera de ellas concierne a la comprensión de los posibles encuentros concretos entre el tiempo y el espacio en la realización de los acontecimientos. La infinita posibilidad de los acontecimientos está siempre mediada por la temporalidad técnica y las particularidades del espacio donde se sitúan los agentes que viven el acontecimiento. Dado que algunos eventos tienen repercusiones locales mientras que otros pueden tener repercusiones globales, se resalta la relevancia del enfoque multiescalar propuesto para analizar cómo factores exógenos, que responden a criterios supralocales, pueden crear nuevos hechos para el lugar y la realidad cotidiana de las personas (Andrade, 2021).

Una segunda posibilidad analítica es que en un mismo tiempo cronológico pueden coexistir diferentes temporalidades técnicas. Es el dominio de la técnica lo que determina las relaciones sociales que se despliegan a partir de la producción (Andrade, 2021). Coincidiendo con esta idea, Silveira (2019, p. 17) sostiene que “la técnica, con edades y funcionalidades distintas, es constitutiva de la vida social y de sus temporalidades”. Por su parte, Santos (2000, citado en Silveira, 2019) afirma que la forma en que se combinan sistemas técnicos de diferentes edades va a tener consecuencias sobre las formas de vida posibles en un espacio determinado.

En tercer lugar, el tiempo es acelerado por las técnicas y éstas tocan el espacio geográfico de manera selectiva, por lo que, considerando que cada espacio tiene una temporalidad técnica dada y una conjunción dada de agentes que lo producen, no es posible periodizar de manera homogénea. El tiempo y sus disrupciones son diferentes para cada fragmento del mundo, de allí la importancia que Andrade (2021) le otorga a la necesidad de adopción de un patrón de periodización particular, basado en la lógica local.

Otra forma de analizar dinámicas territoriales pasadas es a través de las rugosidades, ya que permiten explicarlas desde elementos y perspectivas endógenas y no desde construcciones exógenas. De acuerdo con Oliveira (2020) la noción de rugosidad, constituye una categoría básica en la comprensión de las formas y contenidos asociados al patrimonio. Por tanto, podría “incluir continuações calcadas nas bases materiais dos objetos técnicos processados, como também dos elementos simbólicos e culturais manifestados pelas tradições e modos de vida locais” (Oliveira, 2020, p.286). La potencialidad del concepto de rugosidades en el análisis del patrimonio reside en la carga histórica de los objetos, como formas del pasado que se vuelven actuales en el presente, pero que revelan las anteriores divisiones del trabajo, así como las técnicas utilizadas y sus resultados (Oliveira, 2020). Tal como sostiene Oliveira (2020, p. 291) “as rugosidades, pela análise dos objetos e seus conjuntos técnicos, produtos do trabalho ou das significações dadas, permitem a apreensão dos diferentes sistemas técnicos e do trabalho social cristalizados espacialmente ao longo do tempo histórico”.

Por su parte, las ideas de Silveira (1997, 2019) en relación con la técnica, constituyen un aporte fundamental desde la Geografía Histórica, ya que la considera como elemento constitutivo del espacio geográfico que posibilita empirizar el tiempo. La técnica, en tanto construcción social, revela la íntima unión de tiempo-espacio-sociedad, categorías clave en los estudios de la disciplina. Los cambios en las técnicas dan lugar a cambios en la concepción del tiempo, la organización espacial y la organización social. En particular, se observa cómo las técnicas de refrigeración a partir de la instalación los frigoríficos han reconfigurado el espacio pampeano a partir de fines del siglo XIX. Así, el cambio introducido para la mejora en la conservación de la carne para su posterior exportación, produjo una reorganización del espacio pampeano, ya que los frigoríficos comenzaron a instalarse en las grandes ciudades o en sus alrededores, cercanos a los principales puertos de exportación y a los principales nodos de la red ferroviaria.

El caso de la instalación de los frigoríficos demuestra, tal como afirma Santos (1988 citado en Silveira, 1997) que los objetos técnicos se instalan diferencialmente en los lugares, están regionalmente localizados y van a atender a las demandas globales. Esto se vincula con la tercera posibilidad analítica propuesta por Andrade (2021), en cuanto a que el tiempo es acelerado por las técnicas y su localización selectiva en el espacio. Asimismo, es una evidencia de la articulación de escalas, dado que los procesos globales se materializan a escala local.

De acuerdo con Silveira (2019), existe una relación biunívoca entre fenómeno técnico y espacio geográfico, dado que ambos se corresponden directamente, ambos resultan de la acumulación de tiempos, y uno no es posible explicar uno sin el otro. Así, desde una concepción de la técnica como conjunto interdependiente de objetos y formas de uso, es posible analizar cómo los frigoríficos, con su infraestructura ferroportuaria asociada y su instalación en centros urbanos, han contribuido a la reorganización del espacio pampeano de fines del siglo XIX y principios del siglo XX.

Silveira (2019) considera que la técnica como fenómeno es forma y acción. Como forma es un contenido material, un conjunto de objetos constituido por una pluralidad de instrumentos yuxtapuestos con funciones y valores diversos, subordinados y dependientes. Se refiere a las estructuras materiales, configuraciones espaciales y objetos concretos que resultan del uso de la técnica. La técnica se materializa en el espacio a través de construcciones, infraestructuras, y otros elementos tangibles que moldean y organizan el territorio. En tanto acción, la técnica es un conjunto de usos, procedimientos y normas que dan contenido a esas acciones. Se refiere al proceso dinámico y a las prácticas asociadas con la implementación y uso de la técnica, e implica una serie de acciones humanas que transforman el espacio y tienen consecuencias sociales, económicas y políticas.

Al aplicar estas categorías de análisis al caso de estudio, es posible observar que la técnica no puede ser entendida únicamente como algo estático o material (la forma), sino que también debe considerarse como un proceso dinámico (la acción) que impacta de manera continua en la configuración del espacio y la sociedad. En el caso del frigorífico en tanto forma como complejo industrial, comprende varios instrumentos que se yuxtaponen con diversidad de funciones y usos cuyo destino es la producción de distintos derivados de la carne. En cuanto a la técnica como acción, se observa que el frigorífico, en tanto fábrica, resulta clave en el proceso de construcción de la identidad local vinculada con la concentración de trabajadores en torno al establecimiento que generó cambios significativos tanto en la estructura social como económica de la localidad.

Considerando que el valor patrimonial es una construcción social que cambia en función de cada contexto histórico, y luego de haber presentado los aportes teóricos de la Geografía Histórica para el análisis de la historia del territorio a través del patrimonio local, se propone valorar sus contribuciones metodológicas para generar acciones que apoyen las iniciativas de rescate y puesta en valor del ex Frigorífico Sansinena CAP Cuatreros. Una de las principales contribuciones consiste en la consulta de fuentes primarias, como archivos históricos (Museo Histórico Municipal, Museo Fortín Cuatreros) documentos, fotografías que ayuden a comprender la evolución de un determinado territorio, así como a identificar los factores que influyeron en su trayectoria histórica y elementos claves que pueden integrar el patrimonio local. Estas fuentes fueron proporcionadas por los entrevistados-ex trabajadores del Frigorífico y referentes de las iniciativas de rescate del patrimonio, quienes pusieron a disposición documentos inéditos sobre la historia de la producción del Frigorífico, fotografías sobre las acciones implementadas para el rescate del patrimonio por parte de integrantes de la Comisión de Gestión CAP-Cuatreros. En relación con ello, el trabajo de campo y la observación directa para contemplar y documentar el estado actual del territorio y proporcionar una caracterización más compleja junto con entrevistas semiestructuradas a informantes clave, constituyen herramientas esenciales en los estudios de Geografía Histórica y han sido aplicadas en la presente investigación.

Más allá de lo académico, en cuanto a la generación de propuestas para promover la preservación del patrimonio, la Geografía Histórica puede contribuir en el diseño de programas educativos y materiales de difusión que destaquen la importancia del patrimonio industrial y su contexto histórico-geográfico como la creación de rutas patrimoniales, museos locales y recursos en línea y otro tipo de iniciativas que involucren a la comunidad local en el proceso de conservación. Las historias y recuerdos de los residentes pueden proporcionar información valiosa y fomentar un sentido de pertenencia y responsabilidad hacia el patrimonio industrial. Otro aporte clave radica en concientizar a los responsables de la toma de decisiones sobre la importancia del patrimonio industrial desde una perspectiva histórica y geográfica, tendiente a promover la integración de estos sitios en planes de desarrollo urbano y regional que reconozcan su valor histórico.

Por lo expuesto, se evidencia que realizar estudios de Geografía Histórica como herramienta para la activación del patrimonio, rompe con una perspectiva habitual de naturalización del patrimonio material e inmaterial. Significa, además, utilizar las posibilidades interpretativas de las dinámicas territoriales pasadas para vislumbrar otros arreglos territoriales y actores que presentan patrimonios borrados o secundarios para componer la lista de patrimonios en nuestro presente (Andrade, 2021).

4. Instalación de los frigoríficos en la Argentina: contexto y legado patrimonial

De acuerdo con el enfoque multiescalar propuesto, considerar el contexto tanto global, nacional y local en el que desarrolla la industria frigorífica, resulta fundamental para comprender la coyuntura en la se instalaron los frigoríficos en la Argentina y, en particular, en Gral. D. Cerri. En relación con el surgimiento de los frigoríficos, se debe tener en cuenta el papel asignado a la Argentina, a escala global, en la división internacional del trabajo de fines del siglo XIX, como país productor de materias primas, en especial, cereales y carne. El transporte de carne a largas distancias para el comercio internacional, antes de la invención de los frigoríficos, resultaba dificultoso, debido a la falta de métodos de conservación eficientes. A finales del siglo XIX, en el marco de las innovaciones en la técnica producto de la Revolución Industrial en Europa Occidental, se desarrollaron técnicas de refrigeración que permitieron conservar la carne durante largos periodos. Este avance tecnológico, junto con el aumento de la demanda del consumo de carne derivado del crecimiento demográfico de la época, fue fundamental para la creación de los frigoríficos.

En cuanto a la escala nacional, de acuerdo con Silveira (1997), la formación socioespacial de la Argentina a fines del siglo XIX surge vinculada con la participación de grandes empresas en el proceso de modernización. Los grupos hegemónicos pasan a comandar sectores importantes de la economía y la lógica de las inversiones de las empresas extranjeras converge con la lógica del Estado, dado que ambas persiguen un uso productivo del territorio. La idea de modernización de la Generación del ‘80 se propaga por todo el territorio como un proyecto, la operatividad técnica se impone y se vincula con la producción de infraestructuras, la creación de empleos y la competitividad de la carne argentina producida en los frigoríficos. De esta manera, según Ribeiro (1993, p. 153 citado en Silveira, 1997, p. 8), “las imágenes de una modernidad marcada por la técnica extenderían, así, su influencia mucho más allá del límite efectivo de su incorporación útil en formas concretas de organización de la sociedad”.

La llegada de los frigoríficos al espacio pampeano a fines del siglo XIX transformó no sólo la organización del territorio, sino también la economía y la sociedad. El contexto histórico a nivel nacional corresponde a la implementación del Modelo Agroexportador, fuertemente vinculado con la escala global, en el cual la región pampeana, se convirtió en el centro de la producción agropecuaria. La industria frigorífica contribuyó a la inserción de la Argentina en el mercado global de alimentos. Gracias a los avances en la técnica, la carne refrigerada se podía transportar en buques hacia Europa, satisfaciendo la creciente demanda. Asimismo, la instalación de los frigoríficos tuvo impacto en la modernización de la producción, dado que incentivó la implementación de nuevas técnicas de cría y manejo del ganado, se introdujeron nuevas razas bovinas y se mejoraron las prácticas de pastoreo (Kraser, 2017). En cuanto a su influencia en la organización del espacio, la expansión de la industria frigorífica impulsó el desarrollo urbano y de infraestructuras, como puertos, ferrocarriles y caminos, facilitando el transporte de carne desde el interior del país hacia los puertos de exportación: Buenos Aires, Rosario y Bahía Blanca. La intensificación de la ganadería y la expansión de las tierras dedicadas al pastoreo tuvieron impactos significativos, incluyendo cambios en el uso del suelo.

Por otra parte, en cuanto a su impacto en la organización social, la industria frigorífica introdujo una serie de cambios laborales, como la generación de gran cantidad de empleos, tanto directos como indirectos y el fomento a la migración interna de trabajadores hacia las zonas donde se establecieron los frigoríficos, contribuyendo al crecimiento urbano. La expansión de esta industria también tuvo efectos en la estructura social, con el surgimiento de una clase trabajadora urbana y cambios en la distribución de la riqueza.

Concretamente, la industria frigorífica argentina, comienza a desarrollarse a partir de la llegada del buque francés “Le Frigorifique” al puerto de Buenos Aires en 1877, provisto con cámaras refrigerantes para el transporte de carne. El primer frigorífico que se instala en la región pampeana fue inaugurado en 1882 por la empresa británica "The River Plate Fresh Meat Company" en Campana, provincia de Buenos Aires (figura 2). La instalación de este frigorífico fue un evento de gran relevancia ya que marcó el inicio de la exportación de carne a gran escala y contribuyó a transformar la matriz productiva del país. En 1885 en el partido de Avellaneda se instala la “Compañía Sansinena de Carnes Congeladas”, cuyo éxito llevará a la ampliación de sus instalaciones en la localidad de Gral. D. Cerri, denominada Frigorífico Cuatreros. Este fue un hito que marcó el inicio de una nueva era en la industria cárnica argentina, lo que Gaignard (1989) llama “la revolución técnica del frío”. Según el autor, el espacio pampeano de fines del siglo XIX se reordena en función de la revolución tecnológica del frío industrial y se pone al servicio del principal mercado mundial de consumo de carnes rojas: Inglaterra. Estos establecimientos, no sólo impulsaron el desarrollo económico y la integración de la Argentina en el comercio internacional en los siglos XIX y XX, sino que dejaron un importante legado patrimonial.

La historia de los frigoríficos está profundamente entrelazada con la memoria colectiva de muchas localidades argentinas. La vida en los barrios obreros, las luchas sindicales y las relaciones laborales son aspectos esenciales del patrimonio intangible asociado a estos sitios industriales. En cuanto a su legado relacionado con la conformación de comunidades de trabajadores, los frigoríficos generaron importantes núcleos de empleo y atrajeron a numerosos trabajadores, tanto locales como inmigrantes, contribuyendo al desarrollo de comunidades obreras en torno a estos establecimientos. Estas comunidades desarrollaron una cultura propia, con tradiciones y costumbres ligadas a la vida industrial. Reconocer y catalogar a los frigoríficos como patrimonio industrial es fundamental para desarrollar iniciativas tendientes a su patrimonialización que debe involucrar tanto a las autoridades, en los diferentes niveles de gobierno, como a la sociedad civil para proteger y valorizar estos sitios (figura 3).

Otro aspecto clave en relación con el reconocimiento patrimonial es la reutilización de antiguos frigoríficos para nuevas funciones, que puede ser una estrategia efectiva para su preservación. Convertir estos espacios en museos, centros educativos, espacios culturales o comerciales puede garantizar su mantenimiento y relevancia en el contexto contemporáneo. Asimismo, promover la educación y la conciencia pública sobre la importancia de los frigoríficos como parte del patrimonio industrial, mediante programas educativos, visitas guiadas y eventos culturales que destaquen la historia y el legado de estos establecimientos, es crucial.


Figura 2
Primeros frigoríficos instalados en Argentina.

a- The River Plate Fresh Meat, finales del siglo XIX; b- Compañía Sansinena de Carnes Congeladas “La Negra”, año 1900.

Fuente: La Ciudad (2010) y Alves (2017).


Figura 3
Frigoríficos emblema de la provincia de Buenos Aires.

a- Frigorífico Anglo en Dock Sud, 1927; b- Frigorífico Armour, década de 1930; c y d- Frigorífico Swift en la década del 30 y en la actualidad.

Fuente: Primera Página (2023); Educación Ambiental Avellaneda (s.f.).

Aplicando el enfoque multiescalar a la situación de los frigoríficos como patrimonio, se observan ejemplos que cuentan con declaratorias. A escala latinoamericana, el Museo de la Revolución Industrial-Paisaje Industrial Fray Bentos, en Uruguay, del que forma parte el Frigorífico Anglo, fue nombrado Paisaje Cultural Industrial de la Humanidad en el año 2015 por la UNESCO (figura 4). Este complejo, fundado en 1865, desempeñó un papel fundamental en la revolución de la industria cárnica ya que introdujo técnicas avanzadas de procesamiento y conservación de carne.

A escala nacional, existen antiguos frigoríficos algunos de los cuales han sido conservados y reutilizados para diferentes propósitos, como museos, centros culturales y espacios comunitarios. Esto ha contribuido a preservar la historia y la memoria industrial del país. Aunque muchas de sus instalaciones originales ya no están en uso, siguen siendo un punto de referencia histórica en la región como testigo de las técnicas constructivas y el diseño industrial de la época (figura 3). Por ejemplo, en Avellaneda, provincia de Buenos Aires, el Frigorífico Anglo fundado en 1907 es uno de los más emblemáticos. Parte de sus instalaciones se han convertido en un museo que preserva la historia de la industria cárnica en la Argentina. Otro ejemplo es el Frigorífico Swift ubicado en Berisso, partido de La Plata e inaugurado en 1915, que fue uno de los mayores frigoríficos del país (La Ciudad, 2010). Actualmente existe un proyecto para demoler las antiguas instalaciones y construir un nuevo frigorífico cuyo fin es no sólo contribuir a la creación de empleo, sino también revalorizar la zona y rendir homenaje a la historia de la ciudad (Primera Página, 2023). Otros frigoríficos, sin embargo, no tuvieron el mismo reconocimiento y sus instalaciones fueron degradadas con el tiempo o demolidas. Un caso ejemplo fue el del Frigorífico Armour, en la ciudad de La Plata, fundado en 1915 y destacado por su arquitectura industrial de principios del siglo XX que fue derribado luego de su cierre en la década de 1970.


Figura 4
Museo de la Revolución Industrial en Fray Bentos, Uruguay.
Fuente: Portal de Museos del Uruguay (2024).

5. El ex frigorífico Sansinena CAP Cuatreros y la construcción de la identidad local

Para analizar el contexto histórico-geográfico de la instalación y posterior desarrollo del frigorífico Sansinena CAP Cuatreros en la localidad de Gral. D. Cerri se debe remontar al año 1883 cuando, en el marco del Modelo Agroexportador, Simón Gastón Sansinena, de origen francés instaló cercano al Riachuelo en el partido de Avellaneda, provincia de Buenos Aires, un matadero y una grasería. Las nuevas técnicas de finales del siglo XIX otorgaron la posibilidad de enfriar las carnes en los barcos de ultramar y permitieron transformar aquellas primeras instalaciones en la Compañía Sansinena de Carnes Congeladas. La crisis financiera internacional de 1890 obligó a la empresa a incorporar inversores nacionales como socios que aportaron capital y transformaron la compañía en una sociedad anónima. Fue así que la firma pudo expandirse y edificar una fábrica de similares características en la localidad bonaerense de Cuatreros, hoy Gral. D. Cerri (Kraser, 2017).

El 25 de septiembre del año 1900, llegó una comitiva encargada de analizar el sitio elegido por la Compañía para emplazar su nuevo frigorífico. Diversos factores tuvieron influencia en la elección del lugar: el acceso al mar, la disponibilidad de agua dulce proveniente del río Sauce Chico y la cercanía a la ciudad de Bahía Blanca, el núcleo urbano más importante del sur argentino para la época (Kraser & Lorda, 2010). Los terrenos en los cuales se instala

el frigorífico y sus alrededores pertenecían a Ernesto Tornquist, presidente de la empresa, quien además, loteó y vendió los terrenos a los obreros, constituyéndose así el primer pueblo industrial de la región (Kraser & Lorda, 2010).

El complejo industrial, inaugurado en 1903, fue uno de los más importantes del país y su desarrollo tuvo un profundo impacto en el tejido social de la localidad. El frigorífico Sansinena CAP Cuatreros contaba con un sistema ferroportuario propio ya que a la construcción del puerto se le incorporó un trazado de vías del ferrocarril que comunicaba al emplazamiento fabril con el muelle del puerto Cuatreros (Pérez, 2011 citado en Kraser, 2017) (figura 5).

La planta, cuyas instalaciones pueden observarse en la figura 6, contaba con un departamento para la compra y almacenamiento de materias primas, oficinas de controles, administrativas (punto 11), gerenciales, comercialización y servicios de vigilancia y medicina laboral, llegó a emplear a más de 1200 trabajadores. Cabe destacar que, el complejo contaba con un pozo surgente del cual se extraía agua potable para ser utilizada en el frigorífico que aún se encuentra activo en la actualidad. Las inversiones en el lugar incluyeron, además, un parque de estilo inglés, diseñado por el arquitecto Carlos Thays, cuya obra ha merecido reconocimiento a nivel mundial. En él se encontraban ejemplares de especies arbóreas y arbustivas atípicas para la región y constituía un lugar de encuentro y recreación donde se compartían eventos sociales, culturales y laborales (figura 6).


Figura 5
Localización del ex frigorífico Sansinena CAP Cuatreros.
Fuente: elaboración propia con base en Google Earth (2024) e imágenes cedidas por entrevistados (2024).

En abril de 1905, se inauguró el lavadero de lanas y peladero de pieles Santa María, de la firma Soulas y Familia, una de las industrias más importantes del país en su tipo. La industria estaba destinada a recibir los cueros lanares del Frigorífico para lavarlos y acondicionarlos para su posterior exportación. Desde entonces, Sansinena y Soulas funcionaron de manera coordinada. La instalación de ambos emprendimientos vincula a la localidad de Gral D. Cerri con el mundo, en un contexto económico-político nacional favorable, debido a que la exportación era el pilar fundamental (Kraser, 2017).

En el año 1952, la empresa fue adquirida por la Corporación Argentina de Productores de Carne (CAP), a su vez transformada en Cooperativa en 1966 por el Estado Nacional. Tenía como objetivo el procesamiento de la carne en los frigoríficos y su comercialización en los mercados locales e internacionales (Saccomano, 2014). La CAP fue creada en 1934 en defensa de los ganaderos, sometidos por entonces a maniobras monopólicas en relación con los precios que los frigoríficos ingleses y norteamericanos, que dominaban el mercado, pagaban a los ganaderos por la materia prima (Clarín, 2004). Si bien la CAP se fundó con el propósito de lograr que los beneficios generados por el negocio de las carnes se repartieran equitativamente entre los productores ganaderos, los peones rurales, los trabajadores de los frigoríficos y los consumidores del producto, esa finalidad distributiva nunca alcanzó a concretarse. La CAP, intervenida entre 1943 y 1958, cuando fue devuelta a los productores, se constituyó en el actor más importante del mercado de la carne en la década de 1960 en la Argentina (Saccomano, 2014). Tenía a su cargo frigoríficos de gran relevancia distribuidos por todo el país, incluyendo Cuatreros en Gral D. Cerri, Bahía Blanca, que fue el último en cerrar. Además, tenía una sede en Londres, conocida como CAP House, y oficinas en calle Reconquista y Corrientes, en la ciudad de Buenos Aires. En 1966 el Gobierno Nacional dispone transformarla en una cooperativa cuyas actividades se extendieron hasta 1976, año en que la Corporación entró en estado de liquidación (Kraser, 2017).


Figura 6
Distribución edilicia de las instalaciones del ex Frigorífico Sansinena CAP Cuatreros.
Fuente: Guerrero (2024).

En el marco del Modelo de Industrialización por Sustitución de Importaciones (ISI) la CAP alcanzó un nivel de desarrollo que llevó a la apertura de filiales en el exterior. En una visita a la planta, el 15 de abril de 1972, realizada por Jimmy Carter, futuro presidente de los Estados Unidos en 1980, expresó: "CAP Cuatreros es un frigorífico equivalente a todos los mejores de mi país" (Kraser, 2017). Este hecho pone en evidencia la importancia a nivel global que tenía el frigorífico, cuya marca era conocida como una de las líderes en Europa. Para la exportación, la producción era adaptada a las demandas de los países consumidores. La calidad de sus productos contaba con un gran prestigio a tal punto que muchas empresas norteamericanas con cadenas de distribución compraban los productos elaborados en Sansinena CAP Cuatreros y lo hacían envasar con sus marcas. Para ese entonces, la localidad de Gral. D. Cerri se había consolidado junto al complejo industrial y los tiempos de la industria marcaban los ritmos de la sociedad, como afirmaba un ex empleado del complejo durante la entrevista: “para los que trabajamos en el Frigorífico, como que no tenemos una conciencia de lo que fue, se vivió la época de oro. Cerri era como la calle Corrientes, no dormía nunca” (Entrevista concedida por Hugo, en Gral. Daniel Cerri, en agosto de 2024).

Durante la década de 1990, en el marco de las privatizaciones llevadas a cabo durante el Modelo Neoliberal, la crisis del mercado interno y de exportación junto con el avance empresarial de otras plantas afines con desempeños zonales y nacionales, sumado al deterioro estructural del propio complejo, marcan el comienzo de un periodo de decadencia que concluye finalmente, con la liquidación definitiva del complejo a través de la apertura de un registro de retiro voluntario llevado a cabo por el gobierno nacional, a cargo de la CAP. Uno de los ex trabajadores entrevistados afirma: “Entré el 17 de octubre de 1960 a trabajar en la fábrica. Y de ahí hasta el último día hasta el año 1991, así que son 31 años” (Entrevista concedida por Hugo, en Gral. Daniel Cerri, en agosto de 2024).

Luego de algunas instancias de reactivación, la resolución de quiebra en el año 2003 puso fin al ciclo productivo del frigorífico que, dos años más tarde, logró salvarse de un intento de remate que contemplaba la totalidad de sus bienes muebles, rodados y maquinarias. El proceso de desarticulación del complejo produjo en los últimos años un importante declive socioeconómico de la localidad, la caída de su actividad comercial, la falta de trabajo, la emigración de los jóvenes a grandes centros urbanos y, por lo tanto, el despoblamiento y el envejecimiento de su población. Tal como se afirma en el proyecto de Ley (E-53/23-24-0) (Honorable Cámara de Senadores Provincia de Buenos Aires, 2023) para incorporar el complejo al Patrimonio Cultural de la provincia de Buenos Aires “el proceso de desarticulación de las instalaciones que se extiende hasta el presente, ha implicado también la desarticulación de la trama social que lo sostuvo" (p. 4).

Asimismo, el testimonio de uno de los entrevistados, ex trabajador del Frigorífico, refuerza lo afirmado en el documento, dando cuenta del estado actual de las instalaciones:

“rompieron todo con masa para sacarle el cobre de adentro, destruyeron todo, los corrales que estaban techados con chapa galvanizada… Se llevaron todo”. Agrega: “una vez, en un aniversario de Cerri, nos llevó a dar una caminata por dentro porque pidió permiso, el hombre le dio permiso como lo conocía y entramos nosotros… Yo cuando entré a la sala de máquinas y vi…. No, no, me dio ganas de llorar… No fui más, no entré nunca más y eso que he tenido oportunidad de entrar, no… Yo vi la época de esplendor… Y ahora esto. Te juro que me dio ganas de llorar el día que fui ahí y vi la sala de máquinas, como estaba en el laboratorio… eso era una sala de cirugía. Destruyeron todo…se llevaron cosas.” (Entrevista concedida por Hugo, en Gral. Daniel Cerri, en agosto de 2024).

Al conversar sobre el estado actual de las instalaciones del ex Frigorífico, sostiene:

“Todo lo que hay ahí cuesta mucho desarmarlo…El fierro que hay ahí adentro es algo impresionante, las toneladas y toneladas de fierro que hay ahí adentro no, no… Rompieron a mazazos para sacarle el cobre de adentro de los tableros de luz. Eran unos tableros largos como de allá hasta acá… Todos los tableros con los relojes, todo, adentro”. Concluye: “el Frigorífico Sansinena era el corazón de Cerri. Un pueblo que creció en torno al frigorífico y hoy es un testigo silencioso de la historia del pueblo.” (Entrevista concedida por Hugo, en Gral. Daniel Cerri, en agosto de 2024).

La historia de vida de los trabajadores, rescatada a través del testimonio de los entrevistados, evidencia el papel fundamental del Frigorífico en la conformación de la identidad local y refuerza su potencialidad para la generación de iniciativas de declaración patrimonial. Los testimonios reflejan claramente la situación actual del patrimonio industrial tangible en proceso de destrucción y degradación, pero también contienen las bases del patrimonio intangible heredado a partir del cual se resignificará su importancia para las nuevas generaciones. En consonancia con las expresiones denotadas por el Servicio Nacional del Patrimonio Cultural (2024), el hecho de que el patrimonio cultural se conforme a partir de un proceso social y cultural de atribución de valores, funciones y significados, implica que no constituye algo dado de una vez y para siempre sino, más bien, es el producto de un proceso social permanente, complejo y polémico, de construcción de significados y sentidos. Así, los objetos y bienes resguardados adquieren razón de ser en la medida que se abren a nuevos sentidos y se asocian a una cultura presente que los contextualiza, los recrea e interpreta de manera dinámica.

6. Situación actual del ex Frigorífico Sansinena CAP - Cuatreros: iniciativas para su declaración como patrimonio

El patrimonio está conformado por un conjunto de claves de la historia que se revive, a las que se les confieren nuevos sentidos y se resignifican en el presente. Cada individuo construye una relación particular con elementos y prácticas que considera importantes para su identidad y que, por lo tanto, desearía conservar. Estos elementos y prácticas pueden ser personales, pero también pueden ser compartidos y construidos a través de las prácticas colectivas. Es entonces cuando estas claves adquieren un papel en la conformación y reafirmación de identidades colectivas en el lugar (Van der Hammen et al., 2009, p. 79).

Las iniciativas de declaratoria patrimonial deben dar visibilidad a todos los agentes, lo que permite más de una lectura del acontecimiento vivido. La cotidianidad y las vivencias de los pobladores locales, muestran cómo el lugar-patrimonio se revive y se le confiere sentido a partir de su resignificación desde un presente. Dado que los significados se transforman y ajustan en el tiempo (Van der Hammen et al., 2009, p. 80) los procesos de arraigo y sentido de pertenencia fundamentados sobre las vivencias son la base para la construcción de valores patrimoniales, así como para las acciones de recuperación y protección. No considerar a los pobladores locales, con sus vivencias y valoraciones, lleva a fomentar un patrimonio ‘cascarón’ (Van der Hammen et al., 2009, p.81).

La acción social de los agentes de producción del espacio, tanto hegemónicos como hegemonizados deja marcas concretas en el territorio utilizado (Andrade, 2021). En este sentido, Ferreira-Lopes y Pinto (2017, p. 4) sostienen que “la protección del bien patrimonial debe incluir no sólo las áreas determinadas por el inmueble, sino también la red de espacios conectados a él, (...) que nos ayuda a comprender la unidad funcional y lograr los retos de la conservación”.

La construcción de significados de los habitantes locales influye en la resignificación de los lugares y en las emergencias de nuevas prácticas e interpretaciones que hacen de dichos lugares (Van der Hammen et al., 2009). En el caso particular del ex Frigorífico Sansinena CAP Cuatreros se observa que, tal como sostienen Van der Hammen et al., (2009) los lugares considerados importantes coinciden con aquellos que están involucrados en las prácticas cotidianas de los habitantes. Existe una identificación entre lo valorado y lo apropiado en el uso cotidiano. En relación con ello, uno de los entrevistados afirma “íbamos a trabajar con ganas porque la industria era nuestro segundo hogar" (Entrevistas concedida por -Carlos, en Gral. Daniel Cerri, en agosto de 2024). En la figura 7 se observan las numerosas iniciativas han surgido por parte de la población local, con el objetivo de dar visibilidad y reconocimiento de las instalaciones de frigorífico como testigo de la historia y la identidad de los ciudadanos de la localidad de Gral. D. Cerri.

En la actualidad, no existe una declaratoria integral de patrimonio del complejo en conjunto a escala local, sino que solo se encuentra inscripto en el “Registro Municipal para la preservación del Patrimonio Arquitectónico y Urbanístico” de la ciudad de Bahía de Blanca, creado en 1994 (Municipio de Bahía Blanca, 1994), que es un inventario de edificios y monumentos históricos. Forman parte también de este registro municipal dos antiguas casonas de estilo inglés que están en el interior del predio (figura 6, punto 16). Esto constituye, de acuerdo con uno de los entrevistados, “una declaratoria a medias … hoy nosotros manejamos el patrimonio de una manera integral, no solamente lo arquitectónico, sino lo que tiene que ver con el patrimonio inmaterial y también con lo que la UNESCO desde las últimas décadas le da importancia al patrimonio industrial y al paisajístico” (Entrevistas concedida por Omar, en Bahía Blanca, agosto del año 2024).

A escala provincial existen dos bienes vinculados con el Frigorífico que forman parte del patrimonio bonaerense. En 2005, se declara como “Bien de Interés Histórico Testimonial” y se incorpora al Patrimonio Cultural de la Provincia de Buenos Aires (2021) el complejo edilicio denominado “Colonia Sansinena”, un barrio de obreros ubicado en proximidades del Frigorífico. Por su parte, el parque diseñado por Thays que rodea las instalaciones es Patrimonio Histórico, Cultural y Paisajista de la provincia desde 2009.

Desde hace algunos años, según testimonio de los entrevistados, han surgido distintas iniciativas tendientes a buscar alternativas para recuperar las instalaciones y encontrar posibles usos para el Frigorífico. En relación con las iniciativas de declaratoria patrimonial para la totalidad del complejo a escala municipal, a partir de unos cursos dictados por la Universidad Nacional del Sur, en el marco del programa UPAMI, surgió la idea de elaborar un proyecto de rescate y puesta en valor (Expediente 266), que fue presentado en el Honorable Concejo Deliberante de Bahía Blanca (2016). Al respecto, uno de los entrevistados sostiene que “el proyecto fue circulando por cada una de las secretarías (municipales) pero lamentablemente quedó en la oficina del intendente anterior.” (Entrevistas concedida por Omar en Bahía Blanca, en agosto del año 2024).

Para ello, se organizaron reuniones con funcionarios, convocando a profesionales y se ha logrado presentar en 2016, un proyecto en el Senado de la Provincia de Buenos Aires de Declaratoria Patrimonial Integral de la totalidad del complejo como Bien de Interés Histórico, Cultural, Paisajístico e Industrial, incorporándose al Patrimonio Cultural de la Provincia de Buenos Aires, contando con las declaratorias anteriormente mencionadas como antecedentes. De acuerdo con uno de los entrevistados, “acaso ese sea el avance más relevante, aunque todavía no obtuvimos la declaratoria. Lo mismo esperamos que se haga a nivel comunal, aunque tampoco tenemos demasiadas respuestas” (Entrevistas concedida por Omar en Bahía Blanca, en agosto del año 2024).

La comunidad local, a través de asociaciones vecinales como “Cerri en pie” y diferentes instituciones, entre ellas la Universidad Nacional del Sur, son los impulsores de la propuesta que apunta, según el texto del proyecto (Honorable Cámara de Senadores de la Provincia de Buenos Aires, 2023), a “poner en valor el patrimonio y que la comunidad tenga acceso a la memoria cultural” vinculando al complejo “con el turismo, el desarrollo urbano, y las necesidades contemporáneas de la comunidad a la que pertenece” para así “resignificar y revalorizar la identidad de un pueblo con la participación activa de su comunidad”. En palabras de los propios vecinos de la localidad “El complejo frigorífico Sansinena CAP Cuatreros fue la esencia que le dio vida a la localidad de Gral D. Cerri”.


Figura 7
Iniciativas llevadas a cabo por la población para la valorización del ex Frigorífico Sansinena CAP – Cuatreros.
Fuente: imágenes cedidas por los entrevistados (2024).

Otra de las iniciativas fue la elaboración de un inventario de muebles e inmuebles existentes dentro del complejo, a manera de registro de cuáles son los bienes a preservar de ese conjunto patrimonial. En 2021, luego de un trabajo de articulación con el museo Frigorífico Anglo de Fray Bentos, se formó en la localidad de Gral. D. Cerri la “Comisión de Gestión Sansinena CAP Cuatreros” para el rescate y puesta en valor de las instalaciones con el objetivo de defender y acompañar con diversas acciones en el territorio, la resolución favorable del proyecto presentado.

La mayor potencialidad del Frigorífico en tanto patrimonio no radica solo en sus instalaciones, ni en la producción de carne y sus derivados, sino en las historias que resguarda; las experiencias vivas de hombres y mujeres ex-trabajadores de la CAP así como las historias de vida de vecinos y vecinas de Gral. D. Cerri. En este sentido, su rescate es un paso más hacia la recomposición del tejido social abatido, a partir de la puesta en valor de los vínculos sociales y comunitarios que lo forjaron.

En 2022 el Concejo Deliberante y el Departamento Ejecutivo del Municipio de Bahía Blanca volvieron a considerar e interesarse en el pedido de vecinos y entidades de Gral D. Cerri para gestionar y establecer la declaración de Patrimonio Industrial, Cultural y Paisajístico para las instalaciones del ex frigorífico Sansinena-CAP, tanto del edificio propiamente dicho, su entorno y el equipamiento todavía existente. El proyecto, a futuro, es reconvertirlo en un polo museístico y la alternativa de alojar distintos emprendimientos industriales, tomando como referencia casos a escala nacional anteriormente mencionados.

En junio de 2023 se presentó en las Cámara de Senadores y Diputados de la Provincia de Buenos Aires, el Proyecto de Ley mediante el cual se propone la declaración como “Bien Histórico, Cultural, Paisajístico e Industrial” del “Ex Complejo Industrial Frigorífico Sansinena CAP - Cuatreros” para su incorporación al Patrimonio Cultural de la Provincia de Buenos Aires. Este proyecto recupera la iniciativa impulsada por la Comisión de Gestión Sansinena CAP - Cuatreros desde 2016. De acuerdo con una de las funcionarias que participó en la sanción, “hay una comunidad que pide esto (...) “Este proyecto trata de recuperar la memoria para mirar hacia el futuro, porque tiene que ver con el desarrollo turístico y recreativo, y busca poner en valor el foco de la localidad de Cerri, uno de los primeros pueblos industriales de la Sexta Sección, como motor productivo de Bahía Blanca” (El Ágora, 2023).

A través del caso analizado, se observa que en algunas ocasiones el discurso adoptado por el Estado en relación con el patrimonio, lo considera como un legado que permite conservar la memoria histórica y fundamentar la identidad nacional (Van der Hammen et al., 2009). Mientras que, en otros, queda en evidencia la falta de articulación entre los distintos niveles de gobierno, así como la falta de continuidad en la trayectoria de las declaratorias patrimoniales. Esto dificulta llevar a cabo acciones tendientes a la recuperación del patrimonio.

7. Consideraciones finales

La Geografía Histórica brinda herramientas teórico-metodológicas que permiten explicar cómo los espacios geográficos han llegado a ser lo que son, considerando las condiciones bajo las cuales fueron fundados, se desarrollaron y sobrevivieron hasta el presente. En este análisis el geógrafo debe reconstruir el pasado teniendo en cuenta las relaciones de contexto, condiciones ambientales, modos de vida cotidiana de sociedades pretéritas, medios sociales, económicos y tecnológicos alcanzados. El abordaje de la relación tiempo–espacio–sociedad es trascendental para el estudio del patrimonio, como expresión tangible e intangible de esa relación, puesto que permite comprender la dinámica de los territorios en cada tiempo y en cada lugar de acuerdo a los contextos en que han sido producidos y utilizados por las sociedades y, en consecuencia, la manera en la que el pasado y los lugares son recordados y valorados desde el presente. Por lo tanto, la contribución de la Geografía Histórica al análisis la historia del territorio a través del patrimonio local, radica en su potencialidad para analizar de qué manera la interacción entre espacio-tiempo-sociedad se manifiesta en un espacio determinado, tal el caso del Frigorífico Sansinena CAP - Cuatreros.

Es posible afirmar que la llegada de los frigoríficos al espacio pampeano en el siglo XIX fue un factor determinante para el desarrollo económico y social de la Argentina. Transformó la ganadería, facilitó la integración del país en el comercio internacional y contribuyó al crecimiento de la infraestructura y de las ciudades. Asimismo, dejaron un legado arquitectónico, cultural y social significativo que los convirtieron en un elemento fundamental del patrimonio industrial nacional.

En este sentido, se revaloriza el carácter dinámico del patrimonio como construcción social elaborada desde el presente considerando que las referencias al pasado que se pretenden conservar se efectúan desde lo actual, lo cual condiciona el modo en que se concibe el patrimonio en la realidad actual. Así, en tanto construcción social, el patrimonio influye en la manera en que ese pasado se cuenta y es (re)significado de manera diferencial de acuerdo con los grupos de pertenencia e interés.

El papel de la Geografía Histórica en el análisis de las dinámicas territoriales pasadas debe permitir actualizar la mirada sobre nuestra contemporaneidad. Por ello, resulta clave su aporte, por un lado, para ofrecer nuevas formas de comprender las lógicas constitutivas de los territorios actuales y, por otro, como instrumento fundamental para la activación popular del patrimonio local. En este marco, adquiere relevancia el vínculo entre la producción de conocimiento y su apropiación por parte de los actores locales, como el caso de la Comisión de Gestión Sansinena CAP-Cuatreros, que busquen activar y valorizar el patrimonio como un campo de resistencia y permanencia de espacios, saberes y prácticas sociales.

En relación con la generación de propuestas de declaratoria patrimonial, se observa una falta de articulación entre la escala local y provincial vinculada con la valoración del patrimonio, producto, entre otros factores, de los cambios de gobierno. Los avances logrados a escala provincial deberían servir de base para llevar a cabo acciones tendientes al rescate y puesta en valor del ex Frigorífico Sansinena CAP-Cuatreros, a través de iniciativas concretas. De acuerdo con los antecedentes presentados tanto a escala latinoamericana como a escala nacional, sumados a los aportes que brinda la Geografía Histórica, es posible afirmar que el Frigorífico Sansinena - CAP Cuatreros tiene potencialidad para ser declarado patrimonio industrial local de Bahía Blanca.

8. Contribuciones de los autores.

Loreana Espasa: análisis formal, investigación, escritura original, redacción – revisión; metodología, trabajo de campo.

Rosa Fittipaldi: análisis formal, investigación, escritura original, metodología, financiación.

Mariliana González: investigación, escritura original, preparación del borrador; redacción – revisión; recursos (edición de imágenes), trabajo de campo.

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Notas

[1] Profesora del Departamento de Geografía y Turismo de la Universidad Nacional del Sur (UNS), Argentina. ORCID: https://orcid.org/0000-0002-7585-6749. E-mail: loreana.espasa@uns.edu.ar.
[2] Profesora del Departamento de Geografía y Turismo de la Universidad Nacional del Sur (UNS), Argentina. ORCID: https://orcid.org/0000-0003-0043-301X. E-mail: fittipal@uns.edu.ar.
3 Profesora del Departamento de Geografía y Turismo de la Universidad Nacional del Sur (UNS), Argentina. ORCID: https://orcid.org/0000-0002-5277-2323. E-mail: marilina.gonzalez@uns.edu.ar.
[i] Cátedra Geografía Histórica, Departamento de Geografía y Turismo, Universidad Nacional del Sur (UNS). Proyecto: Migraciones recientes en ámbitos urbanos y rurales del sudoeste bonaerense. Readaptación y conflicto en los nuevos escenarios de la pospandemia. Dirección: Rosana Fittipaldi. Código: 24/G091. Secretaría General de Ciencia y Tecnología (UNS).

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